+ Teóricos PT
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Unidad 1
Durante mucho tiempo distintos enfoques intentaron explicar la práctica del trabajo desde
una concepción económica, jurídica y política. No significa que sean equivocados, pero
siempre tuvieron un sesgo, que los hizo insuficientes para comprender aquella parte de la
realidad en la cual las personas ponen en relieve nuestros sueños, esperanzas, ilusiones,
pasiones, enojos, displaceres, alegrías, tristeza y tantas otras emociones.
Distintos enfoques reforzaron desde sus postulados la idea de centralidad del trabajo.
Carlos Marx sostenía: “el trabajo es la esencia del hombre, porque la historia demuestra
que el hombre se ha convertido en lo que es gracias al trabajo. El hombre solo puede existir
trabajando, creando artificio, sustituyendo lo natural por sus propias obras”.
Christophe Dejours “Todos buscamos sustituciones que nos permitan conseguir lo que no
pudo obtenerse en el ámbito del amor, procurándolo en otro campo por medio de la
sublimación en una actividad socialmente tolerada y valorada como el trabajo”
CONCEPTO DE TRABAJO
Siguiendo a José María Peiró , el trabajo puede ser conceptualizado como: “El conjunto de
actividades humanas, retribuidas o no, de carácter productivo y creativo, que mediante el
uso de técnicas, instrumentos, materas o informaciones disponibles permite obtener,
producir o prestar ciertos bienes, productos o servicios. En esta actividad las personas
aportan energías, física y psíquica, habilidades, conocimientos y otros diversos recursos,
obteniendo a cambio, algún tipo de compensación material, psicológica y/o social”.
Por lo tanto el trabajo no es solo una actividad renumerada sino una práctica que permite
obtener determinados resultados vinculados a un conjunto de recompensas, que pueden
ser intrínsecas o extrínsecas al propio trabajo.
También es importante estudiar como las personas significan el trabajo desde su conjunto
de creencias, valores y actitudes. Existen cuatro categorías definitorias del trabajo:
Definición concreta del trabajo: las personas que conciben el trabajo de esta manera,
resaltan los aspectos más tangibles y objetivos de la actividad laboral.
Una definición social: en este caso las personas destacan los aspectos o funciones de
carácter social, tales como él hacerles sentirse miembros de grupos o colectivos mas
amplios.
La definición del trabajo como carga: implica el desarrollo de un gran esfuerzo físico
y mental.
Definición del trabajo como deber. Se destaca el carácter obligatorio de dicha
actividad.
La crisis de este sistema muestra que este enfoque no debe colocar el trabajo asalariado
como el único vector de actividad social, ni la empresa el único lugar de socialización. Esto
supone un intento de recuperar el verdadero significado de trabajo, como fuente de
autorrealización, de transferencia y dotado de un profundo significado psicológico y
emocional.
Es importante destacar que en la Argentina la psicología del trabajo forma parte del
conjunto de incumbencias profesionales encuadradas en la ley del ejercicio profesional del
psicólogo. Son las nuevas concepciones del trabajo y su impacto sobre la subjetividad
humana, las que exigen un graduado en psicología que pueda realizar aportes
profesionales en un campo de gravitación fundamental para la vida humana.
Por otra parte, así como históricamente se han producido cambios en las formas de trabajo,
en los principios del siglo XXI, los desafíos de la psicología se dirigen a generar nuevos
modelos de intervención frente a una ola de cambios y transformaciones que impactan
sobre el mundo laboral:
Las transformaciones de los puestos de trabajo y las formas de organizarlo
Los cambios en las ofertas laborales de los diferentes sectores y en la propia
estructura ocupacional
La aparición de una nueva revolución tecnológica que modifica sustancialmente la
formas de producción y los modelos de gestión.
El impacto sobre las organizaciones laborales, sus culturas, sus estructuras.
Los cambios jurídico-legales que regulan la actividad laboral.
La globalización de los mercados y los cambios macroeconómicos que inciden sobre
las formas de realizar el trabajo.
La crisis del régimen de acumulación, es decir las tendencias a la descentralización,
fusión y subcontratación de empresas, entre otros fenómenos.
La propia forma de concebir el trabajo por parte de la sociedad y la cultura occidental,
y las transformaciones sobre las personas en tanto la aparición de una nueva
subjetividad en relación al trabajo y cambios profundos en las representaciones
sociales, los valores y las estructuras de significado asociadas al trabajo.
Una nueva relación entre el hombre y el trabajo.
Como categoría antropológicaà Las tres grandes corrientes del pensamiento del siglo XX,
para las cuales el trabajo es la actividad fundamental, son el pensamiento cristiano, el
enfoque marxista y la corriente humanista.
Las principales premisas del pensamiento cristiano sugieren que: el trabajo es un medio
necesario de la realización personal del ser humano, es por tanto, la continuación terrenal
de la creación divina pero también un deber social que cada hombre ha de cumplir lo mejor
que pueda, el mundo es un mundo de tareas a realizar.
El liberalismo como corriente de pensamiento concibió al trabajo como una actividad cuyos
propósitos fundamentales eran la producción de riqueza, abundancia y prosperidad.
Lamentablemente eso se dio para una porción reducida de personas confinando así una
buena parte de la humanidad al subdesarrollo.
El trabajo desde una perspectiva económica se define como una actividad que representa
un medio para obtener un fin, realizado para obtener algo a cambio, constituyendo ese
beneficio algo diferente a la actividad laboral misma.
Peiró propone definir el significado del trabajo como “un conjunto de creencias y valores
hacia el trabajo, que los individuos y grupos sociales van desarrollando antes y durante el
proceso de socialización en el trabajo. Se trata pues de un conjunto de cogniciones flexibles
y sujetas a cambios y modificaciones, en función de las experiencias personales y los
aspectos situacionales/contextuales”
Plantea una dimensión subjetiva e intersubjetiva del trabajo: es una relación “de uno
consigo mismo” donde a través de la práctica del trabajo, las personas nos ponemos a
prueba con el mundo y su resistencia a “mí saber hacer, a mis conocimientos y a mi
experiencia”. Entonces trabajar sería enfrentarse a la prueba del fracaso frente a la
resistencia del mundo, es lo que denomina “lo real del trabajo”, aquello que se hace conocer
al sujeto por su resistencia. Esta experiencia con la realidad permite el despliegue de las
capacidades del sujeto frente a la adversidad y es por lo tanto una experiencia de
aprendizaje y madurez: cuando luego de haber fracasado vario tiempo, se supera la
resistencia del mundo a mi voluntad, no es solo el mundo el que cede y se transforma sino
que yo mismo soy transformado porque he adquirido una habilidad nueva y un registro
suplementario de sensibilidad.
Además agrega que el trabajo es la prueba capital por la cual se incrementa nuestra
subjetividad. No es sólo producción, también es trabajo psíquico, elaboración de lo vivido y
de la experiencia de lo real, que lo que no se sabe más que a través de la acción del
trabajo.
Es así que se entiende el concebir el trabajo como una actividad subjetivante y subjetivada,
como la puesta en marcha de una producción psíquica y cultural que procede de la
experiencia vivida en un escenario configurado como una “zona de acuerdo” entre el sujeto
y la realidad, en la cual el establecimiento de esa relación dialéctica supone la
transformación del sujeto y de la realidad al mismo tiempo.
