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Síntesis

El Libro II del derecho canónico aborda la estructura y función del Pueblo de Dios, destacando la igualdad de todos los fieles por el bautismo y su participación en la misión de la Iglesia. Se establece una distinción entre clérigos, laicos y consagrados, enfatizando la importancia de la comunión eclesial y los derechos y deberes de los fieles. Además, se presentan las bases inspiradoras del libro, que incluyen principios de variedad e institucionalidad, así como la noción canónica de los fieles como titulares de derechos y obligaciones fundamentales.

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Síntesis

El Libro II del derecho canónico aborda la estructura y función del Pueblo de Dios, destacando la igualdad de todos los fieles por el bautismo y su participación en la misión de la Iglesia. Se establece una distinción entre clérigos, laicos y consagrados, enfatizando la importancia de la comunión eclesial y los derechos y deberes de los fieles. Además, se presentan las bases inspiradoras del libro, que incluyen principios de variedad e institucionalidad, así como la noción canónica de los fieles como titulares de derechos y obligaciones fundamentales.

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LIBRO II: DEL PUEBLO DE DIOS (Cann.

204–746)

Introducción
- Estructura del derecho canónico es en 7 libros:
1. NORMAS GENERALES (Cann. 1–203)
2. PUEBLO DE DIOS (Cann. 204–746)
3. FUNCIÓN DE ENSEÑAR DE LA IGLESIA (747–833)
4. FUNCIÓN DE SANTIFICAR DE LA IGLESIA (Cann. 834–1253)
5. BIENES TEMPORALES DE LA IGLESIA (Cann. 1254–1310)
6. SANCIONES EN LA IGLESIA (Cann.1311-1399)
7. LOS PROCESOS (Cann. 1400-1752)

- CVII sustituyo Libro II “De personis”(CIC17) por “De populo Dei”. Antes se
estructuraba en “estados canónicos” (Status): clérigos, religiosos y laicos.
- CIC83, comienza con christifideles: miembros del Pueblo de Dios con condición
básica común a todos: igualdad derivada del bautismo, únicamente matizada por la
diferenciación funcional derivada de la distinta participación en la común misión de
la Iglesia, según la personal vocación y reflejos en la condición jurídica subjetiva.
- Códigos: Iglesia latina de 1983 y de la Iglesia oriental de 1990 (23 Iglesias).
- Eclesiología que persistía antes del Concilio era jerarquica-piramidal, después se
pasa a ser misterio de comunión.

Nociones claves para entender el libro


1. La estructura de la Iglesia
o La Iglesia “Pueblo de Dios”
o Principio de variedad y principio institucional
 Principio de variedad (cfr LG, 32; AG; 28)
 Principio institucional (principio jerárquico o de distinción de funciones)
2. Bases inspiradoras del Libro II
o Nivel constitucional
o Plano espiritual.
o Recepción del sacramento del orden:
o Principio de variedad (situaciones jurídicas).
3. La noción canónica de los fieles
Concepción de fiel, es el titular de derechos y deberes fundamentales,
independientes de su inserción en uno u otro status. Hay un solo género de cristianos: los
fieles.
o noción de fiel.
o noción de vocación personal.
o misión única en la iglesia.
o diferenciación funcional.
o noción de condición jurídica subjetiva (condición canónica).

- La estructura de la Iglesia
o La Iglesia “Pueblo de Dios”
Igualdad radical o básica de los fieles por virtud del bautismo. Es este sentido
hace referencia a su significado bíblico: el pueblo de Israel, descendiente de Abraham y
realizado plenamente en el nuevo pueblo de dios redimido por Cristo.

o Principio de variedad y principio institucional


 Principio de variedad (cfr LG, 32; AG; 28)
Posibilidad de existencia de distintos modos de vida, distintas formas apostólicas,
distintas misiones eclesiales, como resultado de la respuesta a los diferentes dones y
carismas conforme al espíritu evangélico corresponde a la Jerarquía.
 Principio institucional (principio jerárquico o principio de distinción de
funciones)
Específicas funciones que han sido asignadas por su divino Fundador a la Jerarquía.
Por esto existe -sin menoscabo de la igualdad fundamental en cuanto fieles- una distinción
funcional, que también es de Derecho divino

- Bases inspiradoras del Libro II


o Nivel constitucional: común condición de fiel = radical igualdad
o Plano espiritual: universal llamada a la santidad.
o Recepción del sacramento del orden: punto de vista del Derecho
constitucional, requisito de idoneidad indispensable para el desempeño de
determinadas funciones.
o Principio de variedad (situaciones jurídicas): diversas situaciones jurídicas
activas y pasivas en el ámbito subjetivo o personal […] que matizan las
manifestaciones de su ejercicio, de acuerdo con las distintas posibilidades de
común vocación cristiana.

- La noción canónica de los fieles


Concepción de fiel, es el titular de derechos y deberes fundamentales,
independientes de su inserción en uno u otro status. Hay un solo género de cristianos: los
fieles.
o noción de fiel: conecta con el principio de igualdad.
o noción de vocación personal, que conecta con el principio de variedad.
o misión única en la iglesia, conecta también con el principio de igualdad.
o diferenciación funcional, conecta con el principio institucional o jerárquico y
también con la diversidad consiguiente al propio bautismo.
o noción de condición jurídica subjetiva (condición canónica): los reflejos en
la vida personal que comporta el desempeño de una determinada función en
la iglesia y el conjunto de circunstancias determinativas y modificativas de
la capacidad de obrar de la persona.

