Capítulo 1 : Introducción general
El cuy (cobayo o curí) es un mamífero roedor originario de la zona andina de Bolivia,
Colombia, Ecuador y Perú. El cuy constituye un producto alimenticio de alto valor
nutricional que contribuye a la seguridad alimentaria de la población rural de escasos
recursos.
En los países andinos existe una población estable de más o menos 35 millones de cuyes.
En el Perú, país con la mayor población y consumo de cuyes, se registra una producción
anual de 16 500 toneladas de carne proveniente del beneficio de más de 65 millones de
cuyes, producidos por una población más o menos estable de 22 millones de animales
criados básicamente con sistemas de producción familiar. La distribución de la población
de cuyes en el Perú y el Ecuador es amplia; se encuentra en la casi totalidad del territorio,
mientras que en Colombia y Bolivia su distribución es regional y con poblaciones menores.
Por su capacidad de adaptación a diversas condiciones climáticas, los cuyes pueden
encontrarse desde la costa o el llano hasta alturas de 4 500 metros sobre el nivel del mar y
en zonas tanto frías como cálidas.
Las ventajas de la crianza de cuyes incluyen su calidad de especie herbívora, su ciclo
reproductivo corto, la facilidad de adaptación a diferentes ecosistemas y su alimentación
versátil que utiliza insumos no competitivos con la alimentación de otros monogástricos.
Las investigaciones realizadas en el Perú han servido de marco de referencia para
considerar a esta especie como productora de carne. Los trabajos de investigación en cuyes
se iniciaron en el Perú en la década del 60, en Colombia y Ecuador en la del 70, en Bolivia
en la década del 80 y en Venezuela en la del 90. El esfuerzo conjunto de los países andinos
está contribuyendo al desarrollo de la crianza de cuyes en beneficio de sus pobladores.
Entre las especies utilizadas en la alimentación del hombre andino, sin lugar a dudas el cuy
constituye el de mayor popularidad. Este pequeño roedor está identificado con la vida y
costumbres de la sociedad indígena, es utilizado también en medicina y hasta en rituales
mágico-religiosos. Después de la conquista fue exportado y ahora es un animal casi
universal. En la actualidad tiene múltiples usos (mascotas, animal experimental), aunque en
los Andes sigue siendo utilizado como un alimento tradicional.
Antecedentes históricos
Las pruebas existentes demuestran que el cuy fue domesticado hace 2 500 a 3 600 años. En
los estudios estatigráficos hechos en el templo del Cerro Sechín (Perú), se encontraron
abundantes depósitos de excretas de cuy y en el primer periodo de la cultura Paracas?
denominado Cavernas (250 a 300 a.C.), ya se alimentaba con carne de cuy. Para el tercer
período de esta cultura (1400 d.C.), casi todas las casas tenían un cuyero (Tallo, citado por
Moreno, 1989). Se han encontrado cerámicas, como en los huacos Mochicas y Vicus, que
muestran la importancia que tenía este animal en la alimentación humana.
Se han extraído restos de cuyes en Ancón, ruinas de Huaycan, Cieneguilla y Mala. Allí se
encontraron cráneos más alargados y estrechos que los actuales, siendo además abovedados
y con la articulación naso-frontal irregular semejante al Cavia aperea (Huckinghaus, 1961).
El hallazgo de pellejos y huesos de cuyes enterrados con restos humanos en las tumbas de
América del Sur son una muestra de la existencia y utilización de esta especie en épocas
precolombinas. Se refiere que la carne de cuyes conjuntamente con la de venado fue
utilizada por los ejércitos conquistadores en Colombia (Pulgar Vidal, 1952).
Descripción zoológica
En la escala zoológica (Orr, 1966, citado por Moreno, 1989) se ubica al cuy dentro de la
siguiente clasificación zoológica:
· Orden : Rodentia
· Suborden: Hystricomorpha
· Familia : Caviidae
· Género : Cavia
· Especie : Cavia aperea aperea Erxleben
Cavia aperea aperea Lichtenstein
Cavia cutleri King
Cavia porcellus Linnaeus
Cavia cobaya
Distribución y dispersión actual
El hábitat del cuy es muy extenso. Se han detectado numerosos grupos en Venezuela,
Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, noroeste de Argentina y norte de Chile, distribuidos a lo
largo del eje de la cordillera andina. Posiblemente el área que ocupan el Perú y Bolivia fue
el hábitat nuclear del género Cavia (Cabrera, 1953). Este roedor vive por debajo de los 4
500 metros sobre el nivel del mar, y ocupa regiones de la costa y la selva alta.
El hábitat del cuy silvestre, según la información zoológica, es todavía más extenso. Ha
sido registrado desde América Central, el Caribe y las Antillas hasta el sur del Brasil,
Uruguay y Paraguay en América del Sur. En Argentina se han reconocido tres especies que
tienen como hábitat la región andina. La especie Cavia aperea tschudii se distribuye en los
valles interandinos del Perú, Bolivia y noroeste de la Argentina; la Cavia aperea aperea
tiene una distribución más amplia que va desde el sur del Brasil, Uruguay hasta el noroeste
de la Argentina; y la Cavia porcellus o Cavia cobaya, que incluye la especie domesticada,
también se presenta en diversas variedades en Guayana, Venezuela, Colombia, Ecuador,
Perú y Bolivia (Cabrera, 1953; Pulgar Vidal, 1952).
Figura 1 Distribución del genero Cavia en América del Sur
1a. Cavia aperea aperea 1g. Cavia aperea tschudii
1b. Cavia aperea resida 1h. Cavia aperea festina
1c. Cavia aperea hypoleuca 1i. Cavia aperea guianae
1d. Cavia aperea pamparum 1j. Cavia aperea anoalaimae
1e. Cavia aperea sodalis 2. Cavia fungida
1f. Cavia aperea osgoodi 3. Cavia stolida
Fuente: Huckinghaus, 1961.
Características del comportamiento
Por su docilidad los cuyes se crían como mascotas en diferentes países. Como animal
experimental en los bioterios se aprecia por su temperamento tranquilo, que se logra con el
manejo intensivo al que son expuestos; algunas líneas albinas se seleccionan por su
mansedumbre. El cuy como productor de carne ha sido seleccionado por su precocidad y su
prolificidad, e indirectamente se ha tomado en cuenta su mansedumbre. Sin embargo, se
tiene dificultad en el manejo de los machos en recua. Hacia la 10a semana inician las peleas
que lesionan la piel, bajan sus índices de conversión alimenticia y las camas de crecimiento
muestran una flexión. Las hembras muestran mayor docilidad por lo que se las puede
manejar en grupos de mayor tamaño.
Características morfológicas
La forma de su cuerpo es alargado y cubierto de pelos desde el nacimiento. Los machos
desarrollan más que las hembras, por su forma de caminar y ubicación de los testículos no
se puede diferenciar el sexo sin coger y observar los genitales. Los machos adultos hacen
morrillo. A continuación se describen las partes del cuerpo de los cuyes.
Cabeza. Relativamente grande en relación a su volumen corporal, de forma cónica y de
longitud variable de acuerdo al tipo de animal. Las orejas por lo general son caídas, aunque
existen animales que tienen las orejas paradas porque son más pequeñas, casi desnudas pero
bastante irrigadas.
Los ojos son redondos vivaces de color negro o rojo, con tonalidades de claro a oscuro. El
hocico es cónico, con fosas nasales y ollares pequeños, el labio superior es partido,
mientras que el inferior es entero, sus incisivos alargados con curvatura hacia dentro,
crecen continuamente, no tienen caninos y sus molares son amplios. El maxilar inferior
tiene las apófisis que se prolongan hacia atrás hasta la altura del axis.
Presentan la fórmula dentaria siguiente:
I(1/1), C(0/0), PM(1/1), M(3/3) = Total 20
Cuello. Grueso, musculoso y bien insertado al cuerpo, conformado por siete vértebras de
las cuales el atlas y el axis están bien desarrollados.
Tronco. De forma cilíndrica y esta conformada por 13 vértebras dorsales que sujetan un par
de costillas articulándose con el esternón, las 3 últimas son flotantes.
Abdomen. Tiene como base anatómica a 7 vértebras lumbares, es de gran volumen y
capacidad.
Extremidades. En general cortas, siendo los miembros anteriores más cortos que los
posteriores. Ambos terminan en dedos, provistos de uñas cortas en los anteriores y grandes
y gruesas en las posteriores. El número de dedos varía desde 3 para los miembros
posteriores y 4 para los miembros anteriores. Siempre el número de dedos en las manos es
igual o mayor que en las patas. Las cañas de los posteriores lo usan para pararse, razón por
la cual se presentan callosos y fuertes (Zaldívar, 1976; Cooper y Schiller, 1975).
Tipos de cuyes
Para el estudio de los tipos y variedades se les ha agrupado a los cuyes de acuerdo a su
conformación, forma y longitud del pelo y tonalidades de pelaje.
Clasificación según la conformación
· Tipo A. Corresponde a cuyes «mejorados» que tienen una conformación
enmarcada dentro de un paralelepípedo, clásico en las razas productores de carne.
La tendencia es producir animales que tengan una buena longitud, profundidad y
ancho. Esto expresa el mayor grado de desarrollo muscular, fijado en una buena
base ósea. Son de temperamento tranquilo, responden eficientemente a un buen
manejo y tienen buena conversión alimenticia.
· Tipo B. Corresponde a los cuyes de forma angulosa, cuyo cuerpo tiene poca
profundidad y desarrollo muscular escaso. La cabeza es triangular y alargada.
Tienen mayor variabilidad en el tamaño de la oreja. Es muy nervioso, lo que hace
dificultoso su manejo.
Clasificación según el pelaje
· Tipo 1. Es de pelo corto, lacio y pegado al cuerpo, es el más difundido y
caracteriza al cuy peruano productor de carne. Puede o no tener remolino en la
frente. Se encuentran de colores simples claros, oscuros o combinados. Es el que
tiene el mejor comportamiento como productor de carne.
· Tipo 2. Es de pelo corto, lacio pero forma rosetas o remolinos a lo largo del
cuerpo, es menos precoz. Está presente en poblaciones de cuyes criollos, existen de
diversos colores. No es una población dominante, por lo general en cruzamiento con
otros tipos se pierde fácilmente. Tiene buen comportamiento como productor de
carne.
· Tipo 3. Es de pelo largo y lacio, presenta dos subtipos que corresponden al tipo I y
2 con pelo largo, así tenemos los cuyes del subtipo 3-1 presentan el pelo largo, lacio
y pegado al cuerpo, pudiendo presentar un remolino en la frente. El subtipo 3-2
comprende a aquellos animales que presentan el pelo largo, lacio y en rosetas. Está
poco difundido pero bastante solicitado por la belleza que muestra. No es buen
productor de carne, si bien utilizado como mascota.
· Tipo 4. Es de pelo ensortijado, característica que presenta sobre todo al
nacimiento, ya que se va perdiendo a medida que el animal se desarrolla, tornándose
en erizado. Este cambio es más prematuro cuando la humedad relativa es alta. Su
forma de cabeza y cuerpo es redondeado, de tamaño medio. Tiene una buena
implantación muscular y con grasa de infiltración, el sabor de su carne destaca a
este tipo. La variabilidad de sus parámetros productivos y reproductivos le da un
potencial como productor de carne.
Clasificación según la coloración del pelaje
Existen dos tipos de pigmentos que dan coloración al pelaje de los cuyes, estos son: el
granular y el difuso. El pigmento granular tiene tres variantes: rojo, marrón y negro; los dos
últimos se encuentran también en la piel dándole un color oscuro. El pigmento difuso se
encuentra entre el color amarillo pálido a marrón rojizo, estos pigmentos fueron
encontrados en la capa externa del pelo, se encuentra completamente formados y siempre
en asociación con pigmentos granulados.
Los cambios de tonalidades de color como consecuencia de cambios de temperatura en
cuyes se aprecia en animales jóvenes, a medida que se acentúa el frío, los colores se
oscurecen. Hay que notar una característica muy particular en el pelo del cuy y es que la
base del pelo tienen un color blanco en el caso de los pelajes claros y un poco gris en el
caso de pelajes oscuros. Conforme se llega a la punta la coloración del pelo se va
acentuando y comienza a aparecer el color que va ha presentar la capa del animal. También
se observa que la fibra de la capa externa del animal es más gruesa que la capa interna.
El pelo del cuy esta compuesto por una capa externa o cutícula la cual es fina y la corteza
que es medular. La finura es irregular debido al alto grado de variación del diámetro, lo
cual determina su baja condición textil, asimismo no resiste a las tensiones debido a su gran
contenido medular. La longitud es variable de acuerdo al tipo. Los tipos I y 2 tienen fibras
cortas y lacias, sin embargo sus características de suavidad y brillo son cualidades
sobresalientes. La finura del pelo de los diferentes tipos de cuyes, se muestra en el Cuadro
1.
La clasificación de acuerdo al color del pelaje se ha realizado en función a los colores
simples, compuestos y a la forma como están distribuidos en el cuerpo (Chueca, 1972;
Zaldívar, 1976).
Pelaje simple. Lo constituyen pelajes de un solo color, entre los que podemos distinguir:
· Blanco blanco mate
blanco claro
· Bayo (amarillo) bayo claro
bayo ordinario
bayo oscuro
· Alazán (rojizo) alazán claro
alazán dorado
alazán cobrizo
alazán tostado
· Violeta violeta claro
violeta oscuro
· Negro negro brillante
negro opaco
Pelaje compuesto. Son tonalidades formadas por pelos que tienen dos o más colores.
· Moro moro claro: más blanco que negro
moro ordinario: igual blanco que negro
moro oscuro: más negro que blanco
· Lobo lobo claro: más bayo que negro
lobo ordinario: igual bayo que negro
lobo oscuro: más negro que bayo
CUADRO 1 : Finura del pelo de los cuyes según los diferentes tipos
Tipo Finura del pelo
Tipo 1 56,92 ± 3,88 µ
Tipo 2 53,93 ± 3,72 µ
Tipo 3 41,05 ± 2,91 µ
· Ruano ruano claro: más alazán que negro
ruano ordinario: igual alazán que negro
ruano oscuro: más negro que alazán
Overos. Son combinaciones de dos colores, con siempre presente el moteado blanco, que
puede ser o no predominante. En la denominación se nombra el color predominante.
· Overo overo bayo (blanco amarillo)
bayo overo (amarillo blanco)
overo alazán (blanco rojo)
alazán overo (rojo blanco)
overo moro (blanco moro)
moro overo (moro blanco)
overo negro (blanco negro)
negro overo (negro blanco)
Fajados. Tienen los colores divididos en secciones o franjas de diferentes colores.
Combinados. Presentan secciones en forma irregular y de diferentes colores.
Particularidades en el cuerpo. Presentan manchas dentro de un manto de color claro.
· Nevado pelos blancos salpicados
· Mosqueado pelos negros salpicados
Particularidades en la cabeza.
· Luceros presentan manchas en la cabeza
Sistemas de producción
Se ha podido identificar tres diferentes niveles de producción, caracterizados por la función
que ésta cumple dentro del contexto de la unidad productiva. Los sistemas de crianza
identificados son el familiar, el familiar-comercial y el comercial. En el área rural el
desarrollo de la crianza ha implicado el pase de los productores de cuyes a través de los tres
sistemas.
En el sistema familiar el cuy provee a la seguridad alimentaria de la familia y a la
sostenibilidad del sistema de los pequeños productores. El sistema familiar-comercial y
comercial generan una empresa para el productor, la cual produce fuentes de trabajo y evita
la migración de los pobladores del área rural a las ciudades.
Crianza familiar
En el Perú, la crianza familiar es la más difundida en la región andina. Se caracteriza por
desarrollarse fundamentalmente sobre la base de insumos y mano de obra disponibles en el
hogar: el cuidado de los animales lo realizan los hijos en edad escolar (10 por ciento), las
amas de casa (63 por ciento) y otros miembros de la familia ( 18 por ciento) cuando
comparten la vivienda, son pocos los casos donde el esposo participa (9 por ciento). Se
maneja de manera tradicional, donde el cuidado de los cuyes es sobre todo responsabilidad
de las mujeres y los niños. En el departamento de Cajamarca, ubicado en la sierra norte del
Perú, el 44,6 por ciento de los productores los crían exclusivamente para autoconsumo, para
disponer de una fuente proteica de origen animal; otros, cuando disponen de excedentes, los
comercializan para generar ingresos (49,6 por ciento); pocos son los que crían los cuyes
exclusivamente para la venta (Zaldívar et al., 1990).
Los insumos alimenticios empleados son, por lo general, malezas, residuos de cosechas y
de cocina. El ambiente de crianza es normalmente la cocina, donde la fuente de calor del
fogón los protege de los fuertes cambios de temperatura. En otros casos se construyen
pequeñas instalaciones colindantes a las viviendas, aprovechando eficientemente los
recursos disponibles en la finca. El número de animales está determinado básicamente por
el recurso alimenticio disponible. El cuy criado bajo este sistema constituye una fuente
alimenticia de bajo costo, siendo ocasionalmente utilizado como reserva económica para
los momentos en que la familia requiere de liquidez. En el departamento de Cajamarca el
hato de cuyes en el sistema familiar consta, en promedio, de 25,6 unidades, tratándose de
un número mayor al encontrado en la sierra central, donde en promedio las familias crían
20,5 unidades (Zaldívar et al., 1990).
La crianza familiar se caracteriza por el escaso manejo que se da a los animales; se los
mantienen en un solo grupo sin tener en cuenta la clase, el sexo o la edad, razón por la cual
se obtienen poblaciones con un alto grado de consanguinidad y una alta mortalidad de crías
(38 por ciento), aplastadas por los animales adultos, siendo los más vulnerables los cuyes
recién nacidos. Otra característica de este sistema es la selección negativa que se efectúa
con los reproductores, pues es común sacrificar o vender los cuyes más grandes. La
distribución de la población dentro los sistemas de crianza familiar mantiene un porcentaje
alto de reproductores, y el promedio de crías por hembra al año es de 2,4 unidades.
A través del seguimiento de productores de cuyes dedicados a la crianza familiar, se ha
encontrado que la distribución de la población no mantiene una buena relación productiva.
En la costa central del Perú el 54,44 por ciento de la población está conformada por el
plantel de reproductores, en crianzas de la sierra norte el valor es ligeramente menor (52
por ciento), pero en ambas regiones se requiere mejorar la eficiencia productiva con el fin
de reducir estos valores a porcentajes no mayores de 33,00 por ciento (Zaldívar et al.,
1990).
Al conocer las limitantes que tiene la crianza familiar tradicional se optó, entre otras, por
mejorarla mediante el uso de pozas de crianza, la utilización de recursos alimenticios no
tradicionales para mejorar su alimentación, y la realización del destete. De esta manera se
organizaba la población por clases y se trabajaba con eficiencia. Al mejorar el sistema
familiar se apreció con el tiempo ( 1988-1992) un crecimiento de la población (Figura 2),
con lo que se logró una mayor capitalización pecuaria en los productores y sobre todo un
incremento en el consumo de carne de cuy, así como un mayor ingreso para la familia por
la venta de sus excedentes. Desde todo punto de vista el cuy tiene un rol socio-económico y
nutricional preponderante para la familia rural de escasos recursos.
Los cuyes criollos constituyen la población predominante. Los animales se caracterizan por
ser pequeños, rústicos, poco exigentes en calidad del alimento; se desarrollan bien bajo
condiciones adversas de clima y alimentación. Criado técnicamente mejora su
productividad; la separación por clases mediante el sistema de pozas permite triplicar su
producción, logrando un mayor número de crías (Higaonna et al., 1989b).
Figura 2 Efectos de la aplicación tecnológica en una crianza familiar
1988 1989 1990 1991 1992
Existencias 39 44 91 82 113
Ventas 8 10 12
Consumo 6 8 12
Ventas + Consumo 14 18 24
En otros países andinos, como Colombia, Bolivia y el Ecuador, existe similitud en la forma
de crianza familiar tradicional.
En Colombia, un diagnostico realizado en el departamento de Nariño, estableció que la
crianza de cuyes era conducida con características netamente tradicionales. Se identificaron
bajos rendimientos productivos y reproductivos, desconocimiento de normas elementales
de manejo, construcciones inadecuadas, deficiente alimentación, carencia de planes
sanitarios y, con frecuencia, alta consanguinidad (Caycedo, 1981).
La mejora de este sistema se basó en la selección de cuyes criollos que, siendo de
crecimiento lento, lograban 3,20 g/animal/día, con conversiones alimenticias altas de 16:1.
Mediante un proceso de cruzamiento absorbente con cuyes de origen peruano, se lograron
incrementos diarios de 5,06 g/animal/día en los mestizos, manteniendo los cuyes peruanos
un incrementos de 10 g/animal/día con conversiones alimenticias de 5,01:1 (Caycedo 1978,
1981). El pie de cría con características superiores a la explotación tradicional fue
distribuido en muchas regiones del territorio colombiano.
La limitante que no permitía el progreso de la crianza familiar era el de las altas
mortalidades por mal manejo de las condiciones sanitarias. Los programas actuales de
manejo sanitario están basados en la identificación de las enfermedades infecciosas y
parasitarias.
El estudio de caracterización de los sistemas de producción realizado por Nuñez et al.
(1992) determinó que en explotaciones tradicionales las tasas de producción (0,57
cuyes/mes) son muy bajas. No obstante su alta rentabilidad (196 por ciento), el sistema que
se realiza en cocinas no tiene mayores posibilidades de expansión. En cambio en sistemas
semitecnificados, donde se explota un mayor número de animales (160), se obtiene una tasa
productiva mejor con un índice reproductivo del 72,9 por ciento.
En Nariño la transformación de la explotación tradicional se inició modificando el hábitat
ancestral para establecer la crianza en instalaciones nuevas o realizando adecuaciones que
permitieran un manejo funcional por edad y tamaño; con una proporción adecuada de
hembras y machos para garantizar cruces no consanguíneos. Con el tiempo se ha creado
conciencia en las comunidades campesinas y en las entidades gubernamentales sobre la
importancia de la crianza técnica del cuy, su beneficio nutricional y económico y, por ende,
su contribución al mejoramiento de los niveles de vida.
En el Ecuador, la crianza a nivel de pequeño criador, data de épocas ancestrales. En este
sistema de producción la productividad es baja debido a que no existe una tecnología de
crianza apropiada. La mayor cantidad de cuyes, se hallan concentrados en las viviendas del
sector rural de la sierra donde, en una primera aproximación realizada en 1986, se
determinó una población de 10 654 560 cuyes, poco o nada mejorados (López, 1987).
En Bolivia, los cuyes se distribuyen en el área altiplánica, y su población se estima en 400
000 cuyes (Cardozo, 1984). El sistema de crianza familiar se caracteriza por tener pocos
animales, no más de 30 cuyes. El departamento de Cochabamba tiene mayores condiciones
para la crianza, en esta región las familias manejan poblaciones no mayores de 50 cuyes.
En el manejo utilizan mano de obra familiar y la alimentación es a base de forraje, residuos
de cocina, subproductos agrícolas. y malezas (Beck, 1987; Suhrer, 1988).
Existe una mala conformación de la estructura de la población de cuyes. En el
departamento de la Paz las crianzas familiares mantienen altos porcentajes de cuyes como
reproductores, lo que provoca poca eficiencia productiva y reproductiva. Se registra una
alta mortalidad de lactantes, no se realiza el destete y los empadres se producen a temprana
edad. Los grupos raciales predominantes son criollos. El destino la producción es
básicamente para autoconsumo (71 por ciento en el departamento de la Paz y 63 por ciento
en el de Cochabamba) (Chauca, 1991).
Crianza familiar-comercial
Este tipo de crianza de cuyes nace siempre de una crianza familiar organizada, y está
circunscrita al área rural en lugares cercanos a las ciudades donde se puede comercializar su
producto. Las vías de comunicación facilitan el acceso a los centros de producción,
haciendo posible la salida de los cuyes para la venta o el ingreso de los intermediarios. No
siempre esta última alternativa es la mejor ya que por lo general ofrecen precios bajos.
Los productores de cuyes invierten recursos económicos en infraestructura, tierra para la
siembra de forrajes y mano de obra familiar para el manejo de la crianza. Los productores
que desarrollan la crianza de cuyes disponen de áreas para el cultivo de forrajes o usan
subproductos de otros cultivos agrícolas.
El tamaño de la explotación dependerá de la disponibilidad de recursos alimenticios. En
este sistema, por lo general se mantienen cutre 100 y 500 cuyes, y un máximo 150
reproductoras. Las instalaciones se construyen especialmente para este fin, utilizando
materiales de la zona. Toda la población se maneja en un mismo galpón, agrupados por
edades, sexo y clase, se mantiene la producción de forraje anexa a la granja, lo cual exige
una mayor dedicación de mano de obra para el manejo de los animales como para el
mantenimiento de las pasturas (Chauca y Zaldívar, 1985).
El germoplasma predominante en la crianza familiar-comercial es el mestizo, obtenido del
cruzamiento del «mejorado» con el criollo. Se emplean mejores técnicas de crianza, lo cual
se refleja en la composición del lote, donde la tercera parte de la población la constituye el
plantel de reproductores. La mejor eficiencia se ve reflejada en el índice productivo (IP)
que es mayor a 0,6 si los cuyes reciben un suplemento alimenticio. Dentro del manejo se
realizan destetes y saca oportuna de reproductores. Las reposiciones se hacen mensual o
trimestralmente para compensar la saca de reproductores una vez estabilizada su población.
La alimentación es normalmente a base de subproductos agrícolas, pastos cultivados y en
algunos casos se suplemento con alimentos balanceados. Se real izan periódicamente
campañas sanitarias para el control de ectoparásitos.
Este tamaño de explotación demanda mano de obra familiar, y es una forma de generar una
microempresa que puede evitar la migración parcial o total de algún miembro de la familia.
Un plantel de 150 reproductoras puede producir un mínimo de 900 cuyes para el mercado.
El efecto migratorio del campo a las ciudades ha determinado un incremento de la demanda
de carne de cuy. En el Perú el 74 por ciento de la población de Lima es consumidor
potencial, y la restricción de su consumo se debe a la escasa oferta en el mercado.
En Ecuador, la crianza familiar-comercial y comercial es una actividad que data desde
aproximadamente 15 años, es tecnificada con animales mejorados en su mayoría y con
parámetros productivos y reproductivos que permiten una rentabilidad económica para la
explotación. Los índices productivos registrados indican que son susceptibles de
mejoramiento. No existen problemas de comercialización, la producción se oferta bajo
forma de animales vivos para el consumo o para la cría; en general se comercializan en la
misma granja a través del intermediario. Los precios se fijan de acuerdo al tamaño del
animal (López, 1987).
En Bolivia el sistema de crianza familiar-comercial es de menor tamaño, mantienen entre
50 y 100 reproductoras. Este sistema lo conforman los criaderos comunales y algunos
productores de cuyes. El manejo es realizado por la mujer e hijos menores. La alimentación
es a base de forraje y suplemento, se crían en infraestructura preparada fuera de las casas.
Los problemas sanitarios evidenciados se deben a ectoparásitos, dermatitis producidas por
hongos y afecciones en los ojos (Beck, 1987; Chauca, 1991).
Crianza comercial
Es poco difundida y más circunscrita a valles cercanos a áreas urbanas; se trata de la
actividad principal de una empresa agropecuaria, donde se trabaja con eficiencia y se utiliza
alta tecnología. tendencia es a utilizar cuyes de líneas selectas, precoces, prolíficas y
eficientes convertidores de alimento. El desarrollo de este sistema contribuirá a ofertar
carne de cuyes en las áreas urbanas donde al momento es escasa.
Una granja comercial mantiene áreas de cultivo para siembra de forraje, el uso de alimento
balanceado contribuye a lograr una mejor producción. Los índices productivos son
superiores a 0,75 crías destetadas/hembras empedradas. Produce cuyes «parrilleros» que
salen al mercado a edades no mayores de 10 semanas, con pesos promedios de 900 g.
Los reproductores y los cuyes de recría se manejan en instalaciones diferentes con
implementos apropiados para cada etapa productiva. Los registros de producción son
indispensables para garantizar la rentabilidad de la explotación.
Capítulo 2 Reproducción y manejo de la producción
El éxito de cualquier explotación pecuaria se basa en el buen manejo dado en las diferentes
etapas productivas. En cualquiera de los sistemas de crianza de cuyes, el empadre, destete,
cría y recría son las fases más importantes en donde deben aplicarse las alternativas
tecnológicas adecuadas tomando en cuenta los conocimientos fisiológicos y el medio
ambiente.
Manejo de reproductores
Para manejar con eficiencia a las reproductoras y mejorar su fertilidad, prolificidad y la
sobrevivencia de las crías, es necesario conocer el comportamiento de los animales antes y
durante su etapa reproductiva. El primer celo en la cuy hembra se presenta, generalmente,
después de los 30 días de edad. Bajo condiciones normales de manejo, puede presentarse
entre los 55 y los 70 días dependiendo de la alimentación recibida, el peso corporal es un
parámetro más constante que la edad. La duración del ciclo astral es de 16,4 días con un
promedio de ovulación de 3,14 óvulos por ciclo (Vigil, 1971). En machos, los primeros
espermatozoides aparecen a los 50 días de edad; a los 84 días se encuentran
espermatozoides en la totalidad de los machos. Igual que en las hembras el peso corporal
está correlacionado más estrechamente con la primera aparición de los espermatozoides que
con la edad.
En el manejo del cuy, como productor de carne, se debe aprovechar su precocidad, la
presentación de las gestaciones postpartum y su prolificidad.
Empadre
Edad de empadre
La precocidad es una característica que permite disminuir los intervalos generacionales. Al
evaluar la producción de hembras apareadas a las 8,10 y 12 semanas de edad no se encontró
diferencias estadísticas al comparar sus índices de fertilidad y prolificidad (Chauca et al.,
1983b).
Las hembras apareadas entre las 8 y 10 semanas de edad tienden a quedar preñadas en el
primer celo inmediatamente después del empadre. Las variaciones de peso del empadre al
parto y del empadre al destete tienden a ser positivas en las hembras apareadas antes de los
75 días de edad. El mayor tamaña y peso de la camada se obtuvo con hembras que en
promedio tuvieron mayor peso al empadre y con 12 semanas de edad (Zaldívar, 1986).
El peso de la madre es una variable más importante que la edad para iniciar el empadre.
Influye en los pesos que alcanzaran las madres al parto y al destete, lográndose un mejor
tamaño de la camada y peso de las crías al nacimiento y destete. Las hembras pueden
iniciar su apareamiento cuando alcanzan un peso de 542 g, pero no menores de 2 meses
(Zaldívar, 1986). El peso que alcanzan las cuyes hembras a una determinada edad, depende
del genotipo de los cuyes en estudio, en la costa están distribuidos cuyes mestizos mientras
que en la sierra hay predominancia de criollos. La edad recomendada varía entre 10
semanas en la costa y 13 semanas en la sierra, el peso mínimo recomendado es de 500 g
(Guevara, 1989).
En machos el primer empadre debe iniciarse a los 4 meses, a esta edad el reproductor ha
desarrollado no sólo en tamaño sino en madurez sexual. Su peso es superior a 1,1 kg. tiene
más peso que las hembras (34 por ciento), lo que le permite tener dominio sobre el grupo y
así mantener una relación de empadre de 1:7. Al mes del empadre alcanza pesos superiores
a 1,4 kg y aún sigue desenrollando hasta cumplir I año de edad.
Los cuyes machos de 5 meses de edad pueden soportar empadres con 7 (área/animal: 1 875
cm), 8 (área/animal: 1 667) y 9 (área/animal: 1 500) hembras con comportamiento similar
en cuanto a intervalos entre empadre-parto, número de crías nacidas y destetadas,
mortalidad de lactantes e incrementos de peso de las madres del empadre al destete
(Gamarra et al., 1990).
El inicio del empadre se debe hacer siempre con machos probados, de esta manera se evita
mermas en la producción por no haberse detectado la infertilidad del macho. Los
reproductores seleccionados a los 3 meses deben ubicarse individualmente en pozas de 0,5
x 1,0 x 0,45 m y empadrerlos con dos o tres hembras durante un mes y chequear preñeces al
cabo de este tiempo, así como el crecimiento del reproductor. Con este control, se realiza
los empadres con machos de 4 meses de edad. El reproductor se lo ubica en la poza donde
se haya agrupado a siete hembras, evitar que introducciones posteriores produzcan peleas,
efecto que tiene incidencia sobre la fertilidad. Trabajar con líneas mejoradas permite
utilizar mayor densidad de empadre (1:10), por tratarse de animales más mansos.
