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Clausewitz Mayor

El documento presenta un análisis de las doctrinas de Carlos Von Clausewitz, un influyente teórico militar del siglo XIX. Se destaca su obra 'De la Guerra', donde define la guerra como un acto de violencia vinculado a la política y establece conceptos clave como la naturaleza de la guerra, la importancia de la teoría y la fricción en el combate. Además, se resumen sus enseñanzas sobre la estrategia, la táctica y las virtudes necesarias para los líderes militares.
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Clausewitz Mayor

El documento presenta un análisis de las doctrinas de Carlos Von Clausewitz, un influyente teórico militar del siglo XIX. Se destaca su obra 'De la Guerra', donde define la guerra como un acto de violencia vinculado a la política y establece conceptos clave como la naturaleza de la guerra, la importancia de la teoría y la fricción en el combate. Además, se resumen sus enseñanzas sobre la estrategia, la táctica y las virtudes necesarias para los líderes militares.
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CLAUSEWITZ

Mayor Héctor H. Muñoz Sanabria

INTRODUCCION.

Con el fin de poder apreciar en mejor forma a los gran­


des tratadistas de la guerra, se ha elaborado un resumen de
las principales doctrinas enseñadas por uno de los intérpretes
de Napoleón, Carlos Von Clausewitz.

A nadie escapa la importancia del tema, ya que a pesar


de la época en que fue tratado, aproximadamente hace ciento
cincuenta años, conserva hoy en día su inapreciable valor y
es fuente obligada de cualquier pensador militar que quiera
profundizar en el difícil arte de la guerra.

Sus tesis, algunas veces refutadas, han persistido a tra­


vés de la historia y han sido motivo de estudio de los oficiales
de estado mayor no sólo del ejército prusiano, sino de muchos
otros de diferentes países.

Debido a la limitación de espacio para tratar el tema,


se ha elaborado una síntesis biográfica de Clausewitz para ubi­
carlo en una época y se ha tratado de abarcar sus principales
enseñanzas, agrupándolas en los títulos “Conceptos”, “Ense­
ñanzas”, “Divisiones” y “Fricciones de la Guerra”, para llegar
a algunas conclusiones de carácter general.

Se ha empleado el método bibliográfico, con consultas de


varias obras, especialmente “De la Guerra” del propio Clau­
sewitz y “Creadores de la Estrategia Moderna” de Edward
Mead Earle.

Se espera que este pequeño trabajo contribuya a aumen­


tar los conocimientos que todo oficial debe tener sobre este
filósofo de la guerra.

343
1. SINTESIS BIOGRAFICA.

Carlos Von Clausewitz nació en Prusia el l2


9 de junio de
*
1780. Formó parte del ejército a los 12 años de edad. En 1801
ingresó a la Escuela Militar. Participó en la Campaña del Rhin,
fue Ayudante del Príncipe Augusto de Prusia.

En 1810 ingresó al Estado Mayor Prusiano, fue profesor


de la Escuela Militar de Berlín e instructor de Federico Gui­
llermo IV.

En 1812, con motivo de la guerra entre Francia y Rusia,


Clausewitz luchó en el ejército ruso contra Napoleón y presen­
ció su derrota en Waterloo.

Fue director de la Escuela Superior de Guerra en Berlín


en donde empezó a escribir su libro “De la Guerra”, el cual
no pudo terminar por haber tenido que participar en la guerra
contra Polonia. Murió víctima del cólera en el año de 1831.

Sus principales obras son: “De la Guerra”, “La Campaña


de Italia”, “La Campaña de Suiza e Italia”, “La Campaña de
Waterloo” y escritos sobre las “Campañas de Gustavo Adolfo,
Turena, Luxemburgo, Munich, John Seviesky y Fernando de
Brunswick”.

2. CONCEPTOS DE LA GUERRA.

Su principal obra, “De la Guerra”, está dividida en ocho


libros: El primero trata sobre “La Naturaleza de la Guerra”,
el segundo, “La Teoría de la Guerra”, el tercero “La Estrate­
gia”,, el cuarto, “El Combate” y el quinto y sexto “Las Fuerzas
Militares” y “La Defensa”, los demás, del “Ataque y el Plan
de Guerra”.

