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Apologetic A

La apologética, derivada del griego 'apología', es la defensa de la fe católica y se considera parte de la Teología Fundamental, buscando responder preguntas sobre la verdad de la religión y la Iglesia. A lo largo de la historia, numerosos santos y apologistas han defendido la doctrina cristiana ante herejías y persecuciones, utilizando las Escrituras y la tradición de la Iglesia. En la actualidad, la apologética es un llamado a todos los creyentes para explicar y defender su fe frente a los ataques contemporáneos, promoviendo un diálogo respetuoso y fundamentado.
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Apologetic A

La apologética, derivada del griego 'apología', es la defensa de la fe católica y se considera parte de la Teología Fundamental, buscando responder preguntas sobre la verdad de la religión y la Iglesia. A lo largo de la historia, numerosos santos y apologistas han defendido la doctrina cristiana ante herejías y persecuciones, utilizando las Escrituras y la tradición de la Iglesia. En la actualidad, la apologética es un llamado a todos los creyentes para explicar y defender su fe frente a los ataques contemporáneos, promoviendo un diálogo respetuoso y fundamentado.
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La Definición

Etimológicamente la palabra apologética viene del


griego APOLOGETIKOS la cual a su vez deriva de la
palabra απολογία (apología) que significa: defensa verbal de algo.
Es decir, la apologética es la defensa de una idea, de una doctrina
de un argumento, si aplicamos esto a la fe católica entonces sería
la defensa de la fe, esto es, defensa integra y completa de toda la
doctrina cristiana.

La apologética entra dentro de las disciplinas teológicas, y


actualmente se conoce como Teología Fundamental, la cual
intenta explicar los fundamentos de la fe, dando respuestas a ¿Por
qué creemos? ¿Cuál es la Religión verdadera? ¿Cuál es la Iglesia
de Cristo?

Podemos decir que la Sagrada Escritura enseña como se debe


realizar la apologética:

1Pedro 3,15, y estad siempre preparados para presentar defensa


con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande
razón de la esperanza que hay en vosotros;

En esta carta el primer Papa, San Pedro nos enseña a todos los
cristianos, que debemos presentar argumentos sobre nuestra fe a
todo aquel que nos lo pide. La defensa o los argumentos que
presentemos debemos hacerlo siempre con mansedumbre y
reverencia. Es decir, no con el objeto de buscar pleitos, peleas o
discusiones sino para aclarar, enseñar y ayudar a los otros a
entender más y mejor la fe católica. Para poder esgrimir estos
argumentos sobre la fe católica, es necesario que sepamos usar
muy bien las Escrituras, el Catecismo y los escritos de los Santos
Padres, que son aquellos primeros cristianos que sucedieron a los
apóstoles y los cuales siguieron una linea ortodoxa en cuanto a la
doctrina y fueron enseñando la fe en los primeros siglos del
cristianismo.

Remontándonos a los orígenes

Podría decirse que la Apologética es la "ciencia de los Santos", ya


que gran cantidad de Santos de todos los lugares y de todas las
épocas la han puesto en práctica, la han usado y esto les ha
servido para convertir a muchos no católicos. Conozcamos
entonces un poco más la historia de esta disciplina teológica:

La apologética como disciplina teológica tiene su historia, la


podemos situar ya en los primeros siglos del cristianismo y si nos
vamos al NT podemos ver los primeros signos en el discurso de
Estebán el primer mártir cristiano( Hechos 7,1-55) con frases muy
elocuentes pero a su vez dignas de mención y análisis:

Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; Hechos 7,51

Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, Hechos


7,54

También se puede encontrar en los textos de San


Pablo: Filipenses 1,7, Filipenses 1,16, Hechos 22,1, 1Cor 9,3
etc.

Posteriormente a los apóstoles podemos citar a San Justino


Mártir, el primer apologista griego. El desarrolló un dialogo con el
Judío Trifón donde le va explicando a este judío los motivos por los
cuales Cristo es el Mesías esperado, basándose en los textos del
AT fundamentalmente. San Justino también escribió dos apologías
dirigidas al emperador Antonino Pio en defensa de los Cristianos,
donde habla del Bautismo, la Eucaristía, la Virgen, Cristo, etc.
Posteriormente, tenemos a Cuadrato y Arístides de Atenas que
dirigen una obra apologética al emperador Adriano. Hacia finales
del siglo II tenemos a San Teófilo de Antioquia que será el primero
en usar la palabra Trinitas aplicada a la Divinidad. San Ireneo de
Lyon, discípulo de San Policarpo de Esmirna quien había sido
bautizado y había recibido su formación de manos del apóstol San
Juan. San Ireneo, esta empapado de doctrina apostólica y escribió
una monumental obra llamada "Contra las Herejías" donde
refuta todas las herejías de su época y da los argumentos de la
verdadera fe, la católica. Este último es el primero en darnos la
lista de obispos de Roma hacía el año 180 d.C.

