SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0106/2012
Sucre, 23 de abril de 2012
SALA SEGUNDA
Magistrado Relator: Dr. Gualberto Cusi Mamani
Acción de libertad
Expediente: 00086-2012-01-AL
Departamento La Paz
En revisión la Resolución 17/2012 de 2 de febrero, cursante de fs. 25 a 27,
pronunciada dentro de la acción de libertad interpuesta por Luis Guillermo
Chura Flores en representación de Luis César Fernández Ramos contra
Carlos Guerrero Arraya, Juez Primero de Instrucción en lo Penal del
Tribunal Departamental de Justicia de La Paz.
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Contenido de la demanda
Por memorial presentado el 31 de enero de 2012, cursante de fs. 16 a 19, el
accionante, por su representado, expone los siguientes fundamentos de hecho
y derecho:
I.1.1. Hechos que motivan la acción
El Ministerio Público, a denuncia y querella particular de personeros del “Banco
Bisa”, sigue un proceso penal contra su representado, por presunta complicidad
en la comisión de los delitos de estafa, manipulación informática y otros, al
haber retirado supuestamente del domicilio de Eduardo Fernández Ramos,
documentos y equipos de computación que serían parte de la investigación. En
ese sentido, fue aprehendido por orden de la Fiscal; posteriormente, como
medida cautelar se dispuso su detención preventiva, por orden de la Jueza
Primera de Instrucción en lo Penal del Tribunal Departamental de Cochabamba,
por Resolución de 22 de julio de 2011.
Denuncia que se incurrieron en vicios de nulidad absoluta, que pese al reclamo
oportuno y vehemente de sus abogados, fueron validados y ratificados por la
Jueza de control jurisdiccional, donde promovió incidente de nulidad de la
aprehensión, ya que la participación criminal que se atribuye a su
representado, es solamente en condición de cómplice y cuyo mínimo legal en la
escala de reclusión sería apenas de un mes y de un año en caso de presidio, lo
que haría imposible la detención preventiva. Por consiguiente, la aprehensión
ejecutada por el Ministerio Público, como la detención preventiva dispuesta por
la autoridad judicial, son totalmente defectuosas, citando al efecto la SC
0490/2010-R de 5 de julio.
Aclara que en la presente acción de libertad, se denuncia la “agresión
constitucional” (sic) cometida por la Jueza Primera de Instrucción en lo Penal
de Cochabamba, a tiempo de considerar la aplicación de medidas cautelares,
pero que la causa fue acumulada ante el Juez Primero de Instrucción de La
Paz, en virtud a una resolución sobre incompetencia en razón de territorio, a
quien se demanda “sólo a los propósitos del informe correspondiente” (sic).
I.1.2. Derecho supuestamente vulnerado
El accionante, considera lesionado el derecho a la libertad personal de su
representado, sin citar precepto constitucional alguno.
I.1.3. Petitorio
Solicita se declare “procedente” la acción de libertad y se ordene a la autoridad
judicial de grado, considere el mínimo de la pena prevista para la complicidad y
aplique medidas sustitutivas a la detención preventiva.
I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de garantías
Efectuada la audiencia pública de 2 de febrero de 2012, según consta en el
acta cursante de fs. 23 a 24, se produjeron los siguientes actuados:
I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción
El accionante no asistió a la audiencia.
I.2.2. Informe de la autoridad demandada
Carlos Guerrero Arraya, Juez Primero de Instrucción en lo Penal de La Paz, en
su informe oral señaló: a) El ahora representado, fue imputado en
Cochabamba, mientras que el Juzgado a su cargo solamente emitió una
resolución, disponiendo que por inhibitoria sean remitidos los antecedentes a la
ciudad de La Paz; b) El representado del accionante guarda detención
preventiva por orden emitida por la Jueza cautelar de dicha ciudad; y, c) La
acción se halla dirigida contra actos procesales que no fueron diligenciados por
su autoridad, especialmente sobre la detención preventiva, donde el
representado del accionante considera que se hubiera lesionado su derecho a
la libertad.
I.2.3. Intervención del representante del Ministerio Público
El Representante del Ministerio Público, en base al informe de la autoridad
demandada, indicó que el accionante no fundamentó su acción de libertad
conforme lo prevé el art. 125 de la Constitución Política del Estado (CPE), pues
no justificó cómo estaría detenido ilegalmente su representado, que tiene en su
contra un proceso penal a cargo del Fiscal y de la autoridad judicial, contando
con recursos ordinarios que puede utilizar como medio de defensa inmediato,
previo a acudir a la jurisdicción constitucional, por lo que requirió se deniegue
la tutela solicitada.
