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Estaciones de La Cruz: Jesús Hacia El Calvario

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ESTACIONES DE LA CRUZ

Jesús hacia el Calvario

Semana Santa 2019


REPRESENTACION DE “LA ULTIMA CENA”
NARRADOR: El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos de Jesús,
para consultarle dónde deseaba pasar la fiesta de Pascua, a lo que les indicó, “Vayan a la ciudad
con el amigo que conozco y díganle: El maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa
celebraremos la Pascua con mis discípulos” Y los discípulos hicieron como Jesús les mando y
prepararon la cena de Pascua. Cuando llego la noche, se sentó a la mesa con los doce, y mientras
comían, les dijo:

JESÚS: En verdad les digo, que uno de ustedes me va a entregar.

NARRADOR: Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle:

JUAN: ¿Soy yo Señor?

PEDRO ¿Seré yo, Señor?

MATEO: ¿A caso soy yo Señor?

NARRADOR: Entonces Él respondiéndole les dijo:

JESÚS: El que mete la mano conmigo en el plato, ese me va a entregar. El Hijo del Hombre va a la
verdad, según está escrito, mas ¡ay de aquel hombre por quién el Hijo del Hombre sea entregado!
Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.

NARRADOR: Entonces Judas pregunto:

JUDAS: ¿Soy yo Maestro?

JESÚS: Tú lo has dicho Judas. Lo que vas a hacer hazlo pronto. (Sale Judas de la escena)

NARRADOR: Mientras comían Jesús tomo el pan, lo bendijo y lo partió, y dio a sus discípulos
diciendo:

JESÚS: Tomen y coman; esto es mi cuerpo.

NARRADOR: Y tomando la copa, y habiendo dando gracias, les dio, diciendo:

JESÚS: Beban todos de esta copa; porque esto es mi sangre, de la nueva alianza, que por muchos
es derramada para remisión de los pecados. Les digo que desde ahora no beberé de este fruto de
la vid, hasta aquel día en que lo beba de nuevo con ustedes en el reino de mi Padre.

JESÚS: Hijitos, aun estaré con ustedes un poco. Un mandamiento nuevo les doy: que se amen los
unos a los otros como yo los he amado, en esto conocerán todos que son mis discípulos si se
aman los unos a otros.

JESÚS: La paz les dejo, y mi paz les doy, yo no la doy como el mundo la da… No se turbe su
corazón ni tengan miedo… Sali del padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y voy al
Padre… Llego la hora y ha venido el día en que serán esparcidos cada uno a lo suyo y me dejaran
solo, pero no estoy solo porque el Padre está conmigo.

JESÚS: Estas cosas les he hablado para que en mi tengan paz. En el mundo tendrán aflicción y
desconsuelo, pero confíen, yo he vencido el mundo.

NARRADOR: Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al Monte de los Olivos.

(Salen todos de escena rumbo a la escenificación de la aprehensión)


REPRESENTACION DE “LA APREHENSIÓN DE JESUS”
CRONISTA: Terminando de cenar Jesús con sus discípulos y habiendo cantado el himno, salieron
al monte de los Olivos. Entonces Judas, uno de los doce, vino con mucha gente con espadas y con
palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo. Pues bien, el
traidor les había dado esta señal:

JUDAS: Escúchenme bien y pongan atención, el que yo bese ese es, ¡¡Arréstenlo…!!

CRONISTA: Enseguida se acercó a Jesús y le dijo

JUDAS: Salve Maestro… (Le da un beso en la mejilla).

JESUS: Judas, ¿Con un beso traicionas al Hijo del Hombre? Amigo, has lo que vienes a hacer…

CRONISTA: Jesús sabía lo que iba a pasar, se acercó a la gente que acompañaba a Judas y
pregunto:

JESÚS: ¿A quién buscan?

APREHENSORES: ¡¡¡A Jesús de Nazaret…!!!

JESUS: Yo Soy… (Caen los aprehensores al suelo)

CRONISTA: Cuando Jesús dijo “Yo Soy” retrocedieron y cayeron al suelo… Entonces les pregunto
de nuevo:

JESUS: ¿A quién buscan?

APREHENSORES: ¡¡¡A Jesús de Nazaret…!!!

