Primera Parte: ¿Qué es el coaching?
De la imaginación a la realidad
Un punto importante es que se si se planea entrar a práctica del coaching, se tiene
que afrontar el cambio, ya que está herramienta nos habla sobre buscar que es lo
que realmente se quiere, aprender a cambiar el camino, desde un lugar
relativamente seguro hasta donde realmente se quiere llegar, como cumplir algún
sueño, objetivos y como estos moldean la vida.
Se busca la libertad en dos aspectos que es la libertad de soltar lo que ya no se
desea, así como la libertad de disfrutar el cambio al nuevo camino, esto se puede
ver obstruido por la comodidad de los hábitos, y como las personas ya saben que
esperar de nosotros y nos mantienen donde estamos cómodos. Es por eso que se
recurre a un coach quien pueda mostrarnos el potencial de cambio, ya sea porque
hay algo mal en la vida o porque se quiere hacer un cambio voluntariamente, esto
aplica para personas o empresas
El coach es una persona que debe inspirar confianza, lo cual es algo que se va
dando con el tiempo y siempre se debe ser una persona honesta, sincera y
competente en lo que está impartiendo.
Coaching en la vida privada y en el trabajo
Esta disciplina empezó en los deportes, siendo una persona que guiaba a
deportistas en su crecimiento profesional en un deporte, pero después se vió que
esta forma de tutelaje podía ser aplicado en otras áreas, como en lo profesional,
ejecutivo, empresarial y hasta personal, siempre buscando una respuesta a la
incógnita sobre cómo se puede mejorar.
Los objetivos buscan descubrir que es lo que se desea y como se planea alcanzar
dicho objetivo, los valores hablan sobre nuestras prioridades y como se pueden
vivir en el camino marcado, al hablar de las creencias nos referimos a las
limitaciones autoimpuestas, es necesarios hacer feedback de auto observación
para poder evaluarlas.
Esto es un proceso de auto empoderamiento basado en la Neuro Lingüística, que
nos dice los recursos que se pueden adquirir, tomar las mejores opciones según
nuestro entorno, saber que se tiene un propósito, la acción es indispensable para
la comprensión del objetivo. Como diría Pablo Picasso “¡La inspiración existe! pero
debe encontrarte trabajando!”
Segunda Parte: El Arte del Coaching
Objetivos
El proceso de cambio es complicado cuando no se sabe que es exactamente lo
que se quiere, se puede saber que no se está contento con algo, pero no saber
que es lo que se quiere. De ahí la importancia de establecer objetivos, estos nos
van a ir dirigiendo en nuestro camino por lo desconocido, se puede tener miedo y
buscar problemas para tener excusas para no cambiar, pero enfrentar estos
miedos es lo que nos motivará a movernos. El papel que del coach es ayudar en
el proceso de saber dónde está la persona para ayudarle a crear un diseño de lo
que se espera del futuro.
Los podemos plantear de dos maneras, donde existe el objetivo que es la meta o
el Objetivo-Resultado, que es mas a largo plazo, algo que no siempre es tan
tangible en el presente y por otro lado está el Objetivo-Proceso, que abarca los
pequeños pasos a dar para poco a poco cumplir con el Objetivo-Resultado.
En el proceso de planteamiento de los objetivos, existen siete reglas de oro a
seguir para que se determinen apropiadamente.
Plantea los objetivos en positivo: esto quiere decir que se evite el uso de la
palabra no o hacer juicios de valor en los objetivos planteados, aplica
principalmente para los Objetivos-Resultado.
Redáctalos de forma específica: se deben escribir de manera muy detallada,
quitando la posibilidad de ambigüedades, en caso de ser tangible se puede ser
muy específico, de no ser tangibles hay que buscar cómo se puede evaluar si se
alcanzó.
Cómo saber que se alcanzó el objetivo: Es aquí donde se debe determinar que
clase de feedback nos puede ayudar a reconocer avances en nuestro objetivo,
que pruebas específicas nos dirán cuándo se ha logrado algo, se pueden usar
escalas de medición, establecer que tan seguido se van a utilizar.
Organiza tus recursos: Todo tipo de recursos, no solo los materiales, también
están personas, tiempo, recursos internos, debemos reconocer que nos hace falta
desarrollar como recurso u obtener. Se puede usar la metáfora de la palanca para
lograr un máximo logro con un esfruerzo pequeño, no todo tiene que ser difícil.
