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Ficha de Lectura Capítulo 1 El Genero en Disputa

El primer capítulo de 'El género en disputa' de Judith Butler examina las limitaciones y riesgos de la teoría feminista en relación con la identidad de género, cuestionando la noción de un sujeto femenino homogéneo. Butler argumenta que la identidad de género es performativa y sugiere que los discursos feministas pueden perpetuar jerarquías y exclusiones, en lugar de desafiarlas. A través de una crítica a la matriz heterosexual, Butler propone que la identidad de género debe entenderse como un espacio mutable y político que permite la subversión de las normativas establecidas.

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Ficha de Lectura Capítulo 1 El Genero en Disputa

El primer capítulo de 'El género en disputa' de Judith Butler examina las limitaciones y riesgos de la teoría feminista en relación con la identidad de género, cuestionando la noción de un sujeto femenino homogéneo. Butler argumenta que la identidad de género es performativa y sugiere que los discursos feministas pueden perpetuar jerarquías y exclusiones, en lugar de desafiarlas. A través de una crítica a la matriz heterosexual, Butler propone que la identidad de género debe entenderse como un espacio mutable y político que permite la subversión de las normativas establecidas.

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Ficha de lectura

Título (subtítulo): Datos bibliográficos:

El género en disputa, Capítulo 1, Sujetos de


sexo/género/deseo Butler, J. (2007). El género en disputa. El
feminismo y la subversión de la identidad.
Barcelona: Paidos.

Palabras y expresiones clave:

Identidad de género, sujeto con género, lesbiana, mujer, patriarcado, matriz heterosexual,
heteronormatividad, pensamiento heterosexual, categoría, política feminista, performatividad,
construcción, sexualidad, sexo, género, deseo, sujeción, discurso y poder, política, hegemonía,
heterocispatriarcado, normalización, subversión de la identidad, subversión.
Ideas centrales del texto:

 Se plantean los problemas que surgen cuando se piensa el género en el seno del feminismo
de los años 70/80’
 Da cuenta que existen ciertos riesgos en el desarrollo intelectual de la teoría feminista
 Se analizan críticamente los aportes de la teoría feminista intentando responder a preguntas
como: ¿cuál es el sujeto del feminismo?, ¿qué significa ser mujer?
 Se señala que la teoría feminista tiene como presupuesto que el sujeto del feminismo son las
<<mujeres>> y que dicha identidad de género común cohesiona el movimiento en su totalidad.
 Los presupuestos que están presentes en la teoría feminista tienden a idealizar las identidades
de género y reproducen esencialismos hegemónicos.
 La identidad de género como concepto tiene varias dimensiones: descriptiva, normativa y
excluyente
 Butler comenta que dichos presupuestos no solo perpetúan la ordenación binaria y
heterosexual de la sociedad, sino que también, imponen normativas y exclusiones respecto de
los sujetos que caben dentro del seno del feminismo.
 Estos presupuestos reproducen un discurso que crea las jerarquías del sistema sexo-género.
 El problema es que esta matriz de inteligibilidad del género tiene como base una práctica
discursiva que crea regímenes de poder que instaura las identidades de género.
 El género inteligible instaura una relación de coherencia y continuidad entre sexo, género,
deseo y práctica sexual
 Dicha coherencia es la característica normativa de esta matriz que busca producir sujetos
(mujer/hombre) funcionales al sistema hetercisnormado.
 Se problematiza la identidad en tanto que se entiende como algo estable y coherente.
 Butler señala que la identidad de género, así como es un espacio de normatividad también es
un espacio que nos permite subvertir esos mismos ordenes que nos someten.
 Butler reinterpreta el género como un espacio o un acto performativo que permite construir la
identidad y su expresión como algo mutable y en constante hacer.
 Butler reconoce los aportes de la teoría feminista de Monique Wittig al hacer una crítica
política contra la genitalidad en el ámbito del lenguaje y del materialismo.
 Butler releva la interpretación de Wittig sobre el sexo ficticio pues identifica que la base del
sistema que reproduce los roles binarios del género es la heterosexualidad obligatoria.