JESUS: Ya les he dicho que yo soy, si me buscan a mí, dejen ir a estos…

CRONISTA: Simón Pedro tenía consigo una espada, la saco e hirió de la oreja derecha a Marco,
siervo del jefe de los sacerdotes. Entonces Jesús reprendió a Pedro diciendo:

JESUS: Pedro, coloca la espada en su lugar, pues quien usa la espada a espada morirá, ¿No
crees que puedo llamar a mi Padre y en ese momento me mandaría más de doce legiones de
ángeles? Pero entonces no se cumplirían las escrituras donde se afirma que esto debo de sufrir.
¿Acaso no beberé la copa que mi Padre me da de beber?

CRONISTA: Jesús dirigiéndose a sus aprehensores les dijo:

JESUS: Salieron a arrestarme con espadas y con palos, como a un ladrón. Sin embargo, yo me
sentaba diariamente entre ustedes en el templo para enseñar y no me arrestaron; pero todo esto
ha pasado para que se cumpla lo escrito por los profetas, ahora que dominan las tinieblas les toca
su turno.

CRONISTA: En ese momento Jesús le toco la oreja derecha a Marco y la sano… Ellos dijeron:

APREHENSORES: ¡¡¡Este hombre es un loco, es un brujo, lo ha sanado…!!!

CRONISTA: Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Y apresaron a Jesús:

(Lo atrapan con violencia y lo amarran de ambas manos…)

APREHENSORES: Camina maldito… Ese hombre debe morir… Vamos falso profeta… Que caiga
tu sangre sobre nosotros… Camina maldito… Vas a Morir… ¡¡¡Jajajajajajaja…!!!

CRONISTA: Y ellos aprendieron a Jesús, y lo llevaron con Caifás, donde además estaban juntos
los escribas y los ancianos…
PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

INTRODUCION
JESÚS ES PRESENTADO ANTE PILATO
NARRADOR: Cuando amaneció los jefes de los sacerdotes y las autoridades judías celebraron
una reunión para ver la manera en cómo hacer morir a Jesús. Luego lo ataron y lo llevaron para
entregárselo a Pilato, que era el Gobernador en ese tiempo.

(Se acercan los sacerdotes a Jesús y los detiene el centurión)

SACERDOTES: ¡¡Queremos ver a Pilatos…!!

(Centurión va hacia Pilato y al llegar lo saluda)

CENTURIÓN: Salve Pilato! Los sacerdotes quieren verte y traen consigo a Jesús el Nazareno.

PILATO: ¿De qué se le acusa a este hombre?

SACERDOTES: Este hombre es un malhechor. ¡Él se ha proclamado el rey de los judíos, y


por ley debe morir…!

PILATOS: Pues bien, si como dicen este hombre es un malhechor, llévenselo y júzguenlo según
sus leyes ya que a mí no es permitido juzgar ni matar a un hombre, solo porque así ustedes lo
desean.

SACERDOTES: ¡Nosotros ya lo juzgamos según nuestras leyes, pero el Sanedrín necesita de tu


autorización…!

PILATOS: Traedlo…

CENTURION: ¡¡¡Soldados traigan a Jesús, rápido!!!

(Se acerca Pilatos a Jesús y mirándolo de pies a cabeza le dice…)

PILATOS: ¿Así que eres tú el rey de los judíos? (Silencio) ¡Vamos contesta! ¿Que no sabes que
tengo poder para soltarte o para crucificarte ahora mismo?

JESUS: No tendrías este poder si no se te hubiera dado desde lo arriba.

(Pilatos lo sigue mirándolo…)

PILATOS: ¿Y dónde está tu reino? ¿Por qué no mandas llamar a tus soldados para vengan y
luchen por ti?

JESUS: Mi reino no es de este mundo, si mi reino fuera de este mundo, ya hubieran venido los
ángeles a salvarme.

PILATOS: ¡¡¡Oh…!!! Entonces sí hablas de un reino… ¿Acaso tu eres rey…?

JESUS: Tú lo has dicho, nací con un propósito, ser testigo de la verdad, aquel que acepte la
verdad, escucha mi voz.

PILATOS: ¿Y qué es la verdad?

PILATOS: ¿Pero qué mal ha hecho? Este hombre no es un delincuente… Solamente le daré un
escarmiento como muestra de la justicia romana. ¡Centurión azotadle…!

CENTURION: ¡¡¡Soldados bajen al Nazareno y azótenle!!!


