DERECHO PENAL
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• La Pena
• Medidas de
Seguridad
• La Restitucion del
Bien
Utilidad
Logro específico de aprendizaje
Al finalizar la unidad, estudiantes identifican las diversas
consecuencias del delito y la forma en la que éstas se configuran.
Logro de la Sesión 07
Al finalizar la sesión, el estudianteidentifica
la La Pena en el derecho penal
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Transformación
(contenido)
PENA
La pena constituye una aflicción sobre el condenado por medio de la
privación o limitación de un derecho.
Su gravedad, por lo tanto, depende del grado de aflicción que provoca.
La determinación de la gravedad de la pena no presenta mayores problemas
en el caso de diferencias cuantitativas entre una misma clase de pena (por
ejemplo, una privación de libertad de cinco años es más aflictiva que una
privación de libertad de tres años).
El punto de discusión se ubica en el caso de la
distinta gravedad de las clases de pena.
Al respecto debe señalarse que la determinación
de qué pena es más grave no puede hacerse con
base en referentes empíricos, pues tal
determinación tiene claros condicionamientos
culturales.
Por ejemplo, en determinadas sociedades, como las
orientales, resulta más grave la deshonra que la muerte
misma, mientras que, en nuestra sociedad, influenciada por
la cultura occidental, la pena de muerte resulta el
mecanismo de reacción penal más grave.
Sobre la base de la valoración social que se hace al derecho
del condenado privado o limitado, se podrá determinar una
ordenación de las clases de penas por su gravedad.
Transformación
(contenido)
MEDIDA DE SEGURIDAD
El artículo VIII del Título Preliminar del CP exige, en cuanto a la
imposición de las medidas de seguridad, la existencia de intereses
públicos predominantes.
La aplicación de estas consecuencias jurídicas del delito no se sustenta en
la culpabilidad del autor por el delito cometido, tal como sucede con las
penas, sino en un interés público que le corresponde al Estado
resguardar.
Este interés se presenta cuando la persona que realiza una conducta
antijurídica, pone en evidencia el peligro de que puede volver a delinquir,
lo que requiere ser eliminado o reducido a un nivel tolerable mediante la
imposición de medidas específicas de corrección o de custodia.
Tanto la doctrina, como la propia legislación
penal vigente (artículo 73 del CP), limitan la
imposición de las medidas de seguridad en
atención a la peligrosidad del agente, la
gravedad del hecho y la del que probablemente
cometiera si no fuese tratado, por lo que la
autorización de su imposición no puede superar
igualmente el criterio de la gravedad del hecho.
Transformación
(contenido)
REPARACIÓN CIVIL
La realización de un delito no sólo legitima la imposición
de una sanción penal, sino que puede dar lugar a una
obligación de indemnizar por los daños producidos.
En este sentido, la conducta delictiva, en cuanto suceso
lesivo, constituye también un hecho civilmente relevante
que autoriza al perjudicado a exigir el pago de una
reparación civil.
El camino regular para hacer efectiva la pretensión civil
derivada del ilícito penal sería iniciar el proceso civil, en
donde el juez civil determina el daño producido y
establece una reparación acorde con dicho daño.
Sin embargo, evidentes razones de
economía procesal aconsejan ofrecer un
modelo procesal en el que ambas
pretensiones (penal y civil) se solventen en
un mismo proceso (el proceso penal),
evitando de esta forma el denominado
“peregrinaje de jurisdicciones”
En las legislaciones penales modernas se ha
seguido el modelo conocido como action civile,
en el que se reconoce la posibilidad de que el
perjudicado se pueda constituir en el proceso
penal como parte civil y exigir ahí el pago de la
reparación civil.
El que ambas pretensiones se puedan dilucidar
en un mismo proceso tiene varias ventajas,
como la utilización de la misma base fáctica
(siquiera parcial), la adaptación de las reglas de
la responsabilidad civil a las particularidades
del hecho lesivo (por ejemplo, el plazo de
prescripción) o la incidencia de la reparación
del daño en la determinación de la pena.
Sin embargo, debe precisarse que esta
unificación de pretensiones en un mismo
proceso no implica que la acción penal se
identifique con la acción civil, pues ambas
pretensiones mantienen plenamente su
independencia normativa.
LA REPARACIÓN CIVIL DERIVADA DEL DELITO
La reparación civil puede exigirse respecto de cualquier delito
que haya generado daños o perjuicios.
