Segunda guerra
sino-japonesa
Conflicto militar entre 1937 y 1945
dentro de la Segunda Guerra
mundial entre la República de
China y los Aliados contra el
Imperio de Japón
La segunda guerra sino-japonesa o segunda guerra chino-
japonesa[12] (中国抗⽇战争 en chino, ⽇中戦争 en japonés) fue un
conflicto militar entre la República de China y el Imperio de Japón que
:
se libró entre el 7 de julio de 1937 y el 9 de septiembre de 1945, en el
marco de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó cuando el ejército
japonés, que ya había invadido Corea y Manchuria (véase Manchukuo)
desde 1931, inició la invasión del norte y el este de China. China luchó
con el apoyo económico de la Unión Soviética y los Estados Unidos
contra Japón, cuyo apoyo económico venía de la Alemania nazi.
Después del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941, la guerra se fundió
en el gran conflicto de la Segunda Guerra Mundial como un frente
importante de lo que se conoce como la guerra del Pacífico, donde a
menudo se la considera también, como el comienzo de la Segunda
Guerra Mundial en Asia. La segunda guerra sino-japonesa fue la mayor
de Asia en el siglo XX[13] y donde causó más del 90 % de las víctimas
de la guerra del Pacífico, por lo que ha sido descrita como El
Holocausto Asiático, en referencia a la magnitud de los crímenes de
guerra japoneses, efectuados contra los civiles chinos. Se calcula que
unos veinte millones de personas, la inmensa mayoría civiles, perdieron
la vida en ella.[14] La invasión concluyó con la rendición de Japón el 9
de septiembre de 1945. Se la conoce en China como La Guerra de
Resistencia contra la Agresión Japonesa.
Segunda guerra sino-japonesa
Parte de el Frente de China en el
marco de la Segunda Guerra
:
Mundial
De izquierda a derecha y de arriba abajo:
Miembros de la Armada Imperial
Japonesa en un ataque químico en la
batalla de Shanghái; Ametralladoras
pesadas Tipo 92 del Ejército Imperial
Japonés durante la Operación Ichi-Go;
Fuerza Expedicionaria China del Ejército
Nacional Revolucionario marcha a las
:
colonias británicas de Birmania e India
para apoyar a los Aliados contra la
invasión japonesa; Cadáveres de las
víctimas chinas de la masacre de Nankín
a las orillas del río Qinhuai; El Servicio
Aéreo de la Armada Imperial Japonesa
realizando el bombardeo de Chongqing
y ametralladoras del Ejército Nacional
Revolucionario durante la batalla de
Wuhan.
Fecha 7 de julio de
1937-2 de
septiembre de
1945
(Conflictos menores
:
desde el 18 de
septiembre de 1931
hasta el 6 de julio de
1937)
Lugar China continental
y Océano Pacífico
Casus belli Incidente de
Mukden
Incidente del
Puente de
Marco Polo
Resultado Victoria china tras
la rendición
japonesa a los
:
Aliados.
Consecuencias Enormes bajas
para el bando
chino.
Japón se retira
de los territorios
conquistados.
Sentimiento
antijaponés en
China.
Sentimiento
antichino en
Japón.
Continuación
de la guerra
civil china.
:
Cambios China recupera
territoriales Manchuria,
Liaodong, Taiwán
y Pescadores,
pero perdió
Mongolia Exterior.
Beligerantes
República de Imperio del
China Japón
Frente Unido:
• Kuomintang Estados títere de
• Partido Japón
Nankín (1940-
Comunista de
China 1945)
Manchukuo
:
Apoyo (1932-1945)
internacional Mengjiang (1936-
Unión Soviética 1945)
(1937-1941/1945)
Apoyo
Estados Unidos
internacional
(1941-1945)
Alemania nazi
Imperio
(1940-1945)
británico (1942-
Reino de Italia
1945)
(1940-1943)
Francia Libre
República
(1940-1945)
Social Italiana
(septiembre de
1943-1945)
Francia de
Vichy
(1941-1944)
:
Comandantes
Chiang Kai- Hirohito
shek Korechika
Chen Cheng Anami
Cheng Qian Kotohito Kan'in
Yan Xishan Hajime
Li Zongren Sugiyama
Xue Yue Hideki Tōjō
Bai Chongxi Otozō Yamada
Wei Lihuang Shunroku Hata
Du Yuming Iwane Matsui
Fu Zuoyi Toshizo Nishio
Sun Liren Yasuji Okamura
Ma Hongbin Yasuhiko Asaka
Zhu De Seishirō Itagaki
Peng Dehuai Yoshijirō Umezu
:
Zhou Enlai
Wang Jingwei
Mao Zedong
Demchugdongrub
Joseph Stilwell Puyi
Claire Chennault
Albert Wedemeyer
Aleksandr
Vasilevski
Vasili Chuikov
Fuerzas en combate
14 000 000 4 100 000
chinos japoneses (total):
republicanos [4]
(total):[1] • 600 000 (1937)[5]
:
• 1 700 000 (1937)[2] • 1 124 900 (1945)
• 5 700 000 (1945)[3] [6]
1 200 000
900 000-
chinos
1 006 086 (1945)[7]
comunistas (1945)
Bajas
21 330 000 bajas 1 900 000
totales heridos y
3 800 000 bajas desaparecidos[8]
militares 455 700-
17 530 000 bajas 700 000
civiles muertos[9]
[cita requerida] 22 293
capturados
Estados títeres y
:
colaboradores
960 000 muertos
y heridos[10] [11]
La guerra fue el resultado de las consecuencias de la primera guerra
sino-japonesa de 1894-1895, así como de una política imperialista
japonesa que se extendió durante décadas destinada a ampliar su
influencia política y militar con el fin de garantizar el acceso a las
reservas de materias primas y otros recursos económicos de la zona,
en particular los alimentos y el trabajo, y comprometer la guerra con
otros en un contexto de política del militarismo agresivo modernizado
en la región Asia-Pacífico, particularmente con la Asociación de Apoyo
al Régimen Imperial del gabinete de Hideki Tōjō y con el orden del
emperador Shōwa. Antes de 1937, China y Japón lucharon en
conflictos menores, localizados, los llamados «incidentes». En 1931, el
incidente de Mukden precipitó la invasión japonesa de Manchuria por el
Ejército de Kwantung japonés. El último de estos incidentes fue el
incidente del Puente de Marco Polo de 1937, que marcó el comienzo de
la guerra total entre los dos países.
La invasión japonesa de 1937 tenía como objetivo la conquista de la
capital china, Nankín, y la expulsión de los nacionalistas de la región del
bajo Yangtsé, la más desarrollada del país.[14] Como la conquista y
:
devastación de la capital no bastó para obligar al Gobierno chino a
rendirse, la guerra prosiguió, primero en torno a la nueva capital china
de Wuhan (Batalla de Wuhan) y luego en los principales enclaves
costeros del país y en algunas regiones rurales, donde habían
aparecido guerrillas, principalmente comunistas.[14] Durante los
primeros meses de la guerra, el avance japonés fue casi imparable:
para finales de 1937, se habían apoderado de Pekín, Tianjin, Nankín,
Shanghái, Qingdao, Taiyuan, Cantón, de Chahar y Suiyuan y de gran
parte del norte de China.[15]
A principios de 1938, la suerte de los combates pareció favorecer a los
chinos, con la victoria de Li Zongren en Taierzhuang y la denodada
resistencia de la nueva capital, Wuhan, pero para el otoño los chinos
habían perdido esta, así como las provincias de Anhui y Jiangxi.[15] A
finales de año, el frente se estabilizó hasta el último gran avance
japonés de 1944, que tuvo lugar durante la Operación Ichi-Go, que
permitió a los nipones unir los territorios que dominaban en el norte y
en el sur del país.[14] Japón controlaba las ciudades más importantes
del país —concentradas en el centro y este del territorio— y las
principales vías de comunicación —fundamentalmente, líneas férreas—.
[14]
A partir de 1941, los japoneses comenzaron a eliminar núcleos de
resistencia en el campo, pero nunca llegaron a someterlo y tuvieron
que contentarse con realizar sucesivas campañas punitivas.[14] El
millón de soldados japoneses consiguió sojuzgar las ciudades y líneas
de comunicaciones más destacadas, pero no dominar el campo ni
:
alcanzar la zona suroeste donde se había refugiado el Gobierno chino.
[14]
Inicialmente los japoneses lograron victorias importantes, como en
Shanghái, y para finales de 1937 capturaron la capital china de Nankín.
Después de no poder detener a los japoneses en Wuhan, el gobierno
central de China se trasladó a Chongqing, en el interior del país. En
1939, tras las victorias chinas en Changsha y Guangxi, y con líneas de
comunicaciones demasiado estiradas en los profundos territorios del
interior de China, la guerra llegó a un punto muerto. Los japoneses
también fueron incapaces de derrotar a las fuerzas comunistas chinas
en Shaanxi, que siguieron realizando operaciones de sabotaje contra
los japoneses utilizando tácticas de guerra de guerrillas.
