SEMIOLOGIA VETERINARIA
La semiología (del griego semeion, signo o síntoma, logos conocimiento) es la
ciencia que estudia los síntomas y signos como manifestación de enfermedad.
Semiotecnia es el estudio de los métodos físicos que se utilizan para examinar al
animal enfermo. Por síntomas (del griego symptoma, algo que ocurre) se entienden
las molestias, trastornos o sensaciones subjetivas de la enfermedad que siente el
animal y no son percibidas por el clínico, por ejemplo el dolor, el vértigo. Por signos
(del latín signum, marca o señal) se entienden las manifestaciones objetivas o
físicas de la enfermedad que las percibe el animal y el clínico, por ejemplo: ictericia,
neoplasia dérmica, soplo cardíaco, etc.)
¿Por qué es importante?
Diagnóstico:
La semiología es la base para llegar a un diagnóstico certero, ya que enseña a
identificar los signos y síntomas específicos de cada enfermedad.
Tratamiento:
Un diagnóstico preciso permite diseñar un tratamiento adecuado y seguro para el
animal.
Pronóstico:
Permite al veterinario determinar la probabilidad de recuperación del animal y la
evolución de la enfermedad.
Prevención y control de enfermedades:
Al identificar y comprender las enfermedades, se pueden implementar medidas
preventivas, lo que es vital para la salud pública, especialmente en el control de
enfermedades zoonóticas (que pueden transmitirse de animales a humanos).
HISTORIA CLINICA DEL PACIENTE ANIMAL
La historia clínica del paciente animal es un documento legal y médico que registra
de manera detallada la información sobre la salud, el cuidado y los tratamientos de
un animal a lo largo de su vida, desde datos básicos de identificación hasta detalles
de enfermedades, diagnósticos y evolución. Este registro, que se inicia al comenzar
la relación entre el animal y el veterinario, es vital para ayudar al diagnóstico y
tratamiento de futuros problemas de salud, así como para una mejor gestión de la
atención veterinaria. La información se obtiene de la conversación con el
dueño (anamnesis), exploraciones físicas, y datos como vacunas, medicinas, y
cambios en el comportamiento o apariencia del animal.
¿Qué contiene la historia clínica veterinaria?
Datos de identificación:
Nombre, raza, fecha de nacimiento o edad estimada, sexo, y datos de contacto del
propietario.
Anamnesis:
Información proporcionada por el dueño sobre:
Síntomas y comportamiento: Cambios en el apetito, la bebida, la orina, las
deposiciones, o el nivel de actividad.
Historial de salud: Enfermedades previas, cirugías, alergias, o tratamientos.
Entorno y ambiente: Mudanzas, viajes, cambios en la dieta o la introducción
de nuevas mascotas.
Examen físico:
Observaciones del veterinario sobre el estado general del animal, incluyendo su
apariencia, peso, pelaje y presencia de masas.
Pruebas diagnósticas:
Resultados de análisis de sangre, orina, heces, radiografías, ecografías y cualquier
otro estudio complementario.
Diagnósticos y tratamientos:
Diagnósticos finales, planes terapéuticos, medicamentos administrados y su
duración.
Seguimiento y evolución:
Registros de las consultas de seguimiento, la respuesta al tratamiento y cualquier
conclusión sobre el caso.
Importancia de la historia clínica
Diagnóstico preciso:
Proporciona un contexto para identificar problemas de salud, lo que ayuda al
veterinario a tomar decisiones informadas.
Tratamiento adecuado:
Permite un seguimiento efectivo de la respuesta al tratamiento y la eficacia de las
terapias.
Prevención:
Ayuda a detectar cambios en la salud del animal de forma temprana, lo que facilita
la prevención de enfermedades.
Valor legal y clínico:
Sirve como documento oficial y es fundamental para el buen ejercicio de la
medicina veterinaria.
Continuidad asistencial:
Asegura que toda la información esté disponible, incluso si el animal es atendido
por diferentes veterinarios o en distintas clínicas.
EXAMEN FISICO
Observación e inspección:
El veterinario observa la apariencia general, el comportamiento, la postura y las
lesiones evidentes del animal.
Palpación:
Se tocan diferentes partes del cuerpo para evaluar órganos, tejidos, detectar
masas, dolor y otras anomalías.
Auscultación:
Se utilizan instrumentos como el estetoscopio para escuchar sonidos internos del
cuerpo, como los latidos del corazón y la respiración.