SOLDADO 1: ¿Así que eras el rey de los judíos? ¡¡¡Pues salve mi rey!!! Jajajaja…!!!!

SOLDADO 2: ¿Así que eres Rey? ¡¡¡¡Pues toma tu corona!!!! Jajaja…

SOLDADO 3: Soldado dame eso…!!! Y toma tu báculo Rey de los judios. jajajaja…!!!

SOLDADOS TODOS: ¡Salve el rey de los judíos…! Jajajaja…!!!

(Mientras en el templo)

ESPOSA DE PLATOS: ¡¡ Poncio, Poncio…!!

PILATOS: ¿Que pasa Mujer?

ESPOSA DE PONCIO: Deja en paz a este hombre, él es inocente, él no ha hecho nada malo…
Anoche tuve sueños espantosos por su causa…!!! ¡¡¡Es inocente, es inocente…!!! ¡¡Déjalo Libre!!

PILATOS: Tranquila mujer, todo estará bien, retírate…

PILATOS: Centurión que traigan al hombre…

CENTURIÓN: ¡¡¡Soldados ya traigan a Jesús…!!!

PILATOS: ¡Aquí tienen al hombre…!

SACERDOTES: ¡¡¡crucifícale, crucifícale…!!!

PILATOS: ¿Pero cómo quieren que les crucifique a su rey?

SACERDOTES: ¡¡¡Nosotros no tenemos más rey que el Cesar!!! crucifícale, crucifícale…!!!

(Pilatos se pasea pensativo de un extremo a otro… (Le da instrucciones al Centurión en silencio…)

PILATOS: Es costumbre de este pueblo soltarles un reo en la Pascua…. Dígame pueblo de


Jerusalén: ¿A quién prefieren que les suelte? ¿A Barrabas acusado de robo y de matar uno de los
soldados o a Jesús el Nazareno, acusado de proclamarse el rey de los judíos…?

SACERDOTES - PUEBLO: ¡¡¡A Barrabas, a Barrabas!!! ¡¡¡Suelta a Barrabas!!!

PILATOS: ¿Pero en verdad quieren que les suelte a Barrabas?

SACERDOTES - PUEBLO: ¡¡¡Si a Barrabas!!! ¡¡¡Suelta a Barrabas!!!

PILATOS: Centurión, que dejen libre a Barrabas…

CENTURION: ¡¡Soldado, suelta a Barrabas!!

SOLDADO: Vete, eres libre… (Deja En libertad a Barrabas). BARRABAS: ¡¡¡Soy Libre, Soy Libre!!!

PILATOS: Tómenlo ustedes y crucifíquenlo, ya que ese es su deseo, yo en verdad no encuentro ni


un delito en él. Mujer: Traedme agua para lavarme las manos… (Se lava las manos y se dirige al pueblo…)
Escúcheme pueblo de Jerusalén y póngame mucha atención…!!! Yo soy inocente de la sangre que
corra de este hombre justo…

SACERDOTES: ¡¡¡Que caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos…!!!

PILATOS: Tómenlo y llévenlo, allá ustedes… Además, Centurión: ¡¡¡que se lleven a Dimas y a
Gestas que son unos ladrones y los crucifiquen junto con él…!!!

SACERDOTES - PUEBLO: ¡¡¡A la Cruz…!!! ¡¡¡A la Cruz…!!!


PRIMERA ESTACIÓN
Jesús inicia el camino al Calvario.
(No hay representación, solamente se forman para salir…)

CRONISTA: Fue oprimido, y él se humillo y no abrió la boca. Como un cordero fue llevado al
matadero y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. Fue
arrestado y llevado a juicio sin que nadie se preocupara de él (Is. 53, 7-9).

MEDITACIÓN: Jesús fue humillado y oprimido por nosotros. Por defender la verdad y la justicia fue
condenado a muerte. ¡Cuántos en el mundo y sobre todo en Latinoamérica, como Jesús, también
han sido condenados a muerte por defender la verdad y la justicia, por luchar para que en sus
pueblos se de una vida más humana, más justa y más fraterna.

Cristo nos invita hoy al compromiso de trabajar por su reino, que es reino de fraternidad, de paz, de
justicia y de amor, hasta la muerte, como él.

ORACIÓN: Padre Santo ayúdanos a seguir a Jesús, para que también nosotros sepamos entregar
la vida en favor de los demás, te lo pedimos por Cristo, Nuestro Señor... Amén.

