1) Acciones humanas que provocan la degradación ambiental en la Reserva
Natural Potrero de Carditas
Las acciones humanas concretas que provocan la degradación ambiental en
la Reserva Natural Potrero de Carditas incluyen la deforestación, la caza
furtiva, la contaminación del agua y la introducción de especies exóticas.
Estas actividades afectan la biodiversidad, alteran los ecosistemas y
comprometen la capacidad de la reserva para cumplir con sus objetivos de
conservación.
Según la normativa ambiental, estas acciones contravienen leyes de
protección de la flora y fauna, regulaciones sobre el uso del suelo y
disposiciones sobre la conservación de áreas naturales protegidas. La
doctrina y jurisprudencia respaldan la necesidad de proteger estos espacios
y sostienen que la degradación ambiental resultante de estas acciones
vulnera el derecho al ambiente sano y equilibrado.
2)
a) Concepto de ambiente relacionado con el bien jurídico protegido
El concepto de ambiente, relacionado con el bien jurídico protegido, se
refiere al entorno en el que se desarrolla la vida, incluyendo elementos
naturales, culturales, sociales y económicos. Según la legislación, la
doctrina y la jurisprudencia, el ambiente es un bien jurídico protegido que
abarca tanto el medio ambiente natural como el construido, y su
preservación es fundamental para garantizar la calidad de vida de las
generaciones presentes y futuras.
b) Reconocimiento del objetivo-meta de desarrollo sustentable
El objetivo-meta de desarrollo sustentable está reconocido en varios
instrumentos de derecho internacional, como la Agenda 2030 para el
Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Además, el derecho interno de
muchos países incorpora el desarrollo sustentable como un principio rector.
La doctrina y jurisprudencia respaldan este reconocimiento, destacando la
importancia de conciliar el desarrollo económico con la protección del medio
ambiente y el bienestar social.
3) Tutela del derecho al ambiente sano y equilibrado según el artículo 41 de
la Constitución nacional
El artículo 41 de la Constitución nacional asegura el derecho al ambiente
sano y equilibrado, estableciendo que "todos los habitantes gozan del
derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y
para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes
sin comprometer las de las generaciones futuras". Esta disposición implica
la protección del ambiente como un derecho humano fundamental, y obliga
al Estado a preservar y conservar los recursos naturales.
La legislación, doctrina y jurisprudencia respaldan la interpretación amplia
de este artículo, reconociendo la responsabilidad del Estado y de la sociedad
en su conjunto para garantizar la protección del ambiente. Además, se
destaca la necesidad de adoptar medidas preventivas, correctivas y de
mitigación para asegurar la efectividad de este derecho.