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Unidad 5: La Crisis Del Antiguo Régimen Y La Revolución Liberal (1788-1833)

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UNIDAD 5

LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN Y LA REVOLUCIÓN LIBERAL


(1788-1833)

La crisis del Antiguo Régimen a finales del siglo XVIII y principios del XIX supone una coyuntura de cambios muy
profundos en la estructura política, social, económica y cultural. La Revolución francesa, liberal y burguesa, acabará
paulatinamente con el modelo sociopolítico del Antiguo Régimen sustituyéndolo por otro basado en una sociedad de
clases, economía capitalista, monarquía constitucional y el desarrollo de nuevos valores culturales. El Antiguo
Régimen se define por los revolucionarios franceses como el sistema anterior a la Revolución francesa de 1789.

Las Cortes de Cádiz promulgan la Constitución de 1812. Museo Histórico Municipal de Cádiz.

En esta unidad:
 Describirás la guerra de la Independencia: sus causas, la composición de los bandos en conflicto y el
desarrollo de los acontecimientos.
 Comentarás las características esenciales del surgimiento de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812.
 Detallarás las fases del conflicto entre liberales y absolutistas durante el reinado de Fernando VII.
 Explicarás las causas, desarrollo y consecuencias del proceso de independencia de las colonias americanas.
1. LA CRISIS DE LA MONARQUÍA Y LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
1.1. El reinado de Carlos IV (1788-1808)
Al morir Carlos III en diciembre de 1788, acede al trono su hijo Carlos IV 1 que verá todo
su reinado condicionado por el tumulto galo desde su comienzo en julio de 1789.
El estallido de la Revolución francesa, con la toma de la Bastilla en París el 14 de julio
de 1789, creó una alarmante preocupación en toda Europa debido al temor de su
expansión. En España, ese temor era mayor debido a la proximidad geográfica con
Francia y por las relaciones de parentesco existentes entre los monarcas de ambos
países. Los dos pertenecían a la misma dinastía, los Borbones, y además Carlos IV era
primo de Luis XVI de Francia.
Desde la guerra de Sucesión (1700-1713) y la nueva dinastía borbónica, la política
exterior española había estado marcada por la alianza con Francia a través de los
Pactos de Familia, pero la revolución obligó a España a tener que replantearse nuevas
relaciones con Francia que se vieron atravesadas por tres fases:
Carlos IV de España (1748-1819)
 Una primera, de prevención y neutralidad (1789-1792): Carlos IV y su ministro Floridablanca desde que se
inició la revolución trataron de evitar cualquier tipo de contagio revolucionario procedente del país vecino.
Entre las medidas adoptadas pueden señalarse un rígido control en las aduanas y una estricta censura. Se
prohibió a la prensa escribir sobre cualquier noticia referente a lo que ocurría en Francia.
Tras un breve gobierno del conde de Aranda, Carlos IV tomó una decisión clave en su reinado: nombró ministro a
Manuel Godoy en 1792. Este favorito de los reyes se convirtió en la figura clave durante el resto del reinado.
 Una segunda, de guerra (1793-1795): Ante la indignación por la ejecución de su primo Luis XVI en enero de
1793, Carlos IV se vio obligado a romper la tradicional alianza con Francia. España se unió a una coalición
internacional (Primera Coalición) y participó en la denominada guerra de la Convención. La derrota militar
española fue rápida y concluyente. Se firmó con Francia la paz de Basilea, por la que nuestro país aceptó la
pérdida de la parte española de la isla de Santo Domingo. Godoy recibió el título de Príncipe de la Paz.
 Una tercera, de alianza (1796-1808): La vuelta a la clásica alianza con Francia se selló con el tratado de San
Ildefonso en 1796. Se iniciaba así una deriva diplomática en la que el ascenso al poder de Napoleón
Bonaparte en Francia (golpe de Estado en 1799) y la debilidad del gobierno de Godoy llevaron a España a
una vinculación con Francia en una política de colaboración y defensa mutua, implicando una creciente
dependencia de la política exterior francesa y, por tanto, al enfrentamiento contra Inglaterra y su aliado
Portugal, los enemigos principales de Francia.
Las consecuencias de esta nueva alianza pronto se hicieron notar: la victoria sobre Portugal con el comienzo del siglo
XIX en 1801 durante la guerra de las Naranjas y la posterior anexión española de Olivenza, no sirvieron para
compensar la gran catástrofe naval de la armada franco-española frente al almirante inglés Nelson en Trafalgar
(1805).
1.2. La crisis de la monarquía española en 1808
Los ruinosos resultados de la alianza con Francia, así como la ambición de Napoleón por neutralizar a Portugal,
llevaron a que Godoy firmara con Napoleón el tratado de Fontainebleau 2 en 1807. Por este acuerdo, se autorizaba
tanto entrada como establecimiento de las tropas francesas en España con el propósito conjunto de invadir Portugal.
A estas alturas, la figura de Godoy era altamente criticada en los medios influyentes del país. La derrota naval en
Trafalgar, que había desbaratado el poder marítimo español, y la crisis económica concretada en el enorme déficit
del Estado debido a la disminución del comercio con América avivaron la oposición de la nobleza, molesta por el
favor real a un advenedizo como Godoy y del clero, asustado ante la propuesta de desamortización de los bienes
eclesiásticos que ya había sido decretada por Godoy para hacer frente a los gastos de la guerra contra Inglaterra.
Este descontento se concretó en la formación de un grupo de oposición en torno al príncipe de Asturias, el futuro
Fernando VII, que colabora para acabar con el gobierno de Godoy y del rey Carlos IV, que lo había nombrado.
Muy pronto se había hecho evidente que la entrada consentida de tropas francesas napoleónicas se había
convertido en una ocupación de nuestro país. Consciente de este hecho, Godoy planeó la huida de la familia real
hacia Andalucía para embarcar a las colonias americanas y así evitar que cayera en manos de Napoleón, desplazando
la corte a Aranjuez. Pero en Aranjuez se verán truncados y frustrados sus planes.
1
Carlos IV (1748-1819) ‘el Cazador’. Hijo y sucesor de Carlos III y María Amalia de Sajonia, accedió al trono poco antes del
estallido de la Revolución francesa. Marcó su reinado, pero no le impidió seguir con las reformas ilustradas iniciadas por él y su
ministro Godoy, truncado por la injerencia napoleónica y la inestabilidad interna que esta provocó.
2
El tratado de Fontainebleau permitiría después un reparto de Portugal entre España y Francia, quedándose nuestro país con el
sur de Portugal.
A partir de este momento, tres acontecimientos claves van a desembocar en la crisis de la monarquía española de
1808:
 Motín de Aranjuez (17 y 18 de marzo de 1808): En marzo de 1808, estalló un motín popular organizado por
la facción de los partidarios del príncipe de Asturias. Este motín precipitó la caída de Godoy, quien acabó
encarcelado y Carlos IV se vio obligado a abdicar en su hijo el 19 de marzo con el título de Fernando VII.
 Abdicaciones de Bayona (5 y 6 de mayo de 1808): El enfrentamiento entre Carlos IV y Fernando VII tenía un
único árbitro. Con las tropas del general Murat en Madrid, Napoleón citó a padre e hijo junto a la familia real
en Bayona (localidad francesa fronteriza con España) para que hablasen sus diferencias y forzó a ambos a
abdicar en su hermano José Bonaparte. Los Borbones habían cedido sus derechos dinásticos a Napoleón.
 Motín popular en Madrid el 2 de mayo de 1808: Ante la evidencia de la invasión francesa y la noticia de la
salida de la familia real, el descontento popular acabó estallando el 2 de mayo de 1808 en Madrid, aunque
también participaron oficiales de artillería. A pesar de que la insurrección fue abortada y sofocada por una
represión muy dura de las tropas napoleónicas, los sentimientos antifranceses afloraron en toda España. Se
inició así un levantamiento general que acabó en la guerra de la Independencia.
El vacío de poder establecido fue asumido de manera inmediata por las autoridades de rango inferior, así como el
surgimiento de nuevas instituciones: las Juntas3.