Pocos siglos después, tenemos a San Atanasio de Alejandría Padre


de la Ortodoxia que combatió duramente el arrianismo , pero
también el politeísmo a los paganos y a los judíos (Oratio contra
gentes y Oratio de incarnatione). San Ambrosio años después
defenderá también la divinidad del Hijo contra los arrianos (De
fide ad Gratianum), San Jerónimo también tendrá su obra
apologética (Contra Helvidio) donde defiende la virginidad de
María. Es curioso que los mismos argumentos que en su momento
presentó Helvidio contra esta doctrina, son los que los cristianos
no católicos presentan hoy en día. Pero quizás el Santo más
destacado de estos siglos IV-V fuera San Agustín de Hipona se
enfrentó al maniqueísmo, al pelagianismo, al donatismo, podemos
destacar como obra apologética más importante De civitate
Dei (La ciudad de Dios). Para terminar con los padres de la
Iglesia, merece la pena recordar a San Juan Damasceno, pieza
fundamental de la Iglesia católica en su disputa contra los
Iconoclastas quien escribió varias Catequesis o discursos
apologéticos a favor del culto a las imágenes.
Si nos remontamos a siglos más cercanos, podemos citar a San
Bernardo de Claraval (quien se enfrentó a los cátaros), San
Roberto Belarmino con su monumental obra (Las controversias
de la Fe), San Pedro Canisio (su obra más característica es
el "Catecismo de Pedro Canísio"), San Francisco de Sales
( Meditaciones sobre la Iglesia). Estos últimos se convirtieron
en la pieza clave de la Contrareforma católica, dedicándose a
aclarar la doctrina frente a los errores protestante difundidos en
el siglo XVI y siguientes.

Ya metidos en estos últimos siglos podemos citar a Ronald Knox


sacerdote converso del anglicanismo, Chesterton, el beato Jhon
Henry Newman cardenal converso también del anglicanismo, el
venerable Obispo Fulton Sheen. Todos ellos grandes apologistas
de los siglos pasados, y que repercutieron de manera notable en la
teología católica.
Siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II, la apologética
respondería a la petición que en su momento realizó Pablo VI:

Mas como en nuestros tiempos surgen nuevos problemas, y se


multiplican los errores gravísimos que pretenden destruir desde
sus cimientos todo el orden moral y la misma sociedad humana,
este Sagrado Concilio exhorta cordialísimamente a los laicos, a
cada uno según las dotes de su ingenio y según su saber, a que
suplan diligentemente su cometido, conforme a la mente de la
Iglesia, aclarando los principios cristianos, defendiéndolos y
aplicándolos convenientemente a los problemas actuales .

(Apostolicam actuositatem 6 Promulgado solemnemente


por Su Santidad, El Papa Pablo VI el 18 de noviembre
1965 ).
Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón
de la esperanza que ustedes tienen.

(1 Pe 3, 15)
ustino Martir, 160 D.C. Apologista griego

La Apologética podría ser mostrada en muchos pasajes del Nuevo


Testamento, en donde vemos a San Pablo por ejemplo, defendiendo la fe
católica y explicándola a los judíos.

La historia de la Apologética en el Cristianismo empezó muy


temprano, ya en el siglo II surgieron los Padres apologistas, quienes
empiezan a defender de manera sistemática la doctrina cristiana
ante las persecuciones romanas y el rechazo de los judíos.