Al igual que Jomini, Clausewitz fue el intérprete de Na­


poleón ; la diferencia entre las dos está en que el primero pre­
sentó un sistema de guerra, mientras que Clausewitz estudió
la filosofía de la misma. Sus enseñanzas influyeron hondamen­
te en la oficialidad prusiana, especialmente a finales del Siglo
XIX y principios del XX.

Al hablar de la guerra, la define como “un acto de fuer­


za para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra volun-

344
tad (1) y explica cómo el poder se vale de las ciencias y de las
artes, para lograr el fin político de la guerra, someter al ene­
migo a nuestra voluntad.

Considera la guerra como una acción recíproca entre dos


fuerzas que debe llevarse hasta el último esfuerzo, porque
hasta tanto no se haya dominado totalmente al adversario, no
se acaba el peligro de ser atacado nuevamente por él. Esto sola­
mente se logra si se tienen los medios suficientes, se emplean
adecuadamente y se cuenta además con una firme voluntad
de lucha.

Refiriéndose a la Teoría de la guerra, manifiesta que “la


investigación y la observación, la filosofía y la experiencia
no deben excluirse una de otra, deben relacionarse mutuamen­
te entre sí” (2). Esta es una de las características del estudio
adelantado por Clausewitz, la estrecha coordinación de la fi­
losofía y la experiencia.

La Teoría debe ser una guía para el líder, es una investi­


gación analítica de los hechos, más no una norma rígida que
lo guíe, por eso manifestó “La Teoría debiera educar la mente
del futuro líder en la guerra, o más bien guiarlo en su ins­
trucción de por sí mismo, pero no acompañarlo al campo de
batalla; de igual modo como un tutor sensato, forma y escla­
rece la mente nueva y fresca de un joven sin mantenerse so­
metido a él durante toda su vida” (3). De manera que la Teoría
tiende a sentar bases pero no a destruir la iniciativa del con­
ductor militar. Debe dársele prioridad al ingenio y no cana­
lizarlo por unos preceptos.

Esta es, precisamente, una de las diferencias con su con­


temporáneo Jomini, combinar el análisis de los principios de
la guerra con la gran elasticidad que proporciona la práctica.

Al tratar sobre la naturaleza de la guerra considera que


esta es asunto de toda la nación, es decir, que requiere una
integración de todas las fuerzas sociales para lograr su fin
último.

(1) Clausewitz, Carlos Von, “De la Guerra”, Bogotá, Imprenta del Estado Ma­
yor General Fuerzas Militares, 1942, 204 páginas.
(2) Earle, Edward Mead, “Creadores de la Estrategia Moderna”, Bogotá, Im­
prenta de las Fuerzas Militares, Traducción de Makero of modern strategy,
422 páginas.
(3) Earle Edward Mead, op. cit.

345
3. ENSEÑANZAS DE LA GUERRA.

En el viejo régimen los ejércitos estaban conformados por


soldados profesionales, reducidos en número, pero muy bien
entrenados; el estado invertía grandes capitales en mantener­
los y por tanto, debían ser empleados con prudencia por ser
patrimonio de éste. Pero su conformación era heterogénea, ex­
traídos de los estratos más bajos de la sociedad o mercenarios
extranjeros, por tanto no tenían una idea nacionalista y ca­
recían de las virtudes militares e individuales. Se mantenían
reunidos, bajo una disciplina férrea bajo la estrecha vigilan­
cia de los oficiales; se les enseñaba a combatir en formaciones
cerradas, pero era imposible efectuar pequeñas incursiones o
destacar personal, no por el peligro que ofreciera el enemigo,
sino por la amenaza de la deserción.

Otro factor que hacía difícil y pesada la conducción de


las tropas, era su gran dependencia de los depósitos de abas­
tecimientos, ya que no permitía separarse de las bases de apro­
visionamiento por más de tres días, siendo además un blanco
muy codiciado por el adversario.

