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Clase 3

La ética pública se centra en el comportamiento de los funcionarios en el servicio al ciudadano y el bienestar general, promoviendo principios como la integridad y la transparencia. Se han desarrollado normas y estrategias para combatir la corrupción y mejorar la gestión pública, destacando la importancia de la transparencia en la comunicación y el acceso a la información. La ética pública y la transparencia son fundamentales para fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones y garantizar la efectividad de las políticas públicas.

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Clase 3

La ética pública se centra en el comportamiento de los funcionarios en el servicio al ciudadano y el bienestar general, promoviendo principios como la integridad y la transparencia. Se han desarrollado normas y estrategias para combatir la corrupción y mejorar la gestión pública, destacando la importancia de la transparencia en la comunicación y el acceso a la información. La ética pública y la transparencia son fundamentales para fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones y garantizar la efectividad de las políticas públicas.

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Curso

Compliance
y
Lavado de Dinero

1
Clase 3:

Ética
Introducción

Como disciplina dentro de la filosofía, la ética, se encarga de analizar el


comportamiento humano y su relación con las nociones de lo que está bien y lo que
está mal, los preceptos morales, el deber, la felicidad y el bienestar común.

En esta clase veremos cómo la ética impacta en las políticas públicas y el Estado, el
comportamiento de quienes forman parte, influye directamente en la sociedad.

Ética Pública y del Estado

La ética pública es la ciencia de la actuación de quienes ejercen funciones públicas


orientada al servicio al ciudadano y al compromiso con el bienestar general.

Como puede advertirse, se trata de una ciencia práctica. Es ciencia porque incluye
principios generales y universales sobre la moralidad de los actos humanos realizados
por los funcionarios, y es práctica porque se ocupa fundamentalmente de la conducta
libre del hombre que desempeña una función pública, proporcionándole las normas y
criterios para actuar bien.

La ética pública implementa medidas, en todos los niveles de gobierno, tendientes


a valorizar los principios y deberes éticos, y a fomentar el compromiso y adhesión
de los servidores públicos a valores como la integridad, la independencia de
criterio, la transparencia, la responsabilidad, la prudencia, la rendición de cuentas
la igualdad ante la ley.

2
Lo que se
puede
hacer

Lo que
se debe
hacer
Etica
Pública

En los últimos años, múltiples entidades y empresas estatales han aprobado sus
propias normas en esta materia, en línea con las vigentes para los funcionarios
públicos en general, pero adaptadas para responder a riesgos de corrupción
específicos y efectuar un cambio en la cultura real.

Podría decirse que la idea de la corrupción como un problema que debe ser
abordado por los Estados es reciente y adquiere significación a partir de la
década del 90, oportunidad en la que surgieron “vertiginosamente y desde
diferentes ámbitos (académico, gubernamental, sociedad civil, organismos
internacionales, etcétera) toda clase de diagnósticos, investigaciones,
herramientas, normas y estrategias de lucha contra la corrupción y promoción de
la transparencia”. En los inicios de dicha década, se produjo una transformación
relevante en las políticas económicas de diversos países de América Latina, que
se orientaron a la desregulación y liberalización del comercio, a la eliminación de
restricciones para el ingreso y egreso de capitales, y a la transferencia al sector
privado de distintas actividades anteriormente prestadas por los Estados. Este
contexto, al que debe adicionarse la liquidez existente en los mercados
internacionales, la creciente interconexión de las economías como consecuencia

3
de la globalización y el atractivo de los negocios en la región, produjo un
aumento de las inversiones extranjeras y de los intercambios comerciales, pero
también trajo aparejado un incremento de los casos de corrupción transnacional,
con sus consiguientes perjuicios económicos, sociales y políticos. La situación
descripta —sumada a la creciente toma mundial de conciencia respecto de la
íntima relación entre corrupción y pobreza— colocó a la ética pública y a la
transparencia en un destacado lugar en las agendas de los Estados y
organismos internacionales, y en paralelo surgieron numerosas organizaciones
de la sociedad civil que controlan a sus gobiernos y propugnan por cambios en
favor de una mayor honestidad en la gestión pública.

