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Los problemas actuales

de la justicia penal en México


Memoria del IX Congreso Internacional de Derecho Constitucional
del Centro de Estudios Constitucionales de la SCJN
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH
MARÍA JOSÉ AÑÓN ROIG MARTA LORENTE SARIÑENA
Catedrática de Filosofía del Derecho Catedrática de Historia del Derecho
de la Universidad de Valencia de la Universidad Autónoma de Madrid
ANA CAÑIZARES LASO JAVIER DE LUCAS MARTÍN
Catedrática de Derecho Civil Catedrático de Filosofía del Derecho
de la Universidad de Málaga y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
JORGE A. CERDIO HERRÁN VÍCTOR MORENO CATENA
Catedrático de Teoría y Filosofía del Derecho Catedrático de Derecho Procesal
Instituto Tecnológico Autónomo de México de la Universidad Carlos III de Madrid
JOSÉ RAMÓN COSSÍO DÍAZ FRANCISCO MUÑOZ CONDE
Ministro en retiro de la Suprema Catedrático de Derecho Penal
Corte de Justicia de la Nación de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
y miembro de El Colegio Nacional ANGELIKA NUSSBERGER
MARÍA LUISA CUERDA ARNAU Catedrática de Derecho Constitucional
Catedrática de Derecho Penal e Internacional en la Universidad de Colonia
de la Universidad Jaume I de Castellón (Alemania). Miembro de la Comisión de Venecia
MANUEL DÍAZ MARTÍNEZ HÉCTOR OLASOLO ALONSO
Catedrático de Derecho Procesal de la UNED Catedrático de Derecho Internacional
CARMEN DOMÍNGUEZ HIDALGO de la Universidad del Rosario (Colombia)
Catedrática de Derecho Civil y Presidente del Instituto Ibero-Americano
de la Pontificia Universidad Católica de Chile de La Haya (Holanda)
EDUARDO FERRER MAC-GREGOR POISOT LUCIANO PAREJO ALFONSO
Juez de la Corte Interamericana Catedrático de Derecho Administrativo
de Derechos Humanos de la Universidad Carlos III de Madrid
Investigador del Instituto de Investigaciones CONSUELO RAMÓN CHORNET
Jurídicas de la UNAM Catedrática de Derecho Internacional
OWEN FISS Público y Relaciones Internacionales
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Valencia
de la Universidad de Yale (EEUU) TOMÁS SALA FRANCO
JOSÉ ANTONIO GARCÍA-CRUCES GONZÁLEZ Catedrático de Derecho del Trabajo
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CUSSAC IGNACIO SANCHO GARGALLO
Catedrático de Derecho Penal Magistrado de la Sala Primera (Civil)
de la Universidad de Valencia del Tribunal Supremo de España
LUIS LÓPEZ GUERRA ELISA SPECKMAN GUERRA
Catedrático de Derecho Constitucional Directora del Instituto de Investigaciones
de la Universidad Carlos III de Madrid Históricas de la UNAM
ÁNGEL M. LÓPEZ Y LÓPEZ RUTH ZIMMERLING
Catedrático de Derecho Civil Catedrática de Ciencia Política
de la Universidad de Sevilla de la Universidad de Mainz (Alemania)

Fueron miembros de este Comité:


Emilio Beltrán Sánchez, Rosario Valpuesta Fernández y Tomás S. Vives Antón

Procedimiento de selección de originales, ver página web:


www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
Los problemas actuales
de la justicia penal en México
Memoria del IX Congreso Internacional
de Derecho Constitucional del Centro de Estudios
Constitucionales de la SCJN

Isabel Montoya Ramos


Carlos De la Rosa Xochitiotzi
Coordinadores

tirant lo blanch
Ciudad de México, 2024
Copyright ® 2024

Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede


reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico,
incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de
información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y
del editor.
En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la
pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/
Este libro será publicado y distribuido internacionalmente en todos los países
donde la Editorial Tirant lo Blanch esté presente.

© VV.AA.

D.R. © Suprema Corte de Justicia de la Nación


Avenida José María Pino Suárez núm. 2
Colonia Centro, Alcaldía Cuauhtémoc
C.P. 06060, Ciudad de México, México.
El contenido de esta obra es responsabilidad exclusiva de los autores y no representa
en forma alguna la opinión institucional de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Esta obra estuvo a cargo del Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación.
La edición y el diseño de esta obra estuvieron a cargo de la Dirección General de la
Coordinación de Compilación y Sistematización de Tesis de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación.

© TIRANT LO BLANCH
DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO
Av. Tamaulipas 150, Oficina 502
Hipódromo, Cuauhtémoc
06100 Ciudad de México
Telf.: +52 1 55 65502317
[email protected]
www.tirant.com/mex/
www.tirant.es
ISBN: 978-84-1071-674-2
MAQUETA: Innovatext
Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: [email protected]. En caso
de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politi-
cas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas.
Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

Ministra Norma Lucía Piña Hernández


Presidenta

Primera Sala
Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo
Presidente

Ministra Ana Margarita Ríos Farjat


Ministra Loretta Ortiz Ahlf
Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá
Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena

Segunda Sala
Ministro Alberto Pérez Dayán
Presidente

Ministra Lenia Batres Guadarrama


Ministra Yasmín Esquivel Mossa
Ministro Javier Laynez Potisek
Ministro Luis María Aguilar Morales

Centro de Estudios Constitucionales


de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
Alejandra Martínez Verástegui
Directora General
Índice

Introducción.............................................................................................. XI
Isabel Montoya Ramos
Carlos De la Rosa Xochitiotzi

El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos....... 1


Luis Eliud Tapia Olivares

La persecución penal estratégica en México............................................ 39


María Novoa Cancela

Debido proceso en el sistema penal acusatorio....................................... 61


Ricardo Ojeda Bohórquez

La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio..................... 95


Héctor Manuel Guzmán Ruíz
Steffano Rafaello López Medrano

IX
X Índice

Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural:


derecho de las personas indígenas a obtener una sentencia fundada
en derecho................................................................................................. 145
Jorge Mario Pardo Rebolledo
Héctor Vargas Becerra
Alexandra Valois Salazar

El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal


y la imparcialidad judicial........................................................................ 179
Enriqueta Velasco Sánchez

El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual


de la doctrina sobre el cierre de etapas.................................................... 209
José Alfonso Montalvo Martínez
Introducción

Isabel Montoya Ramos*


Carlos De la Rosa Xochitiotzi**
*
Licenciada en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Maestra en Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos por la Academia de Derecho
Internacional de la Universidad de Ginebra, en Suiza. Trabajó como profesora investigadora en el
Instituto Nacional de Ciencias Penales. Laboró en la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación como asesora en materia penal. Fue consultora independiente para organizaciones de la
sociedad civil en proyectos sobre derechos humanos y derecho penal, particularmente sobre los temas
de feminicidio, tortura, derecho penal con perspectiva de género y violencia en contra de las mujeres
que viven en contexto de conflicto armado.
.Actualmente se desempeña como investigadora jurisprudencial en el Centro de Estudios Constitucio-
nales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
**
Doctor en derecho por la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale. Maestro en Derecho por
la misma institución y licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM). Durante sus estudios de posgrado recibió la Beca Fulbright-García
Robles y la MacMillan International Dissertation Research Fellowship. Investigador Jurisprudencial
en el Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Profesor en
el posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y en diversos programas en la
Escuela Federal de Formación Judicial. Colabora como investigador afiliado del Justice Collaboratory
de la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale. Se desempeñó como Titular de la Unidad de
Programas Académicos de la Escuela Federal de Formación Judicial, así como investigador en México
Evalúa A. C. y el Centro de Investigación para el Desarrollo A. C.
A pesar de los cambios procesales e institucionales recientes, en México
persiste una gran necesidad de mejorar profundamente el sistema de justicia
penal. Los desafíos son diversos y significativos: en particular, disminuir los
altos índices de impunidad; optimizar el acceso a la justicia para todas las
personas, sobre todo de aquellas que pertenecen a grupos que enfrentan
desigualdad estructural, y garantizar una justicia penal siempre apegada a
los derechos humanos de las personas, entre otros. Desafortunadamente, el
sistema de justicia penal en el país tiene una gran deuda con la sociedad.

Esta obra es la memoria del IX Congreso Internacional de Derecho Cons-


titucional. Problemas actuales de la justicia penal en México; éste formó
parte de las actividades académicas organizadas por el Centro de Estudios
Constitucionales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación durante 2024
y se celebró en la Ciudad de México los días 28 y 29 de febrero y 1 de mar-
zo; el objetivo era auxiliar al personal jurisdiccional a cumplir con su deber
de impartición de justicia de manera respetuosa de los derechos humanos,
mediante su acercamiento a los desarrollos más recientes en materia de cri-
terios, doctrina e investigaciones en materia penal.

Entre los varios temas que se abordaron, se encuentran la tortura en el siste-


ma penal acusatorio; la educación jurídica en derechos humanos en materia
penal; los estándares profesionales para la defensa efectiva en materia pe-

XIII
XIV Introducción

nal; la prisión preventiva oficiosa; la política criminal del Estado; el debido


proceso en el sistema penal acusatorio; la persecución penal estratégica y la
perspectiva de género en el derecho penal.

En el innegable contexto de violencia que existe en México, la reflexión sobre


estos temas resulta esencial para fortalecer la labor jurisdiccional de un Poder
Judicial que pretenda atender con integridad la exigencia de justicia de las
personas. En este sentido, el Centro de Estudios Constitucionales construye
un espacio de escucha y diálogo para compartir conocimientos y experien-
cias que permitan contribuir a la mejora de las labores jurisdiccionales que
desempeña el Poder Judicial de la Federación.

En este contexto, este libro presenta siete textos relacionados con los temas
discutidos en el congreso. En primer lugar, Luis Eliud Tapia Olivares ela-
boró una investigación sobre el derecho penal mínimo desde un enfoque
de derechos humanos. En un inicio, desarrolla un problema común: la
falsa relación entre el aumento de las penas y de los tipos penales frente
a la reducción de la comisión de delitos. Enseguida, el autor destaca la
importancia de reivindicar el garantismo penal y el derecho penal mínimo
para contrarrestar la diseminación de discursos y prácticas autoritarias en el
sistema de justicia penal y reafirmar que todavía existen retos que superar
para alcanzar el modelo ideal que postula el garantismo penal.

A partir de estas bases, Luis Eliud aborda algunos de los principios que
sustentan un sistema penal garantista, a saber: el principio de humanidad y
proporcionalidad de las penas; el principio de lesividad; el principio de ultima
ratio y el paradigma del derecho penal de acto. Una vez desarrollados, expone
la forma en que justifican el diseño de una política criminal que respete los
derechos humanos. Finalmente, explica el principio acusatorio, respecto
del cual, el texto analiza dos temas fundamentales para el sistema de justicia
penal mexicano: la prisión preventiva oficiosa y el procedimiento abreviado.

Ahora bien, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre


Seguridad Pública de 2022 indicó que 61.2% de las personas encuestadas
Introducción XV

manifestó que su mayor preocupación es la inseguridad. Asimismo, el Ins-


tituto Nacional de Estadística y Geografía, en 2018, documentó que de los
más de 30,000,000 de delitos estimados que ocurren cada año, la autoridad
conoce menos de 2,000,000 y sólo cerca de 200,000 son ingresados como
causas penales en los tribunales de justicia.

En 2021 se denunció e inició una carpeta de investigación en 6.8% del total


de delitos, es decir, se registró una cifra negra de 93.2%. Una de las princi-
pales herramientas para combatir tal problema es la implementación de una
correcta persecución penal estratégica. Al respecto, María Novoa Cancela
escribió en este libro el capítulo sobre “La persecución penal estratégica en
México”, en el que aporta un panorama general de la situación actual sobre
el tema y señala sus principales características tanto en el ámbito federal
como en el de las entidades federativas.

A lo largo de la lectura, la autora busca resaltar la importancia de tener


una política pública e institucional que propicie una efectiva persecución
de los fenómenos criminales en el país. En este sentido, en la primera
parte describe los principales antecedentes y el contexto que generó la
introducción de esta necesidad en las instituciones de persecución penal.
Posteriormente, brinda un análisis sobre los principales aspectos y avan-
ces en la Fiscalía General de la República y en algunas fiscalías estatales,
como las de Sonora, Ciudad de México, Zacatecas, Michoacán y Yucatán.
Finalmente, expresa los desafíos que todavía persisten en México, así como
las recomendaciones aplicables.

Por su parte, el magistrado Ricardo Ojeda Bohórquez presenta un panorama


sobre el debido proceso en el sistema penal acusatorio. Ese derecho busca
confirmar la legalidad y la correcta aplicación de las leyes en un marco
de respeto mínimo a la dignidad humana en cualquier tipo de proceso.
En primera instancia, el autor conceptualiza distintas aproximaciones de
debido proceso, abordándolo como un derecho humano reconocido en la
Constitución, y presenta los antecedentes legislativos que evidencian su
evolución.
XVI Introducción

Con el objetivo de identificar las problemáticas actuales, explica los antecedentes


del sistema penal acusatorio a partir de la reforma de 2008 para verificar la
presencia del debido proceso en el sistema penal actual. Con este desarrollo,
se tienen los elementos suficientes para exponer las problemáticas a las que las
personas juzgadoras se enfrentan al momento de impartir justicia, como es la
homologación de normas tanto en la Constitución como en el código procesal.

Otro de los problemas que el magistrado visibiliza es el relacionado con el


debido proceso de personas que pertenecen a grupos en situación de vul-
nerabilidad, tema que ya ha sido tratado por la Suprema Corte de Justicia
de la Nación en diversas resoluciones, pero que sigue representando un
reto. Finalmente, comparte una serie de conclusiones en las que se destaca
la búsqueda de que en todo proceso penal exista el esclarecimiento de los
hechos, protección al inocente, sanción a la persona culpable y la reparación
de los daños causados por un delito a las víctimas.

Este libro también presenta un capítulo sobre la mayor transgresión al derecho


a la integridad personal: la tortura. Héctor Manuel Guzmán Ruíz y Steffano
Rafaello López Medrano analizan la tortura en la etapa inicial del sistema
penal acusatorio. Desde hace varios años, México cuenta con un amplio
entramado normativo e institucional para prevenir y sancionar la tortura;
no obstante, la práctica continúa como un problema latente. En efecto, en
2019, el Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones
Unidas expresó su preocupación por el uso generalizado de la tortura por
parte de los cuerpos de policía y otros funcionarios públicos, en particular,
durante el arresto y las primeras etapas de la detención.

El mismo órgano internacional lamentó el hecho de que las pruebas obtenidas


a través del uso de la tortura siguen siendo utilizadas en los tribunales como
medio probatorio y que las autoridades no dan seguimiento a las denuncias
sobre estos actos.

La Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad de 2021 reportó


que 42.1% de las personas encuestadas declararon que fueron golpeadas o
Introducción XVII

maltratadas para aceptar hechos falsos; mientras que 22.3% fueron agredi-
das físicamente para inculpar a alguien más. Ante esta situación, es esencial
reflexionar sobre cuál es el papel de las autoridades jurisdiccionales para
prevenir, investigar, sancionar y reparar a las personas cuyo derecho a la
integridad personal fue transgredido.

En su escrito, los autores ofrecen un desarrollo sobre la regulación de la


tortura en el escenario nacional e internacional. Con ello, buscan responder
a las interrogantes sobre cómo se formaron y cuál es el contenido de los
ordenamientos sobre la materia, así como encontrar los principales retos
en su aplicación. Ante estos cuestionamientos, entablan una reflexión sobre
cómo es que en la etapa inicial del proceso se pueden detectar e inhibir las
prácticas de tortura. En este punto, enfatizan la importancia que tienen las
autoridades jurisdiccionales para identificar la ocurrencia de tales actos.

En última instancia —a juicio de los autores—, es en la etapa de investigación


del sistema penal acusatorio cuando el sistema de justicia penal tiene más
herramientas para inhibir los actos de tortura de manera más efectiva. Por ello,
enfatizan el deber de las fiscalías en la erradicación de los actos de tortura.

Es muy grato y honroso que esta obra tenga una contribución del Minis-
tro Jorge Mario Pardo Rebolledo en coautoría con Héctor Vargas Becerra y
Alexandra Valois Salazar, sobre el tema de “Acceso a la jurisdicción del Estado
con perspectiva intercultural: derecho de las personas indígenas a obtener
una sentencia fundada en derecho”. Este capítulo se basa en una sentencia
muy interesante e importante emitida por la Primera Sala de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, al analizar y resolver el amparo directo en
revisión 2359/2020.

En ella, la Primera Sala se pronunció sobre el derecho fundamental a obtener


una sentencia fundada en derecho, respecto de varias personas que fueron
sometidas a un proceso penal acusadas de haber cometido el delito de sabo-
taje, pero que pertenecían a un grupo en situación de desventaja histórica.
XVIII Introducción

En este caso, las personas formaban parte de la comunidad indígena de


Nahuatzen, Michoacán.

El escrito es un análisis de la sentencia; inicialmente, los autores establecen el


contexto de la localidad en donde ocurrieron los hechos, así como las partes
involucradas. Posteriormente, narran la secuela procesal para que el asunto
llegara a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En dicha sentencia, el
problema jurídico tratado versó sobre si fue correcta la determinación que
asumió el tribunal colegiado respecto del planteamiento de la parte quejosa,
relativo a que no se tomó en consideración su pertenencia a una comunidad
indígena. En este contexto, la Primera Sala sentó un importante precedente
sobre la obligación que surge para las autoridades jurisdiccionales del orden
penal de juzgar con perspectiva intercultural, lo cual se traduce en que, al
analizarse los hechos, se debe considerar cualquier factor que pueda incidir
sobre la protección de los derechos, principios, autoridades y costumbres
que rigen la vida interna de los pueblos, comunidades y personas indígenas.

En la resolución, se advirtió una violación al derecho fundamental de los


quejosos a la exacta aplicación de la ley penal, lo que determinó su inmediata
y absoluta libertad.

Por su parte, la magistrada Enriqueta Velasco Sánchez desarrolla un escrito


respecto al deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la
imparcialidad judicial. Es necesario reconocer que si bien existe una obliga-
ción contenida en ordenamientos internacionales y nacionales de proteger
jurídicamente los derechos de las mujeres sobre una base de igualdad con
los hombres, en México, las mujeres y personas de género diverso continúan
siendo víctimas de desigualdad, discriminación y violencia de género.

Tan sólo en 2022, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discrimina-


ción, 24.8% de las mujeres y 37% de las personas de la diversidad sexual y
de género declararon haber sido víctimas de discriminación. Este fenómeno
también se ve reflejado en actos de violencia, pues, en 2021, 70% de las
mujeres fue víctima de algún tipo de violencia, mientras que 70% de las
Introducción XIX

víctimas de violencia contra la comunidad LGBTQ+ estuvo compuesto por


mujeres trans.

La magistrada ofrece un análisis sobre uno de los principales retos actua-


les de la justicia adversarial penal mexicana, esto es, la aplicación de la
perspectiva de género, Ésta ha sido considerada como método analítico
y obligatorio por su relevancia en la protección, respeto, garantía y pro-
moción de los derechos humanos. De este modo, la autora expone cómo
puede aplicarse la perspectiva de género en armonía con los principios de
contradicción, igualdad y continuidad que rigen en el sistema penal acu-
satorio para lograr el acceso a la justicia pronta y expedita que demanda
la sociedad contemporánea y la observación de los estándares nacionales
e internacionales en materia de derechos humanos. Finalmente, propone
una postura respecto a cómo puede aplicarse la perspectiva de género en la
etapa intermedia del proceso penal acusatorio, en los casos de feminicidio,
en los que las víctimas u ofendidas no han comparecido al procedimiento
y la investigación de la fiscalía no cumple con los estándares nacionales e
internacionales de la debida diligencia.

El último texto, que trata sobre el sistema penal acusatorio y el amparo,


lo escribe el magistrado y consejero de la Judicatura Federal José Alfonso
Montalvo Martínez. Con la reforma de junio de 2008, la Constitución fue
profundamente modificada para implementar en México el sistema penal
acusatorio. La necesidad de la reforma tenía como objetivo crear un proce-
so penal más justo y protector tanto para la víctima como para la persona
acusada. Dicha reforma conllevó una intensa transformación en la justicia
penal, desde la capacitación de operadores hasta la creación de las salas para
realizar las audiencias.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación no ha sido ajena al cambio del


sistema procesal penal, pues, a través de sus sentencias, ha sentado los pa-
rámetros constitucionales que dotan de contenido al sistema procesal penal
acusatorio. En efecto, el Alto Tribunal creó la llamada doctrina sobre el cie-
rre de etapas, la cual, en esencia, versa sobre la procedencia en el juicio de
XX Introducción

amparo directo de los conceptos de violación referentes a transgresiones de


derechos humanos que sucedieron en etapas previas al juicio oral.

El consejero desarrolla un análisis del estado actual de la doctrina sobre


el cierre de etapas en el sistema procesal penal acusatorio. Primeramente,
aborda el objeto y las diferencias de los dos procesos: el juicio de amparo y
el proceso penal acusatorio. Luego, describe el principio de continuidad del
proceso penal acusatorio, el cual constituye un elemento importante en la
doctrina del cierre de etapas. Asimismo, hace un recorrido sobre la evolución
jurisprudencial de la doctrina del cierre de etapas sentada por la Primera Sala
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, principalmente, a través de los
amparos directos en revisión 669/2015 y 7955/2019. El texto establece tres
reflexiones: la facultad del tribunal de enjuiciamiento para generar debate
en la audiencia de juicio oral sobre las violaciones procesales que advierta;
la problemática sobre la fijación de los efectos de la concesión de amparo
en las resoluciones de los juzgadores frente a violaciones procesales, y la
promoción de amparos indirectos en etapas previas al juicio oral.

Basta mencionar que el presente compendio de textos jurídicos vislumbra


la compleja trama de desafíos y oportunidades que caracteriza al sistema de
justicia penal mexicano en su interacción con los derechos humanos y la
búsqueda de una justicia equitativa. Las personas autoras han delineado un
panorama profundo y reflexivo sobre las áreas de mejora y los avances en
el ámbito legal penal. Asimismo, revelan tanto las debilidades estructurales
como las oportunidades de transformación que enfrenta el sistema judicial
mexicano. Estos textos invitan a una reflexión crítica y constructiva sobre
los caminos hacia una justicia más inclusiva, transparente y respetuosa de
los derechos humanos en México.

Para concluir, queremos agradecer profundamente el tiempo que han dedicado


las personas autoras para escribir sus trabajos. Sabemos que en la dinámica
laboral actual lo que falta es tiempo y ellas se lo hicieron para hacer sus apor-
taciones a este libro. Asimismo, queremos agradecer la ayuda prestada en la
edición y revisión de los textos que integran este trabajo a Eduardo Brelandi
Introducción XXI

Frontana Camacho, quien trabaja como analista jurisprudencial y asistente


de investigación en el Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, su ayuda fue fundamental para que este libro
se publique. Finalmente, queremos agradecer a Alejandra Martínez Verástegui,
directora del Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, por el respaldo a este proyecto, y a todo el equipo del
Centro que colaboró en la realización del Congreso y de esta publicación.
El derecho penal mínimo desde un
enfoque de derechos humanos

Luis Eliud Tapia Olivares*


*
Licenciado en Derecho por la Universidad Veracruzana, maestro en Derechos Humanos y Demo-
cracia por la Flacso-México y maestro en Derecho Internacional de los Derechos Humanos y Derecho
Internacional Humanitario por la American University Washington College of Law. Es profesor en la
Maestría en Derecho Constitucional y Amparo de la Universidad Iberoamericana, campus Torreón y
en la Maestría en Derechos Humanos del Consejo de la Judicatura Federal; consultor legal en diversas
organizaciones de la sociedad civil ubicadas en Washington, D. C.
Sumario: A. Introducción; B. Contexto; C. Garantismo penal y derechos humanos;
D. Principios que sustentan el derecho penal mínimo; I. Principios que sustentan
el derecho penal mínimo desde un enfoque sustantivo; 1. Principio de proporcio-
nalidad de las penas; 2. Principio de lesividad; 3. Principio de mínima intervención
o de ultima ratio; 4. Paradigma del derecho penal del acto; 5. Aplicación de los
principios del derecho penal mínimo al diseño de la política criminal; II. Principios
que sustentan el derecho penal mínimo desde un enfoque adjetivo; 1. Principio
acusatorio; 2. La prisión preventiva oficiosa y el principio acusatorio; 3. El pro-
cedimiento abreviado y el principio acusatorio; E. Conclusiones; F. Bibliografía.

A. Introducción

Populismo penal o punitivo y garantismo penal son nociones comúnmente


escuchadas en la conversación pública. Cuando un político ofrece crear un
nuevo delito (tipificar una nueva conducta o crear un tipo penal), se le acusa
de populista penal. La tentación de crear nuevos tipos penales se profundiza
en épocas electorales.

Asimismo, cuando los miembros de la población exigen muchos años de cárcel


para castigar a las personas que realizaron acciones socialmente reprochables
también les decimos populistas penales o punitivos. Esto es frecuente cuando
se viralizan en los medios de comunicación o en las redes sociales imágenes
de delitos que generan atención e indignación.

En contrapartida, si una jueza decide, por ejemplo, que una detención es


ilegal y ordena la libertad de la persona, se le acusa de garantista. Si una jueza
inaplica la prisión preventiva oficiosa, también se le dice garantista, quizás

3
4 Los problemas actuales de la justicia penal en México

hasta de modo despectivo. Quienes se dedican al litigio penal lo comentan


y la identifican como aliada —esa jueza es demasiado garantista, dicen—.
Las fiscalías lo tienen claro y la consideran su enemiga —otra vez nos toca
audiencia con la jueza garantista, comentan—.

En este texto ambas nociones serán relevantes porque se hablará del derecho
penal mínimo, aunque el sistema penal vigente tenga características de un
derecho penal máximo. El populismo punitivo se aprovecha de las impresio-
nes mayoritarias y momentáneas sobre las necesidades de la sociedad para
obtener réditos electorales. Asimismo, parte de una falsa relación entre el
aumento de las penas y de los tipos penales con la reducción del delito. Sin
embargo, no se interesa en frenar el delito.1

Por lo contrario, el derecho penal mínimo es la manifestación y rasgo distintivo


de un sistema penal garantista. A su vez, los sistemas penales garantistas son
propios de Estados democráticos que respetan los derechos humanos de las
personas. Por esa razón, el estado actual de las cosas justifica la importancia
de recordar por qué existe el derecho penal, es decir, por qué se aplican las
penas y el castigo. Igualmente, se justifica observar los límites que el Estado
tiene cuando decide qué personas serán castigadas con penas que afectan
valores tan preciados como la libertad y los bienes de una persona.

Inicialmente, el artículo enmarcará la discusión en el contexto actual, caracteri-


zado por el florecimiento del discurso de la mano dura, quizás explicado por la
violencia, inseguridad e impunidad que se vive. Este discurso no es nuevo y no
es privativo de nuestro país, pero el artículo se centrará en el contexto mexicano.

Enseguida, se justificará la importancia de reivindicar el garantismo penal y


el derecho penal mínimo. Esta reivindicación ayuda a contrarrestar la dise-

1
Romero Rodríguez, Gloria Inés, “Libertad vs. populismo punitivo: ¿deben respetarse los derechos
humanos en el proceso penal? A propósito de la nueva declaratoria de estado de cosas inconstitucio-
nales para el sistema penitenciario y carcelario colombiano”, Via Inveniendi et Iudicandi, vol. 12, núm.
1, 2017, pp. 89-117.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 5

minación de discursos y prácticas autoritarias en el sistema penal y permite


reafirmar que todavía existen retos que superar para alcanzar el modelo
ideal que postula el garantismo penal. Por ejemplo, es necesario estudiar y
denunciar los fundamentos del derecho penal del enemigo que representan
los resabios de un sistema penal que justificó prácticas funestas en contra
de las personas.

A partir de estas bases, se abordarán algunos de los principios que sustentan


un sistema penal garantista que defiende la idea del derecho penal mínimo.
En una primera parte, desde un enfoque sustantivo, se analizará el principio
de humanidad y proporcionalidad de las penas, el principio de lesividad,
el principio de última ratio y el paradigma del derecho penal del acto. Una
vez desarrollados los principios, se expondrá la forma en que justifican el
diseño de una política criminal que respete los derechos humanos. Además,
se reafirmará que estos principios deben ser aplicados por los poderes Eje-
cutivo, Legislativo y Judicial.

En una segunda parte, desde un enfoque adjetivo, se desarrollará el principio


acusatorio. Dada la centralidad de este principio en el cambio de paradigma
que representó transitar de un sistema penal inquisitivo a uno acusatorio, se
explicará la diferencia entre ambos sistemas. Para finalizar, con el principio
acusatorio en mente, se revisarán dos figuras vigentes en el sistema penal
mexicano: la prisión preventiva oficiosa y el procedimiento abreviado.

B. Contexto

El florecimiento del discurso de la mano dura se explica, aunque no se jus-


tifica, cuando revisamos la situación de violencia, inseguridad e impunidad
que atraviesa el país. Las cifras no son halagüeñas. Apenas 2% o 3% de los
delitos no quedan en la impunidad.2 Las personas no denuncian la gran

2
Human Rights Watch, “Informe Mundial: Tendencias de los derechos en México”, 2023. Disponible
en: «https://www.hrw.org/es/world-report/2023/country-chapters/mexico». [Consultado el 22 de
enero de 2024].
6 Los problemas actuales de la justicia penal en México

mayoría de los delitos (89%) principalmente porque no confían en las au-


toridades encargadas de la procuración de justicia: las fiscalías.3 El 11% de
las víctimas de delito que deciden enfrentar el calvario que implica presentar
una denuncia ante una fiscalía se enfrentará al hecho de que en casi cinco
de cada 10 casos la investigación no se realizará siquiera.4

No se puede soslayar que se cometen demasiados delitos. El número de ho-


micidios que se cometen en México hace parecer que el país está en guerra.
El INEGI reportó que en 2022 más de 32 mil personas fueron víctimas de
homicidio.5 Las desapariciones se cuentan en decenas de miles. Es decir,
existe una crisis de seguridad que debe ser tomada en cuenta.

Frente a ese contexto, hay varias razones para explicar la impunidad y la falta de
funcionamiento del sistema penal. Ciertamente, las fiscalías y las policías cargan
gran parte de la responsabilidad. La corrupción también es un factor para to-
mar en cuenta. Para resolver la situación, se ha presentado una gama amplia de
propuestas: profesionalizar a las fiscalías y policías, separar a las policías de las
fiscalías, crear servicios periciales independientes, transitar de un sistema penal
mixto a uno acusatorio, incorporar la asistencia técnica internacional, etcétera.

No obstante, existe un problema que subyace a la situación y que contribuye


a la falta de funcionamiento del sistema penal: hay demasiados tipos penales
o demasiados delitos. Las personas que leen este artículo pensarán que es
una obviedad, pero no lo es. Los códigos penales y otras leyes especiales
tienen demasiadas conductas que se consideran delitos y que, por lo tanto,
merecen ser reprochadas con la cárcel. Estas penas afectan la libertad de las
personas. En un cálculo conservador, podría decirse que existen miles de
tipos penales en México.

3
INEGI, “Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE). Prin-
cipales Resultados, Denuncia del delito”, 2023. Disponible en: «https://www.inegi.org.mx/contenidos/
programas/envipe/2023/doc/envipe2023_4_denuncia_delito.pdf».
4
Idem.
5
INEGI, “Defunciones por Homicidio, enero a diciembre de 2022”, 2023. Disponible en: «https://
www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2023/DH/DH2022.pdf».
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 7

Frente a ello, hay un grupo de conductas respecto de las cuales existe un


acuerdo más o menos consolidado de que deberían tener consecuencias
penales: homicidios, secuestros, desapariciones forzadas, violaciones, femini-
cidios, trata de personas, etc. Incluso, tratados y organismos internacionales
de derechos humanos han llamado a los Estados a asignar penas apropiadas
a las violaciones a derechos humanos que constituyen delitos. Sin embargo,
existen otras conductas que no necesariamente requieren la intervención del
derecho penal para ser resueltas. ¿Cuáles son esas conductas? ¿Cómo decidirlo?

El populismo penal se manifiesta de varias formas, pero una muy recurrida


es el ofrecimiento, la exigencia o la creación nuevos delitos —tipos penales—
cada vez que se descubre una nueva conducta que se considera incorrecta
y que genera indignación. Por ejemplo, con los avances que ha supuesto
la inteligencia artificial han surgido varias iniciativas para tipificar delitos
que castiguen a personas que ocupan los sistemas basados en inteligencia
artificial de forma indebida.

El populismo penal también ofrece el agravamiento de las penas de cárcel


de los delitos existentes cuando se comete un delito ya existente que genera
indignación o cuando aumenta la incidencia de ese delito. Al descubrirse
que las penas ya son altas, se llega al absurdo de imponer penas privativas
de libertad que son imposibles de cumplir porque los años de vida de una
persona no alcanzan. Es posible escuchar o leer que se imponen penas de
100 o 200 años de cárcel a personas que cometieron delitos.

Engrosar los códigos penales no funciona para combatir la inseguridad y la


violencia. Si así fuera, los delitos con penas altas se cometerían menos, y no
es así. Es decir, el populismo penal asume que existe una relación entre el
aumento de las penas y de los tipos penales con la reducción del delito. Sin
embargo, estudios empíricos demuestran que tal relación no existe.6

6
Véase el voto particular del Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena en la sentencia recaída en la Acción
de Inconstitucionalidad 91/2019 y sus acumuladas 92/2019 y 93/2019. Pleno de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación. Ponente: Ministro José Fernando Franco González Salas, p. 15.
8 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Además, crear nuevos delitos genera una paradoja. Los legisladores crean
nuevos delitos para enviar el mensaje a la población de que están tomando
acciones decididas frente al aumento de la violencia o ante el descubrimiento
de una nueva conducta que genera indignación de la población. Pero con la
creación de nuevos tipos penales solamente aumenta la carga de trabajo de
las fiscalías, que ya están rebasadas. De este modo, el incremento de tipos
penales dificulta a las fiscalías alcanzar los objetivos de producir resultados
—combatir la impunidad— porque el sistema penal se sobrecarga.

Además, el aumento de las penas de forma desproporcionada contribuye al


hacinamiento en las cárceles, lo que impacta en las condiciones de vida de
las personas privadas de la libertad.

C. Garantismo penal y derechos humanos

Un sistema penal de corte garantista dialoga con los principios de los dere-
chos humanos. En ese sentido, la reforma de derechos humanos de 2011 y la
reforma penal de 2008 apuntalaron las bases constitucionales del garantismo
penal mexicano. Con ello en mente, hay dos retos que afrontar.

En primer lugar, es importante defender el valor de contar con un sistema


penal garantista. En una democracia constitucional conviene tener un sis-
tema penal capaz de procesar las conductas que dañan a las personas. Sin
embargo, es imperativo que ese sistema penal esté adecuadamente limitado
y no sea arbitrario. Así, se requiere reivindicar ante el público que no es
apropiado crear nuevos delitos —tipos penales—, como primera respuesta
a cualquier problema social; que no es correcto presumir la culpabilidad de
las personas detenidas; que no es conveniente darle un poder ilimitado a las
policías y a las fiscalías y amarrar las manos de las autoridades judiciales. Por
el contrario, se debe difundir que a todas las personas nos beneficia que los
poderes judiciales sean independientes e imparciales; en el que la defensa
tenga los recursos suficientes para garantizar el derecho a la igualdad de la
acusación y la defensa, en el que no se permita el uso de pruebas que violan
derechos humanos, etcétera.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 9

Esta labor de difusión y convencimiento es fundamental en una sociedad


democrática. Además, se destaca que dicha tarea debe ser constante.

Lo anterior cobra mayor importancia cuando gobiernos autoritarios asumen el


poder, pues las garantías que se pensaban intocables se ponen en riesgo. Véase
el caso de El Salvador. A partir del régimen de excepción que se ha prolongado
indefinidamente, el gobierno ha impulsado reformas legales regresivas del sistema
penal poniendo en riesgo garantías básicas. El Salvador había adoptado un sistema
penal acusatorio, pero las reformas están reinstaurando un sistema sustantivo
y procesal de corte inquisitivo.7 Entre ellas, se han creado “jueces sin rostro”,
se permite la detención preventiva indefinida sin posibilidad de sustituirla,8 se
permite que adolescentes de 16 años sean condenados hasta 20 años de prisión,9
se permite que haya audiencias en las que un defensor público represente al
menos a 400 imputados a la vez,10 lo cual vuelve el derecho de defensa ilusorio.

En segundo lugar, es necesario reformar el sistema penal para que sea


verdaderamente garantista. Pese a los diferentes cambios implementados,
no se ha alcanzado el ideal de contar con un sistema penal garantista, falta
mucho por avanzar. Para corroborarlo, basta con visitar cualquier centro de
privación de libertad en México y hablar con las personas detenidas o revisar
los datos públicos.11 Probablemente la cara más visible del funcionamiento

7
Fundación para el Debido Proceso, (In)debido proceso. Un análisis de las reformas que acompañan el régimen
de excepción en El Salvador. Derecho a la defensa y garantías procesales, DPLF, 2023, p. 26. Disponible en:
«https://dplf.org/sites/default/files/informe_derecho_defensa_garantias_procesales_el_salvador_dplf.
pdf». [Consultado el 24 de enero de 2024].
8
Idem.
9
UNICEF, “Encarcelar a los niños, niñas y adolescentes no es la solución a la violencia de pandillas
en El Salvador”, 2022. Disponible en «https://www.unicef.org/lac/comunicados-prensa/encarcelar-
a-los-ninos-ninas-y-adolescentes-no-es-la-solucion-a-la-violencia-de-las-pandillas-en-el-salvador».
[Consultado el 24 de enero de 2024].
10
WOLA, “Juicios colectivos en El Salvador reflejan insostenibilidad del régimen de excepción”, 2023.
Disponible en: «https://www.wola.org/es/analisis/juicios-colectivos-el-salvador-reflejan-insostenibili-
dad-regimen-excepcion/». [Consultado el 24 de enero de 2024].
11
INEGI, “Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad. Principales resultados (ENPOL
2021)”, 2021. Disponible en: «https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enpol/2021/doc/
enpol2021_presentacion_nacional.pdf». [Consultado el 24 de enero de 2024].
10 Los problemas actuales de la justicia penal en México

anormal del sistema penal es el uso excesivo de la prisión preventiva. En


el caso de México, esa nociva práctica se ha constitucionalizado mediante
la creación de la figura de la prisión preventiva oficiosa, que penosamente
fue introducida junto con el sistema penal acusatorio en 2008.

La formulación actual de las penas permanece con resabios del sistema penal
inquisitivo. El único objetivo de algunas penas de prisión es dificultar que
la persona acusada del delito pueda acceder a alguna forma de terminación
del proceso o a algún sustitutivo de la pena de prisión.

También es fundamental difundir la importancia de un derecho penal míni-


mo debido a que el sistema penal tiene rasgos de lo que se conoce como el
derecho penal del enemigo. Ejemplo de ello es el régimen de delincuencia
organizada contenido en la Ley Federal de Delincuencia Organizada, prin-
cipalmente. Por aplicación de este régimen, se emplea una figura como el
arraigo que adelanta la prisión sin que la persona haya sido imputada de
delito ante un juzgado. Para la Corte Interamericana de Derechos Huma-
nos (Corte IDH), el arraigo, en la medida en que impone restricciones a la
libertad fuera de proceso penal, constituye “la negación misma del debido
proceso”.12 Por ello, el arraigo fue declarado inconvencional en el caso
Tzompaxtle Tecpile contra México, pero se mantiene en la Constitución.
Más adelante se hará referencia a la incompatibilidad absoluta del derecho
penal del enemigo con el paradigma del derecho penal del acto y, por lo
tanto, con un sistema penal de corte garantista.

D. Principios que sustentan el derecho penal mínimo

Este artículo analizará algunos principios del derecho penal mínimo desde lo
sustantivo y desde lo procesal. Posteriormente, se analizará la forma en que
dichos principios tienen aplicación en México. Para ello se echará mano de

12
Corte IDH. Caso Tzompaxtle Tecpile y Otros vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 7 de noviembre de 2022, Serie C No. 470, párrafo 125.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 11

algunos de los axiomas generales de Ferrajoli,13 que fueron complementados


en la clasificación propuesta por Ponce y Kohn.14

En específico, desde el enfoque sustantivo se hará referencia al principio


de proporcionalidad de las penas, al principio de lesividad, al principio de
ultima ratio y al paradigma del derecho penal del acto. Asimismo, se hará
referencia a los derechos humanos como límites a la facultad del Estado de
imponer penas. Desde el enfoque procesal, se hará referencia al principio
acusatorio dada su relevancia para el cambio de paradigma que implicó el
tránsito del sistema penal mixto o tradicional al sistema penal acusatorio.

Algunos de estos principios y derechos han sido analizados por la Suprema


Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y por la Corte Interamericana de De-
rechos Humanos en sus sentencias así que se citarán algunas de ellas.

Una vez expuestos los principios, se argumentará sobre la necesidad de adelgazar


los códigos penales, esto es, despenalizar conductas, reducir las penas y eliminar
o repensar la aplicación de figuras procesales que maximizan el daño del derecho
penal, como la prisión preventiva oficiosa y el procedimiento abreviado.

Despenalizar una conducta no se traduce en que el Estado no tendrá nin-


guna intervención. Si una conducta genera algún daño en un bien jurídico
tutelado pero no se le penaliza, todavía será posible habilitar mecanismos
administrativos o civiles para que las personas acudan a ellos.

Al respecto, debe decirse que la tarea de decidir qué conductas deben ser con-
sideradas delitos y qué penas merecen corresponde al Poder Legislativo.15 Para
realizar dicha tarea, el Poder Legislativo toma en cuenta la política criminal.
Con ello en mente, este artículo reflexionará sobre el alcance de la intervención

13
Ferrajoli, Luigi, Derecho y razón. Teoría del garantismo penal, Madrid, Trotta, 1995, p. 93.
14
Ponce Núñez, Carlos Gustavo y Kohn Espinosa, Guillermo, Las garantías penales en el Derecho Cons-
titucional Mexicano, México, Tirant lo Blanch, 2022.
15
Amparo Directo en Revisión 181/2011. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, 6 de abril de 2011, p. 12.
12 Los problemas actuales de la justicia penal en México

del Poder Judicial en el diseño de la política criminal. Es decir, la cuestión a


discutir es el contorno de la diferencia que el Poder Judicial debería tener con
el Poder Legislativo a la luz del principio de proporcionalidad de las penas.

I. Principios que sustentan el derecho penal


mínimo desde un enfoque sustantivo

1. Principio de proporcionalidad de las penas

El principio de proporcionalidad se encuentra en el artículo 22 de la Cons-


titución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que se establece que
toda “pena deberá ser proporcional al delito que sancione y al bien jurídico
afectado”. Los principios de humanidad y proporcionalidad limitan las penas
que puedan aplicarse.16 La Primera Sala de la SCJN definió la pena como “la
privación coactiva de un bien, como consecuencia de la comisión de una
conducta delictiva y dictada por una autoridad facultada para ello, como
conclusión de un proceso jurisdiccional”.17

Al interpretar el artículo 22 constitucional, la SCJN concluyó que la prisión


vitalicia o cadena perpetua no constituye una pena inusitada.18 Por su parte,
la Corte IDH ha considerado que la prisión vitalicia es incompatible con la
Convención Americana de Derechos Humanos cuando se trata de niñas,
niños y adolescentes que cometieron algún delito.19

En el amparo directo en revisión 181/2011, la Primera Sala de la SCJN analizó


el principio de proporcionalidad de las penas desde dos acepciones: una en
sentido estricto y otra en sentido amplio.20
16
Ponce Núñez, Carlos Gustavo y Kohn Espinosa, Guillermo, op. cit., p. 89.
17
Amparo en Revisión 1370/2005. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro José Ramón Cossío Díaz, p. IV.
18
Tesis: P./J. 1/2006, Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial de la
Federación, Novena Época, Tomo XXIII, febrero de 2006, página 6, registro digital: 175844.
19
Corte IDH. Caso Mendoza y otros vs. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones. Sen-
tencia de 14 de mayo de 2013. Serie C No. 260, párrafos 175 y 183.
20
Amparo Directo en Revisión 181/2011. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, p. 11.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 13

En sentido estricto, fue analizada bajo una lógica retributiva en función del artículo
22 constitucional. Con base en esta acepción, la Corte sostuvo que implica un
mandato al legislador de garantizar la proporcionalidad de las penas en abstrac-
to, es decir, sin ser aplicadas. Para ello debe atender al bien jurídico protegido,
la gravedad del ataque al mismo y el ámbito de responsabilidad subjetiva. La
SCJN indicó que para decidir si una pena es proporcional en abstracto no basta
constatar que un delito determinado tiene una pena mayor que otro delito que
afecta un bien jurídico similar o de mayor importancia, sino que también es
necesario revisar las razones de política criminal.21

En este análisis, la SCJN consideró “es legítimo desde el punto de vista


constitucional que esa política criminal tenga como objetivo disminuir la
incidencia delictiva a partir del aumento de las penas”.22

Por otra parte, la proporcionalidad de las penas en sentido amplio fue analizada
bajo una lógica consecuencialista. Esta segunda acepción debe ser colmada
por toda medida legislativa que intervenga derechos fundamentales, lo cual
incluye las normas penales. Para realizar el examen de proporcionalidad de
las penas en sentido amplio, la SCJN revisa i) la idoneidad o adecuación de
la medida, ii) la necesidad de la medida legislativa y la iii) proporcionalidad
en estricto sentido.23

2. Principio de lesividad

En virtud del principio de lesividad, solamente deben calificarse como delito


las conductas que afecten derechos e intereses que se consideran necesarios
o fundamentales.24 Bajo el principio de lesividad no sería válido tipificar
como delito una conducta que no lesione derechos e intereses necesarios o
fundamentales de terceras personas.25

21
Ibidem, pp. 12-13.
22
Ibidem, p. 14.
23
Ibidem, pp. 9-20.
24
Ferrajoli, Luigi, op. cit., p. 467.
25
Idem y Ponce Núñez, Carlos Gustavo y Kohn Espinosa, Guillermo, op. cit., p. 107.
14 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Siguiendo a Ferrajoli, este principio ha jugado un papel esencial en la ela-


boración de un derecho penal mínimo. Gracias al principio de lesividad, la
fundamentación del derecho penal mínimo es laica y jurídica en oposición
a una fundamentación teológica y ética.26

La Suprema Corte de Justicia de la Nación interpretó que el principio de lesi-


vidad o antijuridicidad material tienen base constitucional en el artículo 22.
En específico, en la porción en la que la Constitución establece que toda pena
deberá ser proporcional al delito que se sancione y al bien jurídico afectado.27

Para la Primera Sala, el principio de lesividad “es un límite a la libertad


configurativa del legislador secundaria [bajo el cual] las normas penales que
[...] adopte deben responder justificadamente a la salvaguarda de un bien
jurídico”.28 La Corte agregó que “en un estado constitucional democrático
el castigo penal debe entenderse como el último recurso disponible”.29 Apli-
cando este principio, la SCJN concluyó que el delito de pederastia tutela dos
bienes jurídicos: la seguridad sexual y el normal desarrollo psico-sexual. Por
ello, determinó que es constitucional y está justificado utilizar la represión
punitiva para proteger los citados bienes jurídicos de las personas menores
de 18 años.30

Un aspecto que se enmarca en la discusión del principio de lesividad es el


relacionado con los delitos de peligro abstracto, los cuales se presentan cuando
se realiza “una conducta considerada riesgosa o peligrosa en sí misma, con
independencia de su resultado específico [y] aunque en el caso concreto no
se ponga [...] en riesgo el bien jurídico tutelado.31

26
Ferrajoli, Luigi, op. cit., p. 467.
27
Amparo Directo en Revisión 119/2014. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, 3 de abril de 2019, párr. 39.
28
Ibidem, párr. 40.
29
Idem.
30
Ibidem, párr. 49.
31
Ponce Núñez, Carlos Gustavo y Kohn Espinosa, Guillermo, op. cit., p. 109.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 15

El incremento de los delitos de peligro abstracto es una muestra más de la


expansión desmedida del derecho penal.32 Algunos ejemplos de delitos de
peligro abstracto son la posesión de bienes ilícitos como armas y estupefa-
cientes.33

La SCJN se refirió al peligro abstracto en un amparo en el que revisó la cons-


titucionalidad del delito de posesión de marihuana para consumo personal.
Al respecto, la Primera Sala sostuvo que

sancionar el peligro abstracto que aparentemente representa dicha


conducta [la posesión de marihuana para consumo personal] es una
falacia que fácilmente se puede superar si se tiene en cuenta que la
posesión en circunstancias tales que se puedan acreditar fines de co-
mercio o suministro está penada, pues, en ese caso, sí se afectaría la
salud pública como bien jurídico tutelado por la normatividad penal.34

El principio de lesividad dialoga de forma estrecha con el principio de mí-


nima intervención, pero a diferencia de éste, como se verá a continuación,
predica que el derecho penal se reserve para salvaguardar derechos necesarios
y fundamentales.

3. Principio de mínima intervención o de ultima ratio

El principio de mínima intervención pregona que “sólo los ataques más graves
a los bienes jurídicos más importantes deben ser objeto de sanción penal”.35

La Primera Sala de la SCJN sostuvo que el principio de mínima intervención


o última ratio en materia penal es una manifestación del principio de pro-

32
Muñoz Conde, Francisco y García Arán, Mercedes, Derecho Penal, Parte General, 8ª ed., Valencia
(España), Tirant lo Blanch, 2010, pp. 82-83.
33
Ponce Núñez, Carlos Gustavo y Kohn Espinosa, Guillermo, op. cit., p. 109.
34
Amparo en Revisión 585/2020. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, 11 de mayo de 2022, párr. 180.
35
Muñoz Conde, Francisco y García Arán, Mercedes, op. cit., p. 305.
16 Los problemas actuales de la justicia penal en México

porcionalidad establecido en el artículo 22 constitucional. De acuerdo con


la Corte, “la maquinaria punitiva del Estado sólo puede dar marcha cuando
la intensidad de la lesión a los bienes jurídicos en juego es directamente
proporcional a la severidad que le caracteriza”.36

Este principio obliga al legislador “a diseñar un sistema penal sensible a la


idea de que no toda ofensa merece ser canalizada por la vía más estricta y
a salvaguardar la posibilidad de utilizar medios alternativos de solución,
incluso dentro del orden penal”.37

La Corte agregó que el principio de mínima intervención es un límite al ejer-


cicio del poder punitivo del Estado.38 Ello implica que “el derecho penal debe
ser el último recurso de la política social del Estado para la protección de los
bienes jurídicos más importantes frente a los ataques más graves que puedan
sufrir”.39 Por ello, “la intervención del derecho penal en la vida social sólo se
justifica cuando otras alternativas más leves no resulten eficaces”.40

El principio de mínima intervención también incluye los principios de fragmen-


tariedad y subsidiariedad del derecho penal.41 El primero implica que el derecho
penal solamente puede aplicarse a los ataques más graves a los bienes jurídicos que
se consideran más importantes.42 El segundo prescribe que se recurrirá primero
y siempre a controles menos gravosos existentes dentro del sistema estatal antes
de utilizar el sistema penal. Así, el Estado sólo puede recurrir al sistema penal
cuando fallen todos los demás controles.43 El principio de subsidiariedad asume

36
Amparo en Revisión 653/2022. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, 5 de julio de 2023, párr. 24.
37
Ibidem, párr. 25.
38
Ibidem, párr. 28.
39
Idem.
40
Ibidem, párr. 29.
41
Acción de Inconstitucionalidad 51/2018. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministra Yasmín Esquivel Mossa, 22 de agosto de 2019, pág. 26.
42
Idem y Amparo en Revisión 653/2022. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, 5 de julio de 2023, párr. 32.
43
Acción de Inconstitucionalidad 51/2018, pág. 26.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 17

que la pena debe ser el último recurso, dado que es “la sanción más lastimosa y
severa que una persona puede sufrir”.44

La Corte también explicó que el derecho penal es considerado la última


opción en un sistema democrático porque su finalidad es la protección de
los bienes jurídicos más importantes. Así, el derecho penal tutela los fines
que no hubieran podido alcanzarse a través de conflictos civiles, laborales o
de carácter administrativo.45

Sobre el mismo tema, la Corte Interamericana de Derechos Humanos sos-


tuvo que

el derecho penal es el medio más restrictivo y severo para establecer res-


ponsabilidades respecto de una conducta ilícita, particularmente cuando
se imponen penas privativas de libertad. Por lo tanto, el uso de la vía penal
debe responder al principio de intervención mínima [...] Es decir, en una
sociedad democrática el poder punitivo sólo se puede ejercer en la medida
estrictamente necesaria para proteger los bienes jurídicos fundamentales
de los ataques más graves que los dañen o pongan en peligro. Lo contrario
conduciría al ejercicio abusivo del poder punitivo del Estado.46

Finalmente, la Suprema Corte sostuvo que, conforme al principio de mínima


intervención del derecho penal, “el ejercicio de la facultad sancionadora debe
operar cuando las demás alternativas de control han fallado”.47

4. Paradigma del derecho penal del acto

La SCJN señaló que la Constitución de México contiene la idea de un sistema


penal liberal democrático en el que se prohíbe el concepto de peligrosidad.

