Educación vial
En este primer módulo se busca poner énfasis en los usuarios de la red vial, es decir, aquellas personas que la transitan,
cualquiera sea el medio o la forma que utilicen para desplazarse. Desde esta perspectiva, se puede afirmar que todos
(seamos peatones, pasajeros o conductores) somos transeúntes.
Como ciudadanos que transitamos el espacio público tomamos decisiones que impactan en la vida individual y social
dado que nos comportamos con prudencia o sin ella, preservamos o ponemos en riesgo la vida propia y la de los demás.
Al mismo tiempo, somos actores capaces de participar en la construcción de normas, en la regulación del tránsito y en
nuestra sociedad.
El respeto a la normativa vial y la responsabilidad en el tránsito se resignifican en este marco, ya que se los entiende
como parte de un ejercicio cívico consciente, activo, constructivo. Y la educación vial, como parte de la propuesta de
capacitación de quien desea obtener la Licencia Nacional de Conducir, se integra, de esta manera, en un horizonte de
sentido mayor: la formación del ciudadano.
La inclusión de contenidos de Formación Ética y Ciudadana busca generar que los ciudadanos respeten las normas de
tránsito por convicción y no por mera obediencia a la autoridad. Es por ello que el aprendizaje de las normas de tránsito
resulta significativo en la medida en que instala la reconstrucción de su sentido, contexto de origen y aplicación y
presenta las regulaciones como producto de un consenso social para la convivencia (y no como algo arbitrario que debe
ser aprendido de memoria).
Es un objetivo lograr que cada persona tome conciencia de que puede ser agente de salud y agente de riesgo. Esto
implica el aprendizaje de actitudes y comportamientos seguros para la prevención de accidentes, para el cuidado y la
preservación del bienestar psicofísico propio y de los demás en situaciones de tránsito.
Teniendo en cuenta la importancia de los conceptos de convivencia y la ciudadanía, es importante promover el sentido
crítico y el comportamiento solidario para el desarrollo de acciones y trasformaciones del medio en que se habita. La
educación del transeúnte procura generar actitudes y compromisos responsables y respetuosos en el uso de las vías del
tránsito, en tanto espacio público de convivencia e interdependencia.
La educación vial es, por tanto, de vital importancia para el transeúnte, ya que le permite:
Circular por la vía pública con conciencia de los derechos y obligaciones que le corresponden al ciudadano.
Participar de los debates que se originen acerca de las modalidades y las regulaciones de circulación.
Asumir una actitud de participación crítica y creativa en la resolución de los conflictos que conciernen al
espacio público.
En este sentido, es fundamental la preparación del ciudadano para desempeñar diferentes roles como tal, distinguiendo
los diferentes roles: la formación del peatón, la formación del usuario de transporte público de pasajeros y la formación
del conductor de vehículos.
Asimismo, hay que considerar la existencia de una amplia diversidad de situaciones de tránsito en las distintas regiones
geográficas de nuestro país: no es lo mismo habitar en grandes centros urbanos intercomunicados por autopistas y
atravesados por redes de transporte colectivo y ferrocarril, que en ámbitos rurales, surcados por caminos de tierra, en
los que circulan autos junto a caballos o carruajes, con escasa presencia de medios de transporte público.
Por otro lado, en un mismo centro poblacional, la circulación varía según el barrio, la hora, la época del año: los vecinos
transitan hacia adentro, hacia fuera o a través de su localidad en distintos momentos del día; se desplazan de una ciudad
a otra o entre ellas y de las zonas suburbanas o rurales, a diario o en épocas de vacaciones.
Todas estas circunstancias requieren de una profunda preparación de los ciudadanos para que comprendan las
posibilidades, regulaciones y riesgos de las diferentes situaciones de circulación en las que participan o pueden
participar en el futuro.
El tránsito como construcción social e histórica
¿Siempre hubo semáforos? ¿Cuándo se instalaron? ¿Por qué? ¿Siempre hubo accidentes de tránsito? ¿Ocurren en todas
partes del mundo? ¿Qué accidentes ocurren con más frecuencia en zonas rurales? ¿Y en la ciudad? ¿Cómo era la
organización del tránsito en el pasado?
El tránsito no fue siempre lo que es hoy: vías, automóviles y normas de circulación fueron cambiando, conforme a los
avances tecnológicos y a la búsqueda de soluciones para los problemas que se iban suscitando. Los transeúntes también
fueron cambiando a lo largo del tiempo. Hoy coexisten muchas maneras de circular y transitar, manifiestas en las
costumbres de distintos lugares de nuestro país y del mundo.
Es importante tener en cuenta todo esto y preguntarnos por los cambios, ya que la posibilidad de problematizar
situaciones de circulación en la vía pública y de orientar las actitudes de los transeúntes hacia una mayor protección de
la vida depende en buena medida de que podamos concebir otras modalidades posibles.