Desde una perspectiva intersubjetiva, una visión contextualista y situacional, explica que el
trabajo expone al sujeto al vínculo social, pero no desde la perspectiva de la vida amorosa o
erótica, sino desde el reconocimiento, procuramos siempre una manera de retribución que
debe ser diferenciada del amor.
El trabajo también puede aparecer como generador de sufrimiento o como fuente de placer,
las característicos de la organización del trabajo, precipitan desajustes y desequilibrios, que
terminan produciendo consecuencias encuadradas dentro del enfoque de “psicopatología
del trabajo”.
Plantea que las condiciones adversas de la organización del trabajo pueden generar
descompensaciones psicológicas pero que estas son conjuradas por la producción de
defensas icc colectivas que tiene como propósito luchar contra diferentes formas de
sufrimiento y contra el miedo que surge del trabajo. La defensa colectiva exige la
participación de todos los trabajadores y ejerce un poder de exclusión y selección frente a
aquellos que se resisten. También advierte que cuando estos dispositivos defensivos sirven
de base a la construcción de un sistema de valores que conducen a promover la defensa
como un fin en si mismo, ocultando asi su vocación principal de defensa contra el
sufrimiento se convierte en una ideología defensiva del oficio cuyo impacto sobre las
relaciones sociales es problemático.
àEl enfoque de Elliott Jacques
Su aporte se relaciona con la posibilidad de analizar cuáles son las fuentes motivacionales
que llevan a las personas a disponer de su esfuerzo y sus capacidades para realizar una
tarea; y determinar el papel que las creencias personales tienen sobre la propia eficacia en
los resultados.
Bandura estudió los criterios que las personas generan, cuando tienen que establecer que
consideran por éxito: a) la percepción que tiene cada persona sobre su propio éxito y b). la
percepción que tiene sobre su capacidad para conseguir resultados predefinidos como
“satisfactorios”
Tomando como referencia estas premisas Bandura investigó específicamente que las
personas en entornos productivos y con requerimientos de resultados, pueden desempeñar
mejores roles, cuando creen poseer las habilidades necesarias para ello. Este enfoque se
denomina “teoría de la autoeficiencia” y sostiene que el creer que se cuenta con las
capacidades personales para organizar y ejecutar ciertos cursos de acción requeridos para
situaciones probables futuras, le permite al sujeto movilizar los recursos cognitivas y las
motivaciones para afrontar la demanda de una tarea.
En síntesis, esta teoría trata de mostrar que las personas son más eficientes, efectivas y
persistentes en aquellas tareas en las que obtienen resultados valorados positivamente y
cuando tienen la certeza de que poseen la capacidad necesaria para alcanzar dichos
logros.
b) El trabajo como promotor de status y prestigio social. Como así también fuente de
oportunidades para desarrollar habilidades y destrezas
El núcleo de estas expectativas de las personas en los ámbitos de trabajo está relacionado
con la dimensión del deseo y compromete fuertemente aspectos subjetivos relacionados
con las necesidades de reconocimiento, valoración y confianza de la imagen de si mismo y
de las propias capacidades.
Unidad 2
La base de confianza en el progreso hoy se explica por una serie de cuestiones: por sus
quiebres, fisuras y fisiparidad. Sus elementos más sólidos e incuestionables van perdiendo
velozmente su densidad a la vez que su soberanía, credibilidad y confiabilidad. El Estado ha
perdido esa capacidad de instar a la gente a trabajar. Los agentes de la vida política
permanecen todavía en el mismo lugar que antes, pero hoy el poder fluye lejos de su
alcance. Porque cada vez es menos claro qué es lo que deben hacer para mejor la situación
del mundo en el supuesto caso de que tengan el poder para hacerlo. Las imágenes de una
sociedad feliz resultan hoy quimeras inalcanzables e insoportables.
El romance de la modernidad con el progreso, con una vida que puede ser “trabajada”
para que resulte más satisfactoria de lo que es, no ha terminado. La modernidad no conoce
otra vida más que la vida “hecha”: lo que hacen los hombres y mujeres es una tarea, no
algo dado y una tarea siempre incompleta, que reclama cuidados y esfuerzos renovados.
La idea de progreso hoy resulta poco familiar ya que este está desregulado y privatizado.
Está desregulado porque la oferta de opciones para mejorar las realidades presentes es
muy diversa, y porque el tema de si una novedad significa verdaderamente una mejora
respecto de otra, ha quedado librado a la competencia entre ambas. Y privatizado ya que
el mejoramiento ya no es una empresa colectiva sino individual. Se espera que hombres y
mujeres individuales usen su propio ingenio, recursos y laboriosidad para elevar su
condición a otra más satisfactoria y dejar atrás todo aquello de su condición presente que
no les guste. La única novedad es que lo que importa ahora es el control de cada individuo
por su presente propio.
Vivimos en una sociedad flexible bajo condiciones de incertidumbre constante y sin solución
que penetran en todos los aspectos de la vida individual; así que los puertos seguros para
amarrar nuestra confianza son pocos y están alejados.
Durante la modernidad sólida, la época del capitalismo pesado, fue también la época del
vínculo entre capital y mano de obra fortalecido por su compromiso mutuo. La supervivencia
de los trabajadores dependía de que fueran contratados; la reproducción y el crecimiento
del capital dependían de esa contratación. El punto de encuentro era fijo. Capital y trabajo
estaban unidos. lo que puso al capital y al trabajo frente a frente los unió fue la relación de
comprar-vender; para seguir con vida, cada una de las partes debió mantenerse en forma
para esa transacción. Los dueños de capital debían ser capaces de comprar mano de obra,
y los dueños de la mano de obra debían mantenerse fuertes y saludables para no alejar a
los potencias compradores. El Estado, a su vez, debía velar por el capital para que
estuviese en condiciones de comprar trabajo y de afrontar sus costos. Los desempleados
eran un “ejercito de reserva de trabajo”, y debían estar preparados para ser convocados.
Estado benefactor, que hacia subsistir saludablemente y prosperar al capital-trabajo.
En la modernidad líquida, el trabajo, así como el resto de la vida humana, esta partido en
episodios cerrados en sí mismo, se ha desplazado al ámbito del juego, ya no es más una
vocación de vida, ya no ofrece proyectos, ya no ofrece un huso seguro en el cual enrollar y
fijar definiciones del yo, identidades, ya no garantiza progreso y futuro, por ello, ha perdido
la centralidad que tenía. El trabajo ha sido elevado a la categoría de máximo valor de los
tiempos modernos para dar forma ahora a lo informal y a una duración efímera, corta donde
ha adquirido un significado mayormente estético.
El trabajo ya no puede ofrecer el huso seguro en el cual enrollar y fijar las definiciones del
yo, identidades y proyectos de vida. Tampoco puede ser pensando como fundamento ético
de la sociedad, ni como eje ético de la vida individual. El trabajo ha adquirido carácter
estético. Se espera que resulte gratificante por y en sí mismo y no por sus genuinos o
supuestos efectos sobre la comunidad o nación, o para las generaciones futuras. Ya casi
nunca se considera que el trabajo “ennoblezca” o que haga “mejores seres humanos” a sus
ejecutores. Se lo mide y evalpua por el valor de su diversión y entretenimiento, que
satisface o no la vocación ética de un productor o creador, como las necesidades y deseos
estéticos de un consumidor, un coleccionista de experiencias.
