2. LA II REPÚBLICA. LA CONSTITUCIÓN DE 1931.
POLÍTICA DE REFORMAS Y
REALIZACIONES CULTURALES. REACCIONES ANTIDEMOCRÁTICAS.
Tras la caída de Primo de Rivera, el intento de Alfonso XIII de volver al
régimen de la Restauración, fracasó. En medio de una gran agitación política, el
almirante Aznar convocó elecciones municipales el 12 de abril de 1931 que se
saldaron con la victoria, en la mayoría de capitales de provincia, de las fuerzas
republicanas firmantes del Pacto de San Sebastián (1930).
El 14 de abril se proclamó la República, 1º en Éibar y luego en el resto de
España. Alfonso XIII partió al exilio. Se formó un Gobierno provisional integrado por
los partidos firmantes del Pacto de San Sebastián, presidido por Alcalá Zamora. Había
representantes republicanos, socialistas y regionalistas: Azaña (Acción Republicana),
A. Lerroux (Partido Radical), Largo Caballero, Indalecio Prieto (PSOE), d´Olwer
(catalanismo) y Casares Quiroga (Organización Republicana Gallega Autónoma).
Fuera quedaron: comunistas, anarquistas, derecha monárquica, PNV y la Lliga
Regionalista catalana.
En junio se celebraron elecciones que dieron la victoria a los republicanos de
centro-izquierda, de izquierda y a los socialistas. El gobierno estuvo presidido por
Azaña y como presidente de la República Alcalá Zamora. Su 1ª tarea consistió en
redactar una nueva Constitución.
La Constitución de 1931 se aprobó el 9 de diciembre. Tenía un carácter
progresista y democrático, IX títulos divididos en 125 artículos. Sus características:
- Reconocimiento de libertades y derechos: libertad de culto, de expresión, de reunión
y asociación, de residencia y circulación, inviolabilidad del domicilio y de la
correspondencia y derecho al divorcio. La propiedad privada se podría expropiar por
utilidad pública.
- Forma del Estado: reconocía que “la República constituye un estado integral
compatible con las autonomías de los municipios y las regiones”.
- Estado laico: se retiró el apoyo económico a la Iglesia, se prohibió a las órdenes
religiosas dedicarse a la enseñanza y se expulsó a los jesuitas.
- El poder legislativo residía en las Cortes (unicamerales), el poder ejecutivo en el
Gobierno y el poder judicial en Jueces independientes.
- Profundo contenido social, el título preliminar definía a España como “una República
de trabajadores de todas las clases que se organiza en un régimen de libertad y
justicia”. Los poderes emanan del pueblo, el trabajo era una obligación social, derecho
a voto a partir de los 23 años, incluso a las mujeres.
La Constitución no consiguió el respaldo de todas las fuerzas políticas, pues
existían profundas discrepancias entre la derecha y la izquierda, en especial en lo
referido a las cuestiones autonómica y religiosa.
Época de enorme actividad de los partidos políticos entre los que de podían
distinguir distintas opciones:
- De centro: ; ;
(Melquíades Álvarez) y (Alcalá Zamora).
- Nacionalistas y autonomistas: ; y .
- De derecha: (Confederación Española de Derechas Autónomas) de Gil Robles;
de Calvo Sotelo (apostaba por un golpe militar);
de José Mª Pemán y Ramiro de Maeztu;
(JONS) que se unieron a de José A. Primo de Rivera.
- De izquierda: , con dos corrientes: una socialdemócrata, dispuesta a colaborar
con los republicanos de centro-izquierda, (Indalecio Prieto), y otra revolucionaria (Largo
Caballero); ; ; (Partido Obrero de Unificación
Marxista); el sindicato anarquista CNT y, dentro de él dos corrientes, la más
revolucionaria en torno a la FAI.
Bajo la presidencia de Azaña (que asumió la cartera de Defensa) el gobierno
republicano-socialista impulsó, entre 1931 y 1933, un programa de reformas (BIENIO
REFORMISTA):
- Reforma militar: las guerras en el N. de África habían hecho que, por méritos de
guerra, ascendieran a oficiales muchos militares. Para solucionarlo se promulgó la Ley
de Retiro de la Oficialidad, pasando a la reserva, con el sueldo íntegro, a aquellos
que lo desearan. Se cerró la Academia Militar de Zaragoza y se creó la Guardia de
Asalto (fuerza de orden público fiel a la República). La disminución del presupuesto
impidió la modernización del Ejército. Las reformas causaron malestar entre los
“africanistas”. La derecha aprovechó este descontento para animar la revuelta militar
que se hizo efectiva en el intento golpista del general Sanjurjo en Sevillla (1932).
