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Que Es La Neurosis

La neurosis es una afección psicógena que surge de un conflicto psíquico en la historia infantil del individuo, manifestándose a través de síntomas que representan una defensa contra la angustia. La histeria, como tipo de neurosis, se centra en el cuerpo como escenario del sufrimiento y se relaciona con un deseo insatisfecho, donde el sujeto busca satisfacción en el otro, ignorando su propia falta. El psicoanálisis busca que la queja de la histeria se convierta en un motor para la búsqueda de satisfacciones posibles y la vitalización del deseo.

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Que Es La Neurosis

La neurosis es una afección psicógena que surge de un conflicto psíquico en la historia infantil del individuo, manifestándose a través de síntomas que representan una defensa contra la angustia. La histeria, como tipo de neurosis, se centra en el cuerpo como escenario del sufrimiento y se relaciona con un deseo insatisfecho, donde el sujeto busca satisfacción en el otro, ignorando su propia falta. El psicoanálisis busca que la queja de la histeria se convierta en un motor para la búsqueda de satisfacciones posibles y la vitalización del deseo.

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¿Qué es la NEUROSIS?

Si nos remontamos a la definición que da Jean Laplanche en su “Diccionario de


Psicoanálisis”, la neurosis es principalmente una afección psicógena cuyos síntomas son
la expresión simbólica de un conflicto psíquico que Dene sus raíces en la historia infanDl
del sujeto y consDtuyen soluciones de compromiso entre el deseo y a la defensa.
Se trata, así, de trastornos de la conducta, de los senDmientos o de las ideas que
manifiestan una defensa contra la angusDa y consDtuyen, en relación con este conflicto
interno, una transacción (o solución) de la cual el sujeto obDene, en su posición
neuróDca, cierto beneficio (lo llamado en la obra freudiana como “el beneficio
secundario de la enfermedad”.

Freud en “Neurosis y Psicosis” (1924 - Pagina 155) plantea que “la neurosis es el
resultado de un conflicto intrapsíquico entre el yo y su ello”. Para Freud la problemáDca
neuróDca Dene que ver con que el Yo no quiere alojar ni tramitar a una moción pulsional
que empuja desde el Ello, entonces se defiende mediante el mecanismo de la represión.
Y eso reprimido se “revela” y encuentra las vías para escapar de la represión mediante
el compromiso susDtuDvo que en psicoanálisis llamamos Síntoma.
Esta solución de compromiso de una forma disfrazada y susDtuDva permite el retorno
de lo reprimido. Entonces aquí el Yo ya no batalla con las pulsiones provenientes del Ello,
sino contra el síntoma y eso es lo que se conoce como el cuadro de las neurosis.
Teniendo en cuenta entonces esta nueva tópica freudiana (recordemos que Freud
abandona aquí el Conciente – Preconciente – inconciente), el Yo batalla, y por tanto entra
en conflicto, contra los deseos provenientes del Ello, en función de priorizar otras dos
instancias, el Superyó y la realidad.
Cuando el Yo realiza esa operaDva de priorizar al Superyó y a la realidad en detrimento
del Ello, eso se llama NEUROSIS.

Ahora bien, toda neurosis está estructurada como una pregunta.


La histérica se preguntará por la femineidad, y el síntoma estará en juego en el cuerpo.
En la neurosis obsesiva la pregunta será por la vida y la muerte, y el lugar donde se
pondrá en juego será en el campo del pensamiento.

Ahora bien, aquí tenemos la definición de la NEUROSIS.


¿Qué es la HISTERIA?
Podríamos decir en principio que la histeria es un Dpo clínico de neurosis (que Freud
retoma), o bien desde el punto de vista más lacaniano podríamos pensarlo como una
estructura subjeDva, que junto con la neurosis obsesiva y la fobia conforman lo que
Freud denominó como “psiconeurosis de defensa”.
Son clasificaciones clínicas que dan cuenta de que Dpo de defensa que el sujeto arma
para vérselas con el agujero de lo real (dicho de un modo lacaniano), o dicho de modo
freudiano, con lo traumáDco (del encuentro con el otro, del encuentro con la palabra).
En la histeria, el cuerpo es el escenario del drama. La histeria habla con su propio cuerpo.
Recordemos, que es un término que comienza con las mujeres, puesto que histeria
proviene del griego “Hysteron” que significa útero.
Si no remontamos al cuatrimestre pasado, recuerden esta fue la época donde estas
mujeres fueron tratadas como brujas, con exorcismos como cura; para luego, con el
advenimiento de la neurología, vérselas como una teatralización que estas pacientes
hacían (como simuladoras), adjudicando en ese síntoma algo voluntario (en el senDdo
de que el síntoma no tenía explicación desde lo biológico, que recuerden, era lo que
primaba en la época).
Aquí, podríamos aportar, hoy desde el psicoanálisis, se perdía la dimensión del
sufrimiento psíquico y subjeDvo.