Arrancando de la noción fundamental de fiel, el Libro II se distribuye en tres partes:


1ª los fieles cristianos (parte. I)
2ª la constitución jerárquica de la Iglesia (parte II)
3ª los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica (parte III)
1. Definición canónica de fieles (c. 204)
204 §1. Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran
en el pueblo de Dios, y hechos partícipes a su modo por esta razón de la función
sacerdotal, profética y real de Cristo, cada uno según su propia condición, son llamados a
desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la Iglesia en el mundo.
→ Carácter teológico: las personas ya hechas fieles, en fuerza del bautismo, y por ello
constituidas pueblo de Dios.
→ Destaca misión de Cristo: fuente de derechos y obligaciones, participa de la misión
profética, real y sacerdotal de Cristo.

c. 96… → Define desde la condición jurídica al fiel: describe la condición canónica de las
personas físicas y los efectos que derivan del hecho de ser bautizado.

2. La Iglesia de Cristo es única


c. 204 §2. La Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica. Subsistir es sinónimo de
persistir, es decir continuar a existir. Subsistit in precisa:
- Adecuación de la única Iglesia de Cristo con la Iglesia católica.
- Consonancia con la teología trinitaria que está fundamentada en la eclesiología
conciliar (la única naturaleza divina subsiste en las tres personas divinas)
- Analogía del misterio de la Iglesia con el Verbo Encarnado (la única persona del
Verbo subsiste en Cristo Dios y hombre).
En la Iglesia católica tenemos la plenitud de los elementos salvíficos, que no siempre
son vividos y realizados perfectamente. De ello resulta que la Iglesia es un santo
pueblo de pecadores.

2. Criterios para la plena comunión (c. 205)


El ejercicio de la propia personalidad jurídica, supone la comunión eclesiástica.
Comunión indica la propiedad común de ciertos bienes entre más personas; por la común
participación en los mismos bienes se encuentran unidos entre ellos. Tal communio
ecclesiastica es:
- ontológica-interna: constituida por la común relación de los bienes poseídos que
pertenecen a la esfera divina
- visible-externa: es la posesión común de los bienes de la salvación que constituyen
unidad visiblemente perceptible.

Los elementos de comunión se sustancian en el triple vínculo de: la profesión de fe,


de los sacramentos y del gobierno.
a) El vínculo de la profesión de fe: admitir en modo integro las verdades del Símbolo
de la fe, el contenido de la Revelación y de la Tradición de la Iglesia, divinamente
revelado o solemnemente definido por el Magisterio ordinario y universal, las
verdades de fe y moral propuestas definitivamente por la Iglesia.
b) El vínculo de los sacramentos: comporta la admisión de los siete sacramentos del
Nuevo Testamento y de su debida práctica, adecuada a la condición canónica de los
fieles, según las disposiciones del Código. Se reciban como acciones de Cristo y de
la Iglesia, signos y medios de fe, de santificación y comunión eclesial.
c) El vínculo del gobierno eclesiástico: aceptación de la constitución jerárquica de la
Iglesia, esencia y forma, en las instituciones de derecho divino revelado y positivo y
adhesión a los santos Pastores cuando gobiernan, enseñan y santifican.

Los tres vínculos pueden venir a menos en el caso:


a) Apostasía: repudio total de la fe.
b) Herejía: obstinada negación después d haber recibido el bautismo, de una verdad
que se debe creer por fe divina y católica.
c) Cisma: repudio total de la sumisión al Romano Pontífice o repudio de la comunión
con los miembros de la Iglesia a él sujetos.

«Incurren (las tres) en la excomunión latae sententiae» (c. 1364 § 1).

3. Estado canónico de los catecúmenos (c.206)


Son los no bautizados que han manifestado la intención de ser incorporados en la
Iglesia de Cristo mediante el bautismo. Mas no teniendo la plena capacidad jurídica, pero el
c. 96 les reconoce por el peculiar ligamen (llamado subjetividad jurídica) que ellos tienen -
respecto a otros no bautizados- con la misma Iglesia.
206 §1.- Condiciones para un no bautizado pueda adquirir status canónico de catecúmeno:
a) Manifieste expresamente la voluntad de ser incorporado en la Iglesia
b) Lleven una vida de fe, esperanza y caridad como manifestación externa del deseo
interno de hacerse fiel con la recepción del bautismo;
c) Tal manifestación de la voluntad tiene efecto por sí mismo, aunque puede ser
ratificado jurídicamente, con las ceremonias litúrgicas previstas para la admisión.
Desde el momento en que la Iglesia considera los catecúmenos como suyos, dedica
a ellos una especial atención que el Legislador ha previsto en el ordenamiento
jurídico:
a) c. 1183 § 1, se equiparán a los fieles en cuanto a las exequias.
b) c. 788 §5 tienen derecho de:
 Participar, en los límites a su condición, a la vida litúrgica y a las actividades
pastorales de la Iglesia.
 Recibir la instrucción catequética.
 Conducir su vida según la profesión de fe, llevar una vida evangélica.
 Recibir el bautismo.
Tarea de CE de emanar estatutos para catecumenado, determinando obligaciones y
prerrogativas.

4. Los estados canónicos de la Iglesia (c.207)


«Sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial… participan, del
sacerdocio de Cristo. Su diferencia, sin embargo, es esencial y no sólo de grado»
(LG 10b).
Tal diferencia esencial se justifica en una ontológica diferencia funcional-
sacramental que no contrasta con la participación estatuto de ser bautizados y en la misión
de la Iglesia.

207 §1.- Distinción de institución divina y encuentra su fundamento en la recepción del


orden sagrado (jerárquico): clérigos y laicos.
207 §2.- Distinción de los componentes al interno del pueblo de Dios a partir de la
estructura carismático-institucional de la Iglesia: tripartición que comprende clérigos, laicos
y consagrados. § 2 permite individuar con la profesión de los consejos evangélicos
mediante voto u otros vínculos sagrados, se han consagrado de manera especial a Dios.