Las políticas actuales son un tira y afloje entre la velocidad con la que el capital se mueve y
la cada vez más disminuida capacidad de acción de los poderes locales.
La principal fuente de ganancias son cada vez más y a mayor escala, las ideas y no los
objetos materiales (nos venden y compramos emociones). El compromiso actual, por ende,
del capital es con los consumidores. Su competitividad, efectividad y rentabilidad depende
de los consumidores.
R. Reich sugiere que las personas actualmente insertas en la actividad económica pueden
ser divididas en cuatro grandes categorías:
4. Personas que durante el último siglo y medio formaron parte del “sustrato
social” del movimiento del trabajo: trabajadores rutinarios, atados a la cadena de
montaje o a redes de computadoras y dispositivos electrónicos automatizados. Tienden
a ser las piezas más prescindibles, desechables e intercambiables del sistema
económico. Su trabajo no requiere ni habilidades especiales ni el arte de la interacción
social con los clientes, por ende son los más fáciles de reemplazar y poseen pocas
cualidades que hagan a sus empleadores querer retenerlos. Para evitar frustraciones,
suelen ser reacios a prometer lealtad a sus puestos o a inscribir sus propios objetivos de
vida en el marco de su futuro laboral.
El empleo, como sistema de trabajo, está perdiendo atracción ya que la confianza en las
organizaciones es cada vez menor. El empleo es un lugar de paso, cuando se cumple un
objetivo en la organización, a otra cosa. De esta forma, se puede plantear como una
intervención del psicólogo la idea de trabajar con las organizaciones la transitoriedad de los
empleados. Saber gestionar la estadía del empleado. Trabajar a los empleados no como
capitales humanos, sino como talentos, que intevienen en las organizaciones sólo por un
tiempo. Es difícil debido a que las organizaciones aún están planteadas desde la lógica
sólida, y sólo quieren conservar esos talentos para rendimiento propio.
La subjetividad en la Modernidad Líquida:
● Manipuladores de símbolos: los que inventan las ideas y los modos de hacerlas
deseables y atractivas para el mercado.
● Encargados de la reproducción del trabajo: educadores (reproductor de los
valores del sistema, valída y legitíma) y diversos funcionarios del Estado Benefactor.
● Trabajadores rutinarios: participan en procesos repetitivos, son los que la
tecnología reemplazará.
1. La crisis de la libertad.
-Sensacion de libertad como una forma de coacción, la liberacion es una nueva forma de
sumisión.
- Poder hacer da mas coacciones que el deber hacer. El poder no tiene limite y el deber si
- El sujeto neoliberal (empresario) no es capaz de establecer con los otros relaciones libres
de cualquier finalidad, ente empresarios no surge una amistad sin fin alguno. Libertad es
una palabra relacional y solamente dentro de la comunidad un individuo tiene los medios
para desarrollar sus dotes, por ende ser libre no significa otra cosa que realizarse
mutuamente. Pero la libertad individual es una trampa del capital: “la libertad individual es
una esclavitud en la medida en que el capital la acapara para su propia poliferacion” La
libertad es un exceso del capital.
- Perfil del empresario en soledad , aislado, enfrentado y explotado por si mismo. Esto
constituye un modo de producción de vivir el presente.
- Extension de la ilusión de que cada uno como proyecto libre de si mismo, es capaz de una
autoproducción ilimitada. Lo que antes era explotación ajena ahora es autoexplotacionque
transiende todas las clases
- Ya no se trabaja para las propias necesidades, sino para las del capital. Ya que percibimos
(de forma errónea) como propias las necesidades que genera el capital.
Dictadura de la transparencia
- La transparencia como dispositivo neoliberal ya que vuelve todo hacia el exterior para
convertirlo en información: “mas información y mas comunicación significan mas
productividad”
- El ciudadano como consumidor. La libertad del ciudadano cede ante la pasividad del
consumidor.
- Avanzamos hacia una época psicopolítica digital que va de una vigilancia pasiva a un
control activo, esto afecta a la misma voluntad libre
2. Poder inteligente
-El poder tiene muchas manifestaciones pero la mas inmediata es la privación de la libertad,
pero este (el poder) no se limita y no tiene que adquirir necesariamente la forma de la
coacción.
- Cuanto mayor es el poder, mas silenciosamente actúa ya que el poder sucede sin que
remita a si mismo de forma ruidosa.
- El poder no descansa en la violencia o prohibición, sino que cada vez va tomando una
forma mas permisiva, con mayor amabilidad y es esto donde yace su negatividad
ofreciéndose como libertad.
- La eficiencia de este poder es que actúa en complacer y colmar y asi intenta hacer a los
sujetos dependientes. Es mas afirmativo que negador y mas seductor que represor.
Este poder busca ajustarse a la psique de cada uno en lugar de disiplinarla y someterla a
coacciones y prohibiciones.
-La presente crisis de la libertad consiste en que estamos ante una técnica de poder
que no niega o somete, sino que explota la libertad
- Este tipo de poder genera que el sujeto sometido no sea conciente de su sometimiento y
de ahí es que se cree libre
3. El topo y la serpiente
-El poder disiplinario consiste en entornos e instalaciones de reclusión, por ende el sujeto
cambia de un entorno de reclusión a otro. Se mueve en un sistema cerrado.
- El topo que no puede soportar la apertura que se exigen a través de las nuevas formas de
subjetivizacion, queda por fuera del sistema. En su lugar aparece la serpiente, que no se
mueve en espacios cerrados por el contrario, delimita el espacio a partir de su movimiento,
es un empresario (el topo un trabajador), es un proyecto.
4. Biopolitica
- El poder disiplonario opera sobre el cuerpo y sobre la mente pero no tiene acceso a los
pensamientos.
Biopolitica = estadística
Psicopolitica = big-data
5. Foucault
-El neoliberalismo descubre a la psique como una fuerza productiva. Para aumentar la
productividad se dejan de superar las resistencias corporales para pasar a a optimizar los
procesos psíquicos y mentales. El disiplinamiento corporal cede ante la optimización mental
- La invención ortopédica cede a la estética, ya que el cuerpo librado del proceso productivo
se convierte en objeto de optimización estética
- la técnica del yo neoliberal para Foucault no es otra cosa que una eficiente forma de
dominación y explotación, esta técnica no busca apoderarse del individuo, sino que se
ocupa de que el individuo actue de tal modo que el mismo reproduzaca el entramado de la
sominacion que es interpretado por los sujetos como la libertad
-Debilidades, bloqueos y errores tiene que ser eliminados “terapéuticamente” con el fin de
incrementar la eficacia y el rendimiento.
- El neoliberalismo introduce la época del agotamiento y se explota la psique.
- nueva forma de subjetivizacion: el trabajo sin fin en el ppio YO, optimizar la personalidad
desarrollada como caracteres religiososasi el yo lucha consigo mismo como un enemigo.