El sistema de crianza en pozas ha permitido mejorar la producción del sistema familiar y
familiar-comercial. Las hembras han producido y logrado más crías. Esta mejora representa
el 300 por ciento de mayor producción de crías al compararlo con el sistema tradicional
(Higaonna et al., 1989a). El mejor manejo reproductivo, menor mortalidad de lactantes y
mayor racionalidad en el manejo de la alimentación son las ventajas que ofrece el sistema
de crianza con núcleos de empadre de 1:7 en pozas de 1,5 x 1,0 x 0,5 m.
El crecimiento entre el empadre-parto es estimulado por la actividad reproductiva. El
crecimiento de la madre más la producción en crías hace económica la crianza intensiva de
cuyes, basada en una alimentación suplementada (Chauca et al., 1986). Por costumbre, a
los cuyes no se les ha suministrado agua de bebida por haber recibido siempre forraje en su
alimentación con lo que satisfacían sus necesidades hídricas. Las condiciones ambientales y
otros factores a los que se adapta el animal son las que determinan el consumo de agua.
El suministro de agua produce mayor fertilidad, mayor número de crías nacidas, menor
mortalidad durante la lactancia, mayor peso de las crías al nacimiento (P<0,05) y al destete
(P<0,01), mayor peso de las madres al parto (125,1 g más), y un menor decremento de peso
al destete. Esta mejor respuesta la lograron las hembras con un mayor consumo de alimento
balanceado, estimulado por el consumo de agua ad libitum. Estos resultados fueron
registrados en otoño, en los meses de primavera-verano cuando las temperaturas
ambientales son más altas la respuesta al suministro de agua es más evidente (Chauca et al.,
1992c).
CUADRO 2 Resultados productivos logrados con diferentes densidades de empadre
Relación Edad Area Crías Crías Mortalidad Peso
2
empadre macho (cm ) nacidas destetadas (%) nacimiento
Perú
Sierra norte 1:7 5 1 875 ns - ns -
(Gamarra et 1:8 5 1 667 ns - ns -
al., 1990)
1:9 5 1 500 ns - ns -
Costa norte 1:4 - 2 000 1,88 1,88 - 100,0
(Coyotupa, 1:6 - 1 429 2,09 2,08 - 103,3
1986)
1:8 - 1 111 1,80 1,56 15,6 97.5
1:10 - 1 000 2,05 1,30 39,2 76,7
Costa central 1:7 - 1 875 2,52 2,10 16,5 120,0
(Chauca el 1:6 - 2 143 2,97 2,58 13,4 124,0
al, 1994b)
Ecuador
(Esquivel, 1:10 - 1 364 - - -
1994)
(Moncayo, 1:12 - 1 429 3,16 2,65 16,0 -
1992)
Nota: ns = sin diferencia significativa.
Densidad de empadre
La densidad de empadre y la capacidad de carga en machos deben manejarse
conjuntamente para tomar la decisión del manejo que debe tenerse en una explotación de
cuyes. Inicialmente se recomendó una relación de empadre de 1:10 por m2 esto en función a
las recomendaciones dadas en el manejo de cuyes en bioterios. El desarrollo de la crianza
de cuyes, como productores de carne, buscaba el crecimiento de los animales que, por
tanto, debían disponer de un área mayor por animal. Un concepto válido es empadrar de
acuerdo al tamaño. Así, para la crianza comercial, Moncayo (1992) recomienda áreas que
van entre 5 y 8 cuyes reproductoras por m2, dependiendo del peso de las mismas.
Otra variable a considerarse es la capacidad de carga que deben tener los cuyes machos. Un
cuy macho adulto, sobre los 6 meses, puede mantener en empadre hasta 14 hembras, las
mismas que pueden manejarse en dos pozas consecutivas, alternando el empadre cada mes.
Es una buena alternativa para disminuir el mantenimiento de los machos reproductores,
pero requiere de un manejo más intensivo al ir reagrupando a las hembras para parto. No
siempre el problema es la capacidad de carga, sino el área requerida por hembra más sus
crías También los pesos bajos y la alta mortalidad de lactantes son consecuencia de la mala
distribución del alimento.
Un manejo práctico que se viene realizando es el inicio del empadre con 1: 10 con áreas por
animal de 1 364 cm2 y dejando para parición 1:7 ( 1 875 cm2).
La mortalidad de lactantes debe corregirse con un mejor manejo; se debe utilizar
implementos como un comedero tolva para tener disponibilidad permanente de alimento,
suministrar forraje de acuerdo al número de animales presentes en la poza y utilizar
gazaperas para la protección de crías Además de darse un área adecuada por madre, de lo
contrario las pozas se tornan húmedas.
Sistemas de empadre
Los sistemas de empadre se basan en el aprovechamiento o no del celo postpartum. Debe
considerarse que el cuy es una especie poliéstrica y que, dependiendo de las líneas
genéticas, entre el 55 y el 80 por ciento de las hembras tienen la capacidad de presentar un
celo postpartum (Chauca et al., 1992d). El celo postpartum es de corta duración (3,5
horas), siempre asociado con ovulación. Al aprovechar la fecundación de esta ovulación, el
intervalo entre partos es igual al tiempo de una gestación. De no aprovechar este celo el
intervalo entre partos tiene la duración de la gestación más el tiempo que transcurre para
lograr la ovulación fertilizada (Asdell, 1964).
El manejo de los machos reproductores es un factor determinante para tomar una decisión
sobre el sistema de empadre que debe proponerse en una granja sea familiar, familiar-
comercial o comercial. En todos los casos debe buscarse maximizar los ingresos del
productor de cuyes.
A los cuyes machos después del empadre no se los puede juntar por mostrar mucha
agresividad entre ellos. Sacarlos de empadre implica tener pozas pequeñas para ubicarlos o
de lo contrario mantenerlos alternadamente con dos grupos de hembras en empadre. Esta
modalidad si bien permite incrementar la carga en los machos, exige un mayor manejo
además del riesgo de disminuir la opción de preñez de algunas hembras.
CUADRO 3 Número de crías nacidas por hembra y año, promedio de crías por
camada y parto logrado en cuyes con diferente sistema de empadre
Empadre continuo Empadre controlado
Con «flushing» Sin «flushing»
Peso hembra empadrada (g) 741 761 731
Peso final empadre (g) 1631 1618 1574
Crías nacidas por año 15,85 11,40 9,24
Tamaño de camada 3,48 3,66 3,29
Partos por año 5 4 4
Crías destetadas por año 10,00 10 7,87
Mortalidad nacimiento destete (%) 40 17 23
Fuente Aliaga, 1984b
Los sistemas de empadre utilizados en la crianza de cuyes son los que aprovechan el
empadre postpartum o empadre continuo, y el empadre post-destete; los otros sistemas
descritos son ligeras variaciones de estos dos sistemas principales.
Empadre continuo o postpartum. Los resultados de este sistema de empadre depende
mucho del medio ambiente al cual se encuentran expuestas las hembras reproductoras.
Cuando reciben una buena al imantación las hembras desarrollan todo su potencial
productivo. Se incrementa la fertilidad, la fecundidad, la prolificidad, la sobrevivencia de
crías y el peso de las mismas al nacimiento.
Este sistema facilita el manejo porque iniciada la etapa reproductiva se mantiene el plantel
en empadre durante la vida productiva de las reproductoras. El único movimiento que se
realiza es el retiro de los gazapos al destete.
Bajo buenas condiciones de manejo se mantienen a los cuyes en empadre permanente,
habiéndose logrado un índice productivo al destete (IPd) de 0,63 (máx. 1,11-min. 0,44).
Valores menores se obtienen cuando no se hace un buen manejo de los machos
reproductores, que deben cambiarse o rotarse para mejorar la fertilidad en las hembras. La
rotación permite estimular la libido de los machos y el descarte de los que tienen defectos
que impidan la monta. El IPd se mejora al alimentar a las reproductoras con balanceado de
un nivel medio de proteína (17 por ciento) y alta energía (3 000 kcal/kg), bajo estas
condiciones se ha obtenido un IPd de 0,89. Estas evaluaciones fueron realizadas en 1995-
1996 en la Estación Experimental Agropecuaria La Molina del Instituto Nacional de
Investigación Agraria (INIA) del Perú.
Empadre post-destete. Se deja que las hembras reproductoras paran en sus pozas de
empadre sin macho, por lo que se tiene que agrupar a las hembras con preñez avanzada y
ubicarlas en pozas para parición individual o colectiva. Genera un manejo intensivo de
hembras preñadas, con el riesgo de provocar abortos por manipulación. Otra alternativa es
movilizar a las hembras paridas para ubicarlas en pozas de lactancia colectiva. Puede
utilizarse en crianza familiar y familiar-comercial.
Empadre controlado. Se maneja los empadres por trimestres, dejando expuestas al
empadre a las hembras durante 34 días. Se espera 4 pariciones al año. El empadre
controlado se realiza para disminuir el suministro de concentrado a la mitad ya que se
suministra sólo durante el empadre y 15 días antes del mismo. Se aprovecha el efecto de
«flushing».
La mortalidad durante la lactancia no necesariamente es por efecto del empadre, sino como
consecuencia del manejo de las madres y los lactantes. La hembra en lactancia es más
susceptible a una deficiencia alimentaria que inclusive durante la misma gestación.
El periodo de empadre es determinante para asegurar las preñeces. Los períodos evaluados
35 (Moncayo, 1992), 34 (Aliaga et al., 1984b), 30. 20 y 10 días (González, 1991) no
muestran diferencias en los intervalos de empadre y parto en hembras primerizas y con más
de un parto. Siendo los ciclos estruales cada 16 días, podría considerarse que para períodos
menores la presencia del cuy macho sincroniza los celos. Evaluando este efecto se ubicaron
machos en pozas contiguas de malla para que sean percibidos por las hembras y así evaluar
el efecto sobre el periodo empadre-parto, se ha registrado que con la presencia del macho se
puede acortar hasta en 5,76 días (Aliaga et al., 1 984a).
CUADRO 4 Frecuencia de gestaciones postpartum y post-destete en cuyes de
diferentes líneas genéticas
Línea genética Gestaciones postpartum Gestaciones post-destete
(porcentaje) (porcentaje)
Perú 54,55 45,45
Andina 74,70 25,30
Inti 57,89 42,11
Control 80,23 19,77
Promedio 68,33 31,67
Evaluación de gestaciones postpartum y post-destete
Para evaluar el efecto del sistema de empadre, se evaluaron los dos primeros partos de 300
cuyes procedentes de dos generaciones de tres líneas genéticas. Del total de hembras
evaluadas, el 68,3 por ciento presentó gestaciones postpartum y el 31,7 por ciento inició su
gestación después del destete. Otra de las variables evaluadas es la línea de selección de las
madres, correspondiendo el 18,3 por ciento a la línea Perú, el 27,7 por ciento a la línea
Andina, el 25,3 por ciento a la línea Inti y el 28,7 por ciento a la línea Control. Al evaluar
las camadas del primer parto en ambos tratamientos no se encontró diferencias estadísticas
para el intervalo entre empadre-parto, tamaño, peso de la camada al nacimiento y al destete
(4a semana) (Chauca et al., 1992d).
La frecuencia de gestaciones postpartum varía con la línea genética. La frecuencia es
menor en las líneas en que una de las características seleccionadas es la velocidad de
crecimiento (Perú 54,6 por ciento e Inti 57,9 por ciento). La línea seleccionada
exclusivamente por su prolificidad presentó una frecuencia de gestaciones postpartum de
74.7 por ciento (Andina) y la línea Control de 80.2 por ciento.
El intervalo entre partos para las hembras apareadas después del parto fue de 68 ± 0,16 días
y para las empedradas después del destete de 112 ± 1,67 días, diferencia altamente
significativa.
El efecto del postpartum, evaluado en el segundo parto, no mostró diferencias para el
tamaño de la camada. Los pesos individuales al nacimiento, en el empadre continuo, fueron
de 121 ± 2,43 g, inferior (P<0,01) a los alcanzados con las hembras apareadas después del
destete (135 ± 3,62 g). Al comparar los pesos al destete, se encontró la misma tendencia
con diferencias estadísticas para P<0,05. El efecto del tratamiento no es significativo para
el tamaño de la camada al nacimiento y destete.
CUADRO 5 Intervalos entre partos en cuyes de diferentes líneas con empadres
postpartum y post-destete
Empadre-parto (días) Parto-parto (días)
Sistema de empadre
Postpartum 91,1 + 1,93 ns 67,9 ± 0,161
Post-destete 88,8 ± 3,33 ns 112,0 ± 1,671
Línea genética
Perú 108,2 ± 6,58a 91,7 ± 3,90A
Andina 81,6 ± 1,89 b 78,7 ± 2,35 B
Inti 94,3 ± 3,57 b 84,8 ± 2,32 B
Control 83,9 ± 2,10 b 76,0 ± 1,99 B
CUADRO 6 Parámetros productivos de cuyes al nacimiento y destete procedentes de
empadres postpartum y post-destete
Nacimiento Destete
Tamaño de camada
Postpartum 2,95 ± 0,08 ns 2,18 ± 0,07 ns
Post-destete 2,92 ± 0,10 ns 2,30 ± 0,10 ns
Peso individual (g)
Postpartum 121 ± 2,431 310 ± 6,532
Post-destete 135 ± 3,621 332 ± 8,842
Peso de camada (g)
Postpartum 356,9 ± 6,841 675,8 ± 20,231
Post-destete 394,2 ± 10,831 763,6 ± 33,161
1
Diferencia estadística para P<0.01.
2
Diferencia estadística para P<0.05.
Nota: ns = sin diferencia significativa.
Los pesos individuales al nacimiento y destete no presentaron diferencias dentro de las
líneas, pero sí entre las líneas, siendo superiores las líneas Perú e Inti. Los intervalos entre
partos para las cuatro líneas estudiadas presentaron diferencias estadísticas dentro de los
tratamientos.
El tamaño de la camada al nacimiento, en las hembras que gestaron inmediatamente
después del parto, fue de 2,95 ± 0,08, similar al logrado en las hembras que gestaron
después del destete (2,92 ± 0,10). La mortalidad de las crías durante la lactancia fue del
26,1 por ciento en el primer caso y del 21,2 por ciento en el segundo caso; mortalidades
ocasionadas por diferentes factores ajenos al efecto del tratamiento.
En la interacción sistema de empadre con línea genética para los intervalos parto-parto
puede apreciarse que el período de gestación varía ligeramente entre líneas, existiendo una
correlación positiva entre la duración de la gestación y el tamaño de las crías y una relación
inversa entre el número de fetos y el período de gestación. Estos resultados son similares a
los proporcionados por Lane (1963) y Goy et al. (1957). El período de gestación de las
hembras de la línea Perú, seleccionada por su velocidad de crecimiento, fue de 68,4 ± 0,43
días. En la línea Inti, seleccionada por su velocidad de crecimiento ajustada por su
prolificidad, la gestación duró en promedio, 68,7 ± 0,26 días. La línea Andina tuvo un
período de gestación de 67,2 ± 0,29 y la línea Control de 67,6 ± 0,29 días.
CUADRO 7 Intervalos entre partos en cuyes de diferentes líneas genéticas
empedradas postpartum y post-destete
Sistemas de empadre Línea genética Intervalo parto-parto (días)
Postpartum Perú 68,4 ± 0,43 a
Andina 67,2 ± 0,29 a
Inti 68,7 ± 0,26 a
Control 67,6 ± 0,29 a
Post-destete Perú 119,8 ± 3,87 c
Andina 112,4 ± 3,60 b
Inti 106,8 ± 1,89 b
Control 109,6 ± 4,08 b
Nota: a, b... = las letras muestran la prueba de significación de Duncan 0,05.
CUADRO 8 Relación entre el periodo de gestación y el tamaño de la camada
Crías al nacimiento Camadas Gestación1
(N°) (N°) (días)
1 37 70,5 ± 1,1
2 216 69,5 ± 1,4
3 427 68,8 ± 1,6
4 276 68,2 ± 1,6
5 63 67,4 ± 1,7
6 8 66,8 ± 1,5
1
Valores promedios ± desviación standard.
Fuente: Goy et al., 1957.
En las cuyes hembras que presentaron gestaciones después del destete, el intervalo entre
parto y parto, en promedio, varió entre 106,8 ± 1,89 días en la línea Inti y 119,8 ± 3,87 días
en la línea Perú. A la prueba de significación de Duncan, se encontró que el intervalo entre
parto-parto de las hembras con gestaciones post-destete correspondientes a las líneas
Andina, Inti y Control, eran estadísticamente similares y diferentes a la línea Perú, que
mostró el mayor intervalo entre parto y parto.
Gestación
Debe considerarse que el cuy es una especie poliéstrica y las hembras tienen capacidad de
presentar un celo postpartum, siempre asociado con una ovulación. El período de gestación
promedio proporcionado por diferentes autores es de 67 días. Aunque este varia de acuerdo
a diferentes factores entre ellos el número de fetos portados, quienes determinan una
relación inversa. Goy et al. (1957) registran períodos de gestación que van desde los 58 a
los 72 días; Labhsetwar y Diamond (1970) proporcionan resultados similares, de 59 ± 2 a
72 días. El intervalo entre partos para las hembras apareadas después del parto fue de 67,9
± 0,16 días. período de gestación varía ligeramente entre líneas, existiendo una correlación
positiva entre la duración de la gestación y el tamaño de las crías (Lane, 1963). La
frecuencia de gestaciones postpartum varía con la línea genética. La frecuencia es menor en
las líneas cuya característica seleccionada es la velocidad de crecimiento (Perú 54,6 por
ciento e Inti 57,9 por ciento). La línea seleccionada exclusivamente por su prolificidad,
presentó una frecuencia de gestaciones postpartum de 74,7 por ciento (Andina). La
interacción sistema de empadre con línea genética para los intervalos parto-parto varia
ligeramente entre líneas, existiendo una correlación positiva entre la duración de la
gestación y el tamaño de las crías y una relación inversa entre el número de fetos y el
periodo de gestación.
El periodo de gestación en las líneas precoces, Perú e Inti, es de 68,4 ± 0,43 y 68,7 ± 0,26
días, respectivamente. La línea prolífica Andina tiene un período de gestación más corto,
67,2 ± 0,29 días. En relación con el sexo de los animales gestados, el tiempo de gestación
de aquellas camadas con un mayor número de machos se prolonga alrededor de medio día
más que aquellas que tienen un mayor número de hembras (McKeown y McMahon, 1956).
El tamaño de la camada varía con las líneas genéticas y las prácticas de manejo. igualmente
depende del número de folículos, porcentajes de implantación, porcentajes de supervivencia
y reabsorción fetal. Todo esto es influenciado por factores genéticos de la madre y del feto
y las condiciones de la madre por efecto de factores ambientales. Las condiciones
climáticas de cada año afectan marcadamente la fertilidad, viabilidad y crecimiento. El
tamaño de la madre tiene gran influencia en el tamaño de la camada (Wagner y Manning,
1976).
La capacidad que tienen las madres para soportar gestaciones de múltiples crías es una
excelente característica de esta especie. El peso total de la camada al nacimiento representa
entre el 23.6 y 49,2 por ciento del poso de la madre, registrándose el menor porcentaje para
camadas de 1 cría y el mayor porcentaje cuando nacen camadas de 5 crías (Chauca et al.,
1995c). Partos con mayor tamaño de la camada registran porcentajes mayores.
Parto
Concluida la gestación se presenta el parto, por lo general en la noche. y demora entre 10 y
30 minutos con intervalos de 7 minutos entre las crías (fluctuación de 1 a 16 minutos). La
edad al primer parto está influenciada directamente por la edad del empadre. Las hembras
empedradas entre la 8a y 10a semana de edad quedan preñadas más fácilmente en el primer
celo después de ser expuestas al reproductor.
Las crías nacen maduras debido al largo período de gestación de las madres. Nacen con los
ojos y oídos funcionales, provistos de incisivos y cubierto de pelos. Pueden desplazarse al
poco tiempo de nacidas. La madre limpia y lame a sus crías favoreciendo la circulación y
proporcionándoles su calor. Las crías inician su lactancia al poco tiempo de nacidas.
CUADRO 9 Tamaño promedio de la camada al nacimiento en las diferentes
estaciones del año en la costa central del Perú 1
Meses Estación Total de crías nacidas
Enero-marzo verano 2,90
Abril-junio otoño 2,44
Julio septiembre invierno 2,83
Octubre-diciembre primavera 3,06
1
En base a la evaluación de 15 000 crías nacidas en la Estación Experimental Agropecuaria
La Molina del INIA, 1966-1982.
CUADRO 10 Tamaño promedio de la camada al nacimiento en las diferentes
estaciones del año en la costa central del Perú 1
Primavera Verano Otoño Invierno
Número de nacidos 4 718 3 061 2 170 4 546
Número de partos 1 705 1 106 878 1 771
Promedio crías por parto 2,77 2,77 2,47 2,57
1
En base a los registros de 10 años de 14 495 crías nacidas en la Estación Experimental
Agropecuaria La Molina del INIA, 1983 1992.
CUADRO 11 Frecuencia porcentual del tamaño de la camada en la costa central del
Perú
Crías por camada Primavera Verano Otoño Invierno
(N°) (%) (%) (%) ) (%)
1 12,90 13,65 18,91 16,66
2 29,79 28,03 34,51 32,64
3 33,78 33,36 30,41 32,07
4 17,07 18,99 12,23 14,57
5 4,52 4,97 2,39 3,11
6 1,58 0,81 0,46 0,28
7 0,29 0,18 - 0,34
8 0,06 - - -
El número y el tamaño de crías nacidas varía de acuerdo con las líneas genéticas y el nivel
nutricional al cual ha estado sometida la madre. Con el parto se puede evaluar la
prolificidad de las madres que, por lo general, tienen de 4 a S camadas por año. El número
de crías por parto puede ser de I a 6 crías, presentándose excepcionalmente hasta 8 por
camada.
El periodo entre dos partos continuos influye sobre el peso de las crías al nacimiento; así, se
encuentra diferencia estadística a favor de la crías concebidas después de un ciclo astral
posterior al parto, comparadas con las concebidas aprovechando el celo postpartum. Estos
resultados difieren de los obtenidos por Tomilson, citado por Aliaga ( 1974), quien observa
pesos semejantes en animales concebidos tanto en copulación postpartum como en
copulación post-destete. Además encuentra intervalos entre partos de 74 días, utilizando el
celo postpartum y de 118 días, utilizando los celos post-destete. El empadre postpartum
logra un promedio de 4,9 camadas por año y con post-destete 3,1 camadas para el mismo
período.
CUADRO 12 Número de crías por camada producidas por cuyes hembras en
diferentes partos 1
Partos Madres Promedio crías por parto
(N°)
Primero 530 2,51
Segundo 351 2,83
Tercero 241 2,94
Cuarto 160 2,88
Quinto 86 2,68
Sexto 42 2,80
Séptimo 16 3,13
1
En base a 1 426 reproductoras evaluadas en la Estación Experimental Agropecuaria La
Molina del INIA, 1970-1973.
CUADRO 13 Promedio de crías por parto en diferentes años 1
Año Partos Crías nacidas Crías por parto
1 518 1 376 2,66
2 539 1 352 2,51
3 465 1 329 2,86
4 519 1 572 3,03
5 360 999 2,78
1
En base a 2 401 partos evaluados en la Estación Experimental Agropecuaria La Molina
del INIA, 1968 1972.
El promedio de tamaño de la camada en una población grande de individuos fue de 2,58 ±
0,06, con una fluctuación de 1 a 8 crías, una desviación estándar de 1,02 y una modal de 2 a
3 crías. El tamaño de la camada es mayor en primavera y verano que en otoño e invierno.
De la evaluación de I S 000 crías nacidas en la costa central del Perú, en la Estación
Experimental Agropecuaria La Molina del INIA, las estaciones del año en que se registra
un mayor número de crías nacidas son, por igual, primavera y verano.
Al evaluar 1 426 partos producidos en la Estación Experimental Agropecuaria La Molina
del INIA se puede apreciar que el número de crías nacidas se incrementa progresivamente
hasta el tercer parto.
CUADRO 14 Distribución porcentual del tamaño de la camada de cuyes al nacimiento
Número de coas por parto
1 2 3 4 5 6 7 8 Crías Parto
Cuyes de carne
Chauca y Zaldívar, 19851 19,8 54,1 20,3 5,8 - - - - 439 1°
Chauca et al, 19951 5,8 31,9 34,8 25,1 2,4 - - - 207 2°
Mascan, 19941 12,90 29,79 33,78 17,07 4,52 1,58 0,29 0,06 1 705
Aliaga, 19742 1,8 12,4 31,1 26,8 17,2 5,0 4,8 0,9 437
Cuyes de bioterio
Bruce Parker, 19483 6 13 26 25 17 5 7 <1 324
Dunkil et al., 19303 4,5 23,1 45,5 22,4 4,0 0,5 - - 404
Goy et al, 19573 3,6 21,0 41,5 26,8 6,1 <1 - - 1 027
McKeown y MacMahon, 5,2 8,7 18,2 31,5 22,5 11,7 2,2 276
19583
1
Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA), Lima (Perú).
2
Uiversidad Nacional del Centro, Huancayo (Perú),
3
Wagner y Manning, 1976.
CUADRO 15 Frecuencia del tamaño de la camada lograda con raciones de alta
densidad nutricional
Tamaño de camada Promedio Parto
(%) 1 2 3
1 2,26 5,00 12,5 2,73
2 12,71 18,75 22,5 17,80
3 38,14 43,75 35,0 39,72
4 31,64 27,50 22,5 26,02
5 11,30 5,00 6,25 9,58
6 2,26 - 1,25 1,36
7 - - - -
8 1,70 - - 2,73
Crías 708
Partos 240 80 80 80
En base a los datos evaluados en la Estación Experimental Agropecuaria La Molina del
INIA, 1966
El efecto del medio ambiente, entre ellos el clima y el manejo de la alimentación puede
apreciarse en la producción de las cuyes hembras a través de diferentes años.
De la evaluación del primer parto de 207 hembras de cuatro líneas seleccionadas por su
precocidad y prolificidad en forma individual o combinada, se obtuvieron 439 crías. Del
total de los partos evaluados el 19,8 por ciento fueron de camadas de 1, el 54,1 por ciento
de 2, el 20,3 por ciento de 3, y el 5,8 por ciento de 4 (Chauca y Zaldívar, 1985). Los
subsiguientes partos tienen un comportamiento diferente, por efecto del peso y la edad de la
madre al momento del parto (Chauca et al., 1995b).
La línea seleccionada por su tamaño de camada es la que menor frecuencia de partos
uníparos presenta, mientras que en los que provienen de cruzamientos al azar por
generaciones, el 30 por ciento de los partos son de una sola cría por camada. La mortalidad
se incrementa conforme aumenta el tamaño de la camada. El peso individual al nacimiento
presenta diferencias estadísticas (P<0,01) entre líneas y tamaño de camada, siendo superior
los de la línea precoz y los nacidos de camada de uno. Los pesos al destete son igualmente
diferentes estadísticamente (P<0,01), siendo los animales de la línea precoz superiores a los
de las otras líneas. El tamaño de la camada es determinante e influye estadísticamente en el
peso al destete, que fue realizado a las cuatro semanas de edad (Chauca y Zaldívar, 1985).
Las camadas al nacimiento están conformadas por crías de ambos sexos, no existe una
tendencia definida en lo referente a frecuencia de sexos dentro de una camada. Las coas
pueden ser de un solo sexo o de ambos sexos, el porcentaje de machos y hembras en una
población tiende a igualarse.
Lactancia
Las crías se desarrollan en el vientre materno durante la gestación y nacen en un estado
avanzado de maduración por lo que no son tan dependientes de la leche materna como otros
mamíferos. Durante el inicio de su lactancia dispone de calostro para darle inmunidad y
resistencia a enfermedades.
La lactancia debe realizarse en la poza donde la madre está en empadre continuo. La
lactancia individual no es una práctica fácil de aplicar, sólo en casos especiales, cuando el
productor de cuyes decide de darle mejores condiciones a una determinada camada.
Figura 3 Distribución porcentual del tamaño de la camada logrado en tres partos de
cuyes hembras alimentadas con alta densidad nutricional
CUADRO 16 Pesos de crías al nacimiento y destete relacionados al tamaño de la
camada 1
Tamaño de camada Peso al nacimiento Peso al destete
(g) (R)
Machos Hembras Machos Hembras
1 142,5 ± 44,8 159,8 ± 35,2 260,5 ± 51,0 307,0 ± 39,5
2 154,6 ± 23,9 158,9 ± 26,4 305,0 ± 35,9 306,2 ± 53,3
3 134,6 ± 23,2 122,5 ± 24,1 271,3 ± 47,7 243,1 ± 47,6
4 124,2 ± 20,4 120,5 ± 16,4 232,6 ± 20,8 214,1 ± 31,0
5 104,7 ± 10,2 112,0 ± 10,0 224,3 ± 9,6 222,5 ± 10,5
1
En base a los datos del peso al destete (14 días), evaluados en la Estación Experimental
Agropecuaria La Molina del INIA, 1995.
CUADRO 17 Sexo de las crías al nacimiento en diferentes partos de una cuy hembra 1
Partos Animales nacidos
Total Machos (%) Hembras (%)
Primero 1331 674 50,64 657 49,36
Segundo 995 491 49,35 504 50,65
Tercero 709 349 49,22 360 50,78
Cuarto 461 226 49,02 235 50,98
Quinto 231 116 50,22 115 49,78
Sexto 118 59 50,00 59 50,00
Séptimo 50 24 48,00 26 52,00
3 895 1 939 49,78 1 956 50,22
1
En base a los registros del Proyecto Cuyes de la Estación Experimental Agropecuaria La
Molina del INIA,
Durante la lactancia se han encontrado muchas limitantes que han determinado que la
crianza, en muchos casos, sea improductiva. La mortalidad registrada es alta pudiendo
llegar a 38 por ciento en crianzas familiares, pudiendo ser aún mayores. Estos problemas
encontrados en los diferentes sistemas de producción. indujo a iniciar una serie de ensayos
con el fin de encontrar efectos parciales que puedan determinar las posibles causas de
mortalidad en crías durante la lactancia. Los efectos a medirse han sido, evaluar el nivel
nutricional, la densidad durante el empadre, utilizar implementos de protección (cercas
gazaperas) y fuentes de calor en épocas frías durante la lactancia.
El desconocimiento del comportamiento de los recién nacidos durante la lactancia no
permitía encontrar alternativas de solución a las limitantes existentes en esta etapa
productiva. La caracterización de esta etapa, induce a observar el comportamiento del
lactante desde que nace y compararlo con otras especies. Experimentando diferentes
alternativas se ha podido lograr resultados que permitieron disminuir la mortalidad.
Si se realiza un destete brusco a las pocas horas de nacidas se registra un 54 por ciento de
mortalidad. Su grado de desenrollo al nacimiento le hace dependiente sólo hasta el 7° dila,
al 8° día el 100 por ciento de las crías comen alimentos sólidos. Un porcentaje mínimo
inicia el consumo de concentrado al 4° día de nacidos (Chauca et al., 1995b).
En los lactantes la actividad de la pepsina, alfa-amilasa, maltasa y sacarosa es baja,
mientras que la actividad de la lactosa a nivel estomacal es especialmente alta. La
capacidad de digerir y asimilar la grasa es muy limitada y puede producir graves trastornos
digestivos. En poligástricos y monogástricos herbívoros tanto el rumen como el ciego del
lactante no están desarrollados plenamente y no son funcionales mientras el animal
consuma leche (Morrison, 1977, citado por Ordoñez, 1997). Esta situación cambia con el
tiempo, a medida que el animal crece y depende menos de la lactosa de la leche materna,
empieza a consumir alimentos sólidos. Fisiológicamente hay una gran variación en el grado
de madurez de las crías al nacer y en su dependencia exclusiva de los atributos
nutricionales de la leche. El cuy nace en un estado avanzado de maduración por lo que se
amamanta por un corto tiempo en comparación a otras especies y prácticamente toma
alimentos desde que nace, preparando al ciego para su función digestiva de adulto (Smith,
1962, citado par Ordoñez. 1997).
