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Act Adm Cont Mod 1

El módulo aborda el ejercicio profesional en Ciencias Económicas, analizando su régimen legal, organismos profesionales y normas que rigen la profesión de Contador Público. Se exploran los antecedentes históricos de la carrera, desde sus inicios hasta su reconocimiento y desarrollo en Argentina. Además, se presentan instituciones clave como el Consejo Profesional de Ciencias Económicas y la Federación Internacional de Contadores que regulan y apoyan la profesión.

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El módulo aborda el ejercicio profesional en Ciencias Económicas, analizando su régimen legal, organismos profesionales y normas que rigen la profesión de Contador Público. Se exploran los antecedentes históricos de la carrera, desde sus inicios hasta su reconocimiento y desarrollo en Argentina. Además, se presentan instituciones clave como el Consejo Profesional de Ciencias Económicas y la Federación Internacional de Contadores que regulan y apoyan la profesión.

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Módulo 1

EJERCICIO PROFESIONAL

Introducción

1.EJERCICIO PROFESIONAL

Introducción a la unidad

1.1 Ejercicio Profesional

CIERRE DEL MÓDULO

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Lección 1 de 4

Introducción

En este primer módulo, estudiaremos el ejercicio profesional en las Ciencias Económicas. Una
vez identificado ello, analizaremos el régimen legal, los organismos profesionales y la
organización.

Finalmente, analizaremos las normas que rigen la profesión del Contador Público en la
transmisión de establecimientos comerciales.

Objetivos del módulo

Conocer el ejercicio profesional en las Ciencias Económicas.

Contenidos del módulo

Unidad 1 - Ejercicio Profesional

1.1 Ejercicio Profesional.

Claves del éxito para la carrera de contador público


A continuación, podremos observar un pequeño vídeo sobre las claves
para el éxito para la carrera de Contador Público:

Alberto Vignoni (2013). Claves del éxito para la carrera de contador público. Recuperado el 8 de mayo de 2020
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Introducción a la unidad

Ejercicio Profesional

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Lección 3 de 4

1.1 Ejercicio Profesional

Antecedentes históricos. Normas del ejercicio profesional. Nación y


Provincia de Buenos Aires. Incumbencias

La Facultad de Ciencias Económicas no nació de la noche a la mañana. Numerosos fueron los


intentos de creación de escuelas de comercio a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Si bien
la ocupación de contador había sido reconocida oficialmente durante el gobierno de Juan Manuel
de Rosas, la profesión no tenía un buen status social. Es decir, era considerada una ocupación
“menor” al lado de otras con un rango académico más consolidado, como Medicina o Ingeniería, y
los intentos de avanzar para darle un nivel universitario eran lentos y no siempre exitosos. Recién
en 1890, se logra crear la “Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini”, pero no fue hasta
1913 cuando aparece la primera Facultad de Ciencias Económicas en la UBA a través de la Ley
Nacional Nº 9254 (Di Pasquale, 2005).

Volviendo un poco atrás en la historia, conoceremos cuáles fueron los antecedentes de la carrera
de Ciencias Políticas.

Manuel Belgrano (1770-1820), cuando era secretario del real Consulado de Buenos Aires, fue el
primero que intentó jerarquizar a las Ciencias Económicas en la Argentina. En la “Memoria” del

Virreinato del Río de la Plata del 15 de junio de 1796, presentó el primer proyecto. Como puede
advertirse, la inteligencia y la lucidez de Manuel Belgrano ya señalaban que, al desarrollarse el
Virreinato, era necesario cambiar la modalidad operativa de carácter primitivo propia de los
mercaderes e ilustrar acerca de la función social y económica del comercio en esta región (Dell’
Elce, 1998).
Pero su iniciativa fue rechazada por la Corte de Cádiz, por entonces, la suprema autoridad en la
materia. Más adelante, en una fecha no precisada durante el gobierno del general Las Heras
(1824- 1826), un ex soldado napoleónico exiliado, Amadeo Brodart, fundó una escuela de

comercio. Sin embargo, la iniciativa tuvo una vida efímera, ya que pidió un subsidio para
mantenerla y le fue denegado. En el año 1821, Bernardino Rivadavia (1780-1845), en ese
momento, ministro de gobierno, tenía bajo su responsabilidad la administración de la Universidad
de Buenos Aires -UBA- y de él dependía el nombramiento de los profesores (Di Pasquale, 2005).

