Resumen IPI 2023SF
Resumen IPI 2023SF
GE
Contenido
Claramunt, Adela (2018). El Trabajo Social en Uruguay: ..................................................................... 2
Claramunt, Adela; García, Adriana y García Marcela (2015). Primer Censo de Egresados de Social.
ADASU – DTS/FCS. Introducción y capítulos 3 y 4............................................................................. 7
Claramunt, Adela (2009). El Trabajo Social y sus múltiples dimensiones: hacia la definición de una
cartografía de la profesión en la actualidad, ......................................................................................... 17
Rozas, Margarita (2015). Reinscribir la relación de la intervención profesional en trabajo social, la
cuestión social y las políticas sociales, en Revista Tendencias y Retos ............................................... 22
Muñoz Arce, Gianinna (2016). El lugar de enunciación y estrategias de intervención social: nudos
críticos en el abordaje integral de fenómenos sociales complejos ....................................................... 26
Cal, Marina y Machado Gustavo (2020). El acompañamiento familias y las estrategias de proximidad,
en De Martino, Mónica (org.) Trabajo Social con familias: dilemas teórico – metodológico, éticos y
técnico operativos. UDELAR – DTS – INAU – IIN., 585-603 ........................................................... 32
Lera Carmen (2017). Mérito y desigualdad. Algunas cuestiones para pensar las P A G intervenciones
profesionales en el capitalismo contemporáneo, en Revista Debate Público. Reflexión de Trabajo
Social. Nº13. [Link] ................................................................................ 37
Hopp, Malena y Lijterman (2018). Trabajo, políticas sociales y sujetos “merecedores” de la asistencia:
acuerdos y debates en el nuevo contexto neoliberal en Argentina, Revista Políticas Públicas volumen
8 (15). [Link] ............................................... 41
Martínez, Juliana (2007). Regímenes de bienestar en América Latina. Fundación Carolina, documento
de trabajo número 11. Introducción, 1-9. [Link]
content/uploads/2014/08/[Link] ...................................................................................................... 47
Midaglia, Carmen y Antía, Florencia (2011). El sistema de bienestar uruguayo: entre la moderación
reformista liberal y la ampliación de la responsabilidad estatal en el área de la protección social ..... 51
Antía, Florencia (2018). Regímenes de política social en América Latina: una revisión crítica de la
literatura, Desafíos volumen 30 (2), 193-235....................................................................................... 58
Florencia Antía, Marcelo Castillo, Guillermo Fuentes y Carmen Midaglia* ...................................... 65
La Renovación del Sistema de Protección Uruguayo: El desafío de superar la dualización ............... 65
Uribe Gómez, Mónica (2018). Ciclos políticos y política social en América Latina en el siglo XXI,
Revista Forum, número 13. [Link] ........................................................................ 68
Pobreza, trabajo y asistencia bajo el Gobierno multicolor en Uruguay Ximena Baráibar ................... 71
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Claramunt, Adela (2018). El Trabajo Social en Uruguay:
El Trabajo Social en Uruguay surgió a principios del siglo XX en respuesta a las condiciones
socioeconómicas y políticas de la época. El primer batllismo y, posteriormente, el neobatllismo,
jugaron un papel crucial en la consolidación del sistema de protección social en el país y en el desarrollo
de políticas sociales y laborales. Estos cambios sentaron las bases para la existencia de profesiones de
carácter interventivo en diversas áreas sociales
La profesionalización del Trabajo Social en Uruguay se enmarca en un proceso de especialización del
trabajo, lo que llevó a la incorporación de agentes diferenciados, incluyendo a los trabajadores sociales.
Estos profesionales asumieron funciones ejecutivas en la implementación de políticas sociales,
abordando problemas sociales a través de mediaciones institucionales y organizativas. Su ejercicio
como trabajadores sociales se basa en el desempeño de estas funciones ejecutivas, independientemente
de cómo se representen a sí mismos.
En resumen, el Trabajo Social en Uruguay se originó como respuesta a las demandas sociales y se
profesionalizó en un contexto de especialización del trabajo, desempeñando un papel clave en la
implementación de políticas sociales y en la atención de problemas sociales a lo largo de su historia.
Este texto aborda la evolución del Servicio Social en Uruguay y su relación con la medicina y la
religión. Aquí hay un resumen claro:
El Servicio Social en Uruguay se desarrolló en respuesta a la cuestión social, influenciado por la
secularización de la sociedad, el positivismo y el higienismo. Inicialmente, la Iglesia Católica estuvo
subordinada a la corporación médica en su papel asistencial.
El Servicio Social en Uruguay estuvo influenciado por la medicalización de la sociedad en su
modalidad higienista, enfocándose en la prevención y la promoción de la salud. Las visitadoras sociales
tenían la tarea de prevenir enfermedades, educar sobre higiene y proporcionar información a médicos.
A mediados del siglo XX, el enfoque cambió hacia la responsabilidad individual en la prevención de
enfermedades. Se promovió la idea de "prevenir es mejor que curar", influida por Estados Unidos, lo
que llevó a una mayor medicalización de la sociedad y el desarrollo de la medicina social.
El discurso del Servicio Social en la década de 1950 enfatizó que las personas debían asumir la
responsabilidad de su propia salud, basándose en la creencia de que carecían de conocimientos para
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elegir estilos de vida saludables. Esto requirió la participación de agentes especializados en educación
y prevención de enfermedades.
El texto habla sobre la evolución de la profesión de asistente social en Uruguay a lo largo del tiempo.
Aquí hay un resumen claro:
En Uruguay, la profesión de asistente social ha experimentado una evolución significativa a lo largo
de las décadas. En sus inicios en la década de 1920, la formación de asistentes sociales se centraba en
roles asistenciales y disciplinadores, particularmente en la atención a "visitadoras escolares". Esta
perspectiva evolucionó gradualmente a lo largo de la década de 1950 con la creación de la
denominación "Asistente Social" en lugar de "Visitadora Social".
La formación de asistentes sociales se ha ido adaptando a lo largo del tiempo para responder a las
demandas cambiantes del mercado laboral y las necesidades de la sociedad. En la década de 1960, se
consolidó la estrategia de Atención Primaria en Salud (APS), que enfatizaba la importancia de la salud
comunitaria y la participación de la comunidad en la promoción de la salud.
A medida que la profesión evolucionó, se ampliaron los contenidos de formación para incluir aspectos
de ciencias sociales, pedagogía, psicología, intervención con grupos y comunidades, investigación
social y administración de servicios sociales. Esto refleja una diversificación de las áreas de
intervención y un enfoque más holístico en la profesión.
Además, se destaca la importancia de las agencias y organizaciones encargadas de la formación de
asistentes sociales, como la academia y sus espacios, en la configuración de la profesión.
En resumen, la profesión de asistente social en Uruguay ha experimentado una transformación
significativa a lo largo del tiempo, pasando de un enfoque asistencial y disciplinador a uno más
orientado hacia la participación comunitaria y la atención integral de la salud y el bienestar de la
sociedad.
Resumen:
En este texto se describe la evolución del Servicio Social en Uruguay desde la década de 1950 hasta la
década de 1970. Durante este período, el Servicio Social experimentó cambios significativos en su
formación y en su papel en la sociedad.
- En la década de 1950, el Servicio Social comenzó a desempeñar un papel importante en el desarrollo
de Uruguay y se incorporó en áreas como vivienda, criminología, educación y protección a la infancia.
- Hacia fines de la década de 1950 y la década de 1960, el Servicio Social adquirió una formación más
independiente de la medicina y otras disciplinas, y buscó aumentar su autonomía profesional con el
apoyo del Estado.
- En 1957, se creó la Escuela Universitaria de Servicio Social (EUSS), que otorgaba el título de
Asistente Social Universitario y marcó un hito en la institucionalización de la profesión.
- En 1967, se unificaron y centralizaron las escuelas públicas de Servicio Social en la Universidad de
la República, consolidando su estatus universitario y su importancia en las políticas sociales.
- En la década de 1960, hubo un proceso de renovación profesional en el Servicio Social en Uruguay,
influenciado por movimientos estudiantiles a nivel mundial y cambios políticos, económicos y
culturales. Se dio lugar a nuevas corrientes en el Trabajo Social uruguayo.
- Estos cambios estuvieron relacionados con la influencia cultural derivada de la unión de la clase
trabajadora y las clases medias urbanas, marcadas por la creación de la CNT en 1964 y el Frente Amplio
en 1971.
En resumen, este texto narra la evolución del Servicio Social en Uruguay, desde su crecimiento en
importancia en el desarrollo del país hasta su consolidación como una profesión universitaria, pasando
por un proceso de renovación influido por movimientos sociales y políticos de la época. En la década
de los 60, en Uruguay, se produjo un cambio significativo en la formación y la práctica del trabajo
social. Hubo un movimiento estudiantil que promovió una transformación en la profesión. Se
cuestionaron aspectos técnicos y políticos de la profesión, y se enfatizó la generación de un Servicio
Social latinoamericano comprometido con el cambio social.
Los estudiantes, organizados en el Centro de Estudiantes Universitarios de Servicio Social (CEUSS),
presentaron un nuevo Plan de Estudios en 1967, que reflejaba una universidad abierta a la sociedad y
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contrastaba con las orientaciones profesionales anteriores, que tenían un enfoque tecnocrático y
apolítico.
En ese mismo período, se celebró el II Seminario Regional Latinoamericano de Servicio Social en
Montevideo, donde se debatió sobre la relación del trabajo social con el subdesarrollo. Se destacó la
importancia de abordar problemas con un enfoque estructural, en contraste con las concepciones
anteriores que se centraban en causas individuales.
Sin embargo, estos movimientos de renovación se vieron influenciados por la tradición existente, y
hubo tensiones entre la nueva filosofía y las prácticas anteriores. Además, la reconceptualización se
dio principalmente en el ámbito académico y tuvo un impacto limitado en la práctica profesional,
especialmente en sectores como la salud y la atención a la infancia.
Con la llegada de la dictadura militar en 1973, se interrumpió el proceso de renovación y se restauró
una visión más benéfico-asistencial del trabajo social. La Universidad fue intervenida, y se eliminó la
bibliografía crítica de los programas académicos. Esto representó un duro golpe para la profesión y sus
posibilidades de producción de conocimiento, y sus efectos a largo plazo aún no han sido
completamente investigados ni evaluados.
El texto proporciona un resumen de los acontecimientos relacionados con el desarrollo académico del
Trabajo Social en Brasil, centrándose en la Universidad de la República y la evolución de la formación
en esta área. Aquí hay un resumen claro:
A partir de 1981, egresados y otros asistentes sociales, junto con Equipos Consultores Asociados,
reorganizan la categoría profesional en una Asociación de Asistentes Sociales (ADASU), que obtiene
reconocimiento legal en 1982. Esta asociación desempeña un papel importante en la restitución de las
autoridades de la EUSS en 1984 y aboga por la capacitación y organización de eventos.
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1. Antecedentes y Formación Externa: Inicialmente, los profesionales de Trabajo Social en Uruguay,
especialmente en áreas como psicología y sociología, se formaban en el extranjero.
2. Colaboración con la Universidad de Río de Janeiro: En 1997, se estableció un convenio entre la FCS
y la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) para ofrecer una Maestría en Servicio Social. Esto
resultó en intercambios de docentes y bibliografía, influyendo en la formación con una perspectiva
"brasilera" o de la UFRJ.
3. Nacionalización de la Maestría en Trabajo Social: En 2002, la Maestría en Trabajo Social se
nacionalizó, aunque se mantuvieron intercambios con Brasil y Argentina. En 2005, se creó el
Doctorado en Ciencias Sociales con especialización en Trabajo Social.
4. Expansión de la Educación Superior: En la UdelaR, se desarrollaron numerosos cursos de posgrado,
tanto disciplinarios como interdisciplinarios, y se ofrecieron oportunidades de educación continua para
graduados, incluyendo trabajadores sociales.
5. Autonomía Profesional y Complejización: La colaboración con las ciencias sociales contribuyó a la
autonomía profesional de los trabajadores sociales en Uruguay. Se enfatiza la necesidad de una mayor
especialización y la delimitación de un espacio académico.
6. Aportes a la Excelencia Académica: Desde el ingreso a la Facultad de Ciencias Sociales, la profesión
de Trabajo Social en Uruguay ha avanzado hacia la excelencia académica, con un alto número de
docentes con posgrado y una participación activa en la producción de conocimiento.
7. Reforma del Plan de Estudios: A partir de 2009, se implementó un nuevo Plan de Estudios en la
FCS, con el objetivo de adaptarlo al cambiante contexto social y universitario, promoviendo la mejora
de la calidad y la adecuación a las demandas de la sociedad
En resumen, este texto describe el desarrollo de la educación en Trabajo Social en Uruguay, desde su
formación en el extranjero hasta la nacionalización de programas de posgrado y la búsqueda de la
excelencia académica en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.
Se han realizado modificaciones en el ámbito universitario en Uruguay como parte de la "segunda
reforma universitaria" que comenzó en 2006, inspirada en la reforma universitaria de Córdoba en 1918.
Estos cambios buscan promover la autonomía universitaria, el cogobierno, la democratización del
acceso a la universidad y la extensión de la enseñanza terciaria y universitaria para abordar los desafíos
del conocimiento en el desarrollo nacional.
En 2009, se implementó un nuevo plan de estudios que incluye un Ciclo Inicial común seguido por el
Ciclo Avanzado de varias licenciaturas, como Ciencia Política, Ciencias Sociales, Sociología, Trabajo
Social y Desarrollo. La licenciatura en Trabajo Social se basa en el Ciclo Inicial compartido con otras
licenciaturas y un Ciclo Avanzado que comienza en el tercer semestre.
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En Uruguay, el Trabajo Social en la actualidad se ha profesionalizado y cuenta con una formación
universitaria específica que se revisa constantemente. Esta profesión se reconoce por su competencia
teórica y técnica, y tiene presencia en diversas áreas de políticas sociales, la Seguridad Social, el Poder
Judicial, gobiernos municipales y organizaciones no estatales (ONG, fundaciones, entidades
filantrópicas), aunque su presencia en el sector empresarial privado es limitada.
El acceso al mercado laboral de Trabajo Social se basa en llamados públicos a concurso que involucran
a profesionales de Trabajo Social y representantes de la Universidad. Además, existen leyes que
regulan la ocupación de roles de Asistentes Sociales en equipos técnicos asesores, como en el caso de
la ley de vivienda.
La profesión cuenta con un Código de Ética profesional aprobado en 2001 y una Comisión de Ética
elegida por los profesionales. Además, existe una Asociación de Asistentes Sociales (ADASU) que
agrupa a profesionales afiliados de manera voluntaria, sin obligatoriedad.
Sin embargo, a finales de 2017, se reconocía que aún quedaba trabajo por hacer en términos de
legislación para regular el ejercicio profesional y brindar más garantías a la población sobre quiénes
pueden ejercer la profesión. También se menciona la necesidad de avanzar en el reconocimiento legal
de la profesión y su legitimación en la sociedad.
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Claramunt, Adela; García, Adriana y García Marcela (2015). Primer Censo de
Egresados de Social. ADASU – DTS/FCS. Introducción y capítulos 3 y 4.
1. INTRODUCCIÓN
Antecedentes y fundamentación
El Primer Censo de Egresados de Trabajo Social se realizó debido al interés del Departamento de
Trabajo Social de la Universidad de la República en Uruguay. A pesar de limitaciones de recursos, se
llevó a cabo para obtener información sobre la profesión y sus profesionales. Se consideró importante
debido a los cambios en la sociedad y el crecimiento de programas y proyectos sociales que requerían
trabajadores sociales. El censo buscaba conocer datos demográficos, condiciones de trabajo,
condiciones de vida, trayectorias profesionales, necesidades de formación y otras dimensiones de los
egresados de Trabajo Social. Este proyecto se originó en discusiones y estudios previos realizados por
un grupo de docentes a partir de 2006 y se llevó a cabo en 2010. Este texto describe una investigación
que se llevó a cabo para recopilar información sobre los egresados en Trabajo Social en Uruguay, con
el objetivo de enriquecer los contenidos del Censo. La investigación fue apoyada por la Comisión
Sectorial de Investigación Científica (CSIC) y dirigida por Adela Claramunt. Se realizaron reuniones
de trabajo con representantes de la Asociación de Asistentes Sociales del Uruguay (ADASU) y de la
Licenciatura en Trabajo Social de la Universidad Católica del Uruguay Dámaso Antonio Larrañaga
(UCUDAL) para definir los objetivos y contenidos del censo.
La Universidad Católica y ADASU colaboraron proporcionando listados de egresados y socios, lo que
fue fundamental para la construcción del padrón de trabajadores sociales uruguayos. Un equipo de
trabajo se formó en mayo de 2011 para llevar a cabo el censo, y se trabajó intensamente en la
reconstrucción del padrón global de egresados. Se menciona que hubo dificultades para obtener
información de contacto, pero se resolvieron con esfuerzo y tiempo.
El equipo a cargo del censo estuvo compuesto por sociólogos y trabajadoras sociales, con Adela
Claramunt y Adriana García liderando el proceso. Se mencionan las etapas del trabajo, desde la
elaboración del padrón hasta la supervisión de la difusión y sensibilización de los profesionales.
También se destaca la colaboración con la ADASU y la UCUDAL.
El documento final se elaboró bajo la dirección de Adriana García y Adela Claramunt, tomando como
base un documento preliminar realizado por Marcela García. Se mencionan las contribuciones de otros
profesionales en la programación de cuestionarios, el seguimiento del trabajo de campo y el
procesamiento de información. También se agradece la colaboración de docentes del Departamento de
Trabajo Social y estudiantes avanzados de Trabajo Social.
El informe que sigue proporciona el resultado del procesamiento de los aspectos relevantes del censo,
con un enfoque descriptivo pero con elementos de análisis.
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El objetivo principal del primer censo de egresados de trabajo social fue recopilar información sobre
los profesionales de trabajo social en Uruguay. Esta información se destinaba a proporcionar un mejor
entendimiento de la situación de los trabajadores sociales en el país, tanto en términos de empleo como
de su desarrollo profesional. El censo tenía como metas el apoyo a futuras investigaciones, la mejora
de las condiciones laborales y de vida de los trabajadores sociales, así como el fortalecimiento de su
formación y posibilidades de posgrado. Además, se buscaba fomentar la colaboración entre las
instituciones académicas, las necesidades de los profesionales, la asociación profesional (ADASU) y
las organizaciones en las que trabajan.
Para lograr estos objetivos, se recopiló información sobre diversas dimensiones, como las
características socio-demográficas, la situación laboral, las condiciones de trabajo, la trayectoria
profesional y educativa, y las opiniones sobre la facultad de trabajo social, la asociación profesional
ADASU, y su relación con estas instituciones.
El censo incluyó a todos los trabajadores sociales y asistentes sociales en Uruguay, independientemente
de si se graduaron en la Universidad de la República o en otras instituciones, y también abarcó a
profesionales extranjeros que vivían en el país y estaban relacionados con ADASU o la facultad por
diversas razones.
La recopilación de datos se realizó mediante un formulario en línea y autoadministrado, utilizando un
enfoque cuantitativo. Este censo tenía como objetivo proporcionar una visión completa de la
comunidad de trabajadores sociales en Uruguay y servir como base para futuras investigaciones y
mejoras en la profesión.
El censo se propuso construir un padrón único de egresados de Trabajo Social en Uruguay y los
afiliados a la asociación profesional. Se utilizaron dos estrategias:
1. Datos secundarios: Se recolectaron datos de diversas fuentes, como la ADASU, el DAE de la FCS,
la oficina de Bedelía de la Sede Regional Norte de UdelaR, y UCUDAL. Estas bases se acondicionaron
y combinaron con la base de SECIU para verificar y completar la información. Se buscó información
de contacto (teléfono y correo electrónico) en la base de datos de la oficina de Comunicaciones de la
Facultad de Ciencias Sociales y en la guía telefónica de ANTEL. También se incorporaron datos de
inscriptos en el Congreso de Trabajo Social de 2011.
2. Datos primarios: Dado que los egresados venían de diversas carreras e instituciones, se obtuvo la
base de datos del SECIU, la cual fue depurada. Se detectaron errores en esta base, y se realizó un
relevamiento durante las elecciones universitarias en octubre de 2011 para actualizar la información.
Además, se solicitó a trabajadores sociales con direcciones electrónicas que compartieran datos de
colegas conocidos.