44
Amparo en Revisión 653/2022, párr. 31.
45
Ibidem, párr. 35.
46
Corte IDH. Caso Usón Ramírez vs. Venezuela. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2009. Serie C No. 207, párrafo 73.
47
Amparo en Revisión 653/2022, párr. 37.
18 Los problemas actuales de la justicia penal en México

En virtud de ello, “a una persona no se le puede perseguir y sancionar penal-


mente por lo que es ni por lo que probablemente hará, sino por las acciones
delictivas que efectivamente haya ejecutado”.48

Aplicando el concepto de peligrosidad, la Primera Sala de la SCJN indicó que


no se justifica la persecución penal de una persona que posea marihuana,
dentro de su esfera de privacidad, sin afectar a terceros y sin provocar algún
resultado delictivo o ante la posibilidad de que pudiera cometer un delito.49

La Primera Sala agregó que “[e]n dogmática penal, procesar a una persona que
posea cannabis sativa cuando sea para su uso o consumo personal frente al análisis
efectuado sobre el derecho al libre desarrollo de la personalidad, la vida privada
y la autonomía, se traduce [...] en una regresión al derecho penal de autor”.50

Por esa razón, el delito de posesión de marihuana para fines de consumo


persigue a personas por quienes son con base en las decisiones que toma-
ron para satisfacer sus planes de vida. En otras palabras, “[s]e persigue a los
consumidores por ser consumidores”.51

La doctrina de la SCJN sobre el derecho penal del acto encuentra su primer


antecedente en el amparo directo en revisión 1562/2011.52 En ese preceden-
te, la Primera Sala explicó que el paradigma del derecho penal del acto y el
rechazo al derecho penal de autor se fundamenta en los artículos 1, 14, tercer
párrafo, 18, segundo párrafo, y, 22, primer párrafo, de la Constitución.53

A la luz de la dignidad y la autonomía de la persona, se “rechaza que el


Estado pueda hacer uso de su poder punitivo para imponer un modelo de

48
Amparo en Revisión 585/2020. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, 11 de mayo de 2022, párr. 172.
49
Ibidem, párr. 173.
50
Ibidem, párr. 174.
51
Idem.
52
Amparo Directo en Revisión 1562/2011. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro José Ramón Cossío Díaz, 24 de octubre de 2011.
53
Ibidem, pág. 27.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 19

excelencia humana, con determinadas virtudes”.54 Es decir, “el derecho penal


no puede castigar personalidades; sino que debe limitarse a juzgar actos”.55

La SCJN citó a la Corte IDH del siguiente modo:

[La CADH], al proteger el principio de legalidad, acoge el paradigma


del derecho penal del acto. [E]n el caso Fermín Ramírez Vs. Guatemala,
[...] determinó que el Estado de Guatemala debía abstenerse de aplicar
el artículo 132 del Código Penal de Guatemala y suprimir la referencia
que contemplaba sobre la peligrosidad del agente.56

En esencia, la Suprema Corte retomó el criterio de su par interamericano para


afirmar que usar el concepto de peligrosidad de las personas en la legislación
como criterio para penalizar conductas y aplicar sanciones es incompatible
con el principio de legalidad criminal. Por lo tanto, es contrario al artículo
9 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.57

Además, estimó que a partir de la reforma de 2008 al artículo 18 constitucio-


nal, la sustitución del término readaptación por el de reinserción cambió el
posicionamiento del constituyente sobre los fines de la pena. El derecho penal
ya no busca readaptar a quien se consideraba enfermo, peligroso o proclive
al delito. Ahora, la reinserción obedece a la preocupación del Estado por
ofrecer a la persona sentenciada herramientas como el deporte o la educación
que le permitan elegir dinámicas sociales libres de actividades criminales.58

La Primera Sala enfatizó que el derecho penal en un Estado democrático no


debe operar bajo la premisa de que las personas que cometen delitos son
inadaptadas; por el contrario, es necesario evitar su estigmatización.59

54
Contradicción de Tesis 298/2014. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, 18 de noviembre de 2015, párr. 48.
55
Idem.
56
Idem.
57
Ibidem, párr. 51.
58
Ibidem, párr. 53.
59
Ibidem, párr. 54.
20 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Con base en estas consideraciones, la Primera Sala declaró inconstitucional


un artículo del Código Penal de Aguascalientes que utilizaba como agravante
que la persona tuviera “antecedentes de ser conflictiva para la sociedad”.60

Estos razonamientos llevaron a la Primera Sala de la SCJN a construir los


siguientes criterios jurisprudenciales:

DERECHO PENAL DEL AUTOR Y DERECHO PENAL DEL ACTO. RASGOS


CARACTERIZADORES Y DIFERENCIAS.61

DERECHO PENAL DE ACTO. RAZONES POR LAS CUALES LA CONSTITU-


CIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS SE DECANTA
POR DICHO PARADIGMA (INTERPRETACIÓN SISTEMÁTICA DE LOS
ARTÍCULOS 1o., 14, TERCER PÁRRAFO, 18, SEGUNDO PÁRRAFO, Y 22,
PRIMER PÁRRAFO).62

En la contradicción de tesis (ahora contradicción de criterios) 298/2014, la


Primera Sala hizo un recuento de la aplicación de su doctrina respecto al
derecho penal del acto. Por ejemplo, la Primera Sala declaró inconstitucio-
nales las legislaciones locales que permitían al juzgador tomar en cuenta los
dictámenes periciales tendientes a conocer la personalidad del inculpado o
que aludían a las “condiciones personales del responsable” o su “grado de
temibilidad” para fijar la pena.63

La SCJN señaló que el paradigma del derecho penal de autor “asume


que las características personales del inculpado son un factor impres-
cindible para tomar en cuenta para justificar por qué debe imponerse

60
Ibidem, párr. 56.
61
Tesis: 1a./J. 19/2014 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial de
la Federación, Décima Época, Libro 4. Tomo I, marzo de 2014, página 374, registro digital: 2005883.
62
Tesis: 1a./J. 21/2014 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial de
la Federación, Décima Época, Libro 4. Tomo I, marzo de 2014, página 354, registro digital: 2005918.
63
Contradicción de Tesis 298/2014. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, 18 de noviembre de 2015, párr. 58.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 21

una pena”.64 Se considera al sujeto activo del delito como una persona
desviada, enferma, desadaptada e ignorante. Dicha categorización impacta
en la imposición, el aumento y el decremento de la pena. Por ello, esta
teoría permite castigar a la persona por sus cualidades morales o por su
personalidad.65

En contrapartida, de acuerdo con la Corte, el derecho penal del acto

no justifica la imposición de la pena en una idea rehabilitadora. No


busca el arrepentimiento del sujeto infractor. Lo asume como un su-
jeto de derechos [...] que puede y debe hacerse responsable por sus
propios actos. [L]o único que se castiga es el acto. Por ello, la forma
en la que el individuo lidia [...] con su responsabilidad penal, queda
fuera del ámbito sancionador del Estado.66

Aplicando la doctrina citada, la SCJN concluyó que cuando se permite a la


fiscalía imputar un delito a una persona que posea más de cinco gramos de
marihuana para su consumo personal, están castigando cualidades morales,
la personalidad o el comportamiento personal. En virtud de ello, la Primera
Sala afirmó que “el paradigma de derecho penal que protege el orden jurídico
nacional es el de acto, y no el de autor”.67

De acuerdo con la Corte, “el derecho penal no puede sancionar la ausencia


de determinadas cualidades o la personalidad, porque está limitado a juzgar
actos”.68

Al respecto, la Corte IDH sostuvo que la invocación de la peligrosidad

64
Amparo Directo en Revisión 1562/2011. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro José Ramón Cossío Díaz, 24 de octubre de 2011, p. 22.
65
Idem.
66
Ibidem, p. 24.
67
Amparo en Revisión 585/2020. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, 11 de mayo de 2022, párr. 177.
68
Idem.
22 Los problemas actuales de la justicia penal en México

constituye [...] una expresión del ejercicio del ius puniendi estatal
sobre la base de las características personales del agente y no del hecho
cometido, es decir, sustituye el Derecho Penal de acto o de hecho,
propio del sistema penal de una sociedad democrática, por el Derecho
Penal de autor, que abre la puerta al autoritarismo [...].
[...] La valoración de la peligrosidad del agente implica la apreciación
del juzgador acerca de las probabilidades de que el imputado cometa
hechos delictuosos en el futuro, es decir, agrega a la imputación por
los hechos realizados, la previsión de hechos futuros que probable-
mente ocurrirán. Con esta base se despliega la función penal del
Estado. En fin de cuentas, se sancionaría al individuo —con pena
de muerte inclusive— no con apoyo en lo que ha hecho, sino en lo
que es. Sobra ponderar las implicaciones, que son evidentes, de este
retorno al pasado, absolutamente inaceptable desde la perspectiva de
los derechos humanos. [...]
Para concluir este subapartado, vale la pena señalar que la idea del derecho
penal del autor coincide con el postulado central de lo que se conoce como
el derecho penal del enemigo. El derecho penal del enemigo se caracteriza
por tres elementos: i) adelanto de la punibilidad, ii) imposición de penas
desproporcionadamente altas y iii) relativización y supresión de ciertas
garantías procesales.69 Al respecto, Cancio Meliá afirma que la esencia del
concepto de derecho penal del enemigo está en que constituye una reac-
ción de combate del ordenamiento jurídico contra personas especialmente
peligrosas.70 Por esa razón, cuando la citada posición teórica identifica a un
determinado grupo de sujetos como enemigos se torna incompatible con el
derecho penal del hecho.71

Para finalizar este apartado, se recuerda que la SCJN le reconoce un amplio


margen de discrecionalidad al legislador para emitir leyes penales, las cuales
afectan los derechos humanos, destacadamente la libertad. Sin embargo,

69
Cancio Meliá, Manuel, “De nuevo: ¿’Derecho penal’ del enemigo?”, en Jakobs, Günther y Cancio
Meliá, Manuel, Derecho penal del enemigo, Madrid, Civitas, 2006, pp. 13-14.
70
Ibidem, pp. 16-17.
71
Ibidem, p. 26.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 23

esa facultad no es absoluta pues está sujeta a límites constitucionales, entre


los que se encuentra el respeto de los derechos humanos.72 Un ejemplo de
ello es la decisión de la SCJN en la que concluyó que la criminalización
absoluta del aborto constituye una violación al derecho al libre desarrollo
de la personalidad.73

Asimismo, en la acción de inconstitucionalidad 91/2019 la SCJN declaró in-


constitucionales tipos penales que sancionaban a personas que por cualquier
medio impidieran o intentaran impedir la realización de obras públicas o
privadas. En ese caso, la SCJN consideró que dichos tipos penales constituían
una limitación desproporcionada al derecho a la protesta social.74

En conclusión, si bien la Suprema Corte reconoce que es constitucionalmente


válido que el legislador restrinja derechos al emitir normas penales, dicha
facultad está limitada por los principios que son propios del garantismo
penal y por el ejercicio de los derechos humanos como el libre desarrollo de
la personalidad y la protesta social.

5. Aplicación de los principios al diseño de la política criminal

Los poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo están llamados a construir


un sistema penal garantista y coherente. Esta obligación corresponde al
Poder Ejecutivo cuando interviene en el diseño de la política criminal. Ahí
participa la Fiscalía General de la República, que, sin ser parte del Poder
Ejecutivo —pues es un órgano constitucional autónomo—, elabora el plan
de persecución penal. Por su parte, el Poder Legislativo tiene una participa-

72
Ponce Núñez, Carlos Gustavo y Kohn Espinosa, Guillermo, op. cit., p. 97 y Acción de Inconstitu-
cionalidad 125/2017 y su acumulada 127/2017. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro Javier Laynez Potisek, 2 de junio de 2020, párrs. 96-97.
73
Acción de Inconstitucionalidad 148/2017. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Luis María Aguilar Morales, 7 de septiembre de 2021.
74
Acción de Inconstitucionalidad 91/2019 y sus acumuladas 92/2019 y 93/2019. Pleno de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación. Ponente: Ministro José Fernando Franco González Salas, 8 de marzo
de 2021.
24 Los problemas actuales de la justicia penal en México

ción decisiva porque tipifica las conductas que serán consideradas delitos y
merecerán penas de cárcel. Para tipificar las conductas, el Legislativo toma
en cuenta los datos que producen ciertas instancias del Poder Ejecutivo, por
ejemplo, las cifras de incidencia delictiva. Sin embargo, el Poder Judicial tiene
la responsabilidad final de revisar que la política criminal confeccionada en
los otros poderes respete los principios del garantismo penal.

En este proceso, lo apropiado es que los tres poderes incorporen el principio


de proporcionalidad de las penas, el principio de lesividad y el principio de
mínima intervención en el ámbito de sus competencias. A su vez, es impe-
rativo que destierren toda idea que castigue a las personas por lo que son
y no por lo que hacen. Es decir, que no permitan que se instale el derecho
penal del enemigo. Si bien éstos no son todos los principios que conforman
al garantismo penal, se menciona esta triada porque justifica, en gran medida,
la idea de un derecho penal mínimo.

Así, es necesaria una revisión de la política criminal que se acerque al modelo


ideal que promueve el garantismo penal, con penas más proporcionales;
que tenga en cuenta que solamente las conductas que afecten derechos o
intereses necesarios o fundamentales merecen ser castigadas penalmente;
que no penalice conductas consideradas riesgosas en lo abstracto; que sólo
acuda al derecho penal habiendo constatado que otras alternativas no sean
eficaces y que no suprima las garantías procesales para perseguir a personas
que se consideran enemigas.

Estos principios deben dibujar el contorno de la deferencia del Poder Ejecutivo


hacia el Poder Legislativo. Esto significa que cuando el Poder Legislativo tipi-
fique como delitos conductas que no lesionan derechos o intereses necesarios
o fundamentales o no agote las alternativas de regular una conducta ilícita
con medios menos lesivos que el derecho penal, el Poder Judicial tendrá
la habilitación de invalidar tales normas. Si bien la doctrina de la Suprema
Corte al respecto es incipiente, ya ha sentado las bases constitucionales de un
derecho penal garantista que coincide con los postulados de la Corte IDH.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 25

La SCJN, por ejemplo, podría darle contenido al principio de proporcio-


nalidad de las penas a la luz de la reforma de derechos humanos de 2011.
Esto se traduce en la incorporación del principio pro persona al análisis de
la proporcionalidad de las penas.75

Si bien la SCJN ha ido limitando cada vez más la facultad del Poder Legislativo
para penalizar conductas a la luz de una serie de principios, no lo ha cuestio-
nado cuando agrava las penas justificándose en el aumento de la incidencia
delictiva. Como ya se decía, no está probado que agravar las penas tenga una
relación con la reducción de los delitos o con el combate a la impunidad. De
este modo, la Suprema Corte puede continuar fortaleciendo los principios
del derecho penal mínimo al analizar las políticas estatales, especialmente
aquéllas que reivindican el populismo penal o punitivo.

II. Principios que sustentan el derecho penal


mínimo desde un enfoque adjetivo

Existen varios principios o garantías penales que fundamentan un sistema


penal garantista —que pugne por un derecho penal mínimo— desde un
enfoque adjetivo o procesal. Entre ellos, los principios del juez competente
y natural, los principios de independencia e imparcialidad, el principio de
contradicción, el principio de inmediación, el derecho de defensa, el dere-
cho a la presunción de inocencia, los derechos a la libertad personal, a la
integridad personal y a la vida privada. Asimismo, el derecho fundamental
a que se excluyan pruebas obtenidas violando derechos humanos.76

Sin embargo, en esta ocasión se profundizará respecto al principio acusa-


torio, dada su importancia esencial en el tránsito de sistemas penales que
atravesó México a partir de la reforma penal de 2008. El principio acusatorio
es clave para defender la idea de un derecho penal mínimo que respete los
derechos humanos.

75
Gutiérrez Ortiz Mena, Alfredo, op. cit., p. 11.
76
Ponce Núñez, Carlos Gustavo y Kohn Espinosa, Guillermo, op. cit.
26 Los problemas actuales de la justicia penal en México

1. Principio acusatorio

La reforma constitucional en materia penal de 2008 modificó el proceso


penal. Dicha reforma implicó el tránsito a un sistema penal acusatorio y
oral en oposición a uno inquisitivo-mixto y predominantemente escrito. La
entrada en vigor del sistema penal acusatorio significó un cambio profundo
en la forma de entender el funcionamiento del sistema penal. Asimismo,
generó expectativas de que podría ayudar a desterrar prácticas ominosas
como la tortura y nocivas como el uso de la prisión preventiva como regla.

El sistema penal acusatorio trajo consigo principios característicos: publici-


dad, contradicción, concentración, continuidad e inmediación. Así quedó
establecido en el nuevo artículo 20 de la Constitución.

En este apartado se expondrán los elementos centrales que distinguen al


sistema penal acusatorio del sistema penal inquisitivo. La doctrina ha abor-
dado el tema y si bien no existen modelos puros es posible encontrar algunas
características que distinguen a cada uno de los modelos de sistema penal.77

Para diferenciar al sistema penal acusatorio del inquisitivo se seguirá el


marco teórico propuesto por Máximo Langer.78 Bajo ese marco, es posible
distinguir entre los sistemas penales acusatorios e inquisitivos como modelos
políticos-normativos.79 Después de ello se utilizará el principio acusatorio
para analizar la prisión preventiva oficiosa y el procedimiento abreviado.

De acuerdo con la Primera Sala de la SCJN, el elemento esencial que caracteriza


al sistema inquisitivo es “la concentración de funciones en una autoridad del
Estado, quien es la encargada de investigar, acusar y juzgar”. Dicho sistema

77
Langer, Máximo, “La dicotomía acusatorio-inquisitivo y la importación de mecanismos procesales
de la tradición jurídica anglosajona. Algunas reflexiones a partir del procedimiento abreviado”, en
Maier, Julio y Bovino, Alberto (comps.), El procedimiento abreviado, Buenos Aires, Editores del Puerto,
2001, p. 105.
78
Ibidem, p. 104.
79
Ponce y Kohn, por ejemplo, eligieron la distinción basada en modelos teóricos o ideales, op. cit.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 27

penal “propugna el amplio protagonismo del juzgador, a quien se confieren


amplias facultades de intervención, para investigar, recabar elementos de
prueba para introducirlos al proceso y determinar la condena del acusado”.80

El sistema penal inquisitivo utiliza el principio de oficiosidad, que afecta la


imparcialidad y objetividad del juzgador. De este modo, el juez actúa como
un órgano de persecución penal y coloca a la persona imputada como objeto
de investigación, carente de ejercicio de defensa adecuada.81

En contrapartida, el sistema procesal penal acusatorio se caracteriza por


la clara división de funciones de los actores esenciales del proceso. La
acusación y el juzgamiento son actividades ejercidas por entes diversos
—fiscalías y juzgados—. Ello se traduce en que la actuación del juzgador
debe ser imparcial y objetiva frente al juicio que someten a su conocimien-
to las partes. El juzgador no tiene un interés en la persecución del delito,
sino en la aplicación de la ley penal en el margen de respeto al principio
de contradicción.82

Para la Primera Sala, el aspecto más importante para distinguir al sistema


penal acusatorio del mixto “recae en la determinación del órgano que ejerce
la acción persecutoria de las acciones criminales y la que juzga el caso”.83

En la nota al pie 19 del precedente aquí referido, la Suprema Corte citó las
características que Luigi Ferrajoli utilizó para distinguir los modelos inqui-
sitivo y acusatorio.84

Según Ferrajoli, en el modelo inquisitivo, el juez procede de oficio a la


búsqueda, recolección y valoración de pruebas. Se llega al juicio después

80
Amparo Directo en Revisión 1603/2011. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro José Ramón Cossío Díaz, 4 de noviembre de 2011, párr. 40.
81
Ibidem, párr. 41.
82
Ibidem, párr. 42.
83
Idem.
84
Ibidem, párr. 44.
28 Los problemas actuales de la justicia penal en México

de una instrucción escrita y secreta de la que están excluidos o limitados la


contradicción y los derechos de la defensa.85

En el modelo acusatorio, se concibe al juez como un sujeto pasivo rígidamente


separado de las partes. Además, el juicio opera como una contienda entre
iguales iniciada por la acusación, a la que corresponde la carga de la prueba.
La parte que acusa se enfrenta a la defensa en un juicio contradictorio, oral
y público, que resolverá el juez según su libre convicción.86

De este modo, la Constitución mexicana establece un sistema penal acusa-


torio como lo señaló explícitamente el artículo 20 constitucional a partir de
la reforma de 2008, si bien ya estaba inserto en el artículo 21.87

Ponce y Kohn expusieron varios casos en los que la SCJN utilizó el princi-
pio.88 Por ejemplo, la Corte se refirió a la ausencia de facultades de los jueces
y juezas penales para reclasificar el delito. También se pronunció sobre la
prohibición para los jueces y las juezas de corregir el escrito de la acusación.
Desde esa base, a continuación, se utilizará dicho principio para revisar su
compatibilidad con la prisión preventiva oficiosa y el procedimiento abreviado.

2. La prisión preventiva oficiosa y el principio acusatorio

En este subapartado se analizará la compatibilidad de la prisión preventiva


oficiosa con el principio acusatorio tomando en cuenta que dicho principio
es fundamental en un sistema penal garantista que propugna por un derecho
penal mínimo.

La prisión preventiva oficiosa está contenida en el artículo 19 constitucional.


Dicha figura es una medida cautelar destinada a evitar que la persona detenida

85
Ferrajoli, Luigi, op. cit., p. 564.
86
Ibidem, p. 564.
87
Ponce Núñez, Carlos Gustavo y Kohn Espinosa, Guillermo, op. cit., p. 127.
88
Ibidem, pp. 128-139.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 29

no impida el desarrollo del procedimiento ni eluda la acción de la justicia.


Sin embargo, es la medida cautelar más gravosa porque implica mantener
en prisión a la persona durante su proceso. Es decir, sin que se haya dictado
una sentencia en su contra.

Por mandato de la Constitución, los juzgados de control deben decretar la


prisión preventiva oficiosamente cuando vinculan a proceso a personas por
cualquiera de los delitos contenidos en el artículo 19 constitucional.

Sin embargo, la prisión preventiva oficiosa vulnera los derechos humanos


a la libertad personal y a la presunción de inocencia. Esa fue la conclusión
de la Corte IDH en los casos Tzompaxtle Tecpile y García Rodríguez vs.
México. Antes y después de las sentencias, la Primera Sala de la SCJN y los
tribunales del Poder Judicial de la Federación han emitido sentencias que
están acotando los alcances de la prisión preventiva oficiosa. Incluso, en la
mitad de los circuitos judiciales del país se está inaplicando la prisión oficiosa
vía suspensión en el amparo. No obstante, también es posible analizar dicha
figura desde otras coordenadas.

La orden constitucional dirigida a jueces y juezas de dictar oficiosamente


la prisión preventiva trastoca el principio acusatorio por las razones que se
explican a continuación.

Primero, porque otorga a la autoridad jurisdiccional de control funciones que


pertenecen a la fiscalía en la acusación. En un sistema penal acusatorio, la
función de la persona juzgadora y de la fiscalía deben estar claramente dife-
renciadas. No obstante, cuando el juzgado opera en conjunto con la fiscalía
para privar de la libertad a una persona durante el proceso sin realizar un
análisis del caso concreto, convierte a la persona en un objeto del proceso
que no tiene derechos.

Segundo, cuando el juzgado de control aplica la prisión preventiva oficiosa


desatiende el principio de imparcialidad, que es una característica que acom-
paña al principio acusatorio. El juzgado actúa como aliado de la fiscalía e
30 Los problemas actuales de la justicia penal en México

impone la medida cautelar más gravosa a la persona imputada. Lo correcto


sería que el juzgado evaluara la petición de la fiscalía y distanciándose de
ella hiciera un análisis ponderado e imparcialmente tomara una decisión
concediendo o negando la solicitud.

Tercero, vulnera el principio de contradicción, que también es propio del prin-


cipio acusatorio. El dictado de la prisión preventiva como ejercicio mecánico
e irreflexivo no permite al juzgado escuchar los argumentos de las partes para
tomar una decisión. Ni siquiera abre un debate sobre la medida cautelar, sino
que impone la prisión preventiva oficiosa en automático.

De esta manera, la prisión preventiva oficiosa implica una negación absoluta


de la esencia misma del sistema penal acusatorio.

3. El procedimiento abreviado y el principio acusatorio

El procedimiento abreviado es un sistema de renuncia al juicio.89 Al optarse


por el procedimiento abreviado, el proceso concluye sin un juicio oral con
la condición de que la persona imputada acepte su culpabilidad a cambio
de una reducción de la pena. El acuerdo que conduce a la celebración del
procedimiento abreviado es negociado fuera de audiencia entre la fiscalía,
la persona imputada y su defensa.90

El procedimiento abreviado solamente puede ser aprobado por un juzgado de


control, pero su intervención es acotada. De acuerdo con la SCJN, el papel de
la autoridad judicial se limita a revisar la congruencia, idoneidad, pertinencia y
suficiencia de los medios de convicción presentados por la fiscalía.91

89
Fair Trials y DragonLab, Condena sin Juicio: procedimiento abreviado e impactos de género en el sistema
penal federal mexicano, 2022, p. 23. Disponible en: «https://www.fairtrials.org/app/uploads/2022/12/
Condena-sin-juicio-ANNEX.pdf». [Consultado el 26 de enero de 2024].
90
Idem.
91
Contradicción de Tesis 56/2016. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, 18 de abril de 2018, p. 25.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 31

La SCJN señaló que el papel del juzgado de control es asegurarse de que la


persona renuncia a su derecho al juicio con pleno conocimiento de lo que
significa. En virtud de ello, no puede entrometerse en un pacto negociado de
quienes es posible presumir racionalidad y que toman decisiones en función
de sus intereses.92

La Corte agregó que no hay nada inherente a la lógica del procedimiento


abreviado que impida suponer que el inculpado ejerce la decisión de aceptarlo
con agencia. Incluso, sostuvo que quien reciente una acusación es “[c]omo
cualquier persona [...] apta para ponderar autónomamente si las obligaciones
[...] son o (o no) compatibles con sus pretensiones”.93

No obstante, bajo algunas posiciones teóricas, el procedimiento abreviado


opera en contra de la lógica del sistema penal acusatorio y tiene caracte-
rísticas del sistema inquisitivo. Como apuntó Langer, los mecanismos de
negociación como el procedimiento abreviado pueden considerarse inqui-
sitivos porque a través de ellos se obtienen admisiones de culpabilidad de
modo coercitivo.94

Bajo ese marco de entendimiento, es posible argumentar que el procedimiento


abreviado es incompatible con un sistema que pretende ser acusatorio tanto
en su diseño normativo como en la práctica. En su diseño, porque el objetivo
del procedimiento abreviado es obtener la confesión de la persona a cambio
de una sentencia condenatoria reducida. Además, cuando la persona acepta
el procedimiento abreviado renuncia a ejercer su derecho al juicio oral. Esa
renuncia trae como consecuencia la extracción de los principios característicos
del sistema penal acusatorio y la desprotección de la persona frente al poder
punitivo del Estado. En la práctica, porque el procedimiento abreviado sucede
en un ambiente de coerción motivado, entre otros factores, por la prisión

92
Acción de Inconstitucionalidad 125/2017 y su acumulada 127/2017. Pleno de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación. Ponente: Ministro Javier Laynez Potisek, 2 de junio de 2020, párr. 73.
93
Idem.
94
Langer, Máximo, op. cit., p. 106.
32 Los problemas actuales de la justicia penal en México

preventiva oficiosa.95 Al menos en el sistema penal federal, la mayoría de


las personas negocian su procedimiento abreviado mientras están en prisión
preventiva. Ese hecho las pone en desventaja frente a la fiscalía —dejando
de lado que de por sí el sistema penal representa el ejercicio del poder pu-
nitivo del Estado que impacta los derechos con mayor intensidad—. Dado
ese contexto, en muchos casos las personas encuentran en el procedimiento
abreviado una forma de obtener su libertad, ya que al recibir una sentencia
reducida pueden alcanzar un beneficio y sustituir los años de prisión por
otras medidas de seguridad.

Si las personas no aceptan el procedimiento abreviado deberán esperar su


proceso detenidas debido a la aplicación de la prisión preventiva oficiosa.
Esto se agrava si se toma en cuenta que la investigación complementaria
puede tomar años —más allá de que el plazo máximo sea de seis meses
según la legislación procesal—.96 Después de concluida la investigación
complementaria y una vez celebrada la audiencia intermedia, las personas
deben esperar a que se asigne una fecha para el juicio en función de la carga
de trabajo de los juzgados. En algunos circuitos judiciales del sistema penal
federal puede tomar hasta dos años.97

Esos factores no permiten que las personas negocien el procedimiento


abreviado con agencia y pueden orillar a personas inocentes a aceptar su
responsabilidad penal por delitos que no cometieron con tal de obtener su
libertad.98

En conclusión, el procedimiento abreviado tanto en su diseño legal como en


su aplicación tiene rasgos que lo hacen incompatible con el sistema penal
acusatorio debido a que no permite que las personas decidan con agencia.

95
Fair Trials y Dragon Lab, op. cit., pp. 32-40.
96
Idem.
97
Ibidem, p. 39.
98
Ibidem, p. 22.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 33

E. Conclusiones

Los postulados del garantismo penal, que se manifiestan en la búsqueda de


un derecho penal mínimo, permiten identificar prácticas autoritarias dentro
del sistema penal. En México, la Constitución contiene un modelo de justicia
penal garantista. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha dotado de
contenido ese modelo con sus sentencias. Para ello, ha acudido al extenso
marco de garantías que ofrece el derecho internacional de los derechos hu-
manos y a la doctrina emanada que recoge los postulados de Luigi Ferrajoli.

Las sentencias de la SCJN, específicamente, han abordado algunos aspectos


sustantivos del modelo penal garantista. Si bien la doctrina al respecto es aún
incipiente, es posible identificar un crecimiento sostenido de los criterios de
la Corte que fortalecen el derecho penal mínimo.

Este artículo dedicó más espacio a los principios sustantivos del sistema
penal de corte garantista. Se revisaron sentencias de la SCJN y de la Corte
IDH que han dotado de contenido a los principios de proporcionalidad de
las penas, lesividad, mínima intervención o ultima ratio y el paradigma del
derecho penal del autor. Se argumentó también en contra del uso de tipos
penales de peligro abstracto, por ser contrarios al principio de lesividad.
Además, se alertó de los peligros que entraña el derecho penal del enemigo
por su incompatibilidad con el paradigma del derecho penal del autor.

A partir de este desarrollo, se sostuvo que pese a la deferencia que el Poder


Judicial debe tener frente al Poder Legislativo, está llamado a controlar el
poder punitivo del Estado como guardián último de la Constitución. En esa
labor, los principios arriba citados son una guía imprescindible para la SCJN.

En una segunda sección, el artículo se refirió al principio acusatorio cla-


sificándolo como un principio adjetivo del sistema penal garantista. Para
ese fin, se expusieron las diferencias entre el sistema penal acusatorio y el
sistema penal inquisitivo. Partiendo de esa base, se señaló que el principio
acusatorio es incompatible con la figura de la prisión preventiva oficiosa.
34 Los problemas actuales de la justicia penal en México

En esencia, porque une la función de la persona juzgadora y de la fiscalía,


afecta la independencia e imparcialidad judicial y vulnera el principio de
contradicción. De este modo, la prisión preventiva oficiosa no puede convivir
con el sistema penal acusatorio

Finalmente, se presentaron algunos argumentos para sostener que el procedi-


miento abreviado podría colisionar con el principio acusatorio en la medida
en que su diseño y aplicación no asegure que las personas imputadas acepten
su responsabilidad penal en igualdad de condiciones, esto es, con agencia.

Frente a discursos desde el poder que pugnan por la reducción de garan-


tías —y que son redituables electoralmente—, el derecho penal mínimo se
erige como un muro para contener el poder punitivo del Estado y proteger
los derechos de las personas. La respuesta para combatir la inseguridad, la
violencia y la impunidad no está en la renuncia a la aspiración de contar con
un modelo de justicia penal garantista.

F. Bibliografía

Libros
Cancio Meliá, Manuel, “De nuevo: ¿‘Derecho penal’ del enemigo?”, en
Jakobs, Günther y Cancio Meliá, Manuel, Derecho Penal del enemigo,
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Tesis de Pleno y Salas de la SCJN


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Semanario Judicial de la Federación, Novena Época, Tomo XXIII,
febrero de 2006, página 6, registro digital: 175844.
Tesis: 1a./J. 19/2014 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la
Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro
4. Tomo I, marzo de 2014, página 374, registro digital: 2005883.
Tesis: 1a./J. 21/2014 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la
Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro
4. Tomo I, marzo de 2014, página 354, registro digital: 2005918.

Sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)


Acción de Inconstitucionalidad 148/2017. Pleno de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, Ponente: Luis María Aguilar Morales, 7 de sep-
tiembre de 2021.
Acción de Inconstitucionalidad 91/2019 y sus acumuladas 92/2019 y
93/2019. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Po-
nente: Ministro José Fernando Franco González Salas, 8 de marzo
de 2021.
Acción de Inconstitucionalidad 51/2018. Pleno de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, Ponente: Ministra Yasmín Esquivel Mossa, 22
de agosto de 2019.
El derecho penal mínimo desde un enfoque de derechos humanos 37

Amparo en Revisión 653/2022. Primera Sala de la Suprema Corte de Jus-


ticia de la Nación. Ponente: Ministro Juan Luis González Alcántara
Carrancá, 5 de julio de 2023.
Amparo en Revisión 585/2020. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación. Ponente: Ministro Juan Luis González Alcántara Carran-
cá, 11 de mayo de 2022.
Amparo Directo en Revisión 532/2019. Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación. Ponente: Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena,
2 de diciembre de 2020.
Acción de Inconstitucionalidad 125/2017 y su acumulada 127/2017. Pleno
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ponente: Ministro Ja-
vier Laynez Potisek, 2 de junio de 2020.
Amparo Directo en Revisión 119/2014. Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación. Ponente: Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz
Mena, 3 de abril de 2019.
Amparo Directo en Revisión 1603/2011. Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, Ponente: Ministro José Ramón Cossío Díaz,
4 de noviembre de 2011.
Amparo Directo en Revisión 1562/2011. Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, Ponente: Ministro José Ramón Cossío Díaz,
24 de octubre de 2011.
Amparo Directo en Revisión 181/2011. Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, Ponente: Ministro Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea, 6 de abril de 2011.
Amparo en Revisión 1370/2005. Primera Sala de la Suprema Corte de Jus-
ticia de la Nación, Ponente: Ministro José Ramón Cossío Díaz, 26 de
octubre de 2005.
Contradicción de Tesis 56/2016. Primera Sala de la Suprema Corte de Jus-
ticia de la Nación, Ponente: Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea,
18 de abril de 2018.
Contradicción de Tesis 298/2014. Primera Sala de la Suprema Corte de Jus-
ticia de la Nación. Ponente: Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena,
18 de noviembre de 2015.
38 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Voto particular del Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena en la Sentencia


recaída a la Acción de Inconstitucionalidad 91/2019 y sus acumula-
das 92/2019 y 93/2019. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, Ponente: Ministro José Fernando Franco González Salas, 8
de marzo de 2021.

Sentencias de tribunales internacionales


Corte IDH. Caso Tzompaxtle Tecpile y Otros vs. México. Excepciones Prelimi-
nares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 7 de noviembre
de 2022, Serie C No. 470.
Corte IDH. Caso Mendoza y otros vs. Argentina. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones. Sentencia de 14 de mayo de 2013. Serie C No.
260.
Corte IDH. Caso Usón Ramírez vs. Venezuela. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de
2009. Serie C No. 207.
Corte IDH. Caso Fermín Ramírez vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Cos-
tas. Sentencia de 20 de junio de 2005. Serie C No. 126.
La persecución penal estratégica
en México

María Novoa Cancela*


*
Estudió Ciencias Políticas y Administración Pública y tiene una especialización en Planificación
del Desarrollo y una maestría en Políticas Públicas por la Universidad Simón Bolívar. Tiene amplia
experiencia en el desarrollo e implementación de proyectos financiados por bancos multilaterales
de desarrollo, así como de organismos de cooperación internacional en temas de justicia, seguridad
pública y derechos humanos.
Sumario: A. Introducción; B. Antecedentes y contexto; C. Principales avances hacia
la persecución penal estratégica en México; D. Recomendaciones y desafíos para
una persecución penal estratégica en México; E. Bibliografía.

A. Introducción

El capítulo presenta un análisis de la persecución penal estratégica en México


con el propósito de aportar una visión general de la situación actual, de sus
principales características en el ámbito federal y en el ámbito de las entidades
federativas, en el marco de la importancia de tener una política pública e
institucional que propicie una efectiva persecución penal de los fenómenos
criminales en el país. En este sentido, en la primera parte se describirán los
principales antecedentes y el contexto que generó la introducción de esta
necesidad en las instituciones de persecución penal. En el segundo apartado
se identificarán y analizarán los principales aspectos y avances en la Fiscalía
General de la República y en algunas fiscalías estatales, como la de Sonora,
Ciudad de México, Zacatecas, Michoacán y Yucatán. En la última parte,
se describirán los desafíos y recomendaciones que de este proceso todavía
existen en México.

B. Antecedentes y contexto

El debate sobre la persecución penal estratégica es relativamente nuevo en Amé-


rica Latina. A raíz del cambio de paradigma que representó la transformación
de los sistemas inquisitivos por sistemas acusatorios se comenzó a repensar

41
42 Los problemas actuales de la justicia penal en México

la persecución penal con la finalidad de generar mecanismos o instrumentos


destinados a dotarla de mayor racionalidad. Esto considera el establecimiento
de sistemas de selectividad penal orientados a generar criterios y reglas de
distribución de los recursos destinados a la persecución del delito.1

En México, el 18 de junio de 2008 se publicó en el Diario Oficial de la Fe-


deración (DOF) el decreto por el que se reformaron y adicionaron diversas
disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
con el cual se inició un proceso de transición de un sistema penal inquisitivo
a un sistema penal acusatorio-adversarial. Se concedió un plazo de ocho
años para su implementación en la Federación y las entidades federativas.2

En el marco de estos esfuerzos, uno de los mayores retos durante este pro-
ceso ha sido la necesidad de fortalecer la procuración de justicia, transfor-
mar sus estructuras, operación y formas de trabajo para la investigación y
persecución de los delitos bajo los estándares del sistema acusatorio. Para
ello, el 10 de febrero de 2014 se publicó en el DOF el decreto por el que
se reforma, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Constitución
Política, el cual estableció que el Ministerio Público Federal se organizaría
en una Fiscalía General de la República (FGR), otorgándole la autonomía
constitucional, personalidad jurídica y patrimonio propio.

Posteriormente, el 14 de diciembre de 2018 fue publicada en el DOF la Ley


Orgánica de la Fiscalía General de la República (LOFGR), resultado de dos
proyectos de ley y mesas de trabajo promovidos por las Comisiones de Justicia
y de Estudios Legislativos de la Cámara de Senadores con participación de
organizaciones de la sociedad civil. Mediante este ordenamiento jurídico, se
dispuso el plan de persecución penal como una herramienta estratégica de

1
Blanco, Rafael et al., “Persecución penal efectiva y estado de derecho. Desafíos y líneas de acción para
América Latina”. Documento de trabajo CEJA, Chile, Centro de Estudios de Justicia de las Américas, 2020,
p. 77. Disponible en: «https://biblioteca.cejamericas.org/bitstream/handle/2015/5660/PUB_PERSE-
CUCI%C3%93NPENALEFECTIVAYESTADODEDERECHO_21sept.pdf?sequence=3&isAllowed=y».
2
Diario Oficial de la Federación, DECRETO por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Secretaría de Gobernación, 2008.
La persecución penal estratégica en México 43

política pública por medio de la cual la FGR define las prioridades institucio-
nales en el ejercicio de la investigación, persecución y acción penal pública.

Asimismo, los artículos transitorios de la LOFGR establecieron criterios generales


para su implementación, encaminados a la ejecución de ciertas acciones que
permitieron la transición de la Procuraduría General de la República (PGR) a
la FGR. Sin embargo, el 22 de enero de 2020, el fiscal general presentó ante
el Congreso de la Unión su informe anual de actividades y propuso expedir la
Ley de la Fiscalía General de la República (LFGR) y con ello abrogar la LOFGR.
Fue aprobada el 20 de mayo de 2021, y, entre otros cambios, sustituye el plan
de persecución penal por el Plan Estratégico de Procuración de Justicia.

Esta reforma del 2014 también tuvo un impacto a nivel nacional porque las
instituciones locales de procuración de justicia llevaron a cabo sus propios
procesos de transición hacia fiscalías. Actualmente, de las 32 procuradurías
estatales existentes, 30 son fiscalías generales de justicia; únicamente faltan
la Procuraduría de Baja California Sur y la del estado de Hidalgo, pero esta
última se encuentra actualmente en su proceso de transición a fiscalía.

Con respecto a la política de persecución penal, estas transiciones de pro-


curadurías a fiscalías establecieron la obligación de su elaboración. Así, por
ejemplo, el artículo 88 de la LFGR establece el Plan Estratégico de Procuración
de Justicia (PEPJ) que sustituye al Plan de Persecución Penal (PPP), instituido
en la derogada LOFGR. El PEPJ se define como un instrumento progra-
mático en el cual se determinarán las estrategias institucionales, objetivos,
metas medibles a corto, mediano y largo plazo, así como las prioridades de
investigación para la eficiencia y eficacia de la persecución penal, partiendo
del análisis y determinación del capital humano y los recursos financieros
disponibles para el adecuado desempeño de la función sustantiva.

El artículo 88 de la LFGR establece que se elaborará una política criminal


basada en el conocimiento profundo del fenómeno delictivo para focalizar
los esfuerzos y recursos en dar respuesta al conflicto penal, la adecuada
atención a la víctima y mejorar el acceso a la justicia.
44 Los problemas actuales de la justicia penal en México

A pesar de estas acciones, en la mayoría de los casos, las transiciones hacia


fiscalías a nivel federal y local han sido nominales o, en ocasiones, parciales,
sin una transformación real de sus estructuras y formas de trabajo. Por lo
tanto, todavía siguen siendo el eslabón más débil del sistema de justicia
penal que ha obstaculizado el acceso a la justicia y de consolidación del
estado de derecho. Aún se observan violaciones sistemáticas a los derechos
humanos y una profunda desconfianza de los ciudadanos hacia las insti-
tuciones de procuración de justicia, que contribuye a que la cifra negra
del país sea muy alta.

Lo anterior es resultado de varios factores. Uno de ellos es que las políticas


públicas en materia de seguridad y justicia en México han carecido de una
perspectiva sistémica e integral que permita la articulación de la actuación,
operación y competencias de las instituciones involucradas, desde la pre-
vención hasta la sanción de los delitos. Es decir, no existe un ejercicio de
articulación de una política criminal, tanto a nivel federal como estatal —que
en la práctica son esfuerzos dispersos sin un planteamiento global de una
política explícita—, coordinada del Estado para enfrentar la criminalidad.
Esto requiere de las diversas instituciones, de la sociedad civil y de la co-
laboración entre ellas. Juntas, deberían producir planteamientos sobre qué
conductas deben ser clasificadas como delitos, las prioridades de agenda
pública, la coordinación que se requiere para la investigación y persecución
de los delitos, entre otros aspectos.

Con base en la política criminal, las fiscalías deben desarrollar sus políticas
de persecución penal. Sin embargo, ante la ausencia de planteamientos
nacionales o locales explícitos, la mayoría de las fiscalías locales y la federal
han elaborado políticas de persecución penal principalmente focalizadas en
la priorización de los delitos y en la definición de los recursos disponibles.
Otro elemento importante en estas definiciones por las fiscalías es la gene-
ración de información sobre los resultados de su desempeño e información
delictiva que permitan retroalimentar la toma de decisiones en la revisión
de estas políticas.
La persecución penal estratégica en México 45

C. Principales avances hacia la persecución penal


estratégica en México

La persecución penal estratégica se constituye desde una política criminal que


tiene como objetivo definir los fenómenos criminales que se van a perseguir.
Esta definición se refiere a dos elementos importantes: i) fenómeno criminal,
que busca la comprensión de la criminalidad con una visión holística que
permita identificar estructuras, patrones, relaciones del fenómeno, así como
elementos de modo, lugar y tiempo en que se llevan a cabo las acciones cri-
minales y ii) análisis criminal, que en la persecución penal estratégica está
representado por el conjunto de herramientas, técnicas y conocimientos
que las fiscalías deben de utilizar para la comprensión de los fenómenos
criminales que se han identificado y decidan perseguir.3

Desde esta perspectiva de política criminal, la persecución penal debe ser


considerada una política pública cuya gestión es responsabilidad exclusiva
del Ministerio Público. Para ello, se requiere el desarrollo de distintas eta-
pas para su diseño e implementación, como un diagnóstico, estrategias de
intervención, definición de objetivos, resultados e indicadores, seguimiento,
evaluación de resultados y medición de impacto. Una vez desarrollada esta
política, es necesario definir una estrategia de priorización, como un meca-
nismo para racionalizar los esfuerzos y recursos de las fiscalías en aquellos
casos de mayor impacto social. Se pretende no investigar todos y cada uno de
los delitos cometidos como casos aislados, sino comprender las estructuras
criminales y su funcionamiento.

A continuación, se destacan algunas referencias de políticas de persecución


penal que han desarrollado algunas Fiscalías Generales de Justicia estata-
les en México, y que podrían considerarse como buenas prácticas por la

3
Binder, Alberto, “La reforma de la justicia penal en América Latina como política de largo plazo”,
en Niño, Catalina (coord.), La reforma a la justicia en América Latina: las lecciones aprendidas, Bogotá,
Friedrich Ebert Stiftung, 2016, p. 170. Disponible en: «https://library.fes.de/pdf-files/bueros/la-se-
guridad/12574.pdf».
46 Los problemas actuales de la justicia penal en México

metodología y herramientas aplicadas, componentes que lo integran y el


resultado logrado.

Cuadro 1. Política de Persecución Penal de la Fiscalía General


del Estado de Zacatecas 2022

Base legal Título tercero, capítulo I. Atribuciones. Ley Orgánica de


la Fiscalía General de Justicia de Zacatecas. “Compete
también, al Ministerio Público, velar por la legalidad y
participar en el diseño, implementación y evaluación de
la política criminal del Estado; así como ejercer las demás
atribuciones que dispongan los ordenamientos jurídicos”.
Metodología • Elaboración de un diagnóstico que consiste en recabar
de intervención todos los insumos necesarios con el objetivo de obtener
información tanto de carácter cuantitativo como
cualitativo que permita comprender cuáles temas deben
ser considerados como prioritarios en la investigación y
persecución de los delitos.
• Definición de objetivos estratégicos, que se conforman
por el marco constitucional, resultados del diagnóstico
y ejes rectores: 1. Eficacia a través de la obtención
de resultados óptimos; 2. Eficiencia a través del uso
racional de los recursos disponibles; 3. Identificación
de los casos de mayor impacto social; 4. Atención
diferenciada a grupos de situación de vulnerabilidad; 5.
Óptima coordinación interinstitucional.
• Activación de sistemas para la persecución penal: modelo
de gestión de casos (tres pisos), modelo de priorización y
comité de seguimiento y evaluación.
Políticas • Contribuir a la construcción de paz en el estado
mediante la identificación y atención prioritaria de los
casos que más afectan a la sociedad zacatecana.
• Proveer atención integral a todas las víctimas tomando
en cuenta las diversas condiciones de vulnerabilidad en
las que puedan encontrarse.
La persecución penal estratégica en México 47

• Contribuir en la construcción de mecanismos para


gestionar la conflictividad para la prevención del delito
y la violencia mediante la coordinación con diversas
instituciones.
• Atender de forma efectiva tanto las formas de
criminalidad más comunes hasta aquellas de mayor
complejidad mediante la clasificación de la carga de
trabajo y la diversificación de las respuestas.
Prioridad 1. Estructuras criminales relacionadas con mercados
delictiva ilícitos (narcomenudeo, robos, extorsión, fraude, y
desaparición de personas).
2. Violencia contra mujeres y niñas (feminicidio, violación
y violencia familiar).
3. Violencias altamente lesivas (homicidio doloso,
secuestro y feminicidio).
4. Violaciones graves a derechos humanos (desaparición
de personas y tortura).

Fuente: Fiscalía General del Estado de Zacatecas, Política de Persecución Penal, México, Fiscalía
General del Estado de Zacatecas, 2020. Disponible en: «https://www.fiscaliazacatecas.gob.mx/
wp-content/uploads/2022/06/Anexo_21_Politica-de-Persecucion-Penal.pdf».

Cuadro 2. Programa de Persecución Penal 2022 de la Fiscalía General


de Justicia de la Ciudad de México

Base legal En el Capítulo tercero de la Ley Orgánica de la Fiscalía


General de Justicia de la Ciudad de México, se establece
que el titular deberá definir el Plan de Política Criminal en
materia de procuración de justicia y, en éste, desglosar el
Programa de Persecución Penal.
Metodología • Desarrolla una evaluación de las políticas y acciones
de intervención realizadas en años anteriores y determina si fueron o
no efectivas, con base en los resultados obtenidos, para
tomar decisiones sobre si se siguen implementando o
requieren ajustes.
48 Los problemas actuales de la justicia penal en México

• Proporciona elementos cualitativos y cuantitativos


para la evaluación y se constituye en una herramienta
que permite generar una consulta ciudadana para
enriquecer ambos instrumentos.
• Derivado de las opiniones y propuestas recibidas de la
consulta pública, el Consejo Ciudadano de la Fiscalía
formula recomendaciones puntuales para retroalimentar el
Plan de Política Criminal y el Programa de Persecución Penal.
Políticas • Consolidación de la Fiscalía de Investigación y Persecución
de los Delitos en Materia de Desaparición Forzada de
Personas y la Desaparición Cometida por Particulares y
Búsqueda de Personas Desaparecidas (FIEIDEPFP).
• Mecanismo para la identificación de personas fallecidas
en calidad de desconocidas.
• Construcción de la paz en las alcaldías Gustavo A.
Madero, Iztapalapa y Venustiano Carranza.
• Unidades Criminalísticas de Proximidad (Investigación
de homicidios).
• Aplicación de criterios de oportunidad.
Prioridad 1. Despojo.
delictiva 2. Robo en diversas modalidades con imputado desconocido.
3. Violencia familiar.
Fuente: Fiscalía General de la Ciudad de México, Plan de Política Criminal, México, Fiscalía
General de la Ciudad de México, 2022. Disponible en: «https://www.congresocdmx.gob.mx/
media/documentos/30d259cc8aa3b58f6ec1a9e4897fc666f421b387.pdf».

Cuadro 3. Política Ciudadana de Persecución Penal de la Fiscalía


General del Estado de Sonora 2022

Base legal El título tercero, capítulo 1 de la Ley Orgánica de la


Fiscalía General del estado de Sonora, sobre las facultades
de la Fiscalía General, establece “Determinar las políticas
para la investigación y persecución de los delitos en el
ámbito local”.
La persecución penal estratégica en México 49

Metodología • Realización de un estudio comparativo de Políticas de


de intervención Persecución Penal en otros países de la región (Chile,
Colombia, Guatemala, El Salvador y Argentina). Con base en
este estudio se determinaron los ejes rectores de la política.
• Diagnóstico participativo con diferentes actores
institucionales (operadores de la fiscalía, Poder Judicial y
Defensoría Pública), ciudadanos y organizaciones sociales
y mesa de seguridad. A partir de este diagnóstico se
caracterizaron los fenómenos delictivos en el estado.
• Determinación de los objetivos de la persecución penal.
Se definen de acuerdo con los ejes estratégicos y el
diagnóstico realizado.
• Establecer sistemas necesarios para la persecución
penal estratégica. Los cambios o ajustes identificados
se integran en tres elementos: modelo de tres pisos,
modelo de priorización y comité de seguimiento y
evaluación de la política.
• Implementación de la Política Ciudadana de
Persecución Penal, mediante la integración del comité
de seguimiento y evaluación.
Políticas • Promover la solución al conflicto que mejor cumpla con
los objetivos del proceso penal, considerando el uso más
eficiente de los recursos disponibles.
• Garantizar que las conductas delictivas que más afectan
a la sociedad tendrán una sanción proporcional a su
impacto en la ciudadanía y al daño ocasionado.
• Debilitar la capacidad financiera de aquellas personas
u organizaciones que lucran mediante actividades
delictivas.
• Obtener una reparación integral para las víctimas de
delitos contra la vida y la libertad, así como aquellos
relacionados con violencia de género y violaciones
graves a derechos humanos.
• Proteger de forma integral a las personas en mayor
grado de vulnerabilidad.
50 Los problemas actuales de la justicia penal en México

• Legitimar el funcionamiento del sistema de justicia penal


frente a la ciudadanía.
Prioridad 1. Estructuras criminales (secuestro, privación ilegal
delictiva de la libertad, extorsión, fraude genérico, fraude de
compraventa de inmuebles, narcomenudeo, robo
a casa de habitación, robo de vehículos, homicidio
doloso y trata de personas).
2. Delitos patrimoniales que afecten el interés público
(robo a casa habitación, robo de vehículos, robo con
violencia, robo simple y atentados contra la seguridad
de la comunidad).
3. Violencia contra mujeres y niñas (homicidio doloso,
feminicidio, violencia familiar, violación, lesiones que
pongan en peligro la vida o causen daño permanente y
trata de personas).
4. Violencias altamente lesivas (homicidio doloso,
feminicidio, lesiones que pongan en peligro la vida o
causen daño permanente).
5. Atención a adolescentes en conflicto con la ley penal
(narcomenudeo, robo a casa habitación, robo de
vehículos, robo con violencia, robo simple y atentados
contra la seguridad de la comunidad).
6. Violaciones graves de derechos humanos (trata de
personas, tortura y desaparición forzada).
Fuente: Fiscalía General del Estado de Sonora, Política Ciudadana de Persecución Penal, México,
Fiscalía General del Estado de Sonora, 2020. Disponible en: «https://fiscalia.sonora.gob.mx/
assets/common/inicio/PPP_Sonora_Impreso_2022.pdf».

Cuadro 4. Plan de Persecución de Delitos de la Fiscalía General


de Justicia del Estado de Michoacán. 2019-2028

Base legal El capítulo XIV, artículo 66, de la Ley Orgánica de la


Fiscalía General de Justicia del Estado de Michoacán
señala: “El Fiscal General elaborará un plan de persecución
de delitos que orientará el ejercicio de sus atribuciones
institucionales con metas a corto, mediano y largo plazo”.
La persecución penal estratégica en México 51

Metodología de • Diagnóstico con perspectiva de violencia en la


intervención ciudadanía de la persecución de delitos desde la óptica
del sistema penal acusatorio bajo dos principios:
despresurización y priorización de los delitos. Así
también, la clasificación de delitos para la priorización
y despresurización a nivel estatal y la priorización
regional de delitos por incidencia delictiva.
• Diagnóstico institucional que establezca debilidades
y amenazas, así como fortalezas y oportunidades. En
el diagnóstico se aplicaron herramientas de análisis
cualitativo, encuestas y consultas.
• Diagnóstico de derechos humanos sobre quejas y
recomendaciones de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos.
• Definición de ejes estratégicos, líneas de acción y
acciones específicas. En particular, sobre la gestión
sustantiva de la fiscalía, derechos humanos, nuevo
modelo de atención inmediata a víctimas y estrategia
de tramitación de casos, modelo de actuación con
perspectiva de género e inclusión y el fortalecimiento
institucional, entre otros.
• Mecanismo de evaluación y seguimiento.
Políticas • Investigación y persecución del delito eficaz, objetiva,
imparcial, expedita y científica.
• Defensa, promoción y garantía de los derechos
humanos.
• Atención inmediata a víctimas y estrategia de
tramitación de casos.
• Perspectiva de género e inclusión.
Prioridad De acuerdo con los criterios de incidencia delictiva
delictiva y delitos de alto impacto (bien jurídico tutelado), se
identificaron los delitos a priorizar siguientes:
1. Homicidio doloso
2. Secuestro
52 Los problemas actuales de la justicia penal en México

3. Robo de vehículo
4. Robo con violencia
5. Feminicidio
6. Delitos contra el ambiente y la fauna
7. Delitos que afecten a víctimas de grupos vulnerables y
los que estén contemplados en leyes generales (mujeres y
menores)
Fuente: Fiscalía General del Estado de Michoacán, Plan de Persecución de Delitos. 2019-2028,
México, Fiscalía General del Estado de Michoacán, 2019. Disponible en: «https://juridico.
fiscaliamichoacan.gob.mx/plataformanormativa/normativa/otros/PLAN%20OK%2029%20
AGO%2019.pdf».

Cuadro 5. Política de Persecución Penal de la Fiscalía General


del Estado de Yucatán 2022

Base legal En el capítulo I. Disposiciones Generales, el artículo


4 sobre Atribuciones de la Fiscalía General del Estado
establece como primera atribución: “coordinar la política
criminal del Gobierno del estado, establecer sus objetivos
y metas, y desarrollar estrategias, programas y acciones
encaminadas a su consecución”.
Metodología de La elaboración de la política de persecución penal se
intervención conceptualizó como un proceso participativo mediante
el diálogo y comprensión de la criminalidad en el estado
en diferentes ámbitos: sociedad civil, sector privado,
academia y medios de comunicación, así como los
operadores de las instituciones de justicia penal.
• Identificación de las principales problemáticas y
posibles soluciones.
• Diagnóstico de la incidencia delictiva y percepción de la
ciudadanía.
• Identificación de retos como fortalecer la confianza
ciudadana, eficiencia y eficacia en el proceso penal,
protección de grupos en situación de vulnerabilidad,
La persecución penal estratégica en México 53

adaptación a los cambios sociales en el estado,


dignificación del trabajo de las y los servidores públicos
de la fiscalía.
• Definición de objetivos estratégicos de la persecución
penal.
• Identificación de temas prioritarios.
• Establecimiento de un sistema para la Persecución Penal
Estratégica.
Políticas • Promover soluciones eficientes, eficaces y oportunas
que tomen en cuenta las necesidades de las víctimas,
los efectos del delito y la protección a las personas en
mayor situación de vulnerabilidad.
• Procurar la reparación del daño, de acuerdo con las
necesidades de las víctimas, con especial énfasis en los
delitos relacionados con la violencia de género y los
cometidos contra niñas, niños y adolescentes.
• Consolidar a la FGEY como una institución
ciudadana que brinda atención de calidad, atenta a
las problemáticas sociales del estado y orientada a
resultados.
• Dar seguimiento al comportamiento de la criminalidad
en Yucatán para planear respuestas estratégicas ante
los fenómenos criminales, con el fin de que Yucatán
se mantenga como referente nacional en materia de
seguridad y justicia penal.
Prioridad • Protección a la vida e integridad de las mujeres
delictiva (violencia familiar, feminicidio, abuso sexual, violación,
lesiones y trata de personas).
• Seguridad para niñas, niños y adolescentes (abuso
sexual, violación, lesiones y trata de personas).
• Atención de violencias potencialmente lesivas
(homicidio, feminicidio y lesiones).
• Prevención de la delincuencia prolífica y emergente
(narcomenudeo, robo y fraude).
54 Los problemas actuales de la justicia penal en México

• Salvaguarda de los derechos humanos (tortura, tratos


crueles, trata de personas y desapariciones).
Fuente: Fiscalía General del Estado de Yucatán, Política de Persecución Penal, México, Fis-
calía General del Estado de Yucatán, 2022. Disponible en: «http://www.fge.yucatan.gob.mx/
uploads/documentos/politica_de_persecucion_penal.pdf».

Los ejemplos anteriormente descritos permiten identificar algunos avances


importantes hacia una persecución penal estratégica en México. Se destacan
los siguientes.

1. La obligatoriedad —presente en los marcos normativos de las instituciones


de procuración de justicia— de establecer políticas de persecución penal
definidas por la fiscalía, que es una herramienta de política criminal, con
lineamientos generales claros y temporalidad definida para su implementación,
propicia el desarrollo de estos ejercicios y en el tiempo podría significar un
impacto positivo en la mejora de la actuación de las fiscalías y una mayor
satisfacción de las necesidades de justicia.

Sin embargo, el solo hecho de su inclusión en las leyes que regulan el fun-
cionamiento, organización y procesos de estas instituciones no implica su
observancia. Por ejemplo, el artículo 88 de la Ley de la Fiscalía General de
la República establece la elaboración del Plan Estratégico de Procuración
de Justicia como un instrumento programático en el cual se determinan las
estrategias institucionales, objetivos, metas, así como las prioridades de in-
vestigación para la eficiencia y eficacia de la persecución penal a nivel federal
cada tres años. Actualmente han pasado casi cuatro años de la vigencia de la
Ley Orgánica y el plan no se ha llevado a cabo.

2. En las metodologías de intervención para la elaboración de las políticas,


las fiscalías están estableciendo la realización de diagnósticos institucionales
y diagnósticos delictivos que permiten la comprensión integral de los fenó-
menos criminales desde enfoques diversos para entender y caracterizar el
crimen, patrones y conexidades.
La persecución penal estratégica en México 55

3. La inclusión de modelos o estrategias de priorización. Esto implica estable-


cer un orden lógico de atención de los casos mediante el establecimiento de
criterios que sirvan como parámetros para focalizar la acción investigativa. La
priorización orienta los recursos técnicos, humanos, materiales, de gestión y
otros hacia estos fenómenos criminales. Esto podría generar la necesidad, al
interior de estas instituciones, de contar con áreas especializadas y una mayor
recopilación y procesamiento de información para el análisis estratégico y el
desarrollo del modelo de priorización.

4. La implementación de las políticas de persecución penal está generando la


necesidad de contar con modelos, sistemas o procesos de gestión de casos más
articulados. El establecimiento del modelo de tres pisos, de las estrategias para
la tramitación de casos y del uso de mecanismos alternativos de solución de
conflictos y salidas alternas o anticipadas implica ir abandonando esquemas
tradicionales de operación basados en el caso por caso y transitar hacia un
enfoque que se oriente en el conocimiento y persecución de la criminalidad
de manera más integral, así como identificar distintas criminalidades de alto
o bajo impacto. Esto podría generar cambios en los modelos de investigación
criminal con la posibilidad de su adaptación y flexibilidad para diferenciarse
de acuerdo con el fenómeno criminal.

5. El acompañamiento de la sociedad civil y otros actores sociales e institu-


cionales durante la elaboración y ejecución de las políticas de persecución
penal es una variable recurrente que se observa en los distintos procesos
identificados en los estados. La participación social mediante diversas formas,
como comités o consejos ciudadanos en etapas distintas del proceso, podría
ayudar en la identificación de necesidades de las personas frente al sistema
de justicia y, en particular, en la procuración de justicia, principalmente,
de los grupos más vulnerables de la sociedad. Esto es muy significativo en
relación con las respuestas diferenciadas, en particular, hacia las víctimas,
familiares y otros usuarios que intervienen en la investigación de los delitos.

