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VIACRUSIS

El documento es una reflexión sobre el Vía Crucis, invitando a los niños y adolescentes a meditar sobre el sufrimiento de Jesús y su identificación con los que sufren en el mundo actual. Se destaca la importancia de reconocer el dolor de los inocentes y la necesidad de cargar con las cruces diarias, mientras se pide perdón por las injusticias hacia los más vulnerables. A través de cada estación, se relaciona el sufrimiento de Jesús con las realidades contemporáneas que enfrentan los niños y se hace un llamado a la compasión y la acción.

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VIACRUSIS

El documento es una reflexión sobre el Vía Crucis, invitando a los niños y adolescentes a meditar sobre el sufrimiento de Jesús y su identificación con los que sufren en el mundo actual. Se destaca la importancia de reconocer el dolor de los inocentes y la necesidad de cargar con las cruces diarias, mientras se pide perdón por las injusticias hacia los más vulnerables. A través de cada estación, se relaciona el sufrimiento de Jesús con las realidades contemporáneas que enfrentan los niños y se hace un llamado a la compasión y la acción.

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Vía crucis

Se ha convertido a lo largo de los siglos, en un peregrinaje y en una oración en la


cual somos invitados a acompañar los pasos de Jesús que con su dolor ha dado la
vida al mundo.
Rezando el Vía crucis, no podemos dejar de ver en el dolor del Hijo de Dios, los
sufrimientos del mundo, sobre todo de los más pequeños e inocentes: en aquel
Viernes Santo estaban presentes todos y en El, el dolor de los pequeños, ha
reconciliado el mundo con Dios.
Queridos niños y adolescentes, vamos a recordar con amor y agradecimiento lo
mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado. Te invitamos a cargar con las
pequeñas cruces de cada día, recordando con frecuencia las estaciones o pasos de
Jesús hasta su muerte en la Cruz.

- Por la señal de la Cruz


- Yo confieso ante Dios Todopoderoso...
- Oración: Señor Jesús, que nos tienes a todos los niños y adolescentes
entre tus predilectos, este día queremos recorrer y meditar sobre tu camino de
dolor, no tanto el que viviste hace siglos, sino el que sigues viviendo hoy
especialmente en los niños y adolescentes del mundo entero que sufren día a día.
Tú te has identificado con nosotros los cristianos, pero también, de manera
especial con todos los hombres que sufren. Tú sigues sangrando en las heridas
de los hombres y de las mujeres de hoy. Todos somos víctimas del sufrimiento,
pero también somos culpables de que muchos sufran. Ayúdanos a reconocer
nuestros errores y sembrar amor en nuestro corazón. Amén.
I Estación - Jesús condenado a muerte
“Pilato, entonces, queriendo satisfacer a la gente, les
puso en libertad a Barrabás y les entregó a Jesús, para
que lo azotaran y lo crucificaran ” (Me 15,15)
En algunas naciones también los niños menores de edad pueden ser procesados
y condenados, no tienen la posibilidad de defenderse y esperan sin esperanza su
condena. (Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Jesús, cuando Pilato te condenaba a muerte, Tu querías rebelarte porque eras
inocente, pero luego has mirado lejos y has visto los rostros de tantos niños
condenados a morir a causa de las guerras injustas , del hambre, de las
enfermedades, de la miseria moral y material.
Esos rostros, Señor, te han convencido para aceptar la condena sin justificarte,
como un niño que no sabe y no puede pedir explicaciones para un sufrimiento
que no ha merecido.
• Perdónanos, Señor si todavía no hemos aprendido a respetar la vida humana y
nos permitimos cada día condenar a muerte a tus criaturas, hechas a tu imagen y
semejanza.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI


(Padrenuestro y Avemaria)
II Estación - Jesús toma la cruz
“Y, cargando con la cruz, salió hacia el lugar llamado “la calavera”, en
hebreo “Gólgota” (Jn 19, 17) 250 millones de niños en el mundo, trabajan
como esclavos: en las fábricas de alfombras, de cerillos, de alimentos
congelados, de juguetes, en las minas de carbón, en los hornos para el vidrio, en
la cosecha del té, de la caña de azúcar. (Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Jesús, cuando te han presentado la cruz, tú la has abrazado porque a llevar ese
peso te ayudaba el amor y la compasión de los niños que cada día cargan sobre
sus espaldas quintales de ladrillos, de los pequeños que en las minas empujan
pesadas carretillas con carbón.
Has pensado en los niños que recogen la caña de azúcar bajo el sol ardiente, sin
un minuto de tregua; en los tejedores de las alfombras, encerrados en pequeños
cuartos húmedos, en las niñas que trabajan en las fábricas de juguetes, de
fósforos, de alimentos congelados, en las pequeñas que recogen el té, en los
pequeños pastores de rebaños, en los 250 millones de niños trabajadores,
agotados por la fatiga y pagados con una miseria.
• Jesús, te pedimos perdón porque nuestra sociedad impone a los niños pesos más
grandes que ellos y los deja solos para llevar la cruz.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI


(Padrenuestro y Avemaria)
III Estación
- Jesús cae bajo la cruz
“Líbrame, Señor, de las manos de los criminales, guárdame de los hombres
que ejercen la violencia, que proyectan mi caída” (Sal 140,5)
En todo el mundo hay más de 600 mil niños soldados. Vienen adiestrados para
la guerra, disparan aparentemente sin temor pero en sus corazones hay tanto
miedo. (Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Jesús, cuando has caído bajo el peso de la cruz, no has pensado en tí mismo, sino
en los pequeños hermanos tuyos y nuestros que caen en la red de los soldados
crueles. Aún pequeñísimos son adiestrados para la guerra, obligados a disparar,
heridos irremediablemente en sus corazones.
La ametralladora es la cruz de los niños soldados: la desmontan, la cargan, la
limpian.
Parecen sin miedo, pero en el corazón tienen un gran temor.
Al acostarse ponen como almohada esa herramienta de muerte y durante la noche
sus sueños se tiñen de sangre.
Estos niños, como Tú, sin haberlo buscado, suben el calvario sobrecargado por
las armas y por la violencia.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI


(Padrenuestro y Avemaria)
IV Estación
- Jesús encuentra a su madre
“Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre... y a ti una espada te
atravesará el corazón” (Le. 1, 34-35)
Se calcula que en los países pobres cada mes mueren de parto 10 mil mamás por
falta de medicinas, de higiene y de nutrición adecuada. (Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al
mundo.
Jesús, cuando tu Mamá te encontró en la vía del Calvario, hubiera querido gritar
al mundo su dolor, en cambio llora en silencio junto a las mamás de los niños
inválidos, mutilados, encarcelados, desnutridos, explotados, ultrajados. Ha unido
su dolor ^1 de las mamás que han perdido a sus hijos en la droga, en la violencia,
en los accidentes de tránsito.
Ha pensado en las mamás de Iraq, de Afganistán, de Sudán, de Angola, de
Palestina, de Israel, etc. que ven a sus hijos masacrados por la guerra. Ha
abrazado a su hijo y, en El, ha querido abrazar el dolor de todas las mamás.
• Perdónanos, María, porque pensamos demasiado en nosotros mismos y en
nuestros dolores y no sabemos consolar a las mamas que sufren.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI

(Padrenuestro y Avemaria)
V Estación
Jesús ayudado por el Cirineo
“Pasaba por allí un tal Simón de Cirene, que venía del campo, padre de
Alejandro y de Rufo, y le obligaron a llevar la cruz de Jesús” (Me 15,21)
En 110 países los niños de la Infancia Misionera ayudan a los niños del mundo
con la oración, el sacrificio y los gestos de solidaridad. (Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al
mundo
Jesús, cuando los saldados te vieron agotado, quisieron hacerte ayudar por un
hombre que se encontraba ahí por causalidad. Se llamaba Simón de Cirene y
regresaba del campo, tras una mañana de trabajo. Simón vio tu cansancio y puso
su espalda junto a la tuya para aliviarte del peso de la Cruz.
Tu has aceptado de buen grado porque en aquel hombre, lleno de compasión,
veías a todas las personas buenas que en la vida olvidan su cansancio para ayudar
a los otros.
¿Has pensado en las mamás, en los papás, en los sacerdotes, en los misioneros, en
las religiosas, en tantos voluntarios que ponen la propia vida al servicio de los
otros y, en tu corazón, los has bendecido?
• Jesús, perdona nuestra pereza y nuestro egoísmo y haznos siempre disponibles a
llevar el peso de los demás.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI


(Padrenuestro y Avemaria)
VI Estación
La Verónica enjuga el rostro de Jesús
“Lo seguía mucha gente del pueblo y mujeres, que se daban golpes de pecho y
se lamentaban por El” ( Le. 23,27)
Son tantos los misioneros en el mundo: sacerdotes, religiosas y laicos. Anuncian el
Evangelio, ayudan a los hermanos, despiertan el rostro de Dios que duerme en el
corazón del hombre. (Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Señor, una mujer que no te conocía ha tenido piedad de tu dolor, ha desafiado la
ferocidad de los soldados y ha venido a enjugarte el rostro mojado de sangre y de sudor.
Tú has querido premiar su gesto y has dejado sobre la toalla los rasgos de Tu rostro.
Señor, en el corazón de cada hombre duerme la luz de este rostro. Los misioneros,
tratan de despertarla anunciando tu Evangelio, pero después de 2000 años, casi 4 mil
millones de personas no te conocen, no saben que Tú has venido a salvamos y que cada
criatura puede llamar a Dios con el nombre de Padre.
• Señor, despierta tu rostro que duerme en el corazón de cada persona y llama a tantos
misioneros para anunciar al mundo tu salvación.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI


(Padrenuestro y Avemaria)
VII Estación
- Jesús es despojado de sus vestiduras
“...y se repartieron a suerte sus vestidos a ver qué se llevaría cada uno “ (Me 15,
24)
Las riquezas del mundo son saqueadas por los países ricos y nuestros hermanos se
quedan empobrecidos.A muchos niños les falta la casa, la escuela, el alimento, la paz.
(Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús, contigo han hecho como se hace frecuentemente con los pobres: te han quitado
todo y se han llevado tus vestidos.
En el mundo continúa un sistema perverso que excava surcos de injusticia: hay niños
que no pueden ir a la escuela y niños que no quieren estudiar, niños que buscan el pan
en los basureros y niños que derrochan los alimentos.
Niños que trabajan 12 horas al día y niños que sólo quieren jugar, niños buenos que
ayudan a los otros y niños que no piensan nunca en el dolor y la miseria de los
hermanos menos afortunados.
• Señor, perdónanos porque tenemos demasiado y con frecuencia nos lamentamos sin
pensar en los hermanos que carecen de todo.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI


(Padrenuestro y Avemaria)
VIII Estación
- Jesús clavado a la cruz
“Lo crucificaron... con él crucificaron a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la
izquierda” (Me 15, 24-27)
En el mundo hay enterrados 100 millones de minas. La guerra cobarde de las minas no
sólo ha asesinado miles de personas sino también ha herido irremediablemente
hombres, mujeres y niños. (Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús, cuando te clavaron en la cruz, probaste un dolor infinito, como tantos niños,
mujeres y hombres que son atacados por los kamisakes o mutilados por las minas.
Señor, después de las guerras violentas, hemos inventado las guerras cobardes de las
minas y del falso heroísmo de los kamisakes. Con ellas hemos arruinado la vida de
millones de seres humanos que han perdido los brazos, las piernas, los ojos. Su dolor
durará una vida entera porque ninguno podrá recuperar el daño atroz de esos
instrumentos de muerte.
Líbranos, Señor, de la tentación de inventar objetos de guerra cada vez más sofisticados
que clavan a los hermanos sobre cruces durísimas que ningún cirineo puede aliviar.
• Señor, perdona nuestra crueldad y danos la fuerza para desactivar las minas del mal
que llevamos en nuestros corazones.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI


(Padrenuestro y Avemaria)
IX Estación
- Jesús muere en la cruz
“Pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al punto salió
sangre y agua” ( Jn 19, 34)
En estos últimos decenios, en Europa, el número de los divorcios y de las separaciones
está aumentando vertiginosamente con el consecuente sufrimiento de los hijos que se
sienten abandonados u objeto de contienda. (Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús, para constatar tu muerte, el soldado romano te traspasó con la espada y de tu
costado salieron pocas gotas de sangre y de agua.
Has dado todo por nosotros, has derramado tu sangre hasta la última gota porque amas
con amor infinito.
Tu vida es ofrecida por la salvación del mundo.
Cuántos niños traen en el corazón la tragedia de los padres que se separan. En su
infancia viene roto el sueño de una familia unida, se convierten en objetos de contienda,
y sus corazones prueban antes de tiempo la amargura de la traición. Perdónanos, Señor,
porque no logramos ser fieles a los empeños importantes de nuestra vida y nos
convertimos en motivo de sufrimiento para los pequeños.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI

(Padrenuestro y Avemaria)
X Estación
- Jesús es puesto en el sepulcro
“José de Arimatea tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en
su propio sepulcro nuevo...” (Me 27, 59)
En algunos países de Europa del Este muchos niños durante el invierno buscan abrigo
bajo tierra, en las tanquillas del agua y del gas. (Breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús, la piedra del sepulcro parecía cerrar todas las esperanzas, pero tú has vencido la
oscuridad y has salido glorioso. También nosotros tenemos la certeza que la vida de los
niños del mundo no será siempre teñida de gris, sino que tomará el color de la esperanza.
Nosotros nos esforzamos mucho para vencer a la muerte, Tú danos una mano porque es
una empresa difícil.
No queremos ponernos a llorar sobre tu sepulcro, no queremos contar siempre el número
de niños asesinados, explotados, empobrecidos. Sabemos que tu sepulcro se ha quedado
vació porque tu has vencido a la muerte.
• Señor, ayúdanos a vaciar los pozos de la indiferencia y a llenar los corazones de la
esperanza que ha nacido el día de tu resurrección.
• Quita, Señor, de nuestros corazones la piedra que esconde la muerte y ábrenos a la
fraternidad, a la paz, al gozo, a la gratitud.
• Transforma nuestros sepulcros en lugares de esperanza donde la luz cancele los
signos de la muerte y danos un nuevo impulso para la vida.

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI


(Padrenuestro y Avemaria)
XI Estación
Jesús ha Resucitado
Y el ángel les dijo “No os asustéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado. Ha
resucitado. No está aquí” (Me 16, 6)

Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo.

En la espléndida mañana de Pascua había venido al sepulcro para llorar el dolor del Viernes Santo.

Una gran luz envolvía el sepidcro y, en ese esplendor, mis ojos no lograban encontrar el [Link]
torno a tu tumba, había ángeles y niños, cogían flores, corrían detrás de las mariposas, cantaban a voz
en cuello. Niños blancos, niños negros, niños de cada color entraban y salían de aquello que había sido
tu sepulcro y los ángeles los miraban complacidos. Me he metido en medio a ellos y he olvidado las
lágrimas del Viernes Santo.

Quita Señor, de nuestros corazones la piedra que esconde la muerte y ábrenos a la fraternidad, a la
paz, al gozo, a la gratitud.

Transforma nuestros sepulcros en lugares de esperanza, donde la luz cancele los signos de la muerte
y danos un nuevo impulso para la vida. Amen.-

SEÑOR PEQUE TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE MI

(Padrenuestro y Avemaria)
Oración: Señor Jesucristo, tú nos has concedido acompañarte, con María tu Madre, en los misterios de tu
pasión, muerte y sepultura, para que te acompañemos también en tu resurrección; concédenos caminar
contigo por los nuevos caminos del amor y de la paz que nos has enseñado. Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos. Amén
En le nombre del Padre...

“El que acoge en mi nombre a un niño como éste, a mí me acoge” (Mt 18,5)

No puede ni debe haber


Niños usados para el contrabando de droga, para los pequeños y grandes crímenes, para practicar el
vicio.

No puede ni debe haber

Niños asesinados, niños eliminados, niños condenados a muerte.


No puede ni debe haber
Es el Papa que lo pide, que lo exige, en nombre de Dios y de su Hijo que ha sido niño. Juan Pablo II

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