Grecia: Época Arcaica (S. VIII – VI a.C.
)
Se caracterizó principalmente por el desarrollo de las polis, la introducción de la escritura y el inicio de
la colonización comercial del Mediterráneo.
Formación de las polis
En el año 800 a. C. aproximadamente, los Oikos comenzaron a unirse en un espacio público compartido y a
establecer sus propias autoridades. Surgió,
así, la polis o ciudad-Estado, una comunidad
política centrada en la ciudad y el campo que
la rodeaba. Con este proceso de unificación,
llamado sinecismo, se inició la Época
Arcaica de la historia griega. El centro político
de la ciudad era el ágora: una plaza donde se
realizaban asambleas y otras actividades
públicas, como el mercado. En el punto más
elevado de la ciudad se ubicaba la acrópolis
un recinto amurallado donde se encontraban
los templos y que servía, además, de
ciudadela defensiva. Las ciudades-estado
Características de una polis griega griegas (polis) eran independientes unas de
otras y sólo las unía la lengua y la necesidad
de defenderse de los pueblos extranjeros. Su organización social y política dependía del control que ejercían
sobre las tierras y sobre el comercio. Los grandes terratenientes ocupaban los principales cargos públicos de
gobierno.
Expansión por el Mediterráneo
Durante el siglo VIII a. C., la población griega creció. En consecuencia, las tierras comenzaron a escasear.
Por eso, muchos griegos migraron en busca de mejores condiciones de vida. La expansión de ultramar se
fomentó como una válvula de escape frente a los problemas sociales. Cuando existía la posibilidad, el
conjunto de los habitantes de una ciudad
decidía que un grupo migrase para evitar el
estallido de guerras civiles. Al hacerlo,
consultaban a los dioses para determinar
dónde ubicarse: en general, era en espacios
cercanos a la costa, con tierras cultivables
disponibles y, en lo posible, que no fueran
controladas por los imperios de la época.
Durante este período se desarrollaron dos
tipos de gobierno: la aristocracia y la
oligarquía. A partir del año 750 a.C. Grecia
inicia la colonización comercial del
Mediterráneo debido al aumento de la
población que hacía insuficiente la producción
de alimentos y por tanto la necesidad de
nuevas tierras, y el interés comercial sobre
otros territorios. Las colonias proporcionaron
un gran crecimiento económico a las polis de origen (metrópolis) e impulsaron el desarrollo de la artesanía y el
comercio.