Fidelidad
Cuando hablamos de los principios de Reino, hablamos de las leyes espirituales que
sostienen la vida cristiana y nos permiten reflejar el carácter de Cristo en la tierra. Estos
principios no son ideas abstractas ni teorías religiosas, son estilos de vida que nos forman
y nos preparan para vivir bajo el gobierno de Dios.
En semanas anteriores vimos cómo la honra abre puertas de bendición y cómo la
transición y el crecimiento nos llevan a caminar de gloria en gloria.
- La Honra – Efesios 6:2-3 2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer
mandamiento con promesa; 3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la
tierra.
- La Transición/Crecimiento - Proverbios 4:18 – 18 Mas la senda de los justos es como
la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.
Hoy llegamos a un principio fundamental que atraviesa toda la Escritura y que Dios mismo
modela: la fidelidad.
La fidelidad no es solo una virtud moral, es una marca de identidad del pueblo de Dios.
El hebreo ’emunah ( )אמונהla describe como firmeza y constancia; el griego la conecta con
la fe y la confianza. Ser fiel es ser confiable, verdadero y digno.
Entonces si aplicamos estos adjetivos a un creyente diríamos que un creyente fiel (es decir
que muestra fidelidad) es confiable. La fidelidad genera confianza. Una persona fiel es
confiable porque se mantiene estable en lo que promete.
Proverbios 25:13 – “Como frío de nieve en tiempo de la siega, así es el mensajero fiel a los
que lo envían, pues el alma de su señor da refrigerio.” Fiel = confiable, alguien en quien se
puede descansar.
En un mundo donde la inconstancia y la traición abundan, Dios sigue llamando a hombres
y mujeres que vivan con corazones firmes y leales, para ser parte de los santos y fieles en
Cristo Jesús.
La fidelidad está ligada a la verdad, porque quien es fiel no engaña ni cambia su palabra.
Proverbios 20:6 – “Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre
de verdad, ¿quién lo hallará?” Un fiel es alguien en quien se puede confiar, no cambia de
opinión ni traiciona en la dificultad. Fiel = verdadero, sin mentira ni inconstancia.
La fidelidad otorga dignidad y honra. Quien es fiel es digno de confianza, respeto y
reconocimiento delante de Dios y los hombres. Mateo 25:21 – “Bien, buen siervo y fiel;
sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré.” La fidelidad nos hace dignos de mayor
responsabilidad y de recompensas eternas. Fiel = digno, merecedor de confianza y
honra.
En otras palabras, la fidelidad se mide hasta que se te confía algo – y tú lo llevas a cabo.
¿Cuántos fieles hay aquí?
Mire recuerda la tremenda oposición y dificultad que había en Éfeso durante el periodo de
Pablo. Sin embargo, encontramos que en la iglesia había gente FIEL.
Efesios 1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en
Cristo Jesús que están en Éfeso:
Pero sabe que hay una realidad muy tremenda – hay muy pocas personas fieles.
Salmo 12:1 Salva, oh, Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido
los fieles de entre los hijos de los hombres.
Hay pocos fieles, porque no todos pueden mantenerse siendo fieles, no todos tiene firmeza
La Iglesia se forma con gente fiel.
Por eso es que nos conviene aprender, ser renovados, ser moldeados en el carácter de
Cristo – para ser de los Santos y Fieles y no de los que desaparecen
1. Moises – Numeros 12:7 7 No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.
Tenemos que aprender a ser fiel a la casa.
La casa espiritual y la casa terrenal – Moises era fiel en TODA LA CASA
En la casa hay funciones – ¿qué función tiene delegada en su casa?
En la casa hay roles “relaciones” - ¿Cómo se lleva con la gente de su casa?
La fidelidad tiene que ver con integridad
2. David – 1 Samuel 22:14 14 Entonces Ahimelec respondió al rey, y dijo: ¿Y quién entre
todos tus siervos es tan fiel como David, yerno también del rey, que sirve a tus
órdenes y es ilustre en tu casa?
Hay que aprender a ser fiel en el SERVICIO.
A David lo menospreciaban, a David lo perseguían, a David lo vituperaban – pero El seguía
siendo fiel en su servicio.
3. Abraham – Nehemias 9:7-8 7 Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo
sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham; 8 y hallaste fiel su
corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del
heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su
descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo
Hay que aprender a ser fiel EN EL CORAZON
Es en el corazón que Dios deposita sus visiones, sus talentos, dones, sus gracias.
Vea que Dios primero escogió – y luego vio su corazón e hizo pacto
La fidelidad es la llave que abre los cielos para multitud de bendiciones.
4. Pablo – 1 Timoteo 1:12 12 Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro
Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio,
Hay que aprender a ser fieles en el MINISTERIO.
Vea la vida y la conversión de Pablo. Pero una cosa aprendemos de El, estaba convencido –
esto quiere decir estaba plenamente SEGURO de que estaba contribuyendo a un plan Divino
Dios solo le encarga el ministerio a hombres y mujeres que sean Seguros, que estén
convencidos de que van a llevar a cabo la visión, el plan de Dios.
La Biblia nos muestra que ser fiel no es un adjetivo aislado, sino una virtud integral que:
• Inspira confianza en quienes nos rodean.
• Refleja la verdad del carácter de Cristo.
• Nos hace dignos de confianza, responsabilidad y gloria eterna.
La fidelidad no es un rasgo opcional en el Reino, es un principio esencial que sostiene la
vida del creyente y el testimonio de la Iglesia.
Hoy el Señor nos recuerda que Su Reino se edifica con hombres y mujeres fieles. En
tiempos donde la inconstancia y la falta de compromiso abundan, Dios sigue buscando
corazones firmes que permanezcan leales a Él. La pregunta es: ¿seremos parte de aquellos
que desaparecen de la fidelidad, o de aquellos que permanecen como santos y fieles en
Cristo Jesús?
Así como Moisés fue fiel en la casa, David en el servicio, Abraham en el corazón y Pablo en
el ministerio, Dios nos llama a nosotros a vivir con la misma firmeza y lealtad. La fidelidad
no se demuestra en palabras, sino en la constancia diaria de nuestras acciones, aun cuando
nadie nos ve.
� Hoy es un buen momento para decirle al Señor: “Aquí estoy, cuenta conmigo. Quiero
ser hallado fiel en lo poco y en lo mucho, en lo secreto y en lo público, hasta la
eternidad.”