C I - 01 - Introducción A La Biblia A
C I - 01 - Introducción A La Biblia A
2. UNIDADES DE ESTUDIO:
El material del curso está contenido en 10 unidades de estudio, de tres horas cada una, lo
que no limita al maestro de aula, para asignar el tiempo que crea conveniente a cada unidad, de
acuerdo a la necesidad de sus alumnos.
3. OBJETIVOS GENERALES DEL CURSO:
3.1. Comunicar: al estudiante información fidedigna -histórica, geográfica, doctrinal- para que
éste tenga comprensión racional de la autenticidad de las Sagradas Escrituras.
3.2. Inspirar: al estudiante para que éste visualice su rol de discípulo a partir de su fe en Dios
y en su Palabra.
3.3. Motivar: al estudiante para que éste se habitúe a la lectura e investigación de disciplinas
seculares, de manera que esté "siempre preparado para presentar defensa con
mansedumbre y reverencia" de la originalidad de la Biblia.
4. METODOLOGIA:
La materia se desarrollará mediante la modalidad de conferencia y trabajos grupales e
individuales:
4.1. Previamente a la conferencia del maestro, el estudiante deberá leer y estudiar la unidad
de estudio correspondiente, en base al cuestionario del curso.
4.2. Trabajos grupales, para reforzar el aprendizaje, pueden ser: La elaboración de mapas
actualizados con la ubicación de lugares bíblicos.
4.3. Los trabajos individuales buscarán aplicar y ampliar el material estudiado o por
estudiar, pueden consistir en cuadros comparativos de formas de agrupación de libros de
la Biblia en las versiones Hebrea, Católica y Evangélica; cuadros cronológicos, etc.
5. EVALUACION Y CALIFICACION:
La calificación final del rendimiento del estudiante se desagrega de la siguiente manera:
5.1. Trabajos individuales : 10%
5.2. Trabajos grupales : 60%
5.3. Desarrollo del cuestionario : 10%
5.4. Participación en clase : 20%
6. BIBLIOGRAFIA:
BASCOM, Roberto. La Biblia en las Américas.
DICKINSON, Roger E. El Ocaso de los incrédulos. Barcelona: Editorial CLIE, 1987. 437 pp.
DI PANDO, Armando. Tratado de Introducción Bíblica. [Link]: Editorial A.L.E.R.T.A , 1980.
200 pp.
GRAU, José. Introducción a la Teología. Barcelona: CLIE, 1973. 292 pp.
GUTHRIE, D.; MOTHER, J. Nuevo Comentario Bíblico. USA.: CBP., 1981.
972 pp.
ROBERT, A. & FENILLET, A. Introducción a la Biblia. Barcelona: Editorial Herder, 1975. 250
pp.
SILVA Delgado, José. El Libro siempre Nuevo. [Link]: Editorial Vida, 1980.
280 pp.
TORRES, Rubén. ¿Antítesis científica o paralelismo bíblico?. Huaraz, Perú: Publicaciones
Maranatha, 1987. 120 pp.
UNGER, Merrie. Manual Bíblico de Unger. Grand Rapids, Michigan: P.E., 1985.
954 pp.
YOUNG, Edwuard. Una Introducción al Antiguo Testamento. USA.: TELL, 1984.
465 pp.
ÍNDICE
PORTADA.................................................................................................. 1
DESCRIPCION GENERAL DEL CURSO........................................................ 2
1. Introducción...................................................................... 27
2. Unidad física de la Biblia................................................ 27
3. Estructura de la Biblia.................................................. 27
4. Tema central de la Biblia............................................... 28
5. Particularidades de la Biblia........................................ 29
UNIDAD VI LA BIBLIA Y SU INSPIRACION................................................. 29
1. Introducción...................................................................... 29
2. Inspiración bíblica y las diversas teorías................. 29
1. Introducción....................................................................... 34
2. Origen divino de la Biblia................................................ 35
Esteban, por ejemplo, afirmó que los judíos habían recibido las verdaderas “palabras de vida”
(Hechos 7:38). Pablo dice que “les ha sido confiada la palabra de Dios” (Romanos 3:2). El Nuevo
Testamento afirma ser la palabra de Dios (Hebreos 5:12; 1 Pedro 4:11). Los profetas tuvieron la
palabra de Dios puesta en sus bocas (Exodo 4:12; Jeremías 1:7-9; Números 12:8). Isaías habló “la
palabra de Jehová” a Israel (Isaías 1:12,20). “Moisés escribió todas las palabras de Jehová” (Exodo
24:4). Moisés afirmó que “éstas son las cosas que Jehová ha mandado que sean hechas” (Exodo
35:1). Y estas palabras son la Biblia.
Muchas veces cuando las escrituras del Nuevo Testamento citan a los escritores del Antiguo
Testamento, el escritor del Antiguo Testamento es dejado a un lado y se da todo el crédito a Dios
obrando por Su Espíritu (Gálatas 3:8; Hechos 4:24,25; Hebreos 3:7). Con frecuencia, se afirma
que son las mismas palabras de Dios las que están registradas en la Biblia (Exodo 20:1; Daniel
10:9ss). Con frecuencia, un libro comienza afirmando que es “Palabra de Jehová” (Isaías 1:1;
Jeremías 1:1; Oseas 1:1; Jonás 1:1; Miqueas 1:1; Sofonías 1:1; Malaquías 1:1). De hecho, frases
como “la Palabra de Dios”, “Dijo Dios”, “vino palabra de Jehová”, “Habló Jehová”, “Jehová
mandó”, etc. Aparecen más de 3,000 veces en la Biblia.
La Biblia afirma ser “Escritura” (Timoteo 3:16; Romanos 9:17; Gálatas 3:8). Los escritores de la
Biblia escribieron “ en el Espíritu” (Mateo 22:43; Hechos 1:16; Hebreos 3:7). La advertencia de
Juan en Apocalipsis 22:18,19, de no añadir a este “libro” sería verdaderamente una demanda
extraña si la Biblia no fuera la Palabra de Dios. Josué registró por inspiración las palabras del
pacto (Josué 24:26). Y Moisés registró “los mandamientos y los estatutos que mandó Jehová por
medio de Moisés a los hijos de Israel” (Números 36:13). La Biblia afirma claramente ser el libro
verdaderamente dado por Dios. No podemos negar este hecho.
Las promesas de Jesús manifiestan la inspiración del Nuevo Testamento. El les dijo a sus
discípulos que no temieran cuando estuvieran ante reyes y gobernadores, porque les sería dado
que decir (Mateo 10:17; Marcos 13:11; Lucas 21:12-15). El prometió a los apóstoles que les sería
dado que decir (Mateo 10:17-20), y esto era una promesa directa de inspiración. Prometió que
serían conducidos a toda verdad (Juan 14:16;; 16:12,13). Los apóstoles y profetas recibieron y
predicaron el misterio, el evangelio (Efesios 3:3-5; 1 Corintios 2:9-13). Los escritores del Nuevo
Testamento hablaron y escribieron por inspiración “los mandamientos del Señor” (1 Corintios
14:37; cp. 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 3:2,16). Jesús prometió todo esto. Y
estas cosas fueron cumplidas en las vidas de los primeros discípulos. Ellos así lo afirmaron.
Así, la Biblia afirma abiertamente la inspiración. No puede haber duda acerca de ello. Gerstner
concluye acertadamente al decir: “La Biblia podría, concebiblemente, afirmar ser una revelación
sin serlo, pero no podría serla sin afirmarlo. En tanto que la afirmación puede no ser un
argumento a su favor, la ausencia de esta afirmación sería ciertamente un argumento en contra
de ello”.
2. CONFIRMACION NOVOTESTAMENTARIA DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Es en raras ocasiones que hoy en día se oye a alguien negar la inspiración del Nuevo
Testamento sin negar simultáneamente la inspiración del Antiguo Testamento, y viceversa. Los
dos Testamentos; Antiguo y Nuevo, no pueden ser separados. La mayor parte de la gente se da
cuenta de esto. La negación de la inspiración del uno demanda la negación del otro. Ambos están
tan estrechamente relacionados con afirmaciones entrelazadas que no hay manera de separarlos.
Los cuatro registros evangélicos (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) tienen aproximadamente 400
citas del Antiguo Testamento. Hay 278 diferentes versículos del Antiguo Testamento citados en el
Nuevo. La epístola de Hebreos cita 88 veces de 16 libros diferentes del Antiguo Testamento. “Los
escritores del Nuevo Testamento eran inspirados, y cuando citaban del Antiguo Testamento
evidenciaban la inspiración de los libros de los que citaban o, al menos, de las citas que hacían”.
Esta yuxtaposición de inspiración entre los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo, es ligada por
la confirmación por parte de los escritores del Antiguo Testamento. Siguen a continuación unos
ejemplos de esta confirmación unificadora:
continuación el Salmo 110:1. Pero en Marcos 12:36 Jesús citó el mismo Salmo y dijo: “El mismo
David dijo por el Espíritu Santo”. Así, él afirma la inspiración de David y de los Salmos.
Jesús afirmó también la inspiración y autoridad de Moisés (Mateo 8:34; Marcos 7:8-11; Juan
5:45-47), los milagros de Elías al proveer para la mujer de Sarepta (Lucas 4:25,26), la curación de
Naamán (Lucas 4:27), el episodio de Jonás tragado por un gran pez (Mateo 12:39-41), las
enseñanzas proféticas de Daniel (Mateo 24:15), la destrucción de Sodoma y Gomorra (Lucas
17:28-32), el diluvio del Génesis (Lucas 17:26,27), la muerte de Abel (Mateo 23:36) y muchos
otros episodios del Antiguo Testamento.
Algunos enredan su teología alrededor de falsas teorías científicas. Al hacerlo así o bien han
distorsionado Génesis 1 hasta hacerlo irreconocible o han tratado de resolver sus problemas –o al
menos creen que lo han conseguido- llamando Génesis 1 un mito. Pero Jesús afirma la
genuinidad de Génesis (Mateo 19:4-6). Y Pablo utiliza los hechos de Génesis en sus escritos
(Romanos 5:14; 1 Corintios 11:8,12; 2 Corintios 11:3; 1 Timoteo 2:13). Así que o bien Jesús y
Pablo estaban errados en su postura acerca de los orígenes o bien el primer registro de los
orígenes (Génesis 1) es cierto y verdadero. Y por cuanto no había ningún ser humano allí cuando
todo ello tuvo lugar, Génesis 1 tiene que ser considerado como un registro inspirado de los
acontecimientos. Después de todo, esto es lo que Jesús y Pablo pensaban acerca de este asunto.
Y Jesús tiene que saberlo. ¡El estaba allí! (Juan 1:1ss).
Así que la negación de cualquier sección del Antiguo Testamento pondría en tela de juicio,
desde luego, la afirmación de que Jesús es el Hijo de Dios. ¿Acaso Jesús malentendió, cito mal o
mal aplicó el Antiguo Testamento? ¿Fue engañado por los líderes judíos a pensar que el Antiguo
Testamento era verdaderamente la Palabra de Dios? Si es así, entonces él no era el perfecto Hijos
de Dios.
2.2 El testimonio de Pablo en cuanto a la inspiración del Antiguo Testamento. Pablo cita
de veinticinco de los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento en sus epístolas. En 2 de
Timoteo 3:16, con referencia primaria al Antiguo Testamento Pablo escribió: “Toda la Escritura es
inspirada por Dios...” Pablo afirma que el Espíritu Santo hablo por medio de Isaías (Hechos
28:25). Reconoce asimismo la inspiración y autoridad de Moisés y de los profetas al citar de ellos
y referirse a sus leyes inspiradas (Hechos 26:22,23; 1 Timoteo 5:18; Deuteronomio 25:41). Si
Pablo se equivocó en su entendimiento de que “toda la Escritura es inspirada por Dios”, entonces
tenemos que llegar a la conclusión de que tampoco él era un escritor inspirado por Dios. Y si esto
es así ¿cómo podemos fiarnos de él con respecto a las otras enseñanzas en el Nuevo Testamento?
Esto resulta crítico cuando se considera que Pablo escribió las dos terceras partes del Nuevo
Testamento.
Dios habló durante la dispensación del Antiguo Testamento en diversas maneras a los padres
y a los profetas (Hebreos 1:1), pero El nos ha dado Su revelación hoy por medio de Jesús, los
apóstoles y profetas (Hebreos 1:2; Efesios 3:3-5). Negar la inspiración de los registros escritos de
los profetas y apóstoles es negar a Jesús como Hijo de Dios, porque Jesús prometió que el
Espíritu Santo guiaría a los apóstoles a toda verdad (Jn. 14:26; 16:13). Sería también una
negación de la inspiración del Antiguo Testamento. Y los que mantienen que la Biblia se
contradice a si misma están en realidad diciendo que no está “inspirada”.
3. UNIDAD INSEPARABLE
La unidad de la Biblia es uno de los más poderosos argumentos que dan evidencia de su
inspiración. Los siguientes puntos ilustran lo que significan por unidad , y como esta unidad
sustenta la inspiración.