Padre Nuestro... Ave María... Canto...

SEGUNDA ESTACIÓN
Jesús carga la Cruz
(Viendo hacia la cruz…)

SOLDADO 1: Mira nada mas lo que te vas a cargar…!! ¿Si vas a poder?

TODOS LOS SOLDADOS: ¡¡¡¡Jajajajajajajajajaja….!!!!!

SOLDADO 2: A mí se me hace que no vas a llegar…. Jajajajaja…!!!!

CRONISTA: Y con todo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, y nuestros dolores los que él
soportaba (Is 53, 4) «Si alguien quiere ser mi discípulo que renuncie a sí mismo, que lleve su cruz
diariamente y que me siga». (Lc 9, 23)

MEDITACIÓN: Jesús carga con la Cruz de todos los hombres, porque nos ama, y por amor ha
dado la vida por nosotros. Él nos dice que si queremos ser sus discípulos debemos cargar la cruz y
seguirlo.

Cargar con nuestra cruz significa:

- Luchar por la paz y la unión en nuestra familia.


- Buscar cómo conocer la palabra de Dios para hacer su voluntad.
- Dar ayuda y estar siempre al lado de los necesitados.
- Poner nuestro esfuerzo y entrega para que nuestro pueblo sea más unido y tengamos más amor.

ORACIÓN: Padre Nuestro, danos tu fuerza para practicar la salvación, cargando cada día la cruz
de la entrega, del perdón, la cruz del esfuerzo por los demás, y así, seguir a Jesús; escúchanos por
Cristo Nuestro Señor...Amén.

Padre Nuestro... Ave María... Canto...


TERCERA ESTACIÓN
Jesús cae por Primera vez
(Corriendo hacia Jesús…)

MADRE DE CLEOFÁS: ¡¡Déjenlo descansar!! Señor, mira nada más como te han maltratado estos
ingratos.

CRONISTA: «Pues ciertamente, fue crucificado en razón de su flaqueza, pero, está vivo por la
fuerza de Dios. Así también nosotros somos débiles en él, pero viviremos en él por la fuerza de
Dios» (2Col. 13, 4).

MEDITACIÓN: Muchas veces caemos en la vida. La debilidad y el egoísmo nos ganan y pensamos
más en nuestros intereses que en el bien de los demás, y por eso, a veces:

- No sabemos respetar ni comprender a nuestras mujeres.


- No sabemos ser buenas autoridades que miran por el bien del pueblo.
- No sabemos acompañar a los enfermos, ayudándolos hoy consolándolos.
- No sabemos elegir a nuestras autoridades.
- No sabemos ocuparnos del bien del pueblo.
- No sabemos vivir como hermanos.

ORACIÓN: Padre Bueno y Misericordioso, estamos ante ti, con nuestras caídas y debilidades, y
queremos decirte que nuestra voluntad no es quedarnos caídos, sino que queremos levantarnos a
luchar en la vida por seguir a tu Hijo, Jesús, que supo dar la vida por los demás. Te lo pedimos por
Cristo Nuestro Señor... Amén.

Padre Nuestro... Ave María... Canto...

CUARTA ESTACIÓN
Jesús encuentra a su Madre
SOLDADOS: Alto mujer ¿A dónde vas?

CENTURIÓN: ¡Soldados déjenla pasar ella es su madre….!

MARÍA: Hijo mío, ¡que ingrata es la humanidad. ¿Hasta donde te a llevado tu amor?

JESUS: Sí, madre pero no llores, es la voluntad de mi Padre.

MARÍA: No quiero que mueras hijo mío, pero si es la voluntad de Dios, que sea lo que él quiera.

JESÚS: Mejor ayúdame a salvar a los hombres.

CRONISTA: «Y una espada atravesará tu alma» (Lc 2, 35).

MEDITACIÓN: María fue una mujer pobre y sencilla. Vivió siempre atenta a la voluntad de Dios,
por eso, sigue también con Jesús el camino de la cruz. Ella conoce sus sufrimientos, sufre con él
sin acercarse, sin abrazarle, sin tocarle. Con Jesús, ella también salva al mundo.
Hoy en el mundo existen tantas mujeres que como Jesús son maltratadas, abandonadas y que
llevan su cruz. Pero no quiere Jesús que se queden así, quiere que salgan adelante, que sepan
defender sus derechos, que no permitan que les sigan dando un trato injusto e inhumano, es decir,
quiere que sepan resucitar a una vida nueva con él, como él.

