DIAGNOSTICO
1.-¿Cuál es la realidad actual del petróleo y gas en Bolivia?
Producción de gas en caída: en 2025 la producción siguió bajando (-16% vs. 1T-2024 según
INE), reduciendo exportaciones e ingresos.
Dependencia de combustibles importados: la producción local hoy cubre aprox. 15% del diésel
y 30% de la gasolina; el resto se importa, presionando las divisas y la logística.
Subsidios elevados: el Estado destina miles de millones de USD/año a subvencionar
combustibles; además hay pérdidas por contrabando.
Hallazgos y planes: el descubrimiento Mayaya (≈1,7 TCF) es el mayor desde 2005, pero
requiere 3–4 años para producir; en paralelo se anunció mayor inversión exploratoria 2025.
2.-¿Dónde se originó la escasez de gasolina y diésel?
Caída estructural de producción local ⇒ más importaciones. 2) Restricciones de divisas y
financiamiento para compras externas (YPFB incluso habilitó pagos con cripto). 3) Cuellos
logísticos (puertos chilenos, huelgas/transportistas) que retrasan entregas. Resultado: filas en
surtidores y racionamiento temporal.
3.-¿Es viable una solución sin reformar la Ley de Hidrocarburos?
Bajo la Ley 3058 el Estado (YPFB) concentra importación y un take fiscal alto (IDH, regalías)
que desincentiva riesgo exploratorio. Se pueden emitir decretos para agilizar logística,
financiamiento y compras; pero para atraer masivamente inversión upstream y flexibilizar
importaciones/precios, una reforma es la vía robusta
4.-¿Qué impacto tendría la libre importación de combustibles?
Corto plazo: podrían reducirse colas si se habilita a privados con estándares y cupos claros;
mejora logística (más jugadores, rutas variadas).
Fiscal y cambiario: si se mantiene el subsidio, el costo fiscal podría subir (más volumen
importado subsidiado). Si se liberaliza precio, subirían precios al consumidor salvo esquema de
subsidio focalizado.
Riesgos: control de calidad y trazabilidad; arbitraje/contrabando con países vecinos si hay
brecha de precios. (Inferencia basada en régimen vigente y experiencias recientes).
5.-¿Existen megacampos aún por descubrir?
Potencial geológico sí (p. ej., Mayaya 1,7 TCF y recursos prospectivos informados), pero
reservas probadas del país rondan ~4,5 TCF y hay debate técnico sobre su magnitud; pasar de
recurso a reserva exige inversión sostenida, sísmica y delineación. Explorar lleva años.
6.-¿Qué decisiones deben tomar los nuevos?
Diversificar y asegurar contratos de importación (proveedores, rutas
Arica/Iquique/Perú-Argentina-Brasil), con financiamiento dedicado y gestión de inventarios;
mantener “fast-track” para logística. Mecanismo cambiario para importaciones de energía
(mesa de divisas/hedging; explorar instrumentos ya anunciados como pagos digitales, con
gobernanza).Transparencia de subsidios y focalización (transporte público, agro, MYPES) para
contener el costo fiscal y desalentar desvíos.
Mediano plazo (competitividad):
Reforma de la Ley 3058: ajustar régimen fiscal-contractual (riesgo-retorno), habilitar
importación/competencia regulada y reglas estables para midstream/downstream.
Ronda exploratoria plurianual con cartera sísmica moderna, farm-outs y data-rooms; metas
anuales de pozos wildcat.
Gestión de declinación: planes de recobro y workovers en campos maduros; contratos de
servicios con KPIs. (Buenas prácticas de la industria.)
Largo plazo (transformación):
Industrialización selectiva donde haya ventaja (urea, GtP locales) y diversificación hacia
renovables/hidrógeno verde para reducir la factura de importación a 10-15 años.
Lucha técnica contra el contrabando (marcadores de combustible, control frontera, trazabilidad
digital).