De lo cual resultó que Pedro José Agrelo (1776-1864) fuera designado para enseñar economía el
8 de febrero de 1822, y utilizó como texto el libro de James Mill (1773-1836), primer texto de teoría
económica traducido al castellano. Esto permitió que Rivadavia implante a partir del 28 de
noviembre de 1823 la enseñanza de Economía Política en la Universidad. El primer año, se enseñó

a un nivel preuniversitario y, a partir de 1826, fue designado Vélez Sarsfield como profesor y, con
texto de Juan Bautista Say (1767- 1832), la enseñanza dependió de la Escuela de Leyes. Es decir,
un solo profesor, en dos años, debía enseñar la teoría de la ciencia y su aplicación estadística, la
hacienda pública y la economía doméstica y comercial (Di Pasquale, 2005).

La carrera de Contador Público fue reconocida por Rosas el 12 de julio de 1836 a través de un
decreto-ley, pero con las limitaciones antes mencionadas, por lo cual, todavía no era reconocida
como una carrera universitaria. Los requisitos para la obtención del título eran: un examen de
derecho rendido ante la corte de apelaciones; uno de contabilidad y aritmética rendido ante un
tribunal elegido por el gobierno; tener 25 años; ciudadanía argentina; certificado de buena

conducta —condición de “buen federal”— y llevar la divisa punzó. Es decir, no había una escuela
de formación de técnicos, sino una prueba de aptitud para el ejercicio de la profesión, con
características que tenían más que ver con las cerradas corporaciones del medioevo, que con la
estructura de las profesiones modernas. En 1852, Juan Bautista Alberdi (1810-1884), otra figura

del pensamiento cultural de la República Argentina, promueve la creación de una escuela de


comercio. No obstante, tampoco aquí se tuvo éxito. Como se puede apreciar, la actividad
transitaba por un camino errático, con más tropiezos que resultados alentadores. La enseñanza
de la Economía, hasta el momento, solamente era parte de la formación de los abogados (Di

Pasquale, 2005).

La crisis del ’90 llevó al poder a Carlos Pellegrini (1846-1906) y Vicente Fidel López (1815- 1903),
defensores del proteccionismo en los debates 1873-1875. Las ideas expuestas en la cátedra de
Economía Política —en la cual López había sido profesor en el período mencionado— y en tratados
de economía, reflejaban el tipo de Estado que se articuló después del ’90 y que halló expresión en
el socialismo de Estado. La estructura económica argentina comenzó a cambiar a partir de esos
años.

Llegaron en masas capitales del exterior, nació el mercado de consumo con mayúsculas y las
operaciones comerciales se fueron haciendo cada vez más sofisticadas. Ya no alcanzaban los
conocimientos limitados de unos pocos como en el siglo anterior. En 1887, Buenos Aires tenía
solo 152 contadores (Universo Económico, 1999) y, además, la Economía Política y las Finanzas

Públicas de los abogados eran poco amplias para los instrumentos que requerían los
administradores de un país en crecimiento. Por lo tanto, la demanda de una formación más
compleja en Ciencias Económicas se hizo, entonces, más evidente que nunca.

Luego de la crisis del ’30, la intervención del Estado en la economía fomenta extraordinariamente

las profesiones Contable y Económica. Así, en 1935, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC)
creó la Escuela de Ciencias Económicas, dirigida por Benjamín Cornejo. Un año después, la UBA
reforma el plan de estudios, dotando mejor a la carrera de Doctor en Ciencias Económicas, con el
agregado de segundos cursos de Economía y Finanzas. A su vez, se introdujeron cursos de

Sociología y Política Social, aparte de Metodología, y se reformaron asignaturas con el nombre de


Economía y Organización de los Transportes, y Economía y Organización Industrial (Di Pasquale,
2005).