El dos de mayo de 1808 en Madrid. Goya. Museo del Prado (Madrid)


1.3. La guerra de la Independencia (1808-1814)
La guerra de la Independencia fue una guerra de liberación nacional que se desarrolló en plena crisis del Antiguo
Régimen y en la que confluyen una serie de cambios políticos y sociales importantes:
 Se incluye como un episodio de un conflicto internacional más amplio: las guerras europeas napoleónicas. En
la península combatieron frente a franceses los españoles, portugueses e ingleses, entre los que destacó el
general Wellington.
 En España se considera una guerra de liberación contra Napoleón, que había nombrado rey a su hermano
José tras las abdicaciones de Bayona.
 También fue una guerra civil, ya que las tropas francesas no entraron como invasoras, traían ideas liberales
de la Revolución francesa. Ideas que eran compartidas por las élites intelectuales y políticas españolas que
colaboraron con los franceses.
 Se inició con una crisis política. La ausencia de un rey legítimo provocó un vacío de poder que el pueblo
sustituyó, tratándose de un acto verdaderamente revolucionario y asumiendo la soberanía nacional.
Comenzó un proceso que acabó en las Cortes de Cádiz.
 Fue un nuevo tipo de conflicto en el que participaba toda la población, una guerra interclasista. La sociedad
española quedó dividida en dos bandos durante la guerra.
1.3.1. Los bandos de la guerra
3
Las Juntas fueron órganos que ejercieron los poderes legislativo y ejecutivo españoles durante la ocupación napoleónica.
Por un lado estaban los afrancesados. Apoyaban a José Bonaparte (José I), que gobernaba con la carta otorgada de
Bayona (no elaborada por las Cortes). Dentro de los afrancesados se encontraban los intelectuales convencidos por
ideología, porque aceptaban las ideas liberales pero no deseaban la guerra. También hubo una serie de políticos que
lo hacían por mero oportunismo, con altos cargos en la administración que deseaban mantener.
En contra de Napoleón, los grupos sociales eran más heterogéneos:
 Absolutistas: Partidarios del retorno de Fernando VII como monarca absoluto (sistema del Antiguo Régimen).
 Liberales: Rechazaban a los franceses, pero compartieron las nuevas ideas que traían. Buscaban un nuevo
tipo de monarquía, defendiendo la igualdad ante la ley y la redacción de una constitución. Fieles a Fernando
VII pero rechazando la monarquía absolutista. Defendían, en un principio, un liberalismo moderado.
Ambas secciones incluían a parte de la nobleza, el clero y las clases populares. La burguesía, la nobleza de segundo
orden y las llamadas profesionales liberales formaban el núcleo principal de los llamados liberales. Buscaban una
modernización pacífica y gradual de España.
1.3.2. Las fases de la guerra
Destaca la inferioridad de los ejércitos portugués y español, que casi nunca vencieron en campo abierto hasta la
intervención de Inglaterra. La resistencia interclasista de la población en todo el territorio español se reflejó
principalmente en ciudades sitiadas como Zaragoza y Gerona. La guerra de la Independencia se caracterizó por ser
una guerra de guerrillas, es decir, que supone asumir la inferioridad y hacer de todo el territorio zona de conflicto,
convirtiéndola en una contienda mucho más cruel.
Las distintas fases de la guerra de la Independencia vienen caracterizadas no solo por los acontecimientos bélicos,
sino también por las distintas formas de resistencia: la guerra regular, los sitios y las guerrillas.
 Primera fase: hasta finales de 1808. La sublevación popular se transformó en una guerra abierta. Las
derrotas del ejército francés en Bailén (julio de 1808) por el general Castaños, en Sintra (cerca de Lisboa) y la
resistencia de ciudades como Zaragoza y Gerona obligó a los franceses a replegarse hacia el norte, cerca del
País Vasco y el Ebro.
 Segunda fase: hasta 1812. Se caracterizó por la hegemonía militar francesa y la actuación de la guerrilla, por
la que Napoleón entra en persona en España al frente de la Grande Armée (250 000 soldados). Este
numeroso ejército, formado en su mayoría por veteranos, era mejor organizado y poseía una gran rapidez de
la concentración. Las derrotas españolas en Uclés y Ocaña propiciaron la ocupación de Zaragoza y Gerona,
por lo que los ingleses se movieron hacia Portugal. Napoleón asegura así el control de toda la península
excepto Lisboa y Cádiz (en esta última se había establecido la Junta Suprema Central).
 Tercera fase: hasta 1814. Debido a la pérdida de tropas francesas como consecuencia del envío por
Napoleón al frente ruso, 1812 fue el año decisivo. Se forma un ejército formado por británicos, españoles y
portugueses al mando de Wellington que consigue derrotar a las tropas francesas en Arapiles (Salamanca,
1812), Vitoria y San Marcial (1813) expulsándolas definitivamente de la península, quedando algunas en
Cataluña hasta 1814.
Finalmente, ante el fracaso estrepitoso de la Grande Armée en Rusia, un Napoleón prácticamente debilitado
devolvió la corona a Fernando VII por el tratado de Valençay (diciembre de 1813), reconociéndolo como rey de
España. Las tropas francesas abandonaron el país. La cruenta guerra de la Independencia había llegado a su fin.
1.3.3. Las consecuencias de la guerra: los inicios de la revolución liberal
La guerra de la Independencia tuvo una gran trascendencia en todos los órdenes de la vida nacional y marcaría la
evolución política, económica y social posterior.
 Provoca graves fracturas en la sociedad y economía española: ruina de la agricultura, destrozos en ciudades
e infraestructuras, desmantelamiento de industrias y zonas textiles…
 Los afrancesados, que siguieron al rey José I en su exilio, provocaron al marcharse una pérdida de personas
muy valiosas como intelectuales, artistas, funcionarios…
 Aumenta el sentimiento patriótico. La heroica resistencia al invasor francés propició abundantes argumentos
a un nacionalismo muy amplio y arraigado, utilizado en muchas ocasiones por la ideología conservadora.
 Los militares ven reforzada su participación en la vida política, adelantando una tendencia muy frecuente en
el siglo XIX.
 La tradición guerrillera se asienta firmemente en las zonas rurales, proporcionando una forma de vida que
resurgirá en otros momentos de la historia española.
 Influencia en las colonias americanas. Las Juntas también se formaron en las colonias, con el pretexto de
mantener la autoridad real. Sin embargo, pronto se hacen cargo del gobierno, abren las puertas al comercio
internacional e inician el proceso de independencia. Controladas por los criollos que, además del dominio
económico, aspiran al control político, competencia exclusiva de los españoles peninsulares hasta ese
momento.
2. LAS CORTES DE CÁDIZ
La invasión francesa y la guerra de la Independencia plantean en el país la aparición de
dos poderes: el gobierno de José Bonaparte y la Junta Suprema Central. Ambos realizan
importantes cambios que acabarán con las viejas estructuras políticas y sociales que
habían conformado la monarquía absoluta del Antiguo Régimen.

 El proyecto reformista de José I: Su legitimidad como rey de España dependía del


éxito de la guerra y de encontrar apoyos sociales mediante la oferta de un
proyecto de cambio político y social. Este proyecto se plasmó en el Estatuto de
Bayona de 1808. Presentaba reformas moderadas, similares al régimen que
Napoleón había establecido en Francia. Intentó desligarse en cierto modo del
emperador4, aunque no lo consiguió del todo debido a la dependencia militar y
económica francesa. En su breve reinado puso en marcha algunas reformas
significativas sobre todo de tipo económico, pero que fueron abolidas por
Fernando VII al finalizar la guerra.

José I de España (1768-1844)


