0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas21 páginas

Estudio 4 - at

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas21 páginas

Estudio 4 - at

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Estudio 4: «La gloria de Dios se manifiesta»

Éxodo 1-19
Introducción
William Shakespeare escribió célebremente: «El mundo
es un escenario, y todos los hombres y las mujeres son
meros actores».
Es una forma intrigante de pensar sobre nuestras vidas.
Pero es más convincente cuando consideramos que el director
de esta gran obra es: Dios.
La Biblia presenta este mundo como un escenario creado
divinamente para desarrollar la gran historia de la humanidad.
¿Y su propósito? Mostrar la excelencia y la gloria de
Dios.
Así que antes de entrar en materia, hablemos sobre
eso.
Éxodo es una gran historia, pero por muchas razones es
más importante que eso. ¿Por qué?
¿Por qué es tan crucial entender Éxodo si vamos a
comprender el resto de la Biblia?
Eso es lo que veremos hoy en Éxodo. En las últimas dos
semanas, observamos el inicio del gran drama en el libro de
Génesis.
Génesis desarrolló la historia durante unas pocas
generaciones después de Abraham,
pero en su mayoría, el plan de redención de Dios era
desconocido más allá de este pequeño grupo de hebreos.
Ahora bien, en Éxodo, Dios encenderá los reflectores y
sus propósitos de salvación se verán en el escenario mundial
mientras derrota a la nación más poderosa de la tierra y
rescata a su pueblo, todo para su gloria.
Y no solo se amplía el alcance del drama, sino que en
Éxodo,
Dios también presenta los temas y patrones que darán
forma a su modo de obrar a lo largo del resto la historia.
Así que para fines de nuestro estudio, abordaremos la
primera mitad de Éxodo de dos maneras.
Primero, debido a que se trata de una narrativa histórica,
haremos un breve repaso por la historia para ver los puntos
claves
y descubrir cómo Éxodo encaja en la historia redentora.
Luego, discutiremos el significado de cada tema en el
contexto de Éxodo y cómo este sienta las bases para el resto
de la Escritura.
[Este bosquejo se encuentra impreso en sus folletos para
su propio estudio].