CUADRO 18 Valores nutricionales de la leche de cuy al inicio y al final de la lactancia
Constituyente Día 1° Día 21° Promedio
Agua (%) - - 84,20
Proteína (%) 6,23 11,74 8,89
Grasa (%) 5,64 8,55 6,51
Lactosa (%) 5,84 0,50 3,27
Cenizas (%) 0,97 1,29 1,15
Calcio (%) - - 0,17
Fósforo (%) - - 0,13
Sólidos totales (%) 18,67 22,04 19,75
Calorías (cal/g) 939 1874 1270
Gravedad especifica 1,046 1,046 1,046
Vitaminas
Vitamina A (UI/I) - - 1834
Vitamina C (mg/l) - - 333
Tiamina (mg/l) - - 0,59
Riboflavina (mg/l) - - 2,60
Acido nicotinico (mg/l) - - 11,10
Minerales
Zinc (ppm) 5,54 2,61 4,18
Estroncio (ppm) 0,82 1,66 1,12
Aluminio (ppm) 0,20 1,50 0,81
Boro (ppm) - - 0,90
Hierro (ppm) -. - 0,71
Cobre (ppm) - - 0,56
Bario (ppm) - - 0,23
Manganeso (ppm) - - 0,02
Fuente. Anderson y Chavis, 1986 y Anderson, 1990
Curva de lactancia en cuyes
Las cuyes hembras inician su producción láctea con 20 g en el primer día postpartum,
incrementando el volumen producido rápidamente; el pico de producción se produce entre
el 5° y 8° día con aproximadamente 65 g/día, luego la producción disminuye dejando de
haber secreción láctea entre los 18° y 23° día (Mepham y Beck, 1973, citados por Sisk,
1976).
La composición de la leche de cuy varía significativamente durante los 21 días de lactancia.
El contenido de proteína, grasa, sólidos totales y calorías aumenta progresivamente
siguiendo una función cuadrática, siendo el incremento porcentual del inicio al final de la
lactancia de 88,4 por ciento, 51,6 por ciento, 17,6 por ciento y 99,6 por ciento,
respectivamente. El único constituyente que disminuye progresivamente es la lactosa, la
cual decrece de 5,84 por ciento el primer día postpartum a 0.5 por ciento el día 21. En
comparación con otras especies los cambios en la composición de la leche son más
marcados en los cuyes porque el tiempo de lactancia es corto (Anderson y Chavis, 1986).
Aunque la mayoría de los nutrientes de la leche aumentan su concentración
significativamente durante el período de lactancia, a partir del 7° y 8° dila la producción
láctea decae en forma rápida debido a que la lactosa que es el principal controlador del
equilibrio osmótico y principal regulador del contenido de agua en la leche, disminuye su
concentración. Esto explica entonces el descenso en el volumen de la leche y el aumento en
grasa, proteína y sólidos. La rápida reducción en la síntesis de lactosa se debe
probablemente a una limitación en la producción de alfa lactoalbumina. La razón de este
cambio en el mecanismo del control de la síntesis de la lactosa debe ser hormonal, ya que la
prolactina, insulina, glucocorticoides y la hormona de crecimiento están implicadas en parte
del complejo mecanismo de regulación de la síntesis de la leche (Anderson y Chavis,
1986).
Con la finalidad de evaluar la producción láctea de cuyes productores de carne, se utilizó
hembras adultas de más de un parto, seleccionadas por su temperamento tranquilo para
manipularlas con facilidad. El manejo de las hembras se inició una semana antes del parto,
con la finalidad de acostumbrarlas al manejo del personal que procedería al ordeño. La
colección de leche se realizó al siguiente día del parto, hasta el momento en que la
producción disminuyó a niveles cercanos a 0,1 ml. El ordeño se llevó a cabo una vez por
dirá, por la mañana.
El valor máximo de producción de leche fue de 21,3 ml. alcanzado en una hembra a los 4
dirás posteriores al parto. En general, las hembras alcanzaron su mayor producción de leche
entre el 3° y el 5° dirá. En la Figura 4 se muestra la curva promedio de lactancia obtenido
con las hembras evaluadas. El pH, determinado inmediatamente después del ordeño, fue de
7,4 y la materia seca (MS) de 26,9 por ciento (Chauca et al., 1995a).
Caracterización de los lactantes
Durante la lactancia se presentan los más altos porcentajes de mortalidad, que pueden ir, en
crianzas familiares, del 38 a 56 por ciento, disminuyendo la mortalidad en crianzas
tecnificadas al 23 por ciento. Esta etapa requiere de mucho cuidado, el cuy como cualquier
especie es exigente en protección, alimento y calor.
CUADRO 19 Pesos e incrementos de peso por sexos en lactación
Machos Hembras
(g/cuy)
Peso al nacimiento 143,5 132,0
Peso a la 1a semana 196,2 a 180,1 b
Peso al destete 281,0 a 257,0 b
Incremento total 137,5 a 127,0 b
Incremento diario 10,58a 9,76 b
Nota: Las letras diferentes indican valores estadísticamente diferentes.
CUADRO 20 Pesos e incrementos de peso por tamaño de la camada en lactancia
Tamaño de camada 1 2 3 4
Peso al nacimiento 159,3 148,7 131,0 126,1
Peso a la 1a semana 234,4 a 203,5 b 180,0 c 167,5 c
Peso al destete 320,0 a 295,6 b 262,6 c 230,7 d
Incremento total 160,7a 146,9 ab 131,6 b 104,6 c
Incremento diario 12,36 a 11,30 ab 10,12 b 8,10 c
Nota: las letras diferentes indican valores estadísticamente diferentes. Fuente: Ordoñez.
1997
Para complementar los estudios tendentes a disminuir la mortalidad durante la lactancia, se
ha estudiado el crecimiento de las crías en los 14 días que dura la lactancia, teniendo
disponible raciones con diferentes densidades de nutrientes. Es importante determinar
desde cuando se inicia el consumo, de manera que se pueda mejorar los incrementos diarios
con el suministro de raciones adecuadas.
Las crías casi duplican su peso durante la lactancia, logran incrementos equivalentes al 95
por ciento de su peso al nacimiento (Ordoñez, 1997). Del 1° al 5° día los incrementos son
mínimos, a partir del 6° día se logra incrementos promedios de 10,2 g de peso. Los
incrementos diarios que alcanzan los cuyes de camadas de 1, 2,3 y 4 crías al parto son
12,59a, 11,47ab, 10,22b y 8,3c g, respectivamente.
Los cuyes pierden el 1,98 por ciento de su peso en los dos primeros días de vida. Esta baja
no es un decremento real sino una deshidratación por efecto del cambio del medio ambiente
uterino materno. El neonato pierde humedad por evaporación siendo esta una manera de
termoregularse y adaptarse a las condiciones del nuevo ambiente (Arthur et al., 1991).
Al nacimiento los cuyes machos nacen con 11,5 g más que las hembras, esto equivale al
8,71 por ciento del peso de las hembras. Esta diferencia a la semana alcanza a 16 g,
existiendo significancia estadística (P<0,05). Al final de la 2a semana la diferencia de peso
entre sexos es de 24 g (P<0,05), peso superior equivalente al 9,34 por ciento más que el de
las hembras (Ordoñez, 1997).
Figura 4 Consumo de alimento e incremento de peso durante la lactancia
Se puede afirmar que los cuyes duplican su peso del nacimiento a los 14 días y lo triplican a
los 28 días.
Los diferentes tamaños de la camada generaron pesos e incrementos de peso
estadísticamente diferentes (P<0,05) al nacimiento y durante toda la lactancia. A mayor
tamaño de la camada menores son los pesos individuales.
En la etapa de lactancia no se ha podido determinar el consumo de forraje de las crías, el
inicio del consumo de una ración balanceada no es al mismo tiempo. Al 4° día menos del
50 por ciento de las crías han comenzado a probar alimento. Recién al 8° día el 100 por
ciento de las coas han empezado su consumo. El consumo de los lactantes se determina por
promedio consumido por la camada, no es posible diferenciar el consumo individual.
Los lactantes inician el consumo de alimento de la siguiente forma:
· Los tres primeros días el animal simplemente prueba el alimento y no existe una
ingestión real del mismo, se podría decir que en estos días el cuy se alimenta
exclusivamente de leche.
· A partir del 4° día el porcentaje de consumo de MS respecto al peso vivo empieza
a ser relevante, aumentando diariamente a un ritmo alto y coincidente con un
incremento de peso diario. A medida que el lactante incrementa su consumo,
comienza a depender menos de la leche materna y probablemente disminuya su
consumo.
CUADRO 21 Consumo de alimento por tratamientos en el período de lactancia 1
Ración 1 Ración 2
Densidad nutricional baja Densidad nutricional alta
Consumo al 7° día 4,7 a 3,1 b
Consumo al 14° día 11,3 a 8,6 a
Consumo total 74,3a 53,1 b
Consumo diario promedio 5,3 a 3,8 b
1
Promedio en gramos por cuy.
Nota: Las letras diferentes indican valores estadísticamente diferentes.
CUADRO 22 Consumo de alimento por tamaños de camada en el periodo de lactancia
1
Tamaño de camada 1 2 3 4
Consumo al 7° día 2,9 a 4,2 a 4,1 a 3,3 a
Consumo al 14° día 8,9 a 10,4 a 10,5 a 8,6 a
Consumo total 60,6 a 65,2 a 62,6 a 61,9 a
Consumo diana 4,3 a 4,7 a 4,5 a 4,4 a
1
Promedio en gramos por cuy.
Nota: Las letras diferentes indican valores estadísticamente diferentes.
· A partir del 10° día el animal estabiliza su consumo en relación a su peso vivo. Se
estabiliza en 3,4-3,5 por ciento hasta el final de la lactancia, de igual manera los
incrementos se vuelven constantes y se podría decir que el animal ha logrado un equilibrio.
El porcentaje de mortalidad registrado durante la lactancia cuando se maneja en forma
individual, con cerca gazapera y alimento especial, es del 1,78 por ciento, mucho menor al
registrado en otros trabajos. Se puede indicar que la suplementación de raciones
balanceadas durante la lactancia permite lograr una mayor sobrevivencia de lactantes.
El consumo de alimento esta influenciado por la densidad nutricional de las raciones, la
palatabilidad y el peso de las coas por la procedencia del tamaño de la camada. Las que
provienen de camadas numerosas tienden a consumir más para compensar la restricción de
leche producida por la competencia entre hermanos.
Variación en el peso de la madre durante la lactancia
Es común que durante la lactancia toda hembra pierda peso por efecto de la producción
láctea. Cuando la pérdida de peso es excesiva el animal arriesga su siguiente gestación y es
probable que se presenten problemas, por lo que generalmente en todas las especies
domésticas el criador decide dar un período de descanso antes de una nueva preñez. Para
garantizar la siguiente gestación es conveniente que las hembras mantengan su peso durante
la lactancia o la pérdida de peso sea mínima.
Al evaluar el peso de la madre al parto y al destete, cuando recibieron una ración con 14
por ciento de proteína y chala de maíz ad libitum, las hembras tuvieron un peso al parto de
1 094,1 g y a final de la lactancia de I 1 19,4 g, habiendo incrementado 25,2 g. Cuando las
hembras llegan al parto con mayor peso, al final de la lactancia mantienen su peso. Los
resultados demuestran que una alimentación con concentrado, forraje y agua
sumininstrados ad libitum, garantiza una óptima condición de las madres al final de la
lactancia pudiendo estar aptas para soportar un sistema de empadre continuo (Ordoñez,
1997).
CUADRO 23 Tamaño de la camada al nacimiento, mortalidad, pesos al nacimiento y
al destete, y pesos de las madres al parto y al destete en cuyes bajo diferentes sistemas
de manejo
Alimentación restringida Alimentación ad libitum
Sin cerca Sin cerca Con cerca
Tamaño de camada 2,66 2,74 2,80
Mortalidad 22,94 14,13 7,14
Peso (g)
Nacimiento 101,7 ± 23,5 128,8 ± 27,3 126,1 ± 29,3
Destete 169,5 ± 57,2 189,7 ± 44,0 202,6 ± 61,0
Peso total de camada (g)
Nacimiento 270,5 ± 79,5 358,9 ± 100,3 343,4 ± 94,6
Destete 347,4 ± 202,0 454,2 ± 182,5 512,2 ± 171,5
Peso de las madres (g)
Parto 970,0 ± 172,0 1 072,1 ± 162,4 1 185,0 ± 154,5
(41) (33) (36)
Destete 851,6 ± 174,4 1 001,8 ± 203,1 1 053,6 ± 172,0
Fuente: Chauca et al., 1992
Investigaciones tendentes a lograr mayor sobrevivencia de lactantes. Los resultados que
se obtienen en las reproductoras dependen de diferentes factores: el nivel nutricional
recibido durante el empadre, la densidad de empadre y la protección que puedan recibir las
coas durante la lactancia. Todos estos factores determinan una mayor sobrevivencia de las
caras durante la lactancia.
Evaluación de raciones durante el empadre
Durante tres meses de producción, se registró un total de 424 coas nacidas de 168 cuyes
hembras primerizas empedradas en relación 1:7. Los animales recibieron chala de maíz, y
las raciones utilizadas fueron afrecho de trigo y una ración balanceada con 18,5 por ciento
de proteína, ambas suministradas en comederos tolva. La producción ha sido evaluado en
función del total de hembras empedradas. Los promedios de peso de las coas nacidas
fueron para el afrecho 119 ± 27,5 y para la ración 122 ± 27,5, no encontrándose diferencias
estadísticas. Los cuyes destetados alcanzaron pesos similares en los dos tratamientos (199 ±
48,0 con afrecho y 200 ± 57,8 con ración). El índice productivo al nacimiento (IPn) fue de
0,81 crías nacidas/hembra empadrada/mes y 0,87 para las hembras que recibieron afrecho y
ración, respectivamente. El efecto de mejorar la alimentación puede medirse al evaluar los
porcentajes de mortalidad registrados. Los animales mantenidos con un mejor nivel
nutricional presentaron una mayor sobrevivencia 86,8 por ciento, valor superior en 6,5 por
ciento al registrado en el tratamiento que recibió como suplemento el afrecho de trigo.
Evaluación de dos densidades de empadre
Evaluando un total de 288 cuyes hembras primerizas, se evaluaron dos densidades de
empadre, 1:7 y 1:6. El área por animal, en el primer caso, fue de 0,188 m2 y, en el segundo,
de 0,214 m2. Se evaluaron los tres primeros meses de producción, habiéndose registrado un
total de 796 coas nacidas. Los animales recibieron chala de maíz y una ración balanceada
con 14 por ciento de proteína suministrada en comederos tolva. La producción es referida
en función del número de hembras expuestas al macho. Las crías fueron identificadas para
realizar los controles de peso al nacimiento y destete. Los promedios de peso de las coas
nacidas fueron para 120 ± 26,8 (1:7) y 124 ± 28,7 (1:6), no encontrándose diferencias
estadísticas. Los cuyes destetados alcanzaron pesos de 199 ± 53,2 y 211 ± 54,0 cuando las
densidades eran de 1:7 y 1:6, respectivamente, la diferencia no fue estadística (P>0,05). El
efecto de la mayor densidad 1:7, se vio reflejado en la mayor tasa de mortalidad 16,5 por
ciento, valor superior en 3,1 por ciento al obtenido con la densidad de empadre 1:6. La
mayor densidad determina una menor unidad de área por animal, determinando mayor
competencia por espacio. La mayor mortalidad se puede deber al aplastamiento de las crías
por parte de los adultos. Existe asimismo mayor competencia por el forraje, el cual es
distribuido en forma restringida.
Al evaluar la producción del lote de hembras empedradas se encontró que el IPn fue de
0,84 coas nacidas/hembra/mes y de 1,03, para la mayor y menor densidad, respectivamente.
Al destete, estos valores reflejaron el efecto de la mayor mortalidad registrada: el IPd fue de
0,70 crías destetadas/hembra/mes cuando la densidad fue de 1:7; y con 1:6 alcanzó valores
de 0,89. El área es determinante para mejorar los índices productivos de las cuyes hembras
en reproducción.
Utilización de cercas gazaperas
El primer intento de utilizar protección para los lactantes nace luego de analizar las
limitantes que tenía la crianza de cuyes, entre ellas: la alta mortalidad existente en la etapa
de lactancia. El primer trabajo se realizó diseñando una cerca semicircular que se ubicaba
en las esquinas de la poza. Brindaba protección y ofrecía disponibilidad de alimento. Los
resultados logrados se puede apreciar en el Cuadro 23.
La utilización de la gazapera permitió lograr un mayor peso de la camada al destete con alta
significación estadística (P<0,01). La mortalidad registrada cuando se provee a los lactantes
de cercas es de 7,14 por ciento, valor mucho menor al alcanzado en crianzas sin cercas.
Mejorando el manejo durante la lactancia se logra mejores pesos de las caras al destete y las
madres mantienen su peso o tienen pérdidas de peso menores (Chauca et al., 1992b).
Para mejorar el efecto de la cerca se diseñó una cerca circular que podía ubicarse al centro
de la poza, dándole un mejor acceso a la caras para protegerse y facilidad para moverse
entre las pozas. Para evaluar esta modificación en el diseño de la cerca, se registró la
producción durante seis meses (de junio a noviembre) en una granja comercial. Las coas
marcan pesos al nacimiento entre 60 y 200 g, esto repercute en la vitalidad que tienen para
sobrevivir a las adversidades que les da su medio ambiente. Se utilizaron 19 pozas de
empadre con un total de 95 hembras de primer parto. Se identificaron un total de 206 caras
nacidas que fueron destetadas a las dos semanas de edad. El peso promedio al nacimiento
del tratamiento con cerca fue de 118 ± 22,7 y del tratamiento sin cerca 117 ± 24,4. Al
destete los pesos promedios del tratamiento con cerca fueron mayores (203 + 50,2 g) que
los que no la utilizaron (190,0 ± 55,2 g): diferencias altamente significativas (P>0,01). El
efecto del uso de las cercas determina una menor mortalidad (7,87 por ciento) frente al
alcanzado en el tratamiento sin cerca ( 17,09 por ciento). Al destete, el IPd con el uso de
cerca fue de 0,68 crías destetadas/ hembra/mes y de 0,57 en el tratamiento sin cerca
(Chauca et al., 1994c).
CUADRO 24 Porcentaje de mortalidad durante la lactancia en los diferentes rangos
de peso al nacimiento
Rangos de peso Porcentaje de mortalidad
(g) Con cerca Sin cerca
70 - 80 - 23
90 - 100 10 13
110 - 120 6 19
130 - 140 13 23
150 - 160 - 8
Fuente: Chauca et al., 1994c.
CUADRO 25 Indice productivo y tamaño de la camada al nacimiento, incremento
diario y porcentual, y mortalidad al destete en diferentes alternativas de manejo 1
Crías IPn Crías al Peso al Incremento Mortalidad
2
evaluadas nacimiento nacimiento al destete3
Diario, Porcentual
Crianza de control
Familiar - - 2,66 102 ± 23,5 4,86 66,7 22,9
comercial
Familiar - - 1,86 - - - 38,6
Alternativas
Alimentación 424
en empadre
subproducto 0,81 - 119 ± 27,5 5,71 67 23 19,7
trigo
ración 18,5% 0,87 - 122 ± 27,5 5,57 6393 13,2
proteina
Alimentación
ad libitum
sin agua 192 - 2,73 ± 0,9 118 ± 37 4 4,21 49,9 12,2
con agua 100 - 2,78 ± 0,8 136 ± 19 3 5,57 57,3 9,0
Densidad 796
empadre
1:7 por 0,188 0,84 - 120 ± 26,8 5,64 65,83 16,5
m2
1:6 por 0,214 1,03 124 ± 28,7 6,21 70,16 13,4
m2
Cercas 720
gazaperas
Investigación
con
alimentación
ad libitum
sin cerca 198 2,74 ± 0,91 129 ± 27,3 4,36 47,29 141
can cerca - 2,80 ± 0,89 126 ± 29,3 5,50 61,11 71
4
con cerca 207 - 2,87 ± 0,94 137 ± 28,8 9,34 95,64 7,7
5
con cerca 109 - 2,87 ± 0,98 143 ± 27,9 9,87 96,12 2,8
Validación 206
sin cerca 0,69 - 117 ± 24,4 5,21 62,39 17,2
con cerca 0,74 - 118 ± 22,7 6,07 72,03 7,9
Tamaño de 207
camada
1 con cerca - - (12) 154 ± 10,31 93,69 (11) 8,3
39,5
2 con cerca - - (66) 156 ± 10,97 98,25 (58) 12,1
25,1
3 con cerca - - (72) 128 ± 9,23 100,96 2,8
24,4 (70)
4 con cerca - - (52)122 + 7,33 83,83 (47) 9,6
18,6
5 con cerca - - (5) 108 ± 8,49 110,40 (5)
10,7
1
En base a trabajos realizados por el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA) del
Perú.
2
IPn (índice productivo al nacimiento) = número de crías/hembra empadrada/mes.
3
Destete al 14° día.
4
Línea Perú por mitad. 5 Línea Perú por mitad al 2a parto.
CUADRO 26 Tamaño de la camada al nacimiento, incremento diario y porcentual, y
mortalidad durante la lactancia 1
Crías Crías al Peso al Incremento Mortalidad
evaluadas nacimiento nacimiento al destete:
Diario Porcentual
Invierno costa 100
± 18 °C - - - - 6,67
± 13°C - - - - 14,71
Con calor 18 3 116,2 ± 15,0 11,44 137,82 -
°C
Sin calor 13°C 3 119,3 ± 17,8 8,88 104,16 22,22
Con calor 18°C 4 125,9 ± 24,4 10,33 114,89 6,25
Sin calor 13°C 4 126,5 ± 19,5 7,83 86,61 16,67
Temperatura 234 - 138,2 ± 15,6 - - 8,0
termoneutral
Temperatura 135,3 ± 19,8 - - 12,12
invernal
Densidad 113
nutricional
Alta: 21,8 136,6 9,95 94,66 3,51
proteína y 3,7
fibra
Baja: 17,1 133,4 10,51 102,40 -
proteína y 13,5
fibra
1
En base a trabajos realizados por el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA) del
Perú.
2
Destete al 14a día,
Al evaluar la mortalidad, midiendo el efecto del peso al nacimiento, pudo apreciarse que el
uso de cerca permitió una mayor sobrevivencia de cuyes nacidos con pesos en la gama de
70-80 g, mientras en los casos donde no se utilizaron cercas, la mortalidad alcanzó el 23 por
ciento. Al analizar los incrementos de peso del nacimiento al destete, podemos apreciar
mayor incremento de peso en los animales que tuvieron disponibles las cercas. ya que los
gazapos contaron con alimento permanentemente.
En sistemas de crianza familiar-comercial, los porcentajes de mortalidad se han reducido a
14,13 por ciento suministrando alimento ad libitum a las madres. Estos valores pueden
mejorarse si se introducen técnicas de manejo que permitan proteger a las coas del atropello
y competencia por alimento y espacio con sus madres.
CUADRO 27 Pesos promedios de cuyes destetados a la primera, segunda, tercera y
cuarta semana de edad
Edad de destete Peso al nacimiento Pesos semanales Incremento total en 28
días
(g)
(semanas) (g) 1 2 3 4 (g)
Primera 120,5 158,5 213,1 258,0 335,1 214,6
Segunda 117,2 182,0 213,0 277,0 339,0 221,8
Tercera 122,5 152,2 212,7 268,5 329,2 206,7
Cuarta 111,5 165,0 214,5 248,0 309,5 198,0
Fuente: Chauca et al., 1984.
La utilización de gazaperas permitió disminuir la mortalidad durante la lactancia a 7,14 por
ciento, los pesos de la camada al destete son superiores (P<0,01). Ambas alternativas,
mejorar la alimentación y utilizar gazaperas, disminuyen los porcentajes de mortalidad
registrados bajo el sistema de crianza familiar-comercial.
Cercas gazaperas. Las cercas gazaperas pueden construirse con alambre o cualquier
material que permita separar un ambiente para las coas. Las separaciones entre alambres
tienen 4 cm para permitir el acceso a las caras. Las cercas pueden ser circulares, de 30 cm
de diámetro, o cuadradas, de 50 x 50 x 50 cm. Las primeras permiten manejar pariciones en
pozas de 1,5 x 1,0 x 0,5 m y las segundas permiten manejar la parición de un mayor
número de hembras en áreas mayores.
Durante la lactancia, cuando la temperatura ambiental es inferior a 12°C, es necesario
utilizar una fuente de calor, y aún una semana después del destete en la etapa de cría. Esta
práctica contribuye a obtener una mayor sobrevivencia (Chauca et al., 1995b).
CUADRO 28 Crecimiento de cuyes durante la cría
Proteína Fibra cruda Peso al destete Semana de edad Incremento (g)
(%) (%) 3a 4a Total Diario
17 14 270,0 343,6 413,9 143,9 10,3
1
21 5 265,9 332,9 402,7 136,8 9,8
1
3,13 Mcal/kg de energía digestible (ED).
CUADRO 29 Pesos, incrementos y consumo en etapa de cría de cuyes alimentados con
dos niveles de densidad nutricional
Ración 1 Ración 2
Densidad nutricional hoja 1 Densidad nutricional alta 2
Consumo total (g/animal)
Materia seca 548,0 a 419,0 b
Proteína 96,5 a 84,6 b
Fibra 99,6 a 47,2 b
Consumo diario (g)
Materia Seca 39,1 a 29,9 b
Proteína 6,9 6,0
Fibra 7,1 3,4
Peso (g)
2 semanas (edad destete) 270,0 a 265,9 a
3 semanas (cría 1 semana) 343,6 a 332,9 b
4 semanas (cría 2 semanas) 413,9 a 402,7 a
Incremento
Total 143,9a 136,8a
Diario 10,3 a 9,8 a
Conversión alimenticia 3 3,81 3,06
1
17 por ciento de proteína y 14 por ciento de fibra.
2
21 por ciento de proteína y 5 por ciento de fibra.
3
Conversión alimenticia: materia seca consumida/incremento de peso vivo.
Nota: Las letras diferentes indican valores estadísticamente diferentes.
Fuente: Ordoñez, 1997.
Destete
Esta práctica representa la cosecha del productor de cuyes, ya que debe recoger a las crías
de las pozas de sus madres. Cuando se tema un menor conocimiento de la crianza, en las
décadas del 60-70, el destete se realizaba a las cuatro semanas de edad, registrándose altos
porcentajes de mortalidad. Esto aparentemente producido por un mal manejo en la
alimentación y la alta densidad que tenían que soportar las pozas de empadre. Otro
inconveniente del destete tardío era la posibilidad de tener preñeces prematuras.
Para mejorar la sobrevivencia de los lactantes, el destete debe realizarse precozmente. Este
se realiza a las dos semanas de edad, pudiendo hacerlo a la semana sin detrimento del
crecimiento del lactante (Chauca et al., 1984). Puede generarse en las madres mastitis por
la mayor producción láctea presente hasta 11 días después del parto. El número de crías por
camada influye en el peso y sobrevivencia de los lactantes.
La edad de destete tiene efecto sobre el peso a los 93 días, los destetados precozmente,
alcanzan pesos mayores. Los destetes realizados a las 7, 14 y 21 días muestran crecimientos
iguales hasta el destete, a los 93 días el peso alcanzado por los destetados a los 7 días es de
754 g, mientras que los destetados a los 14 y 21 días alcanzan 727 y 635 g, respectivamente
(Aliaga, 1976).
Para evaluar el efecto del tiempo de lactancia sobre el peso de la siguiente camada se
evaluaron dos partos. El tiempo de lactancia fue de 7, 14, y 21 días. El peso promedio de
las dos camadas destetadas a los 7, 14 y 21 días fue de 121,8 g, 126,1 g y 1 19,4 g,
respectivamente. El peso promedio del primer parto es de 122,3 g y del segundo de 122,6 g.
Al análisis de variancia del peso de nacimiento no resultó significativo, lo que demuestra
que la edad de destete no influye en el peso al nacimiento de las futuras camadas (Aliaga,
1976).
Para realizar el destete debe considerarse el efecto del medio ambiente, en lugares de
climas fríos se retraza una semana para que la madre les proporcione calor. Esto para el
caso de crianzas familiares o familiar comercial desarrolladas en climas fríos (Zaldívar et
al., 1990).
Recría I o cría
Esta etapa considera los cuyes desde el destete hasta la 4a semana de edad. Después del
destete, se los agrupa en lotes de 200 30 en pozas de 1,5 x 2,0 x 0,45 m. El sexaje se realiza
concluida esta etapa, para iniciar la recría. En crianzas comerciales, se agrupan lotes de 60
destetados en pozas de 3,0 x 2,0 x 0,45 m. Los gazapos deben recibir una alimentación con
porcentajes altos de proteína (17 por ciento). Se logran incrementos diarios de peso entre
9,32 y 10,45 g/animal/día (Augustin et al., 1984). Manejando esta etapa con raciones de
alta energía y con cuyes mejorados se alcanzan incrementos de 15 g diarios (Ordoñez,
1997).
En la etapa de recría I ó cría los gazapos alcanzan a triplicar su peso de nacimiento por lo
que debe suministrárseles raciones de calidad. Al evaluar dos raciones con alta y baja
densidad nutricional se han logrado resultados que muestran que debe continuar
investigándose en esta etapa productiva para maximizar el crecimiento. Durante este
período los animales incrementan el 55 por ciento del peso de destete. En la 1 a semana el
incremento fue del 28 por ciento y en la 2a semana del 27 por ciento. Durante esta etapa los
machos tuvieron pesos e incrementos de peso estadísticamente superiores (P<0,05) a los de
las hembras (Ordoñez, 1997).
Consumo de alimento
La regulación del consumo voluntario lo realiza el cuy en base al nivel energético de la
ración. Una ración más concentrada nutricionalmente en carbohidratos, grasas y proteínas
determinan un menor consumo. La diferencia en consumos puede deberse a factores
palatables; sin embargo, no existen pruebas que indiquen que la mayor o menor
palatabilidad de una ración tenga efecto sobre el consumo de alimento a largo plazo
(McDonald et al., 1981).
Después del destete, el consumo de alimento se incrementa de la 1 a a la 2a semana en un
25,3 por ciento, este incremento se debe a que un animal en crecimiento consume
gradualmente más alimento. Los lactantes, al ser destetados, incrementan su consumo como
compensación a la falta de leche materna (Ordoñez, 1997).
En el período de recría I o cría, la ración de baja densidad nutricional proporcionó similares
pesos e incrementos de peso que la de alta densidad, pero un mayor consumo de MS total.
Los valores de conversión alimenticia durante las dos semanas de cría son mejores que los
logrados por otros investigadores que trabajaron con restricción de forraje (Saravia et al.,
1994a; Rivas, 1995), pudiéndose validar la efectividad del forraje restringido en la mejora
de la conversión alimenticia y, en general, de los parámetros nutricionales. La conversión
alimenticia se mejora cuando la ración está preparada con insumos de mejor digestibilidad
y con mejor densidad nutricional.
El porcentaje de mortalidad durante la etapa de cría es de 2,06 por ciento, después de la 4a
semana las posibilidades de sobrevivencia son mayores.
Sexaje
Concluida la etapa de cría debe sexarse a los gazapos y agruparlos en lotes menores de 10
machos o 15 hembras. A simple vista no es posible diferenciar los sexos, debe cogerse al
animal y revisarse los genitales. Una presión en la zona inguinal permite la salida del pene
en el macho y una hendidura en las hembras.
Recría II o engorde
Esta etapa se inicia a partir de la 4a semana de edad hasta la edad de comercialización que
está entre la 9a o 10a semana de edad. Se deberá ubicar lotes uniformes en edad, tamaño y
sexo. Responden bien a dietas con alta energía y baja proteína (14 por ciento) Muchos
productores de cuyes utilizan el afrecho de trigo como suplemento al forraje. No debe
prolongarse esta etapa para evitar peleas entre machos, las heridas que se hacen malogran la
carcaza. Estos cuyes que salen al mercado son los llamados «parrilleros»; no debe
prolongarse la recría para que no se presente engrosamiento en la carcaza.
Después de iniciada la recría no debe reagruparse animales porque se inician peleas, con la
consiguiente merma del crecimiento de los animales. En granjas comerciales, al inicio de
esta etapa, se castran los cuyes machos (Moncayo, 1992).
Los lotes deben ser homogéneos y manejarse en áreas apropiadas; se recomienda manejar
entre 8 y 10 cuyes en áreas por animal de 1 000-1 250 cm 2 (Humala, 1971; Augustin,
1973).
Los factores que afectan el crecimiento de los cuyes en recría son el nutricional y el clima.
Cuando los cuyes se mantienen subalimentados es necesario someterlos a un período de
acabado que nunca debe ser mayor a 2 semanas (Chauca, 1993a). De acuerdo a la densidad
nutricional de las raciones, los cuyes pueden alcanzar incrementos diarios promedios
durante las dos semanas de 12,32 g/animal/día. Es indudable que en la 1 a semana los
incrementos fueron entre 15 y 18 g/animal/día, como respuesta al tratamiento
compensatorio, a la hidratación rápida y al suministro de forraje y mejor ración.