Si bien tanto la pena como la reparación civil derivada del delito,
comparten parcialmente un mismo presupuesto (la realización
de un hecho fáctico que, desde cada uno de los ordenamientos
sustantivos, es ilícito), no hay duda que regulativamente
responden a criterios completamente distintos. Cada una de
estas consecuencias jurídicas del delito valora el hecho desde su
propia perspectiva, lo que se explica por el distinto fundamento
del que parten.
Así, mientras la pena se impone con la finalidad de mantener la
vigencia de la norma culpablemente infringida, la reparación
civil derivada del delito se centra en la función de reparar el
daño provocado a la víctima por la acción penalmente
relevante.
Esta distinción de fundamentos se aprecia claramente en la
doctrina jurisprudencial desarrollada por la Corte Suprema en
el Acuerdo Plenario N° 6-2006/CJ-l 16, en donde señala
textualmente lo siguiente: “Así las cosas, se tiene que el
fundamento de la responsabilidad civil, que origina la
obligación de reparar, es la existencia de un daño civil causado
por un ilícito penal, el que obviamente no puede identificarse
con ofensa penal -lesión o puesta en peligro de un jurídico
protegido, cuya base se encuentra en la culpabilidad del
agente.
ALCANCE EN LA REPARACIÓN CIVIL
Artículo 93.- Contenido de la reparación civil
La reparación comprende:
1.La restitución del bien o, si no es posible, el
pago de su valor; y
2. La indemnización de los daños y perjuicios
En cuanto a su contenido, existe acuerdo en que la
responsabilidad civil por el delito debe ser integral.
En esta línea, el artículo 93 del CP establece los conceptos que
abarca la llamada reparación civil.
Por un lado, se encuentra la restitución del bien y, por el otro, la
indemnización por daños y perjuicios.
De manera excepcional, la reparación civil puede albergar
también una pretensión anulatoria, conforme a los términos del
artículo 94 del CP, si es que los bienes que deben ser restituidos
se encuentran en poder de terceros.
Al estar la reparación civil dirigida a resarcir, en estricto, el daño
producido, no habrá espacio para incluir conceptos de carácter
punitivo (el llamado daño punitivo).
1. LA RESTITUCIÓN DEL BIEN
A.
Artículo 94.- Restitución del bien
La restitución se hace con el mismo bien
aunque se halle en poder de terceros, sin
perjuicio del derecho de éstos para reclamar su
valor contra quien corresponda.
La restitución del bien opera para delitos que
han implicado un despojo o apropiación de
bienes.
Esta restitución no debe interpretarse en el
sentido de devolución del bien a quien antes
del delito lo tenía, sino a quien jurídicamente
le corresponde tenerlo.
Aunque el término restitución pudiese evocar
la idea de un desplazamiento del bien, no hay
duda de que no es así, pues existe consenso
respecto de la inclusión de los bienes
inmuebles como objetos restituibles.
La restitución debe ser integral (restitutio in integrum), lo
que no excluye que pueda ser parcial, si es que es
imposible restituir una parte del bien por pérdida,
destrucción o derecho adquirido legítimamente de un
tercero (p.e. la venta de un piso del inmueble a un tercero
de buena fe).
Respecto de la parte no restituida es posible aplicar el
concepto de la indemnización.
Los bienes que, por el contrario, están excluidos de
restitución son los bienes fungibles, en especial el dinero.
Si no es posible la restitución del bien, el artículo 93
inciso 1 del CP establece que se deberá pagar su valor.
En este punto, se discute a nivel doctrinal si el pago del
valor debe proceder únicamente cuando ya no sea
posible la restitución del bien, regla que no podrá
alterarse incluso en los casos en los que el perjudicado
esté dispuesto a hacer un pago por el bien, cuya
restitución aún es posible.
Aunque el tenor literal podría abogar por una
respuesta afirmativa, el hecho es que la naturaleza civil
de la restitución del bien la somete plenamente al
acuerdo de los particulares, por lo que no debería
haber ninguna objeción de fondo para que se admita
un pago por un bien que aún es posible restituir.
2. INDEMNIZACIÓN POR
A.
DAÑOS Y PERJUICIOS
Se trata de un concepto que intenta
abarcar todo el daño producido por el
autor del delito.
