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Agua

El cuento 'Agua' de José María Arguedas denuncia la injusticia social y reivindica la identidad de los pueblos indígenas a través de la historia de un niño llamado Ernesto en un pueblo andino. A medida que los comuneros enfrentan al poderoso don Braulio por el control del agua, se despierta una conciencia colectiva que simboliza la lucha por la dignidad y los derechos de los pueblos originarios. La obra resalta la importancia de la literatura como herramienta de denuncia y refleja problemas actuales de discriminación y abuso de poder en las comunidades.

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El cuento 'Agua' de José María Arguedas denuncia la injusticia social y reivindica la identidad de los pueblos indígenas a través de la historia de un niño llamado Ernesto en un pueblo andino. A medida que los comuneros enfrentan al poderoso don Braulio por el control del agua, se despierta una conciencia colectiva que simboliza la lucha por la dignidad y los derechos de los pueblos originarios. La obra resalta la importancia de la literatura como herramienta de denuncia y refleja problemas actuales de discriminación y abuso de poder en las comunidades.

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“AGUA”: Sed de justicia

Introducción

El cuento Agua (1933), del escritor peruano José María Arguedas, representa
uno de los pilares de la literatura indigenista andina. Desde la voz de un
narrador niño, Arguedas denuncia la injusticia social y reivindica la identidad de
los pueblos originarios.

Arguedas nació en Andahuaylas, Apurímac, en 1911. Desde muy joven vivió


de cerca la realidad del mundo indígena, ya que pasó su infancia entre
comunidades quechuas, lo cual marcó profundamente su visión del Perú. Fue
escritor, antropólogo, maestro y defensor de las culturas andinas. Sus obras
combinan lo literario con lo etnográfico, destacando la riqueza del mundo
indígena y denunciando las injusticias sociales. Entre sus obras más
importantes están Yawar Fiesta, Los ríos profundos, Todas las sangres y El
zorro de arriba y el zorro de abajo. Murió en 1969, dejando un legado
fundamental en la literatura y la cultura peruana.

Desarrollo
Una mañana en el pueblo andino de San Juan, un lugar olvidado y triste, donde
los comuneros viven rodeados de cerros y pobreza. El narrador, un niño
llamado Ernesto, llega a la plaza junto a su amigo Pantaleón, también conocido
como Pantacha. Al principio, la plaza está vacía, silenciosa, sin vida, lo que
refleja el abandono en que vive el pueblo. Sin embargo, al sonar la corneta de
Pantaleón, poco a poco la gente comienza a llegar, sobre todo los niños, que
llenan el lugar con alegría y bailes. A pesar del entusiasmo momentáneo, en el
fondo todos saben que el pueblo sufre por la falta de agua, que está siendo
controlada injustamente por el poderoso don Braulio, quien reparte el recurso a
su conveniencia
De pronto el conflicto se hace más fuerte con la llegada de los comuneros de
Tinki, quienes son distintos a los sanjuanes. Ellos están organizados, son
valientes y no tienen miedo de enfrentar a los poderosos. Pantaleón se siente
identificado con ellos y empieza a hablar con rabia sobre la injusticia. Denuncia
en voz alta cómo los principales abusan del pueblo, se roban el agua, explotan
a los comuneros en las haciendas de la costa y los hacen trabajar sin pagarles.
Su voz es firme, valiente, y por primera vez, alguien se atreve a hablar tan claro
en la plaza de San Juan. Los tinkis lo apoyan, pero los sanjuanes dudan, tienen
miedo de lo que pueda pasar si se enfrentan a don Braulio. Aun así, algunos
empiezan a despertar, a mirar con más decisión, a darse cuenta de que son
muchos y que los principales son pocos. En medio de todo esto, también hay
enfrentamientos verbales entre don Vilkas, un viejo respetado pero aliado de
los mistis, y los comuneros que se van animando a reclamar justicia.

Finalmente, el conflicto se hace más fuerte con la llegada de los comuneros de


Tinki, quienes son distintos a los sanjuanes. Ellos están organizados, son
valientes y no tienen miedo de enfrentar a los poderosos. Pantaleón se siente
identificado con ellos y empieza a hablar con rabia sobre la injusticia. Denuncia
en voz alta cómo los principales abusan del pueblo, se roban el agua, explotan
a los comuneros en las haciendas de la costa y los hacen trabajar sin pagarles.
Su voz es firme, valiente, y por primera vez, alguien se atreve a hablar tan claro
en la plaza de San Juan. Los tinkis lo apoyan, pero los sanjuanes dudan, tienen
miedo de lo que pueda pasar si se enfrentan a don Braulio. Aun así, algunos
empiezan a despertar, a mirar con más decisión, a darse cuenta de que son
muchos y que los principales son pocos. En medio de todo esto, llega el
momento del enfrentamiento en la plaza, la mayoría decididos acabar con don
Braulio.

Don Braulio dispara a pantocha en la cabeza y termina cayendo muerto, el niño


al ver esta escena agarra la corneta de su amigo y se la tira en la cara al
hacendado cayendo herido de la cabeza, pero grita diciendo que atrapen al
niño, pero el niño Ernesto logra escapar a la comunidad de utek’ pampa donde
se da cuenta la gran diferencia que había entre los sanjuanes y los comuneros
de utek’ pampa
Conclusión

El cuento Agua de José María Arguedas es mucho más que una historia sobre
el reparto de un recurso natural: es un retrato profundo de la injusticia social,
del abuso de poder y del despertar de la conciencia colectiva en las
comunidades andinas. A través de los ojos del niño Ernesto, el lector presencia
cómo la discriminación y el desprecio hacia los comuneros no solo les quitan el
agua, sino también la dignidad. Sin embargo, también vemos cómo, poco a
poco, surge una chispa de esperanza, de valentía, y de unidad. Esa lucha
silenciosa, ese primer intento de rebelarse, representa el inicio de un cambio en
la historia del pueblo.

La obra tiene una gran importancia dentro de la literatura peruana, porque es


una de las primeras que presenta la visión del mundo indígena desde adentro,
no desde una mirada externa o superior. Arguedas conocía ese mundo porque
lo vivió, y por eso sus palabras tienen tanta fuerza, verdad y emoción. Agua
nos recuerda que la literatura puede ser una herramienta para denunciar, para
defender lo justo y para dar voz a quienes no la tienen.

En cuanto a la comparación con la actualidad, aún existe ciertos problemas


similares. La discriminación, el abuso de autoridad y el control injusto de los
recursos siguen afectando a comunidades en distintas partes del país. Aun así,
hoy en día los pueblos tienen más derechos, más espacios para ser
escuchados, y más medios para defenderse. La diferencia es que ahora no
están completamente solos: existen leyes, organizaciones y también una mayor
conciencia social que ayuda a visibilizar sus luchas. Agua es una obra
poderosa que nos deja una enseñanza clara: ningún poder debe estar por
encima de la dignidad de un pueblo. Y cuando ese pueblo se une y alza la voz,
está empezando a cambiar su destino.

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