El peligro de la historia única
(Penguim Random House, 2018 / Conferencia TEDxTalk)
CHIMAMANDA NGOZI ADICHIE (1977, Abba, Nigeria)
Soy narradora. Y me gustaría contaros algunas anécdotas personales
acerca de lo que me gusta llamar «el peligro de la historia única». Crecí en
un campus universitario del este de Nigeria. Mi madre dice que aprendí a
leer con dos años, aunque creo más probable que fuera con cuatro. En
cualquier caso, fui una lectora precoz, y lo que leía eran libros infantiles
británicos y estadounidenses. También fui una escritora precoz, y cuando,
hacia los siete años, empecé a escribir cuentos a lápiz ilustrados con ceras
que mi pobre madre tenía la obligación de leerse, escribía exactamente el
mismo tipo de historias que leía: todos mis personajes eran blancos de ojos
azules, jugaban en la nieve y comían manzanas, y hablaban mucho del
tiempo, de lo delicioso que era que saliera el sol. Ahora bien, eso sucedía a
pesar de vivir en Nigeria. Nunca había salido de Nigeria. Nosotros no
teníamos nieve, comíamos mangos y nunca hablábamos del tiempo porque
no hacía falta. Mis personajes también bebían mucha cerveza de jengibre,
porque los personajes de los libros británicos que leía la bebían. Daba igual
que no tuviera ni idea de lo que era. Y durante muchos años me morí de
ganas de probar la cerveza de jengibre. Pero esa es otra historia. Lo que
esto demuestra, creo yo, es lo impresionables y vulnerables que somos
ante una historia, sobre todo de niños. Como solo había leído libros con
personajes extranjeros, me había convencido de que los libros, por
naturaleza, debían estar protagonizados por extranjeros y tratar de cosas
con las que no podía identificarme. Pues bien, la situación cambió cuando
descubrí los libros africanos. No había muchos disponibles, y no eran tan
fáciles de encontrar como los extranjeros. Pero gracias a escritores como
Chinua Achebe y Camara Laye, mi percepción de la literatura cambió.
Comprendí que en la literatura también podía existir gente como yo,
chicas con la piel de color chocolate cuyo pelo rizado no podía sujetarse
con una coleta. Empecé a escribir sobre asuntos que reconocía.
[…]
Las historias importan. Importan muchas historias. Las historias se han
utilizado para desposeer y calumniar, pero también pueden usarse para
facultar y humanizar. Pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero
también pueden restaurarla […] Cuando rechazamos el relato único,
cuando comprendemos que nunca existe una única historia sobre ningún
lugar, recuperamos una especie de paraíso.