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¿Por qué existen diferentes husos horarios en el mundo?
Aunque la teoría es la misma que en 1879, las decisiones de cada país han hecho que el mapa de los
husos horarios sea más un mosaico caótico que un sistema perfectamente ordenado
¿Sabías que, mientras que en Australia existen estados con diferencias horarias de tan solo 30
minutos, en China todo el país mantiene el mismo huso horario?
Seguro que en algún momento de tu vida te has hecho todo un lío con el tema de los husos horarios.
Y no es para menos, acostumbrado a tu fiel y preciso horario, es normal que no recuerdes con
exactitud cuántas horas había de diferencia en ese país al que quieres viajar o a qué hora debes
llamar a un amigo en Australia para no despertarlo en medio de la noche. De hecho, este último caso
es especialmente caótico: ¿sabías que en este país existen estados con diferencias horarias de tan
solo 30 minutos?
Lo normal es que te preguntes a qué se debe esto: ¿por qué en Australia ocurre eso mientras que en
China, a pesar de su gran tamaño, solo existe un único huso? Pues bien, aunque todo tiene una base
común que se remonta a hace más de 150 años, la evolución geopolítica de cada país ha sido la
clave para llegar a la situación actual.
LA TIERRA EN MOVIMIENTO Y EL ORIGEN DE LOS HUSOS HORARIOS
Empecemos con algo que “cae de cajón”: el tiempo que marca nuestro reloj está directamente
relacionado con el movimiento de la Tierra. Nuestro planeta gira sobre su eje aproximadamente cada
24 horas y, a lo largo de todo este tiempo, el Sol va iluminando diferentes partes en momentos
distintos. Es decir, cuando en un lugar es de día, en otro es de noche.
Pues bien, hasta poco antes del siglo XIX, lo normal era que cada ciudad del mundo ajustase su hora
de forma individual, guiándose por la posición del Sol e independientemente del resto de las
poblaciones circundantes. ¿El resultado? Los horarios variaban incluso entre ciudades cercanas en
minutos o, en los casos más drásticos, en casi horas.
Pero, como puedes deducir, este sistema no tardó en volverse un problema. Cuando los ferrocarriles
comenzaron a conectar las diferentes regiones se volvió necesario unificar los diferentes husos, pues
viajar de una ciudad a otra había empezado a significar enfrentarse a cambios de hora de lo más
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confusos y desordenados. De repente, se volvió evidente el caos que reinaba y la necesidad de una
solución más organizada.
UN ASTRÓNOMO CON UNA GRAN IDEA
Así, en el año 1879, un astrónomo canadiense llamado Sir Sandford Fleming propuso una solución a
ese gran problema: dividir la Tierra en 24 husos horarios, cada uno abarcando 15 grados de longitud y
con una diferencia de una hora entre sí. Su idea se basaba en el sencillo concepto de rotación de
terrestre, afirmando que si el planeta tarda 24 horas en dar una vuelta completa, entonces cada
huso horario representaría una de esas 24 partes.
Como debería ocurrir con todo concepto bueno e innovador, la propuesta de Fleming fue
ampliamente aceptada en la Conferencia Internacional del Meridiano, en 1884, donde también se
estableció que el meridiano de referencia sería el de Greenwich, en Londres. Y así fue: desde ese
momento, los husos horarios comenzaron a regir el mundo, convirtiendo la coordinación entre países
en algo sencillo de gestionar.
AJUSTES “GEOPOLÍTICOS” DEL TIEMPO
No obstante, aunque es cierto que la idea original de Fleming era muy resolutiva, los países no
siempre han seguido sus reglas estrictamente. De hecho, a lo largo de los años, muchos de ellos han
modificado sus husos horarios por razones que engloban las políticas, económicas o geográficas.
Como resultado, muchos de ellos han decidido adelantar o retrasar su horario para estar más
sincronizados con sus socios comerciales, mientras que otro simplemente han abogado por razones
de identidad o energéticas.
Un ejemplo es España. Basándonos en la teoría de Fleming, por estar en la misma división que Reino
Unido, ambos países deberían compartir el mismo huso horario. No obstante, durante la Segunda
Guerra Mundial, el dictador Francisco Franco ajustó el horario para alinearlo con el de Francia, quien
había adaptado previamente el suyo para sincronizarlo con el de la Alemania nazi y, simplemente,
nunca volvió a cambiarlo. Otro caso muy diferente es el de Venezuela que, en 2016, decidió retrasar
su huso en 30 minutos para ahorrar energía.
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LOS CASOS QUE LLAMAN LA ATENCIÓN
Como ves, si pensabas que los husos horarios eran simples y lógicos, es posible que empieces a
darte cuenta de no siempre es así. De hecho, existen algunos casos en el mundo que se convierten
en enormes y caóticas curiosidades.
Por ejemplo, la India y Nepal han decidido no seguir el esquema tradicional de diferencias de una
hora exacta. En su caso, India usa un huso horario de UTC+5:30, mientras que Nepal, no queriendo
ser exactamente igual a su vecino, optó por un extraño UTC+5:45. Y algo similar ocurre en Australia
donde, como ya te habíamos adelantado, algunos estados tienen diferencias de tan solo 30 minutos
entre ellos, lo que convierte los viajes entre regiones en algo realmente confuso.
Pero quizás el caso más extremo sea el de China. A pesar de ser un país enorme que, por lógica,
debería abarcar múltiples husos horarios, el gobierno decidió tener solo uno: el de Beijing (UTC+8).
¿Qué significa esto? Pues que, en algunas partes del país como el lejano oeste, el Sol puede salir a
las 10 de la mañana o ponerse a las 2 de la madrugada según la hora oficial. ¿Te lo imaginas?
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