Bosquejo
1. Escenario: Israel en Egipto (1:1-1:22)
a. Los hijos de Jacob se convierten en el pueblo de
Israel (1:1-7)
b. El nuevo faraón oprime a Israel bajo esclavitud (1:8-
2:25)
2. Llamamiento de Moisés (2:1-4:31)
a. Zarza ardiente: Llamamiento de Moisés (3:1-4:17)
b. Moisés regresa de Madián a Egipto (4:18-31)
3. Moisés y Aarón: Petición inicial (5:1-7:7)
a. Petición inicial (5:1-21)
b. Dios promete rescatar a Israel de Egipto (5:22-6:9)
c. Moisés y Aarón: Sipnosis y genealogía (6:10-30)
d. Moisés es animado (7:1-7)
4. Las plagas y el éxodo (7:8-15:21)
a. Moisés y Aarón ante Faraón: Primera señal (7:8-13)
b. Trio de plagas: sangre, ranas, piojos (7:14-8:19)
c. Trio de plagas: moscas, ganado asesinado, úlceras
(8:20-9:12)
d. Trio de plagas: granizo, langostas, tinieblas (9:13-
10:29)
e. Décima plaga/última señal: la Pascua (11:1-12:39)
f. El éxodo y las instrucciones para la conmemoración
(12:40-13:16)
g. Liberación de Israel y juicio de Egipto en el mar
Rojo (13:17-15:21)
5. Viaje a Sinaí (15:22-19:25)
a. Problema del agua: Mara (15:22-27)
b. Problema de alimentos: Maná (16:1-36)
c. Problema del agua: Masah y Meriba (17:1-7)
d. Problema del paso: Israel derrota Amalec (17:8-16)
e. Problema del juicio: Jetro aconseja a Moisés (18:1-
27)
f. Problema de la santidad: Jehová desciende sobre el
Sinaí (19:1-25)
DESCRIPCIÓN GENERAL DE ÉXODO 1-19
¿Listo para empezar? Nuestra descripción general
empieza donde quedamos la semana pasada.
¿Recuerda el versículo clave que guió nuestro estudio
de Génesis, (Gn. 3:15)?
Dios declaró que la simiente de la mujer, un Hijo
prometido, aplastará la cabeza de Satanás y Satanás lo herirá
en su talón.
¿Quién es la simiente? Aprendimos en Génesis que
vendría del linaje de Abraham.
Ahora bien, Dios había prometido a Abraham que sus
descendientes se convertirían en una gran nación
que poseería la tierra de Canaán y sería de bendición para
el resto del mundo. Pero ese no es el caso al inicio de
Éxodo.
Ellos no son una gran nación y no poseen ninguna tierra.
Todo lo contrario, viven como extranjeros en Egipto,
donde se instalaron con su hermano José durante un
tiempo de gran escasez.
Sin embargo, un aspecto de la promesa de Dios a
Abraham se está cumpliendo,
la promesa de que sus descendientes serían tan numerosos
como las estrellas del cielo. Vea Éxodo 1:7: «Y los hijos de
Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron
aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la
tierra».
Pero aproximadamente 300 años después, cerca del año
1500 a. C. , la multiplicación de Israel se convirtió en la
irritación de Egipto.
En respuesta a esta gran multitud, Egipto oprime y
esclaviza a Israel.
Entonces, ¿Dios recuerda sus promesas? ¿Qué pasará
con los hijos de Abraham, qué sucederá con la simiente de
la mujer? Este es el escenario para la tragedia de Éxodo.
Y la gran esperanza en Éxodo, capítulo 2:24, es que Dios
escucha el clamor de Israel pidiendo ayuda.
Vea Éxodo 2:24: En el capítulo 2, nace un hombre
llamado Moisés,
y en el capítulo 3, Dios se le aparece a Moisés en forma
de zarza ardiente. En Éxodo 3:8, Dios revela su plan para
rescatar a su pueblo.
Después de eso, inicia el enfrentamiento. Esta no es una
batalla entre Egipto e Israel,
es una batalla entre el Faraón de Egipto y el Dios de
Israel: el gran «YO SOY».
Comenzando Éxodo 7:14, Dios envía una serie de plagas
espantosas sobre la tierra.
Pero después de las primeras plagas, Dios empieza a
distinguir en su juicio a Israel de Egipto, para dejar en claro
quién es su enemigo y quién es su pueblo.
Los egipcios reciben úlceras en sus cuerpos, granizo
destruye sus tierras, langostas devoran sus cultivos, una
oscuridad absoluta sofoca sus casas.
Sin embargo, ninguna de estas plagas afecta al pueblo de
Dios. Sorprendentemente, Faraón se niega a ceder y liberar a
Israel.
Hasta el último acto de juicio: la décima plaga. El Señor
advierte a Moisés que irá por todo Egipto y quitará la vida de
todos los primogénitos en la medianoche.
No obstante, incluso en su plan por derramar ira sobre
sus enemigos, en su misericordia, el Señor provee una forma
de librar a su pueblo.
Cada familia debe sacrificar un cordero de un año y
poner su sangre en el marco de su puerta.
Vemos esto en Éxodo 12:13: «Y la sangre os será por
señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y
pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de
mortandad cuando hiera la tierra de Egipto».
Por esta razón, este acto decisivo de juicio y gracia recibe
el nombre de la «Pascua»: Dios pasó por alto los hogares
marcados con la sangre del sustituto, el cordero que fue
inmolado.
Muy bien. Después de este último golpe, Faraón
finalmente se rinde e Israel sale de Egipto en un gran
«éxodo», la palabra viene del griego para «salida».
Pero el Señor todavía no ha terminado con Egipto. Mire
Éxodo 14:4: «Y yo endureceré el corazón de Faraón para
que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su
ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo
hicieron así».
Así que con una columna de fuego por la noche y una de
nube durante el día, Dios conduce al pueblo a la orilla del
mar Rojo, un callejón sin salida, una trampa.
Al rojo vivo en su persecución, el ejército egipcio se
acerca.
El Señor separa las aguas, Israel camina por tierra seca, y
luego el Señor ahoga a sus enemigos e un torrente de juicio.
Una historia asombrosa.
Ahora bien… el pueblo ha sido redimido por el Señor;
¿seguirá confiando en el Señor?
Su travesía no ha acabado, de hecho, su excursión a la
Tierra Prometida solo ha comenzado.
En el capítulo 15, Moisés alaba a Dios por su liberación…
Pero luego el pueblo se queja de que no hay agua ni comida.
Con todo, a pesar de que este pueblo quejoso y
desobediente no es digno del favor de Dios, Dios los guía por
el desierto para hacer un pacto con ellos.
Vea Éxodo 19:4-5: «Vosotros visteis lo que hice a los
egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he
traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y
guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro
sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra».
Dios desciende sobre el monte Sinaí en toda su
majestuosa santidad, y como veremos la próxima semana,
marca a Israel como suyo dándoles su ley.
Es un capítulo increíble en la historia redentora: opresión,
juicio y un rescate milagroso.
Las promesas hechas a Abraham están un paso más cerca
de su cumplimiento en la simiente de la mujer que ha de
venir.
Pero esta no es solamente una historia apasionante. De
hecho, quizá ha notado durante nuestro repaso que a lo largo
de toda la narrativa,
Dios habla, habla a Moisés y a Aarón, y por medio de
ellos, habla al Faraón y al pueblo de Israel.
A través de sus palabras, el Señor revela el significado de
los grandes acontecimientos que se han logrado en este gran
escenario.
Por esta razón, Éxodo es un libro fundamental para
poder entender el resto de la Biblia.
Discutiremos esto a continuación, cuando estudiemos
cinco temas teológicos claves que surgen en esta primera
mitad de Éxodo.