El 7 de diciembre de 1941, los japoneses atacaron Pearl Harbor y, al día
siguiente (8 de diciembre de 1941), los Estados Unidos declararon la
guerra a Japón. Estados Unidos comenzó a apoyar a China a través del
envío de ayudas aéreas sobre el Himalaya después de la derrota de los
Aliados en Birmania, que cerró la carretera de Birmania. En 1944 Japón
lanzó una invasión masiva y conquistó Henan y Changsha. Sin
embargo, esto no fue suficiente para obtener la rendición de las
fuerzas chinas. A pesar de seguir ocupando territorio chino, Japón
finalmente se rindió el 2 de septiembre de 1945 a las fuerzas aliadas
después de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y la
invasión soviética de Manchuria. El resto de las tropas de ocupación
japonesas en China (con exclusión de Manchuria) fueron entregadas
formalmente el 9 de septiembre de 1945, estableciéndose un Tribunal
:
Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente, que se reunió el 29 de
abril de 1946. Como resultado de la Conferencia de El Cairo, celebrada
del 22 al 26 de noviembre de 1943, los Aliados de la Segunda Guerra
Mundial decidieron frenar y castigar la agresión de Japón mediante la
restauración de todos los territorios que Japón se anexó en China,
incluyendo Manchuria, Formosa y las islas Pescadores, a la República
de China, y de expulsar a Japón de la península de Corea.
Denominación
En chino, esta guerra se conoce como Guerra de Resistencia del
Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa (en chino tradicional, 中國
⼈⺠抗⽇戰爭; en chino simplificado, 中国⼈⺠抗⽇战争; pinyin,
Zhōngguó Rénmín Kàng Rì Zhànzhēng) o guerra de Resistencia (抗戰,
抗战, Kàngzhàn).[14]
Antecedentes
La segunda guerra sino-japonesa supuso la culminación de la tensión
creciente entre China y Japón, que se remontaba a la anterior guerra
entre los dos países. Tras la primera guerra sino-japonesa, Japón había
incorporado ya Taiwán a su territorio, y los planes expansionistas de
:
este país continuarían durante el principio del siglo XX. Al final de la
Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles (1919) había concedido
a Japón numerosos privilegios comerciales en China, que causaron un
gran resentimiento entre la población china y que desembocó en las
protestas populares del Movimiento del Cuatro de Mayo en ese día del
año 1919.
En 1931, Japón sufría la mengua de exportaciones por la disminución
del comercio en la Gran Depresión y las medidas proteccionistas que
las potencias pusieron en marcha para tratar de paliarla.[16] Los
mandos del Ejército de Kwantung, que protegía el ferrocarril del Sur de
Manchuria, decidieron ocupar esta, con la esperanza de que la región
sirviese como fuente de alimentos y materias primas y como mercado
de los productos japoneses.[17] El mando militar creía que la invasión
permitiría alcanzar la autarquía que consideraba necesaria para la
futura guerra con las potencias occidentales que estaba convencido
estallaría.[17]
En febrero de 1932,[18] Japón establecía el Estado títere de
Manchukuo en Manchuria, ante la impotencia de la República de China,
gobernada por el partido nacionalista Kuomintang (KMT), que parecía
incapaz de garantizar la integridad territorial del país. Al otorgar un
papel fundamental a Manchuria en la supervivencia del imperio, los
militares japoneses lo hicieron también a su defensa, lo que finalmente
les llevó a extender la guerra a China y a chocar con la URSS.[19]
Tras conquistar Manchuria, el Ejército de Kwantung emprendió la
erección de una barrera de Estados títeres a lo largo de la frontera
:
mongola para protegerla del comunismo soviético, que se presentaba
como una amenaza.[20] La iniciativa en los proyectos de expansión
territorial no provino del Gobierno ni del alto mando nipones, sino
principalmente del mando de las unidades destacadas en China, si bien
a menudo estos contaron con el apoyo posterior de ambos.[21] Las
metas de los mandos japoneses coincidían además con los planes
gubernamentales de dominio de China trazados a comienzos de la
década de 1930.[22]
Primeros combates
Estallido de la guerra
Bombardeo japonés de la localidad de
Wanping, cerca a Pekín, durante el
incidente del Puente de Marco Polo,
que marcó el comienzo.
Esta tensión creciente se convertiría en una guerra abierta —pero no
:
declarada— el 7 de julio de 1937,[23] [24] tras el incidente del Puente de
Marco Polo,[25] cuando tropas japonesas estacionadas en Pekín se
enfrentaron al Ejército de la República de China en las cercanías del
puente, unos quince kilómetros al oeste de Pekín.[26] Esta batalla
comenzó porque las tropas japonesas creían erróneamente que uno de
sus hombres había sido hecho prisionero por los chinos. Japón exigió
disculpas formales a China, lo cual fue rechazado por el hombre fuerte
de China en aquellos momentos, el generalísimo Chiang Kai-shek,
quien ordenó al Ejército luchar contra los japoneses en el norte y el 14
de agosto[27] mandó a la fuerza aérea del Ejército chino a
bombardear[28] los barcos de la Marina japonesa anclados frente a las
costas de Shanghái. El asalto chino por tierra alcanzó los muelles
japoneses de la metrópolis, pero entonces quedó detenido.[29] La
contienda que había estallado entre China y Japón supuso en realidad
el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en Asia.[23] Por entonces,
ni el alto mando japonés ni el chino creían que el choque cerca de
Pekín degeneraría en una guerra de ocho años de duración.[25] Los
dos países habían emprendido algunos años antes[nota 1] programas
de rearme y no deseaban aún que estallase una contienda, pero se
negaron a ceder ante el adversario para evitar que los combates se
extendiesen.[25] Ante esta situación, los combates pronto se
extendieron.[25]
A finales de julio, los japoneses habían expulsado ya a las tropas
enemigas de Pekín y Tianjin y habían empezado a enviar doscientos mil
soldados más al norte de China.[25] Por entonces, el plan japonés no
iba mucho más allá de tratar de aniquilar los ejércitos chinos en esta
:
región.[25] Para sostener a las tropas de los caciques militares de la
zona, Chiang Kai-shek envió al norte aparte de sus mejores unidades,
adiestradas y armadas por Alemania, al tiempo que creaba un segundo
frente en Shanghái y reunía fuerzas también en el importante nudo de
comunicaciones de Xuzhou, por entonces fuera del alcance de las
fuerzas navales y aéreas enemigas.[30]
Debilidades de los dos
bandos y características de
la guerra
Los dos bandos carecían de una estrategia clara para obtener la
victoria.[31] China padecía los efectos del llamado Siglo de la
humillación (1839-1949) y estaba fracturada en varias zonas bajo
control de distintos poderes internos y de tipo colonial, amén de estar
afectada por una guerra civil entre comunistas y nacionalistas, que
aunque depusieron sus hostilidades para enfrentar al enemigo común,
se mantuvieron como fuerzas separadas. El Kuomintang (Partido
Nacionalista), que controlaba la mayor parte de China y dirigió las
operaciones militares, sabía que se enfrentaba a un ejército superior y
no tenía el poderío suficiente para expulsar a los japoneses del país.
:
[30]
Estaba dispuesto a ceder terreno para alargar el conflicto y
esperaba que en algún momento los japoneses tuviesen que combatir
también a los soviéticos.[30] Fundamentalmente, planteaba una guerra
de desgaste del ejército nipón, confiando que finalmente este tuviese
que guerrear también con otras potencias.[30] Los japoneses tampoco
contaban con un plan claro para alcanzar la victoria; tenían la
esperanza de que los chinos acabasen rindiéndose, pero no podían
imponer la victoria militar en la contienda.[30] Aunque a menudo
lograban vencer a los ejércitos chinos, rara vez lograban aniquilarlos.
[27]
La capacidad china para zafarse de las maniobras de
embolsamiento niponas hizo de la guerra una continua persecución, y
multiplicó las peticiones de los mandos de las unidades al Estado
Mayor imperial para avanzar en tierra cada vez más adentro.[27]
En la guerra disputaron fundamentalmente las fuerzas terrestres.[27] El
papel de la fuerza aérea y naval fue secundario, aunque, en el caso de
Japón, la Marina sí tuviese un papel destacado, si bien no principal, en
los primeros tres años del conflicto.[27]
Avances japoneses en el
norte
:
Alborozadas tropas japonesas cerca
de Pekín, a finales del verano de 1937.