ORACION: Padre, concédenos acercarnos a María la madre de tu Hijo y madre nuestra, para que
ella nos enseñe el camino y así podamos acercarnos a Jesús para trabajar por la fraternidad de
todos. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor... Amén.

Padre Nuestro... Ave María... Canto...


QUINTA ESTACIÓN
Simón Cirineo ayuda a llevar la cruz a Jesús
CENTURION: Soldados, temo que este hombre no llegue con vida, ¡miren, ahí viene ese hombre!
¡Que le ayude…!

SOLDADO 2: ¡Eh, tu, ven acá!, carga con la cruz.

CIRINEO: ¿Qué? ¿Por qué yo…? ¡Yo soy inocente! ¡Yo no hice nada! (Lo llevan con Jesús)

CRONISTA: «Lo sacaron para crucificarlo y tomaron a un hombre, llamado Simón Cirineo, que era
de cirinea y venía del campo... para que ayudara a Jesús a cargar la cruz» (Mc 15, 20-21)

MEDITACIÓN: Desde el día de nuestro bautismo, nos comprometimos a vivir como hermanos
ayudándonos unos a otros para trabajar juntos por un mundo más justo, más humano. Mientras
allá desunión en nuestro pueblo, mientras se pisoteen nuestros derechos, mientras alguien sufra
por la injusticia y la maldad de los demás, no podemos estar tranquilos.

ORACIÓN: Padre Nuestro, ayúdanos a unir nuestras fuerzas, a unir nuestras voluntades y así
formar la fraternidad que tú nos pides a los cristianos, para seguir el camino de Jesús, que es un
camino de amor y confianza mutua. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor... Amén.

Padre Nuestro... Ave María... Canto...

SEXTA ESTACIÓN
Verónica limpia el rostro de Jesús

VERONICA: Señores, permítanme limpiar el rostro de mi Señor.

SOLDADO: ¡¡Largo, no nos entretengas!!

VERONICA: ¡¡¡Por favor señores!!! (Entra con fuerza hacia Jesús y le limpia el rostro)

VERONICA: Milagro, milagro, ¡¡¡esto es un milagro!!! (muestra el rostro de Jesús al pueblo)

CRONISTA: «Llevamos siempre en nuestro cuerpo el sufrimiento de Jesús, para que la vida de él
se manifieste en nuestro cuerpo» (2Co. 4, 10).

MEDITACIÓN: Algunas veces nuestro rostro se parece al de Jesús, cuando:

- Cuando hacemos hasta lo imposible para ayudar a que nuestro pueblo salga adelante.
- Cuando nos damos tiempo para luchar juntos por la unión de nuestro pueblo.
- Cuando damos parte de nuestra vida para beneficio de los demás.

ORACIÓN: Padre de bondad, ayúdanos a estar siempre atentos a las necesidades de los demás
para poder ayudarles sin ningún interés a que salgan de ellas. Te lo pedimos por Cristo Nuestro
Señor... Amén.

Padre Nuestro... Ave María... Canto...


SEPTIMA ESTACIÓN
Jesús cae por Segunda vez
(No hay representación)

CRONISTA: «Se ha negado asimismo hasta la muerte y ha sido contado entre los malhechores,
cuando en realidad llevaba sobre si los pecados de muchos e intercedía por los pecadores».

MEDITACIÓN: Jesús ha caído por segunda vez, pero vuelve a levantarse pues Él tiene que llegar
hasta el final, porque el amor a nosotros es muy grande. Quiere llegar hasta el final del camino, no
puede quedarse a medias. Su padre le pide que siga adelante.

Nosotros muchas veces en nuestra vida caemos en el egoísmo, vivimos solo para nuestros
intereses, vivimos en la injusticia y en la maldad, pero Jesús nos enseña a no permanecer caídos,
a levantarnos, a convertirnos, a volver a él, a cambiar de vida, seguro de su salvación.

ORACIÓN: Padre, por tu hijo Jesús, concédenos que sepamos levantarnos de nuestras caídas,
seguros de tu perdón y misericordia. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor... Amén.