En 1939, se creó en Mendoza la Escuela de Ciencias Económicas, la misma dependía de la


Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Cuyo. Desde 1946, la Escuela fue Facultad. En

la década siguiente, aparece en los debates académicos la figura de Raúl Prebisch (1901- 1985).
Este ilustre economista estudió en la Universidad de Buenos Aires, donde trabajó de profesor de
Economía Política de la Facultad de Ciencias Económicas desde 1923, cátedra que ejerció hasta
1948. Entre 1930 y 1943, se desempeñó como funcionario público en el Banco Nación y, luego, en
el Ministerio de Hacienda. A partir de 1935, fue uno de los fundadores y primer Director del Banco
Central de la República Argentina, cargo que ocupó hasta 1943. Algunos lo llamaron “el gran
heresiarca” por su tendencia a derribar ídolos (Fernández López, 2001b) (Di Pasquale, 2005).

A principios de la década del ’40, surgió un plan de fomento de estudios económicos propiciado

por el Banco Central de la República Argentina a través del envío de becarios a Harvard. Su
principal autor, Raúl Prebisch, también preparó un nuevo plan de estudios para la Facultad de
Ciencias Económicas de la UBA, que llegó a ser aprobado. El mismo separaba la carrera de
Economía de la de Contador Público, pero la Revolución del ’43 impidió su aplicación. El 24 de abril
de 1945, en su clase inaugural de Dinámica Económica, Prebisch denunció la falta de

economistas y la oportunidad de generarlos con jóvenes estudiantes y graduados (Di Pasquale,


2005).

En la actualidad, más de medio centenar de casas de estudio en toda la Argentina se reparten la


enseñanza de la disciplina. Se calcula que más de 30.000 alumnos ingresan por año a estos

centros y sus graduados se encuentran, según coinciden todas las encuestas de consultoras e
institutos especializados en recursos humanos, al tope de la demanda del mundo empresarial.
Casi todas las universidades públicas y privadas que abrieron carreras de Economía, al poco
tiempo se complementaron con institutos o centros de investigación. Las universidades

estatales, luego de tres o cuatro décadas de Carreras de Economía, incrementaron y


diversificaron su oferta de posgrados y doctorados, tanto en disciplinas académicas como
profesionales, e inauguraron métodos nuevos, como la educación a distancia y la publicación de
revistas electrónicas (Di Pasquale, 2005).

Instituciones profesionales: Consejo Profesional de Ciencias


Económicas. Federación Argentina de Consejos Profesionales.
Asociación Interamericana de Contabilidad (AIC). Federación
Internacional de Contadores (IFAC).

Consejo Profesional de Ciencias Económicas

El Consejo es una de las organizaciones no gubernamentales más importantes, considerada líder


y modelo en su género tanto en el país como en el exterior. Es una entidad de derecho público, no
estatal, con independencia de los poderes del Estado, que nuclea actualmente a más de 70.000
matriculados y que, en virtud de lo establecido en la legislación nacional y en la ley de la

Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, reglamenta y ordena el ejercicio de las


profesiones de Ciencias Económicas, habilitando las matrículas de Contador Público, Licenciado
en Administración, Licenciado en Economía y Actuario en nuestra jurisdicción. Juntamente con la
misión principal de la matriculación, el Consejo vela por el cumplimiento de los principios de Ética

que rigen el ejercicio profesional de las Ciencias Económicas (Consejo, 2018).


Federación Argentina de Consejos Profesionales

La Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (FACPCE) agrupa a


los 24 Consejos Profesionales de todo el país, en representación de más de 120.000 matriculados
de las Carreras de Contador Público, Licenciatura en Administración, Licenciatura en Economía y
Actuarios. Durante unos veinte años, los Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (CPCE)
se reunieron en convenciones nacionales bianuales. En la V Convención Nacional, realizada en
1959, surgió la idea de construir la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias

Económicas. Posteriormente, en Córdoba, se formó la Comisión Coordinadora de CPCE, como


paso previo a la creación definitiva de la entidad, decisión ratificada en la VIII Convención de
CPCE, realizada en San Juan, en el año 1966. Esta comisión fue la encargada de organizar las
convenciones bianuales y llevar a la práctica las resoluciones recomendatorias más importantes.