Se depuró la base final, eliminando duplicados sin cédula de identidad y personas fallecidas, lo que
resultó en un padrón de 2393 egresados. De estos, se tenía la dirección de correo de 1790 personas, lo
que permitió confeccionar un registro básico para el censo. La base de datos fue sometida a diversos
procedimientos para garantizar la calidad de la información.
Difusión y sensibilización
Por tratarse de una modalidad auto: administrada y de respuesta voluntaria para los encuestados, se
implementó una estrategia de difusión, sensibilizando a los profesionales acerca de la relevancia de su
colaboración para contribuir en la profundización del conocimiento acerca de la profesión en el país.
Esto se llevó adelante a través de diferentes instrumentos: presentación del censo en el Congreso
Nacional y Latinoamericano de Trabajo Social realizado en Montevideo en mayo del mismo año en
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que se llevó a cabo el censo, intercambios con diferentes núcleos de egresados, notas enviadas por
correo electrónico, entrega de volantes y folletos informativos en diferentes instancias y espacios de
encuentro de los profesionales, etc.
Diseño teórico
Se diseñó un formulario censal para investigar diversas dimensiones relacionadas con el Trabajo Social
en el país y la región. Para crearlo, se revisaron formularios anteriores y trabajos académicos
relacionados con el tema, y se colaboró con egresados, docentes y la asociación profesional ADASU.
Además, se tomaron como referencia encuestas europeas sobre calidad de vida y condiciones de
trabajo. El formulario se ajustó para adaptarse a la realidad nacional y las características de los
profesionales, y se convirtieron las dimensiones a estudiar en variables con preguntas adecuadas a los
objetivos del censo y la población de interés.
Pre-test
Recolección de la información
En el módulo de condiciones laborales, el porcentaje de respuestas fue del 54% sobre el total de
invitados. En el módulo de formación, el porcentaje de respuestas fue del 74% sobre el total de
invitados.
Se observó que la mayoría de los formularios completos se registraron en los primeros dos o tres días
del trabajo de campo, con una tendencia decreciente en los días siguientes. Los recordatorios ayudaron
a aumentar la tasa de respuestas, pero este efecto disminuyó con el tiempo.
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El análisis realizado se enfocó en presentar los principales resultados y características de los egresados.
Se utilizaron distribuciones de frecuencias y tabulados para lograr esto. En particular, se analizó el
módulo de Condiciones Laborales y se identificaron tres variables clave para comparar a los
encuestados.
Las tres variables clave relacionadas con el trabajo se refieren al "lugar de trabajo" principal. Se
mencionó que solo se harán referencias a segundos o terceros trabajos cuando sea necesario. Además,
se señaló que no se observan diferencias significativas entre hombres y mujeres en cuanto a la tenencia
de hijos, con un 63% de las mujeres y un 65% de los hombres que tienen hijos.
En cuanto a la cantidad de hijos de los egresados, se presentaron los siguientes datos:
- El 35% de los egresados tiene un hijo.
- El 43% tiene dos hijos.
- El 22% tiene tres o más hijos.
Se destacó que la composición de los hogares de los egresados se asemeja a la composición típica de
los hogares en el país en términos de cantidad de integrantes. Sin embargo, cuando se analiza la
cantidad de hijos en función de los grupos de edad, se encuentran porcentajes significativos, que son
relativamente altos en comparación con la media nacional según el Censo de 2011.
Situación ocupacional
El análisis se centra en la población ocupada, especialmente en los egresados, y se destaca que el 60%
de ellos trabaja en más de un empleo, con un 44% teniendo dos empleos y un 16% teniendo tres o más.
La variable de género influye en esta tendencia, ya que los hombres tienden a tener más trabajos en
comparación con las mujeres. El 74% de los hombres tiene más de un trabajo, mientras que el
porcentaje correspondiente para las mujeres es del 59%.
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La edad también influye en la cantidad de empleos, con los más jóvenes (menores de 35 años) teniendo
más empleos que los mayores (mayores de 49 años). A pesar de esto, la mayoría de los grupos de edad
tiene múltiples empleos.
A pesar de la multiplicidad de trabajos, la mayoría de los ocupados trabaja 40 horas o menos por
semana (65%). Sin embargo, un 35% trabaja más de 40 horas semanales. Cuando se divide por género,
se observa que las mujeres trabajan menos horas profesionalmente, con un 34% trabajando 41 horas o
más, en comparación con el 50% de los hombres. Además, el 71% de los hombres y el 65% de las
mujeres trabajan más de lo que desean, y solo un pequeño porcentaje de ambos géneros logra trabajar
las horas que desean (19% de hombres y 24% de mujeres).
En resumen, los egresados, en su mayoría, trabajan en múltiples empleos, con diferencias de género en
la cantidad de horas trabajadas. A pesar de esta multiplicidad de trabajos, la mayoría trabaja más horas
de las que desean.
Este resumen se centra en el tema de la búsqueda de empleo entre los egresados y ocupados, con un
enfoque en las razones detrás de esta búsqueda. Aquí tienes un resumen claro:
En el contexto de los egresados, se observa que alrededor del 37% de ellos están buscando activamente
otro trabajo. Esta proporción varía según la edad, con un 20% de los mayores de 48 años que aspiran
a un nuevo empleo, en contraste con el 50% de los menores de 35 años que están buscando nuevas
oportunidades laborales.
Se analizan las razones detrás de la búsqueda de empleo entre los ocupados. Casi la mitad de los
egresados ocupados (46%) buscan sustituir su trabajo actual, mientras que un 31% lo hace para
complementarlo. Además, un 23% busca empleo tanto para complementarlo como para sustituirlo,
dependiendo de la oferta que encuentren.
Se menciona que la búsqueda de nuevos empleos puede estar relacionada con la construcción de la
trayectoria profesional, ya que algunos profesionales buscan experiencias laborales más gratificantes
y alineadas con sus intereses personales. Además, se señala que el mercado laboral presenta múltiples
ofertas fragmentadas y plazos acotados.
Un dato interesante es que a medida que los egresados envejecen, tienen una mayor predisposición a
complementar su empleo (49% para mayores de 48 años), a diferencia de los jóvenes que tienden a
querer sustituir su trabajo actual (50% entre los menores de 35 años). Esto podría estar relacionado con
la presencia de empleo múltiple entre los más jóvenes.
Finalmente, se sugiere que la búsqueda activa de empleo y la búsqueda de trabajo para complementar
el actual podrían estar relacionadas en gran medida con los bajos salarios percibidos, aunque se promete
un análisis más detallado de este aspecto en secciones posteriores del documento.
El censo de egresados de Trabajo Social revela que la mayoría de los graduados en esta disciplina
encuentran empleo en el sector público, con un 60% trabajando en organismos estatales como su
principal ocupación. Esta tendencia se observa tanto en hombres como en mujeres y en diferentes
grupos de edad, aunque la proporción de egresados que se inserta en el sector público aumenta con la
edad.
Después del sector público, las Organizaciones no Gubernamentales (ONG) son el segundo sector con
mayor demanda de trabajadores sociales, con un 19% de los egresados trabajando en este tipo de
organizaciones como su trabajo principal. La inserción en el sector privado y cooperativas es mínima,
con solo un 6% de los graduados empleados en estos sectores.
Un 5% de los encuestados trabaja en dependencias de la Universidad de la República, y un 10% trabaja
en otros sectores, que incluyen principalmente universidades extranjeras u otros sectores no
especificados.
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Se observa una relación entre la edad y la inserción laboral, con un aumento en la probabilidad de
encontrar empleo en el sector público a medida que aumenta la edad, mientras que en el caso de las
ONG, esta relación es inversa.
Se ha producido un cambio en la inserción laboral de las generaciones más jóvenes, con una
disminución de la preeminencia del sector público y un aumento en la inserción en las ONG como
trabajo principal. Esto se relaciona con una tendencia en la cooperación público-privada en la ejecución
de programas sociales, lo que ha estimulado el desarrollo del espacio socio-ocupacional de los
trabajadores sociales en el ámbito de la sociedad civil.
Dentro del sector público, los gobiernos municipales, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay
(INAU) y la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) son los principales empleadores
de trabajadores sociales, representando el 49% del total de empleados en el sector público. Otras
instituciones importantes incluyen el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y la Administración
Nacional de Educación Pública (ANEP).
En este informe se analiza la ocupación de egresados y sus trabajos secundarios. Se observa que:
1. La mayoría de los egresados con un segundo trabajo están en ONGs (40%), seguidos por organismos
públicos (22%).
2. También hay egresados que trabajan en el sector privado, cooperativas y la Universidad de la
República, aunque en menor proporción.
3. Un 18% no especifica su segundo trabajo.
- La mayoría de quienes trabajan en ONGs tienen un segundo trabajo en el sector público (61%).
- Aquellos con empleo principal en el sector estatal suelen tener un segundo trabajo en el mismo sector
(59%).
- Los egresados con trabajo principal en la Universidad de la República tienden a trabajar en otros
servicios o programas del sector público en su segundo trabajo (63%), con solo un 18% trabajando en
ONGs en ese contexto.
El texto proporciona información sobre el tipo de contrato de trabajo de los egresados en trabajo social
en Uruguay. Aquí tienes un resumen claro:
Casi el 60% de los egresados ocupados tienen un contrato de empleado público como su único trabajo
o trabajo principal, mientras que un 33% tiene un contrato de relación privada. Solo un 4% trabaja
como consultor, un 3% como trabajador por cuenta propia y un 2% tiene otro tipo de contrato.
La relación contractual varía según la entidad pública en la que trabajan. El INAU y la ANEP tienen
altos porcentajes de empleados públicos, mientras que el MIDES tiene niveles significativos de
tercerización y contratos de carácter privado
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La edad está asociada al tipo de relación contractual. El 76% de los mayores de 49 años son empleados
públicos, pero este porcentaje disminuye a 40% para los menores de 35 años, la mitad de los cuales
son trabajadores privados.
La mayoría de los egresados de trabajo social tienen contratos de carácter permanente (81%), pero hay
un 16% con contratos temporales. Las Intendencias, el MIDES y la UDELAR tienen los mayores
niveles de temporalidad.
Los contratos temporales son más comunes en jóvenes, y a medida que disminuye la edad, se observa
un cambio desde el sector público hacia el trabajo en ONG y un aumento en los contratos temporales
en lugar de contratos permanentes.
En general, un 97% de los ocupados contribuye a la seguridad social, sin importar el sexo, la edad o el
ámbito de empleo. Un 84% lo hace en el BPS, un 10% en la caja profesional y un 18% en otros
organismos.
El texto se refiere a los ingresos percibidos por graduados en Trabajo Social en su empleo principal.
Aquí hay un resumen claro:
Los graduados de Trabajo Social ganan en su mayoría salarios muy bajos en su empleo principal. Más
del 50% de ellos informa que sus ingresos mensuales netos son inferiores a $20,000, y si se incluyen
los que ganan menos de $30,000, ese porcentaje sube al 84%. Esto significa que una minoría gana más
de $30,000 en su empleo principal.
Las mujeres y los más jóvenes son los más afectados en términos de ingresos. Aunque el campo de
Trabajo Social está dominado por mujeres, estas siguen ganando menos que los hombres. Además, los
más jóvenes ganan menos que los graduados de mayor edad.
La ubicación del trabajo también influye en los ingresos. Las personas que trabajan en la ANEP tienen
los salarios más bajos, seguidas por ONGs, el sector privado, la UDELAR y Salud Pública. Los lugares
con mejores salarios son Otros Organismos del sector público y los Gobiernos Municipales.
Se menciona que el salario por hora es un dato importante, pero no se proporcionan cifras precisas. Se
sugiere que los hombres ganan más por hora que las mujeres.
En resumen, los graduados en Trabajo Social generalmente enfrentan bajos ingresos en su empleo
principal, con diferencias significativas basadas en género, edad y lugar de trabajo. Los salarios por
hora también reflejan estas disparidades.
Este texto analiza los ingresos de los trabajadores en el campo de Trabajo Social en Uruguay. Se
destacan varios puntos clave:
1. Tipos de empleo: Se reconoce que el trabajo principal no necesariamente ofrece los mayores
ingresos, pero generalmente requiere la mayor dedicación horaria. Además, se menciona que los
salarios de los trabajos secundarios suelen ser significativamente menores que los del trabajo principal.
2. Impacto de múltiples empleos: Cuando se suman los ingresos de dos empleos, la proporción de
profesionales con ingresos por debajo de 30,000 pesos se reduce del 85% al 30%. Esto sugiere que
tener dos empleos es común para alcanzar ingresos decentes en Trabajo Social.
3. Niveles de satisfacción salarial: Aproximadamente el 26% de los profesionales encuestados se
sienten satisfechos con sus salarios. Los niveles de satisfacción no varían significativamente por edad
o género, aunque los jóvenes y las mujeres pueden estar ligeramente más insatisfechos. Además, los
resultados muestran que los niveles de satisfacción no siempre se correlacionan con los ingresos más
bajos, ya que algunos sectores con ingresos más bajos tienen niveles más bajos de insatisfacción.
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4. Diferencias por lugar de trabajo: Se mencionan diferencias significativas en la satisfacción salarial
según el lugar de trabajo. Por ejemplo, los trabajadores en ANEP muestran un alto nivel de
insatisfacción, mientras que los de ONG y el sector privado están más satisfechos, a pesar de tener
ingresos relativamente bajos. Los egresados que trabajan en el INAU, a pesar de tener ingresos más
altos, muestran un alto nivel de insatisfacción.
5. Factores influyentes: Se reconoce que la satisfacción salarial no se debe solo a los ingresos, sino
que varios factores influyen en esta percepción, como las demandas del trabajo, el estrés, el
reconocimiento institucional y otros beneficios no monetarios.
6. Perspectivas futuras: Se menciona que la mayoría de los encuestados tiene expectativas positivas
en cuanto a un aumento salarial, ya que el 54% cree que sus salarios aumentarán en el futuro.
En resumen, el texto analiza los ingresos y niveles de satisfacción de los trabajadores en el campo de
Trabajo Social en Uruguay, destacando la importancia de múltiples empleos para alcanzar ingresos
adecuados y cómo factores adicionales, además de los ingresos, influyen en la satisfacción laboral.
También se hace referencia a las perspectivas futuras en cuanto a los salarios.
El 50% de las personas empleadas no cree que podrían perder sus trabajos en los próximos seis meses,
mientras que un 10% lo considera poco probable. Sin embargo, solo el 9% piensa que esto podría
suceder, en parte debido a que la mayoría de los encuestados tienen contratos permanentes, lo que les
da estabilidad laboral. El 31% restante de los ocupados no ve la posibilidad de perder su empleo en su
situación actual, posiblemente porque trabajan en empleos públicos o con contratos permanentes.
Cuando se les pregunta si sería fácil encontrar un nuevo trabajo con remuneración similar si perdieran
su trabajo actual, el 31% responde negativamente. El 69% no está seguro o no tiene una opinión
definida al respecto. Solo el 30% tiene expectativas positivas de encontrar un empleo similar en caso
de perder su trabajo. Sin embargo, el 90% creía en 2011 que tendría un empleo en 2013, lo que sugiere
un alto grado de seguridad laboral en ese momento.
TAREAS Y CALIFICACIONES
El informe se centra en el tipo de tareas realizadas por egresados en Trabajo Social en sus empleos.
Los principales hallazgos son:
1. Trabajo interdisciplinario: La mayoría de los encuestados (82%) indican que trabajan en equipos
interdisciplinarios, lo que demuestra que el Trabajo Social a menudo se realiza en colaboración con
otros profesionales.
2. Asesoramiento: El 76% de los encuestados realizan tareas de asesoramiento, lo que sugiere que el
Trabajo Social desempeña un papel relevante en varios sectores e instituciones.
3. Elaboración de informes: El 74% de los encuestados informan que elaboran informes como parte de
sus responsabilidades laborales.
4. Atención a demandas, seguimiento de casos, diagnósticos sociales y ejecución de proyectos: Estas
tareas son realizadas por más de la mitad de los encuestados, con porcentajes que varían entre el 51%
y el 73%.
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5. Relación con calificaciones: Los trabajadores sociales sienten que las tareas que realizan están
relacionadas con las calificaciones adquiridas durante su formación.
6. Coordinación y supervisión: Las tareas de coordinación de grupos, equipos o supervisión son menos
comunes, con tasas de respuesta del 43%, 30% y 24%, respectivamente.
7. Personal a cargo: Aproximadamente el 23% de los ocupados tienen personal a su cargo, aunque la
mayoría no ocupa cargos de alta jerarquía.
8. Tareas de alta responsabilidad: Estas tareas aumentan a medida que los trabajadores sociales
envejecen, con un 41% de los mayores de 48 años coordinando equipos en comparación con el 17%
de los menores de 35 años.
9. Formulación de programas y diseño de proyectos: El 16% realiza la formulación de programas, y el
44% se encarga del diseño de proyectos, lo que demuestra su relevancia en las instituciones.
10. Investigación: El 18% de los encuestados realizan tareas de investigación, lo que indica un grado
de relevancia en las instituciones a pesar de no ser una tarea típica para los trabajadores sociales.
En resumen, el Trabajo Social implica una variedad de tareas, con un enfoque en el trabajo
interdisciplinario, el asesoramiento y la elaboración de informes. Las tareas de alta responsabilidad
aumentan con la edad, y los trabajadores sociales a menudo desempeñan un papel importante en la
formulación de programas, el diseño de proyectos y la investigación en las instituciones en las que
trabajan.
El procesamiento de datos muestra que los trabajadores sociales tienen una percepción positiva de la
relación entre sus tareas laborales y las calificaciones adquiridas. Sin embargo, la coordinación de
grupos, equipos y supervisión tienen menos frecuencia de respuesta. Aproximadamente el 23% de los
ocupados tienen personal a su cargo, aunque la mayoría no ocupa cargos de alta jerarquía. Esto se
aplica tanto a hombres como a mujeres, pero los más jóvenes tienen un aumento considerable en esta
área.
Las tareas de alta responsabilidad aumentan con la edad, con el 41% de coordinación de equipos
realizada por mayores de 48 años. Además, el 16% realiza formulación de programas, el 44% diseño
de proyectos y el 18% investigación. La mayoría considera que sus calificaciones se adaptan a las
exigencias laborales, pero el 21% cree que se requieren más calificaciones y el 11% menos. Los
mayores niveles de sub-utilización se observan en el MIDES y la ANEP, mientras que los contextos
de mayor exigencia se dan en el INAU, el sector privado y Salud Pública.
En resumen, a pesar de los bajos salarios, los trabajadores sociales valoran positivamente sus tareas,
independientemente de su sexo, edad o lugar de trabajo, aunque la UDELAR tiene los mayores
porcentajes en todos los aspectos analizados.
El texto presenta información sobre la valoración de las tareas realizadas por egresados en sus trabajos.
Aquí tienes un resumen claro:
El informe se enfoca en evaluar la autonomía de los egresados en la elección de tareas y métodos de
trabajo, así como en su nivel de motivación en el trabajo. En cuanto a la autonomía, se observa que un
63% de los encuestados puede elegir o cambiar el orden de las tareas, mientras que un porcentaje menor
tiene autonomía en la elección de métodos y ritmo de trabajo. Algunos egresados tienen mucha
autonomía, pero varía ampliamente.
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En cuanto a la motivación, se destaca que solo un 4% encuentra su trabajo aburrido, mientras que el
77% está en desacuerdo con esa afirmación. La mitad de los encuestados siente que su trabajo es
absorbente, lo que sugiere niveles variados de involucramiento.
Además, la mayoría de los egresados tiene una sensación positiva sobre la utilidad de su trabajo, la
implementación de sus ideas y la calidad de su trabajo. Sin embargo, alrededor del 25% a veces no
experimenta estas sensaciones, lo que indica que algunos pueden sentirse insatisfechos en entornos
laborales poco gratificantes.
En general, se destaca una buena valoración de las tareas en términos de ajuste a las calificaciones y
desarrollo personal, pero existe variabilidad en la autonomía y la satisfacción en el trabajo entre los
encuestados.
El 95% de los egresados encuestados tienen un jefe o supervisor inmediato en su trabajo, lo que es
coherente con la alta proporción de contratos de empleo en relación de dependencia en sus
organizaciones o instituciones laborales. Esta situación es consistente en términos de edades, ubicación
laboral y género, ya que no hay diferencias significativas entre estos grupos.
