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El documento aborda la elaboración de perfumes y aromaterapia, incluyendo su historia, familias olfativas y la importancia de los aceites esenciales. Se detalla la evolución de la perfumería desde las civilizaciones antiguas hasta la actualidad, así como las características de diferentes familias olfativas como cítricos, florales y orientales. Además, se explica la aromaterapia como una disciplina que utiliza aceites esenciales para promover la salud y el bienestar emocional.
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El documento aborda la elaboración de perfumes y aromaterapia, incluyendo su historia, familias olfativas y la importancia de los aceites esenciales. Se detalla la evolución de la perfumería desde las civilizaciones antiguas hasta la actualidad, así como las características de diferentes familias olfativas como cítricos, florales y orientales. Además, se explica la aromaterapia como una disciplina que utiliza aceites esenciales para promover la salud y el bienestar emocional.
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CLASE GRUPAL ONLINE

ELABORACIÓN DE PERFUMES, AGUAS FLORALES, AGUA DE COLONIA, AGUAS PARA


TELAS Y ROLL ON DE AROMATERAPIA

Historia del perfume


Familias olfativas
Aromaterapia
Aceites esenciales y su connotación en un perfume o colonia
Fases para la creación de un perfume
Clasificación de las fragancias
Notas de un perfume
Índice de evaporación de los aceites esenciales
Formulación

HISTORIA DEL PERFUME

El nombre de perfume proviene del latín “per”, por y “fumare”, producir humo,
haciendo referencia a la sustancia aromática que desprendía un humo fragante al ser
quemado. En la actualidad, la palabra se refiere al líquido aromático que se usa para
desprender olores agradables. El interés por los aromas ha existido desde hace muchos
años.

Ya nuestros antepasados más lejanos ofrecían a sus dioses fragancias obtenidas a base
de humo de incienso, mirra y otras resinas o maderas. Creían que de esta forma podían
comunicarse con sus dioses a través del humo de los aromas.

Las civilizaciones antiguas, egipcios, romanos, judíos, el pueblo asirio y chinos, se


deleitaban con los perfumes de muchas formas diferentes, cada cultura los utilizaba
con fines propios. La egipcia fue la primera cultura en usar fragancias. Los egipcios se
aplicaban pomadas en el pelo donde estos pesados aceites se difumaban muy
lentamente, manteniendo perfumado al individuo por un aura de larga duración. La
hermosa Cleopatra utilizó hierbas y flores para darle esencia a sus baños.

Los perfumes, además de usarse en las ceremonias religiosas, se usaban para


momificar cadáveres de monarcas o a sus familiares (usaban mirra). En la tumba de
Tutankamón que fue descubierta en 1922, entre otros objetos preciosos se encontraba
un recipiente con pomadas aromáticas que aún conservaban su fragancia. Los griegos
que vivieron en el siglo VI a. C. usaban habitualmente los perfumes después del baño en
termas públicas. Solían untar a cada parte del cuerpo un aroma diferente. Ninguna
fiesta familiar podía celebrarse sin “el rito de ungir”, el cual consistía en ungir los
cuerpos con aromas para purificarlos. Los romanos, que al principio de su historia
fueron un pueblo de sencillos soldados, adoptaron de los griegos la costumbre del uso
de los perfumes. Perfumaban todo lo que estaba al alcance de sus manos; había
fuentes donde brotaba agua perfumada, metían en sus camas pétalos de rosas,
aplicaban perfumes de diferentes aromas a cada parte del cuerpo, ponían perfume a
sus ropas, muebles e incluso a sus animales de compañía. El mundo de la perfumería
fue revolucionada por el descubrimiento de la destilación de alcohol hecha por
alquimistas árabes. Además los árabes fueron unos verdaderos expertos en el uso de
las especias. El Corán exalta todos los aromas y propone su uso no sólo en las
ceremonias religiosas, sino también para el propio placer de perfumarse. Con la
desaparición del imperio romano y la expansión del cristianismo que prohibió el uso de
perfume por su función sensual, en Europa desapareció el conocimiento del perfume
reapareciendo con la llegada de las Cruzadas a Tierra Santa durante los siglos XI-XII. En
Medio Oriente las sustancias aromáticas elaboradas a base de extractos naturales eran
un símbolo de lujo y del prestigio entre las clases sociales más favorecidas. Estas
sustancias eran muy costosas, por ejemplo el ámbar tenía el mismo valor que el oro o
los esclavos. El perfume obtenido por medio del humo del incienso, de la mirra o de
otras resinas o maderas, se ofrecían a los reyes. En el año 800 a.C. la reina Saba regaló
perfumes al rey Salomón. Las recetas para elaborar las fragancias se encuentran incluso
en la Biblia y el Talmud. Los chinos solían meter entre sus sábanas unos pequeños sacos
rellenos con materiales aromáticos secos, en sus domicilios quemaban el incienso y se
bañaban en aguas perfumadas. También existía una curiosa costumbre de repartir
entre los participantes de las fiestas nocturnas un trozo de papel calado con aroma de
jazmín, el cual tenía que disimular el aroma ocasionado por el abuso del alcohol. El
perfume de base alcohólica y aceites esenciales, tal como está conocido hoy día, surgió
a fines del siglo XVI. Fue famosa el “agua de la Reina de Hungría”, según las creencias
populares la receta para elaborar este perfume fue regalada a la reina por un monje.

En el Renacimiento, el avance de la química permitió perfeccionar las técnicas de


destilación y extracción para mejorar la calidad de los aceites esenciales. Muy pronto
Italia se transformó en la capital de la perfumería, donde los perfumistas tuvieron que
buscar los ingredientes naturales de sus perfumes por las distintas zonas de la tierra.
Las plantas más ricas fueron descubiertas en la región de Grasse en Provenza. La ciudad
pronto se convirtió en el centro de donde provenían las materias primas para elaborar
perfumes. Sin duda el progreso más importante de la industria perfumista tuvo lugar en
París a finales del siglo XIX mediante la producción de sustancias aromáticas por medio
de síntesis química, llevando el perfume a su punto más álgido de la historia siendo en
la actualidad una forma de expresar nuestra personalidad, nuestros sentidos y nuestras
costumbres.

FAMILIA OLFATIVA: CONCEPTO


Partiendo de la premisa de que cada perfume obedece a un concepto olfativo básico,
una familia olfativa se definiría como: todo el conjunto de fragancias en las que un
acorde destacaría por encima de los demás erigiéndose en la esencia de su
composición. En función de la importancia del concepto olfativo y los matices que lo
acompañen, se establecen también sub-familias olfativas.

LA CLASIFICACIÓN DE FAMILIAS OLFATIVAS


Como el criterio para determinar qué hace diferente a un conjunto de fragancias con
respecto a las demás es susceptible de interpretarse de distintas maneras, puede haber
tantas clasificaciones como formas de entenderlo. Por tanto, no existe una clasificación
estándar universal aunque dos son las más extendidas y aceptadas:
 La avalada por el Museo Internacional y el Comité Francés del Perfume. Determina en
base a unas notas esenciales que caracterizan un conjunto de fragancias siete familias:
cítiricos, florales, orientales, maderas, cueros, chypres y fougères.
 La establecida por Michael Edwards. Respeta las categorías de las florales y orientales y
crea dos grandes grupos con sub-categorías: el de las frescas, que incluye a las cítricas,
verdes (herbales) y acuáticas (marinas), y el de las maderas, donde se incluyen los
cueros, chypres y fougères.