Entre los principales exponentes de esta época están Justino Martir,


Arístides, Teófilo de Antioquia, Ireneo de Leyon, Cuadrato, entre otros.
Sus obras son de un manejo ejemplar de las razones sistemáticas para
justificar sus creencias ante los ataques y difamaciones que sufrían de
los enemigos. Incluso los apologistas del siglo II debieron enfrentar
también las herejías que empezaron a surgir al seno de la Iglesia como lo
fue el gnosticismo y el montanismo[9]. Nos expresa así [Link] en el
Tesoro de los Padres[9]:

Otro peligro—más insidioso, y mucho más grave—fue la aparición de herejías en


el seno de la Iglesia. Se trata fundamentalmente de dos errores: el gnosticismo y
el [Link] el primero es partidario de un cristianismo adaptado al
ambiente cultural-religioso del momento—y, por tanto, vaciado de su contenido
estrictamente sobrenatural—, los montanistas predicaban la renuncia total al
mundo.

Para mayor ilustración mostraremos un extracto de una apología de estos padres


para que el lector pueda familiarizarse con la forma de defensa que usaban,
corresponde a una obra llamada Carta a Diogneto, escrita hacia el año 180 D.C
¿PARA QUE LA APOLOGETICA HOY?

Hoy día la Apologética no es un privilegio de cuantos sino un llamado


evangelizador de todos. La fe está siendo atacada desde todos los frentes: grupos
cristianos fundamentalistas, religiones, ateísmo, nueva era; y es algo que no
podemos negar ni quedarnos únicamente evangelizando dentro de la Parroquia.
Debemos lanzar las redes como pide Cristo.

¿Cuál es la realidad que enfrentamos?

Las estadísticas del crecimiento de las sectas y movimientos alternos


muestran como su crecimiento viene aumentando a medida que pasan
los años.

La Apologética entonces busca responder preguntas cruciales que se


plantean ante la fe católica como por ejemplo: ¿por qué soy católico?,
¿Dios fundó una Iglesia? ¿Qué garantía hay de que la Iglesia Católica es
la fundada por Cristo? ¿Es Cristo Dios o el anunciado por los profetas?
¿Es la Biblia inspirada?

Estas preguntas las responde la Apologética teniendo en cuenta las circunstancias


del mundo en que vivimos, siempre buscando llegar a dar respuesta a los nuevos
dilemas que se presentan en cada época.

Así que la Apologética se enfoca para responder a:

 Los creyentes que necesitan confirmar su fe. Muchos católicos aman al


Señor de corazón, viven felices en la Iglesia pero muchas veces no tienen
las herramientas para evangelizar, no tanto por ellos sino por los que se les
acercan. La Apologética se presenta a ellos como la oportunidad de vivir un
catolicismo por convicción, como dirá el folleto referido de EWTN lineas
arriba:

La excelencia de la Apologética consiste, pues, en llevarnos a ser católicos


por convicción, a profesar TRIUNFALMENTE nuestra religión, por
estar plenamente convencidos de que el Catolicismo es la Religión
Verdadera, de que es la RELIGION DE DIOS.

Los no católicos, que sea por ignorancia, resentimiento u odio, se


enfilan contra la Iglesia para desvirtuarla e imponer su credo como
el verdadero.
A estos debemos tener siempre la valentía y la humildad para
mostrar la verdad de la Iglesia. La Apologética se presenta ante
ellos como una oportunidad de diálogo para
esclarecer sus errores y mostrar la verdad de la doctrina católica.
El Concilio Vaticano II, en el documento Unitatis Redintegratio
expresa frente a los hermanos separados[15] :

La fe católica hay que exponerla al mismo tiempo con más profundidad y


con más rectitud, para que tanto por la forma como por las palabras pueda
ser cabalmente comprendida también por los hermanos separados.

Finalmente, en el diálogo ecumenista los teólogos católicos, bien imbuidos


de la doctrina de la Iglesia, al tratar con los hermanos separados de
investigar los divinos misterios, deben proceder con amor a la verdad, con
caridad y con humildad. Al confrontar las doctrinas no olviden que hay
un orden o "jerarquía" de las verdades en la doctrina católica, por ser
diversa su conexión con el fundamente de la fe cristiana. De esta
forma se preparará el camino por donde todos se estimulen a
proseguir con esta fraterna emulación hacia un conocimiento más
profundo y una exposición más clara de las incalculables riquezas de
Cristo (Cf. Ef., 3,8).