I.2.4. Resolución
La Sala Penal Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz,
constituida en Tribunal de garantías, dictó la Resolución 17/2012 de 2 de
febrero, cursante de fs. 25 a 27, por la que denegó la acción de libertad, con
los siguientes fundamentos: 1) Esta acción se rige por el principio de
subsidiariedad excepcional, por lo que sólo puede ser activada luego de
agotados los mecanismos de defensa idóneos en la vía ordinaria, a fin de que la
autoridad judicial que conoce la causa, repare las supuestas lesiones a la
libertad física o de locomoción del imputado, debido a que la vía constitucional
no tiene la vocación de reparar en exclusiva todas las formas de lesión a la
libertad, peor cuando se tenga abierto un proceso penal; 2) El accionante
debió denunciar los actos restrictivos de la libertad al juez cautelar que ejerce
control jurisdiccional del proceso. De la revisión del cuaderno procesal, se
advierte que el imputado en ningún momento reclamó sobre su aprehensión
por la Fiscalía; evidentemente, cuestionó otras circunstancias como la ejecución
del mandamiento en horas de la noche y el pedido de control jurisdiccional que
fueron rechazados, por lo que no agotó los recursos ordinarios antes de acudir
a la jurisdicción constitucional; 3) La Jueza Primera de Instrucción en lo Penal
de Cochabamba, a tiempo de rechazar el único pedido de la defensa sobre
control jurisdiccional, determinó la legalidad de la aprehensión, por considerar
que era el mecanismo adecuado para asegurar la presencia del imputado,
razón por la que ordenó su detención preventiva, medida en la que ya debe
consignarse los delitos que se atribuyen al imputado en su grado máximo,
siendo que los ilícitos que se le atribuyen se enmarcan en esa exigencia, aún
sea en grado de complicidad; y, 4) La SC 1130/2011-R de 19 de agosto,
estableció que existe detención ilegal o indebida de una persona cuando no se
cumplen con las formalidades legales, en el caso presente, la aprehensión y
consiguiente detención preventiva se hizo en base de los arts. 226, 233,234 y
235 del Código de Procedimiento Penal (CPP), dentro de una acción penal con
imputación formal.
II. CONCLUSIONES
De la atenta revisión y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados,
se establece lo siguiente:
II.1. El 22 de julio de 2011, se realizó audiencia de medidas cautelares ante la
Jueza Primera de Instrucción en lo Penal de Cochabamba, en la que el
representante del Ministerio Público amplió la imputación formal contra
Luis César Fernández Ramos (representado del accionante), aduciendo
que habría participado como cómplice en la comisión de los delitos de
estafa, manipulación informática y otros. Asimismo, solicitó la aplicación
de la medida cautelar de detención preventiva, al concurrir los
presupuestos establecidos en los arts. 234.1 y 2; 235.1, 2 y 4 del CPP (fs.
1 a 5 vta.).
II.2. En la misma audiencia, la defensa solicitó control jurisdiccional sobre los
actos realizados por el Ministerio Público, específicamente de la ejecución
del mandamiento de aprehensión, por cuanto se habría practicado en
hora inhábil, planteándose incidente de nulidad, peticionando al mismo
tiempo medidas sustitutivas a la detención preventiva, en razón de que el
imputado colaboró en la investigación al presentarse voluntariamente en
dos oportunidades (fs. 1 vta. a 2).
II.3. La Jueza cautelar rechazó la solicitud descrita anteriormente,
considerando que la ejecución de la orden de aprehensión cumplió con la
debida fundamentación y motivación conforme al art. 226 CPP, por existir
suficientes elementos de convicción sobre la participación del imputado
como cómplice de la comisión de los delitos indicados. Asimismo, dispuso
la detención preventiva del imputado Luis César Fernández Ramos, a
cumplirse en el recinto penitenciario de “San Sebastián”, por haberse
acreditado fehacientemente por el Ministerio Público, su participación en
calidad de cómplice de los delitos de estafa, manipulación informática y
otros, al haber sustraído documentación y dos CPU's del domicilio de su
hermano Eduardo Fernández Ramos (fs. 2 a 3 vta.).
II.4. De fs. 7 a 12, cursa orden instruida expedida por Carlos Guerrero Arraya,
Juez Primero de Instrucción en lo Penal de La Paz, ahora demandado, en
cuyo texto se transcribe el Auto de 25 de noviembre de 2011, por el cual
dicha autoridad declaró probada la excepción de incompetencia en razón
de territorio planteada por José Luis Rivera Mejía y dispuso la inhibitoria
de la Jueza Primero de Instrucción en lo Penal de Cochabamba,
ordenando el envió del proceso con detenidos -entre ellos el
representado del accionante- al entonces Distrito Judicial de La Paz. El
mandamiento de detención preventiva, librado por el Juez demandado,
en contra del representado del accionante, de 9 de enero de 2012, cursa
a fs. 14.