 La formación de Juntas: Surgieron al margen de las autoridades tradicionales y, a pesar de que decidieron
actuar en nombre del rey, asumieron la autoridad en nombre del pueblo que las creó y apoyó. Se
constituyeron así diferentes tipos de Juntas locales y provinciales compuestas por ilustrados, militares,
clérigos y otras personalidades elegidas por los ciudadanos. Estaban formadas por grupos muy
heterogéneos, desde partidarios del Antiguo Régimen hasta futuros liberales. Sin embargo, todos estaban
unidos por la oposición a los franceses, la defensa de la independencia de España y la monarquía de
Fernando VII. Negaron la legitimidad de las abdicaciones de Bayona y asumieron un poder sin limitaciones.
La necesidad de coordinarse política y militarmente llevó a la formación de una Junta Suprema Central en Aranjuez,
aunque más tarde tuvo que establecerse en Cádiz. En 1809, la Junta Suprema Central decidió convocar las Cortes
Generales y Extraordinarias del Reino como única salida al vacío de poder establecido y como respuesta al proyecto
reformista de José Bonaparte.
La formación de Juntas provinciales y locales, así como la actuación de la Junta Suprema Central, fueron hechos
realmente revolucionarios y dieron lugar a un proceso en el que surgieron las Cortes de Cádiz y en el que se aprobó
la Constitución de 1812.
2.1. El nacimiento de las Cortes de Cádiz (1809-1812)
En 1809, la Junta Suprema Central tuvo que establecerse en Cádiz, única zona no ocupada por los franceses. Aunque
posteriormente fue sitiada, contaba con la protección de la flota inglesa. En su seno nació la idea de reunir unas
Cortes que reformasen las instituciones del reino y la convocatoria a Cortes Constituyentes.
A comienzos de 1810, la Junta Suprema Central fue sustituida por un Consejo de Regencia formado por cinco
personas que no eran partidarias de convocar Cortes pero tenían que hacerlo porque el proceso ya estaba en
marcha.
Los representantes de la nación fueron llegando a la ciudad con grandes dificultades pero finalmente las Cortes
quedaron inauguradas en septiembre de 1810. Como Cádiz estaba sitiada, no pudieron acudir numerosos
representantes de las provincias ocupadas por los franceses, reemplazados por miembros de la burguesía gaditana,
hecho que reforzó el carácter progresista de los diputados. Los diputados más numerosos territorialmente
representaban a las provincias del litoral. Reunidos en una sola cámara, en la que abundaban los clérigos (grupo
mayoritario), abogados, funcionarios, comerciantes, militares, miembros de la nobleza y representantes de las clases
medias urbanas. El número de diputados aumentó continuamente, pasando en tres años de 100 a 223. Las Cortes
funcionaron hasta septiembre de 1813.
En su primera reunión, los diputados más liberales se hicieron con el control de la asamblea y decidieron que fuera
de una sola cámara, con un voto por diputado, no por estamento, y que tendría la soberanía nacional.
No había partidos políticos aunque sí tendencias, básicamente tres:
 Izquierda o liberales: Pedían la soberanía nacional, cambios liberales… Los más destacados defendieron la
idea de una constitución, eran partidarios de emprender cambios radicales y de otorgar a las Cortes toda la
soberanía. Fueron los auténticos triunfadores, ya que consiguieron imponer sus criterios.
 Centro o jovellanistas: Querían Cortes estamentales con un compromiso del rey, una especie de soberanía
compartida en una posición central. Pretendían establecer un compromiso entre la nación y el rey,

4
Napoleón Bonaparte fue proclamado emperador el 18 de mayo de 1804.
manteniendo el sistema de Cortes estamentales ya que defendían una asamblea representativa de los
notables del reino. Derrotados en Cádiz, su criterio se impuso en constituciones conservadoras posteriores.
 Derecha o absolutistas: Grupo minoritario en este momento. Partidarios del sistema tradicional, defendían
la soberanía real aunque consideraban necesarias algunas reformas.

Juramento de las Cortes de Cádiz en 1810. Congreso de los Diputados (Madrid)