Citas relevantes:
“La matriz cultural -mediante la cual se ha hecho inteligible la identidad de género- exige que algunos
tipos de «identidades» no puedan «existir»: aquellas en las que el género no es consecuencia del sexo y
otras en las que las prácticas del deseo no son «consecuencia» ni del sexo ni del género. En este
contexto, «consecuencia» es una relación política de vinculación creada por las leyes culturales, las
cuales determinan y reglamentan la forma y el significado de la sexualidad” (p.72)

“En este sentido, género no es un sustantivo, ni tampoco es un conjunto de atributos vagos, porque
hemos visto que el efecto sustantivo del género se produce performativamente y es impuesto por las
prácticas reguladoras de la coherencia del género. Así, dentro del discurso legado por la metafísica de la
sustancia, el género resulta ser performativo, es decir, que conforma la identidad que se supone que es.
En este sentido, el género siempre es un hacer, aunque no un hacer por parte de un sujeto que se pueda
considerar preexistente a la acción” (p.84)

“Para Wittig, el lenguaje es un instrumento o herramienta que en ningún caso es misógino en sus
estructuras, sino sólo en sus utilizaciones” (p. 86)

“Wittig es perfectamente consciente del poder que posee el lenguaje para subordinar y excluir a las
mujeres” (p.87)

“Wittig se desenmarca de la sexualidad genitalmente organizada per se y propone una economía de los
placeres diferente que refutaría la construcción de la subjetividad femenina marcada por la función
reproductiva” (p.87)

“El movimiento a favor de la sexualidad dentro de la teoría y la práctica feministas ha sostenido que la
sexualidad siempre se construye dentro de lo que determinan discurso y poder, y éste último se entiende
parcialmente en función de convenciones culturales heterosexuales y fálicas. La aparición de una
sexualidad construida (no determinada) en estos términos, dentro de entornos lésbicos, bisexuales y
heterosexuales, no es, por tanto, el signo de una identificación masculina en un sentido reduccionista
(pág. 93)

“la «presencia» de las supuestas convenciones heterosexuales dentro de contextos homosexuales (…),
no pueden entenderse como representaciones heterosexuales tampoco puede verse como la reiteración
perjudicial de construcciones heterosexistas dentro de la sexualidad y la identidad gay. La repetición de
construcciones heterosexuales dentro de las culturas sexuales gay y hetero bien puede ser el punto de
partida inevitable de la desnaturalización y la movilización de las categorías de género; la reproducción
de estas construcciones en marcos no heterosexuales pone de manifiesto el carácter completamente
construido del supuesto original heterosexual.” (pág. 95)

Observaciones personales e interpretación:

Los escritos feministas de pensadoras como Judith Butler son fundamentales para entender los
nuevos desafíos y conflictos que acontecen en los movimientos feministas de la actualidad. Gracias a
la perspectiva crítica que desarrolla en El género en disputa sabemos que la teoría feminista no está
exenta de generar discursos que reproducen las mismas jerarquías, exclusiones y opresiones que
intenta erradicar. Además, reelaborando los estudios de Rich, Wittig y Foucault, la autora deja en
evidencia los regímenes de poder que instaura la matriz de inteligibilidad social heterosexual, la cual,
produce sujetos estables con un género inteligible y coherente al sistema heteronormativo binario.
Ahora bien, lo que considero más valioso de ese análisis es que la autora intenta mostrar que la
identidad de género es un territorio performativo y político. Así lo expresa cuando comenta que “la
tarea aquí no es alabar cada una de las nuevas opciones posibles en tanto que opciones, sino
redescribir las opciones que ya existen dentro de los campos culturales calificados como
culturalmente ininteligibles e imposibles” (Butler, 2007, pág. 288). En otras palabras, la identidad no
solo es un lugar de agencia donde los sujetos pueden hacerse, declararse y mutar constantemente
quienes son. Sino que también, es un territorio político, en tanto permite a las identidades disidentes
tomar alguna forma de poder que valide su existencia, les permita existir y gestionar la realidad de
manera que se integren en la sociedad como cualquier otro sujeto.
Como lo expresa Butler, el replanteamiento de las categorías de identidad de género y su expresión
performativa permiten desnaturalizar, desnormalizar y cuestionar los preceptos esencialistas y
binarios de la hegemonía heteronormativa. De esta manera, se destruye el mito de un sistema sexo-
genérico prefijado (hombre/mujer) por un original binario que reproduce la vida y el neoliberalismo.
Simultáneamente, por un lado, comienzan a hacerse visibles las identidades que antes eran
ininteligibles, con sus luchas y discursos que tensionan la normatividad.

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