Proactividad: Cuando se quiere alcanzar algo, es uno mismo quien debe
comprometer con el cumplimiento de un objetivo, no se puede esperar que los
demás trabajen para algo que uno quiere, se debe encontrar como es necesario
motivarse voluntariamen.
Atención a las consecuencias más amplias: Los cambios que hacemos siempre
tienen una repercusión en nuestro ambiente, con personas que nos importan o en
la sociedad en general, por lo que es importante tomar esto en cuenta.
Establece tu plan de acción: Tener una visión de cómo se planean hacer las cosas
nos ayuda a reducir la incertidumbre, determinar los cómo y cuándo en pequeñas
etapas, con un mapa que permita visualizarlo es ideal.
Valores
Los planes que se plantean deben corresponder con el sistema de creencias del
cliente, no se puede buscar una meta que no va acorde con esto, es por eso que
principalmente se busca cambiar en primera instancia. Estos son cosas
importantes para nosotros, aún y cuando para otras personas no sean una
prioridad o incluso sean algo no deseable no quiere decir que para uno mismo no
lo sea, y puede hacer más difícil lograr un plan si este no es acorde a nuestros
valores.
La Primera Sesión
Durante la primera sesión es donde se establece la sintonía entre el cliente y el
coach, por eso la importancia de esta, se llevan 8 fases que se deben buscar
cumplir en la primera sesión.
El primer punto que tenemos nos habla sobre establecer sintonía y sentar las
bases de la confianza, para esto podemos hablas sobre los intereses del cliente,
escuchando con respeto y aceptación a la persona, hacerle sentir seguridad sobre
la persona a la que está expresando sus intereses. Se puede reafirmar lo que el
cliente nos dice para que sepa que se le está escuchando, buscando que el
entorno en general sea acogedor, hay que recordar se real, competente y honesto.
Sobre gestionar las expectativas del cliente, podemos decir que hay que
responder a las dudas que puedan tener, sobre el proceso de coaching, sobre la
confidencialidad entre cliente y coach, estándares y ética profesionales.
Se pasa después a evaluar al cliente y reunir información, tomar sus datos
básicos, conocer sobre su vida personal, su profesión, que es lo que busca al
asistir a coaching, su salud, sus aficiones, valores, etc. Si es necesario se puede
pedir un curriculum y se puede también utilizar la rueda de la vida para saber en
qué estado de equilibrio se encuentra y satisfacción.
El siguiente paso es descubrir las preocupaciones inmediatas del cliente, como
todo proceso de cambio este puede causar cierta angustia, se buscará identificar
que lo hizo buscar el cambio, que indicará que se está realmente haciendo un
cambio, cuales son los cambios que será necesario hacer en sus hábitos y que es
lo que lo mantiene atado a dichos hábitos.
Continuando con el proceso se comienza a diseñar una alianza de coaching,
conociendo cuál es el mejor acercamiento que se puede tener con el cliente,
haciendo acuerdo y hacerlo propietario de su proceso de cambio.
Comenzando a hacer un cierre se van a tratar las cuestiones prácticas como
cuanto serán los honorarios del coach, cuál será la frecuencia de las sesiones, así
como los días en que se trabajará.
Es importante que el cliente tenga que comprometerse con el programa de
coaching, que conozca los beneficios de dicho compromiso, dejando claro que
podría interferir con el coaching, como esto es un seguimiento a lo que ya se está
haciendo, que sepa que el coach está comprometido con dicho programa y por
último pedirle al cliente que también se comprometa.
La última fase de la primera sesión será, Iniciar el coaching con la cuestión
inmediata, se harán preguntas y se podrán tareas a cumplir para la siguiente
sesión, la tareas son importantes para que se siente que se está trabajando todo
el tiempo y no solo en las sesiones.
El Arte del Coaching
Un aspecto central al trabajar como Coach con un cliente es saber prestar
atención, lo cual requiere ciertas habilidades para que por una parte sea auténtico
y para que se pueda percibir la mayor información necesaria. Por un lado, está
reconocer el lenguaje no verbal del cliente, lo que se le conoce como calibración,
que está en tres niveles, que son ver, percatar y observar. También se debe
escuchar, que se presenta en cuatro niveles que son oír, escuchar a, escuchar
para y escuchar consciente, estos nos brindan filtros de la información hablada,
sin hacer juicios, es necesario evitar tensión muscular, minimizar el dialogo interno
y fijar demasiado la mirada, esto nos puede estorbar a recibir información.
