PAULINA ZACARÍAS ESPINOSA
EVENTO CEREBROVASCULAR HEMORRÁGICO
CONOCIDO COMO ACCIDENTE CEREBROVASCULAR HEMORRÁGICO, IMPLICA UNA HEMORRAGIA DENTRO DEL CEREBRO DEBIDO A LA RUPTURA
DE UN VASO SANGUÍNEO.
Este tipo de accidente cerebrovascular se puede clasificar en dos categorías
principales: hemorragia intracerebral (HIC) y hemorragia subaracnoidea (HSA).
LA HEMORRAGIA INTRACEREBRAL :
• Se caracteriza por una hemorragia directa en el parénquima cerebral
• Como resultado de hipertensión crónica o angiopatía amiloide cerebral.
• Es una afección grave asociada con una alta mortalidad y una morbilidad
significativa.
• Fisiopatología implica la ruptura de vasos, la expansión del hematoma y
una lesión cerebral secundaria, incluido el edema perihematomal.
• Tratamiento se centra en el diagnóstico rápido, el control de la presión
arterial, la reversión de la anticoagulación si corresponde y la
consideración de una intervención quirúrgica, en particular con técnicas
mínimamente invasivas para la evacuación del hematoma.
LA HEMORRAGIA SUBARACNOIDEA
• Implica una hemorragia en el espacio subaracnoideo, a menudo
debido a la ruptura de un aneurisma.
• Menos común que la hemorragia intracraneal, pero puede ser
igualmente devastadora y requiere atención médica inmediata para
controlar complicaciones como vasoespasmo y resangrado.
Los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos representan
aproximadamente el 13 % de todos los accidentes cerebrovasculares, y la
hemorragia intracraneal es la forma más común.
La evaluación del accidente cerebrovascular hemorrágico, específicamente la
hemorragia intracerebral (HIC) y la hemorragia subaracnoidea (HSA), implica
varios criterios críticos centrados en el diagnóstico y el tratamiento rápidos.
En el caso de la hemorragia intracerebral, la neuroimagen es esencial para distinguir la HIC del accidente cerebrovascular isquémico y evaluar el volumen
y la ubicación de la hemorragia. La tomografía computarizada (TC) sin contraste es la principal modalidad de diagnóstico por imágenes debido a su
disponibilidad, velocidad y precisión para detectar la hemorragia aguda.
• La identificación de marcadores radiológicos tempranos, como el "signo de la mancha" en la angiografía por TC (ATC), puede predecir la expansión
del hematoma, que se asocia con malos resultados.
• Las estrategias de tratamiento incluyen el control rápido de la presión arterial, la reversión de la anticoagulación y la int ervención quirúrgica
cuando esté indicada.
En el caso de una hemorragia subaracnoidea, la evaluación inicial también se basa en una TC sin contraste para confirmar la p resencia de hemorragia. Si
la TC es negativa pero la sospecha clínica sigue siendo alta, se puede realizar una punción lumbar para detectar xantocromía, indicativa de HSA.
• El tratamiento rápido es crucial para prevenir el resangrado y controlar las complicaciones como el vasoespasmo. Esto a menud o implica
intervenciones neuroquirúrgicas como el clipado del aneurisma o la colocación de espirales endovasculares.