Retomando un poco con lo anterior, en la histeria, el escenario es el cuerpo, pero no


desde el punto de vista biológico como un cuerpo que responde a la anatomía, sino
como un cuerpo de lenguaje.
Es un cuerpo de representaciones, un cuerpo de palabras (recuerden aquí las primeras
histéricas de Freud con el síntoma de las parálisis que no respondían a lo que se sabía
del sistema nervioso de esa época sino a la representación que ese sujeto tenia de ese
brazo, como una zona cargada de significación, por ejemplo.)
En este punto, Freud, comienza a suponer que hay una verdad en juego. Ya no la del
cuerpo (anatómico) sino otra verdad que Dene que ver con las palabras en juego, con un
cuerpo cargado de representaciones. Este es el gran enigma que interesa a Freud (cual
es la verdad puesta en juego ahí y el poder de las palabras en el cuerpo).

Hasta aquí una nueva pregunta, ¿Cómo se relaciona la histeria con el deseo y la falta?
Pues bien, en la histeria, el deseo Dene una parDcularidad, el deseo insaDsfecho.
Lacan dirá que siempre el deseo por estructura es imposible de saDsfacer porque nos
causa el deseo una perdida original (la de no ser completos) y salimos al mundo a
vérnoslas con eso, con lo imposible de saDsfacer porque nunca se colma.
En la histeria, como Dpo clínico, veremos que la posición ante esto es la insaDsfacción.
Así como en la Neurosis obsesiva lo que se acentúa es la imposibilidad.
¿Qué queremos decir con esto?
En el ser humano no hay insDnto como sí está presente en el animal, hay lo que llamamos
pulsión. ¿Qué es esto?
La pulsión es lo imposible de saDsfacer, pero a su vez lo que empuja todo el Dempo a
buscar la saDsfacción. Con lo cual, dirá Karpel, hay una paradoja: es imposible, pero a la
vez no deja de buscarse. Y se buscan saDsfacciones parciales.
Entonces el sujeto queda aquí en una posición de incompletud que lo ubica frente a una
falta (pues lo que se encuentran son saDsfacciones parciales, no totales) y con relación
a esa falta está el deseo, el deseo en relación al amor, al otro, eso que nos mueve a hacer
tal o cual cosa.
Ahora, ese deseo es imposible de saDsfacer porque Dene que ver con una falta
estructural.
¿Que hace la histeria frente a esto? Se ubica en esa insaDsfacción. Acentúa esa posición.
Esta verDente de insaDsfacción puede verse desde la clínica como una verDente
sufriente, que sería encontrarnos con la queja (“nada es suficiente…eso no es lo que yo
quería…” “no quiero pedírselo… quiero que lo haga sin decírselo”).
En este ejemplo podemos evidenciar otra arista presente en la histeria, que Dene que
ver con la OTRA (esa que si obDene lo que quiere), y donde puede observarse que la
completud esta vista afuera.
Dicho de otro modo, la histeria hace exisDr esa completud afuera, en otra que si Dene
todo lo que ella desea.
Y aquí la histeria ignora que todos estamos atravesados por la falta (la castración llamada
de modo más freudiano).
Entonces aquí la posición quejosa de la histeria es que hay OTRA QUE SI SABE Y QUE SI
ESTA COMPLETA. Esa es la fantasía presente en esta estructura. Se pone en otra mujer
ese conocimiento.
Ahora, ¿qué es lo que sabe esa otra?
Sabe sobre la sexualidad. La pregunta aquí remite al ser sexuado, a lo femenino. A lo
enigmáDco sobre que es ser una mujer.

Aquí la apuesta del psicoanálisis será que esa paciente pueda realizar algo con esa queja.
Pues no siempre que estar encarnada en una posición sufriente (y tampoco se trata de
que deje de quejarse), sino que esa queja pueda funcionar como motor para ir en
búsqueda de esa otra saDsfacción dice Patricia Karpel. “Que algo se vitalice y no
morDfique, que sería ir en búsqueda de las saDsfacciones que si son posibles… mantener
vivo el deseo”.

Lic. María Paula Gómez

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