Por ello, es de gran importancia reflexionar sobre la situación vial a partir de comparar las redes y flujos del entorno
cercano con las existentes en otros contextos; de conocer experiencias de otras localidades argentinas o extranjeras,
actuales o pasadas y de analizar críticamente propuestas elaboradas desde diferentes organizaciones para disminuir los
accidentes.
El tránsito desde diferentes perspectivas
Un recurso importante para comprender los problemas y desnaturalización las conductas habituales es la posibilidad de
adoptar de vista frente a una determinada realidad. En este caso, los conflictos de tránsito se aprecian de diferente
modo desde la óptica de los peatones, de quienes conducen vehículos livianos o de los automovilistas.
Suele ocurrir que los transeúntes perciben la eficacia y pertinencia de las redes viales de una manera distinta que los
funcionarios del gobierno o quienes están en posición de definirlas. El transporte de pasajeros se evalúa de distinto
modo por parte de los usuarios, los empresarios o los trabajadores; el recorrido de una línea de transporte de cargas
puede ser indiferente para los habitantes de las ciudades que están en el inicio y el final del viaje y clave para los
habitantes de zonas rurales o pequeñas localidades que se ven afectados por su paso.
Geógrafos, urbanistas, abogados e ingenieros analizarán los problemas del tránsito y la circulación desde conceptos y
perspectivas disímiles, poniendo en foco diferentes aspectos de una misma realidad. Esto enriquece la comprensión del
tránsito, ya que sin esta variedad de perspectivas difícilmente se podrían visualizar alternativas, comprender el sentido
de las normas y adherirse a ellas.
LICENCIA NACIONAL DE CONDUCIR
La Licencia Nacional de Conducir es un documento único que la autoridad competente de cada jurisdicción provincial,
municipal y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires otorga a un ciudadano con el objeto de habilitarlo legalmente a
conducir un vehículo, sea con carácter particular o profesional, previo cumplimiento de los requisitos establecidos por la
Ley Nacional de Tránsito 24.449.
Clases de licencias
Clase A:
Clase A 1: Ciclomotores y Motocicletas.
Clase A 1.1: Ciclomotores hasta CINCUENTA CENTÍMETROS CÚBICOS (50 cc) de cilindrada o CUATRO KILOWATTS
(4kw) de potencia máxima continua nominal si se trata de motorización eléctrica.
Clase A 1.2: Motocicletas hasta CIENTO CINCUENTA CENTÍMETROS CÚBICOS (150 cc) de cilindrada u ONCE
KILOWATTS (11kw) de potencia máxima continua nominal si se trata de motorización eléctrica. Incluye clase A
1.1
Clase A 1.3: Motocicletas de más de CIENTO CINCUENTA CENTÍMETROS CÚBICOS (150 cc) y hasta TRESCIENTOS
CENTÍMETROS CÚBICOS (300 c.c.) de cilindrada o de más de ONCE KILOWATTS (11 kw) y hasta VEINTE
KILOWATTS (20 kw) de potencia máxima continua nominal si se trata de motorización eléctrica. A los efectos de
obtener esta clase de licencia se debe acreditar una antigüedad previa de DOS (2) años en la clase A 1.2, excepto
los mayores de 21 años de edad. Incluye clase A 1.2.
Clase A 1.4: Motocicletas de más de TRESCIENTOS CENTÍMETROS CÚBICOS (300 c.c.) o de más de VEINTE
KILOWATTS (20 kw) de potencia máxima continua nominal si se trata de motorización eléctrica. A los efectos de
obtener esta clase de licencia se debe acreditar una antigüedad previa de DOS (2) años en la clase A 1.3, excepto
los mayores de 21 años de edad que deberán acreditar UN (1) año en motocicletas de cualquier cilindrada.
Incluye clase A 1.3.
Clase A 2: Triciclos y cuatriciclos sin cabina de cualquier cilindrada o kilowatts de potencia máxima contínua.
Clase A 2.1: Triciclos y cuatriciclos sin cabina de hasta TRESCIENTOS CENTÍMETROS CÚBICOS (300 c.c.) o VEINTE
KILOWATTS (20 kw) de potencia máxima continua nominal si se trata de motorización eléctrica con manillar o
manubrio direccional.
Clase A 2.2: Triciclos y cuatriciclos sin cabina de más de TRESCIENTOS CENTÍMETROS CÚBICOS (300 c.c.) o
VEINTE KILOWATTS (20 kw) de potencia máxima continua nominal si se trata de motorización eléctrica con
manillar o manubrio direccional. A los efectos de obtener esta clase de licencia se debe acreditar una antigüedad
previa de DOS (2) años en la clase A 2.1, excepto los mayores de 21 años de edad que deberán acreditar UN (1)
año en triciclos o cuatriciclos de cualquier cilindrada, según el caso. Incluye clase A 2.1.
