IES VALLE DEL SOL 2ºBACH Lengua Castellana y Literatura II
TEMA 8. El teatro desde principios del siglo XX hasta 1939: tendencias,
autores y obras representativas
1. Introducción
El desastre de 1898 supuso para España la pérdida de sus últimas colonias ultramarinas
(Puerto Rico, Cuba y Filipinas) y el comienzo de una crisis moral, económica y social.
En el teatro de preguerra, la pérdida de las colonias influyó de forma determinante, ya que
la mentalidad española se orientó hacia el pesimismo, la evasión y el existencialismo, como queda
reflejado en la Generación del 98 o el Modernismo. Los temas profundos y la búsqueda de
información quedaron relegados a un segundo plano, ya que el interés principal de los autores es
producir obras comerciales.
En el primer tercio del siglo XX dos grandes tendencias pugnan por consolidarse en los
escenarios españoles: por un lado, el teatro que responde a las expectativas y los gustos del
público burgués que asiste a las representaciones y continuador de las formas tradicionales
(teatro comercial) y, por otro, las tentativas renovadoras de quienes, al margen de los intereses
económicos de los empresarios teatrales, pretenden explorar nuevas fórmulas dramáticas (teatro
innovador).
2. Teatro comercial
El teatro comercial estaba destinado a satisfacer la demanda de entretenimiento por
parte del público burgués de la época. Se trata, en general, de un teatro costumbrista, cómico,
o melodramático, que evita los conflictos ideológicos y continúa con la tendencia dramática
tradicional en la que abundan ambientes cuidados al detalle y puestas en escena realistas.
Jacinto Benavente se amoldó a los gustos mayoritarios, limitándose en sus obras a
censurar los pequeños vicios, sin hacer críticas totales. Se le reconoce haber acabado con el
teatro grandilocuente propio del Romanticismo. Estrenó obras de crítica leve, en la que introduce
una nueva técnica que reduce al mínimo la acción externa y aumenta la interna. Desde que esto
ocurre, pule y repite esta fórmula. Recibe el premio Nobel en 1922, pero, en este momento, su
estilo ya era reprobado por buena parte de la intelectualidad española. De entre toda su
producción, destacamos las siguientes obras:
- Señora ama . Feliciano, un don Juan, es infiel en múltiples ocasiones a Dominica,
su mujer, pero esta se autoengaña. Está orgullosa de estar casada con el hombre
más deseado y culpa al resto de mujeres de las andanzas de su marido. Se angustia
por no quedarse embarazada de este. Sin embargo, la noticia de su embarazo le hace
recapacitar y tomar la decisión de hacer cuanto sea necesario para mantenerse
absolutamente fiel en adelante.
- La malquerida. Drama rural en el que el amor incestuoso entre padre e hijastra
desencadena una profunda tragedia. Muere la madre, Raimunda, pero con la
tranquilidad de que su marido irá a la cárcel, que ha huido con su hija.
- Los intereses creados. Es definida en el prólogo por el autor como «una farsa
guiñolesca, de asunto disparatado», en la que participan los personajes de la
commedia dell’arte (Polichinela, Colombina). Leandro y Crispín, dos pícaros que
pertenecen al sector de la pobreza, llegan a una ciudad italiana donde inician una
farsa en la que se hacen pasar por un rico caballero y su criado, respectivamente.
Crispín destaca por sus habilidades comunicativas y por su capacidad para engañar
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a la gente. Leandro, por su parte, se muestra más reacio a la hora de prolongar la
farsa, especialmente cuando se enamora de Silvia, la hija del adinerado señor
Polichinela, con quien Crispín pretende que su compañero se case para enriquecerse
posteriormente con la dote. Polichinela descubre el engaño que pretende arrebatarle
sus riquezas pero no puede librarse del mismo puesto que la boda será un negocio
para todos ya que permitirá a Leandro saldar sus deudas con los que creyeron en sus
mentiras. Esos mismos crédulos logran convencer al rico Polichinela para que acepte
el casamiento.
La comedia costumbrista consigue el éxito mezclando aspectos de la zarzuela y el género
chico con breves sainetes de un acto que ofrecían una visión amable simpática pero superficial
de la sociedad en el que se alternaban diálogos con partes musicales. Son ajenos a toda intención
crítica, y lo conforman cuatro elementos: personajes esquemáticos, acciones que ponen en
escena la vida cotidiana, diálogos plagados de chistes y juegos de chistes y conservadurismo
ideológico.
El autor más importante de este género fue Carlos Arniches, quien emplea un lenguaje
intencionadamente deformado de Madrid en piezas como El santo de la Isidra y La fiesta de San
Antón, pero también destacan los hermanos Álvarez Quintero con Mariquilla Terremoto y La
Malvaloca. Destaca también dentro de la comedia costumbrista la tragicomedia grotesca, cuyo
principal cultivador fue también Carlos Arniches y su pieza La señorita de Trevélez, en la que se
denuncian las lacras sociales como el caciquismo o la ausencia de valores morales; y Pedro Muñoz
Seca, inventor de un nuevo género, el «astracán», parodia, en verso del teatro postromántico (La
venganza de don Mendo).
