42 SOFOCLES
Elcoro
No pidas nada ahora, pues.no pueden librérsclos mortales de los
infortunios que les haya reservado el destin.
Creonte
LLievaos de. aqui al hombre impio que... ;Oh, hijo mfol sin desear-
Jo te he privado de la vida y joh dotor! a ella también, A cuél de los dos
tomaré los ojos, a do volverme’? Cuanto mis manos tocan se vuelven con-
tra mi, Una suerte insoportable se ha precipitado sobre mi cabeza.
El coro
Guérdate de impiedades con respecto a los dioses es la primera
fuente de felicidad, Las altivas palabras, aunque tardiamente, por medio de
los golpes que recibe fuerzan al orgulloso a ser prudente.
EDIPO REY
SOFOCLESArgumento
El oréculo habia vaticinado a Layo, ey de Tebas, que de é
osa Yoeatanacerian hijo que le daa le muerte se ccuaia cone,
re. Al nacer un hijo, Exipo, a dichos soberanos, sa padre lo entregd a un
pastor para que lo dejase morir abandonado en la montaia. Movide éa e
compasién se lo entcegs a otto pastor que se Io liev6 al rey de Corinto, Ye
hhombte e ignorante del hado, Edipo mat6 a su desconoeido padre en un al
tercado y sc cas6 con su madre, sin saber que lo eta. Andando el tiempo ae
Jevant6 en Tebas una peste tele. Apolo declan ge ne coves mene
Ja cludad no se purificase con la expulsiGn o la muerte del asesino de La.
‘yo. La imvestigacion acerca del homicida descubrié una serie de circum
fancigs que indiceron con evidencia al matador. Yocasta se ahored al
convencerse de la realidad y Edipo se sacé los os.
EDIPO REY
Soroctrs
Personajes
Edipo ‘Tiresias
Un Sacerdote Un Mensajero
Creonte Un criado
Yocasta Un sirviente
Las hijas de Edipo
Coro y Corifeo de notables de Tebas
La escena es en Tebas, ante el palacio de Edipo. Delante de las
puertas sends altares en cuyas gradas se arrodillan los tebanos con ra
mos de olivo. En medio de ellos un anciano Sacerdote. Entra Edipo.
Edipo
Hijos mfos, nueva descendencia del antigno Cadmo, {Por qué es-
‘dis ante estas gradas ostentando esos ramos suplicantes? Llena esti la ciu-
dad del humo del incienso; lena est al mismo tiempo de gemidos y cantos
ftinebres. Hijos, no he crefdo justo averiguarlo por medio de mensajeros y
he venido en persona yo mismo, yo'a quien todos Haman el ilustre Edipo.
(Al Sacerdore). Vamos joh anciano! explicate, pues cuadra a tu edad hablar
en nombre de-todos. yPor qué esta acttud? {Tenéis algtin temor? ,Alimen-
tis algtin deseo? Quiero socorreros por completo. Insensible seria a vues-
tro dolor si no me apiadase de vuestras siplicas.
El Sacerdote
Oh Edipo, soberano de mi pafs! Ves como personas de edades tan
diversas, estamos reunidas en tomo de tus altares; los unos todavfa sin
fuerzas para volar lejos, los otros a quienes se lo impide el peso de los
fos. Tienes delante sacesdotes, como yo lo soy de Zeus; y contemplas @
4éstos, la flor de Ja juventud, Bl resto del pueblo, coronados de ramos se
sientan en la plaza pablica,o por los gemelos templos de Palas 0 cerca de
las proféticas cenizas de Ismenio(). Porque la ciudad, como ti misto 10
observes, est hoy sacudida con violencia y, sumergida en un torbellino de
sangre, no puede levantar la cabeza; perece en los gémencs fecundos de
Ja tierra, perece en los rebafios que pacen en los campos, perece en los es-
tériles abortos de las madres. Sobre la ciudad se ha lanzado el dios que la
albrasa, Bs la peste destructora que asuela la mansi6n de Cadmo. ¥ Hades
sombrio se enriquece con nuestraslégrimas y nuestros gemidos. En verdad
ri yo ni estos j6venes que frente a tu hogar estamos te igualamos con tos
“iar apne is See wna cb en pe oan Ta46
SOFOCLES
Pagdbamos a la cantora cruel(
semos advertido previamente;
Sora, peso eons
0 dla gon expen
fra esimentad e
Ise: Site as abi dens mbes, ave nate pedis hes
erate lama ya 80 salvador por acsor sere
7 : Edipo
Bos mios, digos det
vs i tima! Bin conozco, bien
8 esis demaiato conte vests cama,» ae
Hen sufra tanto. como yo. Vi oe nda
mente en cad: ie ve Solo Mi ana sm cote
Ine ei ano de vostos tn solo Mi dine cca ae
ep Por mtn porch port Apne bei spn
basal entregado al suefio. Sabed que sramadio
Ins lighinsy que espa busca mucha caniosso
atalvcin Ye pesto en pricica le romeo gue etetinne
» el hijo de Meneceo, io pc
El Sacerdote
lo % é
‘has dicho; porque éstos me anuncian que Creonte se
Aparece Cre: jc
‘parece Creonte alo lejos ceftido con una corona de laurel.
EDIPO REY aT
Edipo
{Oh rey Apolo, old fuese portador de nuestra salvacién, como de-
jja sospechar su semblante jubiloso!
HI Sacerdote
Si, parece portador de nuevas agradables. De otra suerte no traeria
Ja cabeza coronada con bayas de laurel.
Edipo
Pronto lo sabremos; ya esté a distancia de oimos. Principe, cufia-
do mio, hijo de Meneceo :qué respuesta nos traes de parte del dios?
Creonte
Respuesta favorable, pues aun las cosas adversas, si tienen buen
resultado, pueden volverse felices.
Esipo
{Qué significen tus palabras? Las que has dicho no me dan con-
fianza ni me inspiran temor
Creonte
‘Si quieres oftlo en presencia de estos, listo para hablar estoy; sino
centremos al palacio.
