La justicia (del latín iustitĭa, que, a su vez; viene de ius —derecho— y
significa en su acepción propia «lo justo») tiene varias acepciones en
el Diccionario de la lengua española.[1] Nació de la necesidad de
mantener la armonía y resolver los conflictos entre los integrantes de
una sociedad. Es el conjunto de pautas y criterios que establecen un
marco para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando,
prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de
estos.
Etimología
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Aparte de la que se ha dado en la entrada del artículo, al no estar de acuerdo ciertos autores
con esta raíz etimológica se ponen de manifiesto las diferentes opiniones al respecto: Por un
lado, la raíz se vincula con otros nombres de significado como son: iurare, o iuramentum.
Sin embargo, los romanos distinguían perfectamente entre el ámbito jurídico —ius— y el
religioso o moral —fas—. La primera de estas formas, ius, derivaría del proto-
indoeuropeo *h₂yew- y estaría emparentada con la raíz sánscrita yoh, como procedente de
una deidad o de algo sagrado; otros estiman que deriva también de la raíz sáncrita yu, que
se relaciona con un «vínculo obligatorio».[2]
Este conjunto de criterios o reglas tienen un fundamento cultural y, en la mayoría de las
sociedades modernas, un fundamento formal, que intervienen dentro del mismo concepto y
que se explican de la siguiente manera:[3]
El fundamento cultural se basa en un consenso amplio en los
individuos de una sociedad sobre lo bueno y lo malo y otros
aspectos prácticos de cómo deben organizarse las relaciones entre
personas. Se supone que en toda sociedad humana, la mayoría de
sus miembros tienen una concepción de lo justo y se considera
una virtud social el actuar de acuerdo con esa concepción.
El fundamento formal es el codificado en varias disposiciones
escritas, aplicadas por jueces y personas especialmente
designadas, que tratan de ser imparciales con respecto a los
miembros e instituciones de la sociedad y los conflictos que
aparezcan en sus relaciones
Concepto
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El concepto de justicia puede explicitarse desde diversos puntos de vista: el ético, moral,
como virtud, filosófico, religioso, del derecho y varios más. Algunos de ellos se exponen a
continuación.
Desde el punto de vista filosófico
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Corresponde a la filosofía moral y a la ética el estudio de la justicia desde el punto de vista
filosófico. En ellas se define como justicia la virtud cardinal que reside en la voluntad
mediante la cual, la persona está inclinada a dar a cada uno lo suyo, ya sea de manera
individual, como sociedad o como grupos de personas, miembros de la sociedad.[4] Para
comprender mejor esta definición es necesario hacer algunas aclaraciones:
La justicia es una virtud y «lo propio de toda virtud y hábito es ser
una disposición que inclina de un modo firme y permanente a sus
actos».[5]
La justicia, como se indicó, es una virtud cardinal, una virtud
principal, ya que sobre ella gira la vida moral de la persona. [4]
Es una virtud que reside en la voluntad, es decir, en el «apetito
racional» como indica Santo Tomás de Aquino; no es justo quien
«conoce» lo que es recto sino quien obra rectamente.[6] Por tal
razón, la justicia está en una facultad apetitiva y al no poder
radicar en el apetito sensible, reside en el apetito racional, es
decir, en la voluntad.[5]
Es una virtud en la que, al inclinar a dar a cada uno lo suyo,
predomina la objetividad.[2]
Sentido propio y metafórico de la justicia
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El sentido propio de la justicia exige que haya un débito exigible, que existan personas
distintas ya que se puede ser justo o injusto respecto a otro, que debe ser una persona
distinta e independiente al que practica la justicia, o la injusticia y, finalmente, que haya
igualdad entre ambas personas. Por lo tanto, las relaciones de justicia entre unos y otros son
siempre bilaterales.[7]
Concepto de justicia en el derecho romano
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El término justicia viene de iustitia. El jurista Domicio Ulpiano la definió así:
10. Ulpianus libro I. Regularum.- Iustitia est constans et perpetua voluntas ius
suum cuique tribuendi.