 Los no creyentes, los ateos y agnósticos que consideran innecesario a Dios


y falsa toda creencia en una divinidad. A estos hay que mostrarles con el
uso de la ciencia como esta no contradice a Dios. Dice el Concilio Vaticano
Segundo al respecto: El remedio del ateísmo hay que buscarlo en la
exposición adecuada de la doctrina y en la integridad de vida de la Iglesia y
de sus miembros

Como vemos, la labor de la Apologética es muy amplia y muy rica en


contenido, pues es poder explicar la doctrina católica a todo el que la
necesite. Esto fue entendido por Juan Pablo II, quien en un discurso a los
Obispos de Canadá dio las pautas de la Apologética correcta. Coloco el
extracto completo pues creo es muy necesario para que vayamos
entendiendo el por qué de este curso y la finalidad para ponerlo al
servicio de la Iglesia[16]:

6. Enseñar la fe y evangelizar significa proclamar al mundo una verdad absoluta y


universal; pero debemos hablar de un modo apropiado y coherente, que
permita a la gente acoger dicha verdad. Reflexionando sobre lo que eso
implica, Pablo VI especificó estas cuatro cualidades: perspicuitas, lenitas, fiducia y
prudentia, es decir, claridad, mansedumbre, confianza y prudencia (cf. Ecclesiam
suam, 75).

Hablar con claridad quiere decir que debemos explicar de manera comprensible la
verdad de la Revelación y las enseñanzas de la Iglesia. No sólo debemos
repetir, sino también explicar. En otras palabras, hace falta una nueva
apologética, que responda a las exigencias actuales y tenga presente que
nuestra tarea no consiste en imponer nuestras razones, sino en conquistar
almas, y que no debemos entrar en discusiones ideológicas, sino defender y
promover el Evangelio. Este tipo de apologética necesita una "gramática" común
con quienes ven las cosas de forma diversa y no comparten nuestras
afirmaciones, para no hablar lenguajes diferentes, aunque utilicemos el mismo
idioma.

Esta nueva apologética también tendrá que estar animada por un espíritu de
mansedumbre, la humildad compasiva que comprende las preocupaciones y
los interrogantes de los demás, y no se apresura a ver en ellos mala
voluntad o mala fe. Al mismo tiempo, no ha de ceder a una interpretación
sentimental del amor y de la compasión de Cristo separada de la verdad, sino que
insistirá en que el amor y la compasión verdaderos plantean exigencias radicales,
precisamente porque son inseparables de la verdad, que es lo único que nos hace
libres (cf. Jn 8, 32).

Hablar con confianza significa que, a pesar de que otros puedan negar nuestra
competencia específica o reprocharnos las faltas de los miembros de la
Iglesia, nunca debemos perder de vista que el evangelio de Jesucristo es la
verdad a la que aspiran todas las personas, aunque nos parezcan alejadas,
reticentes u hostiles.

Por último, la prudencia, que el Papa Pablo VI define sabiduría práctica y buen
sentido, y que san Gregorio Magno considera la virtud de los valientes (cf. Moralia,
22, 1), significa que debemos dar una respuesta concreta a la gente que pregunta:
"¿Qué hemos de hacer?" (Lc 3, 10. 12. 14). El Papa Pablo VI concluyó afirmando
que hablar con perspicuitas, lenitas, fiducia y prudentia, "nos hará discretos. Nos
hará maestros" (Ecclesiam suam, 77). Queridos hermanos en el episcopado,
estamos llamados a ser ante todo maestros de la verdad, que no dejan de
implorar "la gracia de ver la vida en su totalidad, y la fuerza de hablar eficazmente
de ella" (Gregorio Magno, In Ezechielem, I, 11, 6).

La Apologética requiere claridad para no imponer sino conquistar almas, humildad


para preocuparse por los interrogantes de los demás, confianza para saber sortear
los reproches y reconocer que la Verdad está en Cristo, y prudencia para saber
responder lo que se nos pregunta.

Resumen

La Apologética es la defensa sistemática de la fe católica, busca llegar a los


creyentes, a los no católicos y a los no creyentes, para cada uno se exige un
compromiso de responder los retos presentados. Busca explicar lo que la Teología
define por fe en la autoridad divina y eclesiástica.

Se inició desde el siglo II como respuesta a los ataques judíos y romanos que
enfrentó el Cristianismo. Entre sus exponentes están Justino Martir, Teófilo de
Antioquía y Aristides.

Su importancia hoy día es fundamental ante el crecimiento de las sectas y


enemigos de la fe.

Debe basarse en la confianza, humildad, claridad y mansedumbre, y sobre todo


estar siempre sujeta a la gracia de Dios, sin la cual nada podemos hacer.

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