2.2. Legislación y significado de las Cortes de Cádiz
La legislación de las Cortes de Cádiz respondió a dos objetivos básicos:
 Elaborar una constitución como el eje de un nuevo régimen político.
 Realizar una serie de reformas de carácter socioeconómico que afectaban a las instituciones y privilegios del
Antiguo Régimen. Reformas que serán las bases del liberalismo económico.
El primer decreto de las Cortes de Cádiz (24 de septiembre de 1810) proclamaba la soberanía nacional, se reservaba
el ejercicio del poder legislativo en toda su extensión y el Consejo de Regencia juraría obediencia a las leyes y
decretos que de ellas emanaran.
La obra legislativa y ordinaria consistió en medidas sociales y económicas:
 Extinción del régimen señorial (1811): Desaparecía la dependencia personal de los campesinos respecto de
sus señores y acabarían los señoríos jurisdiccionales. Los señores no podrían juzgar (lo harían los tribunales
de justicia) y no podrían cobrar rentas. Los señores continuaron con sus señoríos territoriales por lo que la
propiedad agraria siguió en las mismas manos.
 Desamortización (1813): Propiedades de afrancesados, órdenes militares, conventos y monasterios
abandonados por la guerra de la Independencia.
 Supresión de la Inquisición.
 Supresión de las aduanas internas y los privilegios de la Mesta.
 Supresión de los gremios (libertad de trabajo y comercio).
El trabajo legislativo de las Cortes de Cádiz fue muy amplio y representó una verdadera ruptura radical con los
principios hasta entonces vigentes.
La elección de los diputados de cada provincia se realizó mediante el voto de los varones mayores de 25 años. Sin
embargo, llama la atención que no había ni un solo representante de las clases populares ni del campesinado.
También estuvieron representados los territorios americanos, designando como diputados a personas originarias de
dichos territorios que se encontraban en Cádiz en ese momento.
En su decreto de constitución establecieron los siguientes principios, que suponían un planteamiento liberal
contrario al Antiguo Régimen, aunque se proclamó a Fernando VII como rey legítimo:
 Declaración de residencia de la soberanía nacional en las Cortes.
 Establecimiento del sufragio universal masculino indirecto.
 Planteamiento de la división de poderes del Estado, asignando a las Cortes el poder legislativo.
 Fijaron, como principal objetivo, la elaboración de una constitución.
Su último objetivo era crear un nuevo modelo de sociedad sobre las bases del liberalismo: libertad económica,
igualdad jurídica y un sistema político parlamentario y constitucional que terminara con el absolutismo del rey.
Ideológicamente, la división de los diputados en distintas corrientes de opinión será el inicio del posterior sistema de
partidos políticos que se disputarán el poder.
No cabe duda de que su obra más importante fue la promulgación de la primera constitución española. Se designó a
una comisión encargada de redactar un proyecto constitucional para su posterior debate y votación.
2.3. La Constitución de 1812
Conocida como ‘la Pepa’, fue la primera constitución española, aprobada el 19 de marzo de 1812 como una especie
de compromiso entre liberales y absolutistas que beneficiaba a la burguesía liberal.
Sus principios básicos fueron:
 Soberanía nacional. La soberanía residía en la nación, reunión de todos los españoles, incluidos los
habitantes de las colonias.
 División de poderes. El poder legislativo residía en Cortes unicamerales, el poder ejecutivo en el rey y el
poder judicial competía a los tribunales.
 Se establece, por lo tanto, como régimen político una monarquía parlamentaria. El poder del monarca
estaba limitado y la superioridad del poder legislativo era evidente.
 Se impone el sufragio universal masculino e indirecto como sistema electoral. Los electores elegían a una
serie de representantes que se encargaban de designar a los diputados.
 Se proclama el catolicismo como religión única y oficial del Estado, prohibiendo el ejercicio de cualquier otra
religión.
 Reconocimiento de derechos individuales: libertad, propiedad, igualdad jurídica y fiscal, garantías penales,
inviolabilidad del domicilio, libertad de imprenta, libertad de contratación, libertad de industria…
 Se basaba en la supremacía de la nación y en la creación de un estado unitario y centralista, afirmando los
derechos de los españoles en su conjunto por encima de los derechos históricos de cada reino. Reconocía un
amplio conjunto de derechos individuales aunque no fueron incluidos de un modo explícito como una