Edipo
Habla ala faz de todos. Sus suftimientos me agobian mas que Tos
ios propios.
Creonte
Entonces revelaré lo que me ha dicho el dios. Bl rey Feb«
libremos de esta Gerra de un contagio que alimenta ent
yo nos man-
da claramente que
su sono y no dejemos que se vuelva incurable.
Béipo
(Mediante que purificacién? {Qué clase de mancha?
Creonte
Desterrando al culpable 0 vengando con su muerte el homicidio,
porque es esta sangre la que ocasiona las desgracias de la ciudad.
Edipo
Pero ja que hombre sefiala para semejante fin?48 SOFOCLES
Creonte
‘Tenfamos aquf, principe, un rey, Layo, antes que tu gobernases es-
te pats.
Edipo
Lo he ofdo decir, pero jamas le vi
Creonte
Muerto é1, ahora el dios ordena con claridad que castiguemos a los
asesinos, sean quienes fueren.
Edipo
'Y donde se encuentran? {Dénde se hallarén las diffciles huellas
de un antiguo crimen?
Creomte
En este pafs, ha dicho; lo que se busca se halla; lo que se descuida
se nos escapa,
Edipo
(Reflexionando) :Habra sido asesinado Layo en su palacio, o en el
‘campo, o en una tierra extrafia?
Creonte
Se fue a consultarel orécalo, segtin nos dijo; y habiendo partido no
volvié més,
Edipo
iNingGn mensajero o acompafiando vio cosa alguna que pudiese
servimos para esclarecer el suceso?
Creonte
‘Todos han muerto menos uno solo que leno de terror huyd, y de
lo que vio nada ha podido revelar, excepto una cosa
Edipo
{Qué cosa? Un detale cualquiera podria hacemos descubrir mu-
cho si arojase solo un rayo de esperanza
Creonte
Dijo que topé no uno sino una multitud de ladrones que Io asalta-
ron y le-dieron muerte,
EDIPO REY 49
Edipo
(Meditando). ,Cémo hubiera podido cometer un ladrén una accién
tan audaz si desde aqu{ no hubiera sido sobomado con dinero?
Creonte
Eso mismo pensamos nosotros; pero wna vez muerto Layo, nadie,
‘en medio de nuestra desgracia, aparecis como vengador de su muerte.
Béipo
‘LQué desgracia, una vez. muerto el rey os impidi6 descubrir los he-
chos?
Creonte
La Esfinge con sus enigmas nos obligé a dejar de mano esos oscu-
ros sucesos para atender a Jo que ten‘amos ante los ojos.
Edipo
Pues bien, desde su origen procuraré indagarios. Es muy digna de
Febo y muy digna de ti la solicitud que habeis mostrado por el muerto. Por
‘esto precisamente me veréis a yuestro ledo, para vengar al mismo tiempo
ala ciudad y al dios, No por medio de amigos lejanos, por mi mismo bo-
rraré esta mancha. El que asesiné a Layo querria qui2a matarme a mi tam.
bign con la misma mano, Acudiendo en su ayuda, mé propio me protejo.
‘Vamos, pronto, hijos mios. Levantaos de estas gradas; alzad los ramos su-
plicantes; que otro retina aqui al pucblo de Cadmo. He de descubrirlo to-
40; y, 0 nos salvaremos con ayuda del dios o pereceremos.
El Sacerdoie
Levantémonos, hijos, pues nos habfamos congregado por lo que
‘Creonte nos anuncia, Quiera Febo que tales ordculos nos manda, mostrar-
se también salvador nuestro y poner fin a nuestros infortunios.
Salen todos. Entra el Coro,
El Coro
Estrofa
Consolador oréculo de Zeus ;qué nos traes de la rica y urea Del-
fos a nucstra ilustre Tebas? E] miedo me subyuga, mi coraz6n trepida jah
‘ti, Delio Pedn! si me pregunto que suerte me reservas ahora y en el curso
de los afios. jHabla voz inmortall jDimelo, hija de la esperanza de oro!
Antistrofa 1°
Ati invoco primero, hija de Zeus, inmortal Atena; también invoco30 SOFOCLES
4 Artemis, diosa de este pais, hermana tuya, la que tiene st asiento en un
zlorioso trono sobre esta plaza circular; y a Febo que lanza sus dardos a lo
lejos. ;Venid, venid los tres a socorrerme! Si alguna vez para aparta la pes-
te que la ciudad diezmaba en otto tiempo, extinguisteis la extraia fiebre de
la desgracia, venid también
Estrofa 2
iAy! Me agobian innimeros pesares. Todo el pueblo sucumbe y no
aparece idea salvadora. No maduran los frutos de esta gloriosa tierra. Ya
no se sobreponen las mujeres a los dolores del alumbramiento. Ligeras
cual aves y més raudas que la violenta llama del incendio, se ven correr las
victimas una en pos de la otra, ala orlla del dios de los difuntos.
Antistrofa 2°
Y asf diezmada, la ciudad perece y yacen insepultos los cadaveres
sin hallar quién los lore y sembrando el contagio. Las esposas y encane-
cidae madres se apresuran al pie de Ics altares implorando con gemidos y
stiplicas el fin de sus dolores aflictivos. ¥ mezclando a los gritos lastime-
+05 por doquiera se levanta el canto fiinebre 10h éurea hija de Zeus, mén-
danos tu socorro sonriente!
Estofa 3°
Y a Ares('), cruel que sin broncineo escudo hoy me abraza sumido
cen mis lamentos, concede que se marche de 1a patria, ya hacia el'inmenso
echo de Anfitria( o hacia la cruel orilla del mar tracio; porque el alivio
que la noche otorga, lo quita el dia siguiente. A este Ares, padre Zeus, que
dominas la fuerza de encendides relémpagos, consiimalo tu rayo.