7. Shock
-La técnica del poder neoliberal no ejerce ninguna coacción disiplinaria, sino que esta
asociada a la positividad. En ligar de operar con amenazas opera con estímulos positivos.
Busca seducir.
8. El capitalismo de la emoción
-Es importante el ambiente para ellos, pues este representa un ser-asi y las emociones
surgen precisamente al desviarse del ser-asi
-El capitalismo de la emoción se apropia del juego que debería ser lo otro del trabajo,
ludifica el mundo de la vida, mientras que el juego emocionaliza
-El juego emocionaliza y genera una mayor motivación, el jugador con las emociones
muestra mayor iniciativa que un actor racional. Ya que mientras uno juega se somete al
entramado de la dominación
Unidad 3
La empresa tradicional, actualmente en crisis, desempeñó un rol exitoso durante gran parte
del siglo XX. Esta empresa surge con las innovaciones propuestas por Frederick Taylor
quien resolvió el problema de la productividad de trabajo manual, aquel que representaba el
sustento de la gran mayoría de actividades productivas a comienzos de siglo.
La estructura piramidal y jerárquica demuestra ser lenta y poco eficaz para tomar
decisiones, lo que afecta severamente su capacidad competitiva. En adición con las nuevas
tecnologías de información, la estructura tradicional a su vez se ha vuelto obsoleta como red
de flujos de información. Actualmente para poder comunicarse con una persona de otra
división no es necesario hacer el recorrido vertical de las estructuras tradicionales.
- Variables internas:
1. Cambios en el carácter del trabajo: actualmente es el trabajo no manual el
que ha llegado a ser el más numeroso e importante en la capacidad de
generación de valoración de las empresas.
2. Crisis del mecanismo de regulación de trabajo: el mando y el control ha
perdido su eficacia. Al tratarse del trabajador no manual, muchas veces nos
encontramos que en la empresa nadie sabe mejor que él lo que podría hacer en
el ámbito de su trabajo y cómo debería hacerlo.
Unidad 4
TRABAJO Y SUBJETIVIDADES: ENTRE LO EXISTENTE Y LO NECESARIO.
Shvarstein y Leopold
INTRODUCCIÓN
Los cambios en la organización de trabajo a los que asistimos en las últimas décadas han
afectado regresivamente a las condiciones laborales generando nuevas causas para el
sufrimiento de los trabajadores.
La actual presentación de los postulados neoliberales, impone el pensamiento púnico y
produce deliberadamente la fragmentación del entramado social, entorpeciendo la visión
integradora de la organización del trabajo y destruyendo la capacidad de resistencia de los
sujeto asi devenidos en objetos del capital globalizado.
Es así que nos proponemos entonces analizar las nuevas formas de organización del
trabajo y su impacto sobre la subjetividad de los trabajadores; sosteniendo que los
contenidos necesarios del trabajo humano deben favorecer la posibilidad de relación entre
las personas y la creación de formas asociativas entre ellas que permitan aprovechar su
capacidad de transformación de lo social. Esta es la condición necesaria, no existente, para
referirnos a la capacidad humana de trabajar. En segundo lugar, entendemos que la
asignación de sentido viene dada por la identificación del sujeto con el producto de su
trabajo. Esta necesaria, pero cada día menos existente, identificación requiere de una red
de relaciones significativas entre las personas, que permitan que ellas se conozcan y
reconozcan como sujeto con capacidad para transformar la realidad.
Entre aquellas formas fragmentadas de organizar el trabajo, nos detenemos en la empresa
unipersonal y el trabajo a distancia o teletrabajo. Estas nuevas formas, constituyen
tendencias predominantes caracterizadas por atentar con el lugar del sujeto en la
organización, transformar su trabajo en un no lugar y volver a instalar la lógica del trabajo a
destajo.
En relación a la empresa unipersonal, señalamos la existencia de tres movimientos: la
reducción de las organizaciones a empresas, la reducción de la empresa a la empresa
unipersonal y la llamada empresarización de la vida. Aquí está en juego la instalación a
nivel subjetivo de una autogestión donde se impone un trabajo e gestión de la autoestima
como forma de administración y mercadeo de los recursos afectivos de los trabajadores.
Esta modalidad genera la expansión ilimitada del trabajo a cada espacio y a cada tiempo
disponible para los sujetos conllevando a la fagocitación de la vida cotidiano y al sufrimiento
de los sometidos a esta situación.
El concepto de teletrabajo plantea un quiebre en el manejo del tiempo y del espacio.
Aparece como una forma de inserción laboral que promueve la ilusión de acortar las
distancias a costa de inevitables quiebres identitarios. Asimismo, el contrato propio de este
tipo de trabajo implica un compromiso de la totalidad del sujeto generando una
indiscriminación entre tiempo de jornada laboral y tiempo libre.
Una vez más, desde nuestra postura afirmamos que el trabajo tiene un papel central como
organizador y articulador del sentido en los espacios de la vida cotidiana. Brinda una
identidad, un lugar social. Es constructor de un espacio de pertenencia, real o simbólico. Por
lo tanto, una intervención implica promover un espacio que permita desplegar abiertamente
la potencia humana.
Las relaciones entre el actor y el personaje, y la distancia de rol que entre ellos se
establece, dan cuenta de la dialéctica entre internalización del mundo externo y la
externalización del mundo interno. Dialéctica que es fundante de la subjetividad del sujeto
en situación de trabajo.
NECESIDAD SATISFACCIÓN
Pero incluyo también y sobre todo a la subjetividad del sujeto productor, del actor que
impulsa al personaje a salirse de los límites que le imponen los guiones organizacionales
para manifestarse en plenitud y más allá de ellos.
Cuatro escenas en el escenario de la organización
1. El trabajo que me disfraza: el personaje aparece como una necesidad del actor,
solamente como medio para hacer lo que le placer fuera de la organización
2. El trabajo que me gusta: el papel del personaje le genera satisfacción al
actor porque es parte de su vocación.
3. El trabajo que me compromete moralmente: se requiere el compromiso
íntegro del actor como una necesidad para desemplear el papel del
personaje.
4. El trabajo que me encubre: el personaje encubre al actor. Alienación.
La dinámica del sujeto en y entre las escenas precedentes, sus diálogos vinculares internos
con otros y consigo mismo en el escenario de la organización, todo esto constituye una
manifestación de subjetividad que la genera. En este contexto, la subjetividad en el trabajo
es un emergente sintético de la dialéctica entre actor y el personaje, entre individuo y la
organización. Esta dinámica en sí misma es una manifestación de subjetividad.
Este sujeto se siente con poder como para establecer con las autoridades de la
organización un contrato de acuerdo mutuo y recíproco, voluntario en la medida en que se
pretende que sea expresión tanto de su voluntad como la de los representantes de la
organización autorizados para establecerlo. Desde esta posición se asume como “externo”
a la organización, involucrándose como actor sin que esta postura excluya necesariamente
el compromiso con su personaje. La adopción de un horizonte temporal de corto o mediano
plazo indica, en este caso, que la organización representa para él tanto un medio como un
fin.