La revolución francesa en 1786, trajo también en el as­


pecto militar muchas enseñanzas: los ejércitos rebeldes en pri­
mer lugar, dieron una mayor importancia a los intangibles al
llegar más al espíritu del ejército que a la mecanización del
mismo. Dieron nuevas organizaciones, crearon nuevas tácticas
y estrategias tendientes todas a aumentar la movilidad.

Por la facilidad de acceso a los recursos de la Nación,


dieron poca importancia a las bases de abastecimientos y efec­
tuaron cambios en las maniobras.

Como consecuencia de lo anterior, en toda Europa se na­


cionalizaron los ejércitos, se le dio una mayor importancia al
espíritu que al mismo entrenamiento y se cambiaron algunos
conceptos hasta entonces preceptúales.

El mismo Napoleón, contrariando las reglas convenciona­


les en la Campaña de Sicilia de 1876, dirigió su ejército por
líneas interiores, sin prestarle mucha importancia a sus líneas
de comunicación, no se preocupó por conquistar territorio sino
combatir y destruir a su adversario. El factor sorpresa con­
tribuyó a obtener el éxito, al efectuar movimientos rápidos,

346
caer sobre el punto más débil, girar sobre el flanco con el
grueso de su ejército y cortar al enemigo las líneas de comuni­
cación, para presionarlo y perseguirlo.

4. DIVISIONES DE LA GUERRA

Al hablar de la guerra, Clausewitz la divide en dos clases:

Guerra Absoluta y Guerra Total. En la primera se busca


la destrucción del enemigo como objetivo final, en la segunda,
se buscan objetivos políticos definidos.

Define la guerra como “la continuación de la política por


otros medios” (4), pero agrega que el comandante militar debe
actuar independientemente de las decisiones políticas, aunque
sí debe exigir que los objetivos políticos se adapten a los me­
dios. La política determina los conceptos generales a lo largo
de los cuales se debe mover la guerra, es por eso que existe una
estrecha unión entre esta y la política; no pueden existir acon­
tecimientos aislados que no dependan de la política. De esta
última no trató en sus escritos.

Estas consideraciones han motivado críticas a Clausewitz,


pues se dice que especuló cómo ganar las guerras, pero no de­
terminó cómo ganar la paz (5).

Posteriormente aclaró el concepto sobre la división de la


guerra de acuerdo a sus objetivos, en dos clases, una que busca
derrotar al enemigo y otra, cuyo propósito es la conquista de
territorios con el objeto de retenerlos permanentemente u ofre­
cerlos en canje, al negociar la paz.

Al hablar sobre la guerra limitada, expresa que se puede


presentar en dos circunstancias: Una, cuando las tensiones
o fines políticos son pequeños y la segunda, cuando los medios
militares conque se cuenta no son suficientes para lograr la
destrucción del enemigo.

Al hablar sobre las guerras de alianza, el estado debe de­


cidir a cuál de los aliados debe destruirse primero, si al más
fuerte o al más débil. Considera que es un objetivo militar

(4) Clausewitz, Carlos Von, op. cit.


(5) Earle, Edward Mead, op. clt.

347
la destrucción de esa alianza o la conquista de territorio con
el propósito de negar al enemigo la posibilidad de reconstruir
su ejército. El problema principal que afronta el estratega
es descubrir el centro de gravedad hacia el cual debe dirigirse
el esfuerzo principal, ya que puede encontrarse en lugares di­
ferentes: puede ser las fuerzas armadas enemigas, el ejército
del país más poderoso de los aliados, su comunidad de intere­
ses, la opinión pública o su ciudad capital.

Define exactamente la diferencia entre táctica y estra­


tegia: la primera se refiere al empleo de las fuerzas militares
en el combate y la segunda a la realización de los combates
con la finalidad de la guerra (6).