6. En las políticas de persecución penal revisadas, los mecanismos de segui-


miento y evaluación están presentes. Se plantean esquemas y estructuras que
56 Los problemas actuales de la justicia penal en México

serán responsables del seguimiento y evaluación de la política. Sin embargo,


aún están ausentes las metas e indicadores a nivel estratégico que nos per-
mitan medir en el tiempo el cumplimiento de los objetivos y estrategias que
se proponen. Esto es particularmente importante en el caso de políticas que
tienen un alcance temporal de mediano y largo plazo, además de la necesidad
de configurar una línea base que permita mediciones más certeras de los
avances en la investigación y persecución de los crímenes.

D. Recomendaciones y desafíos para una persecución penal


estratégica en México

México enfrenta problemas estructurales de violencia y de delincuencia de


bajo y alto impacto social, los cuales demandan cambios importantes en una
persecución penal estratégica. Las medidas de política criminal que hasta
ahora se han ejecutado frente a la delincuencia común u organizada no han
dado respuesta para garantizar la protección de los bienes jurídicos de las
personas. Los fenómenos criminales siguen evolucionando, alcanzan mayor
complejidad y el Estado tiene mayores dificultades en sus medios de control.

Las políticas de seguridad y justicia que han prevalecido esencialmente son


represivas y persecutorias, y, además, están permeadas por la impunidad y
la corrupción, entre ellas podemos mencionar: i) el cambio de nombre de
Procuraduría General de la República a Fiscalía General de la República, sin
una transformación real de su funcionamiento, ii) la creación de la Guardia
Nacional, integrada por miembros de las fuerzas armadas, iii) la reforma del
artículo 19 constitucional, que aumenta los delitos de prisión preventiva
oficiosa, apoyada en el llamado derecho penal del enemigo. Estas políticas
han propiciado el aumento de la violencia en el país.

En este sentido, se requiere de políticas que ofrezcan diversas alternativas,


coherentes en sí mismas. Frente a las delincuencias debe generarse una po-
lítica general integral que abarque la prevención del delito e intervenciones
tempranas; la procuración y administración de justicia, orientadas por criterios
homologados y objetivos comunes. Actualmente, las políticas de persecución
La persecución penal estratégica en México 57

penal reflejan el establecimiento de modelos o sistemas de gestión como el


modelo de tres pisos, las oficinas de tramitación masiva de casos, unidades
de investigación con imputados desconocidos, órganos especializados en
mecanismos de solución de conflictos, activación de salidas alternas y de
terminación temprana, además de las unidades de investigación criminal
especializadas.

Es así como el enfoque de la persecución penal estratégica pretende abandonar


el abordaje del caso por caso por herramientas estratégicas de investigación y
persecución que identifiquen estructuras y patrones criminales. La orientación
no se centra solamente en llevar cada caso hacia su judicialización, sino en
comprender los fenómenos criminales y establecer estrategias preventivas
de contención y de sanción. La persecución estratégica se soporta en instru-
mentos de clasificación, priorización y atención diferenciada enfocada a la
eficacia operativa y el uso óptimo de los recursos escasos.

Por ello, uno de los principales desafíos en las instituciones de procuración


de justicia en México es la permanencia de la intervención del caso por caso,
que privilegia el análisis del delito sin comprender la lógica de los fenómenos
criminales. Esta forma de actuar por los operadores tiende a la fragmenta-
ción de los esfuerzos, la no construcción de inteligencia y preserva el foco
centrado en la gestión del caso aislado. Es ahí donde la persecución penal
estratégica pretende superar las miradas coyunturales que han demostrado
poco impacto en la reducción de la criminalidad, y avanzar en el análisis
criminal estratégico que aborde el fenómeno criminal y del impacto en la
disminución de los delitos.

Otro aspecto importante en el contexto mexicano para desarrollar una


persecución penal estratégica es la necesidad de realizar una delimitación
de los distintos tipos de criminalidad cuya persecución es competencia de
la Federación, con el propósito de dar una respuesta más adecuada a cada
tipo. Esto plantea un gran desafío de que las políticas de persecución penal
y sus prioridades federales y estatales deban ser articuladas para garantizar
una respuesta coordinada y adecuada a los fenómenos criminales. Esto mis-
58 Los problemas actuales de la justicia penal en México

mo debe de ocurrir a nivel de los estados. La flexibilidad de las políticas es


fundamental para no limitarse sólo al alcance territorial del Estado.

Igualmente, las características del contexto de México plantean el desafío


de la coordinación y colaboración interinstitucional de interoperabilidad a
nivel nacional federal y estatal, que implicaría la implementación de me-
canismos efectivos que propicien espacios de intercambio de información,
de planificación estratégica conjunta y de seguimiento y evaluación de la
procuración de justicia.

E. Bibliografía

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política de largo plazo”, en Niño, Catalina (coord.), La reforma a la
justicia en América Latina: las lecciones aprendidas, Bogotá, Friedrich
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La persecución penal estratégica en México 59

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tegica-policy-brief-001/».
Debido proceso en el sistema
penal acusatorio

Ricardo Ojeda Bohórquez*


*
Integrante del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito.
Sumario: A. Introducción; B. Debido proceso; I. Concepto; II. Debido proceso como
derecho humano; III. Características (principios y derechos); 1. Formalidades esen-
ciales del procedimiento; 2. Principio de igualdad procesal; 3. Defensa adecuada;
4. Reglas de actuación; 5. Límite al poder punitivo del Estado; C. Sistema penal
acusatorio; I. Reforma de 2008; II. Código Nacional de Procedimientos Penales;
D. Debido proceso en el sistema actual; E. Problemáticas actuales identificadas; I.
Problemáticas operativas; II. Problemas sistemáticos; III. Problemáticas sociales;
F. Conclusiones y propuestas; G. Bibliografía.

A. Introducción

A casi 16 años de la reforma constitucional en materia penal de 2008, la


impartición y procuración de justicia en México ha vivido cambios trascenden-
tales. Esta reforma respondió a la necesidad de un cambio sustancial dentro
del sistema penal, y reconoció temas de suma importancia que, con este
nuevo esquema, harían más efectiva la procuración e impartición de justicia.

Ha sido el tiempo el que ha dejado claro que para mejorar el sistema y


encaminarlo a su objetivo precisa de una continua evaluación y cambios
específicos que atiendan a la realidad jurídico-social y a las necesidades que
el mismo sistema ha expuesto.

Como operador jurídico, considero que siempre es un buen momento para


analizar (y cuestionar) los avances que ha significado la consolidación del
sistema penal acusatorio en México, lo que implica, necesariamente, reco-
nocer los desafíos a los que nos enfrentamos cada día, y la forma en la que
podemos dirigirlo a sus metas.

63
64 Los problemas actuales de la justicia penal en México

El presente artículo se desarrolla dentro de la obra Los problemas actuales de


la justicia penal en México, que se realiza en el marco del IX Congreso Inter-
nacional de Derecho Constitucional del Centro de Estudios Constitucionales
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Por lo tanto, se busca invitar a
un diálogo con algunos de los problemas que he identificado y que a conti-
nuación expondré, relativos al tema que tengo el honor de desarrollar, esto
es, el debido proceso en el sistema penal acusatorio.

Este texto se realiza desde un enfoque de derechos humanos pues, como


es bien sabido, éstos son un eje rector en el sistema de justicia mexicano.
Además, en cumplimiento al mandato constitucional del artículo primero,
será una línea que guíe el presente trabajo.

Comenzaremos con algunas aproximaciones al concepto de debido proceso,


abordándolo como un derecho humano reconocido en la Constitución y los
antecedentes legislativos que han evidenciado su evolución. Considero que,
para identificar problemáticas actuales, es menester percibir a qué atiende el
debido proceso en el sistema penal acusatorio, esto es, cómo se materializa y
sus implicaciones, por lo que expondré brevemente el contexto del sistema
penal acusatorio a partir de la reforma de 2008 para verificar la incidencia
del debido proceso en el sistema penal actual.

En este momento tendremos elementos suficientes para que exponga algu-


nas problemáticas a las que, como personas juzgadoras, nos enfrentamos al
momento de impartir justicia.

Es bien sabido que un reto que continúa presente es el de la homologación


de normas tanto en la Constitución como en el código procesal. En ocasiones,
es esa disrupción la que representa un problema al momento de impartir
justicia, sobre todo en temas relativos a la privación de la libertad, como la
prisión preventiva o las órdenes de aprehensión.

Otro problema, y que la Suprema Corte ha visibilizado a través de diversas


jurisprudencias, es el que representa el debido proceso tratándose de gru-
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 65

pos en situación de vulnerabilidad y que, a pesar de existir disposiciones al


respecto, sigue representando un reto en la realidad.

Finalmente, compartiré mis conclusiones esperando que quien lea este artículo
participe del diálogo y propuestas, para entonces sí lograr que algún día en
todo proceso penal se esclarezcan los hechos, se proteja al inocente, se san-
cione al culpable y se reparen los daños causados por el delito a las víctimas.

B. Debido proceso

Al hablar de debido proceso, podemos referirnos a distintas ideas de proceso


tanto jurídicas (v. g., legislativo) como no jurídicas (v. g., físico, biológico,
químico, etc.) por lo que primero debemos precisar a qué nos queremos
referir con dicha acepción.1 Para abordarlo con relación al sistema penal
acusatorio, lo consideraremos desde el punto de vista jurisdiccional, es decir,
el debido proceso legal.

I. Concepto

Para una primera aproximación al concepto de debido proceso legal, en el


Diccionario jurídico de la Universidad Nacional Autónoma de México encon-
tramos que es el conjunto de condiciones y requisitos de carácter jurídico y
procesal que son necesarios para poder afectar legalmente los derechos de los
gobernados.2 Asimismo, dicha conceptualización nos remite a los artículos
13, 14 y 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
numerales en donde se encuentran contemplados los lineamientos esenciales
del debido proceso.

La idea de incorporar el debido proceso legal a la Constitución, entendido


como un proceso previo en que se cumplan determinadas condiciones ma-

1
Dorantes Tamayo, Luis Alfonso, Teoría del proceso, 6ª ed., México, Porrúa, 1998, p. 255.
2
Fix Zamudio, Héctor, “Debido proceso legal”, en Enciclopedia Jurídica Mexicana, tomo III, México,
UNAM-Porrúa, 2002, pp. 14-28.
66 Los problemas actuales de la justicia penal en México

teriales y procesales, nos dice Héctor Fix Zamudio, fue el resultado de la


conjunción de la tradición jurídica hispánica con la angloamericana. Por un
lado, del principio de que “toda persona debía ser oída y vencida en juicio”,3
y, por otro lado, de lo que expresamente señalaban las enmiendas V y XIV
de la Constitución Federal de Estados Unidos,4 siendo ésta última la fuente
de donde proviene la terminología dada a este derecho fundamental.

El resultado de tal fusión permitió considerar al debido proceso tanto


en un aspecto formal como en uno material y que ha estado presente en
la legislación mexicana desde la Constitución de Cádiz en 1812 hasta la
Constitución de 1857, siendo considerado como eje fundamental el prin-
cipio de que “ninguno puede ser juzgado ni sentenciado sino después de
ser oído legalmente”.

A pesar de haber estado vigente en gran parte de la historia jurídica mexica-


na, la forma en que ha sido abordado y materializado en las distintas épocas
responde a un desarrollo que, considero, ha evolucionado en función de los
distintos avances jurídicos epistemológicos, de tal forma que actualmente
es necesario apuntar a los criterios que tanto la Suprema Corte de Justicia
de la Nación como la Corte Interamericana de Derechos Humanos han es-
tablecido al respecto.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos señaló que en el artículo 8


de la Convención Americana sobre Derechos Humanos el debido proceso es
una garantía judicial. Sin embargo, no se consagra en dicho artículo como
un medio de esa naturaleza —garantía— en sentido estricto, sino más bien
el conjunto de requisitos mínimos que deben observarse en las instancias
procesales de cada Estado.5

3
Idem.
4
Al respecto, la enmienda V, relativa al procedimiento penal, ratificada en 1791, y la enmienda XIV,
que incluye el tema de debido proceso y protección igualitaria; presentada el 13 de junio de 1866,
ratificada el 9 de julio de 1868.
5
Corte IDH. Garantías judiciales en estados de emergencia. Opinión Consultiva OC-9/87 de 6 de octubre
de 1987. Serie A No. 9.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 67

En ese sentido, la Corte Interamericana ha destacado que el debido proceso


se refiere a las “condiciones que deben cumplirse para asegurar la adecuada
defensa de aquéllos cuyos derechos u obligaciones están bajo consideración
judicial”, de modo tal que “las personas estén en condiciones de defender
adecuadamente sus derechos ante cualquier tipo de acto del Estado que pueda
afectarlos”, lo que constituye un límite infranqueable a la discrecionalidad
del poder público en cualquier materia.

Ahora bien, en el ámbito nacional, como lo hemos apuntado, el derecho al


debido proceso ha sido parte de la historia jurídica mexicana, por lo que, al
estar reconocido en la Constitución y en el ámbito internacional, conforma
parte del parámetro de control de regularidad constitucional. Asimismo,
cuenta con garantías de protección, y al respecto la Suprema Corte de Justicia
de la Nación se ha pronunciado en diversos precedentes.

Una conceptualización que realiza nuestro más alto tribunal es que el debido
proceso es el “conjunto de requisitos que deben observarse en (todas) las
instancias procesales con la finalidad de que las personas estén en condicio-
nes de defender adecuadamente sus derechos ante cualquier acto del Estado
que pueda afectarlos”.6

Al hablar de todas las instancias procesales, observamos lo que al respecto


la Suprema Corte también ha dicho en la jurisprudencia DERECHO DE
ACCESO EFECTIVO A LA JUSTICIA. ETAPAS Y DERECHOS QUE LE CO-
RRESPONDEN,7 de modo que el acceso a la tutela jurisdiccional (íntimamente
relacionado con el debido proceso) es definido como aquél derecho público
subjetivo que toda persona tiene, dentro de los plazos y términos que fijen
las leyes, para acceder de manera expedita a tribunales independientes e
imparciales a plantear una pretensión o a defenderse de ella, con el fin de

6
Tesis: 1ª./J. 29/2023 (11ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 23, Tomo
II, marzo de 2023, página 1857, registro digital: 2026079.
7
Tesis: 1a./J. 103/2017 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 48, Tomo
I, noviembre de 2017, página 151, registro digital: 2015591.
68 Los problemas actuales de la justicia penal en México

que, a través de un proceso en el que se respeten ciertas formalidades, se


decida sobre las pretensiones planteadas y, en su caso, se ejecute tal decisión.

Al respecto, señala las tres etapas que comprende este derecho: la primera es
una previa al juicio, a la que corresponde el derecho de acceso a la jurisdic-
ción; la segunda, una etapa judicial a la que concierne el derecho al debido
proceso en sentido estricto, y una última etapa posterior al juicio, relativa a
la eficacia de la resolución emitida.

Para la verificación del debido proceso, la Corte indica que su cumplimiento


requiere de las formalidades esenciales del procedimiento que se materializan
en el acceso a la justicia no sólo en un sentido formal, sino en un sentido
que reconozca y resuelva los factores de desigualdad real de los justiciables
y permita el desarrollo de un juicio justo para asegurar una solución justa.

Asimismo, destaca que una modalidad específica de este derecho es el


principio de igualdad procesal,8 en su doble aspecto. Esto es, nivelando las
oportunidades para ambas partes y, segundo, una regla de actuación de la
persona juzgadora, la cual, al dirigir el proceso, conducirá las actuaciones y
verificará la justicia de las pretensiones planteadas.

Cabe mencionar que al señalarse la igualdad procesal, no se refiere a ésta en


términos de igualdad aritmética o simétrica (exactitud numérica de derechos
y cargas para cada una de las partes), sino que se hace alusión a una razonable
igualdad de posibilidades en el ejercicio de cada una de las pretensiones de
las partes para no generar así una posición sustancialmente (des)ventajosa
para alguna de ellas.

Entender lo anterior es de suma importancia, ya que ello abre la posibilidad


de que se actualicen pequeñas desigualdades (en sentido estricto), sin que
ello implique que se quebrante el principio de igualdad. Es decir, estamos

8
Amparo Directo en Revisión 308/2017, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro José Ramón Cossío Díaz, 7 de marzo de 2018.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 69

hablando de la puerta por la que se vislumbran los llamados criterios de


perspectiva, de los cuales hablaremos más adelante y que tienen por objeto
volver más eficiente y accesible el derecho al debido proceso.

II. Debido proceso como derecho humano

Hemos señalado brevemente lo que se ha conceptualizado del derecho al


debido proceso tanto en el ámbito internacional como nacional, lo cual nos
ha acercado a la idea de esta prerrogativa cuya noción se encuentra muy
presente en todo el quehacer legal.

Tomando en cuenta el carácter evolutivo de los derechos humanos y la lu-


cha por su reconocimiento a lo largo de la historia, podemos pensar en el
debido proceso como un derecho legal, pero que va más allá, adquiriendo
el carácter de humano. Es decir, forma parte del “conjunto de bienes indis-
pensables que posibilitan la elección y materialización de los planes de vida
que se proponen las personas; aquellos que, en esencia, nos permiten vivir
con dignidad y desarrollarnos integralmente”.9

Lo anterior es evidente, al tomar en cuenta que una de las directrices del


debido proceso, y que ha apuntado la Suprema Corte de Justicia de la
Nación como lo hemos visto, es el de fijar un límite frente al poder del
Estado, estableciendo formas de acceso para la persona gobernada, pero
también reglas de actuación para quien está a cargo del proceso. De ahí
que ésa será la premisa con la que continuaremos abordando este ensayo.

Es así que —en mi opinión— el debido proceso es un conjunto de derechos


y principios que tienen como objeto la correcta impartición de justicia bajo la
tutela de la autoridad que conducirá el proceso, estableciéndose para ello la

9
Suprema Corte de Justicia de la Nación, “Los Derechos Humanos y la SCJN”. Disponible en: «https://
www.scjn.gob.mx/derechos-humanos/los-derechos-humanos-y-la-SCJN#:~:text=Los%20derechos%20
humanos%20son%20el,con%20dignidad%20y%20desarrollarnos%20integralmente». [Consultado el
30 de noviembre de 2023].
70 Los problemas actuales de la justicia penal en México

forma de acceder a la misma y también los límites para que sean respetados
los derechos de las partes, obteniendo con ello una resolución justa.

III. Características (principios y derechos)

De la propuesta señalada, tenemos que para que el derecho al debido proceso


pueda ser efectivo, en cuanto a la correcta impartición de justicia y el respeto
a los derechos de las partes, prescinde de guías y pautas cuya observancia
conduce a que la persona garante del proceso logre llegar a una solución justa.

Sin embargo, surge la pregunta sobre cuáles son esos componentes, es decir,
cuáles son los derechos y principios con los que se conforma y permiten
que cumpla su objetivo.

Al principio de este artículo, señalamos que el derecho al debido proceso


está enunciado en los artículos 13, 14 y 16, relacionados con los artículos
17, 18, 19, 20 y 21 de la Constitución. De dichos numerales se desprenden
los siguientes elementos: la prohibición de ser juzgado por leyes privativas
o por tribunales especiales; la subsistencia del fuero militar frente al juicio
civil; la prohibición de la aplicación con efecto retroactivo de la ley en per-
juicio; un juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos; el
cumplimiento de las “formalidades esenciales del procedimiento” y que las
leyes sean expedidas con anterioridad al hecho.

De igual forma, contiene la prohibición en materia penal de imponer penas por


simple analogía y aún por mayoría de razón, pues las mismas deben ser decretadas
por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata. Solamente en materia
civil podrán ser impuestas conforme a la letra o a la interpretación jurídica de la
ley o a falta de ésta, fundadas en los principios generales del derecho.

En cuanto a las reglas del procedimiento penal, la Constitución establece


una serie de pautas, desde la detención del imputado, la ratificación de esa
detención, el auto de vinculación a proceso, la prisión preventiva o medida
cautelar impuesta, hasta el cumplimiento cabal de cada una de las etapas del
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 71

proceso: investigación, la etapa intermedia y la de juicio, así como el dictado


de la sentencia y su ejecución.

Como lo señalamos, estudiaremos el debido proceso en su carácter de de-


recho humano, de forma tal que su esencia (contenido) no se restringe a lo
que señala la norma nacional, sino que se suma lo que han desarrollado las
convenciones internacionales y lo que también ha ahondado la jurispru-
dencia al respecto.

En ese sentido, como punto de partida, tenemos elementos en común como


las formalidades esenciales del procedimiento, pero también rasgos como
el principio de igualdad procesal, la defensa adecuada, el límite al poder
punitivo del Estado y las reglas de actuación para las personas juzgadoras.

A continuación, mencionaremos brevemente a qué se refieren cada uno de


estos componentes.

1. Formalidades esenciales del procedimiento

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado que como formalidades


esenciales del procedimiento se refiere a: “[r]espetar la garantía de audiencia y
sus componentes elementales, como lo es la oportunidad de ofrecer y desahogar
pruebas, previo al dictado de la resolución respectiva”.10

En cuanto a su finalidad y complementando lo que es la garantía de audiencia,


nos dice que es permitir que los gobernados desplieguen sus defensas antes
de que las autoridades modifiquen en forma definitiva su esfera.

De este modo, dentro de los requisitos para garantizar estas defensas, se


encuentran actos como la notificación de inicio de procedimiento y sus
consecuencias; la oportunidad de ofrecer y desahogar pruebas en que se

10
Amparo Directo en Revisión 1769/2017, Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Alberto Pérez Dayán, 9 de agosto de 2017.
72 Los problemas actuales de la justicia penal en México

finquen las pretensiones de las partes; la oportunidad de alegar y el dictado


de una resolución que dirima las cuestiones debatidas.11

2. Igualdad procesal

El principio de igualdad procesal parte de la regla general de igualdad de las


personas ante la ley. Como elemento del debido proceso, tiene por objeto no
sólo suprimir cualquier tipo de discriminación, sino además permitir a los
justiciables acceder a los órganos jurisdiccionales para defender sus intereses
de forma efectiva, en condiciones de igualdad procesal, es decir, mismo trato
e idéntica oportunidad para conducirse en el proceso. Para ello, requiere del
equilibrio de los sujetos procesales, pues debe existir igualdad de condicio-
nes procesales para que ninguna persona quede en estado de indefensión.12

La observancia al principio de igualdad procesal exige además que durante


el proceso la autoridad esté obligada a proporcionar a las partes un trato
digno en igualdad de circunstancias. Esto es, la imparcialidad con que las
personas juzgadoras deben conducirse en cada una de las etapas del proceso,
de modo que no se privilegie a ningún sujeto en cualquier actuación, ni se
proporcionen ventajas indebidas.13

Al referirnos a ventajas indebidas, debemos recordar lo que mencionamos


sobre la igualdad en términos aritméticos o simétricos. Al respecto, señalamos
que la igualdad procesal se refiere a igualdad de posibilidades en el ejercicio
de cada una de las pretensiones de las partes, para no generar así una posición
sustancialmente (des)ventajosa para alguna de ellas, lo cual cobra relevancia
al hablar, por ejemplo, de las categorías sospechosas.

11
Tesis: P./J. 47/95, Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial de la
Federación, Novena Época, Tomo II, diciembre de 1995, página 133, registro digital: 200234.
12
Tesis: 1a./J. 141/2011 (9a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Ju-
dicial de la Federación, Décima Época, Libro III, Tomo 3, diciembre de 2011, página 2103, registro
digital: 160513.
13
Amparo en Revisión 211/2019, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Norma Lucía Piña Hernández, 14 de agosto de 2019.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 73

Esta igualdad de posibilidades se sustenta en la idea de los llamados ajustes


razonables. Éstos son aquellas modificaciones y adaptaciones necesarias y
adecuadas que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando
se requiera, en un caso particular, garantizar a las personas el goce o ejercicio
de todos sus derechos humanos y libertades fundamentales.14 Lo anterior,
en igualdad de condiciones con las demás partes en el proceso. Es decir,
para garantizar la igualdad procesal, las y los operadores del sistema deben
reconocer la solución a los factores de desigualdad real de los justiciables,
para el desarrollo de un juicio justo.15

3. Defensa adecuada

Por lo que hace a la defensa adecuada, la Corte mencionó que la efectividad


de los instrumentos jurisdiccionales —hablando del derecho a la tutela ju-
dicial—, depende de que las autoridades velen por la protección de ciertas
formalidades esenciales16 que, una vez satisfechas, logran el debido proceso.

Esto es, las autoridades deben vigilar que durante la substanciación de los
mecanismos jurisdiccionales, se garanticen ciertas condiciones mínimas
necesarias para que las personas estén en posibilidad real de defender sus
derechos frente a otros y frente al Estado. Esto constituye el objeto de pro-
tección del derecho de defensa adecuada, y su objetivo es garantizar que las
partes puedan participar en las distintas etapas de un procedimiento, con
todos los elementos necesarios para defender sus pretensiones.17

14
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Organización de las Naciones
Unidas, 2006.
15
Tesis: 1ª./J. 29/2023 (11ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro
23, Tomo II, marzo de 2023, página 1857, registro digital: 2026079.
16
Amparo en Revisión 4374/2018, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Norma Lucía Piña Hernández, 15 de mayo de 2019.
17
Amparo en Revisión 2226/2009 y Amparo Directo en Revisión 1928/2012, ambos de la Primera
Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, siendo ponente en el primero el Ministro Juan N.
Silva Meza, resuelto el 24 de febrero de 2010, y en el segundo, el Ministro Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea, resuelto el 29 de agosto de 2012.
74 Los problemas actuales de la justicia penal en México

La defensa adecuada adquiere una importancia preponderante porque, ade-


más de permitir la consecución de las pretensiones planteadas, establece un
límite a la potestad punitiva del Estado.18 Es decir, representa un derecho
instrumental que garantiza que el poder punitivo del Estado se despliegue a
través de un conjunto de actuaciones que permitan a las personas defender
sus intereses en situación de igualdad, obteniendo con ello una sentencia
justa que cumpla con los requisitos establecidos en las leyes.

Este derecho se materializa con el acompañamiento de una persona abogada


que esté en condiciones de apreciar jurídicamente lo conveniente para la
persona, que le proporcione la asesoría técnica necesaria y efectiva. La persona
abogada debe actuar con diligencia y representar los intereses de la persona
sometida a proceso, tanto en un aspecto formal, como en uno material.19
Asimismo, velará para que el procedimiento se conduzca conforme a derecho.

4. Reglas de actuación

Por regla general, todas las personas tienen el derecho de acceder a la justicia.
En ese sentido, cada una de las autoridades en el ámbito de sus competen-
cias está obligada a seguir ciertas pautas, siendo fundamental la consagrada
en el artículo 1° de la Constitución, esto es: promover, respetar, proteger
y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de
universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.

Ahora bien, las propias normas han establecido directrices para garantizar
la eficacia de cada uno de los procesos y son ellas las que en un primer
momento guiarán la actuación de las partes intervinientes. En ese sentido,
se debe rescatar lo que recientemente la Suprema Corte de Justicia de la

18
Tesis: 1a./J. 11/2014 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro
3, Tomo I, febrero de 2014, página 396, registro digital: 2005716.
19
Tesis: 1a. CCCXXVIII/2015 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época,
Libro 24, Tomo I, noviembre de 2015, página 966, registro digital: 2010350; así como en la diversa
Tesis: 1a./J. 26/2015 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 18,
Tomo I, mayo de 2015, página 240, registro digital: 2009005.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 75

Nación ha establecido en la jurisprudencia PRINCIPIO DE IGUALDAD


PROCESAL. SUS ALCANCES Y FUNDAMENTOS.20 En esa tesis, al hablar
del principio de igualdad procesal, señala, como lo adelantamos, que ésta
exige una razonable igualdad de posibilidades en el ejercicio de cada una
de las pretensiones de las partes, y que a su vez, se erige como una regla de
actuación de la persona juzgadora, reconociéndole el carácter de “director
del proceso”. Al respecto, señala que la persona juzgadora debe mantener,
en lo posible, esa igualdad al conducir las actuaciones, siendo la justicia de
las pretensiones la que determine su actuar.

En este tópico es relevante aludir a lo que la diversa tesis PRINCIPIO DISPO-


SITIVO. SU ALCANCE FRENTE AL JUZGADOR COMO DIRECTOR DEL
PROCESO21 señala, al establecer que la persona juzgadora no debe ser un ente
totalmente pasivo. Si bien la iniciación del proceso y su impulso está en manos
de los contendientes (por regla general), no se soslaya que como director del
proceso la persona juzgadora no sólo debe vigilar las reglas procesales, sino que
además cuenta con obligaciones, tales como seguir el orden establecido en la
legislación para desarrollar el proceso y estar al pendiente de las peticiones de
las partes, a fin de dar una respuesta oportuna y congruente en todo momento.

De este modo, corresponde también a las autoridades que intervienen en


el procedimiento emprender las acciones y verificar que existan las condi-
ciones necesarias para garantizar la igualdad de las partes sobre la base de
la equidad en el ejercicio de sus derechos, previstos en la Constitución, los
tratados internacionales y las leyes que de ellos emanen.22

En suma, si consideramos lo apuntado previamente en este ensayo, otra


regla de actuación que vuelve más efectivo el derecho al debido proceso es

20
Tesis: 1ª./J. 29/2023 (11ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro
23, Tomo II, marzo de 2023, página 1857, registro digital: 2026079.
21
Tesis: 1a. CCVII/2013 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Décima Época, Libro
XXII, Tomo I, julio de 2013, página 567, registro digital: 2004059.
22
Amparo en Revisión 211/2019, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Norma Lucía Piña Hernández, 14 de agosto de 2019.
76 Los problemas actuales de la justicia penal en México

atender e implementar los protocolos y manuales de actuación que la SCJN


ha elaborado como medida para hacer frente a la situación desventajosa en
la que se encuentran, por ejemplo, la población LGBTTTIQ+, los pueblos y
comunidades indígenas y afromexicanas, las personas migrantes, las mujeres
y los infantes, entre otros.

Dicha medida tiene como finalidad orientar a las personas juzgadoras sobre
las particularidades, principios y estándares que deben observar cuando
resuelven casos en los que se ven involucradas personas de determinados
colectivos sociales; o bien, en aquellos asuntos que se refieren a hechos como
la tortura y malos tratos o la implementación de proyectos de desarrollo e
infraestructura. Su fin último es garantizar que todas las personas accedan
a la justicia en forma plena y en condiciones de igualdad.23

5. Límite al poder punitivo del Estado

Siguiendo con la propuesta planteada, al ser el debido proceso legal un de-


recho humano, supone, en principio, un límite frente a las actuaciones del
poder público. No es desconocido que parte de las premisas básicas sobre
las que se ha construido la idea de los derechos humanos, y que tienen gran
influencia en los sistemas jurídicos contemporáneos, es, que surgen como
consecuencia de las exigencias de limitar el poder público, representando
éste la principal amenaza a la igualdad.24

La modernidad ha permitido el desarrollo de nuevas teorías, de las cuales


algunas apuntan a que el poder público no es la única ni la principal amenaza
para los derechos humanos. En ese sentido, dejaremos de lado este debate
(que bien podría ser objeto de diverso artículo) y consideraremos de manera

23
Suprema Corte de Justicia de la Nación, “Protocolos de actuación”. Disponible en: «https://www.
scjn.gob.mx/derechos-humanos/protocolos-de-actuacion».
24
Asúnsolo Morales, Carlos R., “Los derechos humanos como límites al poder económico en el con-
texto de globalización”, en Anuario de Derecho Constitucional Latinoamericano. XXIII, Bogotá, Konrad
Adenauer Stiftung, 2017, pp. 21-37.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 77

enunciativa, más no limitativa, que el derecho al debido proceso constituye


un límite al poder punitivo del Estado.

Sostenemos lo anterior en virtud de que, en principio, es justamente frente


al Estado donde se dirimen los procesos legales en este país. En ese sentido,
el legislador previó las reglas de actuación, que, junto con el desarrollo de
la norma internacional, y el carácter progresivo y evolutivo de los derechos,
han marcado las pautas que debe seguir la persona juzgadora, pues ello,
en último término, legítima que el acto decisorio final se dicte dentro de
procesos justos.

Un aspecto destacable es que cuando señalamos que deben existir condi-


ciones que posibiliten que las personas justiciables protejan sus derechos
frente a otros y frente al Estado nos referimos precisamente a que uno de
los propósitos de los límites que la ley prevé es que la persona juzgadora
no se exceda en sus funciones ni se limite en cuanto a sus atribuciones
y permita que las personas se defiendan en igualdad de oportunidades.

Al respecto, recordemos también que el amparo es una garantía de protección


de los derechos humanos, por lo que constituye una defensa de las personas
justiciables para hacer frente a los abusos o actos de autoridad que pudie-
ran causar violaciones a sus derechos, derivado de no respetar los límites al
poder punitivo.

Parte de la función jurisdiccional que desempeñamos todos los días las per-
sonas encargadas del amparo es precisamente revisar la ley y las actuaciones
de las autoridades penales para verificar que el límite a su poder punitivo
se respete, garantizando con ello un debido proceso para las partes, en el
que la ley sea acorde a la Norma suprema y que las autoridades penales se
conduzcan apegadas a derecho, principalmente a la Constitución federal.
Incluso el Poder Legislativo, como lo veremos más adelante, al emitir el
Código Nacional de Procedimientos Penales, debió ser cuidadoso y ajustar
el procedimiento penal a la Carta Magna y a los tratados internacionales de
los que México es parte.
78 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Estos elementos reseñados constituyen un acercamiento más claro al con-


tenido del debido proceso legal, entendido como un derecho complejo que
se expande día con día respondiendo a las exigencias a las que aspiran los
derechos y a las necesidades de la sociedad.

C. Sistema penal acusatorio

Ahora bien, para establecer el contexto en donde se desarrolla el debido


proceso en la actualidad, tenemos que identificar el sistema de justicia que
opera en México; esto es, el sistema penal acusatorio con motivo de la re-
forma de junio de 2008.

I. Reforma de junio de 2008

El 18 de junio de 2008, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto


que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, con lo cual se estableció el nuevo Sistema de
Justicia Penal, también conocido como Sistema Procesal Penal Acusatorio.

Esta reforma constitucional transformó el sistema procesal en México, reem-


plazando al sistema “inquisitivo” por uno acusatorio; un sistema escrito por
uno oral. Una característica del sistema inquisitivo es que las funciones de
investigar, acusar y juzgar están concentradas en una misma autoridad, lo que
dificulta la correcta administración de justicia, ya que al ser el mismo ente el que
desempeña distintos roles difícilmente actúa de manera imparcial y objetiva.25

El dictamen publicado en la Gaceta Parlamentaria el 11 de diciembre de


200726 relacionado con la reforma constitucional menciona que cuando

25
Márquez Gómez, Daniel y Sánchez-Castañeda, Alfredo, Las falsas divergencias de los sistemas inqui-
sitivo y acusatorio: El idealismo alrededor de los juicios orales en México, México, Universidad Nacional
Autónoma de México, 2012.
26
Emitido por las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y de Justicia, con proyecto de de-
creto que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 79

hablamos de sistema inquisitivo nos referimos a que la persona indiciada


era culpable hasta que se demostrara lo contrario, viéndola más como un
objeto de investigación que como un sujeto de derecho; es decir, sistema
inquisitivo igual a culpabilidad.

Asimismo, reconocía que la realidad había superado el modelo de justicia


hasta ese momento vigente y se proponía un nuevo sistema garantista que
respetara los derechos de la víctima y ofendido y del imputado a partir de
la presunción de inocencia.

Para ello, estableció diversos principios que regirían el nuevo sistema,


siendo éstos el de publicidad, contradicción, concentración, continuidad
e inmediación, con las características de acusatoriedad y oralidad. Esto es,
que el Ministerio Público fuera la parte acusadora, el inculpado estuviera
en posibilidad de defenderse y que el juez determinara lo conducente. En
cuanto a la oralidad, pretendía que los procedimientos penales fueran más
ágiles y sencillos, fomentando la transparencia y garantizando una relación
directa entre las y los operadores y las partes.

En ese sentido, el proceso penal acusatorio se sustenta en la idea de un enjui-


ciamiento con roles específicos para cada uno de los sujetos intervinientes, en
donde la decisión recae en un tercero imparcial, sobre un debate contradic-
torio que deriva del enfrentamiento de las partes en posición de igualdad.27
En cuanto al papel de la persona juzgadora en el sistema penal, ella tiene
una función activa, pues se constituye como verificadora de las condiciones
procesales mínimas, a fin de garantizar un resultado legítimamente justo.
El debido proceso en el Sistema Penal Acusatorio abarca no sólo el proceso
penal en sí, sino la investigación y la ejecución penal, así como la política
criminal de prevención del delito y seguridad pública.28

27
González Segovia, Christian Omar (coord.), Código nacional de procedimientos penales, en perspectiva:
Reflexiones desde la judicatura, 1ª ed., México, Instituto de la Judicatura Federal, 2016.
28
Ojeda Bohórquez, Ricardo, “Prisión preventiva en el procedimiento penal acusatorio”, Criminalia,
Año LXXXVI-1, 2019.
80 Los problemas actuales de la justicia penal en México

II. Código Nacional de Procedimientos Penales

El Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP) es el ordenamiento


que establece las reglas y etapas que rigen cualquier procedimiento penal
en todo el territorio nacional cuando se comete un delito, ya sea del fuero
común o federal.29 Nació con motivo de la reforma constitucional publicada
en el Diario Oficial de la Federación el 8 de octubre de 2013, que facultó al
Congreso de la Unión a expedir la legislación única en materia procedimental
penal de mecanismos alternativos de solución de controversias y de ejecución
de penas que regirán en la República.

Su creación garantiza que se cumplieran los objetivos establecidos en las


reformas constitucionales de seguridad y justicia de 2008 y de derechos hu-
manos de 2011, transitando hacia el sistema de justicia penal acusatorio para
disminuir los obstáculos técnicos de acceso a la justicia y generar protección
jurídica igualitaria en todo el país. Además, favorecería la homogeneidad de
criterios judiciales y brindaría mayor seguridad y certeza jurídica al evitar
dispersión legislativa, así como contradicciones legales.

En ese sentido, el Código Nacional de Procedimientos Penales representó


un cuerpo normativo sin precedentes dado que una de sus características es
que adolece de la pretensión de disponer de reglas específicas para todas las
hipótesis posibles durante el proceso, y en lugar de ello da mayor importancia
a los principios, no como deseos y meros dogmas, sino como normas para
interpretar las reglas del Código, con la intención de ser congruente con los
principios constitucionales y con las convenciones internacionales.30

Es decir, su estructura normativa parte de principios y reglas. Sobre los


primeros, el legislador buscó establecer postulados abiertos para que la

29
Secretaría de Gobernación, Resumen Ejecutivo del Código Nacional de Procedimientos Penales. Disponible
en: «https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/66461/11_Proced_Penales.pdf». [Consultado
el 30 de noviembre de 2023].
30
Sobre el tema, basta revisar el capítulo I del título II del Código Nacional de Procedimientos Penales.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 81

persona juzgadora pudiera aplicarlos a los casos concretos, conforme a las


exigencias de cada supuesto, mientras que las reglas constituían comandos
inmediatamente descriptivos de conductas específicas.

Cabe destacar que en la creación del nuevo procedimiento penal no sólo


participaron legisladores, sino también juzgadores, agentes del Ministerio
Público, académicos y litigantes en materia penal. De esa manera, el péndulo
de lo justo se va cargando a los extremos, de la impunidad a la privación de
la libertad, y considero que el legislador de ese cuerpo normativo acusatorio
no se ajustó a la Norma suprema del país, copiando figuras procesales de
otros procesos extranjeros que no corresponden a nuestra realidad nacional
plasmada en la Constitución mexicana. Sobre todo, en los actos privativos
de libertad personal en el procedimiento penal o la detención.

La expedición de este Código representó un cambio jurídico trascendental


para el sistema de justicia. Sin embargo, trajo consigo nuevos retos, tanto
para las partes, como para las y los operadores jurídicos, en el sentido de que
debemos someternos a una preparación constante para que se materialicen
los derechos y obligaciones que señala el Código Nacional, a la luz, desde
luego como lo hemos mencionado, de la Constitución.

D. Debido proceso en el sistema actual

Hasta este momento, hemos desarrollado un concepto de debido proceso


partiendo de consideraciones históricas y jurídicas que nos han permitido
entender un poco más a qué se refiere este derecho. Asimismo, hemos referido
que la evolución y el cambio en su concepción depende en gran medida del
momento y el espacio en donde se materialice. Actualmente, corresponde al
Sistema Penal Acusatorio ser el cauce en el que se imparte la justicia penal.

Habiendo establecido un contexto de este sistema, analizaremos en qué forma


se actualiza el debido proceso, esto es, qué particularidades tiene. Podría
pensarse que es una tarea un tanto ambiciosa. Por lo tanto, para aproximar-
nos a dichas particularidades y siendo concisos en nuestra aportación, nos
82 Los problemas actuales de la justicia penal en México

ceñiremos a lo que hemos desarrollado en este trabajo, junto con lo que la


norma legal señala y lo que la experiencia en los órganos jurisdiccionales
nos ha enseñado.

De inicio, el artículo 12 del CNPP prevé, entre los principios, el juicio previo
y debido proceso. Al respecto, señala elementos como límites para imponer
penas y medidas de seguridad, una resolución dictada por un órgano juris-
diccional previamente establecido, leyes anteriores al hecho y un proceso
imparcial con apego a los derechos humanos previstos en la Constitución,
tratados y leyes que de ellos emanen.

Estos elementos, que pretenden ser acordes con la Constitución, abundan de


forma explícita a la idea de debido proceso en el sistema penal acusatorio,
como derecho humano, como regla de actuación y como elemento rector
en cada una de las actuaciones.

Como vimos, una de las características del sistema penal actual es que no
supone que la persona investigada sea culpable, como inicialmente lo esta-
blecía el procedimiento escrito, sino que se presume su inocencia durante el
proceso. Otro rasgo distintivo es la participación e importancia que tienen
las partes: hablamos principalmente de la víctima que muchas veces ha sido
olvidada por el derecho penal.

De estas dos características, podemos señalar claramente que otro de los ejes
principales del sistema penal es la dignidad de las personas, lo cual busca
ser acorde con el artículo primero constitucional. Esto nos lleva a observar la
importancia que también adquiere el principio de igualdad entre las partes,
dado que si consideramos la participación que cada una de ellas tendrá en
todas las actuaciones procesales, debe existir ineludiblemente ese equilibrio
procesal que busque la razonable igualdad de posibilidades para el ejercicio
de cada una de sus pretensiones.

El principio de igualdad, como dijimos, tiene dos aspectos: el de garantizar


a las partes un trato equitativo y una regla de actuación para las y los opera-
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 83

dores. En el sistema de justicia penal, todas las actuaciones se llevan a cabo


bajo la tutela de una persona juzgadora, por lo que adquiere un mayor peso
la locución “directoras del proceso”, ya que de estas personas dependerá la
correcta impartición de justicia y la efectividad procesal.

No olvidemos que, además, conforme al mandato constitucional, todas las


autoridades en el ámbito de sus competencias tienen la obligación de pro-
mover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos, por lo que,
con el carácter transversal de éstos, las personas juzgadoras deben observar
el respeto a cada uno de ellos durante el proceso.

Entender que el debido proceso se haya establecido como principio en el


sistema penal acusatorio y no sólo como una pretensión más del legislador
para obligar a apegarse al rigor legal (que históricamente ha sido incluso
causa de desigualdades) permite que se garantice de una forma más efectiva
su ejercicio. Evidencia de ello son los criterios que día con día se construyen
y que, lejos de buscar delimitar lo qué es el debido proceso, establecen un
mínimo básico e indispensable a partir del cual se imparte la justicia. Esto
abre la posibilidad para que se proteja de una forma más específica a las
partes, moldeando el proceso a sus necesidades particulares para así llegar
a una solución más justa, sin que ello implique, de ninguna manera, pasar
por alto la ley.

A partir de que identificamos la importancia del debido proceso en el sis-


tema acusatorio, se vuelve más clara su materialización en cada una de las
actuaciones legales pues, como señalamos, también representa una regla de
actuación en todo el proceso. Sin embargo, al identificar algunas problemá-
ticas actuales, temas como la privación ilegal de la libertad, la detención en
flagrancia y la prisión preventiva adquieren una importancia significativa.31

31
Al respecto, he desarrollado distintas ideas que pueden ser revisadas en Ojeda Bohórquez, Ricardo,
“Prisión preventiva en el procedimiento acusatorio oral”, Revista Criminalia, Año LXXXVI, enero-abril
de 2019 y Ojeda Bohórquez, Ricardo, “Libertad personal y detención ilegal”, Revista Criminalia, Año
LXXXVII, diciembre de 2020.
84 Los problemas actuales de la justicia penal en México

E. Problemáticas actuales identificadas

Una problemática en derecho puede ser muy amplia. Podemos intentar definir
algún fenómeno jurídico y nos enfrentaríamos con un problema; podríamos
también encontrar un vacío legal y estaríamos ante otra problemática. Al
redactar un precepto o reformarlo, encontraríamos el mismo reto.

En ese sentido, al identificar problemáticas actuales en el derecho al debido


proceso, nos referiremos específicamente a su eficacia, esto es, a los retos
a los que se enfrenta su correcta materialización y que vulneran directa o
indirectamente los derechos de las partes.

Como cuestión previa, quiero señalar que la importancia de mencionar estas


problemáticas radica en que, con un sentido crítico y profesional, identifique-
mos el contexto en el que ocurren y abonemos para que, uniendo esfuerzos,
encontremos soluciones que vuelvan más efectivo el sistema y que la justicia
sea una realidad para las personas.

Dicho lo anterior, en el debido proceso hay elementos comunes tales como


las partes, un órgano al que acuden a dirimir alguna controversia y una
persona juzgadora que resuelve conforme a la justicia de las pretensiones.
Independientemente de en qué momento pueda darse la problemática, es
responsabilidad de las y los operadores verificar la eficacia del sistema, pues
son ellos quienes dirigen el procedimiento.

Para una mejor comprensión, propongo —únicamente con fines didácticos—


identificar en qué circunstancias particulares se afecta el desarrollo del debido
proceso y, a partir de ahí, clasificarlas. Dicha agrupación no responde a una
sola categoría, dado que atañen a distintos ámbitos y repercuten en diferentes
actuaciones. Sin embargo, considero que nos ayudará a visibilizarlas de una
mejor manera.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 85

I. Problemáticas operativas

Con problemática operativa, me refiero a aquellas circunstancias que repre-


sentan un reto para preparar o utilizar en sí el sistema, es decir, su accio-
namiento.32

En este campo, reconocemos la dificultad a la que algunas veces los órganos


de justicia se enfrentan al estar rebasados, tanto en personal, como en infraes-
tructura, por la carga de trabajo, lo que llega a vulnerar el debido proceso de
las partes ante la imposibilidad material de actuar conforme a las exigencias
del artículo 17 constitucional. Esto retrasa los procesos penales acusatorios,
los cuales por regla general no deben durar más de un año conforme al ar-
tículo 20, inciso B, fracciones XII y IX de la Constitución.

Otro problema que considero operativo y del cual la Suprema Corte se ha


pronunciado al respecto son los formalismos procedimentales. Esta pro-
blemática, relativa al principio de mayor beneficio, se refiere al mandato
de privilegiar la solución de conflictos sobre estos formalismos, siempre y
cuando no se afecte la igualdad entre las partes.33 Es decir, en ocasiones los
órganos jurisdiccionales deben privilegiar el acceso a la justicia volviendo
operativo el sistema por encima de dichos formalismos procedimentales.

Este problema representa un cambio de mentalidad de las autoridades (con-


forme al criterio de la Corte), ya que se debe dejar atrás la cultura procesalista
clásica para que, en un ejercicio de ponderación basado en la interpretación
teleológica de la norma, se privilegie el acceso pronto y efectivo a la justicia.

A estas dificultades habría que sumar la mala (o falta de) capacitación de las
y los operadores (de impartición como de procuración de justicia). El desco-

32
Del Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española: “Operativo, va: preparado o
listo para ser utilizado o entrar en acción”.
33
Tesis: 2a./J. 16/2021 (11a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro
7, Tomo II, noviembre de 2021, página 1754, registro digital: 2023741.
86 Los problemas actuales de la justicia penal en México

nocimiento de la ley y la inaplicación de principios y criterios de perspectiva


para subsanar deficiencias legales constituyen una barrera para el correcto
funcionamiento del sistema.

Hay que resaltar la importancia que tiene la carrera judicial, cuya finalidad
es contribuir a la excelencia y eficacia de la impartición de justicia, así como
garantizar la independencia, imparcialidad, idoneidad, estabilidad, profesio-
nalización y especialización de las personas servidoras públicas que forman
parte de ella.34 La falta de preparación y capacitación afecta directamente la
operatividad del sistema.

El mismo problema lo encontramos en las policías y el Ministerio Público,


que propician impunidad con actuaciones deficientes por falta de vocación
y capacitación.

II. Problemas sistemáticos

Otro tipo de problemas surge de la relación entre las normas y la forma en


que se aplican; deriva de la interpretación de las mismas y de la coherencia
que se busca. En parte, esta circunstancia se debe a la falta de técnica legis-
lativa. Por ejemplo, en el artículo 19 constitucional, indebidamente tenemos
un catálogo de delitos graves, cuando este catálogo debería estar únicamente
en el CNPP en su artículo 167.

Lo anterior adquiere relevancia cuando hablamos de la prisión preventi-


va. Actualmente, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró
inconvencional la prisión preventiva oficiosa en la resolución del caso
Tzompaxtle Tecpile y Otros vs. México.35 Sin embargo, los jueces de control
sólo han cambiado su actuación al decretar prisión preventiva justificada,

34
Véase el Nuevo Acuerdo de Carrera Judicial del Consejo de la Judicatura Federal. Disponible en
«https://apps.cjf.gob.mx/NuevoPJF/?vw=CN/FNPJ/NuevoAcuerdoCarreraJudicial».
35
Corte IDH. Caso Tzompaxtle Tecpile y otros vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 7 de noviembre de 2022. Serie C No. 470.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 87

lo cual continúa representando un problema, ya que la ley no establece


un límite claro y deja al arbitrio del juzgador la imposición de la medida
cautelar con la sola petición y argumentación del Ministerio Público. Estos
casos podrían prestarse a corrupción en cualquiera de sus facetas, al ser
las personas juzgadoras en algunos casos falibles y reconociendo que, en
algunos niveles de gobierno, son más vulnerables ante el poder del crimen
organizado.

Es muy lamentable, además, que en ocasiones esta medida responda a los


intereses del propio Poder Ejecutivo, prestándose al tráfico de influencias, a
la corrupción o amenazas, sin importar los derechos humanos de las partes,
desnaturalizando así uno de los objetivos del nuevo sistema: el respeto a la
presunción de inocencia. Al respecto, la influencia en el juzgador puede ser
buscada por cualquiera de las partes.

Volviendo a lo que representa el problema sistemático, no debemos olvidar


que esta medida cautelar (prisión preventiva justificada) no atenta contra
el principio de presunción de inocencia ni vulnera el derecho humano a la
libertad personal, en la medida en que el artículo 7.5 de la Convención Ame-
ricana sobre Derechos Humanos permite restricciones en las constituciones
y leyes de los Estados parte.

Para entender este problema, debemos ser conscientes de la trascendencia que


representa la falta de congruencia en la ley y en el actuar de las y los opera-
dores del sistema, ya que para muchas personas puede significar impunidad.

III. Problemáticas sociales

No olvidemos que el derecho tiene carácter eminentemente social y, en con-


secuencia, responde a fenómenos que lo afectan y que suceden en la realidad.
En ese sentido, considero relevante señalar, a modo de problemática, lo que
ha sucedido recientemente, pues es un hecho sin precedentes el continuo
ataque y hostigamiento al Poder Judicial Federal por parte de los poderes
políticos y la sociedad.
88 Los problemas actuales de la justicia penal en México

El Poder Judicial constituye, junto con el Ejecutivo y Legislativo, la base del


Estado democrático. Cuenta con las atribuciones necesarias para impartir
justicia de manera cumplida y para mantener el equilibrio entre los demás
poderes. Entre sus atribuciones están: interpretar las leyes; resolver las con-
troversias que surjan entre particulares; intervenir en las controversias que
se susciten cuando una ley o acto de autoridad viole derechos humanos y
resolver conflictos entre autoridades, por ejemplo, cuando aleguen una in-
vasión en su ámbito de atribuciones.

Como lo hemos mencionado, al ser las y los operadores jurisdiccionales ga-


rantes del debido proceso (como regla de actuación y como derecho humano),
el constante acoso por parte de instituciones políticas e incluso otros Poderes
de la Unión representa un problema grave para la impartición de justicia y la
correcta actualización del debido proceso. Incluso perjudica a nivel operativo
la constante amenaza de recortes presupuestales y de personal, pues, como
lo señalamos, el debido proceso depende en gran medida de la infraestruc-
tura con que cuente el Estado para la impartición y procuración de justicia.

No obstante, es una realidad que conforme a la percepción de la sociedad, que


se expresa cada vez más a través de las redes sociales, el modelo de proceso
penal muchas veces no cumple sus objetivos relativos a procurar que el cul-
pable no quede impune y que los daños causados por el delito se reparen. Esa
percepción social negativa se origina, en parte, por experiencias personales,
y en parte por el aleccionamiento político que vivimos hoy en día en México.

F. Conclusiones y propuestas

Es obligación de todas y todos los operadores jurisdiccionales verificar que,


en el ámbito de nuestras competencias, se promuevan, respeten, protejan y
garanticen los derechos humanos.

Hemos identificado situaciones que atentan contra la justicia pues no permi-


ten un desarrollo óptimo de los procesos y afectan directamente el derecho
al debido proceso legal. En gran medida, la responsabilidad recae en las
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 89

personas juzgadoras como directoras de cada proceso penal. Sin embargo,


todas las partes y autoridades que intervienen, incluso la sociedad, tienen
roles específicos asignados. Por ello, a modo de comentarios finales, señalaré
algunas propuestas que considero pertinentes para fortalecer y garantizar el
debido proceso en el procedimiento penal acusatorio.

Primeramente, debe existir congruencia legislativa en todo el sistema para que


esté armonizado con el orden constitucional del Estado mexicano. Esto evitará
contradicciones, que a su vez crean inseguridad jurídica y propician múltiples
interpretaciones que redundan en un sinfín de criterios jurisprudenciales.

El legislador debe establecer en la ley límites claros al arbitrio judicial para evitar
interpretaciones subjetivas y ambiguas que puedan caer en aparente impunidad
ya que, ese amplio margen de discrecionalidad, puede verse afectado por diver-
sos intereses de las partes o de terceros. Pero además, la deficiencia legislativa
revela la necesidad de una verdadera armonía en los preceptos constitucionales.
Ejemplo de ello es que, conforme al artículo 16 constitucional, si se realiza
una detención en flagrancia, caso urgente u orden de aprehensión, no siempre
se decreta prisión preventiva como medida cautelar —aun actualizándose su
justificación—. Es por ello que muchas veces la policía ya no quiere realizar
detenciones si no es por los delitos graves del artículo 19 constitucional, pues
se excusan al decir que son acusados de abuso de autoridad, privación ilegal
de la libertad o violaciones a derechos humanos. No obstante que el artículo
18 de la Constitución federal establece que sólo por el delito que merezca pena
privativa de la libertad habrá lugar a la prisión preventiva.

Lo anterior revela la deficiencia en las actuaciones procesales. Al respecto,


considero que se debe capacitar adecuadamente al personal para que sepa
cómo operar y conozca los límites que tiene el poder punitivo que detenta.
De este modo se privilegiaría la justicia sobre los formalismos innecesarios
y, atendiendo al mayor beneficio, se podrían realizar los ejercicios de inter-
pretación y aplicación de normas, observando en todo momento la justicia
para las partes. No hacerlo así revela que el modelo del sistema penal actual
está inclinado a favor del imputado (recordemos el sistema inquisitivo) y,
90 Los problemas actuales de la justicia penal en México

en consecuencia, deja desprotegidas a las víctimas, vulnerando su debido


proceso, la imparcialidad y rompe con el equilibrio procesal.

Por otro lado, una condición que también considero relevante es que en
el Estado de derecho debe respetarse la división de poderes en cuanto a la
autonomía y funciones de cada uno. En este caso, evitando a toda costa la
intromisión política en el Poder Judicial, ya que podría incidir directamente
en la imparcialidad de las personas juzgadoras, al representar una presión
externa e invencible sobre sus determinaciones.

Esos ataques incesantes forman en la sociedad una falsa apreciación, crean


desconfianza en el sistema, politizan y vulneran su operatividad. Los ata-
ques a las y los operadores jurisdiccionales, así como las represalias por no
seguir líneas políticas deben parar para garantizar el acceso a la justicia y el
debido proceso. En ese sentido, para tener una infraestructura a la altura
de las exigencias de la sociedad, también deben de respetarse los recursos
destinados a la impartición y procuración de justicia.

Respetar los límites al poder punitivo del Estado no sólo garantiza los derechos
de las partes para conducirse durante el proceso ante la autoridad, sino que
asegura que esa autoridad actuará con imparcialidad y apego a la ley. Es decir,
el respeto a ese límite protege los derechos de las partes, pero también garan-
tiza la correcta actuación de las y los operadores, permitiéndoles actuar dentro
del marco de la ley sin presiones ni amenazas para lograr un resultado justo.

El cumplimiento del debido proceso en el sistema penal acusatorio es un reto


al que las y los operadores se enfrentan todos los días. Para lograr su correcto
ejercicio, debemos ser conscientes de la transversalidad de los derechos huma-
nos, ya que es un derecho que, como lo mencionamos, incluye otros derechos
y a su vez se desarrolla en contextos donde se vincula a otros más. De este
modo, una capacitación continua, junto con leyes claras y congruentes con la
norma suprema, así como mecanismos de protección conforman el mínimo
indispensable para que el sistema de justicia sea efectivo.
Debido proceso en el sistema penal acusatorio 91

En el sistema penal acusatorio, cada interviniente desempeña un papel fun-


damental específico, desde legisladores, Ministerio Público, policías, víctimas,
imputados, etc. Los juzgadores somos garantes del debido proceso, que no
es más que el debido respeto a los derechos de las partes que acuden todos
los días a buscar justicia.