Capitulo 3 Instalaciones
Para que las instalaciones satisfagan las exigencias de una especie, deben diseñarse de
forma tal que permitan controlar la temperatura, humedad y movimiento del aire. Los cuyes
a pesar de considerarse una especie rústica, son susceptibles a enfermedades respiratorias,
siendo más tolerantes al frío que al calor. Su cuerpo conserva bien el calor pero la
disipación del mismo es muy deficiente.
Las instalaciones deben proteger a los cuyes del frío y calor excesivos, lluvia y corrientes
de aire, tener buena iluminación y buena ventilación; para lograr este propósito es necesario
hacer una selección correcta del lugar donde se van a ubicar las instalaciones y de los
materiales que deben usarse para su construcción. Al seleccionar el lugar correcto debe
tenerse en cuenta la cercanía a las vías de acceso, donde no se produzcan inundaciones y
que permita futuras ampliaciones. La ubicación de las pozas dentro del galpón debe dejar
corredores para facilitar el manejo, la distribución de alimento y la limpieza.
La mayor parte de la literatura registra que la temperatura óptima está en la gama de 18 a
24°C. Cuando las temperaturas son superiores a 34°C, se presenta postración por calor.
Exponiendo los cuyes a la acción directa de los rayos del sol se presentan daños
irreversibles y sobreviene la muerte en no más de 20 minutos. Las más susceptibles son las
hembras con preñez avanzada. Las altas temperaturas ambientales afectan la fertilidad en
los cuyes machos. Debe considerarse que el número de animales por grupo y por ambiente
modifican la temperatura interna variando muchas veces la temperatura óptima planteada.
Debe considerarse la zona en la que será ubicado el criadero para determinar el material a
utilizarse en la construcción de los galpones. En climas calurosos las instalaciones deben
tener buena ventilación y la altura del techo debe ser mayor y construida con un material
que disipe el calor. En climas fríos, por el contrario, debe tratarse de conservar el calor pero
sin perder las condiciones de ventilación y luminosidad adecuadas. La humedad relativa
ideal está alrededor del 50 por ciento, a estos niveles es menor la sobrevivencia de los
microorganismos patógenos. En la crianza desarrolla da en ambientes con humedad relativa
mayor se presentan problemas respiratorios con mayor frecuencia.
El hábitat normal de los cuyes ha sido la sierra andina, donde existen variaciones de
temperatura muy marcadas entre el día y la noche. La supervivencia y desarrollo de la
especie ha dependido de la forma y el lugar de crianza. Los materiales utilizados en la
construcción de las viviendas, el calor del fogón, el humo que utilizan tienen explicaciones
y fundamentos que deben ser analizados antes de diseñar instalaciones de cuyes para la
sierra andina.
La experiencia en lugares tropicales es limitada, ya que no es una especie que haya tenido
un desarrollo significativo en ese tipo de medio ambiente. En el Perú, el efecto migratorio
de los pobladores de sierra a la selva ha traído como consecuencia la presencia allí de esta
especie para el consumo de su carne. La aclimatación de los mismos se ha producido
debido a su capacidad de adaptación a diferentes medios ecológicos, así como a la
adecuación de los ambientes para su crianza.
Los cuyes son animales que se han criado en otras partes del mundo como animal de
laboratorio y, por ende, se los cría enjaulas ubicadas dentro de ambientes controlados. Bajo
estas condiciones especiales se recomiendan diferentes áreas de acuerdo al tamaño de los
animales que, por consiguiente, no pueden ser utilizadas para la crianza de cuyes como
animales productores de carne.
Crianza de cuyes con fines cárnicos
En nuestro país y en otros países andinos se ha desarrollado la crianza de cuyes como
animales proveedores de carne para la familia y, por lo general, sin proporcionarles un
ambiente adecuado que permita un mejor manejo.
Los primeros trabajos realizados en el Perú estuvieron orientados a comparar el sistema de
crianza de cuyes en baterías con el sistema de pozas. Este último sistema tuvo como
finalidad separar los momentos de reproducción, cría y engorde. El sistema de pozas, si
bien requiere de mayor disponibilidad de área techada, tiene sus ventajas:
· fácil de preparar y su construcción es de bajo costo porque se pueden fabricar de
cualquier material disponible en la zona;
· permite separar a los cuyes por clases, edad y sexo;
· facilita el manejo de reproductores y control de producción mediante el registro de
destetados;
· elimina la competencia por alimento porque no se crían juntos cuyes chicos y
grandes;
· aísla los casos de mortalidad, evitando el contagio de todos los animales;
· permite almacenar las excretas para poder utilizarlas en mayor volumen para el
reciclaje o como abono orgánico.
La mayor parte de los centros de investigación iniciaron sus estudios desarrollando la
crianza en baterías. Se encontraron serios inconvenientes en el manejo por el tipo de
alimentación a que eran sometidos y por el genotipo de animales, éstos eran de
temperamento nervioso. Las baterías requieren mayor uso de mano de obra, se tiene menor
visibilidad de los animales y mayor frecuencia de accidentes en las crías por fractura y en
las madres hay mayor incidencia de mastitis y en casos extremos el seccionamiento de los
pezones.
Para evaluar el crecimiento de cuyes machos recriados en baterías y en pozas se utilizó un
área disponible por animal de 600 cm2. No se encontró diferencias estadísticas para los
pesos finales en ambos sistemas de crianza. Los crecimientos marginales de peso fueron
superiores en los animales criados en pozas (880 g) que para los criados en jaulas (761 g).
El consumo de alimento balanceado por animal mantenido en jaulas fue superior en 7,2 por
ciento a los criados en pozas, lo que determinó una conversión alimenticia de 7,76 y 6,51
para los sistemas de crianza en jaulas y pozas, respectivamente. Otro factor que se pudo
medir fue la incidencia de la dermatitis micótica: las lesiones mayores se registraron en los
cuyes criados en baterías con un 57,5 por ciento de incidencia, mientras que en los criados
con el sistema de pozas se registró únicamente el 17,5 por ciento, lo cual se explica por la
menor ventilación y poca luminosidad que caracterizaba al microambiente generado en el
sistema de crianza en jaulas. Debe considerarse como un factor importante el medio
ambiente donde se desarrolló la crianza: la humedad relativa en la costa central es alta y
esto juega un papel determinante en la incidencia de lesiones fungosas (Muscari et al.,
1989).
El manejo de los cuyes en baterías presenta mayor dificultad y requiere mayor tiempo para
proporcionar el alimento y para realizar la limpieza, que fue casi tres veces superior al
utilizado en la misma faena para criar similar número de cuyes con el sistema de pozas. La
ventaja de la crianza en jaulas radica en una mayor utilización del espacio, lo que permite
un ahorro del 80 por ciento del área techada; sin embargo, esta ventaja debe ser contrastada
con los costos de mano de obra, sanidad, pérdida de alimento y mortalidad que es superior
en un 5 por ciento a las mortalidades registradas en la recría en pozas. La docilidad de los
animales, lograda por el mejoramiento genético, ha permitido retamar la opción de realizar
la recua en baterías. Los animales deben permanecer en ellas no más de 6 semanas. En la
crianza periurbana, por limitación de espacio, se está optando por el manejo de cuyes en
baterías.
La evaluación de la crianza en jaulas y pozas en la etapa reproductiva, se encontró que el
peso total de las coas nacidas de 20 cuyes hembras mantenidas en cada sistema evaluado
durante ocho meses, fue de 7 740 g de crías nacidas, en el sistema de jaulas, y de 9 170 g
con las hembras empedradas en pozas. El mayor peso obtenido en el sistema de pozas fue
consecuencia de un mayor número de partos (36) con respecto a los logrados con las
hembras empedradas en jaulas (31 partos). La mortalidad desde el nacimiento hasta el
destete fue mayor en el sistema de jaulas (15,23 por ciento) que en el sistema de pozas
(9,63 por ciento). Esto hace suponer que la mayor mortalidad fue debida a la mayor
dificultad en el manejo de los recién nacidos, y probablemente por el piso de malla de
alambre que no permitió un buen control de la temperatura sobre todo en lugares donde las
temperaturas ambientales son bajas. El peso de las madres manejadas en pozas fue
ligeramente superior al logrado en jaulas, igualmente iniciaron sus partos antes y se registro
un mayor número de partos.
Areas utilizadas en la crianza de cuyes
Diversas instituciones e investigadores recomiendan diferentes áreas por cuy como animal
de laboratorio. El área en los bioterios está en función del peso de los animales. Para los
cuyes con pesos entre 100 y 250 g se recomienda 277 cm2 por animal. Cuando se
incrementa el peso de los animales en 100 g el área se incrementa a 374 cm2 por animal y
para los cuyes que superaban los 350 g se requiere por animal 652 cm2. Debe considerarse
que los cuyes adultos no superan los 500 g en el bioterio del Institute of Laboratory Animal
Research (1972). Los cuyes manejados en bioterios son de tamaño pequeño, por lo que las
áreas que recomiendan diferentes investigadores difieren a las que se utilizan para los cuyes
productores de carne.
Los cuyes productores de carne son de mayor tamaño, por lo que exigen una mayor área
por animal. Estos son criados en pozas, las mismas que pueden estar construidas con los
materiales disponibles en la zona donde se construye el galpón. Los tipos de pozas que
deben mantenerse en un galpón son las siguientes:
· Pozas de empadre. La tercera parte del galpón debe albergar al plantel de
reproductores. Las pozas son de 1,5 x 1 x 0,45 m.
· Pozas para machos reproductores en prueba o reserva. El galpón debe considerar
que debe mantenerse en reserva una cantidad equivalente al 5 por ciento de machos
en producción. Las pozas son de 0,5 x 1 x 0,45m.
· Pozas de descarte de reproductoras. Para el momento de saca de reproductoras se
separa a las hembras con preñez avanzada para que paran antes de destinarlas al
sacrificio. Se ubica a 30 hembras en pozas de 3 x 2 x 0,45 m.
· Pozas para cría. Albergan a cuyes destetados con 2 a 4 semanas de edad. Los
grupos formados son de 25 cuyes en pozas de 1,5 x 1 x 0,45 m.
· Pozas de recua. Albergan a 10 cuyes machos ó 15 hembras de 4 a 9 semanas en
pozas de 1,5 x 1 x 0,45 m.
CUADRO 30 Area recomendada para cuyes de bioterios
Fuente (m2) Año Area por cuy
Adulto2 Destete
Journal of Medical Education 1960 0,1524 -
Smith 1962 0,1115 -
Dpto. Agricultura de Estados Unidos 1963 0,1160 0,0524
Lane 1963 0,1000 -
Jones 1966 0,1150 -
OPS 1968 0,0480 -
Compañía Hoeltge 1970 0,0900 0,0524
1
Citados por Humala. 1971 y Augustín, 1973.
2
500 gramos.
CUADRO 31 Areas recomendadas para cuyes productores de carne
País Autor Año Area (m2/animal) Clase
Bolivia Cahill et al. 1995 0,2500 empadre
0,1950 recría
1
Colombia Otero 1971 0,0975 recría
Ortegón 1987 0,1429 empadre
Ecuador Moncayo 1992 0,1250 empadre b
0,1667 empadre c
0,2000 empadre d
0,0866 recría
0,1000 engorde
Esquivel 1994 0,1364 empadre
0,0327 recría
Perú Humala 1971 0,1300 recría
Montesinos 1972 0,0899 recría
Vaccaro et al. 1968 0,1000 empadre
Zaldívar et al. 1977 0,1364 empadre
Chauca 1993a 0,1875 empadre d
Zaldívar y Chauca 1975 0,1000 recría
0,0600 cría
Moreno 1989 0,1091 empadre a
1
Citado por Ortegón y Morales, 1987.
Nota: Pesos de las hembras: a 0.8 kg: b 1,1 kg; c 1,5 kg; d 2,2 kg.
En la década del 70 en el Perú se recomendaba usar pozas de 1 x 1 m para 10 a 12 hembras
en empadre (0,1000 m2/animal). En este mismo espacio se podio albergar de 12 a 15 cuyes
de uno a dos meses, y 10 animales de dos a tres meses de edad. Pozas de 0,50 x 0,50 eran
recomendadas para una hembra y sus crías (Vaccaro et al., 1968; Zaldívar et al., 1977).
Los trabajos de mejoramiento genético han logrado mejorar el tamaño de los animales,
razón por la que se ha tenido que modificar el área que se utilizaba para la etapa
reproductiva. El tamaño de poza recomendada es de 1,5 x 1,0 x 0,45 m, para 7 u 8 hembras
en empadre más sus crías hasta la edad del destete (0,1875 m2). El mismo tamaño de poza
puede albergar entre 10 y 15 cuyes de recría (Chauca, 1993a).
Consideraciones para la instalación de una granja de cuyes
Para la instalación de una granja de cuyes debe hacerse un análisis previo del medio
ambiente que rodea el área elegido. Considerar el clima, disponibilidad de forraje, cercanía
al mercado, entre otros factores.
Cualquiera sea el nivel de producción, antes de instalar una granja deben tomarse en cuenta
aspectos como clima, disponibilidad de recursos alimentarios y de mano de obra
especializada, disponibilidad de reproductores de buena calidad, potencialidades del
mercado y facilidades de acceso para la comercialización.
Clima
Uno de los factores naturales más importantes del medio ambiente que debe considerarse es
el clima, ya que afecta al individuo tanto en forma directa como indirecta. Al animal debe
mantenérsele en un ambiente cuya temperatura le permita vivir sin estar expuesto ni al frío
ni al calor excesivos. Así podrá utilizar el alimento que ingiere no sólo para producir o
perder calor, sino para mantener un funcionamiento normal de su organismo y poder
producir eficientemente. A este ambiente se le denomina «ambiente termoneutral». El
clima determina los cultivos que se producen en una región como consecuencia de la
temperatura, lluvia, viento, humedad, entre otros factores. De acuerdo al clima se tiene que
diseñar el tipo de galpón a construirse y la ubicación del mismo.
Climas aparentes para la crianza de cuyes (Chauca, 1993b):
· Tropical -+ los 12 meses del año a temperaturas de +20°C
· Subtropical ++ de 4 a 11 meses temperaturas de +20°C y de 1 a 8 meses entre 10 y 20°C
· Templado ++ los 12 meses entre 10 y 20 °C
· Fríos +- de 1 a 4 meses temperaturas entre 10 y 20°C y de 8 a 11 meses de -10°C
· Montañoso baja presión parcial de oxígeno, baja temperatura ambiental, baja humedad,
baja polución y alta radiación
· Oceánico muy poca variación en la temperatura ambiental diaria y estacional, gran
reflexión solar y gran turbulencia
Alimento disponible
El forraje y los subproductos agrícolas son la base de la alimentación de los cuyes, por lo
que es necesario considerar un área agrícola anexa a la crianza. El tamaño de la granja está
en función de la disponibilidad de forraje y si existen insumos que permitan formular una
ración balanceada. Si se tiene la posibilidad de suplementar a los animales, los suministros
de forraje pueden ser menores y así manejar una mayor población de cuyes.
Estudio de mercado
El tamaño de la granja estará dada por la disponibilidad de recursos necesarios para la
producción como por la demanda del producto. La ubicación debe estar cerca de los lugares
de distribución de los cuyes, sea como reproductores que como carne. La demanda de
reproductores depende de la base genética que tengan los animales del plantel y del
prestigio alcanzado por la granja en la zona.
Consignar la información sobre productores de cuyes, precios, costos de producción y
características del consumidor. El estudio de mercado debe realizarse para estimar los
volúmenes de producción. Un error de estimación puede llevar la empresa al fracaso, ya
que con el producto difícilmente puede hacerse ajustes.
Mano de obra especializada
La necesidad de mano de obra dependerá del tipo y tamaño de la explotación que se desee
desarrollar. Una explotación familiar-comercial o comercial de cuyes requiere de personal
para el manejo de los animales y de los cultivos. Los cuyes deben ser manejados por una
persona entrenada para este fin, que lleve con eficiencia los registros de la producción, con
el fin de detectar a los animales improductivos. La eliminación de los animales
improductivos del plantel permitirá tener buenos índices productivos.
Disponibilidad de reproductores
Para iniciar una crianza se deben adquirir reproductores en lugares de prestigio para
garantizar la productividad de los genotipos. Un error en la elección inicial tarda en
corregirse. El crecimiento de la granja puede ser paulatino, adquiriendo la tercera parte de
la población de reproductoras y desarrollando a partir de ellas la población. Conviene
comenzar siempre con cuyes de recría para aprovechar toda su vida productiva. El plantel
inicial debe estar conformado con hembras de 6 a 8 semanas de edad, o de 500 a 600 g de
peso.
Facilidad de vías de acceso
El lugar donde debe instalarse la granja debe estar cerca a vías de acceso que permita el
ingreso de insumos necesarios para la producción, la salida de los cuyes al mercado y el
desplazamiento del personal. Considerar la ubicación de los servicios básicos, tales como
las líneas de energía, agua y desagüe.
Capítulo 4 Nutrición y alimentación
Conocimientos básicos de anatomía y fisiología digestiva
La fisiología digestiva estudia los mecanismos que se encargan de transferir nutrientes
orgánicos e inorgánicos del medio ambiente al medio interno, para luego ser conducidos
por el sistema circulatorio a cada una de las células del organismo. Es un proceso bastante
complejo que comprende la ingestión, la digestión y la absorción de nutrientes y el
desplazamiento de estos a lo largo del tracto digestivo (Chauca, 1993a).
El cuy, especie herbívora monogástrica, tiene un estómago donde inicia su digestión
enzimática y un ciego funcional donde se realiza la fermentación bacteriana; su mayor o
menor actividad depende de la composición de la ración. Realiza cecotrófia para reutilizar
el nitrógeno, lo que permite un buen comportamiento productivo con raciones de niveles
bajos o medios de proteína.
El cuy esta clasificado según su anatomía gastrointestinal como fermentador post-gástrico
debido a los microorganismos que posee a nivel del ciego. El movimiento de la ingesta a
través del estómago e intestino delgado es rápido, no demora más de dos horas en llegar la
mayor parte de la ingesta al ciego (Reid, 1948, citado por Gómez y Vergara, 1993). Sin
embargo el pasaje por el ciego es más lento pudiendo permanecer en el parcialmente por 48
horas. Se conoce que la celulosa en la dieta retarda los movimientos del contenido intestinal
permitiendo una mayor eficiencia en la absorción de nutrientes, siendo en el ciego e
intestino grueso donde se realiza la absorción de los ácidos grasos de cadenas cortas. La
absorción de los otros nutrientes se realiza en el estómago e intestino delgado incluyendo
los ácidos grasos de cadenas largas. El ciego de los cuyes es un órgano grande que
constituye cerca del 15 por ciento del peso total (Hagan y Robison, 1953, citado por Gómez
y Vergara, 1993).
CUADRO 32 Clasificación de los animales según su anatomía gastrointestinal
Clase Especie Hábito alimenticio
Fermentadores pregástricos
Rumiantes vacuno, ovino herbívoro de pasto
antílope, camello herbívoro selectivo
No rumiantes hámster, ratón de campo herbívoro selectivo
canguro, hipopótamo herbívoro de pasto y selectivo
Fermentadores postgástricos
Cecales capibara herbívoro de pasto
conejo herbívoro selectivo
cuy herbívoro
rata omnívoro
Colónicos
saculados caballo, cebra herbívoro de pasto
no saculados perro, gato carnívoro
Fuente: Van Soest, 1991, citado por Gómez y Vergara, 1993.
La flora bacteriana existente en el ciego permite un buen aprovechamiento de la fibra
(Reid, 1958, citado por Gómez y Vergara, 1993). La producción de ácidos grasos volátiles,
síntesis de proteína microbial y vitaminas del complejo B la realizan microorganismos, en
su mayoría bacterias gram-positivas, que pueden contribuir a cubrir sus requerimientos
nutricionales por la reutilización del nitrógeno través de la cecotrófia, que consiste en la
ingestión de las cagarrutas (Holstenius y Bjomhag, 1985, citado por Caballero, 1992).
El ciego de los cuyes es menos eficiente que el rumen debido a que los microorganismos se
multiplican en un punto que sobrepasa al de la acción de las enzimas proteolíticas. A pesar
de que el tiempo de multiplicación de los microorganismos del ciego es mayor que la
retención del alimento, esta especie lo resuelve por mecanismos que aumentan su
permanencia y en consecuencia la utilización de la digesta (Gómez y Vergara, 1993).
CUADRO 33 Capacidad fermentativa en porcentaje del total del tracto digestivo
Especie Retículo rumen Ciego Colon y recto Total
Vacuno 64 5 58 75
Ovino 71 8 4 83
Caballo - 15 54 69
Cerdo - 15 54 69
Cuy - 46 20 66
Conejo - 43 8 51
Gato - - 16 16
Fuente: Parra, 1978, citado por Gómez y Vergara, 1993.
Necesidades nutritivas de cuyes
La nutrición juega un rol muy importante en toda explotación pecuaria, el adecuado
suministro de nutrientes conlleva a una mejor producción. El conocimiento de los
requerimientos nutritivos de los cuyes nos permitirá poder elaborar raciones balanceadas
que logren satisfacer las necesidades de mantenimiento, crecimiento y producción. Aún no
han sido determinados los requerimientos nutritivos de los cuyes productores de carne en
sus diferentes estadios fisiológicos.
Al igual que en otros animales, los nutrientes requeridos por el cuy son: agua, proteína
(aminoácidos), fibra, energía, ácidos grasos esenciales, minerales y vitaminas. Los
requerimientos dependen de la edad, estado fisiológico, genotipo y medio ambiente donde
se desarrolle la crianza.
Los requerimientos para cuyes en crecimiento recomendados por el Consejo Nacional de
Investigaciones de Estados Unidos (NRC, 1978), para animales de laboratorio vienen
siendo utilizados en los cuyes productores de carne.
Mejorando el nivel nutricional de los cuyes se puede intensificar su crianza de tal modo de
aprovechar su precocidad, prolificidad, así como su habilidad reproductiva. Los cuyes
como productores de carne precisan del suministro de una alimentación completa y bien
equilibrada que no se logra si se suministra únicamente forraje, a pesar que el cuy tiene una
gran capacidad de consumo. Solamente con una leguminosa como la alfalfa proporcionada
en cantidades ad libitum podría conseguirse buenos crecimientos así como resultados
óptimos en hembras en producción.
Se han realizado diferentes investigaciones tendentes a determinar los requerimientos
nutricionales necesarios para lograr mayores crecimientos Estos han sido realizados con la
finalidad de encontrar los porcentajes adecuados de proteína así como los niveles de
energía. Por su sistema digestivo el régimen alimenticio que reciben los cuyes es a base de
forraje más un suplemento. El aporte de nutrientes proporcionado por el forraje depende de
diferentes factores, entre ellos: la especie del forraje, su estado de maduración, época de
corte, entre otros.
CUADRO 34 Requerimiento nutritivo de cuyes
Nutrientes Unidad Etapa
Gestación Lactancia Crecimiento
Proteínas (%) 18 18-22 13-17
ED1 (kcal/kg) 2 800 3 000 2 800
Fibra (%) 8-17 8-17 10
Calcio (%) 1,4 1,4 0,8-1,0
Fósforo (%) 0,8 0,8 0,4 0,7
Magnesio (%) 0,1-0,3 0,1 0,3 0,1 0,3
Potasio (%) 0,5-1,4 0,5-1,4 0,5-1,4
Vitamina C (mg) 200 200 200
1
Energía digestible.
Fuente: Nutrient requirements of laboratory animals. 1990. Universidad de Nariño, Pasto
(Colombia). citado por Caycedo, 1992.
Proteína
Las proteínas constituyen el principal componente de la mayor parte de los tejidos, la
formación de cada uno de ellos requiere de su aporte, dependiendo más de la calidad que de
la cantidad que se ingiere. Existen aminoácidos esenciales que se deben suministrar a los
monogástricos a través de diferentes insumos ya que no pueden ser sintetizados.
El suministro inadecuado de proteína, tiene como consecuencia un menor peso al
nacimiento, escaso crecimiento, baja en la producción de leche, baja fertilidad y menor
eficiencia de utilización del alimento. Para cuyes manejados en bioterios, la literatura
señala que el requerimiento de proteína es del 20 por ciento, siempre que esté compuesta
por más de dos fuentes proteicas. Este valor se incrementa a 30 ó 35 por ciento, si se
suministra proteínas simples tales como caseína o soya, fuentes proteicas que pueden
mejorarse con la adición de aminoácidos. Para el caso de la caseína con L-arginina (1 por
ciento en la dieta) o para el caso de la soya con DL-metionina (0,5 por ciento en la dieta)
(NRC, 1978).
Estudios realizados, para evaluar niveles bajos (14 por ciento) y altos (28 por ciento) de
proteína en raciones para crecimiento, señalan mayores ganancias de peso, aumento en el
consumo y más eficiencia en los cuyes que recibieron las raciones con menores niveles
proteicas (Wheat et al., 1962). Porcentajes menores de 10 por ciento, producen pérdidas de
peso, siendo menor a medida que se incrementa el nivel de vitamina C. El crecimiento de
los cuyes entre el destete y las 4 semanas de edad es rápido, por lo que ha sido necesario
evaluar el nivel de proteína que requieren las raciones. Al evaluar raciones heteroproteicas,
con niveles entre 13 y 25 por ciento, no se encuentra diferencia estadística (P<0,01) para
los incrementos totales (Augustin et al., 1984). Es imprescindible considerar la calidad de
la proteína, por lo que es necesario hacer siempre una ración con insumos alimenticios de
fuentes proteicas de origen animal y vegetal. De esta manera se consigue un balance natural
de aminoácidos que le permiten un buen desarrollo. Las fuentes proteicas utilizadas en la
preparación de las raciones fueron alfalfa, soya y harina de pescado. Este último insumo
nunca en niveles superiores al 2 por ciento. Los resultados registrados por otros autores en
la etapa de cría son similares a los de la etapa de recría (Pino, 1970; Mercado et al. 1974).
Esto deja abierta la posibilidad de continuar los estudios de la función de la actividad
cecotrófica en la nutrición de los cuyes. Los estudios para determinar los requerimientos de
aminoácidos en cuyes como animal productor de carne se hacen necesarios.
Utilizando el residuo de cervecería seco (RCS) en la preparación de raciones para cuyes, se
han logrado balancear raciones con 19,94,20,20 y 22,56 por ciento de proteína con
inclusión de 15, 30 y 45 por ciento de RCS. Con el nivel de 15 por ciento de RCS (19,94
por ciento de proteína) se obtuvo mayor ganancia de peso, siendo estadísticamente similar
con el nivel de 30 por ciento (20,20 por ciento de proteína) y superior al de 45 por ciento de
RCS (22,56 por ciento de proteína). Las mayores ganancias de peso (711 y 675 g) fueron
logradas con los niveles de 20 por ciento proteína (15 y 30 por ciento de RCS) frente a la
ganancia (527 g) lograda con 22,56 por ciento de proteína. Las ganancias diarias fueron de
17, 16, 15 g/animal/día. Los consumos totales de proteína fueron de 412,405 y 438 g
durante 42 días. Los consumos y las ganancias están relacionadas con la cantidad y calidad
de la proteína ingerida, es decir, por la disponibilidad de aminoácidos. Las raciones fueron
preparadas con maíz en niveles entre 7 y 17 por ciento, torta de soya entre 3 y 14 por
ciento, subproducto de trigo entre 38 y 50 por ciento y RCS entre 15 y 45 por ciento.
Además se utilizó igual en todas las raciones, CaCO3 al 2 por ciento, sal 0,3 por ciento y
como ligante para el peletizado 4 por ciento de melaza. Los rendimientos de carcasa fueron
de 72,64, 72,72 y 70,88 por ciento. En el presente trabajo se alcanzó el kilogramo de peso
vivo a las 8 semanas de edad, esto con cuyes de líneas precoces (L1.96.75) producidas por
el INIA del Perú (Cerna, 1997).
CUADRO 35 Evaluación de diferentes niveles de proteína en raciones para cuyes
destetados precozmente
Proteína en la ración
(porcentaje)
13 17 20 25
Consumo materia seca (g)
Concentrado 268,30 258,30 303,80 287,60
Forraje 488,80 490,20 484,00 486,20
Total 757,10 748,50 787,80 773,80
Incremento peso (g) 198,90 195,90 199,20 219,40
Conversión alimenticia 3,81 3,82 3,96 3,53
Proteína consumida (g)
Concentrado 34,88 43,91 60,76 71,90
Forraje 96,88 97,18 95,93 96,36
Consumo proteínas/día (g) 6,27 6,72 7,48 8,01
Incremento peso/día (g) 9,47 9,33 9,49 10,45
Nota: Edad del destete: 7 días; periodo experimental: 21 días.
Cuando la alimentación es mixta, la proteína la obtiene por el consumo de la ración
balanceada y el forraje; si es una leguminosa la respuesta en crecimiento es superior al
logrado con gramíneas. La baja calidad de un forraje fuerza al animal a un mayor consumo
de concentrado para satisfacer sus requerimientos. El consumo total de MS es similar
cuando consumen alfalfa (Medicago sativa) o pasto elefante (Pennisetum purpureum) más
concentrado, el aporte de MS de la alfalfa es 1,636 kg y el del concentrado 1,131 kg. Los
consumos de pasto elefante tienen un menor aporte, el cual es compensado con un mayor
consumo de MS aportada por el concentrado (Cuadro 36).
Con raciones de 18,35 por ciento de proteína y 3,32 Mcal de ED/kg se logran mayor
crecimiento, buena conversión alimenticia y menor costo. El peso de comercialización (778
g), se alcanza a las 7 semanas de edad. Se obtuvo incrementos promedios diarios de 15,32
g/animal (Saravia et al., 1994a).
CUADRO 36 Evaluación del crecimiento de cuyes alimentados con alfalfa (Medicago
sativa) y pasto elefante (Pennisetum purpureum)
Alfalfa Pasto elefante
Consumo materia seca (g)
Concentrado 1 131 1 622
Forraje 1 636 1 117
Total 2 7670 2 739
Incremento peso (g) 481 453
Conversión alimenticia 5,75 6,04
Proteína consumida (g)
Concentrado 192,1 275,7
Forraje 323,9 74,9
Total 516,0 350,6
Consumo proteínas/día (g) 9,21 6,27
Incremento peso/día (g) 8,59 8,09
Nota: Período experimental: 8 semanas. Fuente Vásquez, 1975.
CUADRO 37 Efectos de tres niveles proteína del concentrado para cuyes en
crecimiento
NDT1 + Proteína
(porcentaje)
26 21 17
Consumo materia seca (kg)
Concentrado 1,5 1,6 1,7
Forraje 1,3 1,3 1,3
Consumo proteína (g/animal/día) 11,61 10,64 9,80
Incremento peso (g/animal/día) 3,39 4,29 4,64
Conversión alimenticia 14,90 11 ,80 11,90
1
Con 66 por ciento de nutrientes disponibles totales (NDT).
Fuente : Mercado et al., 1974.
CUADRO 38 Dos niveles de proteína para cuyes en crecimiento
Ración 1 Ración 2 Ración 3 Control
Proteína (%) 18,35 20,55 20,48 18,08
Energía digestible (Mcal/kg) 3,32 3.47 3,46 3,30
Incremento (g/animal/día) 15,32a 14,92a 15,40a 12,78b
Consumo (g/animal/día)
Materia seca
concentrado 39,14 34,21 33,13 31,02
pasto elefante 11,95 13,15 13,12 12,91
Total 51,09 47,36 46,25 43,93
Proteína
concentrado 7,18 7,03 6,79 5,61
pasto elefante 1,54 1,69 1,69 1,66
Total 8,72 8,72 8,48 7,27
Conversión alimenticia 3,09 3,10 2,85 4,00
Costo (dólares EE.UU./kg/animal) 1,11 1,23 1,12 1,70
Edad: 49,3 días; período experimental: 5 semanas.
Fuente: Saravia et al., 1994a.
Se han realizado diferentes trabajos tendentes a determinar los requerimientos de pro teína
para cuyes en crecimiento. Los porcentajes de inclusión en la dieta van entre 12 y 24. Los
resultados muestran que no se encontró significancia estadística.
