Marrakech: La "Ciudad Roja" del Reino de Marruecos
Marrakech, conocida como la "Ciudad Roja" por el color ocre de sus edificios y murallas, es
una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto a Fez, Mequinez y Rabat.
Fundada en 1062 por la dinastía bereber de los almorávides, la ciudad se estableció como
un punto estratégico en las rutas comerciales transaharianas, conectando el África
subsahariana con Europa y el Mediterráneo. A lo largo de los siglos, ha sido un centro de
poder, cultura y comercio, y hoy en día, es uno de los destinos turísticos más vibrantes del
mundo.
Historia y evolución
La historia de Marrakech está marcada por el ascenso y la caída de las distintas dinastías
que la gobernaron. La ciudad fue un bastión de los almorávides, quienes la convirtieron en
una capital amurallada con exuberantes jardines. En el siglo XII, la dinastía rival de los
almohades la conquistó y, aunque la arrasaron, la reconstruyeron con una arquitectura
monumental que aún se conserva, como la Mezquita Kutubía y la muralla de la ciudad.
Posteriormente, la ciudad decayó en importancia bajo los meriníes, que trasladaron la
capital a Fez. Sin embargo, resurgió en el siglo XVI con la dinastía saadí, que dejó
impresionantes obras como el Palacio El Badi y las Tumbas Saadíes. A principios del siglo
XX, durante el protectorado francés, Rabat se convirtió en la capital, pero Marrakech
mantuvo su papel como un centro vital del sur de Marruecos, combinando la tradición de su
antigua medina con la modernidad del nuevo barrio de Guéliz.
Curiosidades de la Ciudad Roja
● Origen del nombre: El nombre "Marrakech" proviene del bereber Amur n wakuš,
que significa "Tierra de Dios". Curiosamente, en muchas lenguas europeas como el
español (Marruecos), el inglés (Morocco) y el francés (Maroc), el nombre del país
deriva directamente del de esta ciudad.
● Winston Churchill y la Mezquita Kutubía: El famoso líder británico Winston
Churchill era un gran admirador de la ciudad. Tras la Conferencia de Casablanca en
1943, insistió en que el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt lo
acompañara a Marrakech, donde pintó su única obra durante la guerra: un cuadro de
la Mezquita Kutubía. La mezquita, con su imponente minarete de 77 metros, es un
ícono de la ciudad.
● La ciudad dividida: Marrakech se divide en dos partes principales. La antigua
Medina, con sus estrechos callejones, zocos y riads tradicionales, que es el corazón
histórico y cultural de la ciudad. Y el nuevo barrio de Guéliz, con amplias avenidas
de estilo europeo, tiendas modernas y restaurantes de lujo, que ofrece una visión
más contemporánea de la ciudad.
● El arte del regateo: El regateo en los zocos de Marrakech no es solo una
transacción, es una parte fundamental de la cultura. Los comerciantes esperan que
los visitantes negocien los precios, y la práctica es vista como una forma de
interacción social y respeto mutuo.
● La plaza Jemaa el-Fnaa: La plaza más famosa y concurrida de África, Jemaa
el-Fnaa, es el corazón latente de Marrakech. Es un lugar de transformación diaria.
Durante el día, se llena de encantadores de serpientes, vendedores de zumos de
naranja y músicos. Al caer la noche, la plaza se convierte en un enorme restaurante
al aire libre, con decenas de puestos de comida que ofrecen delicias locales. La
UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2001 por su
valor cultural único.
Marrakech hoy
Hoy en día, Marrakech es una ciudad que cautiva a millones de turistas con su mezcla de lo
antiguo y lo moderno. Desde sus jardines exuberantes como el Jardín Majorelle (diseñado
por Jacques Majorelle y adquirido por Yves Saint Laurent) hasta sus palacios y mezquitas
históricas, la ciudad ofrece una experiencia sensorial única. El turismo, junto con la
agricultura y la artesanía, es el motor principal de su economía. Marrakech es un destino
que no solo se visita, sino que se vive y se siente a través de sus aromas, colores, sonidos
y la calidez de su gente.