A. La identidad única de Dios


El primer tema es la identidad única de Dios.
Veamos Éxodo 3:13-14: «Dijo Moisés a Dios: He aquí
que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de
vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me
preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y
respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo:
Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a
vosotros».
Él está diciendo que existe y que su existencia es
absoluta; él no atribuyó su existencia a alguien o a algo.
Él es autoexistente, autosuficiente. Él simple y
absolutamente es.
Como el YO SOY, Dios se revela como el gobernante
libre y soberano, y por eso prevalecerá contra Egipto en este
gran escenario.
Notará que a partir de este punto en Éxodo, Moisés a
menudo se referirá a Dios no por la palabra «Dios», sino por
«Jehová».
El hebreo para este título es «Yahvé», que literalmente
significa «YO SOY».
Contra las incontables deidades de Egipto, Dios insiste
en que él es supremo, es único.
El versículo que resume el conflicto entre Dios y Faraón
es Éxodo 5:2: «Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová [es
decir, Yahvé], para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo
no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel».
¿Quién es Jehová? Todo el libro de Éxodo es una
respuesta a esa pregunta.
Veamos algunos de los atributos del «YO SOY» que
Éxodo nos revela.
• Primero, Jehová es Dios de pactos. Éxodo 6:5 dice que
Dios actuó en Éxodo porque recordó su pacto con Abraham,
Isaac y Jacob.
• Segundo, Jehová es absolutamente supremo. Moisés
dice a Faraón en Éxodo 8:10: «Se hará conforme a tu
palabra, para que conozcas que no hay como Jehová
nuestro Dios». No hay como Yahvé.
• Tercero, Jehová es el gran guerrero. De eso se trata la
derrota del ejército egipcio por parte de Yahvé, como
proclama Moisés en Éxodo 15:2-3.
• Y finalmente, Jehová es el proveedor cuidadoso.
Cuando Israel tiene hambre, Yahvé los alimenta. ¿Por qué?
Capítulo 16, versículo 12: «Y sabréis que yo soy Jehová
vuestro Dios».
¿Es Dios nuestra esperanza? En nuestros tiempos de
tribulación y persecución podemos meditar en los atributos
del YO SOY que se revelan en Éxodo.
Quizá conozca a alguien en la iglesia que esté
atravesando tiempos difíciles.
Tal vez pueda usar estas descripciones del carácter de
Dios en tus oraciones por esa persona.

B. El patrón de redención
Pasando a nuestro segundo tema,(teologico) en Éxodo no
solo vemos la identidad única de Dios, sino que también
podemos ver algo de la forma en que él trabaja,
específicamente, el patrón de redención que prefigura la
historia de salvación posterior.
Hay tres aspectos de este patrón que miramos en Éxodo:

1) Primero, el problema: el pueblo está oprimido bajo


esclavitud. Éxodo es la salvación del pueblo de Dios de algo:
En este caso, del cautiverio tiránico.
2) Segundo, la solución: Jehová actúa solo para salvar al
pueblo, librándolos de su juicio por medio de un sacrificio de
sangre.
El concepto de redención, por supuesto, se refiere a
comprar la libertad de un esclavo.
La muerte del cordero de Pascua es el precio del rescate
por los primogénitos de Israel.
3) Y tercero, el resultado: Jehová dirige a su pueblo a la
Tierra Prometida donde pueden adorarle y estar en comunión
con él.
Cuando Moisés comunica a Faraón que Dios quiere
liberar a su pueblo, alega que la razón para esto es que el
pueblo debe ir a adorar a Dios.
Así, Israel es rescatado de la esclavitud con el propósito
de ser llevado a una tierra donde pueda adorar
como el pueblo de Dios, en el lugar de Dios, bajo el
gobierno de Dios. Y este último punto es crucial.
Si solo pensamos en Éxodo como una forma de liberación
de la esclavitud física,
no entenderemos todas las referencias que aparecen
más adelante en la Biblia.
En cambio, necesitamos ver la adoración y la relación
como sus objetivos finales.
Estos tres aspectos de la redención de Dios:
- el problema de la esclavitud,
- la solución de la salvación por el sacrificio y
- el resultado de la adoración restaurada, serán grandes
temas recurrentes en el resto de la Biblia.
Por ejemplo, escuche cómo el Salmo 130:8 refleja este
patrón de Éxodo: «Espere Israel a Jehová, porque en
Jehová hay misericordia, y abundante redención con él».
¿El problema? No un apresador extranjero, sino el
propio pecado del pueblo.
¿La solución? Dios mismo los redimirá. ¿El resultado?
Israel pone su esperanza en Jehová.
Otro ejemplo, en un giro, los libros proféticos del A.T.
describen el posterior exilio de Israel a Babilonia como una
reversión del éxodo.
El pueblo quebranta su comunión con Dios y pierde la
tierra, convirtiéndose otra vez en extranjeros en tierras
extrañas donde vuelven a ser maltratados .
El regreso del exilio se retrata como un éxodo nuevo y
mayor, regresando a la tierra por el poderoso brazo derecho
de Dios, para volver a tener comunión con él.
Finalmente, vemos la mayor expresión de lo que el
éxodo prefiguraba en el ministerio de Cristo.
En Lucas 9:31, Jesús literalmente llama a su muerte y
resurrección un «éxodo».
Tito 2:14 dice que Jesucristo: «se dio a sí mismo por
nosotros para redimirnos [la solución] de toda iniquidad [el
problema] y purificar para sí un pueblo propio, celoso de
buenas obras [el resultado]».

¿No es increíble? El verdadero acontecimiento histórico


de Éxodo era en parte Dios preparándonos para Cristo.
¡Para que podamos ser salvos de nuestro pecado! Cuando
recuerde su propia esclavitud al pecado, deje que esto le lleve
a adorar y agradecer al Dios que tan poderosamente nos ha
rescatado.
C. La provisión misericordiosa de Dios de un sacrifico
sustitutivo
El tercer tema de Éxodo que es fundamental para el resto
de la Escritura es la provisión misericordiosa de Dios de un
sacrifico sustitutivo.
Vayamos a Éxodo 12:12-13, Dios dice: «Pues yo pasaré
aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo
primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como
de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de
Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las
casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de
vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad
cuando hiera la tierra de Egipto».
¿Se dio cuenta que Yahvé pretendía matar a todos los
primogénitos?
En la mayoría de las plagas anteriores, Israel se salvaba
mientras Egipto sufría. Pero en esta última plaga, Jehová es
muy claro: Todos los primogénitos morirán.
A menos que… se provea un cordero sustituto.
Como recordará de nuestra discusión de Génesis, Israel
no es el pueblo de Dios porque sea perfecto.
Al igual que los egipcios, ellos merecen ser castigados por
sus pecados.
Yahvé también podría matar a los primogénitos de Israel
y nadie podría cuestionar su justicia y su bondad.
Sin embargo, ¡él provee un sustituto! No es que el
castigo se le dé a Egipto y no a Israel, en cambio, el castigo
de Israel recae sobre un sustituto.
Y si lee el capítulo 12 esta semana, verá que incluso antes
de que la Pascua suceda, Dios da instrucciones de cómo
deben recordar la Pascua… ¡Cada año!
El Señor quiere que la celebración de la Pascua defina a
su pueblo redimido a lo largo de su futuro.
Dios incluso les ordena que empiecen un nuevo
calendario, con una fiesta de Pascua en el primer mes. ¿Por
qué hace esto?
Bueno, porque el simbolismo de la Pascua no era solo un
recordatorio del pasado. Era el diseño de lo que vendría.
Por esta razón, cuando Juan el Bautista vio a Jesús,
clamó: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del
mundo». Y luego Pablo dice a los corintios: «Cristo, ya fue
sacrificado por nosotros» (1 Co. 5:7).
Así como los huesos del cordero de Pascua no se
quebraron, como Dios lo ordenó en Éxodo 12:46,
así Juan 19:36 señala que los huesos de Jesús tampoco
fueron quebrados en la cruz.
Y es en la celebración de la Pascua cuando Jesús
establece la cena del Señor y dice a sus discípulos:
«esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es
derramada para remisión de los pecados» (Mt. 26:28).
Cada vez que el Nuevo Testamento recuerda el éxodo, se
enfoca en la Pascua. ¿Por qué? Porque el principal objetivo
no era la liberación política, sino un sacrificio sustitutivo.
La aplicación principal de la Pascua es creer en Cristo,
porque aquellos que se vuelven a Jesús son lavados y
justificados por su sangre.