Pocos días antes del estallido de los combates en Shanghái se habían
extendido los choques en el norte: el 9 de agosto las unidades
japonesas habían recibido orden de eliminar a las chinas que habían
avanzado en Chahar y amenazaban la retaguardia del Ejército de China
Septentrional, responsable de la zona al sur de Manchukuo.[32]
Mientras, el Ejército de Kwantung avanzó desde Manchukuo y tomó
Zhangbei, al sur.[33] Entre finales de agosto y mediados de octubre,
unidades del Ejército de Kwantung al mando del teniente general Hideki
Tōjō continuaron avanzando por la provincia de Chahar siguiendo el
ferrocarril Pekín-Suiyuan.[33] [27] El avance japonés solo afrontó cierta
resistencia en las montañas, a mediados de septiembre, que finalmente
superó pese a las pérdidas sufridas.[27] En Chahar y Suiyuan, los
japoneses crearon el Gobierno Autónomo de Mongolia, que contó con
el respaldo de los jefes feudales mongoles.[15] Para finales de agosto,
los nipones controlaban ya Pekín, Tianjin y gran parte del norte de
China.[15] Ese mismo mes ocuparon el puerto de Qingdao, en
Shandong, cuyo gobernador, preocupado por conservar sus fuerzas
que eran la razón de su poder, no opuso resistencia.[15]
:
En la región de Pekín-Tianjin, se formó a finales de agosto un nuevo
cuerpo de ejército con dos ejércitos, en total cerca de cien mil hombres
en ocho divisiones, que avanzó a lo largo de las líneas férreas Pekín-
Tianjin y Pekín-Pukou,[30] rodeando ambos flancos de Baoding.[34] El
objetivo nipón era el embolsamiento y destrucción de las unidades
enemigas al norte del río Hutuo.[30] Tras derrotar a un ejército chino
cuatro veces más numeroso, pero poco cohesionado y mal armado,
tomó la ciudad el 24 de septiembre.[34] Los ejércitos chinos, sin
embargo, no fueron aniquilados y pudieron replegarse.[35] A
comienzos de octubre y gracias a los continuos avances, el mando
local comenzó a planear la persecución de las fuerzas chinas hasta
Nankín y Wuhan.[34] El objetivo de la invasión japonesa era ya tomar la
capital china y expulsar a los nacionalistas de la zona del bajo Yangtsé,
núcleo de su gobierno y la región más desarrollada económicamente
de todo el país.[14]
Conquista japonesa de
Shanxi
En el oeste, también continuaron los avances japoneses; estos
capturaron Taiyuan, la capital de Shanxi, el 9 de octubre de 1937.[36]
[37] [15] [29]
Yan Xishan, el gobernador provincial, tampoco resistió
:
apenas el empuje nipón, como había sucedido en Shandong.[15] La
resistencia principal china se dio en Xinkou.[29] En el avance hacia el
sur, tras un breve respiro, el 2.º Ejército tomó Jinan el 26 de diciembre.
[36] [15]
A finales de año, el frente se extendía desde el norte de la
provincia de Shanxi al oeste hasta las orillas del Yangtsé más al este.
[36]
En Shanxi se hallaban importantes minas de hierro y carbón, cuyo
control era uno de los objetivos del ejército japonés.[20] En los
primeros meses de la guerra, el avance japonés en el norte de China
parecía casi un paseo militar.[38] Para finales de noviembre, gran parte
del territorio chino al norte del Yangtsé estaba en poder de los
japoneses.[35]
Denodados combates por
Shanghái
Zhabei en llamas, durante la batalla de
Shanghái.
:
Desde mediados de agosto, se combatía en un segundo frente: el de
Shanghái.[27] Para evitar la ira de las potencias, a las que ninguno de
los dos bandos deseaba enojar, los encarnizados choques se libraron
fuera de la ciudad, lejos de la concesión internacional y la concesión
francesa.[29] Pese a enviar cinco divisiones para tomar las
fortificaciones chinas, los japoneses apenas consiguieron avanzar y
sufrieron copiosas pérdidas.[29] A mediados de septiembre, este
frente estaba casi fijo.[29] En octubre los vanos intentos japoneses de
arrebatar a los chinos sus posiciones fortificadas les costaron
veinticinco mil bajas, aunque el enemigo también tuvo grandes
pérdidas.[29] Los dos bandos despacharon más unidades a Shanghái,
sin lograr imponerse en la cruenta batalla.[29]
Los japoneses quebraron por fin las defensas chinas a principios de
noviembre.[29] Un desembarco nipón al sur de Shanghái puso en
peligro a los restos de las unidades chinas, que acabaron por retirarse.
[29]
La durísima batalla de Shanghái se cobró cuarenta mil bajas
japoneses y probablemente unas doscientas mil chinas.[29]
Aislamiento del Gobierno
chino
:
Chiang estaba convencido de la imposibilidad de derrotar por sí solo a
Japón, pero contaba con ganar la guerra si se cumplían tres
condiciones: que China pudiese continuar su resistencia ante el avance
japonés, que las potencias (especialmente la URSS) interviniesen
contra Japón y si este se avenía a pactar.[39] Chiang confiaba en poder
lograr que la URSS atacase Japón, con el que mantenía malas
relaciones por la rivalidad mutua en el norte de China y Manchuria.[40]
En noviembre de 1937 se envió una delegación secretamente a la
URSS, con la que había firmado un tratado de no agresión en agosto
(21 de agosto de 1937[41] ), a solicitar su ayuda.[42] Anteriormente, a
finales de julio, el Gobierno chino había tratado de lograr el apoyo de
las potencias, alegando la infracción japonesa del Tratado de las Nueve
Potencias.[43] Estas se reunieron del 3 al 24 de noviembre de 1937 en
Bruselas, pero no adoptaron las sanciones económicas ni aprobaron la
ayuda militar y financiera que esperaba el Gobierno de Nankín.[43] [44]
Los Estados Unidos y Japón se opusieron a las medidas contra Japón
defendidas por la URSS, que acabó retirándose de la conferencia, para
disgusto de Nankín.[45] La pasividad occidental hizo a Chiang más
dependiente de la URSS.[45] Durante el primer año y medio de guerra
Chiang trató de convencer a Stalin para que atacase Japón, sin éxito,
aunque este no se negase nunca rotundamente para evitar el fin de la
resistencia china y un acuerdo sino-japonés.[46]
:
Derrotas chinas en el
Yangtsé
La violenta reacción china provocó la movilización del Ejército Imperial
Japonés, que en poco tiempo había logrado hacerse con el control de
la región de Pekín y Tianjin en el norte, y que luego atacó a la bahía de
Hangzhou en el sur.
Tropas japonesas a unos veinte
kilómetros al norte de
Shanghái.
:
Soldados japoneses junto a una de las
puertas de Nankín. Las tropas
cometieron una terrible matanza en la
capital.
Si hasta el otoño el Gobierno y el alto mando japoneses habían
preferido poner fin a los combates mediante un acuerdo con Chiang, a
partir de ese momento aceptaron las propuestas de los ejércitos
desplegados en China —el Ejército de China Septentrional en el norte y
el Ejército de China Central (ECC) en el Yangtsé— para constituir
Gobiernos rivales al de aquel y más favorables a los intereses del
imperio.[47] El modelo era Manchukuo, un Estado supuestamente
independiente, pero ocupado militarmente por Japón.[47] En diciembre
los japoneses instauraron un Gobierno títere en Pekín,[47] mientras que
oficialmente seguían evitando llamar guerra al conflicto desatado, para
evitar que los Estados Unidos cesasen sus importantes exportaciones
al imperio, como estaban obligados a hacer con los países
beligerantes.[37] Los ataques japoneses, sin embargo, se extendían ya
por gran parte del país, concentrados en las zonas urbanas y las líneas
férreas y fueron de una gran brutalidad.[37] El mismo día que daba el
beneplácito para establecer el nuevo Gobierno pequinés, el 1 de
diciembre, el alto mando nipón otorgaba el permiso para que el ECC
:
avanzase contra Nankín.[47] Este esperaba que la conquista de la
capital impelería a Chiang a negociar.[35]
En cuanto el Ejército de China Central (ECC) recibió permiso del alto
mando para avanzar contra la capital china, estudió sus opciones ante
el posible resultado de la batalla: si las fuerzas chinas repelían el
inminente ataque, el ECC exigiría la reforma del Gobierno chino, el
relevo de Chiang Kai-shek y su sustitución por figuras más dispuestas
a firmar la paz; si la acometida acababa con la conquista de la urbe,
instauraría un Gobierno favorable a Japón.[48]
Después de la pérdida de Shanghái en noviembre,[15] los mandos
militares chinos y sus asesores alemanes se reunieron para sopesar la
conveniencia de defender Nankín, en mala situación militar y a apenas
trescientos veinte kilómetros de los doscientos cincuenta mil soldados
japoneses que acababan de arrebatarles Shanghái.[49] Casi todos
abogaron por declarar la capital ciudad abierta, salvo Tang Shengzi,
que por ello obtuvo[35] el mando de la defensa con el beneplácito de
Chiang Kai-Shek.[50] El avance japonés hacia la ciudad, que hizo uso
frecuente de los bombardeos, en ocasiones de objetivos civiles,
comenzó oficialmente el 1 de diciembre, si bien ya antes los japoneses
se habían apoderado de algunas poblaciones entre Shanghái y Nankín.