Clase A 3: Triciclos y cuatriciclos cabinados de cualquier cilindrada o kilowatts de potencia máxima continua con
volante direccional.
Clase B:
B1: Automóviles, utilitarios, camionetas, vans de uso privado y casas rodantes motorizadas hasta TRES MIL
QUINIENTOS KILOGRAMOS (3.500 kg) de peso total. Incluye clase A3.
B2: Automóviles, camionetas, vans de uso privado y casas rodantes motorizadas hasta TRES MIL QUINIENTOS
KILOGRAMOS (3.500 kg) de peso con un acoplado de hasta SETECIENTOS CINCUENTA KILOGRAMOS (750kg) o
casa rodante no motorizada. Para la obtención de la misma se requerirá UN (1) año de antigüedad en la clase B
1. Incluye clase B1.
Clase C:
C1: Camiones sin acoplado, ni semiacoplado, ni articulado y vehículos o casa rodante motorizada de más de
TRES MIL QUINIENTOS KILOGRAMOS (3.500 kg) de peso y hasta DOCE MIL KILOGRAMOS (12.000 kg) de peso.
Incluye clase B1.
C2: Camiones sin acoplado, ni semiacoplado, ni articulado y vehículos o casa rodante motorizada de más de
DOCE MIL KILOGRAMOS (12.000 kg) de peso y hasta VEINTICUATRO MIL KILOGRAMOS (24.000 kg). Incluye clase
C1.
C3: Camiones sin acoplado, ni semiacoplado, ni articulado y vehículos o casa rodante motorizada de más de
VEINTICUATRO MIL KILOGRAMOS (24.000 kg) de peso. Incluye clase C2.
Clase D:
D.1: Automotores para servicios de transporte de pasajeros hasta OCHO (8) plazas, excluido el conductor.
Incluye clase B1.
D.2: Automotores para servicios de transporte de pasajeros de más de OCHO (8) plazas y hasta VEINTE (20)
plazas, excluido el conductor.
D.3: Automotores para servicios de transporte de pasajeros de más de VEINTE (20) plazas, excluido el conductor.
Incluye clase D2.
D.4: Vehículos para servicios de urgencia, emergencia y similares. Esta subclase D.4 deberá encontrarse
acompañada de la correspondiente subclase A, B, C, D o E según corresponda.
Clase E:
E.1: Vehículos automotores de clase C y/o D, según el caso, con uno o más remolques y/o articulaciones. Incluye
clase B2.
E.2: Maquinaria especial no agrícola.
Clase F:
Vehículo automotor especialmente adaptado a la condición física de su titular. La licencia deberá consignar la
descripción de la adaptación que corresponda. Deberá encontrarse acompañada de la correspondiente subclase que
corresponda al vehículo que conduzca.
Clase G:
G.1: Tractores agrícolas.
G.2: Maquinaria especial agrícola.
G.3: Tren Agrícola, deberá encontrarse acompañada de la subclase B1 o G1 según corresponda y se debe
acreditar una antigüedad previa de UN (1) año en la correspondiente subclase.
Requisitos para obtener la LNC
Edades mínimas
La Ley 24.449 establece edades mínimas para la obtención de la primera licencia de conducir:
Veintiún (21) años para las clases de licencias C, D y E. Con experiencia previa de un año para la clase B.
Diecisiete (17) años para las restantes clases.
Dieciséis (16) años para conducir ciclomotores, en tanto no lleven pasajero.
Es necesario aclarar que las personas menores de 18 años que deseen obtener la LNC deberán poseer la autorización del
representante legal.
Requisitos previos
El aspirante a obtener una Licencia Nacional de Conducir o su renovación, deberá presentarse a los exámenes con:
su Documento de Identidad.
una Constancia de Grupo y Factor sanguíneo expedida por profesional médico.
el Formulario Único de Seguimiento del Trámite, en el que deberá constar la asistencia al Curso Teórico-Práctico
de Educación para la Seguridad Vial.
la Declaración Jurada sobre el padecimiento de afecciones tendrá que estar llenada y firmada por el solicitante.
Es necesario tener en cuenta que algunos municipios requieren, según propias ordenanzas, otra documentación
ampliatoria, por lo tanto, se requiere solicitar esta información en la jurisdicción a la el aspirante a la licencia pertenece.
Exámenes
Psicofísico: el fin de esta evaluación es el de determinar la capacidad física y mental de una persona para la
conducción de un vehículo. Y constatar que la misma no se encuentre afectada por enfermedad o deficiencia
alguna, que pueda determinar su incapacidad para conducir.