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
El accionante considera vulnerado el derecho a la libertad de su representado,
a causa de una detención indebida promovida por el Ministerio Público al
ejecutar su aprehensión en hora inhábil y también por la Jueza cautelar de
Cochabamba, al disponer su detención preventiva, que pese a denuncia
oportuna de sus abogados no fue restablecido, desconociendo lo previsto por el
art. 27, en relación al art. 39, ambos del Código Penal (CP), ya que la
participación criminal que se le atribuye es solo en grado de cómplice, siendo
que los referidos artículos establecen el mínimo legal en la escala de reclusión
de un mes y un año tratándose de presidio, lo cual haría improcedente la
detención preventiva; sin embargo fue aplicada en franca agresión a su
derecho a la libertad, por cuanto la Jueza no hizo una correcta evaluación de
los citados artículos, tampoco dio cumplimiento a los presupuestos procesales
contenidos en los artículos 226 y 232 del CPP. En consecuencia, corresponde
en revisión examinar los extremos denunciados, si son evidentes a fin de
conceder o denegar la tutela solicitada.
III.1. Sobre la legitimación pasiva de la autoridad demandada
La SC 1094/2010-R de 27 de agosto, respecto a la legitimación pasiva,
señaló que se entiende por tal calidad, “…a la coincidencia que debe
existir entre la autoridad que presuntamente causó la violación a los
derechos y aquélla contra quién se dirige la acción”. En base a dicho
entendimiento, en el caso presente, resulta que evidentemente la
autoridad accionada es diferente de la autoridad judicial que ordenó y
ejecutó la presunta indebida detención preventiva del representado del
accionante, ya que los supuestos actos lesivos habrían sido cometidos
por la Jueza Primera de Instrucción en lo Penal de Cochabamba. Al
respecto, es necesario aclarar que dicha autoridad perdió competencia,
al haberse allanado a una excepción de incompetencia en razón de
territorio planteada por otros co-imputados, conforme se evidencia de
la Resolución de 25 de noviembre de 2011 (fs. 8 a 9) y del decreto de 9
de enero de 2012 (fs. 11), donde se da cuenta de haberse remitido el
cuaderno de investigaciones al Juzgado Primero de Instrucción en lo
Penal de La Paz a cargo de Carlos Guerrero Arraya, ahora demandado,
quien asumiendo la competencia del caso, libró mandamiento de
detención preventiva en contra del representado del accionante, a partir
de lo cual adquiere la calidad de legitimado pasivo en la presente acción
de libertad.
Por consiguiente, no sería correcto sostener que la reparación de los
actos lesivos denunciados por el accionante, sean reclamados ante una
autoridad judicial que perdió competencia por inhibitoria; más aún
cuando existe una autoridad judicial que ejerce plena competencia
actual sobre la causa y con suficiente legitimación pasiva para conocer,
sustanciar y resolver los recursos ordinarios que correspondan en
derecho. En este sentido, no es posible sustentar la falta de
legitimación pasiva de la autoridad accionada como causa para
neutralizar la presente acción tutelar.
III.2. Subsidiariedad excepcional de la acción de libertad
El art. 125 de la CPE establece que la acción de libertad tiene por
objeto garantizar la tutela de los derechos fundamentales a la vida y a
la libertad personal o de locomoción, cuando sean restringidos o
suprimidos ilegalmente o amenazados de serlo, por actos u omisiones
indebidas de autoridades o particulares; permitiendo en tales casos a
los afectados, acudir inmediatamente ante el juez o tribunal
competente en materia penal, con la finalidad de que se guarde tutela a
la vida y a la libertad en los casos de persecución indebida,
procesamiento ilegal y detención indebida.
Del mismo modo, los convenios y tratados internacionales en materia
de derechos humanos que conforman el bloque de constitucionalidad,
promueven que esta acción se constituya en un mecanismo breve y
sumario destinado a resguardar el derecho a la libertad física o de
locomoción en los supuestos anotados anteriormente. Sin embargo,
para que prospere la acción de libertad en la vía constitucional,
previamente debe haberse agotado por el accionante todos los
mecanismos de defensa que franquea el ordenamiento procesal
ordinario, haciendo uso adecuado de los medios y recursos legales que
sean idóneos, eficientes y oportunos para el efectivo restablecimiento
de este derecho fundamental, de donde se concluye que la vía
constitucional opera solamente en aquellos casos en que, a pesar de
haberse impugnado y agotado los mencionados medios o recursos
ordinarios, no se haya reparado efectivamente la vulneración
denunciada.