3.1. Unidad de Escritores. La Biblia es una recopilación de sesenta y seis libros y epístolas,
todo ello escrito a lo largo de un período de alrededor de 1600 años por aproximadamente 40
autores. Estos hombres escribieron en diferentes períodos históricos y en diferentes localidades. Y
sin embargo, sus obras, presentan una armonía total, con ausencia de contradicciones. Muchos
escritores confirman la inspiración de otros. Pedro reconoce a Pablo como un escritor inspirado
(2 P. 3:15,16). Los libros Primera y Segunda de Crónicas y Primera y Segunda de Reyes se
confirman mutuamente en cuanto a episodios históricos. Josué 1 verifica Deuteronomio, Jueces
1:1 verifica Josué 24:27-33, Jeremías 52:31-34 verifica 2 Reyes 25:25,27-30. Esdras 1 verifica 2
Crónicas 36:22,23. Daniel se refiere a Jeremías (Daniel 9:2) y Ezequiel se refiere a Daniel
(Ezequiel 28:3). ¿No testifica esta unidad que la Biblia tuvo que tener una divina mano
conductora durante los muchos años en los que fue escrita? ¿Cómo hubieran podido tantos
escritores haber tenido una tal armonía en su redacción?
3.2. Unidad Religiosa. Homer Hailey escribió: “La unidad orgánica implica tres cosas: En
primer lugar, que todas las partes son necesarias para un todo completo, en segundo lugar, que
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todos son necesarios para complementarse entre sí; y en tercer lugar que todos están
impregnados de un mismo principio vital”. Examinemos de cerca estos conceptos.
1. Todas las partes complementan el todo. Todas las partes y libros de la Biblia son
esenciales. Todos agregan a la plenitud de la revelación de Dios al hombre. Libros como Rut,
Ester, Cantar de los Cantares, Filemón y Apocalipsis tratan de áreas singulares de la relación
total de Dios. Ester nos relata la condición de Israel durante el cautiverio. Rut presenta la
práctica del levirato hebreo y rellena un enlace vital en la genealogía de Jesús (Mateo 1:5, Lucas
3:32). Así que cada sección de la Biblia nos presenta las verdades necesarias y esenciales para la
comprensión del todo.
2. Todas las partes se complementan. Todos los libros y epístolas son necesarias para
completarse o complementarse entre sí. Mateo, Marcos, Lucas y Juan destacan distintos aspectos
de la vida de Cristo a fin de relacionar el evangelio bien con el judío o con el gentil. También cada
uno de ellos destaca un aspecto específico de la misión y ministerio de Jesús. Marcos destaca las
obras de Jesús. Juan escribió para generar fe (Juan 20:30,31). Mateo dirigió su registro del
evangelio primariamente al pueblo judío. .Juntos, los registros evangélicos nos dan una visión
completa de la genealogía, humanidad, divinidad, vida, muerte, resurrección y ascensión de
Jesús.
3. Todas las partes completan un único principio vital. Todos los libros se centran en
un solo principio vital: la existencia de Dios y el deber del hombre de servirle. Salomón llega a
esta correcta conclusión: “El fin de todo el discurso oído es el siguiente: Teme a Dios y guarda sus
mandamientos; porque éste es el todo del hombre” (Eclesiastés 12:13). Y cada libro de la Biblia es
una llamada de Dios al hombre para que reconozca este principio.
3.3 Unidad de enseñanza. El tema evidente de la Biblia es: “El plan de Dios para redimir al
hombre”. Desde Génesis hasta Apocalipsis este tema es puesto en primer plano por los escritores
bíblicos. Toda la revelación y actividad de Dios se centran alrededor de este tema. Lo asombroso
acerca de este aspecto de unidad es que no hay contradicciones entre los escritores bíblicos
acerca de este tema y en ninguna otra enseñanza, aún a pesar de que escribieron a cientos de
años y a cientos de kilómetros de distancia entre sí. Hamilton escribió: “Si se pudiera probar
claramente la existencia de contradicciones, el asunto se habría resuelto ya hace siglos, y no
habría ya lugar para discusiones”.
Si existieran contradicciones, los críticos las hubieran mantenido delante de la vista del
pueblo de Dios a lo largo de cada siglo desde el registro de una contradicción específica. Pero no lo
han hecho. Y ello demuestra que las pretendidas contradicciones proclamadas por parte de
algunos simplemente no existen en la Biblia. ¿No es esto prueba de una paternidad divina?
¿Cómo hubieran podido los escritores armonizar sus enseñanza a lo largo de los 1600 años en
que la Biblia estuvo siendo redactada, sin ayuda divina? James Orr escribió: “Pero la mente
imparcial no puede negar el hecho de que en los escritos que constituyen nuestra Biblia hay una
unidad progresiva y un propósito conductor, culminando en Jesucristo y su Redención. Una
plenitud y poder de verdad religiosa, que los sitúa en una categoría y que llevan al reconocimiento
de un origen singular correspondiente con un singular carácter”.
Una vez más, ¿como podríamos explicar tal carácter si la Biblia solo hubiera tenido una
paternidad humana?
El canon completo de la Biblia ha estado en manos de los hombres durante casi 2000 años. El
Pentateuco (Génesis, Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio) ha estado disponible para el
hombre casi por 3600 años. ¿Cómo, o por qué, han estado estos libros tanto tiempo en
circulación?.
Siguiendo esta misma línea de raciocinio, es interesante señalar que hubo otros libros escritos
por los judíos que eran contemporáneos con los libros de Josué, Números y Crónicas (Números
21:14; Josué 10:13; 1 Crónicas 22:29). Pero estos libros no han sobrevivido hasta el día de hoy.
Es evidente que los judíos no los consideraban sobre la misma base que a la Biblia. Los libros de
la Biblia fueron confirmados como inspirados, por las poderosas obras de Dios y eran por ello
cuidadosamente guardados por los judíos. Ello constituye evidencia de que fueron
9
E.S. Bates dijo:, y dijo bien: “ningún individuo, ningún César ni Napoleón, ha tenido una parte
tan grande en la historia humana como este libro...Si sólo quedaran fragmentos y trozos de
nuestra civilización, entre ellos todavía encontraríamos la Biblia, entera y sin daños. El libro que
sobrevivió al imperio Romano sobrevivirá a cualquier destrucción que pueda venir”.
5. ARMONIA HISTORICA
La Biblia es totalmente armónica con la historia. La arqueología ha confirmado la exactitud
histórica de la Biblia una vez tras otra. El campo de la arqueología no contradice la historia tal
como ésta es presentada en la Biblia. Coder y Howe escribieron: “Las Escrituras mencionan
grandes naciones, reyes, ciudades, pueblos, ligándolo todo con fechas y episodios específico,
durante miles de años, sin cometer jamás ningún error (énfasis mío, R.E.D.)”
Tenemos que contender por la limpieza al tratar de ello. Cualquier otro documento es
considerado exacto hasta que no se demuestra su inexactitud. Los que tiene prejuicios contra la
Biblia la consideran inexacta hasta que no se demuestre que es exacta. Pero así es realmente el
prejuicio contra la Biblia. Los que niegan la exactitud histórica de la Biblia tienen que demostrar
que ello es así. ¿Pueden venir con una discrepancia histórica? ¿Pueden presentar una
contradicción histórica con la Biblia? Estas discrepancias y contradicciones no pueden ser
halladas. Y mirando a la historia ya pasada podemos suponer que ello nunca sucedería en lo
futuro.
¿Tiene alguien la capacidad de emitir principios que fuesen universales y adaptables para los
hombres en todas las épocas? Los inútiles esfuerzos humanos para conseguirlo desde el cierre del
canon del Nuevo Testamento y en la antigüedad antes de ello, constituyen prueba de que esta
tarea está más allá de su alcance. La Biblia tiene que ser de origen divino debido a la incapacidad
humana para producir una manera de vivir como la que se expone en las Sagradas Escrituras.
Varios hombres principales de todas las épocas han reconocido el asombroso efecto que la
Biblia ha tenido sobre la vida de los hombres y su valor para conformar una manera de pensar y
de vivir correctos. Jean Jaques Rousseau, un escritor escéptico, afirmó “Tengo que confesar que
la majestuosidad de las Escrituras me deja atónito...si hubiera sido de invención humana, el
inventor sería más grande que el más grande de los héroes”. El general U. S. Grant dijo: ”Aferraos
a la Biblia como el ancla firme de vuestras libertades, escribid sus preceptos en vuestros
corazones y practicadlos en vuestras vidas. Todos estamos en deuda por la influencia de este libro
por todo el progreso hecho en la verdadera civilización, y a el tenemos que mirar como nuestro
conductor en el futuro”. John Quincy Adams también escribió: “He hecho mi práctica habitual
durante varios años; leer la Biblia entera una vez al año. Por lo general me dedicó a su lectura
durante la primera hora después de levantarme por la mañana”. Abraham Lincoln escribió en
1864: “Toma este libro todo lo que puedas con la razón, y el resto con la fe, y vivirás y morirás un
hombre más feliz y mejor”. Woodrow Wilson dijo en un discurso en 1911, con referencia a la
Biblia: “Un hombre se ha encontrado a sí mismo cuando ha encontrado su relación con el resto
del universo, y aquí está el libro donde se exponen estas relaciones”. “Si permanecemos en los
principios enseñados en la Biblia”, advirtió Daniel Webster, “nuestro país prosperará, pero si
nosotros y nuestra posteridad descuidamos su instrucción y autoridad nadie puede decir cuan
10
7.1. Hebreo. El idioma original del pueblo de Israel era el hebreo, en el que se escribió la
mayor parte del Antiguo Testamento.
7.2. Arameo. El nombre hebreo de Siria es Aram. Cuyo idioma se conocía como el arameo,
muy parecido al hebreo aunque diferente.
El arameo llegó a ser el idioma internacional del Oriente Medio durante los años
anteriores a la caída de Jerusalén. En Isaías 36 (especialmente los vv. 11-13) vemos un ejemplo
interesante de la relación entre el hebreo y el arameo en los días del rey Ezequías. El arameo se
usaba para discutir con los extranjeros, mientras que el hebreo se empleaba con la gente común.
Parece que cuando los babilonios conquistaron Jerusalén y se llevaron a muchas
personas de Judá a Babilonia, se inicio el fin de la lengua hebrea. Después de esto el arameo llegó
a ser más importante no solo en Israel, sino también en otras regiones. Esto duró años y para la
época de Jesús el hebreo probablemente ya no se utilizaba, excepto para fines religiosos. Desde
Nehemías 8:8 se pueden hallar pruebas de este cambio en el idioma, pues el libro de la ley (el
Pentateuco) se leyó en hebreo y se tradujo allí mismo en forma oral al arameo para que las
personas lo comprendieran.
Algunas partes del Antiguo Testamento están escritas en arameo –Esdras 4:7-6:18 y
Daniel 2:4-7:28- como también algunos versículos aislados en otras partes. Las versiones no
oficiales de los materiales del Antiguo Testamento también se tradujeron al arameo para ayudar a
los que predicaban en las sinagogas. Estas traducciones se conocen con el nombre de “Targúm”.
7.3. Griego. Alejandro Magno fue un poderoso conquistador que sometió a todos los países
desde Grecia hasta Egipto e India; entre ellos Siria, Israel y Persia. Tras su muerte, sus generales
se dividieron el territorio. Uno de ellos fue el primero de la familia de los Tolomeos y gobernó sobre
Egipto. El otro fue el primero de la dinastía Seléucida, y gobernó sobre Siria. Desde ese tiempo, al
menos, el griego pasó a ser una lengua muy importante en esa parte del mundo.
Estas dos familias de reyes –los lágidas en Egipto y los seléucidas en Siria- llegaron a ser
muy importantes en la historia del pueblo judío en el período comprendido entre el Antiguo y
Nuevo Testamento. Siempre estaban en guerra por el control de la tierra que mediaba entre ellos,
por lo que hubo muchas batallas en Israel. Unas veces era gobernado por Egipto y otras por Siria.
Finalmente, uno de los reyes de Siria llamado Antioco IV Epifanes intentó destruir la
religión judía. Sus soldados entraron en el templo donde les era prohibido el acceso, y llegaron
incluso hasta sacrificar a un cerdo en el altar. Trataron de forzar a los judíos a comer carne de
cerdo y a ejecutar otras cosas que estaban en contra de sus creencias. Esta situación fue tan
grave que al fin estalló una rebelión encabezada por la familia de los Macabeos. La rebelión tuvo
éxito. Sacaron al ejército extranjero y se independizaron.
Durante este tiempo el líder de los judíos fue el sumo sacerdote. No solo era líder religioso,
sino político. Los judíos fueron independientes por casi 100 años, hasta que finalmente fueron
anexados al imperio romano, aproximadamente 60 años antes del nacimiento de Jesús.
Antes de la caída de Jerusalén muchos de los judíos se habían ido a Egipto, y con el
correr de los años esa comunidad se hizo muy importante. Al igual que otros judíos que habían
emigrado a otras regiones dejaron de hablar el hebreo. Para ellos el nuevo idioma era el griego.
Estos judíos ansiaban leer las Escrituras en un idioma que pudieran entender; y tomaron las
medidas necesarias para que los libros del Antiguo Testamento se tradujeron al griego. Esta es la
famosa traducción que hoy se conoce como la Septuaginta.