Padre nuestro... Dios te salve María... canto…

OCTAVA ESTACIÓN
Jesús encuentra a las mujeres

MUJERES: (entran llorando, rompiendo la valla de los soldados…)

(Jesús levantado la mano hacia las mujeres, les dice)

JESÚS: Mujeres, no lloren por mí, lloren más bien por ustedes y por sus hijos.

CRONISTA: «Lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres que se golpeaban el pecho y se
lamentaban por Él» (Lc. 23,27) «¿Por qué vez la paja en el ojo ajeno y no ves la que está en el
tuyo?; ¿Cómo puedes decir a tu hermano: hermano, déjame quítate la paja que tienes en el ojo,
cuando tu no ves la viga en el tuyo? Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo y luego tratarás de
quitar la paja que hay que en el de tu hermano. (Lc 6,41-42)

MEDITACIÓN: Cuando observamos la pasión de Nuestro Señor, cuando vemos la cruz, cuando a
asistimos al viacrucis nos compadecemos y decimos: “pobrecito, cuánto sufrió”.

A veces llevamos ofrendas y hacemos mandas al crucificado. Pero esto no es lo que más le
interesa a Jesús; Jesús lo que quiere es que cambiemos de vida. Él necesita nuestra vida, nuestra
responsabilidad para trabajar por el bien del pueblo, queriéndonos y ayudándonos como hermanos.

ORACIÓN: Señor, perdónanos por qué muchas veces sólo nos acercamos a ti para cumplir
nuestras promesas, para llevarte flores y ofrendas, pero no cambiamos de vida, no nos
preocupamos por vivir como a ti te gusta. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor... Amén.

Padre nuestro... Dios te salve María... canto...

NOVENA ESTACIÓN
Jesús cae por Tercera vez
SOLDADO 1: ¡Mira! ¿Ya no puedes, que pasó, no que eras tan fuerte?, ¡Levántate, camina!

CRONISTA: «Pedro empezó a decirle a Jesús: “Aunque todos te abandonen y dejen de creer en ti,
yo nunca vacilaré”. Entonces Jesús le dijo: “Yo te aseguro que esta misma noche, antes de que
cante el gallo me habrás negado tres veces”. Pedro le dijo: “Aunque tengan que morir no renegaré
de ti”; y todos sus discípulos decían lo mismo» (Mt 26,33-35)

MEDITACIÓN: Otra vez Jesús cae, los soldados gozan golpeándolo, Él no se mueve, a Jesús casi
se le terminan las fuerzas, pero hay que seguir, seguir adelante.

Nosotros en la vida caminamos también con muchos trabajos, a cada momento caemos, pero al
igual que Jesús debemos levantarnos, porque sabemos que Dios, Nuestro Padre, es bueno y
misericordioso que nos perdona ante nuestras flaquezas y ante las tentaciones.

ORACIÓN: Padre, tu eres el Dios de la esperanza, tú nos amas con un amor inmenso y tu
misericordia es muy grande, ayúdanos a no desanimarnos con nuestras caídas, ayúdanos a tener
confianza en ti. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor... Amén.

Padre nuestro... Dios te salve María... canto...

DÉCIMA ESTACIÓN
Jesús es despojado de sus vestiduras

CENTURION: Vamos señores, quítenle sus ropas, ¡¡¡ya casi llegamos…!!!

(Le retiran sus vestiduras…)

CRONISTA: «Mírame, ¡oh Dios!, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido. Ensancha mi
corazón oprimido y sácame de mis tribulaciones» (Salmo 24, 16-17)

MEDITACION: No contento con ponerte una corona con las espinas dolorosas de mi soberbia y
vanidad, te he dado golpes con el látigo del desagradecimiento y te he cargado con la cruz de la
vergüenza. Con mi infamia. Pero, además, te he puesto desnudo sobre el madero, para recordarte
la vergüenza que tuve de mi cuerpo.

Señor, me desnudaré de mi cinismo y pereza, y de la búsqueda de pequeñeces que no llenan mi


corazón. Me despojaré de mi avaricia para vestir al desnudo, porque así te he visto y me ha dado
espanto el haberte ofendido tanto. Desnúdame, Señor, de mi maldad, y cobíjame bajo tu sagrado
manto.

Estoy vestido, Señor, y tengo frío. Estoy harto y tengo hambre. Tengo mis bolsillos llenos y me
siento pobre. Vivo libre y me siento preso. Vísteme, Señor, con tu desnudez; sáciame con el
hambre de ti; vacíame los bolsillos y llénalos de misericordia, tómame entre tus brazos y hazme
libre para sembrar amor.

