UNIDAD III - DELITOS CONTRA LAS PERSONAS (cont.
)
4)- DELITOS DE PELIGRO CONTRA LA VIDA E INTEGRIDAD PERSONAL
i) ABUSO DE ARMAS. Bien jurídico protegido. Disparo de arma de fuego.
Estructura del delito. Subsidiariedad. Agravantes y atenuantes
Art. 104. “Será reprimido con uno a tres años de prisión, el que disparare un arma de
fuego contra una persona sin herirla. Esta pena se aplicará aunque se causare herida
a que corresponda pena menor, siempre que el hecho no importe un delito más grave.
Será reprimida con prisión de quince días a seis meses, la agresión con toda arma,
aunque no se causare herida.”-
En este caso la ley tutela la seguridad personal cuya integridad sufre el riesgo cierto
de verse afectada por el disparo del arma o por la agresión armada.-
El art. 104 contempla dos figuras básicas conocidas como disparo de arma de fuego
(art. 104 primer párrafo) de agresión con arma (art. 104 tercer párrafo). Las dos figuras
señaladas se estructuran sobre la idea de agresión o acometimiento que se realiza
sobre la persona generando sobre ella una situación de peligro y el art. 105 prevé los
supuestos de agravantes y atenuantes respectivamente.-
Aspecto objetivo
Los elementos del delito son los que se detallan a continuación:
a) que se dispare un arma de fuego que consiste en el hecho de
accionar un mecanismo y sale despedido el proyectil. Esta es la acción material
que requiere el tipo penal.-
Arma de fuego es aquella que dispara proyectiles a través de un mecanismo
que se acciona por deflagración de la pólvora, por lo tanto quedan excluidas las
armas que no son de fuego, como por ejemplo las armas de aire comprimido, el
arco y la flecha, la honda, la cachiporra, etc.. Un arma de fuego es un arma de
disparo, pero no toda arma de disparo es de fuego. Arma de disparo es la que
puede lanzar proyectiles, llamas o gases y de fuego es la que dispara
proyectiles en virtud de un mecanismo de explosión.-
b) que el disparo se haya efectuado contra una persona: ello quiere decir
que el disparo debe tener una dirección correcta, sea hacia una o varias personas
determinadas o indeterminadas generando así un peligro real y concreto para ellas. Es
por ello que no configura el delito de disparo hacia lugares donde no se encuentra
persona alguna, o al aire, supuesto este último que podría constituir una falta o
contravención. Tampoco resulta suficiente que el disparo de forma fortuita vaya hacia
una persona o bien que por mera culpa del autor suceda eso. Por otra parte disparar a
través de una puerta, sabiendo que detrás se encuentran personas, permite calificar la
conducta como disparo de armas. Finalmente el disparo a los pies es un disparo hacia
la persona, aunque este criterio no es compartido por algunos autores.-
c) que no se cause herida: el disparo del que habla el art. 104 no debe
haber causado algún resultado lesivo a la víctima, en caso contrario – producida la
herida – el hecho se mantiene dentro del tipo previsto en el art. 104 si el resultado
obtenido le corresponde una pena menor – como es el típico caso de las lesiones
leves que establece las penas de un mes a un año (art. 89 del C.P.) –. Pero si en
cambio el daño sufrido por la víctima es mayor, por ej. lesiones graves o la muerte, la
figura será absorbida por el delito respectivo. Es evidente que se está en presencia de
un delito de peligro real y concreto que es subsidiario de cualquier otro más
severamente penado que de él resulte. Es un delito formal que se consuma con el
propio disparo.-
En base a lo expuesto anteriormente y teniendo en cuenta lo que prevé la norma se
puede decir que el tipo penal tiene una función absorbente de los daños que se
castigan con penas menores (por ej. art. 89) y una función subsidiaria respecto a los
delitos más graves (por ej. art. 91) ocasionado como consecuencia lógica del disparo
del arma de fuego.-
Aspecto subjetivo
Se trata de un delito doloso, de dolo directo, no resulta factible la forma culposa o
imprudente y es por ello que en el disparo con estas características debe ser
considerado en función de los resultados causados (lesiones culposas del art. 94 u
homicidio culposo art. 84). Es un delito que admite tentativa, por ej. el accionar el
dispositivo del arma con la finalidad de efectuar el respectivo disparo, pero al mismo
tiempo no se efectiviza, por desperfectos de alguna pieza o del mismo proyectil que no
logra seguir por lo cual el disparo no se consuma. En este aspecto la doctrina se
encuentra dividida porque algunos entienden que hay tentativa mientras que otros no
la creen imaginable.-
ii) AGRESIÓN CON TODA ARMA. Estructura del tipo. Agravantes y atenuantes.