La comunidad judía que utilizaba la Septuaginta no solo usó los libros traducidos del
hebreo. Habían también otras obras religiosas que se habían escrito en griego (o en hebreo,
aunque solo nos han llegado en griego) de los cuales algunos se añadieron a la Septuaginta. Por
tanto, la Septuaginta desde el principio fue bastante diferente de los Escritos hebreos.
7.4. El idioma de Jesús. En la época de Jesús el idioma de Palestina (Galilea, Samaria y
Judea) era el arameo, con el que se cree les habló a sus discípulos y a las multitudes. Sin
embargo, es muy posible que también usara el griego, por ejemplo, cuando le habló a Pilato.
Aunque el latín era el verdadero idioma de los romanos, el griego era el principal del imperio.
Muchos eruditos creen que el evangelio de San Marcos se escribió en arameo y se tradujo
después al griego, mientras que otros piensan que también originalmente se escribieron otros
pasajes del Nuevo Testamento en arameo o hebreo. Esto tal vez sea así, pero lo que si es cierto es
que los únicos materiales del Nuevo Testamento que tenemos hoy están todos en griego. Para el
tiempo en que se escribía el Nuevo Testamento la iglesia cristiana se había extendido a muchas
regiones y países, y el griego era la lengua requerida.
Esto es sumamente interesante porque significa que –en su mayor parte- no tenemos
registro alguno de las palabras exactas de Jesús. Contamos con sus palabras solo en la
traducción griega que usaron los escritores del Evangelio, hay unos cuantos casos en que el
Nuevo Testamento usa términos arameos, como por ejemplo, abba (“padre”). Desde sus mismos
inicios el cristianismo es una religión que ha echado mano de la traducción para darles sus
Escrituras a los creyentes. Los que participamos en la traducción hoy en día simplemente
estamos siguiendo los pasos de los primeros escritores del Evangelio.
Esto también es cierto en otra forma. Cuando los escritores del Nuevo Testamento
deseaban citar el Antiguo Testamento debían hacerlo en griego. Básicamente lo hacían en una de
tres formas:
Por la forma de las citas pareciera que en un 60% o más de las veces se utilizó la
Septuaginta para citar el Antiguo Testamento en el Nuevo.
Cuando la iglesia cristiana quiso ponerse de acuerdo sobre cuales libros debían integrar
su propia Biblia completa, surgieron varios desacuerdos en relación con el Antiguo Testamento.
Algunos crían que solo los libros hebreos debían incluirse, pues eran los únicos que aceptaban los
judíos. Otros pensaban que no debían perderse los libros y las partes adicionales incluidas en la
Septuaginta. Este desacuerdo nunca se resolvió entre los diferentes grupos de cristianos, y sigue
vigente entre nosotros hasta hoy.
La Iglesia Católica Romana acepta los libros hebreos como la primera parte del Antiguo
Testamento, pero considera que el material proveniente del griego es también parte plena de este
testamento (la segunda parte, o lo que llaman el “Deuterocanon”). Los anglicanos y algunas
iglesias protestantes también utilizan todos o algunos de estos libros del griego, los cuales
fueron incluidos en la mayoría de las versiones protestantes cuando se tradujeron por primera
vez a una lengua vernácula. Sin embargo, otras iglesias protestantes consideraron como parte
de la Biblia a los libros hebreos, de manera que ahora casi todas las versiones protestantes
excluyen los libros del griego. Por otro lado, las iglesias ortodoxas tienen más libros que
consideran autoritativos, aunque esto también varía de un grupo a otro.
Debido a eso ahora tenemos dos (y quizá pronto tres) ediciones de muchas traducciones
de la Biblia. La edición más breve contiene sólo los libros del hebreo y es la preferida por la
mayoría de las iglesias protestantes. La edición más larga es principalmente la de los católicos,
aunque también la utilizan algunos luteranos y anglicanos. Las iglesias ortodoxas, que sólo hace
poco han empezado a pensar en hacer traducciones modernas, quizá requieran otra versión 2.
fueron usados para la escritura, pero su uso de parte de los escritores sagrados es muy
incierto.
Además de lo dicho antes, los siguientes hechos pueden explicar la inexistencia de los
originales:
a) Era costumbre de los judíos enterrar los manuscritos deteriorados (para evitar la
idolatría, que pueda caer en manos de los gentiles, etc).
b) Los reyes idólatras y rebeldes pueden haber contribuido a la destrucción de los
originales, como el caso descrito en Jer. 36:20-26.
13
c) Antíoco Epífanes, rey de Siria (175-164 a.C.) dominó sobre Palestina y trató de exterminar
la religión judía, profanó el templo y destruyó todas las copias que halló de las Escrituras.
d) En los días del emperador romano Diocleciano (284-305 d.C) se desató una feroz
persecución contra la iglesia cristiana y se destruyeron muchos escritos sagrados.
Los textos en lengua original que usan los actuales eruditos para preparar las versiones
modernas son reproducciones de copias de los manuscritos originales. Copias de manuscritos
originales, hay muchas, en varias partes del mundo. Mencionaremos los tres más importantes:
El Manuscrito Vaticano (se encuentra en Roma)
El Manuscrito Sinaítico (se encuentra en Londres)
El Manuscrito Alejandrino (se encuentra en Londres)
La autenticidad de estos manuscritos ha sido reafirmada por los rollos del Mar Muerto,
hallados en 1947, entre los cuales se halló un manuscrito de Isaías del siglo II a.C., y
fragmentos de todo el Antiguo Testamento, excepto Ester. Los manuscritos bíblicos son indicados
con la abreviatura MS.
11. TRADUCCIONES FAMOSAS DE LA BIBLIA
11.2 La Vulgata Latina. Traducida al latín, por Jerónimo, a fines del siglo IV. Se
constituyó en la versión autorizada de la Iglesia Católica Romana.
11.3. La Biblia del Oso. Es la primera Biblia completa en castellano, traducida por
Casiodoro de Reina. Apareció en Basilea (Suiza) en 1569. Debe su nombre al hecho que en su
primera edición tenía en su portada la figura de un oso. En 1602, en Amsterdam, Cipriano de
Valera hizo la primera revisión de esta Biblia, razón por la cual se le conoce actualmente como
la versión Reina-Valera.
11.4. La versión de Felipe Scío de San Miguel. Aparece en 1793. Es la primera traducción
al español (católica), de la Vulgata Latina.
11.5. La versión Félix Torres Amat. Otra versión católica. Apareció en Barcelona, el año
1823.
11.7. La Biblia de Jerusalén. Apareció en 1967. Es una excelente versión (católica). Antes
de esta versión se publicaron la versión de José Straubinger -la primera traducción hecha en
América Latina (Argentina)-, y la versión Bover Cantera (España 1947), una buena Biblia de
estudio.
* Hay otras varias versiones tanto de toda la Biblia como del Nuevo Testamento, pero aquí
hemos citado las más importantes.
El propósito de este capítulo es examinar la evidencia textual de nuestra Biblia. ¿Puede uno
confiar en el texto de nuestra Biblia? ¿Podemos tener certidumbre de que tenemos las palabras de
los escritores originales? ¿Cuáles son algunos de los documentos sobre los que basamos nuestro
texto actual? Estas son unas pocas preguntas que tenemos que considerar en este capítulo.
Muchos críticos bíblicos creen hoy que hay muy poca evidencia textual para apoyar el texto de
la Biblia. Y la evidencia que tenemos, dicen ellos, es inexacta. Pero bien al contrario, la cantidad
de versiones antiguas y manuscritos que tenemos en nuestro poder hoy en día para la
comparación textual y la investigación es abrumadora. En la actualidad existen muchas antiguas
versiones, manuscritos y citas de antiguos escritores, tanto procedentes del Antiguo como del
Nuevo Testamento, que colectivamente, establecen un fundamento sobre el que reposa
sólidamente el texto de nuestra Biblia. Examinemos alguna de esta evidencia.
1. EVIDENCIA TEXTUAL DEL ANTIGUO TESTAMENTO
La cantidad de manuscritos antiguos y de versiones también antiguas del Antiguo Testamento
es grande. Aquí tenemos espacio para considerar sólo unos pocos.
1.1. Los Targúmenes O Tárgum (“hablar”). Cuando los judíos volvieron del cautiverio
babilónico en el año 539 a.C. , muchos de ellos sólo podían hablar arameo, el lenguaje de sus
conquistadores. Siendo ello así, era necesario que se tradujeran o parafrasearan porciones del
Antiguo Testamento al arameo (cp. Esdras 4:7)también surgió la necesidad de escribir
comentarios del texto hebreo. Esto fue indudablemente el comienzo de la redacción de los
Targúmenes.
Al principio el trabajo se hacía oralmente, pero las traducciones fueron gradualmente
reducidas a un elaborado sistema, se fijaron y finalmente quedaron escritas. Los Targúmenes
escritos parecen haber sido preparados por diferentes hombres, en diferentes épocas, desde el
siglo I hasta el siglo X ó Xi d.C., aunque algunos de ellos contienen materiales remontándose a los
siglos a.C.
Los Targúmenes son valiosos debido a sus citas del Antiguo Testamento así como por su
traducción o paráfrasis de muchos versículos del Antiguo Testamento. Su antiguo origen y
carácter son una valiosa fuente para la determinación exacta del texto del Antiguo Testamento.
De sus citas del texto podemos conseguir lecturas para pasajes del Antiguo Testamento. En base
de estos comentarios podemos vislumbrar como los antiguos judíos interpretaban el Antiguo
Testamento.
1.2. Los Talmuds (“enseñar”, “enseñanza”, “doctrina”). El Talmud es una colección de
dichos de varios escribas, que fueron transmitidos oralmente durante varios siglos, y que al fin
fueron fijados por escrito alrededor del 200 d.C., aunque muchos fueron añadidos
posteriormente. Los Talmuds eran conocidos por diferentes nombres según su origen, como el
Talmud Palestino y el Talmud Babilónico.
Lo importante a recordar con respecto a los Talmuds es que dan citas de todos los libros
del Antiguo Testamento, aclamándolo como de origen divino. Dan mucha evidencia para el texto
del Antiguo Testamento tal como lo tenemos hoy. Explica P.B. Wells: “Los Talmudistas no se
ocupaban tanto de fijar el texto como de explicarlo. Sus citas de las Escrituras, son sin embargo,
generalmente concordante con el texto hebreo recibido.
1.3. Los Rollos de Mar Muerto. En los montes del extremo noroccidental del Mar Muerto,
alrededor de comienzos del mes de Marzo de 1947, dos pastores beduinos hicieron
accidentalmente uno de los descubrimientos más significativos y entusiamantes de todas la
historia. Descubrieron lo que más tarde llegó a conocerse como los Rollos del Mar Muerto.
Descubiertos en cuevas cercanas a la comunidad de Qumrán en el Mar Muerto, estos rollos y
fragmentos se contaban por miles. “En total, los fragmentos de manuscritos constituyen más de
400 libros, unos cuantos de ellos casi intactos, y más de 40,000 fragmentos. Noventa de estos
libros pertenecen a la Biblia, encontrándose representados en ellos cada uno de los libros del
Antiguo Testamento, excepto el de Ester”
1.4. La Septuaginta. La Septuaginta es una de las ayudas de más valor que tenemos en el
campo de la crítica textual. Fue la primera traducción completa del Antiguo Testamento en
otro idioma. Esta traducción del hebreo al griego fue iniciada alrededor del 280 a.C., con la
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traducción del Pentateuco por unas setenta personas en Alejandría, Egipto. El resto del Antiguo
Testamento fue traducido a lo largo de los siguientes cien años. Es comúnmente denotada con los
números LXX, indicando los setenta hombres que la tradujeron. La palabra Septuaginta es un
término latino que significa “setenta”.
Hay algunos hechos muy interesantes que rodean la Septuaginta y que tenemos que
recordar. Esta era la versión utilizada por los judíos en la época de Cristo. Y fue un importante
factor para preparar al hombre para la venida del Redentor. Jesús y los apóstoles citaron de la
Septuaginta. Los más antiguos fragmentos que tenemos de la Septuaginta en la actualidad se
encontraron sobre una momia egipcia, y se remontan a alrededor del 150 a.C. Así, tenemos unas
traducciones de porciones del Antiguo Testamento que se remontan a unos pocos cientos de años
del cierre del canon del Antiguo Testamento
1.5. La Hexapla. La Hexapla contenía una traducción del Antiguo Testamento efectuada por
Orígenes, además de otras cinco traducciones dispuestas en seis columnas. La distribución era:
el texto hebreo corriente, una transliteración del texto hebreo, traducciones Aquila (128 d.C.),
Símaco (200 d.C.) y Teodoción (180 d.C.). Incluía también la Septuaginta. Este trabajo fue
llevado a cabo en Cesarea y fue finalizado alrededor del 240 d.C. La Hexapla, debido a su gran
extensión, nunca fue copiada como un todo. La copia de Orígenes fue guardada en la Biblioteca
de Cesarea. Jerónimo la vio y estudió en el siglo cuarto d.C. La quinta columna, que era la
revisión de la Septuaginta llevada a cabo por Orígenes, fue copiada en muchas ocasiones, pero
sólo porciones de ella existen en la actualidad.