Lo que destaca en las relaciones jerárquicas en el ámbito laboral de los trabajadores sociales es que la
mayoría de ellos, un 70%, tienen una jefa como supervisor, lo cual es una tendencia menos común en
otras profesiones. Esto podría deberse en parte al hecho de que la mayoría de los egresados son mujeres.
Sin embargo, en el gráfico 36 se observa que los encuestados tienden a tener superiores de otras
disciplinas profesionales. Esto sugiere que la tendencia hacia tener una jefa como supervisor puede
estar relacionada con la naturaleza del área de servicios en la que trabajan, que generalmente está
compuesta por profesionales de diversas disciplinas.
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Claramunt, Adela (2009). El Trabajo Social y sus múltiples dimensiones: hacia la
definición de una cartografía de la profesión en la actualidad,
Resumen
El trabajo presentado se centra en responder a la pregunta fundamental en el campo de la enseñanza de
futuros Trabajadores Sociales: ¿qué es el Trabajo Social y cómo se manifiestan sus componentes en el
contexto actual? Esta pregunta es amplia y se reconoce que las respuestas serán igualmente variadas.
El enfoque se aleja de las particularidades de la profesión en diferentes áreas o prácticas profesionales,
centrándose en comprender la esencia y características generales del Trabajo Social en la actualidad.
Este texto aborda el Trabajo Social y su relación con las transformaciones en la sociedad
contemporánea. Aquí tienes un resumen claro:
El Trabajo Social es una profesión influenciada por múltiples factores sociales e institucionales. Su
desarrollo está fuertemente relacionado con las transformaciones en la sociedad en las últimas décadas,
especialmente debido a la globalización y la creciente influencia de empresas transnacionales. Estos
cambios han afectado la producción, el Estado y las políticas sociales, lo que a su vez ha impactado la
práctica del Trabajo Social.
En la década de los 70, se inicia un período de descomposición y crisis, junto con un rápido desarrollo
tecnológico. Se observa una creciente precarización del trabajo, la desregulación de las relaciones
laborales, y la emergencia de un proletariado precarizado. Además, se plantea una "nueva cuestión
social" caracterizada por el desempleo de larga duración, la exclusión y nuevas formas de pobreza.
El Estado de Bienestar basado en el modelo de producción fordista es cuestionado, y se promueve un
enfoque neoliberal que responsabiliza a los individuos y sus familias en la provisión de la protección
social. Se promueve el "neoliberalismo familiarista", en el que la responsabilidad colectiva se diluye,
y se espera que las familias resuelvan sus propias necesidades.
En este contexto, el Trabajo Social se enfrenta a desafíos importantes. Se requiere una comprensión
más amplia de las necesidades de las familias, más allá de las situaciones de crisis, y se deben superar
las concepciones estereotipadas. Además, las políticas sociales se orientan hacia la focalización, la
privatización y la descentralización, lo que impacta en la gestión de los servicios de Trabajo Social.
En resumen, el Trabajo Social se ve influenciado por las transformaciones sociales y económicas, lo
que requiere adaptaciones en su práctica y enfoque para abordar los desafíos emergentes en la sociedad
contemporánea.
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El texto hace referencia a la evolución de la profesión de Trabajo Social en el contexto actual. Se
menciona que la sociedad civil desempeña un papel importante en la ejecución de programas y
servicios sociales. La profesión de Trabajo Social se ve influenciada por el aumento de la demanda de
servicios sociales, la selectividad de la población objetivo de las políticas sociales y la disminución de
recursos y salarios. Esto crea nuevos desafíos para los trabajadores sociales, que deben combinar su
dimensión práctica con un sólido enfoque teórico y metodológico para comprender y abordar los
problemas sociales. Además, se alude a la privatización y la descentralización como factores
adicionales que afectan a esta profesión.
No todos los trabajadores sociales necesitan ser investigadores en el sentido estricto, pero la
investigación es parte del trabajo conjunto de diversos profesionales, especialmente en el ámbito
académico, donde se forma a nuevos y antiguos trabajadores sociales a través de producciones escritas
y otros medios.
Dimensión asistencial
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la identificación de recursos sociales, el manejo de mecanismos de acceso y la orientación de personas
que requieren ayuda.
A lo largo de la historia de la profesión, esta dimensión ha sido estigmatizada en ciertos momentos y
ha sido objeto de rechazo. Sin embargo, es esencial para abordar problemas sociales relacionados con
la falta de recursos materiales y servicios básicos como educación, salud, vivienda, alimentación y
cuidado. Para superar el rechazo a esta dimensión, es importante distinguir entre acciones asistenciales
y el asistencialismo, este último caracterizado por la falta de reconocimiento de los derechos sociales
de los usuarios.
El desarrollo del componente asistencial del Trabajo Social implica el acceso a recursos que permiten
la reproducción biológica y social de las personas, como subsidios, vivienda, salud, educación y
servicios públicos. Esto está asociado con la habilitación de los derechos de los beneficiarios como
ciudadanos. Además, el Trabajo Social puede contribuir al mejoramiento de la calidad de los servicios
sociales, humanizando el acceso y considerando a los usuarios como sujetos de derechos.
El Trabajo Social también puede influir en la elaboración e implementación de políticas sociales
efectivas que se adapten a las necesidades de las personas con las que trabajan. Esto implica una actitud
crítica hacia las propuestas externas que no consideran las realidades locales.
Además, el Trabajo Social puede ayudar a evitar superposiciones innecesarias en programas y
servicios, organizando y articulando políticas sociales de manera más eficiente. También desempeña
un papel en la denuncia de la disminución de recursos para la implementación de políticas sociales y
la "desmaterialización" de la profesión, donde otros agentes políticos y voluntarios toman decisiones
sobre el acceso a servicios sociales.
En resumen, la dimensión asistencial del Trabajo Social implica proporcionar recursos y servicios a
personas necesitadas, promover el acceso a derechos de ciudadanía, humanizar la atención, influir en
políticas sociales y defender los recursos y la integridad de la profesión frente a amenazas como el
clientelismo político y el voluntariado social. El texto hace referencia al clientelismo político que se
produce cuando los programas y servicios sociales se asocian con la generosidad de un partido político,
una organización no gubernamental o un grupo de voluntarios sociales, en lugar de considerarse un
derecho social adquirido a través de luchas sociales. Esto puede dar lugar a diferentes formas de
clientelismo en la distribución de beneficios.
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En resumen, la dimensión socioeducativa en el trabajo social permite generar aprendizajes
compartidos, fortalecer la capacidad de análisis de la realidad, plantear alternativas de cambio y
participar activamente en procesos de negociación y gestión de soluciones. También impulsa la
movilización de los propios sujetos para que identifiquen los factores que afectan su situación y tomen
decisiones acordes a sus intereses y necesidades, evitando que los problemas sociales se reduzcan a
cuestiones individuales. El trabajo social también contribuye a traducir lenguajes, divulgar
conocimientos y capacitar en técnicas y procesos para abordar situaciones sociales complejas.
El texto habla sobre los desafíos en el trabajo social y la importancia de equilibrar el conocimiento
popular con el conocimiento científico y técnico. Se destaca la necesidad de no idealizar el
conocimiento popular, ya que a menudo contiene tradiciones, prejuicios y obstáculos para el cambio
social. También se menciona la importancia de utilizar el conocimiento científico y técnico de manera
emancipatoria en el trabajo social.
El texto describe tres acciones clave en el trabajo social: orientación, organización y movilización. La
orientación implica proporcionar información y formación para abordar las necesidades de la
población. La organización se refiere a promover la formación de grupos y asociaciones para abordar
problemas y fortalecer la capacidad de acción de la comunidad. La movilización implica estimular y
apoyar acciones amplias que la población debe llevar a cabo para satisfacer sus necesidades.
Además, se menciona la dimensión socioeducativa del trabajo social, que busca contribuir a la
construcción de un proceso emancipatorio mediante la participación colectiva de la población y la
democratización de las relaciones. El trabajo social se sitúa entre la necesidad y su resolución, actuando
como intermediario entre las demandas de la población y los servicios institucionales.
En resumen, el texto resalta la importancia de abordar las complejidades del trabajo social, equilibrando
el conocimiento popular y científico, y promoviendo la participación y la acción comunitaria para
mejorar las condiciones de vida de la población.
La dimensión ético-política es esencial en el Trabajo Social y atraviesa todas las áreas de esta profesión.
Implica la discusión y la implementación de valores que guían la intervención del trabajador social y
su posición en las relaciones de poder en su campo de actuación. Esto incluye la elección de proyectos
sociales, la concepción del mundo, el cambio social y el lugar del ser humano en las relaciones sociales.
La ética se refiere a la valoración de las acciones como buenas o malas, justas o injustas, correctas o
incorrectas, y se basa en costumbres y hábitos que se convierten en normas de conducta. La ética se
diferencia de la moral en que la moral es la práctica individual de las personas, mientras que la ética es
una reflexión teórica y una acción orientada hacia lo humano genérico. La ética profesional abarca
aspectos teóricos, morales prácticos y normativos, y se expresa en un Código de Ética Profesional que
guía el comportamiento de los trabajadores sociales.
La autonomía ética implica actuar conscientemente según normas morales, lo que requiere reflexión y
conocimiento ético. Sin embargo, la ampliación de la autonomía va más allá de la conciencia ética y
se relaciona con la política, ya que implica tomar posición en conflictos y oposiciones entre proyectos
sociales. La ética y la política se unen en la lucha por la construcción de una sociedad libre y justa.
En el Trabajo Social, esta dimensión ético-política atraviesa todas las demás dimensiones, incluyendo
la investigación, la asistencia y la educación social. Los trabajadores sociales deben cuestionarse acerca
de los proyectos de sociedad que sirven y para quiénes trabajan.
En el contexto del Trabajo Social en Uruguay, el Código de Ética se basa en principios humanistas que
defienden la libertad, la justicia social, la igualdad, la solidaridad y la participación. Estos principios
guían la acción profesional, promoviendo los derechos humanos, la democracia, la equidad y la calidad
de los servicios. También fomentan el pluralismo y el respeto a las diversas perspectivas ético-políticas
en la profesión.
20
El desafío en el Trabajo Social actual es asegurar que estas orientaciones éticas y políticas se reflejen
en la práctica cotidiana de los trabajadores sociales, convirtiendo el "deber ser" en el "ser" de la
profesión.
El trabajo reflexiona sobre el Trabajo Social y sus dimensiones interrelacionadas. Se destaca que esta
profesión involucra múltiples componentes que se desarrollan de manera interdependiente, aunque a
menudo se estudian por separado para comprender su complejidad. Además, se enfatiza que la
dimensión ético-política, que incluye valores y principios que guían la acción y dirección de las
intervenciones, está presente en todas las dimensiones del Trabajo Social: investigativa, asistencial y
socioeducativa.
El texto también señala que el Trabajo Social enfrenta tensiones y desafíos debido a las
transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales de las últimas décadas. Se subraya la
importancia de que los profesionales sean cultos, críticos y éticamente comprometidos con valores
democráticos. Además, deben poseer habilidades técnicas para llevar a cabo acciones en asesoría,
planificación, negociación, investigación y acción directa, alentando la participación de las personas
en la defensa de sus derechos y el acceso a los medios para ejercerlos.
21
Rozas, Margarita (2015). Reinscribir la relación de la intervención profesional en
trabajo social, la cuestión social y las políticas sociales, en Revista Tendencias y
Retos
Resumen
El resumen de este texto es que la intervención profesional, especialmente en el trabajo social, ha estado
marcada por tensiones a lo largo de su historia. Estas tensiones se originan en la fragmentación del
conocimiento en campos sociales, que surgió con la modernización y secularización del pensamiento.
Además, la "cuestión social", que se refiere a la preocupación de los grupos dominantes por los sectores
sociales marginados, pobres y excluidos, ha sido un factor importante en la profesionalización del
trabajo social.
A lo largo de la historia, han existido dicotomías en la profesión, como teoría/práctica,
investigación/intervención, academia/ejercicio profesional, y profesión/contexto. Estas dicotomías han
sido motivo de debate entre los profesionales. En los últimos 30 años, estas dicotomías se han centrado
en la polarización entre el trabajo social crítico y tradicional. Se han introducido conceptos como
"praxis" y "crítica" para abordar estas dicotomías y se ha explorado la noción de un "campo
problemático" en la intervención profesional, basándose en la categoría de "campo" de Pierre Bourdieu.
Este texto se enfoca en la intervención profesional y cómo se la considera en relación con el campo
problemático. Algunos puntos clave son los siguientes:
1. Se enfatiza la importancia de comprender la intervención como un campo problemático en lugar de
reducirla a un enfoque puramente instrumental. Esto implica considerar la dinámica que conecta
procesos específicos con abstracciones más generales y adoptar una perspectiva crítica que cuestiona
tanto el objetivismo como el subjetivismo en las ciencias sociales.
2. Se introduce el concepto de "campo" de Bourdieu, que se define en términos relacionales y se centra
en las estructuras de relaciones objetivas en un espacio y tiempo particulares. Esto implica considerar
las posiciones, intereses y disputas en el campo de intervención.
22
3. Se hace hincapié en la importancia de evitar las miradas prescriptivas y normativas en la práctica
profesional, así como la complacencia con la inmediatez de la intervención. Se plantea que es necesario
comprender quiénes construyen la demanda de intervención.
4. Se critica tanto una visión mesiánica del trabajo social como las pretensiones de transformación
social a través de la práctica profesional. Se sugiere que ninguna de estas posturas contribuye a una
perspectiva crítica y relacional de las prácticas profesionales del trabajador social.
5. Se destaca que las condiciones en las que se lleva a cabo el trabajo profesional no solo dependen del
contexto inmediato de la intervención, sino también de las transformaciones económicas, sociales,
políticas, culturales y demográficas que afectan el campo profesional, tanto en términos de empleo
como en la generación de posiciones en relación. El texto habla sobre los principios teóricos que
sustentan la intervención profesional en el trabajo social. Estos principios son la relación de asalariado
y las condiciones materiales en las que se desarrolla la intervención. La forma en que un profesional
se ubica en relación a estos principios afecta su capacidad para alcanzar sus objetivos. Además, se
menciona la importancia de entender el campo profesional en términos de capital simbólico, que es
fundamental para obtener prestigio y autoridad en el ámbito del trabajo social.
También se plantea la cuestión del "interés" como un factor que motiva a los agentes profesionales a
participar en su campo. Se sugiere que comprender estos conceptos en el contexto del trabajo social es
crucial para activar el interés en los objetivos profesionales y para identificar las condiciones sociales
que influyen en este interés.
En resumen, el texto explora la relación entre la posición de los profesionales en el trabajo social, su
capital simbólico y el interés en su campo, y cómo estos factores influyen en las prácticas sociales
específicas que desarrollan. Este texto enfatiza la importancia de comprender la intervención
profesional en el campo del trabajo social. Se destaca que la intervención no debe considerarse como
acciones individuales, sino como prácticas socialmente construidas. Se busca analizar cómo los
profesionales en este campo aplican estrategias, teorías y herramientas en su trabajo.
Además, se menciona que la exploración de las condiciones en las que se lleva a cabo la intervención
no es simplemente una descripción de lo que hacen los trabajadores sociales, sino que implica la
suposición de que son profesionales con un conocimiento sólido en su campo. Sin embargo, se
reconoce que existen condiciones desconocidas que pueden influir en el proceso de trabajo, y la
investigación busca identificar y comprender estas condiciones adicionales.
Además, se observan tensiones en los esfuerzos de ciertos gobiernos por promover la igualdad a través
de políticas inclusivas y activas, ya que la hegemonía del capital financiero a menudo obstaculiza estos
23
intentos. Esto plantea la necesidad de repensar las políticas sociales y abordar de manera más profunda
la cuestión social en la sociedad actual.
El artículo aborda la relación entre las políticas sociales y el trabajo social. Se menciona que las
políticas sociales son un elemento clave en el campo del trabajo social, pero a menudo generan
tensiones para los profesionales que las implementan. Esta etapa de implementación de políticas
sociales se considera una etapa final con cierta autonomía estatal, lo que implica una responsabilidad
para los trabajadores sociales.
Sin embargo, se argumenta que la política social contemporánea debe centrarse en la realización de los
derechos sociales de la ciudadanía, lo que implica reconocer y definir a los beneficiarios de manera
pública y transparente. La implementación de políticas sociales no debe considerarse de manera
aislada, sino como parte de un enfoque más amplio que incluye la protección, el bienestar, la realización
de derechos y la cohesión social.
Se señala la importancia de que las políticas sociales sean coherentes y congruentes con sus objetivos
y no ignoren las necesidades reales de la sociedad. Además, se destaca la responsabilidad del Estado
en definir los problemas sociales y determinar quiénes son los beneficiarios de las políticas sociales.
En resumen, el artículo aboga por una implementación de políticas sociales que se enfoque en la
realización de derechos sociales, sea coherente con sus objetivos, y sea supervisada tanto por el Estado
como por la sociedad, con un énfasis en la responsabilidad estatal en la definición de problemas sociales
y la identificación de beneficiarios.
El texto habla sobre la gestión de lo social y la práctica del trabajo social, destacando que es compleja
debido a la interacción con personas que tienen necesidades y demandas sociales. Esta práctica afecta
directamente la vida de las personas y crea una tensión entre las acciones del Gobierno y las
necesidades de los beneficiarios.
El trabajo social no solo implica tomar decisiones basadas en las estructuras de poder, sino también
identificar problemas específicos en la relación entre demanda y respuesta, así como entre problema y
solución. Además, se menciona que la política social no se limita a la distribución de beneficios
estatales, sino que también implica la construcción de redes que involucran a la familia, la comunidad,
organizaciones sociales, escuelas y la iglesia.
Se destaca la necesidad de mejorar la articulación de las políticas sociales para garantizar el acceso a
los derechos sociales y culturales, así como la sostenibilidad de los programas. La integralidad de las
políticas sociales se ve como una función que promueve la construcción de ciudadanía activa y la
eliminación de barreras discriminatorias.
En resumen, el texto aborda la complejidad de la gestión de lo social y la importancia de una política
social integral que vaya más allá de la distribución de beneficios, centrándose en la construcción de
redes, la sostenibilidad de los programas y la promoción de la ciudadanía activa.
El texto aborda varios aspectos relacionados con la intervención asistencial en el sistema de políticas
sociales. Aquí hay un resumen claro:
En la actualidad, se cuestiona cómo se configura la intervención asistencial en las políticas sociales.
En la década de los noventa, las políticas sociales se centraron en la asistencia debido a la reducción
del empleo asalariado. Hoy, es necesario repensar el papel de la asistencia en las nuevas estructuras
institucionales y los desafíos políticos y sociales que plantean. Tradicionalmente, las políticas sociales
se centraban en el trabajo como medio de integración social, mientras que la asistencia se dirigía a la
población económicamente inactiva.
Se han realizado investigaciones que resaltan la naturaleza clientelar y tutelar de las políticas
asistenciales y la ciudadanía restringida para los pobres y excluidos. A pesar de esto, se reconoce el
potencial de las redes y el trabajo comunitario en la asistencia. La participación efectiva se ha abierto
24
en la implementación de programas concretos, lo que agrega complejidad a la relación con las políticas
sociales.
También se destaca la importancia de la vinculación de las políticas asistenciales con la acción
colectiva de la población, especialmente en procesos donde se identifican agentes activos y organizados
con capacidad de negociación frente a la burocracia estatal.
Se observa una transformación en la representación de los beneficiarios de las políticas asistenciales,
ya que se busca la inclusión social y el acceso a un futuro mejor, pero esto no es suficiente para abordar
la desigualdad estructural.
Finalmente, se enfatiza la importancia de la igualdad en el debate sobre políticas sociales, ya que estas
deben ser una expresión política de la cuestión social, involucrando la vida de las personas que se
encuentran en situaciones marginales. La igualdad es un tema que debe ser discutido y abordado
colectivamente.
Este texto destaca algunas reflexiones finales sobre la intervención profesional en trabajo social, la
cuestión social y las políticas sociales:
1. El desafío es articular el conocimiento, las acciones profesionales y una nueva forma de abordar las
políticas sociales para abordar la cuestión social de manera crítica y ética. En este proceso, participan
tres actores: las instituciones estatales o privadas, las condiciones sociales de los sujetos y los agentes
profesionales.
2. Los dispositivos de intervención no son solo herramientas técnicas, son acciones estratégicas que
involucran decisiones políticas y teóricas. Los profesionales desempeñan un papel ideológico en estos
espacios y necesitan argumentos para comprender y construir estrategias en medio de visiones
contrapuestas.
