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Problemas de Transportes

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Tecnológico Nacional de México

Instituto Tecnológico de Chilpancingo

Sistemas de transportes

Problema de transito

Moreno Campos Carlos Alejandro

Ingeniería Civil

Chilpancingo de los Bravos

29/01/2025
PROBLEMA DE TRANSPORTES: La congestión del transito debido al aumento de automóviles
particulares

La sociedad parece haber tomado conciencia de que, en general, los problemas de transporte no
sólo se manifiestan en una mayor cantidad de ámbitos, sino que han adquirido mayor severidad,
tanto en países industrializados como en los en desarrollo. En los últimos años el aumento de la
demanda de transporte y del tránsito vial han traído como consecuencia, particularmente en las
ciudades grandes, incrementos en la congestión, demoras, accidentes y problemas ambientales,
bastante mayores que los considerados aceptables por los ciudadanos.

El aumento explosivo de esos fenómenos se debe a la facilidad creciente de acceso a automóviles,


fruto del aumento del poder adquisitivo de las clases socioeconómicas de medianos ingresos, el
mayor acceso al crédito, la reducción relativa de los precios de venta, una mayor oferta por
recirculación de autos usados, el crecimiento de la población, la reducción del número de
habitantes por hogar y la escasa aplicación de políticas estructuradas en el área del transporte
urbano. El transporte urbano en las ciudades mayores insume alrededor de 3½% del PIB regional,
fracción abultada por la incidencia de la congestión de tránsito. Al costo de la congestión en
términos de pérdida de eficiencia económica, hay que sumarle sus consecuencias negativas para la
sociedad.
Este problema afecta no sólo a los automovilistas, sino que también a los usuarios del transporte
colectivo, que son personas de ingresos menores, pues aumenta sus tiempos de viaje y, quizás de
mayor consideración, hace subir el valor de los pasajes. La causa fundamental de la congestión es
la fricción entre los vehículos en el flujo de tránsito. Hasta un cierto nivel de tránsito, los vehículos
pueden circular a una velocidad relativamente libre, determinada por los límites de velocidad, la
frecuencia de las intersecciones, etc. Sin embargo, a volúmenes mayores, cada vehículo adicional
estorba el desplazamiento de los demás, es decir, comienza el fenómeno de la congestión.

la demanda por transporte es “derivada”, es decir, pocas veces los viajes se producen por un
deseo intrínseco de desplazarse; generalmente, ellos son producto de la necesidad de acceder a
los sitios en que se llevan a cabo las distintas actividades (como el trabajo, las compras, el estudio,
la recreación, el descanso, etc.), todas las cuales se desarrollan en lugares diferentes; • la
demanda por transporte es eminentemente variable y tiene puntas muy marcadas en las cuales se
concentran muchos viajes, a causa del deseo de aprovechar en buena forma las horas del día para
realizar las distintas actividades y para tener oportunidad de contacto con otras personas;
Algunos vehículos generan más congestión que otros. En la ingeniería de tránsito, se expresa cada
tipo de vehículo en equivalencias pcu, que significa unidades de coches para personas. Un auto
tiene una equivalencia de 1, y los demás una equivalencia correspondiente a su influencia
perturbadora sobre el flujo de tránsito, o el espacio vial que efectivamente ocupan, en
comparación con un auto. Normalmente, se considera que un bus tiene una equivalencia de
aproximadamente 3, y un camión, de 2. Estrictamente, el factor pcu varía según se trate de una
aproximación a una intersección o de un tramo vial entre intersecciones. Aunque un bus genera
más congestión que un auto, transporta generalmente más personas. Si un bus lleva 50 pasajeros,
y un auto, en promedio, 1.5 personas, entonces cada ocupante del auto produce 11 veces la
congestión atribuible a cada pasajero del bus. Por lo tanto, ceteris paribus, la congestión se reduce
si aumenta la participación de los buses en la partición modal de los viajes. A menos que los buses
transporten menos de 4½ pasajeros, causan en promedio, menos congestión que los autos. No es
normal que los buses transporten menos de 4½ pasajeros, aunque a veces puede ocurrir, como
por ejemplo fue el caso de Santiago de Chile hacia fines del decenio de 1980, en los horarios fuera
de punta, o en Lima diez años después.

El excesivo número de vehículos de transporte público contribuye a agravar la congestión, como


sucede en algunas ciudades. Una de las características de los modelos económicos en vigor es la
desregulación. En el área del transporte urbano de pasajeros, una amplia desregulación tiene
normalmente como consecuencia una expansión acentuada en las flotas de buses y taxis y un
descenso en el orden y en la disciplina asociadas con su operación. Esa ocurrencia fue un factor
importante en el deterioro en la congestión en Santiago en el decenio de 1980 y en Lima en la
década siguiente.
Un inadecuado diseño o mantenimiento de la vialidad es causa de una congestión innecesaria.
En muchas ciudades es frecuente encontrar casos de falta de demarcación de los carriles de
circulación, inesperados cambios en su cantidad, ubicación de los paraderos de buses justo en
puntos de una reducción en el ancho de la calzada y otras deficiencias que entorpecen la fluidez
del tránsito. Asimismo, el mal estado del pavimento, especialmente la presencia de baches, genera
crecientes restricciones de capacidad y aumenta la congestión.

La última década del siglo XX trajo consigo un fuerte incremento de la cantidad de automóviles en
circulación, así como su uso para los más variados propósitos, incluyendo los viajes al trabajo y al
estudio, con lo que se presiona significativamente la red vial. La preferencia por movilizarse en
auto puede traer otras consecuencias, que trascienden los límites del sector transporte
propiamente tal, con implicaciones macroeconómicas negativas. Considérense, por ejemplo, las
alzas en los precios de los combustibles, a raíz de los aumentos en los precios internacionales del
petróleo durante 1999 y 2000. Probablemente, el automovilista latinoamericano típico no redujo
mucho el uso de su vehículo; a cambio, habría disminuido el consumo de otros bienes y servicios,
rebajando en el corto plazo la demanda de éstos, muchos de los cuales son producidos por la
economía nacional. Al mismo tiempo, en los países importadores, aumentó la cantidad de divisas
empleadas en los combustibles, debido a su mayor precio.

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