1.6. El Papiro Nash. El Papiro Nash consiste en cuatro fragmentos de los diez mandamientos
y de Deuteronomio 6:4-9. Está datado entre el siglo segundo a.C. y el siglo primero d.C. Y, de
paso, era la parte más antigua conocida del Antiguo Testamento antes del descubrimiento de los
Rollos del Mar Muerto.
1.7. La Vulgata Latina. La Vulgata es una traducción del hebreo al latín hecha por
Jerónimo alrededor del 382 d.C. La Vulgata fue escrita con una estrecha consideración a la
Septuaginta y a la Hexapla de Orígenes. En la actualidad, existe una antigua copia de la Vulgata
en la Biblioteca Vaticana de Roma. Es considerada como el texto oficial de la iglesia católica.
1.8. Los Códices. Originalmente, “Codex” significaba “un canon de la ley”. Pero este término
se aplica comúnmente a los antiguos manuscritos de la Biblia que contienen en forma de libro
bien la totalidad, o grandes secciones del texto del Antiguo y Nuevo Testamento. Lo que sigue son
algunos de los más importantes Códices de los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo, junto con
sus respectivas fechas, lugar de descubrimiento y contenido. Contienen traducciones del Antiguo
Testamento al griego.
· Codex de El Cairo. Este Códice fue descubierto en Tiberias en la ribera occidental del Mar
de Galilea. Data de alrededor del 895 d.C. Y contiene los profetas anteriores y posteriores.
· Codex de Leningrado. Data del 1088 d.C. Contiene los Profetas Posteriores. Es el más
grande y único completo manuscrito del Antiguo Testamento.
· Codex Vaticanus. El Vaticanus data de alrededor de mediados del siglo cuarto d.C. Contiene
casi la totalidad del Antiguo y del Nuevo Testamento.
· Codex Alejandrinus. Data del siglo quinto d.C. (alrededor del 450 d.C.). Contiene toda la
Biblia excepto por diez hojas en el Antiguo Testamento y de veinticinco hojas del Evangelio de
Mateo, dos de Juan y tres de Corintios.
· Codex Sinaíticus. Fue descubierto en un monasterio al pie del monte Sinaí por Constantine
Tischendorf. Data de alrededor del 340 d.C. Y contiene fragmentos del Antiguo Testamento y de
casi todo el Nuevo Testamento.
Se podría hacer una relación de otros manuscritos y versiones que destacarían el hecho de
que la evidencia textual es muy fuerte en apoyo de nuestro Antiguo Testamento. También existen
antiguas versiones arameas, siríacas, coptas y góticas del Antiguo Testamento que reciben
consideración en la crítica textual. Así que cuando hablamos de la evidencia textual del Antiguo
Testamento no nos referimos a la evidencia de unas pocas copias desgastadas del texto. Estamos
refiriéndonos a un cúmulo de material que puede ser utilizado para su comparación.
2. EVIDENCIA TEXTUAL DEL NUEVO TESTAMENTO
La evidencia en apoyo del Nuevo Testamento es aún más convincente que para el Antiguo
Testamento. Hay tres categorías de esta evidencia: manuscritos antiguos, versiones antiguas y
citas de los “padres de la iglesia”. Los manuscritos, las versiones y las citas del Nuevo
Testamento existen en decenas de millares. Ya se han relacionado tres de las más grandes
fuentes para el examen del crítico textual –Códice Sinaítico, Códice Alejandrino y Códice Vaticano.
Un examen de estos manuscritos, más las versiones y citas del Nuevo Testamento, eliminará
cualquier duda acerca de la exactitud del texto de nuestro días.
16
Tenemos que tener presente que los libros o epístolas del Nuevo Testamento no fueron escritos
al mismo tiempo y reunidos en un solo libro en el tiempo en que fueron redactados. Cuando los
libros o cartas fueron escritas, fueron copiados individualmente a través de los años y finalmente
fueron reunidos como los veintisiete libros del Nuevo Testamento. Tenemos también que recordar
que cada libro era considerado inspirado en el momento de ser redactado. Estos documentos no
fueron reunidos como canon del Nuevo Testamento sino hasta muchos años después de su
redacción. Pero fueron recibidos como autorizados por parte de aquellos que al principio los
recibieron y leyeron. F.F. Bruce dice correctamente: “Los primeros concilios eclesiásticos que
clasificaron los libros canónicos tuvieron lugar en el norte de Africa, en Hippo Regius en el 393 y
en Cartago en el 397; pero estos concilios no impusieron nada nuevo sobre las comunidades
cristianas sino que edificaron lo que era ya la práctica general de estas comunidades”.
Los libros del Nuevo Testamento no fueron hechos inspirados por un concilio humano, sino
que fueron inspirados por Dios en el momento en que fueron redactados. Pablo escribió: ”Si
alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del
Señor”. Esta afirmación era verdadera en el momento en que fue redactada, cientos de años antes
de la ratificación de los libros del Nuevo Testamento por concilios humanos. Cuando Dios daba a
conocer que éste o aquél era un apóstol o profeta inspirado –esto se hacía mediante
manifestaciones milagrosas- también se consideraba inspirado lo que escribió el apóstol o profeta.
3. EXAMEN DE LA EVIDENCIA TEXTUAL DEL NUEVO TESTAMENTO
Examinemos ahora de algunas de las evidencias que se mantienen en apoyo de nuestro texto
del Nuevo Testamento. Este estudio es una ciencia por si misma. Pero, desafortunadamente, aquí
tenemos espacio sólo lo que esta área involucra. Sin embargo, un mero examen superficial de este
campo es suficiente para darnos información acerca de la exactitud el texto del Nuevo
Testamento.
81 Papiros: Casi todos estos se originaron en Egipto. Estos manuscritos sobre papiros datan
entre los siglos segundo y octavo y representan a todos los veintisiete libros del Nuevo Testamento
267 Unciales (escritos en mayúsculas sin espaciado entre mayúsculas o párrafos). Muchos de
los unciales sobreviven sólo en fragmentos. La mayor parte de ellos datan entre los siglos
cuarto o undécimo.
2,764 Cursivos (escritos en minúsculas). La mayor parte de los cursivos datan entre los siglos
noveno y diecisiete.
2,143 Leccionario: Los leccionarios son formas u órdenes escritas de culto que contienen
varias citas de las Escrituras. La mayor parte de estos leccionarios datan de entre los siglos
noveno y diecisiete.
30 Ostraca: Los óstraca son trozos rotos de cerámica con porciones o citas de las escrituras
escritos en ellos.
De los anteriores manuscritos muchos nos remontan a dentro de unos pocos siglos del
autógrafo original. Otros, asombrosamente a unos poco años del original. Aquí se da una relación
de sólo una fracción de los manuscritos más importantes con sus fechas y contenidos:
3.1.1. Papiro de John Rylands. Fecha: 125-140 d.C. (El más antiguo manuscrito del
Nuevo Testamento). Contenido: Fragmento del Evangelio de Juan: Juan 18:31-33,37.
(Nota del traductor: En la actualidad hay fragmentos más antiguos del Nuevo Testamento,
descubiertos en la Cueva 7 del Qumrán, fechados antes del año 70 d.C., y correspondientes a
pasajes de Marcos, Hechos, Romanos, 1 Timoteo, Santiago, 2 Pedro. Ver Vila-Escuain, “Qumrán”,
Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, pags. 980,981,988, CLIE, Terrasa, 1985).
Lo anterior nos da una idea de los manuscritos básicos con los que tiene que ver el crítico
textual. Estas versiones datan de entre los siglos segundo y sétimo d.C., y se agrupan
comúnmente tal como sigue: Siríaca (siglos segundo a sétimo), Copta (siglos tercero a sexto),
Gótica (siglo cuarto), Armenia (siglos cuarto a quinto), Etiópica (siglo sexto), Georgiana (siglo
quinto) y Nubia (siglo sexto). Sigue a continuación una relación de algunas de estas líneas en
cuanto a su origen y uso:
· Vetus Latina: El latín era la lengua oficial de Roma. Es indudable que el Nuevo Testamento
fue traducido al latín en la última parte del siglo segundo. Se hicieron muchas traducciones
independientes en los siglos tercero y cuarto. En el año 382 d.C. un hombre llamado Dámaso
encargó a Jerónimo la traducción de la Vulgata Latina. Como ya se ha dicho antes, esta
traducción vino a ser más tarde la traducción oficial de la iglesia católica romana.
· Vieja Siríaca: Es posible que partes del Nuevo Testamento fueron traducidos al siriaco
(estrechamente relacionado con el arameo) alrededor de mediados del siglo segundo. Se atribuye a
Taciano la redacción de partes de los registros evangélicos, obra que recibe el nombre de
Diatessaron, alrededor del 160 d.C. La Peshito (nombre que significa “correcto” o “sencilla”) fue
traducida en el siglo tercero. La Peshito es una traducción todavía utilizada por muchos en el
Medio Oriente.
· Versión Gótica: Fue traducida por Ulfilas alrededor del siglo cuarto. Esta es la primera
versión que representa el texto bizantino.
· Versión Copta: Al extenderse el cristianismo por Egipto surgió la necesidad de traducir las
Escrituras a la lengua de los egipcios. Así, el Nuevo Testamento fue probablemente traducido al
dialecto sahídico en el siglo tercero. Fue traducido a otros dialectos en años posteriores al surgir
nuevas necesidades.
La evidencia textual conseguida en base de las muchas versiones antiguas que poseemos para
su examen en la actualidad dan un apoyo indestructible para la fidedignidad de nuestro texto del
Nuevo Testamento. Cada estudioso de la Biblia debería darse cuenta de esto. La crítica de que
nuestro Nuevo Testamento es incompleto, impreciso e indigno de confianza cae ciertamente ante
la luz de tal evidencia. En realidad, tales críticas se basan sólo en la ignorancia de la evidencia
misma.
3.3. Citas de los “Padres de la Iglesia”. Los “padres de la iglesia” o líderes que vivieron
durante los siglos segundo y tercero d.C., escribieron cartas de aliento para las iglesias
desalentadas y perseguidas así como defensas apologéticas ante los gobernantes romanos. En sus
escritos aparecen más de 36,000 citas del Nuevo Testamento. Pero muchas de estas citas se
escribieron de memoria. J. Harold Greenlee escribió “Sí cada ms. (manuscrito) del Nuevo
Testamento mismo fuera destruido el Nuevo Testamento podría ser virtualmente reconstruido en
base de otra fuente significativa, esto es, los miles de citas de pasajes del N.T. en los escritos de
los Padres de la Iglesia, principalmente en griego, latín y siriaco”. Los siguientes puntos
relacionan sólo unos pocos de los principales nombres en este campo de estudio:
· Clemente de Roma (30-100 d.C.): Clemente escribió una carta a la iglesia de Corinto
alrededor del 97 d.C. (Algunos piensan que puede tratarse del Clemente mencionado por Pablo en
Filipenses 4:3). “Esta epístola contiene 150 citas del Antiguo Testamento así como numerosas
referencias a escritos del Nuevo Testamento”. Clemente cita y muestra su familiaridad con
Romanos, 1 Corintios, Efesios, 1 Timoteo, Tito, Hebreos, y 1 de Juan. Las citas de Clemente y de
otros escritores apostólicos dan evidencia de la temprana aceptación de los libros del Nuevo
Testamento, así como de su canonización.
· Justino (100-165 d.C.): Justino “nació en Samaria, se convirtió en Efeso (quizá), y fue
maestro cristiano en Roma; es el más importante de los apologistas del siglo segundo, conocido
como “Mártir” por la muerte en que murió”. En sus registros Justino se refiere muchas veces al
Nuevo Testamento y defiende muchas enseñanzas del Nuevo Testamento, como el culto en
domingo. Escribió: “Y en el día llamado Domingo, todos los que viven en ciudades o en el campo
se reúnen en un lugar, y se leen las memorias de los apóstoles o los escritos de los profetas hasta
allí donde el tiempo le permite”. Justino cita unas 43 veces de Mateo y 19 veces de Lucas.
Numerosas otras citas son tomadas de Juan y Marcos. Parece que citó mayormente de los
registros evangélicos.
· Ireneo (125-192?): Ireneo fue obispo de Lyon y escribió extensamente en defensa el
cristianismo. La mayor parte de sus escritos se han perdido, pero una de sus más grandes obras
sigue disponible: Contra herejías (escrita alrededor del 185). Cita del Nuevo Testamento más de
1,800 veces, utilizando los cuatro evangelios, Hechos, las Trece Epístolas de Pablo, 1 Pedro, 1
Juan y Apocalipsis. Consideraba inspirados y autorizados todos los libros del Nuevo Testamento.
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Algo importante a recordar acerca de los escritos de los antiguos Padres Apostólicos es que
mencionan todos los veintisiete libros del Nuevo Testamento como de origen divino. Esto refuerza
el hecho de que el canon del Nuevo Testamento quedó concluido con la traducción del último de
los veintisiete libros: Apocalipsis. Ningún otro de los escritos del siglo primero era considerado
inspirado por los cristianos primitivos. Lighfoot escribió; “Si no es más tarde que a mediados del
siglo segundo que comienzan a ser extensamente leídas en reuniones públicas las cartas de los
apóstoles, no es más tarde que a fines del siglo segundo aparecen listas sustanciales de los libros
del Nuevo Testamento. Y estas listas, contienen sólo los veintisiete libros del Nuevo Testamento.