CÍTRICA
También se conoce como la familia hespérida (nombre que coge de la mitología
griega). Se trata de fragancias basadas en aromas de aceites esenciales que se elaboran
a partir de las cáscaras de cítricos como: el limón, naranja, mandarina, pomelo o
bergamota. Dan lugar a perfumes muy refrescantes, efervescentes y chispeantes, que
transmiten una sensación de limpieza y luminosidad así como una sutil elegancia.
Suelen combinar muy bien con flores y madera dando así un toque más femenino o
masculino. Muy recomendables para el día a día y estaciones de calor.

FLORAL
Aromas muy difíciles de conseguir al nivel de su esencia natural porque la flor desde el
mismo momento en que es cortada comienza a desvirtuar su fragancia. Dan mucho
juego y permiten creaciones que van desde la colonias más ligeras a los extractos de
perfume más complejos. El espectro es muy amplio.
Notas a flores como: la violeta, jazmín, jacinto, narciso, flor de lotus, lirios del valle,
osmanthus, rosa o magnolia serían algunas de las más características. Son los perfumes
femeninos por definición aunque cada vez se van utilizando más notas florales en la
elaboración de las fragancias masculinas.

ORIENTAL
Conocidas también como especiadas o ambarinas. Evocan olores, sabores, colores y
paisajes de Oriente, de donde toman su nombre comercial de orientales. Son los
perfumes más complejos. Se elaboran a partir de vainillas, resinas, aceites balsámicos,
especias como el clavo, cardamomo o pimienta y plantas como el jengibre, cacao o
regaliz.
La resultante son fragancias dulces, intensas, sensuales, cálidas... que evolucionan con
la temperatura, por lo que pueden resultar sofocantes y pesadas durante el día o en
épocas de calor. Ideales para ocasiones especiales y estaciones como el Otoño-Invierno
en las que desarrollan toda su sensualidad. Grandes aliadas de lanas y pieles que
ayudan a su fijación.

MADERA
Al igual que las notas florales, dan mucho juego y ofrecen un amplio registro que
componen desde fragancias elaboradas a base de maderas más frescas y ligeras como
el pino, cedro, vetiver, papyrus o bambú a otras más cálidas y aromáticas como el
patchuli, sándalo, gaiac, higo o roble. Se trata de aromas utilizados para elaborar
perfumes marcadamente masculinos aunque paulatinamente se van introduciendo en
la perfumería femenina. Se asocian muy bien con acordes cítricos.

CUERO

Es la familia más peculiar de todas en tanto en cuanto se desvía un poco de lo que es la


perfumería tradicional, que es precisamente lo que le ha valido constituirse en un
grupo olfativo propio. El aroma a cuero viene acompañado siempre de aromas
amaderados, ahumados, amusgados o atabacados. Se suelen combinar también con
alguna nota cítrica para dar algo de luminosidad a unas fragancias profundas. Perfumes
muy elegantes, sobrios, discretos y originales. A medio camino entre lo masculino y lo
femenino, son más tendentes a lo primero que a lo segundo.

FOUGÉRE

Esta familia tiene su origen en un perfume llamado "Fougère Royale" creado por Paul
Parqueten 1882, cuya composición sirvió de base para futuras fragancias con aromas
similares. No nos encontramos ante un acorde básico sino ante una combinación de
varios. En todas las composiciones están presentes las notas de madera, musgo
(de roble), lavanda, bergamota, cumarina (especie de vainilla) y alguna hierba. El uso de
la cumarina está restringido por su potencial para desarrollar sensibilidad en algunas
personas.
Son perfumes que destilan aromas húmedos, frescos, verdes y amaderados que
evolucionan entre lo dulce y amargo a la vez. Constituyen la quintaesencia de las
fragancias masculinas.

CHYPRE
Esta es una familia compleja. Tiene su origen en unos aromas que Francois
Coty encontró en las materias primas que utilizó para crear un perfume amaderado,
amusgado y cítrico en la isla de Chipre en 1917, al que dio el nombre de "Chypre". Como
en el caso de los fougères, estamos ante una combinación de aromas. Su definición
más clásica viene dada por una combinación de estas cinco notas: cítrica (bergamota),
floral (rosa o jazmín), madera (patchuli), musgo (de roble), ámbar y/o almizcle.
Son perfumes muy sensuales que provocan efectos misteriosos por el juego que se
produce entre sus acordes cálidos y frescos. Admiten muchas connotaciones. En la
actualidad están entre lo masculino y lo femenino aunque con mayor incidencia en el
segundo género, en el que tienen marcado su origen.

¿QUE ES LA AROMATERAPIA?

La Aromaterapia es una disciplina terapéutica que aprovecha las propiedades de los


aceites esenciales extraídos de las plantas aromáticas, para restablecer el equilibrio y
armonía del cuerpo y de la mente para beneficio de nuestra salud y belleza.
La palabra "aroma" significa olor dulce, y "terapia", tratamiento diseñado para curar. A
diferencia de otras terapias, el potencial curativo de la aromaterapia procede de su
capacidad para promover la relajación y, al mismo tiempo, generar una sensación de
alegría o tranquilidad en el receptor.
La aromaterapia no reemplaza a la medicina tradicional sino que la acompaña y hace que
sus efectos sean más rápidos y duraderos porque llegan a la raíz emocional despertando
nuestras propias energías de curación. Ayuda a eliminar los efectos desagradables ó
tóxicos de los tratamientos alopáticos necesarios. Nos armoniza y nos fortalece para
poner "de nuestra parte" la energía necesaria para la curación.
Los aromas actúan en nuestro interior por asociación de imágenes, evitando la
intervención de nuestra parte consciente que todo lo analiza y todo lo traduce a palabras
comprensibles.
Es por esta razón que se considera a la Aromaterapia como el lenguaje del alma: aquello
que nuestro cerebro percibe a través del olfato, lo sitúa en el área de las percepciones
espirituales, armonizando nuestro cuerpo energético y accediendo de este modo a la
regulación del área física que necesite ser reconstituida.
Al estudiar la Aromaterapia nos concentraremos en el sentido del olfato y del tacto ya
que de ellos depende beneficiarse de los aromas. Las investigaciones han demostrado
que las personas responden a los olores a un nivel emocional superior al de los otros
sentidos. Un aroma puede desencadenar toda una sucesión de recuerdos casi olvidados
- la zona del cerebro asociada con el olor es la misma que la de la memoria. La región
olfatoria es el único lugar de nuestro cuerpo donde el sistema central está relacionado
estrechamente con el mundo exterior, de este modo, los estímulos olfativos llegan
directamente a las centrales de conexiones más internas de nuestro cerebro. Las
neuronas de la región olfatoria son neuronas sensitivas primarias y forman parte de las
neuronas cerebrales.
Por otra parte, cuando se huele algo se evoca la memoria emocional, se puede relacionar
las emociones. Así, la memoria asociativa de aromas y situaciones generan el
aprovechamiento de los aceites para uso terapéutico, pues la conciencia registra el
aroma con la ambientación. Algunos aceites tienen la propiedad de transformar y
equilibrar nuestras emociones, reduciendo la ansiedad, la depresión o la fatiga mental.
La aromaterapia actúa sobre los planos sutiles por ello ayuda a la meditación,
visualizaciones, concentración y a todas aquellas técnicas destinadas a buscar el
equilibrio y armonía interior.
El usar el tacto es un instinto humano y una necesidad fundamental. La cultura humana
ha empleado persistentemente el tacto como medio de comunicación, o bien en un
contexto terapéutico o simplemente como expresión de solicitud y afecto.
El tacto influye también en el sistema nervioso autónomo, relajando y vigorizando el
cuerpo al mismo tiempo, y las investigaciones han demostrado que fomenta la secreción
de endorfinas, conocidas como “las hormonas de la felicidad”, que actúan como
narcóticos naturales del cuerpo al reducir el dolor y al producir una sensación de
alborozo y bienestar.