3. La profesión de trabajo social trabaja con los derechos en dos niveles: la accesibilidad a los derechos
y su efectividad a través de cambios en las definiciones jurídicas y el desarrollo institucional.
4. La desigualdad social es un tema central en la profesión, y la crítica es una herramienta fundamental
para abordarla, especialmente porque el trabajo social opera en el contexto de la desigualdad social.
5. La profesión debe pasar de la identificación de problemas a la planificación de acciones proyectivas.
Esto contribuirá a la creación de una esfera pública estatal que garantice la rearticulación de la
responsabilidad social y promueva la ciudadanía social más allá de los programas asistenciales.
6. Las políticas sociales no pueden separarse del debate sobre el desarrollo económico, cultural y social
en un mundo globalizado. Las decisiones sobre políticas sociales deben considerar la desigualdad entre
ricos y pobres y estar integradas con las decisiones económicas. El desafío es redefinir las políticas
sociales como una vía para el desarrollo de los derechos sociales y la ciudadanía social.
25
Muñoz Arce, Gianinna (2016). El lugar de enunciación y estrategias de
intervención social: nudos críticos en el abordaje integral de fenómenos sociales
complejos
Resumen
Este trabajo presenta resultados de una investigación doctoral centrada en trabajadores sociales
chilenos que lideran programas de lucha contra la exclusión social. Se llevaron a cabo 26 entrevistas
con estos profesionales para identificar las bases y estrategias de sus intervenciones. Se destaca la
estrategia de conectar a los usuarios con los servicios públicos, una perspectiva común entre los
entrevistados. Sin embargo, se analizan los desafíos que surgen al colaborar con otros en el marco de
esta estrategia, en busca de abordar la exclusión de manera más completa y compleja.
Introducción
27
El texto aborda la comprensión de los trabajadores sociales que ocupan cargos directivos en programas
enfocados en abordar la exclusión social. Se plantean preguntas sobre cómo estos profesionales
entienden la exclusión, por qué y cómo se produce, quiénes son los actores involucrados y cuáles son
las estrategias que emplean para abordar este fenómeno.
Se destaca la importancia del "lugar de enunciación", es decir, la perspectiva desde la cual los
trabajadores sociales ven y abordan la exclusión social. Se argumenta que estos profesionales no
simplemente repiten el discurso institucional, sino que desarrollan su propia comprensión de la
exclusión. También se menciona la discreción profesional, que les permite tomar decisiones
estratégicas en su trabajo, dentro de ciertos límites impuestos por las bases técnicas de los programas
financiados por el Estado.
El texto revela una diversidad de perspectivas entre los entrevistados. Algunos asocian la exclusión
principalmente con la falta de ingresos, mientras que otros la ven como un fenómeno más amplio que
involucra múltiples dimensiones, como la exclusión social de la vida comunitaria. También se
identifican perspectivas críticas que culpan a las estructuras opresivas y al modelo neoliberal por la
generación de pobreza y exclusión, haciendo hincapié en los derechos de las comunidades. En resumen,
el texto muestra cómo los trabajadores sociales tienen diferentes formas de entender y abordar la
exclusión social.
28
A pesar de las diferencias discursivas entre trabajadores sociales, todos coinciden en la estrategia clave
utilizada para abordar la complejidad de los problemas de exclusión social: la conexión. Esto implica
acercar oportunidades a individuos y grupos, así como establecer vínculos con redes de apoyo en la
sociedad. La idea es recomponer los lazos entre las personas y la sociedad, ya sea desde una perspectiva
progresista-comunitarista o de derechos.
La comprensión de la pobreza y la exclusión social como fenómenos multidimensionales lleva a
reconocer que se necesitan conexiones con diversas redes para mejorar la vida de las personas en
situaciones precarias. Sin embargo, estas "redes" a menudo funcionan más como instituciones o
profesionales individuales que colaboran de manera informal y esporádica, lo que dificulta la
efectividad de la intervención social. Claro, aquí tienes un desarrollo más detallado:
El texto destaca que, a pesar de las diferencias en las perspectivas y enfoques de los trabajadores
sociales entrevistados, todos comparten una estrategia común para abordar la complejidad de los
problemas de exclusión social: la conexión. Esta estrategia se manifiesta de diversas maneras, como el
acercamiento de la estructura de oportunidades a las personas o grupos que participan en la
intervención, y la vinculación con las redes de apoyo en la sociedad.
Esta estrategia se basa en la idea de restablecer los vínculos entre los individuos y la sociedad en su
conjunto. Independientemente de la perspectiva desde la cual operen los trabajadores sociales, su
objetivo principal es crear un puente entre la estructura social y la vida de las personas en situación de
exclusión social. Esta estrategia se alinea con la perspectiva progresista-comunitarista y la perspectiva
de derechos adoptada tanto por el Estado como por las organizaciones no gubernamentales (ONG) en
las que trabajan los entrevistados.
El texto también destaca algunas declaraciones de los trabajadores sociales que reflejan la importancia
de trabajar con otros profesionales y organizaciones para abordar de manera integral los problemas de
exclusión social. Se enfatiza que la exclusión social se relaciona con múltiples dimensiones, como la
falta de empleo, el cuidado de los familiares, la falta de capacitación y la escasez de recursos. Por lo
tanto, para abordar eficazmente estos problemas, es esencial coordinarse con otras instituciones, como
salud y educación, y aprovechar las redes de apoyo existentes en la comunidad.
Sin embargo, el texto también señala que, a pesar de la importancia de estas "redes" o conexiones, en
la práctica, a menudo no funcionan como redes completas y entramadas. En su lugar, a veces son
instituciones o profesionales individuales que colaboran de manera informal y esporádica. Esta falta
de coordinación y colaboración efectiva puede dificultar el éxito de las intervenciones sociales y limitar
su alcance.
En resumen, la estrategia de conexión es esencial para abordar la exclusión social, y se reconoce la
necesidad de coordinación y colaboración con otras instituciones y redes de apoyo. Sin embargo,
existen desafíos en la implementación efectiva de esta estrategia debido a la falta de una red completa
y coordinada de apoyo en muchas ocasiones.
En el texto, se discuten varios desafíos y obstáculos que los trabajadores sociales enfrentan al tratar de
establecer y mantener una red de colaboración efectiva con otras instituciones y profesionales. Aquí se
profundiza en algunos de los puntos clave:
1. Fragilidad de las conexiones personales: Los trabajadores sociales mencionan que la efectividad de
la red de colaboración depende en gran medida de su capacidad para establecer relaciones personales
con otros profesionales, como psiquiatras, terapeutas o funcionarios de otras organizaciones. Esto
puede generar inestabilidad en la red, ya que si una persona clave se va o cambia de opinión, puede
afectar negativamente la continuidad de la colaboración. La dependencia de estas relaciones personales
puede resultar desmotivante y desafiante para mantener la consistencia en el trabajo en red.
2. Falta de procedimientos claros para la toma de decisiones: El texto sugiere que las redes de
colaboración a menudo carecen de procedimientos transparentes y deliberativos para tomar decisiones.
Esto puede llevar a una falta de dirección y coordinación efectiva en la intervención social. La falta de
claridad en la toma de decisiones puede generar confusión y fricciones en la red.
29
3. Diferencias en la comprensión de los problemas: Los trabajadores sociales señalan que las
diferencias en las perspectivas y enfoques profesionales pueden dificultar la colaboración. En
ocasiones, los profesionales de diferentes disciplinas pueden tener interpretaciones divergentes de un
problema o pueden no compartir los mismos valores y criterios de evaluación. Esto puede dar lugar a
desacuerdos y obstaculizar el progreso en la resolución de problemas sociales.
4. Enfoque funcional de la coordinación: El texto destaca que a menudo la colaboración en redes se
centra en aspectos funcionales, como derivar casos o realizar tareas específicas, en lugar de abordar
cuestiones más profundas y estructurales. Los trabajadores sociales expresan su deseo de tratar de
abordar las causas subyacentes de los problemas en lugar de simplemente aplicar soluciones
superficiales. Esto sugiere una falta de enfoque en la transformación social y un énfasis en soluciones
a corto plazo.
En resumen, el texto ilustra los desafíos que los trabajadores sociales enfrentan al intentar colaborar en
redes interdisciplinarias para abordar problemas sociales. La fragilidad de las relaciones personales, la
falta de procedimientos claros, las diferencias en la comprensión de los problemas y el enfoque
funcional son obstáculos importantes que dificultan la consecución de una intervención social efectiva
y de largo plazo. Los trabajadores sociales expresan la necesidad de replantear la colaboración en red
para abordar problemas más profundos y estructurales.
DISCUSIÓN
Este fragmento se refiere a la importancia de examinar críticamente las perspectivas desde las cuales
los trabajadores sociales abordan su labor. Se destacan tres hallazgos clave:
1. Perspectivas híbridas: La mayoría de los trabajadores sociales mantienen perspectivas híbridas que
combinan enfoques diversos y, a veces, contradictorios sobre la exclusión social. Por un lado,
reconocen que las personas a las que asisten son excluidas por la sociedad, pero a veces enfatizan la
conducta moral de los pobres en sus discursos. Esto puede llevar a un enfoque ecléctico que dificulta
abordar la exclusión social de manera coherente y reflexiva.
2. Perspectivas críticas/ redistribucionistas: Aunque algunas voces defienden perspectivas críticas que
critican el neoliberalismo como causa de la exclusión social, estas perspectivas a menudo carecen de
una aplicación operativa efectiva en la práctica de trabajo social.
3. Estrategias de conexión: Los trabajadores sociales tienden a utilizar estrategias de conexión en sus
discursos, pero enfrentan obstáculos que impiden avanzar hacia una intervención más crítica.
En resumen, este fragmento enfatiza la necesidad de examinar críticamente las perspectivas desde las
cuales los trabajadores sociales abordan la exclusión social, ya que las perspectivas híbridas y el
eclecticismo pueden dificultar una intervención coherente. También señala que las perspectivas críticas
a menudo no se traducen en acciones efectivas y que las estrategias de conexión enfrentan desafíos
para adoptar un enfoque más crítico en su labor.
El texto habla sobre la complejidad de abordar la exclusión social desde diferentes perspectivas en el
trabajo de los trabajadores sociales. Se destaca que combinar múltiples perspectivas sin un análisis
crítico de sus supuestos y consecuencias puede llevar a ocultar lógicas opresivas detrás de discursos
aparentemente progresistas.
Se menciona que algunos trabajadores sociales adoptan una perspectiva crítica o redistribucionista,
donde ven la exclusión social como resultado de la negación de derechos sociales y la imposición de
barreras de participación social y política, con un enfoque en el poder como factor central. Sin embargo,
a pesar de esta perspectiva, a menudo se centran en conectar a las personas en situación de pobreza con
servicios disponibles en lugar de abordar la exclusión de manera más integral.
Se subraya que la estrategia de conexión se reduce a la interacción entre la oferta pública y los
participantes, sin abordar la fragmentación del tejido social subyacente a la exclusión. Además, se
menciona la importancia de activar los repertorios discursivos de los ciudadanos desde una lógica de
derechos para que puedan ejercer control sobre los mecanismos que generan la exclusión.
30
El texto también destaca los desafíos que enfrentan los trabajadores sociales debido a las evaluaciones
institucionales basadas en criterios financieros y de costo-beneficio en lugar de considerar la dimensión
colectiva de los derechos y la recomposición de los vínculos comunitarios.
En resumen, el texto aborda la complejidad de abordar la exclusión social desde diferentes perspectivas
en el trabajo de los trabajadores sociales, destacando la necesidad de un enfoque más integral que
considere la dimensión colectiva de los derechos y la activación del poder de los ciudadanos.
Este texto describe los desafíos en el trabajo colaborativo entre profesionales e instituciones en el
ámbito social. Los principales puntos son los siguientes:
1. Rotación profesional y precariedad laboral: La alta rotación y la falta de estabilidad laboral dificultan
la acumulación y profundización del aprendizaje a través de la colaboración a largo plazo.
2. Necesidad de aprendizaje conjunto sostenido: Se destaca la importancia de una trayectoria continua
de aprendizaje conjunto para permitir discusiones sobre las lógicas y criterios en las intervenciones
sociales, fomentando enfoques interdisciplinarios e intersectoriales.
3. Obstáculos autoritarios y falta de enfoques deliberativos: Se menciona que las lógicas autoritarias y
la falta de coordinación basada en enfoques deliberativos obstaculizan el diálogo y la perspectiva
emancipadora en el trabajo conjunto.
4. Dificultades en la instalación de una lógica crítica y emancipadora: Se subraya la dificultad de
establecer una perspectiva crítica y emancipadora en el trabajo conjunto si no se reconocen primero las
contradicciones internas de los profesionales.
5. Profesionales como sujetos situados: Cada profesional participa en el trabajo conjunto desde su
propia perspectiva disciplinaria, lo que influye en su comprensión de los fenómenos sociales y en las
estrategias que proponen.
6. Diversidad de sectores en política social: Los profesionales provienen de diferentes sectores de la
política social, y cada uno tiene su propio poder y legitimidad, lo que puede dar lugar a lógicas
diferentes en el trabajo colaborativo.
7. Influencia de las instituciones: Las instituciones en las que trabajan los profesionales también
influyen en las lógicas de colaboración, lo que puede llevar a colaboración, indiferencia, resistencia o
conflicto.
En resumen, el texto aborda los desafíos en el trabajo conjunto entre profesionales e instituciones en el
ámbito social, destacando la importancia de la continuidad en el aprendizaje conjunto y la necesidad
de superar obstáculos para lograr perspectivas más integrales en las intervenciones sociales.
CONCLUSIONES
En resumen, esta investigación concluye que los trabajadores sociales entrevistados identifican tres
aspectos críticos clave en el enfoque integral de problemas sociales, como la exclusión social. En
primer lugar, es necesario revisar críticamente la perspectiva desde la cual se abordan estos problemas,
ya que a veces oculta responsabilizar a los individuos por sus dificultades, lo que refuerza el
neoliberalismo. En segundo lugar, es importante poner en práctica las perspectivas críticas en el trabajo
social, ya que muchos profesionales no aprovechan su discreción para desafiar el poder dominante en
las comunidades locales. Esto destaca la necesidad de una formación profesional más aplicada. Por
último, trabajar con profesionales de otras disciplinas y diferentes intereses institucionales se presenta
como un desafío importante para abordar la exclusión social de manera integral. La investigación
plantea la pregunta de cómo instaurar una perspectiva crítica en esta colaboración. En general, se
enfatiza la necesidad de abordar tanto los aspectos filosóficos como los prácticos en la formación y la
acción de los trabajadores sociales y otras entidades relacionadas para transformar los enfoques
predominantes en la intervención social.
31
Cal, Marina y Machado Gustavo (2020). El acompañamiento familias y las
estrategias de proximidad, en De Martino, Mónica (org.) Trabajo Social con
familias: dilemas teórico – metodológico, éticos y técnico operativos. UDELAR –
DTS – INAU – IIN., 585-603
EL ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR Y LAS ESTRATÉGIAS DE PROXIMIDAD
Resumen
El artículo analiza las estrategias de proximidad en el acompañamiento familiar, que son enfoques de
intervención profesional que se caracterizan por su intensidad y su incorporación en la vida cotidiana
de las personas. Se exploran factores teóricos, metodológicos y éticos relacionados con estas
estrategias, como dimensiones temporales, espaciales, vinculares y socioasistenciales.
En Uruguay, se han implementado estrategias de proximidad a lo largo de varias décadas,
especialmente en programas de acompañamiento familiar que se centran en las necesidades particulares
de las familias y su entorno cotidiano, en lugar de esperar a que las personas busquen ayuda.
El artículo se enfoca en el desarrollo de una conceptualización crítico-comprensiva del
acompañamiento familiar desde estrategias de proximidad, centrándose en aspectos ético-políticos y
teórico-metodológicos. No se profundiza en las definiciones, implementaciones institucionales o
mecanismos de focalización de estos programas.
Introducción
En este capítulo se analizan las estrategias de proximidad implementadas en programas públicos de
acompañamiento familiar en Uruguay. El enfoque se centra en los fundamentos teóricos,
metodológicos y ético-políticos de estas estrategias, sin profundizar en definiciones y detalles de su
implementación institucional.
Estas estrategias de proximidad se hicieron más prominentes en Uruguay a partir de 2012 con la
introducción de programas públicos como "Uruguay Crece Contigo," "Jóvenes en Red," y "Cercanías."
Estos programas se dirigen principalmente a la población en extrema pobreza o indigencia como parte
de la matriz de protección social.
Aunque existen antecedentes previos en Uruguay y la región, se observa una expansión reciente en el
uso del término "estrategia de proximidad." Esto implica acortar distancias y llegar a los espacios
cotidianos donde se encuentran las personas, aumentando los encuentros con ellas.
En términos de definición, el acompañamiento familiar se refiere a una intervención sistemática y
sostenida a lo largo del tiempo, con metas claras y la participación activa de la familia. El objetivo es
mejorar las condiciones de vida, el acceso a servicios y prestaciones, así como las prácticas que
benefician a los miembros de la familia. Esta intervención se integra en un sistema de protección social
más amplio y se apoya en procesos de monitoreo y evaluación.
El artículo aborda el tema del acompañamiento familiar en situaciones de pobreza extrema en América
Latina. Se discute cómo la familia se convierte en un sujeto de la política social en la región,
especialmente bajo los gobiernos progresistas que buscaron reducir la pobreza.
32
Se mencionan tres concepciones dominantes de la pobreza y sus respuestas estatales:
1. Pobreza como externalidad del modelo de mercado: Esta perspectiva ve la pobreza como una
consecuencia de las fallas del mercado y aboga por la co-responsabilidad entre la familia, el mercado
y el Estado. Los programas de acompañamiento familiar en este enfoque se centran en activar los
recursos familiares y comunitarios.
2. Pobreza como amenaza a la convivencia social: Aquí, la pobreza se percibe como una amenaza a la
sociedad y se aborda con programas normativos y de control. El modelo tutelar es importante en este
enfoque, y el acompañamiento familiar a menudo adopta un enfoque normativo y moralizador.
3. Pobreza como vulneración de derechos: En esta perspectiva, la pobreza se ve como una consecuencia
de la desigualdad, y se espera que el Estado garantice los derechos de los ciudadanos. El
acompañamiento familiar busca producir cambios en las condiciones de vida de las familias,
vinculando la pobreza a la matriz de protección social.
Se identifican características comunes en los programas de acompañamiento familiar:
Se concluye que los programas de acompañamiento familiar son más efectivos cuando abordan
simultáneamente aspectos materiales y psicosociales, lo que contribuye a superar las situaciones de
extrema vulneración de derechos.
Dimensiones de la proximidad
Las estrategias de proximidad reúnen componentes que podemos integrar en cuatro dimensiones
comprendidas como una configuración de conjunto, lo que pauta efectos recíprocos entre ellas. Un
anudamiento donde ninguna de éstas si fuese tomada aisladamente daría lugar a este tipo de abordaje.
Las dimensiones mencionadas son: la espacial, la temporal, la afectivo relacional y la socio-asistencial.
El resumen claro de este texto es que la dimensión espacial es crucial en las prácticas sociales. La
ubicación de las intervenciones y encuentros con la población debe ser significativa y cargada de
sentido para las personas a las que se dirige. Los lugares son construcciones concretas y simbólicas
que forman parte de la identidad de las personas. Las acciones deben tener lugar en la vida cotidiana,
incluyendo la rutina y lo diverso. Los escenarios de actuación son variados y a menudo distantes, por
lo que los profesionales deben tener la capacidad de desplazarse y acompañar a las personas en sus
recorridos singulares. Se menciona la idea de una "clínica móvil" que implica un enfoque profesional
flexible y en constante movimiento. La ubicación de las intervenciones debe conectar espacios de
sentido y permitir la reflexión, y a la vez, no debe estar limitada a un solo lugar, sino que puede
involucrar la creación de nuevos itinerarios para las personas.
33
La dimensión temporal: más de un tiempo entre otros tiempos
La dimensión socio-asistencial
34
En el ejemplo de Cercanías, se destaca la importancia de las prestaciones sociales para cambiar las
condiciones de vida de las familias en pobreza. Además, se subraya que el acompañamiento psico-
socioeducativo es esencial para acceder o restituir los derechos vulnerados y lograr la inclusión social
y el bienestar a largo plazo.