ORACIÓN: Señor, enséñanos a ser generosos, a servirte como tú lo mereces, a dar sin medida, a
trabajar sin descanso y a no buscar más recompensa que saber qué hacemos tu santa voluntad.
Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor... Amén.

Padre nuestro... Dios te salve María... canto...

DÉCIMO PRIMERA ESTACIÓN


Jesús es clavado en la cruz
CENTURION: Al fin hemos llegado soldados, ¡¡Rápido primero a este!! (Clavan y suben a Dimas)

CENTURION: ¡¡Ahora a este soldados!! (Clavan y suben a Gestas).

CENTURION: Vamos a terminar con esto, ¡¡Vamos a Clavar a Jesús, rápido soldados!! (Clavan y
suben a Jesús)

CRONISTA: «Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos
para la justicia. Sus heridas nos han curado.» (1 Pe 2, 24)

MEDITACION: Atravesé tus manos y tus pies, no con clavos sino con pecados. Tus manos, Señor,
igual a las mías; pero ellas sólo han repartido paz y ternura. Las mías, amargura. Tus pies, hacia la
choza del pobre han dado sus pasos y los míos hacia el ocaso.
Cada vez que levanté mis manos para horadar las tuyas, tuve que buscar tus sagradas palmas. Al
entrar en los clavos, mordía mi propia alma. Siempre, Señor, ahora lo entiendo, estuviste con las
manos abiertas, generoso hasta en el dolor y tu rostro mirando al cielo mientras yo buscaba en
ídolos, consuelo.

ORACIÓN: Mi Dios, dame fuerzas para abrir mis manos; que de ellas salgan caricias, bondad,
dulzura y caridad. Dame la gracia de mirar al cielo y clava tú mi corazón con el deseo ferviente de
tocar a la puerta de tu casa y decirte, sin temor: “Padre, aquí estoy, abre, que te quiero, que me
muero sin tu amor.”

No permitas que mis manos ejecuten violencia, ni mis pies me lleven lejos de tu presencia. Dame
la gracia de que mis manos sean tus manos y mis pies sólo caminen a tu lado.

Méteme, Padre Eterno, en tu pecho. Dormiré allí, pues vengo deshecho del duro trabajar. Te lo
pedimos por Cristo Nuestro Señor... Amén.

Padre nuestro... Dios te salve María... canto...


DECIMA SEGUNDA ESTACIÓN
Jesús muere en la Cruz

(Una vez que Jesús está clavado en la cruz…)

SOLDADO 1: ¡Mira nada más…! ¡Esta ropa es para mí…!

SOLDADO 2: ¡¡¡No.!!! ¡¡¡Esos trapos yo los vi primero…!!!

SOLDADO 3: ¡¡¡Momento, momento muchachos!!! Esto hay que dejarlo a la suerte… (Se Juegan las
vestiduras…)

SOLDADO X: ¡¡¡ Gane, Gane…!!! ¡Sabía que no podía perder….! Jajajaja…!!!

SACERDOTE: ¡¡¡Heeey…!!! ¿Por Qué ponen ese letrero…? ¡¡¡Quiétenlo…!!! Porque él no es el


rey de los judíos, él dijo pero no es cierto…

SOLDADO: ¡¡¡Silencio!!! ¡¡¡Lo escrito, escrito esta!!!

CRONISTA: Tanto los sumos sacerdotes como los escribas le insultaban, meneando la cabeza y
diciendo:

SACERDOTE: A otros salvo, ¿Y a sí mismo no puede salvarse? Si eres el Rey de Israel, baja y
creeremos en ti…

JESÚS: Padre… Perdónalos, porque no saben lo que hacen…

CRONISTA: Otros decían:

SACERDOTE: Ha puesto su confianza en Dios, que le salve ahora si es que de verdad le quiere,
ya que él dijo: “Yo soy el hijo de Dios…”

CRONISTA: De la misma manera le injuriaba también uno de los ladrones crucificados junto a él:

LADRON 1: ¡¡¡Tú dijiste que estás el hijo de Dios, si esto es verdad, sálvate y sálvanos a nosotros
también…!!!