Título 1º: De las obligaciones y derechos de todos los fieles (cc. 208-223)
1. Principio de Igualdad
208.- Igualdad fundamental: en la dignidad y el actuar de todos los fieles que
principio reposa en la consagración bautismal, por la cual todo creyente es llamado a
conformarse con Cristo.
Radical en cuanto se extiende a todos los fieles bautizados y concierne todo lo que a
ellos es común. Es imitada, en cuanto que el status de chirstifideles distinto de los estados
que derivan de las diferentes vocaciones al interno del pueblo de Dios, donde se encuentran
clérigos, laicos y consagrados. Todos los fieles son iguales en la responsabilidad en orden a
la edificación del Cuerpo de Cristo, cada uno contribuye según la propia vocación,
condición canónica y función eclesial. Del c. 208 derivan consecuencias jurídicas precisas
que constituyen los derechos y deberes de los fieles.
209.- Primera obligación de los fieles consiste en conservar la comunión eclesial,
explicado en el triple vínculo de la fe, de los sacramentos y de la disciplina en el c. 205.
3. Llevar una vida Santa
c. 210.- El canon dispone, de manera general y con carácter moral, el deber de
dedicar las propias energías a buscar la santidad personal y del entero Cuerpo eclesial. La
Iglesia se presenta como una communitas christifidelium, estructura de carácter asociativo:
el deber de colaborar el contenido propio, salus animarum.
4. Colaborar en la actividad misionera
c. 211 disposición amplia y general de índole más moral. El Legislador ha previsto
disposiciones jurídicas que imponen la obligación a los fieles de colaborar en la acción
misionera de la Iglesia.
c. 784 cualifican a los christifideles como missionarii. De dicho canon emergen tres
elementos constitutivos, suficientes y necesarios para identificar los misioneros:
a) La elección;
b) El mandato;
c) La intervención de la competente autoridad.
Diversas categorías de misioneros:
a) Clérigos seculares
b) Clérigos incardinados a un IVC o en una SVA
c) Otros fieles laicos
5. Obedecer a los Santo Pastores
c. 212.- debita relatio entre los fieles y los sagrados Pastores: Obispos. § 1 fieles
deben obedecer a los Obispos sea cuando ejercitan la potestad gobernar y enseñar. Tal
obediencia, radica en el mandato de Cristo a los Apóstoles y a sus sucesores, es debida en
los límites jurídicamente establecidos por la autoridad jerárquica en el ejercicio de su
potestad.
6. Recibir de los pastores el auxilio espiritual
c. 213.- Todos los fieles recibir los medios necesarios para alcanzar la propia santidad,
predicación de la Palabra de Dios y a los sacramentos. Condiciones y modalidades en el
ejercicio de tal derecho:
a) Subjetivo: no puede ser ejercitado por todos los ministros sagrados: el bautismo
administrado sólo por la autoridad competente en cada territorio, el párroco.
b) Objetivo: los bienes espirituales pueden ser ejercitado bajo determinadas
condiciones: los padres deben prepararse debidamente para el bautismo de su hijo.
7. Dar culto a Dios según los ritos propios
c. 214.- Derecho a libertad de culto según el propio rito y la propia espiritualidad
según el propio rito: de las condiciones que el mismo Legislador ha puesto en cuanto la
pertenencia a una Iglesia ritual, que se configura sobre todo en relación al vínculo
jerárquico con una Iglesia particular de determinado rito.
Al derecho de seguir el propio método de vida espiritual, según la variedad de dones
y carismas, diversidad de métodos para alcanzar el mismo fin a la santidad. A tal derecho se
encuentra en conexión por parte de la jerarquía, sobre el plano pastoral y disciplinar, de
respetar las peculiaridades espirituales de cada fiel..
9. Promover la actividad apostólica con iniciativas propias
c. 216.- Promover y sostener la actividad apostólica de la Iglesia, también con
iniciativas personales; pertenece a todos, en fuerza del bautismo y de la confirmación que
habilitan a los fieles a participar de la misión misma de la Iglesia. Derecho que tiene un
fundamento sobrenatural, cuya modalidad de ejercicio esta sujetas a la competente
autoridad eclesiástica.
10. Recibir una educación cristiana
c. 217 Derecho a la educación cristiana adecuada para poder conducir su vida hasta
alcanzar la madures en la personalidad, sea en el plano humano como espiritual. En dos
niveles:
- Primer nivel: formación cristiana base, necesaria para cumplir el camino de fe
conforme a las exigencias del Evangelio. Enviste diversos perfiles: humano,
espiritual, doctrinal, apostólico, y la competente autoridad de crear las condiciones
estructurales y funcionales para ejercitar tal derecho.
- Segundo nivel: poder realizar estudios superiores y conseguir grados académicos en
las sagradas disciplinas. Autoridad garantiza condiciones de acceso a las
Universidades y facultades eclesiásticas para la investigación de las sagradas
disciplinas y a estas conexas.
11. Libertad de la investigación teológica
c. 218.- comprende la libertad de investigación en las disciplinas sagradas, de manifestar,
con palabras y escritos, la propia opinión en cuanto es objeto de investigación, comporta
que se cumplan tres condiciones:
a) La investigación y las opiniones se deben desarrollar únicamente en el sector de lo
opinable, verdades sobre las que ya se ha pronunciado el Magisterio.
b) Investigación y las opiniones personales no pueden herir el derecho o intereses de
otros fieles jurídicamente tutelados.
c) El ejercicio de tal libertad debe respetar las modalidades de expresión pedidas y el
propio pensamiento se presenta como hipótesis en revistas especiales o en
congresos de expertos, no mediante comunes vías de comunicación social.
12. Libertad de elegir el propio estado de vida
C. 219.- Derecho, con fundamento natural, a la libre elección fundamental de los estados de
vida del cristiano, cualificados como “definitivos”:
a) Vida clerical: «…prohibido obligar a alguien… a recibir las órdenes…».
b) Cconsagrados, en temas sobre la admisión al noviciado y la profesión religiosa:
«…inválidamente… inducido por violencia, miedo grave o dolo…»; «Para la
validez… se requiere la profesión sea expresa y… sin violencia, miedo grave o
dolo».
c) Vida conyugal: «…inválido… contraído por violencia o por miedo grave… incluso
el no inferido con miras al matrimonio…».
El contenido de derecho inmune de cualquier constricción externa en la elección de
un estado de vida definitivo. Profesión de los consejos evangélicos u orden sagrado,
responde a los intereses generales de la Iglesia, evaluados por la competente autoridad y
en procedimientos autorizados para confirmar la vocación: la vocación resulta ser un
requisito de carácter Teológico: proviene de Cristo y es significada mediante la Iglesia,
cuya autoridad compete el reconocer y admitir a la vida consagrada y a los ordenes
sagrados aquellos que juzga idóneos.
13. Derecho a la buena fama y a la intimidad
C. 220 El canon trata de dos diferentes realidades, aunque conexas entre ellas:
- Derecho a salvaguardar la propia fama. Entendido como derecho a la propia
dignidad y decoro personal, como a la consideración social, aquí se oponen
respectivamente la injuria y la difamación.
- Tutela de la propia intimidad. No se divulguen hechos pertenecientes a la vida
privada de la persona, aunque verdaderos y que no lesionen de la dignidad personal.
Cautelas por parte de la autoridad administrativa y judicial:
a) Prohibido tomar en consideraciones denuncias anónimas.
b) El acusado puede conocer el nombre del acusador y porque lo acusa;
c) Compete a los fieles reivindicar y defender legítimamente los derechos de los
cuales gozan en la Iglesia.
d) Los proveimientos administrativos y las sanciones deben estar motivados;
e) En el momento que un fiel considere que se ha lesionado su propio buen
nombre, tiene el derecho de recurrir a la autoridad jerárquica superior.
14. Reivindicar y defender los propios derechos
C.221 Tutela de los derechos de los fieles. c. 221 § 1 reconoce a todos los fieles la facultad
de reivindicar y defender legítimamente ante la competente autoridad eclesiástica los
derechos de los cuales gozan en la Iglesia. Dos derechos:
a) Derecho de juez eclesiástico para acertar o tutelar los derechos subjetivos.
b) El derecho a la defensa y a remover los obstáculos de todo género que pueden
impedirle la tutela en juicio de los propios derechos.
§§ 2-3, la autoridad en ejercicio de las propias funciones debe respetar la ley, de manera
que cualquier acto resulte legítimo. §3 prohibición de punir a un fiel por un hecho que nos
sea previsto por la ley.
15. Ayudar a las necesidades de la Iglesia
c. 222 Obligación de proveer a las necesidades materiales de la Iglesia incumbe al fiel en
fuerza del bautismo que lo ha incorporado a la comunidad de los creyentes. Derecho de la
Iglesia de exigir cuánto le es necesario para alcanzar sus finalidades: culto divino, obras de
apostolado y de caridad, sostenimiento de los ministros sagrados.
Se trata de una obligación con doble fundamento: divino natural (en ratione
iustitiae por el bautismo) y divino positivo (en fuerza del mandamiento evangélico de la
caridad).
16. Tutelar el bien común
c. 223 Determina las modalidades de ejercicio y límites puestos por el ordenamiento
canónico a los derechos fundamentales reconocidos para todos los fieles; el Bien común es
un complejo de circunstancias objetivas en las cuales cada grupo se encuentra en grado de
conseguir las finalidades esenciales de la propia naturaleza.
§ 1 reglas que deben observarse, cuando ejercitan los derechos propios.
§ 2 atribuye a la autoridad el poder de regular el ejercicio de los derechos en razón del bien
común. Se trata de intervenciones mediante proveimientos legislativos o administrativos de
carácter general, los cuales se limitan.