Estos libros son literatura judía e historias del turbulento período de la nación de Israel entre
el 200 a.C. y 100 d.C. Por lo general se dividen en las siguientes categorías en base de su
contenido: Históricos (1 Esdras, 1 y 2 Macabeos), Legendarios (Tobit, Judit, Añadiduras de
Ester, Cántico de los Tres Jóvenes, Bel y el Dragón), Proféticos (Baruc, Oración de Manasés, 2
Esdras), y Eticos (Eclesiástico, Sabiduría de Salomón).
2.2. Los libros apócrifos no pretenden inspiración, ni pretenden ser obras de profetas.
Las características proféticas que caracterizan a los profetas del Antiguo Testamento están
ausentes de estos libros.
2.3. Los libros apócrifos no fueron considerados parte del canon del Antiguo Testamento
cuando fueron escritos. Cuando los treintinueve libros del Antiguo Testamento fueron escritos
vinieron a formar automáticamente parte del canon del Antiguo Testamento. Los judíos los
consideraban inspirados porque sabían que sus escritores eran hombres inspirados por Dios.
Esto no se puede afirmar de los libros apócrifos. Fueron añadidos cientos de años después del
cierre del canon del Antiguo Testamento.
Se desconoce la fecha exacta en que fueron añadidos estos libros a los treintinueve del
Antiguo Testamento. La Iglesia católica los añadió como canónicos en el Concilio de Trento en
1546. Pero algunas antiguas copias de la Septuaginta contienen los apócrifos. Sin embargo, es
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dudoso que estos libros fueran inmediatamente añadidos a la Septuaginta cuando fueron
escritos. La evidencia parece apoyar el hecho de que los libros apócrifos fueron añadidos al canon
muchos años después de su redacción. Josefo escribió: “Nosotros no tenemos una cantidad de
libros innumerables entre nosotros, discrepando entre sí y contradiciéndose (como sucede con los
griegos), sino sólo veintidos (los 39 de nuestro Antiguo Testamento), que contienen los registros de
todos los tiempos pasados y que con justicia son aceptados como divinos –y cuan firmemente
hemos dado crédito a estos libros de nuestra propia nación queda evidente por lo que hacemos;
porque durante tanto tiempo como ya ha transcurrido, nadie ha sido tan temerario como para
añadir nada a ellos, ni quitar nada, ni hacer ningún cambio en ellos”.
Estos veintidos libros mencionados por Flavio Josefo (historiador judío) son los treinta y
nueve libros que tenemos del Antiguo Testamento. Los antiguos judíos clasificaban los treinta y
nueve libros en veintidos diferentes divisiones.
Hay también otros antiguos escritores que rechazan los escritos apócrifos. Círilo de
Jerusalén, que nació alrededor del 315, se refirió a la Septuaginta diciendo; “Leed las divinas
escrituras, esto es, los veintidos libros del Antiguo Testamento que tradujeron los setenta y dos
intérpretes”. La versión griega de Aquila del 128 d.C. no contiene los apócrifos, como tampoco la
de Teodoción del 180 d.C. y Jerónimo rehusó incluir estos libros a su Vulgata Latina. Pero
fueron añadidos después de su muerte.
Para concluir este asunto, la evidencia de un apoyo sustancial al hecho de que el judío
ortodoxo jamás aceptó los apócrifos como parte de los veintidos libros que constituían el Antiguo
Testamento hebreo. Tampoco los aceptaron los cristianos del primer siglo. Sobre esta base no
podrían ser aceptados hoy en día como inspirados.
2.4. Jesús y los escritores del Nuevo Testamento no reconocieron los libros apócrifos.
Jesús y los escritores del Nuevo Testamento jamás se refirieron a los apócrifos, ni por cita, ni
por inferencia. Este es el más devastador argumento en contra de su inspiración. Si estos libros
hubieran sido añadidos al canon del Antiguo Testamento hacia la época de Jesús, es natural
que Cristo y sus apóstoles habrían levantado la voz en protesta de estos libros. Pero no se hace
ninguna objeción. Por cuanto no había objeción contra ellos, ni al mismo tiempo, ninguna cita
de sus textos, es lógico llegar a la conclusión de que no formaban parte del canon del Antiguo
Testamento y que Jesús y los escritores del Nuevo Testamento no los consideraban inspirados.
Los judíos no aceptaban los apócrifos como inspirados. Jesús no los aceptó como
inspirados. Siendo que no se da ninguna controversia entre Jesús y los judíos acerca de estos
libros, tenemos que llegar a la conclusión de que ambos estaban de acuerdo a su no inspiración y
no integración en el canon del Antiguo Testamento. De estos hechos se llega a la conclusión final
de que estos libros apócrifos no fueron inspirados por Dios. Por ello, no tienen lugar hoy en el
canon del Antiguo Testamento.
Otros puntos detallados podrían ser presentados para rechazar los apócrifos. Estos serán
suficientes para nuestra argumentación en contra de la argumentación de estos libros y de su
adición en el canon del Antiguo Testamento. Se dan para familiarizar el estudio de las muchas
dificultades que tienen que afrontarse al tratar de añadir los apócrifos al canon del Antiguo
Testamento. En cuanto a la fecha de redacción de estos libros, o por quien fueran escritos, no se
sabe con certeza. Pero es evidente de que no son escrituras inspiradas. Tenemos que mantener
esto en claro. Pero si que tienen un cierto valor, como lo añade Miller más abajo: “Aunque debido
a su falta de inspiración contienen inexactitudes, contradicciones, elementos absurdos y
enseñanzas que entran en conflicto con las Escrituras, dan sin embargo una valiosa información
acerca de la vida externa e interna del judaísmo, un atisbo al pensamiento, sentimiento, filosofía,
carácter e historia del judaísmo dentro del período de tiempo en que fueron escritos”.
Norman Geisler y William Nix concluyen este asunto de la siguiente manera: “Por ello
todos los argumentos utilizados a favor de la canonicidad de los libros apócrifos, sirven
meramente para demostrar que estos libros han recibido diversos grados de estima y
reconocimiento, llegando por lo general bien cortos de una plena canonicidad hasta la Iglesia
Católica Romana quien los pronunció oficialmente como canónicos en el año 1546 en el Concilio
de Trento. Este reconocimiento queda muy debajo de la canonicidad dada a los treinta y nueve
libros del Antiguo Testamento, y los abrumadores argumentos a favor de rechazar los apócrifos
como parte del canon y proveen una convincente evidencia de que los libros no son inspirados por
Dios”.
3. LOS APÓCRIFOS Y PSEUDOEPIGRAFOS DEL NUEVO TESTAMENTO
Los libros apócrifos del Nuevo Testamento –hay entre once y quince- se originaron alrededor
del siglo segundo y posteriormente. Estos libros contienen superficiales relatos acerca de los
primeros años de la vida de Jesús, falsos hechos de los apóstoles y otros relatos de naturaleza
legendaria. Estos escritos no deberían confundirse con lo de los Padres Apostólicos que
escribieron entre alrededor del 80 d.C. hasta el 200 d.C. Los padres apostólicos escribieron cartas
en defensa del cristianismo y para fortalecer las iglesias. Los libros apócrifos del Nuevo
Testamento son fantasiosas historias acerca de Jesús y los apóstoles. No fueron aceptados como
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inspirados cuando fueron escritos, y por esta razón tampoco debieran ser aceptados hoy en día
como inspirados. Evidentemente, no son libros inspirados.
También hay libros pseudoepígrafos del Nuevo Testamento como los del período del Antiguo
testamento. Hay alrededor de veinte de estos libros que pretenden ser escritos evangélicos o
epístolas, o apocalipsis, que datan de tiempos muy tempranos. Pero alrededor del siglo noveno,
Fotino relacionó unos 280, y posteriormente se han descubierto aún más. Pretenden haber sido
escritos por personajes neotestamentarios. Pero ninguno de estos libros fue aceptado como
inspirado por los más antiguos escritores. Su evidente carácter deja mucho que desear por lo que a
la inspiración respecta.
4. RECAPITULACIÓN
Se tiene que concluir, en base del análisis de los muchos antiguos documentos bíblicos que
existen en la actualidad, que la evidencia está abrumadoramente a favor de la exactitud de
nuestra Biblia actual. Sólo un mal conocimiento de los hechos puede producir la duda de un
escéptico en la exactitud de nuestra Biblia. Y solamente el deseo de buscar un apoyo antiguo para
errores religiosos le llevaría a uno a añadir a la autorizada colección de la autorizada Palabra de
Dios cualquier tipo de documentos no inspirados, como los libros apócrifos o pseudoepígrafos.
3. ESTRUCTURA DE LA BIBLIA
Presentaremos en este punto un resumen de la estructura de la Biblia en cuanto a su
composición en secciones principales, clasificación de libros por asuntos, división de libros en
capítulos y versículos y ciertas particularidades notables:
3.3. División en Capítulos y Versículos. Entre las divisiones naturales de los escritos
originales podemos citar al libro de los Salmos y Lamentaciones en los que las divisiones se
indican con letras. Las primeras secciones que se subdividieron fueron Pentateuco y los
Evangelios.
Los libros de la Biblia están divididos en un total de 1,189 capítulos; 929 son del A.T. y
260 del N.T.. el mayor capítulo de la Biblia es el Salmo 119 y el menor el Salmo 117. Los
capítulos de la Biblia a su vez se subdividen en 31,164 versículos; 23,214 del A.T. y 7,950
corresponden al N.T. El versículo mayor es Ester 8:9 y el menor es Éxodo 20:13.
Espíritu Santo.
DOCTRINA 21 LIBROS ROMANOS - JUDAS Epístolas dirigidas a las
iglesias e individuos. 1,2 Ti. y
Tit. se llaman las Epístolas
Pastorales. Desde Stg. a Jud.
se llaman Epístolas
Universales o Generales.
PROFECIA 1 LIBRO APOCALIPSIS Significa REVELACION. Trata
de la gloriosa manifestación
de nuestro Señor Jesucristo.
Es contraparte de Génesis y
nos presenta el final de la
presente dispensación
3.3. Clasificación de los libros de la Biblia. Esta clasificación es por asuntos y no por
orden cronológico. A fin de evitar confusión es necesario aclarar que hay varias formas de
clasificar los libros de la Biblia. La que hemos presentado es muy práctica.
3.4. Disposición de los libros de la Biblia. Es evidente la dirección de Dios en la forma
cómo están dispuestos los libros de la Biblia, pues presentan una correlación doctrinaria. Un
ejemplo en el AT es la hermosa relación que hay entre Salmos y Proverbios. El primero trata de
nuestro andar con Dios; el segundo, nuestro andar con los hombres.
SINTESIS DESARROLLO
5. PARTICULARIDADES DE LA BIBLIA
Los libros de Ester y Cantares no hablan de Dios, pero su presencia en ellos es innegable,
especialmente en los hechos milagrosos de Ester. Hay en la Biblia 8000 menciones de Dios por
sus varios nombres, y 177 menciones del Diablo por sus varios nombres.
El Salmo 119 contiene el alfabeto en hebreo en 22 secciones de 8 versículos cada una. El
número 22 corresponde a las letras del alfabeto Hebreo, y en cada sección todos los versículos
comienzan con una letra del alfabeto que corresponde a dicha sección. Algo similar ocurre con
Lamentaciones. Allí, en hebreo, los capítulos 1,2 y 4 tienen 22 versículos cada uno,
correspondientes a las 22 letras del alfabeto hebreo. Pero el capítulo 3 tiene 66 versículos, cada
tres de ellos llevan una letra del alfabeto, en orden correlativo.
El libro de Isaías es una Biblia en miniatura. Tiene 66 capítulos y dos secciones: La primera de
39 capítulos y la segunda de 27. El nombre Isaías significa "Salvación de Jehová", y el de Jesús
significa, "Jehová es Salvación". El capítulo 19 de 2 Reyes es idéntico a Isaías 37.
23
Se han planteado diversas teorías para explicar el hecho de la Inspiración. Mencionaremos las
siguientes:
2.1. Inspiración Parcial. Según esta teoría, no toda la Biblia es inspirada; sólo las
enseñanzas morales y doctrinales son inspiradas por Dios, en tanto que los pasajes narrativos e
históricos son producto de la mente humana, por consiguiente, no son confiables. Según esta
teoría, es necesario un intérprete inspirado para determinar qué partes de la Biblia son
inspiradas y cuáles no. Esto puede devenir en una manipulación grosera de la Biblia y
eventualmente, en su inutilidad, dada la incapacidad humana para determinar lo inspirado y lo
no inspirado de la Biblia.
2.2. Inspiración Natural. Esta teoría pretende humanizar la Biblia desde que afirma, que los
escritores sagrados fueron inspirados en el mismo sentido que los grandes escritores seculares.