Considera que la defensa es la forma más fuerte de ha­


cer la guerra, pues es más fácil conservar que adquirir, mien­
tras que el ataque es más vulnerable.

La defensa no debe ser estática, una “rápida y vigorosa


asunción de la ofensiva, que es la centellante espada de la
venganza, es el punto más brillante de la defensiva” (7).

La ofensiva estratégica debe conducirse hasta encontrar


su “punto culminante” (8) que es aquel en el que las condicio­
nes empiezan a hacerlo desfavorable y se pierde el equilibrio.
El verdadero estratega debe descubrirlo antes que los recursos
morales y materiales empiecen a decrecer.

5. FRICCIONES DE LA GUERRA

Clausewitz dedica un capítulo completo a tratar este im­


portante tema. Explica cómo todo en la guerra es sencillo, pe­
ro lo más sencillo se torna difícil en el campo de combate, es
precisamente la diferencia entre la guerra real y la guerra
en el papel.

La acción en la guerra es un movimiento difícil en medio


de las más grandes penalidades producidas por la continua
presión del enemigo, sus ataques sorpresivos, las limitaciones
de abastecimientos y las inclemencias del tiempo.

(6) Earle, Edward Mead, op. cit.


(7) Earle, Edward Mead, op. cit.
(8) Earle, Edward Mead, op. cit.

348
Una infinidad de circunstancias hace que los planes no
se cumplan de acuerdo a lo previsto; teóricamente no hay di­
ficultades, pero el enemigo invisible de la fricción no las con­
centra en pocos puntos, sino en todas partes (9).

Es precisamente esta circunstancia que exige una serie


de virtudes individuales tanto de los subalternos como de los
comandantes, extraordinarias facultades espirituales y una fé­
rrea voluntad.

Son muy distintas las cualidades que debe tener un co­


mandante en jefe de un general cualquiera.

El tacto y la prudencia son virtudes que deben adornar


a un comandante en jefe, de ahí que Clausewitz exclamara:
“Es más bien a las cabezas frías que a las cabezas ardientes
a las que en tiempo de guerra debiéramos preferir confiar el
bienestar de nuestros hermanos e hijos” (10).

Las cualidades morales son virtudes que glorifican los


ejércitos; lo inmaterial, debe estar por encima de lo material,
por eso Clausewitz manifestó “Las fuerzas físicas son la em­
puñadura de madera, las fuerzas morales, en cambio, son la
hoja resplandeciente de la espada” (11).

6. CONCLUSIONES

Los escritos de Clausewitz tienden a sustentar las siguien­


tes tesis, que resumen su obra:

a. La guerra no es un hecho aislado, sino la continuación de


la política por otros medios.
b. La guerra es un acto de violencia y no un procedimiento
benigno para desarmar al enemigo.

c. El fin supremo de la guerra es imponer al enemigo nues­


tra voluntad.

d. La guerra busca poner al adversario en situación indefen­


sa, destruir su ejército en forma tal que no pueda con­
tinuar la lucha.

(9) Clausewitz, Carlos Von, op. cit.


(10) Earle, Edward Mead. op. cit.
(11) Earle, Edward Mead. op. cit.

349
e. El aniquilamiento de las fuerzas solamente se logra con
la lucha.

f. Tanto los comandantes como los integrantes de un ejér­


cito deben poseer una gama de virtudes militares indivi­
duales y colectivas para contrarrestar los efectos destruc­
tores de la lucha.

BIBLIOGRAFIA

CLAUSEWITZ, Carlos Von. “De la Guerra”, Bogotá, Impren­


ta Estado Mayor General Fuerzas Militares, 1942, 204
páginas.

MEAD Edward. “Creadores de la Estrategia Moderna”, Bo­


gotá, Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, To­
mo I, 422 páginas.

RATENBACH, Benjamín. “Estudios y Reflexiones”, Buenos


Aires, Círculo Militar, Biblioteca del Oficial, 1955, 128
páginas.

REVISTA de las Fuerzas Armadas. N9 87. Vol. XXIX, Bogo­


tá, diciembre 1977.

350

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