§ 1.- Iuris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere, suum
cuique tribuere.
10. Ulpiano; Reglas, libro I.- Justicia es la constante y perpetua voluntad de
dar a cada uno su derecho.
§ 1.- Los principios del derecho son estos: vivir honestamente, no hacer daño a
otro, dar a cada uno lo suyo.
García del Corral, Ildefonso L.; Cuerpo del Derecho Civil Romano, Tomo 1,
(1889), p. 199.
La palabra justicia designó, originalmente, la conformidad de un acto con el derecho
positivo, no con un ideal supremo y abstracto de lo justo. A dicho concepto objetivo
corresponde, en los individuos, una especial actividad inspirada en el deseo de obrar
siempre conforme a derecho; desde este punto de vista, Ulpiano definió la justicia, según el
texto transcrito. Se cree que el jurista se inspiró en la filosofía griega de pitagóricos y
estoicos. Resulta, así que la iustitia es una voluntad que implica el reconocimiento de lo
que se estima justo y bueno (aequum et bonum).
Al observar el adecuarse a la ley en las acciones humanas, los principios jurídicos se
concentran de manera constante y perpetua. De tal modo, la justicia pierde su contenido
abstracto, de valor ideal y estático, transformándose en una práctica concreta, dinámica y
firme que permanentemente ha de dirigir las conductas.[8]
Concepto en la versión griega de los Setenta
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El término «justicia» en la versión de los Setenta tiene la misma significación primaria que
en el texto hebreo si bien está influida por la mentalidad griega ya que los términos
helénicos que se usan: dikē y dikaiosýnē, se refieren a la virtud de la justicia puramente
humana ya que ordena la convivencia en los ámbitos jurídicos y morales entre las personas.
[9]
Sin embargo se ha producido el efecto inverso: existen voces griegas —
dikē, dikaiosýnē, krísis, kríma y varios más— para representar en ellos unos conceptos
religiosos del Antiguo Testamento que, en principio venían expresados en hebreo
como sedek, mišpāt, sedāqāh, etc. El motivo de este cambio de acepciones es, simplemente,
el que el parecido entre los términos sea mayor o menor. Para la mejor comprensión de los
vocablos griegos que expresan conceptos religiosos, se deben interpretar según sus
significados hebreos.[10]
Concepto desde el punto de vista cristiano
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La palabra «justicia» aparece más de doscientas veces en cualquier traducción de la Biblia.
Sin embargo, la palabra justicia tiene unos significados y una gama de matices de lo que
pueda tener en español u otras lenguas modernas. En ella supera el ámbito moral o del
derecho ya que profundiza el ámbito más profundo de lo religioso: la relación entre Dios y
el hombre y entre los hombres entre sí precisamente por su dimensión religiosa. El
concepto de justicia tiene cada vez mayor amplitud y trascendencia. Este es el valor
profundo de la justicia en el momento de la Alianza de Dios con los hombres. Este primer
significado de «la justicia» está en el entorno de la fidelidad, de la sinceridad, de
la conformidad del cumplimiento de la Alianza de Dios con los hombres.[11]
Etimología bíblica
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En las lenguas semíticas, la raíz trilítera ( ص د قṢ-D-Q) se usa para expresar la palabra
justicia si bien los estudiosos tienen diversas opiniones del significado de esta raíz. El
primero es «fiel, justo»; según la segunda opinión puede significar «dureza, solidez,
conformidad con la norma»; según la tercera es «vencer». En lo que sí están de acuerdo
los etimologistas es que ninguna de ellas puede considerarse más o menos válida que las
otras dos.[12]
La justicia en el Antiguo Testamento
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En todo el Antiguo testamento, sobre todo en el texto hebreo original, hay unas referencias