ESENCIAS DE LOS PERFUMES


Entre las muchas sensaciones que la naturaleza proporciona al ser humano, pocas son
tan directas e intensas como las que se perciben a través del olfato.
Las emanaciones odoríferas que pueden producir una sensación agradable a los
sentidos proceden de refinadas esencias de origen natural, es decir, vegetal y animal, o
artificial, producto tanto del ingenio científico y tecnológico como de la imaginación del
hombre.
Esencias Naturales
Las materias primas naturales de este carácter que se obtienen mediante técnicas de
destilación o extracción, pueden ser de origen vegetal o animal.
Esencias de origen Vegetal
El reino vegetal constituye la mayor reserva odorífera con la que cuentan los
perfumistas desde la más remota Antigüedad. La extraordinaria diversidad de
vegetales utilizados en la elaboración de perfumes ha obligado a realizar una
clasificación general que indique la procedencia de los principios aromáticos.
Las flores:
Por su propia riqueza aromática, las flores han sido utilizadas en la elaboración de
perfumes desde hace miles de años y en las más diversas civilizaciones.
Pero de todas las flores, ninguna como la rosa, cuyo exquisito aroma ha estado
presente en la vida del hombre de todas las épocas como una de las formas más
completas de placer sensual, y como tal, símbolo de la belleza.
Del rosal, existen centenares de especies y miles de variedades. Sin embargo, sólo una
de las pocas se utilizan en perfumería. En la actualidad las principales variedades
empleadas en perfumería son la Rosa damascena y la Rosa centifolia.
Aunque carece del prestigio histórico y poético de la rosa, la Lavanda también es una
de las plantas emblemáticas en el mundo de la perfumería. La Lavanda es una planta de
flores azules en espigas, con una fresca y suave fragancia. Estas características,
combinadas con la persistencia y durabilidad del aroma, están en el origen de poner en
los armarios bolsitas con flores de lavanda, para aromatizar la ropa y alejar las polillas.
De la lavanda se extraen tinturas y aceites esenciales que sirven de base para perfumes,
aguas y jabones aromatizados, muy apreciados.
Parecidas propiedades tiene la Violeta, flor de delicado perfume capaz de conferir, sin
estridencias, un exquisito toque de distinción. El aceite esencial de violetas que se
necesitaban para lograr unos pocos gramos lo convirtieron en un producto muy
caro. Los trabajos que realizaron los químicos durante el siglo XIX en busca de una
solución culminaron con éxito en 1893, cuando consiguieron desarrollar la
irona, sustancia sintética similar a la que se encuentra en el aceite esencial de violeta.
Tras una saturación de perfumes de violeta a principios de siglo XX, la utilización de
este aceite esencial se hizo más selectiva, y en la actualidad está presente en la
estructura de los perfumes más modernos.
Otra de las flores de gran importancia en la elaboración de perfumes es la
del Geranio, cuya singular cualidad consiste en producir distintas notas odoríferas
según su variedad. Las especies más utilizadas para obtener el aceite esencial del
geranio son los Geranios Rosa, de suave y agradable olor, cuya esencia está presente en
numerosos perfumes masculinos. Otras especies son: el Geranio malva, con suave
olor a manzanas, el Geranio Perfumado, con notas de Pino y el Prince of Orange, que
tiene connotaciones de naranja.
El espíritu floral que se percibe en innumerables perfumes modernos también se basa
en pétalos, botones y yemas de flores, como los del Jazmín, la Cananga o Ylang Ylang, el
Naranjo o el azahar, las Lilas, el Clavel, el Narciso, la Mimosa, el Junquillo y el Jacinto, la
Fresia, el Iris, el Gadiolo y el Azafrán.
De este conjunto cabe destacar las flores de jazmin, cananga y azahar.
El Jazmín, es el gran aristócrata de las flores, en general, los perfumistas piensan que
un gran perfume floral debe evocarlo. Originario de la India pero hoy cultivado en Asia
y Europa, se caracteriza por una fragancia dulce, persistente y con muchos matices
olfativos. El Jazmín utilizado en perfumería pertenece a la especie Jazmiun Officinale y
Jazmín Sambac. A causa de la delicadeza y fragilidad de la flor del jazmín, es que debe
recolectarse al alba, en el momento máximo del desarrollo del olor.
La Cananga, es conocida entre los perfumistas como el Ylang Ylang, que significa "Flor
de flores". Originaria del Sudeste asiático. Sus racimos de pequeñas y delicadas flores
amarillas, cuyo aroma evoca a los del jazmín y el almendro.
La Flor de Azahar, se logra del naranjo amargo, árbol procedente de Asia, que los
romanos introdujeron en la cuenca del mediterráneo. De ella se consigue un aceite
esencial llamado Neroli, que es la base de todas las colonias, a las que confiere notas
cálidas y animales. El naranjo amargo es uno de los árboles que más aportan a la
industria del perfumista, pues aparte de las flores, de sus hojas y ramas se obtiene la
esencia de petigrain, y de la piel de su fruto, la esencia bigarada.

Hojas, hierbas, ramas y tallos:


Muchas de las plantas que aportan sus flores, también contribuyen al arte de la
perfumería con sus hojas y tallos. Tal es el caso del naranjo, geranio y de la
violeta. Además de éstas podemos considerar al Pachuli, el mirto y la menta.

El Pachuli, es un arbusto originario de Asia y Oceanía y cultivado en Indonesia, de cuyos


tallos y hojas secas se obtiene, un aceite esencial llamado Pachuli. Este constituye uno
de los fijadores más finos para perfumes densos. Se caracteriza por un olor penetrante
y algo alcanforado, que recuerda al almizcle.

El mirto, es un arbusto propio de la región mediterránea. Por la destilación de sus tallos


se obtiene una esencia cuyo principal elemento es el mirtenol, que forma parte de la
composición de los perfumes caracterizados por su frescura.