PARAMETRO PERFIL
Este contrato no especifica plazos, pero se supone que tiene vigencia en tanto el empleado
desempeñe satisfactoriamente su papel. La remuneración fija es establecida en relación a la
complejidad del rol adjudicado y en función del desempeño.
Parámetro P
e
r
f
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l
En la modernidad sólida:
· Surgimiento de las grandes utopías y transformaciones sociales (el "bien común").
· Compromiso mutuo relacional - transaccional.
· Centralidad del trabajo como conducta estructurante, promesa de un medio para un
fin de superación.
· Compromiso mutuo entre capital y el trabajo (mediatizado por gremios).
· Ética del trabajo.
· El futuro era visto como un producto de una sociedad de productores: algo que
debía ser pensado, diseñado y cuyo proceso de ligar producción debía ser seguido en
detalle. El futuro era una creación del trabajo y el trabajo era la fuente de toda creación.
En la modernidad líquida:
· Fin del matrimonio para toda la vida entre el capital y el trabajo, con el
arbitraje del "estado benefactor" (fin del empleo para toda la vida).
Esa base de confianza en el progreso hoy se destaca por sus quiebres, sus fisuras. Sus
elementos más sólidos e incuestionables van perdiendo velozmente su densidad a la vez
que su soberanía, credibilidad y confiabilidad. El agotamiento del Estado moderno es
percibido quizás con mayor agudeza en su poder de instar a la gente al trabajo - el poder de
realizar cosas- ya no reside en la política, encargada de decidir qué cosas había que hacer
y quién debía hacerlas.
En segundo lugar, resulta cada vez menos claro que es lo que ese agente debería hacer
para mejorar la situación en el caso de que tenga poder para hacerlo. Todas las formas de
planificación social han demostrado que producen tanta desdicha como felicidad. Hoy
viajamos sin una idea de destino que nos guíe. Ni buscamos una sociedad mejor ni
sabemos con certeza qué elemento de la sociedad en la que vivimos nos hace indiferentes
y nos impulsa a escapar.
La modernidad no conoce otra vida más que la vida “hecha”: lo que hacen hombres y
mujeres de la modernidad es una tarea, siempre incompleta, que reclama cuidados
incesantes y esfuerzos renovados. La condición humana en la modernidad “líquida” o en el
capitalismo “liviano” ha exaltado aún más ese modo de vida: el progreso ya no es una
medida temporal, algo provisorio, que conduciría finalmente a un estado de perfección (o
sea, a un estado de situación en el que todo lo que debía hacerse ya ha sido hecho); sino
un desafío y una necesidad perpetuos y quizás interminables, verdadero significado de
“sentirse vivo y bien”.
Si la idea de progreso en su forma actual nos resulta tan poco familiar, es porque el mismo,
como tantas otras cosas de la vida moderna, ha sido “individualizado”, desregulado y
privatizado. Está desregulado porque la oferta de opciones para mejorar las realidades
presentes es muy diversa y ellas están expuestas a una libre competencia acerca de cuál
es mejor e incluso está competencia perdura después de que ya se ha elegido una. El
progreso esta privatizado porque el mejoramiento ya no es una empresa colectiva sino
individual: se espera que los hombres y mujeres usen, por si mismos e individualmente, su
propio ingenio y recursos para elevar su condición a otra más satisfactoria y dejar atrás todo
aquello de su presente que les repugne. Lo importante ahora, es el control de cada
individuo sobre su propio presente.
Vivimos en un mundo de flexibilidad universal y sin visos de una solución, que penetran
todos los aspectos de la vida individual: las fuentes de nuestro sustento así como los
vínculos de amor e interés común, los parámetros de identidad profesional así como los de
identidad cultural, los modelos de salud y belleza, los valores relevantes así como los
medios para alcanzarlos. Los puertos seguros para amarrar nuestra confianza son pocos y
están alejados unos de otros.
Entre las muchas razones en virtud de las cuales el trabajo ha sido elevado a la categoría
de máximo valor de los tiempos modernos, su extraordinaria habilidad para dar forma a lo
informe y duración a lo efímero se destaca como la más predominante. Fue la actividad a la
que estuvo abocado el conjunto de la humanidad mientras construía su historia, su orden,
con la promesa de un estado último de perfección en el horizonte de los esfuerzos
humanos. Sin está, poco sentido tiene la idea de un orden “total” que se vaya erigiendo
gracias a un laborioso, consistente y prolongado empeño. Cuanto menos control tenemos
del presente, menos abarcadora será la planificación del futuro. Sin embargo, la continuidad
ya no es más un indicador de perfeccionamiento. La naturaleza del progreso que supo ser
acumulativa y de largo plazo, ahora se presenta fragmentada. Es una vida regida por el
principio de la flexibilidad, las estrategias y los planes de vida sólo pueden ser de corto
plazo.
El trabajo humano como el resto de la vida humana está partido en episodios cerrados en sí
mismos y del universo de la construcción del orden y del control del futuro, se ha
desplazado al ámbito del juego: el acto de trabajar se parece más a la estrategia de un
jugador que se plantea objetivos a corto plazo sin un alcance que vaya más allá de dos o
tres jugadas. Cuentan los efectos inmediatos que deben ser aptos para el consumo
inmediato.
El carácter del trabajo ha cambiado. Está inspirado y limitado por lo que tiene a mano, algo
creado pero no creativo que es el resultado de la oportunidad más que de la planificación.
Ha perdido su centralidad que le fue asignada en los valores dominantes de la era de la
modernidad sólida y el capitalismo pesado. El trabajo ya no ofrece un huso seguro en el
cuál enrollar y fijar definiciones del yo, identidades y proyectos de vida. Tampoco puede ser
pensado como fundamento ético de la sociedad, ni como eje ético de la vida individual. En
cambio, el trabajo ha adquirido un significado estético. Se espera que resulte gratificante
por y en sí mismo y no por sus genuinos o supuesto efectos sobre la humanidad o sobre el
poderío de nuestra nación y menos aún sobre el bienestar de las generaciones futuras. Se
lo evalúa por su valor de diversión y entretenimiento, que satisface no tanto la vocación
ética de un productor o creador, como las necesidades y deseos de un consumidor,
buscador de sensaciones y coleccionistas de experiencias.
El primer uso del término “mano de obra” como “esfuerzo físico orientado al abastecimiento
de las necesidades materiales de la comunidad” está fechado en 1776. Un siglo más tarde
llegó a significar además: “el cuerpo total de trabajadores y operarios” que toman parte en
esa producción y poco después incluyó a los sindicatos y demás organismos que unieron
ambos significados, otorgaron cohesión a esa unión y le dieron la forma de una
problemática política y un instrumento de poder.
La modernidad sólida era también, la época del capitalismo pesado. El vínculo entre capital
y mano de obra fortalecido por su compromiso mutuo. La supervivencia de los trabajadores
dependía de que fueran contratados; la reproducción y el crecimiento del capital dependían
de esa contratación. Capital y trabajo unidos, ninguno de los dos podía ir muy lejos por su
cuenta.
En la actualidad las cosas han cambiado, el vínculo entre considerar el esfuerzo físico
como fuente principal de la riqueza y el bienestar de la sociedad, y la autoafirmación del
movimiento de los trabajadores; juntos ascendieron, juntos cayeron.
