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El cuidado de la comunidad es un mandato cristiano que refleja el compromiso con Cristo y permite el crecimiento de sus miembros. Se enfatiza la importancia de la misericordia, la humildad en el servicio y la sabiduría en las interacciones, priorizando el bienestar espiritual de cada individuo. El objetivo final es crear un entorno donde la gracia y el amor sean evidentes, promoviendo la vida fructífera de cada miembro.

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El cuidado de la comunidad es un mandato cristiano que refleja el compromiso con Cristo y permite el crecimiento de sus miembros. Se enfatiza la importancia de la misericordia, la humildad en el servicio y la sabiduría en las interacciones, priorizando el bienestar espiritual de cada individuo. El objetivo final es crear un entorno donde la gracia y el amor sean evidentes, promoviendo la vida fructífera de cada miembro.

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TEMA: CUIDADO DE LA COMUNIDAD

TEXTO BASE: Inspirado en principios cristianos de servicio y crecimiento


en Cristo.

INTRODUCCIÓN:

Cuidar de nuestra comunidad no es opcional; es un mandato que refleja


nuestra fe y compromiso con Cristo. Una comunidad cuidada con amor y
respeto permite que cada miembro crezca, fructifique y experimente la
gracia de Dios de manera tangible. Hoy veremos cómo podemos cultivar
este cuidado y cuál es nuestro objetivo final.

1. UN CORAZÓN MISERICORDIOSO

El cuidado de la comunidad comienza en nuestro corazón.

La misericordia nos impulsa a perdonar, comprender y apoyar a los


demás sin esperar nada a cambio.

APLICACIÓN PRÁCTICA: Mostrar paciencia y empatía ante los errores o


debilidades de otros, tal como Cristo nos ha mostrado.

2. OPORTUNIDADES PARA HACER EL BIEN

Cada interacción en la comunidad es una oportunidad para bendecir y


servir.

Servir no significa presumir, sino actuar con humildad y genuino amor.


APLICACIÓN PRÁCTICA: Participar activamente en acciones que
beneficien a otros, desde escuchar con atención hasta ofrecer ayuda
tangible.

3. CONSIDERACIONES SOBRE EL CUIDADO

Debemos actuar con sabiduría y discernimiento, priorizando lo que


fortalece a la comunidad.

Evitar el juicio, la crítica destructiva o la imposición de nuestras propias


expectativas.

APLICACIÓN PRÁCTICA: Antes de dar un consejo o intervenir, preguntar:


“¿Esto edifica y fortalece la fe y unidad de la comunidad?”

4. ¿CUÁL ES LA PRIORIDAD?

La prioridad es el bienestar y crecimiento espiritual de cada miembro.

Todo acto de cuidado debe orientarse a que los demás conozcan y


experimenten a Cristo.

APLICACIÓN PRÁCTICA: Organizar actividades, oraciones y encuentros


que fomenten la fraternidad y el crecimiento en la fe.

5. NUESTRO OBJETIVO

Que nuestra comunidad sea un lugar donde la gracia, el amor y el


servicio sean evidentes.
Que cada miembro pueda vivir de manera fructífera, reflejando la vida
de Cristo en sus acciones y decisiones.

CONCLUSIÓN: Cuidar de la comunidad es sembrar semillas de vida


eterna. Cada gesto, palabra y acción cuenta para el crecimiento
colectivo y personal.

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