Título II. De las obligaciones y derechos de los fieles laicos


1. Definición de fiel laico
Christifideles Laici. “Con el nombre de laicos se designa aquí a todos los fieles cristianos,
a excepción de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso aprobado por la
Iglesia. Es decir, los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados
al Pueblo de Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real
de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la
parte que a ellos corresponde”. LG 31
El laico es por lo tanto un fiel, que se caracteriza por su secularidad y que tiene tareas por
desarrollar tanto al exterior de la Iglesia.
2. El valor formal del Status común del Fiel
Status tiene un sentido jurídico y canónico. Se trata de la objetividad de las tareas a
desarrollar. Hay por lo tanto diversidad, pero no desigualdad. El auténtico y único, status
jurídico en la Iglesia es el de christifideles y es sobre éste que se tienen que explicar todas
las diferencias que hay en la Iglesia tanto la del orden ministerial y la que distingue a laicos
y clérigos; sea la de orden vocacional, que distingue consagrados y no consagrados.
3. El aspecto sustancial del status del laico
a) Libertad
Cada fiel en la Iglesia «hace la voluntad de Dios», es decir se ordena a Dios
(ordinatio in deum), para realizarse en Dios. Tal Ordinatio In Deum no solamente es un
deber, sino también es una libertad, es decir, es un derecho. El amor es ante todo un
deber, y lo es bajo un doble aspecto:
- Negativo: evitar todo lo que lo aleja de Dios, es decir el pecado. Quien peca no
logra expresar su ser signo e instrumento de la íntima unión con Dios.
- Positivo: deber de buscar a Dios, de organizarse en Dios. El amor es también
libertad.