Estos programas varían en su enfoque, algunos se centran en movilizar recursos familiares y
comunitarios, mientras que otros buscan garantizar derechos sociales. Sin embargo, la eficiencia de las
prestaciones y bienes públicos puede limitar el acceso a estos derechos en el contexto de las
intervenciones.
Es importante resaltar que la dimensión socio-asistencial es crucial para mejorar las condiciones de
vida de las familias en situación de pobreza e indigencia. Esto contrasta con explicaciones que culpan
a las familias por su situación.
Las investigaciones y evaluaciones de estos programas indican que la transición de programas
focalizados a políticas universales y la disponibilidad de servicios públicos son desafíos importantes.
Además, la relación entre los técnicos y las familias puede generar tensiones debido a la percepción de
que los técnicos tienen el poder de tomar decisiones sobre la asistencia, lo que afecta el acceso a las
políticas de ayuda.
35
Líneas de Debate y Problematización
1. Analice/n usted/es las dimensiones de las estrategias de cercanías identificadas por los autores.
Reflexione/n sobre sus alcances y limitaciones, así como sobre sus vinculaciones.
2. Existen tres capítulos en el presente libro dedicados a las estrategias de cercanía. Realice las
comparaciones pertinentes entre ellos, en la medida que poseen diferencias interesantes tanto en sus
marcos referenciales como en sus focos de atención. Nos referimos al presente artículo y al de Beatriz
Rocco (Primera Parte) y Marina Pintos (Segunda Parte).
3. Si usted/es han tenido experiencias profesionales en programas caracterizados por este tipo de
estrategia, a la luz del presente artículo, analice/n los componentes de sus prácticas profesionales
indicando limitaciones y potencialidades a nivel institucional, político y profesional.
36
Lera Carmen (2017). Mérito y desigualdad. Algunas cuestiones para pensar las
P A G intervenciones profesionales en el capitalismo contemporáneo, en Revista
Debate Público. Reflexión de Trabajo Social. Nº13.
[Link]
Mérito y desigualdad.
Algunas cuestiones para pensar las intervenciones profesionales en el neoliberalismo contemporáneo.
Artículos centrales
Carmen Inés Lera*
Resumen:
Resumen:
Este trabajo realiza algunas reflexiones sobre el neoliberalismo, en tanto rasgo de esta
contemporaneidad, y despliega una clave analítica que incluye nociones como competencia, mérito,
que se anudan como mecanismos que subyacen en la propuesta de igualdad de oportunidades. La
problematización sobre esta suerte de eslabones pone en evidencia que se trata de propuestas que
producen o reproducen desigualdades a pesar que sus discursos alegan buscar lo contrario. En esa línea
se sugiere profundizar la propuesta de igualdad de posiciones esbozada por Dubet (2014). En este
recorrido se expresan interrogaciones desde Trabajo Social en tanto sus intervenciones profesionales
están atravesadas por estos conceptos que requieren ser desentrañados porque operan y tienen efectos
en las decisiones que se toman.
Introducción
Esta exposición aborda la preocupante disminución de los derechos de ciudadanía en Argentina y otros
países de la región. Se señala que esta regresión no se limita solo a los derechos laborales, sino que
también afecta a los derechos políticos, culturales y económicos.
Se destaca que, después de la crisis de 2001, el período político entre 2003 y 2015 en Argentina tuvo
avances en la consolidación de un Estado más comprometido con la soberanía, políticas sociales y
relaciones internacionales, aunque con tensiones y disputas debido a intereses en conflicto. Sin
embargo, estos avances se están desmantelando bajo el gobierno democráticamente elegido.
La contracción y deterioro de los derechos se manifiestan en áreas como el trabajo, la comunicación,
la cultura, la salud, la educación y la memoria. Esto conlleva la estigmatización, persecución y
represión de quienes luchan contra esta regresión.
En resumen, la exposición aborda la preocupante disminución de los derechos de ciudadanía en la
región y la reversión de avances logrados en el pasado, enfatizando la necesidad de un análisis detenido
del contexto y la situación actual.
Razones neoliberales
Este trabajo aborda el tema del neoliberalismo y su influencia en la sociedad contemporánea,
especialmente en el campo del Trabajo Social. Se destaca la importancia de comprender el
neoliberalismo como un fenómeno más allá de una simple doctrina económica, ya que implica
prácticas, normas y una lógica que se extiende a todas las esferas de la vida humana.
Se diferencia el neoliberalismo del liberalismo clásico al señalar que, en contraste con el último, el
neoliberalismo no busca limitar la intervención gubernamental, sino extender la lógica del mercado en
37
todas partes, incluso dentro del Estado. Esta expansión del mercado es una característica esencial del
neoliberalismo, que no se limita solo a lo económico.
El trabajo también menciona que la crisis financiera de 2008 no debilitó las políticas neoliberales, sino
que las fortaleció, con planes de austeridad que aumentaron el desempleo, la pobreza y el
endeudamiento en varios países.
Se destaca que el neoliberalismo no se reduce a un tipo de capitalismo, sino que configura una forma
de sociedad en la que la competencia y el modelo empresarial gobiernan nuestras conductas. Las
protecciones sociales se han debilitado, lo que ha llevado a una mayor precariedad, endeudamiento y
competencia en la sociedad.
En este contexto, el mérito se convierte en un componente importante de esta maquinaria neoliberal,
impulsando a las personas a competir en un entorno marcado por la destrucción de las protecciones
sociales y la precariedad.
En resumen, el trabajo se centra en la comprensión del neoliberalismo como un fenómeno complejo
que va más allá de la economía y que tiene un profundo impacto en la sociedad, especialmente en el
campo del Trabajo Social.
El texto habla sobre el concepto de "mérito" y su relación con la desigualdad social. Se menciona que
el mérito es a menudo utilizado de manera vaga, sin una definición precisa de a qué se refiere ni quiénes
lo determinan. Se argumenta que el mérito se volvió especialmente relevante después de la desaparición
del antiguo régimen, que se basaba en la sangre y la herencia, y fue reemplazado por la ética burguesa
que justificaba la desigualdad en función del mérito individual.
El autor sostiene que el mérito se convirtió en la piedra angular del capitalismo, ya que se cree que el
mercado recompensa el esfuerzo y la habilidad individual. Se mencionan aspectos como el talento, el
esfuerzo, la competencia y la responsabilidad como fundamentos de la desigualdad social legítima. Sin
embargo, se reconoce la necesidad de reconciliar la tensión entre el mérito y la desigualdad, para que
esta última sea vista como justa y beneficiosa.
Se señala que la educación y el trabajo se consideran mecanismos clave para demostrar el mérito y
lograr movilidad social, aunque se menciona que numerosos estudios cuestionan la efectividad de estas
instituciones para reducir las desigualdades.
El texto también aborda la presencia del concepto de mérito en la asistencia social, donde se establece
una línea divisoria entre los "merecedores" y los "no merecedores" de ayuda social, basada en la
capacidad para trabajar. Además, se sugiere que la noción de mérito subyace en las políticas sociales
y las intervenciones profesionales.
En resumen, el texto explora el concepto de mérito y su relación con la desigualdad social, destacando
su importancia en la ética del capitalismo y su presencia en la educación, el trabajo y la asistencia
social.
El texto aborda la cuestión del mérito y la justicia social en el contexto del neoliberalismo y las
intervenciones profesionales en Trabajo Social. Se mencionan varios puntos clave:
1. Se señala que la falta de claridad en la definición de "mérito" es un problema importante, y se
promueve la necesidad de problematizar y cuestionar los conceptos relacionados con el mérito en lugar
de darlos por sentados.
2. Se critica la idea del mérito individual como una virtud, ya que se argumenta que a menudo está
vinculado a circunstancias favorables y privilegios de clase.
3. El neoliberalismo se presenta como una forma de vida característica de la época, y se destaca que ha
llevado a una mayor responsabilización individual en la superación de las dificultades.
4. Se menciona la importancia de los derechos sociales en la mitad del siglo XX, que tendían a
inclinarse hacia la igualdad en lugar del mérito.
38
5. Se hace referencia a la crisis de la sociedad salarial y se argumenta que la individuación solo es
posible a través de una afiliación social previa, lo que lleva a la idea de que el individuo debe recibir
aportes y protecciones sociales para desarrollarse de manera autónoma.
6. Se critica la tendencia a culpar a las víctimas de las desigualdades en lugar de analizar las
circunstancias estructurales que generan la injusticia y la desigualdad.
7. Se destaca la importancia de Trabajo Social en este contexto y se plantea la pregunta de si las
intervenciones en Trabajo Social pueden estar contribuyendo a culpar a las víctimas en lugar de abordar
las causas subyacentes de la desigualdad.
En resumen, el texto trata sobre la relación entre mérito y justicia social en un contexto neoliberal,
destacando la importancia de considerar las circunstancias estructurales que influyen en la desigualdad
en lugar de culpar a las víctimas, y plantea la responsabilidad de Trabajo Social en este debate.
En este texto, se aborda el tema de la relación entre el mérito, la igualdad y la exclusión en la sociedad
moderna. Se plantea que la noción de mérito se ha utilizado para justificar tanto la igualdad ante la ley
como las desigualdades económicas y la exclusión de aquellos que no encajan en el estereotipo del
sujeto meritorio. Además, se discute cómo la idea de igualdad se ha deteriorado con el tiempo, y se
enfatiza la importancia de cuestionar si la desigualdad es una elección social.
El texto también menciona que las desigualdades actuales están relacionadas con una crisis de
solidaridad y se plantea la pregunta de cómo ser "iguales y diferentes" al mismo tiempo. Se destaca
que la noción de mérito fue inicialmente una herramienta para desafiar los privilegios hereditarios, pero
en la actualidad, es necesario examinar cómo contribuye a la reproducción de las desigualdades.
Además, se hace referencia a la competencia como un mecanismo que se utiliza para lograr la igualdad
de oportunidades, pero se cuestiona si este enfoque excluye a aquellos que no pueden alcanzar los
objetivos únicos que se establecen en la competencia, dejando a muchos en el camino sin cumplir su
destino.
El texto habla sobre la idea de igualdad de oportunidades y su relación con la justicia social. El autor,
Grimson, considera que la igualdad de oportunidades es un mito que se arraiga en la sociedad y que no
todos nacen con las mismas oportunidades. Además, critica la idea de que todos deberían igualarse
"hacia arriba" sin que nadie pague costos por la igualación.
El texto también menciona que cualquier esfuerzo para reducir las desigualdades debe cambiar los
mecanismos de redistribución de la riqueza. Se señala que el capitalismo sin trabajo y sin impuestos
ha llevado a un crecimiento desmesurado de la riqueza de los empresarios, lo cual se evidenció en los
"Panamá Papers", que revelaron la evasión fiscal de millonarios y empresarios poderosos a través de
paraísos fiscales. La evasión de impuestos tiene un alto costo para América Latina y el Caribe,
equivalente al 6,3% del PIB.
El autor también destaca algunas características dañinas de la estructura económica y tributaria, como
la fuga de capitales, la concentración de actividades económicas, la explotación agrícola y minera, la
especulación, las opciones off shore y el lavado de activos, que contribuyen a la desigualdad.
El texto aborda la relación entre el trabajo social y las desigualdades sociales, particularmente en el
contexto del neoliberalismo. Los puntos clave son los siguientes:
1. Los trabajadores sociales se enfrentan a la desigualdad social en sus intervenciones diarias, que
pueden manifestarse en diversas dimensiones como clase, género, etnia, edad, etc.
2. Cuando estas dimensiones de desigualdad se superponen, las poblaciones son más propensas a la
discriminación y exclusión, y suelen ser las principales beneficiarias de las intervenciones de trabajo
social.
39
3. El texto critica la influencia del neoliberalismo, que favorece el mercado sobre el Estado, lo que
acentúa la desigualdad y afecta a las poblaciones que dependen del trabajo.
4. Se menciona la importancia de la competencia en el neoliberalismo y cómo la noción de mérito
desempeña un papel importante en las políticas de lucha contra la pobreza, lo que a menudo se traduce
en clasificaciones de "merecedores" y "no merecedores" entre los pobres.
5. El texto aboga por desenmascarar la lógica de los méritos, ya que refuerza las desigualdades, y se
enfoca en la necesidad de abordar la concentración de riqueza y poder en una minoría.
6. Se critica la visión de la responsabilidad individual en la desigualdad social y se insta a la sociedad
en su conjunto a asumir un compromiso en la lucha contra la desigualdad.
7. Se aborda la tensión entre igualdad de oportunidades e igualdad de posiciones, y se sugiere que la
igualdad de posiciones puede ser más efectiva para lograr justicia social.
8. El texto concluye destacando que los trabajadores sociales tienen la responsabilidad de interrogar y
profundizar en estos temas y contribuir a la construcción de sociedades más igualitarias.
En resumen, el texto se centra en la importancia del trabajo social en abordar las desigualdades sociales,
cuestionando las políticas basadas en la meritocracia y abogando por un enfoque que promueva la
igualdad de posiciones como un camino hacia la justicia social.
40
Hopp, Malena y Lijterman (2018). Trabajo, políticas sociales y sujetos
“merecedores” de la asistencia: acuerdos y debates en el nuevo contexto neoliberal
en Argentina, Revista Políticas Públicas volumen 8 (15).
[Link]
Introducción
Este artículo se enfoca en la investigación llevada a cabo por el Grupo de Estudios sobre Política Social
y Condiciones de Trabajo, con sede en el Instituto de Investigaciones "Gino Germani" de la Facultad
de Ciencias Sociales de la UBA. La investigación se basa en los conceptos de "autovalía" y
"dependencia legítima" en el contexto de las políticas sociales. Estos conceptos se refieren a la idea de
que la obligación de trabajar y el derecho a depender legítimamente del trabajo social y/o de otros son
elementos clave en la configuración de políticas sociales.
El artículo se centra en la pregunta sobre cómo se reconocen, desconocen y valoran estos conceptos en
la sociedad, tanto a nivel institucional como en la discusión pública y entre diferentes grupos socio-
ocupacionales. La investigación se basó en la exploración de las necesidades reconocidas, los recursos
disponibles y los soportes político-institucionales para satisfacer esas necesidades en la vida cotidiana
de estos grupos. También se investigaron las valoraciones de estos dispositivos en la vida de las
personas y otros aspectos relacionados con la justificación de desigualdades en recursos entre
diferentes sectores sociales.
El trabajo de campo involucró grupos focales o de discusión que permitieron acceder a perspectivas
colectivas sobre estos temas y los debates surgidos entre personas de diferentes categorías socio-
ocupacionales. La investigación se llevó a cabo en un momento particular en Argentina, durante el
primer año de gobierno de la alianza Cambiemos, lo que generó un cambio en las intervenciones
sociales del Estado y un intenso debate público que se refleja en los grupos de discusión.
El artículo se enfoca en la construcción social del "merecimiento" de las transferencias monetarias y
su relación con el trabajo. La valoración de los "planes sociales" se relaciona estrechamente con la
percepción de merecimiento justo para ser beneficiario de la acción estatal. Se discuten diferentes
formas de valorar social y moralmente a las personas asistidas.
Concluye con un análisis de los resultados y las miradas, justificaciones y controversias encontradas
en los diferentes grupos de discusión sobre el merecimiento de las intervenciones sociales del Estado
en un contexto de transformación de las mismas.
El texto trata sobre la relación entre políticas sociales y el concepto de merecimiento en la asistencia
social en relación con el trabajo. Se destaca la importancia de entender cómo las políticas sociales no
solo influyen en las condiciones de vida de las personas, sino que también definen las necesidades
sociales y contribuyen a la construcción de la identidad del trabajador como parte de la sociedad.
El merecimiento en la asistencia social se basa en tres dimensiones: sociológica (relacionada con
necesidades factuales), normológica (que se refiere a regulaciones estatales) y dikeológica (vinculada
41
a valores y justicia social). Ser "merecedor" va más allá de cumplir con requisitos normativos; es una
cualificación moral que involucra debates y consensos sobre el reconocimiento social y la sociabilidad.
Los criterios de merecimiento en las políticas sociales pueden no coincidir con los valores sociales.
Estos criterios son objeto de debate y controversia, y las características morales requeridas para los
beneficiarios de asistencia social son motivo de disputa. En última instancia, este debate se relaciona
con las expectativas sobre la integración social y el reconocimiento de grupos excluidos de los
estándares de valoración social, especialmente en el ámbito del trabajo asalariado.
3. Metodología
En la metodología de este estudio, se utilizó la técnica de grupos focales o de discusión. Esta técnica
implica crear un entorno de interacción social controlado para entender las opiniones y percepciones
de un grupo de personas sobre ciertas cuestiones. Los grupos discuten temas propuestos por el
investigador, lo que permite analizar las relaciones entre el discurso social, el sentido común y las
expresiones individuales.
El objetivo principal de esta metodología era profundizar en cómo diferentes grupos de trabajadores
percibían al Estado y las políticas sociales, centrándose en lo que consideraban legítimo o no en estas
intervenciones. También se buscaba comprender las opiniones, consensos y controversias dentro de
cada grupo, así como en el conjunto de grupos, sobre los principios de justicia relacionados con estas
políticas.
Se conformaron grupos de discusión siguiendo una segmentación por categorías ocupacionales, ya que
se creía que la inserción laboral influye en las representaciones y visiones del mundo de las personas.
42
Se procuró un equilibrio entre la proximidad social y la diversidad en las ocupaciones, la residencia, el
género y la edad.
El análisis de los datos comenzó con una lectura general de las sesiones de discusión para identificar
temas comunes, términos utilizados, enfoques sobre los problemas sociales y experiencias con el
Estado y las políticas sociales. Luego, se profundizó en las visiones compartidas y las controversias
dentro de cada grupo, así como en la comparación transversal entre grupos. Se crearon categorías para
comprender mejor las percepciones sobre el trabajo, la política social y los fundamentos de justicia que
estructuraban los debates sobre la intervención estatal.
El estudio se centró en temas como los "planes sociales", el trabajo y el "merecimiento" de la asistencia
social, y se analizaron grupos de trabajadores rutinarios, cooperativistas y destinatarios de programas
específicos. Estas categorías se seleccionaron por su proximidad en el espacio social y su diversidad
en experiencias con las políticas sociales, lo que permitió un análisis comparativo más completo.
En este texto se discute la centralidad del trabajo en la consideración de quiénes merecen beneficios
sociales y cómo se percibe la importancia del trabajo en la sociedad. Se destacan los siguientes puntos
clave:
43
1. "Vivir de planes": Se menciona que algunos individuos eligen depender de programas de asistencia
social en lugar de buscar trabajo. Esto se interpreta como una forma de vida arraigada y a menudo se
ve en la juventud como un grupo desvinculado de la cultura del trabajo y la meritocracia.
2. Pérdida de la cultura del trabajo: Se sugiere que la persistencia del desempleo puede deberse a la
pérdida intergeneracional de la cultura del trabajo, especialmente en los jóvenes. Se percibe a la
juventud como un grupo problemático que no sigue la tradición de "estudiar o trabajar" que se promovía
anteriormente.
3. Visión crítica de la cultura del trabajo: Algunos participantes en la discusión argumentan que la
juventud no es la única responsable de su falta de interés en el trabajo. Culpan a las condiciones
laborales y sociales que enfrentan los jóvenes y argumentan que se necesita crear empleos y
oportunidades en lugar de simplemente eliminar los programas de asistencia.
4. Educación desde el hogar: Se enfatiza la importancia de la enseñanza de la cultura del trabajo en
el hogar y cómo esto puede influir en las actitudes de la juventud hacia el trabajo.
5. Capacitación y control: Algunos participantes sugieren que, si se proporcionan planes de asistencia,
también se debe ofrecer capacitación y control para garantizar que los beneficiarios estén ocupados y
contribuyan a la comunidad en lugar de volverse "vagos".
En resumen, el texto aborda las percepciones y opiniones en torno al trabajo, la cultura del trabajo y la
dependencia de programas de asistencia social, destacando la importancia de la educación desde el
hogar y la necesidad de equilibrar la asistencia con capacitación y control para fomentar una
participación más activa en la sociedad.
En este texto, se presentan dos perspectivas opuestas sobre los "planes sociales" en Argentina, que son
programas gubernamentales destinados a proporcionar apoyo económico a personas en situación de
desempleo o pobreza.
Por un lado, hay quienes critican estos programas, argumentando que refuerzan la descalificación de
las personas beneficiarias, promueven la pérdida de la cultura del esfuerzo y la incapacidad de
contribuir valiosamente a la sociedad. Esto se basa en la idea liberal de que el progreso social depende
de la contribución individual de cada persona y que el mercado naturalmente recompensa a quienes
participan y deja atrás a quienes no lo hacen.