El requerimiento de proteína es realmente el requerimiento de los distintos aminoácidos que
la componen. Algunos aminoácidos son sintetizados, mientras que otros no se sintetizan,
entre ellos se encuentra la arginina, histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina,
fenilalanina, triptófano, treonina y valina. El NCR (1978) recomienda niveles de 18 a 20
por ciento de proteína total, con niveles de arginina de 1,26 por ciento, triptófano 0,16 a
0,20 por ciento, cistina (0,36 por ciento) y metionina (0,35 por ciento) con un total de
aminoácidos azufrados de 0,71 por ciento. Las necesidades del cuy en términos de energía
digestible (ED) es de 3 000-3 250 kcal/kg de MS.
Los aminoácidos azufrados han sido estimados con dietas a base de 20 por ciento de
proteína de soya. Se ha observado una mayor ganancia de peso en cuyes de 3 a 6 semanas
de edad usando una ración comercial con un aporte de 0,44 por ciento de metionina.
Acabado. En evaluaciones realizadas en la etapa de acabado para medir el crecimiento
compensatorio de los cuyes alimentados con forraje restringido (3,32 por ciento de MS
aportaba el forraje) y raciones con diferentes niveles de proteína total: 18 por ciento, 18,35
por ciento, 14 por ciento y 16,73 por ciento (afrecho de trigo), los incrementos promedios
totales y diarios alcanzados en tres semanas fueron de 258,63 ± 31,88 (12,32 g), 225,63 ±
33,68 (10,74 g), 204,17 ± 16,63 (9,72 g) y 165,83 ± 17,24 (7,90 g) para 18, 18,5, 14 y 16,73
por ciento de proteína, respectivamente. Se encontró diferencia altamente significativa entre
tratamientos (P<0,01). Los incrementos de peso y consumos diarios de proteína así como
sus conversiones alimenticias se muestran el Cuadro 42 (Chauca et al., 1995d).
Al hacer la evaluación de los incrementos diarios por semana se aprecia claramente un
mayor incremento en la 1' semana. Durante la 2a semana los incrementos diarios
comienzan a disminuir, esta disminución es menor en los tratamientos donde los niveles
proteicas son altos, el tratamiento con 14 por ciento de proteína y el afrecho de trigo (16,54
por ciento de proteína) alcanzan incrementos menores aún consumiendo cantidades
similares. Durante la 3a semana los incrementos diarios alcanzados son inferiores. De
acuerdo al análisis de la información la etapa de acabado para aprovechar el crecimiento
compensatorio no debe ser mayor de dos semanas. Los consumos de proteína son similares
pero su respuesta en el crecimiento se basa en la calidad de la misma, la combinación de
fuentes proteicas de origen animal y vegetal dan un mejor aminograma.
Los requerimientos de proteína en la etapa reproductiva han sido poco estudiados.
Resultados obtenidos en Colombia demuestran mejores rendimientos productivos durante
la gestación, cuando se suministra raciones con 18 a 20 por ciento de proteína. Durante la
lactancia se utilizan raciones con un 20 a 22 por ciento de proteína (Caycedo et al., 1988).
Utilización de forrajes. En crecimiento y engorde, con raciones de 14 a 17 por ciento, se
han logrado buenos incrementos de peso utilizando pastos rye grass, tetraploides, alfalfa,
tréboles y ramio (Bohemeria nívea), alcanzando pesos superiores a 800 g a los tres meses
de edad (Caycedo, 1993b).
CUADRO 39 Consumos diarios de proteína y fibra e incrementos de peso logrados en
cuyes alimentados con alimentación mixta 1
Ración Consumo (g/día) Ganancia de Conversión
peso (g/día) alimenticia
MS PT FC NDT
a
Alfalfa + concentrado 52,10 9,38 5,55 34,52 6,75 7,67
Grama china + 50,70 7,95 5,55 34,87 6,49 7,80
concentrado
Hojas plátano + 52,36 8,34 4,65 35,42 6,17 8,26
concentrado
Cascara papa + 51,02 7,93 2,88 36,20 6,71 7,92
concentrado
Alfalfa (80 9) + 49,90 9,21 7,83 - 8,54 5,34
concentrado b
Alfalfa(120 g) 59,40 11,11 10,39 - 8,63 6,87
+concentrado
Alfalfa (160 g) + 67,95 12,88 13,09 - 10,08 6,73
concentrado
Alfalfa (200 g) + 78,90 15,13 16,42 - 10,02 7,87
concentrado
Alfalfa (200 g) + 60,36 11,44 11,64 - 6,36 9,48
c
concentrado
Alfalfa(80 g) + 44,28 8,12 6,56 - 6,07 7,29
concentrado
Alfalfa(80 g) + Vit C (10 42,05 7,74 6,30 - 6,19 6,80
mg)
Alfalfa(80 g) + Vit C (30 46,13 8,12 5,76 - 6,78 6,56
mg)
Concentrado + Vit C (10 30,60 5,24 1,89 - 5,84 5,23
mg)
Concentrado + Vit C (30 30,14 5,16 1,84 - 5,00 6,02
mg)
Alfalfa + concentrado d
Concentrado (NDT 58,9 - 49,95 11,88 7,92 24,33 2,45 20,4
PT 26,4)
Concentrado (NDT 57,5- 51,86 11,32 8,48 25,76 2,75 18,9
PT 22,6)
Concentrado(NDT 56,4 - 54,71 10,45 9,12 28,64 3,11 17,6
PT 17,7)
Concentrado (NDT 66,0 - 50,87 10,93 7,80 25,50 3,41 14,9
PT 25,8)
Concentrado (NDT 66,1 - 52,48 10,93 8,49 27,32 4,43 11,8
PT 20,8)
Concentrado (NDT 66,0 - 55,37 10,46 9,25 29,78 4,70 11,9
PT 17,4)
Alfalfa + concentrado e 49,41 9,21 5,54 22,31 8,59 5,75
Pasto elefante + 48,91 6,27 8,43 22,58 8,09 6,04
concentrado
Pasto elefante + concentrado f
PT 18,35 - Mcal ED/kg 51,09 8,72 8,29 - 15,32 a 3,09
3,32
PT 20,55 - Mcal ED/kg 47,36 8,72 8,02 - 14,92 a 3,10
3,47
PT 20,48 - Mcal ED/kg 46,25 8,48 7,16 - 15,40 a 2,85
3,46
PT 18,08 - Mcal ED/kg 43,93 7,27 8,22 - 12,78 b 4,00
3,30
Chala de maíz + concentrado 2,g
20% PV diario 50,60 8,54 a 7,88 a 139,55 12,3 a 4,12
a a
10% PV diario 45,36 8,48 a 5,84 b 136,26 11,9 a 3,81
b a
20% PV interdiario 44,98 8,42 a 5,76 b 135,48 11,3 a 3,97
b a
10% PV interdiario 44,07 8,75 a 4,91 c 139,38 10,9 a 4,05
b a
2,h
Chala de maíz + RCS
RCS 0% 46,9 b 8,42 5,88 130 15,05 b 3,12 a
RCS 15% 51,3a 9,80 6,02 150 16,93 a 3,03 a
RCS 30% 49,4 9,64 6,11 140 16,07 ab 3,07 a
ab
RCS 45% 48,6 10,42 6,47 140 14,93 b 3,26 b
ab
1
En base a trabajos realizados por el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA) del
Perú
2
Kcal/animal/día.
Nota: ED = energía digestible; FC = libra cruda, NDT = nutrientes disponibles totales PT =
proteína; PV = peso vivo; RCS = residuo de cervecería seco.
Fuente: a Huacho, 1971; b Paredes et al., 1972; c Tamaki, 1972; d Mercado et al., 1974 e
Vasquez, 1975 fSaravia et al., 1994a; g Rivas. 1995; h Cerna, 1997
CUADRO 40 Evaluación de diferentes niveles de proteína en la ración de cuyes en
crecimiento
Proteína en la ración (porcentaje) Significancia estadística
- - - - - - 18 19 20 - - ns a
12 - 14 - 16 - - - - - - 14 b
- - - 15 - - 18 - - - - ns c
- - - - 16 - 18 - - 21 24 ns d
- - - - - - 18 - 20 - - ns e
Nota: ns = sin diferencia significativa.
Fuente e institución: a Tello, 1972, Universidad Nacional Agraria La Molina, Perú: b
Bocanegra, 1972, Universidad Nacional Técnica de Cajamarca, Perú; c Chauca et al. 1974,;
d
Caycedo et al.. 1988, Universidad de Nariño, Pasto. Colombia; e Saravia et al. 1994a.
Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA). Perú,
CUADRO 41 Requerimientos de lisina y aminoácidos azufrados para cuyes en
crecimiento y acabado
Aminoácidos Edad' Porcentaje Energía
(días) (g/Mcal de EM)
Metionina + crecimiento 0,43 1,88
cistina acabado 0,32 1,31
Lisina crecimiento 0,68 2,97
acabado 0,58 2,37
1
Crecimiento: 21-49 días. acabado: 49-91 días.
Fuente: Vargas, 1988
2
EM = energía metabolizable.
CUADRO 42 Incrementos de peso diarios, conversión alimenticia y consumo de
proteína por día logrado en cuyes alimentados con diferentes raciones de acabado
Ración de Incrementos diarios Conversión alimenticia Consumo de
proteína (semana) proteína
(porcentaje) 1a 2a 3a Forraje + Concentrado (día)
concentrado
20,15 15,35 13,22 8,38 3,83 1,80 4,31
18,35 13,45 11,28 7,50 4,68 2,35 4,43
14,00 14,11 8,43 6,63 6,15 3,58 4,82
16,73 1 7,77 8,89 7,03 6,45 3,29 4,06
1
Porcentaje de proteína del afrecho de trigo.
Para cuyes en crecimiento los niveles de proteína de las raciones dependen de la
disponibilidad del recurso forrajero, sea este gramínea o leguminosa. Trabajos realizados en
el Perú, entre los años 70 y 80 utilizaban la alfalfa como forraje para la alimentación de
cuyes, bajo éstas condiciones la proteína proveniente del concentrado era menor. El cambio
en los sistemas de producción ha determinado el uso de gramíneas y subproductos agrícolas
en la alimentación de cuyes. Esto, unido a la escasez de forraje, viene determinando el uso
de raciones con niveles de proteína superiores. Del análisis de la información disponible el
cuy en su etapa de crecimiento requiere 7,2 g de proteína/día, aportada por el forraje y el
concentrado. Los incrementos alcanzados con cuyes en proceso de mejoramiento fueron en
promedio de 8,36 g/día (Tamaki, 1972; Vásquez, 1975), y con cuyes mejorados los
incrementos diarios alcanzados fueron de 15,40 g con consumos de proteína de 8,48
g/animal/día (Saravia et al., 1 994a).
Fibra
Los porcentajes de fibra de concentrados utilizados para la alimentación de cuyes van de S
al 18 por ciento. Cuando se trata de alimentar a los cuyes como animal de laboratorio,
donde solo reciben como alimento una dieta balanceada, ésta debe tener porcentajes altos
de fibra. Este componente tiene importancia en la composición de las raciones no solo por
la capacidad que tienen los cuyes de digerirla, sino que su inclusión es necesaria para
favorecer la digestibilidad de otros nutrientes, ya que retarda el pasaje del contenido
alimenticio a través de tracto digestivo.
El aporte de fibra esta dada básicamente por el consumo de los forrajes que son fuente
alimenticia esencial para los cuyes. El suministro de fibra de un alimento balanceado pierde
importancia cuando los animales reciben una alimentación mixta. Sin embargo, las raciones
balanceadas recomendadas para cuyes deben contener un porcentaje de fibra no menor de
18 por ciento.
Para determinar el efecto del nivel de fibra y la absorción de enzimas digestivas en el
crecimiento de cuyes mejorados de 30 días de edad. Se compararon raciones con 10, 15 y
20 por ciento de fibra y a los mismos niveles, se les agregó enzimas digestivas. El
concentrado fue de 18 por ciento de proteína y 63 por ciento de nutrientes disponibles
totales (NDT), el forraje utilizado fue rye grass. Los incrementos alcanzados con niveles de
10, 15 y 20 por ciento de fibra fueron 10,2, 9,2, y 9 g/animal/día, los incrementos diarios
fueron ligeramente mayores cuando se utilizaron enzimas digestivas (11,1, 10,3 y 9,9 g).
Las conversiones alimenticias de MS fueron de 12,1, 13,2 y 13,2 valores más altos a los
registrados 10,9, 11,8 y 11,8, respectivamente, para los niveles de 10, 15 y 20 por ciento de
fibra sin enzimas y con enzimas digestivas (Carampoma, et al., 1991).
Los coeficientes de digestibilidad de la fibra de los forrajes son: la chala de maíz del 48,7
por ciento para la hoja y del 63,1 por ciento para el tallo, la alfalfa del 46,8 por ciento, la
parte aérea del camote del 58,5 por ciento, y la grama china (Sorghum halepense) del 57,7
por ciento (Saravia et al., 1992b); y de insumos como el afrechillo del 60,0 por ciento y el
maíz grano del 59,0 por ciento (Ninanya, 1974).
Energía
Los carbohidratos, lípidos y proteínas proveen de energía al animal. Los más disponibles
son los carbohidratos, fibrosos y no fibrosos, contenido en los alimentos de origen vegetal.
El consumo de exceso de energía no causa mayores problemas, excepto una deposición
exagerada de grasa que en algunos casos puede perjudicar el desempeño reproductivo.
El NRC (1978) sugiere un nivel de ED de 3 000 kcal/ kg de dieta. Al evaluar raciones con
diferente densidad energética, se encontró mejor respuesta en ganancia de peso y eficiencia
alimenticia con las dietas de mayor densidad energética. Para las evaluaciones con hembras
en reproducción, cada animal recibe 200 g de pasto elefante y para el caso de crecimiento
recibieron 150 g/animal/día.
Los cuyes responden eficientemente al suministro de alta energía, se logran mayores
ganancias de peso con raciones con 70,8 por ciento que con 62,6 por ciento de NDT
(Carrasco, 1969). Si se enriquece la ración dándole mayor nivel energético se mejoran las
ganancias de peso y mayor eficiencia de utilización de alimentos. A mayor nivel energético
de la ración, la conversión alimenticia mejora (Zaldívar y Vargas, 1969). Proporcionando a
los cuyes raciones con 66 por ciento de NDT pueden obtenerse conversiones alimenticias
de 8,03 (Mercado et al., 1974).
Con una ración balanceada a base de maíz, soya suplementada con DL-metionina y con 8
por ciento de coronta más forraje restringido (50 g de alfalfa/día), más agua con vitamina C
( I g de ácido ascórbico por litro), se registraron consumos de 22,61 y 30,14 g de MS/día,
con una conversión alimenticia entre 2,80 y3,29 para ganancias de peso entre 10,21 y 7,17
g/día; esta dieta aportaba 72 por ciento de NDT y 16,8 por ciento de proteína (Atuso, 1976).
CUADRO 43 Desempeño productivo y consumo de concentrado con 18 por ciento de
proteína cruda y diferente contenido energético
Nivel energético (kcal de EM/kg)
2600 2 800 3 000
Reproductores 1
Consumo promedio (g/animal/día) 30 28 27
Peso crías al nacimiento (g) 90 109 114
Crecimiento 2
Consumo promedio (g/animal/día) 24 21 20
Incremento diana (g/animal/día) 5,7 6,6 6,6
1
Hembras de 14 semanas de edad, evaluadas durante 100 días.
2
Inicio 4 semanas; crecimiento: 10 semanas.
Nota: EM = energía metabolizable.
Fuente: Samame, 1983.
CUADRO 44 Comportamiento del consumo ante diferentes valores de energía
digestible y composición química de la ración
Tratamiento ED Fibra Proteína Consumo de MS
(Mcal/kg de alimento) 1 (%) (%) (%)
A 3,1 10,8 18,1 5,0
B 2,6 14,9 16,3 5,9
C 2,2 18,6 12,3 6,8
Nota: ED = energía digestible, MS = materia seca.
1
Corno porcentaje de peso vivo
2
Variación en porcentaje de panca de maíz en la ración.
Fuente: Caballero, 1992.
Existe una aparente relación inversa entre contenido energético de los alimentos y su
consumo, lo cual indica la capacidad de variar el consumo de alimento con el objeto de
alcanzar en lo posible ingresos energéticos semejantes.
La digestibilidad y consumo voluntario de los forrajes más utilizados en la alimentación de
cuyes en la costa central vienen siendo estudiados con el fin de racionalizar la crianza de
cuyes. Los forrajes son fuentes de energía y su consumo varía ante diferentes valores de
ED.
Para evaluar la etapa reproductiva se ha utilizado cuyes hembras empedradas a las 14
semanas de edad, alimentadas con pasto elefante a razón de 200 g/día, suplementado con
raciones isoproteicas (18 por ciento proteína), con diferente contenido energético, 2 600, 2
800 y 3 000 kcal de energía metabolizable por kilogramo de alimento. Se ha logrado pesos
promedio de las crías al parto de 90, 109 y 114 g. Los consumos promedios de concentrado
por animal/día fueron 30,28 y 27 g, respectivamente. Se puede apreciar que a medida que
disminuye el nivel energético los consumos son mayores (Samame, 1983).
CUADRO 45 Comportamiento del consumo ante diferentes valores de energía
digestible
Forrajes ED Consumo 1
(kcal/g de MS) MS ED
(R) (kcal)
Hoja de camote 3,08 7,16 a 22,05 a
Alfalfa 2,56 6,27 b 16,05 b
Chala de maíz 1,89 7,31 c 13,82 c
1
Consumo por 100 g de peso vivo.
Nota: ED = energía digestible, MS = materia seca.
Fuente: Saravia et al., 1992a.
CUADRO 46 Determinación de la digestibilidad de insumos energéticos, proteicas y
fibrosos en cuyes
Insumo Energía digestible
(kcal/kg base seca)
Subproducto de trigo 3 219
Cebada en grano 3 721
Pasta de algodón 1 636
Torta de soya 3 585
Chala de maíz 2 382
Heno de alfalfa 2 480
Fuente: Correa et al., 1994.
Grasa
El cuy tiene un requerimiento bien definido de grasa o ácidos grasos no saturados. Su
carencia produce un retardo en el crecimiento, además de dermatitis, úlceras en la piel,
pobre crecimiento del pelo, así como caída del mismo. Esta sintomatología es susceptible
de corregirse agregando grasa que contenga ácidos grasos insaturados o ácido linoleico en
una cantidad de 4 g/kg de ración. El aceite de maíz a un nivel de 3 por ciento permite un
buen crecimiento sin dermatitis. En casos de deficiencias prolongadas se observaron poco
desarrollo de los testículos, bazo, vesícula biliar, así como, agrandamiento de riñones,
hígado, suprarrenales y corazón. En casos extremos puede sobrevenir la muerte del animal.
Estas deficiencia pueden prevenirse con la inclusión de grasa o ácidos grasos no saturados.
Se afirma que un nivel de 3 por ciento es suficiente para lograr un buen crecimiento así
como para prevenir la dermatitis (Wagner y Manning, 1976).
Agua
El agua está indudablemente entre los elementos más importantes que debe considerarse en
la alimentación. El animal la obtiene de acuerdo a su necesidad de tres fuentes: una es el
agua de bebida que se le proporciona a discreción al animal, otra es el agua contenida como
humedad en los alimentos, y la tercera es el agua metabólica que se produce del
metabolismo por oxidación de los nutrientes orgánicos que contienen hidrógeno.
Por costumbre a los cuyes se les ha restringido el suministro de agua de bebida; ofrecerla
no ha sido una práctica habitual de crianza. Los cuyes como herbívoros siempre han
recibido pastos suculentos en su alimentación con lo que satisfacían su necesidades
hídricas. Las condiciones ambientales y otros factores a los que se adapta el animal, son los
que determinan el consumo de agua para compensar las pérdidas que se producen a través
de la piel, pulmones y excreciones.
La necesidad de agua de bebida en los cuyes está supeditada al tipo de alimentación que
reciben. Si se suministra un forraje suculento en cantidades altas (más de 200 g) la
necesidad de agua se cubre con la humedad del forraje, razón por la cual no es necesario
suministrar agua de bebida. Si se suministra forraje restringido 30 g/animal/día, requiere 85
ml de agua, siendo su requerimiento diario de 105 ml/kg de peso vivo (Zaldívar y Chauca,
1975). Los cuyes de recría requiere entre 50 y 100 ml de agua por día pudiendo
incrementarse hasta más de 250 ml si no recibe forraje verde y el clima supera temperaturas
de 30 °C. Bajo estas condiciones los cuyes que tienen acceso al agua de bebida se ven más
vigorosos que aquellos que no tienen acceso al agua. En climas templados, en los meses de
verano, el consumo de agua en cuyes de 7 semanas es de 51 ml y a las 13 semanas es de 89
ml. esto con suministro de forraje verde (chala de maíz: 100 g/animal/día).
Cuando reciben forraje restringido los volúmenes de agua que consumen a través del
alimento verde en muchos casos está por debajo de sus necesidades hídricas. Los
porcentajes de mortalidad se incrementan significativamente cuando los animales no
reciben un suministro de agua de bebida. Las hembras preñadas y en lactancia son las
primeras afectadas, seguidas por los lactantes y los animales de recría.
La utilización de agua en la etapa reproductiva disminuye la mortalidad de lactantes en 3,22
por ciento, mejora los pesos al nacimiento en 17,81 g y al destete en 33,73 g. Se mejora así
mismo la eficiencia reproductiva (Chauca et al., 1992c).
Con el suministro de agua se registra un mayor número de crías nacidas, menor mortalidad
durante la lactancia, mayor peso de las crías al nacimiento (P<0,05) y destete (P<0,01 ),
mayor peso de las madres al parto (125,1 g más), y un menor decremento de peso al
destete. Esta mejor respuesta la lograron las hembras con un mayor consumo de alimento
balanceado, estimulado por el consumo de agua ad libitum. Estos resultados fueron
registrados en otoño, en los meses de primavera-verano cuando las temperaturas
ambientales son más altas, la respuesta al suministro de agua es más evidente.
La utilización de agua de bebida en la alimentación de cuyes en recría, no ha mostrado
diferencias que favorezcan su uso en cuanto a crecimiento, pero si mejoran SU conversión
alimenticia. Los cuyes que recibían agua ad libitum alcanzaban una conversión alimenticia
de 6,80 mientras que los que no recibían alcanzaban una de 7,29.
CUADRO 47 Producción de cuyes hembras alimentadas con o sin agua
Alimentación ad libitum
Sin agua Con agua
Tamaño de camada
Nacimiento 2,73 2,78
Destete 2,42 2,53
Mortalidad al destete (%) 12,22 9,00
Peso (g)
Nacimiento 118,03 (90) 135,84 (100)
Destete 176,97 (79) 213,70 (91)
Peso total de camada (g)
Nacimiento 321,90 377,33
Destete 423,66 540,19
Peso de las madres (g)
Parto 1 032,5 ± 162,4 (33) 1 157,6 ± 154,4 (36)
Destete 934,0 ± 203,1 (33) 1 123,8 ± 172,0 (36)
Fertilidad (%) 82,5 90,0
Fuente: Chauca et al., 1992c.
CUADRO 48 Consumos de concentrado de cuyes hembras alimentadas con o sin
suministro de agua de bebida
Tratamiento Consumo Costo por hembra
Total 1 Por hembra (dólares EE.UU.)
(kg) (g/día)
Con agua 3,30 49,26 0,80
Sin agua 2,15 32,14 0,53
1
67 días de empadre.
La forma de suministro es en bebederos aporcelanados con capacidad de 250 ml. aunque se
facilita la distribución si se les proporciona en bebederos automáticos instalados en red.
Digestibilidad de insumos alimenticios utilizados en la alimentación de cuyes
El determinar los coeficientes de digestibilidad de los diferentes insumos alimenticios sean
forrajes o componentes de raciones, permite estudiar mejor la nutrición del cuy como
productor de carne.
Actividad cecotrófica
La cecotrófia es un proceso digestivo poco estudiado; se han realizado estudios a fin de
caracterizarla. Esta actividad explica muchas respuestas contradictorias halladas en los
diferentes estudios realizados en prueba de raciones. Al evaluar balanceados con niveles
proteicas entre 13 y 25 por ciento, que no muestran diferencias significativas en cuanto a
crecimiento, una explicación de tales resultados podría tener su base en la actividad
cecotrófica. La ingestión de las cagarrutas permite aprovechar la proteína contenida en la
célula de las bacterias presentes en el ciego, así como permite reutilizar el nitrógeno
proteico y no proteico que no alcanzó a ser digerido en el intestino delgado.
Para evaluar la actividad cecotrófica, medida a través de pruebas de digestibilidad, se ha
utilizado chala de maíz (Zea mays), donde la digestibilidad de MS -permitiendo la actividad
cecotrófica-, fue superior en 18 por ciento al compararla con la digestibilidad obtenido
evitándola. Este efecto es menor cuando se evalúa un forraje de buena calidad como la
alfalfa en donde la diferencia de digestibilidades evitando la actividad cecotrófica es menor
(4,67 por ciento). Estas pruebas permiten estimar por diferencia la fracción de alimento que
deja de ser aprovechada cuando se impide realizar la cecotrófia.
El afrecho de trigo (subproducto industrial) es utilizado en las crianza familiar-comercial de
la costa central por su disponibilidad y bajo costo al compararlo con raciones elaboradas.
Su inclusión como único suplemento justifica el estudio de su calidad nutritiva. Al evaluar
el efecto de la actividad cecotrófica pudo apreciarse que la digestibilidad de este insumo se
ve fuertemente afectada (29,07 por ciento menor) cuando se impide realizar dicha
actividad.
CUADRO 49 Coeficientes de digestibilidad de algunos insumos usados en la
alimentación de cuyes
MS Proteína Grasa Fibra Nifex MO NDT
Forrajes
Alfalfa
verde 60,59 64,96 40,92 32,27 75,14 - -
heno - 58,98 22,36 40,71 78,89 - 56,77
Cebada (parte aérea) - 83,19 69,73 66,00 81,72 - 79,09
Camote (hoja) 74,36 72,07 70,85 59,40 81,39
Col lisa
cuyes mejorados 85,67 84,06 19,97 52,85 95,46 86,50 81,50
cuyes criollos 82,35 68,95 32,59 64,08 93,46 83,50 79,30
Col crespa 90,70 83,05 51,66 90,38 94,22 91,80 82,90
Grama china 54,34 51,77 68,06 57,28 55,66 - 56,80
Gramalote - 15,75 49,18 34,84 41,41 - 35,02
Kudzu - 61,86 23,91 26,52 73,80 - 50,68
Maicillo - 13,46 71,91 36,93 58,66 - 46,70
Chala de maíz 50,05 62,58 45,78 46,91 43,35
hoja 50,00 66,15 48,66 83,18 43,26 - 50,10
tallo 62,60 35,96 63,08 23,22 63,90 - 60,20
panca 28,20 47,41 55,80 6,10 35,30 28,80 28,80
Morera (hoja) 69,40 75,55 21,50 81,68 86,82 - 65,39
Phalaris tuberoarundinacea
parte aérea 50,07 74,37 56,64 49,84 58,91 60,20 57,20
hojas 73,26 83,77 67,18 68,67 69,40 73,90 70,30
tallo 52,12 59,28 20,15 49,63 51,83 51,70 45,80
Phalaris tuberinacea - 67,40 31,80 38,60 74,00 - 59,70
Rye grass + trébol blanco 1 72,06 75,54 58,09 50,83 81,85 69,60
Sonchos oleraceos (Ishana) 18,50 3,40 1,20 4,50 8,70 - 67,50
Totora
sin inflorescencia 76,67 83,69 79,31 68,16 78,53 78,20 68,30
con inflorescencia 84,62 77,05 62,53 54,34 65,73 63,70 57,20
Trébol 68,22 70,82 9,13 10,50 95,84 - -
Zanahoria
hojas 90,21 86,49 88,76 81,91 93,77 90,10 77,70
raíz 97,93 96,05 87,98 97,98 98,78 98,10 90,00
Residuos de cocina
Cáscara de papa
cuyes mejorados 83.27 55,61 22,21 61,82 92,34 84,30 77,40
cuyes criollos 89,00 48,84 50,75 82,29 96,87 89,40 82,30
Cáscara de zanahoria
cuyes mejorados 77,55 24,48 41,66 41,21 89,82 80,00 76,00
cuyes criollos 88,43 52,00 49,72 54,11 97,16 89,10 84,70
Subproductos de molinería
Afrecho de morbo 70,92 56,71 100,00 79,24 59,81 73,80 66,70
Afrechillo - 78,13 33,24 60,11 92,84 - 57,46
Cáscara de arvejas 86,06 50,57 97,67 84,72 90,75 88,40 83,40
Cáscara de habas 72,18 12,38 78,16 83,80 66,27 75,70 70,10
Cáscara de kiwicha 51,11 64,27 37,42 42,02 49,56 50,80 43,50
Cáscara de quinua 52,24 54,62 54,07 31,53 58,78 51,50 45,90
Cáscara de tarwi 81,94 65,55 55,73 85,79 85,57 82,60 78,50
Residuos de cervecería 96,02 89,75 60,13 79,03 - 56,84 -
Concentrados
Harina de sangre
cocida 87,68 78,18 94,36 - - 81,90 73,30
cruda 92,58 83,52 93,93 - - 92,80 80,90
Harina de vísceras de pescado
cocida 71,40 73,94 82,62 - - 67,10 77,80
cruda 55,38 52,89 75,04 - - 54,10 97,70
Harina de pescado (1a) - 100,00 41,02 57,15 100,00 - 76,16
Harina de pescado (2a) 64,23 77,31 81,77 - - 66,90 65,30
Cebada engrano 79,06 63,72 65,99 53,75 88,10 80,30 79,70
Maíz grano - 91,08 27,22 59,06 92,87 .- 71,38
Harina tarwi desamargado - 87,60 84,70 67,80 85,80 - -
1
A los 45 días de edad.
Nota: MO = matería orgánica: MS = materia seca; NDT = nutrientes disponibles totales.
Fuente: Castro y Chirinos. 1994 y Resúmenes de las Reuniones científicas anuales de la
Asociación Peruana de Producción Animal (APPA), 1976 1993.
Los resultados obtenidos referentes a los consumos de alimento y cantidades de excreta, se
muestran en el Cuadro 5 1.
Sistemas de alimentación
Los estudios de nutrición nos permiten determinar los requerimientos óptimos que
necesitan los animales para lograr un máximo de productividad, pero para llevar con éxito
una crianza es imprescindible manejar bien los sistemas de alimentación, ya que ésta no
solo es nutrición aplicada, sino un arte complejo en el cual juegan importante papel los
principios nutricionales y los económicos.
En cuyes los sistemas de alimentación se adaptan de acuerdo a la disponibilidad de
alimento. La combinación de alimentos dada por la restricción, sea del concentrado que del
forraje, hacen del cuy una especie versátil en su alimentación, pues puede comportarse
como herbívoro o forzar su alimentación en función de un mayor uso de balanceados.
Los sistemas de alimentación que es posible utilizar en la alimentación de cuyes son:
· alimentación con forraje
· alimentación con forraje + concentrado (mixta)
· alimentación con concentrado + agua + vitamina C
CUADRO 50 Digestibilidad aparente de la materia seca de la chala de maíz y alfalfa
en cuyes
Insumos Actividad cecotrófica
Permitiendo Evitando
Digestibilidad aparente (%)
Chala de maíz 68,47 50,44
Alfalfa 69,40 64,73
CUADRO 51 Digestibilidad aparente del afrecho de trigo en cuyes
Parámetros Actividad cecotrófica
Permitiendo Evitando
Peso vivo promedio (g) 1 005,50 1 005,80
Consumo promedio de MS (g/100g peso vivo) 2,56 1,58
Consumo promedio de MS (g de afrecho/día) 26,02 15,94
Producción de MS en heces (g/día) 7,88 9,46
Digestibilidad aparente 69,72 40,65
Nota: MS = materia seca.
Cualquiera de los sistemas puede aplicarse en forma individual o alternada de acuerdo a la
disponibilidad de alimento existente en cualquiera de los sistemas de producción de cuyes,
sea familiar, familiar-comercial o comercial. Su uso está determinado no sólo por la
disponibilidad sino por los costos que éstos tienen a través del año.
