DP-82 24 Nov
DP-82 24 Nov
0-490-046
DP-82
UN BRILLANTE CIRUJANO
Al acabar sus estudios de medicina, Pedro Alvarez tenía claro lo que deseaba hacer.
Atrás quedaban, definitivamente olvidados, los ensueños de los primeros años de su carrera.
En su lugar, un más adecuado conocimiento de la realidad detenninaba nuevos deseos y
nuevos planteamientos para la vida profesional que ahora iniciaba.
Hizo guardias, pasó consulta _operó dedicó horas y horas a la lectura de los
mejores texto y revista y no dejó de buscar y aprovechar oportunidad alguna de estar allí
donde se innovara, donde se hiciera investigación, donde estuvieran los más cualificados.
Pronto destacó, por todo ello, y comenzó a ser considerado un profesional valioso y
de gran futuro, encomendándosele cada vez tareas más importantes.
Durante el último año de formación había contraído matrimonio con Ana Garrido,
hija mayor del jefe del departamento de cirugía, y su vida familiar era feliz.
Seis años después de obtener la plaza en el hospital, Pedro era jefe de servicio, se
había integrado a la docencia en la facultad de medicina y había leído su tesis doctoral sobre
transplantes de páncreas, obteniendo la más alta calificación.
Una fuente frecuente de disputas con su esposa, Ana, tenía su origen en el reproche
que ésta le solía hacer de preocuparse en exceso por su trabajo y poco por disponer de
tiempo para la casa y procurarse y procurar a la familia unos ingresos económicos más
acordes a su dedicación y a sus méritos.
Intuía que le iba a ser costoso mantener la ilusión y el entusiasmo que había tenido
hasta entonces, estimulado por el reto de lograr las metas que deseaba y que, aunque
difíciles, sabía posibles.
Pedro no había tenido nunca dificultades para lograr los medios que el quirófano
experimental necesitaba. Aunque quienes trabajaban en él lo hacían voluntaria y
desinteresadamente, tanto los locales que ocupaban como el material que usaban eran del
hospital.
Los locales eran parte de un antiguo pabellón quirúrgico que había quedado fuera de
uso como tal en 1960, al inaugurarse un nuevo bloque de 7 plantas, al que se trasladó
íntegramente el departamento de cirugía. El pabellón venía dedicándose, desde entonces, a
almacenes, locales sindicales y despachos de trabajadores sociales, quedando aún bastantes
espacios sin utilización.
Pedro escuchó los rumores que profusamente circulaban sobre el nuevo director.
Rumores en relación a su afiliación política, a la misión que traía de poner al descubierto y
IESE 4 490-046
Universidad de Navarra DP-82
Este documento está autorizado para utilizarse en el Programa de Gestión Directiva Aplicada en Salud * AMGEN Barranquilla, 2017
reprimir con severidad las presuntas irregularidades que se daban en el centro, a sus
propósitos de dureza y medidas disciplinarias, a su intención de acabar con los privilegios y
comportamientos de dudosa ética de mucha gente -comenzando por los jefes de
departamento-, a las consignas extraprofesionales que se le habían dato, etc.
A Pedro nunca le había interesado mucho la política. Se consideraba a sí mismo un
moderado. En sus años universitarios se había concentrado en el estudio y únicamente una
vez participó en una manifestación, en la que se libró de recibir golpe alguno. En las
últimas elecciones había votado al Partido Socialista porque había creído que era el único
que ofrecía algo esperanzador; pero dudó, hasta el último momento, en ir a votar.
Habían pasado casi 3 meses desde la llegada del nuevo director. Poco después de
ésta comenzó a haber cambios en casi todos los puestos importantes de mando. Excepto en
un par de casos, vino gente de fuera a ocuparlos.
Pedro sabía que las últimas semanas el doctor Garrido, como jefe de departamento,
había asistido a numerosas reuniones con los nuevos directores. Le había notado preocupado,
aunque no había hecho ningún comentario.
Hablaron antes de la junta del departamento.
«Pues hay que lograrlas. Me han insistido en que hay que hacerlo.»
IESE 5 490-046
Este documento está autorizado para utilizarse en el Programa de Gestión Directiva Aplicada en Salud * AMGEN Barranquilla, 2017 Universidad de Navarra DP-82
«Sinceramente creo que eso no es posible. A no ser que dejemos todo lo que
estamos haciendo y nos dediquemos únicamente a quitar hernias y varices ...»
«Me parece que vamos a tener por lo menos que planteárnoslo», -contestó
pausadamente el doctor Garrido-.
«Que me temo que no va a quedar más remedio que dedicar menos tiempo a
la biblioteca, a la preparación de las clases y las sesiones, a los congresos y a los
casos interesantes, y echarlo, precisamente, en las consultas y en las varices.»
«Me han dado a entender que podemos estar metidos en un buen lío. No hay
ningún papel, nada, que autorice su existencia y funcionamiento. Se ha gastado en
él bastante dinero y abundante material y trabajo de gente del hospital. No sé quién
les ha dado la información, pero creo que estaban convencidos de que hay en el
quirófano algo fraudulento o, en el mejor de los casos, que responde exclusivamente
a intereses particulares... aprovechando el hospital.»
«Pe, pero...»
«¡Pues que la abran!» -gritó Pedro fuera de sí-. «¡Esta sí que es buena: un
montón de años trabajando como un negro para la Seguridad Social, y de buenas a
primeras te recompensan con un expediente por chorizo...!»
«Mira, es preferible que no se haga nada. En eso tienen razón. Nunca nos
hemos preocupado por la burocracia y los papeles. Y todo ello nos podría traer
ahora problemas difíciles de resolver... Lo que sí les he dicho es que el quirófano
iba a desaparecer.»
Pedro intentó ser recibido por el director, pero su secretaria le dijo que no podía
atenderle y que expusiese su problema al subdirector.
IESE 6 490-046
Universidad de Navain DP-82
Este documento está autorizado para utilizarse en el Programa de Gestión Directiva Aplicada en Salud * AMGEN Barranquilla, 2017
La entrevista con éste, que comenzó, tal vez por el nerviosismo de Pedro, con un
notable contenido de tensión, acabó finalmente con mayor cordiabilidad, aunque no resolvió
en la práctica mucho.
Tras las explicaciones de Pedro reconoció que era posible que, sin quererlo, pagasen
alguna vez justos por pecadores.
Le indicó que en los próximos meses querían definir, tras un cuidadoso estudio, las
líneas de investigación que el hospital, oficialmente, debía asumir. Que el departamento le
podía proponer como miembro de la comisión que iba a encargarse de trabajar sobre este
tema. Que podía en todo caso hacer cuantas propuestas quisiera. Y que el quirófano que
habían montado debía er desmantelado, inventariándose su contenido y haciéndose cargo
del mismo la ad.mini tración del centro, ya que, además, el pabellón en que se encontraba iba
a ser adaptado como unidad de hospitalización.
Pedro quedó muy afectado por todo aquello. No lograba entender qué modelo de
trabajo era el que se quería de ellos. En cualquier caso, no sentía atractivo ni interés alguno
por el que pensaba que le era impuesto.
Al plantearse de nuevo si merecía la pena lo que estaba hacíendo, por vez primera
se encontró cansado y sin ánimo.