D. El pueblo especial de Dios


Esta discusión acerca de cómo Dios usó la Pascua para
liberar a Israel nos conduce a nuestro cuarto tema en Éxodo:
el pueblo especial de Dios.
Recuerde: el propósito de Dios en el éxodo no es solo el
rescate. Es establecer a este pueblo como una nación que le
pertenece y que lo representa en el mundo.
El versículo más sorprendente que muestra esta identidad
especial es Éxodo 4:22-23, donde Dios dice a Faraón: «Israel
es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi
hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he
aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito».
Israel, de todos los descendientes de Abraham, es llamado
«hijo de Dios». Israel es el primero en los afectos de Dios.
Como pueblo del pacto de Dios, reciben una bendición
especial, pero también una misión especial: reflejar la gloria
de Jehová al resto de las naciones.

Entonces, ¿qué tan bien representa Israel a Dios


como «hijo» suyo? Bastante mal. Solamente en el libro de
Éxodo conseguimos esto:
1. Al final de Éxodo, el «hijo de Dios», Israel, pasa
milagrosamente por las aguas del mar Rojo en el cap. 14.
2. Luego, en Éxodo 16:2, comienzan a marchar por el
desierto.
3. Pero en Éxodo 16:8, se quejan contra Jehová porque no
tienen alimento para comer.
4. En Éxodo 17:2, ponen a prueba a Jehová cuando
discuten con Moisés porque no tienen agua para beber.
5. Más adelante, en Éxodo 32 (que estudiaremos la próxima
semana), mientras Moisés recibe los Diez Mandamientos
que prohíben la idolatría, ¡el pueblo adora a un becerro
de oro y lo llama su Dios!
Y este comportamiento solo empeora a medida que el
Antiguo Testamento avanza.
Sin embargo, su fracaso como hijo de Dios solo hace
resaltar a Jesús como hijo de Dios.
Mateo es cuidadoso al señalar esto en Mateo 3-4.
(1) En su bautismo, Jesús atraviesa las aguas y es
llamado «el hijo amado de Dios»;
(2) Después va al desierto para ser tentado;
(3) Su primera tentacion es acerca de no tener alimento
para comer;
(4) Su segunda tentación es para «probar» a Dios; y
(5) su última tentación es adorar a alguien que no es
Dios.
No obstante, aunque puesto en las mismas circunstancias
que Israel, el verdadero hijo de Dios obedece perfectamente.
Él es el cumplimiento de todo lo que se supone que Israel
debía ser. Él es el verdadero Israel .