Pone a la Biblia en el mismo nivel que las obras de Cervantes, Shakespeare o Unamuno.
2.4. Inspiración de Pensamiento. Según esta teoría el Espíritu Santo se limitó a dar a los
escritores de la Biblia el pensamiento, o la idea, y les dejó expresarse a su propia manera. Es
decir, los autores tuvieron libertad para expresar el pensamiento divino en sus propias palabras,
sin interferencia alguna. El pensamiento y la palabra no pueden ser separados. ¿Puede haber
pensamiento inspirado expresado en un lenguaje no inspirado?
Un hecho notorio e importante es que muchas veces el escritor no comprendía la verdad
revelada (1 P. 1:10,11; Dn. 12:8,9; Sal. 22:16-18; Is. 53). Es evidente que el Espíritu Santo ejercía
control sobre la selección de las palabras, pero le daba, al mismo tiempo, libertad de estilo al
autor.
2.5. Inspiración Verbal y Plenaria. Este es el punto de vista compatible con la Palabra de
Dios. De la inspiración de la Biblia se dice que es verbal porque cada palabra de la Biblia se
encuentra allí debido a que Dios así lo quiso. El Espíritu Santo condujo a cada escritor de tal
manera que aseguraba la inerrancia o infalibilidad de las escrituras, pero a la vez, permitía la
individualidad... Es plenaria porque todas las partes de la Biblia están igual y plenamente
inspiradas. En conclusión: La Biblia es verbalmente (todas las palabras) y plenariamente (todas
las partes) inspiradas por Dios. De todas estas teorías, esta última es la que concuerda con la
afirmación bíblica.
Es necesario, sin embargo, destacar que la inspiración verbal y plenaria se refiere a los
escritos originales. Los escritores sagrados fueron inspirados, pero no los escribas que
copiaron su trabajo. Esto explica algunas pequeñas variaciones que se han introducido en el
texto como resultado del proceso de copia de los originales. Variaciones que de ningún modo
cortan o modifican el sentido de la Palabra.
Inerrancia, indica la ausencia de error en los libros de la Biblia.
24
3.1.1. La Ley (Torah): Génesis hasta Deuteronomio. Una lectura del AT hace evidente
que desde épocas remotas los israelitas consideraron "canónico" al "libro del pacto" (Ex.24:7) o
"el libro de la ley" (Dt.31:26). Ver: 2 Cr.17:9; 2 R.22:8; 23:2,3 Neh.8.
3.1.2. Los profetas (Nebi'im). Se subdividen en Profetas Anteriores (Josué, Jueces,
Samuel, Reyes) y Profetas Posteriores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y el libro de los Doce: Oseas
hasta Malaquías).
La narración de los Profetas Anteriores está saturada por el espíritu de la ley y es
notoria la forma como estos libros se relacionan entre sí. Por ejemplo, Jueces refiere hechos
mencionados en Josué (Jue. 1:20,21; 2:8), y Reyes (1 R.16:34) y reseña el cumplimiento de una
profecía registrada en Josué 6:26. Igual relación se da entre los Profetas Posteriores. Un buen
ejemplo es Mi.4:1-3 e Is. 2:1-4. Por otro lado, Dn. 9:2 indica la existencia de un cuerpo de escritos
proféticos canónicos.
3.2. El Canon del Nuevo Testamento. En la formación del canon del NT notamos tres
períodos secuenciales y progresivos, de la revelación divina.
a) En un principio, tanto el Señor Jesucristo como los primeros cristianos confirmaron la
autoridad del AT (Mr.12:24; Lc.4:4-12; 17-21; 24:44).
b) Pero pronto, los dichos del Señor fueron reconocidos como iguales a las Escrituras del
AT (1 Co.9:9,14; 1 Ts.4:15).
c) Por otro lado, como parte de la soberana obra del Espíritu Santo en la edificación de la
iglesia, surge una nueva manifestación de autoridad divina por medio de "santos
hombres de Dios... inspirados por el Espíritu Santo" (1 Co.7:25,40; Gá.1:1,7-10;
Ap.1:1-3; 1 Ts.5:26-28).
3.3. Proceso histórico de la formación del canon del NT. G.T. Manley divide este proceso en
las siguientes cinco etapas:
3.3.1. El primer siglo. Los libros del NT son escritos, copiados y diseminados por
primera vez en las iglesias (Lc.1:1-4; 2P.1:15; 3:1,2,15,16; Jud. 17).
3.3.2. Primera mitad del siglo segundo. Los libros son más conocidos y leídos en las
iglesias. Son citados con autoridad.
25
3.3.3. Segunda mitad del siglo segundo. Los libros del NT son reconocidos en el mismo
nivel que el AT. Son traducidos y comentados. En este período, Papias escribe su "Comentario
sobre los Oráculos del Señor”; Melitón, obispo de Sardis escribe un comentario sobre Apocalipsis,
y Taciano, discípulo de Justino Martir, escribe el "Diatessaron", una armonía de los cuatro
evangelios.
3.3.4. Tercer siglo. Reunión y separación de los libros del NT. Se habla de ellos como el
"Nuevo Testamento" y son separados de otra literatura cristiana (escritos de los padres
apostólicos, evangelios, apócrifos y otros escritos).
3.3.5. Cuarto siglo. La fijación del canon. Al finalizar este período, luego de algunas
controversias, todas las iglesias reconocieron el canon del NT tal como lo tenemos actualmente.
"En el año 397 d.C., el tercer Concilio de Cártago ordenó que aparte de las Escrituras
canónicas, no se leyese nada en la iglesia con el título de Escrituras divinas. Desde entonces
toda la controversia desapareció. Al mirar atrás y contemplar el largo proceso por el que los
libros fueron escritos, diseminados, coleccionados y, finalmente, reconocidos como la
Palabra de Dios, no podemos sino que alabar al Señor, maravillados ante la obra
providencial que guió todo a tal fin" (Manley).
a) Sagradas Escrituras (2 Ti. 3:15) o Escrituras (Lc. 24:27,45). También Escritura (2 Ti.
3:16; Jn. 10:35) en Ro. 1:2, Santas Escrituras.
b) La Palabra de Dios. (He.4:12; 6:5; Mr.7:13; Ro.10:17).
c) La Palabra de Verdad. (2 Ti.2:15).
d) El Libro de Jehová. (Is.34:16).
La Biblia, la Palabra escrita de Dios, es un libro divino que nos ha sido dado por medio de
instrumentos humanos, siendo así divina-humana. Como Cristo, la Palabra viva, verdadero Dios
y verdadero hombre (Mt. 1:23; Ap. 19:13; Jn. 1:1). Por la Biblia, Dios habla. Usa el lenguaje
humano para que el hombre pueda entenderlo.
La obra de Dios es también divino-humana. El pregunta ¿Quién irá por nosotros? (Is. 6:8).
Dios es un Ser espiritual. Alguien debe ir en Su lugar para entregar Su mensaje a los hombres.
2.4. La evidencia del testimonio del Espíritu Santo. Quien acepta a Jesús como Salvador,
automáticamente acepta la Biblia como la Palabra de Dios. ¿Por qué? Porque el mismo Espíritu de
Dios convence al pecador (Jn. 16:8), y testifica al creyente que éste es ahora hijo de Dios (Ro.
8:16), testifica también al mismo creyente que la Biblia es la Palabra de Dios para él. (Jn. 7:17).
Una de las dificultades está en el propio texto bíblico. Hay, especialmente en la época de los
Jueces, del reino dividido y de los profetas, muchos períodos coincidentes en parte, intervalos de
anarquía, etc. Para aclarar dichas dificultades, es menester un profundo examen de los textos
afectados.
6.2. La semana. Los judíos no llamaban los días por nombre sino por números del 1ro al
7mo.
6.3. Los meses. Eran lunares. La luna nueva marcaba el inicio de cada mes.
Siendo éste un día festivo (Nm. 28:11-15; 1 S. 20:5; 1 Cr. 23:31; 1R. 4:23). Tenían 29 y 30
días. Antes del exilio babilónico eran designados por números. Después, pasaron a tener nombres
y números.
6.4. Los años. Tenían 12 meses de 29 a 30 días, alternados haciendo un total de 354 días.
Los judíos observaban dos años diferentes; el año sagrado, comenzaba en Abib (mas o menos
nuestro abril), y el civil, comenzaba en Tisri (más o menos nuestro octubre).
6.5. Los siglos. Su cómputo
H E C H O S DURACION PERIODO
Nota 2: El templo destruido por los romanos el año 70 d.C., fue terminado de construir el año 64
d.C.
6.7. Cronología de los imperios mundiales. Esto es, la fase en que ejercieron supremacía
sobre el mundo conocido.
EGIPTO........................................................... 600 - 1200 a.C.
ASIRIA ............................................................ 900 - 607 a.C.
BABILONIA ..................................................... 606 - 536 a.C.
PERSIA............................................................ 536 - 331 a.C.
GRECIA............................................................ 331 - 146 a.C.
ROMA............................................................... 146 a.C.- 476 d.C.
1.2. Ella da colorido al relato sagrado. Cuando se localizan, se sitúan y se documentan, los
acontecimientos históricos se tornan vívidos y la profecía más expresiva. La enseñanza de la
Biblia adquiere objetividad y fácil comunicación cuando podemos apuntar y describir los lugares
donde se desarrollaron los hechos. Ejemplos: (Lc. 10:30) "...Un hombre descendía de Jerusalén a
Jericó"; (Dt. 1:7) Donde obtenemos una lección de geografía de la Tierra Prometida.
2.4. La Cartografía. Es la ciencia de los mapas. Hay atlas y mapas bíblicos, apropiados para
el estudio de la geografía bíblica. Los mapas más importantes son los cuatro siguientes (en
Ezequiel 4:1, encontramos una noción de mapa bíblico):
4.2. Arabia: (Estepa). Originalmente era la región del Norte de la Península que está entre el
Mar Rojo y el Golfo Pérsico (Is. 21:13; Ez. 27:21). Fue escenario de la peregrinación de Israel en
busca de Canaán. Aquí fue dada la Ley y por primera vez, fue erigido el Tabernáculo.
4.3. Persia. Abarcaba la meseta Irania, limitada por el valle del Tigris al Oeste y al Sur, el valle
del Indo al Este y las cordilleras Armenias y el Mar Caspio al Norte.
Ciro fue el fundador del imperio Persa, al derrotar a Media y a Babilonia. Fue escenario del libro
de Ester y de parte del libro de Daniel.
4.4. Elam. Actual Irán, estuvo situado al Este del Tigris, frente a Babilonia. Una de las
primeras civilizaciones (Gn. 14:1; Jer. 25:25).
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4.5. Armenia. País montañoso al Norte de Asiria (actual Turquía). En la Biblia Reina-Valera es
llamada Ararat (2 R. 19:37; Is. 37:38; Gn. 8:4).
4.6. Siria: (O Aram-Altiplanicie). Sus fronteras variaron con el correr de los tiempos, pero en
general ocupó territorio limitado al Sur por la cadena montañosa Tauro, al Norte por Galilea y
Basán, al Oeste por el desierto arábigo y el Este por el Mediterráneo (este territorio no es el de la
Siria moderna). Principales ciudades: Damasco, Antioquía, Biblos, Alepo, Palmira y Carquemis.
Los romanos la hicieron provincia romana en el año 64 a.C.; jugó un papel importantísimo en la
iglesia primitiva (Hch. 11:26; 13:1-3).
4.7. Fenicia: (Parte del Líbano actual). Se extendía a lo largo de la costa del Mediterráneo.
Sus habitantes eran semitas que emigraron de la Mesopotamia en el segundo milenio a.C., Se
hicieron un pueblo marítimo y establecieron colonias en Cartago (en Africa del Norte, actual
Túnez), y en España. Fueron expertos constructores de barcos (Ez.27:9) y carpinteros (1 R.5:6).
Tiro y Sidón fueron sus más famosas ciudades.
4.8. Egipto. El país más citado en la Biblia después de Palestina, situado al Noreste de Africa,
se le llamaba también "Tierra de Cam" (Sal. 105:23,27); irrigado por el Nilo, el río más grande del
mundo (6,000 Km.). Los israelitas lo llamaban Mizraim (Gn. 10:6) Su relación con Israel es muy
notoria.
4.9. Etiopía: ("Rostros quemados"). Uno de los grandes reinos de Africa en la época del AT,
situado al Sur de Egipto, sobre el Nilo. Limitaba por el Este con el Mar Rojo y probablemente, con
el Océano Indico, por el Sur con las regiones del Nilo Azul y Blanco, y por el Oeste con Libia y los
desiertos. Moisés se casó con una etíope (Nm.12:1) Comprende actualmente a Abisinia y
Somalia. (Lea Sal. 68:31 y Hch. 8:26-39).
4.10. Libia. Al Norte de Africa, al Oeste de Egipto (Ez. 30:5; Dn. 11:43; Nah. 3:9). Simón, el
hombre que ayudó a Jesús camino al Calvario, era de Cirene, ciudad de Libia (Mt. 27:32).
4.11. Asia. Se refiere a una porción de Asia Menor (Hch. 19:26). Actual Turquía.
Territorio que los romanos arrebataron a Antíoco el Grande (189 a.C.), cuya capital fue Efeso.
