La torre puede ser igualmente un lugar de refugio que una
cárcel. Está relacionada con el signo de Marte, simboliza
las dificultades a las que todos, de tanto en tanto,
tenemos que hacer frente en nuestro viaje espiritual a lo
largo de esta vida, y también la naturaleza catártica de
dichas dificultades, que eventualmente nos permitirán
alcanzar la iluminación y la felicidad.
En el plano mantico es una carta que tiene el significado
general de alteraciones, cambios y transformaciones
inesperadas, ya sea en el sector de lo material (dinero,
negocios, bienes, propiedades, empleo, cargo) lo físico
(salud, enfermedades, accidentes, dolencias crónicas) o lo
sentimental (rompimiento, separación, divorcio). Puede
indicar pérdidas monetarias, negocios que no marchan y
que van a la ruina, situación financiera que se derrumba,
SINTOMA: SUFRIMIENTO, cambio de empleo o negocio, deudas que no se cobran,
AGOTAMIENTO MENTAL Y
FISICO, DEPRESION POR
esperanzas fallidas de recuperación, ideas o ambiciones
DUELO. que se malogran, asuntos que se tambalean, negocios o
proyectos poco consolidados que corren peligro de
venirse abajo, penuria monetaria. Es un arcano que
advierte que hay que estar alerta contra accidentes,
contratiempos, adversidades, situaciones anómalas
sucesos desagradables o escándalos que afecten a la
familia.
LA TORRE.
En el arcano anterior nuestro héroe estaba atrapado por su sombra, representada por el Diablo,
parecía no darse cuenta hasta qué punto estaba esclavizado por sus pasiones. El apego y el
sometimiento eran absolutos. Habíamos dicho también que si él no podía liberarse por sí mismo la
vida iba a hacerlo por él. Esta es la clave del arcano “La Torre” y por ende su propuesta es la
liberación.
Concentrémonos por un momento en el símbolo de la TORRE y su utilización en el mundo
antiguo. Dice Sallie Nichols que en primer lugar uno asocial la torre a la famosa la torre de Babel
que se menciona en la Biblia, un edificio construido por Nemrod para conquistar el cielo y que
según el relato provoca la ira y la venganza de Dios y por lo tanto es destruida. También eran
utilizados como lugares de reclusión para prisioneros, y edificios pensados para conectar el cielo
con la tierra. Sin embargo, la temática de la torre del tarot plantea el caso de dos personas que
hacen de su propia torre su dios. Estaban aislados tanto del mundo externo como de la divinidad,
creían no necesitar a nada ni a nadie, “permanecían cerrados a cualquier posibilidad de
intervención milagrosa” dice S. Nichols “para conseguir tal cosa los dioses tenían que buscar un
modo de entrar en ella, aunque fuera por la fuerza”. Sin embargo, lejos de ser una fatalidad esta
entrada es liberadora y su efecto mágico que conduce a la iluminación, está representado por las
esferas de colores que caen al lado de los personajes. Ellos no las perciben, están demasiado
shockeados por el impacto y totalmente tomados por la experiencia y su consecuente desenlace. El
golpe viene directamente del cielo. Este impacto que en el tarot marsellés es realizado mediante
una pluma se puede asociar con el rayo del dios griego Zeus (el dios del trueno y el rayo así como
también el protector de la ley y la moral), y Thor el dios nórdico que portaba su martillo y era
conocido como el dios destructor, tal como dice R. Wang. El aclara que en todas las culturas el
dios del cielo tiene muchas responsabilidades, además del hecho de la creación. En primer lugar, el
es el protector arquetípico de sus criaturas, lo cual significa que debe preservar y proteger el orden
y la integridad de lo que el mismo ha creado. Pero su fuego iluminador es también lo que destruye
para que así el ciclo destrucción – creación vuelve a comenzar. Dice Wang que el arquetipo del
Padre que hace la guerra está separado del Padre Celestial, lo cual queda muy claro en la mitología
romana, Marte era el dios de la guerra seguido por Júpiter.
Aunque en un primer momento las personas expulsadas de la torre se quejen de su destino,
pregunten a dios ¿por qué a mí?, no pueden ser conscientes del efecto salvador de este
acontecimiento, se sienten abandonados por él y no alcanzan a ver su mano, dios no los ha
olvidado, todo lo contrario, ellos se han olvidado de dios, pero él nunca se olvida de sus criaturas.
La sutileza de ello se encuentra representada por la pluma que es un elemento suave que la
divinidad utiliza para derribar la torre, lo cual nos hace pensar qué rígida debió haber sido esta
torre para que una pluma la derribe. Tal como dice el Tao lo que cuanto más rígida es una
estructura más fácil es tumbarla. La corona, es símbolo del ego entronizado de los personajes que
la divinidad se encarga de poner en su lugar.
Las torres son estructuras construidas por el hombre. Paradójicamente en la antigüedad se
utilizaban como prisiones y lugares de adoración a dios, en la actualidad para el hombre urbano,
contemporáneo también suele ser una prisión moderna. Se despierta en el piso del edificio donde
vive, y pasa ocho horas en su oficina ubicada en otra torre, lejos de la naturaleza, respirando un
aire artificial. Cada día se construyen torres más sofisticadas, “inteligentes” que parecen templos
para adorar al sistema en el que los hombres están inmersos. Sin embargo las torres también
pueden ser prisiones psicológicas: matrimonios acabados, trabajos insatisfactorios, ideologías,
fanatismos, mandatos familiares, y cualquier otra cosa que nos aísle. Entonces nuestra pareja nos
deja y la empresa quiebra. Nuestro mundo se desmorona súbitamente. Podemos sentirnos
desgraciados y aferrarnos a lo poco que queda de nuestra torre, o bien iluminarnos, hacer visible la
intervención divina detrás de la experiencia. Para Jung “la iluminación significa un repentino,
inesperado, y poderoso cambio de la condición psíquica”. Simbólicamente la iluminación se
relaciona con el falo así como con la serpiente y su función iluminadora, vivificante, fertilizadora,
transformadora y curativa. El derrumbe de la torre puede hacernos conscientes de cuán rígidos
éramos respecto de determinados aspectos, vínculos o ideas en nuestras vidas y consecuentemente
“iniciarnos” para que podamos construir espacios diferentes, más flexibles, en donde podamos
dejar entrar la luz, y estar protegidos sin dejar de conectarnos con el exterior. Así una vez que
podamos recuperarnos del shock, despojados al fin de nuestras estructuras, logremos prepararnos
para la experiencia de la entrega total que nos espera cuando nos encontremos con nuestro próximo
arcano, La Estrella.