[51]
En menos de un mes, los japoneses llegaron a las puertas de
Nankín.[35] La vanguardia nipona alcanzó la capital china el 5 de
diciembre y el 9 exigió en vano la rendición de la población.[52] Los
cien mil defensores chinos, fundamentalmente tropas de los caciques
militares y reclutas bisoños, ya que las unidades que habían
:
sobrevivido a la derrota de Shanghái estaban desbaratadas,[35] solo
detuvieron a los japoneses unos días.[53] Las tropas japonesas
entraron en Nankín el 13[44] [52] de diciembre[54] [15] de 1937
desencadenando una campaña de extraordinaria violencia contra la
población civil,[55] [56] [57] [35] la llamada masacre de Nankín, en la que
murieron miles de personas (el total varía entre quince y trescientas
cincuenta mil víctimas, según las fuentes, muy divididas en la
valoración).[58] El Gobierno chino, enfrascado en los combates de
Shanghái, no había preparado la evacuación de la población ni del
armamento de la capital.[56] Los japoneses se apoderaron tanto del
arsenal como del material ferroviario de la urbe.[56]
El Gobierno, tras evacuar Nankín, se trasladó a Wuhan el 20 de
noviembre,[44] [59] [49] desde donde anunció una nueva estrategia
militar: pretendía obtener tiempo para mejorar las defensas chinas a
cambio de permitir cierto avance del enemigo.[59] [60] [61] Chiang
asumió en la práctica poderes cuasitotales y se concentró a partir de
entonces en los asuntos militares.[59] El país quedó dividido para su
defensa en cinco regiones militares.[59] Para entonces, las autoridades
chinas calculaban que habían perdido medio millón de soldados en los
combates a orillas del Yangtsé, y que las víctimas civiles habían sido
mucho mayores.[59]
A finales de 1937, los japoneses emprendieron nuevas negociaciones
con el Gobierno chino con el embajador alemán como mediador.[62]
[63]
Pretendían obtener una paz ventajosa lo más pronto posible, que
afianzase las victorias militares de los meses anteriores, pero el intentó
:
fracasó, en especial por el endurecimiento de las condiciones que
presentaron a los chinos tras la conquista de Nankín.[62] A pesar de las
graves derrotas en el bajo Yangtsé y la pérdida de la capital, Chiang
Kai-shek reiteró la intención del Gobierno de seguir combatiendo.[56]
Desbaratada le negociación, el 16 de enero de 1938 el Gobierno nipón
anunció que no trataría más con el chino del Kuomintang, aunque los
contactos entre los dos bandos continuaron.[64]
Para entonces, la aviación japonesa había mejorado notablemente y se
dedicó a desbaratar las líneas de suministro enemigas y a arrasar sus
bases militares, además de machacar las ciudades aún en poder del
enemigo con la esperanza, vana, de que el terror de la población
hiciese capitular al Gobierno de Chiang.[61] Ni las repetidas victorias
japonesas, ni la pérdida de la capital, ni las atrocidades acabaron con la
resistencia china.[61] Aunque habían desplegado dieciséis divisiones
que encuadraban a seiscientos mil soldados —el tamaño del Ejército
imperial en tiempos de paz—, los japoneses no habían conseguido
vencer y no había visos de que la guerra acabase pronto.[61] Dado el
agotamiento de las unidades destinadas en la China central, el
Gobierno de Tokio deseaba detener las ofensivas, reclutar diez nuevas
divisiones y dedicarse a la adaptación de la industria para la
producción bélica, pero el Ejército de China Septentrional, en mejores
condiciones, insistió en continuar las operaciones.[65]
:
Avances japoneses en el
centro y en el sur:
conquista de Wuhan
La invasión japonesa supuso también el final de la persecución a la que
el gobierno del Kuomintang (KMT) había sometido al Partido Comunista
de China. El estado de crisis nacional forzó la colaboración entre el
KMT y el Partido Comunista. Aunque Chiang Kai-shek era al principio
reacio a esta colaboración con el Partido Comunista, tuvo que
aceptarla a raíz del incidente de Xi'an, cuando el mariscal Zhang
Xueliang, militar favorable a una alianza entre el KMT y el Partido
Comunista que controlaba la región de Shaanxi, detuvo a Chiang Kai-
shek en Xi'an, manteniéndolo prisionero hasta que aceptó el
establecimiento de un frente común entre el KMT y los comunistas
para defenderse frente a la agresión japonesa.
La invasión japonesa permitió así al Partido Comunista reagruparse en
su base norteña de Yan'an, ciudad desde la cual controlaban una parte
de Shaanxi y de Mongolia Interior, así como la totalidad de Gansu y
Ningxia. Muchos intelectuales afines al Partido Comunista, como la
escritora Ding Ling, se unieron a los comunistas en Yan'an, mientras el
:
régimen debilitado de Chiang Kai-shek mantenía un control tenue
sobre el sur de China desde la capital provisional de Chonqqing.
Campaña de Xuzhou: unión
de las fuerzas japonesas del
norte y centro de China
Soldados chinos combatiendo en las
ruinas de Taierzhuang en la primavera
de 1938. Los chinos vencieron en la
durísima batalla librada en la ciudad,
pero no aprovecharon la pasajera
ventaja para avanzar y perdieron la
posición algunas semanas más tarde,
junto con el objetivo principal de la
campaña, el nudo ferroviario de
Xuzhou.
:
A principios de 1938, los japoneses emprendieron una operación de
pinza para adueñarse de Wuhan, rodeándola por el norte y el este.[66]
Para ello tenían que tomar la ciudad de Taierzhuang y el estratégico
nudo ferroviario de Xuzhou.[66] [67] [68] La toma de este permitiría
además establecer contacto entre los ejércitos japoneses desplegados
en el norte de China y los que combatían en el centro; los japoneses
esperaban conectar la antigua capital, Pekín, con la nueva, Nankín,
ambas ya en sus manos.[69] [70] En Xuzhou se cruzaban además el
ferrocarril Tianjin-Nankín con el de Longhai, que unía Xi'an con la costa.
[69] [61]
El objetivo de los chinos era precisamente el de evitar la unión
de los ejércitos enemigos, para lo que concentraron en este lugar
estratégico grandes fuerzas.[61] Al núcleo central de ochenta mil
soldados al mando de Li Zongren se unían los trescientos mil
desplegados a lo largo de las dos líneas férreas que convergían en
Xuzhou.[71] La batalla por la ciudad, muy costosa para los dos bandos,
duró cinco meses.[72]
El primer paso de la campaña lo realizaron los japoneses quienes,
gracias a la connivencia del gobernador de Shandong, alcanzaron
Jinan a comienzos de año.[69] Por su parte, los chinos también
preferían centrar los combates en Xuzhou y arrastrar al grueso de las
unidades japonesas hacia el norte que no permitir que cruzasen el
Yangtsé y se apoderasen de Wuhan, adonde las unidades chinas que
habían combatido en el bajo Yangtsé también podían haberse retirado.
[73]
Al mando de la defensa de Xuzhou estaba Li Zongren,[67] [74]
:
responsable de la quinta región militar, a la que pertenecían los
objetivos que ansiaban alcanzar los japoneses.[75] [61] Los
contraataques que Li lanzó lograron ralentizar el avance japonés hacia
Xuzhou, que tuvo lugar en duras condiciones climáticas.[76] En
Mingguang los chinos detuvieron a los japoneses durante cuarenta días
antes de ceder sus posiciones.[77] El general chino contaba al principio
de la campaña, empero, con apenas ochenta mil soldados de los
ejércitos provinciales,[71] con moral escasa y cansados por los
combates anteriores, si bien más tarde se le enviaron algunas
divisiones del ejército gubernamental.[78]
El embate nipón hacia Xuzhou empezó en enero, con la marcha hacia la
ciudad de una división desde Jinan y otra desde el puerto de Qingdao
al noreste, que los japoneses habían tomado el 12 del mes tras la
retirada de las fuerzas chinas.[79] El avance japonés hacia
Taierzhuang, desde el norte y el este, empezó marzo.[68] [72] A
mediados de marzo, los combates se centraron en la posesión de Linyi,
[80]
que cambió de manos en tres ocasiones durante los cuatro días en
los que los dos bandos se la disputaron.[81] La batalla acabó con la
victoria china, pues los japoneses tuvieron que retirarse tras haber
perdido cuatro mil de sus veinte mil soldados.[81] Este sector del frente
quedó bloqueado durante dos meses.[81] Más al oeste, sin embargo, la
denodada defensa china de Dengxian no impidió que los nipones se
adueñasen de ella el 17 de marzo y prosiguiesen su avance hacia el sur,
hacia Xuzhou.[81] [82]
Para reforzar las defensas, Chiang envió al lugar a dos cuerpos de
:
ejércitos selectos, con otro divisiones en total.[83] Mientras parte de
las cinco divisiones del general Tang Enbo marchaban al norte para
detener temporalmente a los japoneses en Dengxian, las tres de Sun
Lianzhong se preparaban para emboscar a los japoneses en
Taierzhuang, que Li esperaba que el enemigo tratase de tomar
rápidamente, para controlar así la línea férrea Tianjin-Nankín.[83]
En marzo y abril, los chinos organizaron una operación que permitió
cercar y vencer a las unidades que pretendían tomar Taierzhuang.[84]
[67] [85]
La batalla se libró entre el 22 de marzo y el 7 de abril.[80] Las
unidades de Tang permitieron a los japoneses alcanzar la ciudad
mientras se concentraban en sus flancos, para embolsar a los cuarenta
mil hombres del general Isogai Rensuke que creían poder conquistarla
con facilidad, sin apoyo de otras unidades.[86] En 2 de abril, tras
encarnizada lucha, los japoneses dominaban casi toda la ciudad, pero
no habían logrado expulsar completamente a los defensores chinos.