declaración de derechos.
La Constitución de 1812 fue la primera ley fundamental aprobada por un parlamento nacional en la historia de
España. Inspirada en la constitución de la Revolución francesa (1791), es una extensa norma que reflejaba el
programa de los liberales de la época. Se componía de un discurso preliminar y 384 artículos divididos en 10 títulos.
Fue una de las constituciones más progresistas de la historia española, lo que la convirtió en un hito para el
liberalismo democrático. En general, estas leyes apenas se aplicaron debido a la restauración absolutista de
Fernando VII y figuraron en el programa de los liberales españoles durante décadas.
Al ser imposible su aplicación durante la guerra de la Independencia, esta constitución solo estuvo vigente durante el
trienio liberal (1820-1823) y unos meses en 1836. Una vez terminada la guerra, un grupo de diputados absolutistas
presentaron al rey el llamado manifiesto de los Persas en el que se defendía la monarquía absoluta. La primera
medida de Fernando VII fue el Real Decreto o Dado en Valencia (mayo de 1814) por el que se declaraba abolida la
constitución y legislación realizada en Cádiz.

Portada de la Constitución de 1812. Original. Imprenta de Cádiz.


3. EL REINADO DE FERNANDO VII (1814-1833)
Tras las guerras napoleónicas se inició en Europa el periodo conocido como la
Restauración. El congreso de Viena en 1815 reestructuró el mapa europeo tras la
derrota de Napoleón para tratar de volver a la situación previa a la Revolución
francesa de 1789. En España también se restableció e instauró el Antiguo Régimen
tras la revolución política acontecida durante la guerra de la Independencia. El
retorno de Fernando VII5 supuso la anulación de las reformas liberales y el
establecimiento de la monarquía absoluta. El conflicto entre liberalismo y
absolutismo se desarrolló durante todo su reinado. La victoria de una u otra
posición permite diferenciar tres etapas.

Fernando VII pintado en óleo. 1808.


3.1. Sexenio absolutista (1814-1820)
Tras el tratado de Valençay (11 de diciembre de 1813) que le reconocía como rey y
finalizaba la guerra de la Independencia, Fernando VII ‘el Deseado’ fue aclamado por
el pueblo. El rey recibió fuertes presiones en su viaje hacia Madrid de altos oficiales
del ejército, la Iglesia y políticos absolutistas para restaurar el absolutismo. Se desvió
y se dirigió hacia Valencia, donde fue proclamado rey absoluto por el general Elio.
En abril de 1814, algunos diputados absolutistas le entregaron el manifiesto de los
Persas. En este documento se criticaba a las Cortes y a las Juntas surgidas durante la
guerra, pidiendo el restablecimiento de las instituciones tradicionales y la
colaboración del rey con la aristocracia. Los firmantes se oponían así al liberalismo y
también al despotismo de la época de Floridablanca y Godoy.

Firma del tratado de Valençay.


El rey firmó el Real Decreto del 4 de mayo de 1814 por el que declaraba nulas todas las leyes y normas de las Cortes
de Cádiz, incluida la constitución y volviendo al absolutismo. A este decreto le siguió la represión y persecución de
los liberales. Fernando VII entró en Madrid aclamado por sus súbditos. Restableció las instituciones del Antiguo
Régimen: los Consejos, la Inquisición, la jurisdicción señorial y sus privilegios, anuló la desamortización de 1813,
suprimió la prensa, devolvió las propiedades desamortizadas a la Iglesia y la nobleza…
Esta etapa se caracterizó por:
 Inestabilidad del gobierno (cinco cambios) y predominio de la camarilla de los amigos y los partidarios
incondicionales del rey.
 Graves problemas económicos como consecuencia de la guerra de la Independencia y que aumentan con el
inicio de la independencia de las colonias americanas. Aumentó la deuda pública, la nobleza y el clero se
negaron a pagar impuestos y la Hacienda se encontraba en una situación próxima a la bancarrota.
 La persecución continua de los liberales, estableciendo el concepto de delito político. Ante el aumento de las
ejecuciones y destierros por meras ideas políticas, se crearon grupos clandestinos y aparecieron sociedades
secretas como la Masonería.
 La oposición al absolutismo se concreta en numerosos pronunciamientos militares 6 prácticamente anuales
para reponer el sistema constitucional. Pronunciamientos que fracasaron y fueron reprimidos.
Finalmente, el 1 de enero de 1820, el pronunciamiento de Rafael del Riego en las Cabezas de San Juan triunfa tras un
largo periodo de oposición, dando paso al trienio liberal.