Alimentación con forraje
El cuy es una especie herbívora por excelencia, su alimentación es sobre todo a base de
forraje verde y ante el suministro de diferentes tipos de alimento, muestra siempre su
preferencia por el forraje. Existen ecotipos de cuyes que muestran una mejor eficiencia
como animales forrajeros. Al evaluar dos ecotipos de cuyes en el Perú se encontró que los
maestreados en la sierra norte fueron más eficientes cuando recibían una alimentación a
base de forraje más concentrado, pero el ecotipo de la sierra sur respondía mejor ante un
sistema de alimentación a base de forraje (Zaldívar y Rojas, 1968)
Las leguminosas por su calidad nutritiva se comportan como un excelente alimento, aunque
en muchos casos la capacidad de ingesta que tiene el cuy no le permite satisfacer sus
requerimientos nutritivos. Las gramíneas tienen menor valor nutritivo por lo que es
conveniente combinar especies gramíneas y leguminosas, enriqueciendo de esta manera las
primeras. Cuando a los cuyes se les suministra una leguminosa (alfalfa) su consumo de MS
en 63 días es de 1,636 kg. valor menor al registrado con consumos de chala de maíz o pasto
elefante. Los cambios en la alimentación no deben ser bruscos; siempre debe irse adaptando
a los cuyes al cambio de forraje. Esta especie es muy susceptible a presentar trastornos
digestivos, sobre todo las crías de menor edad.
Los forrajes más utilizados en la alimentación de cuyes en la costa del Perú son la alfalfa
(Medicago sativa), la chala de maíz (Zea mays), el pasto elefante (Pennisetum purpureum),
la hoja de camote (Hypomea batata), la hoja y tronco de plátano, malezas como la abadilla,
el gramalote, la grama china (Sorghum halepense), y existen otras malezas. En la región
andina se utiliza alfalfa, rye grass, trébol y retama como maleza. En regiones tropicales
existen muchos recursos forrajeros y se ha evaluado el uso de kudzú, maicillo, gramalote,
amasisa (Amasisa eritrina sp.), pasto estrella (Cynodon plectostachyus) y brachiaria
(Brachiaria decumbes).
Los niveles de forraje suministrados van entre 80 y 200 g/animal/día. Con 80 g/animal/día
de alfalfa se alcanzan pesos finales de 812,6 g con un incremento de peso total de 588,2 g y
con suministros de 200 g/animal/ día los pesos finales alcanzados fueron 1 039 g, siendo
sus incrementos totales 631 g (Paredes et al., 1972).
Estas cantidades suministradas de forraje son bajas al compararlas con las registradas en los
trabajos realizados en Colombia donde se señalan suministros de 500 g de forraje fresco,
siendo los más comunes el rye grass, tetraploides (Solium sp), kikuyo (Pennisetum
clandestinum), saboya, brasilero imperial, puntazo, elefante, micay y guinea. Estos forrajes
han sido utilizados en crecimiento y engorde de cuyes (Caycedo, 1993b). La frecuencia en
el suministro de forraje induce a un mayor consumo y por ende a una mayor ingesta de
nutrientes.
Alimentación mixta
La disponibilidad de alimento verde no es constante a lo largo del año, hay meses de mayor
producción y épocas de escasez por falta de agua de lluvia o de riego. En estos casos la
alimentación de los cuyes se torna critica, habiéndose tenido que estudiar diferentes
alternativas, entre ellas el uso de concentrado, granos o subproductos industriales (afrecho
de trigo o residuo seco de cervecería) como suplemento al forraje.
Diferentes trabajos han demostrado la superioridad del comportamiento de los cuyes
cuando reciben un suplemento alimenticio conformado por una ración balanceada. Con el
suministro de una ración el tipo de forraje aportado pierde importancia. Un animal mejor
alimentado exterioriza mejor su bagaje genético y mejora notablemente su conversión
alimenticia que puede llegar a valores intermedios entre 3,09 y 6. Cuyes de un mismo
germoplasma alcanzan incrementos de 546,6 g cuando reciben una alimentación mixta,
mientras que los que recibían únicamente forraje alcanzaban incrementos de 274,4 g.
Al evaluar el uso de afrecho con aportes de forraje restringido en raciones de acabado
(iniciado entre la 8a y la 12a semana de edad), se logró incrementos diarios de 7,59 g
cuando recibían 30 g de afrecho y 170 g de alfalfa, incremento superior al registrado
cuando recibían como único alimento la alfalfa (6,42 g/animal/día) (Castro et al., 1991).
Al evaluar el crecimiento de cuyes entre la 2a y la 7a semana de edad, se lograron pesos
finales de 778 g, equivalente a 15,2 g, alimentando a los cuyes con una ración con 20 por
ciento de proteína y 3,45 kcal de ED/kg más pasto elefante en cantidades diarias del 20 por
ciento de su peso vivo (Saravia et al., 1994a).
Germinados. La disponibilidad o fácil acceso a granos de avena, cebada, trigo y maíz
permite tener la alternativa de uso de germinados. Estudiando el suministro de granos
germinados, cebada y frijol chino con 5 días de germinación en cuyes en crecimiento, se
determina que los pesos a la 6a semana de edad en los que recibían chala de maíz
alcanzaban 750 g. Los cuyes que recibían germinados alcanzan pesos inferiores, sobre la 7a
semana tuvieron decrementos de peso y mortalidades sobre la 8a semana. Aparentemente
por recibir aportes insuficientes de germinado (30 g) que conllevan a deficiencias de
vitamina C (Saravia et al., 1994b).
Evaluando el crecimiento de cuyes entre la 2a y la 12a semana de edad, se encontró
incrementos diarios de 6,8 y 8,8 con maíz y cebada germinada, respectivamente. El
incremento logrado (9,8 g) con una alimentación convencional (concentrado con 17 por
ciento de proteína más chala de maíz) fue superior al compararlo con la alimentación con
germinados. Las conversiones alimenticias en MS son de 5,1 y 4,0 para el caso de maíz y
cebada germinada, respectivamente (Silva, 1994).
Forraje restringido. Otra alternativa que se viene evaluando con buenos resultados es la
alimentación de cuyes en recría con suministro de forraje restringido. Un racionamiento
técnicamente concebido exige su empleo de manera más eficiente que permita aumentar sus
rendimientos. Se vienen evaluando con buenos resultados los suministros de forraje
restringido equivalentes al I ,0,1,5 y 2,0 por ciento de su peso con MS proveniente del
forraje. Esta alternativa es viable si el productor de cuyes esta dispuesto a invertir en
alimento balanceado. Para el caso de crianzas familiar-comercial y comercial su adopción
es fácil. Para las crianzas familiares la alternativa es el suplemento con granos, en la sierra
norte del país utilizan avena o cebada remojada.
CUADRO 52 Composición nutritiva del germinado de maíz
Nutriente Tal como ofrecido Base seca
(%) 10 días 20 días 10 días 20 días
Materia seca 19,16 17,69 100,00 100,00
Cenizas 0,52 0,68 2,71 3,84
Proteína 2,58 2,61 13,47 14,75
Grasa 0,96 1,13 5,01 6,39
Fibra 1,73 2,34 9,03 13,23
Una forma de restricción del forraje se realiza proporcionándoles cantidades pequeñas
todos los días a interdiario; esto estimula el consumo de la ración balanceada que, al
contrario, se proporciona ad libitum. El menor suministro de forraje no afecta mayormente
debido al pasaje lento a través del tracto digestivo, e inclusive después de 24 horas de
ayuno ano se encuentra abundante contenido en estómago y ciego. El uso de raciones con
niveles altos de fibra puede ser la alternativa.
Suministrando forraje diariamente o dejando pasar un día se consiguen pesos mayores,
aunque sin significancia estadística cuando se lo suministra diariamente y en volúmenes
altos del 20 por ciento del peso vi va. Estos resultados determinan suministros de forraje
promedio equivalentes al 20, 10 y 5 por ciento del forraje diario.
Alimentación a base de concentrado. El utilizar un concentrado como único alimento,
requiere preparar una buena ración para satisfacer los requerimientos nutritivos de los
cuyes. Bajo estas condiciones los consumos por animal/día se incrementan, pudiendo estar
entre 40 a 60 g/animal/día, esto dependiendo de la calidad de la ración. El porcentaje
mínimo de fibra debe ser 9 por ciento y el máximo 18 por ciento. Bajo este sistema de
alimentación debe proporcionarse diariamente vitamina C. El alimento balanceado debe en
lo posible peletizarse, ya que existe mayor desperdicio en las raciones en polvo. El
consumo de MS en cuyes alimentados con una ración peletizada es de 1,448 kg. mientras
que cuando se suministra en polvo se incrementa a 1,606 kg. este mayor gasto repercute en
la menor eficiencia de su conversión alimenticia.
CUADRO 53 Pesos, consumos y conversiones alimenticias logradas en cuyes con
diferentes niveles de forraje
Forraje diario Forraje interdiario
1
(20% de PV) ( 10% de PV) (20% de PV) (10% de PV)
Peso inicial (3 semanas de edad) 289 a 290 a 292 a 291
Peso final (9 semanas de edad) 804 a 789 a 767 a 748 a
Incremento diario 12,3 a 11,9 a 11,3 a 10,9 a
2
Consumo de MS por alimento (g)
Forraje 836 420 410 203
Concentrado 1 290 a 1 485 b 1 478 b 1 648 b
Total 2125 a 1905 b 1887 b 1851 b
MS semanal (g/100g de PV) 59,85 53,97 53,97 53,97
Conversión alimenticia 4,12 3,81 3,97 4,05
1
PV = peso vivo.
2
MS = materia seca.
Nota: Diferencia estadística para P<0,05.
Fuente. Rivas. 1995.
CUADRO 54 Porcentajes mínimos y máximos de insumos utilizados en la preparación
de raciones para cuyes
Mínimos Máximos
Fuentes energéticas
Maíz
Sorgo - 50
Cebada 20 40
Polvillo de arroz - 18
Melaza de caña 10 30
Afrecho 15 100
Ryemalt - 25
Fuentes proteicas
Quinua 10 30
Harina de alfalfa 7 12
Pasta de algodón tratada 15 30
Pasta de algodón no tratada - 15
Harina de pescado 2 12
Harina de vísceras de pescado 5 10
Harina de sangre 5 18
Fibra
Cáscara de algodón - 9
Coronta - 9
Panca de maíz 5 15
Otros
Estiércol bovino - 10 1
Porquinaza 10 30
Cama de aves - 10 1
Cama de cuyes 5 10
1
Suministrado durante 4 semanas.
Del análisis de la información de trabajos de investigación realizados en diferentes lugares
del Perú, así como de otros países, se ha preparado el Cuadro 54, en el se muestran los
diferentes insumos utilizados en la preparación de raciones para cuyes. Debe tomarse como
referencia los niveles mínimos y máximos utilizados en la elaboración de raciones para
cuyes. Es indudable que las raciones evaluadas en los diferentes trabajos han sido utilizadas
con suministros de forraje.
Capítulo 5 Mejoramiento genético
Generalidades del mejoramiento genético
Un proceso sencillo de mejoramiento genético en cualquier especie o población es,
básicamente, a través de la selección. A simple vista este proceso consiste en la eliminación
sistemática de animales indeseables y la propagación preferencial de animales deseables
(Deaton, 1984). La selección trata de cambiar genéticamente la población en una dirección
deseada, generalmente determinada por las condiciones económicas de la producción
(Cardellino y Rovira, 1987).
Los estudios de genética en cuyes, como animal de laboratorio, han sido conducidos en dos
fases distintas. La primera incluye el período que va de 1900 hasta los inicios de la década
del 60. Esta se caracterizó principalmente por el análisis de los caracteres visibles como el
color, textura de la capa y por estudios sobre los efectos de la consanguinidad, iniciados por
Castle (1905), citado por Wagner y Manning (1976). La segunda fase se inicia en la década
del 60 con los estudios dirigidos al análisis de los caracteres bioquímicos, fisiológicos e
inmunológicos, lográndose un mayor entendimiento de la biología fundamental, aplicable a
otros mamíferos.
Paralelamente en el Perú la década del 60 marcó el inicio de las investigaciones sobre
mejoramiento genético, estudiándose la herencia de las características productivas del cuy.
En la Estación Experimental Agropecuaria La Molina del INIA se inicia en 1966, y
continúa hasta la fecha, el Programa de mejoramiento genético del cuy. Sus criterios de
selección masal, definidos para cada línea, son el peso individual a las 13 semanas y el
tamaño de la camada. El éxito de la selección de los parámetros genéticos, fenotípicos y
económicos es que se deben estimar bajo las mismas condiciones en las que luego se
explotará su descendencia.
Los cuyes desde su domesticación han sido sometidos a una selección natural y han
mantenido una gran variabilidad genética. Se han multiplicado y producido individuos
iguales a sus progenitores, pero a lo largo de ese tiempo deben haber sufrido mutaciones
que les han permitido sobrevivir en medios adversos. Lograr cuyes precoces ha significado
realizar una acción conjunta del mejoramiento genético y de su medio ambiente. La mejora
del medio ambiente da resultados inmediatos y asegura el progreso de la crianza.
Los medios por los cuales pueden modificarse las condiciones ambientales óptimas para
que el cuy pueda expresar todo su potencial productivo son: nutrición, sanidad y manejo. El
nivel genético se puede modificar mediante la selección, el cruzamiento y la
consanguinidad. El cruzamiento es otra alternativa, especialmente en los casos donde se
disponga de reproductores superiores a los disponibles en su granja. De no tener esa
disponibilidad, se utilizan los animales élite de la propia población para cruzarlos, cuidando
que no estén emparentados.
Interacciones genotipo ambiente
Los animales deben seleccionarse bajo condiciones ambientales óptimas para que puedan
expresar al máximo su potencial genético (Hammond, 1947, citado por Wagner y Manning,
1976). Por supuesto, esta teoría implicaba que el animal continuaría expresando su
superioridad en un medio inferior, contradicción que fue comentada por Falconer y
Latyszewski en 1952 (citados por Preston y Willis, 1975). Ambos señalaron que si el
animal no mostraba su superioridad en un ambiente pobre, tampoco podría expresarlo para
los propósitos de producción, resultando de poco beneficio para la selección.
Los animales deben probarse en los ambientes menos favorables a los que posiblemente
tenga que enfrentarse su progenie. El ambiente tiene considerable efecto sobre la expresión
visible de muchas características. El hecho de que ciertas razas o la progenie de un
reproductor se comporte mejor en un medio que en otro, no constituye evidencia de una
interacción genotipo-ambiente y tampoco afecta seriamente los planes genéticos (Preston y
Willis, 1975).
Una manera de evitar errores en el planteamiento de programas de mejoramiento genético
es seleccionando los animales bajo las mismas condiciones en que se explotarán sus
descendientes. Por analogía con el mejoramiento genético logrado en otras especies
domésticas, las características más importantes para la selección de cuyes deberían ser:
precocidad, conformación, eficiencia en convertir alimentos y alta capacidad reproductiva
en las hembras.
Genotipos de cuyes
En el país se encuentran distribuidos dos genotipos de cuyes, el criollo y el «mejorado». El
criollo, denominado también nativo, es un animal pequeño muy rústico, poco exigente en
calidad de alimento, se desarrolla bien bajo condiciones adversas de clima y alimentación.
Criado técnicamente mejora su productividad, tiene un buen comportamiento productivo al
cruzarlo con cuyes «mejorados» de líneas precoces.
El «mejorado» es el cuy criollo sometido a un proceso de mejoramiento genético. Es precoz
por efecto de la selección y en los países andinos se lo conoce como «peruano».
Cuyes criollos
Existe predominancia de cuyes criollos a nivel del área rural, son criados básicamente en el
sistema familiar, tienen rendimientos productivos bajos, son poco precoces. Su rusticidad se
debe a su aclimatación al medio, se desarrollan sin mayor exigencia a una buena calidad de
alimento.
Características del cuy criollo. Los cuyes criollos existentes en los países andinos, se
caracterizan por tener el cuerpo con poca profundidad y su desarrollo muscular es escaso.
La cabeza es triangular, alargada y angulosa. Son nerviosos, se adaptan poco a vivir en
pozas, por la altura de sus saltos se hace dificultoso su manejo. Dentro de la clasificación
por conformación corresponden a cuyes de tipo B. Se encuentran cuyes de todos los tipos,
habiendo predominancia del 1 (60,65 por ciento) y 2 (33,32 por ciento).
El color de su pelo es variado, se encuentran animales de colores simples: claros (blanco,
alazán, bayo y violeta) y oscuro (negro). Los de pelaje compuesto son: ruano (alazán con
negro), lobo (amarillo con negro) y moro (blanco con negro). Estos colores pueden
encontrarse de capa entera, o combinados con blanco a los que se les denomina overos
cuando los colores son moteados. También se encuentran cuyes fajados, cuando los colores
van por franjas de dos colores siendo siempre una de ellas blanca.
Los combinados se los considera cuando los cuyes presentan más de dos colores y se
encuentran en forma irregular. La identificación de los diferentes colores y sus
combinaciones encajan dentro de la clasificación referida por Zaldívar (1976). El 88,6 por
ciento de la población corresponden a cuyes de colores claros sean blanco, bayo o alazán,
sean estos de color entero, fajado o combinado.
Debido a su forma habitual de crianza son los animales consanguíneos, seleccionados
negativamente por la saca indiscriminada de los animales de mayor tamaño. Son animales
mantenidos sólo como herbívoros, ya que su alimentación es exclusivamente con forrajes.
Tienen un buen comportamiento productivo al cruzarlo con cuyes «mejorados» de líneas
precoces.
El Cuadro 55 muestra los parámetros productivos del cuy criollo desarrollado en diversos
ecosistemas, proporcionados por diferentes investigadores. El Cuadro 56 muestra el
incremento diario de peso, logrado de acuerdo a los diversos regímenes alimenticios
regionales del Perú.
De la evaluación de los cuyes criollos se ha determinado que son animales tardíos. Este
germoplasma no responden a una alimentación con raciones de alta densidad de nutrientes.
La evaluación de la respuesta obtenido por productores de cuyes que dan una alimentación
restringida, muestra un potencial de producción semejante al obtenido con una buena
alimentación (Cuadro 57). La mortalidad hasta el destete es del 24,7 por ciento, elevándose
a 32,7 por ciento hasta los tres meses.
CUADRO 55 Parámetros productivos de cuyes criollos desarrollados en diferentes
ecosistemas del Perú
Origen Tamaño de camada Peso
(g)
Nacimiento Destete 3 meses
1
Cuzco 2,2 102 189 513
Cuzco - 82 - 423
Cuzco 1,7 1 121 194 535
Puno 2,1 1 100 165 439
Arequipa 3,0 1 110 319 594
Cajamarca 2,9 1 124 361 737
Tipo 4 2,8 1 120 362 736
Chota Cutervo -1 118 299 646
Huanuco 1,7 - - 589
Huancavelica 1,8 - - 612
Junín 2,1 - - 619
Junín Huancayo 1,9 - - 612
Lima-Matucana -1 87 264 459
Tacna -1 118 268 484
Lambayeque -1 118 271 651
Arequipa x Huancayo 2,8 1 113 322 653
Huancayo x Arequipa 2,6 1 118 321 708
Promedio 2,25 109,9 277,9 592,5
CV 2 20,94 12,32 23,74 16,06
Rango 1,7-3,0 82-124 164-362 423-736
1
Alimentación suplementada.
2
Coeficiente de variación.
Fuente: Chauca, 1993a.
CUADRO 56 Incremento de poso diario del cuy criollo alimentado con diferentes
dietas en las regiones del Perú
Origen Régimen alimenticio Incrementos de peso 1
Cajamarca Alfalfa 2,32 - 4,93
Alfalfa + concentrado 5,28 - 6,09
Chala de maíz 2,59
Chala de maíz + concentrado 5,16
Arequipa Alfalfa 2,86
Alfalfa + concentrado 4,90 - 4,28
Chala de maíz 2,10
Chala de maíz + concentrado 5,06
Desperdicio cocina 2,30
Desperdicio cocina + concentrado 3,70
Junín Alfalfa 4,76 - 3,46
Alfalfa + concentrado 6,17 - 6,30
Puno Totora 0,40
Totora + concentrado 2,90 - 2,60
Llacho + concentrado 2,30 - 2,50
Heno de avena 4,54
Heno de avena + concentrado 6,58
Lambayeque Alfalfa 4,16-7,30
Alfalfa + concentrado 6,26 - 9,20
Sorgo + concentrado 4,65
Tingo María Kudzú 1,20-1,10
Kudzú + concentrado 6,81 - 5,25
Hoja de plátano 0,50
Hoja de plátano + concentrado 6,01 - 2,50
Oropel + concentrado 3,80
Soya forrajera + concentrado 3,70
Toro urca + concentrado 6,70
1
Incremento peso/animal/día.
Fuente: Resúmenes de las Reuniones científicas anuales de In Asociación Peruana de
Producción Animal (APPA), 1976-1993.
La frecuencia porcentual del tamaño de la camada es de 15,92, 45,92, 27,78, 9,26 y 1,12
crías por parto para 1, 2, 3, 4 y más de 5 crías por parto. Puede asegurarse que los cuyes
criollos tienen el mismo comportamiento en los diferentes países andinos.
Cuyes «mejorados»
El Perú inició los trabajos de mejoramiento en cuyes a partir de 1966, con la evaluación del
germoplasma de diferentes ecotipos maestreados a nivel nacional. En el año 1970, en la
Estación Experimental Agropecuaria La Molina del INIA, se inicia un programa de
selección con miras de mejorar el cuy criollo existente a nivel nacional. Se seleccionan
animales por su precosidad y prolificidad, habiéndose creado las líneas Perú, Inti y Andina.
CUADRO 57 Crecimiento de cuyas criollos con densidad nutricional alta y baja
Alta densidad de nutrientes 1 Baja densidad de nutrientes 2
Nacimiento 105,68 ± 26,49 128,75 ± 33,46
1a semana - 166,95 ± 22,54
2a semana 184,54 ± 47,84 187,73 ± 27,02
3a semana - 208,50 ± 31,35
4a semana 258,19 ± 54,91 195,00 ± 36,40
6a semana - 269,44 ± 47,78
8a semana 403,88 ± 56,40 352,22 ± 46,13
10a semana - 383,67 ± 62,27
12a semana - 457,89 ± 76,65
13a semana 574,13 ± 72,36 -
14a semana - 453,33 ± 80,83
16a semana - 507,78 ± 100,42
1
Evaluación en Estación Experimental.
2
Evaluación de productores de cuyes.
La línea Perú, seleccionada por el mayor peso a la edad de comercialización se caracteriza
por ser precoz, obtiene pesos de 800 g a los 2 meses de edad y conversiones alimenticias de
3,8 al ser alimentada en buenas condiciones con concentrados balanceados. Su prolificidad
promedio es de 2,3 crías nacidas vivas. El color de su capa es preferentemente blanco con
rojo, siendo su pelo liso y pegado al cuerpo, sin remolinos (Tipo 1).
La línea Andina se selecciona por el tamaño de la camada, independientemente del peso de
la misma; se caracteriza por ser prolífica, pudiendo obtener además de 3,2 coas por parto y
un mayor número de crías por unidad de tiempo, como consecuencia de su mayor
presentación de celo postpartum. El color de su capa es preferentemente blanco, de pelo
liso pegado al cuerpo y ojos negros.
La línea Inti, seleccionada por su precocidad corregida por su prolificidad, es la de mayor
adaptación a nivel de productores de cuyes; se trata de un animal de ojos negros intermedio
entre las líneas descritas anteriormente, su pelo es de color bayo con blanco liso y pegado al
cuerpo, pudiendo presentar remolino en la cabeza. En evaluaciones sobre el peso total de la
camada, se ha encontrado que las líneas Inti y Andina presentan una respuesta superior a la
línea Perú, como consecuencia de que los primeros presentan un mayor tamaño de la
camada.
Cruzamientos
En evaluaciones sobre el comportamiento de la progenie obtenido mediante el cruzamiento
de cuyes machos de la línea Perú con hembras criollas de ecosistemas de altitud y de nivel
del mar se ha podido observar que los cuyes de la línea Perú fijan en su progenie su
precocidad, como se puede apreciar en el Cuadro 58 sugiriendo que el cruzamiento es un
buen método de mejora del peso en cuyes
CUADRO 58 Pesos al nacimiento, al destete y a 8 y 13 semanas de cuyes mejorados,
cruzados y criollos evaluados en diferentes ecosistemas del Perú 1
Cruces Ecosistema Peso (g)
Nacimiento Destete 2 8 semanas 13 semanas
INIA x INIA Costa 148,4 458,9 860,8 1091,3
Criollo x Criollo Sierra 87,4 263,6 356,7 458,9
Criollo x Criollo Costa 117,6 268,4 383,3 483,7
INIA (Perú) x Criollo Sierra 146,5 260,4 429,6 626,2
INIA (Perú) x Criollo Costa 123,6 393,4 582,6 795,4
1
En base a los datos de la Estación Experimental Agropecuaria i a Molina del INIA
2
El destete se realizó a las 4 semanas de edad.
CUADRO 59 Pesos obtenidos en cuyes criollos, mejorados y mestizas, evaluados en los
diferentes países andinos
Origen Tamaño Peso (g)
de camada Nacimiento Destete 3 meses
Ecuador a
Criollo 1,44 b 127,31 b 257,69 b 637,69 b
Peruano puro 2,22 a 145,75 a 298,88 a 853,89 a
Mestizo 1,90 a 137,63 a 288,42 a 847,78 a
Bolivia
Criollo 2,24 b 86,30 c 194,90 c
Mestizo 2,37 - - -
Criollo d - 83,45 215,23 544,72
Criollo x Peruano - 114,86 304,00 807,53
Peruano x Criollo - 127,55 358,80 803,86
Peruano puro - 137,47 368,45 794,64
Colombia e
Criollo - 80,00 200,00 330,00
Peruano puro 200,00 400,00 850,00
Mestizo - 160,00 370,00 600,00
Fuente: a Olivo. 1989; b Suhrer, 1988; c Rico et al. (Proyecto Mejocuy). 1994; d Castellon y
Avila. 1986; eAtehortua y Caycedo, 1977 Todos los autores mencionados son citados por
Chauca, 1993a.
En similares trabajos sobre cruzamiento de las líneas Perú e Inti por productores de cuyes,
se ha observado una buena respuesta en su cruce con cuyes criollos. Los resultados
muestran que a medida que se incrementa el grado de cruzamiento los cuyes alcanzan su
peso de comercialización a edad más temprana. El efecto del medio ambiente, como el tipo
de ración y sobre todo la competencia por la misma, ha generado la no exteriorización de
todo el bagaje genético del animal de línea precoz. Aún bajo esas condiciones, en los
diferentes grados de cruzamiento, el comportamiento de los cuyes cruzados es superior al
de los criollos.
CUADRO 60 Incrementos diarios y conversión alimenticia por línea genética
Línea genética Autor Año
Criollo Peruano Mestizas
Ecuador
Incremento (g/día) 5,43 7,93 7,99 Olivo 1989
Conversión alimenticia 7,35 5,33 5,19
Bolivia
Incremento (g/día) 6,30 10,30 - Trujillo 1993
Conversión alimenticia 12,50 9,30
Incremento (g/día) 4,40 - - Agramot 1989
Conversión alimenticia 9,40 - -
Incremento (g/día) - 8,05 - Gallo 1988
Conversión alimenticia - 6,34
Incremento (g/día) - 11,80 - Vidal 1987
Conversión alimenticia - 9,60
Incremento (g/día) - 11,60 - Roman 1987
Conversión alimenticia - 4,35
Incremento (g/día) - 8,50 - Rico 1986
Conversión alimenticia - 4,49
Incremento (g/día) 2,30 - - Guzman 1980
Conversión alimenticia 11,42 - -
Colombia
Incremento (g/día) 3,20 10,00 5,06 Caycedo 1992
Conversión alimenticia 15,96 5,01 11,89
CUADRO 61 Heredabilidades de los pesos individuales al nacimiento, destete y
beneficio en cuyes 1
Pesos individuales Método Autor Año
Nacimiento Destete 2 Beneficio 3
0,58 ± 0,10 0,39 ± 0,08 - - Vaccaro et al. 1968
0,15 ± 0,12 0,41 ± 0,15 0,50 ± 0,15 medio hp 4 Dillard et al. 1972 5
0,51 ± 0,26 0,75 ± 0,31 0,49 ± 0,23 medio hp Dillard et al. 1972 6
0,25 ± 0,11 0,49 ± 0,13 0,52 ± 0,13 medio hp Dillard et al 1972
0,16 ± 0,07 0,20 ± 0,08 0,33 ± 0,08 medio hp Castro 1974
- - 0,32 ± 0,11 medio hp Ludeña 1977
0,24 ± 0,05 0,07 ± 0,03 0,58 ± 0,08 medio hp Chavez 1979
0,02 ± 0,04 0,10 ± 0,04 0,17 ± 0,05 medio hp Ouijandría et al. 1983a
0,12 ± 0,03 0,13 ± 0,03 0,20 ± 0,02 reg. mh 7 Quijandría et al. 1983a
0,29 ± 0,09 0,19 ± 0,08 1/2 hp Muscari 1994
1
En base a los datos de la Estación Experimental Agropecuaria La Molina; del INIA.
2
Destete a los 28 días.
3
Beneficio a las 13 semanas.
4
ha = medio hermanos de padre.
5
Ecotipo arequipa
6
Ecotipo Cajamarca.
7
Reg. mh=regresión hija madre.
Las líneas Perú e Inti, evaluadas en diversos ecosistemas de Bolivia, Colombia, Ecuador y
Perú, han registrado adaptabilidad y capacidad mejoradora de la progenie al cruzarse con
hembras nativas.
En el Cuadro 59 puede observarse los rendimientos productivos de cuyes criollos,
«mejorados» y mestizos registrados por diversos autores en Bolivia, Colombia y Ecuador,
que consideran al cuy «mejorado» como el «peruano».
En evaluaciones complementarias realizadas en los cuyes «mejorados» midiendo su
conversión alimenticia, destaca el cuy peruano por su eficiencia con 8,6 frente a 14,0 que
obtiene el cuy boliviano. Estas conversiones alimenticias fueron logradas con un sistema de
alimentación mixta, utilizando forraje más un suplemento (Suhrer, 1988). Las conversiones
alimenticias logradas en cuyes criollos, «mejorados» y mestizos se muestra en el Cuadro
60.
Heredabilidades
La heredabilidad asume valores diferentes para una misma característica en poblaciones y
circunstancias diferentes. Sin embargo, como referencia de acuerdo a lo señalado como
promedio, sería de 0,25, 0,28 y 0,39 para los pesos al nacimiento, destete y beneficio.
El índice de herencia (h2) calculado a partir del componente de variancia paterno fue de
0,58 ± 0,17 para pesos al nacimiento, y 0,39 ± 0,13 para los pesos al destete. El
componente de la variancia correspondiente a la madre en ambas edades fue superior al
paterno, lo cual indicaría la existencia de efectos ambientales comunes y probablemente en
menor proporción, variancia no aditiva (Vaccaro et al., 1968).
La heredabilidad estimada para el peso al nacimiento fue de 0,15 ± 0,12 y 0,51 ± 0,26 para
las dos líneas, con un promedio de 0,25 ± 0, 11; para el destete fue 0,41 + 0,15 y 0,75 ±
0,31, con un promedio de 0,49 ± 0,13; y para el peso final de 0,50 ± 0,15 y 0,49 ± 0,23, con
un promedio de 0,52 ± 0,13, respectivamente (Dillard et al., 1972).
Evaluando 3 192 cuyes procedentes de 202 padres y 718 madres de la Estación
Experimental Agropecuaria La Molina del INIA, estimaron la heredabilidad por medios
hermanos paternos del peso al nacimiento, destete y 13 semanas de edad, obteniendo
valores de 0,02 ± 0,04, 0,10 ± 0,04, y 0,17 ± 0,05, respectivamente. Los principales índices
de herencia han sido calculados para las condiciones de los centros de investigación con
una alimentación mixta con forraje más concentrado, siendo moderados de 0,24 a 0,32 para
el peso vivo tanto al nacimiento, destete y saca (13 semanas de edad), y siendo también
moderado el de la heredabilidad para el peso de la camada tanto a] nacimiento como al
destete. Para el número de crías y el número de crías nacidas vivas se han obtenido índices
de herencia sumamente bajos (Quijandría et al., 1983a). En los Cuadros 61 y 62 se
muestran las heredabilidades de los pesos individuales (nacimiento, destete y beneficio), y
tamaño y peso de la camada obtenidos por diferentes autores.
CUADRO 62 Heredabilidades de tamaño y peso de la camada de cuyes en el Perú
Tamaño de camada Peso de camada Autor Año
Total nacidos Nacidos vivos Destete Nacimiento Destete
0.00 ± 0.00 0,00 ± 0.00 - - - Ludeña 1977
- - - 0,16 ± 0,08 0,20 ± 0,08 Arévalo 1982
- - - 0,18 ± 0,06 0,27 ± 0,07 Castro 1983
1
0,10 ± 0,05 0,06 ± 0,02 0,08 ± 0,021 - - Quijandría et al. 1983a
0,30 ± 0,30 0,16 ± 0,31 0,16 ± 0,31 - - Quijandría et al. 1983a
1
Regresión cría-madre.