G. Bibliografía

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94 Los problemas actuales de la justicia penal en México

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Sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación


Amparo directo en revisión 308/2017, Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación. Ponente: Ministro José Ramón Cossío Díaz, 7
de marzo de 2018.
Amparo directo en revisión 1769/2017, Segunda Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación. Ponente: Alberto Pérez Dayán, 9 de agosto
de 2017.
Amparo en revisión 211/2019, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación. Ponente: Norma Lucía Piña Hernández, 14 de agosto
de 2019.
Amparo en revisión 4374/2018, Primera Sala de la Suprema Corte de Justi-
cia de la Nación. Ponente: Norma Lucía Piña Hernández, 15 de mayo
de 2019.
Amparo en revisión 2226/2009, Primera Sala de la Suprema Corte de Justi-
cia de la Nación. Ponente: Ministro Juan N. Silva Meza, 24 de febrero
de 2010.
Amparo directo en revisión 1928/2012, Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación. Ponente: Ministro Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea, 29 de agosto de 2012.
Sentencias de tribunales internacionales
Corte IDH. Caso Tzompaxtle Tecpile y otros vs. México. Excepción Prelimi-
nar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 7 de noviembre de
2022. Serie C No. 470.
Opinión consultiva
Corte IDH. Garantías judiciales en estados de emergencia. Opinión Consultiva
OC-9/87 de 6 de octubre de 1987. Serie A No. 9.
La tortura en la etapa inicial
del proceso penal acusatorio

Héctor Manuel Guzmán Ruíz*


Steffano Rafaello López Medrano**
*
Profesor de la UNAM y del CIDE. Integrante del Sistema Nacional de Investigadores, nivel I.
**
Licenciado en Derecho y Especialista en Derecho Internacional Público por la UNAM. Cuenta con
estudios especializados en Derecho Penal Internacional por la Universidad de Buenos Aires, Argen-
tina. Se ha desempeñado como visitante profesional en la Corte IDH. Dentro del PJF cuenta con las
habilitaciones de Oficial Judicial y Secretario de Juzgado y Tribunal, en los que ha realizado carrera
judicial. Actualmente es Director de la Unidad de Peritos Judiciales en el CJF.
Sumario: A. Introducción; B. Panorámica sobre la regulación de la tortura en
México; C. Posibilidades de actuación en el nuevo sistema de justicia penal acu-
satorio para erradicar actos de tortura; I. Algunas diferencias relevantes entre el
sistema mixto y el sistema penal acusatorio; II. El juez o la jueza de control ante
los actos de tortura; III. El Ministerio Público frente a los actos de tortura; D.
Conclusiones; E. Bibliografía; F. Anexo.

A. Introducción

La tortura en México es una violación grave de derechos humanos y sigue


siendo una deuda pendiente que tiene el Estado con las víctimas de ese delito
y con la sociedad en general. A pesar de que en 2008 se modificó la Constitu-
ción para implementar en México un sistema procesal penal acusatorio más
protector de los derechos humanos de las personas que el sistema procesal
penal mixto que rigió por décadas, la tortura sigue estando presente en el
procedimiento penal, particularmente en el momento de la detención y la
presentación de la persona ante la autoridad ministerial o judicial.

La Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad 2021 (ENPOL


2021) documentó que 64.5.% de las personas privadas de la libertad refirió
haber sufrido actos de violencia física o psicológica realizados o permitidos
por la policía o la autoridad después de la detención y hasta antes de llegar
al Ministerio Público. Se detectaron actos que encuadran en la tortura, como

97
98 Los problemas actuales de la justicia penal en México

amenazas de muerte, desnudez, asfixia o ahorcamiento, ahogamiento, des-


cargas eléctricas y quemaduras.1

La misma encuesta da cuenta de que 51.8% de esa población refirió que


fue incomunicado o aislado durante su estancia en la agencia del Ministerio
Publico; mientras que 42.1% manifestó que fue golpeado con motivo del
interrogatorio; 51.8% fue víctima de algún tipo de violencia psicológica y
18% fue presionado o amenazado para declararse culpable.2

En ese orden de ideas,

[l]a práctica sistemática y generalizada de la tortura en la investi-


gación y sanción de los delitos también ha sido documentada por
instituciones públicas mexicanas, como las Comisiones Estatales de
Derechos Humanos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
(CNDH) y el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura. Las
recomendaciones individuales y generales dan cuenta del impacto de
la tortura y los malos tratos en la salud física y psicoemocional de las
personas sometidas a investigación, procesos penales o privadas de
la libertad, las violaciones procesales que derivan de estas conductas,
así como las omisiones de las autoridades judiciales para sancionar a
las personas responsables.3

Por su parte, la Fiscalía General de la República reporta en el Registro Nacional


del Delito de Tortura (RENADET) que en el país, del 1 de enero de 2018 al 31 de
julio de 2022, sólo se abrieron 13,654 expedientes relacionados con esa conducta.4

1
INEGI, Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad. ENPOL 2021, México, 2021, p. 60.
Disponible en: «https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enpol/2021/doc/enpol2021_pre-
sentacion_nacional.pdf».
2
Ibidem, p. 71.
3
Morales Ramírez, Gladys Fabiola et al., Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Sistematización de criterios hasta agosto de 2023, Cuadernos de Jurisprudencia, México, Suprema Corte
de Justicia de la Nación-Centro de Estudios Constitucionales, 2023, pp. 1-2.
4
Véase Fiscalía General de la República, Registro Nacional del Delito de Tortura 2022, Disponible en:
«https://stastdgv2portfgr032.blob.core.windows.net/femdh/feidt/estadistica/01_RENADET_Inf_Na-
cional_09Sep2022_VF.pdf».
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 99

Con base en lo anterior, el presente trabajo encuadra la reflexión sobre cómo


es que en la etapa inicial del procedimiento penal acusatorio se pueden
detectar e inhibir las prácticas de tortura sucedidas en los ámbitos de la ac-
tuación policial y ministerial, a fin de que el cambio de paradigma procesal
del sistema mixto al adversarial materialice avances en esta materia, crítica
para la vigencia de los derechos humanos en México.

Para ello, desarrollamos diversos apartados. Primeramente, ofrecemos una


breve panorámica de la sobre la regulación de la tortura en México. Poste-
riormente, reflexionamos sobre las posibilidades reales de actuación, tanto
del Ministerio Público como del juez o jueza de control en el nuevo sistema
de justicia penal acusatorio para erradicar actos de tortura.

Así, desarrollamos algunas diferencias relevantes entre el sistema mixto y el


sistema penal acusatorio, el papel del juez o de la jueza de control ante los
actos de tortura y el rol del Ministerio Público frente a los actos de tortura
en la etapa inicial del sistema penal acusatorio. Finalmente, terminamos el
trabajo con las conclusiones.

B. Panorámica sobre la regulación de la tortura en México

Con la creación de la Organización de las Naciones Unidas en 1945 y la promul-


gación de sus principios en la Carta de San Francisco, también conocida como
Carta de la ONU, la comunidad internacional negoció instrumentos en los que
el eje rector fuera la persona, el respeto a sus derechos y su protección futura.

Así, el 10 de diciembre de 1948, mediante la Resolución 217 A (III), la Asam-


blea General de la ONU adoptó la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, la cual sentó las bases para que los Estados se concientizaran de
la importancia de salvaguardar los ideales del hombre y la protección de sus
derechos fundamentales.

Dicho instrumento no vinculante motivó a la comunidad internacional en


su conjunto para crear y adoptar tratados internacionales en beneficio de las
100 Los problemas actuales de la justicia penal en México

personas, el reconocimiento de sus derechos y mecanismos para defender-


los, así como su entorno físico y estructural que incide en el goce pleno del
ejercicio de las prerrogativas reconocidas a nivel internacional.

En ese sentido, el sistema universal de protección de los derechos humanos


nació a partir de la creación de la Declaración Universal y que, eventual-
mente, se consolidó en el seno de la Organización de las Naciones Unidas
con la adopción de un sistema de tratados internacionales encaminado a
proteger y erradicar ciertas prácticas que transgreden los derechos huma-
nos.5 Dicho sistema de tratados creó comités especializados6 que fungen
como observadores de las prácticas e implementación de las obligaciones
derivadas de tales tratados dentro de la jurisdicción de los países firmantes.

En materia de combate a la tortura, malos tratos, penas inhumanas y actos


degradantes, la comunidad internacional comenzó con un mecanismo de
protección a partir de la incorporación de su prohibición absoluta en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos.7 Sin embargo, fue hasta el 10 de diciembre

5
El sistema universal de protección a derechos humanos se conforma por los siguientes tratados inter-
nacionales y comités de observación: 1. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que tiene al
Comité de Derechos Humanos; 2. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, cuyo
órgano es el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 3. Convención Internacional sobre la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, que tiene para su observancia al Comité para
la Eliminación de la Discriminación Racial; 4. Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer, con el Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer;
5. Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, el cual tiene
a su cargo el Comité contra la Tortura; 6. La Convención sobre los Derechos del Niño, que establece para
su observancia al Comité de los Derechos del Niño; 7. Convención Internacional sobre la Protección de los
Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, con el Comité de Protección de los
Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares; 8. Convención sobre los Derechos de
las Personas con Discapacidad, que tiene el Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad y 9.
Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, con
el Comité de Desapariciones Forzadas. Para ello, véase Castañeda, Mireya, El Derecho Internacional de los
Derechos Humanos y su recepción nacional, 2ª ed., México, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2015.
6
Ibidem, p. 66.
7
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Organización de las Naciones Unidas, “Artículo
7. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. En particular,
nadie será sometido sin su libre consentimiento a experimentos médicos o científicos”.
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 101

de 1984 cuando se adoptó la Convención contra la Tortura y Otros Tratos


o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, misma que México ratificó el
23 de enero de 1986.8

Con la adopción internacional de ese instrumento, se creó un Comité espe-


cializado contra la Tortura, dotado de facultades para vigilar la actuación de
los Estados contratantes, con el fin de recomendar y evidenciar las prácticas
que podrían contravenir el instrumento especializado, el cual ha emitido
pronunciamientos sobre nuestro país.

En efecto, el Comité contra la Tortura de la Organización de las Naciones


Unidas, en sus Observaciones finales sobre el séptimo informe periódico de Mé-
xico,9 expresó su preocupación al considerar que la tipificación del delito de
tortura no correspondía con el artículo 1 de la Convención Contra la Tortura
y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes, al no abarcar de
“manera expresa los actos de tortura cometidos con el fin o propósito de
obtener información o una confesión de un tercero, ni aquellos dirigidos a
intimidar o coaccionar a otras personas distintas de la víctima”.

Esta observación forma parte de una serie de recomendaciones encaminadas


a los poderes judiciales sobre los procesos penales de los cuales tienen cono-
cimiento. Además, derivó en la generación, en 2017, de la nueva Ley para
Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura que se reseña a continuación.

En el contexto interamericano, igualmente se encuentran previsiones contra


la tortura.10 En específico, México ha sido condenado por la Corte Intera-

8
Diario Oficial de la Federación, Decreto de promulgación de la Convención contra la tortura y otros
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, 1986. Disponible en: «https://www.dof.gob.mx/
nota_to_imagen_fs.php?cod_diario=206113&pagina=2&seccion=0W».
9
Comité contra la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas, Observaciones finales sobre el
séptimo informe periódico de México, CAT/C/MEX/CO/7, 2019.
10
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), adoptada en la Ciudad de
San José de Costa Rica el 22 de noviembre de 1969, publicada en el Diario Oficial de la Federación
el 7 de mayo de 1981. “Artículo 5.2 Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles,
inhumanos o degradantes” y la específica Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
102 Los problemas actuales de la justicia penal en México

mericana en diversas ocasiones al tener por acreditados actos de tortura


cometidos por agentes del Estado contra sus ciudadanos. Baste recordar la
última sentencia, esto es, el caso García Rodríguez y otro vs. México.11

En el ámbito local, México tipificó los actos de tortura y otros tratos o penas
crueles, inhumanos y degradantes en la Ley General para Prevenir, Investigar y
Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes,
publicada en el Diario Oficial de la Federación el 26 de junio de 2017,12 que abrogó
la otrora Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura.13

El ordenamiento en cuestión establece, entre otras cosas, que tiene por objeto
la distribución de competencias, establecer los tipos penales y las reglas para
su investigación y sanción y las medidas de atención a las víctimas (artículo
2); la imprescriptibilidad del delito de tortura (artículo 8); la prohibición
expresa de que la obediencia de órdenes o instrucciones superiores consti-
tuyan causas de exclusión del delito (artículo 9) o que circunstancias espe-
ciales o excepcionales como guerras o perturbación grave de la paz pública
puedan ser excluyentes de responsabilidad (artículo 10); consideración de

Tortura, adoptada en Cartagena de Indias el 9 de diciembre de 1985, publicada en el Diario Oficial de


la Federación el 11 de septiembre de 1987.
11
Corte IDH. Caso García Rodríguez y otro vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 25 de enero de 2023. Serie C No. 482, párr. 212. Sobre ello, “Para esta Corte resulta
evidente que el Estado no ha brindado una explicación plausible y satisfactoria que resuelva esas contra-
dicciones en los exámenes practicados, y las declaraciones de Reyes Alpízar denunciando los maltratos a
los que habría sido sometido. El hecho que Reyes Alpízar estuviera bajo el control total de las autoridades
estatales durante el período en que se produjeron esas contradicciones en los exámenes, resulta aún más
relevante a la hora de analizar la responsabilidad del Estado. Adicionalmente, esta Corte constata que
algunos resultados de los exámenes médicos son consistentes con lo afirmado por Reyes Alpízar, el cual
manifestó desde su primera declaración que había sido sometido a maltratos y coacciones para obtener
su confesión por su alegada participación en el homicidio de la regidora. En ese sentido, no es extraño
que Reyes Alpízar firmara confesiones y designara otros responsables por ese hecho, precisamente en los
períodos en los cuales alega haber sido sometido a esos tratamientos, y que con posterioridad se negara
a ratificar esas declaraciones (supra párr. 77)”.
12
Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhu-
manos y Degradantes. Disponible en: «https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGPIST.pdf».
13
Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura, abrogada el 26 de junio de 2017. Disponible en:
«https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/abro/lfpst/LFPST_abro.pdf».
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 103

los superiores jerárquicos como autores del delito (artículo 13); exclusión de
beneficios preliberacionales a los condenados por tortura (artículos 17 y 21);
la uniformidad en la tipificación de la tortura cometida tanto de servidores
públicos14 como por particulares15 y lo relativo a la penalidad.16

Igualmente, establece las bases para la estandarización en la investigación


16

e incluye lineamientos para realizar el dictamen médico-psicológico basado

14
Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhu-
manos y Degradantes. “Artículo 24. Comete el delito de tortura el Servidor Público que, con el fin de
obtener información o una confesión, con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio,
como castigo personal, como medio de coacción, como medida preventiva, o por razones basadas en
discriminación, o con cualquier otro fin:
I. Cause dolor o sufrimiento físico o psíquico a una persona;
II. Cometa una conducta que sea tendente o capaz de disminuir o anular la personalidad de la Víctima
o su capacidad física o psicológica, aunque no le cause dolor o sufrimiento, o
III. Realice procedimientos médicos o científicos en una persona sin su consentimiento o sin el con-
sentimiento de quien legalmente pudiera otorgarlo”.
15
Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhu-
manos y Degradantes. “Artículo 25. También comete el delito de tortura el particular que:
I. Con la autorización, el apoyo o la aquiescencia de un Servidor Público cometa alguna de las con-
ductas descritas en el artículo anterior, o
II. Con cualquier grado de autoría o participación, intervenga en la comisión de alguna de las conductas
descritas en el artículo anterior”.
16
Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhu-
manos y Degradantes. “Artículo 26.- Se le impondrá una pena de diez a veinte años de prisión y de
quinientos a mil días multa, al Servidor Público que incurra en alguna de las conductas previstas en
el artículo 24 de la presente Ley.
Tratándose del particular a que se refiere el artículo 25 de esta Ley, se le impondrá una pena de seis
a doce años de prisión y de trescientos a seiscientos días multa.
Adicionalmente, cuando el sujeto activo tenga el carácter de Servidor Público, se le impondrá desti-
tución e inhabilitación para el desempeño de cualquier cargo, empleo o comisión públicos hasta por
el mismo lapso de la privación de la libertad impuesta, la cual empezará a correr una vez que se haya
cumplido con la pena privativa de la libertad”.
“Artículo 27.- Las penas previstas para el delito de tortura se aumentarán hasta en una mitad cuando:
I. La Víctima sea niña, niño o adolescente;
II. La Víctima sea una mujer gestante;
III. La Víctima sea una persona con discapacidad;
IV. La Víctima sea persona adulta mayor;
V. La Víctima sea sometida a cualquier forma de violencia sexual;
VI. La condición de persona migrante o afrodescendiente, la pertenencia a un pueblo o comunidad
indígena de la Víctima, o cualquier otro equiparable, sea la motivación para cometer el delito;
104 Los problemas actuales de la justicia penal en México

en el Protocolo de Estambul, que considera la posibilidad de que las vícti-


mas acudan a peritos independientes (artículos 36 y ss.). En ese tenor, cabe
destacar que la ley en comento tiene un apartado específico sobre reglas de
exclusión de prueba (artículos 50 a 54), tema respecto del cual se hacen
algunas reflexiones más adelante.17

VII. La condición de periodista o de persona defensora de derechos humanos de la Víctima sea la


motivación para cometer el delito;
VIII. La identidad de género o la orientación sexual de la Víctima sea la motivación para cometer el
delito; o
IX. Los autores o participes cometan el delito de tortura, con el propósito de ocultar información o
impedir que las autoridades competentes tengan conocimiento sobre los hechos que conduzcan a la
investigación de otro delito”.
“Artículo 28.- Las penas previstas para el delito de tortura se podrán reducir hasta en una tercera
parte, cuando los autores o partícipes proporcionen a la autoridad competente información relevante
o elementos de convicción que permitan esclarecer los hechos o identificar a otros responsables,
siempre que estos no sean reincidentes y se garantice la reparación integral del daño a la Víctima”.
17
Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos y Degradantes. “Artículo 50.- Serán excluidas o declaradas nulas, por carecer de valor
probatorio, todas las pruebas obtenidas directamente a través de actos de tortura y de cualquier otra
violación a derechos humanos o fundamentales, así como las pruebas obtenidas por medios legales
pero derivadas de dichos actos.
Las pruebas referidas en el párrafo anterior únicamente podrán ser admitidas y valoradas en juicio, en
aquellos casos en que se solicite su inclusión a fin de probar los hechos de tortura u otras violaciones
a derechos humanos de los que fue objeto una persona, y en contra de aquella que sea investigada o
imputada por la comisión de tales hechos.”

Artículo 51.- En cualquier etapa del procedimiento, cuando el órgano jurisdiccional advierta la in-
clusión o el desahogo de un medio de prueba obtenido a través de actos de tortura, o por cualquier
otra violación a derechos humanos o fundamentales, declarará la exclusión o nulidad de la prueba,
según corresponda.
Cuando a petición de parte se solicite la exclusión o nulidad de un medio de prueba sobre el que haya
razones fundadas para presumir que hubiere sido obtenido de actos de tortura o por cualquier otra
violación a derechos humanos o fundamentales, el órgano jurisdiccional, escuchando a las partes, se
pronunciará al respecto. En todos los casos, el Ministerio Público tendrá la carga de acreditar que la
prueba ha sido obtenida de manera lícita.”

Artículo 52.- Cuando se hayan excluido medios de prueba en virtud de haber sido obtenidos mediante
una violación a los derechos humanos o fundamentales y a juicio del Ministerio Público los medios
de prueba admitidos no fueran suficientes para fundar la acusación, solicitará el sobreseimiento de la
causa. En este caso, el Juez de Control hará cesar las medidas cautelares que se hubieren impuesto y,
en su caso, ordenará la inmediata libertad de la persona procesada.
Durante el juicio, únicamente podrá solicitarse la nulidad de una prueba admitida por el órgano
jurisdiccional competente sobre la que ya se decretó su licitud, cuando no se hubiera conocido de
su ilicitud de manera previa o surgieran indicios o evidencias supervinientes que hicieran suponer
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 105

Por último, se establece la estructura organizacional de las fiscalías espe-


cializadas, sus obligaciones y facultades (artículos 55 a 60); se contemplan
lineamientos y mecanismos para la prevención de la tortura, incluyendo un
registro nacional (artículos 60 a 85) y un catálogo de derechos y medidas de
protección y reparación para las víctimas (artículos 86 a 96).

No obstante, a pesar de estos mecanismos de base internacional y local, la


tortura es una práctica muy extendida en nuestro país.18 Del Informe del

fundadamente que la misma fue obtenida a través de actos de tortura u otras violaciones a derechos
humanos o fundamentales. En este caso, el tribunal de enjuiciamiento se pronunciará sobre su nulidad
y se continuará con el desarrollo del juicio.
Procederá el reconocimiento de inocencia de la persona sentenciada, cuando se desacredite formal-
mente, en sentencia irrevocable, la prueba o pruebas en las que se fundó la condena, en virtud de
haberse obtenido a través de una violación de derechos humanos o fundamentales, de conformidad
con lo que establece el Código Nacional de Procedimientos Penales.”
“Artículo 53.- Cuando el Juez advierta la existencia de cualquier dato o medio de prueba obtenido a
través de un acto de tortura, dará vista con efectos de denuncia a la Fiscalía Especializada competente
a efecto de que se inicie la investigación penal correspondiente.
Toda investigación, persecución, procesamiento y sanción del delito de tortura deberá ser competencia
exclusiva de las autoridades del orden civil.”
“Artículo 54.- De conformidad con las facultades establecidas en los artículos 99 y 101 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial de la Federación, los visitadores judiciales darán seguimiento a las vistas
con efectos de denuncias del delito de tortura que hagan los órganos jurisdiccionales en el ámbito de
sus competencias.”
18
En palabras de Antonio Salcedo Flores: “El Presidente de México, el 1 de julio de 2020, anunció
públicamente que gracias a su Gobierno —que inició el 1 de diciembre de 2018 y terminará el 30 de
noviembre de 2024— la tortura ha terminado, hoy, dijo, ya no existe. Este discurso es contundente-
mente desmentido por los informes de las organizaciones nacionales e internacionales especialistas
en derechos humanos, cuyos estudios, informes, resultados, recomendaciones y observaciones han
quedado referidos anteriormente. El discurso presidencial, al negar que en nuestro país exista la
tortura, lo que hace es tolerarla, dejar de combatirla, alentar a los torturadores a que sigan siéndolo,
abandonar a las víctimas de este flagelo y fomentar la impunidad. Pretende invisibilizar la violación
de derechos humanos. Sobre el particular es pertinente hacer notar que la CIDH, en su Informe de
2019, señala que en ocasiones anteriores ha recomendado al Estado mexicano “asegurar que en caso
de desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales y tortura, las líneas de investigación no sólo res-
pondan a la autoría material, sino que incluya la responsabilidad de la cadena de mando”. La CIDH
consideró esa recomendación parcialmente cumplida, en virtud de que si bien está contemplada en
las leyes mexicanas, no hay evidencia suficiente para evaluar cómo ha actuado la cadena de mando
ante la denuncia de violaciones a derechos humanos por parte de sus subordinados jerárquicos. A los
estudios, informes, recomendaciones y observaciones de los organismos especializados en derechos
humanos, se unen las voces de otros expertos, entre quienes se encuentra Juan Méndez, exrelator
106 Los problemas actuales de la justicia penal en México

relator especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos


o degradantes de la Organización de las Naciones Unidas con motivo de la
Misión a México, se desprende que “[l]a tortura es generalizada en México.
Ocurre especialmente desde la detención y hasta la puesta a disposición de
la justicia, y con fines de castigo e investigación”.19

C. Posibilidades de actuación en el nuevo sistema de justicia


penal acusatorio para erradicar actos de tortura

I. Algunas diferencias relevantes entre el sistema


mixto y el sistema penal acusatorio

A prácticamente ocho años de plena entrada en vigor del Código Nacional


de Procedimientos Penales en todo nuestro país, son ya conocidas las prin-

especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre Tortura, quien, en junio de 2020, declaró:
“En México hay tortura generalizada; el auge del populismo está bajando el nivel de repudio a los
excesos policiales y la tortura se está agravando”. En esa misma ocasión, Sefan Rinke, profesor del
Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín, advirtió que, debido a la impunidad,
la práctica de la tortura en México ha continuado e incluso los signos apuntan hacia un retroceso.
Juan Méndez presagia: “Lo peor que podemos hacer es bajar los brazos y decir que esto no se puede
corregir”. Salcedo Flores, Antonio, “La prisión preventiva oficiosa y la tortura. Dos flagelos nacionales
actuales”, Alegatos, núm. 107, enero-abril de 2021, pp. 114-115.
19
Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, Informe del Relator Es-
pecial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, A/HRC/28/68/Add.3, 2014.
Disponible en: «https://hchr.org.mx/wp/wp-content/themes/hchr/images/doc_pub/G1425291.pdf». En
ese orden de ideas, Amnistía Internacional destaca que “las autoridades, a menudo, han ignorado, o
incluso han permitido tácitamente, el uso de la tortura u otros malos tratos, al considerarlo ‘necesario’
para que la policía y las Fuerzas Armadas pudieran atrapar a presuntos delincuentes y tranquilizar a
la opinión pública. Esta cultura de la impunidad aún persiste. En los últimos años, se han formulado
denuncias de tortura y otros malos tratos contra agentes de los cuerpos de policía tanto federales como
estatales, contra agentes de la policía judicial y la policía municipal, y contra miembros del ejército
y la marina que desempeñan funciones policiales. La tortura y los malos tratos se han utilizado para
lograr diversos objetivos: para obtener confesiones o declaraciones que impliquen a otras personas,
para obtener información, para obtener dinero mediante extorsión, y para inspirar temor y lograr un
sometimiento”. Amnistía Internacional, Stop Tortura, 2014. Disponible en «https://www.amnesty.org/
es/wp-content/uploads/sites/4/2021/07/amr410152014es.pdf».
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 107

cipales diferencias entre el sistema mixto20 y el sistema adversarial. Sin duda,


esto puede facilitar la perspectiva analítica que se desarrolla a continuación
sobre las capacidades judiciales actuales para resolver respecto de los actos
de tortura.

Tales diferencias involucrarían:

a) La tramitación oral respecto de la escrita, que sólo es posible a


través del principio de inmediación.

b) El carácter cerrado del proceso mixto (preinstrucción e instrucción)


respecto del abierto del adversarial (etapas que no son necesaria-
mente sucesivas).

c) La contradicción, respecto de la oficiosidad, como motor de avance


de la causa.

d) La búsqueda de la verdad respecto de la solución de la controversia


penal como finalidad preponderante del proceso penal.

e) El carácter “unívoco” respecto del carácter “equívoco” de las pruebas.

20
Sobre el Sistema mixto, destaca Paulino Mora: “Su nacimiento se relaciona con la época postrevo-
lución francesa, pero fueron las voces que desde principios del Siglo XVIII se alzaron en contra del
desconocimiento de derechos que el sistema inquisitivo conlleva, las que crearon el ambiente necesario
para que el cambio se produjera. El desprestigio del sistema inquisitivo, por el desconocimiento de
esos derechos ciudadanos, motivó al legislador napoleónico a dedicar sus mayores esfuerzos para
encontrar un procedimiento que tomando lo mejor de los anteriores se constituyera en un medio efi-
caz para la represión de los delitos, sin desconocimiento de los derechos de los ciudadanos. En 1808
se sanciona el Código de Instrucción Criminal, que comenzó a regir en 1811, en el que se ponen en
práctica esas ideas de conjunción que dan base al procedimiento que se ha conocido como mixto y
cuyas principales características son: a) separación de la instrucción en dos etapas, la instructora y
la de juicio. b) preponderancia de la escritura en la primera etapa y de la oralidad en la segunda. d)
valor probatorio de la instrucción. d) separación de funciones del acusador, el instructor y el juzgado.
e) garantía de inviolabilidad de la defensa. f) el juez no es un mero expectante de la contienda, pues toma
contacto directo con las partes y la prueba y dirige el procedimiento. g) se elimina la doble instancia,
posibilitándose la revisión de lo resuelto mediante el recurso de casación”. “La importancia del juicio
oral en el proceso penal”, Ciencias Penales. Revista de la Asociación de Ciencia, núm. 4, 1991, pp. 11-12.
108 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Conforme al principio de inmediación,21 la presencia ineludible del juez


en las audiencias es quizás la principal posibilidad de detectar y atender las
repercusiones de la tortura en los casos concretos. En el largo plazo, también
puede inhibir la recurrencia de los actos de tortura, ante la expectativa de la
efectiva sanción penal de los perpetradores, así como de la sanción procesal
que impide que las actuaciones probatorias derivadas de la tortura puedan
sustentar las condenas de los imputados, lo cual guarda relación con la
configuración abierta del proceso, en oposición a un diseño cerrado o, en
palabras de Aguilar Morales, de “monolito.”22 Esto es, que el proceso penal
era concebido como una línea recta en la que la noticia criminal derivaría
—en teoría— en el dictado de una sentencia de fondo seguida de un juicio.
Se trataba de una estructura de dos piezas puestas en posición sucesiva y

21
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, “Artículo 20. El proceso penal será acu-
satorio y oral. Se regirá por los principios de publicidad, contradicción, concentración, continuidad
e inmediación.
A. De los principios generales:
[…]
II. Toda audiencia se desarrollará en presencia del juez, sin que pueda delegar en ninguna persona
el desahogo y la valoración de las pruebas, la cual deberá realizarse de manera libre y lógica; […]”.
22
“Es así que podemos decir que el procedimiento penal estaba concebido a la manera de un monolito:
pretendía un solo fin con un solo camino, una sola posibilidad de actuación y un solo ejecutante. En
el derecho y en los hechos recaían en el Estado, a través de sus distintos órganos, todas las responsa-
bilidades, todas las facultades y todo el poder para determinar lo relativo a todas las etapas de un solo
tipo de proceso, que era entendido como una línea recta por la que habrían de sucederse fatalmente
las etapas procesales, salvo excepciones. Sin embargo, estas ‘excepciones’ que tendrían que haber
sido las que confirmasen la regla, terminaron funcionando como fisuras que abrieron grietas en la
concepción monolítica del proceso. No porque fuera a partir de ellas que se resquebrajara el edificio
sino que, antes bien, resultaron ser la consecuencia y la evidencia de las fallas estructurales del pro-
pio monolito. Las excepciones a que me refiero son de dos tipos: unas vinculadas con la operación
del propio proceso y otras con la capacidad del sistema para solventar las necesidades sociales de
justicia; en el entendido de que tal distinción opera más bien para efectos de análisis, puesto que en
la realidad material convergen de manera indistinta, ya que sería paradójico establecer que, pese a
funcionar adecuadamente, el sistema no satisficiera lo que de él reclamaba la sociedad y viceversa.
En consecuencia, no deben verse de manera aislada sino como aspectos de una misma complejidad
que motivó no sólo la reforma penal, sino su carácter integral y refundacional”. Aguilar Morales, Luis
María, “Reforma constitucional en materia penal de 2008. Antecedentes, objetivos y ejes rectores”, en
Gómez, Arely (coord.), Reforma penal 2008-2016. El sistema penal acusatorio en México, México, Instituto
Nacional de Ciencias Penales, 2016, p. 31.
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 109

compartimentada, presupuestas lógicamente, pero separadas entre sí en su


instrumentación por las etapas de preinstrucción e instrucción.23

De esta manera —salvo ciertas excepciones, como cateos, arraigos o inter-


vención de comunicaciones en el anterior sistema—, la sede ministerial era
autárquica. Se valía a sí misma para determinar la existencia del delito y la
probable responsabilidad de la persona a través del despliegue de un amplio
catálogo de diligencias para integrar la averiguación previa.

23
Código Federal de Procedimientos Penales, abrogado el 5 de marzo de 2014. Disponible en: «https://
www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/abro/cfpp/CFPP_abro.pdf».
“Artículo 1o.- El presente Código comprende los siguientes procedimientos:
I. El de averiguación previa a la consignación a los tribunales, que establece las diligencias legalmente
necesarias para que el Ministerio Público pueda resolver si ejercita o no la acción penal;
II. El de preinstrucción, en que se realizan las actuaciones para determinar los hechos materia del
proceso, la clasificación de éstos conforme al tipo penal aplicable y la probable responsabilidad del
inculpado, o bien, en su caso, la libertad de éste por falta de elementos para procesar;
III. El de instrucción, que abarca las diligencias practicadas ante y por los tribunales con el fin de
averiguar y probar la existencia del delito, las circunstancias en que hubiese sido cometido y las pe-
culiares del inculpado, así como la responsabilidad o irresponsabilidad penal de éste;
IV. El de primera instancia, durante el cual el Ministerio Público precisa su pretensión y el procesado
su defensa ante el Tribunal, y éste valora las pruebas y pronuncia sentencia definitiva;
V. El de segunda instancia ante el tribunal de apelación, en que se efectúan las diligencias y actos
tendientes a resolver los recursos;
VI. El de ejecución, que comprende desde el momento en que cause ejecutoria la sentencia de los
tribunales hasta la extinción de las sanciones aplicadas; […]”.
“Artículo 4o.- Los procedimientos de preinstrucción, instrucción y primera instancia, así como la
segunda instancia ante el tribunal de apelación, constituyen el proceso penal federal, dentro del cual
corresponde exclusivamente a los tribunales federales resolver si un hecho es o no delito federal, de-
terminar la responsabilidad o irresponsabilidad penal de las personas acusadas ante ellos e imponer
las penas y medidas de seguridad que procedan con arreglo a la ley.
Durante estos procedimientos, el Ministerio Público y la Policía Judicial bajo el mando de aquél,
ejercitarán, en su caso, también las funciones que señala la fracción II del artículo 2; y el Ministerio
Público cuidará de que los tribunales federales apliquen estrictamente las leyes relativas y de que las
resoluciones de aquéllos se cumplan debidamente.
Posibilita el carácter de “control” de la persona juzgadora durante las audiencias previas a la de juicio
—lo cual, marca una notable diferencia respecto del anterior sistema y su “justicia de secretarios” al
ser práctica común que el titular del juzgado no atendiera directamente las diligencias que integraban
la causa, especialmente las probatorias—.”
110 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Mientras, en el esquema adversarial el juez es de control porque controla,


precisamente, ese tramo de dominio ministerial, tanto porque existe un
catálogo de actos de investigación sujetos a autorización judicial previa24
como porque cualquier acto ministerial determinante sobre el curso de la
investigación puede ser susceptible de revisión judicial.25

Más aún, lo que antes era la consignación ahora es sólo la judicialización.


En efecto, la presentación de la persona imputada ante el órgano judicial
no conlleva la terminación de la investigación, sino sólo el cierre de una
fase (investigación inicial). Tras la audiencia inicial, de estimar la parte
juzgadora que existen méritos en la causa, continuará hacia la investigación
complementaria.26 Así, la fiscalía, ya en sede judicial, sigue perfeccionando

24
Código Nacional de Procedimientos Penales. Disponible en: «https://www.diputados.gob.mx/
LeyesBiblio/pdf/CNPP.pdf».
“Artículo 252. Actos de investigación que requieren autorización previa del Juez de control
Con excepción de los actos de investigación previstos en el artículo anterior, requieren de autoriza-
ción previa del Juez de control todos los actos de investigación que impliquen afectación a derechos
establecidos en la Constitución, así como los siguientes:
I. La exhumación de cadáveres;
II. Las órdenes de cateo;
III. La intervención de comunicaciones privadas y correspondencia;
IV. La toma de muestras de fluido corporal, vello o cabello, extracciones de sangre u otros análogos,
cuando la persona requerida, excepto la víctima u ofendido, se niegue a proporcionar la misma;
V. El reconocimiento o examen físico de una persona cuando aquélla se niegue a ser examinada, y
VI. Las demás que señalen las leyes aplicables”.
25
Código Nacional de Procedimientos Penales. “Artículo 258. Notificaciones y control judicial
Las determinaciones del Ministerio Público sobre la abstención de investigar, el archivo temporal, la
aplicación de un criterio de oportunidad y el no ejercicio de la acción penal deberán ser notificadas
a la víctima u ofendido quienes las podrán impugnar ante el Juez de control dentro de los diez días
posteriores a que sean notificadas de dicha resolución. En estos casos, el Juez de control convocará a
una audiencia para decidir en definitiva, citando al efecto a la víctima u ofendido, al Ministerio Público
y, en su caso, al imputado y a su Defensor. En caso de que la víctima, el ofendido o sus representantes
legales no comparezcan a la audiencia a pesar de haber sido debidamente citados, el Juez de control
declarará sin materia la impugnación”.
26
Código Nacional de Procedimientos Penales. “Artículo 211. Etapas del procedimiento penal
El procedimiento penal comprende las siguientes etapas:
I. La de investigación, que comprende las siguientes fases:
a) Investigación inicial, que comienza con la presentación de la denuncia, querella u otro requisito
equivalente y concluye cuando el imputado queda a disposición del Juez de control para que se le
formule imputación, e
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 111

la investigación, lo cual es especialmente necesario en los supuestos de


detención en flagrancia, en los que en el anterior sistema la fiscalía debía
acreditar el cuerpo del delito y la probable responsabilidad desde el momento
de la consignación.

Así, la persona juzgadora está física y, metafóricamente, “de frente” al proceso,


para apreciar y responder de primera mano y sin intermediarios los hechos
y a los planteamientos de las partes. Este “estar de frente” en el proceso es,
precisamente, lo que posibilita que el ejercicio de la función de control27
constituya una “perspectiva de protección” tendente a garantizar:

b) Investigación complementaria, que comprende desde la formulación de la imputación y se agota


una vez que se haya cerrado la investigación;
II. La intermedia o de preparación del juicio, que comprende desde la formulación de la acusación
hasta el auto de apertura del juicio, y
III. La de juicio, que comprende desde que se recibe el auto de apertura a juicio hasta la sentencia
emitida por el Tribunal de enjuiciamiento.
La investigación no se interrumpe ni se suspende durante el tiempo en que se lleve a cabo la audien-
cia inicial hasta su conclusión o durante la víspera de la ejecución de una orden de aprehensión. El
ejercicio de la acción inicia con la solicitud de citatorio a audiencia inicial, puesta a disposición del
detenido ante la autoridad judicial o cuando se solicita la orden de aprehensión o comparecencia, con
lo cual el Ministerio Público no perderá la dirección de la investigación.
El proceso dará inicio con la audiencia inicial, y terminará con la sentencia firme”.
27
“Dentro del nuevo sistema penal acusatorio, los jueces son los garantes y responsables de inspec-
cionar que las actuaciones que se realicen dentro del proceso de investigación por parte de la Policía
y la Fiscalía, las cuales afecten los derechos de las personas investigadas, se lleven dentro del marco
de legalidad. Esta función se denomina control de garantías. Por otra parte, los jueces llamados de
conocimiento son los responsables de determinar el fallo, la culpabilidad o inocencia del indiciado,
teniendo en cuenta exclusivamente las pruebas presentadas o practicadas en el mismo juicio por la
Defensa y la Fiscalía […] El juez de control interviene en la etapa previa al juicio oral para resguardar
derechos fundamentales de los imputados y de las víctimas. Interviene a petición de parte. El fiscal
puede solicitar al juez de garantías autorización para realizar acciones que mermen derechos del im-
putado: detener o aprehender, allanar, intervenir comunicaciones, etc. La defensa puede solicitar al
juez de garantías que intervenga cuando se presenten acciones que limiten el derecho de su defendido
a una adecuada defensa o cuando se desconozcan sus derechos fundamentales. El juez de garantías
también desempeña labores de preparación del juicio oral. Realiza su labor en audiencias públicas
con los intervinientes presentes.” Blanco Escandón, Celia, “El juzgador: eje del cambio en el nuevo
proceso penal”, en Jurídica. Anuario del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana,
México, núm. 36, 2006, pp. 287-288.
112 Los problemas actuales de la justicia penal en México

[…] el que todas las personas que aparezcan involucradas en hechos


delictuosos serán objeto de una investigación en la cual sus derechos
fundamentales a la seguridad y la integridad física y síquica (sic) serán
efectivamente respetados. Esto se logra con la presencia y actuaciones
del juez de Control de la instrucción, quien deberá velar por el cum-
plimiento de las normas legales y constitucionales que protegen a los
imputados. Sólo él podrá decretar la procedencia de una medida cautelar
personal o real. Y para realizar cualquier diligencia de investigación
que pueda afectar derechos fundamentales —en los casos en que la
ley lo permite—, se requerirá también su aprobación.28

II. El juez o la jueza de control ante los actos de tortura

Gracias a su posición de “guardameta”, es palpable que se conciba a la persona


juzgadora en función de control como la idónea para identificar la ocurren-
cia de actos de tortura. Incluso puede calificar inmediatamente la actuación
pública (en la doble acepción constitucional de inmediación y de inmediatez
en la puesta a disposición)29 para la tutela de los derechos del imputado.30

28
Varas Alfonso, Paulino, “El juez de garantía: protector permanente de los derechos fundamentales
en la reforma procesal penal”, Revista de Derecho Público, núm. 63, 2015, p. 651.
29
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. “Artículo 16. Nadie puede ser molestado
en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la
autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento. En los juicios y procedi-
mientos seguidos en forma de juicio en los que se establezca como regla la oralidad, bastará con que
quede constancia de ellos en cualquier medio que dé certeza de su contenido y del cumplimiento de
lo previsto en este párrafo.
[…] Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que esté cometiendo un delito o
inmediatamente después de haberlo cometido, poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad
civil más cercana y ésta con la misma prontitud, a la del Ministerio Público. Existirá un registro
inmediato de la detención”.
30
Código Nacional de Procedimientos Penales. “Artículo 308. Control de legalidad de la detención
Inmediatamente después de que el imputado detenido en flagrancia o caso urgente sea puesto a
disposición del Juez de control, se citará a la audiencia inicial en la que se realizará el control de la
detención antes de que se proceda a la formulación de la imputación. El Juez le preguntará al detenido
si cuenta con Defensor y en caso negativo, ordenará que se le nombre un Defensor público y le hará
saber que tiene derecho a ofrecer datos de prueba, así como acceso a los registros.
El Ministerio Público deberá justificar las razones de la detención y el Juez de control procederá a
calificarla, examinará el cumplimiento del plazo constitucional de retención y los requisitos de pro-
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 113

Es en ese orden de ideas que cobran relevancia los criterios sustentados por la
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para la oficiosidad
de la actuación de la persona juzgadora para que ésta aprecie los hechos de
tortura y discierna sus implicaciones procesales, sus posibles consecuencias
delictivas y su incidencia en la eficacia probatoria.31

No obstante, el diseño de la etapa inicial del nuevo sistema de justicia penal


acusatorio no necesariamente es compatible a plenitud con la vocación de
los mandatos legales y jurisprudenciales, ya que:

a) La etapa de judicialización no es unitaria, esto es, si la tortura se


detecta con motivo del control de la detención, sus implicaciones
muy probablemente se escindirán de la etapa inicial del procedi-
miento hacia las posteriores.

cedibilidad, ratificándola en caso de encontrarse ajustada a derecho o decretando la libertad en los


términos previstos en este Código.
Ratificada la detención en flagrancia, caso urgente, y cuando se hubiere ejecutado una orden de
aprehensión, el imputado permanecerá detenido durante el desarrollo de la audiencia inicial, hasta
en tanto no se resuelva si será o no sometido a una medida cautelar. […]”.
31
Tesis: 1a. XXVII/2022 (11a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario
Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 15, Tomo II, julio de 2022, página 2309, registro
digital: 2025023; Tesis: 1a. XXVIII/2022 (11a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta
del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 15, Tomo II, julio de 2022, página
2310, registro digital: 2025021; Tesis: 1a. CCV/2016 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en
la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 33, Tomo II, agosto de 2016,
página 789, registro digital: 2012318.; Tesis: 1a./J. 10/2016 (10a.), Semanario Judicial de la Federación
y en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 29, Tomo II, abril de 2016,
página 894, registro digital: 2011521; Tesis: 1a. LVII/2015 (10a.), Semanario Judicial de la Federación
y en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 15, Tomo II, febrero de
2015, página 1425, registro digital: 2008505; Tesis: 1a. LIII/2015 (10a.), Semanario Judicial de la
Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 15, Tomo
II, febrero de 2015, página 1424, registro digital: 2008503; Tesis: 1a. LIV/2015 (10a.), Semanario
Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro
15, Tomo II, febrero de 2015, página 1424, registro digital: 2008502; Tesis: 1a. CCCLXXXIII/2014
(10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
Décima Época, Libro 12, Tomo I, noviembre de 2014, página 741, registro digital 2007931 y Tesis:
1a. CCVI/2014 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial de
la Federación, Décima Época, Libro 6, Tomo I, mayo de 2014, página 562, registro digital: 2006484.
114 Los problemas actuales de la justicia penal en México

b) La investigación por tortura que ordene el juez de control se des-


doblará en el tiempo una vez que concluya la audiencia inicial.
Sus resultados, quizás, se reflejen hasta la eventual audiencia de
juicio, si es que la investigación por tortura concluye antes que la
causa penal que le da origen.

c) A menos de que las huellas de la tortura fueran muy evidentes


y que estuvieran directamente vinculadas con la mecánica de la
detención, la exclusión de prueba repercutiría no hacia la legali-
dad de la detención en sí, sino en la depuración probatoria en la
etapa intermedia32 y la decisión sobre la existencia del delito y la
responsabilidad penal que se tome en la audiencia de juicio.

Es decir, de los deberes legales y jurisprudenciales asignados a la sede judicial


—incluidos los interamericanos—,33 en la función de control sólo es dable

32
“Una circunstancia a resaltar implica la lectura del artículo 307 y demás relativos a la etapa inicial
en el Nuevo Sistema de Justicia Penal. El Juez de Control, con motivo de una denuncia de tortura,
debe dar vista al Ministerio Público para que se avoque a la investigación respectiva por cuanto hace
a la versión de delito, y practicar las diligencias necesarias para su esclarecimiento en la modalidad
de violación del derecho humano a no ser torturado. Sin embargo, resultaría complejo e imprudente
que en la audiencia de control de legalidad de la detención, formulación de la imputación que se des-
ahoga inmediatamente terminada la primera, y de vinculación a proceso, que se resuelve en el plazo
de setenta y dos horas o ciento cuarenta y cuatro horas en caso de haberse solicitado su ampliación,
contados a partir del inicio de la primera de las mencionadas, se logre la acreditación de la tortura como
conculcación a un derecho humano y, por ende, excluir datos de prueba que incriminen al imputado.
En esa medida, de conformidad con los artículos 334 y 346 del Código Nacional de Procedimientos
Penales que norman la etapa intermedia y la exclusión de medios de prueba para la audiencia del
debate, sería más factible y probable que en este estadio procesal se demuestre la tortura alegada como
violación a los derechos humanos, y excluir las pruebas obtenidas con violación”. Dávila Rangel, Juan
Marcos, “La tortura desde la perspectiva del Nuevo Sistema de Justicia Penal”, Revista del Instituto de
la Judicatura Federal, núm. 45, 2018, pp. 292-293.
33
Corte IDH. Caso García Rodríguez y otro vs. México. “Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 25 de enero de 2023”. Serie C No. 482, párr. 221, que dice: “En ese sentido, el
juez encargado de resolver sobre la situación jurídica del detenido o imputado, ya sea para dejarlo en
libertad o dictar medidas cautelares —al ser la primera autoridad imparcial con la que tiene contacto
las personas detenidas—, debe ser garante de que se cumpla el deber de investigar contenido en la
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura. En consecuencia, en casos en los
que exista denuncia o sospecha de que una persona detenida ha sido sometida a actos de tortura, la
autoridad judicial debe remitir de inmediato a la persona detenida a la autoridad competente para que
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 115

activar, mas no completar, y aplicar las acciones encaminadas al inicio de la


investigación de la tortura como hecho delictivo y violación a derechos hu-
manos. En este momento procesal, no necesariamente se puede determinar
el alcance de la tortura para decidir sobre la situación jurídica del imputado
en la causa penal.

Ello, inclusive en el caso de la decisión sobre la vinculación a proceso en


la que existe la posibilidad de introducir en la audiencia testimonios para
la toma de la decisión judicial. Si se llegara a solicitar la duplicidad del tér-
mino constitucional de 72 horas, el lapso seguiría siendo muy breve para
generar la convicción de la existencia de la tortura, por ejemplo, a través
de la aplicación de un examen médico psicológico realizado con base en el
protocolo de Estambul. De esta manera, este plazo no abona lo suficiente
cuando las secuelas de tortura no sean tan manifiestas como para apreciarse
con un dictamen médico de certificación o de mecánica de lesiones que ya
obrare como antecedente de investigación y que se pueda hacer valer desde
la etapa de control de detención.

Entonces, para decidir sobre la ocurrencia de la tortura en esta etapa inicial


del proceso, la persona juzgadora, más que con prueba, sigue contando con
dato de prueba, dado el carácter equívoco34 y no unívoco de la prueba (éste,

se lleve a cabo un examen médico que sirva para recabar las evidencias necesarias oportunamente para
iniciar eventualmente el proceso. Asimismo, deberá asegurarse que la persona detenida que alega haber
sido torturada o se sospecha que lo ha sido, sea evaluada por un médico que le pueda dar atención
inmediata a su salud. El examen para efectos de documentación de las lesiones a la integridad física
debe ser realizado por parte de un médico que no tenga vínculos con las autoridades penitenciarias
o de detención. En ese sentido, un juez no puede desentenderse de una denuncia de tortura frente a
la cual actúa como juez de garantía de la persona sometida al proceso”. Disponible en: «https://www.
corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_482_esp.pdf».
34
Código Nacional de Procedimientos Penales. “Artículo 261. Datos de prueba, medios de prueba y
pruebas
El dato de prueba es la referencia al contenido de un determinado medio de convicción aún no desaho-
gado ante el Órgano jurisdiccional, que se advierta idóneo y pertinente para establecer razonablemente
la existencia de un hecho delictivo y la probable participación del imputado.
Los medios o elementos de prueba son toda fuente de información que permite reconstruir los hechos,
respetando las formalidades procedimentales previstas para cada uno de ellos.
116 Los problemas actuales de la justicia penal en México

propio del sistema inquisitivo, en donde desde el momento de la averiguación


previa los medios de convicción eran pruebas en sentido estricto, susceptibles
de sustentar condenas).

Es decir, al momento de la judicialización, el órgano jurisdiccional no tiene


elementos de convicción robustos para “cortar de tajo” las consecuencias
procesales de la tortura ya que, en este momento procesal, se decide sólo a
partir de un ejercicio ponderativo de razonabilidad sobre si es más probable
o no que los hechos se han presentado como los refiere la autoridad.

Debe destacarse que la finalidad de la vinculación no es terminar de manera


anticipada la controversia, sino, antes bien, lo contrario, permitir que se des-
envuelva la secuela procesal para estar en aptitud de decidir efectivamente
sobre la misma, pues, como destaca Zeferín Hernández:

[…] debe hacerse notar que el artículo 316 del Código Nacional de
Procedimientos Penales establece como requisito de fondo respecto
al auto de vinculación a proceso, que el juez de control debe verifi-
car que no se actualice una causa de extinción de la acción penal o
excluyente del delito; de lo que entonces surge un nuevo estándar
probatorio, pero ahora interpretado a la inversa. Cierto, como se ha
indicado, la finalidad del auto de vinculación es, entre otros, proseguir
el proceso, ya que abre el periodo de investigación complementaria, a
partir del cual las partes realizarán actos de indagación con la finalidad
de demostrar sus pretensiones procesales (en el caso del Ministerio
Público y la víctima u ofendido incluso de obtener medios de prue-
ba exculpatorios). De ese modo, el órgano público de procuración
de justicia llevará la investigación principal y las demás partes las
investigaciones paralelas. No obstante, en todos los panoramas la
naturaleza de la prosecución del proceso es seguir investigando. A
partir de ello, es que el juez de control, al dictar auto de vinculación

Se denomina prueba a todo conocimiento cierto o probable sobre un hecho, que ingresando al proceso
como medio de prueba en una audiencia y desahogada bajo los principios de inmediación y contradic-
ción, sirve al Tribunal de enjuiciamiento como elemento de juicio para llegar a una conclusión cierta
sobre los hechos materia de la acusación”.
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 117

a proceso, debe ser muy exigente al analizar que no se actualice una


causa de extinción de la acción penal o excluyente del delito, porque
de lo contrario coartaría el derecho procesal del Ministerio Público de
demostrar en investigación complementaria lo opuesto.35

Ello puede inducir un efecto especialmente indeseable para el respeto de


los derechos humanos, considerando que el nuevo sistema se basa en la
contradicción y no en la oficiosidad, esto es, son las partes las que deciden
el trazo que habrá de tener el proceso y su contenido final.

Esto cobra relevancia en el escenario en el que una persona, a pesar de haber


sido víctima de tortura, aceptara la culpabilidad sólo con datos de prueba
(posiblemente obtenidos de manera ilegal, pero cuya exclusión se daría, en
todo caso, en la audiencia intermedia) para acceder a una pena reducida
mediante un procedimiento abreviado36 (más tentador cuando merced a la
pena reducida pudiera acceder a un sustitutivo de la pena), con lo que los
efectos probatorios perniciosos de la tortura no tendrían posibilidad de ser
purgados en términos de lo indicado por la jurisprudencia. Máxime cuando

35
Zeferín Hernández, Iván Aarón, La prueba libre y lógica. Sistema penal acusatorio mexicano. México,
Instituto de la Judicatura Federal, 2016, p. 189.
36
Código Nacional de Procedimientos Penales. “Artículo 201. Requisitos de procedencia y verificación
del Juez
Para autorizar el procedimiento abreviado, el Juez de control verificará en audiencia los siguientes
requisitos:
I. Que el Ministerio Público solicite el procedimiento, para lo cual se deberá formular la acusación
y exponer los datos de prueba que la sustentan. La acusación deberá contener la enunciación de los
hechos que se atribuyen al acusado, su clasificación jurídica y grado de intervención, así como las
penas y el monto de reparación del daño;
II. Que la víctima u ofendido no presente oposición. Sólo será vinculante para el juez la oposición
que se encuentre fundada, y
III. Que el imputado:
a) Reconozca estar debidamente informado de su derecho a un juicio oral y de los alcances del pro-
cedimiento abreviado;
b) Expresamente renuncie al juicio oral;
c) Consienta la aplicación del procedimiento abreviado;
d) Admita su responsabilidad por el delito que se le imputa;
e) Acepte ser sentenciado con base en los medios de convicción que exponga el Ministerio Público al
formular la acusación”.
118 Los problemas actuales de la justicia penal en México

la incidencia de este escenario de tortura —procedimiento abreviado— pue-


de verse potenciada de manera notable con la aplicación generalizada de la
prisión preventiva oficiosa, que mueva a las personas a aceptar su culpabili-
dad, a pesar de su condición de víctima de tortura, con tal de recuperar su
libertad lo más pronto posible, situación que no es menor, si consideramos
que, a diferencia del sistema inquisitivo, a nivel federal la mayoría de las
causas penales no concluye a través del juicio oral, sino mediante el proce-
dimiento abreviado.37

En ese orden de ideas, es conveniente distinguir que la incidencia de los


actos de tortura se presenta de manera usual una vez que la detención ha
tenido lugar, esto es, en el intervalo entre la detención en flagrancia y la
presentación ante la autoridad ministerial. No obstante, la verificación de la
legalidad de la detención comprendería sólo ese primer momento en que la
persona es aprehendida. Lo que suceda después está más relacionado con la
verificación jurisdiccional del cumplimiento del deber de la inmediatez en la
puesta a disposición38 y el consecuente impacto de esa dilación como lapso
de actividad probatoria incriminante por parte de la autoridad, al margen de
que el juez pueda dar vista de la posible actuación irregular de la autoridad
al retener sin derecho a una persona.

37
Del 24 de noviembre de 2014 al 31 de diciembre de 2022, en el ámbito federal 160,194 personas
fueron imputadas, de las cuales 47,733 fueron sentenciadas en procedimiento abreviado y sólo 3,216,
por juicio oral (1,815 fueron absueltas), mientras que del total de procedimientos concluidos 67.71%
es por procedimiento abreviado; 21.68%, por suspensión condicional (sobreseída); 7.14%, por juicio
oral; 2.54%, por acuerdo reparatorio y 0.93%, por sobreseimiento. Véase Unidad para la Consolidación
del Nuevo Sistema de Justicia Penal del Consejo de la Judicatura Federal, 13 Informe al Congreso de la
Unión. Julio-diciembre 2022, 2022, pp. 15 y 135.
38
Tesis: 1a./J. 65/2022 (11a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial
de la Federación, Undécima Época, Libro 14, Tomo V, junio de 2022, página 4281, registro digital
2024747; Tesis: 1a. CCXCVIII/2016 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Se-
manario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 37, Tomo I, diciembre de 2016, página 373,
registro digital 2013212 y Tesis: 1a. CCCLXII/2015 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la
Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 24, Tomo I, noviembre de 2015,
página 972, registro digital: 2010491.
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 119

En otras palabras, hay dos escenarios de tortura que se antojan excluyen-


tes: que se cometa al momento de la detención o que la misma ocurra con
motivo de la detención.

En el primer caso, la dificultad del juicio de razonabilidad estribaría en dis-


cernir cuándo el maltrato hacia el imputado es específicamente de tortura
y no como consecuencia de un uso excesivo de la fuerza pública, de suyo
igualmente ilícito y susceptible de responsabilidades para los perpetradores,
pero que no necesariamente conllevaría invalidar la detención, pues ésta po-
dría haberse dado por motivos correctos, pero ejecutada de manera abusiva.

Así, atendiendo a su caracterización y naturaleza,39 parecería que la tortura


vendría siempre después de la detención. Para que fuera simultánea, ten-
dría que verificarse, en la audiencia de control —con datos de prueba—, la
finalidad específica de la tortura, que la distinguiría del uso excesivo de la
fuerza, esto es, el propósito de obtener información, confesión o de castigar,
lo que parece demandar un tiempo mucho mayor al que debe invertirse en
la detención, que requeriría de la autoridad enfocarse en esa tarea en aras de
evitar el escape, en el entendido de que, una vez dada la aprehensión, el acto
de la detención termina y comenzaría a correr el tiempo para la presentación
inmediata de la persona detenida.

De tal modo, parecería que la tortura se ubica no en el momento de la de-


tención sino después, con motivo de la detención; cuando aquélla ha tenido
lugar y, en específico, la tortura se referiría no al escenario de la flagrancia,
sino al de la flagrancia simulada: cuando en el parte informativo los apre-
hensores hacen constar una mecánica de hechos que no se corresponde con
lo que efectivamente “habría sucedido”.