5
Fernando VII (1784-1833) ‘el Deseado’ y ‘el rey Felón’. Hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma, accedió al trono tras el motín
de Aranjuez en marzo de 1808. Dos meses después, renunció a la corona española en el emperador francés Napoleón
Bonaparte. Conspiró contra su propio padre y su reinado es considerado como el último absolutista de España. Su reinado
también es único pues comienza con las vísperas de una guerra en 1808 contra un invasor y termina en 1833 dejando a la nación
en otro enfrentamiento, pero esta vez, entre españoles.
6
Los pronunciamientos militares más destacados se dieron en la periferia peninsular: Espoz y Mina en Pamplona (1814), Díaz
Porlier en La Coruña (1815), conspiración del triángulo (1816), Richart para asesinar al rey (1817), Lay y Milans del Bosch en
Barcelona (1817), en Andalucía (1818), conjuración del Palmar en Valencia (1819)…
3.2. Trienio liberal (1820-1823)
El 7 de marzo de 1820, Fernando VII se ve obligado a jurar la Constitución de 1812.
Internacionalmente este cambio de gobierno inicia las revoluciones liberales europeas de
1820. El cambio político fue caracterizado por la escisión de los liberales en exaltados y
moderados.
No solo fue una restauración liberal, sino que fue el primer periodo de gobierno de los
liberales en el que había que poner en practica las reformas establecidas en Cádiz con un
rey opuesto a ellas.
Comienza a haber una opinión pública que influye en política: tertulias, reuniones,
prensa… Se crean sociedades patrióticas y clubes de discusión política (antecedentes de
los partidos políticos).
Rafael del Riego (1784-1823)
A pesar de su brevedad, el trienio liberal realizó una importante labor legislativa en la que se diferencian dos fases:
3.2.1. Gobierno de los liberales moderados (1820-1822)
Restablecieron la legislación de Cádiz. Como reformas más importantes deben resaltarse:
 Supresión definitiva de la Inquisición (1820).
 Abolición del régimen señorial.
 Supresión de monasterios, órdenes religiosas y desamortización. Reducción del diezmo a la mitad.
 Primera ley de instrucción pública y primer código penal liberal.
 División de España en 52 provincias.
 Se creó la Milicia Nacional con ciudadanos armados para defender las libertades y la constitución. La Milicia
siempre fue dominada por la izquierda del liberalismo.
Los liberales se dividieron en dos facciones cada vez más definidas:
 Doceañistas o moderados: Opinaban que bastaba con las reformas realizadas. Políticos importantes son
Argüelles y Martínez de la Rosa.
 Exaltados: Exigen más reformas, como Riego y Mendizábal.
3.2.2. Gobierno de los liberales exaltados (1822-1823)
Significó una reacción a la oposición absolutista cada vez más activa, con sucesos como:
 Sublevación de la guardia real frenada por la Milicia Nacional.
 Organización de partidas realistas (guerrillas absolutistas) en el campo de Cataluña, País Vasco y Castilla.
 Creación de la Regencia de Urgel (1822) que pretendía actuar como gobierno legítimo mientras durase la
cautividad de Fernando VII por los liberales. El ejército acabó disolviendo la Regencia de Urgel y sus
miembros huyeron a Francia.
3.2.3. El fin del trienio liberal
Fernando VII conspiró desde el principio contra este gobierno liberal. Pidió ayuda a la Santa Alianza, aprobada en el
congreso de Verona en diciembre de 1822 y que significó el envío a España de los Cien Mil Hijos de San Luis, un
ejército francés al mando del duque de Angulema (sobrino del rey Luis XVIII de Francia) que entró en España y,
apoyados por tropas realistas españolas, derrotaron al gobierno liberal, disolvieron las Cortes y restablecieron el
sistema absolutista.
Intervención francesa en España en 1823. 1828. Palacio de Versalles.
3.3. Década ominosa (1823-1833)
Fernando VII, por el Decreto del 1 de octubre de 1823, restablece el Antiguo Régimen y declara sin valor la
legislación liberal del trienio. Esta última etapa, denominada década ominosa por los liberales, restauró las
instituciones de la monarquía absoluta excepto la Inquisición y evolucionó hacia un reformismo moderado al final
del reinado.
Sus principales rasgos son:
 Una fuerte represión política contra los liberales, muchos de los cuales se exiliaron a Inglaterra y Francia, con
fusilamientos de Torrijos, Riego, la ejecución de Mariana Pineda…
 Problemas de gobierno que supusieron una gran inestabilidad (cinco gobiernos en diez años). El rey reinaba
con la ayuda de una camarilla, compuesta por personas de su confianza. En 1823 se creó por primera vez el
Consejo de Ministros para gobernar, que tuvo que hacer frente a las graves consecuencias económicas de la
independencia de las colonias americanas.
 Crisis de la Hacienda: La independencia de las colonias americanas aumentó los gastos y disminuyó los
ingresos. Además, el sistema fiscal del Antiguo Régimen no aportaba ingresos suficientes puesto que la
nobleza y el clero no pagaban impuestos. Algunos políticos moderados como Cea Bermúdez y Martín de
Garay inician diferentes proyectos de reformas de la Hacienda (en 1828 se hace por primera vez un
presupuesto anual), en 1829 se aprueba un código de comercio, la apertura de la Bolsa, el banco de San
Fernando, el libro de amortización de la deuda y se impulsaron obras de canalización y regadíos.
 Doble oposición política, por la izquierda política los liberales y por la derecha los realistas (absolutistas
puros). Fernando VII tuvo que hacer frente a la oposición de los liberales ya que seguían con su táctica de los
pronunciamientos. El más importante fue el del general Torrijos en Málaga. Los absolutistas puros o realistas
comenzaron una insurrección popular en Cataluña, los Malcontents, también llamada guerra de los
Agraviados, campesinos descontentos a los que se unen los partidarios del absolutismo más intransigente.
3.3.1. El problema sucesorio
Los años finales del reinado de Fernando VII se centraron en la cuestión sucesoria. El rey no tenía hijos. Su heredero
era su hermano, el infante don Carlos María Isidro de Borbón.
Desde 1713 (con Felipe V) en España estaba vigente la Ley Sálica que impedía reinar a las mujeres. El rey consiguió
tener descendencia con su cuarta esposa y sobrina, María Cristina de Borbón. Unos meses antes del nacimiento, en
previsión de que el recién nacido no fuese varón, Fernando VII aprobó la Pragmática Sanción en 1830 por la que se
anulaba la Ley Sálica. El 10 de octubre de ese mismo año nacía la infanta Isabel.
En la corte se formó entonces un grupo de realistas puros (los carlistas) que defendían la candidatura al trono del
hermano del rey, el infante don Carlos y negaban la legalidad la Pragmática Sanción, y los isabelinos, que hacían ver
los derechos de Isabel. A este grupo se unieron los liberales.
En 1832 tienen lugar los sucesos de La Granja. Las protestas de los realistas llevaron a que Fernando VII, enfermo y
presionado, firmara un decreto derogando la Pragmática. Pero la recuperación del monarca y nuevamente
presionado por su esposa, propició que en diciembre de ese mismo año Fernando VII declarase nula la derogación de
la Pragmática7.
Con la muerte del rey Fernando VII el 29 de septiembre de 1833, quedó como heredera su primogénita Isabel.
El infante don Carlos, hermano del monarca, consideró ilegal esta medida y no la aceptó, ya que le privaba del
derecho a heredar la corona. Es así como nació el carlismo para defender los derechos sucesorios de don Carlos y
que agrupaba a las fuerzas absolutistas.
La reina María Cristina, en vista de la minoría de edad de su hija, asumió la regencia y preparó con Cea Bermúdez en
el gobierno la transición hacia el liberalismo moderado 8, desmantelando paulatinamente el Antiguo Régimen. El
reinado de la infanta Isabel comenzó por resolver el conflicto que propició la primera guerra carlista (1833-1840).
Con la primera guerra carlista se inicia una larga guerra civil. Durante el siglo XIX hubo tres guerras carlistas que
surgieron en los momentos de cambio de los reinados y significaron el enfrentamiento de dos formas diferentes de
concebir la organización del Estado: el absolutismo defendido por los seguidores de don Carlos se opuso al
liberalismo que se convirtió en el apoyo principal de Isabel II.