La principal fuente de ganancias y por lo tanto, el capital del futuro son cada vez más las
ideas y no los objetos materiales. Las ideas se producen sólo una vez, y luego siguen
generando riqueza en función del número de compradores/clientes/consumidores y no en
función del número de personas involucradas en la reproducción de un prototipo. Cuanto se
intenta que una idea sea rentable, el objeto de competencia son los que consumen y no los
que producen. No es extraño entonces que el compromiso actual del capital sea
principalmente con los consumidores.
àEXCURSO: BREVE HISTORIA DE LA PROCASTINACION
Procastinar es situar algo entre las cosas que pertenecen al mañana. Situar algo allí, lo que
implica de entrada que el lugar natural de esa cosa no es mañana, sino que pertenece al
presente. Significa no tomar las cosas como se presentan, no actuar de acuerdo con la
sucesión natural de las cosas. Por lo tanto, la procastinación es una postura activa, un
intento de tomar el control de una secuencia de hechos, de manipular las posibilidades de la
presencia de una cosa posponiéndola, demorando y retrasando su aparición. Es así que
cada presente está obligado a ponerse al servicio de algo que todavía no es y a servirlo
acortando la distancia que los separa, trabajando en pos de la proximidad e inmediatez.
El precepto de actitud y comportamiento que sentó las bases de la sociedad moderna fue el
principio de postergación de la gratificación, del momento de placer. El deseo de progreso
exacerbaba los esfuerzos, pero la advertencia de “no todavía”, “justo ahora no”, orientaba
esos esfuerzos hacia su consecuencia imprevista, llamada: “desarrollo”, “aceleración”,
“crecimiento” y por esto, “sociedad moderna”. A causa de esta ambivalencia, la
procastinación alimentó dos tendencias opuestas. Una de ellas condujo a la ética del trabajo
(el trabajo por el trabajo mismo) y la otra tendencia condujo a la estética del consumo que
subordina al trabajo a un rol secundario, instrumental, una actividad cuyo valor no se
desprende de lo que es, sino de lo que posibilita. Por lo tanto, la procrastinación sirvió
tanto a la sociedad en su etapa moderna como en su etapa fluida, productiva como
consumista, pero agobió a cada una de estas fases con tensiones y conflictos y de
comportamiento sin solución. El pasaje hacia la actual sociedad significó una profundización
que llevó al principio de la procrastinación hasta el límite. Hoy se ha vuelto muy vulnerable,
ha perdido el escudo que le proporcionaba la sanción ética. La postergación de la
gratificación ya no es un signo de virtud moral. Es lisa y llanamente un obstáculo, una carga
pesada que es índice de la imperfección de los acuerdos sociales, de la inadecuación
personal o ambas. Si la ética del trabajo propugnaba la indefinida postergación de la
gratificación, la estética del consumo propugna su abolición. Si una acción debe ser
recompensada, ésta debe ser instantánea.
La flexibilidad augura empleos sin seguridades inherentes sin compromisos firmes y sin
derechos futuros, ofreciendo tan sólo contratos de plazos fijos o renovables, por lo tanto
nadie puede sentirse irremplazable y establecer vínculos duraderos ya que su presencia es
sólo un paso temporal. En ausencia de una seguridad a “largo plazo”, la gratificación
instantánea resulta apetecible. En un mundo en el que el futuro es borroso y lleno de
riesgos, fijarse objetivos remotos sacrificar el interés individual en pos de acrecentar el
poder grupal y sacrificar el presente en nombra de la dicha futura no resulta atractivo. Toda
oportunidad que no se aprovecha aquí y ahora es una oportunidad perdida.
De esta forma, tanto las políticas de mercado de trabajo como las de vida producen una
fragmentación de los vínculos y las relaciones que tienden a ser visualizados y tratados
como objetos a ser consumidos, no producidos; están sujetos a los mismos criterios de
evaluación de todos los demás objetos de consumo. Los vínculos no necesitan ser
construidos con esfuerzos prolongados, son algo cuya satisfacción inmediata, instantánea,
uno espera al momento de la compra, y algo que se rechaza si no satisface, algo que se
conserva y utiliza mientras gratifica.
Hay, sin embargo, una conexión más entre el consumismo de un mundo precario y la
desintegración de los vínculos humanos: a diferencia de la producción, el consumo es una
actividad solitaria, incluso cuando se está con otros; en cambio los esfuerzos productivos
requieren cooperación.
Unidad 5
Esta indisoluble unión entre la dimensión ética y económica ha sido causa del desarrollo del
capitalismo: la necesidad de aplacar la angustia que producía a los empresarios
protestantes la incertidumbre de su salvación, les había llevado a trabajar más y a reinvertir
todo el beneficio para conseguir un éxito material premonitorio de la salvación del más allá.
Sin estos dos elementos (éxito material e inversión espiritual) en su origen completamente
unidos, el capitalismo no habría sido posible.
El PE y el de perfección son dos pilares básicos para el funcionamiento interno de las
sociedades que les empuja a “ser los mejores, que sus competidores y que ellos mismos”,
lo que demuestra que la búsqueda de la excelencia se sitúa en el plano de lo absoluto y no
es algo relativo. La excelencia es un valor en sí misma, confirmado y justificado por los
éxitos que genera.
c. Los estímulos positivos: hay toda una serie de dispositivos previstos para incitar al
individuo a hacer las cosas mejor y para ayudarle a cumplir así con sus objetivos. Los hay
de naturaleza financiera, como los premios para los más eficientes, o los incentivos para los
que superen las metas. Otro dispositivo de este tipo, sería el “autoaccionariado”, que
permite a los empleados adquirir acciones de la empresa de forma permanente o
concederlas como recompensa. Con ello se consigue unir más todavía los intereses
personales a los profesionales y que el individuo sienta que cuando trabaja para la
empresa, lo hace también para sí mismo.
DISPOSITIVOS IMPLICITOS:
Lo que constituye el motor psíquico de los individuos buscados por estas empresas:
è LA ADHESIÓN PASIONAL
La empresa tiene interés en suscitar, alimentar pero también en controlar la pasión que los
individuos le dedican. La alienta porque contribuye a generar los niveles de energía
necesarios para hacer funcionar a la empresa, y la vigila para evitar que en el individuo se
produzcan esos excesos devastadores que lo anularían como factor de progresión en la
empresa.
El gran poder de estas organizaciones radica en asentar su legitimidad para que aquellos
que se fusionan con ella no puedan escapar de las paradojas que segrega. Es un sistema
generador de paradojas porque el individuo se ve obligado a soportar las tensiones
contradictorias que producen la organización, pero no es un sistema paradójico porque el
individuo puede evitar esa situación sometiéndose al sistema.
b. La salida de la paradoja y la sumisión al sistema
En la empresa el individuo puede tener una respuesta adecuada: para salir de la paradoja
sólo ha de aceptar las normas del juego que marca el sistema, aprender a razonar de
acuerdo con su lógica y no de forma absoluta.