Este art. 104 en el párr. 3º prevé la prisión de quince días a seis meses para la
agresión con toda arma, aunque no se cause herida.-
El delito consiste en acometer o atacar a otro valiéndose para ello de un arma
generándose un peligro a la incolumidad física de la víctima. Cabe aclarar que cuando
se habla de arma se está aludiendo a cualquier tipo de arma – propias e impropias –
de disparo o de fuego, siempre y cuando estas últimas no sean empleadas como tales
sino como elementos contundentes.-
También aquí hay un delito de peligro concreto y de carácter doloso por lo cual no se
admite ni el dolo eventual ni la culpa. Si como consecuencia de la agresión la víctima
sufre algún tipo de daño, rige los mismos principios que para el delito de disparo de
armas que se ha visto anteriormente.-
Agravantes y atenuantes
El art. 105 establece que si concurrieran alguna de las circunstancias previstas en los
arts. 80 y 81 inc. 1º letra a) la pena se aumentará o disminuirá en un tercio
respectivamente.-
Los supuestos de agravantes y atenuantes se aplican por igual tanto para el disparo
de armas como para la agresión. Las circunstancias que la agravan son las previstas
por el art. 80 y como atenuantes son las legisladas en el art. 81 inc. 1 letra a).-
Núñez dice que si concurre esta atenuante, emoción violenta con la agravante por
parentesco – o cualquiera de las otras – existiría un concurso ideal de delitos porque
un mismo hecho – el disparo o la agresión – caería en más de una sanción penal
debido a las circunstancias de la emoción del autor y de su vinculación con la víctima.
También existe la agravante en la ley 24.192 referente a los espectáculos deportivos.-
iii) ABANDONO DE PERSONA. Bien jurídico protegido. Sistematización.
Colocación en situación de desamparo y Abandono a su suerte. Agravantes.
Art. 106: “El que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea colocándolo en
situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una persona incapaz de
valerse y a la que deba mantener o cuidar o a la que el mismo autor haya
incapacitado, será reprimido con prisión de dos a seis años. La pena será de reclusión
o prisión de tres a diez años, si a consecuencia del abandono resultare grave daño en
el cuerpo o en la salud de la víctima. Si ocurriere la muerte, la pena será de cinco a
quince años de reclusión o prisión”.-
Aspectos objetivos.
Por exponer a peligro se entiende trasladar a la víctima de un lugar a otro donde
padece una situación de desamparo, y esto se da cuando la víctima no puede aventar
por sí misma un peligro para su vida o su integridad física o no está en condiciones de
ayudarse así mismo, ya sea por su edad, por fragilidad corporal o enfermedad física o
mental curable o no incluyendo dentro de este último concepto los desmayos, la
alcoholización y hasta el embarazo en la medida que no pueda valerse por sí misma.
No constituye la exposición típica al simple cambio de lugar manteniendo idéntica
situación.-
Abandonar a su suerte consiste en que el autor – garante – se aleja de la persona
necesitada de auxilio. Ello debe generar a su vez el peligro concreto y el mismo
deberá haberse dado con el abandono o preexistir a él. Pero por otro lado de exige
que el autor debe haber tenido con su intervención capacidad de sacarlo de la
situación de peligro en que se encuentra. Para un sector de la doctrina el abandono
puede perpetrarse apartándose de la víctima o quedándose con ella pero sin prestarle
los auxilios o cuidados necesarios por lo que no es necesario que el autor se aleje a
otro sitio.-
Discute la doctrina respecto del número de acciones típicas previstas en el art. 106.
Mientras que algunos advierten que se trata de una conducta típica con dos medios
comisivos distintos: poner en peligro la vida o la salud – acción típica – colocando en
situación de desamparo o abandonando – medios –.-
Otros, encuentran dos tipos distintos: a) la exposición a peligro de una persona
colocándola en situación de desamparo y b) la exposición a peligro por abandono a su
suerte, de: b.1) una persona capaz de valerse a la que el autor deba cuidar; y b.2) una
persona incapacitada por el propio autor (Donna).-
Finalmente, otro parte de la doctrina considera que los tipos penales son tres: a)
colocar a otro en situación de desamparo, b) abandonar a su suerte a una persona
incapaz y c) abandonar a su suerte a una persona incapacitada (Nuñez, Fontán
Balestra, Buompadre).-
En cuanto a la situación de peligro exigida, constituye un elemento que debe
constatarse desde el punto de vista fáctico. El parámetro relativo a qué factores
causales tienen que estar dados para fundamentar un peligro solo pueden darlo la
experiencia de que en determinadas situaciones se produce un daño con frecuencia o
con regularidad, o no es imposible que se produzca. De modo que de acuerdo a las
circunstancias especiales del caso, no media el abandono y en consecuencia no hay
delito, cuando el sujeto pasivo del mismo puede recibir asistencia en forma inmediata
a sí el amparo puede prestarle otra persona. Debe comprobarse que se concretó un
abandono peligroso y capaz de repercutir en la vida o integridad física de una
persona.-
Aspecto subjetivo.