constantes a este término que es «la acción de Dios que quiere salvar al hombre» al que se
le revelará poco a poco los designios salvíficos de que Dios había establecido con el pueblo
elegido, con el pueblo de Israel, especialmente ratificados en el momento de la Alianza en
el Monte Sinaí donde quedaron concretados los lazos vinculantes: las promesas de Dios y
los compromisos del pueblo.[12] Dios ofrece el compromiso de la salvación al pueblo y este
asume la fidelidad al pacto. La justicia de Dios es salvación y benevolencia y en el hombre,
su fidelidad personal. La justicia veterotestamentaria conlleva unas exigencias , muy
conocidas, entre los hombres y en la sociedad que están recogidas y especificadas en
los Diez Mandamientos. La justicia que conlleva la Alianza no es una mera relación
jurídica sino la que emana de la relación del don gratuito de Dios para con los hombres que
es el don de la salvación.[13]
La justicia en el Nuevo Testamento
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El concepto fundamental de la justicia en el Antiguo Testamento, después trasmitida
al Nuevo Testamento, no sufrió modificación alguna ni por los escritos extracanónicos
del judaísmo ni por la influencia helenística. A partir de la revelación en toda su plenitud
hecha por Jesucristo, también adquiere el concepto religioso de la justicia una dimensión
mucho más profunda que en el Antiguo Testamento.
Conceptos posteriores de la justicia
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El Palacio de Justicia de Paraguay, en Asunción.
La justicia se ocupa en sí del apropiado ordenamiento de las cosas y personas dentro de una
sociedad. Como concepto ha sido objeto de reflexión filosófica, legal y teológica y de
debate a través de la historia. Un número de cuestiones importantes acerca de la justicia han
sido ferozmente debatidas a través de la historia occidental: ¿Qué es justicia? ¿Qué
demanda de los individuos y sociedades? ¿Cuál es la distribución apropiada de riqueza y
recursos en la sociedad?: ¿igualdad, meritocracia, de acuerdo al estatus, o alguna otra
posibilidad? Hay muchas respuestas posibles a estas preguntas de diversas perspectivas en
el espectro político y filosófico.
De acuerdo a muchas teorías de justicia, es de suma importancia: John Rawls, en particular,
clama que «La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, así como la verdad
es a los sistemas del pensamiento».[14] La justicia puede ser pensada como distinta y más
fundamental que la benevolencia, la caridad, misericordia, generosidad o la compasión. La
justicia ha sido tradicionalmente asociada con conceptos de fe, reencarnación o divina
providencia, es decir, con una vida de acuerdo al plan cósmico. La asociación de justicia
con la equidad ha sido histórica y culturalmente rara y tal vez es una innovación moderna. [15]
Un estudio en la UCLA en el 2008 ha indicado que las reacciones a la igualdad están
«cableadas» en el cerebro y que, «la igualdad está activando la misma parte del cerebro que
responde a la comida en las ratas... Esto es congruente con la noción de que el ser tratados
de manera igualitaria satisface una necesidad básica».[16] Una investigación conducida
durante el 2003 en Emory University, Georgia, que involucra a monos capuchinos
demostró que otros animales cooperativos también poseen tal sentido y que «la aversión a
la inequidad tal vez no sea únicamente humana».[17] indicando que las ideas sobre igualdad y
justicia puedan ser instintivas en naturaleza y en la sociedad.
En el lenguaje común, el término justicia arrastra consigo la intuición de que «las personas
deben recibir el trato que se merecen» y, en este sentido, conserva aún todo su vigor la
definición de Ulpiano: «Dar a cada uno lo suyo». Desde el punto de vista individual, según
Aranguren, la virtud de la justicia es el hábito consistente en la voluntad de dar a cada uno
lo suyo.