Desde el momento en que la identificación con el sistema se hace bastante fuerte, se puede
ser libre asumiendo las limitaciones que impone el sistema. Trabajando en la forma
preestablecida por la organización y superándose, el individuo puede –siempre soportando
una gran tensión- salir de la paradoja y sentirse más satisfecho que angustiado por la
obligación de triunfar: el individuo puede darle a la organización la respuesta que espera y
recibir de ésta toda clase de gratificaciones. Para esto resulta necesarias tres condiciones:
aceptar las limitaciones, las órdenes y las tensiones que el sistema implica.
Max Pagés define la empresa como un sistema que aglutina tres procesos:
1. Uno político de dominación que delimita los roles y los aparatos de poder.
El soft comprende toda la parte seductora de la empresa, todo lo que es inmaterial, como la
calidad de vida, las relaciones en la empresa, la felicidad de trabajar, el ambiente, la
convivencia, el éxito y la prosperidad. Es decir, todo aquello que suscita y colma el deseo.
En la otra cara del espejo de la felicidad y del éxito, está la obligación de ser fuerte, la
imposibilidad de fracasar, la necesidad de cumplir con los objetivos. El reverso del soft es el
hard, es decir todo aquello que hay que hacer para merecerse el soft. El reverso del deseo
y del éxito, es el fin del placer, la dureza del sistema, el miedo a verse excluido, es la
angustia de convertirse en un muerto viviente, que es alguien que tras disminuir su
rendimiento se ve obligado a aceptar, bajo el disfraz de una promoción, un puesto no
operativo que todo el mundo sabe que equivale a dejarte de lado.
Todo en la empresa está pensado para dar a cada uno la sensación de que la riqueza, el
poder, el amor, la juventud eterna están ahí al alcance de la mano, que son parte
constitutivas de la empresa y que siendo miembro de ellas, uno tiene asegurado su acceso.
El modelo es tan poderoso, seductor que se extiende fuera de la empresa.
Del mismo modo que es fuente de vida, de reconocimiento, de placeres; la empresa firma el
certificado de defunción del individuo no conforme o que ya no rinde. El hard también es
esto: la imposibilidad de vivir fuera dela filosofía de la empresa, la obligación constante a
competir. Es la dialéctica entre soft y hard lo que hace que la empresa avance.
è EL HOMO PSYCHOLOGICUS
La aparición del narcisismo moderno (al final de la segunda guerra mundial) se relacionó
con la desaparición de los grandes sistemas de valores religiosos y políticos que contenían
al hombre poniendo límites a su conducta. Tras este derrumbamiento, el narcisismo
moderno es consecuencia del proceso de personalización que promueve la realización
personal en una existencia puramente actual. El yo de cada individuo se ha convertido en
su principal carga, y reconocerse a sí mismo se ha convertido en una meta, en un medio
para conocer al mundo.
La empresa pasa a ser generadora de identidad, de ese lugar social donde buscar un
nuevo orden que regule las relaciones sociales. Tiende así a constituirse como una de las
instituciones centrales de la sociedad y a ser fundante de representaciones colectivas. Es la
única que ofrece referencias, creencias y proyectos.
La empresa pasa a ser el “lugar social centro” gracias a un doble fenómeno: el sujeto que
busca su realización y piensa conseguirla al sumergirse en el mundo de la empresa, y el de
la empresa que busca recursos ofreciendo un discurso seductor capaz de concentrar las
energías y ponerlas al servicio de sus propios intereses.
è EL HOMBRE MANAGERIAL
El H.M es el resultado de este doble fenómeno del que él es a la vez producto y productor.
Productor, porque es el que acude a la empresa buscando cómo calmar esa sensación de
vacío que le angustia y saciar su necesidad de creer en algo, de realizarse. Producto,
porque la empresa lo trabaja y modela de acuerdo a sus valores, proyectas e ideas, su
mundo imaginario. En el primer caso, el HM es el fruto de la personalidad narcisista cuando
opta por la empresa, en el segundo es un producto de la empresa, consecuencia de esa
movilización estimulante imaginaria.
Los tres pilares fundamentales sobre los que funciona el HM (creencia, narcisismo y ética)
aparecen repetidamente en la comunicación de este tipo de empresas que sobrevaloran la
acción, el triunfo, el riesgo, la obligación de ser fuerte y la capacidad de amoldarse,
excluyendo la posibilidad de la duda.
è LA PERSONALIDAD NARCISISTA
Homo hierarchicus: supone una inversión psíquica que no supere el mero respeto por el
orden y la sumisión a la autoridad. No se le pide a la gente que participe, no hace falta
comprometerse en la realización de los objetivos fijados. Lo importante es que el cuerpo sea
dócil y útil. Sin embargo, crean mecanismo de defensas colectivos para protegerse del
riesgo de crearse una dependencia psíquica. Si bien el compromiso psicológico existe, pero
en vez de centrarse en la producción, los resultados u objetivos de la empresa, se invierte
en resistirse a la disciplina, en defender sus intereses. Con la resistencia el individuo
recupera una parte de esa libertad que la estructura jerárquica intenta eliminar.
Comparación entre las características psíquicas dominantes en el HH y en el HM
Este método nos es útil para comparar dos modelos ideales de personalidad y, a partir de
ellos, dos formas sociales: la sociedad industrial y la posmoderna. Ambos coexisten en la
soc actual y son en ella las tendencias dominantes. Aunque la desaparición del HH y la
proliferación del HM es predecible, partes de ambos conviven en los contemporáneos y
generan configuraciones únicas que no pueden reducirse a un tipo de funcionamiento
psíquico.
Lo interesante radica en que unas empresas buscan determinado temperamento
favoreciendo algunas actitudes, y que los sujetos buscan empresas según sus
peculiaridades psicológicas. Existe una clara continuidad entre las características
dominantes de una empresa y la de los individuos que la crean y componen. En este
sentido, afirmamos que el hombre managerial es productor y producto del sistema
managinario.
Unidad 7
Pero ¿qué es el trabajo? No es el empleo. Tampoco puede reducirse al trabajo teórico (lo
que se debe hacer). El trabajo es la actividad (lo que se hace). El trabajo es todo lo que los
hombre y mujeres se ingenian en inventar para encontrar los mejores compromisos entre lo
que deben hacer, lo que es posible hacer, y lo que desearían hacer teniendo en cuenta lo
que creen que es justo o bueno.
La psicopatología del trabajo tiene como objetivo elucidar el significado de las conductas
humanas, no pretende proponer acciones. Se limita a realizar el trabajo analítico y remite la
cuestión de la acción a los propios trabajadores. En cambio la psicodinámica de trabajo es
primero una praxis, un modelo de investigación y de producción de conocimiento a partir de
la experiencia y tiene como eje que la relación entre las organizaciones de trabajo y el
hombre no es un bloque rígido sino que está en perpetuo movimiento.
En el ámbito erótico, la identidad se siente a través del reconocimiento del ser. En el ámbito
social, está búsqueda debe reconducirse permanentemente por medio del reconocimiento
del hacer, donde me vuelvo lo que soy, en la expresión renovada de la apreciación de los
otros acerca de la utilidad y la belleza de lo que hago. De esta forma, defendemos la tesis
según la cual el trabajo es el otro del amor, ocupando un lugar tan central como este en el
devenir del sujeto. Trabajar es beneficiarse con un lugar para hacer y hacerse con los otros.