El abandono de persona supone la existencia de un dolo en el autor referido al
desamparo de la víctima y al peligro corrido en la situación en concreto, además de la
posición de garante que ocupa frente al bien jurídico – de lo contrario habrá error de
tipo – y las características exigidas en el sujeto pasivo. Si el sujeto activo es conocedor
de la posición de garante, aunque padece error sobre los deberes jurídicos inherentes
a esa situación, habrá error de prohibición.-
Sujetos.
Sujeto activo de la primera conducta típica – exposición a peligro por colocación en
situación de desamparo – puede ser cualquier persona, lo mismo pasa con el sujeto
pasivo.-
En el caso de las otras conductas – abandono a su suerte de un incapaz y de un
incapacitado – sujeto activo puede ser autor la persona que se encuentra en posición
de garante. Es decir, aquellos que tienen un deber – jurídico, no moral – especial de
cuidado. Se está ante un delito especial en sentido estricto o propio, ya que el círculo
de autores está determinado por la ley y la conducta del autor conlleva
necesariamente la infracción del deber jurídico específico.-
Es decir que el autor puede ser la persona que se encuentra en posición de garante y
las fuentes del deber pueden ser: a) la ley (por ej. arts. 108, 265, 267 del C.C; art. 2 de
la ley 13.944; ley de ejecución de las penas privativas de la libertad (24.660)); b) la
aceptación voluntaria que requiere que el sujeto activo haya asumido el deber de
cuidado, con independencia de la celebración de un contrato, por ej. niñera,
guardavidas, etc.; c) obligaciones que surgen de una comunidad de vida: por la
estrecha confianza que existe entre los involucrados, por ej. concubino, novios, hijos
de concubinos, convivencia preexistente, etc.; d) deber de garantía nacido de una
comunidad de peligro, por ej. los alpinistas; e) la conducta precedente del autor: la
posición de garante puede derivar de una conducta lícita o ilícita y dolosa o culposa.
Es decir, no solo limitándose al supuesto culposo que sería en principio compatible
con esa conducta, sino al doloso.-
Sujeto pasivo puede ser una persona incapaz en el sentido amplio del término, o una
persona incapacitada.-
Participación.
En relación a la primera conducta típica admite toda forma de participación. En el caso
de las otras conductas, tratándose de delitos especiales es imposible la participación
de otra persona que no se encuentre en posición de garante.-
Consumación.
Se da con la puesta en peligro a partir de la colocación en situación de desamparo o
abandono a su suerte y no admite tentativa.-
Agravantes.
El art. 106 segundo y tercer párrafo agrava el hecho cuando resultare grave el daño en
el cuerpo o la salud de la víctima o si ocurriere la muerte.-
El problema interpretativo se plantea en torno a la expresión “grave daño”, que emplea
el segundo párrafo del art. 106, que no significa lo mismo que lesión grave o
gravísima, sino que refiere a un importante perjuicio en el cuerpo o en la salud. Esta
desvinculación del concepto respecto de los distintos tipos de lesiones, hace que se
apliquen las penas del art. 106 siempre que resulte un grave daño en el cuerpo o en
la salud, lo que es coherente con el dolo del sujeto, que se limita a la puesta en peligro
y que no abarca las lesiones graves o gravísimas. El resultado de las lesiones o la
muerte va más allá de la intención, conclusión avalada tanto por el uso de los
potenciales “resultare” y “ocurriere”, como por la entidad de la pena, que es superior a
las de las lesiones o a la del homicidio culposo e inferior a las de las lesiones
gravísimas y a la del homicidio doloso. La pena de la lesión leve resultante del
abandono es absorbida por la sanción prevista en la primera parte del art. 106, de
acuerdo a los principios del concurso aparente de leyes o de tipos.-
Art. 107: “El máximum y el mínimum de las penas establecidas en el artículo
precedente, serán aumentados en un tercio cuando el delito fuera cometido por los
padres contra sus hijos y por éstos contra aquéllos, o por el cónyuge”. Esta es una
figura agravada por el vínculo de parentesco entre padres e hijos y por el vínculo
matrimonial. Se aplica el razonamiento adoptado por el homicidio agravado por el
vínculo.-
iv) OMISIÓN DE AUXILIO. Estructura del tipo.