La corrupción pública, además de erosionar las instituciones democráticas,


posee un efecto altamente nocivo sobre la vida diaria de los ciudadanos que ven
afectados los servicios que debe brindarles el Estado (en materia de salud,
construcción de obras públicas, seguridad, educación, etcétera) por la
administración infiel o la desviación irregular de los recursos públicos. Tiempo
atrás se consideraba a la corrupción como un “delito sin víctimas” en la
convicción de que solo afectaba al Estado. Sin embargo, esta visión se
encuentra completamente superada.

Dado que se trata de un fenómeno complejo, los instrumentos y propuestas


destinados a abordarlo también deben poseer esa característica. Entonces, es
necesario desarrollar una perspectiva que integre iniciativas de prevención del
delito y de transparencia en la gestión, con instituciones de penalización de las
prácticas corruptas. En este sentido, los regímenes de Ética Pública —
entendidos como el conjunto de normas, sistemas y mecanismos de aplicación y
control de dichas normas— se presentan como valiosos instrumentos de
prevención que, además, tienen por efecto fortalecer la confianza de la
ciudadanía —y del resto de las naciones— en nuestras instituciones públicas.

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Su importancia fue destacada en la Declaración de Belém Do Pará, Brasil (año
1994), en la que los Ministros de Relaciones Exteriores y los Jefes de
Delegación de los Estados miembros de la Organización de los Estados
Americanos (OEA), instaron al “estudio de medidas, dentro del ordenamiento
jurídico de cada país, destinadas a combatir la corrupción, mejorar la eficiencia
de la gestión pública y promover la transparencia y la probidad en la
administración de los recursos políticos. Esa acción deberá complementarse con
una reflexión conjunta sobre la importancia que la ética cívica y la probidad
administrativa revisten para el fortalecimiento y la consolidación de la
democracia en el Hemisferio”. Dentro de las normas de ética pública, adquieren
suma relevancia las disposiciones sobre conflictos de intereses, cuyo principal
objetivo es preservar la imparcialidad de quienes ejercen funciones públicas y
evitar que estos se sirvan de dichas funciones para su beneficio particular. Lo
hace principalmente a través de dos mecanismos: impedir el desempeño
simultáneo de actividades que puedan afectar la independencia de criterio del
funcionario u obligarlo a abstenerse de intervenir en asuntos sobre los que
posea un interés laboral, personal, económico o financiero. Ello sin perjuicio de
otras herramientas de transparencia y control para mitigar su impacto sobre la
credibilidad de las decisiones públicas.

Cabe señalar que el Código de Ética de la Función Pública se aplica solo en el


ámbito del Poder Ejecutivo Nacional y en todo aquello en lo que no se oponga a
la Ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública. Este marco normativo
básico debe ser interpretado y aplicado a la luz de las disposiciones contenidas
en la Constitución Nacional y en las Convenciones Internacionales de Lucha
contra la Corrupción aprobadas por nuestro país, que poseen rango superior a
las leyes (conforme artículo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional).

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Legislación básica en materia de Ética Pública

Constitución Nacional

Convenciones Internacionales
(Interamericana y ONU de la
Corrupción)

Ley 25188
Ética en el ejercicio de la función
publica

Decreto 41/99
Código de Ética de la Función Pública

Transparencia del Sector Público

El principio de transparencia en la gestión pública es uno de los pilares sobre los


que se asienta la democracia. Se refiere al deber de los poderes públicos de
exponer al análisis de la ciudadanía la información de su gestión, el uso de
recursos, los criterios con que toma decisiones y la conducta de sus funcionarios.