La Menta, es de las plantas aromáticas la más fresca de todas. De todas las especies
existentes la más apreciada por los perfumistas es Mentha Piperita, que proporciona un
fresco y delicado aroma, y la Mentha Spicata, que es la más difundida. Estas esencias
forman parte de numerosos perfumes y colonias masculinas, sobretodo del tipo
deportivo.

Cortezas, maderas y musgos:


Una de las formas más primitivas utilizadas por el hombre para perfumar las estancias
y las ropas o para hacer ofrendas rituales a los dioses fue la quema de maderas y
cortezas aromáticas.
La más representativa es el Sándalo, de la madera, raíces, hojas, ramas, flores y semillas
del Sándalo blanco, se obtiene un apreciado aceite esencial que se emplea sobretodo
en perfumes masculinos y eau de toilette.
El Canelero, es un pequeño árbol especiero oriundo de Sri Lanka. Su corteza, la
Canela, también se empela para obtener aceites esenciales, presente en casi todos los
densos y dulces perfumes orientales.
Otras de las maderas de las que se extraen esencias aromáticas básicas son las
del Abedul, la Tuya, el Cedro y la del Aniba Rosaedora o madera rosa. Todas estas
generan olores intensos, con notas de madera y cuero, que caracterizan ciertas
creaciones aromáticas.
Musgo de encina: su esencia es imprescindible para conferir carácter a perfumes
cálidos o a combinaciones de violeta y chipre, al compuesto con esencias de
bergamota, como especie como la vainilla y maderas como el Pachuli.

FRUTOS, PIELES Y BAYAS:


Estas son las materias primas vegetales que los perfumistas denominan "hespérides".
Generalmente son los cítricos, cuyos frutos amargos o ácidos son ricos en principios
odoríferos que producen esencias mediante expresión en frío.
Así la piel de las naranjas amargas y dulces, de la mandarina, el limón, lima limón o
limón verde, el pomelo y de la bergamota producen aceites esenciales que confieren
frescura en aguas fragantes como la de Colonia.
Otros frutos de gran interés para la elaboración de esencias básicas son:
el anís, la badiana o anís estrellado
la nuez moscada
la vainilla
el clavo.

RAÍCES Y RIZOMAS:
Los perfumistas no se han limitado a buscar y obtener los aromas vegetales de las
partes externas de los árboles y plantas, sino que han investigado también sus raíces y
rizomas, es decir, aquellas partes donde los minerales de la tierra se transforman en su
alimento y les confieren sus peculiares características.
Entre esas plantas, la más importante es el Lirio, donde la más utilizada es la
especie Iris Florentina e I. Pallida. El proceso de obtención es lento, ya que el rizoma
debe tener por lo menos 3 años en el momento de recolectarlo y ha de
permanecer otros 3 años secándose, antes de triturarlo, macerarlo en agua destilada y
destilar la mezcla.
Otras plantas cuyas raíces son utilizadas en la elaboración de esencias son: la Valeriana,
el Espinacardo, el Jengibre, el Levístico y el Vetiver.
RESINAS, GOMAS Y BÁLSAMOS:
Las resinas, gomas, gomorresinas y bálsamos son secreciones de ciertas plantas,
naturales o provocadas por incisiones en su tronco. Entre los vegetales cuyas resinas
cuentan con una gran tradición en perfumería figuran el benjuí, el incienso y la mirra.
ESENCIAS DE ORIGEN ANIMAL:
Entre las materias primas naturales utilizadas en perfumería, las de procedencia animal
son escasas, y por lo general, se trata de secreciones que algunas especies producen
como reclamo sexual o como protección. Estas sustancias, que en estado puro suelen
presentar un aspecto y un olor nauseabundo, tras ser sometidos a diversos procesos
dan lugar a productos de gran finura que los perfumistas utilizan para acentuar la
persistencia o la sensualidad de sus creaciones. En comparación con las esencias de
origen vegetal, las de procedencia animal son muy limitadas, y a que solo se empelan
cuatro en perfumería: el ambar gris, el almizcle, el castoreo y la civeta.
AMBAR GRIS:
Es la concreción intestinal de algunos cetáceos, como el cachalote, formada por una
materia negra y pastosa que secretan en su estómago para protegerse de los
cefalópodos de los que se alimentan. Cada cierto tiempo, el animal excreta esta
sustancia junto con los desechos estomacales, y esta masa queda flotando en la
superficie en el mar, de donde se recoge. Tras un período de secado, su nauseabundo
olor a pescado putrefacto da paso a aromas de notas marinas, que dan la
características a las fragancias ambarinas.
EL ALMIZCLE:
Es una secreción glandular odorífera que el almizclero macho utiliza como reclamo
sexual. Hasta que se desarrolló el almizcle sintético, la especie que
proporcionaba mayor cantidad de almizcle era el almizclero del Himalaya. También se
obtenía almizcle de la cabritilla almizclera, el ratón almizclero y el buey almizclado. El
almizcle es una sustancia de olor penetrante y amoniacal, que adquiere notas
persistentes y sensuales después de un refinamiento en tintura alcohólica.
CASTOREO Y CIVETA:
Son secreciones odoríferas glandulares. Sirve como fijador de fragancias volátiles o
para dar tonos cálidos o de animal a creaciones orientales o chipres.

Esencias sintéticas
Los avances científicos y tecnológicos que en el contexto de la Revolución Industrial se
produjeron en Europa a partir del siglo XVIII, por un lado, y los cambios sociales y
culturales que tuvieron lugar entonces, por otro, repercutieron profundamente en el
campo de perfumería. Antes las nuevas condiciones sociales y la necesidad de
satisfacer las demandas de un mercado cada vez más amplio, las empresas perfumistas
se vieron obligadas a abaratar los costos de sus productos y al mismo tiempo, a
mantener y mejorar más aún su calidad. Planteado el desafío, científicos y perfumistas
lograron progresos técnicos tan espectaculares que en los inicios del siglo XX ya se
habían sentado las bases de la perfumería moderna.

¿Qué son las notas de un Perfume?

Los perfumes, esas sustancias maravillosas que aún sin poseer forma nos permite
experimentar todo un mundo de emociones; o mejor dicho, al percibirlas mediante el
olfato nos permite crear y recrear emociones a partir de sus exquisitas notas.

El término notas aparece en el mapa en cualquier conversación respetable sobre


fragancias y frecuentemente suele usarse al hablar de su composición, pero en otras
ocasiones, también describe características de la sustancia, resultando así una palabra
confusa. Se utiliza en algunos contextos como notas de salida, notas de corazón y
notas de fondo, y en muchas otras circunstancias, se emplea en compañía de
ingredientes o familias de ingredientes (notas cítricas, notas ambarinas, notas florales,
notas de vainilla, notas de sándalo, etc), lo cual complica la situación en lugar de
tornarse más esclarecedora.

Probablemente a una nariz experta, o simplemente a alguien acostumbrado al tema, el


término puede parecerle algo cotidiano, interpretando el significado del mismo sin
mayor complicación según cada contexto. Sin embargo, cuando no estamos
familiarizados en lo absoluto con la jerga de la perfumería, pueden resultar confusos
los usos que se le otorgan a esa palabra que solemos emplear de diversas maneras en
el día a día.