Art. 108: “Será reprimido con multa de setecientos cincuenta a doce mil quinientos
pesos el que encontrando perdido o desamparado a un menor de diez años o a una
persona herida o inválida o amenazada de un peligro cualquiera, omitiere prestarle el
auxilio necesario, cuando pudiere hacerlo sin riesgo personal o no diere aviso
inmediatamente a la autoridad”.-
Se trata de un delito de peligro y el castigo de la omisión de auxilio se funda en la
mutua asistencia y deber de solidaridad social que se deben los hombres en
determinadas circunstancias, por ej. Art. 108.-
La expresión “peligro” empleada en el tipo penal, constituye un elemento valorativo de
carácter cultural.-
Es un tipo de omisión pura o propia ya que consiste en una omisión de mera actividad,
no siendo necesario que la acción vaya seguida de la causación de un resultado
separable espacio-temporalmente de la conducta.-
Esa conducta omisiva presupone la existencia de un deber de actuar, el cual configura
cuando el agente encuentra perdido o desamparado a un menor de diez años o a una
persona herida o inválida o amenazada de un peligro cualquiera.-
El autor encuentra al menor o la persona en peligro si se halla o se da con ellos,
buscándolos o no. No, si va o se encuentra en su compañía o si es llamado en auxilio.-
Está perdida aquella persona que, hallándose fuera de los lugares que conoce, no
tiene posibilidades de dirigirse a un destino determinado porque no sabe dónde está, o
porque por saberlo, carece de los medios para poder comunicarse.-
Está desamparada la persona que no puede proveerse de los auxilios necesarios en la
situación o condición en la que se encuentra o no tiene quien se los brinde.-
Por tanto, una vez acaecida la situación típica generadora del deber de actuar,
cometerá el delito previsto en el art. 108 el agente que no preste el auxilio necesario a
la víctima en la situación concreta, cuando podía serlo sin riesgo personal o –
subsidiariamente – no diere aviso a la autoridad.-
La omisión dejará de ser típica cuando exista riesgo de sufrir un daño físico de cierta
consideración a raíz del auxilio, o el agente no posea las facultades personales o las
posibilidades instrumentales para prestar dicho auxilio.-
En tal supuesto, la ley prevé un deber subsidiario: dar aviso inmediatamente a la
autoridad. Cumple con ese deber aquél que, aunque sea de manera anónima, pone en
conocimiento de la autoridad – persona que por su función está obligado a brindar el
auxilio o lograr que otros lo suministren – la situación en la que se encuentra la
víctima. El aviso debe ser de inmediato – sin solución de continuidad – dentro de las
posibilidades del agente y realizada por un medio adecuado, no lo sería por ejemplo
una carta enviada por correo.-
El tipo subjetivo exige dolo que requiere conocer la situación en que se encuentra la
víctima y la voluntad de no prestarle auxilio pese a la ausencia del riesgo personal o
de no dar aviso inmediato a la autoridad.-
Cualquier persona puede ser sujeto activo de este delito.-
Es inadmisible la participación, debido a que todo aquel sujeto que violando el deber,
incurra en la omisión típica, responderá a título de autor.-
Sujeto pasivo puede ser un menor de diez años – la ley, por el solo hecho de tratarse
de un niño, considera que su integridad física se encuentra en riesgo – o una persona
mayor de edad herida – esto es, cuando ha sufrido un daño en el cuerpo que le impide
procurarse la asistencia necesaria – inválida cuando no puede valerse por sí misma
físicamente o amenazada de un peligro cualquiera en su integridad física, por ejemplo
alguien que se está ahogando.-
El delito se consuma con la sola omisión de auxilio directo o subsidiariamente con la
omisión de auxilio indirecto, sin que sea necesaria la producción de resultado alguno.
Igualmente se produce la consumación en aquellos casos en que la víctima es
auxiliada por un tercero que la encuentra inmediatamente después que el agente
omitió actuar, o en los casos en que finalmente es la misma víctima quien logra eludir
la situación de peligro en que se encuentra. No es admisible la tentativa por tratarse de
una infracción de peligro y omisiva.