7
Fernando VII entonces se deshizo de sus ministros más absolutistas (partidarios del infante don Carlos) y recurrió a un gobierno
de liberales moderados en un apuro para obtener su apoyo después de la concesión de una amplia amnistía a los liberales en el
exilio. Así, también quería asegurarse de que su hija Isabel le sucediera en el trono y se iniciase la monarquía constitucional.
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La insuficiencia e intransigencia de reformas de Cea Bermúdez llevó a que María Cristina nombrase a un liberal moderado,
Francisco Martínez de la Rosa, a formar un gobierno que hiciese frente a la insurrección carlista que surgirá dos días después de
la muerte de Fernando VII, el 1 de octubre de 1833.
4. LA INDEPENDENCIA DE LAS COLONIAS AMERICANAS
Con la independencia de los territorios americanos durante el reinado de Fernando VII, España deja de ser un
imperio mundial y reduce su papel internacionalmente al de pequeña potencia.
La guerra de la Independencia española fue la circunstancia que permitió el inicio de la emancipación. También tuvo
importancia el alejamiento, las difíciles comunicaciones y el apoyo de Inglaterra y Estados Unidos a las colonias.
4.1. Causas del proceso
La emancipación no fue un proceso unitario:
 Tiene como antecedentes la independencia de Estados Unidos (las Trece Colonias) y las ideas propias de la
Revolución francesa.
 Fue protagonizada por las minorías blancas criollas, que poseían el poder económico, pero detuvieron el
proceso cuando hubo amenaza de revolución social de indígenas, mestizos o esclavos negros. Esta población
quedó marginada.
 Las aspiraciones de los criollos (descendientes de españoles nacidos en América), que fueron desplazados de
los cargos públicos siguiendo la política de los Borbones en el siglo XVIII, a pesar de que apenas superaban el
10% de la población, rechazaban el trato discriminatorio, la fuerte presión fiscal y la pérdida del control
sobre el gobierno.
 La oportunidad surge con la guerra de la Independencia y el vacío de poder que se establece en la península.
Al principio, virreyes y capitanes generales acatan el gobierno de la Junta Suprema Central.
 Durante la guerra de la Independencia, en América también se formaron Juntas declaradas autónomas.
 El término correcto es independencia, ya que en cada región estallaron revoluciones sin conexión, aunque
con una cierta coordinación al final.
 Nueva España y Perú, los virreinatos más antiguos, eran los más conservadores, los más fieles a España.
 Los virreinatos de Nueva Granada y Río de la Plata, menos vinculados a la metrópoli, fueron los motores de
la independencia. De allí surgen respectivamente los principales dirigentes del proceso: Simón Bolívar y José
de San Martín.
 El proceso fue largo y complejo, de 1808 a 1825, con tres fases. En él hubo rebeliones contra los
peninsulares y guerras civiles. Los indígenas y masas populares combatieron en ambos bandos.
4.2. Desarrollo del proceso
El proceso emancipador estuvo vinculado a las etapas históricas de España.
4.2.1. Primera fase: coincide con la guerra de la Independencia (1808-1814)