Por otro lado, las personas que han participado en estos programas defienden su valor. Argumentan
que han logrado avances personales y colectivos gracias a estas intervenciones estatales. En grupos de
cooperativistas y beneficiarios de programas como "Argentina Trabaja" y "Ellas Hacen", algunos
destacan los esfuerzos realizados para superar sus situaciones y aprovechar las oportunidades
brindadas, como la formación y el trabajo.
Sin embargo, también se señala que hay casos en los que las personas reciben apoyo sin ofrecer nada
a cambio, lo que genera críticas sobre la falta de control y supervisión en estos programas.
En resumen, el texto presenta un debate sobre los "planes sociales" en Argentina, con argumentos a
favor y en contra, destacando la importancia de comprender las diferentes perspectivas y experiencias
de las personas involucradas en estos programas.
El texto aborda el tema de los programas de promoción de cooperativas implementados en Argentina
entre 2003 y 2015. Estos programas tenían como objetivo la integración social a través del trabajo y el
reconocimiento de derechos para trabajadores históricamente excluidos del sistema de seguridad social.
El enfoque de los programas se centraba en la Economía Social y el cooperativismo en espacios
colectivos de trabajo.
El texto muestra que estos programas se diferenciaban de lo que se percibía como "planes sociales",
que eran experiencias en las que se recibía dinero sin trabajar. Algunos participantes en el debate
argumentaban que estos programas deberían haberse centrado en la creación de empleo genuino en
lugar de depender de transferencias estatales.
El debate se amplía para discutir el estigma asociado a los beneficiarios de los programas sociales.
Algunos argumentaban que estos programas eran utilizados para fines políticos y clientelismo,
44
mientras que otros sostenían que la responsabilidad recaía en los individuos y su capacidad para
aprovechar las oportunidades.
También se menciona la desigualdad de oportunidades en el acceso a la educación y el empleo, y se
resalta la discriminación simbólica hacia quienes viven en zonas marginadas en entrevistas laborales.
Además, se plantea que las políticas estatales y económicas influyen en la creación o destrucción de
empleo, y que la inflación y el aumento de tarifas de servicios públicos pueden afectar las condiciones
de vida y el desempeño de las pequeñas y medianas empresas.
En resumen, el texto examina las diferentes perspectivas sobre la política social, el trabajo y los
derechos de los trabajadores, centrándose en los programas de promoción de cooperativas en Argentina
y las opiniones de los participantes sobre la creación de empleo genuino y la responsabilidad individual
en el uso de recursos públicos. También aborda la influencia de las políticas macroeconómicas en el
empleo y las condiciones de vida.
En esta conversación, se discute cómo las personas evalúan la contribución de un Estado en su bienestar
y mantenimiento. Se destacan varios puntos clave:
4. Estigma asociado a los "planes": Se menciona que algunos participantes ven con estigma los
programas de ayuda del Estado, como los "planes", en contraste con programas y becas que son
valorados positivamente. También se señala que no se genera una controversia abierta en torno a estos
argumentos.
5. Brecha entre clases sociales: Se discute la brecha entre la clase media y las clases más vulnerables,
y cómo la clase media a veces no comprende la necesidad de ciertos programas de ayuda dirigidos a
personas más vulnerables. También se menciona que las personas de clase media pueden no
comprender el trabajo que realizan los beneficiarios de los programas sociales.
En resumen, la conversación muestra la complejidad de las opiniones y perspectivas sobre la política
social, la desigualdad y la ayuda estatal en Argentina. Se destaca la importancia de reconocer las
diferentes realidades y necesidades de la sociedad.
1. Diferentes perspectivas sobre el merecimiento: El texto explora cómo diferentes visiones sobre
quiénes merecen asistencia social y el papel del Estado en la solución de problemas relacionados con
el trabajo afectan la política social. Se abordan explicaciones de la falta de empleo y la pobreza, así
como la legitimidad de la ayuda estatal.
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2. Críticas a los "planes sociales": Se señala un fuerte cuestionamiento hacia los "planes sociales",
particularmente en relación con las transferencias monetarias. Algunos argumentan que estos planes
promueven efectos negativos y el abandono de la cultura del trabajo.
3. Alternativas a los "planes": Se identifican resistencias y lecturas alternativas que se centran en
explicaciones estructurales y colectivas de la falta de empleo. Estas perspectivas sugieren que las
soluciones deben estar relacionadas con el trabajo en lugar de la asistencia.
4. Consenso sobre la importancia del trabajo: A pesar de las críticas a los "planes sociales", existe un
consenso general de que el trabajo es deseable y que los planes no son una solución fundamental para
el desempleo. Sin embargo, la eliminación completa de los planes no parece sostenible.
5. Responsabilidad individual y colectiva: Se discute la importancia de la responsabilidad individual y
colectiva en la búsqueda de empleo y la superación de dificultades. Mientras que la política laboral se
considera una responsabilidad colectiva, la responsabilidad individual es vista como crucial por todos
los participantes.
6. Enfoque en el mérito y el esfuerzo: El mérito y el esfuerzo se consideran valores esenciales en la
construcción de una sociedad equitativa, pero se cuestiona si estos valores se valoran lo suficiente en
la sociedad actual.
El texto plantea desafíos en términos de cómo abordar la política social en un contexto neoliberal y
cómo superar los límites de la crítica social a la asistencia social para construir formas alternativas de
integración y sociabilidad, así como para equilibrar la responsabilidad colectiva e individual en la
solución de los problemas laborales
46
Martínez, Juliana (2007). Regímenes de bienestar en América Latina. Fundación
Carolina, documento de trabajo número 11. Introducción, 1-9.
[Link]
REGÍMENES DE BIENESTAR EN AMÉRICA LATINA
RESUMEN
Este texto se refiere a la evaluación del bienestar de las personas en América Latina durante su
transición social. Se plantea la pregunta sobre si se puede hablar de bienestar en una región con
profundas dificultades. Se argumenta que el bienestar implica la capacidad de gestionar colectivamente
los riesgos y que los diferentes regímenes de bienestar en América Latina varían en la forma en que
generan esta capacidad.
El texto sugiere que los regímenes de bienestar comparten la característica de depender en gran medida
del ámbito doméstico y, en particular, del trabajo femenino. Sin embargo, existen diferencias
significativas en la influencia del Estado y la familia en la asignación de recursos y la gestión de riesgos.
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El texto también aborda la incertidumbre en la vida individual y social, con ejemplos como la
disponibilidad de dinero para comprar alimentos, recibir cuidados o envejecer con compañía. La vida
se teje a partir de preguntas como estas, y las respuestas individuales y sociales determinan el bienestar.
Estas respuestas conllevan probabilidades y riesgos, que deben ser gestionados. El bienestar se define
como la capacidad de hacer frente a estos riesgos.
En América Latina, se destacan tanto las nuevas incertidumbres como las antiguas, como la demanda
de atención colectiva para el cuidado de niños y niñas, la autonomía de las mujeres, la inestabilidad de
las relaciones conyugales y la debilidad en la negociación de condiciones laborales y protección social.
La población se enfrenta a diversos riesgos y busca respuestas a estos desafíos.
El texto trata sobre la relación entre el bienestar, la división del trabajo, la pobreza y la desigualdad en
América Latina. Se plantea que el bienestar en esta región depende de múltiples factores, como las
interdependencias entre reglas, expectativas, valores y normas sociales que definen prácticas deseables
y posibles. Se cuestiona si reducir el presupuesto familiar o que las mujeres trabajen fuera de casa es
la mejor opción. Se menciona la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral, pero
también se destaca que el trabajo no remunerado en el hogar sigue siendo principalmente su
responsabilidad.
Se señala que en América Latina, los mercados laborales precarios, el miedo al desempleo, los bajos
ingresos y la falta de protección social son comunes. Además, la región enfrenta desafíos tanto en los
modelos tradicionales como en los nuevos modelos de bienestar. Se cuestiona si las familias y el trabajo
no remunerado pueden compensar las deficiencias de los sistemas de bienestar.
La desigualdad y la pobreza en América Latina son destacadas, con una gran parte de la población
viviendo en condiciones de pobreza e indigencia. Se mencionan las diferencias en la división del
trabajo, especialmente en poblaciones indígenas, donde las normas de interdependencia y reciprocidad
pueden dar lugar a distribuciones del trabajo diferentes. El texto aborda la importancia de tener en
cuenta factores socioeconómicos, de género y étnicos al analizar el bienestar en la región.
EL PROBLEMA POLÍTICO
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sociedad. Esto incluye la asignación de recursos a lo largo de la vida, el acceso a servicios públicos, la
duración de los beneficios y la noción de ciudadanía. También implica definir expectativas compartidas
sobre el desempeño individual, la responsabilidad privada y la responsabilidad colectiva, lo que tiene
implicaciones éticas, valorativas y económicas para la sociedad deseada y posible. Además, es
importante abordar la transición social relacionando los resultados alcanzados con los arreglos sociales
que los explican.
EL PROBLEMA ACADÉMICO
El problema académico abordado en este texto se refiere a la necesidad de comprender mejor el manejo
de riesgos en el contexto de la transición hacia el mercado y la democracia en América Latina. Se
argumenta que esta comprensión debe ser tan seria como la transición política y económica. Se utiliza
el análisis de regímenes de bienestar, como propuesto por Esping-Andersen, para superar la
fragmentación de las políticas públicas y comparar realidades nacionales.
En Europa y los Estados Unidos, se ha investigado el papel del Estado en la generación de bienestar a
través de análisis comparativos, pero en América Latina este enfoque es escaso. La investigación
existente se ha centrado en sectores de política en lugar de en estados y regímenes de bienestar en su
conjunto. Además, se considera insuficiente el estudio del bienestar como capacidad en lugar de
condición, y se aboga por abordar diferentes tipos de riesgos en lugar de enfoques específicos, como
la vejez o el desempleo.
Se destaca la importancia de considerar la división sexual del trabajo en la organización de decisiones
y acciones que influyen en la vida cotidiana de hombres y mujeres. El objetivo de este estudio es
reconstruir los arreglos sociales en familias, mercados laborales, consumo privado y acceso a recursos
estatales, identificando variaciones y oportunidades para el diseño de políticas públicas que mejoren el
bienestar en América Latina.
LAS PREGUNTAS
La producción del bienestar en América Latina hoy se caracteriza por una serie de preguntas clave y
desafíos. En primer lugar, se busca entender cómo se produce el bienestar en la región y cómo esta
producción varía según los países. A pesar de la diversidad nacional en América Latina, se buscan
identificar tendencias comunes en la asignación de recursos a través del trabajo no remunerado, el
consumo privado y el ámbito público o comunitario.
Se plantea la posibilidad de definir tipos de regímenes de bienestar que describan las condiciones
sociales de la población más allá de los indicadores sectoriales, considerando aspectos como la
diversidad demográfica, las condiciones históricas y las diferencias entre países.
También se reconoce que, en cada país, coexisten realidades contrastantes en cuanto a la gestión de
riesgos y la producción de bienestar. Algunos dependen en gran medida de los ingresos y las compras
privadas, mientras que otros recurren a recursos no mercantiles, como el trabajo familiar y comunitario.
Se plantea la pregunta de en qué medida estas diferencias varían entre los regímenes de bienestar y
cuáles son las similitudes y diferencias entre ellos.
Las prácticas de producción del bienestar están arraigadas en la historia reciente de cada país, y se
busca entender cómo las coyunturas críticas políticas, económicas y sociales, así como los legados de
esas coyunturas, influyen en la percepción de la población sobre el papel del Estado en la gestión de
riesgos y en la distribución de recursos.
Por último, se plantea la cuestión de cómo las tensiones pueden transformarse en oportunidades,
considerando la posibilidad de cambios deliberados en las arquitecturas del bienestar en diferentes
regímenes de bienestar y cómo estas transformaciones pueden ser impulsadas tanto por políticas
públicas como por prácticas familiares y comunitarias.
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En resumen, se trata de un análisis integral de la producción de bienestar en América Latina,
considerando la diversidad nacional, las diferencias en la gestión de riesgos y la influencia de la historia
reciente en la formulación de políticas y prácticas de bienestar en la región.
PRESENTACIÓN DE RESULTADOS
El capítulo 1 de este trabajo explora los diferentes tipos de regímenes de bienestar en América Latina,
analizando 18 países de habla hispana. Se crea una tipología basada en prácticas de asignación de
recursos que trascienden al Estado, utilizando un análisis estadístico comparativo. Se identifican tres
principales regímenes de bienestar en América Latina: el estatal-productivista, el estatal-proteccionista
y el familiarista.
El capítulo 2 presenta una caracterización histórico-social de cuatro países seleccionados (Chile, Costa
Rica, Ecuador y Nicaragua) en función de sus prácticas de asignación de recursos. Estas trayectorias
históricas influyen en las tendencias de cambio en el presente.
El capítulo 3 va más allá del análisis estadístico a nivel nacional y explora los mundos del bienestar en
los cuatro países a través de encuestas de hogares. Se identifican diferencias en el tamaño de estos
mundos y en las prácticas de asignación de recursos, según el régimen de bienestar al que pertenecen.
Finalmente, el capítulo 4 analiza las implicaciones de los regímenes de bienestar actuales para el
manejo de riesgos en América Latina. Se pregunta si las nuevas arquitecturas del bienestar surgirán de
decisiones sociales compartidas o de estrategias personales y familiares informales. Se destaca la
importancia de abordar estas prácticas en un nivel de análisis intermedio entre la región y los países,
ya que las "fallas" de mercado, estatales y familiares no se distribuyen de manera aleatoria en la región,
y esto influye en las prácticas de la población y en las posibles soluciones para una nueva arquitectura
del bienestar.
50
Midaglia, Carmen y Antía, Florencia (2011). El sistema de bienestar uruguayo:
entre la moderación reformista liberal y la ampliación de la responsabilidad estatal
en el área de la protección social
Midaglia, Carmen y Antía, Florencia (2011). El sistema de bienestar uruguayo: entre la moderación
reformista liberal y la ampliación de la responsabilidad estatal en el área de la protección social. Idiart,
Alma (editora): Estado benefactor y políticas sociales. Historia, implementación y reforma de
programas sociales en Argentina, Chile y Uruguay. Editorial Biblos. Buenos Aires, Argentina
Introducción
Resumen:
En América Latina, en particular en el Cono Sur desde principios del siglo XXI, ha habido un aumento
de gobiernos de orientación política de izquierda. Estos nuevos gobiernos han reemplazado a aquellos
que se centraron en implementar reformas que fortalecieron el papel del mercado como agente
económico y social. Este cambio se ha atribuido, en parte, a las consecuencias negativas de las políticas
reformistas en el ámbito económico y social.
Se ha argumentado que los votantes se han inclinado hacia los partidos de izquierda debido a la
expectativa de que pueden aliviar las situaciones de vulnerabilidad y mejorar las condiciones de vida
de la población. El artículo se centra en el gobierno de la coalición de izquierda Frente Amplio en
Uruguay, que asumió el poder en 2005, con el objetivo de analizar las estrategias sociales
implementadas por este gobierno y su impacto en el bienestar.
El artículo se organiza en varios módulos. El primero aborda el sistema de protección y bienestar
heredado por el gobierno actual, seguido de una sección que describe las principales iniciativas de
políticas sociales promovidas por la izquierda uruguaya. Luego, se analiza la dinámica política de la
agenda social en ese período y se estudia el significado político de las nuevas propuestas sociales.
También se examinan las características institucionales del sistema de protección y bienestar
emergente. Finalmente, se discuten las características generales de la matriz de políticas sociales del
gobierno de izquierda.
51
2. Factores Políticos e Institucionales: Estas reformas se llevaron a cabo debido a una combinación
de factores político-institucionales, incluyendo el legado histórico del sistema de seguridad social, la
presión de grupos interesados en servicios sociales, orientaciones ideológicas de los actores
involucrados y el poder de veto de los sectores políticos de izquierda.
3. Reformas en Diversas Áreas: Se realizaron reformas en varias áreas y servicios públicos sociales.
Estas reformas varían en su alcance y profundidad. Algunas de las reformas más radicales se centraron
en el sistema de pensiones y jubilaciones, que pasó de un enfoque de reparto a uno mixto que involucra
a agentes privados. También hubo desregulación del mercado de empleo.
4. Reformas en la Educación: Se introdujeron reformas en la educación primaria y secundaria que
reforzaron la orientación universalista de la educación pública y el papel del Estado como proveedor
de servicios educativos.
5. Reformas en Grupos Vulnerables: Se realizaron reformas moderadas en programas dirigidos a
grupos vulnerables, como niños, adolescentes y jóvenes, con la participación de organizaciones sin
fines de lucro en la provisión de servicios sociales.
6. Sector de Salud: Aunque hubo problemas en el sistema de salud, las reformas en este sector fueron
limitadas debido a la resistencia de las corporaciones. Sin embargo, se llevaron a cabo cambios
organizativos.
7. Sistema de Bienestar Híbrido: Estas reformas condujeron a un sistema de bienestar híbrido en
Uruguay, que combina opciones universales de protección con enfoques focalizados y la participación
de actores privados y organizaciones civiles en la provisión de servicios sociales.
8. Desafíos de Fragmentación y Coordinación: Las reformas introdujeron complejidades en el
sistema social, como fragmentación y descoordinación en la prestación de servicios.
9. Continuidad de la Matriz de Bienestar: A pesar de las reformas, la matriz de bienestar en Uruguay
no experimentó un cambio sustancial, aunque se observaron reordenamientos institucionales y
esfuerzos para abordar la dispersión en la provisión de servicios sociales.
En resumen, el texto describe las reformas en el campo social en Uruguay durante la década de 1990,
destacando la diversidad de cambios realizados en diferentes áreas y sectores, así como los desafíos y
la persistencia de ciertas características del sistema de bienestar.
La izquierda uruguaya asumió el gobierno en marzo de 2005 en un contexto de crisis social y elevado
endeudamiento público. A pesar de los desafíos, el gobierno promovió iniciativas de protección social
y bienestar en varias áreas:
52
4. Recuperación salarial: Los Consejos de Salarios contribuyeron a la recuperación del salario medio
real, que fue un 24% superior en enero de 2009 en comparación con diciembre de 2004. Se
implementaron políticas salariales que incluyeron el incremento del salario mínimo nacional.
5. Actualización de marco legal: Se aprobó una ley de negociación colectiva para el sector privado y
público en 2009, actualizando el marco legal que regula el funcionamiento de los Consejos de Salarios,
que databa de 1942.
En resumen, el gobierno de izquierda en Uruguay, en respuesta a la crisis social y económica, promovió
reformas significativas en las relaciones laborales, la sindicalización, y las políticas salariales, con un
enfoque en la protección social y el bienestar de los trabajadores y sectores desfavorecidos.
Asistencia a la pobreza
El gobierno de Uruguay ha implementado políticas para abordar la pobreza y la vulnerabilidad social.
En primer lugar, se estableció un Plan de Emergencia que se centró en los hogares de muy bajos
ingresos y tenía dos objetivos principales: brindar asistencia financiera a través del Ingreso Ciudadano
y proporcionar apoyo alimentario con tarjetas de alimentos. Además, se buscó a largo plazo la
integración social a través de capacitación, alfabetización y participación comunitaria.
Este plan se inspira en políticas similares en otros países de América Latina que ofrecen transferencias
monetarias a hogares pobres condicionadas a la asistencia en áreas como educación, salud y actividades
comunitarias. El programa uruguayo atendió a alrededor de 83,000 beneficiarios, con un enfoque
principal en transferencias de ingresos.
Después del Plan de Emergencia, se implementó el Plan de Equidad, que es una política permanente
destinada a superar la pobreza. Incluye medidas como la reforma de las Asignaciones Familiares para
centrarse en hogares con niños por debajo de la línea de pobreza y promover la retención escolar.
También aborda la atención a la vejez sin protección, el desempleo y la extrema pobreza a través de
transferencias de alimentos.
Estas reformas han tenido un fuerte impacto en la protección social de la población en situación de
pobreza e indigencia. Además, se creó el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) para coordinar y
articular las políticas sociales del Estado, lo que refleja la importancia que el gobierno otorga a la lucha
contra la pobreza y la vulnerabilidad social en su agenda.