Las acciones de transparencia buscan acercar de forma comprensible y accesible


los actos de gobierno a toda la población. Incorporar herramientas de
transparencia activa permite comunicar el accionar público, los bienes y servicios
que produce, las decisiones de inversión y los variados impactos que la gestión
estatal tiene en la sociedad.

Para ejercer transparencia desde el Estado se debe tener en cuenta que la


ciudadanía no tiene la responsabilidad de ser especialista en el lenguaje

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específico de las áreas del Estado. Por eso, es necesario buscar simpleza en los
modos en que el sector público comunica, avanzando hacia políticas de
información actualizadas y de fácil acceso. A tal efecto se promueve fortalecer la
transparencia desde tres ámbitos:

1. Acceso a la información pública: fortalecer las capacidades de los


organismos para brindar una respuesta más eficaz a los deberes que la Ley de
Acceso a la Información Pública impone en materia de transparencia pasiva y
transparencia activa.

2. Rendición de cuentas: no solo hacer visible el uso adecuado de los recursos


públicos para prevenir prácticas opacas, sino también incorporar información
precisa, confiable, verificable sobre los avances de las políticas públicas en
relación a los objetivos planteados y los recursos utilizados. Esto facilita garantizar
el control de la gestión estatal a partir de visibilizar los avances de los planes,
programas y la gestión de los organismos.

3. Comunicación institucional: resulta fundamental para alcanzar los


estándares de integridad y transparencia en la gestión pública. En toda
organización pública existen tres instancias: la comunicación político-estratégica,
la comunicación institucional y la comunicación administrativa.

Dejo un link de interés:

https://www.argentina.gob.ar/aaip/accesoalainformacion/derechos/

Qué es el Blindaje

En la última década del siglo XX, se han producido serias crisis financieras en
los denominados países emergentes, que han repercutido en todo el sistema
financiero internacional.

En muchos casos, las prósperas economías no padecían de mayores


desequilibrios macroeconómicos, y venían de varios años con un alto crecimiento
de su Producto Bruto Interno, pero la volatilidad de los capitales financieros

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especulativos, “ruidos” políticos internos y rumores sobre la capacidad de pago de
los compromisos contraídos, desencadenaron una salida masiva de éstos
capitales, que provocaron severas crisis en las economías de los países
afectados, lo que llevó a que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y varios
países desarrollados, tuvieran que salir al rescate de las economías en crisis. Esta
ayuda financiera tiene varios nombres, para algunos se denomina ayuda
económica, para otros es un “blindaje”, pero más allá de los términos que se
utilizan, lo concreto es que el FMI como prestamista de última instancia,
condicionó la ayuda financiera, a cambio de que los estados se comprometieran
a realizar cambios estructurales hacia el interior de sus economías.

Históricamente nuestro país ha recurrido al FMI para intentar salir del


estancamiento financiero y económico que las repetidas crisis instauraron en la
sociedad. Sin embargo, el blindaje solo sirvió para endeudar aun mas el pais.

Argentina pidió el blindaje porque había dudas entre los acreedores sobre la
capacidad del gobierno argentino de cumplir con los pagos de la deuda externa,
por eso bancos y fondos internacionales y locales le estaban cobrando al gobierno
una tasa de interés muy alta -que llegó al 16% anual- para renovar los
vencimientos de la deuda. Con el blindaje si los acreedores insisten en querer
cobrar una tasa de interés alta, el gobierno puede usar el crédito del FMI, que
tiene una tasa de interés más baja (8% promedio) y con eso cancelar los
vencimientos de la deuda.