Nota: Método de correlación intraclase de medio hermanos de padre.
CUADRO 63 Repetibilidades de los pesos, tamaños de la camada al nacimiento y al
destete en cuyes
Peso de camada Tamaño de camada al nacimiento Autor Año
Nacimiento Destete c
018 ± 003 015 ± 0,03 012 ± 003 Arévalo 1982
0 05 ± 0 02 0 03 ± 0 02 0,27 ± 0 02 Castro 1983
0,07 ± 0,06 0,39 ± 0,05 0,13 ± 0,06 Balbin 1990
1
Destete a los 28 días. Nota: Método de correlación intraclase.
CUADRO 64 Correlaciones genéticas y fenotípicas entre características reproductivas
y de conformación en cuyes del Perú
Características Correlación genética Correlación fenotípica
Peso camada al nacimiento
Peso camada al destete 1,a 0 96 ± 0 17 0 65
Peso postpartum b - 0 30
Tamaño camada al nacimiento
Peso postpartum 0,16
Peso beneficio 2,c 0 10
N° dedos patas c 0 01
Número dedos en patea
Peso beneficio c 0 20 ± 0 06 0 06
N° dedos manos c 0 96 ± 0 00 0 86
Peso al nacimiento d 0 10 ± 0 11 0 00
Peso al desteta d 0 22 s 0 16 0,04
Peso beneficio d 0 01 ± 0 09 0 06
Peso beneficio
Longitud cuerpo e - 0 71
Perímetro e
toráxico - 0 76
al morrillo - 0,71
Número nacidos
Nacidos vivos f 0 54 ± 0 44 0 86
Destetados f 0 75 ± 0 40 0 67
Número nacidos vivos
Destetados f - 0 78
1
Destete a los 28 días.
2
Edad beneficio: 13 semanas.
Fuente e institución: a Arévalo, 1982, Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA). b
Aliaga, 1974, Universidad Nacional del Centro; c Ludeña, 1977. INIA; d Chávez, 1979,
INIA; e Enríquez. 1978, Universidad Nacional Agraria La Molina; f Quijandría et al.,
1983b, INIA.
CUADRO 65 Correlaciones genéticas y fenotípicas entre características de peso en
cuyes en el Perú
Características Correlación genética Correlación fenotípica
Peso nacímiento-destete
Destete 4 semanas 0 90 ± 0 05 0,75 a
0 89 ± 0 09 0,52 b
- 0,60 c
- 0,59 c
0,48 ± 0,15 0,50 d
- 0,51 e
Destete 3 semanas - 0,58 f
- 0,75 g
Destete 2 semanas 0 61 ± 0 07 0,63 h
Peso nacimiento
Peso 4 semanas 0 47 ± 0 10 0,47 h
Peso 13 semanas 0 75 ± 0 10 0,55 a
0 95 ± 0 03 0,40 b
0 86 ± 0 03 0,30 d
- 0,38 e
0,53 ± 0,11 0,26 h
Peso destete
Peso 13 semanas 0 89 ± 0 05 0,66 a
0 82 ± 0,05 0,57 b
0,52 ± 0,12 0,45 d
061 ± 016 0,46 e
Fuente e institución: a Dillard et al., 1972, Instituto Nacional de Investigación Agraria
(INIA); b Castro. 1974, INIA; c Vaccaro et al., 1968, INIA; d Chávez, 1979. INIA: e
Quijandría et al.. 1983b, INIA f Huidobro, 1972, UNSAA; g Aliaga, 1974, Universidad
Nacional del Centro, Huancayo; h Muscari, 1994, INIA.
Repetibilidad
En cuyes bajo condiciones de manejo productivo existe poca información al respecto. Los
cálculos para la repetibilidad del número y peso de la camada al nacimiento y destete es
baja o ligeramente moderada, siendo de 0,12 a 0,27 para el tamaño de la camada al
nacimiento, de 0,12 para el tamaño de la camada al destete, de 0,05 a 0,18 para el peso de la
camada al nacimiento y de 0,03 a 0,39 para el peso de la camada al destete. En el Cuadro
63, pueden observarse las repetibilidades obtenidas por los diversos autores del peso y
tamaño de la camada al nacimiento y destete.
Correlaciones geneticas y fenotípicas
Se ha realizado en cuyes diversos estudios para determinar el grado de asociaciones entre
caracteres de interés económico, ya que su conocimiento permite definir planes de
mejoramiento genético y, en particular, su selección. Los principales trabajos se han
referido a características de pesos y tamaño de la camada y pesos individuales (Cuadros 64
y 65).
En cuyes nativos bolivianos se determinó las correlaciones genéticas y fenotípicas para
peso al nacimiento-peso al destete, peso al nacimiento-peso a la saca y peso al destete-peso
a la saca. Los valores encontrados para las correlaciones genéticas fueron sobreestimadas,
mientras que para las fenotípicas fueron de 0,77, 0,12 y 0,14, mostrándose una mayor
correlación para peso al nacimiento-peso a la saca. Por otro lado mostraron correlaciones
importantes la ganancia de peso post-destete y la ganancia de peso post-destete cuyos
valores son de 0,97 y 0,99, respectivamente (Castellón y Avila, 1986).
Capítulo 5 Mejoramiento genético
Generalidades del mejoramiento genético
Un proceso sencillo de mejoramiento genético en cualquier especie o población es,
básicamente, a través de la selección. A simple vista este proceso consiste en la eliminación
sistemática de animales indeseables y la propagación preferencial de animales deseables
(Deaton, 1984). La selección trata de cambiar genéticamente la población en una dirección
deseada, generalmente determinada por las condiciones económicas de la producción
(Cardellino y Rovira, 1987).
Los estudios de genética en cuyes, como animal de laboratorio, han sido conducidos en dos
fases distintas. La primera incluye el período que va de 1900 hasta los inicios de la década
del 60. Esta se caracterizó principalmente por el análisis de los caracteres visibles como el
color, textura de la capa y por estudios sobre los efectos de la consanguinidad, iniciados por
Castle (1905), citado por Wagner y Manning (1976). La segunda fase se inicia en la década
del 60 con los estudios dirigidos al análisis de los caracteres bioquímicos, fisiológicos e
inmunológicos, lográndose un mayor entendimiento de la biología fundamental, aplicable a
otros mamíferos.
Paralelamente en el Perú la década del 60 marcó el inicio de las investigaciones sobre
mejoramiento genético, estudiándose la herencia de las características productivas del cuy.
En la Estación Experimental Agropecuaria La Molina del INIA se inicia en 1966, y
continúa hasta la fecha, el Programa de mejoramiento genético del cuy. Sus criterios de
selección masal, definidos para cada línea, son el peso individual a las 13 semanas y el
tamaño de la camada. El éxito de la selección de los parámetros genéticos, fenotípicos y
económicos es que se deben estimar bajo las mismas condiciones en las que luego se
explotará su descendencia.
Los cuyes desde su domesticación han sido sometidos a una selección natural y han
mantenido una gran variabilidad genética. Se han multiplicado y producido individuos
iguales a sus progenitores, pero a lo largo de ese tiempo deben haber sufrido mutaciones
que les han permitido sobrevivir en medios adversos. Lograr cuyes precoces ha significado
realizar una acción conjunta del mejoramiento genético y de su medio ambiente. La mejora
del medio ambiente da resultados inmediatos y asegura el progreso de la crianza.
Los medios por los cuales pueden modificarse las condiciones ambientales óptimas para
que el cuy pueda expresar todo su potencial productivo son: nutrición, sanidad y manejo. El
nivel genético se puede modificar mediante la selección, el cruzamiento y la
consanguinidad. El cruzamiento es otra alternativa, especialmente en los casos donde se
disponga de reproductores superiores a los disponibles en su granja. De no tener esa
disponibilidad, se utilizan los animales élite de la propia población para cruzarlos, cuidando
que no estén emparentados.
Interacciones genotipo ambiente
Los animales deben seleccionarse bajo condiciones ambientales óptimas para que puedan
expresar al máximo su potencial genético (Hammond, 1947, citado por Wagner y Manning,
1976). Por supuesto, esta teoría implicaba que el animal continuaría expresando su
superioridad en un medio inferior, contradicción que fue comentada por Falconer y
Latyszewski en 1952 (citados por Preston y Willis, 1975). Ambos señalaron que si el
animal no mostraba su superioridad en un ambiente pobre, tampoco podría expresarlo para
los propósitos de producción, resultando de poco beneficio para la selección.
Los animales deben probarse en los ambientes menos favorables a los que posiblemente
tenga que enfrentarse su progenie. El ambiente tiene considerable efecto sobre la expresión
visible de muchas características. El hecho de que ciertas razas o la progenie de un
reproductor se comporte mejor en un medio que en otro, no constituye evidencia de una
interacción genotipo-ambiente y tampoco afecta seriamente los planes genéticos (Preston y
Willis, 1975).
Una manera de evitar errores en el planteamiento de programas de mejoramiento genético
es seleccionando los animales bajo las mismas condiciones en que se explotarán sus
descendientes. Por analogía con el mejoramiento genético logrado en otras especies
domésticas, las características más importantes para la selección de cuyes deberían ser:
precocidad, conformación, eficiencia en convertir alimentos y alta capacidad reproductiva
en las hembras.
Genotipos de cuyes
En el país se encuentran distribuidos dos genotipos de cuyes, el criollo y el «mejorado». El
criollo, denominado también nativo, es un animal pequeño muy rústico, poco exigente en
calidad de alimento, se desarrolla bien bajo condiciones adversas de clima y alimentación.
Criado técnicamente mejora su productividad, tiene un buen comportamiento productivo al
cruzarlo con cuyes «mejorados» de líneas precoces.
El «mejorado» es el cuy criollo sometido a un proceso de mejoramiento genético. Es precoz
por efecto de la selección y en los países andinos se lo conoce como «peruano».
Cuyes criollos
Existe predominancia de cuyes criollos a nivel del área rural, son criados básicamente en el
sistema familiar, tienen rendimientos productivos bajos, son poco precoces. Su rusticidad se
debe a su aclimatación al medio, se desarrollan sin mayor exigencia a una buena calidad de
alimento.
Características del cuy criollo. Los cuyes criollos existentes en los países andinos, se
caracterizan por tener el cuerpo con poca profundidad y su desarrollo muscular es escaso.
La cabeza es triangular, alargada y angulosa. Son nerviosos, se adaptan poco a vivir en
pozas, por la altura de sus saltos se hace dificultoso su manejo. Dentro de la clasificación
por conformación corresponden a cuyes de tipo B. Se encuentran cuyes de todos los tipos,
habiendo predominancia del 1 (60,65 por ciento) y 2 (33,32 por ciento).
El color de su pelo es variado, se encuentran animales de colores simples: claros (blanco,
alazán, bayo y violeta) y oscuro (negro). Los de pelaje compuesto son: ruano (alazán con
negro), lobo (amarillo con negro) y moro (blanco con negro). Estos colores pueden
encontrarse de capa entera, o combinados con blanco a los que se les denomina overos
cuando los colores son moteados. También se encuentran cuyes fajados, cuando los colores
van por franjas de dos colores siendo siempre una de ellas blanca.
Los combinados se los considera cuando los cuyes presentan más de dos colores y se
encuentran en forma irregular. La identificación de los diferentes colores y sus
combinaciones encajan dentro de la clasificación referida por Zaldívar (1976). El 88,6 por
ciento de la población corresponden a cuyes de colores claros sean blanco, bayo o alazán,
sean estos de color entero, fajado o combinado.
Debido a su forma habitual de crianza son los animales consanguíneos, seleccionados
negativamente por la saca indiscriminada de los animales de mayor tamaño. Son animales
mantenidos sólo como herbívoros, ya que su alimentación es exclusivamente con forrajes.
Tienen un buen comportamiento productivo al cruzarlo con cuyes «mejorados» de líneas
precoces.
El Cuadro 55 muestra los parámetros productivos del cuy criollo desarrollado en diversos
ecosistemas, proporcionados por diferentes investigadores. El Cuadro 56 muestra el
incremento diario de peso, logrado de acuerdo a los diversos regímenes alimenticios
regionales del Perú.
De la evaluación de los cuyes criollos se ha determinado que son animales tardíos. Este
germoplasma no responden a una alimentación con raciones de alta densidad de nutrientes.
La evaluación de la respuesta obtenido por productores de cuyes que dan una alimentación
restringida, muestra un potencial de producción semejante al obtenido con una buena
alimentación (Cuadro 57). La mortalidad hasta el destete es del 24,7 por ciento, elevándose
a 32,7 por ciento hasta los tres meses.
CUADRO 55 Parámetros productivos de cuyes criollos desarrollados en diferentes
ecosistemas del Perú
Origen Tamaño de camada Peso
(g)
Nacimiento Destete 3 meses
1
Cuzco 2,2 102 189 513
Cuzco - 82 - 423
Cuzco 1,7 1 121 194 535
Puno 2,1 1 100 165 439
Arequipa 3,0 1 110 319 594
Cajamarca 2,9 1 124 361 737
Tipo 4 2,8 1 120 362 736
Chota Cutervo -1 118 299 646
Huanuco 1,7 - - 589
Huancavelica 1,8 - - 612
Junín 2,1 - - 619
Junín Huancayo 1,9 - - 612
Lima-Matucana -1 87 264 459
Tacna -1 118 268 484
Lambayeque -1 118 271 651
Arequipa x Huancayo 2,8 1 113 322 653
Huancayo x Arequipa 2,6 1 118 321 708
Promedio 2,25 109,9 277,9 592,5
CV 2 20,94 12,32 23,74 16,06
Rango 1,7-3,0 82-124 164-362 423-736
1
Alimentación suplementada.
2
Coeficiente de variación.
Fuente: Chauca, 1993a.
CUADRO 56 Incremento de poso diario del cuy criollo alimentado con diferentes
dietas en las regiones del Perú
Origen Régimen alimenticio Incrementos de peso 1
Cajamarca Alfalfa 2,32 - 4,93
Alfalfa + concentrado 5,28 - 6,09
Chala de maíz 2,59
Chala de maíz + concentrado 5,16
Arequipa Alfalfa 2,86
Alfalfa + concentrado 4,90 - 4,28
Chala de maíz 2,10
Chala de maíz + concentrado 5,06
Desperdicio cocina 2,30
Desperdicio cocina + concentrado 3,70
Junín Alfalfa 4,76 - 3,46
Alfalfa + concentrado 6,17 - 6,30
Puno Totora 0,40
Totora + concentrado 2,90 - 2,60
Llacho + concentrado 2,30 - 2,50
Heno de avena 4,54
Heno de avena + concentrado 6,58
Lambayeque Alfalfa 4,16-7,30
Alfalfa + concentrado 6,26 - 9,20
Sorgo + concentrado 4,65
Tingo María Kudzú 1,20-1,10
Kudzú + concentrado 6,81 - 5,25
Hoja de plátano 0,50
Hoja de plátano + concentrado 6,01 - 2,50
Oropel + concentrado 3,80
Soya forrajera + concentrado 3,70
Toro urca + concentrado 6,70
1
Incremento peso/animal/día.
Fuente: Resúmenes de las Reuniones científicas anuales de In Asociación Peruana de
Producción Animal (APPA), 1976-1993.
La frecuencia porcentual del tamaño de la camada es de 15,92, 45,92, 27,78, 9,26 y 1,12
crías por parto para 1, 2, 3, 4 y más de 5 crías por parto. Puede asegurarse que los cuyes
criollos tienen el mismo comportamiento en los diferentes países andinos.
Cuyes «mejorados»
El Perú inició los trabajos de mejoramiento en cuyes a partir de 1966, con la evaluación del
germoplasma de diferentes ecotipos maestreados a nivel nacional. En el año 1970, en la
Estación Experimental Agropecuaria La Molina del INIA, se inicia un programa de
selección con miras de mejorar el cuy criollo existente a nivel nacional. Se seleccionan
animales por su precosidad y prolificidad, habiéndose creado las líneas Perú, Inti y Andina.
CUADRO 57 Crecimiento de cuyas criollos con densidad nutricional alta y baja
Alta densidad de nutrientes 1 Baja densidad de nutrientes 2
Nacimiento 105,68 ± 26,49 128,75 ± 33,46
1a semana - 166,95 ± 22,54
2a semana 184,54 ± 47,84 187,73 ± 27,02
3a semana - 208,50 ± 31,35
4a semana 258,19 ± 54,91 195,00 ± 36,40
6a semana - 269,44 ± 47,78
8a semana 403,88 ± 56,40 352,22 ± 46,13
10a semana - 383,67 ± 62,27
12a semana - 457,89 ± 76,65
13a semana 574,13 ± 72,36 -
14a semana - 453,33 ± 80,83
16a semana - 507,78 ± 100,42
1
Evaluación en Estación Experimental.
2
Evaluación de productores de cuyes.
La línea Perú, seleccionada por el mayor peso a la edad de comercialización se caracteriza
por ser precoz, obtiene pesos de 800 g a los 2 meses de edad y conversiones alimenticias de
3,8 al ser alimentada en buenas condiciones con concentrados balanceados. Su prolificidad
promedio es de 2,3 crías nacidas vivas. El color de su capa es preferentemente blanco con
rojo, siendo su pelo liso y pegado al cuerpo, sin remolinos (Tipo 1).
La línea Andina se selecciona por el tamaño de la camada, independientemente del peso de
la misma; se caracteriza por ser prolífica, pudiendo obtener además de 3,2 coas por parto y
un mayor número de crías por unidad de tiempo, como consecuencia de su mayor
presentación de celo postpartum. El color de su capa es preferentemente blanco, de pelo
liso pegado al cuerpo y ojos negros.
La línea Inti, seleccionada por su precocidad corregida por su prolificidad, es la de mayor
adaptación a nivel de productores de cuyes; se trata de un animal de ojos negros intermedio
entre las líneas descritas anteriormente, su pelo es de color bayo con blanco liso y pegado al
cuerpo, pudiendo presentar remolino en la cabeza. En evaluaciones sobre el peso total de la
camada, se ha encontrado que las líneas Inti y Andina presentan una respuesta superior a la
línea Perú, como consecuencia de que los primeros presentan un mayor tamaño de la
camada.
Cruzamientos
En evaluaciones sobre el comportamiento de la progenie obtenido mediante el cruzamiento
de cuyes machos de la línea Perú con hembras criollas de ecosistemas de altitud y de nivel
del mar se ha podido observar que los cuyes de la línea Perú fijan en su progenie su
precocidad, como se puede apreciar en el Cuadro 58 sugiriendo que el cruzamiento es un
buen método de mejora del peso en cuyes
CUADRO 58 Pesos al nacimiento, al destete y a 8 y 13 semanas de cuyes mejorados,
cruzados y criollos evaluados en diferentes ecosistemas del Perú 1
Cruces Ecosistema Peso (g)
Nacimiento Destete 2 8 semanas 13 semanas
INIA x INIA Costa 148,4 458,9 860,8 1091,3
Criollo x Criollo Sierra 87,4 263,6 356,7 458,9
Criollo x Criollo Costa 117,6 268,4 383,3 483,7
INIA (Perú) x Criollo Sierra 146,5 260,4 429,6 626,2
INIA (Perú) x Criollo Costa 123,6 393,4 582,6 795,4
1
En base a los datos de la Estación Experimental Agropecuaria i a Molina del INIA
2
El destete se realizó a las 4 semanas de edad.
CUADRO 59 Pesos obtenidos en cuyes criollos, mejorados y mestizas, evaluados en los
diferentes países andinos
Origen Tamaño Peso (g)
de camada Nacimiento Destete 3 meses
a
Ecuador
Criollo 1,44 b 127,31 b 257,69 b 637,69 b
Peruano puro 2,22 a 145,75 a 298,88 a 853,89 a
Mestizo 1,90 a 137,63 a 288,42 a 847,78 a
Bolivia
Criollo 2,24 b 86,30 c 194,90 c
Mestizo 2,37 - - -
Criollo d - 83,45 215,23 544,72
Criollo x Peruano - 114,86 304,00 807,53
Peruano x Criollo - 127,55 358,80 803,86
Peruano puro - 137,47 368,45 794,64
Colombia e
Criollo - 80,00 200,00 330,00
Peruano puro 200,00 400,00 850,00
Mestizo - 160,00 370,00 600,00
Fuente: a Olivo. 1989; b Suhrer, 1988; c Rico et al. (Proyecto Mejocuy). 1994; d Castellon y
Avila. 1986; eAtehortua y Caycedo, 1977 Todos los autores mencionados son citados por
Chauca, 1993a.
En similares trabajos sobre cruzamiento de las líneas Perú e Inti por productores de cuyes,
se ha observado una buena respuesta en su cruce con cuyes criollos. Los resultados
muestran que a medida que se incrementa el grado de cruzamiento los cuyes alcanzan su
peso de comercialización a edad más temprana. El efecto del medio ambiente, como el tipo
de ración y sobre todo la competencia por la misma, ha generado la no exteriorización de
todo el bagaje genético del animal de línea precoz. Aún bajo esas condiciones, en los
diferentes grados de cruzamiento, el comportamiento de los cuyes cruzados es superior al
de los criollos.
CUADRO 60 Incrementos diarios y conversión alimenticia por línea genética
Línea genética Autor Año
Criollo Peruano Mestizas
Ecuador
Incremento (g/día) 5,43 7,93 7,99 Olivo 1989
Conversión alimenticia 7,35 5,33 5,19
Bolivia
Incremento (g/día) 6,30 10,30 - Trujillo 1993
Conversión alimenticia 12,50 9,30
Incremento (g/día) 4,40 - - Agramot 1989
Conversión alimenticia 9,40 - -
Incremento (g/día) - 8,05 - Gallo 1988
Conversión alimenticia - 6,34
Incremento (g/día) - 11,80 - Vidal 1987
Conversión alimenticia - 9,60
Incremento (g/día) - 11,60 - Roman 1987
Conversión alimenticia - 4,35
Incremento (g/día) - 8,50 - Rico 1986
Conversión alimenticia - 4,49
Incremento (g/día) 2,30 - - Guzman 1980
Conversión alimenticia 11,42 - -
Colombia
Incremento (g/día) 3,20 10,00 5,06 Caycedo 1992
Conversión alimenticia 15,96 5,01 11,89
CUADRO 61 Heredabilidades de los pesos individuales al nacimiento, destete y
beneficio en cuyes 1
Pesos individuales Método Autor Año
Nacimiento Destete 2 Beneficio 3
0,58 ± 0,10 0,39 ± 0,08 - - Vaccaro et al. 1968
0,15 ± 0,12 0,41 ± 0,15 0,50 ± 0,15 medio hp 4 Dillard et al. 1972 5
0,51 ± 0,26 0,75 ± 0,31 0,49 ± 0,23 medio hp Dillard et al. 1972 6
0,25 ± 0,11 0,49 ± 0,13 0,52 ± 0,13 medio hp Dillard et al 1972
0,16 ± 0,07 0,20 ± 0,08 0,33 ± 0,08 medio hp Castro 1974
- - 0,32 ± 0,11 medio hp Ludeña 1977
0,24 ± 0,05 0,07 ± 0,03 0,58 ± 0,08 medio hp Chavez 1979
0,02 ± 0,04 0,10 ± 0,04 0,17 ± 0,05 medio hp Ouijandría et al. 1983a
0,12 ± 0,03 0,13 ± 0,03 0,20 ± 0,02 reg. mh 7 Quijandría et al. 1983a
0,29 ± 0,09 0,19 ± 0,08 1/2 hp Muscari 1994
1
En base a los datos de la Estación Experimental Agropecuaria La Molina; del INIA.
2
Destete a los 28 días.
3
Beneficio a las 13 semanas.
4
ha = medio hermanos de padre.
5
Ecotipo arequipa
6
Ecotipo Cajamarca.
7
Reg. mh=regresión hija madre.
Las líneas Perú e Inti, evaluadas en diversos ecosistemas de Bolivia, Colombia, Ecuador y
Perú, han registrado adaptabilidad y capacidad mejoradora de la progenie al cruzarse con
hembras nativas.
En el Cuadro 59 puede observarse los rendimientos productivos de cuyes criollos,
«mejorados» y mestizos registrados por diversos autores en Bolivia, Colombia y Ecuador,
que consideran al cuy «mejorado» como el «peruano».
En evaluaciones complementarias realizadas en los cuyes «mejorados» midiendo su
conversión alimenticia, destaca el cuy peruano por su eficiencia con 8,6 frente a 14,0 que
obtiene el cuy boliviano. Estas conversiones alimenticias fueron logradas con un sistema de
alimentación mixta, utilizando forraje más un suplemento (Suhrer, 1988). Las conversiones
alimenticias logradas en cuyes criollos, «mejorados» y mestizos se muestra en el Cuadro
60.
Heredabilidades
La heredabilidad asume valores diferentes para una misma característica en poblaciones y
circunstancias diferentes. Sin embargo, como referencia de acuerdo a lo señalado como
promedio, sería de 0,25, 0,28 y 0,39 para los pesos al nacimiento, destete y beneficio.
El índice de herencia (h2) calculado a partir del componente de variancia paterno fue de
0,58 ± 0,17 para pesos al nacimiento, y 0,39 ± 0,13 para los pesos al destete. El
componente de la variancia correspondiente a la madre en ambas edades fue superior al
paterno, lo cual indicaría la existencia de efectos ambientales comunes y probablemente en
menor proporción, variancia no aditiva (Vaccaro et al., 1968).
La heredabilidad estimada para el peso al nacimiento fue de 0,15 ± 0,12 y 0,51 ± 0,26 para
las dos líneas, con un promedio de 0,25 ± 0, 11; para el destete fue 0,41 + 0,15 y 0,75 ±
0,31, con un promedio de 0,49 ± 0,13; y para el peso final de 0,50 ± 0,15 y 0,49 ± 0,23, con
un promedio de 0,52 ± 0,13, respectivamente (Dillard et al., 1972).
Evaluando 3 192 cuyes procedentes de 202 padres y 718 madres de la Estación
Experimental Agropecuaria La Molina del INIA, estimaron la heredabilidad por medios
hermanos paternos del peso al nacimiento, destete y 13 semanas de edad, obteniendo
valores de 0,02 ± 0,04, 0,10 ± 0,04, y 0,17 ± 0,05, respectivamente. Los principales índices
de herencia han sido calculados para las condiciones de los centros de investigación con
una alimentación mixta con forraje más concentrado, siendo moderados de 0,24 a 0,32 para
el peso vivo tanto al nacimiento, destete y saca (13 semanas de edad), y siendo también
moderado el de la heredabilidad para el peso de la camada tanto a] nacimiento como al
destete. Para el número de crías y el número de crías nacidas vivas se han obtenido índices
de herencia sumamente bajos (Quijandría et al., 1983a). En los Cuadros 61 y 62 se
muestran las heredabilidades de los pesos individuales (nacimiento, destete y beneficio), y
tamaño y peso de la camada obtenidos por diferentes autores.
CUADRO 62 Heredabilidades de tamaño y peso de la camada de cuyes en el Perú
Tamaño de camada Peso de camada Autor Año
Total nacidos Nacidos vivos Destete Nacimiento Destete
0.00 ± 0.00 0,00 ± 0.00 - - - Ludeña 1977
- - - 0,16 ± 0,08 0,20 ± 0,08 Arévalo 1982
- - - 0,18 ± 0,06 0,27 ± 0,07 Castro 1983
1
0,10 ± 0,05 0,06 ± 0,02 0,08 ± 0,021 - - Quijandría et al. 1983a
0,30 ± 0,30 0,16 ± 0,31 0,16 ± 0,31 - - Quijandría et al. 1983a
1
Regresión cría-madre.
Nota: Método de correlación intraclase de medio hermanos de padre.
CUADRO 63 Repetibilidades de los pesos, tamaños de la camada al nacimiento y al
destete en cuyes
Peso de camada Tamaño de camada al nacimiento Autor Año
Nacimiento Destete c
018 ± 003 015 ± 0,03 012 ± 003 Arévalo 1982
0 05 ± 0 02 0 03 ± 0 02 0,27 ± 0 02 Castro 1983
0,07 ± 0,06 0,39 ± 0,05 0,13 ± 0,06 Balbin 1990
1
Destete a los 28 días. Nota: Método de correlación intraclase.
CUADRO 64 Correlaciones genéticas y fenotípicas entre características reproductivas
y de conformación en cuyes del Perú
Características Correlación genética Correlación fenotípica
Peso camada al nacimiento
Peso camada al destete 1,a 0 96 ± 0 17 0 65
Peso postpartum b - 0 30
Tamaño camada al nacimiento
Peso postpartum 0,16
Peso beneficio 2,c 0 10
N° dedos patas c 0 01
Número dedos en patea
Peso beneficio c 0 20 ± 0 06 0 06
N° dedos manos c 0 96 ± 0 00 0 86
Peso al nacimiento d 0 10 ± 0 11 0 00
Peso al desteta d 0 22 s 0 16 0,04
Peso beneficio d 0 01 ± 0 09 0 06
Peso beneficio
Longitud cuerpo e - 0 71
Perímetro e
toráxico - 0 76
al morrillo - 0,71
Número nacidos
Nacidos vivos f 0 54 ± 0 44 0 86
Destetados f 0 75 ± 0 40 0 67
Número nacidos vivos
Destetados f - 0 78
1
Destete a los 28 días.
2
Edad beneficio: 13 semanas.
Fuente e institución: a Arévalo, 1982, Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA). b
Aliaga, 1974, Universidad Nacional del Centro; c Ludeña, 1977. INIA; d Chávez, 1979,
INIA; e Enríquez. 1978, Universidad Nacional Agraria La Molina; f Quijandría et al.,
1983b, INIA.
CUADRO 65 Correlaciones genéticas y fenotípicas entre características de peso en
cuyes en el Perú
Características Correlación genética Correlación fenotípica
Peso nacímiento-destete
Destete 4 semanas 0 90 ± 0 05 0,75 a
0 89 ± 0 09 0,52 b
- 0,60 c
- 0,59 c
0,48 ± 0,15 0,50 d
- 0,51 e
Destete 3 semanas - 0,58 f
- 0,75 g
Destete 2 semanas 0 61 ± 0 07 0,63 h
Peso nacimiento
Peso 4 semanas 0 47 ± 0 10 0,47 h
Peso 13 semanas 0 75 ± 0 10 0,55 a
0 95 ± 0 03 0,40 b
0 86 ± 0 03 0,30 d
- 0,38 e
0,53 ± 0,11 0,26 h
Peso destete
Peso 13 semanas 0 89 ± 0 05 0,66 a
0 82 ± 0,05 0,57 b
0,52 ± 0,12 0,45 d
061 ± 016 0,46 e
Fuente e institución: a Dillard et al., 1972, Instituto Nacional de Investigación Agraria
(INIA); b Castro. 1974, INIA; c Vaccaro et al., 1968, INIA; d Chávez, 1979. INIA: e
Quijandría et al.. 1983b, INIA f Huidobro, 1972, UNSAA; g Aliaga, 1974, Universidad
Nacional del Centro, Huancayo; h Muscari, 1994, INIA.
Repetibilidad
En cuyes bajo condiciones de manejo productivo existe poca información al respecto. Los
cálculos para la repetibilidad del número y peso de la camada al nacimiento y destete es
baja o ligeramente moderada, siendo de 0,12 a 0,27 para el tamaño de la camada al
nacimiento, de 0,12 para el tamaño de la camada al destete, de 0,05 a 0,18 para el peso de la
camada al nacimiento y de 0,03 a 0,39 para el peso de la camada al destete. En el Cuadro
63, pueden observarse las repetibilidades obtenidas por los diversos autores del peso y
tamaño de la camada al nacimiento y destete.
Correlaciones geneticas y fenotípicas
Se ha realizado en cuyes diversos estudios para determinar el grado de asociaciones entre
caracteres de interés económico, ya que su conocimiento permite definir planes de
mejoramiento genético y, en particular, su selección. Los principales trabajos se han
referido a características de pesos y tamaño de la camada y pesos individuales (Cuadros 64
y 65).