Salud
El gobierno implementó una amplia reforma en el sistema de salud con el objetivo de hacer que el
acceso a los servicios de salud sea universal y más equitativo. La reforma comenzó en 2007 y se centra
en aumentar la cobertura y cambiar la forma en que los beneficiarios contribuyen financieramente al
sistema de salud de acuerdo con criterios de justicia distributiva.
53
se asigna un complemento monetario basado en el cumplimiento de metas asistenciales para garantizar
una atención coherente con los objetivos de salud nacional.
La reforma ha ampliado la cobertura de atención médica, beneficiando a grupos como niños,
adolescentes y jubilados que previamente no tenían una cobertura integral. A pesar de ciertas
limitaciones, se espera que el aumento del presupuesto público mejore la calidad de la atención. La
reforma aún se encuentra en proceso de implementación y enfrenta desafíos como la negociación
salarial con el personal médico y la supervisión de la calidad asistencial en algunas instituciones
mutuales.
Seguridad social
Educación
La gestión del gobierno frenteamplista en el ámbito de la educación se caracterizó por varios aspectos
destacados:
Este texto analiza el significado político de las propuestas sociales en Uruguay durante los años 90 y
cómo han evolucionado bajo diferentes administraciones. Se destacan tres estrategias de conducción
política en los procesos de reducción de servicios públicos de bienestar en países desarrollados:
recalibración, que implica ajustes adaptativos de las prestaciones sociales; mercantilización, que
enfatiza el papel del mercado en la provisión de bienestar; y restricciones económicas y financieras
para contener costos.
El texto también introduce dos estrategias opuestas a la mercantilización y la contención de costos:
desmercantilización, que busca reducir la influencia del mercado en los servicios sociales, y ampliación
presupuestaria, que implica aumentar el gasto público en estos servicios.
55
las pautas salariales. Además, se menciona el Plan de Equidad, que busca atender la pobreza de manera
más permanente. En cuanto a la salud, se refuerzan las funciones del Ministerio de Salud Pública para
brindar mejores servicios y promover la equidad en la atención.
Se concluye que, si bien se observan cambios en la intervención estatal en ciertos sectores, otros, como
la seguridad social y la educación pública, continúan con orientaciones previas. La magnitud y el
impacto de estas transformaciones solo se evaluarán a largo plazo, cuando las reformas puedan
consolidarse.
En resumen, el texto analiza cómo las políticas sociales en Uruguay han evolucionado a lo largo de
diferentes administraciones, destacando cambios en la intervención estatal y enfoques en áreas
específicas.
Consideraciones finales
El gobierno uruguayo de izquierda promovió políticas sociales que buscaban recuperar la tradición de
bienestar del país, como los Consejos de Salarios. Estas políticas respondieron a los intereses de los
sindicatos y se centraron en la atención a la vulnerabilidad social, incluyendo el Plan de Emergencia y
el Plan de Equidad.
Sin embargo, a pesar de su intencionalidad política para mitigar la pobreza, estas medidas tenían un
enfoque liberal en la atención a los temas sociales. Se focalizaban en grupos específicos, requerían la
comprobación de insuficiencia de medios y estipulaban contrapartidas para los beneficiarios. Aunque
56
se moderó la versión original liberal, se buscaba extender estas políticas hacia nuevos grupos de
población y establecerlas como parte del sistema de protección social del país.
Este enfoque hacia la pobreza indicaba un cambio de perspectiva en la izquierda uruguaya,
reconociendo que la protección social no se limita al ámbito laboral, sino que implica abordar diversas
cuestiones sociales como subculturas urbanas, fragmentación social y seguridad ciudadana.
Además, se realizaron reformas en los sectores tradicionales de salud y educación, con el objetivo de
mejorar su funcionamiento y promover la equidad en la distribución de servicios. En educación, se
introdujeron programas novedosos y se modernizó el sistema. La seguridad social, particularmente en
el régimen de pensiones y jubilaciones, se mantuvo prácticamente sin cambios debido a la falta de
acuerdo sobre un proyecto alternativo.
En resumen, el gobierno de izquierda en Uruguay aumentó la intervención estatal en asuntos sociales,
sin reducir la participación del mercado en la sociedad civil. Se introdujeron cambios significativos en
el entramado institucional público, como la creación del MIDES, pero no se llevó a cabo una reforma
del Estado para reordenar la intervención pública en el área social.
57
Antía, Florencia (2018). Regímenes de política social en América Latina: una
revisión crítica de la literatura, Desafíos volumen 30 (2), 193-235.
Regímenes de política social en América Latina: una revisión crítica de la literatura*
Florencia Antía
Introducción
Este artículo aborda la situación de América Latina en términos de pobreza y desigualdad, destacando
que, a pesar de un período de crecimiento económico, casi un tercio de la población vive en la pobreza,
y la región presenta una de las mayores desigualdades económicas a nivel mundial. Se menciona que
se han realizado reformas en las políticas sociales en la región con la esperanza de mejorar la inclusión
social.
El artículo realiza una revisión de la literatura sobre las políticas sociales en América Latina, abordando
el desarrollo de los regímenes de políticas sociales a lo largo del tiempo. Se destacan cuatro tipos de
contribuciones:
58
2. Socialdemócrata: Se caracteriza por el universalismo y un compromiso con la cobertura de riesgos
globales a través de subsidios generosos. Los derechos se basan en la ciudadanía en lugar de la
necesidad demostrada o la relación laboral. Ejemplos de países con este régimen incluyen Suecia,
Dinamarca, Noruega y Finlandia, que tienen sistemas de bienestar extensos y generosos.
3. Corporativo-Conservador: Se apoya en una combinación de segmentación de estatus y familiarismo.
Las distinciones de estatus corporativas influyen en la seguridad social, mientras que el familiarismo
se refleja en una protección social sesgada a favor del cabeza de familia varón y en la centralidad de la
familia en la prestación de cuidados. En este tipo, las intervenciones del Estado se limitan a los "fallos"
de la familia.
En América Latina, la noción de "Estado de bienestar" no es adecuada para analizar las sociedades de
la región debido a su diversidad en términos de historia, tamaño y alcance de los programas de
protección social. En lugar de eso, se utilizan los términos "Estado social" o "regímenes de políticas
sociales" para describir las diferentes realidades regionales.
Se pueden distinguir dos grupos de países en América Latina en función de cómo se articulan el Estado,
el mercado y las familias en la provisión de bienestar social. En el primer grupo, que incluye a
Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Uruguay y México, el Estado tiene una mayor presencia en la
cobertura de los riesgos sociales, aunque sus políticas sociales están altamente segmentadas y tienen
influencia del mercado. En el segundo grupo, conformado por Bolivia, Colombia, Ecuador, El
Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Perú, el Estado tiene un papel
marginal, y las familias enfrentan la falta de incorporación en el mercado de trabajo y la ausencia de
respuestas estatales para gran parte de la población.
Por lo tanto, solo algunos países de América Latina han tenido un Estado de bienestar similar al de los
países desarrollados. Para comprender mejor estas diferencias, se emplea el término "Estado social" o
59
"regímenes de políticas sociales", que se refieren al conjunto de políticas proporcionadas por el Estado
para proteger a los ciudadanos de la pobreza y redistribuir ingresos y oportunidades.
El análisis de la evolución de los regímenes de políticas sociales en la región se divide en tres grandes
períodos: 1) el surgimiento y consolidación de las políticas sociales durante el modelo de desarrollo
"hacia adentro" entre 1920 y 1980; 2) la etapa de reforma neoliberal de las políticas sociales en las
décadas de los ochenta y noventa; y 3) la fase de "expansión segmentada" que se ha desarrollado desde
los años 2000 hasta la actualidad. Estos períodos representan cambios significativos en la forma en que
se abordan las políticas sociales en América Latina.
Durante el período 1920-1980, la mayoría de los países desarrollaron regímenes de políticas sociales,
impulsados en parte por las condiciones internacionales, como la crisis de 1929. Estos regímenes se
centraron en la protección social y se organizaron en torno al mercado laboral. La seguridad social se
implementó para proporcionar ingresos a los trabajadores y sus familias en situaciones de vejez, viudez,
invalidez y enfermedad. Sin embargo, esta protección fue parcial y solo abarcó a los trabajadores
formales, dejando a quienes tenían empleos informales desprotegidos.
Estos sistemas de seguridad social se caracterizaron por una alta segmentación entre diferentes
categorías ocupacionales, lo que llevó a niveles diferentes de beneficios según el poder relativo de cada
grupo. La incorporación de distintos grupos ocupacionales se realizó de manera secuencial y
fragmentada.
En cuanto al financiamiento de la atención médica de los trabajadores formales, esto se basó en las
contribuciones de los propios trabajadores, mientras que aquellos que no estaban cubiertos a través de
este sistema dependían de servicios estatales, que en general tenían una calidad inferior.
En el ámbito educativo, el Estado asumió un papel importante como financiador y proveedor, lo que
resultó en la masificación de la educación primaria en los países menos desarrollados y su
universalización en los países pioneros, que también expandieron la educación secundaria.
Aunque estos rasgos generales se aplicaron en la mayoría de los países, hubo diferencias en el
desarrollo de los sistemas de seguridad social. Algunos países, como Argentina, Chile y Uruguay,
lograron una mayor cobertura y nivel de desarrollo, mientras que otros, como Bolivia, Ecuador y
algunos países centroamericanos, tuvieron sistemas que excluían a la mayoría de la población. Además,
hubo regímenes duales, como los de México y Brasil, que combinaron características de los dos tipos
mencionados.
Costa Rica se destacó como un caso único, ya que logró un alto nivel de cobertura y baja segmentación
en la seguridad social, así como una expansión generalizada de los servicios de educación y salud para
casi toda la población.
En resumen, la mayoría de los países de América Latina desarrollaron sistemas de políticas sociales
"truncados" con cobertura parcial y alta segmentación, cuyos rasgos básicos persistieron en etapas
posteriores a pesar de algunas reformas.
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1. Diversas Trayectorias Políticas: Se han identificado diferentes trayectorias políticas que llevaron
a la creación de distintos tipos de regímenes de política social. Estos incluyen el universalismo
estratificado, el régimen dual y el régimen excluyente. La elección de una trayectoria específica estuvo
influenciada por la competencia entre élites políticas, el desarrollo de políticas de masas inclusivas y
la existencia de elecciones competitivas.
En América Latina, durante las décadas de los ochenta y noventa, se llevaron a cabo significativas
reformas en los regímenes de políticas sociales. Estas reformas estuvieron influenciadas por la crisis
de la deuda externa y la creciente adopción de ideas neoliberales, lo que implicó la reducción del papel
del Estado, la apertura comercial y la liberalización de la economía, como lo propuso el "Consenso de
Washington".
En esta época, la influencia de los países acreedores de la deuda y los organismos financieros
internacionales se hizo más fuerte en asuntos económicos y sociales. Las reformas sociales priorizaron
el mercado como proveedor de servicios sociales, la descentralización como estrategia de gestión y la
focalización en los sectores más pobres. Sin embargo, estas tendencias se vieron afectadas por la
contracción económica, la crisis fiscal y la inflación, lo que resultó en una disminución del gasto
público social y la creación de Fondos de Emergencia Social para mitigar los impactos sociales del
ajuste estructural.
61
En la mayoría de los países, no se llevaron a cabo reformas significativas en la década de los ochenta,
excepto en Chile, donde se implementaron reformas neoliberales en seguridad social, educación y
salud. Durante la década de los noventa, el gasto público social se incrementó en aquellos países que
ya destinaban más recursos a este ámbito, mientras que los países con menor gasto relativo no
recuperaron los niveles de inversión de la década anterior.
En paralelo, se introdujeron reformas de orientación neoliberal en seguridad social, educación, salud y
trabajo. Estas reformas variaron según el país, pero generalmente promovieron la desregulación del
mercado laboral, lo que a menudo resultó en altas tasas de desempleo e informalidad. En cuanto a la
salud y la educación, algunas reformas fortalecieron el mercado como proveedor de servicios, mientras
que otros países incluyeron consideraciones de equidad.
Además de las reformas sectoriales, se adoptó la focalización del gasto como un principio rector de las
políticas sociales, con el objetivo de combatir la pobreza. Sin embargo, estas políticas tuvieron un
alcance limitado y dejaron a una gran parte de la población con empleos informales desprotegidos.
En resumen, las reformas neoliberales en América Latina durante las décadas de los ochenta y noventa
llevaron a un enfoque de políticas sociales más orientado al mercado y a la focalización en los sectores
más pobres. Estas reformas se caracterizaron por la segmentación en la calidad de la protección social
y la creciente influencia del mercado en la prestación de servicios en seguridad social, educación y
salud. Además, algunas naciones incluyeron nuevos derechos sociales en sus constituciones, cuyo
cumplimiento dependía del activismo de las cortes y movimientos sociales en defensa de estos
derechos. El impacto y la implementación de estos derechos variaron según el país.
El texto también señala que hay pocos estudios que aborden los determinantes de la reforma de los
regímenes de políticas sociales en su conjunto, y la mayoría se centra en sectores específicos de
políticas o en países particulares. Además, no se explican las diferencias entre áreas de políticas
sociales, tanto dentro de un país como entre países.
En la década de 2016, se observó un cambio en las políticas sociales en América Latina, pasando de
un período de recortes a uno de "expansión segmentada". Este cambio fue impulsado por un contexto
de crecimiento económico y una redistribución del poder político en la región, que permitió una mayor
expansión de las políticas sociales.
En este nuevo enfoque, se destacó la necesidad de que el Estado asumiera una mayor responsabilidad
en la protección social y promoviera políticas de "inversión social". Además, se buscaron reformas
basadas en principios universales.
62
Las reformas se centraron en cuatro áreas principales:
Uno de los cambios más generalizados fue la creación de transferencias monetarias condicionadas
destinadas a familias pobres o vulnerables con hijos a cargo, que estaban condicionadas a la asistencia
escolar y chequeos de salud periódicos.
En el ámbito de las pensiones, se realizaron reformas para mejorar la protección social de la población
adulta mayor, incluyendo la creación o expansión de pensiones no contributivas financiadas por
impuestos.
En salud, se buscó expandir el acceso y el aseguramiento de la población, aunque se aplicaron
diferentes modelos en distintos países. Algunos países también abordaron el tema de los cuidados de
la población dependiente, aunque los avances fueron dispares.
En conjunto, estas reformas lograron ampliar la cobertura de las políticas sociales y aumentar el papel
del Estado en la protección social. Sin embargo, este proceso de incorporación fue segmentado,
estableciendo diferentes estándares de calidad para los sectores tradicionalmente protegidos y los
recién incluidos.
A pesar de la expansión del rol del Estado en las políticas sociales, el mercado continuó desempeñando
un papel relevante en la organización de los regímenes de política social en áreas como la previsión
social, la salud y la educación. En resumen, se logró una mayor inclusión, pero la segmentación y la
presencia del mercado persistieron en los sistemas de protección social en América Latina.
1. Difusión de políticas: Algunos estudios sugieren que la expansión de las políticas sociales se debe a
la difusión de políticas entre países de la región. La generalización de las políticas de transferencias
monetarias condicionadas (TMC) en un país puede aumentar la probabilidad de que otros países de la
misma región las adopten.
2. Desindustrialización y preferencias de la población: La desindustrialización y sus efectos en las
preferencias de la población y las coaliciones políticas pueden influir en la expansión de las políticas
sociales no contributivas, como las de salud, pensiones y TMC. La reducción del empleo en la industria
y el aumento de la informalidad laboral pueden cambiar las preferencias de la población y generar
apoyo para políticas sociales dirigidas a los trabajadores informales y vulnerables.
3. Giro a la izquierda y estabilidad democrática: Se argumenta que el "giro a la izquierda" en varios
países de la región, impulsado por la estabilidad de las instituciones democráticas, contribuyó a
cambios en las políticas sociales. La presencia de gobiernos de izquierda promovió una agenda
redistributiva.
63
4. Competencia electoral y movilización social: La expansión de las políticas sociales hacia los
"outsiders" (población excluida) se ha relacionado con la competencia electoral y la movilización de
organizaciones sociales. Cuando los gobiernos enfrentan alta competencia electoral por el voto de los
"outsiders" o una fuerte movilización social, tienden a expandir las políticas sociales.
5. Modelos de política social: La dinámica política puede dar lugar a diferentes modelos de política
social. La competencia electoral tiende a generar políticas sociales restrictivas, mientras que la
movilización social promueve políticas sociales inclusivas.
6. Legados del período de recorte de políticas sociales: Los legados de recortes previos en las políticas
sociales, como la presencia de proveedores privados, pueden condicionar la dinámica política de
expansión.
7. Universalismo de las reformas: El grado de universalismo en las reformas de políticas sociales puede
estar influenciado por el tipo de partido en el poder, la dinámica de la competencia política y los legados
sectoriales.
En resumen, la expansión segmentada de la protección social en América Latina es un fenómeno
complejo que involucra múltiples factores políticos, económicos y sociales. Los estudios han destacado
la importancia de la política, la competencia electoral, la movilización social y los legados en la
configuración de las políticas sociales en la región.
Conclusiones
En América Latina, se han experimentado diferentes fases en los regímenes de políticas sociales.
Inicialmente, se requería la participación en el mercado laboral formal para acceder a las políticas
sociales contributivas, lo que excluía a quienes trabajaban en la informalidad. Luego, en la fase
neoliberal de las décadas de los ochenta y noventa, se redujeron los derechos de los beneficiarios ya
incluidos y se fortaleció el mercado, creando una nueva segmentación en la población protegida. En la
fase de expansión a partir de los años 2000, se amplió la protección social a los trabajadores informales
mediante beneficios no contributivos.
Estos cambios han afectado de manera distinta a los países de la región, con una alta consistencia y
estabilidad en cada fase. La configuración original de los sistemas de políticas sociales ha tenido un
impacto duradero en sus trayectorias posteriores.
Los determinantes de la orientación y el cambio en los sistemas de políticas sociales incluyen factores
económicos, políticos, ideológicos y la influencia externa. Estos factores han variado en importancia a
lo largo de las diferentes fases.
Sin embargo, existen áreas de investigación que requieren atención. Los estudios tienden a centrarse
en las políticas que transfieren bienes o servicios directamente, dejando de lado los instrumentos
fiscales utilizados por los Estados. Además, la información comparativa sobre los sistemas de políticas
sociales en América Latina es limitada en comparación con las regiones desarrolladas. También se
necesita un análisis más profundo de la "expansión segmentada" y su sostenibilidad en el contexto de
cambios políticos y económicos en la región.
En resumen, la revisión de la literatura destaca la necesidad de investigar más a fondo las características
y transformaciones de los sistemas de políticas sociales en América Latina y sus consecuencias en los
ámbitos político, económico y social.
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Florencia Antía, Marcelo Castillo, Guillermo Fuentes y Carmen Midaglia*
La Renovación del Sistema de Protección Uruguayo: El desafío de superar la
dualización
Introducción
América Latina experimentó presiones económicas en los años ochenta para cambiar su enfoque de
desarrollo hacia el libre mercado debido a la abultada deuda externa. Esto condujo a un ajuste
estructural en diversos sectores, marcando la fase de austeridad. En el ámbito social, se promovió un
paradigma de protección residual, llevando a la privatización de servicios públicos y a la focalización
de programas sociales en grupos específicos. Uruguay resistió en cierta medida estas medidas liberales,
pero introdujo modificaciones en su sistema de bienestar. Posteriormente, se observó un
reposicionamiento moderado del Estado en el nuevo siglo, con cambios relevantes en el sistema de
bienestar uruguayo. El artículo se propone identificar los últimos cambios en este sistema, analizando
sus resultados político-institucionales, con énfasis en la segmentación entre el sector público y el
componente contributivo privado. Se abordarán cuatro áreas esenciales de políticas sociales: empleo,
seguridad social, salud y asistencia.
65
del mercado laboral, aumento del salario mínimo, reforma de la salud, creación del Ministerio de
Desarrollo Social y un plan de atención a la pobreza con transferencias condicionadas de renta. A pesar
de la moderada intervención estatal, la fragmentación interna persistió, separando el componente de
asistencia y bienestar vinculado con el empleo. Las reformas sectoriales se volvieron resistentes a
retornar a su condición original, generando problemas de funcionamiento en la oferta pública. La
complejidad y fragmentación interna del sistema de protección y asistencia social aumentaron,
institucionalizando la dualización en el tratamiento de las problemáticas socioeconómicas. El artículo
se enfocará en identificar las características de dualización en tres pilares de la seguridad social: trabajo
y jubilaciones, salud y asistencia social.