El teatro poético en verso resurge también en la primera década del siglo XX en oposición
al realismo y al naturalismo. Se caracteriza por el refugio en el pasado histórico con el fin de ensalzar
las gestas de heroicos personajes de la España medieval e imperial, rescatando así las virtudes que
aquellos encarnaban, como la nobleza, la caballerosidad o la fidelidad, y que constituían, desde el
pensamiento conservador de los dramaturgos, los valores supremos de la raza española. Lo
cultivan Eduardo Marquina con Las hijas del Cid, Las flores de Aragón y El Gran Capitán, y
Francisco Villaespesa con El alcázar de las perlas y Doña María de Padilla.
3. El teatro innovador
Además del teatro pensado para agradar al público, se da también un teatro innovador,
que trataba temas difíciles de representar o inadecuados para su explotación comercial.
En la generación del 98, Miguel de Unamuno (1864-1936) en obras como El otro o
Fedra las mismas obsesiones que en el resto de su obra: la angustia frente la muerte, la identidad
propia o la religión, entre otras.
El teatro en torno a la generación del 27 depura el «teatro poético» e incorpora casi todo
su teatro en el exilio. Rafael Alberti estrena antes de la Guerra Civil El hombre deshabitado,
surrealista, y Fermín Galán. Miguel Hernández, tras el auto sacramental Quién te ha visto y
quién te ve, cultiva un teatro social en verso con ecos de Lope, como El labrador de más aire.
Alejandro Casona (1903-1965) era maestro de profesión, por lo que otorgó un gran
carácter educativo. Elabora un teatro de honda raíz poética que se recrea en juegos entre la
realidad, el sueño y la fantasía, e intenta reflexionar acerca de la naturaleza humana. En Nuestra
Natacha presenta la historia de una joven que logra doctorarse en Pedagogía y decide aplicar en
una institución penitenciaria de mujeres sus ideas novedosas, basadas en la Institución Libre de
Enseñanza.
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3.1. Ramón María del Valle Inclán
Ramón María del Valle-Inclán propone una total renovación de la escena española en
todos sus aspectos, experimentando diversos métodos.
Su producción dramatúrgica se divide tres ciclos:
a) Ciclo modernista. Está basado en el esteticismo decadente. En este momento, aborda temas
realistas. Es un teatro refinado que roza la ridiculización. Destacan El yelmo de las almas y
El marqués de Bradomín.
b) Ciclo mítico. Todas estas obras, ambientadas en Galicia, tratan el tema de la lujuria, la
crueldad, el despotismo y la superstición, la magia y la crítica a la religión. Los personajes,
hidalgos, mendigos o seres tarados, actúan gobernados por instintos y pasiones violentas y
primitivas. Las más importantes son Divinas palabras (1920), que supone su evolución hacia
el esperpento, y las Comedias bárbaras, título general que agrupa las piezas Águila de
blasón, Romance de lobos y Cara de plata.
c) Ciclo del esperpento.
a. Definición y características. El esperpento supone la máxima aportación de su obra
dramática. Es una nueva estética que ofrece una nueva visión del mundo mediante
una deformación sistemática de la realidad con el fin de ofrecer una imagen
grotesca. Para Valle, una España deforme como la que habita solo puede
transmitirse al lector con una estética deformante, patética y grotesca. En el
esperpento se mezclan las palabras más elevadas con las zafias y los personajes son
vistos a la vez como ridículos y admirables.
b. Luces de bohemia (1924). Es la primera obra a la que Valle-Inclán da el nombre de
esperpento, esto es, es la que inicia este ciclo. La acción se sitúa en Madrid, y la
acción se centra en la última noche del poeta Max Estrella, personaje inspirado en el
poeta bohemio Alejandro Sawa, condenado a la pobreza, y su supuesto amigo, don
Latino de Híspalis. Recorre las calles de la ciudad, las tabernas y los organismos
oficiales, hasta morir en el quicio de su casa, siendo esta símbolo de la derrota del
idealismo frente a la injusticia social. La obra es una crítica de la situación de
España y una denuncia de la falsedad y la hipocresía social. El protagonista
considera que « España es una deformación grotesca de la civilización europea», por
lo que «el sentido trágico de la vida solo puede darse con una estética
sistemáticamente deformada», esto es, de la imposibilidad de la tragedia, surge el
esperpento.
c. Posteriormente, escribe Martes de carnaval, que reúne tres esperpentos: Los
cuernos de don Friolera (1921), Las galas del difunto (1926) y La hija del capitán
(1927).