- Reforma agraria: el gobierno trató de proteger al campesinado sin tierra y a los
arrendatarios mediante decretos que buscaban prohibir la rescisión de los contratos de
arrendamiento, fijar la jornada laboral en 8 horas, establecer salarios mínimos y obligar
a los propietarios de tierras a cultivar todas las que fueran aptas. La Ley de Reforma
Agraria (1932) permitía la expropiación sin indemnización de las tierras de los grandes
de España, y se creó el Instituto de Reforma Agraria. Pero la ley se ejecutó con
lentitud lo que incrementó la tensión social, sobre todo en las zonas rurales de
Andalucía. Enfrentamientos entre Guardia Civil y campesinos fueron frecuentes y, a
veces, sangrientos, como en Casas Viejas (1933).
- Reforma religiosa: buscaron limitar la influencia de la Iglesia y secularizar la sociedad
imponiendo su modelo de laicismo sin buscar el consenso, ni siquiera con la derecha
católica republicana. Prohibieron que las órdenes religiosas pudieran dedicarse a la
enseñanza, la industria o el comercio. Los sentimientos anticlericales resurgieron y se
incendiaron conventos, iglesias y otros establecimientos religiosos en varias ciudades.
Se produjo una fractura social y política entre el “pueblo republicano” y el “pueblo de
Dios” que dificultó la consolidación de la República.
- Reforma del Estado: la Constitución abrió la puerta a la descentralización del Estado
pues reconocía la posibilidad de que las regiones con sentimientos nacionalistas
elaborasen Estatutos de Autonomía para asumir determinadas competencias.
En Cataluña, la Generalidad elaboró un Estatuto de Autonomía que se aprobó en
referéndum. Una vez “matizado” en las Cortes (la enseñanza la controlaría el gobierno
central y existiría la posibilidad de suspender el estatuto) fue aprobado en 1932. Las 1ª
elecciones fueron ganadas por ERC y Francesc Macià fue presidente de la Generalitat.
En el País Vasco y Navarra, PNV y carlistas aprobaron el Estatuto de Estella pero fue
rechazado. Con la G. Civil iniciada, se aprobó un nuevo estatuto consensuado por
nacionalistas, republicanos y socialistas. José A. Aguirre (PNV) fue su primer lendakari.
En Galicia, el sentimiento nacionalista era menos intenso. Se celebró un referéndum
de proyecto de estatuto que no llegó a aprobarse por la G. Civil.
- Política educativa y cultural: el objetivo del gobierno era establecer una enseñanza
liberal, laica y extendida a todos los sectores sociales. Se aumentó el presupuesto para
educación, se crearon plazas de maestro, y se construyeron escuelas de educación
primaria. El objetivo: acabar con el analfabetismo.
- Reformas laborales y sociales, los problemas sociales, derivados de la pobreza y de
las malas condiciones laborales de obreros y campesinos, eran continuos. Largo
Caballero, ministro de Trabajo hizo reformas: jornada laboral de 8 horas en el campo;
salario mínimo agrícola fijo; creación de Jurados Mixtos para el arbitraje en asuntos de
contratación y cumplimiento de normativa laboral; semana laboral de 40 horas y la Ley
de Términos Municipales, que trataba de evitar la contratación de trabajadores de otras
localidades. A pesar de las reformas, los problemas sociales siguieron.
El gobierno tuvo problemas: En lo económico, la depresión de 1929 paralizó la
emigración y conllevó problemas internos: aumento del paro, reparto desigual de la
tierra, escasa competitividad internacional, déficit de la balanza comercial y aumento
del descontento entre la población. En lo social, la lentitud de las reformas provocó el
desencanto de los trabajadores. Aumentaron las huelgas, las insurrecciones y las
ocupaciones de tierras, como ocurrió en Casas Viejas (Cádiz).