No vamos a engañarnos, la palabra en sí en cualquier entorno puede resultar difícil de


comprender, aun cuando es sumamente utilizada en la cotidianidad. Ello se evidencia
de manera clara al buscar una definición en el diccionario en donde encontramos
muchas acepciones que se adaptan a su definición, así como por ejemplo existen las
notas como escala evaluativa o las notas de tomar apuntes, las notas musicales o las
notas de percibir.

Sin embargo, al remontarnos a su significado etimológico, encontramos que es una


palabra que proviene del latín gnoscere (conocer en su forma de pasado participio,
gnota), tiempo adverbial que hace referencia a algo que ha sido marcado o signado
para posteriormente ser reconocido. En este punto, ya comienza a tomar sentido su
uso dentro del mundo de las fragancias, puesto que en cierto modo las notas olfativas
son marcas que nos permiten reconocer la composición y características de cualquier
perfume al que seamos expuestos.

Las notas olfativas, como hemos asomado con anterioridad, son utilizadas en dos
contextos:
Para describir elementos de su composición, ejemplo: posee unas deliciosas notas
cítricas que le otorgan una cualidad fresca y energizante;

Para hacer referencia a su desarrollo en el tiempo, ejemplo: posee unas notas de salida
de licci y bergamota, notas de corazón florales y notas de fondo de vetiver y almizcle.

Aun habiendo arrojado un poco de luz sobre el tema, el mismo puede resultar algo
complejo y abstracto, por lo tanto, difícil de comprender.

Es por ello que en esta guía nos daremos la tarea de esclarecer su definición y cómo
reconocerlas, con la finalidad de convertirte en todo un experto, en teoría, de la
perfumería. Bueno, la verdad es que quizás estamos exagerando un poco, pero lo que
sí es seguro es que después de leer este artículo, al menos podrás reconocer el
significado de las notas olfativas según el contexto en que sean empleadas, e incluso
(dependiendo de tu olfato) las podrás distinguir cuando percibas una fragancia.

Los perfumes como sustancias químicas

El primer punto a aclarar para lograr descifrar la complejidad de las notas, es la


definición de los perfumes, pero en este particular no nos centraremos en ellos como
un acto social o de cosmética, tampoco como obras de arte o artículos de venta
masiva.

Notas olfativasEn todo caso, el aspecto al que nos orientaremos es el químico, aunque
claramente no tocaremos con profundidad composiciones moleculares ni
procedimientos de laboratorio como tal. Aun así, intentaremos centrarnos en la
composición del mismo, pues allí reside la clave para comprender el significado de las
notas.

Los perfumes son mezclas de sustancias químicas odoríficas que interactúan entre sí y
con otros elementos como el aire y la bioquímica de nuestra piel. Esta interacción es
más o menos previsible por sus creadores, lo cual es de importancia, puesto que el fin
último que persiguen es generar una impresión positiva sobre el sentido del olfato y
causar de este modo una sensación de placer en quien lo perciba.

Si bien para que esa sensación de placer sea genuina, toman parte del juego muchas
características individuales y de condicionamiento de la psiquis de la persona que
percibe, hay olores que colectivamente generan respuestas similares y de allí es donde
parten los creadores de fragancias.

Puesto que la perfumería no es un arte reciente, existen registros muy antiguos sobre
los que aún hoy en día se trabajan, aún se practican muchas de las técnicas
tradicionales y se siguen utilizando los mismos componentes, aunque la ciencia siempre
se encuentra en la punta al encontrar novedades que añadan más tela de donde cortar.
Si bien hay infinidad de componentes que pueden emplearse en la formulación de una
fragancia, en un macronivel se pueden distinguir dos:

Los componentes de origen natural, cuyas materias primas se obtienen de fuentes del
reino animal o vegetal a las que se les aplican técnicas físicas de separación de
moléculas; siendo algunos de los más utilizados las flores, semillas, hojas, plantas,
corteza, musgo, madera, resinas, glándulas odoríferas y cebo animal.

Los componentes de origen sintético, las cuales son sustancias aromáticas producidas
en laboratorios a partir de productos orgánicos como los alcoholes, cetonas, lactonas,
compuestos hidrogenados, aldehídos, fenoles, hidrocarburos y esteres, y éteres
alifáticos y aromáticos.

En otro sentido, según la composición química de los perfumes, éstos se constituyen


por tres elementos (aunque cada uno de ellos puede contener N cantidad de
subelementos). Esta triada se distingue por:

La esencia o sustancia que genera un olor determinado y que en la perfumería moderna


suele venir en presentación de aceites esenciales;

El disolvente que diluye el aceite esencial y le otorga la contextura líquida, entre los
más utilizados se encuentran el agua y el alcohol etílico

Fijador o sustancia que permite que el aroma se mantenga por una cantidad de tiempo
prolongada.

Proceso de evolución de un perfume

El proceso de evolución del perfume hace referencia a la manera en la que la acción


química del mismo se comportará en el tiempo, es más o menos previsible por sus
creadores, como hemos mencionado con anterioridad; sin embargo, su reacción no
llega a ser totalmente advertida puesto que supone que además de la interacción
fragancia – aire, de la cual se puede tener una predicción exacta, se le suma el factor
bioquímica corporal de la piel de la persona que se aplicará la fragancia.

De estos factores, el último es la variable que altera el resultado, puesto que la


bioquímica corporal de cada persona es ligeramente diferente, por lo tanto una vez
aplicada la sustancia se desarrollará de forma distinta de persona en persona. Sin
embargo, a partir de la descomposición de las esencias, disolventes y fijadores con
temperaturas promedios y su determinada oxidación por la presencia del aire, se puede
estimar a rasgos generales la manera en la que cronológicamente se comportará el
perfume a partir de su aplicación y a lo largo de su duración total.
La finalidad de los perfumes que se desarrollan por fases es un efecto armónico y
diverso en cada etapa evolutiva, para lograr tal cometido, es necesario prestar atención
a las concentraciones de los ingredientes a emplear y su estructuración. Si bien las
proporciones a emplear son algo totalmente subjetivo, en la actualidad uno de los
esquemas más exitosos es el propuesto por Jean Carles, denominado también pirámide
olfativa.

La pirámide olfativa o diagrama triangular indica que las proporciones ideales para
mantener el equilibrio de las proporciones del acorde olfativo son grados de
concentración de un aproximado de entre 45 y 55 % en las notas de salida, un 30 o 40%
en las notas medias y entre 15 y 25 % en las notas de fondo, por supuesto que dichas
medidas funcionan sólo para perfumes diluidos en un porcentaje de alcohol entre 12 y
18%.