66
Aunque ASSE recibió incrementos presupuestales, enfrenta déficits asistenciales y la percepción de
"salud pobre para pobres". A pesar de los cambios, el sistema muestra resistencias y presiones de ciertos
colectivos, lo que podría llevar a la consolidación de la segmentación en lugar de una transformación
radical. El riesgo es que, sin retomar aspectos clave de la propuesta original de reforma, la dualización
se institucionalice y profundice.
3, Consideraciones finales
Las reformas en las políticas de protección y bienestar social implementadas por los gobiernos del
Frente Amplio en Uruguay entre 2005 y 2013 revelan la coexistencia de orientaciones divergentes entre
diferentes sectores de políticas sociales, con falta de articulación institucional clara. Aunque se
mantuvieron líneas de continuidad entre ambas administraciones, el primer gobierno fue más activo e
innovador en el ámbito social.
En el ámbito laboral, persisten diferencias entre trabajadores formales e informales en cuanto a niveles
de protección y remuneración, a pesar de los esfuerzos por aumentar la formalización del empleo. La
dualidad también se refleja en el sector de políticas de retiro, donde la fragmentación del mercado
laboral se replica en ingresos por pensiones y jubilaciones.
En atención sanitaria, si bien se logró una mayor cobertura formal, las diferencias entre prestadores
públicos y privados se han consolidado, manteniendo una estructura dual de provisión. En asistencia
social, los avances en la inclusión de segmentos de población se ven obstaculizados por dificultades en
la articulación con los componentes de bienestar, lo que podría favorecer rutas desiguales de desarrollo
social.
En general, la falta de reorientación de las estructuras de provisión existentes diluye los avances
sociales logrados, consolidando un esquema dual de bienestar. Sin embargo, existe la posibilidad de
combatir esta dualidad mediante readecuaciones de las políticas sociales de opción universal que
fomenten la integración social y la igualdad de oportunidades. Superar esta dualidad se presenta como
uno de los principales desafíos para el sistema de protección y bienestar nacional en Uruguay.
67
Uribe Gómez, Mónica (2018). Ciclos políticos y política social en América Latina
en el siglo XXI, Revista Forum, número 13. [Link]
Introducción
El texto se enfoca en la relación entre la desigualdad, la política y las políticas sociales en América
Latina durante la primera década del siglo XXI. Comienza destacando la importancia de la desigualdad
como causa y consecuencia del fracaso del sistema político, lo que a su vez afecta la estabilidad
económica. En esta época, la región experimentó cambios políticos significativos, con gobiernos
progresistas que buscaban fortalecer el papel del Estado en la política social para contrarrestar las
políticas centradas en el mercado de la década de 1990.
Sin embargo, a partir de 2014, se observa una transición hacia gobiernos de derecha que en algunos
casos reemplazaron a los gobiernos progresistas. Estas fluctuaciones políticas se analizan como "ciclos
políticos" y se consideran influencias en las dinámicas de pobreza y desigualdad en la región. Se resalta
la importancia de los actores políticos y sus decisiones en la definición de las políticas sociales.
En este contexto, se define la política social como un conjunto de decisiones y acciones del Estado
dirigidas a prevenir y reducir el riesgo social, buscando suavizar las desigualdades en el bienestar,
incluyendo aspectos como ingreso y acceso a bienes y servicios.
El análisis se basa en fuentes secundarias, notas de prensa e informes nacionales e internacionales para
identificar las continuidades y rupturas en la protección social y los efectos de los cambios políticos en
la pobreza y la desigualdad en América Latina.
El autor aborda la evolución de las políticas económicas y sociales en América Latina a lo largo de las
últimas décadas. En el siglo XX, la región experimentó crisis económicas, transiciones a la democracia
después de dictaduras militares y la implementación de políticas neoliberales que promovían la
participación del mercado en la gestión de bienes públicos, reduciendo la intervención del Estado. Sin
embargo, estas reformas se centraron principalmente en atender a los más pobres y buscar la estabilidad
financiera, sin lograr reducir la pobreza, el desempleo y la desigualdad.
En el siglo XXI, el neoliberalismo parecía haber fracasado debido al aumento de la pobreza, la
desigualdad y las movilizaciones sociales en la región. Esto llevó al ascenso de gobiernos de tendencia
izquierdista en varios países, que adoptaron políticas más equitativas y redistributivas. Estos gobiernos
buscaron crear empleo formal, ampliar los subsidios y beneficios sociales, y aumentar la regulación
económica. Además, se promovieron acuerdos de cooperación regional y se fortalecieron las políticas
sociales con un enfoque más redistributivo.
Estos cambios incluyeron reformas en los sistemas de pensiones, como el retorno al sistema público
de reparto en Argentina y la integración de esquemas contributivos y no contributivos en Chile. Estas
reformas buscaban abordar los problemas de insuficiente cobertura de los adultos mayores y las
desigualdades en los beneficios, que habían surgido durante las reformas neoliberales.
68
A pesar de estas mejoras iniciales, a partir de 2012 se observó un declive en la reducción de la
desigualdad en la región, lo que sugiere que los avances alcanzados durante la primera década del siglo
XXI comenzaron a disminuir.
El autor del texto destaca la implementación de programas de protección social en varios países de
América Latina, como el Programa Bolsa Familia en Brasil y el Plan Nacional para el Buen Vivir en
Ecuador. Estos programas no representan una ruptura con el sistema capitalista de mercado, pero
buscan ampliar las estrategias redistributivas para reducir la pobreza y la desigualdad. En el caso de
Brasil, el Programa Bolsa Familia ha tenido un impacto significativo al reducir el número de personas
viviendo con menos de un dólar al día. En Ecuador, durante el gobierno de Rafael Correa, se lograron
reducciones sustanciales en la pobreza por ingresos y en el coeficiente de Gini. Estos esfuerzos se
centraron en la redistribución, la inclusión, la universalidad de la protección social y la disminución de
la pobreza y la desigualdad. Se logró un crecimiento de los recursos debido al auge de los commodities
en sectores clave, se llevaron a cabo reformas constitucionales y se promovieron políticas de protección
laboral y derechos sociales expandidos. Además, se amplió la cobertura de la seguridad social y se
extendió la protección social mediante mecanismos contributivos y no contributivos. El Estado también
aumentó la regulación económica, el salario mínimo y el empleo formal. Es importante mencionar que,
aunque todos los países de la región implementaron programas de transferencias monetarias
condicionadas, las estrategias y enfoques variaron según el gobierno en el poder.
70
Pobreza, trabajo y asistencia bajo el Gobierno multicolor en Uruguay Ximena
Baráibar
INTRODUCCION
El artículo analiza la forma en que el Gobierno de Uruguay, liderado por Luis Lacalle Pou desde marzo
de 2020, conceptualiza y aborda la pobreza, el trabajo y la asistencia social. Este cambio de liderazgo
marcó un giro en la política uruguaya, ya que el Frente Amplio, que estuvo en el poder durante 15 años,
fue reemplazado por el Partido Nacional.
El análisis se centra en documentos oficiales, como la propuesta de campaña electoral del Partido
Nacional, el documento "Compromiso por el país" de la coalición multicolor, la Ley de Presupuesto
Nacional 2020-2024 y la Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal 2020. Se busca
comprender cómo el gobierno actual aborda la pobreza, el trabajo y la asistencia, y cómo estas
orientaciones impactan en las políticas públicas y la legitimidad de la acción estatal.
El artículo destaca la importancia de las orientaciones políticas en la definición de los problemas que
requieren la intervención del Estado y en la determinación de quiénes merecen esta asistencia. Se
reconoce que las políticas sociales son una parte fundamental de los procesos de hegemonización
político-cultural y pueden influir en la cantidad y calidad de la protección estatal.
En resumen, el artículo se divide en tres partes: primero, presenta la relación histórica entre pobreza,
trabajo y asistencia; luego, analiza los períodos clave en la política uruguaya y problematiza las
categorías centrales del artículo y sus relaciones; finalmente, ofrece una síntesis y conclusiones sobre
las orientaciones del Gobierno en cuanto a pobreza, trabajo y asistencia en Uruguay.
La relación entre la asistencia social y el trabajo es un tema complejo que ha evolucionado a lo largo
del tiempo. Según el sociólogo Castel (1997), la asistencia no se limita a la falta de recursos, sino que
involucra criterios como la pertenencia comunitaria y la incapacidad para trabajar. La preocupación es
asegurar que solo aquellos que realmente no pueden cubrir sus necesidades a través del trabajo reciban
asistencia.
En América Latina, también hubo un modelo particular de política keynesiana en la mitad del siglo
XX, con regímenes de bienestar excluyentes. A partir de los años 80, la asistencia social comenzó a
ganar importancia debido a las transformaciones en el mercado laboral y en las familias. Esto se
intensificó con la "crisis de la deuda" y las reformas que buscaban reducir la intervención del Estado.
71
En América Latina, a mediados de los años 80, la lucha contra la pobreza y las políticas asistenciales
cobraron relevancia, y se implementaron programas de garantía mínima de recursos, así como
Programas de Transferencias Condicionadas (PTC) que permitieron una mayor cobertura a bajo costo.
A principios del siglo XXI, se observó un "ciclo progresista" en la región, con políticas que buscaban
combinar el crecimiento económico con la protección social, pero no lograron modificar las bases de
la economía neoliberal ni reducir la desigualdad.
A partir de 2015, se produjo un "giro a la derecha" en América Latina, con posturas que aceptan el
régimen social jerárquico y valoran el mercado como el mejor asignador de recursos en la economía.
Aunque las derechas actuales no plantean una ruptura radical con las políticas asistenciales de los
Gobiernos progresistas, tampoco tienen como objetivo reducir la desigualdad, ya que la consideran
natural y fuera del alcance del Estado.
En resumen, la relación entre la asistencia social y el trabajo ha evolucionado a lo largo del tiempo y
varía según la región. En América Latina, se ha visto influenciada por factores políticos y económicos,
con un enfoque en la lucha contra la pobreza y la implementación de programas de transferencias
condicionadas. La orientación política actual en la región también influye en las políticas de asistencia
social.
Este texto se centra en analizar la postura del Gobierno multicolor de Uruguay en relación a la pobreza,
el trabajo y la asistencia social en tres momentos clave:
Primer momento (campaña electoral de 2019): Durante este período, se discute la propuesta electoral
del Partido Nacional y la coalición multicolor. Se destaca que, desde 2005, Uruguay experimentó
mejoras en su mercado laboral, reduciendo el desempleo, la informalidad y aumentando el salario real.
Además, se implementaron sistemas de transferencias monetarias no contributivas, dirigidas a familias
en situación de vulnerabilidad socioeconómica. La evolución de la pobreza, la indigencia y la
desigualdad se muestra en la tabla 1, destacando una disminución significativa en estos indicadores.
Segundo momento (inicio del Gobierno en marzo de 2020): Este período coincide con la llegada de la
COVID-19 y la declaración de emergencia sanitaria. Se promulga la Ley de Presupuesto Nacional
2020-2024 en medio de la pandemia, con un enfoque en abordar las desigualdades y garantizar
ingresos, especialmente para los más afectados por la crisis. Aparecen ollas y merenderos populares
como respuesta inmediata a la emergencia económica.
Tercer momento (mayo de 2021 hasta finales de 2021): En este período, se analiza la Rendición de
Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal 2020. El nuevo ministro de Desarrollo Social asume su
cargo enfrentando el aumento de la pobreza, la indigencia y la desigualdad en 2020, junto con desafíos
en el mercado laboral. La actividad económica disminuye, el desempleo aumenta y se agudiza la
contracción del empleo en el sector informal, afectando los ingresos de los hogares. A pesar de un
crecimiento en el Índice Medio de Salarios, el Índice de Salario Real disminuye debido a la inflación.
En resumen, el análisis aborda cómo la gestión del Gobierno multicolor de Uruguay enfrenta desafíos
en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, particularmente agravados por la crisis de la COVID-
19. Se destaca la importancia de las políticas de asistencia y el enfoque en garantizar ingresos para los
sectores más vulnerables de la población.
Los ejes centrales de la mirada multicolor
El texto que has proporcionado parece ser un fragmento de un artículo académico o de análisis que se
centra en la evaluación de la política gubernamental en Uruguay, específicamente en relación con la
pobreza y el trabajo bajo el Gobierno multicolor. Aquí está un resumen de los puntos clave del texto:
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1. Cuatro Asuntos Centrales: El texto organiza la información en cuatro asuntos. Los tres primeros
se refieren a categorías centrales del artículo, y el cuarto aborda las transferencias monetarias como
expresión de los temas anteriores.
2. Impacto de Disputas sobre la Mirada del Estado: El autor sostiene que las disputas por la imposición
de una visión del mundo impactan en la percepción del Estado y las instituciones que sostienen la vida
social.
3. Pobreza: Se discute cómo diferentes partidos políticos y el Gobierno multicolor en Uruguay abordan
la pobreza. Se señala que el Partido Nacional define la pobreza de manera diferente, considerándola
como la incapacidad de generar recursos de manera autónoma, en contraste con la insuficiencia de
recursos para satisfacer necesidades básicas. Se menciona la importancia de la educación y la atención
a la primera infancia en la lucha contra la pobreza.
4. Trabajo: Se examina la relación entre la pobreza y el trabajo. Se destaca que el Gobierno multicolor
considera el trabajo como un camino para salir de la pobreza, pero no como un objetivo de permanencia
en la misma. Se mencionan las preocupaciones relacionadas con el trabajo y cómo estas pueden
persistir más allá de la pandemia de COVID-19.
5. Falta de Abordaje de la Desigualdad: Se señala que el Gobierno no aborda la pobreza en relación
con la desigualdad, lo que omite considerar la producción y concentración de la riqueza y no aborda
adecuadamente la problemática social en su conjunto.
En resumen, el texto aborda cuestiones relacionadas con la percepción y el enfoque del Gobierno
multicolor en Uruguay en relación con la pobreza y el trabajo, así como la falta de abordaje de la
desigualdad en este contexto.
El fragmento que proporcionaste parece ser un extracto de un texto académico o de análisis sobre
cuestiones económicas y sociales en Uruguay. El texto aborda varios temas relacionados con la política
económica y social del país, así como las percepciones y creencias comunes en la sociedad. Aquí hay
un resumen de los puntos clave:
1. Carga impositiva y reducción: El texto menciona que la política gubernamental busca reducir la
carga impositiva para aumentar los recursos disponibles para las personas y mejorar la competitividad
de las empresas.
2. Regla fiscal y presupuesto: Se destaca que la Ley de Presupuesto y la Rendición de Cuentas
respaldan esta política, incluyendo el ahorro sobre las proyecciones gubernamentales.
3. Recuperación económica y bienestar: A pesar de la confianza en el crecimiento económico, se
argumenta que este solo beneficia a los sectores más vulnerables si se acompañan de políticas
redistributivas y de alivio a la pobreza.
4. Pobreza y trabajo: El texto cuestiona la creencia de que la pobreza se debe a la falta de trabajo y
muestra datos que demuestran que tanto los pobres como los no pobres trabajan, pero a menudo en
condiciones precarias e informales.
5. Desigualdad: Se sugiere que la discusión sobre la desigualdad se desplaza hacia asuntos personales
en lugar de abordar la calidad del trabajo y el papel del Estado en la materia.
6. Ingresos: Se menciona la distribución desigual de ingresos en diferentes quintiles de la población.
7. Valoración del trabajo: El texto también destaca la presión social para aceptar cualquier empleo,
incluso si no garantiza condiciones mínimas de independencia económica.
En resumen, el fragmento ofrece una crítica a la política económica y social en Uruguay, así como a
las percepciones comunes sobre el trabajo, la pobreza y la desigualdad en la sociedad.
Políticas asistenciales
El texto que has compartido se refiere a las políticas asistenciales y su relación con el trabajo y la
pobreza en Uruguay. Aquí hay un resumen claro de los puntos clave:
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1. Políticas asistenciales y su relación con el trabajo y la pobreza: Se establece que la relación entre el
trabajo y la pobreza influye en la percepción y el papel asignado a las políticas de asistencia social.
2. Enfoque de las políticas sociales: Se argumenta que las políticas sociales no deben ser vistas como
simples servicios que un proveedor ofrece a un cliente. En cambio, se considera un esfuerzo de toda la
sociedad para empoderar a sus miembros y permitirles ser protagonistas de sus vidas.
3. Objetivo de las políticas sociales: El propósito de las políticas sociales es superar la vulnerabilidad
de las personas al crear oportunidades y incentivos que les permitan actuar con autonomía para
construir su propia felicidad. Se menciona que una buena política social es aquella que, con el tiempo,
se vuelve innecesaria.
4. Idea de autonomía: Se destaca la importancia de la autonomía y se menciona que las mejores
acciones sociales son aquellas que, con el tiempo, hacen que las personas necesiten menos asistencia.
Se busca la independencia y se rechaza la dependencia continua del Estado.
5. Confianza en los pobres: Se menciona que esta orientación se basa en la confianza en las personas
en situación de pobreza, aunque a veces se combina con la sospecha hacia ellas.
6. Problematización de la sociedad: Se plantea que esta orientación de promover la autonomía de las
personas no cuestiona las condiciones sociales que pueden dificultar el logro de la independencia.
7. Rol del Estado: Se señala que esta perspectiva pone la carga en el individuo y descuida el papel del
Estado como garante de derechos.
En resumen, el texto analiza la relación entre las políticas asistenciales, el trabajo y la pobreza,
enfatizando la importancia de empoderar a las personas en situación de vulnerabilidad y promover su
autonomía, aunque también plantea la necesidad de abordar las condiciones sociales que influyen en
esta autonomía.
Transferencias monetarias
Este texto habla sobre las transferencias monetarias en el contexto de la política gubernamental en
Uruguay. Aquí tienes un resumen claro:
Las transferencias monetarias no son una prioridad en la política gubernamental de Uruguay. Aunque
han contribuido a reducir la pobreza monetaria, se critica que no fortalecen la integración social ni
mejoran la autonomía de las personas beneficiarias. Se argumenta que la mejora en los ingresos de los
hogares proviene principalmente del trabajo, y vivir solo de las transferencias es insuficiente y limitado.
A pesar del empeoramiento de las condiciones de bienestar, el gobierno no ha fortalecido las
transferencias, y las considera solo como medidas temporales de respuesta a la pandemia. También se
cuestiona la focalización y los mecanismos de postulación de las transferencias. A pesar de su
importancia, Uruguay ha destinado un esfuerzo fiscal menor en comparación con otros países para
mitigar los efectos de la pandemia. Se argumenta que se podría hacer un esfuerzo fiscal adicional para
mejorar las condiciones de vida de la población.
Conclusiones
1. El Gobierno no vincula directamente el trabajo con la explicación de la pobreza, sino que lo ve como
una vía para salir de ella. No se aborda la calidad del trabajo ni las condiciones bajo las cuales esto es
posible.
2. La confianza en el mercado y el trabajo como medios para acceder al bienestar lleva a una visión
crítica de la acción del Estado, que se considera rígido y burocrático.
3. La asistencia social se percibe negativamente, como generadora de dependencia y limitante de la
autonomía de las personas. Se enfatiza el fortalecimiento de habilidades y actitudes como el enfoque
principal de la política pública.
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4. No se propone la eliminación de las transferencias, pero tampoco su fortalecimiento. El Gobierno
utiliza "atajos" como sospechas y confianza para deslegitimar la asistencia social.
5. A pesar de la pandemia, las orientaciones del Gobierno no se modificaron, y se mantuvo la prioridad
en la generación de empleo y la reducción del gasto público.
6. Las transferencias monetarias se consideran como un "favor" de la sociedad, y se omite el vínculo
que el resto de la sociedad tiene con las cuentas públicas.
7. La mirada del Gobierno sobre la pobreza omite las dinámicas sociales desiguales que contribuyen a
la pobreza y la riqueza, centrando la responsabilidad en los pobres por su situación.
8. La confianza en el mercado como mecanismo de acceso al bienestar y la sospecha sobre la acción
estatal recuerdan a las políticas de la década de 1990, lo que plantea preocupaciones sobre sus
consecuencias futuras.
En resumen, el Gobierno uruguayo parece enfocarse en promover la confianza en el mercado y el
trabajo como soluciones a la pobreza, mientras que critica la asistencia social y minimiza la
responsabilidad del Estado en la garantía de derechos sociales mínimos. Este enfoque tiene
implicaciones significativas para la población pobre y la sociedad en su conjunto.
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