En América se había creado un vacío legal similar al de España y del mismo modo se
organizan Juntas en ciudades importantes. Al principio se mostraron leales a Fernando VII,
pero pronto presentaron una división entre los líderes centralistas y federalistas.
El proceso fue muy similar en todas las regiones. Las Juntas establecieron relaciones con
Inglaterra y Estados Unidos, para obtener su apoyo y organizan un ejército. Se convocan
congresos según el modelo francés o estadounidense que proclaman la independencia y se
marcan como objetivo elaborar una constitución.

Simón Bolívar (1783-1830)


En esta fase se pueden distinguir tres focos revolucionarios:
 En Caracas destaca la figura de Bolívar.
 En Buenos Aires el general San Martín.
 Uno tercero en México, donde se produce un levantamiento popular liderado por el cura Hidalgo y Morelos,
secundado por indígenas y mestizos. Los propios criollos fueron los que hicieron fracasar esta sublevación
por temor a su contenido y radicalismo social.
En esta primera fase, Paraguay será el único país que conseguirá la independencia en 1811.
El militar español Morillo junto al virrey de Chile consiguen acabar con el resto de las insurrecciones iniciadas.
4.2.2. Segunda fase: coincide con el sexenio absolutista (1814-1820)
El regreso de Fernando VII al trono con una postura de total intransigencia frente a las aspiraciones de autonomía,
así como el envío a América de un ejército, reavivó las ansias de independencia. El año más importante fue 1816.
 San Martín, en el congreso de Tucumán, declara la independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica.
En este congreso se inicia el enfrentamiento entre federalistas y centralistas. El resultado final fue la
separación de esta zona en varios estados: Argentina, Paraguay y Uruguay. Con un ejército argentino,
atraviesa los Andes para ayudar a los chilenos. Tras la batalla de Chacabuco, en 1818 se declara la
independencia de Chile.
 Simón Bolívar se subleva en Venezuela. Vence a los españoles en Boyacá y en 1819, en el congreso de
Angostura, se realiza la declaración de independencia y la creación de la República de la Gran Colombia.
4.2.3. Tercera fase: coincide con el trienio liberal y el comienzo de la década ominosa (1820-1824)

Las tensiones en el bando peninsular entre liberales y absolutistas dificultan el envío de tropas
y aceleran el proceso independentista. Los años decisivos fueron 1821 y 1822. San Martín y
Bolívar deciden en la reunión de Guayaquil en 1822 una actuación conjunta.

San Martín (1778-1850)


 Ecuador se independiza gracias a las victorias de Carabobo y Pichincha. En 1822, Bolívar entra en Quito y lo
anexiona a la República de la Gran Colombia (de la que se separaría más tarde).
 Perú, último reducto de la presencia española y defendido por el virrey José de la Serna, fue resultado del
éxito militar conjunto de San Martín y Bolívar.
El final definitivo tiene lugar en 1824, cuando Sucre vence definitivamente a los españoles en la batalla de Ayacucho.
Un año más tarde, Sucre libera la zona de Charcas (Bolivia).
 México es un caso diferente. Aunque había iniciado su lucha en 1813, conseguirá definitivamente su
independencia en esta fase con Iturbide en el plan de Iguala (1821) que no solo declara la independencia
sino que también se proclama emperador de México. En 1824 es derrocado para dar paso a la república
federal.
 En este proceso, las actuales Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica se separaron de México y
formaron en 1823 la Confederación de las Provincias Unidas de América Central.
España solo conservó en América las islas antillanas de Cuba y Puerto Rico.
4.3. Consecuencias del proceso
4.3.1. Para España
Para España este proceso significó la pérdida de su mercado exterior más importante y la fuente principal de sus
ingresos, pasando a ser una potencia de segundo orden. La monarquía de Fernando VII no pudo frenar un proceso
que parecía inevitable y los recursos financieros, humanos y militares dejaron exhausta la Hacienda real y agravaron
la crisis económica.
4.3.2. Para América
 Fragmentación tras la independencia en 15 repúblicas, a veces enfrentadas entre sí, ya que fracasaron los
proyectos unitarios.
 Predominio político y económico de los criollos con la marginación de la mayoría de la población, compuesta
por indios, negros y mestizos. Esto provocó importantes conflictos sociales.
 A nivel internacional, pronto fueron reconocidas por los países anglosajones. Estados Unidos reconoce a los
países que se independizan a partir de 1823 por aplicación de la doctrina Monroe: América para los
americanos. Los nuevos países entran en la órbita comercial de Inglaterra y Estados Unidos, países que
apoyaron diplomáticamente y con armas a los independentistas.

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