[87]
Algunos días más tarde y pese al agotamiento de los defensores,
estos expulsaron finalmente a los japoneses,[68] que perdieron unos
veinte mil hombres en la pugna por la ciudad,[72] en la que los chinos
habían empleado unos ochocientos[nota 2] mil hombres.[89] Pero no
los chinos aprovecharon la ventaja y los japoneses contraatacaron y
conquistaron Xuzhou.[90] [91] [72]
El plan, diseñado por los asesores militares alemanes del Ejército chino,
consistía en eliminar a la vanguardia japonesa —objetivo que se alcanzó
en los diecisiete días de combates librados en abril— para luego
emprender la ofensiva antes de que el enemigo pudiese concentrar
:
grandes fuerzas que le permitiesen reanudar el avance hacia Xuzhou.
[67] [89]
Para desesperación de los asesores, los mandos chinos no
avanzaron tras la primera victoria.[67] [89] Los japoneses, deseosos de
desquitarse por la grave derrota en los combates anteriores, reunieron
unidades escogidas para reanudar la ofensiva contra Taierzhuang y
Xuzhou.[92] [68] [88] A mediados de abril, contaban con cuatrocientos
mil soldados concentrados en la conquista de Taierzhuang y Xuzhou.
[88]
A pesar de que finalmente cedieron la ciudad y tuvieron que
retirarse, los chinos celebraron los combates de Taierzhuang como una
gran victoria.[68]
Situación de las unidades chinas y
japonesas en el centro de China tras la
conclusión de la batalla de Xuzhou.
:
Soldados atravesando un terreno
inundado por la voladura de los diques
del Yangtsé. La acción permitió
detener durante varias semanas el
avance japonés, pero afectó a millones
de personas.
En la siguiente fase de la campaña, seiscientos mil chinos se
enfrentaron a cuatrocientos mil japoneses por la posesión de Xuzhou.
[93]
Este era la meta de un gran movimiento de pinza que debía cercar
cincuenta divisiones chinas.[68] Con gran habilidad, los mandos
japoneses trataron de converger en el objetivo desde el norte,
marchando a lo largo del Gran Canal y desde el sur.[94] El objetivo de
los doscientos mil soldados japoneses que participaron en la operación
era, una vez más, rodear y destruir a los ejércitos enemigos.[68] El 9 de
mayo comenzó la operación de cerco.[88] En una serie de brillantes
maniobras estorbadas por la lluvia constante, las unidades japonesas
finalmente cercaron a las fuerzas chinas que defendían Xuzhou,
cortando el ferrocarril de Longhai que servía para abastecerlas.[95] Un
tercio de las fuerzas gubernamentales chinas quedaron atrapadas en la
bolsa.[96] A mediados de mayo, los chinos comenzaron a retirarse
hacia el suroeste, tratando de romper el cerco y evitar ser aniquilados.
:
[96] [88]
El 17, los proyectiles de la artillería japonesa alcanzaron por fin
la ciudad.[88] Tras diversas peripecias, el grueso del ejército chino —
doscientos mil soldados—[88] quebró el cerco a finales de mes, casi al
tiempo que las unidades enemigas entraban finalmente en Xuzhou.[97]
Una vez reunidas nuevas fuerzas, la ciudad fue capturada por las
unidades japonesas el 21 de mayo, que hicieron treinta mil prisioneros.
[98] [99] [nota 3]
La campaña por el control de la ciudad, importante
nudo ferroviario, había impelido a los japoneses a trasladar tropas
desde Manchuria; fue planeada por los mandos en China para forzar al
alto mando japonés a continuar la lucha.[100] Los cinco meses de
combates por el control de la ciudad permitieron a los chinos
prepararse para la siguiente gran batalla de la guerra, la que decidió la
posesión de Wuhan, la nueva capital china.[101] El plan japonés de
eliminar mediante un embolsamiento a los ejércitos enemigos fracasó
una vez más.[68] El Ejército nipón abandonó por tanto esta esperanza
de victoria mediante una gran batalla que acabase con las fuerzas
chinas y fijó como objetivo la ocupación del territorio.[68]
Dos semanas más tarde, las unidades japonesas se apoderaron de
Kaifeng en una batalla librada durante la noche, en medio de la lluvia.
[90]
Ante el peligro de que llegasen a Wuhan, Chiang ordenó la
voladura de los diques que mantenían el Yangtsé en su cauce artificial;
[102]
la maniobra surtió efecto, pero perjudicó a unos seis[nota 4]
millones de personas y causó novecientos mil muertos.[90] [104] [105]
[106] [103]
Once ciudades y cuatro mil pueblos quedaron inundados y
dos millones de personas perdieron sus casas,[107] pero la operación
retrasó unos tres meses el avance nipón.[99] Este se reanudó en julio,
:
cuando la crecida del Yangtsé permitió a las cañoneras japonesas
colaborar con las unidades de tierra, sometidas, como las chinas, a la
canícula, la malaria y la disentería.[103]
Campaña de Wuhan
A mediados de ese año se produjo la mayor batalla de los primeros
quince meses de combates,[98] la de Wuhan,[100] la última gran
ciudad industrial que no se hallaba ya bajo control japonés.[100] Un
ejército japonés de cuatrocientos[nota 5] mil hombres al mando de
príncipe Kan'in Kotohito atacó la estratégica urbe a orillas del río
Yangtsé.[108]
Era el mayor centro productor de acero y carbón al sur de Manchuria,
un nudo ferroviario donde convergían diversas líneas y que tenía una
gran población; su pérdida podía suponer un enorme revés para el
esfuerzo bélico chino.[98] Chiang Kai-shek no estaba dispuesto a
perderla, por lo que movilizó setecientos noventa mil[109] hombres
para defenderla (incluyendo muchas de sus tropas selectas); la alianza
entre el Kuomintang y el Partido Comunista Chino fue estrecha en la
defensa de la ciudad.[98] Los japoneses, a pesar de padecer largas
líneas de abastecimiento y el agotamiento de sus tropas por los
continuos y duros combates,[98] vieron en esta batalla la oportunidad
:
de aniquilar las principales fuerzas del KMT,[110] por lo que decidieron
emprender un ataque de pinza para rodear a sus enemigos en torno a
la ciudad. Los chinos concentraron sesenta divisiones en torno a la
ciudad para defenderla de la acometida japonesa, que seguía tres
direcciones de avance: a lo largo de Yangtsé —ruta que seguía el
grueso de las fuerzas niponas—, la línea férrea de Longhai desde
Kaifeng y la carretera que desde Hefei en Anhui cruzaba las montañas
Dabie.[111] En total, un millón de soldados chinos defendieron la urbe.
[103]
A finales de julio, cuarenta y cinco mil chinos se retiraron de Jiujiang
ante fuerzas enemigas muy inferiores en número.[109] La defensa,
desorganizada, apenas duró cinco días.[112] Estas tomaron la ciudad el
día 26[nota 6] y cometieron nuevas atrocidades como las perpetradas
en Nankín.[109] [113] [112] A continuación la campaña se estancó
durante un mes ante la encarnizada resistencia que los chinos
mostraron en torno a Ruichang hasta que el 22 de agosto los
japoneses reanudaron la ofensiva.[113] [114] El intento simultáneo de los
japoneses de apoderarse de Nanchang fracasó.[112] El avance nipón a
lo largo del Yangtsé se ralentizó: en septiembre, tardaron tres semanas
en recorrer quince kilómetros.[115] Al norte de Wuhan, al sur de la
montañas Dabie, las fuerzas chinas detuvieron a las japonesas durante
tres semanas; los japoneses conquistaron Taihu el 25 de julio, pero
luego volvieron a tardar más de un mes para apoderarse de Guangji.
[112]
La resistencia china era denodada y los japoneses, para quebrarla,
emplearon gases venenosos.[103] [115] Además, los choques
fronterizos entre regimientos soviéticos y japoneses en Corea
:
preocupaban al alto mando imperial, que detuvo temporalmente las
operaciones en el sur.[103] En agosto, los organismos gubernamentales
comenzaron a evacuar Wuhan y a trasladarse a Chongqing.[109]
Durante septiembre y octubre, se llevó a cabo una titánica evacuación
de fábricas, material militar y unidades río arriba, para evitar que
cayese en poder del enemigo y facilitar la resistencia en torno a
Chongqing.[116] A lo largo de septiembre, se libraron una serie de
cruentas batallas en las que ambos bandos sufrieron decenas de miles
de bajas y que permitió a los japoneses acercarse lentamente a Wuhan
a lo largo de Yangtsé.[117] [115] Al noroeste de la ciudad, los japoneses
tomaron Xinyang el 30 de septiembre; este era un lugar crucial, pues
dominaba la línea férrea que unía Wuhan con el norte, línea que los
japoneses podían emplear para atacar la ciudad con mayor celeridad.