Antistrafa 3°
Rey de Licia(), quisiera que disparases invencibles lechas del ar-
co tuyo de oro, igual que las antorchas inflamadas con las que Arteris(®)
recorre las montaiias de Licia. También invoco @ Baco(), dios de la tierra
de oro, el deta tez de pirpura, cuyo nombre es el nombre de esta tierra, el
dios de las orgias, para que sin el cortejo de las Ménades lance en auxilio
nuestro su tea resplandeciente contra este dios, deshonra de los‘dioses.
Entra Edipo.
Rae mee pen ayo eT
Dae “nn
(hence cen ach eat ik
pnts Bas
EDIPO REY st
Edipo
(Al Coro). He escuchado tus stplicas; y eso que pides, proteccién
y alivio a tus amarguras, lo obtendrés sin duda si prestas atencién a mis pa-
labras y procedes como las circunstancias lo exigen. Voy a hablar, ajeno
como estoy a la narracién del suceso, ajeno al hecho mismo. Yo no podia
seguir por mucho tiempo el rastro del criminal, sin buella alguna del cri-
men, Ahora, pues soy entre vosotros el vltimo admitido en el numero de
‘vuestros ciudadanos, hago, tebanos, esta solemne declaracién a todos vo-
sotros: guienquiera de vosotros que sepa quien maté a Layo, hijo de Lab-
daco, Ie ordeno que me lo descubra todo. Aunque tema por sf, que hable,
4que se denuncie a si mismo: no suftiré otro castigo que marchar ileso al
penas te atormentan.
conocer que
Edipo
No te las callaré, ya que estoy reducido a esa sien esperanza, 1
aquign mejor que ai pudior referii, en esta stuacién en ee encuen-
uo?
Edipo medita un rato
Baipo
Mi padre es Polibo,cornto; mi mate, la dria Mérope, Yo >
ido alta por el cindadano de mas fespeto, hasta que o=orso BPO dig
ais ertamente de admiracién, pero n0 de que yo 10 romase (8 a pechos.
ae eguee un hombre que hala bebido mucho y estaba ebe- AT
am endonse que yo era hijo fingido de mi padre, Llcno ¢& indigna-
Uhm apenas pude contenerme durante fodo el dia. Al ofa SEVEN fui a
i a Dade a ak made comencé interogarios. los enti
aera sel autor deta uae. Yo me aegré de elloy 90 obs la
simon me escocia: re habia penetrado profandamentc, ¥ si A8e C0 pa
iraerlp supiesen fui a Delfos; y Apolo no contest las Prezuniss Ne fui
aoc; pexo anuncis otras deseracis graves, terrible, esPantont dicien-
aac yo estaba desinado a uniine con mi madre due Presa alos
fot de Tos hombres una exeerble descendsncis; qU> ‘el asesino del
fade que me habia engendrado, Ante ests predicrioves) gguiado en Jo su-
raso'por las esas, hu de 1a terra eorintia donde no Ver jamés el
rmpliniento de estos afrentosos oréculos. En mi vials egué al sitio don-
saifens que fue muert eley. Y te dic, mujer, a verdad compen ‘Cuan-
‘Je en mi marcha me acercabaal tiple camino, heralds y © hombre tal
oe ea ry dices, montado en un carro tirado por caballos de pose edad, vie
ome firecelgn contraria, El conducror y el mismo viejo me lanes
Tet violencia del eamino. Yo leno de oblere, golpeé al que apartaba,
oat eonductor, viendo esto el viejo, acecha el momento ex qve 39
EDIPO REY 7
sey
= Seen sesame
Toi ign ee pen nena ne onl be
aie porabae esa mano cy6 boca aa ros nme del
carro. muerte a todos, Si este extranjero tiene parent "gm
ime gnslesanenn gt se at
Wie eect Le ear
lie ha pronunciado estas maldiciones contra mf sino yo misr oa
te faieecanertmmresiaeseancs jpn
deacon men ‘de imputeza si es preciso que me des-
endear ena earner
libo, que me engendré y me cri6? Considerand Sestas dese
si tic mc
jiense con mente justiciera, \Jamés, jamés, oh santa majestad dis _
iga sobre mi tan deshontosa mancha! tt
ae Bi Conitea
amiga nosotros, snipe, etamos snes deter
gos licsgo huss it ech coseevalneserna
An, cierto! {Bs ee
‘al pastor, a el solo! speranza que me resta: aguardar a este hombre,
Yocasta
{De donde ese anhelo de que venga?
Voy a deefitelo. Si €l refiere lo 1 t8,estaré libre de
foy a mismo que
‘que ti, estaré lil
Yocasta
{Qué palabra tan importante has ofdo de mi boca?
Edipo
EL dijo, manifestaste
2 mi hace poco, que los matadores fueron uno:
bass Sinise ano he rn aos of 90 matador. Un
“Hombre solo no podrisequivaler a varios; peo si dice que
Faun coms guelsteaie nett ingestlen SOFOCLES
Pero asf fue como dijo, sabelo bien, y no puede desdecirse. Lo es-
cuché la ciudad y no yo sola, Y aunque se apartase algo de su anterior de-
Staraci6n oh coy! podria probar que conforme con el oréculo fue muerto
Layo, de quién Apolo vaticiné que morisia 2 manos de un hijo mfo. Pues
bien, mi pobre hijo no lo maté porque habia perecido antes que aquél. Ast
pues en lo sucesivo no he de prestar fea ningin oréculo, venga porn dies-
tra. la siniestra mano,
Edipo
‘Bien razonas. Sin embargo, manda a buscar al esciavo. No lo des~
cides.
Yocasta
Mandaré inmediatamente; pero entremos en palacio, Yo no podria
hacer nada que te disgustase. -
Salen.
El Coro
Estrofa 1°
(Que siempre me acompafe la santidad augusta en todas mis pala
bras asf como en mis obras. Para ellas se dictaron as soberanas leyes del
ier celestial: ol Olimpo es su padre, No las ha producido esta raza mortal
fe los seres effmeros; jamés en’el olvido habrin de adormoverse. En dios
reside en ellas que es grande y no envejece.