Consecuencias jurídicas de esta realidad


De aquí que es un derecho-deber la santidad tiene que ser tutelado y tiene que ser negada
cada intromisión, de modo de crear las condiciones por las cuales, cada uno pueda auto
realizarse según los dones que ha recibido de Dios. Por eso la variedad de normas.
El magisterio se ocupa de velar por los derechos propios de la dignidad humana. Algunos
nacen con el origen mismo del hombre, con el nacimiento; los demás nacen con el
bautismo.
b) Igualdad
Existe un patrimonio de elementos que constituyen la igualdad para todos, porque
todos participan en esta identidad, es decir, viven la misma palabra, los mismos
sacramentos, la misma comunión.
La diversidad significa, diversidad de la misma identidad, vivir de modo propio,
según los dones recibidos por el Señor, el mismo patrimonio de fe, sacramento y
comunidad. Entonces el derecho-deber a la santidad se convierte en una personalización. El
status de fiel, se construye en la libertad y en la igualdad.
c) carácter secular
Secularidad: relación a las cosas del mundo, con las cosas mortales, esto significa
que ellos deben construir su camino hacia Dios, y lo pueden hacer de dos formas:
1. El laico debe vivir la propia secularidad en el mundo. El mundo secular
permanece y es autónomo, viviendo con las mismas leyes, pero recibiendo del
mismo modo luz de la Iglesia y de sus pastores, propiamente porque este mundo se
dirige hacia Dios.
2. El laico debe vivir la propia secularidad en la construcción de la Iglesia. Obran
en el mundo con actividad que tiene valor para la Iglesia; obran para construirla.

ESTUDIO DE LOS CC. 225-231


1. Deber y derecho a la evangelización
c. 225 § 1 los fieles laicos, en fuerza del bautismo y de la confirmación en la Iglesia, son
obligados y gozan el derecho de anunciar el Evangelio, no sólo orden sagrado o los
miembros de los IVC, de manera especial aquellos que se encuentran en situaciones en las
que el Evangelio no puede ser anunciado más que por ellos.
2. Deber específico de animar las realidades temporales
c. 225 § 2 Sobre el apostolado específico que por el testimonio de vida los laicos son
llamados a dar en su condición secular. Reconoce la misión de administrar las realidades
temporales.
3. Apostolado de los laicos en el estado conyugal
3.1 Deber específico del pueblo de Dios
226 § 1 cónyuges de edificar el pueblo de Dios mediante el matrimonio y la familia, y
también la sociedad civil.
3.2 Deber de los padres de educar cristianamente la prole
c. 226 § 2 afirma el gravísimo deber y el derecho de los padres de educar a sus hijos.
a) Respecto a la comunidad eclesial y/o civil. Es un deber-derecho natural.
b) La educación cristiana de los hijos siguiendo la doctrina de la Iglesia.
4. Derecho a la libertad
c.227 Primera parte afirma el derecho de los laicos a la libertad en las realidades de
la ciudad terrena. Segunda parte, sanciona la infidelidad delante al magisterio de la Iglesia
en el ejercicio de su libertad y la prudencia en sus convicciones, en cuestiones opinables.

LA MINISTERIALIDAD LAICAL EN LA EDIFICACIÓN DE LA IGLESIA (cc. 228-


230)
 Ministerios intra-eclesiales: ocasionales, generados por las circunstancias y por lo
tanto no tienen una naturaleza jurídica o reconocimiento preciso.
5. Participación de los laicos al Munus regendi
c.228 Capacidad de laicos para obtener oficios o encargos eclesiásticos y recibir
necesaria potestad para cumplirla en función de Cristo en fuerza del bautismo y la
confirmación. Pero no son clericales.
Otros cánones que hablan de la ministerialidad laical unida al munus regendi:
c. 129 - § 2. cooperar a tenor del derecho.
 Ministerialidad laical consultiva.
 Ministerialidad en el ámbito judicial.
 Ministerialidad laical administrativo: acerca del cuidado pastoral de las parroquias.
6. Participación de los laicos al Munus docendi
c. 229 §1 deber y derecho de adquirir debido conocimiento de la doctrina cristiana
(necesaria para conducir una vida cristiana, anunciarla y defenderla, ejercitar apostolado);
§2 se afirma sólo el derecho; §3 idoneidad necesaria y capacidad de recibir, de la legítima
autoridad eclesiástica, el mandato de enseñar ciencias sagradas.
Otros cánones que hablan ministerialidad laical unida al munus docendi
- Anuncio de la palabra: c. 759 - En virtud del bautismo y confirmación, son testigos
del anuncio evangélico con su palabra y el ejemplo de su vida cristiana.
- Conveniente preparación. c. 229.
7. Participación de los laicos al Munus santificandi
c. 230 §1 Varones laicos en edad y condiciones determinadas pueden ser llamados
para el ministerio estable de lector y acólito: no les da derecho a ser sustentados o
remunerados. § 2 Por encargo temporal, laicos pueden desempeñar la función de lector en
las ceremonias litúrgicas; así mismo, de comentador, cantor y otras, a tenor de la norma del
derecho. §3 Necesidad y no haya ministros, pueden también los laicos, aunque no sean
lectores ni acólitos, suplirles.
Otros canones que hablan de la ministerialidad laical unida al munus sanctificandi
- Ministerialidad en las celebraciones litúrgicas: c. 835§4 fieles les corresponde
también la función de santificar, participando activamente, según su modo propio,
en las celebraciones litúrgicas y Eucaristía. El laico en efecto puede ser ministro
extraordinario de la Eucaristía a norma del c. 910.
En cuanto a los ministerios laicales de lector y acólito, existen normas tanto
Diocesanas (Sin. Dioc. 87, Art. 38, y 39), como de la CEM (Normas Complementarias del
11 de abril de 1988). Se requiere:
1) Edad mínima de 18 años con suficiente equilibrio psicológico y madurez humana.
2) Testimonio cristiano, de vida personal y familiar equilibrada.
3) Un nivel cultural adecuado al ambiente donde ejercerán su ministerio.
4) Las dotes y la formación específica, teológica, litúrgica y pedagógica.
5) Una experiencia suficiente en su apostolado específico.
6) La aceptación de la comunidad a la que están insertos.
7) La presentación del ministro Sagrado que se responsabiliza de su formación y con el
cual permanezcan en comunicación y coordinación jerárquica.
8) El compromiso personal que garantice una estabilidad en el ministerio específico.
9) El nombre de los ministros quedará registrado en la Curia Diocesana y en el Libro
del Canon de la respectiva parroquia y se le dará al ministro constancia por escrito.
10) No ejerza el ministerio sin la debida autorización fuera del lugar señalado.