En cuyes nativos bolivianos se determinó las correlaciones genéticas y fenotípicas para
peso al nacimiento-peso al destete, peso al nacimiento-peso a la saca y peso al destete-peso
a la saca. Los valores encontrados para las correlaciones genéticas fueron sobreestimadas,
mientras que para las fenotípicas fueron de 0,77, 0,12 y 0,14, mostrándose una mayor
correlación para peso al nacimiento-peso a la saca. Por otro lado mostraron correlaciones
importantes la ganancia de peso post-destete y la ganancia de peso post-destete cuyos
valores son de 0,97 y 0,99, respectivamente (Castellón y Avila, 1986).
Capítulo 7 Sanidad en cuyes
La mortalidad existente en la crianza de cuyes, como consecuencia del desconocimiento de
alternativas en el área de salud animal, es lo que limita el desarrollo de la crianza. En los
países andinos la cría de cuyes se realiza de manera tradicional en el sistema familiar. Se
viene haciendo esfuerzos a fin de mejorar este sistema difundiendo tecnología apropiada
para mejorar su producción. A cause de problemas sanitarios se tiene la mayor merma de la
producción, por lo que se vienen identificando las causas de mortalidad para tomar medidas
de prevención y control.
Los cuyes pueden padecer enfermedades bacterianas, virales, parasitarias y orgánicas. Las
causas que predisponen las enfermedades son los cambios bruscos en su medio ambiente,
considerando variaciones de temperatura, alta humedad, exposición directa a corrientes de
aire, sobre densidad, falta de limpie en camas, deficiente alimentación, entre otras.
Enfermedades infecciosas
El cuy como cualquier especie es susceptible a sufrir enfermedades infecciosas, pudiendo
ser ellas de diversa naturaleza. El riesgo de enfermedad es alto, pero factible de ser
prevenida con adecuada tecnología de explotación. La enfermedad, de cualquier etiología,
deprime la producción del criadero, traduciéndose en perdidas económicas para el
productor de cuyes.
Hoy en día que la crianza de cuyes se orienta a consolidarse como una explotación
intensiva basada en aspectos técnicos de manejo, alimentación y mejoramiento genético,
urge la necesidad de poseer un adecuado programa sanitario, que asegure el mantenimiento
de los logros obtenidos en las otras disciplinas.
Salmonelosis
Los estudios e informaciones sobre la sanidad del cuy demuestran su gran susceptibilidad a
la salmonelosis. Es la enfermedad más grave que afecta a los cuyes. Presenta un cuadro
patológico de mortalidad severa y aparición de abortos. Los animales presentan perdida de
apetito, anemia, erizamiento del pelaje, jadeo, diarrea y parálisis de los miembros
posteriores. En hembras en gestación se presentan abortos. Los cuyes lactantes son los más
susceptibles, bastando únicamente un estrés para activar la Salmonella que se encuentra en
estado latente.
Origina hasta el 95 por ciento de muertes de la morbilidad general por diversas causas.
Dependiendo de la edad, los cuyes manifiestan diversos grados de susceptibilidad a la
salmonelosis; los animales en lactancia expresan mayor tasa de morbilidad, registrando
valores hasta de 52,70 por ciento, los adultos hasta 30,65 por ciento y los de recría 19,83
por ciento (Ramírez, 1974; Leguía, 1993).
Etiología. La salmonelosis es ocasionada por serotipos del género Salmonella, bacilos
gram-negativos pertenecientes a la familia enterobactereasea. Se ha aislado el serotipo S.
typhimurium, en porcentajes que superan el 95 por ciento, en relación a otros serotipos
(Ramírez, 1972). Dos serotipos de los grupos G y E del esquema de Kaufman-White,
también han sido encontrados como causantes de la enfermedad.
Esta enfermedad tiene como vía de infección la oral. La principal fuente de infección son
los alimentos contaminados, pero podría asumirse que otras vías como la intrauterina y a
través de la leche estarían coadyuvando al mantenimiento de la infección. Como también el
contagio por la introducción de animales de procedencia desconocida; el acceso a los
ambientes de crianza de roedores nocivos y aves silvestres en fase de portador que
contaminan el alimento con sus deyecciones; el personal que maneja a los animales puede
considerarse como transportador cuando pisa el forraje y otros alimentos.
La forma aguda produce mortalidad sin mostrar síntomas. Entre los síntomas observados se
enumeran decaimiento, postración, erizamiento de pelos, anorexia y parálisis de los
miembros posteriores. Algunas veces diarrea acompañada de mucus y, en cuyes gestantes,
se producen abortos. En los casos crónicos, es notorio un adelgazamiento paulatino, pelaje
deslucido, aumento del volumen del vientre debido a ascitis.
Haciendo una necropsia se observa el hígado agrandado con presencia de zonas necróticas
y focos purulentos, el bazo se presenta con un tamaño mayor que el normal y focos
purulentos. El tracto intestinal se presenta congestionado y hemorrágico con ulceraciones y
presencia de focos purulentos a manera de pequeñas perlas.
La afección de la mayoría de los órganos evidencia su carácter septicémico. Los
linfonodulos mesentéricos se presentan aumentados de tamaño, congestionados y, en
algunas ocasiones, presentan abscesos que sobresalen de la superficie del órgano.
La congestión del tracto intestinal sólo se manifiesta en cuyes adultos y se asocia a la
hipertrofia de las placas de Peyer. Tanto los riñones como el tracto uterino pueden estar
congestionados y con infiltración de células inflamatorias.
Profilaxis, control y tratamiento. La profilaxis de la salmonelosis es difícil, pero es
necesario tomar ciertas medidas de prevención, tales como:
· manejar bien los alimentos para evitar proporcionar alimentos contaminados;
· controlar los factores que causan estrés en la población, evitando cambios bruscos
en la alimentación y manteniendo constante la temperatura interna de los galpones;
· efectuar desinfecciones periódicas de las instalaciones;
· mantener en cuarentena a todo animal que se introduce de otros criaderos;
· dar seguridad al galpón para evitar el ingreso de portadores (aves y roedores).
Algunas medidas a tomarse para el control de la enfermedad:
· incinerar a los animales muertos,
· eliminar a los animales que sobrevivieron al brote,
· desinfectar el equipo e instalaciones.
Tratamiento. No se obtienen resultados satisfactorios con una medicina específica. Los
compuestos antibacterianos utilizados son el cloranfenicol, clorotetraciclina, estreptomicina
y nitrofurazona. Su comportamiento ha sido demostrado in vitro, utilizando cepas de S.
typhymurium que originaron la enfermedad.
Se recomienda tratamiento con algunas de estas medicinas:
· nitrufuranos: 3 g/kg de alimento,
· cloranfenicol: 5 g/litro de agua,
· estreptomicina: 2 g/litro de agua.
Esta enfermedad debe prevenirse; su curación deja lesiones y susceptibilidad en los
sobrevivientes. Debe tratar de eliminarse la población afectada; si se trata de animales en
recría se debe concluir su engorde y venderse. En el caso de reproductores hay que eliminar
los animales de las pozas donde haya habido alta mortalidad y, dado que estos animales se
vuelven portadores, deben destinarse al beneficio. Nunca deben reagruparse los
sobrevivientes, la limpieza de las pozas debe realizarse sin remociones bruscas y debe
encalarse la cama antes de su remoción.
Neumonía
Etiología. El agente responsable de la enfermedad es el Diplococcus pneumoniae, un
neumococo.
Los síntomas característicos son secreciones nasales, disminución del apetito, respiración
dificultosa y estertórica.
A la necropsia se observa congestión de las paredes alveolares con exudado
mucopurulento, enfisema alveolar y pleuritis. Se presenta edema en las paredes alveolares
con presencia de exudado fibrinoso en los alvéolos y gran cantidad de hematíes y
neutrófilos. Puede hacer hepatización del pulmón y derrame pleural.
Tratamiento. La tetraciclina, de 3 a 5 g/litro de agua; 10 mg/500 g de peso, durante 4 a 8
días.
Bronconeumonía
Etiología. El agente responsable de la enfermedad es la Bordetella bronehiseptica,
producida por agentes irritantes que estimulan y favorecen la enfermedad clínica. Los
síntomas visibles son postración, anorexia, disnea y secreción nasal. La bronconeumonía
generalizada produce cantidades de exudado pleurítico de color marrón rojizo.
Tratamiento y control. Además de las terapias ya indicadas, puede utilizarse:
· cloranfenicol y tetraciclina: 25 mg/kg de peso,
· tetraciclina: 3 a 5 g/litro de agua (10 mg/500 g de peso) durante 4 a 8 días,
· cloranfenicol: 25 mg/kg de peso.
Pseudotuberculosis
Etiología. El agente responsable de la enfermedad es la Yersinia pseudotuberculosis.
Síntomas. Se han identificado tres formas: la septicemia aguda, con muerte violenta a causa
de la ruptura de un linfonódulo mesentérico; la septicemia crónica, con decaimiento
progresivo y muerte en 3-4 semanas; y la afección congénita o inmediatamente después del
nacimiento.
Anatomía patológica. En septicemia se presentan lesiones en hígado y pulmones. En la
forma crónica existen lesiones nodulares muy pequeñas hasta del tamaño de una avellana
en el hígado y bazo, con menos frecuencia en pulmones, pleura y peritoneo. En animales
jóvenes lesiones en linfonodulos de la cabeza y cuello.
Tratamiento y control. Con penicilina (30 000 UI) y dehidroestreptomicina (1,25 mg/kg de
peso), dos veces al día, por vía oral o intramuscular. También puede utilizarse
cloranfenicol, tetraciclina y eritromicina. Como medida de control puede palparse los
linfonódulos mesentéricos a través de la pared abdominal.
Linfadenitis
Etiología. El agente responsable de la enfermedad es el Streptococcus pyogenes grupo C y
el Streptobacillus.
Síntomas. Gran aumento de tamaño de los linfonódulos cervicales.
Anatomía patológica. Localización del germen en el tejido linfoide de la laringe y abscesos
en linfonódulos cervicales. Puede producirse sinusitis, otitis y descender a las vías
respiratorias ocasionando bronquitis y neumonía intersticial.
Tratamiento. Con penicilina más dehidroestreptomicina.
Micosis
Etiología. Es una afección de la piel que se trasmite por contacto entre animales enfermos o
por infestación a través de instalaciones o implementos contaminados. El agente causal es
el Trichophyton mentagrophytes
Síntomas. Alopecia, piel enrojecida, lesiones alrededor de los ojos, nariz y en el lomo u
otras partes del cuerpo. La sintomatología característica es la caída del pelo en forma
circunscrita a manera de anillos, descamación de la parte afectada y comezón intensa. Por
lo general la afección se inicia en la cabeza pudiendo extenderse en las diferentes partes del
cuerpo. Dermatitis e hiperqueratitis.
Tratamiento y control.
· tratamiento tópico: sulfato de cobre al 5 por ciento y espolvoreo de polvos sulfurosos,
· vía oral: griseofuluvín 60 mg/kg, durante 10 días
Enfermedades parasitarias
Las enfermedades parasitarias al contrario de lo que sucede con las infecciosas, se
caracterizan por sus manifestaciones lentas, insidiosas y poco espectaculares, por lo que en
la mayoría de las veces pasa desapercibida por los criadores. Las infestaciones severas
repercuten negativamente en la producción; los efectos se traducen en pérdidas económicas
que los criadores no cuantifican.
Los factores epidemiológicos que contribuyen a la elevada prevalencia de ecto y
endoparásitos en cuyes en las crianzas familiares son las deficientes condiciones higiénicas
y sanitarias de los corrales, sobrepoblación animal, crianza promiscua con otras especies
domésticas. Existe una alta susceptibilidad de los cuyes a infecciones parasitarias y
ausencia de programas de prevención y control.
El parasitismo puede expresarse clínicamente en forma aguda, cuando animales jóvenes
susceptibles ingieren gran cantidad de formas infectivas, que los puede conducir a la
muerte. Sin embargo, en la mayor parte de los casos los cuyes son sometidos a una
infección gradual a las cuales ellos se adaptan, no presentan síntomas clínicos y están
aparentemente sanos. El animal no rinde con eficiencia, reduce su ganancia de peso e
incrementa el consumo de alimento como compensación.
Parásitos de cuyes señalados en el Perú
Protozoos. La especie económicamente importante es la coccidiosis que es producida por la
Eimeria caviae. Los animales más susceptibles son los cuyes jóvenes, principalmente
después del destete. La sintomatología en los casos agudos se manifiesta por una rápida
pérdida de peso, diarrea mucosa con estrías sanguinolentas y muerte, la cual puede suceder
incluso en forma repentina sin la presentación de síntomas clínicos. Los animales que se
recuperan de la enfermedad o los que han sufrido una infección moderada quedan como
portadores y son una fuente permanente de infección.
En el país existen pocos informes sobre brotes clínicos de coccidiosis en cuyes, sin
embargo, es probable que muchos casos clínicos hayan sido confundidos con salmonelosis
que produce un cuadro patológico similar a la coccidiosis. Sin embargo se han observado
brotes en cuyes después del destete.
El control de la coccidiosis debe estar orientada principalmente a la prevención de la
enfermedad, evitando la sobrepoblación y una limpieza frecuente de la cama evitando la
acumulación de humedad excesiva.
El tratamiento se hace a base de sulfaquinoxalina: 0,9 g/litro de agua, durante una semana.
Trematodos. La Fasciola hepatica, llamada vulgarmente «alicuya», se aloja al estado
adulto en los conductos biliares. Este parásito es hematófago y sus formas inmaturas
durante su migración producen una destrucción masiva del parénquima hemático. La
infección se produce mediante la alimentación con pastos recolectados en zonas infestadas.
El cuadro clínico se manifiesta por anorexia, debilidad y muerte repentina. A la necropsia
se observa ascitis, hígado congestionado y hemorrágico. El control es fundamentalmente de
tipo preventivo, evitándose la alimentación de cuyes con pastos infectados, ya que la
infección incluso leve con 10 metacercarias produce la muerte del animal.
El tratamiento curativo se hace a base de triclobendasoe (Fascinex): 10 mg/kg de peso.
Nematodos. La paraspidodera, el trichuris y el passalurus son parásitos específicos de los
cuyes. Las infecciones parasitarias son mixtas, es decir, por varias especies parasitarias,
cada una de las cuales ocupa un lugar determinado del tracto intestinal, produciendo
trastornos con efectos nutritivos y fisiológicos variados.
Los nematodos con mayor prevalecía son la paraspidodera y el trichuris, cuya prevalencia
es alta (80 por ciento). El passalurus (30 por ciento), el trichostróngylus y el heteraquis (28
por ciento), y la capillaria (14 por ciento).
Los síntomas en el caso de infecciones moderadas o masivas se manifiestan con anorexia,
enflaquecimiento, pelaje erizado y sin brillo, diarrea que varia entre catarral y mucosa,
prurito anal (trichurus y pasalurus). A la necropsia se puede observar que la mucosa del
estómago, intestino y ciego se encuentra engrosada, edematosa, congestionada y, en
algunos casos, con presencia de membranas necróticas fibrinosas. La gastroenteritis
parasitaria es esencialmente una enfermedad de animales jóvenes, ya que los adultos
desarrollan una resistencia relativamente sólida a nuevas infecciones.
El control debe estar orientado a una limpieza y remoción periódica de la cama, más la
utilización de antihelminticos de amplio espectro como el Levamisol y el Higromix-B.
Cuando se ha detectado el problema se aconseja realizar dosificaciones después del destete
y repetir el tratamiento al mes. Y en reproductoras, 15 días antes de la parición, mediante la
adición de un antihelmintico al alimento.
Ectoparásitos. Los parásitos externos constituyen otro de los factores importantes dentro de
las enfermedades parasitarias. El grado de infección es intensa en las crianzas familiares, lo
cual repercute negativamente en la producción. Existen tres grupos importantes de
ectoparásitos en cuyes
Piojos. Son parásitos aplanados, dorsoventralmente de color amarillo pardo, que pasan todo
su ciclo de vida en el cuerpo del cuy, el cual se completa aproximadamente en 23 semanas.
Comprenden dos grupos, los piojos masticadores, Gyropus ovalis, Gliricola porcelli y
Menacanthus stramineus. Se alimentan de células epiteliales descamadas o de la epidermis
de la piel, algunas sin embargo se alimentan de sangre.
Los animales de recría son los más parasitados, tienen escozor y al rascarse se producen
irritaciones. Los cuyes se muerden la piel y se frotan contra la pared o con los comederos
produciéndose heridas, costras, caída del pelo. Los animales están intranquilos, no comen
adecuadamente y este estrés puede complicarse con una infección bacteriana secundaria.
Pulgas. Son parásitos comprimidos lateralmente, su cubierta quitinizada le permite
desplazarse con facilidad por el pelaje. Son saltadoras lo que les permite desplazarse con
facilidad por el pelaje y brincar de un huésped a otro. Sus órganos bucales están adaptados
para succionar, su alimentación es a base de sangre. Los huevos son puestos generalmente
fuera del huéspedes en las hendiduras de los pisos o paredes, de tal forma que solamente las
pulgas adultas son parásitas. El ciclo evolutivo bajo condiciones óptimas de temperatura y
humedad se completa en 30 días. Entre las pulgas más frecuentemente encontradas en
cuyes se mencionan al Echidnophaga gallinacia, la Ctenocephalides canis y Pulex irritans,
pulga de las gallinas, perro y hombre, respectivamente. Las pulgas causan severa irritación
de la piel, anemia, intranquilidad que en infestaciones masivas pueden producir la muerte
de los animales. Se han observado infestaciones masivas con un promedio de hasta 2 000
pulgas por animal.
Acaros. Son ectoparásitos microscópicos, o apenas visibles a simple vista, responsables de
la sarna de los cuyes. El ciclo de vida tiene una duración de pocos días. Se alimentan de
sangre y linfa de aquí que la anemia sea el síntoma constante. Además, las picaduras les
provocan irritación, intranquilidad, pérdida de sueño y caída del pelo.
Se han señalado 3 especies de ácaros, de los cuales dos infestan a aves de corral, pero
debido a la crianza mixta los cuyes son también parasitados (Esquivel, 1 994).
Dermanyssus gallinae, llamado también ácaro rojo, se alimenta mayormente durante la
noche. En el día se introduce en huecos o grietas donde deposita sus huevos.
Ornithonysus silviarum, produce la sarna desplumante de las aves y difiere del anterior en
que su alimentación es de forma más o menos continua, incluso durante el día. Al
manipular los animales el ácaro pasa a las manos y brazos del operador.
Chiridiscoides caviae, acarosis que afecta a los cuyes; se observa caída de pelo,
laceraciones en la piel y prurito. Los parásitos se localizan en los folículos de los pelos
preferentemente en el cráneo y la cara.
Tanto piojos, pulgas y ácaros son capaces de producir una reacción hipersensible bastante
severa en los cuyes agravando el cuadro clínico. Los animales afectados se rascan
frecuentemente, la zona de la cabeza y cuello presentan grandes áreas desprovistas de pelo
y el resto del pelaje luce sucio y desordenado.
El control se lleva a cabo mediante la limpieza y la desinfección de los corrales con
insecticida, para lo cual es recomendable retirar los cuyes, teniendo especial cuidado de
hacer una limpieza profunda de las grietas y agujeros, eliminando y quemando la cama. El
tratamiento de los animales se realiza con insecticidas ya clorinados, fosforados o, mejor
aun, piretroides, ya sea por espolvoreo, baños de inmersión o aspersión.
Se ha introducido al mercado la cyromazina (Larvadex), que se esparce sobre la cama,
impide el desarrollo de larva a pupa, de forma que después de una aplicación semanal
durante 6 8 semanas evita el desarrollo de nuevas poblaciones de pulgas. Si esta medida se
combina con baños de inmersión o aspersión cada 15 días, se pueden controlar los ácaros
después de dos meses.
Pérdidas de producción debido a enfermedades parasitarias
Pulgas (Pulex irritans). La infestación de ectoparásitos, particularmente aquellos
producidos por pulgas, constituye un problema grave en la explotación de cuyes,
habiéndose señalado una prevalencia de hasta 100 por ciento en cuyes de crianza familiar.
Igualmente, con frecuencia se informa de brotes de infestación masiva en explotaciones de
tipo comercial.
Las pulgas perforan la piel con su aparato bucal, produciendo una acción irritativa local
acompañada de intenso prurito. Los animales afectados se tornan intranquilos por el
escozor que provocan las pulgas en su acción hematófaga. En casos severos las lesiones
pueden infectarse y los cuyes se enflaquecen. Algunos animales pueden desarrollar cuadros
severos de dermatitis hipersensible.
Mediante una infestación experimental se midió el efecto producido en el crecimiento y
consumo de alimento de cuyes destetados, comparándosele a un lote control libre de
infestación. Los resultados de la infestación de Pulex irritans en cuyes muestran la alta
susceptibilidad de esta especie a la infestación por estos ectoparásitos. Se observa que a los
15 días del experimento el promedio de la población de pulgas fue de 39, en tanto que al
final, el promedio fue de 409, es decir que la población se incrementó 10 veces en 60 días.
Como resultado de la masiva infestación de pulgas, los animales muestran progresivamente
gran intranquilidad, rascado continuo, mordeduras en las partes abdominales y frotado
contra las paredes de la poza. Se produce perdida del pelo de la cabeza, orejas y cuello,
lugar de alta concentración de pulgas. El resto del pelaje del cuerpo se presenta erizado,
sucio y con lesiones traumáticas por el rascado. Con el incremento en la infestación de
pulgas se observa una disminución en el consumo de alimentos, el suministro de alfalfa
verde por animal por día fue de 60 g para ambos grupos, el consumo de concentrado en el
grupo infestado fue 37 por ciento menor, en relación al grupo no infestado.
CUADRO 72 Promedio de la población de pulgas (Pulex irritans) en cuyes infestados
naturalmente
Tratamiento Días experimentales
15 30 45 60 75
Infestado 39 71 105 235 409
Control 00 00 00 00 00
El resultado del análisis hematológicos, al final del experimento, evidencia que el principal
efecto patológico se debe a los hábitos hematófagos de las pulgas que produjeron una
anemia de tipo crónico (macrocíticahipocrómica), siendo los valores de glóbulos rojos,
glóbulos blancos, hemoglobina y hematocrito estadísticamente significativos entre ambos
grupos.
La repercusión de la infestación de pulgas en la producción de cuyes se puede observar en
las ganancias diaria de peso, que fue mayor en el grupo no infestado (6,65 g), obteniéndose
al final del experimento una diferencia de 134 g a favor del grupo no infestado.
Delmanisus (Dermanyssus gallinae). La crianza de cuyes soporta infestaciones agudas o
crónicas de Dermanyssus gallinae, conocido como «chuchuy» o «arañita roja». Este caro es
especifico de las gallináceas, actualmente convertido en parásito endémico de la crianza de
cuyes tanto a nivel familiar como comercial. Los efectos que producen las infestaciones
generan intranquilidad en los animales adultos y mortalidad en casos de infestaciones
severas de animales jóvenes. Estos efectos se traducen en pérdidas económicas.
Los cuyes machos destetados se alimentaron con mezcla de rye grass (Lolium multiflorum)
y trébol blanco (Trifolium repens), suministrada en forma restringida más un concentrado
comercial y agua ad libitum. Los cuyes fueron infestados naturalmente con Dermanyssus
gallinae (grado de infestación media de 1 500 ácaros por animal promedio), del grupo
control fueron tratados con deltametrina (Butox al 2 por ciento) al inicio y después de
cuatro semanas de evaluación.
Se encontró diferencia estadística significativa para incremento de pesos favorable para los
cuyes libres de «chuchuy», así como también para las lecturas de glóbulos rojos. En
cambio, el rendimiento de carcaza fue similar para ambos tratamientos (Florian, 1995).
Distomatosis o distoma hepático. El endoparásito que genera grandes pérdidas es la
Fasciola hepatica. Para evaluar el efecto de diferentes grados de infestación con distoma
hepático en cuyes, se inoculó con metacercarias a cuyes destetados y desparasitados contra
ende y ectoparásitos. Todos los animales recibían una alimentación de concentrado ad
libitum (14,5 por ciento de proteína), alfalfa fresca suministrada restringida, y agua a
voluntad.
Durante 11 semanas se evalúa el crecimiento de cuyes infestados con metacercaria. La
infestación con menor carga (13 metacercarias) y mayor carga (20 metacercarias) fueron
comparados con los cuyes no infestados, estos últimos mantuvieron un buen crecimiento y
se mostraban vigorosos.
CUADRO 73 Pesos, consumos de alimento y valores ematológicos en cuyes infestados
y no infestados con pulgas (Pulex irritans)
Control Infestado
Período experimental (días) 70 70
Peso (g)
Inicial 280,4 279,7
Final 871,4 736,2
Incremento (g)
Total 591,0 456,5
Diario 8,4 6,6
Consumo alimento (g)
Alfalfa 60,0 60,0
Concentrado 18,6 11,7
Hemograma
Glóbulos rojos (millones/mm3) 5 290 3 650
Glóbulos blancos (miles/mm3) 3 620 2 787
Hemoglobina (g/100 ml) 13,1 8,4
Hematocrito (%) 39,0 28,0
Fuente: Leguía, 1995.
CUADRO 74 Pesos, rendimientos de carcaza y análisis hematológicos en cuyes
infestados y no infestados con Dermanyssus gallinae
Observaciones Libres Infestados
Período Experimental (días) 49 49
Peso (g)
Inicial 312 314
Final 700 660
Incremento (g)
Total 388 347
Diario 7,92 7,08
Carcaza
Rendimiento (%) 61,36 60,58
Hemograma
Glóbulos rojos (millones/mm3) 5 357 4 109
Glóbulos blancos (miles/mm3) 4 840 5 126
Hemoglobina (g/100 ml) 14,3 12,7
Hematocrito (%) 42,8 39,2
Neutrofilos maduros (%) 30,5 39,6
Neutrofilos inmaturos (%) 7,6 9,5
Eosinofilos (%) 1,5 0,95
Basofilos (%) - 2,11
Monocitos (%) 3,6 1,10
Linfocitos (%) 57,6 47,7
Fuente: Florian, 1995.
El grupo de menor carga, desarrolló cuadro clínico subagudo y crónico de la enfermedad,
similar a lo observado en vacunos y ovinos. Se logró sobrevivencia hasta la 10a semana.
Los análisis de sangre mostraron eosinofilia, pero no se observó anemia. Los análisis de
heces fueron positivos a huevos de Fasciola hepatica a la 8a semana post-inoculación. Se
observó abdomen dilatado, pelo erizado, anorexia y decaimiento marcado a partir de la 9a
semana post-inoculación. A la necropsia de los animales muertos, se recuperaron de 5 a 12
distomas, con longitudes de 9 a 25 mm. Los hígados estaban endurados, amarillentos, con
necrosis, exudado fibrinoso, abscesos, pseudomembranas y conductos biliares dilatados.
Los cortes histológicos del hígado de un animal que murió a la 9a semana post-inoculación
mostraron degeneración grasa difusa, marcada dilatación y proliferación de conductos
biliares acompañados de fibroplasia, eosinófilos y neutrófilos que invaden el parénquima
hepático. La fibrosis y necrosis fue observada.
El grupo de mayor carga desarrolló síntomas clínicos similares a los observados en ovinos
en la forma subaguda. Los análisis de sangre a la 2a semana post-inoculación indicaron,
mediante el cambio en el valor de AST, daño hepático severo y eosinofilia. Todos los
animales murieron antes de la 6a semana post-inoculación mostrando decaimiento,
anorexia, abdomen dilatado, pelo erizado. El abdomen contenía líquido serosanguinolento.
Del hígado se recuperaron de 13 a 15 distomas juveniles con longitudes de 4 a 7 mm. El
hígado mostró abscesos principalmente en el lóbulo caudado y lateral izquierdo, y
petequias en la superficie. Los análisis de heces fueron negativos.
La ganancia de peso en el grupo control fue de 48,4 g por semana, comparado con 31,4 g
del grupo con menor inoculación y -38 g en el grupo con inoculación mayor. Tomando en
cuenta las cargas inoculadas y los pesos semanales alcanzados se obtuvo una curva de
regresión cuadrática que indica que cuando se inoculan cinco metacercarias la ganancia de
peso se reduciría a 28 g de peso por semana, pero cuando se inoculan 10, 15 o 20 se
perdería 30, 64 y 97 g por semana, respectivamente, produciendo la muerte (Levano, 1994).
Control de enfermedades parasitarias
Evaluación de métodos tradicionales en el control de enfermedades parasitarias en
cuyes. El alto costo de los fármacos recomendados para el control de parásitos en cuyes,
imposibilitan la adopción de tecnologías tendentes a mejorar las condiciones sanitarias de
explotaciones con el sistema de crianza familiar. Los pequeños productores de cuyes
utilizan una serie de productos tradicionales, de fácil acceso y bajo costo, para el control de
enfermedades en sus criaderos. Actualmente se desconocen las dosis más efectivas y de
menor riesgo, por lo que se viene investigando a fin de recuperar tecnologías tradicionales
para el control de parásitos en cuyes.
Con este propósito se evaluaron extractos líquidos de ajo (Allium sativum), molle (Schinus
molle), hierbabuena (Mentha arvensis) y ruda (Ruta graveolens). Se utilizaron 60 cuyes
machos de 3,5 meses de edad, distribuidos en 5 lotes de 12 animales. Cuatro fueron
infestados con la paraspirodera y el trichuris, y al quinto se lo mantuvo como control. Los
lotes infestados fueron tratados con diferentes dosis de extracto liquido de las plantas antes
mencionadas.
La efectividad de los tratamientos se determinó mediante análisis coprológicos antes y
después de 24,48, 72 y 96 horas de dosificación. Para determinar la evolución de las cargas
parasitarias residuales se hicieron, posteriormente, controles coprológicos a los 7,14, 21 y
28 días. El grado de lesiones causadas por los parásitos se observó en la necropsia del 50
por ciento de los animales tratados.
Del análisis de los resultados se concluyó lo siguiente:
· las dosis de 2,25 a 22,5 ml de extracto líquido de molle por kilogramo de peso
vivo, no mostraron evidencia estadística que permitiera inferir que dichas dosis
controlen las infestaciones de la paraspirodera y el trichuris;
· las dosis de 0,14 a 0,84 ml de extracto líquido de ruda por kilogramo de peso vivo,
dieron como respuesta la ecuación Y = 31,449 + 5,155X, con una efectividad entre
el 39,1 y el 66,3 por ciento, respectivamente;
· las dosis de 0,5 a 2,0 ml de extracto liquido de hierba buena por kilogramo de peso
vivo, controlaron la paraspirodera y el trichuris con una fluctuación entre el 34,6 y
el 44,3 por ciento, respectivamente; la efectividad de las dosis de 2,5 y 3,0 ml fue
del 64,3 y el 72,3 por ciento, respectivamente;
· las dosis de 0,17 a 1,75 ml de extracto líquido de ajo por kilogramo de peso vivo,
dieron como respuesta la ecuación Y = 31,136 + 2,479X1 + 0,208X2 con una
efectividad entre el 31,5 y el 83,7 por ciento; las dosis de 0,17 y 0,35 mostraron
similar respuesta (31,5 y 34,3 por ciento, respectivamente).
Figura 5 Efectividad de la dosificación con ajo, hierba buena y ruda sobre la
Paraspirodera uncinata en cuyes
Evaluación de la ciromazina (Larbadex) en el control de pulgas en cuyes. El presente
estudio fue realizado con la finalidad de evaluar la ciromazina (Larbadex) en el control de
pulgas. Se utilizaron 100 cuyes infestados naturalmente, divididos en dos grupos: G1
(recría) y G2 (empadre), determinando previamente el grado de infestación. El experimento
tuvo una duración de 10 semanas y se realizaron 5 diferentes tratamientos, con una
repetición para cada grupo: Larvadex cama (T-1) Larvadex alimento (T-2); Larvadex cama
y alimento (T-3); Larvadex cama y baño (T-4); Larvadex alimento y baño (T-5). En el
tratamiento de Larvadex cama se espolvoreó Larvadex cada 3 días; en el de Larvadex
alimento se introdujo en proporción de 5 ppm y se realizaron baños cada 3 semanas con
deltametrina (Butox), y se realizaron conteos cada 2 semanas.
Al final del trabajo se realizó un conten total de pulgas y finalmente se observó un 100 por
ciento de eficacia para los tratamientos 4 y 5, tanto para empadre como recría en la
erradicación total de pulgas en cuyes. Fue seguido como eficacia por el tratamiento 3 (99
por ciento), para empadre y recría, y después por el tratamiento 1: 96 por ciento para
empadre y 98 por ciento para recría; el tratamiento 2 dio el 60 por ciento para empadre y el
90 por ciento para recría. Por lo que se concluyó que los tratamientos 4 y 5 son los más
eficientes para la erradicación de pulgas en cuyes (Sevilla, 1994).