Antistrofa 1°
‘La soberbia origina el poder absoluto; y cuando Ta soberbia vana-
mente acumula imprudencias y excesos y asf llega 2 le cumbre, se precipi-
ta en ona honda sima de horrores que no tienen salida. Y yo ruego a los
doses que no pongan jamés final esfuerzo noble de esta tierra para abte-
ner su salvaeidn. Yo siempre imploraré la proteccién divine,
Estrofa 2
Quien se muesire insolente en palabras o acciones sin el temor de
Dice() y sin honsar los templos de los dioses, que un siniestro destino To
persiga por su culpable orgull, si hace gananci injusta, si comete impie-
Hades a fo loco se apodera de las cosas sagradas. ,Quién que asi se com-
fporte podeé vanagioriarse de apartar de su alma todo remordimicnto?
Porque si tales actos se honran ide que sirve ejecutar los coros en honor
de los dioses?
“Troma i i ie sa a npn
EDIPO REY B
Antistrofa 2
[No iré mas al ombligo sagrado de la tierra a adorar a los dioses, ni
is6 al tomplo de Abes, ni iré tampoco a Olimpia(), si estas predicciones no
degan a cumplirse ante la faz de todos. Pero oh Zeus poderoso! Si lo eres
realmente, silo gobiemes todo, que esto no escape a ti ni atu inmortal po-
der: las profecias de Layo se desprecian; a Apolo ya no se venera en parte
alguna, Se va extinguiendo el culto de los dioses.
Entra Yocasta con acompaitamienio de mujeres.
Yocasta
Sefiores de esta tierra: me ha ocurrido Ia idea de ira los templos de
los dioses con estas coronas porque toda clase de inguietudes llenan le ca-
beza de Edipo. Ni como hombre cuerdo interpreta los oréculos por las pa-
ssadas predicciones, sino que se entrega al que Ie hable con tal que le diga,
‘cosas espantosas. Puesto que nada puedo lograr con mis exhortaciones, a
85, Apolo Licio, el dios que tengo mas cercano, a ti acudo suplicante con,
estas ofrendas votivas para que nos concedas un térmiino propicio. ;Cémo
temblamos todos al verlo asi azotado como el piloto de una nave sin timén!
Mientras coloca las ofrendas enira un mensajero.
EL mensajero
Podsiais decirme, extranjeros {dénde es el palacio de Edipo? So-
bre todo decide, silo sabéis, dénde esta él.
El Corifeo
sta, extranjero, es su morada. Dentro se halla el rey. Esta mujer
es 1a madre, madre de sus hijos (9,
EL mensajero
Feliz sea y siempre rodeada de felicidad, ella, la excelente exposa
suya.
Yocasta
{Oh huésped! To mismo te deseo, que lo mereoes por tus afables
palabras. Pero dime por que has venido y que quieres anunciat.
Seu Tecaste'c emt wns pete omeeecaar cn can oteuo oan oa
cere hem ei14 SOFOCLES
El mensajero
‘Buenas nuevas para tu familia y tw esposo, mujer.
Yocasta
{Cuéles? {De parte de quién vienes?
El mensajero
De Corinto. Las noticias que voy adecirte te causardn sin duda ale-
‘aria zcomo no? pero podrian también afligitre.
Yocasta
De qué se tratan? ,Cémo podrian producir ese doble efecto?
El mensajero
Los ciudadanos del Istmo van a poner de rey a Edipo, segtin allé
se decia,
Yocasta
AY qué? ;¥a no gobiera allf el viejo Pélibo?
El mensajero
jh, no, porque la muerte To lev a la tumba!
Yocasta
{Qué dices? {Hla muerto Potibo?
EI mensajero
Que muera yo si no digo la verdad.
Yooasta
(A una de su séquito). Muchacha jno vas corriendo en seguida al
amo con la noticia? ;Oh augurios de los dioses! jen qué habeis parado? Por
temor de ratarlo, Edipo huy6 hace tiempo y he aqui que ahora el destino
Ic hace moris, y no por su mano.
Entra Edipo.
Edipo
Ob Yocasta, mi adorada mujer! {Para qué me has mandado a Hla
mar aqui desde el palacio?
‘Yooasta
Escucha a este hombre, y oyéndolo, ve en que vienen a parar log
EDIPO REY 15
oréculos del dias,
Edipo
1Quién es este, pues, y qué viene a decirme?
Yorasta
Viene de Corinto para anunciar que tu padre Pélibo no existe, que
hha muert.
Baipo
Qué dices, extranjero, explicate ti mismo?
El mensajero
Si esto es lo que primero debo amunciarte claramente, ten por cier
to que Potibo ha muert.
Bdipo
{Por traici6n o-por enfermeded?
El mensajero
EI menor contratiempo abate a los ancianos,
Edipo
(EI pobre ha sucumbido a una enfermedad, segtin parece?
El mensajero
Y¥ a sus largos afios.
Edipo
iBa, ea! {Para qué, mujer consultar el altar en Delfos 0 el grazni-
do de las aves en los aires? Segin tales augurios no debfa yo matar a mi
padre? Pues bien, él ha imuerto y reposa en el seno de la tierra y yo estoy
aqui sin haber tocado la espada: (con ironia) a menos que haya expirado
_ Por la pena de mi ausencia, Ast habria causado yo su muerte. Por lo pron-
“to Pélibo yace en Hades habiéridose levado consigo esos oréculos,
Yocasta
UNo te lo estaba diciendo?
: Bdipo
‘Lo decfas pero el temor me extraviaba.
Yocasta16 SOFOCLES
{Qué a nada de esto welvas a dar entrada en tu espiritu!
Eéipo
'Y je6mo no ha de inquietarme lo del matrimonio con mi madre?