8. Deber a una adecuada formación c. 231 § 1


Los fieles laicos que asumen algún oficio eclesiástico o ministerio, tienen obligación de
adquirir adecuada formación y cumplir sus tarea con conciencia, asidua y diligentemente.
9. Derecho a una honesta remuneración c. 231 § 2
Los fieles que asumen un servicio especial en la Iglesia gozan del derecho a una honesta
retribución, a la aseguración social y a la asistencia sanitaria. No a los lectores y a los
acólitos.

Título V. De las asociaciones de los fieles.


Existen desde los primeros siglos, han adquirido actualidad, por su variedad de formas,
incidencia pastoral y la participación en la misión de la Iglesia.
Las Asociaciones de Fieles
c. 215 derecho de los fieles de asociarse para poder conseguir objetivos eclesiales. Concilio
evidencia la común responsabilidad de todos los fieles en el apostolado y la misión de la
Iglesia. Pueden tener como finalidad, directamente a Dios o indirectamente al prójimo.
- Primer grupo de Asociaciones: viven su peculiar autonomía que no impide una
normal relación con la jerarquía.
- Segundo grupo de Asociaciones: la autoridad jerárquica asume una particular
responsabilidad. La disciplina dada por la autonomía a la autoridad jerárquica, pero
adhesión a ella.
Normas comunes:
c. 298 - § 1. Existen Asociaciones distintas de los Institutos de Vida Consagrada y de las
Sociedades de Vida Apostólica, clérigos y/o laicos trabajando unidos buscan fomentar una
vida más perfecta, promover el culto público, o la doctrina cristiana, etc.

1. Elementos esenciales de una Asociación.


a) El estatuto: norma que después de CIC, constituye la identidad propia, que regula:
- vida interior: relaciones entre los socios.
- vida externa: relaciones entre la Asociación y los otros sujetos de derecho: personas
físicas, autoridad jerárquica y otras Asociaciones Jurídicas.
Los cánones que conciernen a los estatutos son dos: c. 304§ 1 y el c. 309, de los
cuales surgen los elementos necesarios que definen la asociación:
- FIN DE LA ASOCIACIÓN: el objetivo, lo expresen con la máxima claridad.
- LA SEDE: donde podemos encontrar la Asociación: para notificar un acto.
Luego, se identifica la autoridad para tener control sobre la Asociación.

b) EL RÉGIMEN: oficios que regulan y rigen la vida de una Asociación.


c) El nombre para evitar confusión y situaciones inconveniente, es el momento
identificativo con respecto a otros para evitar engaños y controversias. c. 304 - § 2.
Escogerán un título o nombre que responda a la mentalidad del tiempo y del lugar,
inspirado en el fin que persiguen.
2. Admisión y dimisión de los miembros
c. 307.- §1. La admisión de acuerdo con el derecho y estatutos de cada Asociación. §2.
Una misma persona puede pertenecer a varias Asociaciones. §3. Miembros de Institutos
Religiosos pueden inscribirse en Asociaciones, con el consentimiento de sus Superiores.
c. 308.- La dimisión - Nadie admitido legítimamente puede ser expulsado de si no es por
causa justa, de acuerdo con el derecho y estatutos.
3. Relación con la autoridad jerárquica
c.305 § 1. Todas las Asociaciones de Fieles están bajo la vigilancia de la autoridad
eclesiástica competente, a la que corresponde cuidar que se conserve la integridad de la fe y
costumbres, evitar abusos en la disciplina: compete visitarlas.
§ 2. Las Asociaciones se hallan bajo la vigilancia de la Santa Sede, Ordinario del lugar las
Asociaciones Diocesanas, c. 298§2 aquellas Asociaciones que son erigidas, son alabadas y
recomendadas en la Iglesia, pues expresan mejor los aspectos particulares de la
eclesialidad.
Asociaciones clericales:
c. 302 Asociaciones de Fieles que están bajo la dirección de clérigos, hacen suyo el
ejercicio del orden sagrado y son reconocidas por la autoridad competente. Elementos:
- Moderador sea un clérigo.
- Su actividad solicite la función de un poder unido al orden sagrado.
- Reconocidas como Asociaciones Clericales por la autoridad.