Las distintas posiciones perceptuales, de las que puede hacer uso el coach y si es
necesario pueden enseñar a usarlas a su cliente consiste en poder adoptar otras
perspectivas y se dividen en cuatro, donde la primera es una posición personal la
que normalmente abarcamos, en la segunda posición nos ponemos en la
perspectiva de la otra persona, una persona con la que posiblemente se quiera
dialogar sobre alguna cuestión, la tercera posición implica un cuadro más amplio
donde se ve la interacción como un observador neutro, la cuarta y última posición
es ver las cosas desde una perspectiva más global al sistema en que se trabaja,
puede ser la familia, empresa, sociedad, etc. y como se ven las cosas o el impacto
que tiene las acciones desde esta perspectiva.
Las Preguntas son la Respuesta
La estructura del coaching empieza cuando se establece una sintonía con el
cliente para trabajar juntos, luego se comienza a tratar la cuestión más inmediata,
que es la urgencia más inmediata y en lo que se centra gran parte del proceso,
pero donde también se abarcan otros aspectos de su vida. Se definen cuáles son
los objetivos a lograr y que estos estén alineados con los valores abriendo un
mundo a una gran gama de colores con los que pueda ver reflejado el futuro.
Se debe saber hacer preguntas que aclaren la situación y establecer hechos, que
es lo que quiere y como planea alcanzar eso sueños, las preguntas no se pueden
responder, pero obligan a reflexionar sobre la experiencia a veces brindando
información que el cliente parecía no conocer. Las presuposiciones son preguntas
de las cuales al parecer ya se conoce la respuesta, pero que se enseñara a que
no tiene que ser así siempre, estas se usan cuando se hacen las denominadas
preguntas poderosas y hacerlas potenciadoras a cuestionar más.
Es una cuestión de experiencia y una buena intuición saber cuándo formular las
preguntas, aspectos como el lenguaje corporal y tono de voz se sabrá cuando es
el momento indicado. Como coach se debe ser un ejemplo y por lo tanto siempre
se debe ser honesto, incluso en la curiosidad sobre motivaciones.
En ocasiones será necesario afrontar situaciones que no sean placenteras para el
cliente, habrá que realizar preguntas incómodas, igualmente hay que analizar el
lenguaje no verbal, el tono de voz para conocer la reacción. Podremos presenciar
cambios de estados emocionales, que le permitirán construir recursos.
Al elaborar las preguntas poderosas encontraremos lo que es de importancia para
el cliente, estas comparten cinco características básicas, suelen comenzar con
“que”, conducen a la acción por medio de la orientación la solución, tienen una
orientación a un futuro mejor, llevan al futuro y no a tratar de solucionar lo
sucedido en el pasado y por último contienen presuposiciones poderosas que
ayudan al cliente.
Las preguntas a formular también pueden ser provocadoras, ayudando a
cuestionar los límites autoimpuestos dando oportunidad a la búsqueda de nuevas
opciones, cuestionando patrones y permitiendo tener consciencia del potencial.
Las opiniones que no son del cliente pero que ha tomado como suyas pueden
causar muchos problemas, el compararse limita la vida del cliente, usualmente se
comprar con estándares imposibles de alcanzar, así como las generalizaciones
son también limitadoras, lo bueno es que solo basta una excepción para
derrumbar una generalización.
Existe una tendencia de algunas personas a saber qué es lo que piensan los
demás, en ocasiones se está tan convencido de dicha creencia que también limita
el potencial de acción, hay que evitar leer la mente. Al trabajar con la mente se
trabaja con aspectos que pueden ser abstractos, esto puede ser algo bueno ya
que puede ayudar a dar otros significados de lo que ya se conoce, pero el objetivo
es llevarlos a convertirse en verbos que inciten a la acción.
Creencias: Las Reglas de Tu Vida
Las normas o reglas que nos planteamos como parte de nuestros valores deben
tener el objetivo de llevarnos a la felicidad y llevarnos a alcanzar nuestro potencial,
lamentablemente hay muchos casos en los que dichas normas, más bien nos
limitan. Debemos buscar que estos sean principios de acción. Puede que
entablemos creencias basados en experiencias anteriores y actuemos como si
fueran ciertas, hay que buscar elegir nuestras creencias.