Yocasta
{Por qué ha de inquietarse el hombre, a quien gobiema el hado y
no tiene clara previsién de nada? Lo justo es, en cuanto se pueda, vivir uno
‘entregado a la fortuna, Ti no temas por el matrimonio con tu madre, Ya
rmiuchos mortales se han tnido en suefios a sus madres. Quien desecha esos
terrores lleva una vida tranquil,
Edipo
‘Todo esto serfa muy razonable si mi madre no viviese; puesto que
ella vive, por més justas que sean tus palabras es natural mi temor
Yocasta
De todos modos es un gran alivio para ti la muerte de tu padre
Baipo
Grande lo reconozco; pero me espanto por la que aun goza de vida.
El mensajero
Cual es la mujer que os inspira éstos temores?
Edipo
Mérope job anciano! con quien vivis Pélibo
El mensajero
{Qué hay con ella, que te infunde miedo?
Eiipo
Un tremendo oréculo divino joh extranjero!
EI mensajero
{Puede decirse? 10 es prohibido que lo sepa nadie?
Eaipo
Helo aquf. Dijo Loxias que un dia habsa yo de unirme a mi propia
madre y que con mis manos derramarfa la sangre de mi padre. Por esta
‘causa hace tiempo que habito lejos de Corinto. Bien me he hallado; no obs-
tante es an agradable gozar la vista de quienes nos dieron el ser.
EL mensajero
{Por estos temores te desterraste de allé?
Edipo
Y para no ser el asesino de mi padre joh anciano!
EI mensajeo
{Que no te haya librado ya de este temor, oh rey, yo que he venido
eno de buenos sentimientos hacia ti!
Edipo
Pues tendrias de mf la condigna recompensa.
EI mensajero
Pues a esto vine principalmente: para que vuelto tf a ta patria sa~
cease yo alggin provecho,
Eaipo
Pero es que jams iré a habitar con mis padees
El mensajero.
Hijo, bien se ve que no sabes lo que haces...
Edipo
1Cémo? ;Oh anciano, explicate, por los dioses!
El mensajero
.. si no quieres volver a ta casa por esos motives.
Edipo
‘Temo que Febo me resulte veridic.
El mensajero
{Por ventura temes cometer alguna impureza con tus padres?
Edipo
Eso mismo, anciano, Tal es mi terror continuo,
El mensajero
{No sabes que tu miedo no se justificaB SOFOCLES
Edipo
4Cémo no, si soy hijo de ellos?
El mensajero
_ porque Pélibo no tenia ninguna consanguinided contigo?
Edipo
{Qué dices? {De suerte que Pélibo no me engendro?
EI mensajero
[No mas que yo, sino tanto coma yo.
Baipo
ero ide qué manera el que me engendé pu
es nada mio?
rede ser igual al que no
‘EI mensajero
‘Bs que ni él te engendré ni yo tampoco.
Edipo
Entonces ipor qué me lamaba hijo suyo”
Bl] mensajero
Porque eras, has de saberlo, un presente
mis manos.
hhace tiempo recibido de
Bdipo
_¥ tanto me amaba no obstane haberme recibido de manos extrais?
El mensajero
Porgue antes no tenta hij.
Eaipo
Y cuando me entregaste en sus manos me habfas comprado © me
habfas hallado casualmente?
El mensajero
“Te habfa encontrado en Ios repliegues del valle de] Citer6n.
Bdipo
{Por qué andabas por esos sitios?
EDIPO REY 0
Bl mensajero
‘Apacentaba por alli rebafios montafeses.
Edipo
Eras, pues, pastor, yandabas a sueldo por alli?
El mensajero
jo mio, tu salvador.
y fui entonces,
Edipo
Qué dolores me aquejaban cuando me encontraste en ese estado
miserable?
El mensajero
Las articulaciones de tus pies podrén deciararto.
Edipo
iAy de mi! ,Qué antiguo sufrimiento me revelas?
BL mensajero
“Yo te solté as ligaduras. Haban penetrado Tas extremidades des pes.
Edipo
Horrible afrenta que conservo de mi infancia.
El mensajero
Por esas circunstancias te pusieron el nombre que tienes ()
Edipo
jOh, por los dioses! {Me lo puso mi padre o mi madre? (Habla!
Bl mensajero
No sé, El que te me entregé lo sabe mejor.
Edipo
{De suerte que té mismo no me hallaste, sine que me recibiste de
otras manos?
El mensajero
No, Otro pastor te entregé a mf80 SOFOCLES
Edipo
‘aQuign’? {No puedes indicarmelo?
El mensajero
Se decfa que era uno de los servidores de Layo.
Edipo
{Del antiguo rey de esta tierra?
El mensajero
Cabalmente. Era pastor de ese hombre.
Edipo
iVive todavia? gPodré verlo?
BI mensajero
(ALCoro). :Alguno de Vvosotrs los que me rodedis conoce al pas-
tor que dice? ;Lo ha visto aga o en los campos? Contestad. Es Ia ocasi6n
de esclarecer este misteri.
El Corifeo
En mj opinién no es otro que aquel mismo campesino que ha po-
‘co deseabas ver. Aungue también es cierto que nadie podré decfrtelo me-
jor que Yocasta,
Baipo
Mujer gerees que ese hombre ha quien hace poco hemos mandado
Jamar es el mismo de quién este dice?,
Yocasta
{De quién esté hablando? No hagas caso, Procura ol
Jabras ines.
Edipo
Bs imposible que con las sefiales que da este hombre no pueda yo
descubrir mi origen.
Yorasta
{Por los dioses! Si tienes algtin interés por a vida no averigues més
so. (Aparte). Demasiado es ya con lo que yo padezco.
Eipo
Animo! Ni aunque se demostrase que provengo de una tiple ge-
neracién de esclavos, aparecerfas ti menos noble,
Yooasta
{Sin embanfo, escdchame, to suplico!jNo hagas es
Edipo
No puedo obedecene hasta haberlo averiguado con seguridad.
Yocasta
Con buen acuerdo te doy el mejor consejo.