Órdenes terceras:
c. 303 Asociaciones cuyos miembros, viviendo en el mundo y participando del espíritu de
un Instituto Religioso, se dedican al apostolado y buscan la perfección cristiana bajo la alta
dirección de ese Instituto. Elementos:
- Participación del espíritu de un Instituto Religioso.
- Vida secular.
- Bajo la dirección del mismo Instituto Religioso a la que se inspira.
- Se esfuerza de construir una vida apostólica y perfección cristiana.
4. Asociaciones Públicas
c. 116 - § 1. Son personas jurídicas públicas Corporaciones y Fundaciones constituidas por
la autoridad competente cumplan la misión que se les confía mirando al bien público.
c. 301 - § 1. Corresponde exclusivamente a la autoridad eclesiástica erigir Asociaciones que
se propongan transmitir la doctrina cristiana en nombre de la Iglesia, o la autoridad
eclesiástica. § 2. Considera conveniente, la autoridad eclesiástica competente puede erigir
también Asociaciones que directa o indirectamente busquen alcanzar otros fines
espirituales.
Cuatro elementos deducen la naturaleza pública de una Asociación:
 La constitutio como trabajo de la competente autoridad eclesiástica.
 La finalidad reservada a la autoridad jerárquica.
 La laboriosidad intuitu boni publici.
 La laboriosidad nomine Ecclesiae.

a) Constitutio cc.312§2, 313: constituida por la autoridad a través de un decreto


formal.
b) La finalidad: si el objetivo es reservado a las autoridades jerárquicas, tenemos el
segundo requisito y estamos en presencia de una Asociación Pública.
c) El actuar intuitu boni publici (en vista del bien público)
d) Agere nomine Ecclesiae: c. 312§1, actuar en nombre de la autoridad que la ha
erigido en persona jurídica. La autoridad competente es principalmente tres:
o La Santa Sede.
o La Conferencia Episcopal.
o El Obispo Diocesano.
c. 314 la autoridad que ha erigido la Asociación le corresponde la revisión,
aprobación o cambio de los estatutos.
c. 315 Relación con la autoridad jerárquica competente y es sometida a una alta
dirección. c. 319§1 Tiene que hacer rendición de cuentas anual y § 2 de ofertas y
donaciones recibidas.
c. 317 Intervención de la autoridad en nombrar o confirmar al Moderador de la
Asociación. Un laico no puede presidir una Asociación Clerical.
c. 316 sanciona quién no puede ser admitido o quién debe ser expulsado de una
Asociación (quien atenta contra la comunión de la Iglesia o se encuentra en excomunión).

5. Asociaciones privadas:
c. 301 §1 -§2. Se llaman Privadas, aunque hayan sido alabadas o recomendadas por la
autoridad § 3. No admite ninguna Asociación Privada si sus estatutos no han sido revisados
por la autoridad.
c.321 Asociación Privada es la que surge por iniciativa de los fieles y cuya figura es
determinada por los fieles. Hay intervención de la autoridad (cfr. cc. 322 y 323). Con el
consentimiento de la autoridad pueden adornarse del título católicas (c. 300); pueden, a
norma del c. 299 - §2, ser recomendadas o avaladas, sin que por esto se modifique la
naturaleza misma, un decreto de erección que precisa el carácter privado, a fin de poderle
fácilmente localizar.
c. 326§1 tiene que ser hecha a norma de los estatutos, § 2, establece el destino de los bienes
de la Asociación, salvaguardando los derechos adquiridos y a discreción de los
compradores.
c. 323 §1. Aunque las Asociaciones Privadas de fieles tengan autonomía están sometidas a
la vigilancia de la autoridad eclesiástica. §2.Corresponde a esa autoridad, respetando la
autonomía propia, vigilar, procurar y ordenar al bien común el ejercicio de su apostolado.
c. 325 §1 los bienes de la Asociación tienen que ser dirigidos a la finalidad esta. § 2 se debe
usar las cosas según los objetivos queridos por el donador.

CAP. IV Normas especiales de las asociaciones de los laicos


c. 327 derecho fundamental de asociación: de trabajar para que el mensaje divino de
salvación se extienda en todo el mundo.
c. 328 todas las actividades eclesiales, debe cooperar con las demás obras cristianas.
El c. 329 ordena salvaguardar y confirmar las peculiaridades de la actuación laical. La
elección de los instrumentos de formación que corresponden a todo fiel.

Titulo III. De los ministros Sagrados o Clérigos cc. 232-297


Cap. I Formación de los clérigos
Los fieles que son llamados al ministerio sagrado viven el don de la fe recibido en el
bautismo en su función de mediadores de la gracia, de anunciadores auténticos de la
palabra de Dios y de guías pastorales del pueblo de Dios. CARISMA de la paternidad de la
comunidad, que viene del Espíritu, dado sacramento del orden. La CONSAGRACIÓN
MINISTERIAL el principal analogado es la consagración de Cristo. Es una
CONSAGRACION DIVINA, toca profundidad de su ser y comporta un cambio ontológico
respecto a la anterior consagración bautismal (c. 1008) y un nuevo estado de vida en la
Iglesia; es instrumental respecto a Cristo, por lo que con la dignidad de la misma exige que
el que la cumpla de forma digna. Es necesaria entonces una CONSAGRACIÓN
PERSONAL por parte del ministro, que en la caridad responde al don de la gracia recibido,
El servicio tiene que ser vivido en el olvido de sí mismo, en la dependencia de Dios, en la
caridad universal, y manifestarse en una vida simple y modesta, en espíritu de pobreza (c.
282), en la observancia de la continencia perfecta, es decir, en el celibato (c. 277, § 1), el
reino y perpetua por ende los cielos, el respeto pleno y la obediencia al sumo pontífice y al
obispo (c. 273) y en todas las demás obligaciones propias de la condición clerical (cc. 273-
289).