Teórico: este examen de carácter obligatorio y eliminatorio tiene como objetivo verificar los conocimientos
teóricos que posee el aspirante a obtener la Licencia Nacional de Conducir, sobre Educación Ética y Ciudadana,
Conducción, Señalamiento y Legislación.
Práctico: el examen práctico tiene como finalidad comprobar la idoneidad, capacidad y conocimientos básicos y
necesarios para conducir aquel tipo de vehículo, para el cual se solicite la licencia habilitante.
Requisitos para circular en la Argentina
El conductor debe portar:
Licencia que lo habilita para conducir esa clase de vehículo.
Cédula de identificación del vehículo.
Comprobante de póliza de seguro vigente.
Placa patente correctamente colocada.
Certificado de la Revisión Técnica Obligatoria.
Requisitos para circular en el Mercosur y en el exterior
Mercosur: En el ámbito del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) se encuentra vigente la Resolución Nº
35/2002 del Grupo del Mercado Común, aprobada en nuestro país mediante la Resolución AFIP 1419/2003, que
establece que los vehículos comunitarios del MERCOSUR, de propiedad de las personas físicas residentes o de personas
jurídicas con sede social en un Estado Parte, cuando sean utilizados en viajes de turismo, podrán circular libremente en
cualquiera de los demás Estados Partes, debiendo contar el conductor con la siguiente documentación:
Documento de Identidad válido para circular en el MERCOSUR.
Licencia para conducir.
Título u otro documento oficial que acredite la propiedad del vehículo.
Comprobante de seguro vigente.
Chile, Italia y España: Argentina tiene firmados con Chile, Italia y España convenios bilaterales para que sus Licencias
sean válidas recíprocamente en cada país.
Resto del mundo: en la actualidad se encuentra vigente la CONVENCIÓN SOBRE CIRCULACIÓN POR CARRETERA,
suscripta en Ginebra el 19 de Septiembre de 1949. Nuestro país adhirió mediante Ley 14.814 del año 1959, entrando en
vigencia el 25 de Diciembre de 1960. Así, una persona a la cual se le haya expedido una licencia en nuestro país será
autorizada a conducir vehículos automotores de la misma clase para la cual haya sido emitida la licencia sobre las
carreteras de otro estado contratante sin rendir nuevo examen.
CENAT
El Certificado Nacional de Antecedentes de Tránsito (CENAT) es aquel creado por Disposición ANSV 188/10, que en
forma previa a todo trámite relacionado con la Licencia Nacional de Conducir se deberá consultar, a los efectos de
verificar si el solicitante posee algún impedimento para conducir, en cuyo caso no podrá obtenerla de acuerdo a lo que
establece la Ley 24.449 en su artículo 14, último párrafo.
La información que se obtiene a través de este certificado es la existente en los Registros Nacionales pertinentes,
relativa a:
Las INHABILITACIONES PENALES relacionados con el Tránsito, que brinda el Registro Nacional de Reincidencia
Criminal (DNREC) dependiente del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación.
Las INHABILITACIONES PENALES Y ADMINISTRATIVAS CONTRAVENCIONALES para conducir, que brinda el
Sistema Nacional de Antecedentes de Tránsito (SINAT).
Las INFRACCIONES DE TRÁNSITO, que suministra el Sistema Nacional de Administración de Infracciones (SINAI).
Este certificado es independiente de aquel que debe solicitarse a los efectos de obtener una Licencia Nacional
de Conducir para las clases profesionales.
FORMULARIO CENAT CON INHABILITACIONES ADMINISTRATIVAS (SINAT)
En este supuesto la persona se encuentra imposibilitada para continuar con el trámite, pues posee una inhabilitación
administrativa o penal, registrada en el Sistema Nacional de Antecedentes de Tránsito (SINAT). Por consiguiente, se
informa lo detallado en el formulario y se le entrega el duplicado.
FORMULARIO CENAT CON INHABILITACIONES PENALES EN OCASIÓN DE TRÁNSITO
En este supuesto la persona se encuentra imposibilitada para continuar con el trámite, razón por la cual se le informa lo
detallado en el formulario y se le entrega el duplicado.
FORMULARIO CENAT CON INFRACCIONES DE TRÁNSITO
En este supuesto el solicitante deberá abonar las infracciones del municipio en el cual tramita la licencia para poder
continuar el trámite.
FORMULARIO CENAT CON “LICENCIA RETENIDA”
En este supuesto existe una “Licencia Retenida” por la autoridad de constatación. Esto no bloqueará el trámite, pero el
Centro de Emisión de Licencias deberá obligar al solicitante a regularizar su situación previo a continuar con cualquier
tipo de trámite.