[118]
Pese a que los chinos llegaron a emplear un millón seiscientos mil
soldados en la defensa de la ciudad, las unidades mecanizadas
japonesas quebraron todas las líneas enemigas, aunque no lograron
aniquilar como deseaban a las fuerzas chinas.[108] El lento avance
hacia Wuhan continuó a través de las montañas Dabie y a lo largo del
Yangtsé durante el mes de octubre.[119]
:
Changsha en llamas. Chiang Kai-shek
ordenó el incendio de la ciudad
temiendo que, tras la caída de Wuhan,
no sería posible defenderla. En
realidad, los japoneses no la atacaron
hasta el año siguiente.
:
Esquema del avance japonés hacia
Wuhan. Tras la pérdida de la urbe, el
Gobierno chino se refugió río arriba, en
la recóndita provincia de Sichuán.
En el sur, el ejército japonés conquistó Fuzhou y Shantou y
desembarcó junto a Hong Kong el 12 de octubre; poco después tomó
Cantón[15] (21 de octubre)[120] con facilidad.[121] [122] [123] Los chinos,
que habían creído que los británicos no permitirían la maniobra, que
debía realizarse cerca de su colonia Hong Kong, no habían preparado
una defensa adecuada de la zona.[122] [124] El grueso de las fuerzas
cantonesas se encontraba defendiendo Wuhan.[124] Después de
intensos bombardeos para minar la moral de los civiles, las tropas
:
japonesas entraron en la ciudad, cuyas principales instalaciones habían
destruido las fuerzas chinas que se retiraban junto con la mayoría de la
población.[123] La pérdida de Cantón supuso la del suministro[122] por
mar y ferrocarril a Wuhan.[125] [126] Cuatro quintas partes de los
suministros que los chinos obtenían del extranjero entraban al país por
Cantón.[124] Por el contrario, los chinos se defendieron ferozmente en
Wuhan, infligiendo graves bajas a sus enemigos, aunque la ciudad
terminó cayendo en manos japonesas el 21 de octubre,[127] [nota 7] no
sin que las tropas chinas lograran evacuarla dos días antes[127] e
impedir su aniquilamiento. Los chinos sufrieron cuatrocientas mil bajas
militares y medio millón de civiles; los japoneses, ciento cuarenta mil.
Tras esta batalla, los japoneses detuvieron su avance y el frente
empezó a estancarse.[128]
La conquista de la ciudad dio a los japoneses esperanzas, finalmente
frustradas, de que China se rendiría por fin.[129] La pérdida de Wuhan
convenció en efecto al principal rival de Chiang Kai-shek, Wang
Jingwei, de la necesidad de aceptar las condiciones de paz que ofrecía
el presidente del Gobierno nipón, Fumimaro Konoe.[129] Sin embargo,
tanto Chiang como las provincias del sur, que Wang trató de rebelar, se
negaron a tratar con los japoneses; Wang acabó huyendo a Hanói y
Konoe dimitiendo, en parte por su incapacidad para alcanzar la paz.
[129]
Su sucesor al frente del Gobierno japonés fue el barón Hiranuma
Kiichirō, partidario de acabar con el conflicto por la fuerza, como
abogaba el Ejército.[129] China había aprovechado los diez meses entre
la pérdida de Nakín y la de Wuhan para preparar la resistencia en las
provincias del interior del país, trasladando allá industrias y armamento
:
y mejorando las líneas de comunicaciones.[108]
Otra consecuencia de la conquista japonesa de Wuhan fue el incendio
de Changsha.[116] Las autoridades locales, embargadas por el pánico
debido al avance nipón hacia la ciudad, decidieron incendiarla el 12[116]
de noviembre con el material preparado para detener a las unidades
japonesas en caso de que finalmente desbaratasen las defensas de la
urbe; la ciudad parecía incapaz de repeler al enemigo tras la caída de
Wuhan.[130] [104] [131] [15] [nota 8] Esto causó miles de muertes y el
ajusticiamiento de los mandos locales.[130] [131] [116] Por entonces, se
encontraban en la ciudad unos ochocientos mil refugiados.[15]
Ruptura de China con
Alemania y acercamiento a la
URSS
Mientras se libraban los combates por el dominio de Wuhan, terminaba
la estrecha relación del Gobierno chino con Alemania; Chiang llegó a
felicitar a Hitler por el Anschluss, pero Berlín, con un nuevo ministro de
Asuntos Exteriores claramente filojaponés (Von Ribbentrop), reconoció
la independencia de Manchukuo, cesó la exportación de armamento a
China y retiró a su embajador y a sus asesores[132] militares en junio.
:
[133] [134]
La URSS sustituyó a Alemania como suministrador de armamento, que
China pagaba con materias primas.[135] En 1940 se le permitió explotar
algunas minas en Xinjiang.[136] Durante el primer año del conflicto, la
Unión Soviética entregó novecientos aviones, ochenta y dos tanques,
dos mil cañones, unas diez mil ametralladoras y dos mil vehículos, y
envió a China a dos mil pilotos y tres mil asesores militares, entre ellos
al futuro mariscal Gueorgui Zhúkov.[135] En julio y agosto, los duros
enfrentamientos fronterizos entre soviéticos y japoneses avivaron las
esperanzar chinas de que finalmente la URSS entraría en guerra con
Japón.[134] La batalla del Lago Jasán, sin embargo, no desencadenó la
guerra entre la URSS y Japón que deseaba Chiang.[135] El acuerdo
bilateral para acabar con el incidente alcanzado a comienzos de agosto
eliminó tal posibilidad.[137] Esto permitió a los japoneses concentrarse
en el avance final hacia Wuhan.[135]
Aun así, la URSS fue la primera potencia extranjera en otorgar ayuda en
gran cantidad a China, ayuda que cesó en abril de 1941 con la firma del
tratado de neutralidad entre Moscú y Tokio.[136] En comparación,
hasta ese año las concesiones de estadounidenses, británicos y
franceses fueron mucho menores, en parte por el deseo de estos de no
provocar a Japón.[138]
:
Estabilización del frente
y bloqueo del conflicto
A finales de 1938, Japón controlaba el norte y una sección importante
del centro de China, incluida la rica región del bajo Yangtsé y gran parte
de los principales puertos costeros.[128] [38] Los centros de la industria
y el comercio chinos, la zona más poblada y rica del país así como la
capital estaban en sus manos.[139] Tras la conquista de Wuhan, las
grandes operaciones militares cesaron durante cuatro meses, hasta la
primavera de 1939.[140]
No obstante, la negativa de los mandatarios chinos a rendirse, a pesar
de los desastres militares, frustró las esperanzas japonesas de una
victoria rápida.[141] [128] Ni la victoria en el norte ni la eliminación de las
mejores divisiones chinas en los combates de Shanghái lograron
doblegar al Gobierno chino, para disgusto de Japón.[62] Aquel se había
refugiado en una provincia remota, Sichuán, pero bien protegida por
montañas, muy poblada y autosuficiente en agricultura.[126]
Con el millón[nota 9] de soldados destinados en China —la mitad, tropas
de combate, encuadradas en unas veintitrés divisiones, con unos
quinientos aviones—,[143] Japón podía dominar las principales
ciudades y las líneas de comunicación e incluso acometer expediciones
:
punitivas en algunas zonas rurales, pero no apoderarse de estas
permanentemente ni acabar con el núcleo gubernamental chino en el
suroeste del país.[14] [139] Una vez en el interior del país, cada división
japonesa debía cubrir un frente enorme: unos ciento cincuenta
kilómetros, por lo que el plan nipón se centró en bloquear al Gobierno
chino en el este y conservar las ciudades y las líneas de
comunicaciones.[144] Las catorce divisiones acantonadas en
Manchuria y Corea y las siete que protegían Japón no se enviaron a
China para realizar nuevas operaciones.[144] De 1939 a 1941, el
tamaño de las fuerzas japonesas destinadas en China apenas varió.
[144]
Entre finales de 1938 y 1944, tampoco cambió sustancialmente el
frente.[145] [15] Mientras que Japón controlaba el norte y el este del
país, el Gobierno chino conservó el dominio del suroeste (las provincias
de Yunnan, Guizhou, Sichuán y Guangxi y el noroeste (Shaanxi, Gansu
y Xinjiang).[15]
Por su parte, el Gobierno chino tampoco podía por sí solo vencer a los
japoneses.[146] Tras la derrota de Wuhan, los chinos evitaron las
grandes batallas, e intentaron que la guerra se extendiese y los
japoneses tuviesen que enfrentarse a alguna de las otras potencias.