Carles sitúa los ingredientes de un perfume en torno a su volatilidad y sus


características olfativas. Aquellos de carácter fresco y altamente volátil como los
cítricos, frutales, aromáticos, verdes y herbáceos en este esquema se sitúan en las
notas de salida; las notas medias se componen de elementos de volatilidad media,
permitiendo así obtener mayor definición de ellos sobre el perfume y siendo habitual el
uso de flores, especias o maderas; finalmente, los elementos de menor volatilidad
como el musgo de roble, la vainilla, las resinas y almizcles se reservan para las notas de
fondo, puesto que son las que perdurarán por mayor tiempo sobre la piel, además de
que pueden resultar molestas al ser percibidas por primera vez, por lo que si se
desarrollan en presencia de otros elementos, su olor se enmascara resultando
altamente grato y fijándose por mayor cantidad de tiempo sobre la piel.

Notas olfativas según su volatilidad y materia prima

Ya alcanzado este punto, podemos lanzarnos a una definición amplia de las notas
olfativas. Éstas son aquellos olores reconocibles en una fragancia, esos que nos
permiten identificar parcial o totalmente los elementos que le componen y la manera
en la que se comportan en el tiempo. Las notas pueden dividirse en dos grandes
grupos, subdivididos de manera múltiple a su vez: notas según su composición y notas
según su volatilidad.

Según la volatilidad de sus materiales, tiempo de descomposición o ruptura de los


aceites esenciales, los olores que se desprenden de la fragancia pueden catalogarse en
tres fases: las notas de salida, las notas de corazón y las notas de fondo.
Piramide olfativa

Las notas de salida: este tipo de notas, como hemos mencionado, son las primeras en
percibirse apareciendo desde la aplicación de la fragancia y pudiendo alcanzar hasta 2
horas de duración. Son llamadas también notas iniciales, notas altas o notas de cabeza
y se caracterizan por ser las sustancias más volátiles de la fragancia, es decir aquellas
que se evaporan con mayor facilidad, pero que al mismo tiempo crean un efecto
bastante llamativo al inicio.

Las notas corazón: también nombradas como notas medias, intermedias o


modificantes. Aparecen entre 15 y 20 minutos después de la aplicación y pueden
perdurar hasta 6 horas. Éstas son en realidad el alma de la fragancia, es decir que son
rasgo dominante que suele caracterizar la personalidad del perfume.

Las notas de fondo: encontradas también como notas bajas, notas base o de base, se
componen de sustancias poco volátiles y que además de ser, en la mayor parte del
tiempo, las responsables del cuerpo del perfume, también sobre ellas recae
principalmente la duración del mismo. Incluso en muchas ocasiones algunos de los
componentes de esta fase son fijadores o resinas que permiten prolongar la fragancia
por mayor tiempo. Aparecen alrededor de los 90 minutos posteriores a la aplicación y
permanecen mientras se mantenga la duración total de la fragancia.

Según el equilibrio que posean estas tres fases, se determinará la personalidad


completa del perfume o su cualidad estética. Para ello, se toma en cuenta el acorde
olfativo, que tal como un acorde musical es la percepción de tres o más notas
ocurriendo de manera simultánea, éste permite una doble percepción: la del conjunto
y la del elemento individual.

Lo importante en el acorde olfativo como en el musical es la armonía que guarden sus


elementos, la cual debe ser placentera para el olfato. Aunque tal como en la música, en
ocasiones algunos elementos pueden encontrarse en conflictos entre ellos sin
necesidad de ser disonantes, como en el caso de las inarmonías que buscan generar un
efecto particular mediante dicha contraposición.

Otro concepto que nos atañe respecto a las notas olfativas, es el asociado a su
composición. En este caso, el término hace referencia a las materias primas utilizadas
en el perfume, las cuales ya hemos advertido que pueden ser de origen natural o
sintético. Cada elemento a utilizar suele ser clasificado de acuerdo al principio olfativo
que le rige, aunque dicha relación varía según la nariz perfumística que hace uso de la
misma. Sin embargo, una de las regulaciones más estándar es aquella que separa los
elementos según su origen y sensación asociada, así nos encontramos con:

Notas Ambarinas: las notas ambarinas pueden ser de origen natural o sintético, puesto
que en ocasiones han sido emuladas en laboratorios, dado su costo y difícil obtención.
Las de origen natural pueden a su vez ser vegetales como ambarel caso del ámbar
amarillo proveniente de una resina fosilizada o animales como el caso del ámbar gris
que proviene de una sustancia secretada por el cachalote. Al ámbar se asocian
propiedades cálidas, afrodisíacas y sensuales que no llegan a ser excesivas y dentro del
esquema de evolución por fases suele estar presente frecuentemente en las notas de
fondo.

Notas Animálicas: muy emuladas en la actualidad en laboratorios por las implicaciones


ambientales que conllevan y los altos costos asociados. Algunas de éstas provienen de
las secreciones de las glándulas perineales del castor, caracterizadas por su carácter
sensual y alta potencia fijadora, y muy comunes en fragancias de tipo cuero, oriental,
amaderadas y chypre. Otras provienen de las secreciones glandulares del gato de
Algalia, originario mayormente de Etiopía y en donde se encuentra el mayor mercado
productor del mismo.

Notas aromáticas: son notas reconfortantes que se componen principalmente de


lavanda, romero, artemisa, eucalipto, perejil y tomillo. Se caracterizan por aportar un
toque energizante, fresco y al mismo tiempo relajante. Se asocian al bienestar y su
presencia es frecuente en las notas de salida y brilla especialmente en los perfumes
masculinos.

Notas especiadas: suelen ser de origen natural y se definen mayormente por ese
carácter picante, misterioso y cálido. Entre las especias más resaltantes se encuentran
los clavos de olor, la cúrcuma, el anís estrellado, la canela, la pimienta rosa, la vainilla, la
pimienta negra y diversos tipos de té. Estas notas son altamente frecuentes en los
perfumes de la familia Oriental, en donde se pueden presentar tanto en notas de salida,
como corazón y fondo.

Notas florales: una de las más extensas, pues puede componerse de innumerables
tipos de flores y cada una con una personalidad propia, pudiendo ser fresca, inocente,
pura o muy sensual. Suelen encontrarse en cualquiera de las fases, aunque ciertamente
es muy común verles entre las notas corazón, puesto que la mayoría de las flores gozan
de una volatilidad mediana. Son el componente principal de los perfumes enmarcados
en la familia Floral, sin embargo, se encuentran presentes en casi todas las fórmulas de
fragancias que existen en el mercado, sin importar dentro de qué clasificación familiar
se encuentren.

Entre algunas destacadas, encontramos el azahar del naranjo y mandarino, cuya


esencia absoluta es el nerolí asociado a la fecundidad, el jazmín que junto a la rosa
suele ser de los ingredientes más populares en la perfumería y se asocian a sensaciones
románticas y puras, los narcisos y nardos que suelen poseer un carácter más angelical,
las peonías y el ylang ylang que son aromas más exóticas e imponentes, la gardenia
fuerte y narcótica, la fresa con olor a limpio y jabonoso, entre muchos otros tipos de
flores.
Notas herbáceas: muy cercana a las notas aromáticas, poseen un carácter tónico y
fresco. Son relajantes también, puesto que se asocian al bienestar, pero también
poseen ese carácter juvenil y amigable que le otorga buen grado de energía. Entre
estas notas destacan la albahaca, el estragón, la menta, la yerba buena y la mejorana; si
bien se encuentran presentes en muchas creaciones dirigidas a mujeres, suelen ser
estrellas en las notas de salida de los perfumes para caballeros.