En este sentido, la SC 0080/2010-R de 3 de mayo, moduló tres
supuestos en los que no es posible ingresar de manera excepcional al
análisis de fondo de la problemática planteada, a objeto de preservar el
justo equilibro y complementariedad entre la jurisdicción ordinaria y
constitucional, siendo tales supuestos los siguientes:
“Primer supuesto: Si antes de existir imputación formal, tanto
la Policía como la Fiscalía cometieron arbitrariedades
relacionadas al derecho a la libertad física o de locomoción, y
todavía no existe aviso del inicio de la investigación,
corresponde ser denunciadas ante el Juez Cautelar de turno. En
los casos en los que ya se cumplió con dicha formalidad procesal, es
decir, con el aviso del inicio de la investigación, al estar identificada la
autoridad jurisdiccional, es ante ella donde se debe acudir en procura
de la reparación y/o protección a sus derechos. De no ser así, se estaría
desconociendo el rol, las atribuciones y la finalidad que el soberano a
través del legislador le ha dado al juez ordinario que se desempeña
como juez constitucional en el control de la investigación.
Segundo Supuesto: Cuando existe imputación y/o acusación formal, y
se impugna una resolución judicial de medida cautelar que; por
ende, afecta al derecho a la libertad física o de locomoción, con
carácter previo a interponer la acción de libertad, se debe
apelar la misma, para que el superior en grado tenga la
posibilidad de corregir la arbitrariedad denunciada. Puesto que
el orden legal penal ha previsto ese medio impugnativo, precisamente
para que a través de un recurso rápido, idóneo, efectivo y con la mayor
celeridad se repare en el mismo órgano judicial, las arbitrariedades y/o
errores que se hubiesen cometido en dicha fase o etapa procesal. Lo
propio si está referido a cuestiones lesivas a derechos fundamentales
relacionados a actividad procesal defectuosa, o relacionado al debido
proceso, casos en los cuales se debe acudir ante la autoridad judicial
que conoce la causa en ese momento procesal, puesto que el debido
proceso es impugnable a través de la acción de libertad, sólo en los
casos de indefensión absoluta y manifiesta, o que dicho acto sea la
causa directa de la privación, o restricción a la libertad física.
Tercer supuesto: Si impugnada la resolución la misma es confirmada
en apelación; empero, en lugar de activar inmediatamente la
acción libertad, decide voluntariamente, realizar una nueva
petición ante la autoridad ordinaria, tendiente a un nuevo
análisis y reconsideración de su situación jurídica, sea mediante
una solicitud de modificación, sustitución, cesación de detención
preventiva, etc., y la misma está en trámite, en esos casos, ya no es
posible acudir a la jurisdicción constitucional impugnando la primera o
anterior resolución judicial, donde se emitió el auto de vista, inclusive;
por cuanto las partes de un proceso están impelidas de actuar con
lealtad procesal, de no ser así, se provocaría una duplicidad de
resoluciones en ambas jurisdicciones, e incidiría negativamente en el
proceso penal de donde emerge la acción tutelar (las negrillas fueron
agregadas).
Específicamente, la subsidiariedad excepcional de la acción de libertad
referente a la aplicación de la medida cautelar de detención preventiva,
fue resuelta por la SC 0160/2005-R de 23 de febrero, citada a su vez en
la SC 0578/2010-R de 10 de julio, donde se precisó lo siguiente: “El
Código de procedimiento penal, dentro del sistema de recursos que
dispensa a las partes, prevé el de apelación contra las resoluciones que
dispongan, modifiquen o rechacen las medidas cautelares, que se
muestra como un recurso sumario, pronto y efectivo, dado que
conforme lo establece el art. 251 del CPP, una vez interpuesto este
recurso, las actuaciones pertinentes deben ser remitidas ante la Corte
Superior de Justicia, en el término de veinticuatro horas, debiendo el
tribunal de apelación resolver el recurso, sin más trámite y en audiencia
dentro de los tres días siguientes de recibidas las actuaciones.