La justicia puede ser la base para restablecer la convivencia. Esta, se rige por el principio de
la compensación y la reparación a los ojos de la comunidad. De igual manera, se plantea
que la denuncia de las violaciones y la búsqueda de justicia han contribuido a ampliar el
espacio de dichos grupos. Restablecer los mecanismos de justicia no solo resulta
fundamental para dar cara a las violaciones de los derechos humanos, sino que también
funge como una forma de prevención y de ayudar a enfrentar los conflictos del presente,
que la estela de la guerra deja como herencia.[18]
Justicia como virtud
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Igualmente la justicia ha sido entendida como virtud humana, puede ser definida como el
arte de hacer lo justo y de «dar a cada uno lo suyo» (en latín: suum quique
tribuere contenido en el Ars Iuris), básicamente esto nos dice que la justicia es la virtud de
cumplir y respetar el derecho, es el exigir sus derechos, es otorgar los derechos a un
individuo. Para diversos autores la justicia no consiste en dar o repartir cosas a la
humanidad,[cita requerida] sino el saber decidir a quien le pertenece esa cosa por derecho. La
justicia es ética, equidad y honradez.[cita requerida] Es la voluntad constante de dar a cada uno lo
que le corresponde. Es aquel sentimiento de rectitud que gobierna la conducta y hace acatar
debidamente todos los derechos de los demás.
Todas las virtudes están comprendidas en la justicia. En definitiva, la verdadera justicia es
el arte de dar lo justo o hacer dar lo justo a un individuo, basándose en los principios del
arte del derecho, sin tener ningún tipo de discriminación o preferencia hacia ninguna
persona; de lo contrario se estaría dando una justicia falsa y ello no sería «dar a cada uno lo
suyo», sino «dar a él lo que le toque», dependiendo de su clase social o raza, etc.[cita requerida]
Teorización sobre la justicia
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La justicia no es el dar o repartir cosas a la humanidad, sino el saber decidir a quien le
pertenece esa cosa por derecho. La justicia es ética, equidad y honestidad. Es la voluntad
constante de dar a cada uno lo que le corresponde. Es aquel referente de rectitud que
gobierna la conducta y nos constriñe a respetar los derechos de los demás.
La justicia es para mí aquello cuya protección puede florecer la ciencia y junto
con la ciencia, la verdad y la sinceridad. Es la justicia de la libertad, la justicia
de la paz, la justicia de la democracia, la justicia de la tolerancia.
Hans Kelsen
Otro nivel de análisis lo constituye el hecho de entender la justicia como valor y fin del
derecho (más que como virtud subjetiva) al que podemos conceptuar juntamente
con Norberto Bobbio como «aquel conjunto de valores, bienes o intereses para cuya
protección o incremento los hombres recurren a esa técnica de convivencia a la que
llamamos derecho». Ahora bien en cuanto al bien jurídico tutelado por el derecho, o sea, el
conjunto de condiciones protegidas por las normas jurídicas, se puede considerar desde una
perspectiva absoluta iusnaturalista dentro de la cual todo derecho es justo y si no es justo no
es derecho. Pero desde una óptica iuspositivista el derecho es condición (sine qua non) de
la justicia y a la vez, esta es una medida de valoración del derecho, por lo que podemos
decir que un derecho positivo determinado puede ser «justo o injusto» de acuerdo con un
ideal subjetivo de justicia.
Todas las virtudes están comprendidas en la justicia. En definitiva, la verdadera justicia es
el arte de dar a cada uno lo suyo, o bien, hacer a un individuo dar lo suyo a otro, ello con
base en los principios de la ciencia del derecho, lo cual debe hacerse sin discriminar ni
mostrar preferencia alguna por nadie, ya que todas las personas deben ser tratadas por igual
para, poder estar en condiciones de aplicar la justicia a plenitud.
John Rawls
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Al referirse a Kant, Rawls afirma que este ha sostenido que una persona actúa
autónomamente cuando los principios de su acción son elegidos por ella como la expresión
más adecuada posible de su naturaleza de ser racional libre e igual. Los principios básicos
con los cuales actúa no son adoptados a causa de su posición social o de sus dotes naturales,
o en función del particular tipo de sociedad en la cual vive, o de aquello que él quiere tener.