Notas verdes: evocan lo natural, fresco y sencillo. Se constituyen generalmente sobre


una base de galbanum y jacinto, aunque esta última suele replicarse en laboratorios
con la finalidad de darle mayor intensidad a su fragancia. Suelen encontrarse en
perfumes femeninos y masculinos y, por lo general, son parte de las notas de salida.
También suelen asociarse frecuentemente a notas terrosas y amaderadas.

Notas cítricas y frutales: También conocidas como notas hespérides, suelen realizarse a
partir de las cáscaras de las frutas o incluso la pulpa, según sea el caso. A partir de las
frutas cítricas, se obtienen notas frescas, astringentes y limpias, mientras que con la
presencia de otro tipo de frutas como el coco y la piña la sensación es más tropical, y la
fresa y la frambuesa le otorga cierta dulzura. Las notas frutales se encuentran
presentes en prácticamente todas las fragancias de las diversas familias y los
componentes pertenecientes a este apartado por lo general se encuentran presentes
en cualquiera de las fases evolutivas, aunque resaltan más en las notas de salida y las
notas de corazón.

Notas aldehídicas: producidas en laboratorios a partir de la síntesis de aldehídos. Se


caracterizan por un carácter jabonoso y por la imitación de olores como el pino, el
citronel y la naranja. Son, en líneas generales, notas frescas que se suelen asociar a las
notas de salida y las notas medias.

Notas balsámicas: producidas tanto de manera artificial en laboratorios, como de forma


natural a partir del aceite balsámico del Perú y el aceite de Estoraque. Suelen tener un
carácter dulzón y levemente especiado, son muy frecuentes en las fragancias orientales
y las amaderadas.

Notas amaderadas: suelen provenir tanto de cortezas naturales como de réplicas


químicas. Las hay de diferente personalidad, pudiendo ser frescas o con mayor carácter
según el tipo de madera elegida. Son frecuentes en las fragancias masculinas y
femeninas, y en cualquiera de las fases evolutivas del perfume.

Notas terrosas: compuestas principalmente por musgos, suelen acompañarse


frecuentemente de notas amaderadas y verdes, y aunque no están exentas de
presentarse en las notas de salida y notas de corazón, es muy frecuente verles en las
notas de fondo. Se caracterizan por ser húmedas, frescas y naturales.
Notas cetonas: en donde la cumarina toma mayor relevancia, son olores volátiles y
chispeantes, pero no demasiado intensos. Aun así, se suele presentar en las notas de
fondo, asociadas a otros elementos que le permitan mayor fijación.

Notas goumard: son dulces por naturaleza y se componen de sustancias naturales o


principalmente químicas que emulan los olores de alimentos comestibles,
principalmente los utilizados en postres tal como el praliné, cup cakes, chocolate,
crema dulce, miel y caramelo, entre otros. Son olores bastante amigables, aunque
podrían resultar empalagosos, por lo que suelen acompañarse de otros elementos que
le equilibren y, a su vez, le otorguen mayor dimensión.

Si bien un reconocimiento extenso de todas y cada una de las notas que componen la
fórmula de un perfume requiere cierto grado de habilidad, formación y experiencia;
tener una noción clara de los tipos de notas que existen, representa una ventaja al
momento de evaluar una fragancia o efectuar una nueva adquisición.

Podemos sencillamente buscar reseñas y los componentes de cualquier perfume y con


ello hacernos una noción de algunos elementos que nos agradan y otros que no. Sin
embargo, cuando no dominamos algunos términos, podemos volvernos un caos, sentir
que nos hablan en otro idioma o terminar adquiriendo un perfume que sea menos que
perfecto.

Como siempre nos encanta resaltar, nada en absoluto sustituye a la prueba sobre la
piel. Así que aún con un arsenal de información, hay ciertos pasos que debes seguir
para encontrar un perfume apropiado y verificar la manera en la que reacciona con tu
corporalidad es inevitable. Sin embargo, las opciones que ofrece el mercado son
infinitas y reconocer al menos en líneas generales la manera en la que se encuentra
compuesta una fragancia, nos permite ser más efectivos y ahorrarnos algo de nuestro
valioso tiempo al momento de buscar o conversar con un especialista en una tienda.

TIPOS DE PERFUMES

Aunque a un nivel más o menos general ciertamente se pueda desconocer, existían


diversos tipos de perfumes dependiendo en cierta manera de su intensidad, de sus
materias primas y de la concentración de la esencia que le otorgaría su aroma
característico. Los tipos de perfumes que nos podemos encontrar son:

PERFUME: contiene 40% de aceites esenciales y la esencia es muy duradera. Sin


embargo, una vez abierta la vida de ésta es solamente de seis a nueve meses. Por esta
razón los perfumes están disponibles en tamaños muy pequeños (7,5 ml ó 15 ml)
EAU DE PERFUMES 22% a 28% de aceites esenciales. Pensada como más cara que otras
fragancias, es la mejor forma de fragancia ya que es más dura, pero no tan fuerte
como el perfume. La duración es de más de un año.

EAU DE TOILETTE es el tipo de fragancia más popular hoy. El precio es razonable, los
aceites esenciales son entre 15% y 20%, y la botella cuando se abre dura unos dos años.

EAU DE COLOGNE contiene 8% a 12% de aceite esenciales. Tiene una duración de vida
por más de dos años. Cuando se usa, la colonia necesita ser refrescada durante el día o
la noche para mantener la esencia. Colonias ligeras y Atomizadores de Cuerpo es más
popular con los adultos jóvenes. Contienen menos de un 5% de aceites esenciales y
dejan una esencia ligera en la piel. Los precios son bajos mientras que la cantidades son
altas. Esta son excelentes para el uso después del baño o la ducha. Una vez abierta
dura de 2 a 4 años.

ELABORACIÓN DE PERFUMES

Ante todo el perfume es una mezcla de sustancias con olores, más o menos complejos,
más o menos armonioso… Su base casi siempre es el alcohol etílico acompañado de
aceites y esencias aromáticas de origen vegetal, animal o sintético y de productos
químicos para estabilizar la mezcla o darle más fuerza. Un perfume está constituido
principalmente por una mezcla de sustancias odoríferas que genéricamente
denominamos esencias, y disolventes. Ningún perfume tiene menos de 20 a 30
componentes. Algunos perfumes contienen más de 100 esencias diferentes. Un
perfumista debe tener más de mil de estos productos cuando tenga que crear un
perfume, de los cuáles deberá hacer una selección adecuada. Los disolventes más
empleados son el alcohol etílico y el agua. La presentación más común de las esencias
para perfumería hoy día es en forma de solución oleosa y el disolvente siempre
presente es el alcohol etílico. Al aplicarse el perfume sobre la piel, el calor del cuerpo
evapora el alcohol rápidamente dejando las sustancias aromáticas, que se disipan
gradualmente, en función de las volatilidades relativas de cada una de ellas, durante
varias horas.

