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Sumérgete en El Río de Dios

El documento describe una visión del río de Dios según Ezequiel 47:1-12, simbolizando el flujo del Espíritu Santo que da vida y sanidad. Se enfatiza la importancia de un compromiso profundo con Dios, representado por diferentes niveles de inmersión en el agua, desde los tobillos hasta la total sumersión. La conclusión resalta que Jesús es la fuente de satisfacción y que Dios busca un compromiso total de sus seguidores para alcanzar una madurez espiritual.
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Sumérgete en El Río de Dios

El documento describe una visión del río de Dios según Ezequiel 47:1-12, simbolizando el flujo del Espíritu Santo que da vida y sanidad. Se enfatiza la importancia de un compromiso profundo con Dios, representado por diferentes niveles de inmersión en el agua, desde los tobillos hasta la total sumersión. La conclusión resalta que Jesús es la fuente de satisfacción y que Dios busca un compromiso total de sus seguidores para alcanzar una madurez espiritual.
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5 de febrero de 2012

Sumérgete en el río de Dios

Ezequiel 47:1-12 (Versión BLS)


1
Aquel hombre me llevó de nuevo a la entrada del templo. Allí me di cuenta de que, por debajo de la
entrada, salía agua. Esa agua venía del sur y, luego de pasar por el costado derecho del templo, corría
hacia el este, que era hacia donde estaba orientado el templo. 2Luego aquel hombre me hizo salir por la
puerta norte, y rodeando el templo por la parte de afuera me llevó hasta la entrada del este. Allí pude ver
que también por el lado sur brotaba agua. 3El hombre se dirigió hacia el este. Tomó una cuerda y midió
quinientos metros; luego me ordenó cruzar la corriente. El agua me llegaba a los tobillos. 4Enseguida
midió otros quinientos metros, y nuevamente me ordenó cruzar la corriente. Ahora el agua me llegaba a
las rodillas. El hombre midió otros quinientos metros, y otra vez me hizo cruzar la corriente. Para
entonces el agua me llegaba a la cintura. 5Midió quinientos metros más, y la corriente era ya un río muy
hondo que no pude cruzar a pie. La única manera de cruzarlo era nadando. 6Entonces el hombre me
preguntó: «¿Te fijaste bien en todo esto?» Cuando regresamos a la orilla del río, 7vi que en las dos orillas
había muchos árboles. 8Entonces el hombre me dijo: «Estas aguas corren hacia el este, y al llegar al
desierto desembocan en el Mar Muerto. Allí el agua salada se vuelve dulce. 9Desde En-gadi hasta En-
eglaim, y por dondequiera que pasen estas aguas, habrá muchísimos peces. También habrá pescadores
que pondrán a secar sus redes. ¡Habrá tantos peces, y de tantas clases, como en el mar Mediterráneo!
Todo lo que se mueva en esas aguas vivirá, porque ellas harán que el agua amarga se vuelva dulce.
11
Sólo seguirán siendo salados los charcos y los pantanos, que no servirán más que para sacar sal.
12
»En las dos orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales. Sus hojas nunca se caerán, sino que
se usarán como medicina. Serán regados con el agua que sale del templo, y el fruto que darán cada mes
servirá de alimento».

Introducción:
(Ir a Juan 7:37-38) La Fiesta de los Tabernáculos fue establecida por Dios al pueblo de Israel en
conmemoración a los días que vivieron en tiendas o tabernáculos en el desierto siendo guardados por Él.
Era la tercera de tres grandes fiestas anuales y duraba una semana. Se celebraba alrededor del
santuario y los judíos durante estos días tenían que vivir en tiendas o chozas levantadas en las azoteas o
en las calles. Al octavo día, llamado el gran día de la fiesta, el sacerdote en un vaso de oro traía agua del
manantial de Siloé, que brotaba bajo la montaña del templo y solemnemente vertía la misma sobre el
altar.

Desarrollo del mensaje:


Fuente – manantial de agua que brota desde la tierra que salta, brota, burbujea y fluye de adentro hacia
afuera.
Manantial – nacimiento de las aguas; origen y principio de donde proviene algo.