Si el cliente duda de su capacidad, el coach puede comenzar a indagar en sus
creencias, esto puede comenzar un cambio de creencias que puede hacer un
efecto dominó en el logro de los objetivos, se puede hacer uso de la técnica de
“coaching de doble bucle” que cambia creencias que le permitan emprender
nuevas acciones que además de solucionar el problema conducen a nuevas
experiencias más allá del contexto del mismo.
Las creencias potenciadoras son una parte fundamental en el coaching, buscar
implantar ideas como si se quiere comprender hay que actuar. También que hay
que aprender de los fracasos, que no sean más una derrota. Hacer creer en el
potencial de los recursos que tenemos o poder crear dichos recursos, nuestros
comportamientos tienen un propósito, tener una opción es mejor que no tener
ninguna, creamos nuestra propia realidad. Estas son algunas de las creencias que
pueden ayudar al cliente a cambiar su realidad, a tener una mayor satisfacción.
La contraparte de esto son las creencias limitadoras, se originan en la infancia y el
entorno se encarga de perpetuarlas, como los mensajes que podemos recibir de
medios de comunicación. La mejor forma de identificar estas creencias es
poniéndolas en palabras, necesita pensar bien en los objetivos y porque podría no
alcanzarlos.
Se puede hacer uso del proceso PCM 3 para alcanzar objetivos, que es acrónimo
de (Posibilidad, Capacidad y Merecimiento). El cliente debe creer en que es
posible alcanzar dicho objetivo, después se debe creer que se es capaz de
alcanzarlo, que aún no se llega al límite de la capacidad, por último se debe sentir
que es merecedor de dicho logro.
Transición
Esta es una parte crucial en el proceso de coaching, ya que el cliente está en un
punto donde ya no está en su zona segura, sabe que debe comenzar un cambio,
incluso tiene un plan establecido, pero aún no llega al objetivo por lo que aún no
disfruta de los beneficios.
El modelo de transición nos sirve para visualizar el proceso, donde se comienza
con insatisfacción de la situación actual, pero que existe un miedo al cambio que
impide poder avanzar a donde se quiere ir e impide reaccionar, si no hay un
cambio puede pasarse a la frustración y se produce el efecto de “coaching honda”
en el que se dan tantas vueltas que lanza con mayor velocidad fuera del círculo.
Después de esto es donde comienza la labor del coach rumbo al cambio,
formando la estructura necesaria para apoyar al cliente a avanzar rumbo a sus
objetivos, basándose el esquema de doble bucle para vencer obstáculos como las
creencias limitadoras, atendiendo también situaciones como la sensación de
pérdida que puede sufrir el cliente sentir que deja algo con los cambios.
Las acciones que se hacen en la vida diaria, es decir los hábitos son difíciles de
dejar, no se piensan en ellos realmente por que no se piensa cuando se están
haciendo, pero es necesario que se alteren cuando impiden llegar al objetivo,
existen anclas que mantienen dichos hábitos, pueden ser estímulos auditivos,
visuales o cinestésico que activan una respuesta emocional funcionando como un
reflejo condicional.
No tienen por qué ser algo malo, lo importante es guiar a la persona a reconocer
las anclas actuales, buscar nuevos hábitos que ayuden a mantener el cambio
esperado y anclar esos nuevos hábitos que son deseables, al darse cuenta del
poder de las anclas el cliente puede ver el poder de los hábitos. Con estos se
ayuda a formar consciencia del presente los cual es de gran ayuda para el diseño
del futuro, aprendiendo como se mantiene el problema.
Las personas con las que el cliente se relaciona pueden también llegar a ser un
obstáculo ya que pueden reforzar los hábitos que se anclan a la insatisfacción, se
pueden hacer ejercicios como el “Patrón Relación-Coaching”, desde su primera
posición perceptual imagina una situación tan vívida como sea posible con las
personas que se relaciona, se pide cambie a la segunda posición para empatizar
con el punto de vista de la otra persona, y así también en la tercera posición
cuestionando la naturaleza de la interacción, concluyendo con los
cuestionamientos a las ideas planteadas en el ejercicio y darse consejos sobre lo
analizado.