39
Tesis: P. XXII/2015 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial
de la Federación, Décima Época, Libro 22, Tomo I, septiembre de 2015, página 234, registro digital:
2009997 y Tesis: 1a. LV/2015 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Décima Época,
Libro 15, Tomo II, febrero de 2015, página 1425, registro digital: 2008504.
120 Los problemas actuales de la justicia penal en México

El entrecomillado de la frase atiende a la situación paradójica de que, en


sentido estricto, en la audiencia inicial el juzgador tendría, más bien y en
todo caso, indicios de “lo que no habría sucedido”; esto es, que la versión de
la autoridad aprehensora judicializada por el Ministerio Público no supera
un análisis de razonabilidad para convalidar la detención o, inclusive, para
conceder la vinculación a proceso.

Esto último cuando, como es usual, los elementos de convicción para la


vinculación descansan en la misma versión de flagrancia, de modo que en
la duplicidad del plazo se introducen otros que desvirtúan los datos de
prueba de la fiscalía, por ejemplo, un video del momento de la detención,
o cuando, con los antecedentes ya existentes en la carpeta de investigación,
la defensa no combate la legalidad de la detención, pero sí la vinculación,
buscando el mayor beneficio para su cliente con el sobreseimiento.

Es en este escenario de flagrancia simulada donde la persona juzgadora en


función de control, específicamente, puede detectar que la versión de los
hechos no es razonable como resultado de un ejercicio de contraposición
lógica a la alegación de tortura:

a) Porque la puesta a disposición no se dio inmediatamente y, en con-


secuencia, se presentó un intervalo de tiempo en la que la tortura
que refiera la persona imputada pudo haber sucedido, mientras
que la secuencia de los actos de la autoridad aprehensora no son
compatibles con una duración tan larga, o

b) porque la certificación médica permite advertir la presencia de


lesiones que difieren de las esperables de una detención y que no
pueden explicarse según la versión de cargo o, más simplemente,

c) porque la información referida en el informe policial homologado


sea incoherente de manera que, en contrapartida, resulte plausible
el relato del imputado de que ha sido víctima de tortura.
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 121

Así, de manera peculiar, en este contexto fáctico concurriría en una misma


persona la doble condición de imputado y de víctima, lo uno por la probable
participación en un hecho con apariencia de delito y lo otro por los hechos
de posible tortura. Dualidad que sólo hasta este momento inicial del proceso
puede advertirse y que, salvo que ese ejercicio de contraposición fuera de
resultados meridianos, sólo puede comenzar a disiparse para identificar dónde
empieza una y termina otra, si son compatibles (la detención/vinculación
es correcta porque la flagrancia es auténtica y luego vino la tortura) o son
excluyentes (la flagrancia es simulada y, entonces, no es imputado sino sólo
víctima de tortura).

En otras palabras, salvo para la identificación de la flagrancia simulada, los


efectos de la tortura rebasan los márgenes de la audiencia inicial, pues:

a) se proyectan hacia etapas posteriores por cuanto hace a la nulidad


probatoria para determinar el fondo del asunto, y

b) se proyectan hacia fuera de la causa por lo que hace a la investi-


gación del delito de tortura y su eventual judicialización en una
causa diversa. Esto es, el juez es el incitador de la investigación,
pero no es ni puede ser el investigador de la tortura.

No obstante, esto que en la audiencia judicial se presenta como una especie


de callejón sin salida, en realidad, es la consecuencia de las omisiones o del
subejercicio de atribuciones legales que, de desplegarse a cabalidad, inhibirían
las paradojas que se presentan en el control judicial.

III. El Ministerio Público frente a los actos de tortura

Como quizás olvidamos a menudo, a esta fase inicial del proceso se le conoce
también como fase de investigación, que tiene su etapa “desformalizada” en
la sede del Ministerio Público. Es aquí donde, precisamente, el sistema de
justicia penal tiene las herramientas para inhibir la tortura de manera efectiva.
122 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Esto es evidente si reparamos en la caracterización y atribuciones constitucio-


nales y legales del Ministerio Público pues tiene a su cargo, con autonomía,
la persecución de los delitos40 que abarca, desde luego, los relacionados con
actos de tortura.

Es especialmente claro si consideramos que el diseño procesal mexicano nos


presenta a esta institución como —no sería exagerado afirmar— la dueña
del proceso penal. En efecto, el Ministerio Público está presente en todas sus
etapas, ejerce funciones transversales y desenvuelve roles diversos de la acti-
vidad estatal en esta materia, como se advierte del catálogo de atribuciones41

40
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
“Artículo 102, apartado A, párrafo cuarto. Corresponde al Ministerio Público de la Federación la
persecución, ante los tribunales, de todos los delitos del orden federal; y, por lo mismo, solicitará las
medidas cautelares contra los imputados; buscará y presentará las pruebas que acrediten la participación
de éstos en hechos que las leyes señalen como delito; procurará que los juicios federales en materia
penal se sigan con toda regularidad para que la impartición de justicia sea pronta y expedita; pedirá
la aplicación de las penas, e intervendrá en todos los asuntos que la ley determine.”
41
Atribuciones de la fiscalía respecto de actos de tortura:
Conocer de hechos delictivos surgidos en audiencia (artículo 60).
Recibir al imputado inmediatamente después de ser detenido o aprehendido (artículo 113).
Recibir la declaración del imputado (artículo 114).
Recibir la manifestación de la policía del deseo de declarar del imputado (artículo 114).
Ordenar las diligencias pertinentes y útiles para demostrar o no la existencia del delito y la respon-
sabilidad (artículo 127).
Actuar durante todas las etapas del procedimiento en las que intervenga con absoluto apego a lo
previsto en la Constitución y legislación aplicable (artículo 128).
Proporcionar información veraz sobre los hechos (artículo 128).
Proporcionar información veraz sobre hallazgos de la investigación (artículo 128).
Abstenerse de ocultar elemento alguno favorable para la posición de los intervinientes, sobre todo cuando
decida no incorporarlo al procedimiento (artículo 128).
Investigar objetivamente y referirse tanto a elementos de cargo como de descargo con la debida diligencia
para garantizar derechos de las partes y el debido proceso (artículo 129).
Vigilar que en toda investigación de los delitos se cumpla estrictamente con los derechos humanos
previstos en la Constitución y en los tratados (artículo 131).
Ejercer la conducción y el mando de la investigación de los delitos (artículo 131).
Coordinar a las policías y peritos durante la investigación de los delitos (artículo 131).
Ordenar a la policía y auxiliares la práctica de actos de investigación para el esclarecimiento del hecho
delictivo (artículo 131).
Analizar los actos de investigación realizados por las policías y auxiliares (artículo 131).
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 123

del Código Nacional de Procedimientos Penales sobre el particular —que


se incluye como anexo— y que, desde luego, no pretende ser exhaustivo.

Instruir a las policías sobre la legalidad, pertinencia, suficiencia y contundencia de los indicios recolectados
o por recolectar y demás actividades y diligencias que deban realizar en la investigación (artículo 131).
Ordenar a la policía y auxiliares la práctica de actos de investigación para el esclarecimiento del hecho
delictivo (artículo 131).
Analizar los actos de investigación realizados por las policías y auxiliares (artículo 131).
Brindar las medidas de seguridad necesarias para garantizar que víctimas, ofendidos o testigos identi-
fiquen sin riesgo al imputado (artículo 131).
Actuar en estricto apego a los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez,
perspectiva de género y respeto a los derechos humanos reconocidos en la Constitución (artículo 131).
Conducir y mandar a la policía de la investigación de los delitos en estricto apego a los principios recién
mencionados (artículo 132).
Ser informado sin dilación por la policía de una detención (artículo 132).
Anunciar al juez que obran en la carpeta de investigación datos que establecen que se ha cometido un
hecho que la ley señale como delito y existe la probabilidad que el imputado lo cometió o participó en
la comisión (artículo 141).
Solicitar el desistimiento de la acción penal en cualquier etapa del procedimiento hasta antes de la
resolución de segunda instancia (artículo 144).
Recibir al detenido en flagrancia (artículo 147).
Realizar el registro de la hora en la que el detenido es puesto a su disposición (artículo 147).
Examinar las condiciones en que se realizó la detención en los casos de flagrancia inmediatamente después
de que la persona sea puesta a su disposición (artículo 149).
Disponer la libertad inmediata de la persona si la detención no fue realizada conforme a la constitución
y el CNPP (artículo 149).
Velar por la aplicación de las sanciones disciplinarias o penales cuando la detención no fuera conforme
a la constitución y el CNPP (artículo 149).
Dirigir la investigación penal sin que pueda suspender, interrumpir o hacer cesar su curso (artículo 212).
Ordenar los actos de investigación conducentes solicitados por la defensa, víctima u ofendido (artículo
216).
Proceder, sin mayores requisitos, a la investigación de los hechos de los que tenga noticia (artículos
221 y 224).
Aplicar criterio de oportunidad o no iniciar la investigación (artículo 221).
Desplegar las actuaciones de investigación que no requieren autorización previa del juez de control:
inspección de lugares, personas, objetos, revisión corporal, aceptación de comunicaciones entre parti-
culares, reconocimiento de personas, entrega vigilada y operaciones encubiertas, entrevista de testigos,
recompensas, citar o solicitar que se cite a un testigo que se niegue a ser entrevistado (artículo 251).
Abstenerse de investigar (artículo 253).
Decretar el no ejercicio de la acción penal (artículo 255).
Justificar las razones de la detención en la audiencia de control de la detención (artículo 308).
Tras el cierre del plazo de investigación complementaria, solicitar el sobreseimiento, la suspensión
del proceso o formular acusación (artículos 324, 327).
124 Los problemas actuales de la justicia penal en México

La fiscalía tiene deberes relacionados con su condición de “representante


social”, esto es, con el ejercicio de un “interés desinteresado” en cada inves-
tigación y en cada proceso penal, pues no lo mueve un interés particular
sino el interés general, como se desprende de las previsiones en el sentido de
que su actuación debe regirse siempre por principios, de vigilar que en las
investigaciones se respeten los derechos humanos o, incluso, hacerse cargo
de que el imputado cuente con un defensor o estar presente cuando se tome
una muestra a un menor de edad.

Lo anterior se concatena con los deberes que tiene respecto de la actividad


probatoria, tanto desde el inicio de la misma, al tener a su mando la investiga-
ción —y que ésta se realice objetivamente—, como de mandar a las policías,
que deben desplegar los actos correlativos con apego a principios, así como
instruirlas sobre la legalidad y calidad de los indicios recolectados o coordinar
a los peritos, como analizar los actos de investigación realizados por aquéllos.

En específico, con motivo del contexto en que la tortura puede tener lugar,
tiene el Ministerio Público el deber de examinar las condiciones de la deten-
ción en flagrancia inmediatamente a que la persona es puesta a su disposi-
ción, liberarla si no fue realizada correctamente y velar por la aplicación de
sanciones disciplinarias o penales consecuentes.

En concatenación, si los hechos de tortura fueran advertidos por el fiscal


o referidos a él por el imputado, puede igualmente proceder, sin mayores
requisitos, a realizar la investigación, para lo que puede desplegar todo un
catálogo de actuaciones de investigación que no requieren autorización
previa del juez de control.

Los hechos que hoy por hoy llegan a ser detectados como constitutivos de
tortura por un juez necesariamente deberían de haber sido detectados pri-
mero por el fiscal para, al menos, los mismos efectos que podrían darse en la
sede judicial (ordenar la investigación, negar valor a actos de investigación).
Aún más, hacer cesar las repercusiones de la tortura poniendo en libertad a
quien hubiere sido detenido por una flagrancia simulada, inhibiendo que la
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 125

persona sufra los efectos procesales más perniciosos, como serían enfrentar
el proceso en prisión (más si consideramos el amplio catálogo de delitos que
merecen prisión preventiva oficiosa conforme el artículo 19 de la Constitución
general) o aceptar la culpabilidad en un procedimiento abreviado a partir de
datos de prueba derivados de la tortura.

Así, en cada orden de investigación o en cada exclusión probatoria de tortura


que se llegue a ordenar por la autoridad judicial, lo primero que debe enfatizarse
es la falla del Ministerio Público en el cumplimiento de sus responsabilidades
por la omisión o el ejercicio insatisfactorio de sus atribuciones. En este tipo
de escenarios, el fiscal ha asumido una posición “no de representante social”
sino de mera parte, interesada en obtener una condena particular y no en
lograr el bien general a partir de que el derecho sea aplicado correctamente
en cada caso concreto.

Cuando el caso de tortura se ventila por primera vez en la sede judicial, el


sistema adversarial ya ha fallado y el yerro no necesariamente puede corre-
girse, y menos aún en la etapa inicial, de ahí la necesidad de que las fiscalías
ejerzan sus atribuciones con la autonomía que les ha sido conferida. Si ello no
sucede, por más esfuerzos que se hagan desde las judicaturas, éstos siempre
serán insatisfactorios.

D. Conclusiones

Es un hecho que la tortura persiste en México, y, por lo tanto, continúa la re-


flexión respecto de cómo erradicarla desde las tres ramas del gobierno: el Poder
Ejecutivo, el Poder Judicial y el Poder Legislativo. En estas líneas desarrollamos
algunas posibles soluciones que desde el nuevo procedimiento penal acusato-
rio podrían implementarse, no sin dejar de lado las dificultades que pueden
enfrentar las y los jueces de control frente a actos de tortura en la etapa inicial.

En esencia, la función de control sólo permite activar, mas no completar ni


aplicar, las acciones encaminadas al inicio de la investigación de la tortura
como delito y violación a derechos humanos. En efecto, en la audiencia inicial
126 Los problemas actuales de la justicia penal en México

no necesariamente se puede determinar el alcance de la tortura para decidir


sobre la situación jurídica del imputado en la causa penal.

Es decir, al momento de la judicialización, el órgano jurisdiccional no tiene


elementos de convicción robustos para eliminar las consecuencias procesales
de la tortura, porque en ese momento procesal la vinculación a proceso se
decide a partir de un ejercicio ponderativo de razonabilidad sobre si es más
probable o no que los hechos se han presentado como los refiere la autoridad.

Por otro lado, enfatizamos el importante rol del Ministerio Público frente a los
actos de tortura y sostenemos que es dicha institución la que tiene la mayor
capacidad y responsabilidad de no permitir que se den actos de tortura.

Finalmente, creemos que la solución del enorme problema de la presencia


de tortura en México sólo será posible desde los tres Poderes de la Unión;
que no solamente depende de uno o de otro, sino de los tres en conjunto,
y que es necesario un compromiso profundo de realmente querer terminar
con el problema de la tortura en México.

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130 Los problemas actuales de la justicia penal en México

E. Anexo

Atribuciones del Ministerio Público previstas en el Código


Nacional de Procedimientos Penales

1. Solicitar la realización de diligencias de carácter urgente (artículo 24).

2. Pedir la incompetencia (artículo 25).

3. Pedir el aplazamiento de audiencias (artículo 57).

4. Representar excepcionalmente a la víctima (artículo 57).

5. Conocer de hechos delictivos surgidos en audiencia (artículo 60).

6. Pedir que se ordene la comparecencia del imputado a las audiencias


(artículo 62).

7. Intervenir y replicar en audiencias (artículo 66).

8. Solicitar auxilio para practicar, sin demora, actos procedimentales


(artículo 73).

9. Emplear cualquier medio de comunicación para oficios y requisi-


torias (artículo 76).

10. Opinar sobre la competencia de un juez exhortado (artículo 77).

11. Formular imputación por cumplimiento de orden de aprehensión


cuando el imputado no pueda ser puesto a disposición del juez
exhortante (artículo 77).

12. Citar a comparecer ante sí a las personas (artículo 90).

13. Comunicar actuaciones con particulares a través de cualquier medio


(artículo 93).
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 131

14. Imponer medidas de apremio (artículo 104).

15. Facilitar a la víctima acceso a la justicia y prestarle servicios (artículo 109).

16. Informar del desarrollo del proceso a la víctima cuando lo solicite


(artículo 109).

17. Atender actos de investigación que solicite la víctima o fundar y


motivar la negativa (artículo 109).

18. Solicitar reparación del daño a favor de la víctima (artículo 109).

19. Facilitar al imputado la comunicación con un familiar y con su


defensor (artículo 113).

20. Informar al imputado los hechos que se le imputan, derechos que


le asusten, motivo de la privación de la libertad y quién la ordena
(artículo 113).

21. Recibir al imputado inmediatamente después de ser detenido o


aprehendido (artículo 113).

22. Recibir declaración del imputado (artículo 114).

23. Recibir manifestación de la policía del deseo de declarar del impu-


tado (artículo 114).

24. Designar de defensor público en tanto comparezca nuevo defensor


designado por el imputado o el defensor lo haya abandonado o
renunciado (artículos 118 y 119).

25. Solicitar la designación de defensor público cuando el imputado no


pueda o se niegue a designar un defensor particular (artículo 122).
132 Los problemas actuales de la justicia penal en México

26. Solicitar que se niegue a la defensa la realización de entrevista con


la víctima o testigos que deban estar sujetos a protocolos especiales
de protección (artículo 126).

27. Conducir la investigación (artículo 127).

28. Coordinar a las policías y servicios periciales durante la investigación


(artículo 127).

29. Resolver sobre el ejercicio de la acción penal (artículo 127).

30. Ordenar diligencias pertinentes y útiles para demostrar o no la


existencia del delito y la responsabilidad (artículo 127).

31. Actuar durante todas las etapas del procedimiento en las que
intervenga con absoluto apego a lo previsto en la Constitución y
legislación aplicable (artículo 128).

32. Proporcionar información veraz sobre los hechos (artículo 128).

33. Proporcionar información veraz sobre hallazgos de la investigación


(artículo 128).

34. Abstenerse de ocultar elemento alguno favorable para la posición


de los intervinientes, sobre todo cuando decida no incorporarlo al
procedimiento (artículo 128).

35. Investigar objetivamente y referirse tanto a elementos de cargo como


de descargo con la debida diligencia para garantizar derechos de
las partes y el debido proceso (artículo 129).

36. Solicitar sobreseimiento al término de la investigación complementaria


o la absolución en el juicio o una condena más leve cuando surjan
elementos que conducen a esa conclusión (artículo 129).
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 133

37. Resolver sobre la solicitud de la defensa, el imputado, la víctima


o el ofendido de realizar actos de investigación pertinentes para
esclarecer hechos (artículo 129).

38. Solicitar la comparecencia del imputado y/u ordenar su declaración


con pleno respeto a los derechos que le amparan y en presencia de
su defensor (artículo 129).

39. Correr, como parte acusadora, con la carga de la prueba para de-
mostrar la culpabilidad (artículo 130).

40. Vigilar que en toda investigación de los delitos se cumpla estric-


tamente con los derechos humanos previstos en la Constitución y
en los tratados (artículo 131).

41. Recibir denuncias o querellas, incluso denuncias anónimas, sobre


hechos que puedan constituir algún delito (artículo 131).

42. Ejercer la conducción y el mando de la investigación de los delitos


(artículo 131).

43. Coordinar a las policías y peritos durante la investigación de los


delitos (artículo 131).

44. Ordenar o supervisar las medidas para conservar los indicios del
delito y cerciorarse que se han seguido las reglas y protocolos de
preservación y procesamiento (artículo 131).

45. Ordenar la investigación correspondiente cuando así proceda,


ordenar la recolección de indicios y medios de prueba que sirvan
para sus resoluciones y las del órgano jurisdiccional (artículo 131).

46. Recabar los elementos necesarios para determinar la reparación del


daño y la cuantificación del mismo (artículo 131).
134 Los problemas actuales de la justicia penal en México

47. Aplicar los protocolos previstos para el delito de feminicidio


(artículo 131).

48. Ejercer funciones de investigación en delitos concurrentes (artículo


131).

49. Ordenar a la policía y auxiliares la práctica de actos de investigación


para el esclarecimiento del hecho delictivo (artículo 131).

50. Analizar los actos de investigación realizados por las policías y


auxiliares (artículo 131).

51. Instruir a las policías sobre la legalidad, pertinencia, suficiencia y


contundencia de los indicios recolectados o por recolectar y demás
actividades y diligencias que deban realizar en la investigación
(artículo 131).

52. Requerir informes o documentación a otras autoridades y a parti-


culares (artículo 131).

53. Solicitar la práctica de peritajes y diligencias para la obtención de


otros medios de prueba (artículo 131).

54. Solicitar al órgano jurisdiccional la autorización de actos de inves-


tigación y demás actuaciones necesarias (artículo 131).

55. Ordenar la detención y retención del imputado (artículo 131).

56. Brindar las medidas de seguridad necesarias para garantizar que


víctimas, ofendidos o testigos identifiquen sin riesgo al imputado
(artículo 131).

57. Determinar el archivo temporal (artículo 131).

58. Determinar el no ejercicio de la acción penal (artículo 131).


La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 135

59. Ejercer la facultad de no investigar (artículo 131).

60. Decidir la aplicación de criterios de oportunidad (artículo 131).

61. Promover acciones necesarias para la seguridad y auxilio de víctimas,


ofendidos, testigos, jueces, magistrados, agentes del MP, policías,
peritos y sujetos que se encuentren en riesgo inminente por su
intervención en el procedimiento (artículo 131).

62. Ejercer la acción penal (artículo 131).

63. Poner a disposición del órgano jurisdiccional al detenido (artículo


131).

64. Promover la aplicación de mecanismos alternativos de solución de


controversias o de formas anticipadas de terminación del procedi-
miento (artículo 131).

65. Solicitar las medidas cautelares al imputado (artículo 131).

66. Comunicar al órgano jurisdiccional y al imputado los hechos, datos


de prueba y fundamentación, atendiendo al objetivo o finalidad de
cada etapa del proceso (artículo 131).

67. Solicitar a la autoridad judicial la imposición de penas o medidas


de seguridad (artículo 131).

68. Solicitar el pago de la reparación del daño a la víctima u ofendido


(artículo 131).

69. Actuar en estricto apego a los principios de legalidad, objetividad,


eficiencia, profesionalismo, honradez, perspectiva de género y
respeto a los derechos humanos reconocidos en la Constitución
(artículo 131).
136 Los problemas actuales de la justicia penal en México

70. Investigar con perspectiva de género en delitos de esa índole


(artículo 131).

71. Conducir y mandar a la policía de la investigación de los delitos


en estricto apego a los principios mencionados (artículo 132).

72. Ser informado por la policía, a través de cualquier medio, de las


denuncias de hechos delictivos, incluidas las anónimas (artículo
132).

73. Mandar a la policía para el aseguramiento de bienes (artículo 132).

74. Ser informado sin dilación por la policía de una detención (artículo
132).

75. Recibir los reportes de la policía de las inspecciones y otros actos


de investigación (artículo 132).

76. Recibir aviso de la policía de la preservación del lugar de los hechos


y de la integridad de los indicios (artículo 132).

77. Recibir informe de la policía de la negativa de las personas a brindar


informes (artículo 132).

78. Ordenar la aplicación de medidas de protección cuando estime que el


imputado es un riesgo para la víctima u ofendido (artículo 137).

79. Imponer medidas de apremio en caso de incumplimiento de las


medidas de protección (artículo 137).

80. Solicitar al juez medidas precautorias para garantizar la reparación


del daño (artículo 138).

81. Opinar en audiencia sobre la petición de modificación, sustitución


o cancelación de providencias precautorias (artículo 138).
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 137

82. Solicitar al juez que deje sin efectos las medidas de protección y
providencias precautorias (artículo 139).

83. Decretar la libertad del imputado en casos de detención en flagran-


cia cuando se trate de delitos que no ameriten prisión preventiva
oficiosa (artículo 140).

84. Prevenir al imputado de que se abstenga de molestar a la víctima,


obstaculizar la investigación y comparecer a la investigación (artículo
140).

85. Anunciar al juez que obran en la carpeta de investigación datos


que establecen que se ha cometido un hecho que la ley señale
como delito y existe la probabilidad que el imputado lo cometió o
participó en la comisión (artículo 141).

86. Solicitar al juez que ordene la citación del imputado, comparezca


o se le aprehenda (artículo 141).

87. Hacer la clasificación jurídica del tipo penal, grado de ejecución del
hecho, forma de intervención y naturaleza de la conducta (artículo
141).

88. Solicitar orden de reaprehensión (artículo 141).

89. Solicitar el desistimiento de la acción penal en cualquier etapa del


procedimiento hasta antes de la resolución de segunda instancia
(artículo 144).

90. Ejecutar la orden de aprehensión por conducto de la policía (artículo


145).

91. Recibir el informe de la policía del lugar, fecha y hora del cumpli-
miento de la orden de comparecencia (artículo 145).
138 Los problemas actuales de la justicia penal en México

92. Solicitar la cancelación de la orden de aprehensión o reclasificación


del delito (artículo 145).

93. Recibir al detenido en flagrancia (artículo 147).

94. Realizar el registro de la hora en la que el detenido es puesto a su


disposición (artículo 147).

95. Examinar las condiciones en que se realizó la detención en los casos


de flagrancia inmediatamente después de que la persona sea puesta
a su disposición (artículo 149).

96. Disponer la libertad inmediata de la persona si la detención no fue


realizada conforme a la Constitución y el CNPP (artículo 149).

97. Velar por la aplicación de las sanciones disciplinarias o penales


cuando la detención no fuera conforme a la Constitución y el CNPP
(artículo 149).

98. Ordenar la detención de una persona en casos urgentes, recibirla


de los policías y presentar inmediatamente al imputado ante el juez
(artículo 150).

99. Hacer saber sin demora el derecho del imputado a la asistencia


consular (artículo 151).

100. Solicitar y justificar la imposición de medidas cautelares, su revi-


sión, modificación, sustitución o revocación, incluida la prisión
preventiva (artículos 154, 156, 158, 161 y 174).

101. Consultar el registro de seguimiento de acuerdos reparatorios,


procesos de suspensión condicional del proceso y el procedimien-
to abreviado antes de solicitar alguna forma de solución alterna o
terminación anticipada (artículo 183).
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 139

102. Aprobar acuerdos reparatorios (artículo 186).

103. Incitar a los interesados a suscribir un acuerdo reparatorio (artículo


189).

104. Verificar que las obligaciones que se contraen en el acuerdo re-


paratorio no resulten notoriamente desproporcionadas y que las
partes negociaron sin vicios de voluntad; hecho lo cual, aprobarlo
(artículo 190).

105. Solicitar la suspensión condicional del proceso (artículo 192).

106. Proponer condiciones a las que deba someterse el imputado para


la suspensión condicional del proceso (artículo 195).

107. Tomar medidas para evitar la pérdida, destrucción o ineficacia de


los registros y medios de prueba (artículo 197).

108. Pedir la revocación de la suspensión condicional del proceso (ar-


tículo 198).

109. Solicitar el procedimiento abreviado, formulando la acusación y


exponiendo los datos de prueba que la sustentan (artículo 201).

110. Solicitar la reducción de la pena (artículo 202).

111. Presentar nuevamente la solicitud de procedimiento abreviado


cuando no haya sido admitido por inconsistencias o incongruencias
(artículo 203).

112. Hacer manifestaciones ante el juez una vez que haya autorizado el
trámite del procedimiento abreviado (artículo 205).

113. Dirigir la investigación penal sin que pueda suspender, interrumpir


o hacer cesar su curso (artículo 212).
140 Los problemas actuales de la justicia penal en México

114. Ordenar los actos de investigación conducentes solicitados por la


defensa, víctima u ofendido (artículo 216).

115. Dejar registro de las actuaciones que se realicen durante la inves-


tigación (artículo 217).

116. Proporcionar versiones públicas de las determinaciones en los plazos


previstos (artículo 218).

117. Permitir el acceso a los registros de investigación a la defensa y que


obtenga copia (artículo 219).

118. Solicitar que la información se mantenga reservada (artículo 220).

119. Proceder, sin mayores requisitos, a la investigación de los hechos


de los que tenga noticia (artículos 221 y 224).

120. Informar a la autoridad de la probable comisión de un hecho de-


lictivo a la autoridad que deba formular querella (artículo 221).

121. Aplicar criterio de oportunidad o no iniciar la investigación (artículo 221).

122. Cerciorarse de que se cumplen los requisitos de procedibilidad de


la querella (artículo 225).

123. Elaborar el inventario de todos y cada uno de los bienes a asegurar


(artículo 230).

124. Notificar el aseguramiento (artículo 231).

125. Solicitar la declaratoria de abandono de bienes asegurados (artículo


231).

126. Emitir el oficio de registro o de cancelación del aseguramiento de


bienes (artículo 233).
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 141

127. Ordenar la destrucción de narcóticos, productos relacionados con


delitos de propiedad intelectual y derechos de autor o peligrosos
para su conservación (artículo 235).

128. Entregar los hidrocarburos, petrolíferos o petroquímicos que se


hayan asegurado (artículo 235).

129. Cerciorarse de la información del vehículo relacionado con un delito


culposo de hechos de tránsito, previo a que sea entregado en depósito
u ordenar su aseguramiento y resguardo (artículo 239 y 240).

130. Asegurar el establecimiento mercantil o empresa prestadora del


servicio relacionados con delitos de hidrocarburos (artículo 243).

131. Devolver los bienes asegurados (artículo 246 y 247).

132. Solicitar embargo precautorio, aseguramiento o decomiso de bienes


desaparecidos por causa del imputado (artículo 249).

133. Desplegar las actuaciones de investigación que no requieren au-


torización previa del juez de control: inspección de lugares, per-
sonas, objetos, revisión corporal, aceptación de comunicaciones
entre particulares, reconocimiento de personas, entrega vigilada y
operaciones encubiertas, entrevista de testigos, recompensas, citar
o solicitar que se cite a un testigo que se niegue a ser entrevistado
(artículo 251).

134. Solicitar los actos de investigación que impliquen afectación a


derechos establecidos en la Constitución: exhumación, cateo, in-
tervención de comunicaciones privadas y correspondencia, toma
de muestras corporales, reconocimiento o examen físico ante la
negativa de la persona (artículo 253).

135. Abstenerse de investigar (artículo 253).


142 Los problemas actuales de la justicia penal en México

136. Archivar temporalmente las investigaciones (artículo 254).

137. Decretar el no ejercicio de la acción penal (artículo 255).

138. Aplicar criterios de oportunidad (artículo 256).

139. Estar presente en la toma de muestras, en su calidad de represen-


tante social, cuando no esté presente quien ejerza la patria potestad,
tutela o curatela (artículo 270).

140. Autorizar la dispensa de necropsia (artículo 271).

141. Entregar el cadáver (artículo 271).

142. Disponer la práctica de peritajes (artículo 272).

143. Disponer medidas especiales para el reconocimiento de víctimas


u ofendidos de delitos de secuestro, trata de personas o violación
(artículo 278).

144. Subsanar deficiencias y solicitar nuevamente la petición de cateo


o apelar la negativa de la concesión (artículo 284).

145. Disponer medidas de vigilancia para evitar la fuga del imputado o


destrucción de objetos objeto del cateo (artículo 285).

146. Solicitar la localización geográfica en tiempo real y entrega de datos


conservados u ordenarlos directamente de manera excepcional
(artículo 303).

147. Concurrir a la audiencia inicial (artículo 307).

148. Justificar las razones de la detención en la audiencia de control de


la detención (artículo 308).
La tortura en la etapa inicial del proceso penal acusatorio 143

149. Formular la imputación (artículo 309).

150. Solicitar y motivar la vinculación (artículos 309, 313 y 316).

151. Dirigir preguntas al imputado que decida declarar con motivo de


la formulación de la imputación (artículos 309 y 312).

152. Concluir la investigación complementaria en el plazo señalado por


el juez de control (artículo 321).

153. Solicitar justificadamente la prórroga del plazo de investigación


complementaria (artículos 321, 322 y 323).

154. Informar a las partes del cierre anticipado de la investigación (ar-


tículo 321).

155. Tras el cierre del plazo de investigación complementaria, solicitar


el sobreseimiento, la suspensión del proceso o formular acusación
(artículos 324, 327).

156. Solicitar la reapertura del proceso habiendo cesado los motivos de


su suspensión (artículo 333).

157. Formular el escrito de acusación (artículo 334).

158. Realizar el descubrimiento probatorio a la defensa (artículo 337).

159. Permanecer durante el desarrollo de la audiencia intermedia (artículo


342).

160. Celebrar acuerdos probatorios (artículo 345).

161. Plantear la reclasificación jurídica (artículo 398).

162. Ejercer acción penal contra personas jurídicas (artículo 421).


Acceso a la jurisdicción del Estado
con perspectiva intercultural: derecho
de las personas indígenas a obtener
una sentencia fundada en derecho

Jorge Mario Pardo Rebolledo*


Héctor Vargas Becerra**
Alexandra Valois Salazar***
*
Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
**
Secretario de Estudio y Cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
***
Secretaria de Estudio y Cuenta Adjunta en la Ponencia del Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo.
Sumario: A. Introducción; B. El municipio de Nahuatzen; C. Concejo ciudadano
indígena de Nahuatzen; D. Juicio para la protección de los derechos político-elec-
torales del ciudadano; E. Hechos materia de la imputación y secuela procesal;
F. Juicio de amparo directo; G. Recurso de revisión ante la Suprema Corte de
justicia de la Nación; I. Estudio de procedencia en el amparo directo en revisión
2359/2020; II. Estudio de fondo; 1. Derecho a obtener una sentencia fundada en
Derecho; 2. Estudio del delito de sabotaje y su impacto en los hechos atribuidos
a los quejosos; H. Conclusiones; I. Bibliografía.

A. Introducción

El derecho penal existe porque sin la sanción de los comportamientos de-


lictivos la convivencia humana sería imposible. La pena es una condición
indispensable para el buen funcionamiento de los sistemas sociales; una
amarga necesidad a la que no parecería posible renunciar en este momento
histórico ni quizá tampoco en un futuro inmediato.1

El derecho penal objetivo o ius poenale es el conjunto de normas de derecho


positivo que regula la materia de los delitos y de las penas en cierta comu-
nidad y en cierto tiempo. Comprende igualmente, en ese sentido amplio,
los temas de la competencia judicial, los procedimientos de investigación y
juzgamiento y el régimen de ejecución de las sanciones y las penas.

1
Muñoz Conde, Francisco, Derecho penal y control social, Jerez (España), 1985, p. 121.

147
148 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Por su parte, el derecho penal subjetivo o ius puniendi es la potestad del Estado
para dictar las leyes del derecho penal, imponerlas judicialmente y ejecutar
las sentencias correspondientes. Lo característico de su problemática es la
determinación de los límites éticos y políticos dentro de los que se puede
considerar que esas potestades se ejercen o se han ejercido legítimamente.2
Así, el ius puniendi, en un Estado democrático y de derecho, dará lugar a un
sistema punitivo que respete los derechos y libertades de todas las personas
y que sea moderado respecto a las sanciones que adopte.

Si bien el derecho penal es una forma de componer el tejido social afectado


por múltiples conductas que se consideran dañosas en una sociedad, en su
aplicación, el operador jurídico debe velar por el respeto de los derechos
fundamentales de las personas que se encuentran en una relación jurídica
procesal de esa naturaleza.

Para tales efectos, es necesario, entre otras cuestiones, poner especial énfasis
en lo que demuestra el material probatorio desahogado en el juicio, tanto de
cargo como de descargo. A través del mismo, es como cobra eficacia, entre
otros derechos fundamentales, el de legalidad en materia penal, consagrado en
el párrafo tercero del artículo 14 de la Constitución federal, que exige la exacta
aplicación de la ley penal a la conducta particular que se considera delictiva.

Pero ese ejercicio de subsunción en las instancias ordinarias no siempre


se realiza con apego a la legalidad; escenario en donde cobra relevancia el
juicio de amparo, que, a través de la defensa de los derechos fundamenta-
les de los gobernados, protege en lo conducente el orden constitucional.

Sobre esa base, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,


al analizar y resolver el amparo directo en revisión 2359/2020, dilucidó
sobre el derecho fundamental a obtener una sentencia fundada en Dere-
cho, respecto de un grupo en situación de vulnerabilidad, perteneciente

2
Piva Torres, Gianni Egidio y Armas Graterol, Roymar Ali, Exegesis del derecho penal general. Teoría
del Hecho Punible, España, J. M. Bosch Editor, 2023, p. 49.
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 149

a la comunidad indígena de Nahuatzen, en el estado de Michoacán. En la


ejecutoria se advirtió una violación al derecho fundamental de los quejo-
sos a la exacta aplicación de la ley penal, lo que determinó su inmediata y
absoluta libertad respecto del correspondiente delito que se les atribuyó.

B. El municipio de Nahuatzen

Se localiza en la porción noroccidental del estado de Michoacán; colinda al


norte con Zacapu; al noroeste, con Cherán; al este, con Erongarícuaro; al sur,
con Tingambato y Uruapan, y al oeste, con Paracho. Tiene una extensión
territorial de 362.11 km2, equivalente al 0.60% de la superficie del estado,
que es de 59,864 km2.3

Entre las localidades que conforman el municipio, se encuentran Arantepacua,


Comachuén, El Padre, El Pino, La Loma, La Mesita, La Mojonera, Nahuat-
zen, Nahuatzen Cuatro, San Isidro, Sevina y Turícuaro. Su lengua originaria
pertenece a la familia tarasca, con la variante lingüística purépecha.4

Según el informe de pobreza y evaluación 2022, del Consejo Nacional de


Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el municipio de Nahuatzen
cuenta con un mayor porcentaje de población en situación de pobreza ex-
trema y con un alto nivel de rezago social.5

C. Concejo ciudadano indígena de Nahuatzen

El 7 de septiembre de 2015, en la comunidad de Nahuatzen, Michoacán, se


realizó una asamblea general para la conformación del Concejo Ciudadano

3
Ruiz Ortiz, Arturo J., Inventario físico de los recursos minerales del municipio Nahuatzen, Mich., México,
Servicio Geológico Mexicano Gobierno del Estado Michoacán/Secretaría de Desarrollo Económico,
2007, p. 5.
4
Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales. Variantes lingüísticas de México con sus autodenominaciones
y referencias geoestadísticas, México, Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, 2009, pp. 289-290.
5
Informe de pobreza y evaluación 2022. Michoacán, México, Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social, 2022, pp. 33 y 51.
150 Los problemas actuales de la justicia penal en México

de Autogobierno, en la que se determinó desconocer a las autoridades del


ayuntamiento. En consecuencia, se proclamó un autogobierno y se propuso
conformar el Concejo y una Comisión de Seguridad de la Comunidad, en
los que se establecieran las bases para su gobierno, integración, organización
y funcionamiento, además de regular el ejercicio de las funciones de sus
dependencias y entidades.6

El Concejo Ciudadano Indígena de Nahuatzen se conformó con representa-


ciones denominadas Barrio Primero, Barrio Segundo, Barrio Tercero y Barrio
Cuarto, así como con una Comisión de Seguridad, integrada por el director de
Seguridad, primer comandante del Barrio Primero, segundo comandante del
Barrio Segundo, tercer comandante del Barrio Tercero y cuarto comandante
del Barrio Cuarto. El acto se protocolizó ante la fe de un notario público con
residencia en Paracho, Michoacán.

En sendos escritos que se presentaron el 12 y 17 de abril, así como el 27


de julio de 2017, el Concejo Ciudadano de Autogobierno en Nahuatzen
solicitó al Congreso local, a la Secretaría de Gobierno y a la Secretaría de
Finanzas, todos del estado de Michoacán, la entrega inmediata y directa de
los recursos económicos a las autoridades tradicionales, representadas por
el Concejo Mayor de Nahuatzen.

D. Juicio para la protección de los derechos político-electorales


del ciudadano

El 28 de septiembre de 2017, el Concejo Ciudadano de Autogobierno pre-


sentó ante el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán una demanda de
juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano,
en contra de la omisión del presidente municipal de Nahuatzen, Michoacán,

6
“Juicio para la Protección de los derechos político-electorales del ciudadano, expediente TEEM-
JDC-035/2017”, 2017. Disponible en: «http://transparencia.teemcorreo.org.mx/archivos/f394ba-
cuerdosgenPLENO/2017/noviembre/Resoluciones/Notificaciones/07-11-2017%20%20TEEM-
JDC-035-2017%20SENTENCIA.pdf». [Consultado el 18 de octubre de 2023].
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 151

de otorgarle los recursos y participaciones federales que afirmaron que les


correspondían. El asunto se radicó con el número de expediente TEEM-
JDC-035/2017.7

El 6 de noviembre de 2017, el tribunal electoral dictó sentencia en la que,


entre otros aspectos, destacó que en atención a la causa de pedir se tendría
como verdadera intención de los actores la impugnación sobre la falta de
reconocimiento y declaración de su derecho de administrar los recursos
y participaciones federales que le correspondían a la cabecera municipal,
lo que vulneraba su derecho político-electoral a la libre determinación,
autonomía y autogobierno, vinculado al acceso efectivo a la participación
política.

Se precisó que la parte actora es una comunidad indígena del pueblo purépe-
cha y que tiene sus propias autoridades de representación, lo que suponía el
derecho de sus miembros a participar, sin discriminación alguna, en la toma
de decisiones en la vida política, de acuerdo con sus propios procedimientos.

Así, se consideró que autoridades estatales como la Secretaría de Gobierno,


Finanzas y el Congreso del estado, en colaboración con el ayuntamiento a
través del presidente municipal de Nahuatzen, debieron garantizar los dere-
chos de la comunidad, a fin de que administraran directamente los recursos
públicos correspondientes, ya que no podrían reducir la efectividad de los
mandatos constitucionales, ni constituir un obstáculo que privara a una
comunidad indígena del goce de sus derechos y garantías. En ese orden de
ideas, se resolvió:8

– Ordenar al Instituto Electoral de Michoacán que de inmediato


organizara un proceso de consulta con la comunidad de Nahuat-
zen, Michoacán, a través del Concejo Ciudadano Indígena de esa
población.

7
Idem.
8
Idem.
152 Los problemas actuales de la justicia penal en México

– Ordenar al ayuntamiento de Nahuatzen, Michoacán, una vez


realizado el proceso de consulta, que, en un plazo no mayor de
tres días hábiles, convocara a sesión extraordinaria de cabildo para
que autorizara la entrega de los recursos convenidos de manera
directa a la comunidad.

– Vincular a la Secretaría de Finanzas y Administración del estado


para que proporcionara asesoría en materia de interpretación y
aplicación de las leyes fiscales y administrativas, municipales y
estatales, si la comunidad así lo requería.

– Instruir a la Secretaría General de Acuerdos del Tribunal Electoral


para que de manera inmediata procediera en los términos de los
efectos de la sentencia.

– Vincular al Sistema Michoacano de Radio y Televisión, así como


al Ayuntamiento de Nahuatzen, para que coadyuvaran con el
tribunal en la difusión, durante tres días naturales, del resumen
oficial y los puntos resolutivos de la sentencia dictada en favor
de los integrantes de la comunidad de Nahuatzen. La primera,
mediante sus distintas frecuencias de radio con cobertura en ese
municipio, y la segunda, para que la hiciera del conocimiento de
la comunidad por los medios que considerara adecuados.

El 21 de noviembre de 2017, el Consejo General del Instituto Electoral de


Michoacán dictó un acuerdo en el que facultó a la Comisión Electoral para
la Atención a Pueblos Indígenas para que llevara a cabo los actos tendientes
a dar cumplimiento a lo ordenado en la sentencia del tribunal electoral.

El 24 de mayo de 2018, se llevó a cabo la consulta ordenada en la sentencia


del juicio ciudadano local en la que se acordó que sería el Concejo Ciudada-
no Indígena el responsable de la administración de los recursos transferidos
en cumplimiento a las atribuciones, responsabilidades y administración de
esos recursos.
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 153

El 31 de mayo siguiente, el Consejo General del Instituto Electoral de Mi-


choacán emitió otro acuerdo en el que aprobó la propuesta de la Comisión
Electoral para la Atención a Pueblos Indígenas del propio Consejo sobre
la declaración de validez de la consulta previa, libre e informada sobre la
transferencia de recursos públicos a la cabecera municipal de Nahuatzen,
por conducto de sus autoridades tradicionales, ordenada por el Tribunal
Electoral del Estado de Michoacán.

El 12 de julio de 2018, el Ayuntamiento Municipal de Nahuatzen, Michoacán,


llevó a cabo la sesión extraordinaria de cabildo en la que autorizó la trans-
ferencia directa de recursos a la comunidad, lo que comunicó a la Secretaría
de Finanzas del Estado de Michoacán para los efectos conducentes. Ésta
última prestó la asesoría en materia fiscal y administrativa que fue requerida.

No obstante, el ayuntamiento, por una parte, suspendió el pago del presu-


puesto directo que legítimamente le correspondía administrar al Concejo
Ciudadano Indígena, hasta enero de 2020, y, por otra, a pesar de que había
sido expulsado de la cabecera municipal de Nahuatzen, en la que ya regía el
Concejo Ciudadano Indígena, se estableció en ese ámbito. Así, no sólo no
respetó la autonomía del Concejo Ciudadano, sino que invadió su jurisdic-
ción municipal en esfera de sus atribuciones.

E. Hechos materia de la imputación y secuela procesal9

En el contexto de ese conflicto político y económico entre el ayuntamiento


constitucional y el Concejo Ciudadano Indígena, ambos de Nahuatzen, el
1 de noviembre de 2018, aproximadamente a las 18:45, un grupo de entre
sesenta y setenta personas, portando armas de fuego, palos y otros objetos,
manifestando que pertenecían al Concejo Ciudadano Indígena de Nahuat-

9
Amparo Directo en Revisión 2359/2020, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo, 9 de febrero de 2022. Disponible en: «https://www.
scjn.gob.mx/sites/default/files/estrado_electronico_notificaciones/documento/2022-05/UT-J-0310-
2022-Informacion.pdf». [Consultado el 18 de octubre de 2023].
154 Los problemas actuales de la justicia penal en México

zen, llegó a las instalaciones del DIF municipal del lugar, donde estaban las
oficinas del ayuntamiento.

Dichas oficinas se encontraban ocupadas por la presidenta del DIF municipal,


así como por el contralor, el síndico y el oficial mayor, todos del ayuntamiento.
Los manifestantes ingresaron y dañaron cristales, puertas y cerraduras, además
de quemar documentos; tomaron computadoras, despensas, sillas de ruedas,
bastones de apoyo para invidentes, andaderas, muletas y otros objetos que
se encontraban en la bodega y los subieron a un camión de volteo y a un
automóvil del servicio del municipio y se los llevaron. Los hechos duraron
entre veinte y veinticinco minutos.

El Tribunal de Enjuiciamiento Unitario que conoció del asunto dictó sentencia


de condena en contra de tres de esas personas —identificadas como líderes del
movimiento—, por la comisión del delito de sabotaje, previsto y sancionado
en las fracciones II y III, del artículo 314 del Código Penal para el Estado de
Michoacán, en agravio del Ayuntamiento Constitucional de Nahuatzen. Les
impuso, entre otras penas, siete años de prisión y los absolvió de los delitos
de robo calificado y robo de vehículo automotor.

En contra de esa resolución, la defensa de los sentenciados, el asesor jurí-


dico del ayuntamiento y la fiscalía interpusieron un recurso de apelación.
La Sala Penal Unitaria que conoció del medio de impugnación modificó el
fallo recurrido, únicamente para ordenar la restitución de los vehículos al
ayuntamiento. Los restantes aspectos quedaron incólumes.

F. Juicio de amparo directo

En desacuerdo con lo resuelto por la Sala Penal Unitaria, los sentenciados


promovieron un amparo directo, en cuyos conceptos de violación, en lo que
interesa, se planteó:

– El único afán de incriminar a los quejosos era debilitar la operati-


vidad del autogobierno y dividir a su comunidad, con el objeto de
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 155

controlar los recursos económicos y materiales, que, por mandato


del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán, el ayuntamiento
debía transferir al Concejo Ciudadano Indígena de Nahuatzen
para que dispusiera de ellos directamente.

– Ante ese conflicto, se materializó típicamente una causa de exclu-


sión del delito, al haberse ejercido un derecho en forma indebida,
a través del empleo de medios no autorizados por la ley.

– Las pruebas de la fiscalía no demostraban el delito de sabotaje,


porque no existía certeza de que se hubieran dañado o destruido
centros de producción o distribución de bienes básicos o instala-
ciones de servicios públicos, o bien, que se entorpecieran. Ello,
para trastornar la vida económica, política, social, turística o
cultural del estado o perjudicar la capacidad de las instituciones
gubernamentales.

El tribunal colegiado que conoció del asunto, para negar el amparo a los
quejosos, en lo conducente determinó:

– Con la información que se incorporó a la audiencia de juicio, vá-


lidamente se consideró que realizaron los hechos con la finalidad
de perjudicar la capacidad del ayuntamiento.

– A pesar de que se infirió la existencia del conflicto entre el ayunta-


miento de Nahuatzen y el Concejo Ciudadano Indígena por el control
de la cabecera municipal, de sus bienes muebles e inmuebles, así
como del patrimonio del ayuntamiento, derivado de que el Tribunal
Electoral del Estado de Michoacán reconoció al citado Concejo el
derecho para administrar en forma directa los recursos económicos
que le correspondían, se compartió el argumento de la autoridad
responsable en el sentido de que no existían indicios que permitieran
suponer que la denuncia, acusación o juicio tuviera por objeto el
mermar los derechos de la comunidad de Nahuatzen. Añadió que el
156 Los problemas actuales de la justicia penal en México

hecho de que los acusados pertenecieran a la comunidad indígena


no los exoneraba de cumplir con la ley y la Constitución.

– Se calificó de infundado el planteamiento relativo a que no se


trastornó la vida económica, política, social, turística o cultural
del estado, ni se perjudicó la capacidad de sus instituciones gu-
bernamentales, como lo exigía el delito de sabotaje. Ello, bajo el
argumento de que el elemento subjetivo del ilícito consistía en que
el sujeto activo tuviera la finalidad de perjudicar la capacidad de
las instituciones gubernamentales. Si bien era verdad que la acción
delictiva se desplegó únicamente contra las oficinas del DIF mu-
nicipal, desde donde despachaba el ayuntamiento de Nahuatzen,
no era menos cierto que la acreditación del delito no requería una
afectación total a la capacidad del gobierno municipal o un trastorno
en la vida económica, política, social, turística o cultural en toda
su extensión territorial, pues lo que se castigaba era cualquier acto
que afectara o desestabilizara al régimen gubernamental. En este
caso, el menoscabo a las instalaciones desde donde despachaba el
ayuntamiento y algunas de sus dependencias, así como la afectación
al servicio público que proporcionaba a la población.

G. Recurso de revisión ante la Suprema Corte de Justicia


de la Nación

Inconformes con la resolución que dictó el tribunal colegiado, los quejosos


interpusieron sendos recursos de revisión, que el presidente de la Suprema
Corte desechó por considerar que en el asunto no subsistía ningún tema
legítimo de constitucionalidad o convencionalidad. Sin embargo, la Primera
Sala del Alto Tribunal, al resolver el recurso de reclamación que plantearon
los quejosos y recurrentes contra el auto de desechamiento,10 determinó que

10
Recurso de Reclamación 1428/2020, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministra Norma Lucía Piña Hernández, 7 de abril de 2021.
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 157

el tribunal colegiado omitió pronunciarse con relación al planteamiento de


autoadscripción de los quejosos como indígenas purépechas, en términos
de la fracción VIII, del artículo 2 de la Constitución federal. Por tanto, se
revocó el auto que desechó el recurso de revisión y se ordenó su admisión.

Así, en lo que interesa, los recurrentes expresaron como agravios que:

– Era preponderante el debido análisis del contexto social, político y


jurídico del caso frente a los instrumentos utilizados por las auto-
ridades estatales para contener o restringir los derechos humanos
de los quejosos, cuando podían ubicarse en alguna hipótesis de
exclusión del delito previstas en la ley, como podría ser el ejercicio
de uno o varios derechos o libertades.

– El delito de sabotaje no podía utilizarse por las autoridades para


impedir y someter a punición el ejercicio de libertades públicas
de ejercicio individual o colectivo, como eran las de autonomía y
la libre determinación.

– El tribunal colegiado, al considerar como acreditada la comisión


del delito, dejó de revelar íntegramente el motivo sustancial que
subyacía en el conflicto entre las partes, lo que provocó que se
ubicara a los quejosos en una situación de indefensión y vulnerabi-
lidad total, pues invisibilizó los elementos necesarios para sopesar
la racionalidad o eventual desproporción de la conducta del Estado
en su perjuicio. Ante la ausencia de datos tan indispensables, no
se podía actualizar el delito de sabotaje.

– La autoridad responsable pretendió restar importancia a todos


los antecedentes históricos que demuestran la vigencia de un
conflicto entre el ayuntamiento y las comunidades purépechas a
las que ya no gobierna en su municipio y su intromisión con el
propósito de entorpecer los procesos de autonomía, sin considerar
las resoluciones jurisdiccionales en las que se estableció.
158 Los problemas actuales de la justicia penal en México

I. Estudio de procedencia en el amparo directo


en revisión 2359/202011

Se estableció que la Primera Sala de la Suprema Corte contaba con facultades


para precisar debidamente el tema de constitucional identificado preliminar-
mente en un recurso de reclamación, que en realidad era de mayor amplitud.
Es decir, el derecho de personas que aducen pertenecer a una comunidad
indígena y están sujetas a un proceso penal, en el que no se atendió su
derecho de acceso pleno a la tutela jurisdiccional del Estado. Lo anterior,
en suplencia de la queja, implicaba la interpretación directa del artículo 2,
apartado A, fracción VIII, de la Constitución federal, cuyo estudio le podría
aportar a los quejosos un mayor beneficio.

II. Estudio de fondo

Se precisó que el análisis del asunto se haría desde una perspectiva intercultural,
de conformidad con los artículos 2, apartado A, fracción VIII, de la Constitución
federal, y 9, numeral 1, del Convenio 169 de la Organización Internacional del
Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes. Esto im-
plicaba un estudio bajo una perspectiva e interpretación culturalmente sensible
e incluyente de los hechos de los que derivó el asunto, así como de las normas
jurídicas aplicables; para ello, se atendería al marco de protección de los derechos
humanos de las personas involucradas, esto es, pertenecientes a una comunidad
indígena.12 Se destacó que el planteamiento toral de los quejosos se centró en la
necesidad de interpretar la fracción VIII, del apartado A, del artículo 2 constitu-
cional, porque sólo así se podría entender cabalmente el asunto.

Esto presentó como problema jurídico que resolver: si fue correcta la deter-
minación que asumió el tribunal colegiado respecto del planteamiento de la
parte quejosa, relativo a que no se tomó en consideración su pertenencia a
una comunidad indígena.

11
Amparo Directo en Revisión 2359/2020, op. cit.
12
Lo anterior, tomando en cuenta que de acuerdo con el artículo 2 de la Constitución federal México es
una nación que “tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas”.
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 159

A lo anterior se dio respuesta en sentido negativo. Para ello, se trajo a colación


la doctrina constitucional relacionada con la autoidentificación o autoads-
cripción indígena, que surgió como un criterio para identificar a una persona
con ese carácter, y, a partir de ello, el despliegue de ciertas obligaciones de
las autoridades jurisdiccionales.

En efecto, de ese reconocimiento jurídico se desprende una serie de derechos


para los pueblos, comunidades y personas indígenas de México, cuya justi-
ciabilidad es fundamental para el modelo del Estado de derecho pluricultural
que perfila la Constitución.13 Entre éstos se encuentran:

a) El reconocimiento de la diversidad cultural.

b) A la autodeterminación.

c) Al autogobierno.

d) A elegir a sus autoridades.

e) A aplicar sus propios sistemas normativos.

f) A la tierra, al territorio y a sus recursos naturales.

g) A la consulta y al consentimiento libre, previo e informado.

h) Acceder plenamente a la jurisdicción del Estado.

Respecto del acceso pleno a la jurisdicción del Estado, se destacó que la


fracción VIII del artículo 2 de la Constitución federal establece que para
garantizarlo: 1) en todos los juicios y procedimientos en que los indígenas
sean parte, individual o colectivamente, se deberán tomar en cuenta sus

13
Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren derechos de personas comu-
nidades y pueblos indígenas, 2a. ed., México, Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2014, p. 7.
160 Los problemas actuales de la justicia penal en México

costumbres y especificidades culturales y 2) que los indígenas tienen en todo


tiempo el derecho a ser asistidos por intérpretes y defensores que tengan
conocimiento de su lengua y cultura.

La identificación de lo anterior es obligación de las autoridades intervinien-


tes en el proceso de origen; concretamente, del órgano jurisdiccional. En él
recae la obligación de garantizar el pleno acceso a la jurisdicción, así como el
pleno disfrute de los derechos y garantías de todos los ciudadanos, incluidos
aquéllos que por pertenecer a categorías tradicionalmente desaventajadas
son objeto de especial mención en el texto constitucional.

Así, para otorgar eficacia al derecho al acceso pleno a la jurisdicción del


Estado, en el ámbito del proceso penal se debían determinar, al menos, las
siguientes cuestiones:

a) Verificar la existencia y vigencia de la costumbre en los términos


alegados por la persona imputada; es decir, si la conducta de que se
trata se refiere a una práctica de la comunidad de la que proviene.
Para ello, las autoridades judiciales pueden allegarse de periciales
antropológicas u otros medios de prueba lícitos, como actas de la
comunidad o consejos de ancianos.

b) Considerar las particulares necesidades de protección del sujeto


de derecho y el contexto cultural en que éste se desarrolla y ocurre
la conducta.

c) Determinar si la costumbre documentada resulta válida. Es decir,


que no entre en conflicto con las prohibiciones absolutas en materia
de derechos humanos, o que no dé como resultado una restricción
ilegítima que no pueda justificarse como necesaria en una sociedad
multicultural. Así, no resulta aplicable una norma de usos y costum-
bres abiertamente adversa al respeto y protección de los derechos
humanos de la persona indígena, ni de otras personas involucradas
en el proceso judicial, compartan o no la condición de indígenas; y
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 161

d) Precisar qué papel tiene la costumbre en el proceso judicial. Por


ejemplo, en el caso del proceso penal, se debe determinar en qué
elemento del delito debe ponderarse la costumbre o especificidad
indígena. Esto es, decidir si constituye una excluyente de res-
ponsabilidad, una atenuante o si debe evaluarse para efectos del
establecimiento de la pena.