Incluía a Misia, Lidia, Caria, partes de Frigia. (Lea Hch. 20:4;1Co. 16:19)
4.12. Grecia. Península y archipiélago entre el Adriático y el Mar Egeo. Es llamada Javán en
(Gn. 10:3), y Acaya en el NT, Corinto fue la capital política de Grecia; allí residía el procónsul
romano.
4.15. Italia. Ubicada en el Sur de Europa, península bañada por el mar Tirreno y el Mar
Adriático. Su capital: Roma (Hch. 18:2; 27:1; Heb. 13:24). Lugar predilecto de los emigrantes
judíos.
4.16. España: (Ro. 15:24,28). País del Suroeste de Europa. Según algunos estudiosos de la
Biblia, la Tarsis mencionada en Jon. 1:3; 4:2, quedaba al Sur de España. En la Edad Media, esta
nación fue perseguidora de los cristianos.
4.17. Palestina o Canaán: (Gn.12:5). Por ser la más importante tierra bíblica la hemos
dejado al final.
4.17.4. Superficie de Palestina. Aproximadamente 110 km. de ancho por 240 km. de
largo. (26,400 km2).La superficie de Palestina es de unos 15,643 km2 y la de Transjordania de
9,481 km2.
4.17.5. Clima. Cuenta con variedad de climas. Las partes desérticas se encuentran en
Transjordania, el Sur de Judea y el Neguev. Hay sólo dos estaciones: El verano, de mayo a
setiembre cuando cae muy poca lluvia, y el invierno, de octubre a abril. En el norte (y a veces
hasta Jerusalén) cae nieve en el invierno. Las diferencias de altura causan grandes cambios de
temperatura, pero predominan los vientos del Oeste (Mar Mediterráneo) y dan un clima templado
y saludable al país. Durante los cambios de estaciones pueden soplar vientos tórridos de
Suroeste.
4.17.6. División política de Palestina. En el AT, Palestina fue repartida entre las 12
tribus de Israel. De las cuales, tres quedaron al Este del Jordán: Manasés (media tribu), Gad y
Rubén. Cinco en la llanura marítima: Aser, Manasés (media tribu), Efraín, Dan (parte de la tribu)
y Judá. Cuatro se establecieron en la región central: Neftalí, Zabulón, Isacar y Benjamín. Dos en
las extremidades Norte-Sur: Dan (Norte) y Simeón (Sur).
Judea y Samaria : Poncio Pilato (26-36 d.C.). Sucedió a Valerio Grato como quinto gobernador
de Judea en el año 26. Gobernó con relativo éxito. Su capital política era Cesarea y su capital
religiosa Jerusalén. Eusebio afirma que Pilato se suicidó.
Galilea y Perea : Herodes Antipas, (4 a.C.-39 d.C., hijo de Herodes el Grande, primer procurador
de Galilea. Hizo matar a Juan el Bautista (Mt. 14:1-12); Jesús se refirió a él como "zorra"
(Lc.13:32).
32
Iturea, Traconite, Batanea, Gaulanites : Otras ciudades ubicadas en el territorio al Este del
curso superior del Jordán: Herodes Felipe II (4 a.C.-34d.C.), hijo de Herodes el Grande y la judía
Cleopatra (quinta mujer de éste). Herodes Felipe se casó con Salomé, hija de Herodes. (Vea Lc.
3:1).
4.17.7. Mares
Mar Mediterraneo: Es el principal de la Biblia. Es llamado el "gran mar" (Jos. 1:4), "mar
occidental" (Dt. 11:24), "el mar de los filisteos" (Ex. 23:31) y "el mar" en (Jos. 16:3). (Vea Mr. 7:24
ss.; Hch. 28:1).
Mar de Galilea: Lago en la tierra de Galilea. En el AT se llama Cineret (Nm. 34:11; Jos. 12:3),
derivado del hebreo "kinnor"-arpa, porque a los judíos antiguos el lago les parecía tener forma de
arpa. Tiene 21 km. de largo, de Norte a Sur, y su anchura varía de 6 a 12 km. Está a 208 m. bajo
el nivel del mar, sus aguas son dulces debido a que el río Jordán fluye de Norte a Sur a través del
lago. En el NT también es llamado Mar de Tiberias (Jn. 6:1) y lago de Genezaret (Lc. 5:11).
Mar Muerto: Nombre con que el mundo occidental designa el mar donde desemboca el río
Jordán. En la Biblia es señalado con varios nombres: Mar Salado (Gn.14:3), Mar Oriental (Jl.
2:20), Mar del Arabá (2 R. 14:25). Tiene 75 km. de largo por 16 de ancho, está a 400 m. bajo el
nivel del mar y su mayor profundidad alcanza 400 m. No tiene salida de manera que tiene un alto
índice de evaporación lo que le hace 25% más salado que cualquier otro mar.
4.17.8. Ríos
Rio Jordan: Es el río más largo de Palestina, que atraviesa todo el país. Nace cerca de la frontera
del Norte y desemboca en el Mar Muerto. Fue cruzado por los hebreos (Jos. 3) y allí fue bautizado
nuestro Señor Jesucristo (Mt. 3:13).
Rio Arnom: De aguas perennes y turbulentas. En tiempo de lluvias se torna impetuoso (Nm.
21:13). Era frontera entre Moab al Sur y la tribu de Rubén al Norte (Dt. 3:8,12,16).
Rio Jacob: Uno de los afluentes más importantes del Jordán. Nace en el altiplano oriental de las
montañas de Galaad. Su nombre actual es Nahr, Es-zerga.(Vea Gn. 32:22; 33:1-20).
Rio Cison: (1 R. 18:40; Jue. 4:7,13; 5:21). Nace a los pies de los montes Ta-bor y Gilboa y
desemboca en el Mediterráneo.
También habían "wadis", ríos de cauce seco, excepto durante las épocas de lluvias. Mencionamos
dos: Cedrón y Querit. (Vea 1 R. 15:13; 1 R. 17:3-5)
4.17.9. Montes
Tabor: ("altura", "colina"), situado en Galilea al Noreste de la llanura de Jezreel Su altura 553 m.
(Jue. 4:,5). Se dice que en este monte tuvo lugar la transfiguración de Jesús (Mt. 17:1,2).
Gilboa: ("Manantial hirviente"). Cadena de montañas en el territorio de Isacar (Samaria). (Vea 1
S. 31:8; 2 S. 21:12)
Carmelo: ("Parque" o "campo fructífero") 700 m. de altura. (Vea 1 R. 18; Is. 35:2; Cnt. 7:5; Is.
33:9; Jer. 50:19; Am. 1:2)
Gerizim y Ebal: Montes de Samaria. El primero tiene 870 m. de altura y está a 3 km. al Sur de
Siquem y desde allí se pronunció la bendición sobre Israel (Dt. 11:29; 27:12). El segundo está
situado al norte de Siquem, frente al Gerizim y tiene 938 m. de altura (Vea Dt.11:29; 1 Cr.21:15-
26).
Moriah: Ubicado en Jerusalén, es el lugar donde Salomón edificó el Templo de Jerusalén (2 Cr.
3:1), y donde David intercedió por su pueblo (2 S. 24: 16-25; 1 Cr. 21:15-26).
Monte de las Olivas: Ubicado en Jerusalén, debe su nombre a la existencia de grandes
plantaciones de olivos. Está en Jerusalén. (Vea Mt. 24:3; Zac. 14:4; Hch. 1:13).
Gólgota: (Calvario) (Cráneo o "lugar de la calavera"), estaba fuera de la ciudad de Jerusalén (Mt.
27:33; Jn. 19:20; Mr. 15:40).
4.17.10. Capitales de Palestina, (fueron varias a saber)
He aquí un fragmento de lo cuidadosos que eran los escribas en la redacción de las Escrituras:
Antes de escribir el nombre de Dios en cualquiera de sus formas debían limpiar sus plumas
reverentemente, y bañar sus cuerpos antes de escribir la palabra JEHOVA.
NOE
(Gn. 10:1)
XXV
1. Y al entrar después en Belén se encontraron con que la ciudad estaba infestada de una
peste que atacaba a los ojos de los niños y les causaba la muerte.
2. Había allí una mujer que tenía su hijo enfermo, al verlo ya agonizante, lo llevó a María que
se encontraba a la sazón bañando a Jesucristo, y le dijo: “¡Oh María, señora mía! Ten una
mirada de compasión para este mi hijo que sufre dolores muy agudos. María escuchó y dijo:
“Toma el agua con que acabo de bañar a mi hijo y lávale al tuyo con ella”. Tomó la buena
mujer el agua aquella e hizo tal como se lo había indicado María. Cesó de inmediato la
agitación y tras de un breve sueño despertó el niño salvo y sano. Su madre llena de gozo se lo
llevó de nuevo a María y ésta le dijo: “Da gracias a Dios, por que él ha devuelto la salud a tu
hijo”.
XXX
1. Había en la misma ciudad dos mujeres casadas con un mismo hombre. Cada una tenía un
hijo y ambos estaban atacados por la fiebre. Una de ellas se llamaba María y su hijo Cleofas.
Levantándose ésta fue a ver a María, la madre de Jesús, para ofrecerle un hermoso velo y
decirle: “¡Oh María, señora mía!, acepta este velo y dame en retorno uno sólo de los pañales de
tu hijo”. Asintió María y se marchó la madre de Cleofas. Esta hizo de la prenda una túnica y se
la puso a su hijo, el cual sanó al momento de su enfermedad. Pero el hijo de su rival murió a
las veinticuatro horas. Por este motivo se produjo enemistad entre ellas.
2. Era costumbre que cada una se encargara de los oficios domésticos en semanas alternas.
Tocó, pues, el turno a María, madre de Cleofas. Ocupada de estos menesteres encendió una
vez el horno; y dejando a su hijo junto al fuego se fue a buscar la masa para hacer pan, la
rival, al percatarse que estaba sólo el niño, lo cogió y lo echó al horno, cuya temperatura
mientras tanto se había elevado mucho. Después se retiró a hurtadillas. Cuando volvió María
38
encontró a su hijo sonriente en medio de las llamas y le pareció como si el horno se hubiera
refrigerado. Cayó entonces en la cuenta de que su émula lo había precipitado allí. Lo sacó,
pues, enseguida y se fue corriendo donde estaba María (madre de Jesús) para referirle lo
sucedido. Esta le dijo: “Calla y no se lo cuentes a nadie, pues temo por ti si lo divulgas”. Otra
vez salió la rival a buscar agua al pozo. Dio la casualidad de que estaba Cleofas junto al brocal
y, al percatarse de que no había ningún testigo, lo arrojó dentro y se marchó. Fueron unos
hombres a buscar agua y encontraron al niño sentado en la superficie. Bajaron y lo sacaron de
allí, sobrecogidos de admiración ante el caso. Y todos alabaron a Dios. Entonces vino su
madre, lo cogió y se lo llevó llorando a nuestra señora, diciéndole: ”¡Oh señora mía!, Mira que
ha hecho mi rival con mi hijo y como lo arrojaron al pozo. No puede menos de ocurrir que
algún día acabe con él”. Díjole María: “Dios te vengará de ella”. Posteriormente hubo de ir la
rival al pozo para sacar agua. Mas con tan mala suerte que se le enredaron los pies en la soga
y cayó al fondo. Es verdad que vinieron algunos hombres para sacarla, pero la encontraron
con la cabeza magullada y los huesos fracturados. Así pereció de mala manera y se cumplió
con ella aquel dicho: “Cavaron un pozo muy hondo y cayeron en la fosa que habían preparado
(Ps. 7:16)
XXXII
1. Cumplió el niño Jesús los siete años y estaba un día entretenido jugando con los
muchachos de su misma edad. Todos se divertían haciendo con barro figurillas de asnos,
bueyes, pájaros y otros animales. Cada cual hacia alarde de sus habilidades y aplaudía el
trabajo. Entonces dijo Jesús a los demás: “Yo voy a mandar correr a mis figurillas”. Admirados
los otros le preguntaron si por ventura era el hijo del Creador.
Entonces Jesús les mandó ponerse en movimiento, y ellas empezaron a saltar. Luego, a una
indicación suya, se volvieron a parar. Había hecho también figuras de pájaros y aves, que al
oír su voz, echaban a volar, mas cuando les mandaba estarse quietas, se paraban. Y siempre
que les ponía algo de comer o beber, ellas comían o bebían. Al marcharse los muchachos
contaron todo esto en su casa, y sus padres les dijeron: “tened cuidado, hijos y no tratéis con
él. Huid y no juguéis ya mas en su compañía, pues es un encantador”.
XXXVII
1. Jugueteando un día Jesús con los muchachos, vino a pasar frente a la tienda de un
tintorero llamado Salem, quien tenía allí muchos paños depositados para teñir. 37 Entró Jesús
en el taller y se entretuvo en coger todos los paños metiendo en un recipiente lleno de azul
índigo. Al llegar Salem y percatarse del estropicio, se puso a gritar desaforadamente y a reñir a
Jesús diciendo “¿Qué es lo que has hecho, hijo de María?. Me has deshonrado ante los
vecinos, pues cada uno deseaba un color a su gusto y tú lo has echado todo a perder”.