[126]
Solo una intervención externa podía desbloquear la contienda y
esta comenzó con la entrada en guerra de los Estados Unidos tras el
ataque japonés a Pearl Harbor.[146] La estrategia china, dada la
inferioridad militar y económica china frente al enemigo, era
esencialmente la de resistir hasta que la ayuda extranjera y las derrotas
:
en los demás frentes doblegasen a Japón.[145] Pese a la importancia
del hostigamiento guerrillero al ocupante japonés, las consecuencias
de revolución social que implicaba la movilización del campesinado en
este tipo de guerra hizo que el Gobierno fuese renuente a emplearlo y
que fuesen los comunistas quienes lo utilizasen con más empeño.[145]
Chonqging estableció además nuevas regiones militares que debían
garantizar la llegada de suministros desde la Unión Soviética, la
Birmania británica y la Indochina francesa, obligar a los japoneses a
desperdigar sus fuerzas y, con suerte, hacer que alguno de estos
países acabase en guerra con Tokio.[126]
Para las autoridades japonesas, las únicas alternativas aceptables para
poner fin a lo que aún llamaban eufemísticamente el «incidente de
China» eran la victoria militar —imposible por la gigantesca cantidad de
efectivos que hubiese requerido— y la paz negociada, que debía incluir
compensaciones para lo que consideraban grandes sacrificios
realizados durante el conflicto.[146] Para los japoneses, el acuerdo de
paz con el Gobierno chino debía contener el reconocimiento oficial por
parte de este de la independencia de Manchukuo, el despliegue de
tropas japonesas en la Mongolia Interior y en puntos estratégicos del
norte de China, la supresión de las organizaciones y la propaganda
hostiles a Japón, el permiso para invertir en el país y la libertad de
desplazamiento para los ciudadanos japoneses por todo el territorio
chino.[146] El rechazo chino a estas exigencias motivó la continuación
de la guerra hasta la derrota final japonesa en la guerra del Pacífico.
[147]
Aunque a finales de 1943 pareció ya claro que Japón perdería la
guerra, esto se debía a las derrotas que sufría en la guerra del Pacífico
:
y no en China, donde conservó hasta 1945 casi todos los territorios
conquistados en 1937-1938.[148] Ante la imposibilidad de acometer
nuevas grandes ofensivas por la falta de medios y el deseo de reducir
los efectivos desplegados en China, Japón trató de bloquear a los
nacionalistas en Sichuán y de fomentar los Gobiernos
colaboracionistas.[126]
La incapacidad de las partes para poner fin a la guerra hasta 1945 no
impidió que los contactos entre ellas fuesen continuos.[149] [150] Se
conocen al menos veinte negociaciones diferentes entre chinos y
japoneses, que tuvieron lugar a lo largo de toda la contienda, si bien la
mayoría se concentraron en los años 1937-1940.[149] La actitud china
en estos contactos se caracterizó por la continua negativa a reconocer
la independencia de Manchukuo y a ceder a los intereses japoneses en
el norte de China.[62] Los japoneses variaron sus exigencias siguiendo
la suerte de la guerra.[151] En el 1940, exigieron el reconocimiento de
Manchukuo, el fin de la resistencia china, la persecución conjunta de
los comunistas, el despliegue de tropas en el norte de China y
Mongolia Interior, la aceptación china de asesores militares y
económicos y la colaboración del Gobierno de Chongqing con Wang
Jingwei.[152] El rechazo chino a permitir la presencia de tropas niponas
en su territorio frustró la negociación.[152]
El Gobierno japonés trató de fomentar la simpatía popular por el
Gobierno de Nankín para debilitar al de Chonqging por la falta de
resultados de las negociaciones con este tras la entrada en la guerra
de los Estados Unidos en diciembre de 1941, acontecimiento que
:
aumentó la confianza china en la victoria.[153] A finales de diciembre
de 1942, las autoridades japonesas decidieron suspender todo
contacto con Chongqing y realizar concesiones a Nankín.[153] Los
japoneses devolvieron las concesiones internacionales y pusieron fin a
los derechos extraterritoriales en enero de 1943, y firmaron un tratado
de alianza en octubre.[153] Una cláusula de este prometía la retirada de
las fuerzas japonesas de China cuando acabase la guerra.[153] A
finales de 1943, sin embargo, las derrotas en el Pacífico y la
impopularidad del régimen de Nankín obligaron a Tokio nuevamente a
tratar con el Gobierno de Chiang Kai-shek.[153] A mediados de 1944,
los japoneses ya solo exigían el reconocimiento chino de la
independencia de Manchukuo y la separación del Gobierno chino de
los Aliados, condiciones que este rechazó.[154] Terminada la gran
Operación Ichi-Go en diciembre, los japoneses de nuevo trataron de
sellar la paz con los chinos; para entonces, ya solo reclamaban
conservar Manchukuo, pero los chinos nuevamente se negaron a
aceptar tal pretensión.[154]
La población y la guerra
Ocupación y colaboración
:
Para cerca de doscientos millones de chinos, la guerra supuso entre
seis años y medio y ocho años de ocupación japonesa.[147] Tan solo en
la rica región del bajo Yangtsé aguas abajo de Wuhan y en el triángulo
formado por las urbes de Shanghái, Nankín y Hangzhou vivían más de
cien millones de personas.[147]
Para facilitar la administración de los territorios que habían
conquistado, los japoneses crearon una serie de Gobiernos títeres.[147]
En el norte se mantuvo Manchukuo y en Mongolia oriental, el Consejo
Mongol Unido (Mengjiang) del príncipe Demchugdongrub.[155] En la
región del bajo Yangtsé, estos fueron el Gobierno Reformado de la
República de China (1938-1940) primero, y el Gobierno reorganizado
nacionalista (1940-1945), después.[147] En el norte, el Ejército de
China Septentrional había fundado Gobierno provisional de la
República de China en Pekín en diciembre de 1937, que se sometió en
teoría, aunque no en la práctica, al nuevo Gobierno de Nankín presidido
por Wang Jingwei e instaurado el 30 de marzo de 1940.[156] [157]
Los colaboracionistas chinos del norte eran además diferentes de los
del centro del país: allí predominaban las antiguas figuras del primer
periodo republicano, generalmente conservadores tradicionalistas,
mientras que en el centro se agrupaban esencialmente disidentes del
Kuomintang y antiguos comunistas que se presentaban como el
Kuomintang real frente al que encabezaba Chiang Kai-shek.[157]
Los intentos japoneses de fomentar la cooperación china fracasaron,
tanto por la dureza de la ocupación y la expropiación forzosa tanto de
negocios como de tierras como por el claro papel secundario que los
:
nipones asignaron a los chinos.[158] La economía china quedaba
sometida a las necesidades de la japonesa, como proveedora de
materias primas y mercado de los productos manufacturados
japoneses.[159] [160] El nacionalismo japonés también hizo fracasar la
propaganda de la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental,
pese a los notables esfuerzos del Gobierno de Wang en su favor.[159]
Los intentos de explotación económica de los territorios ocupados, sin
embargo, no alcanzaron los objetivos deseados por los japoneses,
pese a la formación de grandes compañías para organizar el comercio
con el imperio tanto en el norte como en el centro del país y a la
concesión de monopolios en cruciales sectores de la economía como
la minería, la navegación, la electricidad y los ferrocarriles.[161] La falta
de equipamiento y capital limitó la producción industrial, lo que acarreó
paro: a finales de la guerra, en Shanghái había seiscientas mil personas
sin empleo.[161] Las zonas ocupadas sufrieron así un estancamiento
económico, acompañado de inflación —si bien menor que en los
territorios controlados por el Gobierno chino— y crecimiento de los
precios.[161]
En las ciudades, los japoneses pudieron contar con la colaboración de
funcionarios en paro, empresarios deseosos de mantener sus negocios
y de parte de los pobres, que fueron a engrosar las fuerzas armadas de
los Gobiernos títeres.[160] En 1944, estas contaban con novecientos
mil soldados, muchos de ellos empujados a alistarse por el hambre y la
falta de trabajo.[161] En los centros sometidos directamente a los
japoneses, la resistencia fue escasa, si bien tanto las autoridades
:
colaboracionistas como sus fuerzas armadas carecían de las simpatías
de la población.[162]
Mientras que en las urbes y en las vías de comunicación entre ellas
dominaban las autoridades militares niponas ayudadas por las
administraciones chinas instauradas por ellos, en las localidades
menores y en el campo la retirada de las autoridades gubernamentales
chinas dejó en general el poder local en manos de las clases
privilegiadas de la región, acostumbradas a lidiar con fuerzas militares
forasteras por su anterior experiencia con los caciques militares de la
época republicana.[163] Los poderosos del agro chino se avinieron a
colaborar con los japoneses con el fin de garantizar el orden y la
estabilidad que anhelaban de toda autoridad gubernamental.[163] [160]
En otras zonas rurales, el poder pasó a manos de bandas armadas, en
ocasiones ligadas intermitentemente con los ocupantes, que
explotaban inmisericordemente a la población.[164] El amparo
comunista a estas comunidades frente a los grupos armados y a los
japoneses que en ocasiones las recorrían durante sus expediciones
punitivas en el campo favoreció la extensión del partido por las zonas
rurales.[164]
La actitud de la población civil ante los militares era cuando menos
ambigua: al maltrato gubernamental a los reclutas —provenientes de
las familias menos favorecidas pues las privilegiadas evitaban la leva—,
que llegaban en ocasiones a morir de hambre y enfermedades por la
dejadez de las autoridades y en general quedaban aislados de sus
familias, se unían los desmanes de las tropas, dadas al saqueo, a veces
:
simplemente para paliar el hambre.[165] En determinados lugares, los
campesinos se mudaban en bloque a las zonas ocupadas si los
japoneses les daban trabajo remunerado y formaban bandas para
acosar a las unidades aisladas del Ejército chino.[166] En Henan, donde
la incompetencia y especulación de las autoridades chinas agudizó la
hambruna que sufrió la provincia en 1942-1943 que causó quizá unos
dos millones de muertos, los japoneses no encontraron resistencia
notable cuando atacaron en 1944; en algunas zonas de la provincia los
campesinos incluso atacaron a las fuerzas gubernamentales chinas en
retirada.[167]
Algunas de las unidades que se rindieron a los japoneses o al Gobierno
de Nankín de Wang lo hicieron para evitar ser destruidas,
principalmente por las guerrillas comunistas al final de la contienda; en
ocasiones se rindieron con el beneplácito del Gobierno de Chongqing.