Sobre esa base, atendiendo al planteamiento de constitucionalidad de los


quejosos, la solución del asunto requería de un estudio más profundo, to-
mando en cuenta las siguientes particularidades:

a) El conflicto que se vivía entre las autoridades del Concejo Ciu-


dadano Indígena de Nahuatzen y el ayuntamiento municipal, al
momento de los hechos.

b) Los quejosos se autoadscribieron como integrantes de la comunidad


indígena de Nahuatzen, Michoacán.

c) Dos de los quejosos formaban parte del Concejo Ciudadano In-


dígena y el tercero era afín a ese Concejo.

d) Las circunstancias de la conducta atribuida a los quejosos.

e) Lo resuelto por el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán y


las consecuencias jurídicas que trajo consigo.

En ese orden de ideas, la Primera Sala infirió que los quejosos consideraban
que tenían un derecho a la autoadscripción y autogobierno que pretendían
ejercer. Por tanto, se podía apreciar que la verdadera intención del Concejo
Ciudadano Indígena de Nahuatzen era que se les reconociera el derecho que
tienen de administrar los recursos y participaciones federales que le corres-
pondían a la cabecera municipal. Como consecuencia de ello, pedían que se
les otorgaran esos recursos, en atención a sus derechos a la libre determina-
ción, autonomía y autogobierno. Por ello, las autoridades estatales, como la
162 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Secretaría de Gobierno, Finanzas y Congreso del Estado, en colaboración con


el ayuntamiento a través del presidente municipal de Nahuatzen, debieron
garantizar los derechos de la comunidad, a fin de que administrarán direc-
tamente los recursos públicos correspondientes, pues no se podía reducir
la efectividad de los mandatos constitucionales, ni constituir un obstáculo
que privara a una comunidad indígena del goce de sus derechos y garantías.

También se tuvo presente que, de acuerdo con el informe relativo a la Crimi-


nalización de la labor de las defensoras y los defensores de derechos humanos,
aprobado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 31 de
diciembre de 2015, las defensoras y los defensores de derechos humanos en
las Américas con frecuencia son sistemáticamente sujetos a procesos penales
sin fundamento con el objetivo de obstaculizar sus labores y desacreditar sus
causas. La instauración de esos procesos se llevó a cabo con base en distintos
tipos penales, entre los que figuraba el “sabotaje”, que tienden a ser utilizados
de forma arbitraria por las autoridades.14

Además, en dicho documento se precisó que:

[…] según ha indicado el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre


la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales
de los pueblos indígenas, una de las deficiencias más graves en la
protección de los derechos humanos es la tendencia a la utilización
de las leyes y de la administración de justicia para castigar y crimina-
lizar las actividades de protesta social y las reivindicaciones legítimas
de las organizaciones y movimientos de indígenas en defensa de sus
derechos. Esa deficiencia se concreta mediante la aplicación de leyes
de emergencia, como las leyes contra el terrorismo, y el procesa-
miento de manifestantes por delitos comunes. Estos procesamientos

14
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Criminalización de la labor de las defensoras y los
defensores de derechos humanos, 2015. Disponible en: «https://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/
criminalizacion2016.pdf». [Consultado el 19 de octubre de 2023].
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 163

son motivados por comprometer los intereses de actores privados y


autoridades del poder local […].15

En el informe del relator especial sobre la situación de los derechos humanos


y las libertades fundamentales de los indígenas, presentado el 23 de diciem-
bre de 2003, de conformidad con la resolución 2003/56 de la Comisión de
Derechos Humanos, que se refiere a la visita oficial a México, se concluyó,
entre otras cosas, que la protección de los derechos humanos de los pueblos
indígenas se daba en el marco de una alta y persistente conflictividad social,
acompañada frecuentemente de violencia, en torno a problemas agrarios,
ambientales y políticos, que se repetía en casi todas las regiones indígenas,
mayoritariamente rurales.

Esos conflictos giraban, principalmente, alrededor de la defensa de las tierras y


recursos de las comunidades, así como del control del poder político local. Se
había advertido una preocupante tendencia a la criminalización de la protesta
y la disidencia social en el marco de los conflictos señalados, a lo que se debía
añadir un elevado grado de impunidad y corrupción en el sistema de justicia
agraria, penal y civil. Todo esto conducía a la impresión de que los pueblos
indígenas, pese a la retórica oficial en sentido contrario, eran prescindibles
para la sociedad mexicana mayoritaria.16

Sobre la base de esas premisas, la Primera Sala determinó que fue incorrecta
la determinación del tribunal colegiado respecto del planteamiento de los
quejosos relativo a que no se tomó en cuenta su pertenencia a una comu-
nidad indígena, porque de otra forma hubiera advertido que los hechos se
desarrollaron en el marco de un problema y/o protesta de carácter político.
Conforme a ello, hubiera sido especialmente cuidadoso en evitar que se
utilizara el derecho penal como una forma de criminalizar el ejercicio de los

15
Idem.
16
Naciones Unidas, Derechos humanos y cuestiones indígenas. Informe del Relator Especial sobre la si-
tuación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, Sr. Rodolfo Stavenhagen,
Consejo Económico y Social, 2003. Disponible en: «https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/
BDL/2006/4357.pdf». [Consultado el 19 de octubre, 2023].
164 Los problemas actuales de la justicia penal en México

pretendidos derechos de las personas, comunidades y pueblos indígenas de


autodeterminación y autogobierno.

Por otra parte, se señaló que el derecho a la jurisdicción plena del Estado
se encontraba estrechamente vinculado a: i) el derecho al debido proceso,
ii) el derecho a obtener una sentencia jurisdiccional fundada en Derecho y
iii) el derecho a la plena eficacia o ejecución de la misma, subconjuntos que
integraban un derecho fundamental más amplio,17 como lo era el derecho
a una tutela judicial efectiva.

El Tribunal Pleno de la Suprema Corte había caracterizado a la tutela judicial


efectiva como un derecho gradual y sucesivo que se iba perfeccionando me-
diante el cumplimiento de etapas correlativas y no se agotaba con el acceso
inicial a la justicia, a través de un mecanismo jurisdiccional o recurso, sino
que debía materializarse a lo largo de todos los actos e instancias del proceso
hasta culminar con el dictado de una sentencia y su posterior ejecución.18

Cada uno de esos subconjuntos desplegaba sus efectos tutelares en momentos


distintos. Concretamente, el derecho a obtener una sentencia fundada en
razones jurídicas en el momento conclusivo del juicio.

Había también una exigencia transversal a esos subconjuntos que conforman


el derecho a la tutela judicial efectiva, consistente en la remoción de todos
los obstáculos injustificados para acceder a la justicia, para el debido pro-
ceso, para el dictado de una sentencia fundada en derecho y para su plena
ejecución. Para efectos del caso, únicamente se atendió el derecho a obtener
una sentencia fundada en derecho.19

17
Tesis 1a./J. 103/2017 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 48,
Tomo I, noviembre de 2017, página 151, registro digital: 2015591.
18
Acción de Inconstitucionalidad 22/2009, Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Po-
nente: Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, 4 de marzo de 2010.
19
De acuerdo con Alfredo Dagdug Kalife: “Por fundamentación debemos entender la aplicación de
los preceptos jurídicos (ley, jurisprudencia e, incluso doctrina) en los que el juez se basa para la toma
de su decisión en un caso concreto. Cabe advertir que si bien es cierto el sistema penal se basa en el
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 165

1. Derecho a obtener una sentencia fundada en derecho

Se señaló que a través de ese derecho se puede materializar la efectividad de


otras prerrogativas fundamentales, por ejemplo, la garantía de audiencia, el
principio de congruencia de las sentencias, la posibilidad de recurrir el fallo,
el derecho de defensa y el principio de presunción de inocencia.20

Tratándose de la materia penal, la Corte Interamericana de Derechos Humanos


había resaltado la necesidad de que:

[…] el fallo de condena proporcione una fundamentación clara,


completa y lógica en la cual, además de realizar una descripción del
contenido de los medios de prueba, exponga su apreciación de los
mismos y se indiquen las razones por las cuales los mismos le resul-
taron, o no, confiables e idóneos para acreditar los elementos de la
responsabilidad penal […].21

Además, en múltiples ocasiones, el citado tribunal internacional había in-


dicado:

principio de exacta aplicación de la ley, ello quiere decir que debe haber explícitamente tipificado un
delito para poderlo aplicar a un caso concreto, pero a la ley hay que añadirle necesariamente la juris-
prudencia y la doctrina, que permiten, en su calidad de fuentes del derecho, realizar interpretaciones
adecuadas al análisis de un delito determinado en la ley”. Dagdug Kalife, Alfredo, Manual de Derecho
Procesal Penal. Teoría y práctica, 3a. ed., México, Ubijus, p. 515.
20
En el Caso Zegarra Marín vs. Perú, la Corte Interamericana señaló: “[…] 147. La Corte subraya la rele-
vancia de la motivación, a fin de garantizar el principio de presunción de inocencia, principalmente en una
sentencia condenatoria, la cual debe expresar la suficiencia de prueba de cargo para confirmar la hipótesis
acusatoria; la observancia de las reglas de la sana crítica en la apreciación de la prueba, incluidas aquellas
que pudieran generar duda de la responsabilidad penal; y el juicio final que deriva de esta valoración. En su
caso, debe reflejar las razones por las que fue posible obtener convicción sobre la imputación y la respon-
sabilidad penal, así como la apreciación de las pruebas para desvirtuar cualquier hipótesis de inocencia, y
solo así poder confirmar o refutar la hipótesis acusatoria. Lo anterior, permitiría desvirtuar la presunción
de inocencia y determinar la responsabilidad penal más allá de toda duda razonable. Ante la duda, la pre-
sunción de inocencia y el principio in dubio pro reo, operan como criterio decisorio al momento de emitir
el fallo […]”. Corte IDH. Caso Zegarra Marín vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 15 de febrero de 2017. Serie C No. 331, párrafo 147.
21
Corte IDH. Caso Norín Catrimán y otros (Dirigentes, miembros y activista del Pueblo Indígena Mapuche) vs.
Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de mayo de 2014. Serie C No. 279, párrafo 288.
166 Los problemas actuales de la justicia penal en México

[…] La motivación es la exteriorización de la justificación razonada


que permite llegar a una conclusión. El deber de motivar las resolu-
ciones es una garantía vinculada a la recta administración de justicia,
que le garantiza a los ciudadanos el derecho a ser juzgados por las
razones que el derecho otorga, a la vez que brinda credibilidad a las
decisiones judiciales en una sociedad democrática. En virtud de lo
cual las decisiones que adopten los órganos internos de los Estados
que puedan afectar derechos humanos deben de estar motivadas, de
lo contrario serían decisiones arbitrarias […].22

Criterio con el que resultaba congruente lo establecido en el artículo 402


del Código Nacional de Procedimientos Penales,23 que exigía la debida mo-
tivación de las sentencias.

Lo anterior se encontraba estrechamente vinculado al principio de legalidad en


materia penal, derecho fundamental contenido en el párrafo tercero del artículo
14 constitucional que garantiza la certeza y legitimidad de las sentencias condena-
torias en esa materia. Deriva de los principios nullum crimen sine lege y nulla poena
sine lege, que a su vez se traducen en que sólo pueden castigarse penalmente las
conductas debidamente descritas en la legislación correspondiente como ilícitas
y aplicarse las penas preestablecidas en la ley para sancionarlas, con el fin de
salvaguardar la seguridad jurídica de las personas. Además, la ley penal debe ser
previa, cierta, estricta y concreta para el hecho de que se trate.

Con el respeto a ese derecho constitucional, se proscribe la imposición de


penas por analogía y por mayoría de razón, y se impone la obligación de

22
Corte IDH. Caso Flor Freire vs. Ecuador. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sen-
tencia de 31 de agosto de 2016. Serie C No. 315, párrafo 182.
23
Código Nacional de Procedimientos Penales. “Artículo 402.- […] En la sentencia, el Tribunal de
enjuiciamiento deberá hacerse cargo en su motivación de toda la prueba producida, incluso de aquella
que hubiere desestimado, indicando en tal caso las razones que hubiere tenido en cuenta para ha-
cerlo. Esta motivación deberá permitir la reproducción del razonamiento utilizado para alcanzar las
conclusiones a que llegare la sentencia. Nadie podrá ser condenado, sino cuando el Tribunal que lo
juzgue adquiera la convicción más allá de toda duda razonable, de que el acusado es responsable de
la comisión del hecho por el que siguió el juicio. La duda siempre favorece al acusado”.
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 167

tipificar de manera previa las conductas o hechos que se reputen como an-
tijurídicos y sus correspondientes penas.

La Suprema Corte ha considerado que el derecho fundamental de exacta


aplicación de la ley penal no se limita a ordenar a la autoridad jurisdic-
cional que se abstenga de interpretar por simple analogía o mayoría de
razón, sino que es extensiva al creador de la norma,24 al que se le exige
la emisión de dispositivos claros, precisos y exactos respecto de la con-
ducta reprochable y de la consecuencia jurídica por la comisión de un
ilícito. Esa descripción no es otra cosa que el tipo penal que debía estar
claramente formulado.

De lo que deriva la importancia que la dogmática jurídico-penal le asigna al


elemento del delito denominado tipicidad, entendido como la constatación plena
del encuadramiento exacto entre los componentes de una hipótesis delictiva
descrita en la ley —el tipo— y un hecho concreto acontecido y probado en el
mundo fáctico. Así, la tipicidad es un presupuesto indispensable del acredi-
tamiento del injusto penal, y constituye la base fundamental del principio de
legalidad que rige, con todas sus derivaciones, como pilar de un sistema de
derecho penal en un Estado democrático de derecho.

Con base en esos lineamientos, se coligió que se vulneró en perjuicio de los


quejosos el derecho a una tutela judicial efectiva, precisamente respecto de
la aplicación fundada de la ley penal, con relación a las debidas garantías de
fundamentación y motivación sobre la debida acreditación del correspon-
diente tipo penal de sabotaje por el que se les sentenció a los quejosos, en
perjuicio del principio de legalidad en materia penal.

Sin embargo, por tratarse de un amparo directo en revisión, cuya materia de


estudio atiende esencialmente a aspectos legítimos de constitucionalidad o
convencionalidad, previo a verificar el impacto que tenía esa determinación,

24
Tesis: 1a./J. 10/2006, Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Seminario Judicial de la
Federación, Novena Época, Tomo XXIII, marzo de 2006, página 84, registro digital: 175595.
168 Los problemas actuales de la justicia penal en México

era necesario resolver si era viable revisar las consideraciones emitidas por el
tribunal colegiado, en torno a la acreditación del delito de sabotaje.

Al respecto, se señaló que el criterio asumido por el tribunal colegiado con


relación a la acreditación del citado delito no constituía propiamente una
cuestión constitucional. Sin embargo, al estar vinculada directamente a lo
establecido en la fracción VIII, del apartado A, del artículo 2 de la Constitu-
ción federal y a los derechos de acceso pleno a la jurisdicción del Estado y a
obtener una sentencia fundada en derecho —ambos como partes integrantes
del derecho a una tutela judicial efectiva, tratándose de pueblos y personas
indígenas—, así como al derecho de exacta aplicación de la ley en materia
penal, el tema debía considerarse como susceptible de análisis en el amparo
directo en revisión.

Ello, porque si bien la función que ejercía el Alto Tribunal no consistía en


principio en determinar la correcta interpretación de la ley; sí lo era cuando
la interpretación de la autoridad responsable o del tribunal colegiado tenía
el potencial de vulnerar la Constitución. Por tanto, era posible encontrar
una intelección que la tornara compatible con ésta, por lo que la opción de
una modalidad sobre otra implicaba pronunciarse en el ámbito de consti-
tucionalidad.25

Así, se destacó que de la sentencia recurrida se desprendía que el tribunal


colegiado, con base en el artículo 314, fracciones I y II, del Código Penal
para el Estado de Michoacán, validó la acreditación del delito de sabotaje,
así como la responsabilidad penal de los quejosos, a pesar de que éstos
insistieron en que, por el contexto político de su comunidad, únicamente
intentaban ejercer su derecho a la autodeterminación, máxime que dos de
ellos eran parte del Concejo Ciudadano Indígena de Nahuatzen.

25
Consideraciones similares sostuvo la Primera Sala al resolver los amparos directos en revisión
1364/2021, en sesión de 7 de noviembre de 2021, por unanimidad de cinco votos; 4407/2018, en
sesión de 6 de marzo de 2019, por unanimidad de cinco votos y 3850/2012, en sesión de 19 de junio
de 2013, por unanimidad de cinco votos.
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 169

En ese orden de ideas, los argumentos relacionados con los derechos a la


autoadscripción y a una tutela judicial efectiva, tendientes a combatir me-
dularmente la existencia del delito, no podían ser desestimados únicamente
con el señalamiento de que el ser parte de una comunidad indígena no los
dispensaba del cumplimiento de la normativa legal y constitucional, o que
no existía indicio alguno que permitiera establecer que la denuncia, acusa-
ción o el juicio tuviera como objeto mermar los derechos de la comunidad
de Nahuatzen o el ejercicio de la función de los quejosos como concejales.

Así, sugirió como cuestionamiento si la sentencia reclamada en el amparo


directo respetaba el derecho de los quejosos a acceder plenamente a la ju-
risdicción del Estado. A lo que se le dio una respuesta negativa, pues no se
tomó en cuenta el contexto sociocultural y político en el que se suscitaron
los hechos, de lo que se desprendía que la intención de los quejosos sólo
era ejercer su derecho a la autodeterminación y autogobierno. Con ello, se
generó una transgresión a la prerrogativa que como indígenas autoadscritos
les correspondía, en el sentido de acceder plenamente a la jurisdicción del
Estado. También se omitió constatar el sustento exigido para fundar una
condena, sin advertir que con ello se vulneraba su derecho a la tutela judicial
efectiva, así como a obtener una sentencia fundada en derecho y en respeto
al principio de legalidad en materia penal.

El tribunal colegiado debió cumplir con el mandato de su artículo 14, rela-


tivo a la prohibición de imponer, por simple analogía, y aún por mayoría de
razón, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente aplicable
al delito de que se trata, con relación a la garantía de obtener una sentencia
fundada en derecho.

Aunado a lo anterior, aunque pudiera pensarse que sobre el particular existía


cosa juzgada, al tratarse de un aspecto de mera legalidad cuya competencia
era originalmente del tribunal colegiado, lo cierto era que ese aspecto úni-
camente fue referenciado por dicho órgano jurisdiccional sin que al efecto
emprendiera realmente un análisis en los términos antes descritos, a pesar
de su vinculación con los derechos de acceso efectivo a la justicia y autoads-
170 Los problemas actuales de la justicia penal en México

cripción, en la manera en que se encontraban especialmente previstos en el


artículo 2 de la Constitución federal.

Si el tribunal colegiado hubiera analizado el asunto conforme al mandato


de la fracción VIII del artículo 2 y a la prohibición de aplicación analógica o
por mayoría de razón de la ley penal, que se establece en el párrafo tercero
del artículo 14, ambos de la Constitución federal, hubiera advertido que el
propósito de los quejosos al desplegar la conducta que se les atribuyó —
con independencia de lo antijurídico o no de sus resultados— se alineaba
única y exclusivamente con lo que ellos percibían como su derecho a la
libre determinación, no así, con algún otro propósito particular.

Esto es, en el acto reclamado se analizó como hecho fáctico el acaecido el 1


de noviembre de 2018, en el municipio de Nahuatzen, Michoacán. Sobre
la base de las pruebas que se desahogaron en audiencia de juicio oral, se
acreditó el delito de sabotaje, así como la plena responsabilidad penal de
los quejosos en su comisión, bajo el argumento de que el Ministerio Público
probó que los quejosos fueron quienes desplegaron la conducta con la que
se perjudicó la capacidad de las instituciones gubernamentales del Estado,
concretamente, del ayuntamiento.

2. Estudio del delito de sabotaje y su impacto


en los hechos atribuidos a los quejosos

El artículo 314, fracciones II y III, del Código Penal del Estado de Michoacán
dispone:

Artículo 314. Sabotaje


Se impondrá de cinco a doce años de prisión y suspensión de derechos
políticos hasta por doce años, a quien, con el fin de trastornar la vida
económica, política, social, turística o cultural del Estado o para perjudicar
la capacidad de las instituciones gubernamentales: […]
II. Dañe o destruya centros de producción o distribución de bienes básicos
o instalaciones de servicios públicos;
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 171

III. Entorpezca los servicios públicos […].26

Descripción legal que, en la hipótesis de concreción que se le aplicó a los


quejosos y recurrentes, se conforma por los siguientes elementos de natura-
leza objetiva, normativa y subjetiva:

a) Elementos objetivos

Conducta. De acción, relativa a perjudicar la capacidad de las instituciones


gubernamentales del estado de Michoacán, a través de daños o destrucción
de centros de distribución de bienes básicos o instalaciones de servicios
públicos o el entorpecimiento de los servicios públicos.

Resultado. Material, consistente en los daños o destrucción a los centros


de distribución de bienes básicos o instalaciones de servicios públicos y el
entorpecimiento de servicios públicos.

Sujeto activo. Indiferente, puede ser cualquier persona, ya que la norma no


exige calidad específica alguna para el mismo.

Sujeto pasivo. Les corresponde ese carácter a las instituciones del Estado de
Michoacán; concretamente, su ayuntamiento de Nahuatzen.

Bien jurídico tutelado. La seguridad de las instituciones del estado de Michoacán.

Objeto material. Los centros de distribución de bienes básicos, las instalacio-


nes de servicios públicos y los propios servicios públicos como parte de las
instituciones del estado de Michoacán por ser propiamente los que resienten
los correspondientes daños, destrucción o entorpecimiento.

Medios de comisión. La norma exige que el perjuicio a la capacidad de las


instituciones gubernamentales del estado de Michoacán se realice a través de

26
Énfasis añadido respecto de la hipótesis de concreción atribuida a los quejosos.
172 Los problemas actuales de la justicia penal en México

daños o destrucción a los centros de distribución de bienes básicos o insta-


laciones de servicios públicos o el entorpecimiento de los servicios públicos.

Circunstancias. La norma no exige circunstancias temporales, ni de modo


u ocasión, pero sí de lugar, pues los daños o destrucción los deben resentir
centros de distribución de bienes básicos, mientras que el entorpecimiento
debe ser respecto de instalaciones de servicios públicos.

b) Elementos subjetivos

Genérico. La naturaleza del delito de sabotaje es eminentemente dolosa,


porque el precepto en estudio no admite expresamente la forma de comisión
culposa en los términos que lo requiere el artículo 21 del propio Código
Penal del Estado de Michoacán.27

Específico. La norma requiere que el daño o destrucción de los centros de


distribución de bienes básicos o instalaciones de servicios públicos y el en-
torpecimiento de los servicios públicos tengan como finalidad perjudicar la
capacidad de las instituciones gubernamentales del estado de Michoacán.

c) Elementos normativos de valoración

Cultural. El concepto “perjudicar”, que, de acuerdo con el Diccionario de la


Real Academia Española, se le conceptualiza como “1. tr. Ocasionar daño o
menoscabo material o moral”.28

Con relación al propósito particular que guía la acción del sujeto activo,
relativo a que el daño o destrucción de los centros de distribución de bie-
nes básicos o instalaciones de servicios públicos y el entorpecimiento de

27
Código Penal del Estado de Michoacán. “Artículo 21. Principio de incriminación cerrada para la
punibilidad de los delitos culposos. Las acciones y omisiones culposas sólo serán punibles en los casos
expresamente determinados por la ley”.
28
Real Academia Española, “Perjudicar”, Diccionario de la Lengua Española. Disponible en: «https://
dle.rae.es/perjudicar». [Consultado el 18 de octubre de 2023].
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 173

los servicios públicos tenga como finalidad perjudicar la capacidad de las


instituciones gubernamentales del estado de Michoacán, se destacó que con
independencia de su naturaleza subjetiva específica constituía un elemento
integral del tipo penal de sabotaje. Por lo tanto, su falta de acreditación im-
plicaba la exclusión del delito, en términos de la fracción II del artículo 27
del Código Penal del Estado de Michoacán.29

Respecto de dicho elemento, se destacó que la autoridad responsable com-


partió el señalamiento sostenido en la primera instancia, en el sentido de que

[…] se perjudica la capacidad de la institución gubernamental —Ayun-


tamiento de Nahuatzen—, porque independientemente de que —como
dice la defensa—, pueden funcionar en otra parte, y el horario en que
ocurrió el hecho no fuera de aquellos de atención al público así como
que no llegó ningún regidor a la sesión que se tenía programada, a más
de que no es ese un servicio —lo que no se comparte, porque por el
contrario es una de las obligaciones del Ayuntamiento, reunirse para
delinear las acciones del gobierno, entre otras; no obstante ese evento
trastornó la debida función, entorpeciéndola en consecuencia […].

Consideraciones que fueron calificadas de legales por el tribunal colegiado,


que determinó que se encontraba acreditado el hecho que la ley señalaba
como delito de sabotaje, con los medios de prueba desahogados en la au-
diencia de juicio. Especialmente, con los deposados de los testigos de cargo,
que estuvieron presentes en el lugar de los hechos, que se corroboraron con
las manifestaciones del perito en criminalística y del policía de investigación
que se recabaron.

Esa determinación resultó desacertada, porque en realidad no estaba acre-


ditado, más allá de toda duda razonable, que la conducta desplegada por
los quejosos tuviera como finalidad específica el perjudicar la capacidad de
las instituciones gubernamentales del estado de Michoacán. Para justificar

29
Código Penal del Estado de Michoacán. “Artículo 27. Causas de exclusión del delito El delito se
excluye cuando: […] II. Falte alguno de los elementos del tipo penal; […].”
174 Los problemas actuales de la justicia penal en México

ese elemento del delito, no era suficiente la existencia objetiva de los daños
o destrucción de los centros de distribución de bienes básicos o de instala-
ciones de servicios públicos y el entorpecimiento de los servicios públicos,
porque ello corresponde a un elemento diverso, como lo es el resultado
material del ilícito.

Esto es, aunque con la conducta de los quejosos finalmente se hubiera


perjudicado la capacidad de las instituciones gubernamentales del estado
de Michoacán, para los efectos de la exacta aplicación de ley penal al caso
concreto, no justificaba debidamente la existencia del delito de sabotaje, en
los términos que el legislador estatal lo requirió. Para tales efectos, era indis-
pensable que se acreditara perfectamente que su acción tenía precisamente
ese propósito particular, lo que en la especie no sucedió.

En efecto, los hechos que se dicen probados en la audiencia juicio no son


útiles para acreditar el ilícito que se reprocha a los quejosos, porque con los
medios de prueba que se desahogaron no se puede materializar el elemento
subjetivo específico que requiere la norma, consistente en que la finalidad
de los sentenciados haya sido perjudicar la capacidad de las instituciones
gubernamentales.

En efecto, con los testimonios de cargo, corroborados con las declaraciones


que se recabaron del perito criminalista y del agente ministerial de inves-
tigación, lo único que se podría acreditar son los elementos objetivos del
delito consistentes en que se dañaron o destruyeron centros de producción
o distribución de bienes básicos o instalaciones de servicios públicos o el
entorpecimiento de servicios. No obstante, ninguna de esas pruebas era
pertinente para comprobar que la finalidad de los inculpados hubiera sido
el perjudicar la capacidad de las instituciones gubernamentales.

Por lo contrario, de acuerdo con las pruebas ofrecidas por la defensa, y con
las preguntas que la propia defensa le formuló a los testigos de cargo, se
advirtió que la intención de los inculpados, lejos de pretender perjudicar la
capacidad de las instituciones gubernamentales, era ejercer sus derechos a la
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 175

libre determinación30 y al autogobierno.31 Fueron coincidentes en declarar


que existían documentos que acreditaban los derechos que alegaban, y que
fueron debidamente incorporados al juicio, como son:

a) El acta de asamblea de 7 de septiembre de 2015, protocolizada ante


la fe de notario en el estado de Michoacán, a través de la cual se
conformó el Concejo Indígena y se determinaron sus integrantes.

b) El acta de acuerdos de 6 de octubre de 2015, atribuida al expresi-


dente municipal, en la que se dejaron bajo resguardo del Concejo,
dos vehículos y un camión de volteo, para su uso en los servicios
básicos de la comunidad.

c) Resolución del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán, de 6


de noviembre de 2017, en el que se vinculó a diversas autoridades
del estado.

Por ello, no se advirtió que los inculpados tuvieran la finalidad de perjudicar


la capacidad de las instituciones del estado de Michoacán. Por lo contrario,
amparados en los documentos señalados, se observó que lo que procuraban
era ejercer un derecho.

Se concluyó que la ley penal no se aplicó exactamente al caso concreto, en


contravención al principio de legalidad previsto en el párrafo tercero del
artículo 14 constitucional, al no acreditarse la concurrencia de las circuns-

30
La declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas señala que éstos
tienen derecho a la libre determinación y que, en virtud de ese derecho, pueden decidir libremente su
condición política y disponer libremente su desarrollo económico, social y cultural, y que el ejercicio
de ese derecho se refiere a la autonomía o al autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus
asuntos internos y locales, así como a disponer de medios para financiar sus funciones autónomas.
31
De ese derecho se desprende la capacidad de definir sus propias instituciones, que no necesariamente
tiene que corresponder estrictamente con el resto de las instituciones del Estado. Asimismo, estos
pueblos tienen el derecho de elegir a sus autoridades de acuerdo con sus propios sistemas normativos.
Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren derechos de personas, comuni-
dades y pueblos indígenas, op. cit., p. 15.
176 Los problemas actuales de la justicia penal en México

tancias necesarias para estimar la existencia de uno de los elementos del


hecho que la ley señala como delito de sabotaje. Por lo tanto, se concedió
a los quejosos, de manera lisa y llana, el amparo y protección de la justicia
federal, ordenando su inmediata y absoluta libertad.32

H. Conclusiones

La sentencia reseñada sentó un importante precedente en torno a la obliga-


ción que surge para las autoridades jurisdiccionales del orden penal juzgar
con perspectiva de interculturalidad. Esto es, que al analizar los hechos
que se someten a su competencia no se omita considerar cualquier factor o
circunstancia que pueda incidir sobre la protección de los derechos, prin-
cipios, autoridades y costumbres que rigen la vida interna de los pueblos,
comunidades y personas indígenas.

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ticia de la Nación. Ponente: Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.
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32
Asimismo, se ordenó dar vista al Ministerio Público que intervino en el proceso penal con la denuncia
de actos de tortura mencionada en diversos escritos presentados por los quejosos.
Acceso a la jurisdicción del Estado con perspectiva intercultural: derecho de las personas... 177

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registro digital: 2015591.
Tesis: 1a./J. 10/2006, Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del
Seminario Judicial de la Federación, Novena Época, Tomo XXIII, marzo
de 2006, página 84, registro digital: 175595.
El deber de juzgar con perspectiva
de género en materia penal
y la imparcialidad judicial

Enriqueta Velasco Sánchez*


* Abogada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; maestra en Derecho Privado por la
Universidad Iberoamericana; especialista certificada en justicia para adolescentes por la Escuela Federal
de Formación Judicial; especialista en justicia juvenil restaurativa por la Academia de la Magistratura
del Perú y razonamiento probatorio por la Universidad de Girona, España. Ha cursado estudios de
posgrado en la Universidad de Göttingen, Alemania, en Puerto Rico y Estados Unidos.
Magistrada de Circuito en el Tribunal Colegiado de Apelación del Sexto Circuito, con sede en San
Andrés Cholula, Puebla.
Sumario: A. Introducción; B. La perspectiva de género según la Jurisprudencia
22/2016 de la Primera Sala de la SCJN; C. La teoría del cierre de etapas desarrollada
en el amparo directo en revisión 669/2015 de la primera sala de la SCJN; D. Etapa
de investigación en el sistema penal acusatorio; I. Investigación diligente; II. ¿La
perspectiva de género puede aplicarse en la investigación dentro del procedimiento
penal acusatorio?; E. Perspectiva de género en la etapa intermedia; I. Acuerdos
probatorios; II. Ofrecimiento de las pruebas; F. Conclusión; G. Bibliografía.

A. Introducción

Entre los retos actuales de la justicia adversarial penal mexicana se encuen-


tra la aplicación integral y armónica de la perspectiva de género, entendida
como un método analítico y obligatorio por su relevancia en la protección,
respeto, garantía y promoción de los derechos humanos.

En el presente trabajo, una vez esbozado tal método, se exponen opiniones


sobre cómo puede aplicarse la perspectiva de género en armonía con los prin-
cipios de contradicción, igualdad y continuidad que rigen en el sistema penal
acusatorio, con el objetivo de lograr el acceso a la justicia pronta y expedita
que demanda la sociedad contemporánea y la observación de los estándares
nacionales e internacionales en materia de derechos humanos. Particularmente,
en la práctica forense, pudiera parecer que dicho método colisiona con tales
principios o con la imparcialidad, lo cual se estima falaz.

En este texto se propone una postura respecto a cómo puede aplicarse la


perspectiva de género en la etapa intermedia del proceso penal acusatorio en
los casos de feminicidio. También en aquellos casos en los que las víctimas

181
182 Los problemas actuales de la justicia penal en México

u ofendidas no han comparecido al procedimiento y la investigación de la


fiscalía no cumple con los estándares internacionales y nacionales de debida
diligencia. Lo anterior se realiza desde un punto de vista crítico de algunos
criterios jurisprudenciales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

B. La perspectiva de género según la jurisprudencia 22/2016


de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
Mexicana

La perspectiva de género es un método analítico que permite resolver los


asuntos con respeto a los derechos fundamentales de grupos vulnerables,
como las mujeres o las personas con identidades y orientaciones sexuales
diversas, entre otras. Lo anterior encuentra su fundamento en el artículo 1 de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las obligaciones
internacionales derivadas de la Convención para la Eliminación de Todas
las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)1 y la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la
Mujer (Convención Belém Do Pará).2

En el sistema de justicia penal, el 25 de abril de 2023 se incorporó al Código


Nacional de Procedimientos Penales la siguiente definición de perspectiva
de género:

[…] Concepto que se refiere a la metodología y los mecanismos que


permiten identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigual-
dad y exclusión de las mujeres, que se pretende justificar con base
en las diferencias biológicas entre mujeres y hombres, así como las
acciones que deben emprenderse para actuar sobre los factores de

1
Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer. Disponible
en «https://www.scjn.gob.mx/igualdad-de-genero/cedaw». [Consultado el 26 de noviembre de 2023].
2
Convención Interamericana Para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belem
Do Pará) «https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/10287/2_BELEM_DO_PARA_OEA_1994.
pdf». [Consultado el 26 de noviembre de 2023].
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 183

género y crear las condiciones de cambio que permitan avanzar en la


construcción de la igualdad de género.3

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha consolidado


el método analítico para juzgar con perspectiva de género que se recoge en
la jurisprudencia 1ªJ.22/20164, obligatoria para todas las autoridades juris-
diccionales, de acuerdo con el artículo 217 de la Ley de Amparo.5 Dicho
método consta de distintos pasos, a saber:

a) Identificar situaciones de poder que, por cuestiones de género,


evidencien desequilibrio entre las partes de una controversia.

b) Analizar hechos y pruebas sin estereotipos o prejuicios de género.

c) Ordenar la recopilación de pruebas necesarias para aclarar la si-


tuación de violencia, vulnerabilidad o discriminación por razones
de género.

d) Cuestionar la neutralidad del derecho aplicable, evaluando su im-


pacto diferenciado para buscar una resolución justa e igualitaria,
según el contexto de desigualdad observado.

3
Código Nacional de Procedimientos Penales, artículo 3, fracción XI.
4
Tesis: 1a./J. 22/2016 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro
29, abril de 2016, Tomo II, página. 836, registro digital: 2011430.
5
“Artículo 217. La jurisprudencia que establezca la Suprema Corte de Justicia de la Nación será obli-
gatoria para todas las autoridades jurisdiccionales de la Federación y de las entidades federativas, con
excepción de la propia Suprema Corte.
La jurisprudencia del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación será obligatoria para sus Salas,
pero no lo será la de ellas para el Pleno. Ninguna sala estará obligada a seguir la jurisprudencia de la otra.
La jurisprudencia que establezcan los plenos regionales es obligatoria para todas las autoridades juris-
diccionales de la Federación y de las entidades federativas de su región, salvo para la Suprema Corte de
Justicia de la Nación y los plenos regionales.
La jurisprudencia que establezcan los tribunales colegiados de circuito es obligatoria para todas las
autoridades jurisdiccionales de la Federación y de las entidades federativas de su circuito, con excepción
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los plenos regionales y los tribunales colegiados de circuito.
La jurisprudencia en ningún caso tendrá efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna”.
184 Los problemas actuales de la justicia penal en México

e) Aplicar los estándares de derechos humanos de todas las personas


involucradas, especialmente de la niñez.

f) Evitar el uso de lenguaje basado en estereotipos o prejuicios,


procurando un lenguaje inclusivo.

A su vez, en el Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género, el Máximo


Tribunal nacional explicó que dicha metodología está compuesta de: “[…]
rubros que no están dispuestos para ser revisados o descartados uno a uno
de manera consecutiva, sino que tienen relevancia en diferentes momen-
tos del análisis de una controversia […]”.6 Por lo tanto, en la aplicación
del referido método destacan obligaciones previas al análisis de fondo, al
momento de resolver y en el uso del lenguaje, pero no tienen un orden
secuencial estricto.

En el presente trabajo, me centraré en dos de tales pasos: ordenar la recopi-


lación de pruebas necesarias para aclarar la situación de violencia, vulnera-
bilidad o discriminación por razones de género y aplicar los estándares de
derechos humanos de todas las personas involucradas.

Para ello, en un primer momento es necesario recordar las etapas del proceso
penal y los criterios jurisprudenciales, también obligatorios, acuñados sobre
el tema por la corte mexicana.

C. La teoría del cierre de etapas desarrollada en el Amparo


Directo en Revisión 669/2015 de la Primera Sala
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Según el artículo 20, apartado A, fracción I, de la Constitución Política de


los Estados Unidos Mexicanos, el proceso penal tiene como objetivos:

6
Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género, México, Suprema Corte de Justicia de la Nación,
2020, p. 138. Disponible en «https://www.scjn.gob.mx/derechos-humanos/protocolos-de-actuacion/
para-juzgar-con-perspectiva-de-genero». [Consultado el 25 de noviembre de 2023].
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 185

a) Esclarecer los hechos.

b) Proteger al inocente.

c) Procurar que el culpable no quede impune.

d) Que los daños causados por el delito se reparen.

A su vez, el Código Nacional de Procedimientos Penales en su artículo 27


establece las normas que han de observarse en la investigación, procesamiento
y sanción de los delitos, a fin de cumplir con los objetivos del proceso penal
y así contribuir en asegurar el acceso a la justicia en la aplicación del derecho
y resolver los conflictos derivados de la comisión de delitos, en respeto de
los derechos humanos reconocidos en la norma fundamental y los tratados
internacionales de los que México sea parte.

Así, el procedimiento penal acusatorio, de acuerdo con el artículo 211 de la


ley única procesal penal mexicana, se integra por tres etapas:

a) La de investigación. Comprende la fase inicial —que comienza con


la presentación de la denuncia, querella u otro requisito equivalente
y concluye cuando el imputado queda a disposición del juez de
control para que se le formule imputación—. También se integra
con la fase complementaria, que va desde la formulación de la
imputación y se agota una vez que se haya cerrado la investigación.

7
“Artículo 2o. Objeto del Código.
Este Código tiene por objeto establecer las normas que han de observarse en la investigación, el pro-
cesamiento y la sanción de los delitos, para esclarecer los hechos, proteger al inocente, procurar que
el culpable no quede impune y que se repare el daño, y así contribuir a asegurar el acceso a la justicia
en la aplicación del derecho y resolver el conflicto que surja con motivo de la comisión del delito,
en un marco de respeto a los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los Tratados
Internacionales de los que el Estado mexicano sea parte.”
186 Los problemas actuales de la justicia penal en México

b) La intermedia o de preparación del juicio. Inicia con la acusación


y termina con el dictado de auto de apertura del juicio oral.

c) La de juicio, que comprende desde que se recibe el auto de aper-


tura a juicio oral y hasta la sentencia emitida por el tribunal de
enjuiciamiento.

Además, la etapa de ejecución de la sentencia, regulada por la Ley Nacional de


Ejecución Penal, comprende desde el momento en que el órgano jurisdiccio-
nal de ejecución recibe la sentencia o el auto por el que se impone la prisión
preventiva, como lo dispone el artículo 103 de la Ley Nacional de Ejecución
Penal,8 hasta que se declare el cumplimiento de la pena.

Ahora, en el amparo directo en revisión 669/2015,9 la Primera Sala del Máximo


Tribunal de la nación estableció lo que se conoce como la doctrina del cierre
de etapas. Ésta, parte de la idea de que cada fase procesal tiene un objetivo
claro y definido que debe cumplirse, observando los principios del sistema
penal acusatorio. Esas etapas se van sucediendo irreversiblemente unas a otras,
lo que significa que sólo superándose una etapa es que se puede comenzar la
siguiente, sin que exista posibilidad de renovarlas o reabrirlas.

En la práctica, surgen interrogantes sobre cómo aplicar la perspectiva de


género en cada una de esas etapas y si, en su caso, los principios que rigen
en el procedimiento penal y la mencionada doctrina son obstáculos infran-

8
“Artículo 103. Inicio de la Ejecución.
La administración del Juzgado de Ejecución al recibir la sentencia o el auto por el que se impone la
prisión preventiva, generará un número de registro y procederá a turnarlo al Juez de Ejecución com-
petente, para que proceda a dar cumplimiento a tales resoluciones judiciales.
Una vez recibidos por el Juez de Ejecución, la sentencia y el auto que la declare ejecutoriada, dentro de
los tres días siguientes dictará el auto de inicio al procedimiento ordinario de ejecución, y en su caso
prevendrá para que se subsanen errores u omisiones en la documentación correspondiente en el plazo
de tres días (…)”.
9
Amparo Directo en Revisión 669/2015, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Ministro Arturo Zaldívar, 23 de agosto de 2017.
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 187

queables para lograr el objetivo constitucional y convencional de aplicar la


perspectiva de género en el ámbito jurisdiccional.

A continuación, desarrollaré algunas reflexiones acerca de cómo puede


llevarse a cabo el ejercicio analítico y argumentativo de aplicación de dicho
método en la etapa intermedia de un proceso penal por feminicidio, cuando
las víctimas u ofendidas no comparecieron a la etapa de investigación y ésta
no cumple con los requisitos mínimos derivados de los criterios de la corte
mexicana y la interamericana.

D. Etapa de investigación en el sistema penal acusatorio

El procedimiento penal inicia con la noticia criminal que da lugar a la fase


prístina de la investigación, en la que el Estado actúa a través de las fiscalías
como ente investigador, con base en las facultades previstas en el artículo
21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La inves-
tigación inicial puede durar unas horas —como en los casos de detención
en flagrancia— o el tiempo que la ley establezca como de prescripción del
delito al que pudiera corresponder el hecho investigado, desde luego, a me-
nos que haya sido interrumpido de acuerdo con las reglas del artículo 11010
del Código Penal Federal. Asimismo, la investigación inicial puede terminar

10
“Artículo 110. La prescripción de las acciones se interrumpirá por las actuaciones que se practiquen
en la investigación y de los imputados, aunque por ignorarse quienes sean estos no se practiquen las
diligencias contra persona determinada.
Si se dejare de actuar, la prescripción empezará a correr de nuevo desde el día siguiente al de la última
diligencia.
La prescripción de las acciones se interrumpirá también por el requerimiento de auxilio en la investi-
gación del delito o de quien lo haya cometido o participado en su comisión, por las diligencias que se
practiquen para obtener la extradición internacional, y por el requerimiento de entrega del imputado
que formalmente haga el Ministerio Público de una entidad federativa al de otra donde aquel se refugie,
se localice o se encuentre detenido por el mismo o por otro delito. En el primer caso también causarán
la interrupción las actuaciones que practique la autoridad requerida y en el segundo subsistirá la in-
terrupción hasta en tanto la autoridad requerida niegue la entrega o en tanto desaparezca la situación
legal del detenido, que dé motivo al aplazamiento de su entrega.
La interrupción de la prescripción de la acción penal, sólo podrá ampliar hasta una mitad los plazos
señalados en los artículos 105, 106 y 107 de este Código”.
188 Los problemas actuales de la justicia penal en México

por alguna de las siguientes causas: abstención de investigar, criterios de


oportunidad, no ejercicio de la acción o paralizarse por archivo temporal o
bien por judicialización.11

Cuando la fiscalía considera que cuenta con información suficiente para establecer
razonablemente que existe un hecho que la ley señala como delito y la probable
responsabilidad, solicita al órgano jurisdiccional que fije audiencia inicial. Esto
es, “judicializa” el asunto. Si en dicha audiencia se emite un auto de vinculación
a proceso, se da paso a la fase complementaria de la investigación, en la que
el Estado, a través de la fiscalía, conserva la facultad investigadora, pero ahora
acotado a los plazos, límites y supervisión del control judicial.12

Si se dicta un auto de no vinculación a proceso, con reservas, sin efectos de


sobreseimiento, el asunto regresa a investigación inicial para que la fiscalía
continúe con la investigación y, en su caso, pueda dar por terminada la
investigación de acuerdo con lo ya expuesto o paralizarla.13 Por su parte, el

11
Código Nacional de Procedimientos Penales, México, Título III Etapa de Investigación, Capítulo IV
Formas de Terminación de la Investigación, artículos 253, 254, 255 y 256.
12
Código Nacional de Procedimientos Penales. “Artículo 321. Plazo para la investigación complementaria.
El Juez de control, antes de finalizar la audiencia inicial determinará previa propuesta de las partes
el plazo para el cierre de la investigación complementaria.
El Ministerio Público deberá concluir la investigación complementaria dentro del plazo señalado por el
Juez de control, mismo que no podrá ser mayor a dos meses si se tratare de delitos cuya pena máxima no
exceda los dos años de prisión, ni de seis meses si la pena máxima excediera ese tiempo o podrá agotar
dicha investigación antes de su vencimiento. Transcurrido el plazo para el cierre de la investigación, ésta
se dará por cerrada, salvo que el Ministerio Público, la víctima u ofendido o el imputado hayan solicitado
justificadamente prórroga del mismo antes de finalizar el plazo, observándose los límites máximos que
establece el presente artículo.
En caso de que el Ministerio Público considere cerrar anticipadamente la investigación, informará a
la víctima u ofendido o al imputado para que, en su caso, manifiesten lo conducente”.
13
“Artículo 319. Auto de no vinculación a proceso.
En caso de que no se reúna alguno de los requisitos previstos en este Código, el Juez de control dictará
un auto de no vinculación del imputado a proceso y, en su caso, ordenará la libertad inmediata del
imputado, para lo cual revocará las providencias precautorias y las medidas cautelares anticipadas que
se hubiesen decretado.
El auto de no vinculación a proceso no impide que el Ministerio Público continúe con la investigación
y posteriormente formule nueva imputación, salvo que en el mismo se decrete el sobreseimiento”.
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 189

auto de no vinculación a proceso, con efectos de sobreseimiento, implica la


finalización definitiva de la investigación del hecho.14

Sentado lo anterior, es preciso señalar que la fiscalía tiene obligaciones


genéricas de indagar, por ejemplo, todas las líneas de investigación y de
actuar con lealtad, objetividad y debida diligencia, según los artículos 12815
y 12916 del Código Nacional de Procedimientos Penales. También debe
vigilar que se respeten estrictamente los derechos humanos reconocidos
en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los trata-
dos de los que México es parte, de acuerdo con el diverso 131 del mismo
ordenamiento, además de investigar con perspectiva de género, con base

14
“Artículo 328. Efectos del sobreseimiento.
El sobreseimiento firme tiene efectos de sentencia absolutoria, pone fin al procedimiento en relación
con el imputado en cuyo favor se dicta, inhibe una nueva persecución penal por el mismo hecho y
hace cesar todas las medidas cautelares que se hubieran dictado”.
15
“Artículo 128. Deber de lealtad.
El Ministerio Público deberá actuar durante todas las etapas del procedimiento en las que intervenga
con absoluto apego a lo previsto en la Constitución, en este Código y en la demás legislación aplicable.
El Ministerio Público deberá proporcionar información veraz sobre los hechos, sobre los hallazgos en la
investigación y tendrá el deber de no ocultar a los intervinientes elemento alguno que pudiera resultar
favorable para la posición que ellos asumen, sobre todo cuando resuelva no incorporar alguno de esos ele-
mentos al procedimiento, salvo la reserva que en determinados casos la ley autorice en las investigaciones”.
16
“Artículo 129. Deber de objetividad y debida diligencia.
La investigación debe ser objetiva y referirse tanto a los elementos de cargo como de descargo y
conducida con la debida diligencia, a efecto de garantizar el respeto de los derechos de las partes y
el debido proceso.
Al concluir la investigación complementaria puede solicitar el sobreseimiento del proceso, o bien, en la au-
diencia de juicio podrá concluir solicitando la absolución o una condena más leve que aquella que sugiere la
acusación, cuando en ésta surjan elementos que conduzcan a esa conclusión, de conformidad con lo previsto
en este Código.
Durante la investigación, tanto el imputado como su Defensor, así como la víctima o el ofendido,
podrán solicitar al Ministerio Público todos aquellos actos de investigación que consideraren perti-
nentes y útiles para el esclarecimiento de los hechos. El Ministerio Público dentro del plazo de tres
días resolverá sobre dicha solicitud. Para tal efecto, podrá disponer que se lleven a cabo las diligencias
que se estimen conducentes para efectos de la investigación.
El Ministerio Público podrá, con pleno respeto a los derechos que lo amparan y en presencia del De-
fensor, solicitar la comparecencia del imputado y/u ordenar su declaración, cuando considere que es
relevante para esclarecer la existencia del hecho delictivo y la probable participación o intervención”.
190 Los problemas actuales de la justicia penal en México

en las fracciones XXIII y XXIII Bis del artículo 131 del Código Nacional
de Procedimientos Penales.17

Asimismo, existen estándares nacionales e internacionales que contienen


obligaciones específicas para las investigaciones en casos de feminicidio.

I. Investigación diligente

El Estado mexicano tiene la obligación de investigar con debida diligencia,


con base en los artículos 1, 4 y 21 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, así como los diversos artículos 2, 6 y 7 de la Convención
Belém do Pará y 16 de la CEDAW.

En los casos Heliodoro Portugal vs. Panamá,18 Valle Jaramillo y otros vs.
Colombia19 y Masacre de La Rochela vs. Colombia,20 la Corte Interameri-
cana de Derechos Humanos concluyó que para realizar una investigación
diligente, es indispensable:

a) Remover todos los obstáculos de jure o de facto.

b) La investigación deberá incluir una perspectiva de género.

17
“Artículo 131. Obligaciones del Ministerio Público.
Para los efectos del presente Código, el Ministerio Público tendrá las siguientes obligaciones: […]
XXIII. Actuar en estricto apego a los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo,
honradez, perspectiva de género y respeto a los derechos humanos reconocidos en la Constitución;
XXIII Bis. Tratándose de delitos por razón de género, se deberá investigar con perspectiva de género (…)”.
18
Corte IDH. Caso Heliodoro Portugal vs. Panamá. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 12 de agosto de 2008. Disponible en «https://www.corteidh.or.cr/docs/casos/
articulos/seriec_186_esp.pdf». [Consultado el 25 de noviembre de 2023].
19
Corte IDH. Caso Valle Jaramillo y otros vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de
noviembre de 2008. Disponible en «https://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_192_esp.
pdf». [Consultado el 27 de noviembre de 2023].
20
Corte IDH. Caso de la Masacre de La Rochela vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
11 de mayo de 2007. Disponible en «https://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_163_esp.
pdf». [Consultado el 25 de noviembre de 2023].
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 191

c) Asegurar que los procesos judiciales cuenten con los recursos


humanos y materiales necesarios para desempeñar las tareas de
manera adecuada, independiente e imparcial.

Sobre el particular, resultan de obligada referencia y consulta las sentencias


emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra México
en los casos conocidos como Campo Algodonero,21 San Mateo Atenco22 y
Digna Ochoa.23

Además, en los casos de feminicidio, destaca lo resuelto por la Suprema


Corte de Justicia de la Nación en el juicio de amparo en revisión 554/201324
(Mariana Lima) y 1284/201525 (Karla Pontigo). Cabe apuntar que el análisis
de cada una de las mencionadas sentencias ameritaría muchas más páginas
que las asignadas para el presente trabajo, por lo que recomiendo su lectura
reflexiva.

De ellas puede extraerse que la investigación en los casos de feminicidio debe


abarcar la investigación contextual y no estereotipada, y debe contener, como
mínimo, las siguientes diligencias:

1. Identificación de la víctima.

2. Protección e investigación exhaustiva de la escena del crimen.

21
Corte IDH. Caso González y Otras (“Campo Algodonero”) vs. México. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Disponible en «https://corteidh.or.cr/
docs/casos/articulos/seriec_205_esp.pdf». [Consultado el 25 de noviembre de 2023].
22
Corte IDH. Caso Mujeres Víctimas de Tortura Sexual en Atenco vs. México. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de noviembre de 2018. Disponible en «https://corteidh.or.cr/
docs/casos/articulos/seriec_371_esp.pdf». [Consultado el 25 de noviembre de 2023].
23
Corte IDH. Caso Digna Ochoa y Familiares vs. México. Excepciones preliminares, fondo, reparaciones
y costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2021. Disponible en «https://corteidh.or.cr/docs/casos/
articulos/resumen_447_esp.pdf». [Consultado el 25 de noviembre de 2023].
24
Amparo en Revisión 554/2013, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, 25 de marzo de 2015.
25
Amparo en Revisión 1284/2015, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, 13 de noviembre de 2019.
192 Los problemas actuales de la justicia penal en México

3. Recuperación, preservación y no destrucción ni alteración inne-


cesaria del material probatorio.

4. Identificación de posibles testigos y obtención de declaraciones.

5. Práctica de autopsias y todos los estudios periciales requeridos, por


profesionales competentes y con el empleo de los procedimientos
más apropiados.

6. Determinación de la causa, forma, lugar y momento de la muerte,


y cualquier patrón o práctica que pueda haber causado la muerte.

7. Identificación de las conductas que causaron la muerte, sin descartar


o verificar en esas conductas la presencia de motivos o razones de
género.

8. Búsqueda y preservación de la evidencia específica sobre violencia


sexual.

9. Práctica de periciales pertinentes para dictaminar si la víctima


estaba inmersa en un contexto de violencia.

10. Análisis de la conexión existente entre la violencia contra la mu-


jer y la violación de otros derechos humanos, así como plantear
posibles hipótesis del caso, basadas en los hallazgos preliminares
que apunten a la discriminación o a las razones de género como
los posibles móviles que explican dichas muertes.

11. Investigación oficiosa de connotaciones discriminatorias por razón


de género en un acto de violencia perpetrado contra una mujer
cuando dicho acto se enmarca en un contexto de violencia contra
la mujer que se da en una demarcación geográfica o entorno social
determinados o en una relación o situación individual que impli-
que desventaja o subordinación de cualquier tipo. Por ejemplo, en
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 193

una relación de supra a subordinación laboral y donde la herida


mortal fue producida justo en el espacio donde esa relación era
preponderante, no sólo porque ocurre en la instalación laboral,
sino específicamente en las oficinas gerenciales.

12. Exploración de todas las líneas de investigación, incluso las que no


corroboran la teoría del caso acusatorio, dado que el proceso penal
procura la búsqueda de la verdad, por lo que cualquier elemento
de juicio relevante para decidir debe explorarse.

En armonía con la jurisprudencia 1a. 22/2016 citada, el contexto en el que


se desarrollan los hechos resulta relevante. Por ende, requiere de investiga-
ción seria, honesta y eficiente. En los casos ya mencionados, la omisión de
investigar el contexto trajo como consecuencia las violaciones advertidas,
en su caso, tanto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos como
por la Suprema Corte. En ambos casos se ordenó la reposición de los pro-
cedimientos hasta las etapas de investigación respectivas, pues los asuntos
fueron ventilados bajo el sistema penal mixto anterior.

En efecto, en los casos de las sentencias que fijan los estándares nacionales
e internacionales, se estimó que las autoridades, principalmente de amparo,
debieron ordenar a las autoridades ministeriales valorar o complementar las
pruebas para subsanar las faltas cometidas; para que efectuaran y garantiza-
ran una investigación diligente, exhaustiva, imparcial y con perspectiva de
género acerca de las muertes violentas analizadas y que, finalmente, ejercieran
acción penal por el delito que resultara de una investigación conducida con
los mencionados estándares. Sin embargo, tal solución se estima problemática
para el sistema penal acusatorio, dada la teoría del cierre de etapas y que
pudiera resultar perjudicial esperar a que las violaciones sean reparadas en
las últimas instancias, cuando pueden purgarse dentro del procedimiento.
194 Los problemas actuales de la justicia penal en México

II. ¿La perspectiva de género puede aplicarse en la investigación


dentro del procedimiento penal acusatorio?

La respuesta es afirmativa. Las fiscalías están obligadas a investigar diligente-


mente y, en el caso de que no lo realicen, el código procesal penal establece
herramientas para que el órgano jurisdiccional intervenga y aplique el método
analítico de juzgar con perspectiva de género.

El diseño del sistema penal acusatorio permite que, una vez judicializado el
asunto, el órgano jurisdiccional de control garantice el respeto a los dere-
chos fundamentales de las personas involucradas, de la persona imputada
o acusada y también de las víctimas u ofendidas. En específico, para la
observancia de la investigación diligente, en la etapa de investigación, la
víctima u ofendido cuenta con el medio de impugnación innominado a que
se refiere el artículo 258 del Código Nacional de Procedimientos Penales,
que procede cuando la fiscalía da por terminada de forma anticipada la
investigación26 o contra cualquier actuación que paralice la investigación
o niegue la práctica de algún acto de investigación que permita el esclare-
cimiento de los hechos.