Este daño no se reduce al de carácter
económico, pues como lo ha establecido el
acuerdo del Pleno Jurisdiccional Penal de
1999, la reparación civil debe comprender
el daño económico, moral y personal
En este sentido, el objeto de la reparación no es
solamente el daño patrimonial, sino también el de
carácter extra-patrimonial, tal como lo ha reafirmado
también el Acuerdo Plenario N° 6-2006, en el punto 8.
A pesar de que no existe una regulación explícita al
respecto, la indemnización debería incluir los intereses
devengados desde el momento de la producción del
daño hasta su debido resarcimiento, más aún si los
procesos penales llegan a durar varios años.
Así lo consideró el Pleno Jurisdiccional Penal de 1999:
“En sede penal es procedente aplicar a la reparación
civil los intereses compensatorios devengados desde la
fecha en que se provocó el daño al agraviado”.
1. DAÑO ECONÓMICO
En cuanto al daño económico, hay que decir
que éste no está constituido solamente por el
daño emergente, sino que incluye el lucro
cesante, es decir, aquellos ingresos económicos
que el afectado ha dejado de percibir por el
acto ilícito.
En el Acuerdo Plenario N° 6-2006 se ha
definido ambos aspectos de los daños
patrimoniales.
A. EL DAÑO EMERGENTE
El daño emergente es caracterizado como la disminución
de la esfera patrimonial del afectado,
B. EL LUCRO CESANTE
El lucro cesante se define como el no incremento en el
patrimonio del afectado o ganancia patrimonial neta
dejada de percibir.
Para conseguir la efectiva reparación del daño económico
es fundamental que el actor civil demuestre no sólo la
existencia de este daño, sino sobre todo su cuantía.
En casos en que sea necesario, deberá actuarse incluso
una valorización o tasación del daño económico
producido.
2. DAÑO MORAL Y PERSONAL ( EXTRA-PATRIMONIAL)
El daño moral y personal (extra-patrimonial), aunque resulte
poco frecuente alegarlo, también resulta posible su presencia
en diversos delitos.
En la doctrina se ha destacado la existencia de un daño moral
en los casos en los que el delito produce una grave afección o
preocupación en el perjudicado.
La afección puede ser consecuencia de la imposibilidad de usar
o disfrutar un bien, o de recibir un servicio o prestación.
La preocupación del perjudicado puede presentarse cuando el
delito lo deja en una situación de no saber la manera de poder
subsistir o de lidiar con la posibilidad de sufrir un grave daño
patrimonial futuro que no puede descartarse.
3. EL DAÑO A LA PERSONA
El daño a la persona abarca las múltiples
situaciones a las que el sujeto, afectado
por sufrir una lesión en su integridad
sicosomática, está normalmente sometido
y que producen consecuencias no
patrimoniales sobre la persona
considerada en sí misma.
Tanto respecto del daño patrimonial como del no patrimonial, el juez
penal debe estar en capacidad de poder evaluarlos y proceder a
determinar motivadamente una reparación civil justa.
Sin embargo, una rápida revisión de los pronunciamientos judiciales
muestra un excesivo grado de discrecionalidad al momento de cuantificar
el daño derivado del delito, lo que puede explicarse por los pocos
referentes legales o jurisprudenciales que al respecto se han establecido.
A lo más, lo que se ha hecho es negar la relevancia de ciertos aspectos en
la cuantificación del daño, como sucedió con el Pleno Jurisdiccional Penal
de 1999 que dejó expresamente establecido que el monto de la reparación
civil no puede aumentarse ni reducirse por la gravedad del delito o la
capacidad económica del agente, lo que ha venido a ser confirmado por el
precedente vinculante R.N. N° 948-2005-Jumn del siete de junio de dos mil
cinco
DAR UN CASO PRACTICO
PRACTICA
Práctica
Práctica
Realice un esquema diferenciando el daño
económico y el daño moral
CIERRE
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Conclusiones
La pena constituye una aflicción sobre el condenado por
medio de la privación o limitación de un derecho.
La reparación civil: La realización de un delito no sólo
legitima la imposición de una sanción penal, sino que puede
dar lugar a una obligación de indemnizar por los daños
producidos.
Bibliografía
PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO RAÚL (2013) Derecho penal,
Editorial Moreno HURTADO POZO, JOSÉ (2011) Manual de derecho
penal , Editorial Moreno