Edipo
sos mejores consejos me martirizan desde hace tiempo.
Yocasta
ih desventarado! ;Ojalé nunca supieses quien eres!
Edipo
{No habré quien traiga a ese pastor en mi presencia! Dejad que ella
se envanezca con su rica prosapia,
Ay, ay, infeliz! Esto es lo dinico que puedo decirte;
dré decirte en lo sucesivo. ene eieeelieeiae
Sale Yocasta
: B Conta
Ao qué soba ido mje Baio, press de tan violet dsepe-
raci6n? Temo que de este silencio van a salir grandes desgracias. e
Edipo
Salga lo que saliere. Por humilde que sea mi procedencia quiero
conocerla. Ella quizés, ogulloss, mujer al fin, se averguenza de mi bajo
origen. Hijo de la fortuna bienhechora yo no me considero deshonrado: esa
‘madre me dio a luz, y los meses que comenzaron con mi vida han deter-
rminado mi abatimiento y mi grandeza. Tal es mi origen, no podrfa cam-
Diarlo hasta el punto de querer ignorarlo,
EI Coro2 SOFOCLES
Estrofa
‘i sey adivino y si abil espirita tengo oh Citerdn! por Olimpo ny
finito te juro, que antes del plenlunio, que se acerca hemos de wibusse
sie vor ednticas conmo pase ynodtiza y cual mace de Edipo y ea 4 bo-
me ejeremos ls danzas por tas beneficio a nuestros seores, ]OF Febo
protector! que mis palabras sean de ta agrado,
Antistrofa
{Cua hijo mio, eu virgen inmortl rendida a Pan () sles
torg6 la video como frato del amor de Loxias? A él placen todas J I
orate Nitcas, 20 es caso que Baco, principe de Cilene el que habita fa
nas fe Tos montes, te ecibié en sos brazos de algunas de las ninfes heli
conias con quiénes con frecuencia juguetea?
Va acercdndose un pastor, *
Btipo
‘Sime es lcito, ancianos, hacer conjeturas sobre un hombre @ quién
no cononco, me parece ver al pastor que hace tiempo buscamos, So ava
ae io tad eoncuerda con la de este hombre (se refine al mensajero). Ads~
rife reconozco 10s que lo conducen como siervos mios. Té que conociste
fates al pastor, juzgards prontamente mejor que YO.
El Corifeo
Lo reconozco, tenlo por seguro. Era el mas fel pastor de Layo.
Béipo
‘Primero te interrogaré a ti, huésped de Corintio. .Bs éste de quien
hhablas?
Bl mensajero
El mismo que est ante tus ojos.
Baipo ,
{6,. viejo. agu...mframel Contests amis preguntas, 74 pere-
necfas en oto tiempo a Layo?
leriado
‘Yo era su esclavo, no comprado sino criado en su casa.
BEE EeEeEEeH eo eee eee eee
EDIPO REY 8
Edipo
{Qué ocupacién tenfas? {Qué clase de vida levabas?
Eleriado
La mayor parte de mi vida cuidé los rebatios.
: Edipo
{Qué sitios frecuentabas con preferencia?
El eriado
Ya ol Citer6n, ye las regiones cereanas.
Edipo
{Recuerdas si conociste por alfa este hombre?
7 El criado
{Qué hacia? A qué hombre te refieres?
Edipo
‘Aceste que esté aguf, ;Tuviste algtin trato con él?
El eriado
No puedo contestar as en seguida. No me acuerdo.
BI mensajero
No es de asombrarse, seier, pero yo voy a despertarle claramente
su recuerdo, Estoy seguro que me conocié cuando en el Citerén, ot con dos
rebafosy yo con uno, ramos vecinas tes semestres complets desde Ia
primavera hasta que apareofa Arturo). Al legar el invierno yo regresaba
A mis establos y él a log rediles de Layo. (AV criado). Es verdad 0 no es
verdad Jo que estoy diciendo?
Eleriado
Es cierto lo que dices; aunque ya hace tanto tiempo.
EI mensajero
Dime sho rsuedas stews
recerdas que enonces ie dite io
ciara como mio? eee
Elcriado,
{Pero qué? {Por qué mé haces esta pregunta?84 SOFOCLES
El mensajero
Este es, amigo, ese nifio de entonces.
Ex eriado
‘Perdicién sobre ti! ;Vas a callarte?
Edipo
jOh! no te enfades, viejo, con él; que tus palabras son més dignas
de célera que las suyas.
El criado
UEn qué ofendo yo, oh el mejor de los sefiores’?
Edipo -
En no decir cual es el niflo por el que este pregunta,
El criado
Habla sin saber que dice y pierde su tiempo.
Edipo
ues td, si no hablas de grado, hablarés por la fuerza
El criado
;No, no, te ruego por los dioses, no maltrates a este viejo!
Badipo
{No hay quién le ate en seguida las manos a la espalda?
El criado
jDesgraciado de mf! {Por qué? ,Qué quieres saber?
Edipo
0% entregaste et niffo de que habla?
Elcriado
Si... [Deb{ morir ese mismo dfat
Edipo
Eso es lo que va a pasar si no dices lo que debes.
Eicriado
Con tanto mayor razén me perderé si hablo.
EDIPO REY 85
Edipo
Este hombre, a lo que parece, quiere ganar tiempo.
Elcriado
‘No por cierto, Ya he dicho qué hace tiempo lo entregué.
Ei
{Dénde lo tomaste? Era tuyo 0 lo recibiste de alguien?
El criado
No era mio; lo recibf de alguien.
Edipo
{De qué ciudadano de aqui y de qué casa?
El criado
iNo, por la vida de los dioses, sefior, no me preguntes més!
Edipo
‘Si tengo que preguntértelo otra vez, eres hombre muerto,
Bleriado
Pues bien, habfa nacido en el palacio de Layo.
Edipo
{Bsclavo o hijo de aquel?
Eletiado
Ay de mf! {Me horroriza el decitlo!