2. La formación de los Clérigos


2.1. La autoridad competente
c. 231 la Iglesia tiene el deber y el derecho propio y exclusivo. La Santa Sede; las
Conferencias de los Obispos y singularmente cada Obispo diocesano; los moderadores de la
vida consagrada y las sociedades de vida apostólica.

1. Los seminarios
1. Elementos históricos
- s. II: escuelas bajo la guía de los párrocos o de los Obispos.
- Concilio de Toledo IV, c. 24: habla del régimen de interinato.
- C. Lateranense II, c. 18: las Iglesias catedrales deben hacer escuela para clérigos.
- C. Lateranense IV, c. 11: todas las iglesias deben hacer escuela a los clérigos y a la
Iglesia metropolitana debe instituir un teólogo.
- s. XIII las universidades tienen una gran importancia, después una gran decadencia.
- Colegios de los jesuitas de 1548 a 1592 y la reforma del Card. Pole en Inglaterra.
- C. Trento, c. 18, Dect. De reformatione, Sess. XXIII (1563): institución seminarios.
- CIC 1917, c. 1354: institución en cada diócesis del seminario menor y mayor.
2.El Seminario menor
c.234:
- Erección no obligatoria, pero muy recomendada, mantenerlo y favorecerlo, y donde
no existía, el obispo diocesano, si lo juzga oportuno, tiene que procurar su erección.
- Finalidad primaria es favorecer vocaciones por medio de una específica formación
- Medios: especial formación religiosa, formación humanista y científica, relación
con la propia familia, confianza a sus superiores, amistad con los compañeros de
escuela.
3. El Seminario mayor
a) Obligatoriedad
- C. 235, § 1: obligatoriedad de formación en el seminario, pero no permanencia en
él.
- C. 235, § 2: las condiciones de la permanencia fuera del seminario.
- C. 137, § 1: seminarios diocesanos e interdiocesanos.
b) Personalidad jurídica y representación legal
c.238.1 los seminarios legítimamente erectos ipso ture gozan de personalidad juridica.
c. 238. 2 el sector representa el seminario.
c) Exención de la jurisdicción del párroco (262):
- Exención territorial que se refiere a todas las personas que están en el seminario.
- Rector o el vicerrector toma el oficio de párroco.
d) Nomas que rigen el seminario
- Ratio institutionis sacerdotalis nationalis (RISN)
- El Reglamento propio de cada seminario.
- La Ratio fondamentalis Institutionis sacerdotalis.
2.3. Formación de los alumnos en el Seminario
2.3.1. Admisión
 Requisitos personales (c. 241, § 1): dotes humanas, morales, espirituales,
intelectuales; buena salud física y psíquica (cc. 642; 220), recta intención y libre
voluntad. Consulta psicológica (cc. 220; 223).
 Período propedéutico
 Documentos (c. 24,152, 3): certificado de bautismo y de confirmación;
2.3.2. Finalidad de la formación
Se apoya sobre la misma noción de sacerdocio católico, la cual surge de la divina
revelación y de la constante tradición de la Iglesia y propuesta por el magisterio (PO 2c; cc
241, § 1; 1008). Debe tender a preparar los sacerdotes que sean aptos para anunciar la
palabra de Dios, a santificar y guiar el pueblo de Dios, llevando una vida santa según el
espíritu del Evangelio.
2.3.3 Medios de la Formación
a) Formación espiritual
 Fin (cc 244; 245; 247, 251): relación profunda con Cristo; idoneidad para fecundo
ministerio pastoral; espíritu misionero; santificación personal en una fe viva y en
una caridad operante; incremento de las virtudes que favorecen la convivencia
humana; armonización entre valores humanos y sobrenaturales, amor a la Iglesia;
vínculo humilde y filial con el romano pontífice; cooperación fiel al propio obispo;
capacidad de colaboración con los hermanos y unión fraternal con el presbiterio
diocesano; vivir el estado del celibato y aprecio del mismo como don de Dios
(PDV 45-50).
 Medios (PDV 48):
o Oración personal (c. 246 §§ 3, 4): silencio interior y exterior
o Participación diaria en la celebración eucarística (c. 246 § 1).
o Acercarse con frecuencia al sacramento de la penitencia (c. 246 § 4)
o Culto a la Santísima Virgen María, y el rezo del Santo Rosario (c. 246 § 3)
o Ejercicios espirituales cada año (c. 246 § 5)
b) Formación litúrgica
 Unión entre S. Liturgia, la vida espiritual y el trabajo cotidiano (RFIS 102).
c) Formación para la vida común
 Renunciar a la propia voluntad y para buscar el bien común, preparados a la
fraterna unión con el presbiterio diocesano (c. 245, § 2).
d) Formación al celibato (c. 247; RFIS 110)
 Hacer ver y acoger el valor positivo del celibato, un don de Dios, es decir
participación al estilo de vida de Cristo y de su misión apostólica (cc. 247,§ 1;
277). Adquirir una madurez humana, especialmente afectiva, espiritual,
sobrenatural y sacerdotal.
e) Formación para la obediencia
 Seriamente necesaria para que el candidato pueda cumplir con la obligación
sancionada por los cánones 273 y 274 § 2.
f) Formación para el espíritu de pobreza (RFIS 111; PO 17)
 c. 282: alumnos deben cultivar ESPÍRITU DE POBREZA, adquiriendo la
verdadera libertad de los hijos de Dios para con los bienes temporales, liberándolos
de lo superfluo.
g) Formación misionera
 c. 257 § 1, establece que la formación en el seminario se haga de tal manera que los
alumnos sientan la solicitud por la Iglesia particular y universal, para que se
muestren disponibles a dedicarse a las Iglesias particulares que se encuentren en
grave necesidad.

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