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Jala

Receta jalá
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Hafrashat Jalá

(una de las 3 mitzvot exclusivamente femeninas)

La creación del mundo es un sucesivo acto divino de separar: el cielo de la tierra, las aguas de
arriba y las aguas de abajo, la luz y la oscuridad, el día y la noche, la tierra del agua, etc.
Al crear el pan a partir del trigo que la divinidad hace brotar de la tierra, una mujer, a imagen y
semejanza de D’s, prolonga el acto creativo. No es un pan que se hornea y se come. Es una
recreación del mundo para que en la paz del Shabbat como preludio de tiempos mesiánicos
sea un alimento sagrado. En el templo todas las ofrendas de harina, tortas, cereales
conllevaban ese acto de apartar una porción. Ello tanto para D’s como para Levitas como señal
de que una ofrenda es íntimamente una metáfora de la creación del mundo. La mujer retoma
con la Mitzvá de Hafrashat Jalá el misterio y la dignidad de la creadora de vida. La Mitzvá de
crear el pan como un bolo grande que crece se combina con su bendecir la luz primordial en
las velas serenas de Shabbat invocando la Shejiná o la presencia de D’s. El misterio femenino
aporta los nutrientes del cuerpo y el alimento del alma con estas dos Mitzvot aparejadas que la
Torá le otorga en exclusividad a ella.
(Texto de Rabino Roberto Feldmann)

Hacer pan es mágico. La transformación de ingredientes sencillos en hogazas que suben y


esponjan dentro del horno, llenando el hogar de aromas de infancia y de anticipación a Shabbat
es de las experiencias más emotivas que existen.
Es un momento a solas en que el amasar y esperar a los tiempos justos de la fermentación
para producir el pan son espacios de tiempo sagrado que esta mitzvá nos concede para rezar,
en silencio o en voz alta.
La mitzvá de hacer jalá y separar la masa trae bendición al nuestro hogar. Es el momento en
que reconocemos que incluso en la creación de lo más humilde (el pan está hecho
básicamente de agua y harina), está la creación de D’s y a través del amasado y separar la
jalá, nos convertimos en canales de la divinidad para co-crear nuestro sustento. Por eso, por
nuestro rol en el hogar, por el cumplimiento de esta mitzvá femenina y por reconocer la
presencia de D’s en el proceso, es que es un momento especialmente propicio para pedirle a
D’s por nuestras necesidades.

Cómo se hace la mitzvá:

Cuando la masa ya ha fermentado y está lista para ser trenzada, hacemos lo siguiente:

Encendemos una vela por un tzadik. Rogamos a D’s que por el mérito de ese tzadik nos proteja
a todo Am Israel. Pedimos que nuestros patriarcas y matriarcas nos ameriten la bendición de D
´s. Ponemos tzedaká en una alcancía destinada para ello y decimos “D’s nuestro, todo es tuyo,
por favor por el zejut (mérito) de la tzedaká, concédenos nuestros pedidos”

Nos lavamos las manos sin brajá con un recipiente especial para lavarnos las manos y
decimos:
‫ברוך אתה “ אלהינו הלך העולם אשר קדשנו במצוותיו וציונו להפריש חלה‬

“Baruj Ata Adonay Eloheinu melej ha’olam asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu al hafrashat
jalá”

(Bendito seas Tú, Señor, nuestro D’s, Rey del Universo, que nos santificaste con tus preceptos
y nos ordenaste separar la jalá (de la masa)”

Separamos una porción de masa de unos 50 grs (como una mandarina pequeña) y decimos:

‫הרי זה חלה‬

“harei ze jalá” (Esto es Jalá)

Luego quemamos esa porción de jalá en la hornilla de la cocina, hasta que se carbonice
completamente. Mientras se quema, rezamos con mucha fé por aquellas personas que lo
necesitan y también por nuestras propias necesidades.
—--
Es una hermosa tradición hacer la mitzvá en zejut (mérito) de aquellas personas que lo
necesitan: Refúa Shlemá (sanación); Be Sha’a Tová (embarazo saludable) Lzera Shel Kayama
(para quienes no han sido bendecidos con hijos); Shiddujim (encontrar a su pareja); Parnasá
(Sustento); Hatzlajá (éxito y seguridad)

Hoy en día, gracias al advenimiento de internet existen grupos de mujeres que se conectan
cada semana, compartiendo listas con nombres de personas que requieren oraciones. Se
forman minianim de mujeres de todas partes del mundo (al menos 10 mujeres que hacen la
mitzvá) que rezan sin cesar, semana tras semana por quienes lo necesitan y se preocupan de
mantener las listas de nombres actualizadas.

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