Bernardo Landa nace en 1781, probablemente el 20 de agosto, estuvo vinculado a las antiguas
familias nobles locales de Moquegua, contrae matrimonio con Viviana de la Flor Hurtado
Bernardo fue gobernador subdelegado de Moquegua; se une a Miller en 1821, convirtiéndose
en su colaborador más eficaz en la brillante campaña del sur
Los hermanos Tómas y Bernardo Landa tuvieron una participación destacada en las campañas
del sur ideadas por José de San Martin, quien les encomendó misiones de gran
responsabilidad, sosteniendo contacto, comunicación y participación en el proceso
independentista del sur.
¿Cómo fue la campaña del sur?
Se conoce como Campañas del Sur a la seguidilla de cruzadas militares que inició la Gran
Colombia hacia el sur de su dominio, entre 1821 y 1826, contra el gobierno español que se
encontraba en América del Sur. Estas campañas fueron de suma importancia para la
independencia de Ecuador, Perú y Bolivia.
Bernardo Landa Vizcarra en 1814 se sumó a la rebelión de Pumacahua, el 11 de noviembre
proclamó la independencia de Moquegua. Por esta acción la entonces villa sería elevada a
ciudad en 1823. A los pocos días se convierte en el principal debelador de la insurrección que
apoyó.
En reconocimiento es designado gobernador y se vuelve perseguidor de patriotas. Seis años
después, arrepentido, se une a las fuerzas libertadoras y en 1821 es el más eficaz colaborador
de Miller en su exitosa campaña por el sur. Se refugia en Lima y retorna de incógnito al año
siguiente con la misión de preparar la campaña a Intermedios.
Desembarca en Ilo, se dirige a Moquegua, recorre el valle, se comunica con amigos, toma nota
de las fuerzas realistas, recoge información que pueda ser útil para la expedición que se
preparaba.
Las autoridades no tardan en conocer sus correrías y de las reuniones que tenía con sus
allegados. Con osadía se entrevista con el subdelegado Tadeo Ordóñez, quien al día siguiente
informa al comandante Anselmo Gago y éste al brigadier Las Heras jefe en Arequipa. El
brigadier reprende acremente a Ordóñez por no haber detenido a Landa; ordena su captura
vivo o muerto; y a Gago, que fusile al rebelde luego de juicio sumario.
Se redobla el patrullaje, se extreman las medidas de vigilancia y se ofrece una recompensa por
apresarlo. Una semana después, Landa fue sorprendido en la casa de Felipe Vélez. Opuso
varonil resistencia, fue herido, arrestado y conducido al cuartel. Llevaba consigo unos papeles
que fueron enviados al virrey, más un par de cartas anónimas.
Al día siguiente por la mañana, después de interrogarlo, lo conducen al sector del Huayco en
Moquegua. Allí lo atan y fusilan por la espalda. Fue enterrado en tumba anónima. Eran las 9 de
la mañana del 20 de julio de 1822, tenía 41 años. Anselmo Gago es premiado con 200 pesos
como recompensa.
Miller en sus memorias, publicadas en 1828, dijo de Bernardo Landa que es de aquellos “cuyos
nombres no se han citado especialmente, y reclama con justicia la historia”. Dos siglos después
seguimos esperando la ley que lo proclame prócer y de un parque con su nombre.