Respondió Jesús: “Todos los colores que quieras cambiar, yo me comprometo a cambiártelos”.
Y en seguida empezó a sacar las prendas del recipiente, teñidas cada una del color que la
quería el tintorero, hasta que estuvieran todas fuera. Los judíos, al ver el portento, alabaron a
Dios.
XXXVIII
1. José, siempre que salía de la ciudad, solía llevar consigo a Jesús. Es de saber que, dado el
oficio que tenía, la gente le encargaba puertas, ordeñaderos, catres y arcas. A donde quiera
que fuese siempre le acompañaba Jesús.
2. Y sucedía que cuando José tenia necesidad de alargar o cortar algún madero (ya se tratara
de un codo o de un palmo), o bien de hacerlo más ancho o más estrecho, Jesús no hacia nada
mas que extender sus manos hacia el objeto y este se acoplaba a la medida, sin que José
tuviera necesidad de poner en ello la mano. Es de notar que este no estaba
extraordinariamente práctico en el arte de la carpintería.
2. El evangelio de Bartolomé
4. Bartolomé, pues, acercándose al Señor, le dijo “tengo algo que decirte Señor”.
5. Jesús a su vez respondió: “Ya sé lo que vas a decirme”. Dime, pues, lo que quieras. Pregunta
y yo te daré razón”.
6. Bartolomé habló entonces: “Cuando marchabas camino a la cruz, yo iba siguiendo de lejos.
Y te vi. a ti pendiente del madero y los ángeles que, bajando de los cielos, te adoraban. Al
sobrevenir las tinieblas,
Yo estaba contemplando todo. Y vi como desapareciste de la cruz y solo pude oír los lamentos y
el crujir de dientes que se produjeron súbitamente en las entrañas de la tierra. Comunícame,
señor, donde fuiste desde la cruz.”
8. Jesús entonces respondió de esta manera: “Dichoso de ti, Bartolomé, amado mío, porque te
fue dado contemplar este misterio. Ahora puedes preguntarme cualquier cosa que se te ocurra,
que todo te lo daré a conocer”.
9. “Cuando desaparecí de la cruz, es que baje al infierno para sacar de allí a Adán y a todos los
que con él se encontraban, accediendo a la suplica del arcángel Miguel.”
10. Dijo entonces Bartolomé: “¿y que significaba aquella voz que se oyó?
11. Respóndele Jesús: “Era la voz del infierno, que decía a Belial; a mi modo de ver , Dios se ha
hecho presente aquí.”
3. El libro de Bel y el Dragón
39
-- 21 Había un gran dragón, muy venerado por los babilonios, 24 Dijo el rey a Daniel: ¡no dirás
de este que es hecho de bronce! Mira que esta vivo y come y bebe, de este no podrás decir que
no es dios vivo. Adórale, pues. 25 A lo que Daniel contestó: “Al Señor, mi Dios, adoraré, porque
El solo es Dios vivo”. 26 “Si tú, rey, me lo permites, yo mataré a este dragón sin espada ni
palo”. Respondiéndole el rey: “En tu poder está”. 27 Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo
hirvió todo junto e hizo unas bolas. Que luego dio al dragón, el cual las comió, reventando con
ellas. Y dijo: mirad lo que venerabais. 28 Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron
sobremanera y se amotinaron contra el rey; le dijeron, “Entréganos a Daniel, si no, te
mataremos a ti y a tu casa”. 30 Y viéndose el rey muy acosado, les entregó a Daniel a la
fuerza, 31 Y le arrojaron al foso de los leones.
Daniel otra vez en el foso de los leones
32 Había allí siete leones y allí estuvo Daniel siete días. Daban a los leones cada día dos
cuerpos humanos y dos ovejas, pero durante aquellos días no les dieron nada, para que se
devorasen a Daniel. 33 Vivía entonces en Judá, el profeta Habacuc, el cual cocida la comida y
mojado el pan en la casuela se iba al campo para llevarlo a los segadores. 34 pero el ángel del
Señor dijo a Habacuc: “Lleva la comida que tiene preparada a Daniel, que está en Babilonia en
el foso de los leones .35 Y contestó Habacuc “Señor, nunca he visto a Babilonia y no sé que es
el foso de los leones”. 36 Y tomándolo el ángel del Señor por la coronilla, le llevó a Babilonia,
encima del foso, con la velocidad del Espíritu. 37 Y gritó Habacuc: “¡Daniel, Daniel!, toma la
comida que Dios te envía”. 38 Y contestó Daniel: “En verdad, ¡Oh Dios!, te has acordado de mí,
pues no abandonas a los que te aman”. 39 Y levantándose comió, y al instante el ángel de Dios
restituyó a Habacuc a su lugar. ----
4. El libro de Tobias
1. Siguieron los caminantes su viaje y llegaron al atardecer a las orillas del río Tigris, donde
pasaron la noche. 2 Bajó el muchacho a bañarse y salió del río un pez que quería devorarle. 3
Pero el ángel le dijo: “Agárralo”” Captúralo el joven y lo saco a tierra. 4 Díjole el ángel:
“Descuartiza el pez y separa el corazón, del hígado con la hiel y ponlos aparte” 5 Hizo el
muchacho lo que el ángel le decía, y asando el pez, comieron. Continuaron su camino y
llegaron cerca de Ecbatana. 6 Dijo el joven al ángel: “Hermano Azarías, ¿Para que sirven el
corazón, el hígado con la hiel del pez?”. 7 El le respondió: “sirven para que, si un demonio o
espíritu le atormenta a uno, quemándolos ante él, ya no vuelve a molestarle. En cuanto a la
hiel, sirve para ungir a quien tuviese cataratas, pues con ella quedará curado”
9. Así llegaron a Ecbatana, 10 Dijo el ángel al joven “Hoy hermano habremos de pernoctar en
casa de Raquel, tu pariente, que tiene una hija llamada Sara. Yo le hablaré para que te la den
por mujer, 11 Que a ti te toca su herencia, pues tú eres ya el único de su linaje; la joven es
bella y discreta. 12 Oye, pues lo que voy a hacer. Yo hablaré a su padre, y cuando volvamos de
Ragues celebraremos la boda, pues ya sé que Ragues no puede darle a ningún otro marido,
según la ley de Moisés, o sería reo de muerte, porque antes que a ningún otro te pertenece a ti
la herencia”.
13 Replicó entonces el joven al ángel “Hermano Azarías; he oído que la doncella fue dada a
siete maridos y que todos perecieron en la cámara nupcial; 14 Y yo soy único hijo de mi padre,
y temo que, si me acerco a ella, voy a morir como los anteriores, porque la ama un demonio; y
a ella no le hace ningún daño, pero sí a los que se acercan. Temo ahora que, si muero, llevaré
el sepulcro a mi padre, y a mi madre, de dolor por mí, pues no tiene otro hijo que les dé
sepultura”. 15 Contestole el ángel: “ No te acuerdas de las palabras que tu padre te inculcó
sobre tomar mujer de tu propio linaje? Escúchame pues, hermano: esa será tu mujer, y el
demonio no te preocupe, que esta misma noche te será dada por mujer. 16 Cuando entres en
la cámara nupcial, toma un perfumador y pon en él trozos de corazón y el hígado de pez, que
hagan humo: 17 Que en cuanto huela el demonio huirá y no volverá por los siglos de los siglos.
Pero cuando a ella te acerques, levantaos ambos e invocad al Dios misericordioso, que os
salvará y tendrá piedad de vosotros. No temas, que para ti esta destinada desde la eternidad y
tú la salvarás e ira contigo, y estoy seguro que tendrás de ella hijos”. ---
5. El libro de Eclesiástico
1 / 2 Escuchad, hijos míos, que soy vuestro padre, y obrad de modo que alcancéis salud.
3 Pues Dios honra al padre de los hijos y confirma en ellos el juicio de la madre.
4 El que honra al padre expía sus pecados.
5 Y como el que atesora es el que honra a su madre.
6 El que honra a su padre se regocijará en sus hijos y será escuchado en el día de su oración.
7 El que honra a su padre tendrá larga vida.
8 Y el que obedece al Señor es consuelo de su madre
El que teme al Señor honra a su padre y sirve como a señores a los que él engendran:
9 de obra y de palabra honra a tu padre.
10 Para que venga sobre ti bendición.
11 Porque bendición de padre afianza la casa del hijo, y maldición de madre lo destruye desde
sus cimientos.
12 No te gloríes con la deshonra de tu padre, que no es gloria tuya su deshonra.
13 Porque la gloria del hombre precede la honra de su padre, y es infamia de los hijos la madre
deshonrada
14, Hijo, acoge a tu padre en la ancianidad y no les des pesares en su vida.
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6 El evangelio de Tomás
Yo Tomás , Israelita, he juzgado necesario dar a conocer a todos los hermanos procedentes de
la gentilidad de la infancia de nuestro Señor Jesucristo y cuantas, maravillas realizó después
de nacer en nuestra tierra. El principio es como sigue:
II
1. Este niño Jesús que a la sazón tenía cinco años, se encontraba jugando un día en el cauce
de un arroyo después de llover. Y recogiendo la corriente en pequeñas balsas, la volvía
cristalina al instante y la dominaba con su sola palabra.
2. Después hizo una masa blanda de barro y formó de ella doce pajarillos. Era a la sazón día
sábado y había otros muchachos jugando con él
3. Pero cierto hombre judío, viendo lo que acababa de hacer Jesús en día de fiesta, se fue
corriendo hacia su padre José y se lo contó todo: “ Mira, tu hijo está en el arroyo y tomado un
poco de barro ha hecho doce pajarillos, profanando con eso el día sábado”.
4. Vino José al lugar, y al verle, le riñó diciendo “¿por qué haces en sábado lo que no es
permitido hacer? Más Jesús batió sus palmas y se dirigió a las figurillas gritándoles
“Marchaos!” Y los pajarillos se marcharon todos cantando.
5. Los judíos, al ver esto, se llenaron de admiración y fueron a contar a sus jefes lo que habían
visto hacer a Jesús.
III
1. Se encontraba allí presente el hijo de Anás, el escriba y tuvo la ocurrencia de dar salida
con un mimbre a las aguas embalsadas por Jesús.
2. Al ver este, la fechoría se indigno y le dijo: “¡Malvado impío e insensato! ¿Es que te
estorban las balsas y el agua? Pues ahora te vas a quedar seco tú como un árbol, sin que
puedas llevar, hojas, ni raíz ni frutos”.
3. Inmediatamente se quedó el muchacho completamente seco. Y los padres tomaron al
desgraciado, llorando su tierna edad, y lo llevaron ante José, increpando a éste por tener un
hijo que hacía tales cosas.
IX
1. Días después se encontraba en una terraza jugando. Y uno de los muchachos que con el
estaba cayó de lo alto y se mató. Los otros muchachos al ver esto, se marcharon todos y
quedó sólo Jesús.
2. Después llegaron los padres del difunto y le echaban a él la culpa.
3. (Más Jesús les dijo :” No , no, yo no lo he tirado “). Más ellos le maltrataban.
4. Dio un salto Jesús desde arriba, viniendo a caer junto al cadáver. Y se puso a gritar a
grandes voces “Zenón – así se llamaba el rapaz--, levántate y respóndeme: ¿he sido yo el
que te ha tirado?. El muerto se levantó al instante y dijo: “No señor, tú no me has tirado sino
que me has resucitado”. Al ver esto, quedaron consternados (todos los presentes y los padres
del muchacho glorificaron a Dios por este hecho maravilloso y adoraron a Jesús.
X
1. A los pocos días sucedió que, a un joven quien se encontraba cortando leña en las
cercanías se le escapó el hacha y le cortó la planta del pie.
2. El desdichado se moría por momentos a causa de su hemorragia.
3. Sobrevino por esto un gran alboroto y se arremolinó mucha gente. Jesús acudió también
allí. Después de abrirse paso a vivo fuerza por entre la multitud (llegó junto al herido y apretó
con su mano el pie lastimado del joven, quien simultáneamente quedó curado. Dijo entonces al
mozo “Levántate ya, continúa partiendo leña y acuérdate de mi”. La multitud, al percatarse de
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7. El Apocalipsis de Pedro
Vi también otro lugar frente a éste, terriblemente triste y era un lugar de castigo, y los que
eran castigados y los ángeles que los castigaban vestían de negro, en consonancia con el
ambiente del lugar.
Y algunos de los que estaban allí, estaban colgados por la lengua; éstos eran los que habían
blasfemado el camino de la justicia; debajo de ello había un fuego llameante y los atormentaba.
Y había un gran lago, lleno de cieno ardiente, donde se encontraban algunos hombres que se
habían apartado de la justicia, y los ángeles encargados de atormentarlos estaban encima de
ellos.
También habían mujeres, que colgaban de sus cabellos por encima de este cieno
incandescente; estas fueron las que se habían adornado para el adulterio.
Y los hombres que se habían unido a ellas en la impureza del adulterio, pendían de los pies y
tenían sus cabezas suspendidas por encima del fuego, y decían: no creíamos que tendríamos
que venir a parar a este lugar.