LADRON 2: ¡¡¡Cállate insolente!!! ¿No temes a tu Dios ni estando en el mismo suplicio? Nosotros
en verdad nos lo merecemos por nuestras acciones, pero este pobre hombre, ningún mal ha
hecho. (Después con voz noble le dice a Jesús) Señor, acuérdate de mí cuando entres en tu reino.

JESUS: (Voltea a ver al ladrón) Yo te aseguro, que hoy mismo, estarás conmigo en el paraíso…

CRONISTA: Desde la hora sexta hubo obscuridad por sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y
alrededor de la hora nona Jesús exclamo con fuerte vos:

JESUS: (Con fuerte voz) “Elí, Elí, ¿Lemá sabactaní?”

CRONISTA: Que quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?”. Al oírlo
algunos de los que estaban ahí decían:

SACERDOTE: ¡Escucha! Está llamando a Elías. Vamos a ver si Elías viene a salvarle… (Burlas…)

CRONISTA: Junto a Jesús, estaba también su Madre, estaba Juan, su discípulo amado, así como
todas las mujeres que lo acompañaban. (Se acercan María y las Mujeres)

MARIA: Hijo mío, Hijito mío… (Sollozando…)

JESUS: Madre, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre. Tómala y recíbela en tu casa.

CRONISTA: Entonces Jesús sintió sed…


JESÚS: ¡Tengo sed…! ¡Tengo sed…!

CRONISTA: Y enseguida, uno de los soldados fue corriendo a tomar una esponja, la empapo en
vinagre y sujetándola a una caña, le ofrecía de beber:

SOLDADO: Así que tienes sed… ¡Pues bebe…!

JESUS: (CON VOZ POTENTE) ¡¡¡Ya todo está consumado!!! Padre, en tus manos encomiendo mi
espíritu.

CRONISTA: Y diciendo esto expiro. (De rodillas) En ese momento el velo del santuario se rasgó en
dos de arriba abajo, tembló la tierra y las rocas se quebraron. Por su parte, el Centurión y los que
con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que estaba pasando, se llenaron de
miedo y dijeron:

CENTURION: Oh! En verdad Éste era el hijo de Dios… (Se arrodillan todos los actores)

CRONISTA: «Yo los he amado a ustedes, como mi Padre me ama a mí, permanezcan en mí
amor... Ahora, les doy el un mandamiento nuevo: Que se amen los unos a otros como yo los he
amado. No hay amor más grande que el dar la vida por sus amigos» (Jn 15,9-13).

MEDITACIÓN: Jesús murió como un criminal, acusado de hereje, como uno que reniega de su
país, murió en la deshonra y en la traición. Todo esto por defender la causa de los pobres y
oprimidos.

Hoy mueren en el mundo personas que como Jesús han entregado su vida por los demás.
Terminan en los hospitales, sufren personas que no tienen dinero para curarse; muchas personas
sufren de soledad y dolor, otros, viven en las cárceles pagando crímenes que no cometieron;
muchísimos viven en la miseria, en la injusticia. Todas estas personas viven día a día el calvario de
Jesús. Nosotros también debemos dar la vida por los demás, aunque tengamos que pasar, como
Jesús, por el dolor y la muerte.

ORACIÓN: Padre Bueno, ayúdanos a saber dar la vida por nuestros hermanos. Ayúdanos a
buscar con entusiasmo tu palabra, a seguir tus enseñanzas, a practicar tu amor, para que de esta
forma correspondamos tanto amor que nos has demostrado entregando tu vida por nuestros
pecados, y así, un día, nos encontremos contigo en tu reino.

De manera especial Padre, te pedimos por todas las personas de la parroquia de Nuestra Señora
Santa Ana, tú nos conoces personalmente, conoces nuestros nombres y apellidos, nuestras
virtudes y defectos, nuestras alegrías y penas, nuestras fortalezas y debilidades, conoces todas
nuestras historias, nos aceptas como somos y nos vivificas con tu Espíritu.

Tu Señor nos amas, no porque seamos buenos, sino porque somos tus hijos. Enséñanos a convivir
como verdaderos hermanos, unidos en la verdad, a imitación de Jesús y de María, descubriendo
en cada uno el misterio de tu amor infinito.

Ponemos en tus manos todas nuestras necesidades, para que tú Padre bueno, nos ayudes, en tu
amor, a salir adelante.

Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor... Amén.

Padre nuestro... Dios te salve María... Canto...

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