Actuar sobre la base de estos principios significaría actuar de manera heterónoma. El velo
de ignorancia priva a la persona, en la posición originaria, de los conocimientos que la
pondrían en condiciones de elegir principios heterónomos. Las partes llegan juntas a su
elección, en cuanto personas racionales libres e iguales, conociendo solamente aquellas
circunstancias que hacen surgir la necesidad de principios de justicia.
Teorías y definiciones acerca de la justicia
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Entre otras muchas teorías sobre la justicia, destacamos la de los filósofos:
Platón: la justicia como armonía social. En su libro República,
Platón propone para la organización de su ciudad ideal, a través
del diálogo de Sócrates, que los gobernantes de esta ciudad se
transformen en los individuos más justos y sabios, o sea en
filósofos, o bien, que los individuos más justos y sabios de la
comunidad, es decir, los filósofos, se transformen en sus
gobernantes.
Aristóteles: la justicia como igualdad proporcional: Dar a cada uno
lo que es suyo, o lo que le corresponde. Dice que lo que le
corresponde a cada ciudadano tiene que estar en proporción con
su contribución a la sociedad, sus necesidades y sus méritos
personales.
Tomás de Aquino: la ley natural. Dice que los ciudadanos han de
tener los derechos naturales, que son los que Dios les da. Estos
derechos fueron llamados posteriormente derechos humanos.
Para los utilitaristas las instituciones públicas se componen de una
forma justa cuando consiguen maximizar la utilidad agregada (en
el sentido de felicidad). Según esta teoría, lo justo es lo que
beneficia al mayor número de personas a la vez.
Ulpiano: justicia es la constante y perpetua voluntad de darle a
cada quien lo que le corresponde.
John Rawls: define la justicia como equidad, que consiste
básicamente en el principio de igual libertad, el principio de justa
igualdad de oportunidades y el principio de diferencia.
Cicerón: «La justicia es un hábito del alma, que observado en el
interés común otorga a cada cual su dignidad».
Contemporáneamente han surgido teorías de la justicia de nivel meta, en el sentido de que
intentan la armonización o convivencia de diferentes teorías de la justicia. Ejemplo de este
tipo de enfoques es el de Gabriel Stilman en «Justicia de justicias», donde se sostiene que
«un sistema justo será el que realice y sintetice democráticamente las concepciones
particulares de la justicia de aquellos a quienes afecta».
Convivir en paz: un proceso necesario para el desarrollo
sostenible
La paz no sólo es la ausencia de conflictos. Convivir en paz consiste en
aceptar las diferencias y tener la capacidad de escuchar, reconocer,
respetar y apreciar a los demás, así como vivir de forma pacífica y unida. Es
un proceso positivo, dinámico y participativo en que se debe promover el
diálogo y solucionar los conflictos con un espíritu de entendimiento y
cooperación mutuos.
La Asamblea General, reconociendo la necesidad de eliminar todas las
formas de discriminación e intolerancia, en su resolución 72/130, declaró el
16 de mayo como el Día Internacional de la Convivencia en Paz,
enfatizando la importante función de la sociedad civil, incluidos el mundo
académico y los grupos de voluntarios, en el fomento del diálogo entre
religiones y culturas, y alentando a que se apoyen medidas prácticas que
movilicen a la sociedad civil, como la creación de capacidad, oportunidades
y marcos de cooperación.
La Declaración del Milenio y su resolución resolución 70/1, de 25 de
septiembre de 2015, titulada "Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030
para el Desarrollo Sostenible", establece la importancia de propiciar
sociedades pacíficas, justas e inclusivas que estén libres del temor y la
violencia. No puede haber desarrollo sostenible sin paz, ni paz sin desarrollo
sostenible.
