CONCLUSIONES
1. La identificación de prácticas de cuidado orientadas a la seguridad, dignidad y
confianza de los pacientes contribuye de manera significativa a mejorar la calidad
de la atención en enfermería, fortaleciendo tanto el bienestar de los usuarios como la
relación terapéutica establecida durante el proceso asistencial.
2. La atención humanizada y ética tiene un impacto positivo significativo en la
satisfacción y el bienestar de los usuarios, fortaleciendo la confianza en los servicios
de enfermería y promoviendo experiencias de cuidado más seguras y respetuosas.
3. Conocer y aplicar los principios éticos de la enfermería es fundamental para
garantizar una atención de calidad, ya que estos principios orientan la práctica
profesional, asegurando cuidados responsables, respetuosos y centrados en el
bienestar del paciente durante todo el proceso asistencial.
DIMENSIONES DE CALIDAD DE ATENCIÓN EN ENFERMERÍA
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la calidad en salud es un elemento
clave dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ya que garantiza una
cobertura sanitaria efectiva a nivel mundial. Contempla no solo el acceso a servicios de
salud esenciales para toda la población, sino también la protección contra riesgos
financieros, asegurando que la atención médica sea sostenible. (2025)
La calidad de los servicios de salud es fundamental para garantizar la seguridad y
satisfacción de los pacientes, así como para optimizar el funcionamiento del sistema de
atención médica. Para lograrlo, es esencial medir y mejorar continuamente tales servicios,
asegurando una asistencia sanitaria efectiva y centrada en las necesidades del paciente.
Existen siete estándares que se utilizan para evaluar la calidad de los servicios de salud,
estos son:
Seguridad: Se refiere a la capacidad de los servicios de salud para proteger a los
pacientes de lesiones y daños, tanto a nivel preventivo como diagnóstico y
terapéutico. Significa que cualquier intervención y tratamiento, deben ser ajustadas
a las medidas requeridas que no generen perjuicios colaterales distintos al malestar
inicial.
Eficacia: Tiene que ver con la cualidad de brindar tratamientos y procedimientos
que produzcan los resultados deseados, cumpliendo con los estándares de práctica
clínica. En este sentido, engloba los saberes técnicos y la experiencia de los
profesionales que proporcionan los servicios sanitarios. Así como también, la
adecuación tecnológica y los conocimientos científicos.
Eficiencia: Se trata de usar los recursos de manera productiva, certificando la
máxima calidad de atención médica que sea posible, en el momento requerido y al
menor costo. De igual forma, este apartado engloba la prevención del malgasto de
recursos, suministros o energías.
Centrado en el paciente: Hace mención de la facultad de los servicios de salud
para ofrecer atención médica personalizada, adaptada a las necesidades y
preferencias individuales de los pacientes. En este sentido, el bienestar de los
pacientes debe orientar todas las decisiones clínicas.
Oportuno: En este caso, se apunta a una atención médica proporcionada en el
momento conveniente, reduciendo los tiempos de espera y minimizando los retrasos
en la atención. Esto independientemente de la patología o del tipo de tratamiento
que se requiera.
Equitativo: Bajo ninguna circunstancia, aspectos como la raza, el sexo, la
ubicación geográfica, el nivel socioeconómico o las creencias religiosas deben
suponer alguna desigualdad. Esto significa que la atención médica debe ser ofrecida
a todos los pacientes de manera imparcial, sin importar su origen social, económico,
religioso o cultural.
Accesibilidad: Tiene que ver con que todas las personas puedan acceder a los
servicios de salud cuando los necesiten, sin barreras económicas, geográficas o
culturales. Para ello es necesario que la atención esté disponible en todos los niveles
de asistencia, garantizando infraestructuras adecuadas y suficiente personal
capacitado. Igualmente, la accesibilidad no solo se refiere a la disponibilidad física
de los servicios, sino también a su asequibilidad, asegurando que los costos no sean
un obstáculo para recibir atención.
En síntesis, las dimensiones de la calidad en salud establecen los principios clave
que todo sistema sanitario debe cumplir, mientras que los estándares de regulación
aseguran su aplicación efectiva. Ambos elementos son indispensables para ofrecer una
atención segura, equitativa y eficiente. La adopción de mejores prácticas y la
implementación de regulaciones adecuadas son esenciales para garantizar la
sostenibilidad y el éxito de los servicios de salud en el mundo actual.