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CONTRATOS

Derecho civil

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1.

INTRODUCCIÓN Y DEFINICIÓN DE LAS PARTES CONTRACTUALES

En el derecho peruano, los contratos son acuerdos de voluntad regulados por el


Código Civil, que tienen como finalidad crear, regular, modificar o extinguir
relaciones jurídicas patrimoniales. En este marco, las partes contractuales
adquieren especial relevancia, ya que constituyen los sujetos activos y pasivos de
los derechos y obligaciones que emanan de dicho acuerdo.

De acuerdo con el ordenamiento jurídico peruano, las partes contractuales son los
sujetos, sean personas naturales o jurídicas, que intervienen en la formación de un
contrato y se comprometen mutuamente a cumplir las prestaciones pactadas. Estas
partes se identifican como:

a. Oferente: El oferente es la persona natural o jurídica que emite una


propuesta contractual destinada a generar un vínculo jurídico con otro sujeto.
La oferta debe ser clara, completa y contener los elementos esenciales del
contrato que se pretende celebrar.

Se caracteriza por tener un carácter vinculante de la oferta, es decir, el


oferente, al emitir la oferta, asume el compromiso de mantenerse dentro de
los términos propuestos mientras esta esté vigente. La oferta vincula al
oferente desde el momento en que llega al conocimiento del destinatario.
Asimismo, la oferta que ofrece debe incluir todos los aspectos fundamentales
del contrato, como el objeto, el precio, las condiciones y el plazo. Sin estos
elementos, la oferta carece de validez jurídica. El oferente debe indicar el
plazo de validez de su propuesta. Si no se menciona un plazo, se entiende
que la oferta permanece vigente durante un tiempo razonable según la
naturaleza del contrato. El oferente tiene la facultad de revocar su propuesta
antes de que sea aceptada, salvo que haya establecido expresamente su
irrevocabilidad o se haya fijado un plazo determinado para su aceptación. Sin
embargo, esta revocación no debe contravenir los principios de buena fe.

b. Aceptante: El aceptante es la persona natural o jurídica que, tras recibir la


oferta del oferente, expresa su conformidad con los términos propuestos. La
aceptación puede ser expresa o tácita, y debe ajustarse estrictamente a los
términos de la oferta para que el contrato se perfeccione.
El aceptante se caracteriza por brindar la conformidad, el cual debe ser una
manifestación clara y libre de conformidad con los términos propuestos por el
oferente. Si el aceptante introduce modificaciones, esto constituye una
contraoferta. Asimismo, tiene dos formas de aceptación, expresa, que se
manifiesta verbalmente, por escrito o mediante otro medio inequívoco, y
tácita, que se deduce de actos que demuestren la intención de aceptar la
oferta, como el pago del precio o la ejecución de la prestación. También la
oferta puede establecer un plazo, en el cual la aceptación debe realizarse
dentro del mismo; de lo contrario, la oferta caduca. Cuando no se indica
plazo, se entiende que la aceptación debe ser inmediata o dentro de un
tiempo razonable, dependiendo del contrato. Por último, la aceptación sólo
produce efectos cuando llega al conocimiento del oferente, salvo que las
partes hayan pactado lo contrario.

2. OBJETO DEL CONTRATO

El objeto es un elemento esencial del vínculo contractual es la prestación que las


partes se obligan a cumplir, la cual puede consistir en dar, hacer o no hacer algo.
Es, en esencia, aquello sobre lo que recae el vínculo jurídico entre las partes
contratantes. Si no existiese no sería posible la existencia de un contrato. Los
sujetos contractuales se vinculan mediante una o más prestaciones determinadas.
Es importante destacar que el objeto de los contratos no se limita a las prestaciones
en sí, sino al contenido económico o patrimonial de estas. Dado que los contratos
buscan satisfacer necesidades humanas, requieren un contenido patrimonial que les
otorgue significado económico. Por ello, el contrato se define como aquel acto que
crea, regula o extingue relaciones jurídicas de naturaleza patrimonial. Este
contenido se refiere a los bienes en general, ya que solo estos poseen valor
económico. En consecuencia, la inexistencia del objeto implica la inexistencia del
contrato. Asimismo, cuando el objeto desaparece, el contrato se extingue, pues
pierde uno de los elementos esenciales que garantizan su subsistencia.

a. Requisitos
- Posibilidad Jurídica y Física: El objeto debe ser posible, tanto desde el
punto de vista jurídico como físico. En relación a la posibilidad jurídica, no
debe estar prohibido por la ley o ser contrario al orden público o a las
buenas costumbres. Por ejemplo, no puede ser objeto de contrato la
venta de bienes ilícitos o de propiedad ajena sin autorización del
propietario. Por otro lado, la posibilidad física, debe ser realizable en la
práctica. Por ejemplo, no es posible contratar la venta de una estrella en
el espacio, ya que su entrega no es factible.
- Determinación o determinabilidad: En relación al objeto determinado,
se identifica claramente en el contrato. Por ejemplo, "la venta del
automóvil Toyota Corolla, modelo 2020, de color blanco con placa ABC-
123". En relación al objeto determinable, es cuando puede identificarse
con base en criterios objetivos establecidos en el contrato. Por ejemplo,
"la entrega de cien quintales de arroz de calidad superior en la campaña
agrícola del 2025".
- Patrimonialidad: El objeto debe ser susceptible de valoración
económica, lo que significa que debe tener un contenido patrimonial que
pueda ser medido en términos de valor o utilidad.
- Licitud de objeto: El objeto debe ser lícito, es decir, no debe estar
prohibido por la ley ni ser contrario a la moral, el orden público o las
buenas costumbres. Por ejemplo, no es lícito contratar servicios
relacionados con actividades delictivas.

3. PLAZO Y VIGENCIA

El plazo y la vigencia del contrato son elementos de gran relevancia en las


relaciones contractuales, ya que delimitan temporalmente las obligaciones y
derechos de las partes, asegurando la previsibilidad y la seguridad jurídica. Su
adecuada definición permite que el contrato cumpla su función principal de regular
las relaciones jurídicas de manera clara y ordenada, evitando incertidumbres y
posibles conflictos.

Brinda seguridad jurídica y planificación, el establecimiento del plazo y la vigencia


otorga claridad sobre el tiempo durante el cual las partes están obligadas a cumplir
las prestaciones pactadas. Esto permite a los contratantes planificar
adecuadamente el cumplimiento de sus compromisos, coordinar recursos y prever
contingencias. Sin un plazo definido, las obligaciones podrían quedar en una
situación de incertidumbre, dificultando su ejecución o cumplimiento. Asimismo,
establece un plazo y la vigencia delimitan el ciclo de vida del contrato, desde su
entrada en vigor hasta su extinción. La entrada en vigor indica el momento en que
las partes quedan vinculadas por el contrato, lo cual puede coincidir con su
perfección (cuando se cumplen los requisitos esenciales) o con una fecha posterior
pactada. Por otro lado, el término del plazo señala el momento en que el contrato
deja de ser obligatorio, ya sea por cumplimiento, vencimiento natural o resolución
anticipada.

4. CONDICIONES DE ENTREGA

Las condiciones de entrega en un contrato son aspectos esenciales que regulan


cómo, cuándo y bajo qué circunstancias se deben realizar las entregas de bienes o
la prestación de servicios pactados entre las partes. En el ámbito contractual,
especialmente en contratos de compraventa, arrendamiento, suministro o servicios,
la entrega es un acto que materializa la ejecución del acuerdo, por lo que las
condiciones bajo las cuales se realiza son determinantes para el cumplimiento
adecuado de las obligaciones. Las condiciones de entrega no solo abarcan la
cuestión logística de la entrega en sí, sino también las implicancias jurídicas,
económicas y prácticas que aseguran que ambas partes cumplan sus compromisos
de forma clara, ordenada y conforme a lo pactado. La regulación de estas
condiciones en el contrato busca evitar posibles malentendidos, riesgos, retrasos y
disputas que puedan surgir entre las partes involucradas.

Son el conjunto de estipulaciones que detallan cómo se realizará la entrega de los


bienes o la ejecución del servicio previsto en el contrato. Estas condiciones cubren
aspectos como el lugar, el tiempo, el modo y los costos asociados a la entrega, y su
importancia radica en que definen el cumplimiento material de las obligaciones
contractuales. La falta de especificación de estas condiciones puede dar lugar a
ambigüedades en la ejecución del contrato, lo que podría resultar en
incumplimientos, errores en la prestación de servicios, o conflictos sobre el
cumplimiento de las obligaciones pactadas. De igual forma, el cumplimiento puntual
de estas condiciones asegura que ambas partes puedan exigir sus derechos de
manera efectiva y en los términos acordados.