Asociación Interamericana de Contabilidad (AIC)

La Asociación Interamericana de Contabilidad AIC se constituyó en 1949, con el objetivo principal


de unir a los contadores del continente americano, asumir el compromiso de su representación en
el hemisferio y promover la elevación constante de su calidad profesional, de sus conocimientos

y de sus deberes sociales. Se incorporó en 1974 bajo las leyes del Estado Libre Asociado de
Puerto Rico. Desde 1949 hasta esa fecha, la AIC existió con el nombre de conferencia
Interamericana de Contabilidad. En el transcurso de sus 65 años de trabajo institucional, la AIC ha
contribuido a fortalecer las organizaciones profesionales de contadores en los países
americanos que la patrocinan y participan activamente en desenvolvimiento armónico de sus

conceptualizaciones y de su práctica.

A la fecha, ha cumplido con su misión de ser la entidad de carácter profesional que une a los
contadores del continente americano, representados en cada país por organismos profesionales
de libre agremiación.

La profesión contable debe sentirse orgullosa por haber logrado organizarse a nivel internacional y
trabajado a un nivel de efectividad que es igualado por muy pocas organizaciones profesionales.

Federación Internacional de Contadores (IFAC)


La Federación Internacional de Contadores (IFAC) es la organización mundial para la profesión de
contador. Fundada en 1977, la misión de la IFAC es servir al interés público, fortaleciendo de
forma continuada la profesión contable en todo el mundo y contribuyendo al desarrollo de
economías internacionales fuertes, estableciendo y promoviendo la observancia de normas
profesionales de alta calidad, impulsando la convergencia internacional de estas normas y
tomando postura en el interés público allá donde la experiencia de la profesión sea más relevante.
La IFAC está compuesta por 159 miembros y asociados en 124 países en todo el mundo, que

representan aproximadamente 2,5 millones de contadores en la práctica independiente, industria


y comercio, el sector público y la educación. Ningún otro organismo de contadores en el mundo y
solo unas pocas organizaciones profesionales tienen el apoyo internacional de amplia base que
caracteriza a la IFAC. Los órganos de gobierno de la IFAC, el personal técnico y voluntarios están

comprometidos con los valores de integridad, transparencia y competencia. La IFAC también


pretende reforzar la adhesión de los profesionales de la contabilidad a estos valores que están
reflejados en el Consejo de Normas Internacionales de Ética para Contadores (IESBA Code) (IFAC,
2018)

Matriculación. Inscripción y Juramento.

El profesional en Ciencias Económicas deberá seguir los siguientes pasos para su matriculación:

1. Inscripción

Este trámite deberá cumplimentarse en forma personal. El mismo podrá realizarse en cualquiera

de las Delegaciones o Receptorías ubicadas en la geografía bonaerense, como así también en su


Sede Provincial, ubicada en la ciudad de La Plata. El tiempo máximo previsto para que un
profesional preste juramento es de 27 días hábiles desde que inicia los trámites
correspondientes. Desde el 1 de enero de 2017, no se aceptan pagos en efectivo en Sede

Provincial, Delegaciones y Receptorías. Cada profesional tiene la posibilidad de abonar sus


obligaciones con el Consejo y la Caja a través de medios de pago alternativos para evitar así el
uso de dinero en efectivo. Consulte las opciones disponibles y haga uso de ellas.

2. Juramento:
Una vez presentados y cumplidos los requisitos de matriculación y resuelta favorablemente su
incorporación a este Organismo, el profesional deberá asentar su firma en los registros
correspondientes y prestar juramento según lo establecido por la Ley 10.620. Para ello, el

profesional será notificado con anticipación sobre la fecha, hora, lugar de realización de la
ceremonia de Jura, como así también de la documentación a presentar en la misma. Con su
matrícula en condición de “Activa” y en consecuencia habilitado/a para el ejercicio profesional en
jurisdicción de Provincia de Buenos Aires, se le extenderá la credencial y/o constancia

profesional correspondiente. Asimismo, deberá comenzar a realizar los aportes previsionales en


la Caja de Seguridad Social de Profesionales en Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos
Aires, que no podrá ser inferior a la que resulta de aplicar la escala que establece la Ley 12.724.