 El Espíritu Santo ha hecho morada en nosotros y por Él en nosotros nace un río que salta, brota,
fluye de adentro hacia afuera.
 Cada uno de nosotros es templo del Espíritu Santo (Ver 1 Corintios 3:16)
1. Tengo que honrar a Dios en mi cuerpo porque le pertenece. Debo alimentarlo correctamente,
ejercitarlo, vestirlo adecuadamente. Pablo lo deja claro en 1 Tesalonicenses 5:23 cuando dice: “Y
el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea
guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”
 Según el agua es aquello sin lo cual no puede existir la vida, Jesús es el único sin el cual la
humanidad no puede vivir.
 Tenemos que adentrarnos más en el fluir del río de su Espíritu para poder entrar a un nuevo nivel en
Dios.
 Hoy en día tenemos miedo de entregarnos por completo porque pensamos que se nos demandará
más de lo que podemos dar.
1. El Espíritu Santo te llama, te unge, te capacita y te envía.
 Hasta los tobillos – podemos decir que este tiempo es cuando creímos utilizando la semilla de fe que
nos fue dada y entregamos nuestro corazón a Jesucristo.
 Hasta las rodillas – es cuando ya hemos comenzado una relación más íntima con Dios y ya podemos
reconocer el llamado de Él en nuestras vidas. Dios nos va preparando, fortaleciendo y vamos
desarrollando una fe más grande en Él. En esta etapa puedes encontrar varios tropiezos.
 Hasta la cintura – Aquí el compromiso es mayor. Dios te llama a prepararte para ser un líder dentro
de la iglesia. Aquí todo es más difícil y habrá obstáculos en el camino que debemos rebasar.
1. Te encontrarás con gente que no está comprometida que te dirán que eres un tonto por ser tan
radical para las cosas de Dios.
2. Habrá quienes no creerán lo que Dios te ha puesto en el corazón y te tratarán de convencer para
que no hagas lo que Él te ha mandado a hacer.
3. Siempre habrá quienes quieren adentrarse solo hasta los tobillos o ni siquiera entrarán al agua
en absoluto y tratarán de desalentarte.
 (Ir a Ezequiel 47:5) Sumergido completamente – aquí ya no tienes tú el control sino que el Espíritu
Santo es quien toma las riendas de tu vida y te dirige hacia dónde vas. No debes tener miedo a
ahogarte porque Dios está en control del agua y de ti como su siervo.
1. Los planes que Dios tiene contigo son mayores y debes tener un compromiso genuino.
2. Debes depender de la dirección del Espíritu Santo; ya no puedes hacer las cosas por tu propia
cuenta.
3. Al estar adentrado en su profundidad es porque has ido más allá de tus propias capacidades.
4. Es tiempo de salir de nuestra zona de confort. Es tiempo de abandonar la orilla y lanzarse al reto
que Dios pone delante de ti.
 (Ir a Ezequiel 47:8-9; Arabá = Mar Muerto) El río de la visión tipifica al Espíritu Santo de Dios y la
palabra sale de ti y de mí por medio de Él y entra a todo aquel que por fe la escucha. Todo aquel que
la recibe, cobra vida y quien es alimentado por el río de Dios recibe sanidad y da fruto que le
conduce a la vida eterna. Por eso todo lo que hace prospera, tiene paz, tiene un gozo perpetuo,
recibe la provisión para cada día y va hacia una visión segura que se cumplirá. (Ej. José)
 El poder de Dios te transforma, no importa cuán corrompida pueda estar nuestra vida y faltos de vida
nos encontremos. Aun cuando nos sintamos confundidos y más allá de toda esperanza, su poder
nos sanará.
 (Ir a Ezequiel 47:10) Pescadores – tipifican a todo aquel que acepta el reto de Dios para atraer a
otros a que acepten a Jesús. (Ir a Juan 21:4-6,11) Hay una teoría antigua que había 153 clases de
pescado. Esto da a entender que no importa donde se haya nacido, sea rico o pobre, de diferentes
lenguas, razas, naciones, son sacados del mar de este mundo para salvación.
 Tú yo somos árboles plantados junto al río de Dios (Salmos 1:3; Isaías 61:3)
 (Ir a 1 Corintios 15:58)

Conclusión:
1. Jesús el Cristo es la fuente de toda satisfacción.
2. Al Espíritu Santo de Dios estar en nosotros, nuestra alma tiene la provisión misma en nosotros. Por
eso no podemos tener sed jamás ya que desde dentro fluye una corriente constante.
3. Dios promete guiarnos siempre, darnos fuerzas nuevas y que todas nuestras necesidades, tanto
emocionales, espirituales y físicas sean saciadas continuamente.
4. Dios quiere un mayor compromiso de cada uno de nosotros y que alcancemos una mayor madurez
espiritual.
5. Dios quiere gente comprometida con Él al 100%, rendida en su totalidad, dispuestos a hacer solo la
voluntad de Él.

Así dice el Señor: “Traeré un nuevo despertar en donde mi río fluirá en cada uno que reciba mi palabra”

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