5. CANTIDAD Y CALIDAD DE LOS BIENES O SERVICIOS


La cantidad y calidad de los bienes o servicios son elementos fundamentales en
cualquier contrato, ya que son los criterios básicos que definen las expectativas y
las obligaciones de las partes involucradas. Estas condiciones influyen directamente
en la satisfacción de las necesidades de los contratantes y en el cumplimiento de los
términos acordados. En el derecho peruano, la cantidad y calidad de los bienes y
servicios son aspectos esenciales para determinar el cumplimiento de las
obligaciones contractuales y, en muchos casos, son determinantes para la
resolución de disputas. A continuación, se profundiza en la importancia de estos
elementos, cómo deben ser definidos y sus implicancias jurídicas.

La cantidad de los bienes o servicios se refiere a la cantidad total que se debe


entregar o prestar bajo los términos del contrato. En los contratos de compraventa,
suministro o arrendamiento, la cantidad es uno de los aspectos más importantes, ya
que determina el volumen o la medida del bien o servicio que debe ser
proporcionado. La cantidad debe ser específica y medible para que ambas partes
tengan claridad sobre el cumplimiento de las obligaciones.

La calidad de los bienes o servicios se refiere a las características y condiciones que


estos deben cumplir conforme a lo pactado por las partes. En los contratos, es
fundamental especificar qué se entiende por calidad, ya que puede implicar una
serie de especificaciones técnicas, de rendimiento, de durabilidad o de cumplimiento
de estándares mínimos acordados por las partes.

6. PRECIO Y FORMA DE PAGO

El precio y la forma de pago son dos elementos fundamentales que estructuran las
relaciones contractuales, especialmente en los contratos de compraventa,
arrendamiento, y prestación de servicios. Estos aspectos no solo determinan la
contraprestación que se intercambia por la ejecución del contrato, sino que también
establecen las bases para el cumplimiento de las obligaciones y los derechos de las
partes. A continuación, se analiza en detalle la importancia del precio y las
diferentes formas de pago en el contexto de un contrato.

En relación al precio, viene a ser el valor económico que una de las partes paga a la
otra a cambio de la entrega de bienes o la prestación de servicios acordados en el
contrato. En general, el precio es un elemento esencial de los contratos bilaterales,
ya que constituye la contraprestación de la parte que realiza la prestación (ya sea de
bienes, servicios o trabajos). Para que el contrato sea válido y ejecutable, el precio
debe ser determinable y cierto, es decir, debe estar suficientemente claro para que
las partes puedan cumplir con sus obligaciones de manera precisa. El precio puede
consistir en una cantidad de dinero, en especie o en una combinación de ambos.

Ahora la forma de pago se refiere al método mediante el cual el precio acordado en


el contrato será pagado. Esta forma de pago es crucial porque establece las
condiciones bajo las cuales se hará efectivo el cumplimiento de la obligación de
pago. Dependiendo de lo pactado, las partes pueden optar por diferentes formas de
pago, que deben ser claramente indicadas en el contrato para evitar confusiones.
Entre las formas pueden ser en dinero, especie, a cuotas, diferido, etc.

7. GARANTÍAS

Una garantía es un instrumento que se utiliza para asegurar el cumplimiento de una


obligación, y su finalidad principal es proteger a la parte que podría verse afectada
por un posible incumplimiento. Las garantías pueden adoptar diversas formas, tales
como el depósito de dinero, la entrega de bienes o la firma de un tercero que se
comprometa a responder en caso de que la parte principal no cumpla con lo
acordado. Las garantías buscan evitar que las partes queden desprotegidas en caso
de incumplimiento, y aseguran que, en caso de que haya una falta de cumplimiento,
la parte afectada pueda reclamar compensaciones, indemnizaciones o el
cumplimiento de la obligación de una manera más eficaz.

a. Tipos de garantías
- Garantías personales: son aquellas en las que una persona (el fiador)
se compromete a responder por el cumplimiento de la obligación de otra
persona (el deudor) si éste no cumple con sus compromisos
contractuales.
- Garantías reales: implican la entrega de un bien específico como
respaldo para el cumplimiento de una obligación. En caso de
incumplimiento, el acreedor puede ejecutar el bien entregado en garantía
para satisfacer la deuda pendiente. Entre ellas encontramos la hipoteca,
prenda y anticresis.
- Garantías de cumplimiento: En ciertos contratos, especialmente en
contratos comerciales o de obras, las partes pueden establecer garantías
de cumplimiento para asegurarse de que la otra parte cumplirá con las
obligaciones acordadas. Las garantías de cumplimiento son una forma de
protección adicional que se aplica en situaciones de alto riesgo o cuando
se trata de grandes proyectos.

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