El contador en el marco de la globalización

La globalización ha afectado a los contadores, quienes deben estar preparados para operar en
distintos mercados. En la mayoría de los casos, los estudios del contador limitaron su
conocimiento a sus propias normas nacionales y a sus propios procedimientos de adopción de

normas. La realidad enfrenta a los contadores con normas de distintos países o normas
internacionales que deberá aplicar según la empresa en la que trabaje, lo que implica nuevos
conocimientos y la necesidad de una nueva calificación que permita traspasar las fronteras
nacionales. Los contadores de países en desarrollo tropiezan con la dificultad de que sus
calificaciones locales no son reconocidas en el extranjero y las empresas transnacionales y

organismos internacionales establecidos en sus países recurren a estudios y contadores


extranjeros. La adopción de un criterio de referencia sobre las calificaciones permitiría a los
países en desarrollo compararlas con las de otros países y, si no responden al criterio de
referencia, es claro que habría que adoptar medidas correctivas.

Debido a los cambios significativos que se producen en las distintas culturas y en la economía
mundial, los contadores públicos del presente deben ser expertos técnicos, con excelentes
habilidades de comunicación y ser capaces de satisfacer las necesidades de presentación de
informes en la nueva economía del conocimiento.

En las últimas décadas, el cambio rápido ha sido la característica principal del entorno en el cual
trabajan los contadores. Las presiones para el cambio provienen de muchas fuentes, incluyendo
la globalización, tecnologías de la información y de las comunicaciones. Entonces, además de
adquirir conocimientos y habilidades técnico-contables, los contadores necesitan habilidades que
les permitan ser cuando se lo requiera, analistas financieros, comunicadores, negociadores,
administradores y asesores de negocios. Es que ahora se espera que los contadores sirvan a las
necesidades, no solo de inversionistas y acreedores, sino también a muchos otros usuarios de
información financiera y no-financiera.

Las empresas están generando acuerdos y transacciones cada vez más complejas. El riesgo se

ha vuelto más importante. La tecnología de la información sigue avanzando rápidamente e


Internet ha revolucionado las comunicaciones globales. El intercambio y el comercio se han
vuelto más transnacionales. En muchos países, la privatización se ha convertido en una tendencia
importante. Ha crecido la preocupación por el medio ambiente y por el desarrollo sustentable.

Esta realidad presenta a los contadores un desafío para mantener su competencia y no queda
otra posibilidad que afrontar (o enfrentar) esos desafíos. Es responsabilidad de las asociaciones
miembro del IFAC asegurar que los profesionales estén preparados para satisfacer plenamente
sus responsabilidades. Los medios a través de los cuales los individuos desarrollan y mantienen

la competencia son la educación y la experiencia práctica, seguido por un desarrollo profesional


continuo. El enfoque tradicional de la enseñanza donde se enfatiza la “transferencia de
conocimiento”, con aprendizaje definido, no es suficiente. Un programa de educación contable y
de experiencia práctica requiere dar creciente énfasis al conjunto de conocimientos
profesionales, pero también a las habilidades profesionales, valores, ética y actitudes
profesionales amplios y suficientes que permitan la adaptación al cambio constante.

Bibliografía

El sitio web del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de CABA,


para ingresar haga click aquí
SHOCRON Marisa y otros (2017). Práctica Profesional Contable.
Herramientas de facturación, registración, sueldos y estados contables 4ª
Edición. Buenos Aires: Edicon.

ZANGARO, Marcelo (2017). Guía práctica para el Contador (6ª Edición).


Buenos Aires: Errepar

ABC Profesional del Contador. Comisión de Jóvenes Profesionales del


Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires. Buenos Aires: Edición.
Lección 4 de 4

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