Edipo
Yamf el escucharlo. Sin embargo, es preciso que lo oigs,
Elcriado
Se decfa que era hijo de Layo, Pero la mujer que esté adentro te po-
dr decie mejor lo que ours
Edipo
{Fue ella quien t lo dio?
El criado,
Efectivamente joh rey!86 SOFOCLES
Edipo
¢Para qué?
Bleriado
Para que lo matase.
Edipo
La que le dio el ser! jDesgraciada!
El criado
Por temor a unos oréculos funestos,
Edipo
(Castes?
El crisdo
Se decia que habia de matar a sus padres.
Edipo
Entonces por qué Jo entregaste a este anciano?
Eleriado
Por compasidn, sefior. Pensé que se lo Tevaria a otras tierras, al
pais de donde é1 era. Pero él para males mayores, lo salv6, Si ti eres quien
4 dice, considérate un desgraciado.
Edipo
Ay, ay, todo se ha aclarado! {Oh luz, sea esta vez la tltima que te
‘vea quién nacié de quienes no debfa, vivié con quienes no le era licito y
mat6 a quien le era prohibido.
Sevan todos.
ELCoro
Estrofa 1°
Oh las generaciones de los sexes bumanos! Os considero @ todas
Jo mismo que la nada, ,Quién go26.de la dicha mas de un Jeve momento,
para volver al punto del antiguo infortunio? Con este ejemplo tuyo, con ta
‘destino adverso joh desdichado Edipo! a nadie entre los hombres puedo
lamar feliz,
EDIPO REY 7
Antistrofa 1
El dispar su flecha mas lejos que ninguno, leg6 hasta la mAs al-
12 felicidad jO Zeus! Morir hizo ala vigen de recorvadas us y cants,
enigmsticos,y se inui6 en nuestra tierra cual torre protectora alzaéa ante
Te muerte, Rey le llamaron luego, con honoresalisioos, principe sobrera-
to dela potente Tebas,
Estrofa?
Y hoy jquién en el mundo habré més desgraciado, mds leno de
riserias y duros sufsimientos, por una alternativa de la inconstante vida?
iOh esclarecido Edipo! te bast6 un mismo puerto para en él abrigarte co-
‘mo hijo y como esposo. ,Por qué el surco paterno, por qué desventuredo,
ppudo tanto tiempo soportarte en silencio?
Antistrofa 2
El Gempo omnividente te ha revelado el hecho, contrario a tu de-
seo: y condena el enlace hace tiempo nefasto, que te convierte en padre
ccon la que el ser te ha dado. {Qué no te hubiera visto jamés, hijo de Layo!
Sufro y mi boca solo puede exhalar gemidos. Mas verdaderamente por ti
alent6 mi vida y tuve al fin reposo.
Entra un sirviente
El sirviente
ih vosotros, objeto siempre de los més altos honores de esta tie~
ra, qué de cosas vais a escuchar, qué de espectéculos vais a presenciar, qué
dolor tan grande vais a sufrir si a fuer de compatriotas sois afecto ala ca-
+8 de los labdacidas! Creo que ni el Istro (ni el Fasis () serfan bastantes
a limpiar este palacio de las impurezas que encierra y de los otros orime-
‘es voluntarios ¢ involuntarios que sacard pronto a luz, pues de todas las,
desgracias las que uno se causa a si mismo son las més lamentables.
El Corifeo
Nada puede agregarse a lo que ya sabemos para que nuestra pena
sea profunda, ;Qué otra desgracia nos anuncias ahora?
EI sirviente
‘Tan breve es el decirlo como el saberlo: la divina Yocasta ha muerto.
El Corifeo
jDesventurada! ;¥ cual la causa ha sido?
UiRncen lp, dena melons eer.a SOFOCLES
EL sirviente
Eta misma se dio la muerte, Vosotros no sabéis lo més doloroso de
todo lo ocurrido, porque no estabais presentes. Sin embargo en cuanto Te
‘Dude reverdo vais = conocer evanto sufes la desdichada. Cuando 2h
atta y enloguecida traspacé el vestbulo, se lanz6 en seguida al ero mip"
Tal whesdndose los cabelios con ambas manos. Entra, clerra ta puerta con
sratoneia, llama a Layo, hace tiempo difunto, evoca el recuerdo de fas an
tiguatcatiias que habeian de dar vida al hijo matador de cu pace ¥ 8
(jen ella éebfa dar hijos en nupcias vergonaoses, Se lamenta amarganet=
tf por el Jecho donde la desventurads hebfe concebido una doble getess
eerie su marido © hijos de su hijo, decta. Después de esto se dio la
ste, no se como, porque Edipo se precipité all gritando y no me fue
posible ver como terminé Yocasta; pues nuesiras miradas se dirigiown al
Phuoguectdo rey que girabs sin rumbo pidiéndonos que diéramos wna os
Fada y que le djéramos donde estaba su mujer que no era su mies ind
sped que en so sen lo hsbfa Levado 2 él y también a ts hijos de &
vedio, Yen medio de su violento transporte alguna divinidad le mostr6 ek
Tiio, porque no fue ninguno de los que estdbamos al cerca. Con esPnio-
sos alaridos, como si alguien lo condujese, se lanza sobre la doble puerta,
Ja que hace girar sobre sus goznes y se previpta en el euarto, AIM Vintos
cpa a jer, extrangolada pore teszado azo. En evando ia miedo}
Gesventurada, con un rogido de horror suelta el lazo que la suspendia; cae
fies 1a infeliz y fue una atrocidad la que enfonces presenciamos; porque
saernedndole 10s broches de oro que le sujetaban el manto, los tomd y se
aed los ojos exclamando que no serian més testigos ni de las desventuras
aie habla suftido ni de los erfmenes que habla cometido, sino en lo sce-
sro sumidos en las tinieblas, no verfa ms a los que no debfa ver ni cono-
gerfa a los que no querfa conocer, Lanzando estos gritos se herfa no una
Sino varias veces. Al mismo tiempo, sus pupilas sangrantes le bafaban las
Jnujilas. No selfan de els himedas gotas de sangre sino llvia sombrfa y
ojo granizo. De ambos, no de uno solo surgieron estas Gesdichas y el ma
‘Ado 1a mujer fandieron en uno sus inortunios. La felicidad de que antes
fozaban podia considerarse verdadera felicidad; pero hoy no es més ave
femidos, maldiciOn, muerte, verg¥enza, desventuras, sin que faltering-
fo de los nombres con que se designan las desdichas.