Además, en la jurisprudencia 1a./J. 27/2018 (10a.),27 se indicó que ese me-


dio de impugnación es procedente contra las omisiones o negligencia que
cometa el Ministerio Público en el desempeño de sus funciones de investi-

26
“Artículo 258. Notificaciones y control judicial.
Las determinaciones del Ministerio Público sobre la abstención de investigar, el archivo temporal, la
aplicación de un criterio de oportunidad y el no ejercicio de la acción penal deberán ser notificadas
a la víctima u ofendido quienes las podrán impugnar ante el Juez de control dentro de los diez días
posteriores a que sean notificadas de dicha resolución. En estos casos, el Juez de control convocará a
una audiencia para decidir en definitiva, citando al efecto a la víctima u ofendido, al Ministerio Público
y, en su caso, al imputado y a su Defensor. En caso de que la víctima, el ofendido o sus representantes
legales no comparezcan a la audiencia a pesar de haber sido debidamente citados, el Juez de control
declarará sin materia la impugnación.
La resolución que el Juez de control dicte en estos casos no admitirá recurso alguno”.
27
Tesis: 1a./J. 27/2018 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 57,
Agosto de 2018, Tomo I, página 945, registro digital: 2017641.
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 195

gación, en términos del artículo 109, fracción XXI, del Código Nacional de
Procedimientos Penales.28

De igual forma la Primera Sala del Alto Tribunal, en la jurisprudencia 1a./J.


28/2018 (10a.),29 precisó que dicho mecanismo de defensa permite al órgano
jurisdiccional, en caso de estimar que la actuación del Ministerio Público es
ilegal, conminarlo a que cese ese estado de cosas, reanude la investigación y
practique todas las diligencias que sean necesarias para el esclarecimiento de
los hechos con apariencia ilícita. De allí que, bajo el principio de definitividad,
se debe agotar ese medio de defensa ordinario previamente a la promoción
del juicio de amparo indirecto.

Así, en los casos como el feminicidio o cualquier otro en que estén involucradas
personas en situación de vulnerabilidad, ineludiblemente deben resolverse
aplicando el método de perspectiva de género; por ejemplo, para ordenar
a las fiscalías que observen los requisitos de la investigación diligente a que
se ha hecho referencia en el apartado anterior.

E. Perspectiva de género en la etapa intermedia

El objetivo de la etapa intermedia es el ofrecimiento y admisión de los medios


de prueba, así como la depuración de los hechos que, controvertidos, serán
materia del juicio, es decir, se trata de una etapa preparatoria del juicio.30

28
“Artículo 109. Derechos de la víctima u ofendido.
(…) XXI. A impugnar por sí o por medio de su representante, las omisiones o negligencia que cometa
el Ministerio Público en el desempeño de sus funciones de investigación, en los términos previstos en
este Código y en las demás disposiciones legales aplicables”.
29
Tesis: 1a./J. 28/2018 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro
57, Agosto de 2018, Tomo I, página 943, registro digital: 2017640.
30
“Artículo 334. Objeto de la etapa intermedia.
La etapa intermedia tiene por objeto el ofrecimiento y admisión de los medios de prueba, así como la depu-
ración de los hechos controvertidos que serán materia del juicio.
Esta etapa se compondrá de dos fases, una escrita y otra oral. La fase escrita iniciará con el escrito de
acusación que formule el Ministerio Público y comprenderá todos los actos previos a la celebración
de la audiencia intermedia. La segunda fase dará inicio con la celebración de la audiencia intermedia
y culminará con el dictado del auto de apertura a juicio”.
196 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Esta etapa también se desarrolla en dos fases: una escrita —que inicia con la
acusación del Ministerio Público e incluye los actos previos a la celebración
de la audiencia— y otra oral —que inicia con la audiencia intermedia y
culmina con el dictado del auto de apertura a juicio oral—.

La preparación del juicio implica que se cuente con las mejores herramientas
para que cada una de las partes esté en igualdad de circunstancias para demos-
trar sus respectivas teorías del caso sobre los hechos materia de la acusación,
desde la base de que, en todos los casos, corresponde a la fiscalía probar más
allá de la duda razonable la comisión del delito y la plena responsabilidad.
La víctima u ofendido podrá coadyuvar y la persona acusada siempre estará
investida del principio de presunción de inocencia.

El método de la perspectiva de género es de gran valía en esta etapa, pues


su estricta aplicación contribuye a que se logren sus objetivos.

I. Acuerdos probatorios

La depuración de los hechos implica que sólo lo que está controvertido debe
demostrarse, es decir, si existen hechos sobre los que no existe controversia,
las partes pueden celebrar acuerdos probatorios. Su efecto es que una vez
aprobados por órgano jurisdiccional se consideran ciertos sin necesidad de
mayor demostración.

Según el artículo 345 del Código Nacional de Procedimientos Penales,31 los


acuerdos probatorios son aquellos celebrados entre el Ministerio Público
y el acusado, sin oposición fundada de la víctima u ofendido. El órgano

31
“Artículo 345. Acuerdos probatorios.
Los acuerdos probatorios son aquellos celebrados entre el Ministerio Público y el acusado, sin oposi-
ción fundada de la víctima u ofendido, para aceptar como probados alguno o algunos de los hechos
o sus circunstancias.
Si la víctima u ofendido se opusieren, el Juez de control determinará si es fundada y motivada la
oposición, de lo contrario el Ministerio Público podrá realizar el acuerdo probatorio.
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 197

jurisdiccional de control los autorizará siempre que lo considere justificado


por existir antecedentes de la investigación con los que se acredite el hecho.

La aprobación de los acuerdos probatorios por la jueza o juez de control,


como en cualquier otra decisión jurisdiccional, también está sujeta a la apli-
cación del método de la perspectiva de género. Así, la jueza o juez de control
deberá analizar cuidadosamente su contenido para asegurarse de que no
existe desigualdad o subordinación estructural entre las partes, o si alguna
está en situación de vulnerabilidad frente a la otra, o alguna otra cuestión
que no permita la depuración fáctica propuesta.

II. Ofrecimiento de las pruebas

Una vez concluida la fase de investigación complementaria, el Ministerio Pú-


blico presentará la acusación si estima que la investigación aporta elementos
para ejercer la acción penal contra la persona imputada, en la que deberá
señalar los medios de prueba que pretenda ofrecer. Asimismo, la víctima
y la persona acusada a partir de que les es notificada la acusación tienen
el derecho de ofrecer medios de prueba, los cuales deben ser pertinentes,
idóneos, útiles y lícitos, so pena de ser excluidos en la audiencia intermedia.

En mi opinión, de acuerdo con las obligaciones de juzgar con perspectiva


de género, el órgano jurisdiccional de control debe tener especial atención
en los escritos de ofrecimiento de las pruebas, pues es el primer contacto
que tendrá sobre el material demostrativo que las partes pretenden llevar a
juicio. Por ejemplo, en los casos de feminicidio, el ofrecimiento de la prueba
de la fiscalía debería reflejar que cumple con estándares nacionales e inter-
nacionales ya referidos. En caso negativo, tendrá la obligación de ordenar
la práctica de los actos de investigación respectivos, sobre todo cuando la

El Juez de control autorizará el acuerdo probatorio, siempre que lo considere justificado por existir
antecedentes de la investigación con los que se acredite el hecho.
En estos casos, el Juez de control indicará en el auto de apertura del juicio los hechos que tendrán por
acreditados, a los cuales deberá estarse durante la audiencia del juicio oral”.
198 Los problemas actuales de la justicia penal en México

víctima u ofendido no compareció a la etapa de investigación —no tuvo


oportunidad de recabar actos de investigación, ni se constituyó como co-
adyuvante—. Tales actos deben llevarse a cabo en la etapa de investigación,
lo que supone su reapertura, lo cual estimo compatible con los principios
del sistema penal acusatorio, pues reabrir la investigación implicaría que,
con base en la contradicción,32 las partes podrán conocer, controvertir o
confrontar los medios de prueba.

Además permitiría que todas las personas que intervengan en el procedimien-


to penal recibirán el mismo trato y tendrán las mismas oportunidades para
sostener la acusación o la defensa e impedirá que se discrimine por género,
entre otras categorías de vulnerabilidad.33 También evita la anulación o el
menoscabo de los derechos y las libertades de las personas, lo que garanti-
zará a las partes, en condiciones de igualdad, el pleno e irrestricto ejercicio
de los derechos previstos en la Constitución, los tratados y las leyes que de
ellos emanen.34 Máxime que el último párrafo del artículo 6 del Código Na-
cional de Procedimientos Penales establece la obligación de las autoridades
de velar por que las personas en las condiciones o circunstancias señaladas
sean atendidas a fin de garantizar la igualdad sobre la base de la equidad en
el ejercicio de sus derechos.

32
“Artículo 6o. Principio de contradicción.
Las partes podrán conocer, controvertir o confrontar los medios de prueba, así como oponerse a las peti-
ciones y alegatos de la otra parte, salvo lo previsto en este Código”.
33
“Artículo 10. Principio de igualdad ante la ley.
Todas las personas que intervengan en el procedimiento penal recibirán el mismo trato y tendrán las
mismas oportunidades para sostener la acusación o la defensa. No se admitirá discriminación motivada
por origen étnico o nacional, género, edad, discapacidad, condición social, condición de salud, religión,
opinión, preferencia sexual, estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga
por objeto anular o menoscabar los derechos y las libertades de las personas.
Las autoridades velarán por que las personas en las condiciones o circunstancias señaladas en el pá-
rrafo anterior, sean atendidas a fin de garantizar la igualdad sobre la base de la equidad en el ejercicio
de sus derechos. En el caso de las personas con discapacidad, deberán preverse ajustes razonables al
procedimiento cuando se requiera”.
34
“Artículo 11. Principio de igualdad entre las partes.
Se garantiza a las partes, en condiciones de igualdad, el pleno e irrestricto ejercicio de los derechos
previstos en la Constitución, los Tratados y las leyes que de ellos emanen”.
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 199

Tal vez la principal crítica a esta postura pudiera sustentarse en una inter-
pretación restrictiva del principio de continuidad por el que se entiende
que las audiencias —y las etapas del proceso— se llevarán a cabo de forma
continua, sucesiva y secuencial, por lo que de acuerdo con la ejecutoria del
amparo directo en revisión 669/2015 de la Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, una vez fenecida dicha etapa no puede regresar a
ella. Sin embargo, se pasa por alto que la propia norma procesal establece
que dicho principio admite excepciones.35

En el amparo en revisión 575/202236 de la Primera Sala de la Suprema Corte


de Justicia de la Nación se precisó:

a) El debido proceso y derecho a ofrecer pruebas; así como el derecho


de prueba en favor de la víctima.

b) Que de acuerdo con el precepto 216 del Código Nacional de Pro-


cedimientos Penales, durante la etapa de investigación, sea inicial
o complementaria, las partes que hayan comparecido podrán
solicitar a la fiscalía los actos que estimen pertinentes y útiles para
el esclarecimiento de los hechos.

c) Que en el amparo en revisión 63/2019 la Sala reafirmó la idea


de que la etapa de investigación complementaria es el momento
procesal idóneo para indagar o recabar elementos que a la postre
puedan constituir pruebas. El objetivo de dicha etapa es que se
realicen todas las diligencias que se estimen convenientes para
obtener las fuentes o datos de prueba que develen información
sobre lo ocurrido en el hecho investigado.

35
“Artículo 7o. Principio de continuidad.
Las audiencias se llevarán a cabo de forma continua, sucesiva y secuencial, salvo los casos excepcio-
nales previstos en este Código”.
36
Amparo en Revisión 575/2022, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, 24 de mayo de 2023.
200 Los problemas actuales de la justicia penal en México

d) Se advirtió que durante esta fase tanto la víctima como la defen-


sa podrán recopilar las fuentes o datos de prueba que estimen
pertinentes para el éxito de su causa. Incluso, pueden verificar y
profundizar sobre los datos probatorios que obran en la carpeta,
como necesaria preparación al juicio oral, por lo que la fiscalía, la
víctima o el imputado podrán justificadamente solicitar prórroga
antes de finalizar el plazo, observándose los límites máximos que
establece el artículo 321 del Código Nacional de Procedimientos
Penales.37

e) Que con base en la doctrina del cierre de etapas en el sistema


penal acusatorio una de las principales responsabilidades del
juez o jueza de control, durante esta etapa, es asegurarse de que
“durante la investigación no se hubieran cometido transgresiones
a los derechos fundamentales del imputado o que, en su caso, las
consecuencias de éstas no se trasladen a la etapa de juicio oral,
donde puedan generar mayores perjuicios o invalidar la totalidad
del propio juicio”.

f) Al dictar el auto de apertura a juicio oral, “debe verificarse esta


situación y excluir cualquier medio de prueba obtenida a partir
de una violación a derechos fundamentales”.

Tal ejecutoria dio lugar a las tesis obligatorias 1a./J. 136/2023 (11a.)38 y 1a./J.
137/2023 (11a.).39 Sin embargo, de la lectura de las razones que motivaron
a la Primera Sala a emitirlos se aprecia que no se analizan casos idénticos o
equiparables al que aquí se plantea. Las diferencias que hacen inaplicables
tales jurisprudencias son las siguientes:

37
Código Nacional de Procedimientos Penales. “Artículo 321. Plazo para la investigación comple-
mentaria”.
38
Tesis: 1a./J. 136/2023 (11a.), Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 30, Tomo
II, página 2351, registro digital: 2027402.
39
Tesis: 1a./J. 137/2023 (11a.), Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 30, Tomo
II, Libro 30, página 2353, registro digital: 2027403.
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 201

a) Se analiza el caso en que la víctima u ofendida sí compareció en


la etapa de investigación y, por ende, estuvo en aptitud de solicitar
control judicial respecto de las omisiones de la fiscalía, con base en
el artículo 258 del Código Nacional de Procedimientos Penales ya
citado.

b) La inconformidad de la víctima u ofendida gira en torno a la re-


paración del daño que, en su caso, podrá cuantificarse incluso en
la etapa de ejecución, a través de una condena genérica.40

c) El transcurso de tiempo no tiene impacto en los derechos de la


víctima u ofendida, es decir, en realidad no se trata de una afectación
desproporcionada que amerite la reapertura de la investigación
complementaria, por lo que se justifica la aplicación estricta de
la doctrina del cierre de etapas que, por regla general, rechaza la
reposición del procedimiento.

d) El estudio gira en torno a la exclusión probatoria.

Lo anterior resulta relevante considerando que, para los casos de femini-


cidio, la sanción procesal establecida para las víctimas u ofendidas que no
comparecen al proceso y, por ende, no impugnan las omisiones de la fiscalía
de investigar diligentemente no relevan al Estado de las obligaciones inter-
nacionales citadas en apartados anteriores.

Así, permitir que en los casos como el del ejemplo el proceso continué sin
ejercer la facultad oficiosa derivada de los dos puntos destacados del método
para juzgar con perspectiva de género implicaría desatender las obligaciones
de ordenar la recopilación de pruebas necesarias para aclarar la situación de
violencia, vulnerabilidad o discriminación por razones de género y la de apli-
car los estándares de derechos humanos de todas las personas involucradas.

40
Tesis: 1a./J. 145/2005, Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Novena Época, Tomo XXIII,
página 170, registro digital: 175459.
202 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Además, la propia norma procesal resuelve el aparente conflicto, pues el


artículo 96 del Código Nacional de Procedimientos Penales41 establece que
cuando no ha podido observarse un plazo por causa no imputable, procede su
reposición. Asimismo, el precepto 9742 del mismo ordenamiento legal prevé
la nulidad de los actos ejecutados con violación a derechos fundamentales,
los que no pueden ser saneados ni convalidados.

A su vez, el diverso 10143 del mismo ordenamiento establece que para


decretar la nulidad de un acto y disponer su reposición no basta la simple
infracción de la norma, sino que se requiere, además, que se haya ocasionado
una afectación real a alguna de las partes y que la reposición resulte esencial
para garantizar el cumplimiento de los derechos o los intereses del sujeto
afectado. Esto se actualiza en los casos en que la fiscalía no realizó la inves-
tigación diligente de la muerte violenta de una mujer, por lo que el caso del

41
“Artículo 96. Reposición del plazo.
La parte que no haya podido observar un plazo por causa no atribuible a él, podrá solicitar de manera
fundada y motivada su reposición total o parcial, con el fin de realizar el acto omitido o ejercer la
facultad concedida por la ley, dentro de las veinticuatro horas siguientes a aquel en que el perjudicado
tenga conocimiento fehaciente del acto cuya reposición del plazo se pretenda. El Órgano jurisdiccional
podrá ordenar la reposición una vez que haya escuchado a las partes”.
42
“Artículo 97. Principio general.
Cualquier acto realizado con violación de derechos humanos será nulo y no podrá ser saneado, ni
convalidado y su nulidad deberá ser declarada de oficio por el Órgano jurisdiccional al momento de
advertirla o a petición de parte en cualquier momento.
Los actos ejecutados en contravención de las formalidades previstas en este Código podrán ser de-
clarados nulos, salvo que el defecto haya sido saneado o convalidado, de acuerdo con lo señalado en
el presente Capítulo”.
43
“Artículo 101. Declaración de nulidad.
Cuando haya sido imposible sanear o convalidar un acto, en cualquier momento el Órgano jurisdic-
cional, a petición de parte, en forma fundada y motivada, deberá declarar su nulidad, señalando en su
resolución los efectos de la declaratoria de nulidad, debiendo especificar los actos a los que alcanza la
nulidad por su relación con el acto anulado. El Tribunal de enjuiciamiento no podrá declarar la nuli-
dad de actos realizados en las etapas previas al juicio, salvo las excepciones previstas en este Código.
Para decretar la nulidad de un acto y disponer su reposición, no basta la simple infracción de la norma,
sino que se requiere, además, que:
I. Se haya ocasionado una afectación real a alguna de las partes, y
II. Que la reposición resulte esencial para garantizar el cumplimiento de los derechos o los intereses
del sujeto afectado”.
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 203

ejemplo se ubica en un caso de excepción, no analizado hasta el momento


por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En efecto, si la falta de investigación diligente es una violación a derechos


humanos —de acuerdo con la Suprema Corte y la Corte Interamericana— y
es obligación de todas las autoridades, incluidas las jurisdiccionales, la pro-
tección y garantía de tales derechos, ¿qué impediría que quien conoce de la
acusación escrita, aplicando el método de perspectiva de género, escuchando
a todas las partes, ordene la nulidad del cierre de investigación, su reaper-
tura y la recabación de los actos de investigación respectivos? Sobre todo,
considerando que esos actos de investigación estarán a disposición tanto de
la víctima u ofendida como de la persona investigada para que ejerzan los
derechos que les correspondan.

Lo anterior, desde la premisa que, en el caso en examen, la víctima u ofendida


no ha comparecido, por ende, es imposible que hubiere solicitado control
judicial en la etapa de investigación —de acuerdo con el artículo 258 de la
ley procesal—. No se trata de la “exclusión” del material probatorio ilícito,
sino precisamente de la búsqueda de mayores elementos de convicción que
evite la transgresión a los derechos fundamentales. Pero particularmente se
trata de que la falta de investigación diligente no se traslade a la etapa de
juicio oral, en donde realmente pueda generar mayores perjuicios o invalidar
la totalidad del propio juicio.

Esta postura busca:

a) Reducir la posibilidad de que la información en la investigación


del delito de feminicidio se pierda, por el transcurso del tiempo,
con irreparable impacto en el derecho a la verdad.

b) Evitar que el juicio sea nulificado o repuesto, con las complica-


ciones y costos que ello conlleva, no sólo para las víctimas, sino
incluso para las personas investigadas y el propio Estado.
204 Los problemas actuales de la justicia penal en México

c) Proteger el derecho a la justicia pronta y expedita de rango cons-


titucional y legal, que impone a quienes ejercemos el servicio pú-
blico en las instituciones de procuración e impartición de justicia
la obligación de no causar dilaciones injustificadas.44

Sobre el particular, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el


caso Ximenes Lopes vs. Brasil45 ha señalado que

el paso del tiempo guarda una relación directamente proporcional con


la limitación […] para obtener las pruebas y/o testimonios, dificul-
tando y aun tomando nugatorio o ineficaz la práctica de diligencias
probatorias a fin de esclarecer los hechos materia de investigación.
Si la investigación no se hace de manera oportuna, en ciertos casos,
se puede convertir en ilusoria la posibilidad de la persecución penal.

Que su aplicación sea racional y responsable, únicamente en los casos que


ineludiblemente lo ameriten, para lo cual es indispensable la capacitación
del funcionariado judicial y ministerial en los estándares internacionales y
nacionales de investigación de muertes violentas de mujeres y personas en
situación de especial de vulnerabilidad para que logren detectar con opor-
tunidad las falencias de mérito.

Entonces, una vez analizados los escritos de acusación, contestación a la


acusación y coadyuvancia que contienen los hechos, así como el ofrecimiento
del material demostrativo, si el órgano jurisdiccional de control detecta que
no se cumplió con la obligación de la fiscalía de investigar diligentemente,
porque no ofreció los medios de convicción que cumplan con lo ya precisado,
deberá, oficiosamente, citar a una audiencia de tutela de derechos para que,

44
“Artículo 16. Justicia pronta.
Toda persona tendrá derecho a ser juzgada dentro de los plazos legalmente establecidos. Los servidores
públicos de las instituciones de procuración e impartición de justicia deberán atender las solicitudes
de las partes con prontitud, sin causar dilaciones injustificadas”.
45
Corte IDH. Caso Ximenes Lopes vs. Brasil. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 4 de julio de 2006. Serie C No. 149, párrafo 189. Disponible en «https://www.corteidh.
or.cr/docs/casos/articulos/seriec_149_esp.pdf». [Consultado el 25 de noviembre de 2023].
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 205

una vez escuchadas todas las partes, excepcionalmente, declare la nulidad


del cierre de la investigación complementaria con base en una interpretación
amplia y pro persona del artículo 333 del Código Nacional de Procedimientos
Penales,46 ordene a la fiscalía que cumpla con los estándares nacionales e
internacionales y, en su caso, informe tanto a la persona investigada como a
la víctima u ofendido que tiene derecho a conocer y controvertir tales actos
de investigación e incluso a solicitar los que consideren pertinentes.

Se estima que tal postura pudiera aplicarse, excepcionalmente, incluso si


ha transcurrido el plazo máximo de investigación complementaria, pues
su reapertura tiende a lograr que las partes tengan oportunidad de recabar
la información que puede ser útil para los fines del proceso —y, de todas
suertes—, a evitar que éste sea más largo, en perjuicio de todas las partes,
ante eventuales reposiciones del procedimiento en sedes constitucional o
interamericana.

A mayor abundamiento, me gustaría dejar para la reflexión las siguientes


interrogantes, incluso en los casos en que la víctima u ofendido sí haya com-
parecido a la investigación: ¿la falta de impugnación de las omisiones en la
investigación daría lugar a la pérdida del derecho a la verdad y a la investi-
gación diligente derivada de los estándares nacionales e internacionales? ¿El
no agotamiento de tal recurso innominado releva al órgano jurisdiccional de

46
“Artículo 333. Reapertura de la investigación.
Hasta antes de presentada la acusación, las partes podrán reiterar la solicitud de diligencias de in-
vestigación específicas que hubieren formulado al Ministerio Público después de dictado el auto de
vinculación a proceso y que éste hubiere rechazado.
Si el Juez de control aceptara la solicitud de las partes, ordenará al Ministerio Público reabrir la inves-
tigación y proceder al cumplimiento de las actuaciones en el plazo que le fijará. En dicha audiencia,
el Ministerio Público podrá solicitar la ampliación del plazo por una sola vez.
No procederá la solicitud de llevar a cabo actos de investigación que en su oportunidad se hubieren
ordenado a petición de las partes y no se hubieren cumplido por negligencia o hecho imputable a
ellas, ni tampoco las que fueren impertinentes, las que tuvieren por objeto acreditar hechos públicos
y notorios, ni todas aquellas que hubieren sido solicitadas con fines puramente dilatorios.
Vencido el plazo o su ampliación, la investigación sujeta a reapertura se considerará cerrada, o aún
antes de ello si se hubieren cumplido las actuaciones que la motivaron, y se procederá de conformidad
con lo dispuesto en este Código”.
206 Los problemas actuales de la justicia penal en México

control (o incluso constitucional) de cumplir con los imperativos derivados


del parámetro de regularidad constitucional? ¿Las jurisprudencias 1a./J.
136/2023 (11a.) y 1a./J. 137/2023 (11a.) también son aplicables para los
procesos penales de feminicidio?

F. Conclusión

Tomando en consideración los estándares nacionales o internacionales para


los casos de femicidio, excepcionalmente es posible declarar la nulidad del
cierre de investigación y ordenar, incluso oficiosamente, la reapertura de
tal etapa, a fin de que se observen los requisitos de investigación diligente.

G. Bibliografía

Normas y jurisprudencia
Código Nacional de Procedimientos Penales, artículos 2, 3, 6, 7, 10, 11, 16,
96, 97, 101, 103, 109, 110, 128, 129, 131, 253, 254, 255, 256, 258,
319, 321, 328, 333, 334, 345.
Código Penal Federal, artículo 110.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículos 1°, 20,
apartado A, fracción I, y 21.
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violen-
cia Contra la Mujer (Convención Belém Do Pará), artículos 2, 6 y 7.
Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer (CEDAW), artículo 16.
Ley de Amparo, artículo 217.
Ley Nacional de Ejecución Penal, artículo 103.
Suprema Corte de Justicia de la Nación
Amparo en Revisión 554/2013, Primera Sala de la Suprema Corte de Justi-
cia de la Nación. Ponente: Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, 25
de marzo de 2015.
Amparo Directo en Revisión 669/2015, Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación. Ponente: Ministro Arturo Zaldívar, 23 de
El deber de juzgar con perspectiva de género en materia penal y la imparcialidad judicial 207

agosto de 2017.
Amparo en Revisión 1284/2015 Primera Sala de la Suprema Corte de Justi-
cia de la Nación. Ponente: Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, 13
de noviembre de 2019.
Amparo en Revisión 575/2022, Primera Sala de la Suprema Corte de Jus-
ticia de la Nación. Ponente: Ministro Juan Luis González Alcántara
Carrancá, 24 de mayo de 2023.
Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género, México, Suprema Corte de
Justicia de la Nación, 2020.
Tesis: 1a./J. 145/2005, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena
Época, Novena, Tomo XXIII, marzo de 2006, registro digital: 175459.
Tesis: 1a./J. 22/2016 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
Décima Época, Libro 29, abril de 2016, Tomo II, registro digital:
2011430.
Tesis: 1a./J. 28/2018 (10a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
Décima Época, Libro 57, Tomo I, registro digital: 2017640.
Tesis: 1a./J. 136/2023 (11a.), Semanario Judicial de la Federación, Undécima
Época, Libro 30, Tomo II, registro digital: 2027402.
Tesis: 1a./J. 137/2023 (11a.), Semanario Judicial de la Federación, Undéci-
ma Época, Libro 30, Tomo II, Libro 30, Tomo II, registro digital:
2027403.

Corte Interamericana de Derechos Humanos

Caso Ximenes Lopes vs. Brasil. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones


y Costas. Sentencia de 4 de julio de 2006. Serie C No. 149, párrafo
189.
Caso de la Masacre de La Rochela vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Cos-
tas. Sentencia de 11 de mayo de 2007.
Caso Valle Jaramillo y otros vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sen-
tencia de 25 de noviembre de 2008.
208 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Caso Heliodoro Portugal vs. Panamá. Excepciones Preliminares, Fondo, Re-


paraciones y Costas. Sentencia de 12 de agosto de 2008.
Caso González y Otras (“Campo Algodonero”) vs. México. Excepción Prelimi-
nar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de noviembre
de 2009.
Caso Mujeres Víctimas de Tortura Sexual en Atenco vs. México. Excepción Pre-
liminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de noviem-
bre de 2018.
Caso Digna Ochoa y Familiares vs. México. Excepciones preliminares, fondo,
reparaciones y costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2021.
El juicio de amparo y el proceso
penal acusatorio: estado actual de la
doctrina sobre el cierre de etapas

José Alfonso Montalvo Martínez*


*
Actualmente se desempeña como Consejero de la Judicatura Federal. Laboró en la Primera Sala de
la Suprema Corte de Justicia de la Nación; ha sido Juez de Amparo, magistrado de Tribunal Colegiado
de Circuito y de Pleno Regional. Es maestro en Derecho por la Universidad Panamericana y en Admi-
nistración Pública por la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha sido catedrático en la Universidad
Nacional Autónoma de México, del Instituto Tecnológico Autónomo de México, de la Universidad
Panamericana, de la Escuela Libre de Derecho, del Instituto Nacional de Ciencias Penales y de la Uni-
versidad Autónoma de Querétaro. Es autor de diversos artículos y colaboraciones, principalmente en
materia de Amparo, Administración de Justicia como Servicio Público e Informática Jurídica de Gestión.
Sumario: A. Introducción; B. El proceso penal acusatorio y el juicio de amparo; C.
El principio de continuidad; D. Primera Sala de la SCJN. Doctrina del cierre de
etapas y violaciones procesales (Amparo Directo en Revisión 669/2015); I. Hechos
del caso; II. Consideraciones jurídicas; E. El desarrollo de la doctrina del cierre
de etapas y violaciones procesales (Amparo Directo en Revisión 7955/2019); I.
Hechos del caso; II. Consideraciones jurídicas; F. Otros precedentes relevantes
de la primera sala; G. Comentarios a la doctrina del cierre de etapas y violaciones
procesales de la primera sala; I. El juez como generador del debate entre las partes
para materializar violaciones procesales; II. Los efectos de la sentencia frente a
violaciones procesales; III. La promoción de amparos indirectos en etapas previas
al juicio oral; H. Conclusiones; I. Bibliografía.

A. Introducción

El presente trabajo tiene como objetivo hacer un recorrido sobre la evolución


jurisprudencial de la doctrina del cierre de etapas sentada por la Primera
Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, principalmente, a través
de los amparos directos en revisión 669/2015 y 7955/2019.

En primer lugar, se abordará el objeto y diferencias de dos procesos, a sa-


ber: el juicio de amparo y el proceso penal acusatorio. Luego, se abordará
el principio de continuidad del proceso penal acusatorio, el cual constituye
un elemento importante en la doctrina del cierre de etapas.

Posteriormente, se expondrán los amparos directos en revisión señalados


(669/2015 y 7955/2019), a efecto de conocer cabalmente las considera-
ciones que los sustentan y contextualizar el tema bajo estudio. También se

211
212 Los problemas actuales de la justicia penal en México

expondrán otros criterios emitidos por la Primera Sala en asuntos diversos


que contienen pronunciamientos importantes de la referida doctrina.

Finalmente, se desarrollarán algunas reflexiones sobre el tema, a saber:

a) La facultad del tribunal de enjuiciamiento para generar debate


sobre violaciones procesales que advierta y con la finalidad de que
se materialicen.

b) La problemática sobre la fijación de los efectos en las resoluciones


de los juzgadores frente a violaciones procesales.

c) La promoción de amparos indirectos en etapas previas al juicio


oral.

B. El proceso penal acusatorio y el juicio de amparo

El proceso penal acusatorio es conceptuado como todo sistema procesal que


concibe al juzgador como un sujeto pasivo separado de las partes, y entien-
de al juicio como una contienda entre iguales iniciada por la acusación, a
la que compete la carga de la prueba, enfrentada a la defensa en un juicio
contradictorio, público y oral, resuelto por el juzgador conforme a su libre
convicción.1

El juicio de amparo, por su parte, es un proceso constitucional destinado a


salvaguardar los derechos fundamentales dentro de los sistemas de control de
constitucionalidad de las leyes y dentro de la concepción general de defensa
de la Constitución. El amparo mexicano puede calificarse como omnicom-
prensivo, pues a través de él se protege la totalidad de los derechos funda-
mentales y, en general, todo el ordenamiento constitucional y secundario.2

1
Ferrajoli, Luigi, Derecho y razón. Teoría del garantismo penal, Madrid, Trotta, 1997, p. 564.
2
Ferrer Mac-Gregor, Eduardo, “Amparo”, en Ferrer Mac-Gregor, Eduardo, Martínez Ramírez, Fabiola
y Figueroa Mejía, Giovanni A., (coords.), Diccionario de derecho procesal constitucional y convencional,
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 213

Ambos tipos de procesos se rigen por principios distintos y persiguen finali-


dades propias, según se establece en la propia normativa de cada uno de ellos.
Así, el proceso penal acusatorio busca, en términos del artículo 20, apartado
A, fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:

a) Esclarecer los hechos.

b) Proteger al inocente.

c) Procurar que el culpable no quede impune.

d) Que los daños causados por el delito se reparen.

Los principios que la propia Constitución fija para el proceso penal son:
publicidad, contradicción, concentración, continuidad e inmediación. En
un nivel inferior a la Constitución, el Código Nacional de Procedimientos
Penales (CNPP) agrega “aquellos previstos en la Constitución, Tratados y
demás leyes”3 y precisa los siguientes: igualdad ante la ley; igualdad entre las
partes; juicio previo y debido proceso; presunción de inocencia y prohibición
de doble enjuiciamiento.4

Por su parte, el juicio de amparo persigue no lo relativo a los hechos delictivos


y su punición, sino, en términos del artículo primero de la Ley de Amparo,
resolver toda controversia que se suscite:

a) Por normas generales, actos u omisiones de autoridad que violen


los derechos humanos reconocidos y las garantías otorgadas para
su protección por la Constitución Política, así como por los tratados
internacionales de los que el Estado Mexicano es parte.

México, Poder Judicial de la Federación-Consejo de la Judicatura Federal/Universidad Nacional Au-


tónoma de México-Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2014, pp. 58-60.
3
Código Nacional de Procedimientos Penales, artículo 4, párrafo primero.
4
Ibidem, Libro Primero, título II, capítulo I “Principios en el procedimiento”.
214 Los problemas actuales de la justicia penal en México

b) Por normas generales, actos u omisiones de la autoridad federal


que vulneren o restrinjan la soberanía de los Estados o la esfera de
competencias de la Ciudad de México, siempre y cuando se violen
los derechos humanos reconocidos y las garantías otorgadas para
su protección por la Constitución Política.

c) Por normas generales, actos u omisiones de las autoridades de


los estados o de la Ciudad de México, que invadan la esfera de
competencia de la autoridad federal, siempre y cuando se violen
los derechos humanos reconocidos y las garantías otorgadas por
la Constitución Política.

Asimismo, los principios que rigen al amparo son: instancia de parte; existen-
cia de agravio personal y directo; definitividad; estricto derecho; relatividad
de las sentencias y prosecución judicial.

No obstante las diferencias entre ambos procesos, los mismos pueden tener
puntos de contacto debido a que, en la práctica, es posible promoverlos
de manera paralela. Lo anterior genera una situación particular: el hecho
de que dos procesos distintos entre sí y regidos por principios diferentes
puedan funcionar armónicamente en estos puntos de intersección.5

Un ejemplo es la armonización del principio de continuidad y el consecuente


cierre de etapas que rige en el proceso penal acusatorio, frente al estudio
de violaciones procesales en cualquier etapa procedimental que permite el

5
Un problema similar ha sido estudiado por la Suprema Corte tratándose de instancias diferentes de
un mismo proceso. Así, se ha resuelto que, entre la primera y segunda instancia del proceso penal
acusatorio, el principio de inmediación admite modulaciones en el recurso de casación, en compa-
ración con su aplicación en la etapa de juicio oral. La Corte retomó las consideraciones del Tribunal
Constitucional español, el cual señaló que la inmediación, oralidad, contradicción y publicidad en la
segunda instancia eran susceptibles de modularse en los mismos términos en que podían serlo en la
primera instancia. Véase Amparo en revisión 2590/2016. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación. Ponente: José Ramón Cossío Díaz, 23 de agosto de 2017, p. 49.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 215

juicio de amparo directo. Éste es, precisamente, el objeto de estudio de la


doctrina establecida por la Corte.

C. El principio de continuidad

El CNPP dispone que las audiencias se deben llevar a cabo de forma continua,
sucesiva y secuencial. La doctrina ha explicado que el fin de este principio es
limitar la suspensión de las audiencias a casos excepcionales, previstos en el
propio código, y evitar su interrupción, so pena de reiniciarlas. Se ha dicho
que garantiza la unidad del debate y de la audiencia, así como un proceso ágil.6

La Suprema Corte ha referido que, en virtud de este principio, el proceso


penal debe desarrollarse sin interrupciones y de forma que los actos pro-
cesales se sigan unos a otros en el tiempo. Cada etapa del proceso cumple
una función específica, y una vez agotada dicha etapa, se debe avanzar a la
siguiente, sin que sea posible regresar a la anterior.7

Este concepto recuerda a la preclusión, que, desde la teoría general del pro-
ceso, es la extinción del derecho para realizar un acto procesal, ya sea por
prohibición de la ley, por haber dejado pasar la oportunidad de verificarlo o
por haber realizado otro incompatible con aquel. También se ha entendido
por preclusión el cierre de un momento procesal, cosa que supone que los
actos concluidos quedan firmes y no se puede volver. En ambos casos, está
presente la idea de una progresión temporal de momentos procesales y el
cierre de unos para dar lugar a otros.8

6
Pérez Daza, Alfonso, Código Nacional de Procedimientos Penales. Teoría y práctica del proceso penal
acusatorio, México, Tirant lo Blanch, 2017, pp. 77-78.
7
Tesis: 1a. LI/2018 (10a.), Semanario Judicial de la Federación y en la Gaceta del Semanario Judicial de la
Federación, Décima Época, Tomo II, junio de 2018, página 969, registro digital: 2017072.
8
Saíd, Alberto y González Gutiérrez, Isidro M., Teoría general del proceso, México, IURE editores,
2017, pp. 313-314. La teoría general del proceso estudia conceptos e instituciones que existen o son
aplicables a todos los procesos, sin importar que sean civiles, penales, mercantiles, etc. (Ibidem, p.
73), por lo que la preclusión, en la materia específica del derecho procesal penal, vendría a ser el
principio de continuidad.
216 Los problemas actuales de la justicia penal en México

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación también ha


tratado la preclusión y ha dicho que es un principio que rige el proceso,
fundado en el hecho de que diversas etapas del proceso se desarrollan de
manera sucesiva, mediante la clausura definitiva de cada una, que impide
el regreso a momentos procesales ya extinguidos o consumados. La propia
Primera Sala retoma la aportación de la doctrina para decir que es:

[…] la pérdida, extinción o consumación de una facultad procesal, que


resulta normalmente, de tres situaciones: a) de no haber observado el
orden u oportunidad dada por la ley para la realización de un acto;
b) de haber cumplido una actividad incompatible con el ejercicio de
otra; y c) de haber ejercitado ya una vez, válidamente, esa facultad
(consumación propiamente dicha).9

En diversos asuntos, la Suprema Corte ha explicado lo siguiente:

• El principio de continuidad y el cierre de etapas ordenan que el


procedimiento se desarrolle de manera continua, de suerte que
cada una de las etapas en las que se divide cumpla su función a
cabalidad y, una vez que se hayan agotado, se avance a la siguiente
sin que sea posible regresar a la anterior. El tribunal de enjuicia-
miento no debe conocer de lo sucedido en etapas previas a juicio a
fin de garantizar la objetividad e imparcialidad de sus decisiones.10

• La preclusión tiene relación directa con el hecho de que las partes


deben hacer valer sus inconformidades en el momento procesal
oportuno. Es una sanción que da seguridad e irreversibilidad al
desarrollo del proceso. Consiste en la pérdida, extinción o con-
sumación de una facultad procesal. Su razón de ser es la justicia

9
Tesis: 1a./J. 21/2002, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena época, Tomo XV,
abril de 2002, página 314, registro digital: 187149.
10
Amparo Directo en Revisión 1080/2023. Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, 12 de julio de 2023, p. 23. También se han sostenido consi-
deraciones similares en amparo directo en revisión 2990/2022 por la misma Sala.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 217

pronta y permite que la controversia se solucione en el menor


tiempo posible, pues van adquiriendo firmeza las etapas del pro-
cedimiento y se genera un límite a la posibilidad de discusión.11

Ahora bien, en el proceso penal acusatorio, las etapas que existen son: la de
investigación (que comprende la investigación inicial y complementaria);
la intermedia o de preparación del juicio (que abarca desde la formulación
de la acusación hasta el auto de apertura a juicio oral) y la de juicio (que se
extiende desde que se recibe el auto de apertura a juicio oral hasta el dictado
de la sentencia del tribunal de enjuiciamiento).12

La regulación de cada etapa está comprendida en el propio CNPP, que establece


sus distintas formalidades procesales. La inobservancia de tales requisitos
constituye una violación procesal, que, de conformidad con el diseño del sis-
tema procesal penal, puede ser impugnada mediante los recursos establecidos
al efecto, en los momentos marcados por el código para ejercer tal derecho.
La omisión de impugnar o combatir una violación procesal da lugar a que,
en principio, conforme al principio de continuidad, ya no pueda plantearse
la misma en un momento posterior.

Este es el escenario que da pie a la problemática del análisis, en la etapa de


juicio o en el amparo directo, de violaciones procesales cometidas a lo largo
de un proceso penal.

A continuación, se estudiarán los pronunciamientos de la Suprema Corte de


Justicia de la Nación sobre dicho tema.

11
Amparo en Revisión 575/2022, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente: Juan
Luis González Alcántara Carrancá, 24 de mayo de 2023, p. 26.
12
Código Nacional de Procedimientos Penales, artículo 211.
218 Los problemas actuales de la justicia penal en México

D. Primera Sala de la SCJN. Doctrina del cierre de etapas


y violaciones procesales (Amparo Directo en Revisión
669/2015)

La doctrina del cierre de etapas que impide hacer valer en la audiencia de


juicio oral las violaciones procesales cometidas en etapas previas, tiene su
origen en el amparo directo en revisión 669/2015, resuelto por la Primera
Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en sesión de 23 de agosto
de 2017, bajo la ponencia del Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

I. Hechos del caso

Los hechos del caso sucedieron el 25 de mayo de 2012. Ese día, tres perso-
nas (F.O.P., la mujer M.M.C.,13 y un menor de edad) viajaban a bordo de un
automóvil en el Estado de México. Luego, otro auto se estacionó de forma
paralela a ellos. En este segundo automóvil iban a bordo I.E.C.H. y D.A.C.H.
Del vehículo descendió D.A.C.H., quien comenzó a discutir con M.M.C.

Después, F.O.P. y D.A.C.H. se apuntaron respectivamente con armas de fuego,


por lo que I.E.C.H. disparó varias veces con una pistola desde la ventana del
copiloto contra F.O.P., quien perdió la vida a causa de las lesiones.

El Ministerio Público inició una carpeta de investigación en contra de I.E.C.H.


y D.A.C.H. Posteriormente, el juez de control dictó un auto de vinculación
a proceso por el delito de homicidio calificado en contra de I.E.C.H.

Seguido el proceso penal conforme al Código de Procedimientos Penales para


el Estado de México, en la audiencia de juicio, el imputado I.E.C.H. declaró

13
La versión pública de la sentencia no divulga los nombres de las personas involucradas en el caso.
Únicamente se les identifica con ciertas letras. La razón de ello es que se trata de datos personales,
los cuales son considerados como información confidencial. Dicha información debe ser testada e
indicarse su contenido de manera genérica, pues así lo dispone el artículo 108 de la Ley Federal de
Transparencia y Acceso a la Información Pública, aunado a otros instrumentos normativos que existen
en relación con la protección de datos personales y la elaboración de versiones públicas de resoluciones.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 219

que el día de los hechos él y D.A.C.H. iban de camino a comprar víveres


para los hijos de este último, quien era su hermano, para luego llevar esos
víveres a casa de M.M.C.

Durante el camino, vieron a M.M.C., por lo que se detuvieron y D.A.C.H.


bajó del vehículo y se dirigió a ella. Al iniciar una discusión entre ambos,
F.O.P. le dijo a D.A.C.H. que se largara, por lo que entre ambos también
surgió una discusión y F.O.P. sacó un arma de fuego.

Ante ello, I.E.C.H. se agachó y recordó que había un arma de fuego de-
bajo del asiento, por lo que la agarró y, al asomarse por la ventana del
copiloto, cerró los ojos y comenzó a disparar al mismo tiempo que F.O.P.
le disparaba a él.

Al concluir su relato, dijo que no tuvo la intención de matar a F.O.P., sino


que quería defender a su hermano y a sí mismo.

Ante ello, el juez dictó una sentencia condenatoria el 25 de septiembre de


2013 en contra de I.E.C.H., por el delito de homicidio simple intencional.
Le impuso una pena privativa de libertad de 11 años y tres meses de prisión,
junto con 281 días multa. La sentencia fue confirmada, en general, por el
tribunal de alzada.

Luego de algunos amparos, I.E.C.H. promovió amparo directo y sostuvo,


entre otras cuestiones, que el arma que se le encontró en el momento de su
detención le había sido sembrada y que no existía certeza de que ese artefacto
fuera el mismo que usó durante los hechos delictuosos. Por ello, solicitó una
declaración de prueba ilícita. También dijo que, luego de su detención, fue
incomunicado y torturado durante varios días.

El tribunal colegiado resolvió el asunto el 8 de enero de 2015 y le negó


la protección constitucional a I.E.C.H. Determinó que las únicas pruebas
relacionadas con las manifestaciones de incomunicación y tortura eran las
220 Los problemas actuales de la justicia penal en México

aportadas con relación al arma de fuego asegurada, sin que se observara que
pudieran estar afectadas por alguna actuación ilegal de la autoridad.

También señaló que el quejoso I.E.C.H. y su defensa no cuestionaron du-


rante el procedimiento las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que
se encontraba el arma de fuego, e incluso manifestaron su conformidad con
el embalaje. El tribunal de amparo concluyó que el argumento del quejoso
no restaba validez a las pruebas de cargo.

Finalmente, el quejoso interpuso un recurso de revisión y argumentó, entre


otras cosas, que estuvo incomunicado en todo momento durante su detención
y careció de representación legal.

Ya en la Suprema Corte, el recurso se turnó a la ponencia del Ministro Arturo


Zaldívar Lelo de Larrea y fue resuelto por la Primera Sala en sesión de 23
de agosto de 2017.

Por unanimidad de votos, los Ministros José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario
Pardo Rebolledo, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Norma Lucía Piña Hernández
y el Ministro ponente Arturo Zaldívar confirmaron la sentencia recurrida,
sobreseyeron en el juicio respecto del acto de ejecución, negaron el amparo
al quejoso y dieron vista al Ministerio Público por su denuncia de tortura.

II. Consideraciones jurídicas

La Primera Sala consideró que existía un planteamiento de constitucionalidad


importante y trascendente para pronunciarse al respecto:

Conforme a lo dispuesto en la Constitución y en la Ley de Amparo, en el jui-


cio de amparo directo y en el recurso de revisión, ¿es posible ejercer revisión
constitucional de violaciones a derechos fundamentales —en particular, la
tortura—, si estas ocurrieron en etapas previas a la audiencia de juicio oral?

La metodología de la resolución fue la siguiente:


El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 221

1) Se expusieron consideraciones sobre el sistema penal acusatorio,


adversarial y oral. En esa línea de pensamiento, se explicaron las
etapas del proceso penal.

2) Se trató el tema del cierre de etapas y la oportunidad para alegar.

3) Se abordó la procedencia del amparo directo para impugnar vio-


laciones cometidas durante las etapas preliminar e intermedia.

4) A la luz de lo anterior, se analizó el caso concreto.

En relación con el sistema penal acusatorio, se recordó la reforma de 18 de


junio de 2008 a la Constitución, que introdujo un nuevo sistema de justicia
penal acusatorio y oral regido por los principios de publicidad, contradicción,
concentración, continuidad e inmediación.

La aplicación de esos principios a cada caso concreto busca cumplir con ob-
jetivos tales como: esclarecer la verdad de los hechos; determinar la existencia
del delito; identificar a su autor; resolver el conflicto entre las partes; procurar
la reparación del daño a favor de la víctima u ofendido; aplicar el debido
proceso a favor de las partes e intervinientes, con criterios de oportunidad
y formas alternativas de solución de conflictos y facilitar el procedimiento
abreviado con la admisión de cargos.

Se consideró que con base en la Constitución y el Código Procesal Penal


del Estado de México se advertía en el sistema penal acusatorio una clara
separación de funciones entre acusar y juzgar, así como la distinción de tres
momentos: la investigación; la admisión y depuración probatoria del juez
de control y la realización del juicio.

Sobre la etapa preliminar o de investigación, se dijo que su objeto es de-


terminar si hay un fundamento para iniciar un proceso penal mediante la
obtención de datos de prueba. Inicia con la denuncia o querella y está a cargo
del Ministerio Público y la policía.
222 Los problemas actuales de la justicia penal en México

La investigación se puede formalizar en la audiencia inicial, en donde se


formula la imputación, la acusación y, en su caso, la vinculación a proce-
so. También se fija fecha para la audiencia de cierre de investigación, que
concluye con la acusación o, en su defecto, el sobreseimiento o suspensión
del proceso.

En relación con la etapa intermedia, se dijo que tiene por objeto el ofre-
cimiento y admisión de medios de prueba, así como la depuración de los
hechos controvertidos que serán materia del juicio.

Al ser diseñada esta etapa para discutir temas de la admisión, o no, de medios
de prueba incorporados al juicio, una de sus finalidades es que el imputado
pueda plantear argumentos sobre la vulneración a derechos fundamentales
que hayan causado la obtención de elementos de prueba ilícitos tendientes
a usarse en el juicio oral.

En cuanto a la etapa de juicio, en ella se debaten las cuestiones esenciales del


proceso penal, mediante el desahogo de pruebas y exposición de alegatos.
Concluido el debate, el juez o el tribunal dicta sentencia y condena al acusado
si las pruebas acreditan el delito y la responsabilidad penal más allá de toda
duda razonable. De lo contrario, absuelve.

Las actuaciones del Ministerio Público carecen de valor probatorio al


momento del dictado de la sentencia definitiva. Sólo son pruebas de
cargo las desahogadas durante la audiencia de juicio oral, salvo los casos
de prueba anticipada o su incorporación por lectura o reproducción en
la audiencia.

Después se abordó el cierre de etapas y la oportunidad para alegar. En este


apartado, se advirtió que el proceso penal acusatorio mexicano está dividi-
do en una serie de etapas y a cada una corresponde una función específica.
Ellas se suceden irreversiblemente; sólo superándose una, puede comenzar
la siguiente, sin que sea posible renovarlas o reabrirlas. El principio que
sustenta esta situación es el de continuidad.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 223

Por el principio de continuidad, el procedimiento se debe desarrollar sin


interrupciones, de forma que los actos se sigan unos a otros en el tiempo. De
ello se sigue la necesidad de que cada etapa cumpla su función cabalmente,
sin comprender otras, y una vez agotada, se avance a la que sigue. No es
posible regresar a la etapa anterior.

En ese sentido, las partes están obligadas a hacer valer sus inconformidades
en la etapa correspondiente. De no hacerlo así, por regla general se entiende
que se ha agotado la posibilidad de solicitarlo.

Conforme a esa lógica, la manifestación de planteamientos sobre la


transgresión de derechos fundamentales, con la consecuente exclusión
probatoria, debe realizarse en las etapas previas a la de juicio oral. Ello, en
virtud de que en las etapas preliminar e intermedia se ejerce un control
sobre la investigación que protege los derechos fundamentales y depura
el material probatorio.

Asimismo, el imputado también tiene a su alcance los medios de impug-


nación en contra de los pronunciamientos que emita el juez de control. Lo
anterior garantiza que el material probatorio que trascienda al juicio oral sea
el idóneo, a efecto de que el tribunal oral resuelva. Gracias a ello, se reduce la
posibilidad de que el juicio sea anulado o repuesto, con las complicaciones
y costos que ello conlleva. Esa consecuencia sólo debe asignarse a los casos
que ineludiblemente lo ameriten.

Conforme a lo anterior, es más fácil observar la diferencia de finalidades


que tienen la etapa intermedia y el juicio oral. En efecto, una busca analizar
los datos de prueba derivados de la investigación y la violación a derechos
fundamentales para excluir los medios probatorios que incurren en esos
defectos, mientras que la otra busca esclarecer la existencia del delito y la
responsabilidad del acusado.

No obstante, no está vedado que la defensa del acusado cuestione el valor de


las pruebas para desvirtuar la hipótesis de la acusación. Ello puede ocurrir si
224 Los problemas actuales de la justicia penal en México

en el juicio oral se revela que efectivamente existió una violación a derechos


fundamentales del acusado, o bien, surgen dudas sobre ello. Por ejemplo,
puede suceder que durante el contrainterrogatorio se advierta que las auto-
ridades mintieron o incurrieron en contradicciones con lo manifestado en
etapas preliminares.

Además, en el juicio oral puede ocurrir que se desprendan elementos su-


pervenientes, en virtud de los cuales sea válido suponer que la prueba se
obtuvo a partir de una violación a derechos fundamentales. En estos casos,
la prueba afectada no podrá ser valorada por el tribunal de enjuiciamiento.

En la resolución de la Primera Sala, se enfatizó que en el juicio oral no es


posible excluir una prueba admitida previamente por el juez de control. La
violación a derechos fundamentales deberá tenerse en cuenta en la valoración
probatoria realizada en la sentencia.

Lo anterior se relaciona con el adecuado funcionamiento del sistema penal


acusatorio y la protección de sus principios fundamentales. La exclusión
probatoria motivada por la violación a derechos fundamentales debe dilu-
cidarse antes del juicio oral. El juez oral no podrá retomar ese debate, pues
su función es otra.

Se precisó que la doctrina de la Primera Sala sobre la introducción de pruebas


ilícitas al juicio no era relegada. Conforme a esa doctrina, se ha sostenido
que la nulidad de la prueba ilícita constituye un derecho sustantivo del im-
putado en todo el proceso, cuya protección puede hacer valer frente a los
órganos jurisdiccionales.

Luego se abordó la procedencia del amparo directo para impugnar viola-


ciones cometidas durante las etapas preliminar e intermedia. Establecida la
imposibilidad de que en el juicio oral se realice un pronunciamiento sobre la
exclusión de medios de prueba derivados de una violación a derechos fun-
damentales ocurrida en etapas previas, se analizó la posibilidad de estudiar
esos planteamientos en amparo directo.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 225

Para ello, se trajeron a colación los artículos 107, fracción III, inciso a), de
la Constitución, y 170, fracción I, de la Ley de Amparo vigente.

El primer precepto alude al reclamo en contra de actos por parte de los tribunales
judiciales. En específico, refiere el amparo en contra de sentencias definitivas,
laudos y resoluciones que pongan fin al juicio, ya sea que la violación se cometa
en ellos o durante el procedimiento, afecte las defensas del quejoso y trascien-
da al resultado del fallo. En dicho caso, el tribunal colegiado de circuito debe
decidir sobre todas las violaciones procesales que se hicieron valer y aquellas
que, cuando proceda, advierta en suplencia de la queja.

Por su parte, el artículo 170 de la Ley de Amparo, en su fracción I, regula la


procedencia del amparo directo en términos similares. Precisa que se entiende
por sentencias definitivas o laudos los que deciden el juicio en lo principal, y
por resoluciones que ponen fin al juicio las que sin decidirlo en lo principal
lo den por concluido. También hace referencia a la obligación de agotar los
recursos ordinarios que puedan modificar o revocar la sentencia definitiva.

Como complemento de lo anterior, se observó el artículo 173 de la ley referida.


Esa norma desglosa los supuestos de violaciones a las leyes del procedimiento
con trascendencia a las defensas del quejoso en los juicios penales. Se hizo
notar que el legislador no distinguió qué hipótesis debían corresponder al
sistema penal acusatorio o al sistema penal tradicional. La reforma a la Ley
de Amparo efectuada el 17 de junio de 2016 creó dos apartados para dividir
ambos sistemas.

Sin embargo, en el apartado B, denominado “Sistema de Justicia Penal Acu-


satorio y Oral”, se regularon hipótesis que no eran acordes a la estructura,
naturaleza y fines del sistema penal acusatorio.

Ejemplos de lo anterior son las fracciones siguientes:

VIII. El imputado no sea informado, desde el momento de su deten-


ción en su comparecencia ante el Ministerio Público o ante el órgano
226 Los problemas actuales de la justicia penal en México

jurisdiccional, de los hechos que se le imputan y los derechos que


le asisten;
IX. No se le haga saber o se le niegue al imputado extranjero, el
derecho a recibir asistencia consular de las embajadas o consulados
del país respecto del que sea nacional, salvo que haya declinado
fehacientemente a este derecho;
XII. No se faciliten al imputado todos los datos que solicite para su
defensa y que consten en el procedimiento o se restrinja al imputado
y a la defensa el acceso a los registros de investigación cuando el pri-
mero esté detenido o se pretenda recibirle declaración o entrevistarlo;
XIII. No se respete al imputado el derecho de contar con una defensa
adecuada por abogado que elija libremente desde el momento de su
detención, o en caso de que no quiera o no pueda hacerlo, el juez
no le nombre un defensor público, o cuando se impida, restrinja o
intervenga la comunicación con su defensor; cuando el imputado sea
indígena no se le proporcione la asistencia de un defensor que tenga
conocimiento de su lengua y cultura, así como cuando el defensor no
comparezca a todos los actos del proceso.
Los supuestos anteriores ocurren en las etapas preliminar o intermedia. En
el resto de las hipótesis no se aclaró si la violación procesal debía cometerse
solamente en la etapa de juicio oral, o si la misma era impugnable mediante
amparo directo al haber ocurrido en cualquiera de las etapas del proceso penal.

Lo anterior llevó a plantearse dos interpretaciones:

1) Interpretación literal: sí es posible analizar en el amparo directo


las violaciones procedimentales cometidas durante cualquiera de
las etapas del procedimiento penal acusatorio, ya que la Ley de
Amparo en ningún momento limita el examen de esas violaciones
a un momento en específico.

2) Interpretación conforme a la Constitución: el análisis de las violacio-


nes procesales en el amparo directo debe limitarse exclusivamente
a aquellas cometidas durante la audiencia de juicio oral.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 227

Se eligió la segunda interpretación.

Para el caso concreto, la Primera Sala resaltó la fracción VIII de la Ley de


Amparo, antes de la reforma de 17 de junio de 2016, ya que una de sus hi-
pótesis normativas era la obtención de la declaración del imputado mediante
incomunicación, intimidación o tortura. Esa disposición se mantuvo luego
de la reforma mencionada.

Se interpretó que para que el juicio de amparo funcionara de acuerdo con


la estructura y naturaleza del proceso penal acusatorio era necesario optar
por la interpretación conforme con la Constitución.

Se sostuvieron los siguientes postulados armónicos con esa interpretación:

• Únicamente puede ser objeto de revisión constitucional, en am-


paro directo, la violación al derecho en cuestión si la misma se
materializa durante la tramitación de la etapa de juicio oral. No es
posible su estudio en aquel proceso constitucional si la violación
fue cometida durante las etapas preliminar o intermedia.

• El amparo directo revisa resoluciones que ponen fin al juicio. En


el contexto del proceso penal, el acto reclamado será la resolución
de apelación que examina la sentencia del juicio oral. No deben
incluirse etapas previas y cuestiones cuyo debate no pudo ser
retomado o reabierto en el juicio.

• Conforme al artículo 75 de la Ley de Amparo, el acto reclamado


se debe apreciar tal y como fue probado ante la autoridad respon-
sable. No es posible tomar en consideración pruebas que no se
hubieren rendido ante ella. Las violaciones cometidas en etapas
previas requerirían el análisis de la carpeta de investigación y/o
las constancias correspondientes a esas etapas. Por regla general,
en el juicio oral no se tiene acceso a ello.
228 Los problemas actuales de la justicia penal en México

• El remedio de una violación procesal suele ser la reposición del


procedimiento, a fin de subsanar aquélla. En el proceso penal
acusatorio, este remedio presenta diversas complicaciones, en
atención a las características y principios del propio sistema penal.
La reposición, entonces, debe seguir criterios que permitan usar
ese remedio en los casos que ineludiblemente lo ameriten.

• La reposición del procedimiento significa la realización de un nuevo


juicio oral frente a un juez distinto del que conoció originalmente.
Esto representa un alto costo para las partes y para el sistema de
justicia penal en su conjunto. Por ejemplo, puede ocurrir que
ciertos medios de prueba ya no puedan reproducirse, que pierdan
fiabilidad o espontaneidad. También se haría incurrir en gastos a
las partes y al sistema judicial.

• Las ilicitudes probatorias no quedan exentas de revisión, pues


deben debatirse en las etapas correspondientes.

• Los múltiples criterios de la Suprema Corte relativos a que en el


amparo directo es posible analizar la admisión de pruebas, las
violaciones procesales o la detención del quejoso fueron emitidos
bajo la lógica del sistema penal tradicional.

• Se deberán emitir nuevos criterios que ajusten la procedencia del


amparo directo e indirecto, partiendo de las bases expuestas en
la sentencia, sobre la naturaleza y estructura del proceso penal
acusatorio, de manera que el imputado cuente con los medios
necesarios para impugnar las decisiones sobre la exclusión pro-
batoria y no quede en estado de indefensión.

Finalmente, en el apartado de análisis del caso concreto, se determinó que


el quejoso debió plantear sus alegatos de violaciones procesales en la de-
tención durante los primeros momentos de la fase de investigación ante el
juez de control.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 229

Se añadió que no se observaba que la declaración —por la que el quejoso


aceptó haber disparado contra la víctima— hubiera sido hecha a causa de
la supuesta tortura, ni que al declarar estuviera bajo presión.

E. El desarrollo de la doctrina del cierre de etapas


y violaciones procesales (Amparo Directo en Revisión
7955/2019)

En este asunto, se continuó con la doctrina desarrollada en el caso previo;


sin embargo, se estimó necesario aclararla, como se mostrará a continuación.

I. Hechos del caso

En el caso, el 17 de mayo de 2016, alrededor de las 10:30 horas, un señor


conducía una camioneta en la que transportaba a cinco guatemaltecos. La
policía federal interceptó la camioneta, junto con otro vehículo, y al cues-
tionar a las personas sobre su destino, los policías se percataron de que eran
extranjeros. Les solicitaron su documentación para acreditar su estancia legal
en el país, pero no pudieron mostrarla.

Los retenidos dijeron que era una tercera persona la que los estaba guiando y
les había dado los vehículos. Por ello, se les reconoció el carácter de víctimas
y se les puso a disposición del Instituto Nacional de Migración.

Al iniciar el procedimiento administrativo migratorio, se notificó a la re-


presentación consular guatemalteca que uno de los detenidos estaba en la
estación migratoria, en calidad de víctima. El extranjero se comunicó vía
telefónica con personal diplomático de su país.

Después, el 18 de mayo de 2016, las autoridades migratorias recibieron la


acreditación de que esa persona a la que tenían detenida era guatemalteca.
Al haberse acreditado su nacionalidad, se desahogó una etapa probatoria
y de alegatos. El detenido optó por ser deportado de manera voluntaria a
Guatemala. No obstante, el retorno asistido no se pudo llevar a cabo, debido
230 Los problemas actuales de la justicia penal en México

a que el 20 de mayo de 2016 el extranjero fue detenido por la policía mi-


nisterial federal, a causa de una orden de aprehensión dictada en su contra
por el delito de tráfico de personas extranjeras.

Las investigaciones del Ministerio Público señalaban que el detenido había


firmado contratos de arrendamiento de los vehículos detenidos en la carretera
días atrás. Se acreditó que usó una credencial para votar y una licencia de
conducir que se encontraba a su nombre, por lo que se le acusó del delito
mencionado.

Seguido el proceso penal en sus etapas, el tribunal de enjuiciamiento determinó


que el acusado y otra mujer rentaron los vehículos con los que trasladaban
migrantes, entre ellos, tres menores de edad. En consecuencia, se emitió
sentencia condenatoria por el delito de tráfico de personas extranjeras, en
su hipótesis de transporte. La sentencia fue confirmada por el tribunal de
apelación.

En contra de esa sentencia, el sentenciado promovió juicio de amparo di-


recto, y, al haberse negado el amparo, interpuso un recurso de revisión, el
cual fue admitido por el presidente de la Suprema Corte, previo recurso de
inconformidad ante su desechamiento inicial.

El recurso se turnó a la ponencia del Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena


y fue resuelto en la sesión de 23 de junio de 2021 por mayoría de tres vo-
tos de los Ministros Juan Luis González Alcántara Carrancá, Ana Margarita
Ríos Farjat y el Ministro ponente Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Revocaron
la sentencia recurrida y devolvieron el asunto al tribunal colegiado para los
efectos precisados en la sentencia.

Votaron en contra los Ministros Jorge Mario Pardo Rebolledo y Norma Lucía
Piña Hernández. Además, el Ministro Pardo Rebolledo formuló voto particular
y la Ministra Piña Hernández se adhirió al mismo.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 231

II. Consideraciones jurídicas

La Primera Sala consideró que existían dos temas de importancia y trascen-


dencia en el recurso.

Primero, la violación al derecho a la asistencia consular y las condiciones en


que los tribunales colegiados de circuito pueden atender esa clase de recla-
mos si son cometidos en fases previas al juicio oral. Se estimó que se podía
reflexionar sobre el alcance correcto de la jurisprudencia 1a./J. 74/2018 (10a.)
de rubro VIOLACIONES A DERECHOS FUNDAMENTALES COMETIDAS
EN UN PROCEDIMIENTO PENAL ACUSATORIO. NO SON SUSCEPTI-
BLES DE ANALIZARSE EN AMPARO DIRECTO CUANDO OCURREN EN
ETAPAS PREVIAS AL JUICIO ORAL, derivada del amparo directo en revisión
669/2015, entre otros asuntos.

Segundo, la invalidez del artículo 468, fracción II, del Código Nacional de
Procedimientos Penales, que establece la posibilidad de apelar la sentencia
definitiva con relación a las consideraciones distintas a la valoración de la
prueba, siempre y cuando no comprometan el principio de inmediación.

La metodología de la resolución fue la siguiente:

a) Estudio de las condiciones de validez constitucional del derecho a


la notificación, contacto y asistencia consular y sus posibilidades
de análisis en el amparo directo.

1) Viabilidad del estudio de violaciones procesales cometidas en


fases previas al juicio oral (desarrollo y aclaración de la doctrina
reflejada en el amparo directo en revisión 669/2015).

2) Alcance del derecho a la asistencia consular: efectos continuos


de su violación y su condición de no preclusión.

3) Análisis del caso concreto.


232 Los problemas actuales de la justicia penal en México

b) Interpretación del tribunal colegiado sobre el artículo 468, fracción


II, del CNPP.

c) Efectos del amparo directo en revisión.

El tema número dos no será analizado en este trabajo, ya que sus pronuncia-
mientos se relacionan con un tema jurídico distinto. El resto de los tópicos
sí serán expuestos a continuación, pues se vinculan a la doctrina del cierre
de etapas.

Sobre el primer subtema, referente al alcance de la doctrina del cierre de eta-


pas y las violaciones procesales, se asentó que la misma “ha suscitado dudas
y preguntas válidas de importancia”. Se aclaró que era propio de cualquier
precedente novedoso y de importancia que en sus primeros años de vida
fuera necesario explorar sus alcances y hacer aclaraciones sobre su aplicación.

Así pues, se precisó que ciertas violaciones procesales, ocurridas en fases


previas a la audiencia de juicio oral, impactan de manera continua (aunque
diferenciada) en las etapas sucesivas del proceso penal y se manifiestan o
evidencian de manera cabal hasta el juicio oral. Puede ocurrir que, en esos
casos, las violaciones no logren ser materia de discusión sustantiva, sino
hasta la audiencia de juicio oral caracterizada, precisamente, por la discusión
y confrontación.

Existen ciertas violaciones a derechos humanos del debido proceso que si


bien tienen origen en etapas preliminares, sus efectos perduran y pueden
manifestarse en las etapas procesales sucesivas, hasta la culminación del juicio
oral. Tales violaciones deben entenderse susceptibles de discusión en el juicio
oral, al ser el escenario único que la Constitución y el CNPP garantizan para
el libre intercambio de argumentos.

En el juicio, las partes tienen la posibilidad de enlazar y coordinar su narrativa


de hechos con todo el material probatorio exhibido y sometido a contradic-
ción. En esa etapa —a diferencia del sistema tradicional— las pruebas que
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 233

aporta la autoridad no se presumen válidas y la acusación debe demostrarse


bajo un estándar de prueba.

La información que fluye en el juicio oral debe entenderse capaz de arrojar


luz acerca de la forma en que se han obtenido los medios de prueba durante
el proceso, especialmente si son señalados como inválidos a causa de viola-
ciones procesales que dejarán sin defensa a alguna parte.

La audiencia de juicio no permitiría conocer la verdad si no admitiera la


posibilidad de exhibir, con cierta amplitud y flexibilidad, argumentos para
evidenciar alguna forma de indefensión durante el proceso.

Ciertos aspectos sobre lo que haya ocurrido en fases preliminares admiten,


por lógica, ser introducidos al debate de la audiencia. Esto ocurre en virtud
de la información que los órganos de prueba producen, que provee al tri-
bunal de enjuiciamiento de elementos para dilucidar si un medio de prueba
fue obtenido ilícitamente y si está en condiciones de ser usado válidamente
como prueba de cargo o descargo al dictar sentencia.

La audiencia de juicio oral es la oportunidad central para que las partes


logren ventilar y someter a contradicción sus planteamientos de inocencia
y culpabilidad, los cuales, a fin de cuentas, definen qué se juzga y qué es
materia de prueba.

Se señaló que en ese sentido debe ser interpretado el artículo 173, inciso
B, de la Ley de Amparo, referente a las violaciones procesales en el sistema
de justicia penal acusatorio y oral. Las violaciones procesales contenidas en
esa norma ocurren tanto en la audiencia de juicio oral como en las etapas
preliminares.

Se hizo un recuento de las consideraciones emitidas en el amparo directo en


revisión 669/2015, de entre las cuales se destacó que sólo puede ser objeto
de revisión en el amparo directo la violación procesal en cuestión “cuando
la misma se materialice durante la tramitación de la etapa de juicio oral”.
234 Los problemas actuales de la justicia penal en México

El amparo directo —se dijo— debe versar esencialmente sobre lo ocurrido


en la etapa de juicio oral; no obstante, dado que ciertas violaciones ocurridas
en fases preliminares naturalmente admiten ser enlazadas con argumentos de
las partes y que éstos sólo pueden manifestarse de manera problematizada
y acabada en la etapa de juicio oral, se debe reconocer:

1) La posibilidad de introducir alegatos sobre violaciones procesales


ocurridas en fases previas, lo que no sólo es algo permitido, sino
connatural a la lógica del sistema acusatorio y el principio contra-
dictorio. Estos alegatos dependen de la información producida en
el juicio y tienden a demostrar la posible ilicitud de las pruebas
desahogadas.

2) Cuando ello ocurra, ese debate y la determinación judicial tomada


al respecto podrán integrar la materia del juicio de amparo directo.

Se recordó que únicamente puede ser objeto de revisión constitucional en el


amparo directo la violación al derecho en cuestión si se materializa durante
la tramitación del juicio oral. Esa posibilidad de materialización no impide
que la violación se haya originado en fases previas.

Una violación puede ocurrir en la fase de investigación o intermedia y


sólo alcanzar la posibilidad de ser materia real de debate hasta la etapa de
juicio oral; materializarse hasta ese momento. Esta materialización no sólo
se refiere a que la violación de derechos se produzca en la propia audiencia
de juicio, sino también a que, acontecida en relación con medios de prueba
en una etapa previa, haya sido materia de debate por la información que
viertan las partes.

La violación procesal puede materializarse, es decir, cobrar relevancia, no


sólo en el momento de su origen, sino después. Esa materialización toma
forma diferenciada en función de cada etapa del proceso.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 235

En la etapa de juicio oral, lo importante para analizar la procedencia del


amparo directo es el debate sobre la valoración probatoria de los frutos o
productos de la violación alegada; la información que surja de ella.

Así pues, no es un presupuesto que la violación analizada deba iniciar y cul-


minar en la propia etapa de juicio. Si se originó en etapa previa y sus efectos
perduraron por producir prueba ilícita, que sólo ha podido ser argumentada
a la luz del material probatorio exhibido y sometido a escrutinio recíproco
de las partes en juicio oral, es posible examinarla en el juicio oral y en el
amparo directo.

Lo anterior representa, precisamente, una violación procesal que trasciende al


resultado del fallo y ello siempre ha definido la materia del juicio de amparo
directo. El análisis que se haga de esa violación nunca estará principalmente
preocupado por la validación o invalidación de una actuación ocurrida en
fase preliminar, pues no se busca su invalidez, sino que se busca analizar
si la ilicitud de un acto tuvo impacto en el material probatorio exhibido y
argumentado por cualquiera de las partes.

El legislador no se equivocó al prever en la Ley de Amparo violaciones proce-


dimentales relativas a etapas previas al juicio oral, pues son materia de análisis
en amparo directo si en el juicio oral se incorpora información al respecto y ello
genera contradicción entre las partes, encaminada a demostrar la afectación
de la validez de la prueba para efectos de su valoración.

El órgano jurisdiccional, en la etapa de juicio oral, no puede negarse a rea-


lizar pronunciamientos sobre esos tópicos bajo el argumento de que son
violaciones sucedidas en etapas procesales previas.

Por su parte, en cuanto al amparo directo, su materia será lo debatido en


juicio, especialmente el ejercicio de valoración probatoria.

Ahora bien, lo anterior no debe entenderse como una intromisión del juz-
gador en una etapa anterior. El deber del juez oral es arbitrar la disputa
236 Los problemas actuales de la justicia penal en México

sobre la asignación de valor de las pruebas. Además, el material probatorio


admite ser cuestionado por argumentos de ilicitud de la prueba a causa de
violaciones a derechos humanos.

Los tribunales colegiados deben hacer su estudio a partir del análisis realiza-
do en el acto reclamado y también pueden integrar a su materia de revisión
las omisiones de estudio por parte del juez oral, respecto a los argumentos
planteados en la audiencia.

Idealmente, el juez de control debe decidir qué pruebas deben admitirse


a juicio, con la respectiva exclusión probatoria de pruebas que derivan de
violaciones a derechos humanos. Sin embargo, ello no puede obstruir la po-
sibilidad de que la dinámica de la audiencia genere debate sobre la obtención
de los medios de prueba que concierne a etapas previas.

Si bien el modelo acusatorio por etapas tiene una racionalidad, en donde cada
etapa cumple una función especial, ello no debe entenderse en el sentido de
que se generen compuertas perfectamente herméticas que automáticamente
impidan debatir lo sucedido en etapas preliminares, especialmente si lo acon-
tecido es relevante para la demostración de la argumentación integral del caso.

En el caso concreto, sucedió que la defensa del acusado sí introdujo al debate


la violación al derecho de asistencia consular. Lo expuso como un problema
central y dedicó buena parte del tiempo a ello. Buscó demostrar cómo es que
aquella violación procesal habría tenido un impacto real en las posibilidades
de defensa del quejoso durante todo el proceso.

Después, la sentencia de la Primera Sala abordó el subtema dos, relativo al derecho


a la asistencia consular y los efectos continuos de su violación. En síntesis, se
dijo que ese derecho está previsto en la Convención de Viena sobre Relaciones
Consulares, en su artículo 36, numeral 1, así como en el CNPP.

Al ser detenido un extranjero, o estar bajo cualquier tipo de custodia en México,


debe atenderse a lo siguiente: las autoridades deben informar al extranjero de
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 237

manera inmediata que tiene derecho a comunicarse con la oficina o represen-


tación consular de su país. La persona extranjera tiene el derecho contactar
o no a su consulado; si decide contactarlo, la autoridad debe informarlo a la
oficina consular más cercana al lugar en donde se realizó la detención y la
comunicación debe ser inmediata, con todos los medios al alcance. Asimismo,
se debe garantizar la comunicación, vista y contacto entre el extranjero y su
consulado, para que éste brinde asistencia inmediata y efectiva.

La ayuda consular implica tres funciones básicas: cubrir las necesidades


elementales de los detenidos; proteger al extranjero al disuadir a las auto-
ridades locales de cometer actos contrarios a su dignidad y dar asistencia
técnico-jurídica. La violación a este derecho se puede dar en cualquier
etapa del proceso penal. En ese sentido, se trajo a colación la tesis aislada
1a. CLXXXVII/2016 (10a.), de rubro ASISTENCIA CONSULAR. ETAPAS
PROCEDIMENTALES PARA HACER EL RECLAMO DE RESPETO A LA
ASISTENCIA CONSULAR POR PARTE DE LA PERSONA EXTRANJERA
DETENIDA. Dicha tesis puntualiza que un inculpado puede reclamar una
violación a ese derecho en cualquier etapa procedimental en materia penal
o en las vías extraordinarias de impugnación.

Después, en el subtema tres, se analizó el caso concreto y se determinó que no


se distinguieron los procedimientos administrativo y penal a que estuvo sujeta la
persona guatemalteca, para efectos de respetar el derecho de asistencia consular.
Lo anterior se debió a que el extranjero y su consulado se dieron por enterados de
la retención dentro del procedimiento migratorio, en el que el involucrado tenía
la calidad de víctima (procedimiento administrativo). Sin embargo, en el caso, no
se advertía información para corroborar si se informó al individuo su derecho a
una representación consular a partir de su detención como consecuencia de la
orden de aprehensión (procedimiento penal).

La sentencia precisa que es imposible saber qué postura habría tomado el


consulado guatemalteco si se hubiera comunicado con su nacional en su cali-
dad de indiciado. La ausencia de notificación previa habría tenido, entonces,
una incidencia en la defensa adecuada del quejoso, pues potencialmente la
238 Los problemas actuales de la justicia penal en México

embajada pudo haber auxiliado a su nacional desde la audiencia inicial y


estar presente desde su primera declaración. Tampoco se sabe qué efecto
habría tenido en la defensa penal del extranjero si una persona designada
por la embajada hubiera acudido a asistirla.

Se añadió que no se debió descartar la violación al derecho de asistencia


consular y la trascendencia que pudo tener en la sentencia de condena.

Por lo anterior, se consideró necesario revocar la sentencia y señalar al tribunal


colegiado de circuito los siguientes efectos:

a) Corroborar si se hizo saber al quejoso su derecho a la notificación,


contacto y asistencia consular por parte de los elementos aprehen-
sores y las sucesivas autoridades ministeriales y judiciales.

b) De no ser posible corroborar que en el momento de la detención


se cumplió con la obligación de informar al detenido su derecho
de asistencia consular y, en su caso, el deber de informar a la repre-
sentación extranjera de la situación, entonces se debía determinar:

1) Si por economía procesal el remedio era repetir la audiencia


de juicio para que el tribunal de enjuiciamiento determinara
las consecuencias de la violación.

2) Si el propio tribunal colegiado de circuito podía excluir el


material probatorio afectado, al determinar razonada y ex-
haustivamente la trascendencia de la violación del derecho a
la asistencia consular.

F. Otros precedentes relevantes de la Primera Sala

En el amparo directo en revisión 5325/2021, resuelto por la Primera Sala en


sesión de 4 de mayo de 2022, bajo la ponencia de la Ministra Ana Margarita
Ríos Farjat, la Corte se enfrentó al problema de decidir si era posible estudiar
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 239

en la segunda instancia o en el amparo directo la actualización de la pres-


cripción en el proceso penal, no obstante que no se planteó en el juicio oral.

En ese asunto se declaró: “[…] las figuras extintivas de la pretensión punitiva


no requieren ser sometidas a los principios de contradicción y continuidad,
por lo que tampoco les resulta aplicable la doctrina de cierre de etapas que
ha diseñado este alto tribunal”.

En efecto, en dicho asunto se resolvió que existen aspectos en el proceso


penal que operan de manera oficiosa, sin requerir del planteamiento de
las partes, puesto que corresponde advertir su actualización a la autoridad
ministerial o jurisdiccional.

En ese sentido, se estimó que la prescripción es de estudio preferente y


puede generar la extinción de la pretensión punitiva y el sobreseimiento del
asunto, lo que haría que no tuviera sentido continuar con el procedimiento.

Así, las figuras jurídicas cuyo impacto puede actualizarse en cualquier estado
del procedimiento, y que pueden ser decretadas oficiosamente por la auto-
ridad judicial, no pueden someterse al principio de continuidad.

Su actualización no se condiciona al cierre de etapas, pues no se sujetan a


comprobación dentro de alguna fase específica del procedimiento, ni tampoco
a preclusión procesal. Operan transversalmente durante todas las etapas del
procedimiento.

Si las figuras extintivas de la pretensión punitiva son alegadas en el recurso


de apelación o en amparo directo, sí pueden ser estudiadas. Deben ser ana-
lizadas preferente y oficiosamente.

También destaca el amparo directo en revisión 3944/2019, emitido por la


Primera Sala de la Suprema Corte, bajo la ponencia de la Ministra Norma
Lucía Piña Hernández y votado el 17 de febrero de 2021. En ese precedente
240 Los problemas actuales de la justicia penal en México

se indicó que fue “una variación en el criterio de cierre de etapas”.14 En este


caso, el problema se relacionó con el derecho de los imputados a contar
con una defensa técnica formal y material, así como con la procedencia del
control de los tribunales para verificar lo anterior y las directrices a seguir
para evaluarlo.

Así, se señaló que las directrices para evaluar la vulneración a la defensa


adecuada en su vertiente material eran las siguientes:

a) Fallas ajenas a la voluntad del imputado.

b) Dichas fallas o deficiencias en la defensa no son consecuencia de


la estrategia planteada por la defensa.

c) Impacto en el sentido del fallo.

Algunas pautas para el órgano jurisdiccional son las siguientes:

a) Ausencia sin justificación evidente de pruebas.

b) Silencio inexplicable de la defensa.

c) Ausencia de interposición de recursos.

d) Omisión de asesoría.

e) Desconocimiento técnico del procedimiento penal.

f) Ausencia o abandono total de la defensa.

Si durante el procedimiento se advierten fallas de la defensa, la autoridad


debe informar al imputado de ello y preguntarle si desea continuar con su

14
Así se asentó en el Amparo Directo en Revisión 5325/2021 ya mencionado.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 241

defensa. Si quiere cambiarla y la defensa era de oficio, se le debe designar


una nueva de la defensoría de oficio. Si la defensa era particular, la autoridad
debe preguntarle cuál defensa desea designar. En cambio, si el imputado
insiste en continuar con su defensa particular, la autoridad le nombrará a
quien designe la defensoría pública para que colabore en su defensa.

Con base en lo anterior, la Primera Sala de la Corte atendió la manifestación


que planteó el quejoso en su demanda de amparo, relativa a que estuvo en
estado de indefensión porque su defensor no ofreció prueba alguna para
ser desahogada en el juicio oral. Por ello, el propio quejoso propuso una
prueba superveniente para demostrar la ilegalidad de un cateo, aunque esa
prueba fue desechada por el tribunal de alzada señalado como autoridad
responsable.

La Primera Sala decidió que el tribunal colegiado debía pronunciarse nue-


vamente sobre la falta de ofrecimiento de pruebas del defensor originada
por su desconocimiento de las técnicas de litigación, así como sobre la
relevancia de la prueba superveniente. Señaló que se debía verificar si
se vulneró el derecho fundamental a la defensa técnica en su vertiente
material.

También señaló que, de acreditarse esa vulneración, debía establecerse su


impacto en el proceso y ordenar su reposición a partir de la diligencia inme-
diata anterior a donde surgió la vulneración al referido derecho.

En el amparo directo en revisión 4095/2017 de la Primera Sala, votado el


31 de enero de 2018, bajo la ponencia del Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz
Mena, la Suprema Corte, luego de explicar la doctrina del cierre de etapas,
resolvió que, en el juicio oral, por regla general no era dable reexaminar un
requisito de procedibilidad como la querella, pues ello corresponde a etapas
anteriores. En ese asunto, la legislación analizada era el Código Procesal del
Estado de Nuevo León.
242 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Luego, en la contradicción de tesis 134/2021, emitida por la Primera Sala


de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la ponencia del Ministro
Juan Luis González Alcántara Carrancá, sesionada el 19 de septiembre de
2021, siguiendo el mismo criterio, estableció que la etapa de juicio oral no
contempla reexaminar la querella presentada en la etapa de investigación ni
tampoco una nueva presentación de la querella en juicio oral. Las razones
fueron:

1. En la etapa de investigación e intermedia, las partes y el juzgador


analizan el contenido de la carpeta de investigación que tiene validez
en esas instancias procesales y en la que se encuentra asentada la
querella. El juzgador tiene acceso a los registros de la carpeta de
investigación y puede discutirse de forma efectiva si la querella
cumple los requisitos correspondientes.

2. En el juicio oral, el tribunal de enjuiciamiento carece de acceso a


tales registros que son la forma idónea de debatir la correcta pre-
sentación de la querella ante la Fiscalía y los juzgadores desconocen
lo acontecido en etapas del procedimiento anteriores.

Sin embargo, se estableció una excepción: si del debate contradictorio so-


bre el delito y responsabilidad extraordinariamente los órganos de prueba
revelan elementos supervenientes que desvirtúen la actualización de dicho
presupuesto procesal, ello podría ser objeto de análisis.

G. Comentarios a la doctrina del cierre de etapas


y violaciones procesales de la Primera Sala

Las consideraciones de la Primera Sala plantean reflexiones sobre el tema del


cierre de etapas y las directrices sentadas para analizar violaciones procesales.
En principio, una exposición breve sobre las consideraciones de la propia
Corte se puede ilustrar de la siguiente manera.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 243

Juez o tribunal de enjuiciamiento en etapa de juicio oral


Violación procesal Pueden ocurrir en cualquiera de las etapas que integran
el proceso penal: investigación, intermedia y juicio.
Condiciones de Deben ser materializadas en la etapa de juicio mediante
análisis el debate de las partes.
Efectos de su Exclusión de la valoración probatoria que realice el
estudio juzgador, sin que esté vedada la posibilidad de reponer la
audiencia de juicio, o inclusive reponer el procedimiento.

Magistrados de circuito en amparo directo


Violación procesal Trascienden a las defensas del quejoso y son ejemplificadas
en el artículo 173, inciso B, de la Ley de Amparo.
Condiciones de Existencia de un pronunciamiento del tema por parte del
análisis órgano jurisdiccional (juez oral o del tribunal de alzada),
o bien, omisión indebida de pronunciarse del tema, no
obstante que las partes sí realizaron planteamientos al
respecto en la audiencia de juicio oral.
Efectos de su Ordenar a la autoridad responsable excluir de su
estudio valoración probatoria al material probatorio afectado,
o bien, por economía procesal, excluir él mismo, en el
juicio de amparo, ese material.

Lo anterior, sin que esté vedada la posibilidad de


reponer la audiencia de juicio, o inclusive reponer el
procedimiento.

La lectura de la doctrina sentada por la Primera Sala permite observar que el


estudio de las violaciones procesales acaecidas en un proceso penal se condiciona
al hecho de que hayan sido materializadas en la etapa de juicio oral.

Esto no necesariamente ocurre en otro tipo de procesos que son llevados a la


sede del amparo directo. En otras materias, no siempre existen limitaciones
para analizar violaciones procesales, puesto que el órgano jurisdiccional
tiene a su disposición todas las constancias que integraron aquel proceso.
244 Los problemas actuales de la justicia penal en México

En cualquier juicio, la posibilidad de imponerse de todo lo ocurrido en


él, sumado a la suplencia de la queja que pueda operar en favor de alguna
de las partes, da como resultado que el órgano de amparo pueda efectuar
pronunciamientos oficiosos de cualquier aspecto acaecido en el proceso, en
beneficio de la parte que tiene a su favor aquella institución de la suplencia.15

En la materia penal se tratan casos en los que están en juego algunos de los
bienes jurídicos más importantes de las personas, de entre los que resalta,
por supuesto, la libertad. No obstante, como ya se ha visto, el análisis de
violaciones procesales en el amparo directo se condiciona a su materialización
durante el juicio oral, en virtud del principio de continuidad; del artículo
75 de la Ley de Amparo que ordena analizar el acto reclamado tal y como lo
apreció la autoridad responsable y de la dificultad que representaría al sistema
de justicia penal y a las partes el conceder amparos para reponer el proceso.

Así pues, si bien es posible estudiar violaciones procesales bajo ciertas condiciones,
existe un ámbito limitado de estudio al que debe ceñirse el órgano de amparo: lo
acontecido en juicio oral. Contribuye a ello la separación de etapas del proceso
acusatorio y la división de juzgadores (jueces de control y de enjuiciamiento).

La Primera Sala justificó su doctrina ampliamente y buscó conciliar el funcio-


namiento del proceso penal acusatorio con la defensa de ciertas violaciones
procesales. Inclusive, las razones de la Sala, tales como el costo al sistema de
justicia penal y a las partes, pueden tratarse más a profundidad para generar
conciencia de los problemas que giran en torno al análisis de cualquier violación
procesal sin ninguna clase de límite. En ese sentido, abonando a las razones
esbozadas por la Corte, se observa lo siguiente: de la estadística proporcionada
por la Unidad para la Consolidación del Nuevo Sistema de Justicia Penal,16 se

15
La parte a la que se suple la queja normalmente se encuentra en una condición particular que le
genera un estado de indefensión y es por ello que se vuelve necesario atemperar los tecnicismos del
juicio de amparo con el fin de proteger sus derechos humanos.
16
Consejo de la Judicatura Federal, “Unidad para la consolidación del nuevo sistema de justicia penal.
Sistema de Justicia Penal Adversarial” 2023. Disponible en: «https://www.cjf.gob.mx/sjpa/».
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 245

tiene que del periodo del 1 de enero de 2020 al 30 de septiembre de 2023,


los Centros de Justicia Penal Federal en toda la República han tenido un total
de ingresos de 68,530 asuntos. En ese mismo periodo de tiempo, el total de
audiencias celebradas por todos los centros ha sido de 294,059.

Este periodo de casi cuatro años refleja un gran número de asuntos y audiencias
celebradas solamente en el ámbito federal, sin contar las correspondientes
a las entidades federativas.

En ese sentido, el análisis de cualquier violación procesal, con el subsecuente


remedio de reposición del procedimiento, podría generar un gran problema
para hacer realidad el mandato constitucional de justicia pronta y expedita
impartida por los tribunales, puesto que el tiempo de resolución de un asunto
se ampliaría considerablemente. Por otro lado, también significaría una carga
de mayor análisis de constancias y horas de grabación para el personal de
los tribunales colegiados que afectaría la resolución pronta de los asuntos.17

Precisado lo anterior, cabe decir que el largo paso del tiempo en un proceso
también perjudica a los objetos materiales que sirven como pruebas. El propio
Código Nacional menciona algunos objetos específicos, tales como narcóticos,
naves, aeronaves, vehículos automotores, máquinas, flora, fauna de reserva
ecológica, armas de fuego y explosivos, etc. De estos ejemplos puede inferirse
que mientras más tiempo transcurra su conservación o sometimiento a actos
de investigación reiterados puede ser problemático.

En efecto, un grave problema que puede ocurrir en un proceso penal es la


pérdida o daño de los objetos materiales, los cuales tienen el potencial de
volverse pruebas relevantes en el juicio. Si bien su pérdida o daño puede

17
No se ignora que el análisis de una violación procesal no necesariamente conlleva a la reposición del
procedimiento, pues podría buscarse otra alternativa para evitar esa solución, tal y como se aprecia de
los precedentes de la Primera Sala. Así, en esos asuntos se mencionó como diversa solución la exclusión
de la valoración probatoria en el momento de dictar sentencia. Sin embargo, tampoco puede ignorarse
que la reposición no está vedada en el proceso penal acusatorio e incluso muchas veces puede ser no
sólo una solución entre varias, sino la única ante determinadas violaciones procesales.
246 Los problemas actuales de la justicia penal en México

tener distintas causas, y siempre es un riesgo latente, lo cierto es que su


favorecimiento por la larga duración del proceso penal, originada por una o
más reposiciones del procedimiento, es un factor digno de tener en cuenta,
máxime si esa circunstancia puede arreglarse con la limitación de reposicio-
nes de audiencias.

Los objetos materiales no son los únicos que pueden presentar deficien-
cias con el transcurso del tiempo. Los testigos también están sujetos a
incidencias tales como la muerte, la pérdida de memoria, la pérdida de
espontaneidad, la revictimización —en el caso de la declaración reiterada
de las víctimas—. Estas son algunas de las contingencias que pueden llegar
a suceder, las cuales pueden ser incluso favorecidas por reposiciones que
alargan el proceso penal.

Así pues, como se dijo anteriormente, la doctrina de la Corte se sustenta en


razones importantes para permitir el análisis de violaciones procesales, por
un lado, pero condicionar esa situación a su materialización en la audiencia
de juicio oral, por el otro. Ello contribuye al funcionamiento del sistema de
justicia penal, a los principios del proceso acusatorio y al funcionamiento
del juicio de amparo.

Dicho lo anterior, a continuación, se centrará la atención en los siguientes


puntos:

a) La facultad del tribunal de enjuiciamiento para generar debate sobre


violaciones procesales que advierta, a fin de que se materialicen.

b) La problemática sobre la fijación de los efectos en las resoluciones


de los juzgadores frente a violaciones procesales.

c) Los amparos indirectos en etapas previas al juicio oral.


El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 247

I. El juez como generador del debate entre las partes


para materializar violaciones procesales

Al requerir ser materializada la violación procesal para que pueda estudiarse,


significa que recae sobre las partes la responsabilidad de plantear cómo las
distintas violaciones acaecidas en el proceso penal pueden llevarse a la ar-
gumentación que tiene lugar en el juicio oral, a efecto de que sean tomadas
en cuenta por el juzgador.

En efecto, en principio, recae sobre las partes el deber argumentar y con-


tra argumentar sobre todo lo relacionado con el delito, la responsabilidad
penal, las pruebas, las violaciones procesales acaecidas en etapas previas y,
en general, lo sucedido en el proceso penal. Sin embargo, puede suceder
que las partes, por distintas razones, no debatan sobre ciertas violaciones
procesales que, no obstante, puedan ser advertidas durante el desarrollo
del juicio oral.

En ese caso, ¿puede el juzgador introducir o hacer ver esa cuestión con el
fin de que sea debatida por las partes?

Vale la pena resaltar la intervención del juzgador en este tópico. No sólo los
participantes en el juicio oral pueden plantear violaciones procesales, sino
que el propio tribunal de enjuiciamiento está en aptitud de generar ese debate
para que salga a la luz alguna irregularidad procedimental.

Para ello, cabe recordar la obligación del artículo primero constitucional, consis-
tente en promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de todas
las personas, aunado a la interpretación conforme al principio pro persona y a
los principios en materia de derechos humanos contenidos en la misma norma.

La labor del juzgador en el proceso penal, al igual que la de toda autoridad,


debe tener como eje rector la protección de los derechos humanos. La im-
portancia de las obligaciones de los servidores públicos en esta materia ha
sido ampliamente tratada en el derecho mexicano.
248 Los problemas actuales de la justicia penal en México

El objetivo principal de las reformas constitucionales de México en materia


de derechos humanos ha sido la tutela efectiva de esos derechos. Su reconoci-
miento se justifica en los principios de autonomía, inviolabilidad y dignidad
de las personas. Así lo ha reconocido la Corte en la contradicción de tesis
293/2011, en donde se también se afirmó: “todas las normas de derechos
humanos deberán interpretarse de conformidad con la Constitución y con
los tratados internacionales de derechos humanos.”18

En ese asunto también se abordó el principio pro persona, del cual se dijo
que su aplicación permite que la interpretación de los derechos humanos se
desarrolle favoreciendo en todo tiempo la protección más amplia.19 Los diver-
sos principios en materia de derechos humanos mencionados en el artículo
primero constitucional reconocen que esos derechos corresponden a todos
los seres humanos y que su satisfacción debe ser siempre incrementada, pues
la satisfacción de unos influye en la de los otros. Todo lo anterior conduce a
que la principal preocupación en el quehacer de las autoridades, incluidas
las jurisdiccionales, sea velar por la interpretación y aplicación efectiva de
las normas en beneficio de los derechos humanos de todos.

Ahora bien, una manera de lograr lo anterior en el juicio oral es que durante
el debate el tribunal de enjuiciamiento tenga la facultad de hacer ver una
violación procesal al advertirla durante el desarrollo de la discusión, a efecto
de que la misma sea materializada.

Con ello, se reconoce al tribunal de enjuiciamiento como verdadero rector de


esa etapa y se garantiza que su figura no sea meramente la de un espectador,
frente al cual puedan ocurrir violaciones a derechos humanos, sino que, por
el contrario, pueda intervenir para proteger esos derechos y generar un debate
que pueda sacar a la luz toda la información pertinente del caso.

18
Contradicción de Tesis 293/2011. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ponente:
Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, 3 de septiembre de 2013, p. 34.
19
Ibidem, p. 35.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 249

Igualmente, debe recordarse que el proceso penal acusatorio tiene por objeto,
conforme al artículo 20, apartado A, fracción I de la Constitución, el esclareci-
miento de los hechos, proteger al inocente, procurar que el culpable no quede
impune y que los daños causados por el delito se reparen. En ese sentido, el
esclarecimiento de los hechos como fin del proceso también hace viable per-
mitir al juez generar debate sobre violaciones procesales.

También resalta que el juzgador es el encargado de presidir la audiencia de


juicio. Para ello, como director del debate, puede hacer las advertencias que
correspondan, moderar la discusión, impedir intervenciones impertinentes,
resolver objeciones durante los desahogos de pruebas, etc., conforme al
artículo 354 del CNPP.

Igualmente, el mismo Código prevé, en su artículo 372, segundo párrafo,


la facultad del órgano jurisdiccional para formular preguntas para aclarar lo
manifestado por quien deponga en un interrogatorio. También el artículo 377,
primer párrafo, de la misma normativa dispone que el órgano jurisdiccional
podrá formular preguntas al acusado destinadas a aclarar su dicho.

Todo lo anterior permite al juzgador conducir el proceso y dilucidar las


cuestiones que se susciten en él. En ese sentido, al hacer uso de las facultades
que la normativa concede a un juez, éste se encuentra en aptitud de aclarar
las cuestiones que se debaten frente a él, a fin de dilucidarlas, lo que puede
ocasionar un debate entre las partes sobre el punto a esclarecer.

Si los aspectos por aclarar se relacionan con violaciones procesales que no


hayan sido debatidas por las partes, o no hayan sido discutidas lo suficiente,
es posible entonces que surja discusión sobre el tema, derivada de las facul-
tades del juez para regir el debate y formular preguntas tendientes a aclarar
ciertas cuestiones del proceso.20 Lo anterior, incluso, tiene el potencial de

20
Cabe agregar que el análisis o alcance de una violación procesal puede hacer necesario que se rin-
dan pruebas en torno a una diversa prueba. En ese sentido, también es pertinente lo dispuesto por el
segundo párrafo del artículo 390 del CNPP, en virtud del cual si al rendir un medio de prueba surge
250 Los problemas actuales de la justicia penal en México

ser una herramienta valiosa para que la sentencia que se llegue a emitir sea
de la mejor calidad posible, a efecto de resolver de fondo el conflicto.

Así, el juez no desatiende cuestiones importantes que pueden tener reper-


cusión en el proceso, tales como violaciones procesales, las cuales incluso
pueden trascender a la afectación de un derecho humano de una de las
partes. Ejemplo de ello es el amparo directo en revisión 7955/2019 resuelto
por la Corte, pues ahí la violación procesal trascendió al derecho humano
de notificación, contacto y asistencia consular.

En relación con el dictado de la sentencia, debe recordarse que el CNPP


mandata en su artículo 402 que el tribunal de enjuiciamiento debe apreciar
la prueba según su libre convicción, extraída de la totalidad del debate, de
manera libre y lógica. También señala que debe hacerse cargo en su moti-
vación de toda prueba producida, incluso la que se hubiere desestimado.
Igualmente, refiere que nadie puede ser condenado, sino cuando el tribunal
adquiera la convicción más allá de toda duda razonable.

El dictado de una sentencia condenatoria, conforme al artículo 406 del


CNPP, en sus párrafos sexto y noveno, exige convicción de la culpabilidad
del sentenciado, bajo el principio de que la carga de la prueba para demostrar
la culpabilidad corresponde a la parte acusadora. Además, en toda sentencia
condenatoria se debe argumentar por qué el sentenciado no es favorecido
por ninguna de las causas de la atipicidad, justificación o inculpabilidad.

Asimismo, de entre los requisitos de la sentencia que menciona el numeral


403 del ordenamiento en comento, cabe destacar la valoración de los medios
de prueba que fundamentan las conclusiones alcanzadas por el tribunal, las
razones que sirven para fundar la decisión y la determinación y exposición
clara, lógica y completa de cada uno de los hechos y circunstancias que se

controversia relacionada exclusivamente con su veracidad, autenticidad o integridad, el tribunal de


enjuiciamiento puede admitir y desahogar nuevos medios de prueba, aunque no hubieran sido ofrecidos
oportunamente, siempre que no hubiera sido posible prever su necesidad.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 251

consideran probados y de la valoración de las pruebas que fundamentan


dichas conclusiones.

Todo lo anterior, concatenado con las facultades ya mencionadas del juez


sobre la dirección y formulación de preguntas, conduce a que el juez pueda
generar preguntas para aclarar ciertos tópicos, y con ello, disponer de más
información para estar en aptitud de dictar una sentencia conforme a derecho.

Si bien podría contra argumentarse que el juez incurriría en una violación


a la imparcialidad que debe permear su actuación, debe decirse, junto con
Ferrer Beltrán, lo siguiente:

[…] la persona juzgadora ya no puede ser espectador pasivo de una


competición entre las partes, de la que le sería indiferente quien gane.
A la jueza o al juez le tiene que importar que gane el proceso quien
deba ganarlo, de acuerdo con la regulación vigente y con los hechos
acaecidos en el mundo. En otros términos, la imparcialidad exige
indiferencia entre las partes, pero no neutralidad entre la verdad y la
falsedad: exige que se busque la verdad con independencia de a qué
parte beneficie.21

II. Los efectos de la sentencia frente a violaciones procesales

Una problemática a la que se debe enfrentar cada juzgador al advertir vio-


laciones procesales que sucedieron en etapas previas al juicio oral es ¿qué
efectos debe ordenar en su sentencia frente a ese problema?

Las sentencias de la Corte ofrecen las siguientes opciones: la exclusión de


la información que arroja una prueba al momento de realizar la valoración
probatoria, o bien, la reposición, ya sea de la audiencia de juicio oral o del
proceso.

21
Ferrer Beltrán, Jordi, “La conformación del conjunto de elementos de juicio I: proposición de prue-
bas”, en Ferrer Beltrán, Jordi (coord.), Manual de razonamiento probatorio, México, Suprema Corte de
Justicia de la Nación, 2002, p. 84.
252 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Según el tipo de violación procesal de que se trate, su alcance puede ser


diverso y la reparación que amerite también varía. Cada violación procesal
requiere de un análisis particular y de ahí se sigue la forma en que debe ser
tratada o reparada.

Para comprender mejor lo anterior, a continuación, se presentarán dos es-


cenarios hipotéticos:

a) En un caso, el Ministerio Público ordena indebidamente el cateo de una


casa-habitación y obtiene el arma con la que se cometió un homicidio.
Dicha arma se incorpora como prueba en el juicio oral y se utiliza
para argumentar la responsabilidad penal del acusado. No obstante,
el defensor controvierte aquella violación procesal adecuadamente a
efecto de demostrar la ilicitud en la obtención de la prueba.

b) En otro caso, se detiene a una persona por el delito de extorsión,


pero se omite informarle de su derecho a elegir libremente a un
abogado y dicha violación perdura en la etapa inicial e intermedia
del proceso penal. Por ello, el imputado desconoce que puede
contratar a un defensor particular y permanece con su defensor
de oficio. En la audiencia de juicio, el imputado se entera de aquel
derecho y él mismo introduce al debate esa cuestión, puesto que
informa al juez de aquella violación procesal.

Los anteriores escenarios muestran violaciones procesales con alcances


diversos, frente a las cuales el juez debe decidir la mejor manera de
repararlas.

En el primer caso, se tiene un problema más delimitado que en el segundo. Ello


es así porque se espera del juzgador que se centre en una cuestión concreta, en
un suceso determinado. En efecto, en ese escenario, el juzgador puede conocer
en mayor grado el alcance de la violación alegada, puesto que deriva de un
acto de investigación definido y los frutos de su ilicitud también se conocen
claramente: la obtención de un arma. En este caso, el juez puede excluir el
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 253

arma del ejercicio de valoración probatoria que realice y así habrá atendido
eficazmente la violación procesal advertida en el juicio oral.

Sin embargo, en el segundo escenario existen condiciones distintas. Ahí, la


cuestión es más amplia, pues ocurrió una omisión de respetar un derecho del
imputado que, por sus características, hace difícil delimitar adecuadamente
su alcance. Por ejemplo, el juzgador podría imaginar que si el imputado
hubiera conocido desde el principio su derecho a nombrar un defensor
particular, habría podido ejercer ese derecho y el nuevo defensor, a su vez,
pudo haber efectuado distintas acciones en favor de su representado: ofrecer
pruebas distintas para el juicio oral; debatir las ofrecidas por la Fiscalía; ser
más activo en la defensa del imputado; etcétera.

Un ejercicio similar se mencionó en el amparo directo en revisión 7955/2019,


pues ahí se dijo que

• Potencialmente, la embajada pudo haber auxiliado al quejoso


extranjero desde la audiencia inicial y estar presente desde su
primera declaración.

• No se sabe qué efecto habría tenido en la defensa penal del extran-


jero si una persona designada por la embajada hubiera acudido a
asistirla.

Ahora bien, teorizar sobre lo que “pudo haber ocurrido” en contraposi-


ción a hipotetizar sobre si “determinada prueba se obtuvo mediante una
violación procesal en un escenario específico y bajo condiciones bien
delimitadas” representan ejercicios racionales muy distintos en cuanto
a su amplitud.

Con lo anterior, se quiere mostrar que, según el tipo de violación procesal


que ocurra, las consecuencias perjudiciales que genere en el proceso pueden
ser muy distintas y el juzgador debe ser cuidadoso en delimitar los efectos
que ordenará al resolver el caso.
254 Los problemas actuales de la justicia penal en México

Para que el juzgador pueda dictar adecuadamente esos efectos, es necesario


que tenga en cuenta la mayor cantidad de información posible. Para ello, el
debate entre las partes es sumamente valioso para aportar datos sobre los
siguientes aspectos:

a) El origen de la violación.

b) Los efectos que produjo esa violación, en caso de ser delimitables.

c) Si no son propiamente delimitables, por tratarse de una violación


a un derecho humano con efectos que perduraron durante todo
el proceso, se puede argumentar sobre ello:

o valorar el derecho como tal.

o la repercusión de la violación —hasta donde sea posible pre-


verla— en las distintas etapas del proceso penal, así como los
efectos que pudo generar a la postre en la configuración del
escenario del juicio oral.

d) La viabilidad de reponer el procedimiento o no.

El último punto mencionado significa que las partes pueden manifestarle al


juez por qué es viable, o no, ordenar la reposición del procedimiento. Por
ejemplo, pueden informar al juez que en caso de reponer el proceso ciertas
pruebas pueden perderse; algunos testigos pueden desaparecer por cualquier
razón; se puede revictimizar a algunos participantes si vuelven a declarar,
etcétera. Ello aporta información al juez que le permitirá valorar de mejor
manera si es viable reponer el procedimiento, o bien, si debe optar por otra
solución.

Ahora bien, ¿hasta qué etapa y acto procesal debe reponerse un proceso?
Como ya se ha mencionado, la respuesta depende del caso concreto y de la
violación que el juez tenga frente a sí.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 255

En el ejemplo de la omisión de informar a un imputado sobre su derecho a


nombrar un defensor particular, una respuesta pudiera ser que, al tratarse de
una violación grave con repercusiones en las audiencias inicial, intermedia
y de juicio oral, lo ideal sería reponer el procedimiento desde su origen.

La delimitación adecuada de una reposición estará ligada a la cantidad


de información de que se allegue al juez para que conozca los alcances
de las transgresiones procedimentales. No es posible dar una respuesta
general, pero sí es posible brindar parámetros para construir una solu-
ción adecuada:

a) El derecho a una justicia pronta y expedita.

b) El riesgo de pérdida de objetos materiales o declaraciones de testigos.

c) La revictimización de las personas.

d) La posibilidad de excluir información de la valoración probatoria.

e) El sometimiento a las partes a actos de molestia e investigaciones.

f) La carga que genera al imputado el hecho de estar sometido a un


proceso penal.

g) Los costos implicados para disponer de abogados, actos de inves-


tigación y recursos materiales para desarrollar el proceso.

h) La carga de trabajo del sistema de justicia penal.

i) La dilación en la reparación del daño.

j) La prolongación de medidas de protección y providencias precautorias.

A manera de ejemplo, puede mencionarse el siguiente criterio de la Primera


Sala:
256 Los problemas actuales de la justicia penal en México

la decisión de un tribunal de alzada que ordena oficiosamente la


reposición de un proceso penal instaurado contra un imputado que
se encuentra en reclusión preventiva, constituye un acto de imposi-
ble reparación contra el cual procede el juicio de amparo indirecto,
toda vez que si bien es cierto que esa determinación no contiene
pronunciamientos relacionados con el fondo del asunto, también lo
es que derivado de ésta, la decisión del caso se pospone y la restricción
a la libertad personal a la que el quejoso está sujeto de forma preventiva
se prolonga, pudiéndose afectar, desde el pronunciamiento de dicha
resolución, el derecho fundamental a que la citada restricción de la
libertad sea por un plazo razonable.22

En suma, la reposición del procedimiento o la exclusión de cierto material


probatorio del ejercicio valorativo es una decisión muy importante y, para
su mejor solución un debate fructífero entre las partes otorga mayores ele-
mentos al juez para que él pueda decidir más informadamente qué opción
tomar y en qué condiciones.

Finalmente, es importante recordar un aspecto señalado por la Corte al reponer


audiencias: ello debe realizarse frente a un juez distinto del que conoció en
un primer momento. Así se sustentó en la contradicción de tesis 187/2020,
de la Primera Sala y votada el 24 de febrero de 2021, bajo la ponencia del
Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo. En ese asunto se estudió la omisión
del juez de control de verificar la calidad de licenciado en derecho del de-
fensor en la audiencia inicial.

Una consideración similar se adoptó en la contradicción de tesis 1/2020


igualmente de la ponencia del Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo, de fecha
27 de mayo de 2020. En ese asunto, la Primera Sala estudió los efectos del
juicio de amparo al verificar que el abogado defensor en audiencia de juicio
oral no era licenciado en derecho.

22
Énfasis añadido. Tesis jurisprudencial, consultable en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
Décima Época, Primera Sala, Libro 37, diciembre de 2016, Tomo I, página 356. Materia(s): común,
penal, registro: 2013282.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 257

III. La promoción de amparos indirectos en etapas previas


al juicio oral

Una visión integral del desarrollo del proceso penal y de la doctrina del cierre
de etapas debe tener en cuenta lo que sucede con la promoción de amparos
indirectos que combaten alguno de estos puntos:

a) El auto de apertura a juicio oral que admite medios de prueba.

b) La exclusión de medios de prueba en la etapa intermedia.

En ambos casos, la Primera Sala de la Corte sustentó como respuesta que,


por regla general, no procede el amparo indirecto, debido a que esos actos
no son de imposible reparación.

La sentencia que llegue a dictarse en el proceso penal puede que sea favo-
rable a las pretensiones del quejoso. Además, el proceso penal ya ofrece
mecanismos para controlar la legalidad de esos actos, tales como la insti-
tución del juez de control y, en el caso de exclusión de medios de prueba,
el recurso de apelación. Así lo resolvió la Primera Sala en la contradicción
de tesis 167/2020 bajo la ponencia del Ministro Jorge Mario Pardo Rebo-
lledo, el 23 de junio de 2021, y en la contradicción de tesis 6/2021 de la
Primera Sala, de igual manera emitida por la ponencia del Ministro Jorge
Mario Pardo Rebolledo y sesionada el 8 de septiembre de 2021.

Un ejemplo de admisión de una prueba que afecta un derecho sustantivo es


la admisión de información bancaria del imputado en la etapa intermedia.23

A lo anterior, cabe señalar que existen otras violaciones en etapas previas a


la de juicio oral contra las cuales también es procedente el amparo indirecto.
Algunos ejemplos son:

23
Tesis: 1a./J. 40/2023 (11a.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro
25, Tomo II, página 1354, registro digital: 2026460.
258 Los problemas actuales de la justicia penal en México

a) La resolución jurisdiccional que niega librar una orden de apre-


hensión.24

b) La restricción de una persona investigada para acceder a los re-


gistros de investigación, si en su contra ya se han realizado actos
de molestia que afectan sus derechos fundamentales.25

c) La resolución sobre la medida provisional de restitución de bienes


inmuebles objeto del delito.26

d) La revocación del no ejercicio de la acción penal para continuar


con la investigación.27

e) La resolución del juez de control que califica de ilegal la detención


del imputado.28

f) La omisión del juez de control de verificar la calidad de licenciado


en derecho del defensor en la audiencia inicial.29

g) El auto de vinculación a proceso.30

Teniendo en cuenta los criterios que existen sobre la procedencia del amparo
indirecto, es posible comprender de mejor manera la defensa que el sistema

24
Tesis: 1ª. CXXVIII/2014 (10ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro
37, Tomo I, página 826, registro digital: 2006183.
25
Tesis: 1ª./J. 145/2023 (11ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro
30, Tomo II, página 1261, registro digital: 2027417.
26
Tesis: 1ª./J. 71/2023 (11ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro
29, Tomo II, página 2173, registro digital: 2027190.
27
Tesis: 1ª./J. 6/2022 (11ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 12,
Tomo II, página 1119, registro digital: 2024502.
28
Tesis: 1ª./J. 17/2021 (11ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 7,
Tomo II, página 1461, registro digital: 2023748.
29
Tesis: 1ª./J. 19/2021 (10ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Undécima Época, Libro 2,
Tomo IV, página 3424, registro digital: 2023287.
30
Tesis: 1ª./J. 50/2018 (10ª.), Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 61,
Tomo I, página 206, registro digital: 2018561.
El juicio de amparo y el proceso penal acusatorio: estado actual de la doctrina sobre el cierre de etapas 259

jurídico brinda frente a las violaciones procesales. En efecto, puede decirse


que una visión articulada del sistema penal y del juicio de amparo, así como
de los criterios de la Corte, permite concluir que las violaciones procesales
cometidas durante el proceso penal no quedan desprotegidas, ni dentro de
dicho proceso, ni dentro del juicio de amparo:

a) En el proceso penal, la institución del órgano jurisdiccional vela por


la regularidad del proceso y la protección de los derechos humanos.

b) El mismo proceso penal contempla los recursos para proteger


distintos tipos de violaciones procesales.

c) El amparo indirecto procede contra la admisión de una prueba


en el auto de apertura a juicio oral, o bien, contra la exclusión de
una prueba en la etapa intermedia:

1) Si existe una afectación a derechos sustantivos del quejoso.

2) Si esa afectación es material (real, actual e inminente).

d) El amparo directo procede contra violaciones procesales cometidas


en etapas previas al juicio oral si dichas violaciones se materializaron
en la audiencia de juicio. Para esa materialización, contribuyen las
partes y el juez al generar debate sobre esos temas.

e) Existen supuestos específicos que pueden analizarse por interpretación de


la Corte: las figuras extintivas de la pretensión punitiva; la defensa técnica
formal y material del imputado; el requisito de procedibilidad de querella si
extraordinariamente los órganos de prueba revelan elementos supervenientes
que desvirtúan ese presupuesto procesal.

Como se observa, las violaciones procesales que lleguen a ocurrir en un


proceso penal no quedan desprotegidas, sino que pueden ser analizadas en
distintos momentos, o bien, por distintas vías.
260 Los problemas actuales de la justicia penal en México

H. Conclusiones

A manera de conclusión, puede sostenerse que, en el sistema penal, las so-


luciones normativas contra las violaciones procesales han sido construidas,
tanto por el legislador, como por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El sistema actual permite la defensa de las personas frente a esa clase de
violaciones, siempre y cuando se cumplan las condiciones necesarias para
que sea posible entrar a su estudio.

La aplicación efectiva del sistema constituye el reto de los juzgadores, quienes


pueden propiciar una adecuada defensa de los derechos de las partes a través
del uso oportuno de sus facultades y de la debida fijación de los efectos en
sus sentencias.

Si bien lo anterior puede significar una tarea en ocasiones ardua para los
impartidores de justicia, el cumplimiento cabal de esa encomienda se tra-
duce en la eficiencia del sistema penal y en la protección de los derechos
humanos de las personas.

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