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3.2. Federico García Lorca
La temática del teatro Federico García Lorca (1898-1936) es la misma que la que
vertebra su poesía: el deseo imposible y la frustración. Su teatro puede llamarse propiamente
poético debido al uso del verso y por el lirismo de sus argumentos y su lenguaje, pero también es
cierto que, si bien sus dos primeras obras están escritas totalmente en verso, progresivamente, el
verso se reduce a momentos de especial intensidad. Su última obra, La casa de Bernarda Alba
(1936) está prácticamente escrita en prosa.
Consideraba que en el teatro español clásico residían los valores educativos que no se
debían negar a las personas del campo, de modo que organizó el grupo teatral La Barraca, con
el que recorrió pueblos representando obras de teatro clásico del Siglo de Oro. Era una compañía
teatral que él mismo fundó y dirigió, en la que él mismo formaba a los actores.
Su producción dramática suele dividirse en tres momentos:
a. PRIMERA ETAPA. PRIMERAS OBRAS O TEATRO MODERNISTA EN VERSO.
(1920-1925)
Su teatro comienza con El maleficio de la mariposa, pequeño drama que simboliza
la pérdida de la inocencia infantil con la irrupción del amor. Se desarrolla la acción en
una colonia de insectos en la que Curanito el Poeta (una cucaracha) se enamora de
la Mariposa, que encarna el amor imposible, causa de la frustración. En Mariana
Pineda, también escrita en verso, recupera la figura de una mujer que fue ejecutada
en el siglo XIX por sus ideas liberales.
b. SEGUNDA ETAPA. TEATRO VANGUARDISTA. (1925-1931)
i. En su afán para experimentar nuevas fórmulas dramáticas, Lorca cultiva la farsa,
con el que pretende la exhibición grotesca de ciertas pasiones humanas. Destaca
La zapatera prodigiosa, subtitulada «farsa violenta», en la que se plantea el
conflicto entre realidad y fantasía: la Zapatera, casada con un hombre mayor
que ella, se muestra insatisfecha con su vida y alimenta sueños irrealizables.
ii. Misterios o comedias imposibles (dramas surrealistas). Supone la tentativa
más audaz de exploración de nuevas técnicas, consecuencia de una doble crisis,
vital (homosexualidad) y estética (necesidad de un nuevo lenguaje). Destacan El
público (especie de auto sacramental sin Dios con tres propósitos, acusar a la
sociedad (el público) que condena y crucifica al homosexual, critica a quienes no
reaccionan contra la represión y proclama la licitud de toda forma de amor); y Así
que pasen cinco años (tema de la frustración de un joven partido entre dos
amores, con ansia de paternidad imposible y que lucha por realizarse).
c. TERCERA ETAPA. OBRAS DE MADUREZ O TEATRO MAYOR. (1931-1936)
i. Se encuadran en esta etapa sus obras más importantes, que presentan los
siguientes rasgos comunes: la frustración, en este caso, sexual, causante de los
problemas, mujer protagonista, el campo andaluz y un final trágico. Destacamos
tres:
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ii. Bodas de sangre (1933). Trata el tema de la represión de los impulsos
amorosos por las convenciones de la sociedad. En esta se mezclan verso y
prosa. El mismo día de la boda, la Novia, cuyo matrimonio ha sido concertado
con el Novio, se fuga con Leonardo, un antiguo pretendiente. El Novio y sus
familiares los persiguen hasta que el primero y Leonardo se matan. Está escrito
en prosa y verso. El conflicto dramático se desencadena cuando la pasión entre
Leonardo y la Novia es contrarrestada por dos fuerzas de signo contrario: el odio
(Novio y Leonardo) y las normas sociales establecidas (matrimonio de
conveniencia basado en intereses económicos).
iii. Yerma (1934) presenta el tema de la maternidad frustrada, la angustia de una
mujer casada que ansía tener hijos y no puede. Tras cinco años de matrimonio,
no ha logrado quedase embarazada. Cuando sospecha que el culpable es Juan,
su marido, recurre a la magia, en cuanto que reprime la idea de serle infiel cpor
un pastor, Víctor, por el que siente atracción sexual. Al confesarle su marido que
no quiere tener hijos, esto es, descubre que no es estéril, sino que es la
infecundidad, lo estrangula y se erige dueña de su propio destino: la imposibilidad
de concebir un hijo no es fruto de la fatalidad ciega, sino de su voluntad.
iv. La casa de Bernarda Alba (1936). Es considerada un «drama trágico muestra
el enfrentamiento entre autoridad (Bernarda Alba) y libertad (la hija menor,
Adela) y el conflicto entre realidad y deseo, produciéndose el conflicto por el
amor de las diferentes hijas de Bernarda hacia Pepe el Romano. (SE DEBE
COMPLETAR CON LA GUÍA DE LECTURA).