La bobina de encendido es un componente fundamental en los sistemas de encendido de
motores de combustión interna. Su función principal es transformar el voltaje de la batería
(normalmente 12V) en un voltaje mucho más alto, entre 15,000V y 40,000V, que es necesario
para crear la chispa en las bujías y encender la mezcla de aire y combustible dentro del
cilindro.
Tipos de bobinas de encendido
Bobina convencional: Se utilizaba en los sistemas de encendido antiguos con distribuidor. En
estos sistemas, una sola bobina generaba la alta tensión que luego se distribuía a las bujías a
través de un distribuidor mecánico.
Bobina de encendido con distribuidor (Transistorizado o Inductivo): Similar a la bobina
convencional, pero con un sistema de control más moderno que reemplaza el sistema de
ruptura de contactos por un control electrónico.
Bobina de chispa doble (DIS – Distributorless Ignition System): Este sistema no tiene
distribuidor. Una sola bobina genera la chispa para dos cilindros simultáneamente (uno en su
ciclo de combustión y otro en su ciclo de escape). Esto se utiliza en motores de cuatro
cilindros, por ejemplo.
Bobina individual o lápiz: En los sistemas de encendido modernos, cada cilindro tiene su
propia bobina instalada directamente sobre la bujía. Esto mejora la eficiencia del encendido,
ya que se elimina la necesidad de cables de alta tensión.
Bobina múltiple: Agrupa varias bobinas en un solo módulo, generalmente utilizado en
motores de múltiples cilindros, pero sin distribuidor. Cada bobina alimenta una bujía
específica.
Función de los cables de bujía y bujías en el sistema de encendido
Cables de bujía: Estos cables llevan la corriente de alta tensión desde la bobina de encendido
(o módulo de bobinas) hasta las bujías. Son fundamentales para garantizar la correcta
transmisión de la chispa, y están diseñados para soportar el alto voltaje sin fugas. Además,
suelen estar hechos de materiales que minimizan la interferencia electromagnética que
podría afectar otros sistemas electrónicos del vehículo.
Bujías: Son las encargadas de generar la chispa que enciende la mezcla aire-combustible en
los cilindros. La chispa se produce cuando la alta tensión proporcionada por la bobina salta
entre los electrodos de la bujía, iniciando la combustión. Existen diferentes tipos de bujías
(iridio, platino, cobre) y cada una tiene características particulares que influyen en su
durabilidad, rendimiento y capacidad de encendido.