Percusión:
Consiste en golpear suavemente ciertas áreas del cuerpo para evaluar el sonido
que producen, lo que puede indicar la condición de los órganos internos.
Anamnesis:
Es la recopilación de información detallada sobre el historial clínico del animal, que
ayuda a comprender el contexto de la enfermedad.
Uso de herramientas diagnósticas:
Complementa el examen físico, como en el caso de la termografía, que puede
identificar áreas de temperatura anormal sin sedación.
SIGNOS CLINICOS DE ENFERMEDADES COMUNES EN ANIMALES
Los signos clínicos comunes de enfermedades en animales incluyen cambios en el
apetito y peso (disminución o aumento), letargo o falta de energía, cojera, dificultad
para respirar, tos, secreciones nasales u oculares, diarrea, vómitos y cambios en la
piel o mucosas. También son importantes la apatía, la hinchazón, la fiebre y la
presencia de parásitos externos como pulgas y garrapatas. La detección temprana
de estos signos es crucial, ya que pueden indicar afecciones graves.
Signos generales
Pérdida de apetito o inapetencia: Disminución del consumo de
alimentos.
Pérdida de peso: Puede indicar desnutrición o una enfermedad
subyacente.
Letargo y apatía: El animal se muestra más cansado, deprimido o con
menos energía.
Cambios en la actividad: Disminución de la actividad o dificultad para
moverse.
Signos digestivos
Vómitos y diarrea: Especialmente si hay presencia de sangre, pueden indicar
problemas gastrointestinales.
Deshidratación: Puede ser una complicación de vómitos y diarrea.
Signos respiratorios
Dificultad para respirar: Un síntoma de varias enfermedades respiratorias.
Tos: Puede ser intermitente o profunda.
Secreción nasal o ocular: Secreción de los ojos o la nariz, que puede volverse
purulenta.
Signos cutáneos y de locomoción
Cojera: Dificultad para caminar o postura anormal.
Cambios en la piel: Piel más gruesa, enrojecimiento, o presencia de parásitos
como piojos o garrapatas.
Prurito (picazón) e inflamación: Pueden indicar infecciones de oído o
problemas cutáneos.
Signos en la cavidad oral
Mal aliento o mal olor en las orejas: Puede ser un indicativo de infecciones.
Enrojecimiento o inflamación de encías: Señal de posibles problemas de
salud.
Otros signos importantes
Fiebre: Un aumento de la temperatura corporal.
Cambios en las mucosas: Palidez, ictericia (amarillo) o hemorragias.
Cambios en la conducta: Apatía, depresión, o agresión.
Aumento de la sed o de la micción: Puede indicar enfermedades como la
hepatitis.
EVALUACION DE PARAMETROS VITALES (TEMPERATURA, PULSO,
RESPIRACION)
La evaluación de los parámetros vitales incluye medir la temperatura corporal, el
pulso y la frecuencia respiratoria, que son indicadores de las funciones básicas del
cuerpo y su estado de salud. Los valores normales varían según la edad, el sexo y la
salud general, pero para un adulto sano en reposo, la temperatura suele estar entre
36.5°C y 37.5°C, el pulso entre 60 y 100 latidos por minuto y la respiración entre 12
y 18 respiraciones por minuto.
Temperatura Corporal
Mide la calidez del cuerpo, reflejando el equilibrio entre la producción y la pérdida
de calor.
Se utiliza un termómetro y los sitios más comunes son la vía oral (boca), la axilar o
la timpánica (oído).
Valores normales: Generalmente, entre 36.5°C y 37.5°C (97.8°F a 99.1°F).
Pulso (Frecuencia Cardíaca)
Es el número de veces que el corazón late o bombea sangre en un minuto.
Se toma el pulso contando las pulsaciones que se sienten al palpar una arteria,
como la del cuello o la muñeca.
Valores normales: Un promedio de 60 a 100 latidos por minuto en adultos en
reposo.
Frecuencia Respiratoria
Es el número de veces que una persona respira (inspira y espira) en un minuto.
Se cuenta el movimiento del pecho durante un minuto, preferiblemente en reposo.
Valores normales: Entre 12 y 18 respiraciones por minuto en adultos sanos.
Consideraciones importantes
Variabilidad:
Los valores normales pueden cambiar con la actividad física, la edad, ciertas
enfermedades y el estado de salud general.
Medición en reposo:
Es importante que estas mediciones se tomen mientras la persona está en reposo
para obtener valores precisos.