Salyano Hernandez Pamela
M02S3AI5
Asesora
María del Socorro Curiel
ACTIVIDAD INTEGRADORA
EL RELATO
Título del Relato: Entre el sueño y el sacrificio
Texto base: Julio Cortázar, La noche boca arriba
Elemento Respuesta
Tema La delgada línea entre el sueño y la
realidad.
Título Entre el sueño y el sacrificio.
Narrador Primera persona (como si yo hubiera
vivido lo que pasa en el cuento).
Inicio Jamás pensé que un simple accidente
en moto cambiaría mi vida por
completo…
Relato escrito
Jamás pensé que un simple accidente en moto cambiaría mi vida por completo…
Todo comenzó una tarde que parecía común. El aire cálido, el sol bajando
lentamente, el tráfico habitual, y yo, montado en mi moto, sintiéndome libre, como
si nada pudiera salir mal. Pero en cuestión de segundos, todo se volvió confusión.
Un coche se cruzó, frené, sentí el golpe, escuché un grito, y luego… oscuridad.
Desperté en una cama de hospital. Había luz blanca, olor a desinfectante, médicos
y enfermeras moviéndose de un lado a otro. Me dijeron que había tenido suerte,
que el accidente no fue tan grave, que solo debía descansar. Sin embargo, esa
noche, algo extraño ocurrió. Al cerrar los ojos, me encontré en un lugar totalmente
distinto: una selva. El aire era denso, caliente. Mis pies estaban desnudos, sentía
miedo. Me perseguían. Yo huía.
En ese “sueño” era un indígena moteca perseguido por enemigos. Corría entre la
vegetación espesa, esquivando ramas, escuchando sonidos desconocidos. Era
tan real que al despertar, me costaba trabajo distinguir qué había sido sueño y qué
no. Volvía al hospital, pero cada vez que dormía, regresaba a esa selva.
Los médicos decían que todo era producto del trauma. Pero cada sueño era más
intenso. Sentía el dolor en mis pies, el cansancio de correr, el miedo de ser
atrapado. Una noche fui capturado. Me ataron. Me llevaron a un templo. En el
sueño, yo sabía que iba a ser sacrificado. Y lo peor era que cada vez pasaba más
tiempo allí. Despertar se volvía más difícil.
Empecé a sospechar que tal vez lo real no era el hospital. ¿Y si todo era al revés?
¿Y si yo no era un hombre moderno accidentado, sino un indígena soñando con
una vida futura como forma de escapar del miedo? ¿Y si mi mente me protegía del
horror del sacrificio inventando un accidente en una ciudad que ni siquiera existía?
En la última noche, ya no desperté. Sentí mi cuerpo amarrado. Vi el cuchillo de
obsidiana alzarse. Escuché los cánticos. Y en ese momento, lo comprendí: mi
realidad no era el hospital. Mi realidad era esa: la noche boca arriba, esperando la
muerte.
Julio Cortázar nos ofrece en este cuento un juego narrativo impresionante. Nos
lleva de un mundo al otro con tanta naturalidad que no sabemos cuál es real. Usa
descripciones sensoriales tan intensas que sentimos lo que el protagonista siente:
el miedo, la confusión, el dolor. Este relato no es solo una historia; es un espejo
que nos enfrenta con nuestras propias dudas sobre lo que creemos que es real.
Cuando terminé de leerlo, quedé con una mezcla de admiración y angustia. Me
hizo pensar en qué tan frágil es nuestra percepción. ¿Y si ahora mismo estamos
soñando? ¿Y si la vida que creemos real es solo una fantasía momentánea de
otra existencia más antigua, más primitiva, más visceral?
Sin duda, La noche boca arriba es uno de esos cuentos que te marcan, que no
puedes olvidar. Si buscas una historia corta pero profunda, inquietante, que
desafíe tu mente y te haga dudar de todo, este relato es para ti.
Diferencias entre relatar oralmente y por escrito
Contar esta historia de forma escrita me permitió estructurar mejor mis ideas,
cuidar los detalles, buscar las palabras exactas para describir los ambientes y las
emociones. Pude reflexionar más sobre lo que quería transmitir y revisar varias
veces lo escrito hasta que estuviera claro y coherente.
Por otro lado, al relatarla de forma oral, me sentí más libre. Pude usar mi tono de
voz, mis pausas y mis emociones para transmitir el miedo y la sorpresa que vive el
protagonista. Al hablar, me involucré más emocionalmente con el relato, como si lo
estuviera contando a un amigo. Sin embargo, me costó más trabajo organizar mis
ideas al hablar, y tuve que practicar varias veces para no desviarme.
Personalmente, me resultó más sencillo expresarme por escrito porque tuve más
control del contenido, pero disfruto mucho también relatar oralmente porque siento
que conecto más con quien escucha. Ambas formas tienen sus ventajas, y me
ayudaron a entender mejor el cuento.
VIDEO
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Contraste al relatar
Al terminar el relato, reflexioné sobre cómo transmitirlo mejor. Contarlo por escrito
me permitió organizar mejor mis ideas, cuidar la ortografía y elegir con más
precisión las palabras para describir las emociones y los escenarios. Sin embargo,
al relatarlo de forma oral me sentí más libre, ya que pude usar mi tono de voz, las
pausas y las expresiones para generar mayor impacto en quien me escucha.
Aunque al principio me costó improvisar y mantener el orden, al grabarlo logré
conectar emocionalmente con el personaje. Personalmente, me resultó más fácil
escribirlo porque tuve más tiempo para pensar y corregir, pero hablarlo fue más
emocionante y directo. Ambas formas me ayudaron a comprender mejor el cuento
y a expresarlo desde distintas perspectivas
Referencia en formato APA
Cortázar, J. (s.f.). La noche boca arriba. Recuperado el 9 de febrero de
2017 de [Link] 2014-02-19-
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