FIJADORES DE ACEITES ESENCIALES Los fijadores de esencias son sustancias que


añadidas a los perfumes permiten que éste tarde mucho más tiempo en volatilizarse y
por tanto resulte más duraderos. Generalmente son sustancias de alto punto de
ebullición y que establece con las moléculas responsables del olor y con la piel y/o la
ropa fuertes interacciones moleculares; ello hace que las sustancias odoríficas quedan
retenidas mucho más tiempo. Las sustancias fijadoras pueden ser naturales o
sintéticas. Los fijadores naturales son algunas sustancias, de altos puntos de ebullición
(285 a 290ºC), que conseguimos aislar de flores y de otras partes de algunas plantas y
de ciertos animales. Desde un punto de vista químico se tratan de aceites que además
de tener propiedades fijadoras de aromas también se caracterizan por su olor.
Podemos citar como ejemplos de fijadores naturales la salvia, el pachuli, el onís y el
sándalo. Los fijadores sintéticos se obtienen en el laboratorio y suelen ser en la mayoría
de los casos ésteres de alto punto de ebullición. Algunos de ellos son sustancias
inodoras como el diacetato de glicerillo (p.e. 259ºC), ftalato de etilo (p.e. 295ºC),
benzoato de bencilo (p.e. 323ºC). Sin embargo también los hay con olor definido, como
son los casos de los siguientes ésteres: benzoato de amilo – cetona de almizcle; ésteres
de alcohol cinámico –indol; ésteres del ácido cinámico – vainillina; acetofenona.

OBTENCIÓN DE ESENCIAS Y FRAGANCIAS MATERIAS PRIMAS

Las materias primas empleadas para obtener esencias pueden ser bien productos
naturales vegetales, animales o minerales, o bien productos sintéticos( que no son
objeto de este estudio). Productos naturales vegetales. Flores (rosa, jazmín, clavel,
jacinto, flor de azahar, narciso, nardo, violeta) Plantas aromáticas (lavanda, melisa,
salvia, romero, cantueso, espliego, tomillo, mejorana) Agrios (naranja -dulce o amarga-,
limón, mandarina, pomelo, bergamota) Algas y líquenes (musgos y algas marinas)
Especias (vainilla, cardamomo, cilantro, clavo) Granos y semillas (anís, eneldo,
alcaravea) Cortezas y raíces (canela, jengibre, vetiver, angélica, cálamo) Bálsamos y
resinas (estoraque, incienso, mirra, galbano) Maderas (abedul, cedro, ciprés, pino,
sándalo, laurel, pachulí) Y otros aromas (tabaco, manzanilla, verbena, artemisa)
Productos naturales animales. Sirven como fijadores de los vegetales, confiriéndoles
persistencia y se les atribuye capacidad de atracción sexual (almizcle, cachalote,
castóreo, y también resinas, como el ámbar). (Es necesario mantener un nivel de
evaporación igual para todos los elementos que componen el perfume). Productos
minerales. Son principalmente el petróleo y el sulfuro de hidrógeno.

TÉCNICAS DE OBTENCIÓN DE ESENCIAS Una vez dispongamos de estas materias


primas se someten a alguno de los siguientes

PROCEDIMIENTOS PARA OBTENER DE ELLAS LAS SUSTANCIAS ODORÍFICAS.

Destilación Arrastre por corriente de vapor de agua. De esta forma se obtienen las
esencias o aceites esenciales. Pero como el calor destruye los componentes
termolábiles, el aceite obtenido no tiene el mismo olor que la planta fresca. Por este
método se obtienen las esencias de lavanda, romero, tomillo…

PRENSADO La presión o prensado de corteza de frutos cítricos produce también


esencias o aceites esenciales. En este caso se opera en frío y, por lo tanto, no hay
destrucción de componentes termolábiles. En consecuencia, la esencia huele como el
fruto fresco. De esta forma se aíslan aceites de limón y naranja que contienen hasta un
90% de d-limoneno.

EXUDACIÓN Se practica haciendo incisiones en plantas, lo cual proporciona materias


complejas como gomas, resinas y bálsamos. Algunas de estas sustancias actúan
posteriormente en los perfumes como fijadores de aromas.

MACERACIÓN El vegetal se sumerge en aceite o grasa a temperatura de 60 ó 70


grados. El calor rompe las células vegetales y los aceites esenciales son absorbidos por
la grasa. Los restos sólidos se separan y el proceso se repite hasta que la grasa esté
saturada de aceites esenciales. Luego éstos se extraen por medio de disolventes.
También se realizan maceraciones en frío.

EXTRACCIÓN CON DISOLVENTES FIJOS O VOLÁTILES. Este método se emplea con


plantas muy delicadas, cuyo perfume se destruiría con la destilación. Es una técnica que
se realiza en frío por lo que no hay problemas de destrucción de algunos componentes
aromáticos por el calor. En la actualidad es el método más empleado en la industria y
resulta rentable al ser posible la recuperación de los disolventes. Entre los disolventes
más empleados se encuentran el éter de petróleo seguido del benceno. Enfleurage
Técnica de origen francés. Se utiliza con el jazmín y el nardo. Los pétalos de las flores se
depositan sobre una capa de grasa (concreto) y a las 24 horas, los aceites se separan de
la grasa con alcohol (absoluto).

FORMULACIÓN BASE PARA PERFUMES

PARA UN LITRO DE ETANOL PERFUMERO


3 ML GLICERINA VEGETAL LÍQUIDA
2 ML DE TINTURA DE BENJUÍ
10 GOTAS DE ACEITE ESENCIAL DE MUSK BLANCO

DEJAR MACERAR COMO MÍNIMO 2 SEMANAS

LUEGO INCORPORAR LOS ACEITES ESENCIALES O ESENCIAS COSMÉTICAS Y EL AGUA DESTILADA


SEGÚN LOS % NECESARIOS, SEA PERFUME, COLONIAS, ETC Y MACERAR COMO MÍNIMO 2
SEMANAS, MIENTRAS MÁS SE EXTIENDA LA MACERACIÓN MEJOR QUEDARAN LOS PRODUCTOS DE
PERFUMERÍA NATURAL
 Perfumes
Líquido
Una vez lista y macerada la Base incluir entre un 40% de aceites esenciales o de aromas
cosméticos, el perfume no lleva agua

 Sólido
Manteca de Karité 29%
Aceite de Almendras 30%
Cera de Abejas 15% ó Cera candelilla 8%
25% de aceites esenciales
1% de Vitamina E

 Agua de Colonia para adultos


Para un litro de Base Perfumera ya macerada debemos utilizar entre un 15% y 20% de
Aceites Esenciales o Aromas Cosméticos y 20% de Agua Destilada

 Agua de Colonia para niños


Para un litro de Base Perfumera ya macerada debemos utilizar entre un 8% a 12% de
Aceites Esenciales o Aromas Cosméticos y 30% de Agua Destilada

 Agua para telas


Para un litro de Base Perfumera ya macerada debemos utilizar entre un 15% de Aceites
Esenciales y 30% de Agua Destilada

 Roll On Aromaterapia
100 g de aceite de almendras (aceite portador)
1% de Vitamina E
25% de Aceites Esenciales

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