RESUMEN:
2. PREHISTORIA DEL CONSTITUCIONALISMO PERUANO
En uno de sus ensayos, Domingo García Belaúnde propone una periodificación de la
historia constitucional peruana, abordando tanto los períodos de la vida política y social
como el marco normativo. Él establece dos etapas: la prehistórica o dependiente, que
abarca desde 1780 hasta 1820, y la histórica, que comienza en 1821. En la primera etapa,
García Belaúnde destaca el período de convulsiones en el ámbito doctrinario y militar en
busca de la independencia, el autogobierno y la separación de la metrópoli, que inicia en
1780. Resalta la revolución de Túpac Amaru II y la contribución de Juan Pablo Vizcardo y
Guzmán con su "Carta a los españoles americanos". Además, menciona la influencia de la
Carta de Cádiz de 1812 en el desarrollo político, social y cultural, así como la llegada de la
corriente libertadora de José de San Martín en 1820.
Las Cortes de Cádiz se reunieron en un momento de crisis en España, con la Corona
enfrentando una disminución de su autoridad y la invasión de Francia. En este contexto, se
formaron varias juntas, incluyendo una Junta Central con poderes ejecutivos y legislativos,
que convocó a las Cortes con el objetivo de buscar una solución política. Por otro lado, en
América se vivían constantes cambios, con numerosas rebeliones y movimientos por la
independencia del dominio español. En 1810, se convocó a representantes no solo
peninsulares, sino también criollos e indígenas, marcando un momento significativo en el
camino hacia la independencia. En las Cortes de Cádiz, se esbozaron fórmulas
constitucionales con diferentes corrientes ideológicas, y en 1811 se abolió el régimen
señorial. En estas Cortes, participaron treinta y seis peruanos, entre ellos Vicente Morales
Duárez y Dionisio Inca Yupanqui, quienes desempeñaron un papel destacado.
La Constitución de Cádiz, promulgada en 1812 en España, representó un hito importante
al introducir principios modernos en la vida política, como la constitución, la libertad, la
soberanía y la división de poderes. Estos principios tuvieron un impacto significativo en los
territorios americanos. Esta constitución fue la primera en España y estuvo en vigor hasta
1814, cuando Fernando VII la suprimió y disolvió las Cortes. La Constitución de Cádiz se
caracterizó por el reconocimiento del poder constituyente de las Cortes, el principio de
soberanía nacional, la división de poderes, la organización judicial y el reconocimiento de
los derechos individuales. Estableció una división rígida de poderes para asegurar la
libertad, reconociendo funciones administrativas, legislativas y jurisdiccionales. Además,
transformó la soberanía territorial y limitó el poder del rey, estableciendo la participación
democrática y la autonomía de los pueblos indígenas. El liberalismo filosófico-político de la
época, presente en la Constitución de Cádiz, ejerció una influencia significativa en el
cambio de modelo constitucional en el Perú. Esta influencia llevó a un cambio de ideas
hacia la corriente independentista y contribuyó al cambio del sistema político en el país.
Durante la época de la independencia en el Perú, el liberalismo se manifestó a través de
corrientes políticas diversas, incluyendo el liberalismo conservador y fidelista, así como el
independentismo radical. En 1820, los intelectuales abogaban por cambios en la educación
y la cultura como corrección al régimen monárquico existente. A pesar de las rebeliones
iniciales, la posición americana no había sido aprobada, y el centralismo político limitaba la
participación de los americanos. La independencia se declaró en la ciudad de Trujillo en
1820, y posteriormente, el liberalismo fidelista rompió con la idea monárquica y se erigió
sobre una constitución democrática. Los modelos constitucionales en el
constitucionalismo de inicios del siglo XIX en Perú estuvieron influenciados por las ideas
constitucionales de las Cortes de Cádiz, las primeras constituciones francesas, el
constitucionalismo inglés y la Convención de Filadelfia. Los liberales peruanos estudiaron
el constitucionalismo inglés, pero optaron por un corte liberal basado en la soberanía
nacional del modelo francés y recogido en las Cortes de Cádiz.