Ya se encuentra el cliente con conocimiento intelectual sobre la situación pero hay
que empujarle a buscar más a querer el cambio y cómo llevarlo a cabo, el círculo
se cierra con la acción, llevarlo a hacer algo distinto, es donde el papel de dejar
tareas es importante, que comience a hacer cosas distintas con preguntas como
“¿Qué vas a hacer?”, “¿Cuándo lo vas a hacer?”, “¿Quién estará implicado?”,
“¿Cuándo hablaremos de lo sucedido?” las tareas se deben orientar a la acción, la
comprensión cognitiva será lo siguiente.
Un enfoque conveniente para las tareas es que se planteen como retos, que sean
realistas y pongan a prueba las creencias sobre uno mismo, también se puede
hacer uso de peticiones, deben ser precisas y establecer un plazo para cumplirle.
Pueden ser actividades simples como leer un libro, ver alguna película, hablar
frente al espejo, etc. También pueden ser complejas como Crear una prueba,
prescribir un síntoma o modelar a otra persona. Con estas actividades el cliente
aprenderá cosas importantes, puede que los resultados sean satisfactorios, pero
también está la posibilidad de que no lo sean, hay que revisar cuales eran las
expectativas, que se ha aprendido y brindar otra tarea si es necesario.
Conforme se avanza en el proceso de cambio se comprenderá la importancia de
tomar responsabilidad de las acciones y por lo tanto de su propia vida, para
reforzar dicha responsabilidad se pueden hacer preguntas como “¿Qué vas a
hacer?”, “¿Cuándo vas a hacerlo?”, “¿Cómo sabré que lo hiciste?”. Son formas de
retar al cliente, por eso es también necesario apoyo en estos retos, el ensayo
mental es una forma de bridárselo, así como las estructuras que le ayuden al
cliente a anclarse en sus objetivos y valores. También es necesario el apoyo para
establecer el cumplimiento de un objetivo, alcanzar la excelencia y mantenerse,
tener una capacidad de generación y creatividad.
Tercera Parte: La Práctica del Coaching
Coaching en Acción
En el desarrollo de este capítulo se habla sobre un caso de una persona que tiene
dificultades entre los negocios y la profesión de la terapia, y se describe el proceso
de como buscar armonizar entre estas dos facetas. Describiendo aspectos
importantes en el discurso, así como del lenguaje no verbal que brinda información
de utilidad.
Coaching contigo mismo
Cuidar de uno mismo es importante, ya que como coach uno también es líder y
por lo tanto debe servir uno de ejemplo para los clientes, los que uno hace es más
importante para un cliente que lo que uno habla. Un coach se desarrolla en tres
áreas.
La primera es la habilidad, que nos dice sobre la capacidad para realizar las
cosas, para poder promover el cambio. En segundo término, está el conocimiento,
que se basa en la experiencia y en la dedicación a informarse. Por último, está
servir como modelo a los clientes, ya que el coaching que uno ofrece es parte de
las vivencias y valores del mismo coach.
La forma en que se trata a si mismo habla mucho del coach, la forma como
procura o enfrenta sus problemas, parte de su identidad debe hablar sobre confiar
en si mismo, vivir la ética y la capacidad de cumplir promesas. La forma en cómo
se desarrolla con los demás es también muy importante, la curiosidad para
indagar sobre otras personas tanto en sus problemas como en su potencial.
Las acciones de los demás pueden afectarnos también y es necesario
reconocerlo, y mantener estándares profesionales para manejar esta
transferencia. Conocer los datos y acontecimientos que permitan modelar el futuro
de forma integral, basados en objetivos y valores.
Hay ciertas trampas en las que se puede caer al brindar servicios como coach,
puede ser “pensar que tengo que cambiar algo cada sesión” como forma de
pensar que siempre se tiene que avanzar, cuando esto no tiene que ser así.
También se puede pensar “tengo que gustarle al cliente” o “soy responsable del
cliente” a final de cuentas el cliente debe ser responsable de si mismo. “Debo
conocer la empresa para dar coaching ahí”, “no debo enfrentar al cliente”, “tengo
que mantener el control del coaching” hay aspectos que no se pueden controlar y
tenemos que aprender a manejarlos con nuestros recursos.
El proceso de aprendizaje tiene un camino que va desde la incompetencia
inconsciente, donde no sabemos que se están haciendo las cosas de manera
ineficiente, pasando por el proceso de consciencia y creando consciencia de la
mejora hasta poder lograr una competencia inconsciente donde se hacen las
cosas de una mejor manera sin siquiera estar consciente de ello, ya es un proceso
automático y es como llegamos a la maestría que es un estado de flujo donde las
cosas suceden por si solas