Pero el trabajo puede, por el contrario, obstaculizar la construcción de la identidad y ser
fuente de sufrimiento.
§ TRAMPAS NECESARIAS
Los trabajadores a veces se ven obligados a salir de la legalidad y a hacer trampas con las
consignas con el objeto de realizar lo mejor posible su tarea.
¿Cómo los trabajadores no volverse locos, cómo protegerse de los efectos nocivos sobre la
salud mental? Por la implementación activa de mecanismos de defensa, algunos
individuales y otros que se construyen colectivamente y cuyos portadores son los
trabajadores.
La vivencia del trabajo porque contiene sufrimiento no puede ser un objeto de investigación
como cualquier otro. Cada vez que les pedimos a otros hablar de su vivencia, no podemos
ignorar los efectos de retorno de esta palabra a su economía psíquica.
El trabajo es la actividad desplegada por los hombres y las mujeres para enfrentar lo que no
está dado por la organización prescrita del trabajo.
- Lo maquinal y lo humano en el trabajo
El trabajo no puede reducirse a las relaciones sociales que lo encuadran ni a la relación
asalariada ni a las relaciones de poder. Lo prescrito nunca es suficiente. Siempre cada
nueva automatización va a dar lugar a nuevas dificultades, no previsibles ni
estandarizadas que exigen la elaboración de nuevos saber hacer, que implican desafíos
de actividad. Todo trabajo es de concepción, no solo de ejecución.
El trabajo es por definición humano ya que se convoca precisamente ahí donde el orden
tecnológico-maquinal es insuficiente.
- Creatividad y trabajo
En esta perspectiva, siempre el trabajo es creación de novedad, inédito. Ajustar la
organización prescita del trabajo exige la puesta en juego de iniciativa, invención,
creatividad y formas de inteligencia específicas.
- Coordinación y trabajo
Pero sobre todo los hallazgos, los trucos, las innovaciones surgidas de las
interpretaciones de la organización prescrita y de las experimentaciones o experiencias
singulares de trabajo deben coordinarse sino el mayor riesgo es la incoherencia y la
incomprensión entre los individuos. Más allá de la coordinación, lo más importante es la
cooperación.
- Reconocimiento y trabajo
La retribución esperada por el sujeto es fundamentalmente de naturaleza simbólica. Se
trata del reconocimiento en sus dos dimensiones:
- Cooperación y trabajo
La cooperación es un grado suplementario en la complejidad e integración de la
organización de trabajo. Ya no se trata sólo de garantizar las condiciones lógicas y
cognitivas de una articulación exitosa de las actividades individuales (coordinación) sino
también de la voluntad de las personas para trabajar juntas y superar colectivamente las
contradicciones que nacen por la esencia de la organización de trabajo.
- Confianza y trabajo
La cooperación exige en primer lugar relaciones de confianza entre los sujetos. La
confianza no es un sentimiento ni tiene que ver con el orden psico-afectivo; tiene que
ver con la construcción de acuerdos, normas y reglas que encuadran la manera de
ejecutar el trabajo. Por lo tanto, el trabajo no tiene que ver únicamente con la técnica, ni
inclusive con la producción, tiene que ver con la práctica.
- Movilización subjetiva y trabajo
Más allá de la puesta en coherencia de los aportes singulares de cada sujeto a la
construcción de la organización del trabajo (coordinación), más allá de las condiciones
éticas, inclusive políticas, de la construcción de las relaciones de confianza entre los
trabajadores, la cooperación solo se vuelve efectiva si ellos tienen el deseo de cooperar.
Pero ¿bajo qué los hombres se comprometen en la dinámica de la organización del
trabajo? La movilización subjetiva supone:
§ Esfuerzos de inteligencia
§ Esfuerzo de elaboración para construir opiniones sobre la mejor manera de arbitrar las
contradicciones y resolver las dificultades
§ Esfuerzo para involucrarse en el debate para deliberar que debe preceder o acompañar
la toma de decisiones. Esto supone riesgos y esfuerzos, contribución de la que sólo el
deseo propio de cada sujeto puede ser portador.
Pero esta movilización por espontánea que sea no deja de ser frágil. Depende de la
dinámica entre contribución y retribución y sobre todo que no se lo tenga como un sujeto
condenado a la obediencia y a la pasividad.
- Reconocimiento y trabajo
Observaciones:
b) La relación entre identidad y trabajo también esta mediatizada por los otros, en el
juicio de reconocimiento. Referirse a la identidad es tocar el núcleo, el armazón mismo de la
salud mental. La conquista de ella en la dinámica intersubjetiva del reconocimiento
concierne a la realización de sí mismo en el campo de las relaciones sociales.
TRABAJO
(REAL)
La construcción del sentido del trabajo gracias al reconocimiento, a la gratificación del sujeto
con respecto a sus expectativas sobre la realización de sí mismo (edificación de la identidad
en el campo social), puede transformar el sufrimiento originario del trabajo, en placer.
El trabajo se despliega en primer lugar en el mundo objetivo en el que está sometido a los
criterios de validación de la racionalidad cognitiva instrumental: objetivos de producción,
productividad y calidad. Se despliega también en un campo de agentes sociales
(racionalidad axiológica) y también en el mundo subjetivo (el del reconocimiento). Por lo
tanto, en la gestión de toda situación de trabajo es más prudente tener en cuenta la
racionalidad subjetiva de las conductas, que apartarla en nombre de las racionalidades
teóricas o axiológicas.
Así la psicodinámica del trabajo se encarga del análisis: del sufrimiento, de las estrategias
defensivas y de la trasformación de éste en placer por el reconocimiento.
§ LA METODOLOGÍA Y LA ACCIÓN
§ EL CONCEPTO DE PSICODINÁMICA
TRABAJO
(REAL)
RECONOCIMIENTO
(OTROS)
SUFRIMIENTO
Si el sujeto, por medio de su trabajo mantiene una relación con lo real, pero su trabajo no es
reconocido por los otros es condenado a la soledad alienante. Se trata de una alienación
social.
Si el sujeto está cortado de lo real y del reconocimiento de los demás, recibe el nombre de
alienación mental.
Finalmente, cuando el sujeto hace que los otros reconozcan sus actos, pero este
reconocimiento se juega en un mundo psíquico que ha perdido sus vínculos con lo real, se
habla de alienación cultural.
En esta concepción, la identidad siempre es el resultado de una lucha contra estos tres
riesgos posibles de alienación. El análisis psicodinámico sugiere que la relación con lo real
nunca está dada directamente, no es natural, pasa siempre por la mediación de una acción
sobre ese real en el que se descubren simultáneamente:
- Las posibilidades, sin embargo, de acción sobre ese real que dejándose parcialmente
conquistar, atestiguan el poder creador del pensamiento imaginativo del sujeto.
La relación subjetiva con el trabajo hace creer tentáculos mucho más allá del espacio de
taller, oficina, etc. El hombre comprometido con sus estrategias defensivas no abandona su
funcionamiento psíquico en el vestuario. Por el contrario, lleva sus restricciones mentales
con él y necesita de la cooperación de su prójimo para mantener sus defensas en estado de
funcionar para el momento de retorno al trabajo.