E. El glorioso motivo de Dios


Finalmente, deberíamos concluir considerando lo que
enlaza a todos estos temas: quinto, el motivo glorioso de
Dios.
La mayoría de las narraciones seculares de Éxodo
pierden por completo este punto.
Se enfocan en la tragedia de la esclavitud o en el
heroísmo de Moisés.
Pero cuando lee el texto no puede eludir al estribillo más
común en Éxodo, un estribillo que muestra el motivo de Dios
en todo lo que hace.
Lea Éxodo 6:7: «Y os tomaré por mi pueblo y seré
vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro
Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de
Egipto».
«Y vosotros sabréis que yo soy Jehová», esta frase
aparece al menos 14 veces en la primera mitad del libro. El
propósito de Dios es demostrar quién es él, ¡para exaltar su
gloria!
La gloria de Dios es el propósito de las plagas, como
dice Moisés en Éxodo 9:29: «Los truenos cesarán, y no
habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la
tierra».
La gloria de Dios es el propósito del juicio de Egipto en
el mar Rojo, como dice Dios en Éxodo 14:4: «Y yo
endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré
glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los
egipcios que yo soy Jehová».
Y, quizá lo más asombroso, la gloria de Dios es la razón
por la cual Dios mismo en su soberanía endurece el corazón
de Faraón para que Faraón se resistiera a Jehová y cayera
bajo su juicio.
¿Puede verlo en el versículo que acabo de leer? «Y yo
endureceré el corazón de Faraón para que los siga» .
¿En serio? Dios es quien orquesta la denegación de
Faraón… ¿a Dios? Exactamente.
Y Dios lo hace específicamente con el propósito de
recibir toda la gloria.
Esto no quiere decir que Faraón no es responsable de sus
decisiones; él es personalmente culpable y merecedor de
juicio.
Pablo aclara ese punto en Romanos 9. No, Faraón es un
humilde ejemplo de que Dios hace todo lo que hace,
incluso endurecer los corazones de los pecadores, para su
propia gloria .
Espero que pueda ver que la autoglorificación de Dios es
el resumen final de lo que hemos estudiado en esta primera
mitad de Éxodo.
Después de todo, ¿por qué este Dios soberano había
escogido dejar a su pueblo en Egipto de todos modos?
Porque Egipto representaba un gran poder. Porque
Egipto proveía el escenario perfecto en el cual Dios podía
mostrar su gloria.
Ahora bien, Dios ha salido en una campaña pública por
su gloria, levantándose en este gran escenario y ha
prevalecido.
Él ha revelado su identidad única. Ha establecido un
patrón de redención poderoso.
Ha provisto un sacrificio sustitutivo. Ha llamado a su
pueblo especial. Todo para su gloria.
Hay una gran aplicación que podemos extraer de aquí:
fue creado para glorificar a Dios.
Y si ha creído en Cristo, recuerde que fue redimido de la
esclavitud del pecado para que pueda ser una muestra
gloriosa de quién es Dios.
¿Qué pasaría si el estandarte de su vida fuera dar
gloria a Dios?
¿Cómo podría cambiar tu actitud hacia otros?
¿Cómo podría cambiar su gestión del tiempo?
No es de extrañar que, al igual que el resto de los temas
que hemos visto el día de hoy,
la autoglorificación de Dios se convierta en un tema
central en el Nuevo Testamento.
Como dice Apocalipsis 1:5-6: «Al que nos amó [¡la
identidad única de Dios!], y nos lavó de nuestros pecados
[¡La redención poderosa de Dios!] con su sangre [¡el
sacrificio sustitutivo de Dios!], 6 y nos hizo reyes y
sacerdotes para Dios, su Padre [¡el pueblo especial de
Dios!]; a él sea gloria e imperio [¡el motivo glorioso de
Dios!] por los siglos de los siglos. Amén».
APÉNDICE
Este énfasis acerca de la liberación espiritual se vuelve
vital cuando consideramos las formas en que somos llamados
a aplicar Éxodo en nuestras vidas como cristianos.
Muchos de los que estudian Éxodo, concluyen en que la
mejor manera de aplicar el libro
es prestando nuestros esfuerzos para luchar contra la
esclavitud y opresión en la tierra,
sea que se trate de la trata de personas, la injusticia
sistemática, el racismo o el genocidio.
Ahora bien, está bien que los cristianos se opongan a
todas esas cosas, creemos que todas las personas son creadas
a imagen de Dios,
y somos llamados a amar a nuestros prójimo como a
nosotros mismos.
Sin embargo, considerar tales cosas como la aplicación
principal de Éxodo es perder de vista el objetivo.
Según el Nuevo Testamento, lo más importante que
Éxodo nos enseña
es que la necesidad más desesperada de todas las personas
es la liberación espiritual que viene por medio del
arrepentimiento y la fe en Jesús: ¡nuestro cordero de
Pascua!
Para eso Dios instauró la celebración de la Pascua,
para que el principal recuerdo de su pueblo, instituido en
el calendario, fuera que él pasó por alto sus pecados y no su
liberación de la esclavitud.
Por este motivo, las referencias del Nuevo Testamento al
libro de Éxodo se enfocan en la Pascua, no en el éxodo
propiamente dicho.
La aplicación principal de la Pascua es creer en Cristo,
porque los que se vuelven a Jesús son lavados y justificados
por su sangre.
Esto no quiere decir que los cristianos deberían ser
indiferentes a los sufrimientos de este mundo.
Como dijo un teologo recientemente: «nosotros como
cristianos nos preocupamos por todo tipo de sufrimiento,
específicamente por el sufrimiento eterno» .

También podría gustarte