No cabe duda que el recurso de apelación aludido, dada su
configuración procesal, es un recurso idóneo e inmediato de defensa
contra supuestas lesiones y restricciones al derecho a la libertad de los
imputados, en el que el tribunal superior tiene la oportunidad de
corregir, en su caso, los errores del inferior invocados en el recurso. Es
idóneo, porque es un recurso adecuado, apropiado, establecido
expresamente en la ley para impugnar las medidas cautelares que
vulneren el derecho a la libertad del imputado, en ocasión de la
aplicación de las medidas cautelares. Es inmediato, porque el recurso es
resuelto sin demora, dado que la ley establece un lapso brevísimo para
su resolución (tres días).
…En consecuencia, ese es el recurso que debe utilizarse para impugnar
los actos del juez que se consideren lesivos al derecho aludido, y no
acudir directamente o de manera simultánea a la justicia constitucional
a través del recurso de hábeas corpus, garantía que podrá ser utilizada
sólo cuando el tribunal superior en grado no haya reparado las lesiones
denunciadas”.
III.3. Dilación indebida en la remisión de obrados en revisión
De la revisión de obrados se constata también que los miembros de la
Sala Penal Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, no
actuaron conforme a la sumariedad y con celeridad en la tramitación de
la presente acción de libertad, habiendo incurrido en dilación indebida
en la remisión de oficio de la Resolución ante este Tribunal
Constitucional Plurinacional, por cuanto el fallo fue emitido el 2 de
febrero de 2012, habiéndose remitido recién el 9 del mismo mes y año,
fuera del plazo establecido por el art. 126.IV de la CPE concordante con
el art. 64 de la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional (LTCP), lo
que constituye falta gravísima al tenor del art. 68.3 de esta última Ley.
Cabe recordar que de acuerdo al nuevo orden constitucional, el art. 8.I
de la CPE, dentro de los principios y valores del nuevo Estado
Plurinacional de Bolivia, asume y promueve como principios
ético-morales de la sociedad plural, el ama qhilla, ama llulla, ama suwa
(no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón); máximas milenarias
que fueron constitucionalizadas y resumen de manera extraordinaria la
moral que toda persona, natural o jurídica debe practicar en todas sus
actividades. En ese sentido, se hace énfasis en el principio del ama
qhilla, que establece una conducta de vida diligente que debe observar
todo individuo, con mayor razón un servidor público como es el juez, de
quien debe exigirse una actitud acuciosa en la administración de
justicia, sobre todo cuando afecta al suma qamaña (vivir bien) y al
ñandereko (vida armoniosa); principios ético morales que constituyen
directrices de obligada observancia por los servidores de justicia cuando
resuelvan sobre derechos y garantías constitucionales, teniendo el
deber imperativo de impulsar el desarrollo del proceso, siendo
responsables de cualquier demora resultante de su inactividad, en la
construcción de la nueva justicia en el Estado Plurinacional.
III.4. Análisis del caso concreto
De la revisión de los antecedentes que cursan en obrados, se establece
que es de aplicación a la problemática planteada, el segundo de los
supuestos anteriormente desarrollados, por cuanto el representado del
accionante, no interpuso el recurso de apelación incidental previsto por
los arts. 251 y 403.3 del CPP en contra de la Resolución de la Jueza
cautelar que dispuso su detención preventiva, para que así el superior
en grado, tenga la posibilidad de compulsar los argumentos que se
esgrimen en la presente acción de libertad, en cuanto al mínimo de la
pena en relación al grado de complicidad por el que es procesado y que
a juicio del accionante harían viable la aplicación de medidas
sustitutivas a la detención preventiva a favor de su representado, dado
que como aquél mismo aclara, lo que se denuncia en la presente acción
tutelar, es la “agresión constitucional” (sic) cometida por la Jueza
Primera de Instrucción en lo Penal de Cochabamba, en cuyo entendido,
debió haberse promovido oportunamente el recurso ordinario indicado,
no pudiendo salvar su negligencia acudiendo directamente a la
jurisdicción constitucional; correspondiendo en consecuencia aplicar la
subsidiariedad excepcional de la acción de libertad, lo que impide
ingresar al análisis de fondo de la problemática planteada.
En consecuencia, el Tribunal de Garantías -al denegar la acción- ha actuado
correctamente.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Segunda, en virtud de la
autoridad que le confiere la Constitución Política del Estado Plurinacional y el
art. 12.7 de la LTCP, en revisión, resuelve: APROBAR la Resolución 17/2012
de 2 de febrero, cursante de fs. 25 a 27, pronunciada por la Sala Penal Tercera
del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz; y en consecuencia,
DENEGAR la tutela solicitada, con la aclaración que no se ingresó al análisis de
fondo de la problemática planteada.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.
Fdo. Dr. Gualberto Cusi Mamani
MAGISTRADO
Fdo. Dra. Mirtha Camacho Quiroga
MAGISTRADA