[168]
En cuanto a la explotación del territorio, la ocupación japonesa pasó
por tres fases diferentes: una primera principalmente de destrucción y
saqueo, que duró hasta noviembre de 1938; una segunda de apogeo
de la producción, controlada por grandes empresas niponas, que
alcanzó en algunas regiones el nivel prebélico y duró hasta principios
de 1943; y una tercera de decadencia que coincidió con el
empeoramiento de la situación militar.[169]
:
Situación en la zona no
ocupada
La situación tanto de campesinos como de obreros empeoró con el
conflicto.[170] En el campo se mantuvo el control de los terratenientes
y los campesinos tuvieron que soportar la restauración del impuesto
sobre el cereal.[170] Los obreros desplazados al interior del país junto a
sus fábricas —las provincias del suroeste controladas por el
Kuomintang carecían de industrias de importancia— quedaron
sometidos a duras condiciones de explotación.[171] A los dos grupos
les afectó intensamente la desbocada inflación, que aumentaba los
precios.[170]
La incompetencia de las autoridades y su aprovechamiento incluso de
los desastres naturales para enriquecerse disgustaron aparte de la
población.[170] Así, tras la hambruna de 1943 en Henan, la población
no solo no colaboró con las fuerzas de Tang Enbo en la defensa del
territorio cuando lo atacaron los japoneses al año siguiente, sino que en
ocasiones se rebelaron contra ellas.[155] El enojo de la población con el
gobierno del Kuomintang suscitó el estallido de varias rebeliones en
distintas provincias.[155]
:
El Gobierno de
Chongqing
Nuevas estrategias china y
japonesa
En noviembre de 1938, en una reunión de los principales mandos
militares, Chiang expuso la nueva estrategia gubernamental: abandonar
la defensa a ultranza de cada posición y adoptar la guerra de guerrillas
y el hostigamiento continuo del enemigo para agotar sus fuerzas.[172]
[173] [140]
Para tratar de paliar las enormes pérdidas sufridas en los
dieciséis meses de guerra y mejorar la situación militar, se ordenó el
reclutamiento obligatorio y se estableció un plan de adiestramiento
tanto para oficiales como para la tropa.[172] Las fuerzas chinas se
dividirían en tres grupos: uno encargado del hostigamiento guerrillero
en las regiones ocupadas por Japón, otro en la China central para tratar
de repeler nuevas ofensivas y un tercero en las zonas montañosas del
oeste, dedicado fundamentalmente a la instrucción y la formación de
nuevas unidades.[173]
:
Por entonces el Ejército chino había sufrido grandes pérdidas en las
batallas libradas en el este del país: el Gobierno afirmaba contar con
doscientas cuarenta divisiones y dos millones y medio de soldados —
muchos de ellos reclutas sin instrucción—, pero el espionaje japonés
calculaba que apenas existían doscientas diez divisiones con
novecientos mil soldados.[143] Según los cálculos japoneses, los
chinos habían perdido más de la mitad de sus soldados en los
combates disputados desde mediados de 1937.[143] Por su parte, los
japoneses cada vez tenían más dificultades para internarse en territorio
chino:[116] las últimas ofensivas habían tomado territorio mucho más
lentamente que al comienzo de la guerra y con muchas más bajas.[143]
Si al comienzo del conflicto los chinos habían sufrido cinco bajas por
cada una de los japoneses, en la batalla de Wuhan las pérdidas habían
sido similares para los dos bandos.[143] El nuevo plan chino consistía
en acosar al enemigo, agotarlo, e impedir que pudiese concentrar
fuerzas para nuevas ofensivas de calado mediante golpes de mano
continuos.[143]
Por su parte, la falta de tropas para continuar penetrando en China
mediante grandes concentraciones de unidades llevó a los mandos
japoneses a otorgar mayor importancia a la aviación, utilizada hasta
finales de 1938 principalmente como apoyo del Ejército de Tierra.[174]
Trataron de realizar mayores bombardeos intensivos de las posiciones
enemigas, pero se toparon con el aumento y mejora de la aviación
china, surtida de aparatos soviéticos mejores que muchos de los
japoneses, y con la escasez de bombarderos y de pilotos duchos en
estas misiones.[174] De los veinticuatro escuadrones destinados en
:
China, nueve eran de reconocimiento y seis de cazas.[174] Los
japoneses tenían cada vez mayores dificultades para reponer el
material perdido, complicación que era todavía mayor para obtener
bombarderos.[174] Los aparatos tenían además un equipo deficiente
para volar de noche, y los aeródromos tampoco estaban preparados
para uso nocturno.[175] Los japoneses tuvieron que importar setenta y
siete bombarderos italianos para reforzar sus unidades.[175]
Grave situación china
:
La gran inflación
Índice de precios (1937-1945)
Según Chesneaux, Le Barbier y Bergère, p. 271.[176]
El Gobierno chino se trasladó a Chongqing el 20 de noviembre de
1938,[177] desde donde controlaba territorios en general pobres y
atrasados, a pesar de que parte de las fábricas se habían trasladado al
interior del país,[15] fuera del alcance japonés.[178] Las provincias
todavía controladas por el Gobierno del Kuomintang carecían de redes
de transporte modernas, apenas producían el cinco por ciento del textil
del país y no contaban con producción significativa de hierro.[178] Los
centros industriales y comerciales y las principales regiones agrícolas
se hallaban en el este y se habían perdido.[178]
:
Para tratar de aliviar la escasez de alimento e ingresos, el Gobierno
aprobó nuevos impuestos y la venta de cereal al Estado. Sin embargo la
falta de control hizo que estas medidas fomentasen la corrupción y la
explotación de la población civil.[178] Dos de los principales factores
que alienaron a una parte notable de la población del Gobierno fueron
su conservadurismo —perdido el contacto con la burguesía costera, el
Ejecutivo se sostenía principalmente en los terratenientes del interior,
tradicionalistas— y la gran inflación.[179]
Ya antes de la guerra las finanzas gubernamentales habían sido
deficitarias y frágiles: un quinto del presupuesto se cubría
habitualmente con créditos extranjeros, al pago de cuyos intereses se
dedicaba en torno a un tercio de los ingresos estatales.[179] Además,
más de la mitad de estos provenían exclusivamente de los aranceles
que recaudaban las potencias extranjeras, que tras el estallido de la
guerra fueron a parar a los japoneses.[179] Los japoneses se esforzaron
asimismo por fomentar la inestabilidad de los precios en los territorios
que aún escapaban a su control.[179]
La situación militar era también grave: el Ejército se hallaba
debilitadísimo a finales de 1938 y la mayoría de las divisiones habían
perdido al menos un tercio de sus dotaciones.[180] El cuerpo de
oficiales era también deficiente: el Estado Mayor era mediocre —
algunos de sus oficiales no sabían interpretar los mapas— y
únicamente un cuarto de los oficiales de menor graduación contaban
con educación formal.[180] Muchos de los puestos de mando se
otorgaban por el poder de la camarilla a la que pertenecían los oficiales
:
que los obtenían y no por la valía de estos.[181] La crisis del Ejército
allanó el reforzamiento del poder de los caudillos militares regionales.
[180]
La complicada comunicación entre los distintos sectores del
frente en el lado chino —las principales vías de comunicación se
hallaban en el territorio conquistado por los japoneses— obligaba a que
cada uno de ellos funcionase autónomamente, lo que agudizaba
todavía más el surgimiento de caudillos militares regionales.[182]
Los intentos de aumentar el número de soldados chocaron con la
abundancia de desertores, debida en parte a la mala situación de la
tropa, sometida al hambre y a las enfermedades.[180] Aunque cada año
se reclutaban teóricamente un millón y medio de hombres, el tamaño
del ejército se mantuvo fijo en los cuatro millones de soldados,
fundamentalmente por las deserciones y las bajas.[183] Se calcula que
un tercio de los reclutas, conducidos en ocasiones aherrojados al
frente, desertaban o morían antes de alcanzarlo.[182] Sin embargo,
como la asignación de recursos dependía del número de unidades y de
su dotación oficial y no real, se multiplicó la cantidad de divisiones
(oficialmente, trescientas cincuenta con diez mil soldados cada una, si
bien muchas apenas contaban con dos o seis mil) y con ella la
posibilidad de que los oficiales se enriqueciesen con lo asignado a las
fuerzas a su mando.[182] La extendida corrupción afectaba duramente
a los soldados chinos, cuyos abastos, víveres y medicinas se vendían a
menudo en el mercado negro.[182]
La estructura gubernamental tampoco era ideal: el sistema de
camarillas compuestas por las principales familias del régimen —la
: