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Apocalipsis

Icono del siglo XVI con imágenes del Apocalipsis.

El Apocalipsis de San Juan (en griego antiguo, Ἀποκάλυψις


Ἰωάννου Apokálypsis Ioánnou 'Revelación de Juan'), también
conocido como el libro de las Revelaciones, es el último libro
del Nuevo Testamento y de la Biblia cristiana. También es
conocido como Revelaciones de Jesucristo por el título que
al principio se da a este libro (Ἀποκάλυψις Ἰησοῦ Χριστοῦ [...]) 1
y, en algunos círculos protestantes, simplemente
como Revelación o Libro de las revelaciones. Por su género
literario, es considerado por la mayoría de los académicos el
único libro del Nuevo Testamento de carácter
exclusivamente profético.2
El Apocalipsis quizás sea el escrito más rico en símbolos de
toda la Biblia. La cantidad de símbolos, eventos y procesos
complica la tarea de interpretar la totalidad del texto y, como
tal, ha sido objeto de numerosas investigaciones, interpretaciones y debate a lo largo de la
historia.

Historia del libro


Autoría
El autor se identifica a sí mismo dentro del libro como Juan, y en
condición de desterrado en la isla de Patmos (en el mar Egeo) por
dar testimonio de Jesús (Apo 1:9).

San Miguel combatiendo al Dragón, de Jean Fouquet

La coincidencia de este nombre con el de Juan el Evangelista y el


autor de otros escritos del Nuevo Testamento es en gran parte la
razón por la cual se atribuye el libro de manera tradicional
al apóstol San Juan (a quien se le atribuyen también el cuarto
Evangelio y tres cartas: 1 Juan, 2 Juan y 3 Juan). Sin embargo en
el Apocalipsis, el autor solo menciona su nombre, sin identificarse
nunca con el mismo apóstol Juan de los Evangelios, o que se trate
siquiera del mismo autor de los otros escritos atribuidos al apóstol.
La mayoría de los Padres de la Iglesia primitiva, o Padres
Apostólicos, como san Papías, san Hipólito, san Ireneo, san Policarpo o san Justino y otros más,
afirmaban que el autor de este Libro inspirado era el propio Evangelista, discípulo del Señor; en el
año 633 el IV Concilio de Toledo intentando despejar la duda creada recién a partir del último
tramo del siglo III, cuando ya no vivía ningún discípulo que hubiese tratado o conocido al autor del
Cuarto Evangelio, afirmó que el Apocalipsis era obra del Evangelista y que debía tenerse por obra
divina y ciertamente canónica, fulminando la excomunión para quienes lo negasen.3
De manera tal que la Iglesia Católica considera normalmente al Libro como de la autoría del
Apóstol Juan, el mismo llamado Evangelista, que se trata de un libro divinamente inspirado y que
forma parte de las Sagradas Escrituras que deben ser creídas con fe católica.
De cualquier manera, una corriente dentro de las investigaciones modernas suele agrupar los
escritos atribuidos a Juan y algunos llegan a afirmar que pertenecen a una supuesta comunidad
denominada "joánica". Esta postura no indicaría necesariamente la autoría directa del apóstol
Juan, pero sí que una comunidad ya sea fundada por él o fuertemente influenciada por él, sería la
que generaría estos documentos (Hahn, 2001). Así, sostiene que, aunque Juan no hubiera escrito
de puño y letra el Apocalipsis, sería como si lo hubiera hecho a través de esta comunidad.
Además, piensan que asignar como autor de las obras a un personaje de renombre era común en
la tradición de la literatura apocalíptica, no para darle un crédito extra aunque falso a la obra, sino
porque de hecho el autor verdadero se identifica plenamente con el personaje que se marca como
autor de la obra (Vanni, 1982: 18-19).
Contexto histórico de su escritura
Históricamente, se sabe que el Apocalipsis o Revelaciones fue escrito a finales del siglo I o
principios del siglo II, cuando las persecuciones romanas contra los cristianos se hicieron más
cruentas, en tiempos del emperador Domiciano (que fue César del Imperio Romano a fines del
siglo I).4 Este, como algunos otros emperadores, exigían (ya sea por simple vanidad o como
estrategia de coerción a sus súbditos) que sus estatuas fueran adoradas a lo largo de todo el
imperio, cosa que los cristianos se negaban a hacer por motivos religiosos: los Césares se
autoproclamaban 'Señor de Señores', además de 'hijos de Dios', títulos que los cristianos
reservan exclusivamente para Jesucristo.5
Por ello, el Apocalipsis conllevaría también un trasfondo histórico que haría referencias múltiples a
estas persecuciones y a los consejos que el autor daría a sus lectores, cristianos, de mantenerse
en la fe para soportar las angustias, poniendo la esperanza final de la nueva Jerusalén como
premio seguro para los que fueran firmes (Prévost, 2001: 27-32).
La siguiente es una lista (incompleta) de algunas fechas importantes a tener en cuenta en el
contexto histórico de la escritura del Apocalipsis (Prévost, 2001: 27):

 Década de los años 30: muerte y resurrección de Jesús.


 Años 60: probables fechas de las muertes de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso.
Persecución de los cristianos bajo el emperador Nerón.
 70-73: destrucción por parte de los romanos del templo de Jerusalén, expulsión de los judíos
de Jerusalén.
 Después del año 73: los conflictos crecen entre cristianos y judíos. Para los años 90, en que
probablemente fue escrito el Apocalipsis, la separación es casi completa.
 81-96: Domiciano es emperador de Roma. Impone con fuerza el culto divinizante al emperador.
Canonicidad
"Apócalíptico I", obra del artista mexicano Mauricio García Vega.

El Apocalipsis es considerado uno de los libros más


controvertidos y difíciles de la Biblia, por la variedad
de posibles interpretaciones en los significados de
nombres, eventos y símbolos que se narran. La
admisión de este texto en el canon bíblico del Nuevo Testamento no fue nada fácil, la polémica
entre los Padres de la Iglesia respecto a la canonicidad del Apocalipsis duró varios siglos.
Reconocimiento y aceptación del Apocalipsis
Al final del siglo II el Apocalipsis fue reconocido por los representantes de las iglesias principales
como una obra genuina del apóstol Juan. En Asia, Melitón, obispo de Sardes, reconoció
el Apocalipsis de Juan y escribió un comentario sobre él (Eusebio de Cesarea, Historia
Eclesiástica, IV, 26).6 En la Galia, Ireneo de Lyon creía firmemente en su autoridad divina y
apostólica (Adversus Haer.,[1] V, 30). En África, Tertuliano citó frecuentemente el Apocalipsis sin
dudas aparentes sobre su autenticidad (Contra Marción, III, 14, 25).7 En Roma, el obispo
Hipólito asignó su autoría al apóstol Juan, y el Fragmento Muratoriano lo enumera junto con las
otras escrituras canónicas.8 La Vetus Latina contenía el Apocalipsis. En Alejandría, Clemente910
y Orígenes11 creían sin vacilación en su autoría joánica. Orígenes aceptaba el Apocalipsis como
inspirado, y lo catalogaba como parte del Homologoumena. Atanasio, obispo de Alejandría, lo
reconoció plenamente en su carta pascual 39 en el año 367.12 así como Agustín de Hipona (397
d.C.) en su libro Sobre la Doctrina Cristiana (libro II, Cápítulo 8),13 Rufino de Aquilea (400 d.C.) en
su Comentario sobre los Apóstoles14, el papa Inocencio I (405 d.C.) en una carta al obispo
Toulouse15 y Juan de Damasco en su libro Una exposición de la fe ortodoxa16 (730 d.C.).
En occidente, el libro fue definitivamente aceptado por el decreto del papa Dámaso I, en el
año 38217, confirmado luego por el Sínodo de Hipona (393)18, el Concilio de Cartago (397), el
Concilio de Cartago (419)1920, el Concilio de Florencia (en 1442)21 y finalmente por el Concilio de
Trento (en 1546)22 junto con todos los demás escritos del Nuevo Testamento. En oriente, fue
incluido en el canon después de mucha polémica (que se prolongó hasta el siglo IX) aunque es el
único libro del Nuevo Testamento que no es leído como parte de la liturgia en la Iglesia ortodoxa.
Adversarios de la canonicidad del Apocalipsis
Algunos, como el romano Cayo, a principios del siglo III rechazaron el Apocalipsis por fomentar
el milenarismo. El antagonista más importante de la autoridad del Apocalipsis fue Dionisio, obispo
de Alejandría, discípulo de Orígenes. Él no se oponía a la idea de que Cerinto fuese el autor
del Apocalipsis como se puede leer en su obra Sobre las promesas:
"Esta es la doctrina que enseñaba Cerinto: el reino de Cristo será terrenal. Y como amaba el
cuerpo y era del todo carnal, imaginaba que iba a encontrar aquellas satisfacciones a las que
anhelaba, las del vientre y del bajo vientre, es decir del comer, del beber, del matrimonio: en medio
de fiestas, sacrificios e inmolaciones de víctimas sagradas, mediante lo cual intentó hacer más
aceptables tales tesis".
Otro discípulo de Orígenes, Eusebio de Cesarea discrepaba de su maestro alejandrino al
rechazar el Apocalipsis como escrito bíblico, aunque se vio obligado a reconocer su casi
universal aceptación. Afirmó lo siguiente:
"El Apocalipsis es aceptado por algunos entre los libros canónicos, pero otros lo
rechazan." (Historia Eclesiástica, III, 25).
Cirilo de Jerusalén no lo nombró entre los libros canónicos;23 tampoco aparece en la lista
del Sínodo de Laodicea,24 o en la de Gregorio de Nacianzo. Otro argumento en contra de
la paternidad apostólica del libro es su omisión de la versión Peshita, la
Vulgata siria en arameo.
En el siglo IV, san Juan Crisóstomo y otros obispos argumentaban contra la inclusión de
este libro en el canon del Nuevo Testamento, sobre todo debido a las dificultades que
planteaba su interpretación y el peligro latente que podía entrañar. Los cristianos
de Siria también lo rechazaron debido a que los montanistas se apoyaban mucho en él.
En el siglo IX, fue incluido junto con el Apocalipsis de Pedro entre los libros "discutidos" de
la Stichometría de san Nicéforo, patriarca de Constantinopla.
Martín Lutero consideraba que el Apocalipsis "no es ni apostólico ni profético", y decía que
"Cristo no se enseña ni se sabe de él aquí". (Tratado de Lutero de libros discutidos
del Nuevo Testamento (en inglés))

Análisis del libro


La lectura del libro del Apocalipsis se puede hacer en varios planos (literal, simbólico, por
su género literario, con el contexto histórico en que fue escrito, por el mensaje de fondo del
que habla, etc.) Según Prévost (2001: 5-9) es necesario comprender todos estos niveles
para entender el libro del Apocalipsis y para evitar interpretarlo solamente desde la
perspectiva de actitudes de los movimientos apocalípticos que se centran únicamente en
el terror que causaría un supuesto fin del mundo:25

 Una lectura literal del libro puede dejar distintas impresiones en el lector, pero es importante no
quedarse solamente en este nivel, sino profundizar más para una mejor comprensión.
Actualmente hay un enfoque hacia la interpretación de un tema y la metodología que hizo
posible dicho texto interpretativo, dicho enfoque implica que cuando un comentarista expone
sobre la revelación de Juan, tiene que exponer el criterio y la metodología usada.
 El nivel de género literario es muy importante, pues permite ubicar al Apocalipsis dentro del
contexto de otros libros (bíblicos y no bíblicos) que con una estructura o simbología similar
puedan dar luz para entender lo que el autor del libro en realidad haya querido decir al
escribirlo. El Apocalipsis de Juan pertenece de hecho al género Apocalíptico, aunque presenta
algunas características que lo diferencian del resto de la literatura apocalíptica.26
 El nivel histórico permite también ubicar la época del autor, junto con las crisis y sucesos que
podrían haber influido en la escritura tanto del libro en general, como de ciertos pasajes
particulares [2].
 A nivel simbólico es posible entender también lo que para el autor representarían los
numerosos símbolos que aparecen en el libro.
 Es importante no olvidar que, en último término, el libro es un escrito cristiano, y que como tal,
lleva implícito el mensaje que se encuentra en los Evangelios, centrado en la figura
de Jesucristo.27
Igualmente, se pueden incluir análisis que contemplen la estructura desde el punto de vista
del idioma en que fue escrito el libro (griego). (Vanni, 1971: 236-247; Vanni, 1982: 12)
Escuelas de interpretación[editar]
Según Hahn (2001), básicamente existen cuatro escuelas interpretativas del contenido
del Apocalipsis, a saber:

 Preterista. Subraya el cumplimiento de las profecías del Apocalipsis durante el siglo I.28 Tiende
a identificar a los personajes del libro con personajes históricos de la época del siglo I.
 Idealista. Ve al Apocalipsis como una alegoría del combate espiritual entre el bien y el mal que
debe tener todo fiel.
 Futurista. Conlleva la identificación de los personajes del Apocalipsis con distintos personajes
que han surgido a lo largo de la historia humana, como la identificación de las Bestias
del Apocalipsis con Napoleón Bonaparte, Adolf Hitler, Mao Tse-Tung o Joseph Stalin, etc.
 Historicista. Sostiene que el Apocalipsis expone el plan maestro de Dios para la historia, de
principio a fin, incluyendo la historia particular de la Iglesia.29
Para Hahn, todas estas escuelas tienen su razón de ser y su parte de veracidad, y aunque
dicho autor favorece ante todo la visión preterista, no rechaza del todo ninguna de las otras
escuelas.
Según Vanni (1982), desde esta misma perspectiva el mensaje de todo el libro
del Apocalipsis puede actualizarse a la época de cualquier creyente cristiano, o más bien
de cualquier comunidad de creyentes cristianos (pues todas las citas del libro están
siempre dirigidas a un grupo de gente, no a alguien aislado). Y así desde la perspectiva
preterista, la Babilonia que podría haber representado para el autor la Roma perdida, una
ciudad dominadora, consumista, pagana, podría representar hoy en día un sinnúmero de
situaciones particulares similares, pero teniendo cuidado de discernir adecuadamente
cuáles son esas situaciones y de no llevar la interpretación al extremo de la identificación
(es decir, en una especie de perspectiva futurista pero sin rayar en la identificación,
evitando pensar que el Apocalipsis hubiera sido escrito explícitamente para "predecir" los
hechos de alguna época y nada más). Por eso dentro del Apocalipsis el libro de los siete
sellos no lo interpreta, ni lo puede interpretar o siquiera abrir, cualquiera, solo el Cordero
(Ap 5:1-8), como diciéndole a la comunidad, que siempre el Cordero debe ser su criterio de
discernimiento. (Vanni, 1982: 137-139).
Además, se pueden reconocer muchas otras escuelas de interpretación del Apocalipsis,
como la visión esotérica y la propia de Iglesias como la Católica, la Ortodoxa oriental,
la Anglicana o la Mormona, algunas de las cuales incluyen elementos de las otras
escuelas (de las anteriormente citadas y las de otras Iglesias), pero se encuentran bien
definidas en sus doctrinas y por eso se diferencian.
Estructura[editar]

Las Visiones de Juan el Evangelista, de Très Riches Heures du Duc de Berry.

En primer lugar, se puede ver al Apocalipsis como compuesto por cuatro partes:

1. Introducción y Cartas a las Iglesias (Ap 1-3). El contenido de la salutación está dirigido a
una jurisdicción eclesiástica y representa una comunicación oficial de un dirigente a su
cargo. Siguiendo el ejemplo de otros libros de la época, su distribución es local y luego de
su inclusión en el canon, es distribuido a toda la Iglesia. Como si fuera una epístola (pero
sin serlo), se podría reconocer aquí a los destinatarios del libro.
2. El Cordero, los Siete Sellos y Trompetas (Ap 4-11). Se ven aquí muchos símbolos que
hacen alusión a la liturgia cristiana primitiva, y para Prévost (Prévost, 2001: 28) es también
una forma de definirse frente al judaísmo.
3. El Dragón y el combate (Ap 12-20). La historia se vuelca ahora a un combate cósmico
para explicar el sentido de la historia, y a la vez también simboliza -según Prévost (Prévost,
2001: 28)- el enfrentamiento de los primeros cristianos con el imperio romano.
4. La Nueva Jerusalén (Ap 21-22). De forma conclusiva, como una despedida al final del
libro, se menciona la esperanza que guía a todo el libro.
El libro del Apocalipsis presenta también secciones bien diferenciadas, en las que los
símbolos cambian entre una y otra, aunque conservando un mensaje principal idéntico de
esperanza:

 Introducción y Presentación (Ap 1). Presenta la visión de todo el libro e introduce la siguiente
sección (el mensaje a las Iglesias) como venido de parte de un ...hombre de larga túnica,
cuyos cabellos eran blancos. En su mano tenía siete estrellas y de su boca salía una espada
de doble filo..., en referencia a Cristo resucitado.
 El mensaje a las Iglesias (Ap 2-3). Es una serie de evaluaciones, buenas y malas, a siete
comunidades, que terminan con un reto y la inspiración para vencer. Las comunidades tienen
una relación específica en la época del autor.30
 Las Teofanías de Dios (Ap 4). Se presenta un conjunto de símbolos que representan la
majestad de Dios, haciendo alusión a las teofanías más importantes del Antiguo Testamento: la
zarza ardiente, el monte Sinaí, la vocación de Isaías y la visión de Ezequiel en el río Quebar.
 El Cordero (Ap 5). Se presenta, en contraste pero en unidad con la sección anterior, la
humildad y poder del Cordero (Cristo), como el único que es capaz de entender al principio el
designio de Dios y por lo tanto de abrir el libro de los siete sellos (sección siguiente).
 Los Siete Sellos (Ap 6-8). En esta sección abundan los símbolos numéricos y cromáticos. La
sección comienza con la famosa descripción de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, que llevan
numerosas plagas a la humanidad. Durante la apertura de cada sello, se desarrollan también
las visiones de cataclismos naturales, que concluyen con el Juicio Final.
 Las Siete Trompetas (Ap 8-11). Con la apertura del séptimo sello, comienza el desarrollo de
un nuevo simbolismo numérico de catástrofes anunciadas por 7 trompetas, y el surgimiento de
una primera Bestia que guerrea con dos Testigos.
 El Dragón y las Bestias (Ap 12-13). Después, en un cambio en el hilo de la historia, se narra
el surgimiento del Dragón que combate con una Mujer que da a luz a un Niño. Después, el
Dragón convoca a dos Bestias que lo sirven.
 Los Vencedores (Ap 14-15). Entran en escena los que serán vencedores del Dragón y las
Bestias. Aunque en esta parte no se indica aún que los venzan, sí se indica que están de parte
del Cordero, y que de hecho éste los dirige, dispuestos a vencer.
 Las Siete Copas (Ap 16). De nuevo en un simbolismo numérico, se habla de catástrofes, y de
la batalla final que comienza con la reunión de los ejércitos en un lugar llamado Armagedón.
 La Prostituta y la caída de Babilonia (Ap 17-19). Entra en escena la Prostituta (denominada
Gran Babilonia), que está sostenida por las Bestias y del Dragón. Entra entonces en escena
Cristo montado en un caballo blanco, la Gran prostituta es vencida y las Bestias son
capturadas y echadas al lago de fuego.
 La Derrota (Ap 20). Se menciona que el Dragón queda encerrado por mil años luego de la
victoria de la sección anterior y que al final volverá a salir reuniendo a todas las naciones
representadas por Gog y Magog para ser vencido de nuevo, esta vez de manera definitiva.31
 La nueva Jerusalén (Ap 21-22). La visión concluye con esperanza: la tierra y el cielo son
hechos de nuevo, Jerusalén, como símbolo de la ciudad de Dios, es toda la Tierra donde ahora
Dios habita directamente en medio de todos los hombres. El libro, y por lo tanto la Biblia
cristiana concluyen con una bendición y una petición que apremian a Jesús a volver pronto.
Estructura septenaria del Apocalipsis[editar]
La estructura del Apocalipsis se puede ver también de acuerdo a septenarios: dividido en 7
grupos, cada grupo a su vez puede subdividirse en subgrupos de 7 junto con preludios,
interludios y otros excursos (Läpple, 1970):
La Isla de Patmos y las ciudades de las siete iglesias de Asia Menor.

 Título del libro y prólogo (Ap 1:1-3)


1. Las siete cartas a las Iglesias (Ap 1:4-3:22)

 Destinatarios (Ap 1:4-8)


 Visión preliminar (Cristo resucitado) (Ap 1:9-20)

1. Carta a la Iglesia de Éfeso (Ap 2:1-7)


2. Carta a la Iglesia de Esmirna (Ap 2:8-11)
3. Carta a la Iglesia de Pérgamo (Ap 2:12-17)
4. Carta a la Iglesia de Tiatira (Ap 2:18-29)
5. Carta a la Iglesia de Sardis (Ap 3:1-6)
6. Carta a la Iglesia de Filadelfia (Ap 3:7-13)
7. Carta a la Iglesia de Laodicea (Ap 3:14-22)
2. Los siete sellos (Ap 4:1-8:1)

 Visión preliminar (el trono de Dios, su corte, el Cordero, las oraciones de los santos, y el libro de
los siete sellos) (Ap 4:1-5:14)

1. El primer sello (el jinete del caballo blanco) (Ap 6:1-2)


2. El segundo sello (el jinete del caballo rojo) (Ap 6:3-4)
3. El tercer sello (el jinete del caballo negro) (Ap 6:5-6)
4. El cuarto sello (el jinete del caballo verde o amarillo) (Ap 6:7-8)
5. El quinto sello (los mártires) (Ap 6:9-11)
6. El sexto sello (los desastres naturales) (Ap 6:12-17)
 Visión intermedia (los 144 000 y los que se salvarán) (Ap 7:1-17)
7. El séptimo sello (un silencio y el comienzo de las trompetas) (Ap 8:1)
3. Las siete trompetas (Ap 8:2-11:19)

 Visión preliminar (las trompetas y la purificación de las oraciones de los santos) (Ap 8:2-5)

1. La primera trompeta (desastres sobre la tierra) (Ap 8:6-7)


2. La segunda trompeta (desastres sobre el mar) (Ap 8:8-9)
3. La tercera trompeta (desastres sobre las aguas) (Ap 8:10-11)
4. La cuarta trompeta (desastres sobre el cielo) (Ap 8:12-13)
5. La quinta trompeta (el primer ¡Ay!) (Ap 9:1-12)
6. La sexta trompeta (el segundo ¡Ay!, que se prolonga durante los 3
excursos siguientes) (Ap 9:13-21)

 Excurso 1 (el ángel y el librito) (Ap 10:1-7)


 Excurso 2 (el librito) (Ap 10:8-11)
 Excurso 3 (los dos testigos) (Ap 11:1-14)
7. La séptima trompeta (el tercer ¡Ay!, aclamación celestial, el Arca de la Alianza vuelve a verse (Ap
11:15-19)
4. Las siete visiones de la Mujer y el combate con el Dragón (Ap 12:1-14:20)

1. Visión de la Mujer (Ap 12:1-2)


2. Visión del Dragón (Ap 12:3-17)
3. Visión de la Bestia (Ap 12:18-13:10)
4. Visión de la Segunda Bestia (Ap 13:11-18)
5. Visión del Cordero y los 144 000 (Ap 14:1-5)
6. Visión de los Tres Ángeles (Ap 14:6-13)
7. Visión del Hijo del Hombre y la Siega por parte de Tres Ángeles (Ap 14:14-20)
5. Las siete copas (Ap 15:1-16:21)

 Visión preliminar (las copas de la ira de Dios) (Ap 15:1-8)

1. La primera copa (primera plaga) (Ap 16:1-2)


2. La segunda copa (segunda plaga) (Ap 16:3)
3. La tercera copa (tercera plaga) (Ap 16:4-7)
4. La cuarta copa (cuarta plaga) (Ap 16:8-9)
5. La quinta copa (quinta plaga) (Ap 16:10-11)
6. La sexta copa (sexta plaga, promesa de esperanza y Armagedón) (Ap 16:12-16)
7. La séptima copa (séptima plaga) (Ap 16:17-21)
6. Los siete cuadros sobre la caída de Babilonia (Ap 17:1-19:10)

1. Visión de Babilonia (Ap 17:1-18)


2. Visión del Ángel anunciando la caída de Babilonia (Ap 18:1-3)
3. Recomendaciones al pueblo de Dios en Babilonia (Ap 18:4-8)
4. Lamentaciones sobre Babilonia (Ap 18:9-19)
5. La alegría en el Cielo (Ap 18:20)
6. La caída de Babilonia (Ap 18:21-24)
7. El triunfo en el Cielo (Ap 19:1-10)
7. Las siete visiones del fin (Ap 19:11-22:5)

1. Visión del Cielo abierto y del Verbo de Dios (sobre un caballo blanco) (Ap 19:11-16)
2. Visión del Ángel Exterminador (Ap 19:17-18)
3. Visión de la Bestia y de su Derrota (Ap 19:19-21)
4. Visión del Reinado de Mil Años y juicio a Gog y Magog (Ap 20:1-8)
5. Visión de la Primera Resurrección, el Segundo y Último Combate Escatológico (Ap 20:4-10)
6. Visión del Juicio de las Naciones (Ap 20:11-15)
7. Visión de la Jerusalén Celestial (Ap 21:1-22:5)

 Un epílogo (Ap 22:6-21)


o Recomendaciones finales (Ap 22:6-21)
Capítulos[editar]
 Apocalipsis 18
Simbología del Apocalipsis[editar]
El Apocalipsis cita o parafrasea frecuentemente al Antiguo Testamento, por lo que muchos de los
símbolos presentes en este libro son sacados de una lectura cristiana del Antiguo Testamento
(Vanni, 1982: 33).
La liturgia[editar]
Vanni (1982: 88) apunta que en el trasfondo del texto subyace el ritmo propio de la liturgia de los
primeros siglos del cristianismo, liturgia que hoy sigue vigente aunque con numerosos cambios
(Hahn, 2001).
En algunos puntos, pareciera como si la intención del autor fuera que se leyera el libro en
comunidad, con un lector que haga las veces de Cristo, otros haciendo las veces de otros
personajes, y el resto de la comunidad respondiendo en las partes que les correspondan
(alabanzas, doxologías, oraciones, peticiones, etc.) Véase por ejemplo Ap 1:1-8; Ap 4-5; Ap
11:15-19; Ap 22:14-21, etc.
De hecho, tomando como contexto el "día del Señor", en que el autor dice haber recibido la visión
(Ap 1:9-10), puede verse una imagen de una liturgia cristiana primitiva en todo el libro. La
parte penitencial (la que pide y mueve a conversión) serían las cartas a las Iglesias (Ap 2-3),
mientras que el resto del libro hablaría a la comunidad sobre la necesidad de hacerse actora en la
historia, llena, sí, de malos momentos, pero siempre acompañada del Cordero (Vanni, 1982: 127).
Para (Hahn, 2001) prácticamente todos los elementos de la celebración del sacramento de
la Eucaristía en la Iglesia Católica son tomados de una u otra forma de figuras del Apocalipsis,
convirtiendo así al libro en una especie de guía figurada de la liturgia cristiana primitiva.
Por último, la liturgia se ve reflejada en muchos símbolos a lo largo de los pasajes del libro. Por
ejemplo, las oraciones. Al inicio éstas se presentan ante el trono de Dios en copas (Ap 5:7-8), tal
vez inmerecidas, pero purificándolas un ángel con incienso, adquieren su valor y su fuerza
verdaderos (Ap 8:3-5). Y precisamente estas mismas copas son las que posteriormente llevan
ahora la furia de Dios (ver el septenario de las copas), una respuesta a las oraciones de los
cristianos (los consagrados y los santos que elevaron en un principio sus oraciones). (Vanni,
1982: 143-148)
(Hahn, 2001) muestra la siguiente tabla, en la que el autor empareja varios pasajes
del Apocalipsis con partes definidas de la Eucaristía:

Culto dominical Ap 1:10

Sumo Sacerdote Ap 1:13

Altar Ap 8:3-4,11:1,14:18

Sacerdotes (presbyteroi o ancianos) Ap 4:4,11:16,14:3,19:4

Ap 1:13,4:4,6:11,7:9,15:6,19:13-
Ornamentos
14

Célibes consagrados Ap 14:4

Candeleros, o menoráh Ap 1:12,2:5

Penitencia Ap 2,3

Incienso Ap 5:8,8:3-5

Libro o rollo Ap 5:1

Hostia eucarística Ap 2:17

Cálices Ap 16,15:7,21:9

La señal de la cruz (la tav) Ap 7:3,14:1,22:4

El Gloria Ap 15:3-4

El Aleluya Ap 19:1;3;4;6

Levantemos el corazón Ap 11:12


«Santo, santo, santo» Ap 4:8

El Amén Ap 19:4,22:21

Ap 5:6 y a lo largo de todo el


El «Cordero de Dios»
libro

La Virgen María Ap 12:1-6;13-17

Intercesión de ángeles y santos Ap 5:8,6:9-10,8:3-4

El arcángel Miguel Ap 12:7

Canto de antífonas Ap 4:8-11,5:9-14,7:10-12,18:1-8

Lecturas de la Sagrada Escritura Ap 2,3,5,8:2-11

Sacerdocio de los fieles Ap 1:6,20:6

Catolicidad o universalidad Ap 7:9

Silencio meditativo Ap 8:1

La cena nupcial del Cordero Ap 19:9,17

Números y colores[editar]
Entre los numerosos símbolos presentes en todo el libro, dos características destacan: los
"números" y los "colores". Muchos de los significados de estos símbolos son, de hecho, propios
de la literatura apocalíptica, no solamente de este libro (Prévost, 2001: 53,60).
Números[editar]
Prévost (2001: 39-43) menciona que los distintos números mencionados en el Apocalipsis tienen
siempre un carácter simbólico. El significado de los números se daría en función del sentido que
los cristianos de la época del siglo I les darían, y que estarían directamente influenciados por los
significados que los judíos le darían a muchos de esos números:

 Uno. Normalmente se usa para referirse a Dios. (p.ej. Ap 4:2)


 Un medio, tres y medio. Parece ser que estos números están directamente heredados del libro de
Daniel; representan un tiempo limitado y restringido, que no llegaría a ser uno (que significa la plenitud de
Dios) o cuatro (que significa lo terrenal o universal), incluso por ser la mitad de siete (la perfección). El tres
y medio se ve reflejado también en la frase un tiempo, tiempos y medio tiempo. Esta división en tres partes
también se podría basar en una interpretación de la profecía de las setenta semanas de Daniel, con una
división semejante en tres partes: 49 años + 434 años + 7 años, a partir de uno de los decretos dados por
los reyes persas para que los judíos salieran de la cautividad babilónica, de los cuales los más famosos
fueron el de Ciro el Grande en el 538 a. C. y el de Artajerjes I Longímano en el 457 a. C., (2Cr 36:22-23),
(Esdras 7:7), (Dn 9:24-27). Asimismo, los mil doscientos sesenta días mencionados en el libro, así como
los cuarenta y dos meses, son equivalentes a tres años y medio. (p.ej. Ap 8:1;11:2-3,9,11;12:6,14)
 Cuatro. Se puede referir a lo terrenal o Universal, o Creación (por los cuatro puntos cardinales), e
igualmente se aplica a los cuatro Vivientes que se encuentran con Dios al inicio de la visión, y que algunos
identifican con los cuatro evangelistas (aunque esto último tiene escasa justificación32). Sin embargo, con
base en el simbolismo de toda la Creación, los cuatro vivientes que están con Dios podrían representar
más bien el dominio que tiene Dios sobre toda la Creación y la relación que ésta tiene con su Creador.
(Vanni 1982: 50-51) (p.ej. Ap 4:6-8;7:1;20:8)
 Seis. En algunos contextos denota imperfección, pues le falta uno para llegar a la cifra perfecta (ver
símbolo siguiente) (p.ej. Ap 13:18). Por otro lado también, cada uno de los cuatro Vivientes que están junto
al trono de Dios tienen seis alas (Ap 4:8).
 Siete. Para los judíos, el número siete (en hebreo, sheba) denota la perfección.33 Este número está
presente en muchos libros del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, siempre con el mismo
significado.34 (p.ej. Ap 1:4,12,16;4:5 y los septenarios)
 Doce. Representa en primer lugar a las doce tribus de Israel, y por extensión al pueblo de Dios. De
forma cristiana entonces, este número representa a los cristianos (que según su interpretación son el
nuevo pueblo de Dios), en particular representados por el número de los apóstoles (p.ej. Ap
12:1;21:12,14,20,21). Otros números directamente influenciados por el doce son el veinticuatro (24 = 12 x
2), el cuarenta y ocho (48 = 12 x 4) y el ciento cuarenta y cuatro (144 = 12 x 12). (p.ej. Ap 4:4,10;5:8;7:4-
8;11:16;19:4)
 Mil. Este número no representaría la cantidad exacta de 1000, sino la idea general de un gran
número (por ejemplo, los mil años de encierro del Dragón antes de que se vuelva a levantar y sea vencido
para siempre (Ap 20), no representarían un período de exactamente mil años sino solamente la idea
general de mucho tiempo). (p.ej. Ap 5:11;7:4-8;20:2-7)
Igualmente, muchos otros números aparecen en el libro, que siguiendo la interpretación de la
literatura apocalíptica, tienen también un significado simbólico. El tres por ejemplo puede
representar a Dios, y aunque para los judíos de por sí el número tres ya es representativo de la
divinidad, desde el punto de vista cristiano también lo hace tomando en cuenta
la Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por otro lado en el Apocalipsis, el tres aparece como una
fracción, en vez de como el número entero (una tercera parte, un tercio, indicando también que ni
es el Uno pleno de Dios, ni el Cuatro pleno de la Creación, y que dos tercios no se ven afectados
por lo que la tercera parte sí lo es). Aparecen también otros números como el dos, el diez, entre
otros.
Colores[editar]
Los colores también juegan un papel importante y tendrían un significado propio (Prévost, 2001:
37-38).

 Blanco. Pureza, victoria. (p.ej. Ap 1:14;4:4;19:14;20:11)


 Negro. Desgracia, miseria. (p.ej. Ap 6:5,12)
 Rojo. Violencia. (p.ej. Ap 6:4;9:17;12:3)
 Verde o Amarillo. Muerte. (p.ej. Ap 6:8)
 Púrpura. Desenfreno. (p.ej. Ap 17:4;18:12,16)
 Escarlata. Desenfreno. (p.ej. Ap 17:3-4;18:12,16)
Los septenarios[editar]

El Cordero con el libro de los siete sellos, folio 13v del Apocalipsis Bamberg.

El libro del Apocalipsis contiene series del número 7 a lo largo de todo su corpus. Las más
notorias se encuentran por la relación que guardan entre sí los tres septenarios
de sellos, trompetas y copas.
El septenario de los sellos (Ap 4-8:2) se da conforme el Cordero va abriendo uno a uno los sellos
de un libro que nadie podía abrir excepto él.35 Antes de romper los sellos la visión se encuentra en
el cielo, con las teofanías de Dios y el Cordero y la alegría que causa que éste sea capaz de abrir
el libro. Los primeros cuatro sellos originan a los jinetes del Apocalipsis. Los sellos 5 y 6 originan
cataclismos. Después del sexto sello se da una visión de esperanza (los 144 000) y con el
séptimo sello comienza el siguiente septenario: las trompetas, y con ellas en realidad todo el resto
del libro que concluye con la visión final de la Nueva Jerusalén.
El septenario de las trompetas (Ap 8-11) comienza con una visión celeste de esperanza
(básicamente los mismos 144 000 que vienen antes del séptimo sello que coincide con la primera
trompeta), después se tocan las trompetas, acompañadas de cataclismos. Luego de la sexta
trompeta, viene una visión de esperanza (el ángel y el librito, los dos testigos). Al tocarse la
séptima trompeta, hay un cántico de victoria.
El septenario de las copas (Ap 15-22) aparece un poco después. De nuevo, comienza con una
visión celeste de esperanza (los Vencedores). Después las copas se derraman, acompañadas de
cataclismos. Luego de la sexta copa, aunque sumergido en un ambiente de derrota, viene una
promesa de esperanza. La conclusión de este septenario, luego de derramar la séptima copa
comienza con la presentación de la Prostituta de Babilonia, pero nótese que inmediatamente
comienza su declive, e in crescendo desemboca hasta la visión gloriosa del final del libro.
Así pues, los tres septenarios más importantes del Apocalipsis tienen aproximadamente la misma
estructura: una visión celeste que es preludio de la esperanza, una serie de cataclismos
terrestres, luego del sexto símbolo hay un interludio de esperanza y al finalizar el séptimo símbolo
hay un triunfo total de salvación. (Prévost 2001: 102)
Otros septenarios del libro, algunos un tanto velados, se encuentran en las iglesias a las que se
dirige el autor (7, Ap 1:4), que son las mismas a las que se dirigen las cartas a las Iglesias de los
capítulos 2 y 3; en las bienaventuranzas mencionadas (7, Ap
1:3;14:13;16:15;19:9;20:6;22:7;22:14); en las aclamaciones litúrgicas a Cristo (7, Ap 1:4-7;5:9-
10;5:12;5:13;7:10;11:15;19:6-7); en los espíritus que están ante el trono de Jesucristo (7, Ap 1:4),
etc.
En este contexto, también se puede analizar la estructura del Apocalipsis de acuerdo a
septenarios.
Personajes y figuras en la simbología del Apocalipsis[editar]
Conjuntando el significado de la diversa simbología del Apocalipsis, se pueden encontrar dentro
del mismo una variedad de personajes y figuras frecuentemente analizadas y estudiadas. Además
del libro,36 del Arca de la Alianza37 y de los componentes de los septenarios (los 7 sellos, las 7
trompetas y las 7 copas), en orden de aparición algunas de las figuras del Apocalipsis son:
Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis[editar]
Artículo principal: Jinetes del Apocalipsis

Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Alberto Durero.

(Ap 6:1-8) La imagen de caballos viene desde el libro de Zacarias, en donde se establece que son
enviados por Dios. Montando cada uno un caballo con un color característico, estos jinetes llevan
plagas a toda la humanidad (recordando que el número 4 representa a toda la Creación, por lo
que las plagas se extenderían entonces por toda la Tierra). Recordando el significado de
los colores, la interpretación más común de lo que cada jinete representa sería la siguiente
(Prévost 2001: 38; Vanni, 1982: 53-54):

 Caballo rojo, representa la guerra.


 Caballo negro, representa la hambruna, la pobreza.
 Caballo verde o amarillo, representa la muerte o la enfermedad.
 Caballo blanco, representa para algunos la muerte, por el hecho de que vence siempre, pero para
otros, por el color, por el hecho de que porta una corona38 y por el hecho de que los cristianos no creen que
la muerte sea invencible, representaría más bien a Cristo (o a un jinete en su representación), haciendo
referencia también a Ap 19:11-21, donde vuelve a aparecer el caballo blanco, con Cristo montándolo.
Los 144 000[editar]
(Ap 7:4-8) Hay que notar primero que 144 000 = 12 x 12 x 1000, es decir, recordando el
significado de los números, es un número que representa una gran cantidad (1000), multiplicada
por la totalidad (al cuadrado, es decir, todavía más grande) en relación al pueblo de Dios.
Esta cifra puede interpretarse literalmente a partir del libro del Apocalipsis como el número de las
personas que quedarían salvadas al final, pero leyendo más adelante, se puede leer lo
siguiente: ...vi luego también una multitud que nadie podía contar, de toda nación, raza y
lengua... (Ap 7:9-17), lo que se puede interpretar también como el hecho de que el número 144
000 no sería exacto ni literal, sino solamente representativo.
El total de 144 000 se da por la suma de doce mil miembros de cada tribu del pueblo de Israel.
Según Prévost (2001: 105-106) existe una curiosidad en este listado de las tribus, que no aparece
en cualquier otro listado de las tribus de Israel en toda la Biblia. En primer lugar aparece la tribu
de Judá, como sería lógico para quien tiene claro de donde viene el Mesías según las profecías
del Antiguo Testamento. Después viene la tribu de Rubén, que siendo hermano mayor de Judá no
prevaleció. Por otra parte no aparecen las tribus de Dan,39 ni la de Efraín40 que en otros listados sí
aparecen, en cambio aparecen las de Leví41 y José.42 Y después, la parte más extraña, si se
recuerda que las tribus de Israel están asociadas a los 12 hijos de Jacob, y que este tuvo sus
doce hijos a partir de varias esposas: dos esclavas (Zilpa y Bilha) y dos no esclavas
(Lea y Raquel). Por lo general, uno esperaría, como de hecho sucede en los otros listados, que
primero se enlisten los hijos de las esposas no esclavas, y por último los de las esclavas. En el
listado del Apocalipsis, después de mencionar a Judá y Rubén, se enlistan primero las tribus de
los hijos de las esclavas (Gad, Aser y Neftalí) y al último el resto (Manasés -hijo de José-, Simeón,
Leví, Isacar, Zabulón, José y Benjamín).43
La Bestia y su número[editar]

Predicación del Anticristo por Luca Signorelli en la capilla de San Bricio en la Catedral de Orvieto

(Ap 13) Este es uno de los símbolos más famosos heredados del libro del Apocalipsis. El
número 666 se suele identificar con el Diablo (aunque aquí el Dragón del Apocalipsis es
representativo del mismo —Ap 12:9—) o con el Anticristo.
En el Apocalipsis, sin embargo, únicamente se menciona esta cifra una vez (Ap 13:18), para decir
que es el número de la Bestia que sirve al Dragón (y después se le asocia con la marca de la
Bestia que llevarían todos aquellos que concuerden con el Dragón y la Bestia). Hay que recordar
primero que el significado del número 6 es de imperfección (por faltarle una unidad para la
perfección del número 7), y el número 666 representaría entonces una imperfección llevada hasta
el extremo.
Hay autores que buscan identificar el número 666 con un personaje histórico de la época en que
fue escrito el libro ya que en numerosos textos bíblicos sugiere que el Anticristo era un personaje
de la época de los apóstoles:
Y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y
que ahora ya está en el mundo.

Y sobre la base de esto intentan encontrar un juego numérico (conocido como gematría) con las
letras del alfabeto griego (idioma en que fue escrito el libro) que pudiera dar la equivalencia para
reconocer con este número a la principal Bestia del Apocalipsis. Estos juegos eran comunes a la
época de la escritura del Apocalipsis, y se han encontrado vestigios de ellos también en otros
escritos. Se asigna a cada letra (alfa, beta, gamma,... psi, omega) un número: las primeras del 1
al 10 (excepto el 6), luego de diez en diez hasta el 80, luego el 100 y de cien en cien hasta el 800.
Una palabra o frase conocida tenía entonces un número asociado al sumar las cifras equivalentes
a cada letra; el inverso de este juego consiste en dar un número (como es el caso
del 666 del Apocalipsis) y tratar de identificar qué palabra o frase cumple también con estas
características. Siguiendo este juego numérico, se puede llegar a concluir que el número
representaría a Domiciano, que persiguió a los cristianos en la época de la escritura
del Apocalipsis, o en general a los Césares romanos que se autoproclamaban dioses y que
exigían a sus súbditos que así fueran adoradas sus estatuas. (Prévost 2001: 45-49)
Algunas investigaciones también concluyen que el número 666 dado en este pasaje
del Apocalipsis es erróneo, ya que existen algunas versiones del libro que datan del siglo II o III y
que tienen como número de la Bestia al seiscientos dieciséis (y con el cual a través de los mismos
juegos numéricos se podría relacionar a varios Césares romanos, por ejemplo Calígula,
emperador romano caracterizado por su crueldad). (Prévost, 2001: 46,48) [3]
Igualmente que con otros símbolos del Apocalipsis, hay muchas otras interpretaciones que
identifican a la Bestia con personajes de distinta índole a lo largo de la historia (y que a través de
otros juegos ingeniosos reconocen al 666 apocalíptico con ellos). Hay incluso interpretaciones que
identifican al 666 con fechas.
Véase también: Marca de la bestia
La primera Bestia y los Dos Testigos
Otros manejan la posibilidad de identificar a la Bestia a la que históricamente se referiría el autor
del Apocalipsis, con el emperador Nerón, que para la época de la redacción del libro, aún dejaría
un recuerdo de las torturas y persecuciones de su época. Tomando la frase 'Nerón César',
en hebreo o en griego, considerando únicamente las consonantes y tomando números de
acuerdo a una numeración del alfabeto hebreo, similar a la anterior, la suma daría de nuevo el
famoso número 666. [4] Es más, si se toma la frase 'Nerón César', pero no en griego sino en latín,
el número resultante es el 616. [5]
Dentro del libro del Apocalipsis se menciona que una primera Bestia mata a dos Testigos de Dios
en una ciudad, los cuales, por cierto, luego de muertos resucitan a los tres días y medio y son
ascendidos a los cielos a la vista de sus enemigos (Ap 11). La descripción de dos testigos va de
acuerdo con la ley judía que establece que solo se acepta el testimonio de dos testigos. Algunos
han querido reconocer en estos dos Testigos a los apóstoles Pedro y Pablo, muertos durante la
época de Nerón. Sin embargo, en el Apocalipsis no se reconoce que esta primera Bestia sea la
misma que la del número 666.
Para (Hahn, 2001), los dos testigos representan al profeta Elías y a Moisés, personajes en
quienes a su vez se personificaría toda la Ley y los Profetas del Antiguo Testamento.
Otra interpretación que se da a los dos Testigos es que corresponden a Elías y a Enoc, debido a
que en toda la historia que relata la Biblia estos dos personajes no han muerto: Elías fue llevado
al cielo en un torbellino ante un carro de fuego que lo separó de Eliseo(2Kin 2:11),
y Enoc: Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios. (Gn 5:24). Debido a
que todo hombre debe morir, y estos dos personajes no han muerto, se presume que el evento
relatado en el Apocalipsis sería el tiempo de la muerte de ellos.

Juan recibe el Apocalipsis de Hans Memling.

Babilonia y la prostituta[editar]
La ramera de Babilonia sobre la bestia de siete cabezas, de una pintura rusa del siglo XIX.

Artículo principal: Prostituta de Babilonia


(Ap 17) Para Prévost (2001: 32,124), en este símbolo podría verse la alusión política que en la
época de la escritura del libro, el autor haría de sus enemigos:
Antes de nada, debe recordarse que para los judíos la ciudad de Babilonia representa el exilio,
luego de que los babilonios exiliaron a la élite de la sociedad judía de Jerusalén en el
año 587 a. C. Igualmente, significa para ellos la perversión de las costumbres judías, que se
fueron mezclando con elementos de idolatría en esa ciudad, pecado fuertemente condenado por
ellos. Así pues, Babilonia representa tanto el poder dominador extranjero, como la idolatría.
Por eso en el Apocalipsis (igual que en otros libros del Nuevo Testamento), Babilonia se suele
identificar (siguiendo la línea de estas mismas investigaciones) con la Roma imperial que
perseguía a los cristianos y que les exigía idolatrar al César como un dios. De hecho en
el Apocalipsis, en la descripción de Babilonia con sus siete montes, podría reconocerse a la
ciudad de Roma. La prostituta del Apocalipsis tendría entonces el mismo significado de
perversión, idolatría y desenfreno característicos de la alta sociedad romana de ese entonces.
Por otra parte, otros identifican a Babilonia con la Jerusalén de los judíos (que igualmente tiene
siete montes), y que contrasta fuertemente con la Nueva Jerusalén del final del libro. (Por ejemplo
(Hahn, 2001), que centra gran parte de su interpretación de las catástrofes del Apocalipsis en una
analogía con la caída de Jerusalén en el año 70, y también [6])
Existen muchas otras interpretaciones sobre la identidad de esta ciudad calificada de perversa,
desde el papado católico, hasta una pléyade de ciudades y personalidades según se han
presentado a lo largo de la historia.
La Mujer vestida de sol y el Niño[editar]
La Virgen de Guadalupe, se asemeja a la mujer de Ap 12,1 en sus características.

(Ap 12) La «mujer revestida del sol, la luna bajos sus pies y en la cabeza una corona de doce
estrellas» aparece en Apocalipsis como la que engendra al Niño que el Dragón quiere combatir.
Este niño es 'raptado' al cielo para después reinar, así que el Dragón se vuelca a combatir contra
la Mujer y luego contra el resto de su descendencia.
Para Prévost (2001: 108), la clave para reconocer a la Mujer se encuentra primero en reconocer al
Niño. Desde una perspectiva que considera al Apocalipsis como completamente cristocéntrico, se
puede interpretar entonces que el Niño representaría efectivamente a Cristo.44
Desde una perspectiva de la mariología, se vería en esta Mujer un símbolo de la Virgen María. Sin
embargo, son muchos los grupos cristianos (de diversas Iglesias, incluidos algunos católicos), que
interpretan en este símbolo al pueblo de Dios, que antes del nacimiento de Jesús representaría al
Israel fiel,45 y después a los cristianos. Incluso la postura mariana, no dejando atrás el hecho de
que la Mujer sería efectivamente María, lo hace siempre desde la perspectiva eclesiológica, de
comunidad. (Prévost 2001: 107-108)
La descripción de la Mujer en Ap 12:1 es muy parecida a la imagen de la Virgen de Guadalupe,
quien está tapando el sol (pues se ven los rayos amarillos desde atrás) y está encima de la luna, y
en su cabeza hay un manto con varias estrellas (que no son exactamente 12); esta imagen
también es muy parecida a lo descrito en Ap 12:14, "Pero se le dieron a la mujer las dos alas del
águila grande para que volara al desierto, a su lugar; allí será mantenida lejos del dragón por un
tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo.": en la imagen hay un ángel cargando la luna,
además de que la persona a la que se le apareció la Virgen de Guadalupe se llamaba Juan Diego
Cuauhtlatoatzin, nombre que significa "águila que habla", y el viaje al desierto se podría entonces
referir al proceso de reevangelización desde América a España. Pueden existir más semejanzas
con respecto a la Virgen de Guadalupe, sin embargo esto no significa que la mujer de Ap 12:1 sea
ella.
Para algunas corrientes protestantes el niño representaría a una sección minoritaria de la Iglesia
que sería arrebatada al cielo antes de que comiencen los juicios del Apocalipsis (Ap 12:5),
mientras que la gran mayoría de la cristiandad se quedaría en la tierra a sufrir la persecución, y
ellos serían el resto de sus hijos (Ap 12:17).
La Nueva Jerusalén[editar]

El juicio final, de Miguel Ángel Buonarroti.

Artículo principal: Nueva Jerusalén


(Ap 21-22) Este símbolo, presente en los últimos dos capítulos del Apocalipsis, se encuentra para
muchos dentro de los mejores descritos, detallados y bellos del Nuevo Testamento. Con una triple
recurrencia, el autor habla de la salvación de Dios al final de los tiempos.

 Primero con la nueva Jerusalén propiamente dicha, que desciende del cielo a la Tierra. (Ap 21:1-8)
 Después con las bodas del Cordero y su Esposa (la Iglesia). (Ap 21:9-27)
 Por último con una visión que recuerda a los primeros capítulos del Génesis (el primer libro en la
Biblia), hablando de ríos y árboles que dan fruto eterno.46 (Ap 22:1-5)
Para Prévost (Prévost, 2001: 116), esta parte (junto con el capítulo 20) es la única que en realidad
tendría características escatológicas, mientras que el resto sería solo un reflejo de los conflictos
que la comunidad cristiana del autor estarían viviendo en su época y de la esperanza puesta en
Dios a través de Cristo muerto y resucitado en que esos conflictos no prevalecerían y también
serían vencidos tarde o temprano.47
Hay otra curiosidad relativa tanto a la nueva Jerusalén (que simboliza a la ciudad santa) y a
Babilonia (que simboliza a la ciudad perversa): en Ap 18 aparece un lamento por la Babilonia
destruida; en Ap 21 aparece la descripción de la nueva Jerusalén. Se puede notar que ambos
pasajes son paralelos e inversos, es decir, que las descripciones de lamentación y de sentido
negativo dadas a Babilonia, aparecen revertidas, en sentido de gozo y alegría para Jerusalén.
(Prévost 2001: 117-119)

Notas[editar]

1. ↑ Ἀποκάλυψις Ἰωάννου (en griego koiné)


2. ↑ Aunque diversos pasajes de otros libros del Nuevo Testamento también pueden pertenecer a este género, solo
el Apocalipsis en su totalidad se considera en esta clasificación.
3. ↑ : Conf. Enchiridion Biblicum, Librería Vaticana, 1927, página 7 Archivado el 4 de marzo de 2016 en la Wayback
Machine. en formato PDF en latín.
4. ↑ Sin embargo hay que señalar que teólogos y erúditos de religión como Moses Stuart, Friederich Dhsterdieck, B. F.
Westcott, F. J. A. Hort, Joseph B. Lightfoot, F. W. Farrar, Alfred Edersheim, Philip Schaff, Milton Terry, Augustus
Strong, Albert A. Bell, F. F. Bruce, Rudolf Bultmann, C. C. Torrey, J. A. T. Robinson, J. A. Fitzmeyer, J. M. Ford, C. F.
D. Moule, Cornelius Vanderwaal, Jay Adams, Adam Clarke y el D.R. Kenneth Gentry, creyeron que el Apocalipsis
había sido escrito para el tiempo de la persecución neroniana, cerca del 60 DC. Incluso F. Engels se adscribía a esta
opinión.
5. ↑ Varios historiadores piensan que precisamente esto causó gran parte de las persecuciones, pues en el fondo, para
los romanos, en ese gesto podría verse una actitud de rebeldía política contra Roma.
6. ↑ «Church Fathers: Church History, Book IV (Eusebius)». Newadvent.org. Consultado el 10 de julio de 2010.
7. ↑ Quinto Septimio Florente, Tertuliano. Contra Marción Libro 3:14 &25. Consultado el 15 de octubre de 2017.
8. ↑ Lietzmann, Hans. Fragmento Muratorio. Consultado el 15 de octubre de 2017.
9. ↑ de Alejandría, Clemente. The Stromata Libro VI Capítulo 13. Consultado el 15 de octubre de 2017.
10. ↑ de Alejandría, Clemente. The Paedagogus Book II, Chapter 11. Consultado el 15 de octubre de 2017.
11. ↑ Comentarios al Evangelio de Juan (Libro V, Capítulo3). Consultado el 15 de octubre de 2017.
12. ↑ Athanasius of Alexandria, Excerpt from Letter 39
13. ↑ of Hippo, Augustine. On Christian Doctrine Book II Chapter 8:2. newadvent. Consultado el 12 de octubre de 2016.
14. ↑ of Aquileia, Rufinus. Commentary on the Apostles' Creed #37. newadvent. Consultado el 12 de octubre de 2016.
15. ↑ http://www.bible-researcher.com/innocent.html
16. ↑ of Damascus, John. An Exposition of the Orthodox Faith, Book IV Chapter 17. newadvent. Consultado el 17 de
octubre de 2016.
17. ↑ Decretum Galasianum
18. ↑ «Canon XXIV. (Greek xxvii.)», The Canons of the 217 Blessed Fathers who assembled at Carthage, Christian
Classics Ethereal Library
19. ↑ B. F. Westcott, A General Survey of the History of the Canon of the New Testament (5th ed. Edinburgh, 1881), pp.
440, 541-2.
20. ↑ Council of Carthage (in 419) Canon 24
21. ↑ Session 11—4 February 1442
22. ↑ Session IV Celebrated on the eighth day of April, 1546 under Pope Paul III
23. ↑ of Jerusalem, Cyril. Catechetical Lecture 4 Chapter 35. newadvent. Consultado el 12 de octubre de 2016.
24. ↑ of Laodicea, Synod. Synod of Laodicea Canon 60. newadvent. Consultado el 12 de octubre de 2016.
25. ↑ Prévost (2001), además de presentar el análisis de ciertos pasajes particulares del Apocalipsis, se dedica sobre todo
a plantear el análisis global del libro con base en cinco claves de lectura que tienen su símil con los puntos
anteriormente expuestos: una clave cristológica (que se relaciona con centrar la lectura del libro en Cristo como
personaje protagonista del mismo), una profética (que se relaciona con el contexto histórico del libro), una simbólica
(sobre la interpretación de los numerosos símbolos que aparecen en el libro), una apocalíptica (que se relaciona con el
género literario) y una evangélica (o del mensaje central del libro).
26. ↑ El autor escribe el Apocalipsis como una interpretación de la historia a la luz de un acontecimiento concreto ya
sucedido: la muerte y resurrección de Jesucristo, a diferencia del resto de la literatura apocalíptica, que suele
interpretar la historia a la luz de una intervención divina por venir, no de una ya sucedida, es decir, mientras que para
la literatura apocalíptica la batalla entre los eones viejo y nuevo está por venir, producto de una intervención divina, en
el Apocalipsis la batalla ya se dio (y de hecho el eón nuevo ya comenzó) con la intervención de Dios al resucitar a
Jesús.
27. ↑ De quien se dice ya en el primer versículo del libro: "Revelación de Jesucristo", frase que semánticamente puede
tener cualquiera de dos significados (o incluso ambos): que es una revelación proveniente de Jesucristo, y que el autor
identificado como Juan solamente transcribió, o que es una revelación cuyo tema principal es Jesucristo (Prévost,
2001:14).
28. ↑ Ya sea como si el autor hubiera escrito el libro y sus profecías se hubieran cumplido casi de inmediato (a manera de
predicciones), o como si el autor hubiera escrito el libro basándose en eventos que ya habían ocurrido y que estaban
ocurriendo al momento de escribirlo (a manera de una escritura en "código" de los hechos actuales para el autor, muy
probablemente para dar un mensaje más allá del predictivo a sus lectores).
29. ↑ Algunas variantes de esta escuela la mezclan con la futurista, viendo la historia de la Iglesia como un cumplimiento
de profecías "predictivas" que estarían escritas dentro del libro.
30. ↑ Probablemente localizadas en Asia Menor en la actual Turquía, donde el problema causado por la divinización al
César fue crítico para los cristianos. Es probable que los problemas que se mencionan en esta sección hayan sucedido
en realidad, sin embargo la misma estructura de la sección también puede interpretarse como un artificio in
crescendo de las exhortaciones y amonestaciones (Prévost 2001: 84). Si se toma en cuenta el simbolismo del
número 7, esta sección se puede interpretar como un mensaje para la Iglesia entera, y no sólo para comunidades
específicas.
31. ↑ Nótese como el orden de aparición de los enemigos (Dragón, Bestias, Prostituta) es el mismo pero inverso al orden
en que son vencidos (Prostituta, Bestias, Dragón). (Prévost, 2001: 112; Vanni, 1982: 71)
32. ↑ Aún hay dudas sobre la época en que fue escrito el evangelio de Juan, que podría incluso ser posterior
al Apocalipsis, por lo que los cuatro Vivientes no podrían ser los evangelistas.
33. ↑ Cabe destacar que la raíz etimológica del verbo jurar (nisba, literalmente es sietearse) en el idioma hebreo es el
número siete (hebreo Shb)
34. ↑ Se puede notar que 3 (número de Dios) + 4 (número de la Creación) = 7.
35. ↑ Prévost (Prévost, 2001: 95-96) identifica este libro con los escritos del Antiguo Testamento, de acuerdo a la
interpretación cristiana de que es Jesús el que le da sentido y plenitud a las promesas veterotestamentarias. Otros
simplemente interpretan este libro con el papel de Dios en la historia, ya que desde la visión cristiana (y judía también)
Dios es el autor y director de la historia humana, y el Mesías viene a darle plenitud y sentido.
36. ↑ (Ap 10:8-11) Puede tratarse del Evangelio. Según Vanni (Vanni, 1982:61) se trata simplemente de la Palabra de
Dios. Según Läpple (Läpple, 1970) se trata de una anticipación del evangelio de San Juan.
37. ↑ (Ap 11:15-19) El Arca de la Alianza se había perdido desde la conquista de Jerusalén por los babilonios. Una
leyenda decía que el profeta Jeremías la escondió en una cueva del monte Sinaí y que volvería a ser vista cuando
Dios interviniera de manera definitiva en favor de su pueblo (II Mac 2,4-8). Según Vanni (1982:63-64) este pasaje
del Apocalipsis hace alusión precisamente a esta leyenda.
38. ↑ Las coronas en el Apocalipsis sólo se les dan a los fieles al Cordero.
39. ↑ Probablemente debido a la mala fama que la región de Dan tenía de darse a la idolatría.
40. ↑ Sin embargo sí aparece la de Manasés.
41. ↑ Los levitas carecieron de herencia.
42. ↑ Los hijos de José fueron Manasés y Efraín.
43. ↑ Tal vez dando a entender que incluso al antiguo Israel le toca también participar del orden nuevo del mundo que en
la visión cristiana Jesús viene a instaurar con el Reino de Dios que anuncia e instaura.
44. ↑ Para Prévost (2001: 110) el nacimiento del niño no representaría necesariamente el comienzo de la vida terrenal de
Jesús, sino tal vez su muerte en la cruz (aludiendo al título dado a Cristo de primogénito de entre los muertos de Ap
1:5), y su rapto sería su resurrección.
45. ↑ El llamado pequeño resto que mencionan varios profetas del Antiguo Testamento(Is 4:2-6;10:20-22;11:10-16;28:5-
6;46:3; Jr 6:9;31:7;50:4-6;51:19; Ez 6:8; Am 3:12;5:15; Sof 3:9-13; Mi 2:12;4:6-7;5:2-7;7:18; Zac 14:2).
46. ↑ Sólo que esta vez ningún árbol está prohibido a nadie, al contrario de algunos árboles descritos en el Génesis (los
árboles del conocimiento del bien y el mal y el de la vida eterna).
47. ↑ Aun así, en su totalidad, el libro es considerado profético en el sentido amplio del término, por incluir también una
interpretación desde Dios de las realidades que el autor habría vivido en su época y que bien interpretadas pueden
seguir dando un mensaje actual a los lectores de cualquier época.

Véase también[editar]
Relacionados directamente

 Autoría de los escritos joánicos


 Cordero de Dios, título dado a Cristo y que prevalece como su título principal en el Apocalipsis
 Cielo (religión)
 Epifanía
 Juicio Final
 Los cuatro Seres Vivientes, personajes del libro del Apocalipsis
 Parusía, o la Segunda Venida de Cristo
 Armagedón, lugar en el que se desarrolla una de las batallas descritas en el Apocalipsis, comúnmente
asociado con el evento del fin del mundo
 Abaddon, nombre de uno de los ángeles mencionados en el Apocalipsis
 Marca de la Bestia, sobre el hecho de que el número 666 se usa como marca para aquellos que se
alían con la segunda Bestia del Apocalipsis
 Anticristo, personaje neotestamentario comúnmente asociado con la segunda Bestia del Apocalipsis
 Escatología cristiana, rama de la teología que dedica su estudio a las realidades últimas
 Apocalíptico (género literario), género literario relacionado con la literatura Apocalíptica
 Agua de vida
 revelación
 revelación divina
Arte

 Pantocrátor
 Tetramorfos
Pintura

 Los cuatro jinetes del Apocalipsis, obra del alemán Alberto Durero
 Los cuatro jinetes del Apocalipsis, obra del alemán Peter von Cornelius
 Políptico de Gante, guardado en la ciudad de Gante, Flandes, Bélgica, retablo del flamenco Jan van
Eyck
 El Castillo de Angers en Francia protege hoy la Tapicería del Apocalipsis
Cine

 El séptimo sello, película del sueco Ingmar Bergman


 El día de la Bestia, película del español Álex de la Iglesia
Literatura

 Apocalipsis Bamberg, guardado en la ciudad de Bamberg, Alemania, manuscrito medieval que contiene
una copia del libro del Apocalipsis
 Descubrimientos de todos los secretos del Apocalipsis de San Juan, por dos tratados: uno que busca y
prueba la verdadera interpretación, y otro que aplica al texto esta interpretación parafrásticamente e
históricamente, del matemático escocés John Napier
 Beato de Liébana, monje español (del reino de Asturias) autor de los Comentarios al Apocalipsis a partir
de los cuales se originaron los Beatos
 Les trafiques, obra del francés Teodoro Agrippa de Aubigné
 El nombre de la rosa, novela del italiano Umberto Eco
 Cien años de soledad, novela del colombiano Gabriel García Márquez
Música

 Quatuor pour la fin du Temps (Cuarteto para el fin de los tiempos) es una obra de Olivier
Messiaen inspirada expresamente en el Apocalipsis
 Visionen (nach der Apokalypse des Hl. Johannes) für großes Orchester, obra de música clásica
moderna del alemán Bertold Hummel
 666: The Apocalypse of John, álbum del griego Vangelis
 Therion, nombre de un grupo de metal sinfónico cuyo nombre significa Bestia en griego, en referencia a
la bestia del Apocalipsis
 The Number of the Beast, álbum del grupo de heavy metal Iron Maiden (1982) que incluye la
canción The Number of the Beast.
 Todas las letras de las canciones de Evilution, álbum del grupo de heavy metal español Easy Rider son
extractos literales del libro de las Revelaciones.
 Apocalipsis de Jesus Torres (compositor). Obra estrenada en 2011 en la Semana de Música Religiosa
de Cuenca en su 50 Aniversario. Para coro gregoriano, doble coro y ensemble
Arquitectura

 Catedral del Salvador de Zaragoza, catedral en Zaragoza, España, en donde se encuentran algunos
restos de imágenes relativas al Apocalipsis
 Santiago de Compostela, catedral en Galicia, España, donde aparecen imágenes relativas a pasajes
del Apocalipsis
 Santo Domingo de Soria, iglesia en Soria, España, donde aparecen imágenes relativas al Apocalipsis
Otros

 Hexakosioihexekontahexafobia, la fobia al número 666


 Ajenjo, planta caracterizada por su sabor amargo, que da nombre a la estrella caída del cielo luego
de que un ángel toca la tercera trompeta en el Apocalipsis
 Ragnarök, fin del mundo según la mitología nórdica
 La última batalla, último libro de la serie Crónicas de Narnia de C.S. Lewis cuya trama se asemeja
con el fin del mundo en Narnia
 Dagor Dagorath, dentro de las obras fantásticas de J. R. R. Tolkien, profecía que habla de la batalla
que dará fin al mundo de Arda y la Tierra Media
 El Libro de Mozilla, un huevo de pascua virtual que muestra mensajes ocultos en los
navegadores Netscape, Firefox y Mozilla, al estilo de citas del Apocalipsis.

Bibliografía[editar]

 CASTELLANI, LEONARDO (2005). El Apokalipsis de San Juan. Buenos Aires: Ed. Vórtice. ISBN 987-
9222-22-9.
 Hahn, Scott (2001). La cena del Cordero: La Misa, el cielo en la tierra. Madrid, España: Ediciones
Rialp. ISBN 978-84-321-3379-4.
 Läpple, Alfred (1970). L'Apocalypse de Jean: livre de vie pour le chretiens. Francia: Éditions du
Cerf.
 Prévost, Jean-Pierre (2001). Para leer el Apocalipsis. España: Verbo Divino. ISBN 84-7151-918-6.
 Vanni, Ugo (1971). La struttura letteraria dell'Apocalisse. Roma, Italia: Herder.
 Vanni, Ugo (1982). Apocalipsis: una asamblea litúrgica interpreta la historia. España: Verbo
Divino. ISBN 84-7151-312-9.

Enlaces externos[editar]

 Wikisource contiene obras originales de o sobre Apocalipsis.


 Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Apocalipsis.
 Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Apocalipsis.
 Información, origen y mitos del Apocalipsis, incluye el Libro completo
 Apocalipsis, traducción de Felipe Scío de la Vulgata
 Apocalipsis, traducción Petisco-Torres Amat
 Apocalipsis o Revelación de San Juan, El Teólogo (Reina-Valera 2009)
 Una exégesis de Ap 17,1-11 (ref. 1)
 The Book of Revelation - Frederick Engels, 1883 (ref. 2 y 6) (en inglés)
 Experimentos en la enseñanza del Apocalipsis - Juan Stam, 2004 (ref. 3)
 Papirología: El papiro Oxyrhynchus 4499 y el número de la Bestia - Gerargo Jofre, 2005 (ref. 4)
 666 - La segunda bestia del Apocalipsis, Mauricio Pérez López, 2002 (ref. 5)
 Un estudio sobre el Apocalipsis (ref. 7)
 Estudios sobre el Apocalipsis
 Un estudio desde el punto de vista Evangélico del Libro de Apocalipsis
 Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea
 Antilegomena de Lutero (sobre los libros discutidos del Nuevo Testamento) (en inglés)
 Enciclopédia Católica: Apocalipsis, el Libro de las Revelaciones
 El Apocalipsis y el Mileniarismo de los Padres de la Iglesia:
o El milenio en la patrística
o El nacimiento de los primeros centros de docencia teológica (siglo III)
 Un esquema cronológico sugerido (en inglés)

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