Hubo también hechos de política interna relacionados. La suba de los impuestos


a principios del año 2000 y el recorte de sueldo de los empleados públicos, que
se anunciaron en mayo de ese mismo año, sólo generaron una retracción mayor
del consumo y profundizaron la recesión. Otro factor importante fue la crisis
política que generó la renuncia de Carlos Alvarez a la vicepresidencia. Y a partir
de allí, creció entre los inversores la sensación de que la Argentina, sin
crecimiento económico, no estaba en condiciones de generar los recursos que se
necesitaban para poder pagar los vencimientos de la deuda pública. Repetimos
entonces que el objetivo del blindaje no es usar todos los fondos sino que los

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acreedores le vuelvan a prestar a la Argentina a tasas más bajas porque ahora
existe el reaseguro de ese crédito extraordinario. Con respecto al segundo
interrogante, diremos que efectivamente sí, la deuda externa de la Argentina
aumentó. Pero no por el blindaje en sí mismo, sino porque una parte de los
créditos se usa para financiar un déficit fiscal de unos 7.000 millones y por los
nuevos intereses que se generan. Se estima que en el 2001 la deuda crecerá en
unos 10.000 millones. Soros sostiene que aunque los paquetes de salvataje se
ocuparán de la refinanciación de la deuda, no garantizaría que los tipos de interés
internos se redujesen significativamente sin reavivar la evasión de capitales. Lo
que hace la situación tan compleja es que el programa de garantía de préstamos
no pretende ser utilizado para la refinanciación de la deuda interna. El hecho de
que estuviera disponible para el endeudamiento internacional tendría una
repercusión directa sobre los tipos de interés internos y podría marcar la diferencia
entre el fracaso y el éxito.

¿Con las ayudas extraordinarias a los países que tienen dificultades para cumplir
con el pago de sus deudas, los organismos financieros internacionales rescatan
a los deudores o a los acreedores?

El propósito del préstamo sería “ayudar” al país deudor no falta quienes opinan lo
contrario, los rescatados serían los acreedores (bancos, fondos de inversión) que
no asumen ningún riesgo cada vez que prestan porque saben que, si el deudor
no puede pagar, los organismos internacionales saldrán en su socorro y le
prestarán los fondos para que puedan cumplir con el pago de la deuda. Se dice
que estas ayudas tienen un “riesgo moral”, lo que potencia la crisis que se quiere
prevenir o desactivar. Esos rescates incentivan la especulación contra el deudor
más insolvente y eso les permite obtener ganancias extraordinarias a los grandes
grupos financieros. Así, deudores y acreedores tienen incentivos para especular,
y de esta manera aumenta la posibilidad de una crisis que termina pagada por los
habitantes de los países endeudados.

Cuando un país se endeuda internacionalmente su población siempre es la


codeudora. Además, los rescates no son gratuitos, y para recuperar lo que
prestaron, los organismos financieros pasan a exigir más austeridad en lo que
parece ser una carrera interminable.

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Dilemas éticos aquí se ven reflejados, en promesas políticas que no se cumplen
y se recurren a soluciones que históricamente no han favorecido a la sociedad.

En resumen

La ética pública es la ciencia de la actuación de quienes ejercen funciones públicas


orientada al servicio al ciudadano y al compromiso con el bienestar general.

La ética pública implementa medidas, en todos los niveles de gobierno, tendientes


a valorizar los principios y deberes éticos, y a fomentar el compromiso y adhesión
de los servidores públicos a valores como la integridad, la independencia de
criterio, la transparencia, la responsabilidad, la prudencia, la rendición de cuentas
la igualdad ante la ley.

La transparencia supone una permanente comunicación y provisión de datos


públicos para el conocimiento, escrutinio y evaluación por parte de la sociedad.
Se pretende avanzar en políticas de gestión de la información actualizadas,
interactivas y de fácil acceso para todas y todos. En todos los casos, el ejercicio
de la transparencia requiere de una cultura organizacional comprometida con lo
público, que la entienda como un núcleo fundamental de la construcción de
políticas públicas.

Bibliografía utilizada y sugerida

https://www.argentina.gob.ar/

Ley 25188. Ética en el ejercicio de la función pública.

Decreto 41/99. Código de Ética de la función pública.

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