Teniendo presente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones
Unidas y especialmente el empeño en preservar a las generaciones
venideras del flagelo de la guerra, la Asamblea General invita a todos los
Estados Miembros a que sigan promoviendo la reconciliación, para
contribuir a hacer realidad la paz duradera y el desarrollo sostenible
trabajando con las comunidades, los dirigentes religiosos y otros agentes
competentes, a través de medidas conciliadoras y servicios altruistas, entre
otros medios, y alentando el perdón y la compasión entre las personas.
Antecedentes
Tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, la Organización de las
Naciones Unidas se creó con fines y principios que buscaban especialmente
librar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra. Uno de esos
fines es conseguir la cooperación internacional para resolver problemas
internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario y
promover e incentivar el respeto por los derechos humanos y las libertades
fundamentales sin distinción de raza, sexo, idioma o religión.
El 20 de noviembre de 1997, la Asamblea General proclamó, en
su resolución 52/15, el año 2000 como el "Año Internacional de la Cultura
de la Paz". El 10 de noviembre de 1998, proclamó el período comprendido
entre los años 2001 y 2010 como el "Decenio Internacional de una Cultura
de Paz y No Violencia para los Niños del Mundo".
El 6 de octubre de 1999, la Asamblea General adaptó, mediante
la resolución 53/243, la Declaración y Programa de Acción sobre una
Cultura de Paz, que constituye un mandato universal para la comunidad
internacional, en particular para el sistema de las Naciones Unidas, en lo
que se refiere a la promoción de una cultura de paz y no violencia que
beneficie a la humanidad, sobre todo a las generaciones futuras.
Tal declaración se produjo como resultado del preciado concepto,
establecido dese hace mucho, —contenido dentro de la Constitución de la
UNESCO— de que "puesto que las guerras nacen en la mente de los
hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes
de la paz". La Asamblea General sigue dando a entender que la paz no solo
es la ausencia de conflictos, sino también un proceso participativo, positivo
y dinámico donde se fomenta el diálogo y los conflictos se resuelven en una
atmósfera de mutuo entendimiento y cooperación.
Queda claro que para cumplir tal aspiración es necesario eliminar la
discriminación e intolerancia en todas sus formas, incluyendo las basadas
en la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de
otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los
impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición.
Cada individuo tiene un papel que desempeñar en la construcción
de un mundo más armonioso, y es nuestra responsabilidad trabajar
juntos para lograrlo
La paz es un estado deseado por todas
las culturas y sociedades; sin embargo, es complejo definirla,
pues su significado va más allá de la simple ausencia de conflictos
armados.
¿Qué es la paz?
De manera general, la paz es un estado de armonía en el que
prevalecen la justicia, la igualdad, el respeto mutuo y
la cooperación.
Es el equilibrio tanto a nivel individual, como colectivo, en el que los
derechos y las necesidades de todos son reconocidos y protegidos.
Para el filósofo Immanuel Kant, la paz es un ideal que surge
cuando las naciones se organizan de manera democrática y
cooperativa, evitando la guerra como medio de resolución de
conflictos.
Desde ese punto de vista, la paz se asocia con la idea de un orden
mundial basado en el derecho internacional y la diplomacia.
Origen del Día Internacional de la Paz
En el año de1981, la Asamblea General de las Naciones
Unidas declaró oficialmente el 21 de septiembre como un día
dedicado a la promoción de la paz y la no violencia en todo el
mundo. La fecha coincide con el inicio del periodo de sesiones de
dicha Asamblea.
La idea detrás de esta celebración es concienciar a la sociedad
sobre la importancia de la paz y fomentar acciones concretas para
su promoción.
La resolución que estableció el Día Internacional de la Paz destaca
que su objetivo es «fortalecer los ideales de paz en todas las
naciones y pueblos, tanto entre ellos como dentro de cada uno de
ellos». Asimismo, se utiliza para hacer un llamado a un alto al fuego
global y a la no violencia.