El agravamiento de la situación económica fue aprovechado por los contrarios
a la República para intentar acabar con la coalición republicano-socialista. Azaña
dimitió y Alcalá Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones.
Se celebraron en nov. de 1933, primeras en las que votaron las mujeres, en
medio de una gran tensión social. La izquierda se presentó desunida, mientras que la
derecha se presentó unida y organizada, alrededor de la CEDA de Gil Robles. Los
anarquistas defendieron la abstención.
Los resultados mostraron la victoria de la derecha. Se inició el BIENIO
CONSERVADOR.
A. Lerroux, se convirtió en presidente del gobierno con el apoyo de la CEDA.
Paralizó las reformas de la etapa anterior: detuvo la reforma agraria, concedió la
amnistía a los participantes en la Sanjurjada, frenó el proyecto de estatuto vasco, entró
en conflicto con la Generalidad e inició negociaciones con el Vaticano para firmar un
concordato.
La consecuencia fue una radicalización del PSOE y de la UGT. El ala
revolucionaria del partido, dirigida por Largo Caballero, llevó a cabo, junto a los
anarquistas, una oposición constante en forma de huelgas y manifestaciones.
Ante el aumento de la conflictividad, la CEDA, vencedora de las elecciones,
exigió formar parte del gobierno, en el que sentaron a 3 ministros. Entonces los
socialistas convocaron una “huelga general revolucionaria”. Fue seguida en casi todas
las ciudades (no en el campo, que acababa de salir de su propia huelga), pero la
insurrección armada quedó reducida, salvo en Asturias, a algunos tiroteos.
En Cataluña, Lluis Companys proclamó el Estat Catalá dentro de la
República española y pidió una alianza de partidos y sindicatos de izquierda frente a la
política conservadora del gobierno. La insurrección fracasó, el gobierno declaró el
estado de guerra y utilizó al ejército. Companys acabó detenido.
En Asturias sí se produjo un auténtico conato de revolución social: el “Octubre
Rojo”. Las milicias obreras (unos 20.000 obreros), en su mayoría mineros, se hicieron
con el control de las cuencas del Nalón y del Caudal, se apoderaron de Gijón y
de Avilés y entraron en Oviedo. Un “comité revolucionario” trató de mantener el “orden
revolucionario”, aunque no pudo impedir la ola de violencia que se desató contra
propietarios, personas de derechas y religiosos. Para dominar la insurrección el
gobierno recurrió a legionarios y regulares procedentes de África, al mando del
coronel Yagüe. La operación se dirigió desde Madrid por el general Franco. Los
insurrectos se rindieron.
La impopularidad del gobierno aumentó. La CEDA suprimió el Estatuto de
Autonomía de Cataluña, le devolvió a los jesuitas sus propiedades, se presentó un
proyecto de reforma de la Constitución para hacerla más conservadora y se nombró
ministro de la Guerra a Gil Robles y jefe de Estado Mayor a Franco.
En 1935 el escándalo de corrupción del estraperlo agravó las diferencias en la
coalición de gobierno. Gil Robles intentó ser nombrado presidente, pero Alcalá
Zamora convocó elecciones para febrero del 36.
Estas se celebraron en un ambiente muy polarizado, constituyéndose 2
bloques, uno de izquierda y otro de derecha. Las izquierdas se agruparon en el Frente
Popular, mientras que las derechas formaron distintas coaliciones. Venció el Frente
Popular, y el nuevo gobierno lo formaron republicanos (Izquierda Republicana y
Unión Republicana). Azaña: presidente de la República y Casares Quiroga: jefe del
gobierno.
El gobierno decretó la amnistía para los encarcelados por la revolución de
octubre y se obligó a las empresas a readmitir a los obreros. Se restauró el gobierno de
la Generalidad y se iniciaron negociaciones para los estatutos vasco y gallego.
El general Mola se puso al frente de una conspiración militar, que otorgó un
papel predominante a las tropas del N de África bajo la dirección del general Franco. El
gobierno trasladó de destino a los generales directamente implicados en el complot.
En julio se produjo el asesinato de José Calvo Sotelo, lo que aceleró los
planes golpistas. La sublevación se inició en Marruecos el día 17 de julio, dando origen
a una Guerra Civil.