EI Corifeo
a¥ esté ahora tranquilo el infeliz?
El sirviente
Grita que le sbran las puertas y que muestren al paricida a todos
tos cadmeos, al hijo de cuya madre... no puedo repetir sus sacrflegas pala-
bras, ue va aaljarse del pas, que no permaneceré mas en el palacio msl-
‘EDIPO REY 89
decido con sus propias maldiciones. Necesita, sin embargo, de quien Jo
sostenga y lo gufe, porque su mal es demasiado
. para que pueda sobrelle-
bag —— ‘va.a mostréstelo. Ya se abren las puertas. Vas a ver un cua-
io que hasta en un enemigo excitarfa la compasién.
Entra Edipo ciego y baftado en sangre.
ies El Corifeo
Mae ny tus desdichas con males que exceden el dolor humano? jOh
rindi cians enone
sa el ale np
Edipo
Avanzando a tientas
AY, ay triste de mi! 2A qué It
, triste de mit yA qué lugar del mundo me dijo? {Dénde s
alza mi voz? ;Oh mi destino! ,.A donde te has precipitado? 7
El Corifeo
‘Avuna espantosa desgracia que no puede verse ni ofrse.
Edipo
Estrofa :
seb, je iis ona mb sabe mca, inde no-
,irremediable! Ay, ay de mi! ;Cusl me atraviesa el aguijén de mi
desdichas y el recuerdo de mis infortunios! eee
ees El Corifeo
{0 es de admirar que en medio de infortunios tamafi
to derrames: que son dobles los males que soportas, dle les
Edipo
Antistrofia *
ti ion amigo! eres el solo compafero que de todos me restas, pues
por mf ciego'teinteresas. ;Ay, ay! no se me oculta quién eres pues aun
sumido en las sombras tu acento reconozco.
El Corifeo
Qué cosa atroz has hecho! {Cémo osaste arr 2
{QUE deidad te impulsé a ello? CAEL90 SOFOCLES
Edipo
Bstrofa
‘Apolo. Apolo, amigo, fue quien ocasioné mis desventuras; pero
ringuno me acrancé los ojo, sino yo, desdichado. Para qué eran precisos?
‘Ya nada que mirase me era grato.
El Corifeo
‘Tal es como lo dices.
Edipo
Antistrofa
‘Qué puedo yo mirar, o amar qué puedo, o gué frase escuchar con
1a que goce, amigos? Llevadme de aquf pronto, Nevaos, amigos mics, al
hombre mas fanesto, digno de exccraci6n, el mortal més odiado de los dioses.
"Bl Corifeo
Eres digno de compasién tanto por tus remordimientos como por
tus desgracias. (Quién me diera no haberlas conocido jamé
Ecipo
Perezca aquel que en el monte desierto Jas duras amarras quit6 de
mn pies y salv mi vida sin bacerme un bien: Sila muerte entonces me hae
bieca alcanzado, mis amigos se hubieran ahorrado estas penas y yo me ve-
ria libre de dolores.
El Corifeo
'Y yo también Jo hubiera querido.
Edipo
No hubjera venido a matar a mi padre ni me apellidaran esposo de
quella que me dio a vida. Hoy me sbandonan los dioses, hijo oy de unos
eres impuros. nfeliz! He engendrado en el seno de donde he salido. ¥ si
sguna desgracia hay peor que la misma desgracia, la he sufrido yo, Edipo.
El Corifeo
No encuentso como aprobar tu determinacién, Mejor te hubiera si-
do no existir que vivir ciego.
Eaipo
No trates de probarme que n0 es mejor lo que hice. No me des més
consejos, No se en Verdad si conservara la vista con qué ojos podria ver @
fri pare o am desventurada madre cuando legue al Hades; porque he co-
snetigo conta ellos acciones que ro espiar la horea, ,Acas0 podria seme
EDIPO REY 9
‘grata la vista de mis hijos, nacidos como nacieron? No, ciertamente, no po-
‘fa ser deseable a mis ojos mirar la ciudad ni su fortaleza, ni las sagradas
estatuas de los dioses. Yo, desventurado, después de haber gozado en Te-
bbas de los més altos honores, me privé de todo esto a mi mismo, al orde-
nar que se expulsase al sacrilego, al que los dioses y el linaje de Layo
También podría gustarte Edipo Rey PDF
Aún no hay calificaciones
Edipo Rey
32 páginas
EDIPO PDF
Aún no hay calificaciones
EDIPO
33 páginas
Edipo Rey PDF
Aún no hay calificaciones
Edipo Rey
31 páginas
Edipo Rey PDF
Aún no hay calificaciones
Edipo Rey
20 páginas
Edipo Rey PDF
Aún no hay calificaciones
Edipo Rey
44 páginas
Edipo Rey PDF
Aún no hay calificaciones
Edipo Rey
61 páginas
Edipo Rey PDF
Aún no hay calificaciones
Edipo Rey
46 páginas
Edipo Rey PDF
Aún no hay calificaciones
Edipo Rey
76 páginas
Edipo Rey PDF
Aún no hay calificaciones
Edipo Rey
64 páginas
Edipo Rey-1 PDF
Aún no hay calificaciones
Edipo Rey-1
8 páginas
Wa0007. PDF
Aún no hay calificaciones
Wa0007.
91 páginas
Reseñas LIJ PDF
Aún no hay calificaciones
Reseñas LIJ
9 páginas