Cuál es la importancia de la paz
La importancia de la paz en el mundo contemporáneo no puede
subestimarse. A medida que el mundo está cada vez más
interconectado debido a la globalización, los desafíos que
enfrentamos son compartidos por todas las naciones y afectan a
cada ser humano.
El conflicto y la violencia no sólo causan sufrimiento humano, sino
que también obstaculizan el desarrollo sostenible, la prosperidad
económica y la cooperación internacional.
La paz es esencial para garantizar la estabilidad política y social,
así como para promover el respeto de los derechos humanos y
la justicia.
Además, un entorno de paz fomenta
la innovación, la creatividad y la colaboración, lo que conduce a
avances significativos en áreas como la ciencia, la tecnología y la
cultura.
Sin paz, el progreso se ve obstaculizado y la calidad de vida de las
personas se ve amenazada.
Un mundo pacífico
Mantener la paz en el mundo y con nuestros semejantes es
una responsabilidad compartida, que requiere de esfuerzo
individual y colectivo.
Las siguientes son acciones que puedes poner en práctica para
promoverla:
Educación y conciencia. La educación es fundamental para promover
la comprensión mutua, la empatía y el respeto por la diversidad.
A través de la educación podemos superar estereotipos y prejuicios, lo
que contribuye a la construcción de sociedades más tolerantes y pacíficas.
Diálogo y resolución pacífica de conflictos. Fomentar el diálogo abierto y
la comunicación efectiva es esencial para prevenir y resolver conflictos
con tranquilidad.
Es decir, se trata de escuchar a los demás, buscar soluciones que beneficien
a todas las partes y evitar la violencia para resolver conflictos.
Promoción de los derechos humanos. El respeto y la promoción de los
derechos humanos son fundamentales para la paz.
Esto incluye luchar contra la discriminación, la injusticia y la opresión, así
como abogar por la igualdad y la justicia para todos.
Cooperación internacional. La cooperación entre naciones es esencial para
abordar desafíos globales, como el cambio climático, la pobreza y
la seguridad internacional.
Las alianzas internacionales promueven la paz al facilitar la resolución de
conflictos y la colaboración en áreas de interés común.
Activismo pacífico. El activismo pacífico, como las protestas no
violentas y las campañas de concienciación, puede generar cambios
positivos en la sociedad y presionar a los líderes y gobiernos para que
tomen medidas en favor de la paz.
Comprometidos con la armonía
El Día Internacional de la Paz es un recordatorio de la importancia
de trabajar juntos para promover un mundo más pacífico y justo.
La paz no sólo implica la ausencia de conflictos armados, sino
también la preservación de la justicia, la igualdad y la cooperación
en todos los niveles de la sociedad.
Para mantener la paz con nuestros semejantes debemos esforzarnos
y comprometernos con las acciones ya mencionadas.
education, friendship, gesture, victory and people concept – group of happy
international students or friends standing in circle and showing peace or v sign
Cada individuo tiene un papel que desempeñar en la construcción
de un mundo más armonioso, y es nuestra responsabilidad trabajar
juntos para lograrlo.
La UIC participa en Diálogos por la paz, a fin de contribuir a su
construcción por medio de la integración social.
Para saber más
Angélica Monroy, UIC fue sede de Diálogos por la paz. Taller de
preparación. Recuperado de https://www.uic.mx/noticias/uic-fue-
sede-de-dialogos-por-la-paz-taller-de-preparacion/
Angélica Monroy, Construyendo la inclusión. Mesa de
diálogo. Recuperado de https://www.uic.mx/noticias/construyendo-
la-inclusion-mesa-de-dialogo/
Gobierno de México, 21 de septiembre, Día Internacional de la
Paz. Recuperado de https://www.gob.mx/inafed/articulos/21-de-
septiembre-dia-internacional-de-la-paz-218232
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